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LA PERSONALIDAD, CARÁCTER Y TEMPERAMENTO

La personalidad es un conjunto de formas de comportarse y pensar que suponen diferencias


individuales y que se ven afectadas por el desarrollo de la persona. Incluye actitudes, formas de
relacionarse con los demás, habilidades, hábitos y formas de pensar. Se trata de un constructo,
que al igual que la inteligencia, ha generado numerosas investigaciones. A lo largo de la historia,
numerosas personas han intentado definirla, así como plantear posibles teorías que faciliten la
comprensión de un concepto, que a simple vista parece fácil. El concepto personalidad es utilizado
en la vida diaria por muchas personas, como dijo Burham en 1990, “todo el mundo sabe lo que es
la personalidad, peor nadie puede expresarlo con palabras”.

Definición de personalidad

Como vemos el término es utilizado para designar diferentes aspectos pero, realmente, ¿qué
entendemos por personalidad? Realmente no existe unanimidad al definirla y existen diferentes
definiciones:

 Se trata de la organización dinámica o conjunto de procesos que integran el flujo de la


experiencia y la conducta.
 Otros la definen en relación al autoconcepto (cómo se define el individuo), o el sentido del
individuo de quien es él.
 Forma característica de pensar y comportarse, como hábitos, actitudes, o, en general,
peculiar forma de adaptación al entorno.

“La personalidad son los patrones típicos de conducta (incluidos emociones y pensamientos)
que caracterizan la adaptación del individuo a las situaciones de la vida”. Michel (1976).

Por su parte, Pervin y Jhon definen la personalidad como las características que dan cuenta de los
patrones consistentes de sentir, pensar y actuar. Estos patrones cumplen la función de adaptación
del individuo al entorno, mostrando su forma habitual de afrontar las situaciones. Por otra parte,
Eysenck entiende la personalidad como la suma de los patrones de comportamiento
determinados por la herencia y el ambiente que se originan y desarrollan a través de la interacción
de los sectores: Cognitivo o inteligencia, actitud o temperamento, carácter y constitución. En
definitiva, en base a las definiciones de personalidad que se han propuesto a lo largo del tiempo,
se extraen los siguientes aspectos fundamentales:

“La personalidad es la suma total de los patrones de conducta, actuales o potenciales, de un


organismo determinados por la herencia y el ambiente suma total de los patrones de conducta,
actuales y potenciales, de un organismo determinados por la herencia y el ambiente”. Hans
Eynseck (1947)

 La personalidad se trata de un constructo hipotético que incluye una serie de rasgos,


relativamente estables a lo largo del tiempo y consistentes (no varían de una situación a otra)
y que permite predecir la conducta.
 En la personalidad se incluyen otros elementos como cogniciones, afectos y motivaciones que
determinan la conducta y que pueden explicar que a veces la personalidad no sea tan
consistente y estable en algunas circunstancias.
 Abarca la totalidad de las funciones y las manifestaciones conductuales, las cuales serán fruto
de elementos estables y dinámicos, influencias personales, sociales y culturales. Es algo
distintivo y propio de cada individuo y éste buscará adaptar su conducta a las características
del entorno, a esto se le denomina “coherencia conductual”.

En conclusión la personalidad es el conjunto de emociones, cogniciones y conductas que


conforman el patrón de comportamiento de una persona. Es la forma en la que sentimos,
pensamos o nos comportamos. Es un conjunto de procesos que interaccionan entre sí y se
autorregulan, conformando un sistema dinámico. No obstante, no existe una definición unitaria
ni clara de qué es la personalidad, ya que es un sistema complejo y existen tantas definiciones
como autores y corrientes. Cada filosofía o teoría ha proporcionado su visión y concepto,
parecidos entre sí pero diferentes en sus matices. Todas tienen algo en común: consideran que en
la persona existe un cierto patrón que las lleva a comportarse de una manera parecida en
situaciones similares. En este patrón entrarían en juego una serie de variables, que le darían forma.

Historia de la palabra “personalidad”

En la Antigua Grecia la palabra “persona” se empleaba para hacer referencia a las máscaras que
llevaban los actores de teatro. Más adelante, en Roma, pasaría a usarse como sinónimo de
“ciudadano”, designando principalmente los roles sociales de los individuos privilegiados e
influyentes. Con el tiempo, el término “persona” empezó a hacer referencia al individuo como ser
diferenciado de su entorno. “Personalidad”, que se derivó de esta palabra, se utiliza desde la Edad
Media para describir una serie de características que determinan las tendencias
comportamentales de una persona.

Constructos relacionados

Rasgo de personalidad

Entendemos por rasgo de personalidad, aquellos elementos fundamentales para entender la


personalidad. Son elementos no observables directamente, que se infieren de los
comportamientos. Además son disposiciones latentes, es decir, que no están presentes
normalmente, sino que dependen de la relevancia de la situación. Son de carácter general y son
continuos en el tiempo (estables) y presentan continuidad en distintas situaciones (consistencia
transituacional).

Historia del concepto “rasgo de personalidad”

Es Allport la define como “una característica generalizada que refleja la individualidad”. Lo estudió
desde una perspectiva individual (rasgo como disposición personal que caracteriza a un único
individuo) y una perspectiva dimensional (rasgo concebido a partir de la posición que los
individuos ocupan a lo largo de la dimensión que el rasgo representa). El rasgo se puede considerar
desde una perspectiva dimensional a una perspectiva estructural. Con respecto a su carácter
dimensional, gracias a los rasgos, es posible ordenar a los individuos. Es decir, a mayor puntuación
en un rasgo, mayor probabilidad de ocurrencia, mayor frecuencia, mayor intensidad de respuesta
y por tanto mayor número de conductas indicativas.

En cuanto a su carácter estructural y jerárquico, los rasgos se utilizan para:

 Describir personas y diferencias entre las mismas.


 Predecir conductas.
 Clasificar al individuo en categorías o clases.
 Explicar la conducta y personalidad del individuo.

Destacamos la influencia de Eynsenck, que formula un modelo que clarifica a la perfección la


estructura jerárquica de la personalidad, y donde aúna conceptos como tipo y rasgo. Eynsenck
habla de la existencia de respuestas específicas, hábitos, rasgo y tipos.

 Las respuestas específicas son actos o cogniciones de carácter específico. Por ejemplo: una
persona se enfada y se siente culpable en una circunstancia concreta.
 Las respuestas habituales son actos o cogniciones realizadas de manera habitual.
Por ejemplo, una persona suele enfadarse y gritar en su relación con su familia.
 Los rasgos son factores primarios definidos como intercorrelaciones entre las conductas
habituales. Por ejemplo, una persona se enfada habitualmente y tiene sentimientos de
culpabilidad y ansiedad, tanto en su casa como en el trabajo.
 Y los tipos son factores de orden superior. Por ejemplo, tendencia a enfadarse y sentirse
culpable de una persona. Se presenta además junto a otros rasgos como sentir ansiedad,
tensión, pensamientos irracionales, estados de ánimo deprimidos y cambios emocionales.

Teorías sobre tipologías

La biotipología o tipología de la constitución se encarga de estudiar el componente constitucional


en la estructura de la personalidad. El interés de la personalidad basada en estos biotipos se
basaba en la creencia de que ciertas tendencias conductuales, normales y patológicas, están
relacionadas con las características constitucionales.

Destacan en esta línea Krestchmer y Sheldon. Krestchmer asoció los tipos morfológicos o
estructurales con trastornos psiquiátricos, partía de la idea de que las psicosis eran una
exageración poco frecuente de los grandes grupos constitucionales comunes entre los normales,
difiriendo los enfermos sólo en grado.

Los biotipos que describió fueron:

 Leptosomático: individuo solitario, imaginario, idealista, retraído, sobrio y tendente al


fanatismo. Las personas así solían tender a la esquizofrenia.
 Atlético: persona práctica, constante, enérgica, dominante y equilibrada. Las personas así
tendían a la epilepsia.
 Pícnico: persona sociable, expresiva, realista, expansiva, vital y tolerante. Estas personas
tendían a la manía-depresión.

Sheldon, por su parte formuló la idea de que existía una relación precisa y fuertemente estable
entre el hábito corporal, las funciones neuro-hormonales, el temperamento, la inteligencia y el
modo de enfermar.

Identificó 3 dimensiones de la constitución:

 Endomorfia (personas que tienden a ser más delgadas).


 Ectomorfia (personas que tienden a tener más grasa).
 Mesomorfia (tendencia a ser más musculosas).
 Las primeras tendían a la manía-depresión, las segundas tendían a la esquizofrenia y las
últimas a la epilepsia.

TEORÍAS SOBRE LOS RASGOS DE PERSONALIDAD

 Los modelos de rasgos que se han desarrollado para intentar explicar la personalidad
siguen dos líneas diferentes.
 Por un lado nos encontramos con los modelos factoriales biológicos, que están orientados
a afirmar que las diferencias individuales en la personalidad se encuentran en las bases
biológicas subyacentes a los procesos psicológicos básicos.
 Son modelos que intentan formular un modelo explicativo y causal de la personalidad.
Destacan el modelo de Eynsenck, el modelo de Gray, Zuckerman y Cloninguer.
 Por otro lado, nos encontramos con los modelos factoriales léxicos, que consideran que en
el lenguaje podemos encontrar la única fuente fiable de datos relativos a las características
que pueden definir o constituir la personalidad. Destaca el modelo de los cinco grandes de
Costa y Mcrae.

Modelos factoriales de la personalidad biológicos

Modelo de Eynsenck o modelo PEN (Psicoticismo, Extraversión y Neuroticismo)

Eysenck considera que la Extraversión, Neuroticismo y Psicoticismo son los tres tipos que dan
cuenta de la estructura jerárquica de la personalidad y agrupan el resto de rasgos de la
personalidad de forma interrelacionada.

o Los extravertidos son personas sociables, activos, vitales, asertivos, dominantes, buscadores
de sensaciones y despreocupados.
o Los neuróticos son personas ansiosas, con estado de ánimo deprimido, culpables, con baja
autoestima. Por último, los psicóticos son agresivos, egocéntricos, impulsivos, antisociales,
poco empáticos y fríos.
o Los extravertidos en condiciones de reposo, muestran un nivel crónicamente bajo de arousal
(al contrario que los introvertidos).
o Los neuróticos son aquellos cuyo sistema nervioso autónomo tiene un nivel de labilidad
máximo, es decir son aquellas personas en las que este sistema se activa fácilmente y cambia
el sentido de su actividad de forma rápida. Por su parte, los altos en psicoticismo son aquellos
que tienen bajos niveles de serotonina.

Modelo de J. Gray

Para Gray las dimensiones básicas de la personalidad son dos: Ansiedad e Impulsividad, que surgen
de una combinación de las dimensiones definidas por Eysenck (E y N). Los ansiosos son personas
introvertidas, susceptibles al castigo, es decir se condicionan mejor con castigo, mientras que los
impulsivos, son personas extrovertidas, susceptibles a la recompensa, más sensibles a las señales
de premio. Las bases biológicas existentes detrás de estas dimensiones son dos: el sistema de
aproximación o activación conductual (BAS) y el sistema de inhibición conductual (BIS). El
funcionamiento de estos sistemas se autorregulan y mantienen el nivel de arousal o activación
del Sistema Nervioso. Los ansiosos presentan un sistema BIS, y los impulsivos un sistema BAS.

Modelo de Zuckerman

Zuckerman trabaja en este modelo con una nueva dimensión “la Búsqueda de sensaciones”. Este
rasgo viene definido por la búsqueda de experiencias y sensaciones intensas, novedosas, variadas
y complejas, la voluntad de experimentar y participar en experiencias que comporten riesgo físico,
social, legal y financiero. Este rasgo tiene mayores puntuaciones en los varones. Este rasgo está
formado por cuatro subdimensiones: búsqueda de aventura y riesgo, búsqueda de experiencias,
desinhibición y susceptibilidad al aburrimiento. Y está asociada a niveles bajos de la
monoaminoxidasa (MAO). Cuando estos niveles son bajos, los sujetos tienen respuestas de
orientación hacia los estímulos bajas, débiles respuestas de defensa, y una mayor respuesta
cerebral bajo los estímulos intensos.

TEMPERAMENTO

El temperamento se refiere al estilo constitucional del comportamiento, es decir, a las diferencias


de carácter constitucional que se dan en los procesos de reactividad fisiológica y autoregulación,
y que están influidas a lo largo del tiempo por la herencia, maduración y experiencia. Al hablar de
temperamento estamos haciendo referencia a la dimensión biológica e instintiva de la
personalidad, que se manifiesta antes que el resto de factores. Durante la vida de cualquier
persona las influencias ambientales que recibe interactúan con su base temperamental, dando
lugar a los rasgos que la caracterizarán y la diferenciarán del resto. El temperamento está
determinado por la herencia genética, que influye de forma muy notable en el funcionamiento de
los sistemas nervioso y endocrino, es decir, en la influencia relativa de distintos neurotransmisores
y hormonas. Otros aspectos innatos, como el nivel de alerta cerebral, también son importantes
para el desarrollo de la personalidad. Estas diferencias individuales generan variaciones en
distintos rasgos y predisposiciones; por ejemplo, la hiperreactividad del sistema nervioso
simpático favorece la aparición de sensaciones de ansiedad, mientras que las personas
extrovertidas se caracterizan por niveles crónicamente bajos de activación cortical, según el
modelo PEN descrito por Hans y Eysenck.

Características asociadas al temperamento:

 Dimensión biológica: influencia innata y constitucional que influyen en la personalidad.


 Origen genético y base biológica.
 Desarrollo temporal, es decir, está sujeto a procesos de maduración y experiencia.
 Aparición temprana (en los primeros años de vida antes de la personalidad).
 Vinculado a la esfera de las emociones, incluyendo dimensiones de la forma y estilo de la
conducta.
 Para entender mejor en qué consiste el temperamento pensemos en los test de neonatos
que evalúan temperamento, cuánto tarda en despertarse y cuánto en calmarse.

Temperamento: base constitucional

Cuando hablamos de temperamento, nos estamos refiriendo a aquella parte innata de


nuestra personalidad determinada por nuestra herencia genética. De ahí que sea
considerada como la dimensión biológica e instintiva de la personalidad. De hecho, es el
factor de la personalidad que antes se manifiesta.
En los bebés ya es posible distinguir diferentes tipos de temperamento. Así, dependiendo
de su tendencia a sentir y manifestar emociones positivas o negativas y a un buen o mal
humor se les puede considerar niños “más fáciles” o “difíciles” en términos conductuales.
Al ser de origen genético y fruto de la constitución heredada, el temperamento es
difícilmente modificable, manipulable o cambiado por las consecuencias. Siempre, de
alguna manera, existirá esa tendencia; aunque no es menos cierto que podemos hacernos
con recursos para potenciar o inhibir su manifestación. Si nosotros fuéramos un iceberg,
siempre formaría parte de la porción sumergida, pudiendo ejercer cierto control para
modificar cómo se manifiesta en la porción descubierta.

CARÁCTER

El carácter es el componente aprendido de la personalidad. Aparece como consecuencia de las


experiencias que vivimos, que influyen en nuestra forma de ser modulando las predisposiciones y
tendencias biológicas, es decir, temperamentales.

Si bien no existe un grado de acuerdo tan elevado en torno a la definición del carácter como en el
caso del temperamento, la mayoría de propuestas destacan el hecho de que se deriva de la
interacción social. Esto significa que depende del contexto en el que nos desarrollamos, y por
tanto tiene un origen cultural.

A principios del siglo XX el estudio del carácter, o caracterología, fue una tendencia predominante
que acabaría siendo sustituida por la Psicología de la Personalidad; en el fondo, estas perspectivas
no se diferenciaban demasiado de los modelos actuales. Entre los autores que trabajaron con el
concepto de carácter destacan Ernst Kretschmer y William Stern.
En la actualidad en muchos casos no se distingue entre estos elementos, el carácter y la
personalidad. De forma estricta el primer término designa específicamente la parte de nuestra
naturaleza que viene determinada por el ambiente, pero la dificultad para separarla del
temperamento hace que las definiciones de carácter y personalidad se solapen con frecuencia.

“El carácter es la parte de nosotros que viene determinada por el ambiente”

Además, es consecuencia de las experiencias e interacciones sociales que vamos teniendo en


nuestra vida y de las que obtenemos cierto aprendizaje. Así, todos estos hábitos influyen en
nuestro temperamento y predisposiciones biológicas. Y las van modulando, variando, afinando y
conformando nuestra personalidad. Por tanto, el origen del carácter es cultural.

Es menos estable que el temperamento. El carácter, al no ser heredado, no se manifiesta


totalmente en las fases iniciales del desarrollo evolutivo. Sino que va pasando por distintas etapas,
hasta que alcanza su máxima expresión en la adolescencia. Por tanto, es modificable y susceptible
de ser cambiado; por ejemplo, mediante la educación social. Hoy en día, este término suele
confundirse de manera frecuente con el de personalidad, de forma que con frecuencia suelen
usarse indistintamente.

 El carácter, a diferencia del temperamento, está en función de los valores de cada sociedad,
de su sistema educativo y cómo son transmitidos.
 Se trata de un conjunto de costumbres, sentimiento, ideales, valores… que hace
relativamente estables y predecibles las reacciones de un individuo.
 Incluye valores (componentes afectivos y cognitivos) y componentes motivacionales y
comportamentales.
 Un ejemplo sería: “si yo tengo una idea, una costumbre, un valor, eso puede hacer o va a
influir en el comportamiento que yo tenga o en las metas que pretendo alcanzar.

 Historia de los conceptos de temperamento y carácter

En relación a los conceptos de temperamento y carácter, se formularon en la antigüedad varias


teorías. Por un lado aquellas referentes a los humores y por otro, las aproximaciones
fisiognómicas, fisiológicas y caracteriología literaria.

Doctrina de los humores

Esta línea de trabajo se remonta a Empédocles, quien consideraba que la naturaleza se componía
de 4 elementos (tierra, aire, agua y fuego). Posteriormente fueron Hipócrates y Galeno los que
siguieron esta línea. Hipócrates fue el primero que enunció la primera teoría de las diferencias
individuales. Afirmaba que los elementos básicos de la naturaleza están representados en el
cuerpo humano en forma de cuatro humores corporales que daban lugar a diferentes
temperamentos. El temperamento propio de un individuo debe entenderse en función del
predominio de alguno en los humores.
Galeno, por su parte, realizó una contribución teórica más psicológica y amplía la teoría anterior.
Atribuía a los humores la raíz de las enfermedades, aseguraba que observando la palma de la mano
de una persona podía diagnosticar su enfermedad. Hablaba de dos dimensiones (frío-calor y seco-
húmedo) y de 8 tipos de temperamento + temperamento equilibrio óptimo.

En la Antigua Grecia el célebre médico Hipócrates afirmó que la personalidad y la enfermedad


humanas dependían del equilibrio o desequilibrio entre cuatro humores corporales: la bilis
amarilla, la bilis negra, la flema y la sangre.

En el siglo II d.C., unos 500 años más tarde, Galeno de Pérgamo creó una tipología temperamental
que clasificaba a las personas en función del humor predominante. En el tipo colérico
predominaba la bilis amarilla, en el melancólico la negra, en el flemático la flema y en el sanguíneo
la sangre.

Mucho más adelante, ya en el siglo XX, autores como Eysenck y Pavlov desarrollaron teorías de
personalidad basadas en la biología. Como los modelos de Hipócrates y Galeno, ambos usaron la
estabilidad (Neuroticismo-Estabilidad emocional) y la actividad (Extraversión-Introversión) del
sistema nervioso central como criterios diferenciadores básicos.

Hipócrates y Galeno: los humoresLa teoría de los 4 humores, enunciada por Hipócrates en la
Antigua Grecia, fue una de las primeras que intentaron explicar el temperamento. Este médico
consideraba que tanto la personalidad como el estado de salud de la persona dependían del
equilibrio entre 4 tipos de sustancias: bilis amarilla, bilis negra, flema y sangre. Las llamó humores
corporales.

Siglos más tarde, Galeno de Pérgamo, tomando como referencia esta clasificación hipocrática,
categorizó a las personas según sus temperamentos. Con ellos, distinguió 4 clases de personas:

o Colérico (bilis amarilla): personas apasionadas y enérgicas, que se enfadan con facilidad.
o Melancólico (bilis negra): individuos tristes, fáciles de conmover y con gran sensibilidad
artística.
o Flemático (flema): sujetos fríos y racionales.
o Sanguíneo (sangre): personas alegres y optimistas, que expresan cariño a los demás y se
muestran seguras de sí mismas.
Personalidad: la suma de biología y ambiente

En psicología, el término “personalidad” se define como una organización de emociones,


cogniciones y conductas que determinan los patrones de comportamiento de una persona. En la
formación de la personalidad intervienen tanto la base biológica (temperamento) como las
influencias ambientales (carácter). Por tanto, el aspecto más destacable de la personalidad en
comparación con los conceptos de temperamento y carácter es que los engloba a ambos. Dadas
las dificultades para delimitar qué parte de la forma de ser viene dada por la herencia y cuál por el
ambiente. Desde la psicología se han ofrecido un gran número de concepciones de la
personalidad. Una de las más influyentes es la de Gordon Allport, que destaca también las
manifestaciones mentales y conductuales y el componente de organización, si bien añade un
factor de dinamismo (interacción continua con el entorno) y de especificidad individual. Cada
teoría psicológica sobre la personalidad destaca aspectos diferentes de la experiencia humana.
Además de la teoría individualista de Allport, entre las más importantes encontramos la de
Eysenck, que se centra en las dimensiones biológicas, y las de los humanistas Rogers y Maslow. Es
importante también hacer mención a los modelos situacionistas, que acercan el concepto de
personalidad al de conducta. Desde estas perspectivas se propone que el comportamiento
humano no depende tanto de constructos mentales como de las influencias ambientales en una
situación concreta, o bien que la personalidad es un repertorio conductual.