Vous êtes sur la page 1sur 24

ARCILLA CURATIVA Y ALIMENTO

Posted on noviembre 16, 2008 by xochipilli

Formas de administrar la arcilla

1. Arcilla por vía interna

En este caso se utiliza arcilla en polvo diluida en agua. Este polvo de arcilla puede encontrarse
en comercios dietéticos o herbolarios. Puede prepararse de dos maneras:

– Agua arcillosa. Se vierte una cucharadita rasa (de las de café) de arcilla en polvo en un vaso
de agua mineral de mineralización débil. Mezclar bien.

Agua de arcilla. Se vierte una cucharada rasa de arcilla en polvo en un vaso de agua, se mezcla
bien y se deja reposar varias horas, hasta que la arcilla se deposita en el fondo del vaso. El agua
que queda en la parte superior, es lo que se llama agua de arcilla o leche de arcilla. Este líquido
se bebe lentamente, para impedir que la arcilla depositada en el fondo se mezcle con el agua
de arcilla.

Tanto el agua de arcilla como el agua arcillosa se toman en ayunas, media hora o una hora
antes del desayuno, o bien una o dos horas antes de la cena o al menos 4 horas después de la
cena. No debe tomarse durante la digestión. Es conveniente prepararla un rato antes de
tomarla, pues aparece una radiactividad transitoria al mezclar la arcilla con el agua. En casos
de tendencia al estreñimiento es preferible tomarla por la noche.

Si tras estas tres semanas es necesario seguir la cura, se descansará durante una semana y se
iniciará otra cura de tres semanas y así sucesivamente hasta la curación completa.

Tiene una infinidad de propiedades:

desintoxicante, antiinflamatoria, descongestionante, depurativa, refrescante, calmante,


antibiótica, cicatrizante, hidratante, inmunoestimuladora, desinfectante, tonificante,
reguladora de múltiples funciones del organismo, etc.

Es un remedio muy antiguo, uno de los primeros que usó la humanidad para curar todo tipo de
afecciones, heridas y problemas inflamatorios, incluso empleado por los animales. Suelen
revolcarse en el barro cuando están heridos e, incluso, en ocasiones lo ingieren a fin de
encontrar alivio.
La clave de su eficacia parece estar en sus componentes minero-medicinales y

energéticos que contribuyen a poner en marcha los mecanismos que ayudan al cuerpo a

recuperar la salud perdida.

Se trata, en suma, de una posibilidad terapéutica al alcance de todos,natural, sin efectos


secundarios y de contrastada utilidad .

Utilizado ya por Hipócrates -considerado el padre de la Medicina- así como por Dioscórides,
Galeno y Avicena. Además personajes tan dispares como Aristóteles o Mahatma Gandhi

han recomendado su uso dadas sus propiedades curativas.

Fue de hecho su utilización terapéutica en humanos lo que hizo célebre al abad Sebastian
Kneipp cuyos trabajos serían continuados por otros investigadores como Adolf Just -el primero
en crear, en 1896, un sanatorio en que se aplicaba la arcilla tanto de forma tópica ( de uso
externo y local) como sistémica- o, más recientemente, Raymond Dextreit, naturópata francés
autor -entre otros títulos- de El poder curativo de la arcilla (Ibis) y Nuevo tratado de Medicina
Natural , Nuestra tierra, nuestra cura (Edaf) en los que se exponen las propiedades e
indicaciones de este elemento natural.

Kneipp volvió a popularizar la Hidroterapia, preconizó con

gran dedicación la vida sencilla y añadió a las prácticas

naturistas conocidas el empleo de la tierra y sobre todo el de las

plantas medicinales inofensivas. Dice Honorio Gimeno:

“Después de Kneipp, el médico naturista, además de todo lo

anterior (hidroterapia, dieta vegetariana), receta arcilla y

plantas medicinales inofensivas.”

http://naturalhygienesociety.org/int-esp/images/manual_espanol_INHS.pdf

Adolf Just, como Cristo señaló las virtudes de caminar descalzo

Rafael Lazaeta en su libro La salud por la naturaleza cuenta las experiencias del doctor Adolf
Just.
El naturópata francés Raymond Dextreit afirma que la arcilla es una sustancia viva que actúa
con discernimiento y frena la proliferación de cuerpos parasitarios, microbios o bacterias
patógenas, a la vez que favorece la reconstitución celular sana. La arcilla actúa en el foco de la
enfermedad y efectúa una limpieza completa y la evacuación de elementos indeseables como
pus. Por su poder de absorción neutraliza y drena las impurezas de los tejidos, retiene todo
tipo de líquidos y absorbe los malos olores y decolora.

Su poder de adsorción, en cambio, permite la fijación y neutralización de toxinas y alcaloides:


la arcilla capta para evacuar los elementos indeseables del cuerpo o los productos de
desasimilación, impurezas que están en estado de suspensión en los líquidos corporales como
sangre, linfa y bilis, que son drenados y eliminados.

http://www.herbogeminis.com/usos_y_propied.html

La radiactividad de la arcilla posee un poder regenerador a la vez que absorbe las

radiaciones negativas. Según Dextreit la arcilla estimula la radiactividad de los cuerpos sobre

los que se aplica si ésta es deficitaria, o en caso de superabundancia absorbe su exceso, es

decir, tiene un efecto regulador.

Lo más singular, en todo caso, es que a pesar de tantos siglos de uso y estudio aún no se
conoce con exactitud cómo actúa la arcilla en los organismos vivos.

Según los expertos su composición química no basta para explicar sus excelentes resultados en
múltiples aplicaciones terapéuticas. De ahí que algunas voces planteen la hipótesis de que la
arcilla está cargada de las energías de la Tierra y de que en esa carga reside su capacidad de
reactivar y estimular las funciones naturales del organismo.

“La arcilla -afirma por ejemplo el naturópata Michel Abehsera en La arcilla curativa (Edaf), uno
de los más fieles defensores de su utilización terapéutica- es un poderoso agente de
estimulación, transformación y transmisión.

Y eso es así porque se obtiene de la misma tierra de donde también extraemos gran parte de
nuestros alimentos”.

FUENTE DE MINERALES

Uno de los factores que hacen de la arcilla un elemento interesante desde el punto de

vista terapéutico es el aporte al organismo de sustancias minerales cuando se utiliza

externamente (como cataplasma, por ejemplo) o internamente (disuelta en agua y bebida).


Así,
Nuria Langreo afirma en su obra Salud y belleza con arcillas, fangos y algas (Tikal) que “la arcilla
aporta sílice (agente remineralizante y antitóxico importante en los terrenos óseo,

vascular, nervioso y respiratorio que además actúa sobre las fibras elásticas y en la
regeneración

de los tendones y la piel), magnesio (fundamental para el crecimiento de los huesos al permitir

la correcta asimilación del calcio drena además el hígado, estimula la bilis, es antiséptico y

antioxidante, activa la regeneración celular y calma y reequilibra psíquicamente), calcio

(importante en la formación y conservación de huesos, dientes y tendones e imprescindible en


la

coagulación sanguínea y en la regulación del sistema nervioso), sodio (junto al potasio regula el

equilibrio de líquidos en el organismo), potasio (complementa la función del sodio),

manganeso (forma parte de muchas enzimas y provoca la acción de otras en procesos

antioxidantes y de producción de energía), hierro (produce glóbulos rojos en la sangre,


favorece

la circulación y oxigenación del organismo e interviene en la generación de energía) y zinc

(necesario para el sistema inmune es además imprescindible para el crecimiento, la formación

de tejidos y la maduración sexual masculina)”.

Cabe añadir que además de aportar al organismo nutrientes imprescindibles la arcilla

-especialmente ingerida- presenta otras cualidades que la convierten en una interesante

alternativa para recuperar o mantener la salud.

TIERRA CURATIVA

Aunque aún no se han desvelado sus mecanismos de acción está comprobado que la arcilla

posee numerosas propiedades terapéuticas. Así…

…se trata de uno de los más eficaces antisépticos y antibióticos que existen en

la Naturaleza pues impide la proliferación de bacterias, hongos, virus y otros elementos


patógenos. Y estimula y refuerza las defensas del organismo.

…es un poderoso desintoxicante. Posee gran potencial tanto de absorción de las impurezas
contenidas en los tejidos -y que son captadas, neutralizadas y drenadas- como de adsorción -
mediante el drenaje y eliminación de las toxinas que se encuentran en suspensión en los
líquidos orgánicos-. Además reduce la toxicidad de las sustancias dañinas y neutraliza los
venenos.

…mantiene la salud del aparato digestivo. Ingerida alivia los dolores estomacales,

favorece la digestión, reabsorbe las fermentaciones, neutraliza el exceso de acidez y protege la


mucosa gástrica además de regular las funciones intestinales, reestructurar la flora y la
mucosa,y favorecer la evacuación de las heces y los gases. En caso de úlceras gástricas
regenera los tejidos ulcerados y calma la irritación al neutralizar los ácidos estomacales.

…actúa como agente depurador. Como ya hemos mencionado, capta las impurezas
suspendidas en los líquidos corporales, las absorbe y ayuda a expulsarlas.

…enriquece la sangre. Se ha comprobado que, ingerida, depura la sangre, mejora la


circulación, hace aumentar la cantidad de glóbulos rojos -se desconoce la razón- y la enriquece
hasta el punto de poder llegar a curar la anemia más resistente.

…absorbe las radiaciones nocivas. Los expertos creen -aún lo están investigando- que

la arcilla podría ayudar a proteger los organismos debilitados por la exposición continuada a
radiaciones ionizantes.

“La arcilla -explica Raymond Dextreit- tiene polaridad positiva y eso explica por qué atrae
primero y elimina después todo elemento que en el interior del cuerpo emita radiaciones
negativas”.

…ejerce una acción reguladora. Sobre el organismo en general y sobre las glándulas endocrinas
(tiroideas, suprarrenales, sexuales, etc.) en particular. Las estimula o calma según sea
necesario.

...destruye las células enfermas. “No sólo las elimina -afirma el citado naturópata

francés- sino que además estimula la reconstrucción de otras células sanas“. Esta cualidad la
convierte en un elemento interesante para el tratamiento de numerosas dolencias, entre ellas
el cáncer.

…revitaliza el organismo. Lo remineraliza, lo mantiene sano, lo tonifica y equilibra el


metabolismo en general.

….esanalgésica. Aplicada en forma de cataplasma sobre zonas doloridas –articulaciones,


músculos, vértebras, etc.- proporciona un gran alivio.
…se trata de un importante catalizador. Ayuda al cuerpo a absorber, transformar, sintetizar,
fijar y asimilar a partir de los alimentos las sustancias nutritivas de las que carece. Además
reduce la inflamación, estimula las funciones de la piel, es un potente cicatrizante, ralentiza el
deterioro físico y el envejecimiento, favorece la eliminación del ácido úrico y tiene efectos
refrescante, relajante y sedante.

En suma, la arcilla previene, cura, descongestiona, alivia, desinflama, tonifica, calma, cicatriza,
purifica, mineraliza, absorbe y desinfecta además de revitalizar. Sin duda, un remedio natural
de lo más completo.

¿CÓMO UTILIZAR LA ARCILLA?

Como el lector sabe, la arcilla puede administrarse tanto por vía interna -ingiriéndola

oralmente- como por vía externa -mediante cataplasmas y compresas-. Para ambos usos las

arcillas que encontramos en el mercado vienen irradiadas al sol, descontaminadas de


gérmenes y materia orgánica y debidamente pulverizadas.

En el caso de las arcillas pensadas para ingerir

carecen por completo de arena y de impurezas habiendo sido machacadas y micronizadas


hasta

conseguir un polvo aún más fino que las destinadas a uso tópico.

En cuanto a los recipientes y utensilios a utilizar para su preparación sepa que no deben

ser metálicos o de plástico sino de vidrio, porcelana o madera. Además se debe procurar que
el agua que se mezcle con la arcilla sea lo más pura posible y nunca clorada. Una vez añadida el
agua necesaria para cubrir ligeramente la arcilla (fría o tibia en función del uso que se le vaya a
dar), se deja reposar hasta que se empape y, siempre que sea posible, se expone la mezcla al
sol para que la arcilla se “recargue” con la energía solar. Si se prefiere, en el momento de la
preparación se pueden añadir otros elementos (extractos, aceites esenciales, plantas, etc.) que
refuercen aún más su acción terapéutica.

Si se va a emplear externamente se pueden impregnar en ella unas gasas o compresas o bien


hacer una cataplasma poniendo la arcilla mezclada con agua sobre un paño, extendiéndola
hasta dejar una masa de un par de centímetros de grosor y colocándola directamente sobre la
piel de la zona que se quiera tratar durante un tiempo específico para cada situación y que
puede ir desde unos pocos minutos hasta varias horas.

Si la va a ingerir deberá preparar con ella una especie de “leche de arcilla”. Por sus

cualidades nutritivas y energéticas basta con una dosis diaria relativamente pequeña para

obtener los beneficios terapéuticos reseñados. En casos agudos pueden aumentarse las

cantidades o reducirse los tiempos entre cada toma.

“La regla general -afirma Marie-France Muller, autora de Cómo cura la arcilla (RBA)- es tomar
una cucharadita diaria en el caso de los adultos y media en el caso de los niños menores de
diez años. Se disuelve en medio vaso de agua mineral sin hervir. La dosis puede aumentar a 2 o
3 cucharaditas al día en algunas infecciones intestinales o úlceras estomacales. Es preferible
tomar esta bebida inmediatamente después de levantarse o por la noche al acostarse. Lo
recomendable es hacer una primera cura de agua arcillosa muy diluida, mucho líquido y
alimentación sana durante tres semanas. Luego se suspende la toma de arcilla durante siete
días y se vuelve a empezar. Pasado un tiempo la arcilla podrá tomarse en semanas
alternativas. Esta cura puede seguirse durante meses o toda la vida”.

Por lo demás, es fácil tratarse con arcilla. Como vemos, la preparación es simple,

podemos tenerla en casa, es barata, natural, versátil, en las dosis oportunas no conlleva
peligro

alguno, la puede usar cualquier persona independientemente de su edad o estado de salud y


los resultados no se hacen esperar cuando se combina con una alimentación sana y unos
hábitos saludables.

Como se suele decir, bueno, bonito y barato.

Y lo es pero, como siempre, recomendamos que antes de decidirse a iniciar cualquier


tratamiento, por muy natural que éste sea, se deje aconsejar por un profesional.
Especialmente si piensa tomarla ingerida y tiene tendencia al estreñimiento, si para tratar éste
está tomando aceite de parafina (este aceite puede endurecer la arcilla y ocluir el intestino), si
está tomando algún tratamiento médico -aunque sea homeopático- porque éste puede verse
alterado o si padece hipertensión. Tenga todos estos consejos en cuenta y decídase, si lo
considera oportuno, a desayunar esta tierra curativa. Su organismo se lo agradecerá.

Laura Jimeno

Indicaciones

Indicaciones La arcilla -ya sea en su aplicación tópica o sistémica- se ha mostrado eficaz en el


tratamiento de numerosas dolencias. Algunas de ellas -recogidas en La arcilla, tierra milagrosa

(Cuadernos de Naturismo) del doctor Romolo Mantovani- son éstas:

Abscesos.

Acidez de estómago.

Acné.

Afecciones intestinales.

Aftas.

Amigdalitis.

Anemia.

Arrugas.

Artritis.

Arteritis.

Artrosis.

Asma.

Astenia.

Bronquitis.

Calambres.

Cálculos renales.

Cáncer.

Cansancio.

Cistitis.

Colitis.

Contusiones.

Dermatosis.

Descalcificación.

Diarrea.

Dismenorrea.

Dolores musculares.

Eccemas.

Estados depresivos.

Estreñimiento crónico.
Fibromas.

Fiebre.

Fístulas.

Flebitis.

Flemones.

Forúnculos.

Gastroenteritis.

Gingivitis.

Gota.

Hemorroides.

Hepatopatías.

Heridas.

Herpes.

Hiper o hipotiroidismo.

Hiperuricemia.

Hipotensión.

Inflamaciones locales.

Intoxicación alimentaria.

Llagas.

Lumbago.

Meteorismo.

Micosis vaginales.

Migraña.

Nefritis.

Osteoporosis.

Otitis.

Parásitos intestinales.

Piel grasa.

Piorrea.

Problemas de la vesícula biliar.

Prostatitis.
Psoriasis.

Quemaduras.

Quistes ováricos.

Sinusitis.

Sudor excesivo.

Supuraciones.

Trastornos digestivos.

Úlceras estomacales.

Varices.

Tipos de arcilla

Los diferentes tipos de arcilla poseen en general las mismas cualidades pero en proporciones
diferentes. Esto explica que una arcilla pueda ser particularmente eficaz para una dolencia
determinada o para una persona concreta y no para otras. De ahí que se recomiende consultar
con un especialista antes de decidirse por una u otra.

Sepa, en todo caso,que las más solicitadas en los herbolarios por su versatilidad, eficacia y
disponibilidad son las siguientes:

–Arcilla verde. Es la más utilizada. La mejor es la montmorillonita o bentonita (que suele ser
verde pero que puede también ser blanca y hasta azul). Es muy rica en magnesio y contiene
silicio, potasio, cal y fosfatos, entre otros elementos. Es, a la vez, desintoxicante,
remineralizante y absorbente.

En forma de cataplasma sirve como antiinflamatorio y analgésico e ingerida calma las úlceras
de estómago y regula las funciones del intestino, entre otras propiedades.

–Arcilla blanca. También llamada caolinita. Está compuesta principalmente por silicio y
aluminio. Ingerida resulta especialmente interesante para la protección de las mucosas
gástrica e intestinal por su acción antibacteriana, antiinflamatoria y cicatrizante. Disuelve las
fermentaciones, absorbe las toxinas y ayuda a combatir el estreñimiento.

–Arcilla roja. La atapulgita -que también puede ser blanca o verde- es muy utilizada por sus
virtudes medicinales debido a su fuerte poder absorbente en curas gástricas, úlceras, colitis,
etc. El color rojo se debe a su mayor contenido en óxidos de hierro.

En el mercado se puede encontrar también arcilla negra, principalmente de efecto cicatrizante


y regenerador.

José Antonio Campoy


Viene de Discovery d salud y lo escribió Laura Jimeno

http://www.dsalud.com/alimentacion_numero98.htm

**LA ARCILLA CURA**

Un método de tratamiento naturista es el de la arcilla, ya practicado en los

tiempos antiguos en todas partes del mundo y, actualmente de nuevo en auge

por obra de algunos especilistas.

La arcilla , o creta, tiene propiedades radiactivas naturales, y se le

conocen especiales capacidades de absorción de las sustancias venenosas y

tóxicas. Según muchos naturistas la arcilla “bombea el mal” del organismo.

Su acción antibacteriana ha sido demostrada científicamente; puede

comprobarse poniendo una cuchrada de arcilla en una jarra de leche, y se

verá como ésta se conserva inalterada durante varios días, incluso en

verano, dado que la creta la ha esterilizado de una forma totalmente

natural.

Un profesor de la universidad de Berlín se expresó en los siguientes

términos acerca de las propiedades de la arcilla: “Estoy persuadido de que

se llegará a un uso corriente de la arcilla, porque ella constituye un

potente obstáculo a la propagación de los bacilos. He podido comprobar que,

introducida en el aparato digestivo, ejerce inmediatamente una acción

antibacteriana lo mismo que sobre las heridas y las úlceras”.

Por su parte, Oudinot escribe: “Si bien las propiedades curativas de la

arcilla parecen gozar de un crédito excesivo, después de una cuidadosa

experimentación, dichas propiedades son innegables y, por lo tanto, no somos

contrarios a su uso”.

La Association Fraternelle Internacionale de París, resume así las normas a


seguir para efectuar un tratamiento con arcilla:

“La arcilla puede y debe ser empleada cuando se ha extraido de la cantera,

después de haber sido desembarazada de piedras, raíces, partículas de paja,

y otras impurezas que pueden eventualmente encontrarse”.

Como sea que la arcilla resulta ser antibacteriana, o sea que destruye

cualquier microbio que se ponga en su contacto, podemos, pues, usarla con

plena confianza. Nosotros la estamos usando desde hace 25 años y no podemos

más que agradecer a la naturaleza el habernos proporcionado un medio tan

poderoso para curarnos.

La arcilla o creta es la mejor tierra curativa y también se la llama barro o

tierra de modelar. Se emplea en la fabricación de ladrillos, cerámica, etc.

Se la encuentra casi en todas partes. Con frecuencia basta excavar un fosa

bastante profunda en nuestro jardín pra encontrarla. Existe en diversos

tonos, rosa, amarilla, verde, etc. Todas son buenas, pero generalmente la

verde es la más activa.

En los casos urgentes puede emplearse cualquier creta, pero solamente para

uso externo.

La arcilla, previamente desecada (con preferencia al sol), será puesta tal

cual en un recipiente (de madera, barro cocido, metal esmaltado o de otros

materiales, pero nunca de metal desnudo). Se cubre con agua natural y se

deja reposar durante algunas horas. Se diluye por sí sola.

La pasta resultante debe ser bastante compacta. Se pone sobre la masa una

toalla o un trozo de tela bastante grande, previamente plegado en cuatro, se

extiende generosamente el emplasto de arcilla por medio de una espátula o de un cuchillo,


dando a este emplasto, por lo menos dos centímetros de espesor.
Es muy importante que la cataplasma sea muy espesa, cuanto más espesa, más enérgica será
la acción curativa.

Esta compresa debe ser bastante más ancha que la parte que debe tratar.

Se lava bien la parte enferma con agua pura, antes de aplicar la compresa.

Se coloca la compresa sobre la parte afectada, con la arcilla en contacto

directo sobre la superficie de la piel.

Si la compresa está destinada a una parte vellosa, se interpondrá una

delgada gasa entre la arcilla y la epidermis.

Se mantendrá la compresa o la cataplasma en su lugar mediante vendas y se

envolverá después con un trozo de franela o lana.

En general, la compresa debe dejarse sobre la parte enferma durante dos

horas, aproximadamente. Pero si se trata de una llaga abierta o infectada,

etc., no se pasará de una hora y media.

Cuando se trate de dar fuerza al cuerpo, vitalidad, radiactividad, se hará

una pasta menos densa y se dejará la compresa durante dos o tres horas como

máximo. Después se quita de golpe.

Cuando la arcilla ha terminado su labor, se desprende por sí sola; si

existen todavía partes adheridas, se hace pasar un poco de agua entre la

arcilla y la piel.

Se lava después la parte enferma con agua fresca o, si se trata de una

llaga, con agua salada.


La arcilla que ya ha servido, está cargada de toxinas, por lo que ya no

puede usarse más y se tirará.

Las telas que han servido para confeccionar la compresa, se lavarán

inmediatamente.

Las compresas destinadas a las zonas sensibles al frío, pueden calentarse

previamente mediante una ligera exposición al vapor, al sol, encima de una

olla con agua hirviente o sobre una fuente de calor, pero nunca directamente

al fueggo. No obstante, es preferible emplear la arcilla en frío, para

provocar una acción beneficiosa.

En determinados casos, como dolores reumáticos, artríticos, o neurálgicos,

lumbalgias, ciática, neuralgias, etc., es útil dar un baño de vapor local, o

aplicar compresas de vapor acuoso antes de aplicar la de arcilla. Basta

tomar una toalla, mojarla en agua caliente, escurrirla y aplicarla.

En caso de existir alguna dificultad que se oponga al empleo de la arcilla,

puede utilizarse el vendaje envolvente empapado en agua fangosa.

No hay límites en cuanto a la cantidad y al intervalo de las cataplasmas

que, en los casos graves, deben sucederse continuamente.

En los casos crónicos, sin úlceras, la aplicación de dos o tres compresas al

día constituirán un precioso coadyuvante.

La acción de la arcilla varía según el temperamento y el grado de

intoxicación del enfermo. Para algunos, el alivio, e incluso la curación

pueden ser inmediatos, para otros, podrá darse un recrudecimiento

superficial del mal porque la arcilla no permite la cicatrización de las


llagas hasta que todas las sustancias perjudiciales han sido expulsadas del

cuerpo.

Existen enfermos que no soportan las cataplasmas de arcilla. En este caso no

debe insistirse, sino actuar con otras cataplasmas calientes.

Cualquiera que sea el mal, tumor, llaga supurante, eczema, luxación,

mordedura por animales enfermos o venenosos, etc., la arcilla puede

aplicarse sin temor directamente sobre la lesión.

Entre todos los modos de tratamiento de una llaga, solamente el tratamiento

con arcilla no deja ninguna huella de cicatriz, porque es la naturaleza la

que actúa.

**Si la arcilla da magníficos resultados en uso externo, ciertamente su

eficacia no es inferior en USO INTERNO.

Su radiactividad, su poder absorbente, bactericida, vitalizante, hacen

maravillas en todas las afecciones del aparato digestivo.

Sus sales minerales son preciosas para los anémicos, linfáticos,

desmineralizados, para los niños y para las mujeres durante el período de la

maternidad.

En el tracto intestinal absorbe y neutraliza lo gases pútridos , las

fermentaciones y las infecciones.

Para el uso interno, se procede de la siguiente forma:

Se toma arcilla buena, limpia y untuosa, se seca al sol, se rompe a trozos y

se limpia, reduciéndola a continuación a polvo y pasándola por un tamiz para


utilizar solamente la parte pulverizada.

Se pone una cucharadita de café de este polvo en medio vaso de agua, por la

noche; a la mañana siguiente, en ayunas, se mezcla bien y se bebe; o bien se

prepara por la mañana , para beberla por la noche, un cuarto de hora antes

de la cena.

Si es necesario, se toma una cucharadita de café por la mañana, otra al

mediodía y otra por la noche.

Para los niños es suficiente media cucharadita cada vez.

Cuando al principio, la arcilla tomada por vía bucal produce estreñimiento,

constituye un signo de una fuerte intoxicación intestinal; en este caso es

necesario beber frecuentemente agua de arcilla entre las comidas, a pequeñas

dosis. Se combatirá el estreñimiento con una tisana purgante.

A los niños muy pequeños, en caso de diarrea o de estreñimiento, es también

conveniente dar de vez en cuando una pequeña cucharadita de agua de arcilla,

turbia pero no fangosa.

Debe recordarse que la arcilla es un excelente vermífufo.

El uso del agua arcillosa en lavajes internos (enemas) es aconsejable en los

estreñimientos pertinaces.

También puede utilizarse en baños, gargarismos, lociones para los

tratamientos de belleza, etc.

Debe dejarse siempre la arcilla expuesta al sol.


V.Menassé

GRACIAS A———**Princesa de las Alimanias**

El Poder Curativo de la Arcilla.

POR: MACRINA MONROY

La vigencia de la geoterapia frente a la incapacidad de la medicina formal, para resolver


integralmente los problemas de salud de la sociedad.

El hombre es un ser natural, hecho físicamente de los mismos elementos que forman la
naturaleza, aire, agua, tierra, fuego, ahora mejor conocidos en las terapias alternativas como
agentes curativos. La naturaleza tiene un poder curativo que ha sido heredado por el hombre,
este principio fue muy claro para El Sabio de Cos, Hipócrates, quién en su Doctrina sobre la
salud, hizo una recopilación de los preceptos que eran del dominio común, y que en la
actualidad nos sirven de recordatorio para no perder la perspectiva.

1) “Sólo la naturaleza cura” (la palabra Curar, es una voz latina que significa; cuidar, proteger,
conservar, renovar, restablecer, reponer, restaurar)

2) “No hay enfermedades, sólo hay enfermos”,

3) “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

4) “Ante todo no dañar”.

5) “El cuerpo es un solo órgano y la vida su función”.

Ante todo es importante saber que la enfermedad es un proceso natural que surge cuando el
cuerpo pierde su equilibrio.

Por negligencia y abusos deterioramos la capacidad de autocuración, y regeneración que se


encuentra presente en nuestro cuerpo, como el hecho aparentemente simple de la
cicatrización de una herida, la capacidad de vencer una infección, la regeneración del tejido
óseo en una fractura, etc.
Aunado a lo anterior, la medicina formal ha perdido de vista que el ser humano es una entidad
integral, que comprende no sólo aspectos anatomo-fisiológicos, sino también aspectos psico-
emocionales y espirituales, no obstante que la OMS actualmente los contempla en su
concepto de salud.

Los conocimientos científicos sobre la salud y la enfermedad han alcanzado


desafortunadamente tal complejidad que han ido surgiendo especialistas en cada uno de los
órganos y funciones del cuerpo, los cuales se ocupan exclusivamente de “campo de acción” y
fácilmente se olvidan de la unidad funcional. Ante esto cabe preguntarnos; ¿Qué especialidad
de la medicina formal será la que nos ayude a aplicar científicamente el poder curativo de los
agentes de la naturaleza? ¿Cómo debe vivir o qué debe hacer el hombre para recuperar su
equilibrio físico llamado salud?

La medicina formal detecta anomalías, las ataca y se limita a contrarrestar los síntomas
utilizando métodos invasivos con medicamentos químicos, que provocan efectos colaterales
en ocasiones irreversibles.

En contraparte , el naturismo al concebir al individuo como una unidad funcional,


independientemente de contrarrestar los síntomas, busca reestablecer y mantener ese
equilibrio, por medio de técnicas naturales que permiten la expulsión de las materias tóxicas
que se encuentran en el cuerpo. Para ello utiliza a los agentes naturales como herramientas de
“curación”. Uno de estos agentes terapéuticos es la tierra, llamada también arcilla, barro, lodo
etc.

La primera referencia que encontramos respecto de la arcilla o barro, aparece en la Biblia. El


Génesis, Capítulo 2, versículo 7, dice: “Formó pues Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra
y alentó en su nariz soplo de vida. . . “ En la misma Biblia , en el nuevo testamento, Juan 9,
versículos 6 y 7, dice: “Esto dicho, escupió la tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo
sobre los ojos del ciego. Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé. Y fue entonces, y lavase, y
volvió viendo”.

También existen testimonios históricos del empleo de la tierra con fines medicinales en la gran
mayoría de las culturas antiguas. En la historia contemporánea, la recuperación del valor
medicinal de la arcilla emerge con fuerza a mediados del siglo XIX en Europa Central,
especialmente en Suiza y Alemania, de la mano de naturistas e higienistas, que investigan los
múltiples usos la arcilla. Entre los más destacados tenemos a: Kneipp, Khunne, Just; Felke,
Julius Stumpf y otros además fue en ésta época que dejando a un lado las cualidades un tanto
mágicas que se le atribuían, se hizo un análisis científico y se abordó de forma seria y
sistemática su aplicación terapéutica.
Se utilizó con éxito en el tratamiento de heridas, contra el cólera asiático, la gangrena, la
tuberculosis, en algunos lugares de Francia se utilizaba como resolutivo contra las quemaduras
de primero hasta de tercer grado, también para neutralizar venenos, e incluso en la primera
guerra mundial se suministraba arcilla a los soldados rusos y franceses para evitándoles
contraer la disentería.

En 1946 Mahatma Gandhi cita en su obra La Curación Natural un capítulo dedicado al uso de la
tierra como elemento curativo.

Así, pues, ¿qué es la arcilla?, ¿qué la hace tan especial? ¿Cómo logra resultados tan
sorprendentes?

La arcilla, es una sustancia mineral compleja , procede de la descomposición de los feldespatos


presentes en el granito, es decir, de la erosión lenta de la roca granítica. Existen arcillas de
diferentes clases, se diferencian unas de otras por la disposición espacial de sus moléculas
químicas básicas y por los oligoelementos, materia orgánica o algas microscópicas integradas
en dichas moléculas. Se clasifican por familias según los elementos minerales que contienen y
su estructura cristalina.

CLASIFICACION DE LAS ARCILLAS

Arcillas ricas en silicio y en aluminio:

Caolita o caolín de color blanco, es la arcilla de mayor pureza. Empleada a menudo por vía
interna en forma de agua arcillosa, bactericida y protectora de la mucosa gástrica e intestinal.
Y fabricación de vajillas, lozas y refractarios; se le conoce como “tierra de porcelana”

Bentonita: arcilla de origen volcánico. Tiene gran poder de absorción, a nivel terapéutico se
utiliza como soporte de medicamentos y cosméticos al favorecer la penetración de principios
activos a través de la piel, sustituyendo de forma ventajosa a la lanolina y la vaselina, se la
incorpora en ciertos jabones en los cuales mejora su emulsión y poder espumoso. En la
industria se utiliza como barro de perforadora, para la fabricación de explosivos, y para
purificar aceites vegetales y margarinas grasas.

Illita: rica en calcio, a nivel terapéutico es muy apropiada para los traumatismos y contusiones
por su gran poder de absorción. Se emplea en la fabricación de ladrillos y alfarería.

Arcillas ricas en silicio y magnesio:


Saponita, se usa en el refinado de productos petrolíferos.

Vermiculita: se emplea en la industria de la construcción.

Talco: su uso en cerámica, pintura, caucho, insecticidas, revestimientos de fundición.

Antigorita: en la industria se utiliza como aislante, tejido de asbesto y materiales de


construcción.

Sepiolita: se utiliza como lecho para los animales.

Atapulgita: además de aluminio contiene hierro, por su poder absorbente se indica para
úlceras gástricas, colitis, gastritis, hiperácidez, a nivel industria para fabricar camas para gatos.

Arcillas ricas en silicio y hierro:

Nontronita: utilizada en el refinado de productos petrolíferos.

Glauconita: se encuentra formando granos pequeños en las rocas sedimentarias marinas de


poca profundidad.

El poder curativo de la arcilla radica principalmente en que es uno de los componentes de la


naturaleza, por lo tanto es un medio vivo que ayuda a generar y mantener la vida. Se
caracteriza principalmente por la presencia de minerales como: sílice, aluminio, magnesio,
hierro, titanio, calcio, sodio, potasio, manganeso y otros.

PROPIEDADES DE LA ARCILLA:

Entre las propiedades de la arcilla podemos decir que es:

Remineralizarte: esta propiedad varia en función de los oligoelementos que posee, siendo
algunas clases de arcillas más remineralizantes que otras.
Cicatrizante: asegura la regeneración de los tejidos y permite reducir las cicatrices gracias al
silicato de aluminio que existe en su composición.

Estimulante: la presencia de abundantes oligoelementos permite una acción de reequilibrio y


estimulación de la piel. Despierta la actividad de las glándulas deficientes, regulando nuestro
metabolismo y equilibra el exceso de energía.

Antiséptica o antibacteriana: a diferencia de los fármacos, cuya acción no distingue entre


sustancias benéficas y nocivas para nuestro organismo, la arcilla es una sustancia viva que
actúa donde se necesita. Asimismo detiene la proliferación de microbios y los elimina,
favoreciendo la regeneración de la célula sana.

Absorbente: la absorción es la fijación de un líquido o de un gas en el interior de la arcilla, a la


manera en que una esponja absorbe agua. Por tanto la arcilla absorbe sustancias tóxicas del
cuerpo, de alimentos sólidos y líquidos.

Adsorbente: la adsorción es la fijación de una sustancia en la superficie de la arcilla, de la que


dependen sus propiedades antisépticas, antiinflamatorias y antivenenosas.

Depurativa: por su capacidad de drenar y evacuar toxinas..

Cubriente: la arcilla humedecida forma una película en la superficie de la piel, siendo suave,
cremosa y de fácil extensión. Hemos de recordar que una de las cualidades más destacadas de
la arcilla es su plasticidad (capacidad para ser moldeada) y fue por esta cualidad que, según la
Biblia, Dios la eligió para dar forma al cuerpo del hombre.

Sedante: calma dolores, inflamaciones, edemas y úlceras, siendo muy eficaz en el tratamiento
de golpes, heridas, quemaduras, picaduras e irritaciones así como en contracturas musculares.

Poder radiactivo y revitalizador. Según los especialistas, la arcilla tiene dos radiaciones
naturales; la radiación solar y la de los componentes que forman el terreno donde se
encuentra. Según Romolo Mantovani, “cuando se afirma que la arcilla es radioactiva,
entendemos con esto que, su poder de absorción, ha captado la radioactividad del sol
(magnetismo, electricidad, energía), del agua y del aire, y que puede , en consecuencia,
irradiarlas sobre el órgano enfermo, transmitiéndole vitalidad y fuerza”.

En contraste , el radio metal intensamente radiactivo, cuando se aplica directamente sobre el


daño de forma extremadamente concentrada “destruye las células enfermas y las sanas y no
deja más que un vacío en el lugar de las células quemadas” explica Mantovani, quien añade
que en la arcilla, la radioactividad se encuentra en estado natural y a dosis infinitesimales
suficientes para las necesidades de nuestro organismo y hacer revivir las células enfermas” la
define como un estimulante vital natural. Su empleo no representa ningún riesgo sino, al
contrario, la arcilla absorbe las radiaciones nocivas.

Según relata el biólogo Guiseppe Ferraro, tras el desastre ocurrido en la central nuclear de
Chernóbil (ucrania) en abril de 1986, un investigador italiano dividió a las vacas en dos grupos;
al primer grupo les dio de comer heno radiactivo y al segundo grupo, también heno radiactivo
junto con arcilla. Este segundo grupo eliminaba en 24 horas el 80% de la radiactividad. Con
esto confirma el beneficioso efecto regulador y equilibrante de la arcilla. Raymond Dextreit
escribió: “parece que la arcilla posee, entre otras, la propiedad de estimular la radiactividad de
los cuerpos sobre los que se aplica si esta es deficitaria, o de absorverla si es excesiva”. Por ello
cuando no puede evitarse un tretamiento de radioterapia, señala, la aplicación de arcilla entre
sesión y sesión facilita la aceptación del mismo por el paciente y evita quemaduras cutáneas.

La arcilla es particularmente rica en ciertas diastasas y enzimas que no se destruyen a sí


mismas al actuar, algunas de las diastasas, las oxidasas tiene la capacidad de fijar el oxigeno
libre, lo cual explica la acción de purificación y enriquecimiento que la arcilla tiene en la
sangre. La adsorción de toxinas intestinales que se produce al ingerir arcilla medicinal, resulta
muy beneficiosa en el caso de estreñimiento o de putrefacción intestinal. Las toxinas que se
producen debido a la descomposición de las proteínas carnícas mal digeridas (fenol, indol,
cresol, escatol, cadaverina, tiramina e histamina) pueden producir graves trastornos
metabólicos y nerviosos si pasan a la sangre. Gracias al fenómeno de la adsorción, la arcilla es
capaz de fijar esas sustancias tóxicas en la superficie de sus partículas, arrastrándolas con las
heces, de esta forma se evita la autointoxicación y se favorece la normalización de las
funciones intestinales.

El profesor Juno estima que la acción positiva de las tierras medicinales sobre el intestino se
debe en parte al hecho de que los mohos del suelo se desarrollan fácilmente en el ambiente
cálido y húmedo que encuentran en el intestino.

Dextreit está seguro de los poderes antisépticos y antibióticos de la arcilla, se sabe que la tierra
contiene gran cantidad de mohos (hongos microscópicos) utilizados en la fabricación de
algunos antibióticos como la penicilina, en el caso de la arcilla no actúa específicamente sobre
una o más variedades de bacterias; más bien previene su proliferación reforzando las defensas
del organismo.

Al contribuir a la neutralización de los desechos nitrogenados y a la eliminación de los ácidos,


la arcilla favorece un PH adecuado en la sangre, la hace ligeramente alcalina. Existe una
diferencia básica entre la actuación de la arcilla y la de los antisépticos químicos: un producto
químico es una sustancia muerta que actúa ciegamente destruyendo bacterias sin
discriminación: las buenas y las malas, células sanas y enfermas. Es posible que los gérmenes
peligrosos mueran, pero los elementos reconstructivos no son respetados. Y la arcilla actúa
con sabiduría, se dirige al punto débil. El uso de la arcilla o tierra medicinal, no se limita sólo a
nivel terapéutico, sino lo encontramos en la cosmetología pues por sus valiosas propiedades la
arcilla se convierte en una base ideal para los productos destinados al cuidado de la piel, pues
contribuye a cerrar los poros, tonificar la piel y conservar su equilibrio natural. Aunque es muy
activa en su estado virgen, puede mezclarse con otros ingredientes naturales, lo que la
convierte en un producto muy eficaz en mascarillas limpiadoras, pastas dentífricas, shampoos
e incluso jabones y talco.

Otro argumento a su favor es que se trata de un recurso económico y asequible, que puede
obtenerse con relativa facilidad por su amplia distribución geográfica y su sencilla aplicación.

Después de conoces sus numerosas virtudes y su extenso campo de acción, entendemos


porqué la geoterapia adquiere un papel relevante, convirtiéndose en una alternativa vigente,
que más que complementar a la medicina formal, cubre los vacíos de ésta.

Para este fin la geoterapia nos ofrece varias alternativas de uso que describimos a
continuación:

Métodos de aplicación externa; como las compresas y las cataplasmas, que en general si hay
inflamación son más beneficiosas si se aplican frías. (Mencionar indicaciones con tablas).

Baño de arcilla, el tiempo de aplicación será de 15 a 60 minutos, sus efectos son:

Desciende la glucosa en la sangre momentáneamente.

Aumento de sangre venosa que retorna al corazón.

Estabiliza la tensión arterial.

Estimula la función de las glándulas tiroides y suprarrenales.

(Indicaciones con tablas).

Contraindicaciones: Hipoglucemia, pacientes con insuficiencia cardiaca, enfisema pulmonar,


hipertensión pulmonar.
Arcilla seca en polvo muy fino se puede aplicar en heridas y erupciones supurantes, úlceras de
las piernas, gingivitis; sus efectos inmediatos son: la adsorción de secreciones de la piel y
llagas, desodoriza y calma los escozores.

Otra alternativa de uso es por vía oral arcilla bebida y enjuagues y gárgaras, en esta técnica
aunque la absorción intestinal de algunos de los componentes de la arcilla puede tener efectos
terapéuticos, normalmente la arcilla que se administra diluida por vía oral basa su acción
curativa en la gran capacidad de adsorción que tienen sus partículas. La dosis recomendada es
una cucharadita de arcilla en medio vaso de agua, media hora antes de cada comida (depende
de que tipo de afección se trate, serán las veces que se tome).

La arcilla en uso interno resulta de gran utilidad para el tratamiento de diversas afecciones de
la boca, del estómago e intestinos. Ahora bien, debe utilizarse con moderación, pues su abuso
pude impedir la absorción de determinados nutrientes como la grasa, y provocar desnutrición
y delgadez.

En conclusión podemos decir que: en los últimos tiempos se esta consolidando una medicina
natural con firmes bases científicas, impulsada por la investigación acuciosa de prestigiados
naturistas.

En esta medicina, basada en el conocimiento del cuerpo humano, sus potencialidades y sus
mecanismos defensivos y regenerativos, se pueden utilizar una gran variedad de remedios
naturales estructurados con criterios racionales y científicos.