Vous êtes sur la page 1sur 54

1

TÍTULO DEL PROYECTO:

Ciencias sociales y ciencias naturales: Comparación y análisis en la


construcción del conocimiento científico

ESTUDIANTE RESPONSABLE:

Edmundo Jiménez Méndez

ASESOR:

Dr. Víctor Gabriel Muro González

CARRERA QUE SE HA CURSADO:

Licenciatura en Sociología
2

INDICE

OBJETIVOS DEL TRABAJO .................................................................................................................... 2


Objetivo general .............................................................................................................................. 2
ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN ....................................................................................................... 3
DESARROLLO ....................................................................................................................................... 5
Sociología de la ciencia.................................................................................................................... 5
Construcción de los objetos de estudio .......................................................................................... 9
¿Método o métodos científicos? .................................................................................................... 9
¿Sociología o Ideología? ................................................................................................................ 23
Está científicamente demostrado ................................................................................................. 29
Sociología y sociedad .................................................................................................................... 33
Yo artificial..................................................................................................................................... 37
Sociología analítica: ¿Posible respuesta? ...................................................................................... 39
Kit de herramientas del Científico Social ...................................................................................... 48
CONCLUSIÓN ..................................................................................................................................... 49
ANEXO ............................................................................................................................................... 51
BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................................................... 53

OBJETIVOS DEL TRABAJO

Objetivo general

La ciencia tiene una historia corta que abarca no más de 300 años. La mayoría de
los historiadores indican su inicio después de la muerte de Galileo Galilei. Por tal
motivo, es posible (para las características de este trabajo) hacer un repaso de la
historia de la ciencia, de su método y sus avances más importantes. Lo anterior con
el fin de comprender cómo surgió y cómo avanzó el conocimiento científico;
específicamente, el conocimiento de las ciencias naturales.
3

Teniendo claro un esquema general, que explique cómo nació y cómo funciona la
ciencia natural, se pueden comparar esas características con las ciencias sociales.
Lo anterior implica hacer un análisis epistemológico para enunciar preguntas clave
sobre el trabajo de los científicos sociales. La finalidad de esa comparación es
comprender por qué, en cuestión de resultados directos, las ciencias naturales
parecen mucho más avanzadas; ya que es el objetivo del presente trabajo.

ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN

Las ciencias sociales han dejado la cuna de la pseudociencia desde hace mucho
tiempo, del mismo modo que lo hizo la química al dejar su cuna de alquimia, o la
astronomía al abandonar su cuna de astrología, lamentablemente no todas las
ciencias lo han hecho con la misma fuerza. Este duro trabajo por abandonar la
superstición y cambiarla por la seriedad epistémica lo han hecho principalmente
ciencias como: antropología, historia, geografía humana, etnología y sociología, que
han refinado sus metodologías de estudio para acercarse a la realidad.

La sociología, por ejemplo, para demostrar sus conocimientos como


verdaderamente científicos, ha tomado varias actitudes y herramientas que dan
firmeza a sus investigaciones:

1. La sociología observa desde una postura crítica a las conductas sociales, de


este modo, (para la sociología) la ciencia es vista como un campo cultural: el
campo científico.
2. Debido al punto anterior, la sociología ha criticado algunas prácticas que son
muy comunes en el actuar de las ciencias naturales, como resistirse a criticar
la construcción de los objetos de estudio. Un científico natural no le encentra
sentido a esa práctica porque para él los objetos de estudio ya están dados
en la naturaleza, y, por ende, no necesita construirlos. Sin embargo, no pocos
sociólogos han argumentado que los conocimientos científicos se erigen
4

según su contexto socio-histórico, y por lo tanto, los objetos de estudio se


deben cimentar fuera de los esquemas del pensamiento de la época; ser
vistos más allá del solo objeto natural y no solo como es percibido en ese
momento.1
3. La sociología también es autocrítica. Comprende los errores que cometió en
sus comienzos, p. ej.: no fundamentar con suficiente rigor la teoría-realidad.
4. Las ciencias naturales han avanzado debido a su autocrítica implacable, pero
sobre todo por la corrección de errores. Por otro lado, las ciencias sociales
han avanzado gracias a su gran cantidad de material teórico y referencial,
porque es donde descansan sus conocimientos sobre la realidad social;
indudablemente, es la base que los ayuda a construir sus objetos de estudio
a la hora de investigar.

Aun así, existen voces que reclaman e insisten que las ciencias sociales no son
verdaderas ciencias, y que deben adoptar el método científico si quieren llegar a
serlo. Las cuatro características que mencioné les parecen insuficientes y algunos
incluso señalan que a los científicos sociales les hace falta seriedad científica.

La sociología se ha esforzado por demostrar su cientificidad, pero, si sus esfuerzos


son insuficientes para algunos, debemos hacer preguntas clave para entender por
qué insisten en ello: ¿Existe solo un “método científico” o existen más? ¿La
naturaleza y la sociedad pueden ser descubiertas, en toda su plenitud, por un solo
método? (Como lo pensó un día Descartes). Las ciencias naturales han avanzado
de manera espectacular gracias al “método”, pero, ¿por qué es necesario ese
método en las ciencias sociales? Y si las ciencias sociales no usan el método
científico ¿cómo defienden su conocimiento como un saber científico? ¿Qué
fundamenta el carácter científico de las investigaciones sociales?

Estas cuestiones nacen a partir de mi paso por el estudio de la sociología. Mi


curiosidad mantiene en mí una necesidad de investigar y profundizar, de encontrar

1
Los sociólogos insisten en ello porque desde ahí parten a la hora de describir sus observables en
una investigación, si uno solo cataloga y describe lo que observa, desde lo que conoce en cierta
época, puede caer en un pensamiento etnocentrista, tomando poco en cuenta que tan veraz es
esa construcción, que pudiese no ser lo que se piensa.
5

al menos aproximadas respuestas. Con ello aspiro a una futura reconciliación entre
las prácticas de las ciencias sociales y naturales: es lo que da la justificación al
presente trabajo.

DESARROLLO

Sociología de la ciencia

“La sociología del conocimiento cobró vida con la memorable hipótesis de


que aun las verdades deben ser socialmente explicables, deben ser relacionadas
con la sociedad histórica en la que aparecen” (Merton,1945).

La ciencia es la creación de un conjunto de relaciones sociales (comunidad


científica) que se ha encargado de recopilar, archivar y entrelazar los
descubrimientos de todas las diferentes disciplinas científicas. Todo lo anterior es
un campo cultural, y la sociología de la ciencia es la rama de la sociología que se
encarga de estudiarlo. Es necesario aclarar que la sociología de la ciencia no
estudia a la ciencia meramente basándose en sus conocimientos: La ciencia ha
construido una vasta teoría del todo que al día de hoy casi tiene una explicación, o
aproximada explicación, para cualquier duda que uno se formule sobre la
naturaleza, desde lo muy pequeño (electrones, protones o neutrones) hasta lo muy
grande (estrellas o galaxias), desde lo más cercano a nosotros (nuestro propio
cuerpo y su funcionamiento) hasta lo muy lejano (características físicas y químicas
de distantes planetas), pero la sociología de la ciencia no estudia a estos
6

conocimientos como tal, estudia a los científicos, a ellos y a sus relaciones con sus
pares, a sus conductas y sus rivalidades, a sus motivaciones y a las estratificaciones
en sus estatus académicos:

“La sociología de la ciencia descansa sobre el postulado de que la verdad


del producto -se trataría de ese producto muy particular que es la verdad científica-
, reside en una especie particular de condiciones sociales de producción; es decir,
más precisamente, en un estado determinado de la estructura y del funcionamiento
del campo científico. El universo “puro” de la ciencia más “pura” es un campo social
como cualquier otro, con sus relaciones de fuerza y sus monopolios, sus luchas y
sus estrategias, sus intereses y sus beneficios, pero donde todos estos invariantes
revisten formas específicas” (Bourdieu, 1976).

El campo científico es el nido donde los conocimientos científicos nacen y crecen,


pero es de suma importancia explicar la definición de lo que se realiza desde la
sociología de la ciencia, porque no es objetivo del presente trabajo adentrarse de
lleno a analizar la sociología de la ciencia, más bien, entiéndase el presente como
“un trabajo de investigación de sociología de la ciencia” que analiza los
comportamientos de los científicos en las ciencias sociales y naturales, centrándose
específicamente en analizar aquellas herramientas que usan (y cómo las usan) para
fundamentar sus conocimientos como científicos, estos conocimientos vistos como
el producto de toda esta maquinaria social a la cual Bourdieu llama “campo
científico”, el cual no sería posible estudiar sin un análisis epistemológico.

La diferencia entre la sociología de la ciencia y la epistemología reside en que la


primera estudia un entramado de relaciones sociales y la segunda estudia el
conocimiento humano (no solo el conocimiento científico, sino el conocimiento
humano en general). Un sociólogo que estudia su propio trabajo dentro del campo
cultural de la ciencia está estudiándose a sí mismo, y eso también es parte de lo
que se desarrollará en este documento: un análisis desde la sociología de la ciencia
y la epistemología para comparar la labor de los científicos sociales y naturales a la
hora de construir su conocimiento.
7

La epistemología es una piedra angular de los sistemas de investigación social, pero


¿Qué hace exactamente esta disciplina filosófica?:

“Si decimos "filosofía de la ciencia", damos a entender que se trata del


examen filosófico de la ciencia: de sus problemas, métodos, técnicas. estructura
lógica, resultados generales, etc. Y así es: de todo esto se ocupa la epistemología;
pero también de algo más. Probemos “en”. Por "filosofía en la ciencia” o, más
exactamente, "filosofía de la filosofía en la ciencia" debiéramos entender, quizás, el
estudio de las implicaciones filosóficas de la ciencia, el examen de las categorías e
hipótesis que intervienen en la investigación científica, o que emergen en la síntesis
de sus resultados. Por ejemplo, las categorías de materia, espacio, tiempo,
transformación, conexión, ley y causación; e hipótesis tales como "La naturaleza es
cognoscible o "Todos los sucesos son legales". De acuerdo: también de esto se
ocupa la epistemología; y sin embargo no basta. ¿Qué nos dirá la expresión
"filosofía desde la ciencia? Sugiere que se trata de una filosofía que hace pie en la
ciencia, que ha sustituido la especulación sin freno por la investigación guiada por
el método científico, exigiendo que todo enunciado tenga sentido y que la mayoría
de las aseveraciones sean verificables” (Bunge, La ciencia. Su método y su
filosofía).

La epistemología ha analizado muchos conceptos que forman parte de la plataforma


de las ciencias naturales, pero uno de los conceptos que se analizan con más
interés y rigor es la base de toda ciencia: la “evidencia”. Epistemológicamente, la
evidencia advierte si es necesario ver las cosas desde otro ángulo, si se va por buen
camino o si se debe retroceder, es básicamente la guía de todo científico, porque
dejar de seguir la evidencia es dejar todo a especulación, y la especulación no es
una buena herramienta en el quehacer científico ya que provoca incertidumbre y
desconfianza, aleja de la realidad y acerca al mundo de la imaginación.

Otro de los trabajos de la epistemología es el de describir mediante características


generales a algunos sistemas de pensamiento o actividades de investigación, como
el positivismo y el cientificismo, estos dos conceptos parecen similares en definición,
pero tienen una diferencia sumamente importante: de entrada, a la palabra
"positivista" se le ha dado una connotación peyorativa en las facultades de filosofía,
humanidades y ciencias sociales, se dice que el positivista es cerrado, totalmente
cuantitativo y que desprecia los conocimientos que no sean producto del método
8

científico, esa misma descripción se relaciona con el cientificismo (tal vez en parte
por la falta de bibliografía recomendada sobre el tema), Mario Bunge aclara:

"El cientificismo es la tesis de que la mejor manera de encarar los problemas


del conocimiento es adoptar el método científico. Aunque el cientificismo tiene una
pésima reputación entre teólogos, filósofos y literatos, arguye que el cientificismo es
la actitud normal de los científicos, aún si nunca se han topado con esta palabra"
(Bunge, 1999).
"El cientificismo no debería confundirse con el naturalismo o el positivismo...
...En cuanto al positivismo, también fracasa, por desechar la vida mental (aunque
está centrado en el sujeto) y ser teóricamente timorato. El positivismo es empirista,
mientras que yo abogo por una síntesis del empirismo y el racionalismo. El
positivismo es antimetafísico, en tanto yo sostengo que la ciencia no puede
prescindir de cierta metafísica (u ontología) —de un tipo inteligible y pertinente, sin
embargo—. Además, el positivismo niega la diferencia entre las ciencias sociales y
las naturales, mientras que yo hago hincapié en ella. No obstante, si el pensamiento
crítico, la preocupación por la evidencia empírica y el amor al enfoque científico se
consideran (erróneamente) como las marcas registradas del positivismo, entonces
no me importa que me califiquen de positivista. Me han dicho cosas peores" (Bunge,
1999).

Es una costumbre criticar a los científicos por ser positivistas, cuando en la práctica,
los científicos son cientificistas.

Aquí se vislumbra un primer problema que se desarrollará más delante: Las ciencias
sociales se han centrado en dividir y confundir los modelos de pensamiento, tal vez
porque si retrocedemos a los inicios de la sociología encontraremos tres claras
diferencias, lo que ha provocado que los científicos sociales dediquen más atención
a defender la escuela que más les agrada en lugar de analizar si aquello que
explican y describen está basado en un conocimiento riguroso y comprobable. Se
puede pensar que la pluralidad de pensamientos es una virtud, pero en ciencia,
provoca la dificulta de crear una verdadera comunidad científica.

Todas las ciencias (naturales o sociales) deben tener un tronco común de


conocimientos comprobados que ayuden al científico a adentrarse en los
conocimientos más avanzados, por ejemplo: matemática básica, física básica y
química básica son plataformas de conocimiento, y sin ellas no se puede seguir
9

porque los conocimientos científicos están conectados. En ciencias sociales cada


escuela de pensamiento tiene sus bases, y no existe una base general que conecte
de manera directa y concreta esos conocimientos.

Esa pluralidad de ideas podría ser benéfica si cada escuela tuviese una forma
específica de fundamentar sus conocimientos de manera científica, lo interesante
es que existe una forma, y debería ser tema obligatorio de la sociología básica: La
construcción de los objetos de estudio.

Construcción de los objetos de estudio

La construcción del objeto de estudio es, a mi punto de ver, mucho más importante
en las ciencias sociales que en las naturales. Mientras en las ciencias naturales el
científico debe lidiar con objetos que tienen comportamientos cíclicos y que
generalmente mantienen una forma de comportamiento predecible, las ciencias
sociales se enfrentan a sujetos de estudio que cambian de opinión y animo varias
veces por día. Un ejemplo perfecto para comprender la diferencia es la predicción
de eclipses, la astronomía puede decirnos cuando serán los siguientes eclipses
lunares y solares de lo que queda de este siglo con una certeza espectacular, nos
pueden decir el día, la hora y la duración exactos. En ciencias sociales nos
encontramos a personas que pueden hallar agradable un tipo de comida, y después
de un tiempo decir que ya no les apetece. Las decisiones humanas son variables
que cambian todo el tiempo y por lo cual es muy difícil encontrar patrones repetitivos,
esto conlleva a que las problemáticas sociales sean más difíciles de encontrar
cuando un científico social lleva a cabo una investigación.

Una característica obligatoria del trabajo del sociólogo consiste en toparse con
problemas entre personas, desde un desacuerdo entre vecinos hasta un grave
problema de corrupción nacional, ¿cuál es la verdadera problemática a abatir para
solucionar cada situación? Es ahí donde se debe construir el objeto de estudio,
10

donde el científico social debe preguntarse si esta atacando la verdadera


problemática o si solo está dando manotazos en la oscuridad.

Atacar la verdadera problemática puede convertirse en un verdadero dolor de


cabeza por una sencilla razón: las personas mienten. Supongamos que dos vecinos
están en un problema que ha provocado la división de su vecindario. El vecino A
culpa al vecino B de gastar demasiada agua regando el pasto de su jardín frontal, a
consecuencia deja sin agua al resto de los vecinos. El vecino B argumenta que ha
cambiado sus tuberías y les ha dado mantenimiento constantemente, incluso hizo
una pileta que sirve de reserva para regar su pasto, y debido a ello al regar su jardín
no toma agua de las tuberías públicas, sino de su pileta. La problemática podría no
estar causada por el agua, pero si por sentimientos: puede ser que el vecino A sienta
envidia o frustración por no tener los recursos para hacer una pileta, y sus reservas
de agua no sean suficientes para tener un jardín como el del vecino B, debido a ello
busca desatar su furia difamándolo. Todos esos sentimientos y actitudes pueden
ser ocultados por los informantes a la hora de una entrevista, lo que llevaría al
investigador a seguir pistas falsas y llegar a callejones sin salida.

Ahora bien, cuando hay investigaciones con situaciones como la anterior, gran parte
de lo que tomamos para encontrar y construir la problemática es dado a nosotros
por las voces de las personas, entonces, ¿cómo poder discernir la realidad de la
mentira?

“…al entender mejor a este maestro despiadado llamado método científico:


todo depende de la prueba. En una cuestión tan importante, la prueba debe ser
irrecusable. Cuanto más deseamos que algo sea verdad, más cuidadosos hemos
de ser. No sirve la palabra de ningún testigo. Todo el mundo comete errores. Todo
el mundo hace bromas. Todo el mundo fuerza la verdad para ganar dinero, atención
o fama. Todo el mundo entiende mal en ocasiones lo que ve. A veces incluso ven
cosas que no están” (Sagan, 1994).

¿Cómo sabe un científico que aquello que está explicando es realmente lo que está
estudiando? Si una de nuestras principales fuentes de información sobre la realidad
es tan falible ¿cómo podemos saber con seguridad que lo que recogemos sirve a
11

nuestro objetivo? De no ser lo suficientemente escépticos podemos caer en lo que


llamaba Bourdieu “sociología espontánea”:

“La sociología sería menos vulnerable a las tentaciones del empirismo si


bastase con recordarle, como decía Poincaré, que “los hechos no hablan”. Quizá la
maldición de las ciencias del hombre sea la de ocuparse de un objeto que habla. En
efecto, cuando el sociólogo quiere sacar de los hechos la problemática y los
conceptos teóricos que le permitan construirlos y analizarlos, siempre corre el riesgo
de sacarlos de la boca de sus informantes. No basta con que el sociólogo escuche
a los sujetos, registre fielmente sus palabras y razones, para explicar su conducta y
aun las justificaciones que proponen: hacer esto, corre el riesgo de sustituir lisa y
llanamente a sus propias prenociones por las prenociones de quienes estudia o por
una mezcla falsamente científica y falsamente objetiva de la sociología espontánea
del “científico” y de la sociología espontánea del objeto” (Bourdieu, Chamboredon &
Passeron, 2002).

Así pues, para encontrar problemáticas no es suficiente construir los objetos de


estudio cualitativamente. Afortunadamente la sociología goza de diferentes
escuelas, y una de ellas utiliza el mismo “método” que las ciencias naturales
(Funcionalismo / positivismo), lo interesante es que esa escuela de pensamiento no
ha avanzado mucho más que las otras que no utilizan este método en particular,
algunos sociólogos opinan que la razón es que el método usado por las ciencias
naturales no funciona tan correctamente en el mundo social como funciona para
descubrir el velo de la naturaleza. Si los enfoques cualitativos y cuantitativos no son
suficientes, ¿Qué fundamenta los conocimientos sociológicos?

A mi entender, la respuesta es el escrutinio epistemológico que nos dio la filosofía,


con esto no dejo de lado la rigurosidad científica que anhela toda ciencia, más bien
la resalto, al decir que la sociología construye su rigurosidad científica a partir del
trabajo epistemológico por el cual hace pasar toda su interpretación de la realidad,
o como lo llamaba Bourdieu: “vigilancia epistemológica”2. Todas las preguntas
epistemológicas que los sociólogos se formulan con motivo de cuestionar el rigor
del conocimiento científico-natural es el trabajo digno de un científico, y una vez se

2
Oficio del sociólogo. Pág. 56
12

tienen las herramientas para discernir el conocimiento bien construido de aquel que
se basa en simples especulaciones, es hora de enfrentar la realidad. La sociología
ya ha dado ese paso y se ha adentrado al empirismo, desde hace tiempo entró a
campo para comprobar sus teorías, el problema es que debió haber sido al revés,
pues como lo dijo Sherlok Holmes en Escándalo en Bohemia:

“Es un error capital teorizar antes de tener datos. Sin darse cuenta, uno
empieza a deformar los hechos para que se adapten a las teorías, en lugar de
adaptar las teorías a los hechos” (Doyle, 1981).

El lamentable resultado de cometer tal equivocación es tener mucha información y


poco conocimiento sobre la realidad, porque los conocimientos se basan en ideas
que al final se fuerzan para encajar con la realidad.

Las ciencias naturales encontraron una forma de no cometer ese error: la


corrección. La historia de la ciencia natural muestra muy puntualmente cuáles
hipótesis se han desechado, cuantos pensamientos se han dejado de lado, cuántos
científicos se han equivocado, corregir les ayuda a no equivocarse dos veces con
el mismo problema, ¿pasa eso en las ciencias sociales?

Al día de hoy muchas teorías sociales del siglo antepasado siguen en pie, se
reestructuran y siguen tratando de explicar la realidad, esta diferencia entre ciencias
sociales y naturales es algo que debemos tener en cuenta cuando nos preguntemos
por qué unas parecen ir más adelante que otras. Ahora, una característica
fundamental que usan las ciencias naturales para no cometer los mismos errores
es tener un pensamiento escéptico, ¿necesitamos ese grado de rectitud escéptica
los científicos sociales?

¿Método o métodos científicos?

“Durante mucho tiempo la respuesta fue casi siempre la misma: los dioses
habían creado todo, el mundo era un lugar que provocaba temor, por eso, incluso
13

pueblos tan rudos como los vikingos creían en seres sobrenaturales que explicaban
ciertos fenómenos naturales como los rayos o las tormentas. Los vikingos tenían
muchos dioses diferentes, Thor era el dios del rayo, otro dios llamado Aegir causaba
las tormentas marinas, pero el dios más temido se llamaba Sköll, él era el
responsable de un hecho natural aterrador que hoy llamamos “eclipse de sol”, Sköll
era un dios con forma de lobo que vivía en el cielo, a veces se devoraba al sol y
provocaba ese temido momento en que el día se transformaba en noche, sin
ninguna explicación científica, imagínense lo terrible que era para ellos ver como
desaparecía el sol, los vikingos respondían de la única manera que tenía sentido
para ellos, intentaban asustar al lobo para que se alejara, los vikingos creían que
sus actos hacían que el sol regresara, por supuesto, ahora sabemos que lo que ellos
hicieran no importaba, el sol habría reaparecido de todos modos, porque resulta que
el universo no es tan sobrenatural o misterioso como parece”3

Los fenómenos naturales que atemorizaban a la humanidad casi se han extinguido,


y los que aún provocan temor lo hacen por una razón totalmente diferente, como la
destrucción que pueda ocasionar un tornado o un huracán a nuestro patrimonio,
más no por alguna leyenda que nos preocupe o nos haga sentir inseguros. Gracias
a la ciencia y al método científico los humanos hemos dejado el miedo a lo
sobrenatural; ahora tenemos una explicación para casi todo.

Debido a los grandes resultados presentados por las ciencias naturales es


necesario preguntarnos si los métodos, metodologías y demás herramientas usados
por los científicos sociales son dignos de llamarse científicos. Es importante dejar
en claro que en el campo cultural de la ciencia para bien o para mal quien legitima
qué es científico y qué no lo es son los mismos científicos. La “desconfianza”, como
la llamaba Robert Merton, es la que ayuda a que la comunidad científica esté
siempre criticándose constantemente para resarcir sus errores:

“Con el incremento de los conflictos sociales, las diferencias en los valores,


actitudes y modos de pensamiento de los grupos crecen hasta el punto en que la
orientación que anteriormente esos grupos tenían en común es oscurecida por
diferencias incompatibles. No solo se desarrollan distintos universos del discurso,
sino que la existencia de cualquiera de estos universos es un desafío a la validez y

3
Extracto del documental “¿Quién creó el universo?” Presentado por el canal de televisión
Discovery Channel a través de los comentarios y opiniones del profesor Stephen Hawking:
https://vimeo.com/94558494
14

legitimidad de los otros. La coexistencia de estas perspectivas e interpretaciones en


conflicto dentro de la misma sociedad lleva a una activa y recíproca desconfianza
entre los grupos. En un contexto de desconfianza, ya no se indaga el contenido de
las creencias y aserciones para determinar si son válidas o no, ya no se confrontan
las aserciones con los elementos de juicio del caso, sino que surge una cuestión
totalmente nueva: ¿cómo ocurre que se sustenten esas ideas? El pensamiento se
hace funcional; se lo interpreta en términos de sus fuentes y funciones psicológicas,
económicas, sociales o raciales. En general, este tipo de funcionalización se
produce cuando se duda de ciertas afirmaciones, cuando estas parecen tan
palpablemente increíbles, absurdas y tendenciosas que no es necesario examinar
los elementos de juicio en pro o en contra de la afirmación, sino sólo las razones de
que se la haga. Tales extrañas afirmaciones son “explicadas por” o “imputadas a”
intereses especiales, motivos inconsistentes, perspectivas deformadas, posición
social, etc. En el pensamiento popular, esto supone recíprocos ataques a la
integridad de los oponentes; en el pensamiento más sistemático, lleva a recíprocos
análisis ideológicos. En ambos niveles, se alimenta de las inseguridades colectiva y
es alimentado por ellas (Merton,1945)

Esta desconfianza existe dentro del núcleo de cada disciplina científica, por ejemplo:
biólogos desconfían del trabajo de otros biólogos, esto sucede porque obviamente
es difícil que un geógrafo o un economista tengan la formación para criticar los
fundamentos de una investigación de biología. Pero hay una diferencia importante
que debo esclarecer para no parecer contradictorio más adelante: sí, los científicos
confían entre ellos, un sociólogo por lo regular confía en su médico, o un químico
confía en las predicciones meteorológicas, los científicos confían entre científicos,
pero dentro de cada disciplina existe la dura regla del “DEMUESTRALO”, esa es la
desconfianza a la que hace alusión Merton. Así como sucede cuando se quiere un
grado de maestría o doctorado: el sujeto es obligado a defender una tesis ante un
grupo de sinodales que son expertos en ese campo, pues son ellos quienes pueden
hacer las críticas constructivas más fructíferas que conducen a corregir errores.

Lo anterior no significa que diferentes disciplinas no se critiquen entre sí. Los


sociólogos suelen criticar ciertas conductas de las ciencias naturales,
argumentando que el hecho de que la ciencia se corrija a sí misma no es argumento
para que otros ajenos a la misma la corrijan (aunque los sociólogos no son ajenos
a ella). La ciencia corrige sus errores, más no su método, por eso muchas de las
críticas van dirigidas a él, pero, ¿necesita correcciones el método científico?
15

Las criticas sociológicas y filosóficas a la ciencia natural parecen ser las mismas de
siempre, y la ciencia natural sigue avanzando a pesar de ello. Una crítica muy
popular hacía las ciencias naturales va dirigida a una de sus características más
prominentes: “La objetividad”. Los científicos sociales insisten en que “la objetividad
no es posible debido a la falibilidad humana”, pero es obvio que eso los científicos
naturales lo entienden perfectamente, cualquier científico que haya tenido una
formación rigurosa sabe que la objetividad sólo es algo a lo que se aspira en el
actuar científico. Son debates epistemológicos viejos, vacíos de critica
epistemológica nueva; Los sociólogos sabemos que no podemos ser totalmente
objetivos a la hora de enfrentarnos a la realidad social, para nosotros también
debería ser totalmente entendible que para los científicos naturales sólo es un
acercamiento, porque como explica Bourdieu:

“La objetividad de la ciencia no podría descansar en un fundamento tan


incierto como la objetividad de los científicos” (Bourdieu, Chamboredon & Passeron,
2002).

Otra crítica importante que prosigue de la anterior es: “como los científicos no
pueden ser totalmente objetivos, en consecuencia, los científicos son irracionales”,
así la ciencia resulta irracional y de esa manera sus conocimientos son tan
arbitrarios y falsables como cualquier otro. Esa lógica indica que posiblemente quien
la pronuncia, no entiende muy bien qué es y cómo funciona la ciencia y el método
científico:

“A un científico lo más probable es que si se le preguntase jamás asociaría


la palabra irracionalidad con ciencia. Sin embargo, podría parecer que a filósofos,
antropólogos y sociólogos les encanta enfatizar, incluso combinar, la distinción entre
lo racional y lo irracional cuando reflexionan sobre la ciencia… … ¿consideras que
la ciencia racional o irracional? Esta pregunta… …ya supone de por sí una dificultad
para el científico por absurda. Por lo tanto, para que sea comprensible tendremos
que reformularla en forma de algoritmo sencillo. Para ello sólo hay que considerar
las aportaciones de la historiografía feminista, relativista y las guerras de la ciencia
y formular una pregunta adecuada. Ésta podría ser:
16

¿Crees que la ciencia posee un estatus epistemológico superior distinguible que la


separa de otras prácticas y formas de conocimiento?

Si la respuesta es sí, entonces puedes razonablemente llamarte racionalista.


Si la respuesta es no, entonces lo más probable es que otros te llamen irracionalista”
(López, 2013).

Para no caer en críticas vacías y viejas, el método científico se debe conocer al


dedillo (Revísese el anexo), pero eso no basta, también se debe comprender que
los científicos no siguen el método paso a paso y tampoco utilizan todas sus
herramientas para verificar sus hipótesis. Los científicos son creativos y buscan
diferentes maneras de contrastar la realidad con sus ideas, y aunque esto parecería
mera especulación, no lo es:

“Más que nada son factores como la intuición, la sagacidad y la suerte, a


secas, los que juegan un papel. La historia de la ciencia está llena de casos en los
que un científico da de pronto con una idea brillante basada en datos insuficientes
y en poca o ninguna experimentación, llegando así a una verdad útil cuyo
descubrimiento quizá hubiese requerido años mediante la aplicación directa y
estricta del método científico. F. A. Kekulé dio con la estructura del benceno mientras
descabezaba un sueño en el autobús. Otto Loewi despertó en medio de la noche
con la solución del problema de la conducción sináptica. Donald Glaser concibió la
idea de la cámara de burbujas mientras miraba ociosamente su vaso de cerveza.
¿Quiere decir esto que, a fin de cuentas, todo es cuestión de suerte y no de cabeza?
No, no y mil veces no. Esta clase de "suerte” sólo se da en los mejores cerebros;
sólo en aquellos cuya "intuición” es la recompensa de una larga experiencia, una
comprensión profunda y un pensamiento disciplinado” (Asimov, 1979).

Los científicos tienen un pensamiento disciplinado, crítico y escéptico, y algo más


importante aún es que entre ellos existe una relación de desconfianza. Es muy difícil
que dentro de este campo se convenza a un colega de un nuevo descubrimiento,
no se puede llegar un día y pedir a otros científicos que crean fielmente que se ha
descubierto algo nuevo, pidiéndoles que crean en ello sin mostrar datos. Dentro de
la ciencia tienes que comprobar no solo frente a tus colegas, sino frente a toda una
comunidad científica mundial.
17

Esta cultura de desconfianza logra que en la comunidad científica no se cuelen los


charlatanes, ellos prefieren mostrar sus “resultados” frente a la cultura popular
donde no se les exige demasiado, y es así porque a nadie se le enseña en la escuela
a ser escéptico, a ese nivel pocas veces se enseña a los niños a cuestionar la
autoridad.

La comunidad científica es el filtro más poderoso que tiene la ciencia, porque más
allá de su método, son los mismos científicos los que se hacen entre ellos las
preguntas más suspicaces, son ellos los que refutan errores que otros pasan por
alto, los que con nuevas evidencias derrumban hipótesis que otros daban por
establecidas, y por eso la comunidad científica siempre llega a un consenso con
respecto a todo.

En resumen, es la manera en la que los científicos naturales establecen teorías


generales, p. ej.: La teoría de la evolución es aceptada por la mayoría de los
científicos porque entienden el garrafal peso de la evidencia, o el calentamiento
global, que es aceptado porque la mayoría de los meteorólogos, químicos y biólogos
han revisado la evidencia detrás de este fenómeno, y siguiendo las evidencias
coinciden que a nuestro planeta lo hemos llevado a esta situación debido a nuestros
excesos.

Sin embargo, la cultura de la desconfianza también se practica dentro las ciencias


sociales, el inconveniente es que esa desconfianza no ha traspasado a dejar de
abrazar ideologías. Uno de los puntos criticables de las ciencias sociales es que
tiene un escepticismo muy endeble, y debido esa falta de formación escéptica en
las ciencias sociales, y en específico en la sociología, muchos estudiantes piensan
que la apertura a nuevas ideas es cualquier proposición que vaya en contra de los
estándares científicos del método natural, esto en última instancia puede verse
incluso como analfabetismo científico:

“Así como el analfabetismo común radica en la incapacidad de interpretar un


texto escrito, el analfabetismo científico consiste en ser incapaz de interpretar la
realidad a la manera de la ciencia moderna, esto es, sin recurrir a milagros,
revelaciones, dogmas ni al Principio de Autoridad” (Cereijido & Edwards, 2014).
18

Un científico social debe estar bien informado sobre lo que acontece dentro de los
campos de las ciencias naturales, no hablo de hacerse un experto, pero al menos
tener la capacidad para comprender la descripción de los fenómenos naturales,
entender la diferencia entre una teoría, ley o hipótesis, poder diferenciar el grado de
fiabilidad de las fuentes y de identificar falacias y sesgos cognitivos (sobre todo el
sesgo de confirmación4), saber hacer uso de la tecnología actual y no sustituir
hechos por creencias sobrenaturales. Todas esas características son
indispensables en un científico social porque el analfabetismo científico afecta al
individuo y a la sociedad en general:

"Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la


tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula
segura para el desastre" (Sagan, 1994).

Un claro ejemplo se da cuando un científico social argumenta que la ciencia natural


tiene raíces occidentales, y que por esa razón disminuye o rechaza los
conocimientos que otras culturas tienen sobre el mundo. Quien hace aseveraciones
como esa claramente conoce poco de la evolución de la ciencia. Si se escudriña un
poco sobre la historia de la ciencia, se comprenderá que se necesitó del
conocimiento de muchas culturas para que las ciencias se formaran: los chinos y
los árabes tenían una matemática avanzada, con diferentes maneras de numerar,
pero el principio era el mismo. Los griegos y los aztecas tuvieron visiones diferentes
de las estrellas, pero su método era el mismo: la observación y la experimentación
durante las diferentes épocas del año.

4
El sesgo de confirmación consiste en solo tomar la evidencia que favorece tu punto de vista o tu
creencia y no tomar en cuenta información que te contradiga, por más sólida que sea esa
evidencia. Recomiendo este artículo de la BBC para entender más sobre el tema:
http://www.bbc.com/mundo/vert-fut-38887920
19

La naturaleza y sus descubrimientos no cambian porque se analicen desde una


cultura u otra, las orbitas de los planetas no dejarán de girar de manera elíptica
porque lo haya descubierto un azteca o un chino, los principios de la naturaleza son
los mismos sin importar desde donde se descubran y el método de hacerlo es
exactamente el mismo estén donde estén. Si se quiere saber si giramos alrededor
del sol o es al contrario, ¿los aztecas lo hubiesen descubierto de una manera
diferente donde la observación (como herramienta) no fuera indispensable como lo
hizo Galileo? Con mero sentido común no se descubriría mucho, y tal vez se
aseveraría que en realidad el sol gira a nuestro alrededor, como los hicieron los
europeos durante tanto tiempo, es muy probable que los aztecas hubiesen caído en
la misma trampa; somos humanos, somos falibles.

Es cierto que algunas culturas avanzaban más en unos conocimientos que otras.
Los griegos tenían un avanzado conocimiento marítimo, los chinos inventaron la
pólvora y los mayas tenían un calendario sumamente avanzado, pero eso no
significa que los conocimientos de cómo hacer la pólvora serían diferentes si los
hubiese descubierto otra cultura, o ¿acaso la pólvora cambiaría su composición
química solo porque otra cultura la descubrió? Tal vez otra cultura la mezclaría de
diferente manera para hacerla más eficaz, pero la química sería la misma.

Hasta el día de hoy no se ha construido otra herramienta que sustituya el método


científico actual porque los métodos para develar la naturaleza suelen ser
universales si se quiere llegar a saber algo con seguridad. Dos de los pasos
indispensables en el método científico son la observación y la experimentación,
¿puede otra cultura prescindir de ellos si quiere conocer la estructura y el
funcionamiento de una célula? Cuanto más se quiera saber con seguridad algún
nuevo conocimiento de la naturaleza, cada vez iremos necesitando de más de los
pasos del método científico, entonces, ¿hasta qué punto necesitan las ciencias
sociales del método científico natural?

Dicho lo anterior, muchos científicos sociales podrían pensar que estoy siendo
demasiado parcial, pero no es así:
20

“¿Es todo eso adoración ante el altar de la ciencia? ¿Es reemplazar una fe
por otra, igualmente arbitraria? Desde mi punto de vista, en absoluto. El éxito de la
ciencia, directamente observado, es la razón por la que defiendo su uso. Si
funcionara mejor otra cosa, la defendería. ¿Se aísla la ciencia de la crítica filosófica?
¿Se define a sí misma como poseedora de un monopolio de la «verdad»? Pensemos
nuevamente en este eclipse futuro a miles de años vista. Comparemos todas las
doctrinas que podamos, veamos qué predicciones hacen del futuro, cuáles son
vagas y cuáles precisas, y qué doctrinas —cada una de ellas sujeta a la falibilidad
humana— tienen mecanismos incorporados de corrección de errores. Tomemos
nota del hecho que ninguna de ellas es perfecta. Luego tomemos la que
razonablemente puede funcionar (en oposición a la que lo parece) mejor. Si hay
diferentes doctrinas que son superiores en campos distintos e independientes,
desde luego somos libres de elegir varias, pero no si se contradicen una a otra.
Lejos de ser idolatría, es el medio a través del que podemos distinguir a los ídolos
falsos de los auténticos” (Sagan,1994).

Si el método científico parece ser universal, debería dejar de catalogarse en


“natural” o “social”, pues es inherente a la humanidad. Desde que domesticamos
animales hemos utilizado diferentes herramientas del método científico para
beneficiarnos, pero conforme nos volvimos más complejos viviendo en sociedades
grandes y construyendo ciudades, nuestros problemas parecieron indescifrables y
difíciles de entender para la mayoría, incluso para los mismos científicos sociales.

Para el estudio de la sociedad se debe considerar que cada humano es una variable
diferente, cada humano es un sujeto con decisiones, sueños, anhelos y problemas
que cambian constantemente, y solo necesitamos el cambio de una sola persona
en una decisión diaria como ir a trabajar para que cambie parte del sistema social.
Si las variables cambian todos los días a todas horas, los estudios y las
investigaciones pueden estar dando resultados totalmente diferentes cuando se
presentan, a lo que fue la realidad social al momento de investigarse. Por esto las
herramientas cualitativas son más necesarias que nunca en el estudio social, eso
sin alejarse de la rectitud y escrutinio escéptico, y no dar por hecho absolutamente
nada que no esté debidamente descrito y catalogado. Muchos científicos naturales
miran con desconfianza los métodos cualitativos por subjetivos y endebles, pero yo
defiendo que son una parte fundamental de toda investigación social. Un ejemplo
de este quehacer científico cualitativo es cómo obtienen conocimiento los cazadores
de culturas nativas:
21

“El pequeño grupo de cazadores sigue el rastro de huellas de cascos y otras


pistas. Se detienen un momento junto a un bosque de árboles. En cuclillas,
examinan la prueba más atentamente. El rastro que venían siguiendo se ve cruzado
por otro.

Rápidamente deciden qué animales son los responsables, cuántos son, qué edad y
sexo tienen, si hay alguno herido, con qué rapidez viajan, cuánto tiempo hace que
pasaron, si los siguen otros cazadores, si el grupo puede alcanzar a los animales y,
si es así, cuánto tardarán. Tomada la decisión, dan un golpecito con las manos en
el rastro que seguirán, hacen un ligero sonido entre los dientes como silbando y se
van rápidamente… …Las bestias salvajes, elands u okapis están donde creían, en
la cantidad y condiciones estimadas. La caza tiene éxito. Vuelven con la carne al
campamento temporal. Todo el mundo lo festeja. Esta viñeta de caza más o menos
típica es del pueblo !Kung San del desierto del Kalahari, en las repúblicas de
Botswana y Namibia, que ahora, trágicamente, están al borde de la extinción. Pero,
durante décadas, ellos y su modo de vida fueron estudiados por los antropólogos…
…¿Cómo lo hacían? ¿Cómo podían deducir tanto con una sola mirada? Decir que
eran buenos observadores no explica nada. ¿Qué hacían realmente? Según el
antropólogo Richard Lee, analizaban la forma de las depresiones. Las huellas de un
animal que se mueve de prisa muestran una simetría más alargada. Un animal
ligeramente cojo protege la pata afligida, le pone menos peso y deja una huella más
suave. Un animal más pesado deja un hueco más ancho y profundo. Las funciones
de correlación están en la cabeza de los cazadores…. …Este método es
esencialmente idéntico al que usan los astrónomos astrofísicos para analizar los
cráteres dejados por el impacto de planetoides: siendo igual todo lo demás, cuanto
más superficial es el cráter, más antiguo es. Los cráteres con muros derrumbados,
con ratios profundidad/diámetro modestos, con partículas finas acumuladas en su
interior tienden a ser más antiguos... porque han de llevar el tiempo suficiente para
que entren en acción los procesos erosivos… …Para mí, todas esas habilidades
formidables de forense para rastrear pistas son ciencia en acción” (Sagan, 1994).

El anterior es un buen ejemplo de cómo se complementan las herramientas


cualitativas y cuantitativas para llegar al conocimiento, y si son sometidas al más
duro rigor escéptico (que funge como un cedazo para filtrar los sesgos humanos) lo
único que se está haciendo es ciencia pura.

A pesar de tener las herramientas, los científicos sociales no han podido estructurar
una verdadera comunidad científica que se ayude entre si complementando
investigaciones. Los científicos naturales suelen analizar los resultados válidos que
se han descubierto antes de su investigación para no adaptar los hechos a la teoría,
funciona como una antorcha del conocimiento que pasa de generación en
22

generación, donde los problemas que antes parecían indescifrables ahora son tan
obvios a las nuevas generaciones, quienes se ocupa de resolver nuevas cuestiones.

Las ciencias sociales parecen hacer lo contrario: buscan una teoría, la analizan,
aprenden sus conceptos y después se analiza la realidad (algún fenómeno social).
Se adaptan los hechos a la teoría (buscan como la problemática puede ser
explicada desde la teoría elegida), cuando la teoría en su mayoría puede no estar
basada en conocimiento comprobado.

Lo anterior ocurre porque en la cultura popular prevalece una idea equivoca sobre
lo que es una ley, una teoría y una hipótesis. Muchos científicos sociales piensan
que una teoría es un supuesto que no está comprobado al 100%, y que cuando se
comprueba al 100% se convertirá en ley, pero eso es totalmente erróneo. En
ciencia, una teoría es un marco de trabajo que explica fenómenos de forma
concreta, secuencial y ordenada, pero, sobre todo: PREDICTIVA. Imaginemos una
teoría como un rompecabezas incompleto pero armado en su mayoría, todas las
piezas que ya están encajadas de forma correcta son hipótesis que han sido
comprobadas, las hipótesis no comprobadas son aquellas que no encajan y se
deben desechar, en tanto, una ley científica es aquella característica de la
naturaleza que está representada por una fórmula matemática, física o química, que
se repite universalmente y que no se puede romper.

Una teoría y una ley trabajan juntas, pero no son lo mismo, para entender la
diferencia se puede tomar como ejemplo el trabajo de Albert Einstein con su fórmula
E=mc2, la cual demuestra que la energía es igual a la masa multiplicada por la
velocidad de la luz al cuadrado, Einstein lo comprobó matemáticamente antes de
realizar la primera bomba nuclear, la cual solo era la aplicación directa de lo que él
ya había demostrado, lo que propuso tenía una explicación matemática: una ley.
Aunque en ese tiempo no se tenían las herramientas tecnológicas para ver el
fenómeno directamente, las matemáticas demostraban que tal o cual estaba, existía
y formaba parte de las reglas que hacen funcionar el universo, pero esa ley es parte
de un rompecabezas que nos dice cómo se formó el universo y de cómo toda la
materia actual fue un día energía condensada: la teoría del Big Bang.
23

Insisto en que se debería dejar de catalogar las investigaciones como cualitativas o


cuantitativas, pues en las ciencias naturales son parte del mismo esquema, no se
dividen, se usan ambas. También convendría analizar primero los resultados de
investigaciones que han dado rigurosa evidencia, que han descubierto o
demostrado problemas sociales clave gracias a indagaciones empíricas con datos
cualitativos y cuantitativos, que han sido bastiones para comprender problemáticas.
Por lo regular, esas investigaciones ya desmenuzaron las teorías y han presentado
resultados, de esa manera no partimos de la nada tratando de hacer encajar a la
fuerza nuestras propias observaciones a las teorías establecidas, o forzar los
hechos para que sean concordes a las ideas de esta o aquella teoría social, pues,
si se por ese camino corremos el riego de, como dijo el historiador Peter Burke:

"Convertirnos en gigantes de la información, pero también en enanos del


conocimiento" (Giraldo, 2013).

¿Sociología o Ideología?

“¿Nos gusta que nos critiquen? No, a ningún científico le gusta. Todo
científico siente un afecto de propietario por sus ideas y descubrimientos. Con todo,
no replicamos a los críticos: espera un momento, de verdad que es buena idea, me
gusta mucho, no te hace ningún daño, por favor, déjala en paz. En lugar de eso, la
norma dura pero justa es que, si las ideas no funcionan, debemos descartarlas. No
gastes neuronas en lo que no funciona Dedica esas neuronas a ideas nuevas que
expliquen mejor los datos. El físico británico Michael Faraday advirtió de la poderosa
tentación de buscar las pruebas y apariencia que están a favor de nuestros deseos
y desatender las que se oponen a ellos... Recibimos como favorable lo que
concuerda con [nosotros], nos resistimos con desagrado a lo que se nos opone;
mientras todo dictado del sentido común requiere exactamente lo contrario.
Las críticas válidas te hacen un favor” (Sagan, 1994)

En mi camino por la universidad me vi en una situación que me causó confusión:


entrado el tercer semestre se nos expusieron las tres principales escuelas de la
sociología: La teoría crítica, el funcionalismo y la comprensiva (entre otras
24

ramificaciones). Todas se nos mostraron como teorías válidas, con puntos a favor y
en contra, pero válidas.

Desde ese semestre en adelante era común que algunos profesores nos
preguntaran cual era la teoría con la que más nos identificábamos, como si la
realidad se moldeara según nuestros gustos o deseos. Sería impensable que en
una clase de física se mostraran diferentes teorías para explicar la gravedad de los
cuerpos y que cada alumno eligiera la que más le agradase, porque nuestros gustos
y deseos no determinan la realidad. Entiendo la importancia de comprender la
historia de la sociología, pero es necesario saber también como separa el grano de
la paja, y este ejercicio se hace una verdadera batalla cuando cada parte defiende
su “teoría” (o la que más le grada) con tesón.

Como dije anteriormente, las diferentes escuelas pueden ser un beneficio por la
cantidad de bibliografía de donde uno puede tomar referencia para contrastar y
ejemplificar cada situación social, pero a su vez puede ser un lastre con resultados
de sociología espontánea. Cuando uno se compromete demasiado con una idea
corre el peligro de abrazarla como ideología, por eso defiendo que una materia para
diferenciar ideología de ciencia debería ser un bastión fundamental en las ciencias
sociales:

“Cada campo de la ciencia tiene su propio complemento de pseudociencia.


Los geofísicos tienen que enfrentarse a Tierras planas, Tierras huecas. Tierras con
ejes que se balancean desordenadamente, continentes de rápido ascenso y
hundimiento y profetas del terremoto. Los botánicos tienen plantas cuyas
apasionantes vidas emocionales se pueden seguir con detectores de mentiras, los
antropólogos tienen hombres-mono supervivientes, los zoólogos dinosaurios vivos
y los biólogos evolutivos tienen a los literalistas bíblicos pisándoles los talones. Los
arqueólogos tienen antiguos astronautas, runas falsificadas y estatuas espurias. Los
físicos tienen máquinas de movimiento perpetuo, un ejército de aficionados a refutar
la relatividad y quizá la fusión fría. Los químicos todavía tienen la alquimia. Los
psicólogos tienen mucho de psicoanálisis y casi toda la parapsicología. Los
economistas tienen las previsiones económicas a largo plazo. Los meteorólogos,
hasta ahora, tienen previsiones del tiempo de largo alcance, como en el Almanaque
del campesino que se guía por las manchas solares (aunque la previsión del clima
a largo plazo es otro asunto). La astronomía tiene como pseudociencia equivalente
principal la astrología, disciplina de la que surgió” (Sagan, 1994).
25

¿Y cuál es la pseudociencia de la sociología? La sociología tiene a las ideologías.


Muchos científicos sociales no comprenden donde está la línea entre el mundo de
las ideas y el de la realidad. Decir, por ejemplo: "yo pienso que...", es sumamente
vago y vacío de reglas de la realidad, porque en el mundo del pensamiento todo es
posible. Si se habla de la realidad con solo pensar, se le llama especular, pero, si
uno quiere argumentar sobre la realidad se tiene que hacer una postulación con
datos comprobables, pero con la imaginación para aventurarnos a predecir posibles
consecuencias, eso es hacer una hipótesis: es tomar un arma (conocimiento
comprobable sobre el tema) y encarar la realidad sin ambigüedades. Lo que yo
piense es irrelevante para las ciencias (naturales o sociales), pero lo que yo
argumente (si lo hago bien) es, al menos, digno de ser revisado por todos los puntos
de vista y criticado a más no poder. Eso es a lo que se debe uno enfrentar si quiere
hablar seriamente de la realidad, porque el "yo pienso" es no comprometerse a
mucho, y tener toda la libertad de expresar cualquier cosa que se nos antoje, por
muy ridícula que sea.

Lo anterior es con seguridad una de las principales causas por las cuales hay una
paupérrima divulgación de las ciencias sociales, y que la poca que existe solo
divulgue ideas dispersas, lo que conlleva a que la sociedad siga viendo las ciencias
sociales como ciencias blandas, que sus conocimientos no son concretos o
realmente comprobados, y que no tienen mucho que ofrecer, p. ej.: Cuando un
biólogo explica brevemente de que va la fotosíntesis, es difícil encontrar a alguien
quien diga: "no lo creo, esa no es la explicación, ésta es la verdadera explicación",
en ciencias sociales suele ocurrir que las explicaciones de la sociedad se ven
mezcladas con ideologías o con falacias de correlación y causa5, la sociedad
siempre tiene una explicación para todo hecho social, creen que su opinión tiene el

5
Confusión de correlación y causa (p. ej.: Una encuesta muestra que hay más homosexuales entre
los licenciados universitarios que entre los de menor educación; en consecuencia, la educación
hace homosexual a la gente. O: Los terremotos andinos están correlacionados con aproximaciones
más cercanas del planeta Urano; en consecuencia —a pesar de la ausencia de una correlación así
para el planeta más cercano y más imponente, Júpiter—, lo segundo causa lo primero (Sagan,
1994).
26

mismo valor que la de un sociólogo. Si tenemos suerte, somos vistos como


científicos que no dicen cosas científicas, sino “opiniones académicas”.

La diferencia fundamental entre un hecho y una opinión reside en que un hecho es


algo que ha ocurrido en la realidad, y cualquiera puede comprobarlo cierto siguiendo
el método científico. Una opinión es lo mismo que una creencia, y el problema crece
cuando se piensa que una opinión tiene el mismo valor que un hecho solo porque
así lo pensamos o no gusta esa idea, o cuando desechamos hechos solo porque no
nos gustan o van en contra de nuestras creencias. A todos nos gustaría que la
realidad fuera diferente, pero, aunque a mí me gustase creer que el mar es rosado
solo porque me parece más interesante imaginarme nuestro planeta con océanos
rosados, eso no hará que la realidad cambie, el mar es azul y punto, es un hecho
comprobable gracias a la física moderna.

Causa probable de que en ciencias sociales se ponga tan en entredichas nuestras


investigaciones es que son multicausales, uno puede explicar por qué existe
corrupción en México, puede hacerse un libro completo dedicado al tema, pero
siempre va a existir alguien que diga: “bueno, yo pienso que…” y ahí empieza otra
vez el círculo del “yo pienso”, es como decirle al investigador: “se oye muy bonito
todo lo que usted dice, pero a mí me gusta más creer que la corrupción es por esto
otro”, y ni si quiera tomarse el tiempo de revisar la metodología usada. Pareciera
que a la sociedad le gusta creer que sabe la respuesta a todos sus problemas, pero
esto no solo es una complicación de academia, también lo es de prestigio social, de
cómo la sociedad en general ve a los científicos sociales.

Pero esa equivoca imagen que tiene la sociedad de las ciencias sociales es culpa
de los mismos científicos sociales, muchos no se comportan como verdaderos
científicos y tiene actitudes que se parecen más a las de un charlatán. A algunos
les gusta transformar la realidad defendiendo ideas sin suficiente rigor, a otros les
gusta predecir el futuro, por ejemplo, los economistas tienden a ir más allá de los
hechos, parecen tener una incesante sed por apelar a predecir el futuro, como si la
realidad fuera tan sencilla y como si la naturaleza del tiempo fuera manipulable a
los caprichos humanos, algo que los científicos naturales tienen en claro y por lo
27

cual saben y entienden que, como diría Carl Sagan: "La profecía es un arte inútil"
(Alcalde, 2014). Esa es la diferencia entre el comportamiento disciplinado de un
científico y la fantasiosa burbuja de mentiras del político o de un charlatán. La
ciencia trabaja en la incertidumbre hacía lo desconocido, mientras la política
promete ilusiones futuras y utopías:

"Cada vez que un estudio científico presenta algunos datos, va acompañado


de un margen de error: un recordatorio discreto pero insistente de que ningún
conocimiento es completo o perfecto. Es una forma de medir la confianza que
tenemos en lo que creemos saber. Si los márgenes de error son pequeños, la
precisión de nuestro conocimiento empírico es alta; si son grandes, también lo es la
incertidumbre de nuestro conocimiento" (Sagan, 1994).

Entender lo anterior es entender que, como diría Sagan, “la ciencia es más que un
cuerpo de conocimientos, es una manera de pensar” (Sagan, 1994), es un
comportamiento frente a la realidad, de comprometerse con la verdad, es ser
honestos intelectualmente. Siempre que hablo sobre esto recuerdo la actitud de
Vilma en la pandilla de Scooby doo, cuando tienen un caso por resolver ella siempre
es escéptica, analiza cada pista para hacer una línea de sucesos y explicaciones
sobre la situación, entrevista a personas y contrasta la evidencia con cada relato. Y
aunque parezca más interesante o místico creer en un monstruo o un fantasma, la
verdad es que al final siempre resulta ser un charlatán tratando de hacer dinero
asustando a los demás. Defender nuestras ideas solo porque nos gustan es
engañarnos a nosotros mismos, porque la realidad siempre va a imponerse a
nuestros deseos:

“Un conocido científico (algunos dicen que fue Bertrand Russell) daba una
vez una conferencia sobre astronomía. En ella describía cómo la Tierra giraba
alrededor del Sol y cómo éste, a su vez, giraba alrededor del centro de una vasta
colección de estrellas conocida como nuestra galaxia. Al final de la charla, una
simpática señora ya de edad se levantó y le dijo desde el fondo de la sala: «Lo que
nos ha contado usted no son más que tonterías. El mundo es en realidad una
plataforma plana sustentada por el caparazón de una tortuga gigante». El científico
sonrió ampliamente antes de replicarle, «¿y en qué se apoya la tortuga?». «Usted
28

es muy inteligente, joven, muy inteligente -dijo la señora-. ¡Pero hay infinitas tortugas
una debajo de otra!».

La mayor parte de la gente encontraría bastante ridícula la Imagen de


nuestro universo como una torre infinita de tortugas, pero ¿en qué nos basamos
para creer que lo conocemos mejor? ¿Qué sabemos acerca del universo, y cómo
hemos llegado a saberlo? ¿De dónde surgió el universo, y a dónde va? ¿Tuvo el
universo un principio, y, si así fue, que sucedió con anterioridad a él? ¿Cuál es la
naturaleza del tiempo? ¿Llegará éste alguna vez a un final? Avances recientes de
la física, posibles en parte gracias a fantásticas nuevas tecnologías, sugieren
respuestas a algunas de estas preguntas que desde hace mucho tiempo nos
preocupan. Algún día estas respuestas podrán parecernos tan obvias como el que
la Tierra gire alrededor del Sol, o, quizás, tan ridículas como una torre de tortugas.
Sólo el tiempo (cualquiera que sea su significado) lo dirá” (Hawking, 2011).

¿En qué nos basamos los científicos sociales para creer que conocemos mejor a la
sociedad que ella misma? ¿Qué sabemos acerca de la sociedad, y cómo hemos
llegado a saberlo? ¿De dónde surgió la sociedad, y a dónde va? ¿Cuáles son los
avances más importantes en ciencias sociales que nos ayudan a entender mejor a
la sociedad?

El científico social, como cualquier científico natural, debe estar capacitado con un
pensamiento disciplinado para responder todas las preguntas anteriores, pero
también poder responder a todas aquellas “simpáticas señoras ya de edad” que
creen conocer mejor que el científico social a la sociedad y a su naturaleza. La cruda
verdad es que las respuestas a muchas preguntas de este tipo no las conocen los
científicos sociales, pero deberían.

La diferencia entre los conocimientos de las ciencias sociales y las opiniones, reside
en que los científicos sociales hacen preguntas, y la sociedad no, nadie hace las
preguntas, en vez de ello, afirman. Nuestros conocimientos acerca de la sociedad
deben ser sólidos, y un trabajo indispensable debería ser su divulgación de forma
digerible y entendible para la sociedad, porque los discursos complicados solo
alejan a las personas de las ciencias y llevan a crear una imagen equivoca de lo
que es un científico, y esto sucede muy frecuentemente tanto en ciencias naturales
como en sociales.
29

Está científicamente demostrado

“Está científicamente demostrado que XXX funciona/existe…”, cada vez que


escucho esa frase, mis sentidos escépticos me alertan y me pongo a la defensiva. ¿Por
qué? Porque, por norma general, no suelo escuchar esa frase de gente con
conocimientos científicos y con una idea clara de lo que está hablando. Alguien que
sabe de lo que está hablando (en ciencia) suele decir “los investigadores Pepito y
Fulanita realizaron un experimento/investigación, y llegaron a la conclusión de XXX,
además, investigaciones posteriores dieron resultados similares, así que por el
momento esto es así” (Olmo, 2014).

Para algunos la ciencia se ha convertido en una monopolizadora de la verdad, otros


la ven como una policía del pensamiento que vigila y censura lo que se encuentra
fuera de los requerimientos de su método. Estas falsas características provocan que
la sociedad vea a la ciencia con desconfianza, sobre todo si lo que llega a la
sociedad acerca de ciencia proviene de la cultura popular, y no de verdaderos
científicos. Tal vez sea problema de desentendimiento, y a consecuencia temerle a
lo desconocido, pero a pesar de todo la ciencia es respetada.

¿Qué repercusiones ha traído esta mala interpretación para la sociedad en general?


Parece que ha convertido a las pseudociencias en verdaderas celebridades. En este
apartado daré dos ejemplos de cómo la equivoca idea de que la ciencia es una
autoridad ha dado a las pseudociencias dos herramientas poderosas de
desinformación social:

1.- Ya que la ciencia es un monopolio de la verdad, por ende, desprestigia muchos


conocimientos alternativos que se dicen igual funcionales para solucionar
problemas.

2.- Ya que la ciencia es una autoridad incuestionable, la pseudociencia toma


conceptos científicos y lo utiliza para promocionar sus productos, y como está
basado en leguaje científico, resulta convincente.

Primer ejemplo:
30

Hay un mito sobre los antioxidantes que ha sido muy divulgado por los estafadores
que venden suplementos alimenticios, nos dicen que sus productos, ricos en
antioxidantes, ayudan a rejuvenecer y hasta evitar o curar el cáncer, pero nada más
alejado de la realidad, los científicos nos dicen que algunos antioxidantes pueden
ser perjudiciales para la salud si se consumen en exceso, incluso hay
investigaciones que han mostrado que los antioxidantes aceleran el crecimiento de
los tumores (Borja, 2015). No sirve de nada tomar suplementos alimenticios con un
solo tipo de antioxidantes, pues existen muchos y cada uno cumple una función.

¿Para qué sirven entonces los antioxidantes? Lo que sí se sabe es que reducen el
"estrés oxidativo" ayudando al funcionamiento normal de nuestras células:

"Desde el lado de la ciencia, hace años que se sabe que los radicales libres
-moléculas o átomos en situación química inestable por tener un electrón
desparejado- pueden provocar tumores. También, que los antioxidantes son muy
efectivos para destruirlos. Muchos, por tanto, asumieron que incorporarlos a la dieta
podía ayudar a prevenir tumores y a frenar su crecimiento. Entre ellos, GSK durante
su ensayo clínico de 2010. Pero como ocurre a menudo, las cosas no son tan
sencillas. Ahora se cree que los radicales libres provocan tumores y,
simultáneamente, son tan agresivos con ellos como con el resto del cuerpo. Por
tanto, que tomar antioxidantes si ya existe un cáncer -aunque sea minúsculo y no
esté diagnosticado- favorece su propagación. «De hecho, muchas células tumorales
tienen defensas antioxidantes», explica Manuel Collado, investigador especializado
en células madre, cáncer y envejecimiento en Complejo Hospitalario Universitario
de Santiago de Compostela (CHUS)" (Borja, 2015).

Como la palabra antioxidante da una connotación científica, se utiliza en los


productos que se quieren vender como suplementos alimenticios para convencer a
las personas de que están eligiendo un producto que es respaldado por la ciencia,
y que ofrece los resultados que promete, porque como es bien sabido, la ciencia es
incuestionable.

Segundo ejemplo:

Otro ejemplo de cómo las pseudociencias se amañan de ciertos conceptos


científicos para tener más popularidad entre las personas son las dietas “détox”:
31

licuados de diferentes colores hechos a base de frutas y verduras que prometen


solucionar la deficiencia nutrimental.

Se llaman “détox” porque ayudan a “desintoxicar el cuerpo”, estos licuados que


comúnmente vienen acompañados con un té u otros “multivitamínicos” para el día,
prometen ayudarte a estar más sano eliminando las toxinas que tienes en el cuerpo,
pero, ¿qué dicen los especialistas? ¿Están sustentadas estas dietas en verdadera
evidencia científica?

“La sola idea de ‘detox’, apuntando a un absurdo proceso de desintoxicación,


no hay por dónde cogerla. Nuestro cuerpo ya se libera de las sustancias sobrantes,
fundamentalmente, mediante dos órganos: el riñón, que produce orina y se encarga
de las sustancias solubles en agua, y el hígado, que se ocupa de las sustancias
liposolubles, es decir, solubles en grasa. Si de verdad su cuerpo estuviese
acumulando elementos tóxicos y no pudiera él mismo liberarse de ellos, lo que se
necesita con urgencia es un trasplante de hígado o riñón, pero no una infusión de
perejil y acelgas” (Peláez, 2017).

Parece ser que estos licuados concentrados de tantos vegetales tienen una
cantidad de minerales muy por encima de los requerimientos del cuerpo humano, y
en vez de desintoxicar, pueden causar cálculos renales.

Los dos ejemplos tienen un lema en común: “si se quiere aumentar la cantidad de
ventas, es importante que se agregue la palabra natural”. Si un producto se anuncia
como “natural” da la connotación de que es algo sin “químicos” y que no puede
hacer daño, da a las personas la idea de que son inteligentes y que sabe discernir
entre lo que les hace daño y lo que es bueno para ellos, pero, ¿es verdad?:

“La "comida natural" es un mito. Toda la comida es fruto de la selección


artificial, de la mejora genética y por tanto de la tecnología. Por eso, en un tomate
tienes más tecnología que en un iPhone5, y además es más barata, con lo que todos
podemos disfrutar de ella. La naturaleza tiene otros asuntos de los que preocuparse
que darnos de comer. De eso nos encargamos nosotros. Si aun así quieres comer
«natural», ve con cuidado, no olvides que las amanitas faloides, el veneno de
serpiente y la toxina botulínica son muy naturales” (Salort, 2014).
32

Los dos ejemplos anteriores pueden acarrear un problema de salud en el futuro, y


un problema de salud es un problema social. Cada ámbito científico natural esta
inexorablemente ligado a un ámbito científico social, por lo tanto, un científico social
debe estar preparado con un aparato crítico-escéptico para profundizar en los
ámbitos de las ciencias naturales y comprender que todos sus resultados ayudan al
científico social a analizar a la sociedad, a entenderla mejor y a entender los
porqués. Nuestra relación con la ciencia es una simbiosis que no podemos negar ni
detener, y por eso recalco la necesidad del “escepticismo científico”: un científico
social debe estar preparado para no caer en estas trampas, y aunque este es un
ejemplo muy básico sobre lo fácil que es engañar a las personas, puntualiza la
importancia de comprender la ciencia natural para analizar la sociedad.

¿Y por qué hemos de ser tan cuidadosos los científicos sociales con respecto a este
tema? Porque las pseudociencias están a la orden del día en todos lados y no
conocen fronteras en áreas de conocimiento. En ciencias sociales utilizan lenguaje
que suena científico, pero que en el fondo no es tal, convencen a las personas de
que sus “innovadoras ideas” son lo mejor de lo mejor en la actualidad, presumen
modernismo de avanzada. Pero como mi amigo Daniel Galarza comentó en alguna
ocasión: “Ese es el problema con discursos oscuros, sinsentido e ininteligibles:
aparentan ser profundos y solo apelan a la ignorancia de su audiencia, esperando
que les aplaudan, aunque no les hayan entendido nada. Y no le entendieron nada
porque no hay nada entendible en él”. Posmodernismo, le llaman algunos.

Para comprender mejor estas pseudociencias, pongamos como ejemplo el “artículo-


parodia” de Alan Sokal llamado: «Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica
transformadora de la gravedad cuántica»6:

“Contra lo que mucha gente cree, las motivaciones de Sokal al escribir su


artículo-parodia eran, como él mismo reconoce, bastante concretas y limitadas: la
denuncia del uso impertinente, injustificado e inexacto de ideas y conceptos

6
¿Entendió algo acerca de ese título? Yo tampoco.
33

científicos —normalmente extraídos de las matemáticas y de la física avanzada—


por parte de ciertos ilustres filósofos franceses en contextos disciplinares que no
guardaban relación alguna con tales conceptos e ideas. Además, pretendía poner
en evidencia la utilización concomitante de un lenguaje críptico, abstruso y carente
de sentido que pretendía aparentar erudición científica a través de la inserción de
conceptos e ideas extraídos de las ciencias naturales, sacados de su contexto
habitual de uso y recontextualizados en un envoltorio sintáctico y semántico confuso
y absurdo” (Corroza, 2017).

El posmodernismo es el más claro ejemplo de una ideología que se hace llamar


ciencia, o nueva ciencia, o ¿ciencia subversiva? Entonces:

¿Qué tan conscientes estamos los científicos sociales de las pseudociencias que
entran a nuestro campo haciéndose pasar como científicas? ¿Cuantas más están
por ahí haciéndose pasar como avances críticos al pensamiento actual? ¿Cuantas
están invadiendo nuestras universidades, socavando el pensamiento crítico? ¿Qué
estamos haciendo para evitarlo?

Sociología y sociedad

“La práctica médica premoderna no logró salvar a muchos ni siquiera en su


mejor momento. La reina Ana fue la última Estuardo de Gran Bretaña. En los últimos
diecisiete años del siglo XVII se quedó embarazada dieciocho veces. Sólo cinco
niños le nacieron vivos. Sólo uno sobrevivió a la infancia. Murió antes de llegar a la
edad adulta y antes de la coronación de la reina en 1702. No parece haber ninguna
prueba de trastorno genético. Contaba con los mejores cuidados médicos que se
podían comprar con dinero” (Sagan, 1994).

Cuando ejemplos como el de la historia anterior se nos dan a conocer, de inmediato


nos viene a la mente la idea de que hoy vivimos en un mundo mejor, porque hoy la
mayoría de las personas (incluso de clases bajas) tienen más probabilidades de ver
nacer y crecer a sus hijos que la reina Ana en el siglo XVII, es fácil dar un argumento
así, y tomarlo como base para querer demostrar un supuesto desarrollo, un
progreso, una idea de que estamos mejor que antes, y a pesar de los avances
34

médicos logrados por la ciencia, nuestros problemas sociales parecen ser cada día
más grandes, abarcan cada vez más variables y es necesario cada vez más tiempo
para investigarlos y entenderlos con seriedad, porque nuestros problemas abarcan
temas de incumbencias que cualquier persona lejana al estudio de la sociedad vería
como incompatibles, un ejemplo es que nuestras sociedades están intrínsecamente
entrelazadas con la naturaleza:

"Y si alguien todavía duda de que toda civilización se basa en la capacidad


de producir y distribuir alimentos, solo tiene que ver cómo funcionan las escasas
sociedades que en pleno siglo XX todavía viven como cazadores recolectores.
Quedan algunas en la Amazonia, en África o en Nueva Guinea. Por ejemplo, los
hadza de Tanzania. Viven de lo que cazan y de forma nómada. Uno de cada cinco
niños muere antes del primer año y la mitad de los niños nacidos no llegan a los
quince años. Caerse de un árbol, una caries o una apendicitis puede suponer una
condena a muerte. Es un estilo de vida muy natural, pero por el que no me cambio"
(Salort, 2014).

Es innegable que la ciencia natural, con el avance de la agronomía, la bioquímica y


la genética ha hecho que nuestra sociedad haya cambiado totalmente su forma de
consumir alimentos, ¿pero avanza la sociedad al ritmo de la ciencia?

Los problemas sociales alcanzan magnitudes exageradas, incluso de incumbencia


filosófica, como nos lo da a conocer Michael Sandel:

“Preguntar si una sociedad es justa es preguntar por cómo distribuye las


cosas que apreciamos: ingresos y patrimonios, deberes y derechos, poderes y
oportunidades, oficios y honores. Una sociedad justa distribuye esos bienes como
es debido; da a cada uno lo suyo. Lo difícil empieza cuando nos preguntamos qué
es lo de cada uno, y por qué lo es” (Sandel, 2011).

Aquí es donde empezamos a ver la distancia entre el avance científico y el social,


pues dentro del estudio de lo social se abarcan ciertas variables que son intangibles,
como la moral o la ética de las personas, otro buen ejemplo es que los beneficios
35

de la ciencia son fáciles de observar, pero la intervención de las ciencias sociales


para la mejoría de la sociedad es muy difícil de observar directamente.

Algunos creen que nuestro único trabajo es estudiar la sociedad y explicarla sin
tener que intervenir en ella, por otra parte, si el sociólogo tiene conocimiento sobre
cómo funciona la sociedad, sobre cómo se comporta, ¿no deriva esto a que
conozca, aunque sea un poco, sobre las raíces de los males que la aquejan?
Entonces, si conocemos los males, también podemos dar posibles soluciones, y
negarse a ayudar con nuestro conocimiento pondría en entredicho nuestro trabajo
como “científicos” … pareceríamos más una secta que una ciencia.

“Mucha gente en esta era del posmodernismo, cree que mantener cualquier
tipo de ideas es ser dogmático, que creer tener cualquier tipo de verdad es creer
tener una verdad absoluta y defenderla es caer en el dogmatismo. Esto es
absolutamente falso, y si lo que se busca mediante este relativismo es no ser
dogmático… es hasta absurdo, ya que al tener firmeza al decir que mantener una
postura es ser dogmático, se está manteniendo una postura, ósea, se está siendo
dogmático. Esta creencia abunda en el escepticismo radical, una corriente que
afirma que no existe la verdad, que no hay certezas, que no puede conocerse nada,
y que cualquier afirmación es una simple opinión como cualquier otra. Es totalmente
opuesta al escepticismo científico o racional, y suelen confundirse muchísimo. Este
último es una corriente (filosófica, científica, epistemológica) que si afirma la
existencia de la verdad y cuestiona cualquier tipo de postura que no conlleve
fundamentación lógica robusta y evidencia empírica suficiente (como ser
psuedociencias). Cualquiera que acepte la posibilidad de la existencia de una
verdad –provisional y refutable- la validez del conocimiento y de la razón puede
mantener una idea sin caer en el dogmatismo. Simplemente aceptando que esta
idea-verdad está sujeta critica racional y que puede ser refutada en el caso de ser
incorrecta. Si bien cualquier conocimiento/idea que podamos tener acerca del
mundo es parcial y perfectible… eso no quiere decir que todo sea pura fantasía y
que no exista la verdad o las certezas. Esta es la forma de pensamiento que utiliza
la ciencia, el realismo crítico, el pensamiento crítico, y el resto de las buenas
filosofías e ideas” (Holze, 2014).

Si la sociología ha de dar esperanzas de un mundo mejor, esos conocimientos


deben estar parados sobre bases firmes y no en simples especulaciones carentes
de evidencia o sociología espontanea, en una entrevista que se le hace a Pierre
Bourdieu, se le cuestiona sobre la cientificidad de la sociología:
36

“Si se le plantea a la sociología la cuestión de su cientificidad. ¿No se debe


también a que se ha desarrollado con cierto retraso en relación con las demás
ciencias?

Pierre: Sin duda. Más ello debería mostrar que este "retraso" se debe al
hecho de que la sociología es una ciencia especialmente difícil, especialmente
indemostrable. Una de las mayores dificultades se encuentra en el hecho de que
sus objetos son lo que se pone en juego en las luchas; las cosas que se ocultan,
que se censuran, por las cuales uno está dispuesto a morir. Esto es cierto para el
propio investigador, que está en juego en sus propios objetos, y la dificultad especial
de hacer sociología proviene muy a menudo de que la gente tiene miedo de lo que
va a encontrar. La sociología confronta sin cesar al que la practica con duras
realidades; desencanta. Por ello y contrariamente a lo que a menudo se cree, desde
dentro y desde fuera no ofrece ninguna de las satisfacciones que busca la
adolescencia en el compromiso político. Desde este punto de vista, se sitúa
precisamente en el extremo opuesto de las llamadas ciencias "puras", las que, como
el arte, y en especial el más "puro" de todos, la música, son probablemente en parte
refugios donde uno se retira para olvidarse del mundo, universos depurados de todo
lo que crea problemas, como la sexualidad o la política. Ello explica que las mentes
formales o formalistas hagan por lo general una sociología muy pobre” (Bourdieu,
1990).

Algunas veces se nos critica el no ayudar a la transformación social, el punto es que


quienes lo exigen siempre tienen una idea preconcebida de cómo se tiene que dar
esa transformación y hacia donde se tiene que ir, ¿cómo puede el sociólogo adoptar
pensamientos de transformación social, si el mismo sociólogo estudia eso?,
nosotros estudiamos los modelos económicos -aparte de los economistas claro,
pero desde una perspectiva muy diferente- y las teorías del desarrollo, sin embargo
no dejamos de oír de aquellos que no estudian la sociedad decirnos qué tenemos
que hacer… las ideas de “progreso”, el cambio social, la cultura, las instituciones
sociales, los roles sociales, todo eso que estudiamos la sociedad cree que ya lo
sabe, nos dicen para donde tenemos que ir y al mismo tiempo nos piden ayuda y
nos critican… ¿Puede haber una ciencia más difícil?

“Creo que las relaciones sociales serían mucho menos desastrosas si la


gente dominara al menos los mecanismos que la impulsan a contribuir a su propia
desdicha. Pero quizá la única función de la sociología es la de mostrar, tanto por
37

sus lagunas visibles como por sus logros, los límites del conocimiento del mundo
social y dificultar así todas las formas de profetismo, empezando, claro, con el
profetismo que se dice ciencia” (Bourdieu, 1990).

El profetismo no es el trabajo de la sociología (como algunos lo piensan y como ya


argumenté antes), más bien, comprendemos los límites que tenemos acerca del
conocimiento social, tomamos una actitud noble de aceptar hasta donde sabemos,
y si nos hacemos de ayuda de la filosofía y la historia tal vez podamos analizar hasta
las últimas consecuencias sobre el actuar social y aprender del pasado y que no se
vuelvan a repetir errores y atrocidades en el futuro, estas herramientas y un análisis
exhaustivo sobre los problemas sociales con una vigilancia epistemológica nos
pueden ayudar a decirle a la sociedad -desde nuestro conocimiento como
sociólogos- hacia donde debemos ir, que rumbo tomar, más no profetizar, pues la
profecía es un característica más habitual en el charlatanismo que en la ciencia.

Yo artificial

Para profundizar en la diferencia entre las ciencias sociales y naturales hay que
hacer una pregunta muy pertinente al respecto:

¿Yo, como humano, soy el resultado de mera acción biológica?

La respuesta, desde biólogos hasta sociólogos será un rotundo NO, porque el ser
humano es artificial, es el resultado de una cultura que lo empapa día con día, desde
nuestro lenguaje hasta los que comemos a diario, entonces, para entender la
diferencia entre lo razonable de usar los mismos métodos para estudiar la sociedad
y la naturaleza hay que entender que las ciencias sociales tienen que estudiar la
cultura, o sea, los sistemas sociales, para comprender el actuar de las personas. La
cultura, aunque no es algo material, es algo que se puede observar en el actuar
humano, por ende, no es sobrenatural, lo que significa que son descifrables a la
razón de los métodos usados por las ciencias naturales:
38

“Si los hechos sociales no pueden entenderse de la misma manera que


cualquier otro hecho, a saber, por la observación, la conjetura y la argumentación,
entonces el estudio de la sociedad nunca podrá llegar a ser científico y, por lo tanto,
tampoco una guía confiable para la política social y la acción política” (Bunge, 1999).

Es la investigación y la forma de comprobación lo que podría cambiar a la hora de


estudiar un chapulín y una persona, pero, como dije antes, las herramientas del
método científico serán necesarias de una u otra forma, son las formas pues, las
que cambian, no el método.

La investigación científica tiene como tal una descripción muy sencilla: la aplicación
del método científico para la resolución de problemas y creación de conocimiento,
entonces, ¿se puede hablar de investigación cuando el método científico se deja de
lado?

“Mi propia opinión es que el estudio de la sociedad, aunque aún atrasado,


puede y debe convertirse en plenamente científico, en particular si se pretende que
oriente una acción social eficaz y responsable. Esto no implica que la sociedad
humana sea una porción de la naturaleza, por lo que los científicos sociales deberían
remedar en todos los aspectos a sus pares de las ciencias naturales. Al contrario,
haré hincapié en que los seres humanos son extremadamente artificiales; que sus
sentimientos y pensamientos guían su conducta social; que las convenciones
sociales actúan junto con las leyes; y que todos los sistemas sociales tienen
propiedades no naturales. (Recuérdese el bon mot de Maurice Ravel: “Soy artificial
por naturaleza”.) Como diferentes objetos de investigación exigen diferentes
hipótesis y técnicas investigativas, las ciencias sociales no son parte de las ciencias
naturales aun cuando utilicen elementos de éstas” (Bunge, 1999).

Algo que los sociólogos debemos de tener muy en cuenta, pues de ser así lo único
que nos mantendría del lado de la ciencia sería la rectitud científica, también
debemos dejar atrás debates que las ciencias naturales ya dejaron, en ciencias
sociales muchos siguen discutiendo que los métodos cualitativos no son científicos
cuando las ciencias naturales los han usado desde siempre, siguiendo mi línea de
argumentación, estos debates están basados en analfabetismo científico.
39

En la cultura popular hay una visión de que las verdaderas ciencias son únicamente
las ciencias naturales, pues como dije antes, es fácil dar ejemplos de su aplicación
en la sociedad: Un celular, un automóvil, etc. Esto aunado a la poca divulgación de
las Ciencias Sociales y a que es difícil entender la aplicación directa de su
intervención para la solución de las problemáticas sociales, ha provocado que no
solo la cultura popular sino algunos académicos tengan una visión de las ciencias
sociales como “no científicas”, si la divulgación de las ciencias sociales se hace más
extensa debemos recalcar que, como dice Bunge, los científicos sociales
estudiamos algo artificial, aunque la palabra nos cause cierta fobia como cuando
alguien busca alimentos sin “químicos”, es la poca divulgación la que hace que estas
malinterpretaciones aún existan, y si esa divulgación que existe sigue repitiendo
estos sinsentidos solo hará más tardía la reconciliación de nuestras actividades
científicas.

Sociología analítica: ¿Posible respuesta?

“La ciencia, con todas sus limitaciones y episodios oscuros, nos libera de la
ignorancia y confiere al ser humano un enorme poder de transformación de la
realidad; un poder (todo hay que decirlo) tan grande que a menudo nos ciega, y que
puede también tener consecuencias negativas y ser susceptible de usos éticamente
cuestionables: como sabía Manuel Sacristán, es el buen conocimiento el que resulta
peligroso. Pero los analíticos tienen claro que abdicar del saber o renunciar a la
racionalidad científica no nos va a situar en mejor posición para hacer frente a
nuestros problemas, sino todo lo contrario: por decirlo con Mosterín (2000), sería
tan absurdo como cortarnos las manos porque pueden servir tanto para acariciar
como para golpear.” (De Francisco, 2011)

La sociología analítica tiene una propuesta bastante amplia para responder a


muchas de las cuestiones que expongo en este trabajo, y para finalizar con un
apartado con propuestas concretas para mejorar nuestra labor como científicos
mostraré en esta sección algunas de las críticas y proposiciones más importantes
que hace la sociología analítica.
40

Existe una crítica que las ciencias sociales han lanzado contra las ciencias naturales
y que he decidido dejar hasta este apartado con fin de poder hacer una comparación
más profunda con planteamientos que hace la sociología analítica, y es: la
especialización e hiper-especialización de las ramas científicas, se dice que el
hecho de ir fragmentando cada vez más a las disciplinas conlleva a ver la realidad
como partes que no encajan en una explicación que pueda abarcar un todo, que
explicar pequeñas partes hace inviable explicar lo que es en esencia la realidad;
Algo que se debe tomar en cuenta sobre las especializaciones es que existen
porque la realidad es compleja y tiene muchos misterios que aún no han sido
resueltos, y no han sido resueltos porque se necesita estar altamente capacitado en
muchas disciplinas para poder responder a esas cuestiones; a pesar de que los
descubrimientos más básicos de la ciencia pueden estar al alcance de todo mundo
con una buena forma de divulgación, también tienen su lado complicado, y se vuelve
cada vez más complicado conforme se va aprendiendo más y más, Carl Sagan
suministra un ejemplo muy interesante sobre la especialización en las ciencias
naturales, que va desde la matemática básica hasta la mecánica cuántica:

“Imagine que usted quiere saber seriamente de qué va la mecánica cuántica.


Primero tiene que adquirir una base matemática, en la que el dominio de cada
disciplina matemática le lleva al umbral de la siguiente. A su vez, debe aprender
aritmética, geometría euclidiana, álgebra superior, cálculo diferencial e integral,
ecuaciones diferenciales ordinarias y parciales, cálculo vectorial, ciertas funciones
especiales de física matemática, álgebra matricial y teoría de grupos. A la mayoría
de los estudiantes de física, eso les podría ocupar por ejemplo desde el tercer grado
hasta los primeros años de universidad... unos quince años aproximadamente. Con
todo este programa de estudio no se consigue aprender realmente la mecánica
cuántica, sino sólo establecer el marco matemático que se requiere para hacer una
aproximación en profundidad.” (Sagan, 1994)

La sociedad es igual o más compleja ¿qué nos hace pensar que explicaciones
generales nos harán entender las decisiones particulares? La especialización es
indispensable no solo porque sea la realidad muy compleja, sino porque va en
contra de las capacidades humanas que una sola persona pueda llegar a hacer
41

estudios que contemplen dar resultados analizando desde diferentes disciplinas, por
ejemplo, llegar a ser médico general conlleva unos ocho años, y una especialización
lleva mínimo dos más; a un médico que se especializa en pediatría le puede llevar
años dar resultados sobre una investigación en ese campo, y esto tomando en
cuenta que obtiene resultados de investigaciones que él no ha hecho, pues
corresponden a otras disciplinas científicas como la virología o la parasitología en
niños, es decir, su trabajo ya toma los resultados del trabajo de alguien más. Se
podría decir incluso que va en contra de la capacidad física humana que un médico
se tenga que especializar en pediatría, virología y parasitología para llevar a cabo
una investigación, es infructuoso, para eso existe la comunidad científica, y por eso
es tan eficiente la ciencia, porque la especialización ayuda a llegar al umbral de
nuevas cuestiones ayudándonos de los resultados de otras disciplinas. Si este
enfoque se lleva a ciencias sociales, puede ayudar al análisis social desde las partes
pequeñas para poder comprender posibles resultados futuros:

“La sociología analítica se inspira en buena parte en la ya vieja (pero poco


practicada) idea de Merton de las middle-range theories o teorías de alcance
intermedio. La manera de reconectar teoría e investigación empírica es partir de
patrones o regularidades empíricas reconocibles que requieren explicación, y
construir teorías como conjuntos de proposiciones deductivamente conectadas a
partir de las cuales es posible deriva fácilmente hipótesis empíricas susceptibles de
contrastación, esto es, teorías con contenido informativo que explican un rango
concreto de fenómenos típicos, en vez de grandes sistemas conceptuales que son
compatibles con casi cualquier mundo posible y, por tanto, imposibles de refutar.”
(De Francisco, 2011)

Pero este enfoque de especialización no es posible si no existe una comunidad


científica que comparta una forma de pensamiento sobre como develar los misterios
de la sociedad. Desde la sociología analítica se defiende la especialización porque
se entiende que no hay forma de dar explicaciones generales sin ver las partes del
todo, y que la única manera de poder mantener una comunidad científica que se
critique mutuamente es acabar con la división entre “teorías sociales” que
abrazamos solo porque nos gustan, dando opiniones en vez de argumentos
42

contrastados con la realidad, como mencioné en el apartado sobre “sociología o


ideología”, y desde la sociología analítica se hace una crítica al respecto:

“La fragmentación epistémica de la disciplina (algo en ocasiones defendido


como inevitable y beneficioso; cfr. Noguera, 2010c), que hace imposible una
auténtica comunidad científica basada en la crítica mutua, y convierte la sociología
en una serie de discursos y vocabularios particulares con escasa posibilidad de
comunicación entre sí. Esta situación genera desde hace tiempo un recurrente
debate sobre la naturaleza de la sociología, y un malestar en los científicos sociales
que ven cómo la labor propiamente científica se mezcla y confunde habitualmente
con otros géneros de discurso.” (De Francisco, 2011)

Otro punto que también analicé en varios apartados y que es criticado desde la
sociología analítica es el de la poca fundamentación teoría-realidad, porque estas
grandes teorías sociales que abarcan mucho y fundamentan poco, transforman sus
discursos para nunca ser reformadas de fondo, no están basadas en evidencia
empírica substancial y tampoco han sido replicados sus resultados, algunos pueden
defender que los resultados no pueden ser replicables en ciencias sociales porque
la sociedad cambia todos los días, pero es precisamente por eso que desde la
sociología analítica se propone estudiar las teorías de alcance intermedio que
plantea Merton, pues de existir patrones repetitivos en sociedad, aunque sean
aleatorios, es solo desde las partes pequeñas que se pueden replicar, si una ciencia
no es replicable no se puede falsar, y corre el peligro de convertirse en dogma.
Estos fenómenos sociales de corto o mediano alcance que pueden estudiarse y
analizarse para entender fenómenos más grandes y complejos son llamados
“Mecanismos sociales”:

“Mecanismos sociales. La explicación basada en mecanismos supone una


concepción local de la causalidad (por tanto, antipositivista) y resulta especialmente
adecuada para las ciencias sociales o la biología (aunque también para otras
disciplinas). La idea general consiste en que, incluso en presencia de elevada
variabilidad y altos niveles de complejidad (como los que las ciencias sociales
afrontan), es posible explicar causalmente un fenómeno o rango de fenómenos
haciendo referencia a procesos causales típicos que pueden o no estar presentes
en el contexto relevante.” (De Francisco, 2011)
43

Imagínenos esta propuesta como un árbol que acaba de ser plantado, tiene un tallo
y de él se desprenden unas pocas ramas, son fáciles de ver, pero conforme crece
el árbol, esas ramas dan paso a otras más, incluso pueden crecer ramas nuevas
desde el tallo, veamos entonces un mecanismo social como una rama, si queremos
saber de dónde viene o hacia qué lado crecerá debemos revisar hacia atrás para
saber a qué otra rama se conecta su nudo 7, pues es así como se forman las
relaciones sociales; siguiendo este ejemplo, no puedes explicar todo un árbol adulto
(lleno de ramas y hojas por todos lados) sin estudiar los nudos que conectan las
ramas, pues estas a su vez se conectan a otras más grandes y en algún momento
se tiene que llegar al tronco en común.

Hay que cuestionar también si las actuales teorías sociológicas son teorías, pues
cómo expliqué en el apartado “¿Método o métodos científicos?” Existe una mal
interpretación de lo que es una teoría, y si una teoría no cumple con su principal
característica, que es la predicción, probablemente no debería se llamada como tal.
Las predicciones a las que debemos aspirar son de corto o medio alcance, y tienen
que ser referentes a una investigación social, no se confunda con “el arte inútil” del
que habla Sagan, sobre tratar de predecir cuándo habrá otra guerra mundial, o en
qué año conseguiremos paz en el mundo, nos referimos a pequeñas situaciones
contrastables y replicables, como por ejemplo, querer conocer cómo actúan barrios
de diferentes clases sociales cuando se les corta el agua por una semana sin
justificación ni aviso, esto puede llevar a que científicos sociales tomen diferentes
metodologías en otras partes del país o del mundo donde las clases sociales y la
cultura por el agua son diferentes y poder hacer un meta-análisis con resultados
más concretos, de ahí viene la importancia de llevar los hechos a la teoría y no al
revés, y esto es muy importante porque la mayoría de las “teorías sociales” son
meramente “pensadas”8 (dejémosle esa parte a los filósofos) pero no contrastadas

7
Base o tallo de una rama.
8
Quiero dar a entender con ello que el autor, autores o adeptos simplemente defienden dicha
teoría porque les parece la más acertada, no porque el peso de la evidencia hable por ellas, dando
como resultado caer en el sesgo de confirmación.
44

con experimentos sociales que sigan metodologías específicas para la


comprobación de hipótesis y obtención de resultados que puedan ser replicables, si
esas características no están presentes, lo que se hace llamar teoría no se ajusta
con la esencia de una teoría científica; José Antonio Noguera y Andrés de Francisco
hablan de una posible descripción que sustituya a la de teoría cuando tocan el tema
de la “teoría DBO9” (un enfoque de la sociología analítica):

“Dicha «teoría» (que, en rigor, y como su propio autor admite, no es tal, sino
que constituye más bien un conjunto de principios y orientaciones para la
formulación de teorías concretas).” (De Francisco, 2011)

Desde aquí, el propio autor admite la posibilidad de no usar la palabra teoría para
catalogar grandes propuestas sobre el análisis social, sino “conjunto de principios”,
y este conjunto de principios debe ser claro y congruente, así como lo detallé en la
sección “Está científicamente demostrado” cuando tomé el ejemplo de Alán Sokal,
pues defiendo que nuestros trabajos deberían ser accesibles a la sociedad, que
personas con poco conocimiento sobre ciencias sociales puedan ser capaces de
entender los conceptos o ideas complicadas de los científicos sociales, podría
parecer algo difícil, pero es posible, en este mismo trabajo de investigación trato de
ser lo más claro posible, pues es de mi interés que mi familia y amigos puedan
acceder a él y de esa forma entender de una mejor manera de que va la carrera que
decidí cursar, escribir de manera complicada solo para que un trabajo se vea más
relleno de conceptos difíciles y con ello se aspire a tener un trabajo más formal o
científico no ayuda ni a que ciencias sociales y naturales trabajen en conjunto con

9
“Su objetivo es enfocar la teoría sociológica hacia la generación de modelos explicativos
plausibles (tanto psicológica como sociológicamente, esto es, que admitan desviaciones respecto
de la racionalidad estándar y mecanismos de influencia social no estratégicos), simples (que
apunten a los elementos y mecanismos fundamentales que explican los patrones y regularidades
sociales, haciendo abstracción de las anécdotas y detalles irrelevantes), e intencionales (dotando
así a unos individuos heterogéneos y a sus intenciones de plena influencia causal en los resultados
sociales, y huyendo tanto de los modelos sociales atomistas como de una concepción
sobresocializada del ser humano)” (De Francisco, 2011).
45

sus resultados para el avance científico, ni ayuda a que la sociedad esté más
enterada de nuestro trabajo, y la sociología analítica aboga por esa claridad:

“Claridad, precisión y rigor lógico. La precisión en las definiciones y la


reducción de la ambigüedad, evitando los juegos de palabras supuestamente
ingeniosos que no aportan información alguna, y estableciendo con nitidez el
significado de los términos y conceptos utilizados, es sin duda una seña de identidad
inequívoca de la sociología analítica” (De Francisco, 2011).

“La sociología es una empresa cognitiva de explicación causal de los


fenómenos sociales y por ello exige un discurso claro y el uso de la formalización
allí donde sea conveniente … El problema es que, a diferencia de lo que ocurre en
esas otras disciplinas, el buen trabajo explicativo de muchos sociólogos coexiste
con otros géneros de discurso y otras prácticas que se pretenden «sociológicas»
pero que tienen objetivos bien distintos, no por legítimos menos divergentes de los
que suelen caracterizar a cualquier disciplina científica.” (De Francisco, 2011)

La sociología analítica defiende la posibilidad de dar cabida a cualquier idea nueva,


siempre y cuando demuestre una rigurosidad científica justificable de sus
resultados:

“Por otro lado, y como sugieren las dos definiciones mencionadas, la


sociología analítica defiende también un sano pluralismo metodológico, que
admite toda una serie de aproximaciones metodológicas científicamente
útiles para los propósitos explicativos enunciados: desde el intencionalismo
al estudio de causas no intencionales o procesos evolutivos de selección
cuasi-funcionales, desde la reconstrucción histórica formal al método
comparativo, desde el diseño cuantitativo al cualitativo, desde el estudio de
casos o la etnografía rigurosa (existe una «etnografía analítica ») a la
investigación demoscópica teóricamente orientada, desde la simulación
multi-agente a la experimentación conductual. Lo importante es advertir
(como Goldthorpe, 2007a, o King, Keohane y Verba, 1994) que todas estas
opciones metodológicas siguen una misma lógica de inferencia científica,
ajena a la arbitrariedad y el «todo vale» que aún impera en algunos círculos
académicos en ciencias humanas y sociales.” (De Francisco, 2011)
46

Es cierto que en ciencias naturales existe una apertura a nuevas ideas, siempre y
cuando se demuestren, lo que hemos confundido en ciencias sociales es que se
defienden muchas ideas nuevas, pero no por bien argumentadas son ciertas, en
ciencias naturales muchos de los experimentos son modelos a escala, o modelos
computacionales, un ejemplo es el famoso geólogo Henry Cadell, quien fue pionero
en hacer modelos a escala para explicar la formación de montañas10, claro está que
un modelo solo es un complemento de evidencia, si uno no se somete a campo es
imposible saber con exactitud la veracidad del modelo, como mencioné antes: son
las formas, no el método. La sociología analítica defiende estas características de
las ciencias naturales con la finalidad de terminar con la ideología que impregna
muchas de las llamadas teorías sociales:

“Este saludable y necesario pluralismo teórico, sin embargo, no tiene


nada que ver con lo que usualmente se considera como tal en sociología, y
que es, más bien, pseudo-pluralismo: la «coexistencia pacífica» entre
diversas teorías autorreferentes, inasequibles a la evidencia empírica y a la
crítica desde otras posiciones teóricas, y cultivadas por comunidades
cerradas de adeptos, cual si de creencias religiosas o clubs de fans se
tratase.” (De Francisco, 2011)

Desde esta perspectiva, la sociología analítica se define como una meta-teoría


(teoría que estudia otra teoría o teorías) y también como una defensora de los meta-
estudios (análisis de los resultados de un conjunto de investigaciones sobre un
mismo tema). Los meta-estudios pueden ser una metodología indispensable para
concatenar el desorden de estudios que se hacen en ciencias sociales, nos pueden
indicar posibles direcciones, precisamente como analicé en el apartado “sociología
y sociedad”, pues de esta manera se reduce sustancialmente el sesgo de
confirmación, dejando de tomar solo aquellos estudios o investigaciones que nos

10
Más información e imágenes en:
http://www.edinburghgeolsoc.org/eg_pdfs/issue48_03_articlebymendum.pdf
47

agraden más para así ver un cuadro más amplio lleno de diferentes resultados que
nos indiquen el camino a resultado más comprometedores:

“Los pilares básicos de la sociología analítica [son] una forma


compleja de individualismo metodológico, un concepto amplio de
racionalidad, una concepción dinámica de las redes sociales, un uso
cuidadoso de las estadísticas y los experimentos, y un fuerte compromiso
con los modelos computacionales (…). La originalidad de la sociología
analítica reside es la integración de esos elementos bajo un marco meta-
teórico unitario».” (De Francisco, 2011)

Por lo tanto, no se puede ver a la sociología analítica como una teoría, es más bien
una propuesta para salir de la era de las teorías sociales que lo abarcan todo y que
tienen adeptos que defendiendo con rigor esas ideas no permiten la creación de
una comunidad científica en ciencias sociales; la importancia de una comunidad
científica que tenga un pensamiento en común es indispensable para que las
ciencias sociales salgan del atraso de resultados en el que se encuentra, eso más
una cercana comprensión de las ciencias naturales puede complementar y
fundamentar con más evidencia las investigaciones en ciencias sociales:

“Lo primero que cabe advertir, por tanto, es que la sociología analítica no
puede ser identificada con una «teoría», ni siquiera con una «orientación teórica»,
pues en su interior pueden coexistir, y, de hecho, coexisten teorías diferentes e
incluso, a veces, opuestas, aunque, y esto sí caracteriza a los analíticos, sus
defensores tengan claro qué reglas hay que seguir para formularlas, dónde reside
exactamente el eventual desacuerdo, y mediante qué procedimientos cabría decidir
la cuestión (lo cual ya es un gran avance en sociología).” (De Francisco, 2011)

La sociología analítica es relativamente nueva, pero propone soluciones viables y


claras para la comprensión y explicación social, y aunque no es mi objetivo dar
respuestas especificas sería algo contradictorio hacer tantas preguntas en el
presente trabajo sin dar al menos posibles respuestas o propuestas para todo ello,
por eso el siguiente apartado lo dedico únicamente a la propuesta de un “Kit de
48

herramientas” del científico social, el cual, ni es definitivo y tampoco completo, estoy


seguro que existen muchos otros puntos que estoy pasando por alto, pero me he
restringido a resumir todos aquellos que fueron analizados en el presente trabajo:

Kit de herramientas del Científico Social

1.- Fundamentar la teoría realidad: Lleva los hechos a la teoría y no al contrario.


2.- Contrastar con los trabajos de colegas de la misma área la construcción de los
objetos de estudio y las problemáticas.
3.- Estudiar los modelos de pensamientos como historia de las ciencias sociales con
ciertos aportes, no como verdades absolutas.
3.1.- No “casarse” con “teorías sociales”.
4.- Estar conscientes de que se juega en un papel dentro de una comunidad (campo
científico), y que por ello hay que comprometerse con ese papel (científico).
4.1- Comprender la epistemología de la conducta “cientificista”, pues esa es la
esencia del científico.
5.- No hacer conjeturas adelantadas para evitar caer en sociología espontanea.
6.- Ser estrictamente minuciosos con nuestros datos, conceptos e interpretaciones
para que no se alejen de la evidencia y, por ende, de la realidad: Vigilancia
epistemológica.
6.1- Que la evidencia sea siempre tu guía, no tus gustos (evitar a toda costa el sesgo
de confirmación)
6.2- No confiar en ningún testigo si la evidencia no respalda sus palabras.
7.- Corrige los errores que te han sido refutados, no defiendas las ideas solo porque
son tuyas.
8.- Agudizar el pensamiento crítico y escéptico.
9.- Conocer el dedillo cómo funciona el método científico natural.
9.1- Hacer el mayor esfuerzo por letrearse en cultura científica natural.
9.2- Tener muy clara la diferencia entre ciencia y pseudociencia, así como la
diferencia entre una teoría, una ley y una hipótesis.
10.- No catalogar las investigaciones como cualitativas o cuantitativas, más bien
véase como dos partes importantes de una investigación.
49

11.- Evite dar “su opinión” cuando habla de la investigación social, más bien
argumente con evidencia de estudios o investigaciones: la ciencia se refuta con
evidencia, no con opiniones.
12.- Hacer todo lo posible por divulgar las ciencias sociales y que éstas puedan ser
digeribles y entendibles para la sociedad.
13.- No trate de predecir el futuro, las predicciones (a corto plazo) solo ayudan para
analizar futuros resultados de investigación, para contrastar estudios con objetivos
similares o para tratar de prever el comportamiento de los mecanismos sociales.
13.1.- Evitar caer en la falacia de correlación y causa (Estar completamente
familiarizado con las falacias argumentativas para no caer en ellas).
14.- No dejarse impresionar por las nuevas ideas, se debe ser escéptico y dudar de
ellas, pero no rechazarlas por default ya que las ideas nuevas siempre deben ser
bienvenidas.
15.- En palabras de José Antonio Noguera (Francisco, 2011): Ser claro, preciso y
tener rigor lógico. Ser preciso en las definiciones y la reducir de la ambigüedad,
evitar los juegos de palabras supuestamente ingeniosos que no aportan información
alguna, y establecer con nitidez el significado de los términos y conceptos utilizados.

16.- Ser creativo (no por ello menos riguroso) con las metodologías o modelos para
explicar y comprobar hipótesis.
17.- Exigir la replicación de resultados de toda investigación.
18.- Aspirar a la elaboración de meta-estudios para el contraste de resultados.
19.- Comprometerse con la verdad, ser honestos intelectualmente.

CONCLUSIÓN

El tema que estamos tocando tal vez no sea nuevo en cuanto a la crítica entre
ciencias se refiere, pero si es nuevo para la investigación de las ciencias sociales
investigándose a sí mismas para sustentar cada vez y con más rigor su
conocimiento científico, parece una paradoja graciosa, pero en el ámbito profesional
50

en el que se desenvuelven los científicos sociales existen escuelas de pensamiento


que se acercan mucho al dogmatismo y suelen ser reacias a la crítica, así que he
intentado ser lo más neutro posible.

Estoy totalmente convencido de que el futuro de la humanidad no puede ser mejor


sin una reconciliación entre ciencias sociales y naturales, pues la tecnología, hija
directa de la ciencia, cambia nuestras conductas todo el tiempo, y la forma de poder
potencializar esa tecnología para bien de nuestros sistemas sociales les
corresponde a los científicos sociales. Debemos confiar en la ciencia y dejar de
transmitir a la sociedad esa fobia a lo desconocido o artificial, pues se ha construido
una idea muy diferente de lo que en realidad es la ciencia, los científicos deben
confiar entre ellos, deben confiar por la cultura de desconfianza que existe en cada
disciplina científica, pues todos los científicos del mundo, tanto aquellos en
laboratorios de biología molecular en algún país lejano de Europa hasta nuestros
científicos en el centro de estudios de género la FCPyS de la UAQ practican esta
cultura, es imposible que exista una manipulación mundial de científicos, la ciencia
se comporta como un ente ingobernable a los poderes políticos establecidos, es
cierto que pueden manipular a algunos durante un tiempo, pero no a todos, ni por
siempre, la ciencia siempre habla y transmite su conocimiento de manera mundial,
en ella no hay temas privados, no hay miedo a mostrar la verdad, y aunque
científicos sociales y naturales estudiemos cosas distintas, estoy convencido que
son más las características que tenemos en común que las que nos separan,
debemos reconciliar nuestros trabajos, y para hacerlo tenemos inevitablemente que
comprender el trabajo del otro y a su vez llevar nuestros conocimientos a la
sociedad.

Espero que el presente trabajo de investigación abra la puerta a un interesante


debate lleno de ideas ingeniosas, y que también sea criticado, pues ese el corazón
de la ciencia, de donde nacen los nuevos conocimientos y los futuros científicos.
51

ANEXO

¿Qué es el método científico?

Por: Isaac Asimov11

“Evidentemente, el método científico es el método que utilizan los científicos para


hacer descubrimientos científicos. Pero esta definición no parece muy útil.
¿Podemos dar más detalles? Pues bien, cabría dar la siguiente versión ideal de
dicho método:

• Detectar la existencia de un problema, como puede ser, por ejemplo, la cuestión


de por qué los objetos se mueven como lo hacen, acelerando en ciertas condiciones
y decelerando en otras.

• Separar luego y desechar los aspectos no esenciales del problema. El olor de un


objeto, por ejemplo, no juega ningún papel en su movimiento.

• Reunir todos los datos posibles que incidan en el problema. En los tiempos
antiguos y medievales equivalía simplemente a la observación sagaz de la
naturaleza, tal como existía. A principios de los tiempos modernos empezó a
entreverse la posibilidad de ayudar a la naturaleza en ese sentido. Cabía planear
deliberadamente una situación en la cual los objetos se comportaran de una manera

11
100 preguntas básicas sobre la ciencia.
52

determinada y suministraran datos relevantes para el problema. Uno podía, por


ejemplo, hacer rodar una serie de esferas a lo largo de un plano inclinado, variando
el tamaño de las esferas, la naturaleza de su superficie, la inclinación del plano, etc.
Tales situaciones deliberadamente planeadas son experimentos, y el papel del
experimento es tan capital para la ciencia moderna, que a veces se habla de "ciencia
experimental” para distinguirla de la ciencia de los antiguos griegos.

• Reunidos todos los datos elabórese una generalización provisional que los
describa a todos ellos de la manera más simple posible: un enunciado breve o una
relación matemática. Esto es una hipótesis.

• Con la hipótesis en la mano se pueden predecir los resultados de experimentos


que no se nos habían ocurrido hasta entonces. Intentar hacerlos y mirar si la
hipótesis es válida.

• Si los experimentos funcionan tal como se esperaba, la hipótesis sale reforzada y


puede adquirir el status de una teoría o incluso de un "ley natural".

Está claro que ninguna teoría ni ley natural tiene carácter definitivo. El proceso se
repite una y otra vez. Continuamente se hacen y obtienen nuevos datos, nuevas
observaciones, nuevos experimentos. Las viejas leyes naturales se ven
constantemente superadas por otras más generales que explican todo cuanto
explicaban las antiguas y un poco más. Todo esto, como digo, es una versión ideal
del método científico. En la práctica no es necesario que el científico pase por los
distintos puntos como si fuese una serie de ejercicios caligráficos, y normalmente
no lo hace.

Más que nada son factores como la intuición, la sagacidad y la suerte, a secas, los
que juegan un papel. La historia de la ciencia está llena de casos en los que un
científico da de pronto con una idea brillante basada en datos insuficientes y en
poca o ninguna experimentación, llegando así a una verdad útil cuyo descubrimiento
quizá hubiese requerido años mediante la aplicación directa y estricta del método
científico. F. A. Kekulé dio con la estructura del benceno mientras descabezaba un
sueño en el autobús. Otto Loewi despertó en medio de la noche con la solución del
53

problema de la conducción sináptica. Donald Glaser concibió la idea de la cámara


de burbujas mientras miraba ociosamente su vaso de cerveza. ¿Quiere decir esto
que, a fin de cuentas, todo es cuestión de suerte y no de cabeza? No, no y mil veces
no. Esta clase de "suerte” sólo se da en los mejores cerebros; sólo en aquellos cuya
"intuición” es la recompensa de una larga experiencia, una comprensión profunda y
un pensamiento disciplinado”.

BIBLIOGRAFÍA

Alcalde, J. (2014). Carl Sagan. Muy interesante, 70-73.

Asimov, I. (1979). Cien preguntas básicas sobre la ciencia. Madrid: Alianza Editorial.

Borja, R. (12 de Octubre de 2015). Los antioxidantes no funcionan contra el cáncer. Obtenido de La
verdad: http://www.laverdad.es/salud/201510/12/antioxidantes-funcionan-contra-
cancer-20151012082132.html

Bourdieu, P. (1967). “Le champ scientifique”, Actes de la recherche en sciences sociales.

Bourdieu, P. (1990). Sociología y cultura. Ciudad de México: Grijalbo.

Bourdieu, P., Chamboredon, J.-C., & Passeron, J.-C. (2002). El oficio de sociólogo. Siglo XXI editores.

Bunge, M. (1999). Las Ciencias Sociales en Discusión: Una Perspectiva Filosófica. Buenos Aires:
Sudamericana.

Bunge, M. (s.f.). La ciencia, su método y su filosofía.

Cereijido , M., & Edwards, C. (17 de Diciembre de 2014). Nueva faceta del analfabetismo científico.
Obtenido de Crónica: http://www.cronica.com.mx/notas/2014/874007.html

Corroza, M. (2017). Alan Sokal: La defensa de una cosmovisión científica. Obtenido de ARP
Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico:
https://www.escepticos.es/repositorio/elesceptico/articulos_pdf/ee_47/ee_47_alan_soka
l:_la_defensa_de_una_cosmovision_cientifica_fundamentada_en_la_evidencia_frente_a_
los_enemigos_de_la_racionalidad.pdf

De Francisco, J. A. (2011). La sociología analítica. En S. Giner, Teoría Sociológica Moderna (2nd


edition) (págs. 309-344). Barcelona: Ariel (co-authored with Andrés de Francisco).

Doyle, A. C. (1891). Escándalo en Bohemia.

Giraldo, M. L. (12 de Febrero de 2013). Burke, el curioso jubilado. Obtenido de ABC:


http://www.abc.es/cultura/cultural/20130212/abci-cultural-libros-burke-historia-
201302121359.html

Hawking, S. (2011). Historia del tiempo: Del big bang a los agujeros negros. Alianza Editorial.
54

Holze, M. S. (Miércoles de Agosto de 2014). Sobre el dogmatismo. Obtenido de BarderZine:


http://barderzine.blogspot.com/2014/08/contra-el-dogmatismo.html

López, C. T. (24 de Diciembre de 2013). La irracionalidad de la ciencia. Obtenido de Cuaderno de


cultura científica: https://culturacientifica.com/2013/12/24/la-irracionalidad-de-la-
ciencia/

Merton, R. K. (1945). La sociología de la ciencia. Editorial Alianza.

Olmo, V. P. (26 de Agosto de 2014). Está científicamente demostrado que... Obtenido de Hablando
de ciencia: http://www.hablandodeciencia.com/articulos/2014/08/26/esta-
cientificamente-demostrado-que/

Peláez, J. (28 de Febrero de 2017). “Si su cuerpo acumula tóxicos, necesita un trasplante y no un
zumo ‘detox”. Obtenido de El país:
https://elpais.com/elpais/2017/02/09/buenavida/1486669886_733824.html

Sagan, C. (1994). El mundo y sus demonios. Barcelona: Planeta.

Salort, J. M. (2014). Comer sin miedos. Barcelona: Destino.

Sandel, M. J. (2011). Justicia, ¿hacemos lo que debemos? Debate.