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Milcaos

Se hacen en base de papas ralladas,


las que son previamente estrujadas
hasta dejar la ralladura bien seca,
es unida a otra cantidad de papas cocidas y molidas.
Se forma así una masa a la que se le pone sal y manteca.
Para que queden aún más sabrosos se le agrega una porción
de los infaltables chicharrones de chancho.
Su cocción puede ser al horno o en manteca bien caliente.

CHUPE DE QUESO
Plato típico de la Región de los Lagos,
Del Sur de nuestro país. Esta receta
Proviene de la comuna de Puerto Octay
Preparación: papas picadas en cubitos,
al igual que el zapallo. Zanahoria picada
en cuadraditos chicos, cebolla picada fina.
Se hace el frito con la cebolla picada fina, aceite,
pimentón en polvo, luego se añaden las papas,
, zanahoria, choclo, arvejas y porotos verdes; se colocan
a cocer con 5 tazas de agua. Servir caliente.
Caldillos de Mariscos.
Plato típico sureño que se prepara con choritos
Y mariscos surtidos.
Preparación: Lavar los mariscos y cocerlos,
Cuando estén listos, deje enfriar (Guarde el caldo).
Luego, ponga a freír la cebolla, ajo, condimentos y
Agregue el caldo que guardo, después poner los
mariscos, unas papas cortadas en bastón,
morrón en juliana, agregue el vino y deje
al fuego por 25 minutos en una olla Destapada.

Cebiche de Cochayuyo.
Un paquete de cochayuyo
– 1 kilo de jibia
– 2 cebolla morada
– 1 pimentón rojo
– 1 pimentón verde
– cebollin
– orégano
– aliño completo
– 1 tarro de choritos picantes
– jugo de limón
– aceite de oliva
– ramitas de cilantro
Una leyenda cuenta que en el este de Europa existió una terrible hambruna. La gente se
amontonaba donde había comida, siempre celosa de sus alimentos.

Un día un vendedor se dirigió hasta ese pueblo para vender ollas de hierro, comenzó a
hacer preguntas a un aldeano, quien pensó que el vendedor quería quedarse.

El lugareño le aconsejó que no lo hiciera pues en ese lugar no había nada para comer. Rápidamente el
vendedor dijo que él tenía lo que necesitaban para comer y dijo que pensaba hacer una sopa de piedra para
compartirla con todos.

Saco de su carreta un olla de hierro y la llenó con agua, prendiendo fuego bajo el recipiente. Con gran
ceremonia sacó de su bolso una piedra y la arrojó al agua.

Para entonces el rumor de la presencia del vendedor cocinando comida ya se había corrido. Muchos aldeanos
se acercaron a la plaza donde se encontraba el vendedor o se asomaron por sus ventanas.

Todos los presentes comenzaron a olfatear el aroma que surgía del hervor del caldo. El vendedor comenzó a
lamerse los labios y a hablar escandalosamente sobre el sabor de esa sopa.

“Esto luce y huele delicioso, aunque claro que sabría mejor con una col”, expresó exaltado.

Uno de los presente se acercó sigilosamente y sacó una col. Nuevamente el vendedor dijo que con un poco de
manteca realmente sería un platillo de rey.

Así, otro aldeano le entregó la manteca, otro las papas, las cebollas, los champiñones, entre otras cosas que el
vendedor pidió.

Tras estos ingredientes surgió una sabrosa sopa.

Estas personas le ofrecieron al vendedor dinero por su mágica piedra, oferta que él rechazó y se retiró al
siguiente día.

Con el tiempo la hambruna terminó, pero los aldeanos siempre recordarían aquel hecho como la mejor sopa
que comieron.