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LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA

POR EL DR. OMAR ARBAJE DE MOYA


FORMACIÓN DE LAS ESCUELAS DE TEOLOGÍA PARA LAICOS
Parroquia San Mauricio, Mártir.
Viernes 20 de julio de MMXVIII A. D.
Santo Domingo, D. N.

LA DIGNIDAD DE LA EUCARISTÍA.

 La Eucaristía es el culmen de la iniciación cristiana. Una vez somos capaces de recibir la Santa
Comunión ya somos considerados adultos en la Fe. Según el Directorio General para la Catequesis, el
adulto en la fe debe recibir catequesis propia de adulto.

 Los distintos nombres que recibe no son adornos. Se llama Eucaristía porque es acción de gracias; por
tanto, no hay que incluir oraciones de acción de gracias en la Liturgia. Se llama fracción del pan porque
significa comer de un solo pan, de un solo Cuerpo; por tanto, no hay nada que represente mejor la
comunión de las partes que la comunión (comulgar). Se llama Santo Sacrificio porque actualiza el
único sacrificio de nuestro Señor Jesucristo; por tanto, no hay nada por encima de eso. Y se llama
Santa Misa porque se envía (missio) a los fieles a poner en práctica lo que han recibido.

LA MATERIA Y LA FORMA DEL SACRAMENTO.

 Sin pan y vino no hay Eucaristía. Fue institución del Señor Jesucristo, quien es Dios y todo lo sabe.

 El pan ácimo de trigo es fundamental, puesto que representa la sinceridad y la pureza del que lo
ofrece a Dios, ya que no se fermenta, no tiene en sí la levadura de los fariseos (cf. Lc. XII, 1). Pero a su
vez llama al recuerdo la prisa para salir de Egipto (el pecado) para ir a la tierra de Dios (el Reino).

 El vino tiene una carga cultural y religiosa muy fuerte. Pensemos en los momentos rituales en los que
el vino se servía en el tiempo y la tierra del Señor: en la celebración del shabbat (las copas del Kidush),
los sacrificios del templo de Jerusalén, la unión de las parejas de novios, la circuncisión y la Pésaj.

 El vino y el agua mezclados es símbolo de la vida que nuestro Señor Jesucristo da a los hombres, es
decir, Su Divinidad (agua) y Su Humanidad (sangre) derramadas para que nosotros la bebamos.

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 Las palabras consecratorias son indispensables para la Eucaristía. No es un símbolo. Los sacerdotes
deben inclinarse y decir sobre el pan y el vino las palabras, como Dios creando en el principio, y las
cosas siendo por Su Palabra.

LA PRESENCIA REAL DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

 Las palabras del Señor son más que suficientes: esto es. Y el capítulo VI del santo evangelio según san
Juan, después de la multiplicación de los panes, menciona tres veces Yo soy el pan de la vida (vv. 35,
48 y 51) y afirma categóricamente siete veces que hay que comer y beber su carne y su sangre para
vivir, sino pereceremos.

 Sin embargo, ya san Pablo nos deja testimonio (cf. I Co. XI, 23-26). Y los santos padres aún más. Ningún
creyente puede acercarse a comulgar la fracción del pan estando en pecado: quien coma el pan o
beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor (I Co. XI, 27).

 El Señor Jesús entero está presente en la Eucaristía, en Su Cuerpo, Su Sangre, Su Alma y Su Divinidad.

 El Señor Jesús entero está presente bajo cada una de las especies: quien comulga el Cuerpo, comulga
Cuerpo y Sangre; quien comulga la Sangre, comulga Cuerpo y Sangre.

 El Señor Jesús entero está presente en cada una de las partes de las especies, por aquello de la
fracción, la comunión, la catolicidad. No deja de estar presente porque no nos demos cuenta de que
se haya caído o que lo hayan profanado.

LOS FINES Y LOS FRUTOS DE LA SANTA EUCARISTÍA.

 En cuanto es una representación sacramental del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, tiene los
mismos fines que el sacrificio de la Cruz:
a. Fin latréutico: alabar y adorar a Dios Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo;
b. Fin eucarístico: dar gracias a Dios por la creación y la Redención y todos los demás
bienes que hemos recibido de Su Generosidad;
c. Fin propiciatorio: desagraviar a Dios por nuestros pecados, para que no nos castigue
como merecen nuestras culpas;
d. Fin impetratorio: pedir a Dios Sus dones y Sus gracias para que Su Misericordia venga
sobre nosotros como lo esperamos de Él.

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 Los frutos son aquellos efectos que la virtud salvífica de la Cruz, hecha presente en el sacrificio
eucarístico, genera en los hombres cuando la acogen libremente. Esta acogida libre trae consigo un
crecimiento en la gracia santificante y una más intensa configuración con nuestro Señor Jesucristo.

 Los frutos serán mayores o menores según la adecuada participación de cada uno en la celebración
litúrgica y en la medida de su fe y devoción. Esto aplica para toda la Iglesia, el sacerdote que celebra,
los fieles que celebran, los que, sin participar a la Misa, se unen espiritualmente al sacerdote que
celebra, y por los que se ofrece la Misa, vivos o difuntos.

 Los frutos se pueden agrupar en dos: los elevantes, que son los que tienen que ver con la donación
de la Gracia; y los sanantes, que tienen que ver con el perdón de los pecados: mortales (llevando a la
gracia primera, de comunión con Dios, por unión al sacramento del Bautismo y la Penitencia), veniales
(por detestación de los pecados cometidos, por el fervor de la caridad, y como consecuencia de la
Gracia), y los de la lucha ascética (fortaleciendo el alma cual medicina para que no se corrompa tan
fácilmente, carácter cibativo).

LA RECEPCIÓN DE TAN AUGUSTO SACRAMENTO.

 Se puede recibir tanto sacramentalmente como espiritualmente. No se contraponen, pero hay que
aclarar que la primera está ordenada a la segunda. Si se recibe sacramentalmente pero no hay una
correcta disposición del alma (comer y beber indignamente), no se alcanzará la perfección. Si se
recibe tanto sacramental como espiritualmente, se da la manera perfecta para caminar a la santidad.

 La preparación es necesaria para recibir el sacramento: ayuno, oración, abstinencia, confesión,


adoración, contemplación, etc.

RAZONES POR LAS QUE PARTICIPAMOS DE LA SANTA MISA.

 Para recibir la gracia santificante, configurarnos con el Señor Jesucristo, y recibir la fuerza para
caminar en este valle de lágrimas.

 Para participar en el Santo Sacrificio del Calvario, y unirnos a la muerte gloriosa de nuestro Señor
Jesucristo, y poder resucitar con Él en el Día del Señor.

 Para ser piedras vivas, hostias vivas, miembros vivos del Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, que es
la Iglesia, y así desposarnos con Él en el Reino de los Cielos.

 Para acceder, por pura Misericordia de Dios, a la gloria eterna, ya que Dios hallará agradable en
nosotros lo que agradó a Su Corazón de Su Hijo Amadísimo.

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LMA DE CRISTO, SANTIFÍCAME.

CUERPO DE CRISTO, SÁLVAME.


SANGRE DE CRISTO, EMBRIÁGAME.
AGUA DEL COSTADO DE CRISTO, LÁVAME.
PASIÓN DE CRISTO, CONFÓRTAME.
¡OH, BUEN JESÚS!, ÓYEME.
DENTRO DE TUS LLAGAS, ESCÓNDEME.
NO PERMITAS QUE ME APARTE DE TI.
DEL MALIGNO ENEMIGO, DEFIÉNDEME.
EN LA HORA DE MI MUERTE, LLÁMAME.
Y MÁNDAME IR A TI
PARA QUE CON TUS SANTOS TE ALABE

POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. AMÉN.