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CAPITULO I

IGUALDAD DE GÉNERO EN ADJUDICACIONES DE PLAZAS

POR CONCURSO PÚBLICO EN EL DISTRITO

JUDICIAL PUNO 2017-2018

1.1.-Analisis de la Situación Problemática………………………………………

1.1.1.-Formulacion del Problema…………………………………………

1.1.1.1.-Problema General………………………………………...

1.1.1.2.-Problema Especifico……………………………………..

1.2.-Justificacion del Problema…………………………………………………..

1.3.-Formulacion de Objetivos…………………………………………………...

1.3.1.-Objetivo General……………………………………………………

1.3.2.-Objetivo Especifico…………………………………………………
CAPITULO I

EL PROBLEMA

1.1.- ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN PROBLEMÁTICA.

Cuando surgió el sedentarismo la condición femenina comenzó a degradarse

debido a que la mujer empezó a dedicarse exclusivamente a la dependencia del

hombre ya que solo se dedicaba a las tareas del hogar, mientras el macho se

encargaba del sustento, con ello, inicio el sometimiento forzoso del sexo

femenino al masculino.

Su existencia no tenía sentido más que para el matrimonio, que ocurría

generalmente entre los 15 y 18 años. Era un acto privado, un contrato concluido

entre dos familias.

Una estricta fidelidad era requerida de parte de la esposa: su rol era dar

nacimiento a hijos legítimos que pudieran heredar los bienes paternos.

El marido que sorprendía a su mujer en flagrante delito de adulterio, tenía el

derecho de matar al seductor en el acto. Consecutivamente el marido podía

regresar a la esposa a sus padres o matarla.

En cambio, el esposo no estaba sometido a este tipo de restricción: podía

recurrir a los servicios de una hetera o introducir en el hogar conyugal una

concubina.
En la vida diaria, las mujeres o mejor dicho como eran llamadas antes

“esclavas” se dedicaban a tareas similares, Los deberes de la mujer giraban

alrededor de la casa. La señora de la casa es la que se ocupaba de la familia y

del hogar.

Todos los alimentos se preparaban en la casa por “esclavas” y eran servidos

por ellas. La ración alimenticia de los hombres era dos veces y media mayor que

la de las mujeres.

“La mujer ateniense era una eterna menor, que no poseía ni derechos jurídicos

ni políticos. Toda su vida, debía permanecer bajo la autoridad de un tutor

(griegoκύριος, kúrios): primero su padre, luego su marido, su hijo si era viuda o

su más próximo pariente.”

1.2.-FORMULACION DEL PROBLEMA.

Partimos de la base en que la mujer desempeña cada vez un rol más

importante a nivel laboral en nuestra sociedad y somos testigos de los

grandes cambios y avances técnicos, científicos, sociales y laborales.

Por lo tanto se merece un trato de apoyo en la incorporación de la mujer

en las diferentes convocatorias y concursos públicos laborales, al hablar

de ello no desmerecemos al género masculino, pero debemos ser

objetivos y realistas.
Ya que el género femenino se encuentra en desigualdad frente a

condiciones para acceder a una plaza laboral ya sea de ámbito

administrativo o de escala superior funcionarial.

La problemática se inicia desde que dan inicio y se publican las

convocatorias de trabajo y ascenso, si bien es cierto que lo que se busca

es en la persona postulante su capacidad, tal vez intelectual, experiencia

profesional, cursos, especialidades y demás conocimientos.

Hay una cosa fundamental que no se toma en cuenta y es que la mujer

desempeña a nivel social un doble rol, tanto el laboral como el familiar,

administra la casa, el hogar, cuidan a los niños y desarrollan un sinfín de

tareas llamadas domesticas.

Además de ello deben luchar a nivel profesional por alcanzar o aspirar

a obtener un puesto laboral de jerarquía superior, existen muchas mujeres

que lo consiguen, pero si analizamos su biografía personal, son aquellas

que se han dedicado totalmente a capacitarse o prepararse laboralmente

y dejando de lado su realización como madre de familia y conformar un

hogar.

Nos consideramos una sociedad moderna con oportunidades iguales para

todos sin embargo ésta falacia no se cumple, queda en el tintero.


Somos testigos y conocedores que muchas plazas vacantes ya tienen

nombre y van dirigidas a personas que casualmente reúnen el perfil

solicitado en el Poder Judicial.

Debemos por lo tanto iniciar éste proceso de selección incorporando

requisitos accesibles para el género femenino, así como destinar plazas

exclusivas para éste colectivo que bien sabemos se lo merecen más que

ninguno.

Al realizar el presente trabajo habremos de analizar las diferencias

existentes en el distrito Judicial de Puno y realizar la comparativa de

plazas y puestos ocupados por las mujeres en otras regiones

departamentales a nivel Judicial.

1.2.1.1.-Problema General.

¿Porque existe desigualdad de género en adjudicaciones de plazas por


concurso público en el distrito judicial de puno?

1.2.1.2.-Problema Especifico.

PROBLEMA ESPECIFICO 1

¿Cuáles son las causas de desigualdad para adjudicar las plazas por
concurso público?

PROBLEMA ESPECIFICO 2
¿Porque es importante la adjudicación de plazas en el distrito judicial de
puno?

1.3.- JUSTIFICACIÓN DEL PROBLEMA.

La necesidad como estudiante de investigar es una tarea que se ha de llevar de

la mano con los estudios y aprendizaje continuo, y el tema en cuestión requiere

la atención que se merece ya que afecta a un colectivo importante social que

actualmente es el femenino.

Debido a su rol social, muchas veces tiene obstáculos para desarrollarse y

realizarse profesionalmente en un puesto laboral público.

Se desarrollara el trabajo de investigación en principio iniciando una búsqueda

de datos que nos den referencias de la adjudicación de plazas para concurso

Público en el Poder Judicial de la ciudad de Puno y efectuando una comparación

con algunos departamentos, para así llegar a establecer y obtener datos como

referente para el presente trabajo.

Se han de utilizar medios bibliográficos, es decir tener una referente de algún

especialista en el tema que nos pueda guiar, así como también los medios de

información modernos, ya sea internet que nos será muy útil, evitando realizar

viajes o desplazamientos para buscar algunos datos e información de vital

importancia.
Se investiga para analizar un problema que en un momento actual requiere de

propuestas nuevas que puedan ayudar a mejorar o a solucionar la problemática

establecida ya sea local o regional.

Va dirigido a mejorar las condiciones laborales y puestos de trabajo del colectivo

femenino, debido a su doble rol social, necesitan el apoyo no solo familiar, sino

también el apoyo social para así desarrollarse profesionalmente de forma más

adecuada.

Su importancia radica en establecer la igualdad de oportunidades a nivel laboral

y profesional entre hombres y mujeres, al hablar de igualdad nos referimos a

condiciones las cuales no tienen de momento en nuestra ciudad por cuestiones

de pensamiento social y el estado no pone los medios adecuados.

1.4.- FORMULACIÓN DE OBJETIVOS.

1.4.1.- Objetivo General.

Determinar porque existe desigualdad de género en adjudicaciones de


plazas por Concurso Público.

1.4.2.-Objetivo Específico.

Analizar los requisitos para la adjudicación de plazas por Concurso


Público.

 Justificar porque es importante la adjudicación de plazas en el


Distrito Judicial de Puno.
CAPÍTULO II

2.1.-Antecedentes de la Investigación………………………………………….

2.1.1.-Introducción…………………………………………………………

2.1.2.-Antecedentes Históricos…………………………………………..

2.1.3.-Intervencion de la Iglesia………………………………………….

2.2.-Bases Teóricas……………………………………………………………….

2.2.1.-Inicios de la Igualdad de Género…………………………………

2.2.2.-Igualdad de Genero………………………………………………..

2.2.3.-Igualdad desde el Enfoque de Genero…………………………..

2.2.4.-Politicas Publicas con Enfoque de Genero……………………...

2.2.5.-Compromiso de Igualdad de Género en el Perú………………..

2.2.6.-Marco Normativo Nacional…………………………………………

2.2.7.-Diferencias entre Igualdad y Equidad…………………………….

2.2.8.-Porque un Plan Nacional de Igualdad de Género………………

2.2.9.-Concurso Publico……………………………………………………

2.2.9.1.-Antecedentes………………………………………………

2.2.9.2.-Importancia…………………………………………………
2.2.10.-Explicaciones Teóricas de las Diferencias de Genero en la

Profesión Jurídica…………………………………………………………..

2.2.11.-La Igualdad entre Mujeres y Hombres y los Derechos

En el Ámbito Laboral……………………………………………………….

2.3.-Marco Conceptual…………………………………………………………….

2.3.1.-La Igualdad de Género……………………………………………..

2.3.2.-Concurso Público……………………………………………………

2.3.3.-La Oposición…………………………………………………………

2.3.4.-La Oposición Pública……………………………………………….

2.3.5.-La Convocatoria……………………………………………………..

2.3.6.-El Poder Judicial…………………………………………………….


CAPÍTULO II

MARCO TEORICO

2.1. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN

2.1.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Cuando surgió el sedentarismo la condición femenina comenzó a degradarse

debido a que la mujer empezó a dedicarse exclusivamente a la dependencia del

hombre ya que solo se dedicaba a las tareas del hogar, mientras el macho se

encargaba del sustento, con ello, inicio el sometimiento forzoso del sexo

femenino al masculino.

Su existencia no tenía sentido más que para el matrimonio, que ocurría

generalmente entre los 15 y 18 años. Era un acto privado, un contrato concluido

entre dos familias

Una estricta fidelidad era requerida de parte de la esposa: su rol era dar

nacimiento a hijos legítimos que pudieran heredar los bienes paternos. El marido

que sorprendía a su mujer en flagrante delito de adulterio, tenía el derecho de

matar al seductor en el acto. Consecutivamente el marido podía regresar a la

esposa a sus padres o matarla.

En cambio, el esposo no estaba sometido a este tipo de restricción: podía recurrir

a los servicios de una hetera o introducir en el hogar conyugal una concubina


En la vida diaria, las mujeres o mejor dicho como eran llamadas antes “esclavas”

se dedicaban a tareas similares, Los deberes de la mujer giraban alrededor de

la casa. La señora de la casa es la que se ocupaba de la familia y del hogar

.Todos los alimentos se preparaban en la casa por “esclavas” y eran servidos

por ellas. La ración alimenticia de los hombres era dos veces y media mayor que

la de las mujeres

“La mujer ateniense era una eterna menor, que no poseía ni derechos jurídicos

ni políticos. Toda su vida, debía permanecer bajo la autoridad de un tutor

(griegoκύριος, kúrios): primero su padre, luego su marido, su hijo si era viuda o

su más próximo pariente.”

2.1.2. INTERVENCIÓN DE LA IGLESIA

Consecutivamente, la manera en que se visualizaba a la mujer trascendió

hasta la edad media , donde los españoles influenciados por la iglesia reforzaron

los estereotipos del concepto “femenino” atribuyéndole un estatus de inferioridad

en cuanto a su ser y su valer, Según afirma López (2006) la Iglesia ha sido y será

una gran influencia en la concepción que construyamos sobre la mujer, ya que

las mismas sagradas escrituras hacen referencia a ella como un ser que solo es

puro en el matrimonio, fiel al marido, devota a los hijos, casta, sumisa, abnegada

y con espíritu de sacrificio y gran laboriosidad domestica.


Una mirada más crítica sobre las ideas de la iglesia para designar roles se enfoca

a la capacidad de la mujer de gestar y amamantar como poder de la garantía de

su continuidad como especie, lo que le estaba vedado al hombre.

La inseguridad de los hombres acerca de la paternidad de los hijos y su

necesidad de tener esa certeza cuando había acumulado riquezas y quería

transmitirla a su descendencia, fueron condiciones que indujeron la idea del

control de la sexualidad de las mujeres mediante el matrimonio y el

confinamiento al espacio de la casa como garantía de seguridad para la

paternidad de la descendencia y de la conservación de los bienes acumulados.

Durkheim (1902) menciona que la mujer a causa de sus características

particulares, fue relegada a las actividades que tiene cabida dentro de los límites

de la casa, confinada a dedicarse a un individuo en particular e impedida para

trascender en las relaciones del grupo establecidas por el matrimonio y la familia.

Al paso de los años, a pesar de que las sociedades fueron teniendo

modificaciones en algunas de sus estructuras de desarrollo, la mujer continuaba

mostrándose como un ser que no presentaba valor por sí mismo, sino que seguía

siendo un complemento del varón y su única misión consistía en llevar una vida

irrelevante en la estructura social de su época .

Su status derivaba del estadio del ciclo de la vida en que se encontraba, de sus

funciones biológicas, y en particular, de sus lazos sexuales con el hombre.

2.2. BASES TEÓRICAS


2.2.1. INICIOS DE LA IGUALDAD DE GENERO

La extensa historia de desigualdad entre los sexos en Estados Unidos sentó

las bases para la discriminación de género y, al mismo tiempo, generó más

esfuerzos por reducir esa desigualdad. Históricamente, las mujeres no tenían un

lugar en el ámbito laboral, deportivo y educativo. Los efectos residuales del

favoritismo hacia los hombres y el tratamiento injusto hacia las mujeres es la

causa principal de la discriminación de género.

La losa de los estereotipos, la falta de libertad, la negación de la igualdad de

oportunidades, la exclusión de la vida política, la falta de acceso a la educación,

la exposición a la violencia social y familiar, etc., a lo largo de la historia son

constantes que gravitan sobre las mujeres.

En muchos casos, estas agresiones o discriminaciones se han desarrollado bajo

el cobijo de las leyes vigentes, y casi siempre bajo la justificación de las

"costumbres sociales", alentadas por las distintas sociedades patriarcales.

Para las jerarquías dominantes, civiles o religiosas, el papel subordinado de la

mujer no se ha puesto en duda durante siglos; lo que ahora valoramos como

atentados contra los derechos de las mujeres, históricamente, no han sido

considerados como tales: no se podía vulnerar el derecho de alguien que,

precisamente por el hecho de ser mujer, "no tenía derechos".

Aunque se ha afirmado la existencia en el pasado de sociedades matriarcales,

en las que las mujeres habrían gozado de un protagonismo social y familiar


mayor al de los hombres, sin estar sometidas a su autoridad, lo cierto es que su

existencia no se ha podido demostrar.

Lo que sí han existido en distintas épocas históricas han sido sociedades

matrilineales, es decir, sociedades en las que la descendencia se establece a

partir de la línea materna en lugar de la paterna. Pero incluso en estos casos, al

parecer, el modelo matrilineal ha coexistido con distintas modalidades de

patriarcado, en la medida que los hombres han retenido las más importantes y

determinantes esferas de poder.

De hecho, al margen de las teorías y las especulaciones sobre hipotéticos

matriarcados, la realidad es que desde los más remotos tiempos las distintas

sociedades y religiones nos han dejado testimonios de la condición subordinada

que se ha adjudicado a las mujeres.

Las mayores o menores libertades y derechos que gozaban las mujeres en las

distintas civilizaciones de la antigüedad estaban siempre supeditadas a la

autoridad del hombre, ya fuera el marido, el padre o incluso el hermano.

La situación social y familiar de la mujer se basaba en dos premisas, la fidelidad

al esposo y una fecunda descendencia: una mujer estéril era despreciada y podía

ser repudiada por el marido, mientras que una mujer infiel solía ser condenada

a muerte.
Por ejemplo, en la Biblia, que en muchos aspectos refleja también las

costumbres de las otras culturas de aquella época y zona geográfica, se

menciona la lapidación para la mujer adúltera.

En cambio, el adulterio del varón sólo se penalizaba cuando se cometía con una

mujer casada, y en este caso no se castigaba el adulterio en sí, sino la violación

del derecho de posesión y exclusividad del marido: la mujer era considerada

"una propiedad" del marido; concepción característica de aquellas sociedades y

que más tarde alcanzará su concreción jurídica en la figura romana de la "patria

potestas", ejercida por el "pater familias".

Pero fue hasta 1949, cuando Simone de Beauvoir dio a conocer la frase que

inicia el movimiento de género en el siglo XX: "Una no nace mujer, sino que se

hace mujer." Su reflexión abrió una gran interpretación de la igualdad y la

diferencia de los sexos.

Sin embargo esto continúo viéndose como un tabú a lo largo de los años, pero

con pocos cambios a favor de la mujer.

El concepto de género se empleo por primera vez en el ámbito de la psicología

médica durante la década de 1950. Sin embargo fue hasta 1968 que Robert

Stoller demostró que lo que determina la identidad y el comportamiento

masculino o femenino no es el sexo biológico si no las expectativas sociales,


ritos, costumbres, y experiencias que se ciernen sobre el hecho de haber nacido

mujeres u hombres.

A partir de ese momento se empezó a comprender que la identidad de las

personas y su posicionamiento social, provienen de las representaciones y

significados culturales, así como de los principios sexistas incorporados en las

reglas del funcionamiento de las instituciones públicas y privadas.

En 1994 el tema volvió a resurgir fuertemente mediante un Programa llamado “El

Consenso del Cairo” el cual nace como del análisis realizado por la International

Women`s Health Coalition (IWHC) y las naciones unidas sobre la población e

igualdad.

En este programa se reconoció que el mundo debe pasar de las palabras a la

acción, a fin de corregir los desequilibrios entre hombres y mujeres en materia

de derechos y oportunidades.

La actividad de las mujeres estaba limitada al hogar, no tenían ningún

protagonismo en la vida pública. En Grecia, el caso de Hiparquía (ca. 340-300

aC) es una excepción. Perteneciente a la escuela cínica, fue una de las primeras

mujeres filósofas. Preguntada en una ocasión por Teodoro el Ateo que por qué

no se dedicaba a las tareas propias de su sexo, a hilar y a tejer, respondió que

le parecía una pérdida de tiempo ya que prefería dedicar su vida al estudio.

Siglos más tarde, otro caso excepcional es el de Hipatia de Alejandría (370-415).

Hija del matemático y astrónomo Teón de Alejandría, éste le transmitió sus


conocimientos y su pasión por la búsqueda de lo desconocido, algo

verdaderamente insólito entonces tratándose de una mujer. Hipatia no era

cristiana, y en un ambiente de creciente hostilidad hacia el paganismo, acusada

de hechicera y de bruja pagana, finalmente murió de forma brutal, torturada y

descuartizada, con un ensañamiento sólo comprensible por su osadía de

haberse convertido en una mujer ilustrada y científica.

Durante la Antigüedad, para una mujer dedicarse a la filosofía o a la

ciencia representaba una proeza, y por lo tanto es explicable que los casos que

se dieron fueran aislados. Pero también hay que tener en cuenta, como afirma

Umberto Eco, que "No es que no hayan existido mujeres filósofas. Es que

los filósofos han preferido olvidarlas".

La misoginia de las sociedades no sólo veía con malos ojos que la mujer tuviera

otras ocupaciones que las del hogar, sino que además no tenían el

menor interés en que quedara constancia de sus aportaciones al mundo

del conocimiento y de la cultura (razón por la cual en muchos casos, entonces y

a lo largo de toda la historia, fueron sus maridos u otros hombres de su entorno

los que se apropiaron de sus creaciones).

Situándonos ahora en la Península Itálica, la Historia de Roma se inicia para la

mujer bajo la concepción arcaica dominante en aquellos tiempos, negándosele

cualquier autonomía, estando sometida por completo al pater familias; la Ley de

las Doce Tablas (450 aC) vigente durante siglos reconocía al pater familias la

"vitae necisque potestas" (el poder de la vida y de la muerte, sobre sus hijos, su

esposa, y sus esclavos).


Lentamente, la situación de la mujer en Roma ira evolucionando, arañando

esferas de autonomía y libertad, alcanzando, durante los primeros siglos de la

nueva era, unas prerrogativas desconocidas hasta entonces.

En el año 195 aC, la oposición a la Ley Oppia, promulgada el 215 aC con

el objetivo de limitar el lujo en el aspecto de las mujeres (en la medida que no

encajaba con la imagen de la "matrona" ideal sometida al pater familias) es

quizás el primer momento histórico en el que las mujeres se organizan en contra

del poder masculino dominante. Es un hecho especialmente relevante (más que

por el contenido en sí de la reivindicación) en tanto que actitud colectiva por parte

de las mujeres de activa oposición y reivindicación. Derogada finalmente la ley

a causa de las protestas de las mujeres, la importancia de su derogación se puso

de manifiesto por la repulsa e incomodidad que se produjo en el Senado durante

los debates.

A lo largo de los siglos, dentro de las respectivas tradiciones religiosas en general

se hará una lectura de la Biblia y el Corán que justificará la subordinación de la

mujer al varón, siendo minoritarias y marginales las lecturas liberadoras y

progresistas.

Tras la caída de Roma, en los nuevos reinos de tipo feudal que surgirá el

derecho vuelve a formas más arcaicas, y en este contexto la libertad de la mujer

se ve de nuevo restringida. Al mismo tiempo que la vida cultural se empobrece y

se refuerza la concepción jerárquica y vertical de la sociedad, también se

refuerza la subordinación de la mujer. Siglos más tarde, el declive


del feudalismo y el nacimiento de la burguesía (y de los estados centralizados)

tampoco propiciará una mejora sensible de la condición de la mujer.

No será hasta finales del siglo XVIII cuando empezará un movimiento de protesta

que, tras plasmarse en el incipiente feminismo y en el sufragismo del siglo XIX,

ya no dejará de avanzar, planteando progresivamente nuevas reivindicaciones.

Al proclamarse en 1789 en Francia la Declaración de los Derechos del Hombre

y del Ciudadano, ésta no contemplaba como sujetos de derechos a las mujeres,

ya que con la palabra "hombre" no se refería a la humanidad, sino sólo a los

varones. Esta discriminación motivó la actitud de protesta de Olimpia de

Gouges(1748-1793): tomando como modelo el texto de la Declaración de 1789,

publicó en 1791 La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana. A

causa de sus paralelas y constantes críticas contra la represión jacobina, Olimpia

de Gouges fue acusada de reaccionaria y murió guillotinada dos años más tarde.

En 1792, la escritora inglesa Mary Wollstonecraft (1759-1797) publicó

la Vindicación de los Derechos de la Mujer, donde argumentaba que las mujeres

no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que tan sólo puede parecerlo

debido a que no han tenido acceso a la educación apropiada.

A mediados del siglo XIX en los Estados Unidos e Inglaterra empieza a

cobrar fuerza el feminismo. Uno de los hitos de este nuevo movimiento es

la Declaración de Séneca Falls (1848), en la que se resumían las conclusiones

de la Convención sobre los Derechos de la Mujer celebrada en aquella localidad


. El documento, inspirado en el texto de la Declaración de Independencia de los

Estados Unidos, denunciaba las restricciones, sobre todo políticas, a las que

estaban sometidas las mujeres: no poder votar, presentarse a elecciones, ocupar

cargos públicos, afiliarse a organizaciones políticas o asistir a reuniones

políticas.

El naciente feminismo se centró inicialmente en la reivindicación del derecho al

voto de las mujeres. En los Estados Unidos, sus principales líderes fueron Susan

B. Anthony, Lucy Stone y Elisabeth Cady Stanton (una de las promotoras de la

Declaración de Séneca Falls), encuadradas desde 1890 en la "Asociación

Nacional Americana por el Sufragio de la Mujer". No obstante, ellas no vieron el

resultado de su esfuerzo, ya que el derecho de las mujeres a votar no fue

reconocido en los Estados Unidos hasta 1920.

En Inglaterra, John Stuart Mill publicó El Sometimiento de la Mujer en 1869. Tres

años antes había presentado al Parlamento inglés una demanda a favor del voto

femenino que, al ser rechazada, provocó que en 1867 naciera el

primer grupo sufragista británico: la "Asociación Nacional para el Sufragio de la

Mujer"

El derecho femenino al sufragio se fue alcanzando lentamente a lo largo del siglo

siguiente. Nueva Zelanda lo consiguió en 1893, Australia en 1901, Finlandia en

1906, Noruega en 1913, Dinamarca e Islandia en 1915... En España se

consiguió en 1931, en Francia e Italia en 1945, mientras que en Suiza no se

alcanzó hasta 1970. En los países árabes la adopción del sufragio femenino

todavía fue más lenta, sin que se haya consumado totalmente (en Arabia

Saudí y Brunei las mujeres seguían sin votar en 2007).


Hasta el siglo XIX la defensa de los derechos de las mujeres no había sido nunca

una tarea prioritaria, una tendencia que inicialmente también contaminará al

naciente socialismo, que priorizará la reivindicación de la igualdad de clases

antes que la igualdad entre hombres y mujeres.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en una época en la que las

condiciones laborales en los complejos industriales eran muy precarias, con una

gran presencia de mujeres y niños en las fábricas a causa de la gran demanda

de mano de obra y de sus menores sueldos, en el marco de las reivindicaciones

laborales del proletariado las mujeres adquieren progresivamente un mayor

protagonismo.

En 1910, durante la reunión en Copenhague de la Internacional Socialista, se

proclamó el Día de la Mujer, como homenaje al movimiento en favor de los

derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal.

Al año siguiente, el 19 de marzo, se celebró el primer Día de la Mujer

Trabajadora, que posteriormente se celebró en fechas distintas hasta la

adopción definitiva del 8 de marzo.

El 25 de marzo de 1911, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría

inmigrantes italianas y judías, murieron en el incendio de la fábrica Triangle de

Nueva York. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de

los Estados Unidos, y en las celebraciones posteriores del Día de la Mujer se

hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.

Tras la Segunda Guerra Mundial y con el inició en de las actividades de

las Naciones Unidas, en 1952 se aprobó la Convención sobre los derechos

políticos de la mujer:
Posteriormente, las Naciones Unidas han ido aprobando

otros documentos relativos a los derechos de las mujeres:

--La Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer (1967)

--La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación

contra la mujer (1979)

--La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer (1993)

Los documentos de las Naciones Unidas son la concreción de las normas de

convivencia fundamentales (en el caso de las declaraciones) y de la suma de

normas y mecanismos para verificar el cumplimiento de las primeras (en el caso

de las convenciones, cuando estas son ratificadas por los estados).

Con relación a los derechos de la mujer, durante el siglo XX las Naciones Unidas

la ha definido, por primera vez en la historia y sin ningún tipo de reservas, como

sujeto de derechos inalienables y como igual al varón.

No obstante, ni las declaraciones ni las convenciones no son sinónimo de

un respeto efectivo de los derechos y libertades que proclaman. Salta a la vista

que su cumplimiento es desigual y en muchos casos altamente insatisfactorio (la

discriminación y subordinación de la mujer se sigue dando, bajo formas más

brutales o sutiles, en todas las sociedades).

Pero como mínimo ahora hay un marco teórico internacional que las ampara, y

una hoja de ruta que señala el tipo de sociedad que se anhela: una sociedad, un

mundo, en el que las mujeres no sean discriminadas ni agredidas.

2.2.2. Igualdad de Género


La igualdad de género es un principio constitucional que estipula que hombres

y mujeres son iguales ante la ley", lo que significa que todas las personas, sin

distingo alguno tenemos los mismos derechos y deberes frente al Estado y la

sociedad en su conjunto.

Sabemos bien que no basta decretar la igualdad en la ley si en la realidad no es

un hecho.

Para que así lo sea, la igualdad debe traducirse en oportunidades reales y

efectivas para ir a la escuela, acceder a un trabajo,

a servicios de salud y seguridad social; competir por puestos o cargos de

representación popular; gozar de libertades para elegir pareja, conformar

una familia y participar en los asuntos de nuestras comunidades, organizaciones

y partidos políticos.

El reconocimiento de la igualdad de género ha sido una conquista histórica de

las mujeres. Hace 250 años plantearse la igualdad de derecho era un hecho

inconcebible ya que se consideraba que las mujeres eran naturalmente

diferentes e inferiores a los hombres.

Hablar de igualdad de sexos o, como es más frecuentemente aceptado, es

referirse a un objetivo contra una realidad de discriminaciones y segregación

social. "Una de las más frecuentas y silenciosas formas de violación de

los derechos humanos es la violencia de género",señala el Programa de las

Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).


"Éste es un problema universal, pero para comprender mejor los patrones y sus

causas, y por lo tanto eliminarlos, conviene partir del conocimiento de las

particularidades históricas y socioculturales de cada contexto específico. Por

consiguiente, es necesario considerar qué responsabilidades y derechos

ciudadanos se les reconocen a las mujeres en cada sociedad, en comparación

con los que les reconocen a los hombres, y las pautas de relación que entre ellos

se establecen"

La enumeración de discriminaciones que hace el PNUD es interminable: "la

pobreza afecta en mayor medida a las mujeres", lo que se relaciona con "su

desigualdad en cuanto al acceso a la educación, a los recursos productivos y

al control de bienes, así como, en ocasiones, a la desigualdad de derechos en el

seno de la familia y de la sociedad". Esa discriminación va más allá de las leyes:

"Allí donde los derechos de las mujeres están reconocidos, la pobreza (con

el analfabetismo que conlleva) a menudo les impide conocer sus derechos".

Por otra parte, en los países industrializados, pese haber logrado, no hace

mucho, la igualdad legal de derechos "se sigue concediendo empleos con mayor

frecuencia y facilidad a los hombres, el salario es desigual y los papeles

en función del sexo son aún discriminatorios".

La igualdad de género debe ser un punto muy importante en la planificación de

la educación, en la familia, debe alcanzar una equidad entre los hombres y las

mujeres, para poder mejorar la sociedad y disminuir la pobreza, ejercer

adecuadamente los derechos de las niñas y las mujeres.


En la búsqueda de la igualdad de género, es importante encontrar

un equilibrio para sustentar a los miembros de la sociedad, el respeto para los

demás individuos y que se pueda propiciar la igualdad.

La vicepresidenta del proyecto Adrienne Germain nos menciona que se busca

que las naciones hagan conciencia sobre la problemática que se está viviendo

en sus territorios y basadas en ello utilicen el termino de “equidad e igualdad de

“genero “para abordar los desequilibrios entre hombres y mujeres en lo referente

a poder y oportunidades, incluso en tabúes de la sexualidad.

A partir de ello, en algunos países se obtuvieron grandes logros como fueron la

igualdad de trato ante la ley y empleo para las mujeres, mientras que en otros se

mantuvo el constante rechazo por parte de los gobernantes por incrementar

salarios, otorgar prestaciones y exigir a los hombres asumir responsabilidades

por su propio comportamiento sexual, fecundidad, salud y bienestar de sus

compañeras e hijos.

La búsqueda de la igualdad de género es un elemento central de una visión de

la sostenibilidad en la cual cada miembro de la sociedad respeta a los demás y

desempeña un papel que le permite aprovechar su potencial al máximo.

La amplia meta de la igualdad de género es una meta social a la que la

educación y las demás instituciones sociales deben contribuir.

La discriminación de género está imbricada en el tejido de las sociedades. En

muchas sociedades, las mujeres llevan la carga principal de


la producción de alimentos y la crianza de los niños. Además, las mujeres a

menudo son excluidas de las decisiones familiares o comunitarias que afectan a

sus vidas y bienestar.

La cuestión de género debe ser considerada prioritaria en la planificación de

la educación, desde las infraestructuras hasta el desarrollo de materiales o

los procesos pedagógicos. La participación total y equitativa de las mujeres es

vital para asegurar un futuro sostenible porque:

 Los roles de género son creados por la sociedad y se aprenden de una

generación a otra;

 Los roles de género son constructos sociales y se pueden cambiar para

alcanzar la igualdad y la equidad entre las mujeres y los hombres;

 Empoderar a las mujeres es una herramienta indispensable para hacer

avanzar el desarrollo y reducir la pobreza;

 Las desigualdades de género socavan la capacidad de las niñas y mujeres

de ejercer sus derechos;

 Asegurar la igualdad de género entre niños y niñas significa que ambos tienen

las mismas oportunidades para acceder a la escuela, así como durante el

transcurso de sus estudios.

2.2.3. Igualdad desde el enfoque de género


Desde el enfoque de género se reconoce que la Igualdad no sólo se

orienta al acceso a oportunidades, sino también al goce efectivo de los

derechos humanos.

El desarrollo con igualdad de género implica desmontar la cultura, los

valores y los roles tradicionales de género que reproducen y mantienen la

subordinación de las mujeres. Las relaciones sociales se entienden como

relaciones de poder en todos los ámbitos: económico, social, político y

cultural.

La división sexual del trabajo que organiza el orden de género separa el

trabajo productivo del reproductivo de manera paradigmática y determina el

lugar de mujeres y hombres en la economía.

Esclarecer la forma en que estas relaciones perpetúan la subordinación y la

exclusión de las mujeres limitando su autonomía, ayuda a comprender su

influencia en el funcionamiento del sistema social y económico. Desde el

enfoque de género es necesario considerar el empoderamiento y autonomía

de las mujeres, la división sexual del trabajo, la independencia económica,

una vida libre de violencia, el ejercicio de los derechos sexuales y

reproductivos de mujeres y hombres, la corresponsabilidad familiar de

mujeres y hombres, la conciliación de la vida familiar y laboral y la paridad en

la participación de la mujer en la toma de decisiones.


La redistribución de la carga del trabajo total, que incluye el trabajo

remunerado y no remunerado (trabajo doméstico) requiere del

reconocimiento y valoración del tiempo que emplean las mujeres al interior

de la familia o en el ámbito privado.

Esta manera de analizar las relaciones económicas y sociales brinda una

mirada más amplia que la convencional al incorporar dimensiones ausentes

como el trabajo no remunerado llegándose a visibilizar la economía del

cuidado, prestando especial atención a la reproducción social que realizan

principalmente las mujeres.

Asimismo, demuestra la contribución de esta tarea al desarrollo económico y

deja al descubierto que las relaciones sociales están además impregnadas

de valores culturales que caracterizan el trabajo de cuidado como una

cualidad femenina.

2.2.4. Políticas públicas con enfoque de género

Las políticas forman parte de la agenda pública y están constituidas por

las decisiones de las autoridades respecto a cómo y hacia dónde conducir el

desarrollo y dar respuesta a problemas sociales.

Están compuestas por normas, leyes, decretos supremos, lineamientos,

programas y proyectos, entre otros mecanismos. El desarrollo sostenible, la

reducción de la pobreza y la igualdad entre mujeres y hombres están

estrechamente asociados.
Las desigualdades entre los sexos impiden el desarrollo humano en general.

Las políticas, programas y proyectos fracasan cuando suponen iguales

condiciones de vida y oportunidades de partida para hombres y mujeres, y no

tienen en cuenta las particulares condiciones de vida de las mujeres y en

general de determinados grupos específicos.

Las políticas públicas no son neutrales al género, pueden mantener o

pronunciar las desigualdades entre los sexos, o por el contrario, pueden

disminuir las brechas de género existentes y mejorar la posición social de las

mujeres y potenciar el desarrollo humano. Los resultados y el impacto de las

políticas son distintos para hombres y mujeres debido a que las mujeres

tienen menos acceso a los recursos económicos, sociales y culturales y sus

condiciones materiales de vida son más precarias y de menor calidad debido

a los roles que les asigna la sociedad, que con frecuencia terminan

sobrecargando a las mujeres en su jornada diaria y afectando su salud.

Las políticas públicas con enfoque de género parten de reconocer que

mujeres y hombres tienen diferentes necesidades debido a que desempeñan

diferentes roles en la sociedad y viven de manera diferente los

mismos problemas, es decir, dependiendo de dónde se encuentren ubicados

hombres y mujeres podrán aprovechar o no los efectos de las políticas.

Políticas de Igualdad de Género La política de Igualdad de Género alude a la

generación de condiciones y medidas establecidas desde el Estado, a fin de


garantizar el ejercicio de derechos sociales, económicos, políticos y

culturales de todas las personas, teniendo en cuenta el marco del principio

universal de Igualdad de mujeres y hombres sin distinción ni discriminación.

Las políticas de Igualdad de Género incorporan el enfoque de género, el cual

propone desarrollar esfuerzos por transformar a fondo los modelos de

políticas públicas predominantes, corregir los desequilibrios existentes,

reducir las brechas de género, tomando en cuenta las diferencias entre los

géneros y las causas y consecuencias de las desigualdades, legitimadas por

las estructuras institucionales y culturales.

Desde esta óptica, la política de Igualdad de Género considera necesario

implementar diversas medidas y estrategias tales como:

Las Políticas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres que

representan un avance sustantivo frente a las anteriores políticas indiferentes

al enfoque de género, buscan eliminar las desigualdades que impiden la

participación de las mujeres en la vida política, económica y cultural y

garantizar la participación de las mujeres en el ámbito público, con las

mismas oportunidades que los hombres (educación, salud, ingresos, etc.).

El objetivo es asegurar igual participación de hombres y mujeres en el

proceso de toma de decisiones, igual acceso y control de mujeres y hombres

a las oportunidades, recursos y resultados del desarrollo, reducción de la

pobreza para hombres y mujeres y mejoramiento del crecimiento

económico y desarrollo sostenido en general. Š Medidas positivas o


afirmativas que tienen como función favorecer a grupos de mujeres que

presentan desventajas y/o privaciones permanentes, mediante mecanismos

de eliminación y/o corrección de las discriminaciones y desigualdades

reales", como por ejemplo programas de alfabetización dirigidos a las

mujeres, mecanismos de cuotas de género en los procesos

electorales, incentivos para fortalecer las micro empresas dirigidas por

mujeres, etc.

Las medidas positivas o afirmativas permiten eliminar desventajas que

afectan a las mujeres, aseguran que todas y todos cuenten efectivamente

con los medios, recursos y beneficios específicos de programas sociales y

proyectos, y constituyen una estrategia indispensable y complementaria a la

igualdad de oportunidades.

La Transversalización del enfoque de género surge con la intención de

corregir las políticas de género basadas exclusivamente en la creación de

oficinas nacionales y puntos focales, sin involucrar al resto del aparato

público, incorporando el enfoque de género en todas las dimensiones de la

vida social, política, cultural e institucional.

El objetivo es integrar esta perspectiva desde el diseño, implementación,

monitoreo y evaluación de políticas y programas y en todas las esferas y

niveles de cualquier acción planificada.


Se trata de integrar las consideraciones de género en todos los niveles de la

gestión pública, en la planificación, normas y procedimientos,

procesos, cultura organizacional, política laboral y presupuesto.

Es considerada en la actualidad, como una de las estrategias de mayor

alcance destinada a incluir el enfoque de género en las políticas públicas,

debido a su efecto articulador, lo que permite alcanzar mayores resultados e

impactos. Incorpora el enfoque de género en todas las dimensiones de la vida

social, política, cultural e institucional.

Se desarrolla desde la consolidación de la voluntad política, la

institucionalización de mecanismos, la planificación desde la perspectiva de

género y el fortalecimiento de capacidades de

funcionarios/as, acciones todas que son responsabilidad del Estado y de la

sociedad en pleno.

2.2.5. COMPROMISO DE IGUALDAD DE GÉNERO EN PERU

En Perú como respuesta a las estrategias de los demás países, los gobiernos

se comprometieron a través de diversos instrumentos jurídicos internacionales a

impulsar programas y políticas públicas dirigidas a prevenir, atender y sancionar

la violencia hacia las mujeres.

A raíz de estos movimientos se fueron dando pautas para la elaboración de las

políticas nacionales e igualdad entre hombres y mujeres.


La Constitución Política del Perú regula en sus artículos la igualdad entre

mujeres y hombres, establece los derechos para que los hombres y mujeres de

todo el territorio nacional no se encuentren ante ningún tipo de desventaja por

razones de sexo, edad estado civil, cultura origen étnico o nacional.

Se incrementaron programas, donde con ello se busca sintetizar un proceso de

toma de conciencia sobre las condiciones e igualdad de hombres y mujeres así

como la importancia de tomar en cuenta las cuestiones de género en las

organizaciones sociales como ejemplo tenemos a María Elena Moyano.

A pesar de que se ha ido logrando mucho avance en el tema de equidad de

género en el mundo, no se debe de olvidar que aun continuamos en la lucha por

la equidad de género, ya que son muchos los cambios que todavía faltan por

hacer para lograr plenamente la equidad en todos los aspectos de la vida

cotidiana tanto de hombres como de mujeres.

2.2.6. Marco Normativo Nacional

La Constitución Política del Perú vigente (1993) reconoce el derecho a la

igualdad y no discriminación por razón de sexo. Este texto fue reformado

parcialmente en el año 2002 y en la reforma del artículo 191° se introdujo el

principio de representación por género. De esta manera, la Constitución plantea

la responsabilidad del Estado Peruano en la remoción de los obstáculos que

limitan el derecho a la igualdad o que constituyen actos discriminatorios. Otras


normas que garantizan el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres son las

siguientes:

 Ley de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres - Ley Nº 28983,

publicada el 16 de marzo de 2007. Š

 Ley Orgánica del Poder Ejecutivo - Ley Nº 29158, publicada el 20 de

diciembre de 2007. Š

 Ley de Organización y Funciones del Ministerio de la Mujer y Poblaciones

Vulnerables – Decreto Legislativo Nº 1098, publicada el 20 de enero de 2012.

 Ley Orgánica de Gobiernos Regionales - Ley Nº 27867, publicada el 18 de

noviembre de 2002 y sus modificatorias. Š

 Ley Orgánica de Municipalidades - Ley Nº 27972, publicada el 27 de mayo

de 2003. Š

 Ley General del Sistema Nacional de Presupuesto - Ley Nº 28411, publicada

el 08 de diciembre de 2004 y sus modificatorias. Š

 Ley de Partidos Políticos - Ley Nº 28094, publicada el 01 de noviembre de

2003. Š

 Ley de Fomento de la Educación de las Niñas y Adolescentes Rurales - Ley

Nº 27558, publicada el 31 de octubre de 2001. Š

 Ley que fomenta la reinserción escolar por embarazo - Ley N° 29600,

publicada el 15 de octubre de 2010.


 Texto Único Ordenado de la Ley Nº 26260, Ley de Protección contra

la Violencia Familiar, publicado el 27 de junio de 1997.

 Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual- Ley Nº 27942,

publicada el 27 de febrero de 2003 y sus modificatorias. Š

 Ley que modifica el artículo 107 del Código Penal, incorporando el feminicidio

- Ley Nº 29819, publicada el 27 de diciembre de 2011. Š

 Ley contra la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes - Ley Nº

28950, publicada el 16 de enero de 2007 y su Reglamento el D.S. Nº 007-

2008-IN, publicado el 30 de noviembre de 2008.

 Ley que concede el derecho de licencia por paternidad a los trabajadores de

la actividad pública y privada - Ley Nº 29409, publicada el 20 de septiembre

de 2009. Š

 Ley de los trabajadores del hogar - Ley Nº 27986, publicada el 03 de junio de

2003.

 Ley que incluye el trabajo no remunerado en las cuentas nacionales - Ley Nº

29700, publicada el 04 de junio de 2011. Š

 Ley que modifica el artículo 2 de la Ley Nº 28457, Ley que regula el proceso

de filiación judicial de paternidad extramatrimonial - Ley Nº 29715, publicada

el 21 de junio de 2011.

Adicionalmente, existen normas de menor jerarquía que desarrollan o refuerzan

el mandato constitucional de igualdad y no discriminación. Entre ellas:


 Š La Directiva Nº 001 – 2011- EF 50.01, "Para la programación y formulación

del presupuesto del Sector Público", aprobada por Resolución Directoral Nº

002- 2011-EF/50.01, publicada el 09 de junio de 2011, cuyo artículo 38

dispone "que los diversos niveles de gobiernos y sectores, en el marco de la

Ley Nº 28983 y la Ley Nº 29083, deben identificar brechas de género como

un criterio que permita determinar la asignación de recursos para el logro de

sus objetivos institucionales". Š

 Decreto Supremo Nº 027-2007-PCM, publicado el 25 de marzo de 2007, que

define y establece las Políticas Nacionales de obligatorio cumplimiento para

las entidades del Gobierno Nacional, entre ellas la política de igualdad de

hombres y mujeres. Š

 Decreto Supremo Nº 009-2006-MIMDES, publicado el 26 de agosto de 2006,

dispone la implementación de lactarios en instituciones del Sector Público

donde laboren veinte o más mujeres en edad fértil. Š

 Decreto Supremo Nº 004-2008-MIMDES, publicado el 04 de abril de 2008,

precisa que los estatutos de todas las organizaciones jurídicas sin fines de

lucro, deberán adecuarse a las normas de la constitución y de la ley relativa

a la igualdad jurídica del varón y la mujer. Š

 En términos de compromiso político con la igualdad de género, el Estado

peruano adoptó en el año 2002, el Acuerdo Nacional, cuya décimo primera

política de Estado establece la promoción de la igualdad de oportunidades

sin discriminación.
*La Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948,

describe aquellos derechos básicos, inalienables y universales, y da origen a la

formación de un cuerpo normativo relativo a la protección de los derechos

humanos.

Surge tras la traumática experiencia de la Segunda Guerra Mundial,

del fascismo y el holocausto judío, siendo la carta de consenso base para los

Estados Partes que se habían reunido en la Organización de las Naciones

Unidas.

 La Declaración-DUDH, 1948, Artículo 2, manifiesta: en su punto 1) así como,

en el preámbulo afirma la igualdad de derechos de hombres y mujeres y

reconoce la dignidad y los derechos iguales e inalienables de todo ser

humano, cuando los Estados Partes afirman: "… su fe en los derechos

fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y

en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se declaran resueltos a

promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto

más amplio de la libertad" (DUDH, 1948, preámbulo).

 Cuando la Declaración fue aprobada, hacía ya dos años que funcionaba la

Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, creada en 1946, cuyo

objeto es dar seguimiento a la situación de las mujeres y promover sus

derechos.

 *Este principio orienta la segunda generación de derechos humanos, los

Pactos sobre Derechos Civiles y Políticos y sobre Derechos Económicos,


Sociales y Culturales de 1966, que defiende no sólo la libertad individual, sino

también la protección social; es decir se hace un reconocimiento a la dignidad

inherente a todas las personas y de sus derechos iguales e inalienables que

constituyen el fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo.

 Progresivamente dan origen al establecimiento de marcos normativos

regionales y nacionales que incorporan en mayor proporción la protección de

los derechos humanos y avanzan en un visión integral de los mismos,

inspirada en la idea que no hay libertad sin igualdad y tampoco igualdad sin

libertad.

 *A continuación se sintetiza los principales documentos de Naciones

Unidas que dan cuerpo a los derechos humanos de las mujeres: la

Convención sobre la Eliminación de toda forma de discriminación contra la

mujer (CEDAW), aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas

el 18 de diciembre de 1979; la Declaración de Viena (1993),

la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de El Cairo (1994),

su Programa de Acción Mundial y más adelante, la sesión de la Asamblea

Cairo +5 ( 1999) , la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing (1995)

y su Plataforma de Acción Mundial, las Conferencias Regionales de la

Mujer de América Latina y el Caribe posteriores a Beijing, la Declaración del

Milenio en New York en el año 2000; y las Resoluciones de la sesión de 2004

del Comité CEDAW. Entre las Conferencias Regionales más importantes de

destacar, tenemos:
 *** Consenso de Santiago (1997), por primera vez en la región se invita a

"Formular y perfeccionar programas encaminados a proteger la salud y los

derechos sexuales y reproductivos de las mujeres";

 ***La Séptima Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el

Desarrollo Económico y Social de América Latina y el Caribe, Santiago de

Chile, 19 al 21 de noviembre de 1997, donde se abordan los problemas de la

pobreza de las mujeres y de su ausencia de las instancias de adopción de

decisiones, lo que requiere ocuparse paralelamente de la masculinidad y de

las actitudes y los comportamientos tradicionales de los hombres, así como

de su impacto sobre la sexualidad y las relaciones de poder y de dominio que

ejercen sobre las mujeres, reconociendo que éste es un motivo de creciente

preocupación en muchos países de la región y debería ser examinado con

miras a fomentar actitudes y comportamientos más positivos de los hombres

en las esferas privada y pública"

 ***El Consenso de Lima (2000)que llama a "Garantizar la protección de los

derechos humanos de las mujeres, incluidos los derechos sexuales y

reproductivos, y hacer frente a las violaciones de estos derechos prestando

particular atención a todas las formas de violencia sobre la base del género

y a sus causas básicas, incluida la reproducción de una cultura de violencia"

; y reitera la necesidad de formular y perfeccionar programas encaminados a

proteger la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.


 ***Finalmente, el Consenso de México (2004) que pone énfasis en la

dimensión étnico-racial y a la diversidad existente en la región, así como a la

dimensión generacional y pide "Revisar e implementar la legislación que

garantice el ejercicio responsable de los derechos sexuales y reproductivos

y el acceso sin discriminación a los servicios de salud, incluida la salud

sexual y reproductiva de conformidad con el Consenso de Lima" .

2.2.7. Diferencias entre Igualdad y Equidad

Igualdad y equidad no son sinónimas. Entender los vínculos y

diferenciaciones que existen entre ambos conceptos es fundamental para

diseñar políticas públicas para la igualdad.

Equidad de género es la justicia en el tratamiento de varones y mujeres de

acuerdo a sus respectivas necesidades. Implica el tratamiento diferencial para

corregir desigualdades de origen a través de medidas no necesariamente

iguales, pero conducentes a la igualdad en términos de derechos, obligaciones,

beneficios y oportunidades.

La equidad de género es un concepto que se refiere a la distribución justa entre

varones y mujeres de las oportunidades, recursos y beneficios, para alcanzar su

pleno desarrollo y la vigencia de sus derechos humanos.


La equidad de género supone el reconocimiento de las diferencias, y la garantía

de la igualdad en el ejercicio de los derechos. Igualdad de género es la igual

valoración de los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de los

hombres y las mujeres.

En una situación de igualdad real, los derechos, responsabilidades y

oportunidades de los varones y mujeres no dependen de su naturaleza biológica

y por lo tanto tienen las mismas condiciones y posibilidades para ejercer sus

derechos y ampliar sus capacidades y oportunidades de desarrollo personal,

contribuyendo al desarrollo social y beneficiándose de sus resultados.

La teoría de género es un instrumento que debe ser utilizado por quienes

participan en la administración de justicia como un mecanismo para

complementar su labor, conocer y comprender la realidad social de los hombres

y mujeres, lo que no ocurre siempre, pues no se la aprende en las universidades,

sino en textos especializados escritos por innumerables mujeres y algunos

hombres a los que todos pueden acceder, pero pocos los requieren.

Será útil aproximarnos rápidamente a ciertos conceptos que maneja la teoría de

género para comprender mejor el tema, como seso, género, sesgo por género,

perspectiva de género, equidad de género, por indicar algunos.

Es una construcción social y cultural de rasgos de personalidad, actitudes,

vestimenta, valores, conductas y roles sociales; formas de pensar y actuar

diferentes; prácticas y simbologías que se elaboran a partir de la diferencia


sexual y que se aprenden, por lo tanto no son inmutables, puede cambiar, puede

ser distinto en cada lugar o cultura, en cada época, pero tiene su propia lógica,

su propia fuerza de influencia en todas las dimensiones y estructuras, incidiendo

en la forma cómo asumen la vida hombres y mujeres. Cada recién nacido,

hombre y mujer, es inmediatamente adscrito a uno u otro de

los grupos genéricos. De esta manera quedan determinadas las líneas básicas

de su condición de vida.

El enfoque de género permite desarrollar conocimientos concretos sobre la

situación de la mujer con respecto a la de los hombres en el mundo. Su sentido

filosófico es precisamente contribuir a visualizar las relaciones de poder y

subordinación de las mujeres, conocer las causas que las producen y encontrar

mecanismos para superar las brechas existentes.

Son las actitudes o comportamientos de parte de los actores

del sistema de administración de justicia, basados en estereotipos sobre la

verdadera naturaleza y el papel adecuado de las mujeres y los hombres,

o mitos y falsos conceptos sobre las verdades económicas y sociales que

enfrentan los dos sexos.

En el sistema judicial una de las consecuencias es que ese sesgo por género

produce discriminación respecto de los derechos y situación de la mujer. La

discriminación no necesariamente involucra intención deliberada ni tiene que ser

consciente.

Al momento de mirar nuestra realidad y hacer un análisis crítico de la misma, es

importante poner atención a los procesos que construyen la diferencia, la


dominación y la subordinación en las relaciones sociales entre hombres y

mujeres, y que están construidos a partir de un hecho biológico: la diferencia

sexual.

Es esa categorización sexual, que en realidad determina únicamente las

características biológicas que definen a un ser humano como hombre o mujer, la

base para construir lo que el movimiento feminista identificó como:

GÉNERO: "la gama de roles, relaciones, características de la personalidad,

actitudes, comportamientos, valores, poder relativo e influencia, socialmente

construidos, que la sociedad asigna a ambos sexos de manera diferenciada"[1].

La sociedad forma a hombres y mujeres en función a lo que se espera de cada

uno de ellos y ellas, asignándoles unas determinadas funciones y limitándoles a

unas expectativas que, se supone, son naturales a cada sexo.

Las características asignadas por el género son específicas del periodo histórico

y la cultura de cada sociedad, y se han ido transformando a lo largo de la historia.

Mientras que la diferencia sexual está predeterminada por la genética y

la biología, los roles de género son una "identidad aprendida y adquirida" que

varía de una cultura a otra y que está condicionada, además, por

otras variables como la etnia, la edad y la clase social.

El género no sólo marca a las personas como seres individuales, sino que

establece también las bases para las relaciones entre ellos.


A partir de esta diferenciación entre hombres y mujeres, surgen diferentes

conceptos y aproximaciones que elaboran un sistema de análisis de la realidad

que tiene el género en la base de su mira. El análisis de género analiza el

impacto diferenciado que tienen proyectos, programas y políticas públicas en

hombres y mujeres. Para ello, se parte de la recopilación de datos desagregados

por sexo de la población meta, así como de otra información sensible al género

(trabajo remunerado y voluntario, servicios sociales disponibles, etc.)

Este análisis permite formular programas que den respuesta a las necesidades

e intereses identificados, garantizando que una acción "ciega al género" no vaya

a generar más inequidades o reforzar las ya existentes.

En este sentido, es también necesario tomar en cuenta los conceptos de

"igualdad de género" y de "equidad de género."

B) La igualdad de género; se basa en el principio de que todas las personas,

hombres y mujeres, tengan la posibilidad de desarrollar sus habilidades

y libertad para tomar sus decisiones, y que se han tenido en cuenta sus

condiciones específicas, que han sido valoradas y favorecidas de la misma

manera. No se trata de que hombres y mujeres sean iguales, sino que sus

derechos, responsabilidades y oportunidades no dependan de haber nacido con

un sexo u otro.

C) La equidad de género; tiene como meta el tratar de manera justa y equitativa

a hombres y mujeres, según sus necesidades. Teniendo en cuenta este principio,

se tomarán las medidas oportunas para que sus derechos, responsabilidades y


oportunidades sean las mismas, aunque eso signifique que haya que favorecer

a un grupo sobre otro.

La equidad es el camino hacia la igualdad. Esto nos lleva inevitablemente

al concepto de;

D) "brecha de género"; que son las desigualdades que existen entre hombres y

mujeres en el acceso a los recursos y servicios, el ejercicio de derechos, la

participación pública y la igualdad de oportunidades.

La brecha de género es una excelente vía para ilustrar la discriminación de las

mujeres en la sociedad y su desigualdad frente a los hombres. En cada iniciativa

que una organización debería preguntarse cuál es la brecha de género y

garantizar que sus acciones tienen a eliminar esa brecha o, al menos, no

profundizarla.

Es un error común intercambiar los conceptos de "mujer", "género" o "familia" ya

que no identifican la misma realidad, aunque es cierto que las mujeres sufren

una situación de desventaja y subordinación en la mayoría de

las sociedades contemporáneas. También es un error extendido considerar a las

mujeres como un grupo homogéneo, sin tener en cuenta que sus intereses y

necesidades pueden ser distintos y, en ocasiones, hasta divergentes.

2.2.8. ¿Por qué un plan nacional de igualdad de género?

El año 1995 el Perú suscribió los acuerdos de la Plataforma de Beijing

concretando así su compromiso con la erradicación de las brechas de género y

de toda forma de discriminación por sexo.


Como se señala en la Plataforma, los Estados expresaron su decisión de "…

promover los objetivos de igualdad, desarrollo y paz para todas las mujeres del

mundo, en interés de toda la humanidad" (ONU, 1995).

Esta Plataforma implicó la incorporación del enfoque de género en

las políticas públicas marcando una diferencia sustancial en relación a todos los

compromisos internacionales que buscaban la superación de barreras y

obstáculos para la igualdad de género.

Un primer hito importante fue la creación de un Ministerio de la Mujer1 como ente

rector en la materia cuyo mandato fue "diseñar, proponer y ejecutar políticas

de desarrollo social y humano promoviendo la equidad de género y la igualdad

de oportunidades para la mujer, niñez, adulto mayor y poblaciones en situación

de pobreza y pobreza extrema, discriminadas y excluidas", a partir del cual se

ha venido desarrollando un conjunto de políticas nacionales y promoviendo

la adopción de medidas concretas para el desarrollo de las mujeres.

Un segundo hito importante ha sido la formulación de políticas públicas como el

Plan de Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres. El Primer Plan

Nacional de Igualdad de Oportunidades para Mujeres y Varones tuvo vigencia

entre los años 2000 al 2005 (DS Nº 001-2000-PROMUDEH).

El segundo fue implementado entre los años 2006-2010 cuyo Decreto de

aprobación fue refrendado por los siguientes Ministerios: PCM, MIMDES,


MINJUS, MININTER, MTPE, MEF, MINAG, MINEDU y MTC (Decreto Supremo

Nº 009-2005-MIMDES). El presente Plan Nacional de Igualdad de Género

corresponde a la tercera etapa de políticas públicas que incorporan el enfoque

de género.

2.2.9. CONCURSO PÚBLICO

2.2.9.1. Antecedentes

La participación equitativa de hombres y mujeres en las estructuras de poder del

Estado constituye, hasta el día de hoy, un ansiado anhelo. Los ámbitos de poder

han sido históricamente y son actualmente ocupados en su mayoría por el

género masculino.

El tema adquiere significativa importancia cuando nos decidimos afrontar

problemáticas sociales en las cuales uno de los géneros, el femenino, se ve

implicado particularmente.

El Estado, para lograr sus objetivos y fines, al igual que cualquier otro particular,

requiere obtener los medios necesarios y por lo tanto, no puede sustraerse de

relacionarse con las demás personas sean éstas naturales o jurídicas para que

se los proporcionen.

Tal es así, que sin ser la actividad principal de una Entidad Pública ésta puede

requerir comprar desde combustibles y útiles de oficina hasta alimentos y todo lo

que en el mercado pueda ser objeto de compra-venta. Asimismo puede llegar a

requerir servicios de terceros desde consultorías para obras hasta de vigilancia

y limpieza.
Quienes laboramos en la Administración Pública, necesariamente debemos

manejar las herramientas legales que regulan los procesos destinados a

contratar estos bienes y servicios.

En consecuencia, el conocimiento de la parte teórica de la Contratación

Administrativa, es básico para el entendimiento y correcta aplicación de la

actual Ley de Contrataciones y Adquisiciones del Estado (ley 26850)

cuyo Texto Único Ordenado aprobado por el D.S. 012-2001-PCM y su

Reglamento aprobado por el D.S. 013-2001-PCM, regulan todos los procesos

de selección permitidos.

Este pequeño trabajo, pretende ser un resumen sumamente imperfecto de las

principales instituciones y conceptos más resaltantes de la Contratación

Administrativa y la normatividad que la rige en el país.

Nos hemos detenido en explicar de manera mas o menos amplia

el concepto del Contrato Administrativo o Contrato Público que es el eje central

del trabajo y alrededor del cual se desarrollan las instituciones del Contrato

Administrativo, luego hemos pasado a revisar las diferencias más saltantes con

el Contrato Privado, los elementos esenciales que caracterizan el contrato

público o administrativo, que para quien suscribe son sinónimos y sus

instituciones principales.

Por último hemos desarrollado de manera muy breve lo más saltante de la Ley

que ya hemos citado y su Reglamento.

Nos hubiera gustado tener a nuestra disposición el proyecto de la Nueva Ley de

Contrataciones y Adquisiciones del Estado, a fin de poder completar este trabajo

con un análisis comparativo del texto actual y del que se pretende aprobar.
Por lo que esperamos que en un futuro no muy lejano podamos ampliarlo en este

sentido.

Podemos definir al Contrato Administrativo o público como aquel en que aparece

la imposición unilateral de obligaciones estatales por medio de las funciones de

creación normativa y ejecutiva que se complementan por actos jurídicos

bilaterales en forma de contratos, convenios, acuerdos etc., todos los cuales

tienen en común el emanar de la manifestación de una voluntad coincidente de

las partes.

El contrato administrativo comporta no sólo la decisión de la Administración, a

través de un acto administrativo, sino que hay una expresión de voluntad del

contratante, sin cuyo elemento no se generaría el acto bilateral que es el

contrato.

Por tal expresión de voluntad, por la necesaria subordinación (en vez de

la coordinación del contrato privado), por el fin público predominante, por el

sentido de la colaboración (algunas veces de mayor grado como en el suministro

prolongado), por las garantías especiales internas y prejudiciales, no hay duda

alguna, a nuestro juicio, de la categoría del contrato administrativo.

Podrá por eso verse cómo algunos notables juristas no satisfechos con

la tesis del contrato administrativo convienen en aceptarlo con requisitos que lo

integren a fin de cautelar el derecho particular, aplicando por ejemplo el principio

del rebus sic stantibus.

Para Bielsa la convención que crea derechos y obligaciones para el Estado,

como persona de derecho público, con otra persona pública o privada con un fin

público es un contrato de derecho público, de lo que resulta que "el contrato


administrativo es el que la Administración celebra con otra persona pública o

privada, física o Jurídica, y que tiene por objeto una prestación

de utilidad pública".

Además hay otras consideraciones que, si bien pueden estar implícitas en alguno

de los elementos esenciales, cobran gran importancia tanto en la doctrina como

en la vida administrativa; tal es la noción de la cláusula exorbitante del derecho

común, que son inusuales en la contratación privada e inclusive inadmisibles por

el concepto de la igualdad de las personas; empero, la cláusula exorbitante es

inherente a la contratación pública, dándole privilegios a la Administración para

que pueda realizar sus cometidos, aunque deba hacerlo con respeto a las

formas y al procedimiento de legalidad.

Las cláusulas exorbitantes del derecho común operan implícitamente, aunque

no estén expresamente en el documento del contrato administrativo, basta que

estén reguladas por una norma, y aun contra lo que éste pueda decir cuando,

contrariando la esencia de la contratación administrativa.

Para Marienhoff, si en un contrato de naturaleza privada que celebre la

Administración se introducen de modo expreso tales cláusulas exorbitantes,

convierte a dicho contrato en administrativo porque se le reconocen a la

Administración prerrogativas de poder que no se conciben en los contratos entre

personas particulares. Empero, tales prerrogativas se justifican sólo para servir

el interés general.

En el contrato administrativo concurren nociones, para una concepción justa: una

expresión de voluntad, incluyendo claro está la del contratante; un sentido de

colaboración, por encima de aquello de que las partes quieren cosas diferentes
del contrato privado; el aspecto teleológico, pues se concurre hacia un fin

de servicio; el interés del particular está protegido por la ley y, en ciertos casos,

por el principio revés sic stantibus en aras del equilibrio económico o ecuación

económico-financiera, y, como ya se ha dicho, el ejercicio reglado -no arbitrario-

de las potestades en la relación de subordinación.

Un tratado especial se refiere a las definiciones de contrato administrativo de

Marienhoff, Cassagne y Escola.

Entonces Marienhoff define el contrato administrativo como un "acuerdo de

voluntades generador de obligaciones, celebrado entre un órgano del Estado en

ejercicio de las funciones administrativas que le competen, con otro órgano

administrativo o con un particular o administrado, para satisfacer necesidades

públicas"

Cassagne expresa que es "todo acuerdo de voluntades generador de

obligaciones, celebrado por un órgano estatal en ejercicio de

la función administrativa, caracterizado por un régimen exorbitante del Derecho

Privado, susceptible de producir efectos, con relación a terceros".

Y Escola define los contratos administrativos como los que son "celebrados por

la administración pública con una finalidad de interés público y en los cuales, por

tanto, pueden existir cláusulas exorbitantes del Derecho Privado o que coloquen

al contratante de la administración pública en una situación de subordinación

respeto de ésta".

Bercaitz disiente de Marienhoíf, porque un acuerdo generador de obligaciones

puede ser un acuerdo colectivo o complejo que no constituye un contrato cuando

las voluntades que lo generan no son opuestas. Respecto de Cassagne, critica


que se omite consignar que el régimen exorbitante regula la subordinación de la

otra parte contratante.

Y en Escola repara que no tiene en cuenta los casos en el que el contrato se

refiere a ocupaciones del dominio público para una actividad completamente

privada y que no precisa lo relativo a las cláusulas exorbitantes.

También difiere de Bielsa porque no pone énfasis en la subordinación jurídica y

porque "deja fuera de la definición aquellos contratos que no tienen por objeto

una prestación de utilidad pública, como son los relacionados a concesiones de

ocupación del dominio público en beneficio de interés privado".

El tratadista Bercaitz, en su estudio especializado, define los contratos

administrativos diciendo que son, por su naturaleza, aquellos celebrados por la

Administración Pública con un fin público, circunstancia por la cual pueden

conferir al cocontratante derechos y obligaciones frente a terceros, o que, en su

ejecución pueden afectar la satisfacción de una necesidad pública colectiva,

razón por la cual están sujetos a reglas de derecho público, exorbitantes del

Derecho Privado, que colocan al cocontratante de la Administración Pública en

una situación de subordinación Jurídica.

También considera como contratos administrativos aquellos que el legislador "ha

sometido a reglas de derecho público, exorbitantes del Derecho Privado, que

colocan al contratante de la Administración Pública en una situación de

subordinación jurídica, a pesar de no celebrarse con un fin público, ni afectar su

ejecución la satisfacción de una necesidad pública colectiva.

Como se ve, es difícil encerrar en una definición el complejo de situaciones

contractuales públicas y nos parece que se verá una luz más clara, que ilumine
la cuestión, al revisar los criterios y teorías que se han dado para diferenciar la

contratación administrativa de la administración privada.

No obstante, hay que dejar en claro que una contratación entre órganos de la

administración es de derecho público, tanto por los sujetos como por el fin público

que los alienta. Esto puede tener otros matices:

 Cuando los órganos públicos son de distinta jerarquía, pues allí se dará

una subordinación. Esta, sin embargo, será diferente en esencia a la

subordinación que opera respecto de un cocontratante particular porque,

en aquella, la subordinación será por razón de jerarquía;

 La contratación con un particular o administrado, la subordinación es por

las prerrogativas de cuidar el interés publico que tiene como deber la

administración pública.

En la contratación administrativa con particulares no cabe la menor duda de que,

siendo la relación de derecho público, no existe la coordinación sino la

subordinación del sujeto privado al ente público; empero tal subordinación, que

opera como privilegio de la administración pública, se justifica solamente en

representación de la comunidad que tiene la administración y porque sus

prerrogativas son para servirla, en pro del interés público, en cuyo beneficio se

encuentra también el propio cocontratante.

No obstante esta subordinación, no puede negarse la existencia del contrato

administrativo. Lo que sucede es que tiene sus peculiaridades, su ámbito, de

modo similar a lo que ocurre con la relación laboral entre el trabajador y la

empresa. No quiere decir que porque la ley y la doctrina establezcan cláusulas

imperativas y que, inclusive, exista un control de la administración pública, pueda


negarse que hay un elemento de consentimiento, una expresión de voluntad de

quien se relaciona con la Administración en un vinculo contractual.

Por cierto que si el acto está sujeto a un régimen específico -caso de

concesiones mineras por ejemplo- entra la relación en otro ámbito Jurídico.

En el momento actual hay que tener en cuenta, además, las distintas

modalidades que puede adquirir el contrato público, si se conciertan dos

entidades de la administración. En este caso se define la pureza pública.

En efecto, en el contrato con un particular sucede que las partes, como en los

contratos privados (según criterio de León Duguit), quieren cosas diferentes.

En el contrato administrativo público, entre dos sujetos públicos, hay

concordancia desde el punto de vista teleológico.

En el contrato de la administración con un particular, este último querrá su

propio objetivo e interés personal, mientras que el sujeto público se dirigirá al

bien común. Esto distingue, el contrato entre entidades públicas y el contrato

administrativo con una persona privada, sea natural o jurídica.

Es valiosa la opinión de Mariennoff, el se pregunta si existen contratos

administrativos, dado que un sector importante los niega (entre otros Mayer,

Raneileti, las objeciones de Bandeira de Mello), admitiendo sólo el que se

celebra entre entes administrativos, Marienhorf sigue al sector doctrinario que

admite la contratación sea entre entes administrativos o con particulares y

administrados, que es la doctrina que prevalece, como por ejemplo Gastón Jeze,

Fraga, Bielsa, Escola, Bercaitz. Jean Riveró, García de Enterría y Laubadere.


2.2.9.2. Importancia

En este sentido, la incorporación de una perspectiva de género en el sistema

jurídico, tanto en sus esferas normativas como judiciales o procesales, resulta

de crucial importancia a la hora del tratamiento de problemáticas relevantes para

las mujeres y para la sociedad toda, tal es el caso de la violencia de género.

Asumir una perspectiva de género en el tratamiento y las decisiones judiciales

nos obliga a reconocer la intrínseca desigualdad existente en las relaciones entre

hombres y mujeres y a buscar la explicación de esta desigualdad en las propias

estructuras de poder de la sociedad.

En este contexto, este artículo reflexiona sobre los efectos de la visión de género

y la función de las decisiones judiciales femeninas, especialmente en los

conflictos de violencia contra la mujer.

También conocida como੧ualdad de sexos, implica que los hombres y las

mujeres deben recibir los mismos beneficios, recibir las mismas sentencias y

ser tratados con el mismo respeto. Este concepto es clave en laĥclaración

Universal de los Derechos Humanosथ lasΡciones Unidas, en la que

el objetivo final es otorgar a las personas igualdad legal y social,

independientemente de su০eacute;nero, especialmente en las actividades

democráticas y asegurar la igualdad de remuneración por el mismo trabajo.

El principio de igualdad y de no discriminación por razón de sexo es una

obligación de derecho internacional general, que vincula a todas las naciones y,

dado su carácter primordial, se establece siempre como un principio que debe

inspirar el resto de los derechos fundamentales.


El reconocimiento de la igualdad de géneroࠨa sido una conquista histórica de

las mujeres. Hace 250 años plantearse la igualdad de derecho era un hecho

inconcebible ya que se consideraba que las mujeres eran naturalmente

diferentes e inferiores a los hombres.༯font>

Inclusive la revolución francesa, que fue emblemática de los ideales de libertad e

igualdad, desconoció este derecho para las mujeres. En su lugar se estableció

como parte de las normas de la sociedad y la familia, la obligación de las mujeres

de obedecer la autoridad de los hombres, plasmada en el Código Napoleónico

de 1804.

En septiembre de 1991, una mujer revolucionaria se atrevió a escribir, con cierta

ironía, su versión femenina: "Declaración de los derechos de la mujer y de la

ciudadana".

Esta mujer se llamaba Olympe de Gouges y su acción despertó recelos y

ampollas entre sus homólogos revolucionarios masculinos. De alguna manera

De Gouges alzaba la voz para que la asamblea francesa no olvidase a las

mujeres.༢Con su texto denunciaba que la original "Declaración del hombre y del

ciudadano" no recogía el derecho de la mujer al voto, a la propiedad, al acceso

a las instituciones públicas, al ejercicio de una profesión, etc堅n definitiva

planteaba la igualdad jurídica entre hombres y mujeres. Su postura no fue

compartida por sus homólogos masculinos y Olympe fue guillotinada en 1793,

dos años después de presentar su trabajo.

Los gobiernos del mundo inician el reconocimiento de la igualdad entre mujeres

y hombres como un derecho a inicios del siglo XX cuando se reconoció que las

mujeres gozaban del mismo estatus jurídico para participar en la vida pública,
tanto en cargos de elección popular, como en la economía y el trabajo.

Un hecho relevante de este reconocimiento fue la aprobación en 1979 de

la༢>Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación

(CEDAW),యr sus siglas en inglés) porque sintetiza el conjunto de derechos que

los Estados deben garantizar a las mujeres en materia civil, política, económica

y social.

El 1 de junio de 1982 el Congreso de la República del Perú emitió la Resolución

Legislativa que aprueba la "Convención sobre la eliminación de todas las formas

de discriminación contra la mujer" CEDAW aprobada por la Asamblea General

de las Naciones Unidas por Resolución 34/180 del 18 de diciembre de 1979, que

fue suscrita por el Estado peruano el 23 de julio de 1981.

La༢>Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer༯b>se reunió por

primera vez en Lake Success, Nueva York, en febrero de 1947, poco después

de la creación de las Naciones Unidas. En aquel momento, los 15 representantes

gubernamentales que formaban la Comisión eran mujeres.

Desde su nacimiento, la Comisión contó con el apoyo de una dependencia de

las Naciones Unidas que más tarde se convertiría en la División para el Adelanto

de la Mujer, dependiente de la Secretaría de las Naciones Unidas. La Comisión

de la Condición Jurídica y Social de la Mujer forjó una estrecha relación con

las organizaciones no gubernamentales; aquellas reconocidas como entidades

consultivas por el Consejo Económico y Social eran invitadas a participar en las

sesiones de la Comisión en calidad de observadoras.


Entre 1947 y 1962, la Comisión se centró en establecer normas y formular

convenciones internacionales que cambiaran las leyes discriminatorias y

aumentaran la sensibilización mundial sobre las cuestiones de la mujer.

En sus aportaciones a la redacción de la༢>Declaración Universal de Derechos

Humanos, la Comisión defendió con éxito la necesidad de suprimir las

referencias a "los hombres" como sinónimo de la humanidad, y logró incorporar

un lenguaje nuevo y más inclusivo.

2.2.10. EXPLICACIONES TEÓRICAS DE LAS DIFERENCIAS DE GÉNERO EN

LA PROFESIÓN JURÍDICA

Para la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la igualdad

consiste en garantizar el acceso a todos los derechos, responsabilidades,

oportunidades de trato y evitar toda discriminación basada en el género de las

personas.

Nuestro país ha tenido avances en la igualdad en el trabajo y en la protección

social al empleo, por ejemplo: la incorporación de mujeres a actividades labora

les que se consideraban exclusivas de los hombres, la creación de estancias

infantiles, la legislación sobre la igualdad en el salario por igual trabajo y las

licencias por maternidad y paternidad. Sin embargo, Perú todavía enfrenta varios

retos, como son:

Educar en equidad de género para combatir la discriminación y la violencia de

género en los espacios laborales. Facilitar y garantizar la presencia de mujeres


en los puestos de toma de decisiones. Fomentar el acceso laboral y equilibrar

los salarios y prestaciones, tanto para mujeres como para hombres. Hacer valer

los derechos de paternidad cuando nacen los hijos o en caso de adopción.

Privilegiar los derechos a una maternidad segura y sin discriminación.

2.2.11. LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES Y LOS DERECHOS

HUMANOS EN EL ÁMBITO LABORAL

El principio de igualdad entre mujeres y hombres, contenido en los tratados

internacionales y en nuestras leyes, garantiza la igualdad de trato y

oportunidades, y tiene como valores centrales la no discriminación y la equidad.

La igualdad es un derecho humano que debe ser respetado, tanto por los

individuos como por las instituciones, por lo que es necesario que se vea

reflejada en las relaciones laborales, para mejorar las condiciones económicas,

sociales y políticas de la sociedad en su conjunto.

El Poder Judicial tiene género masculino Decíamos que en el ámbito del Poder

Judicial, la presencia de la mujer adquiere una particular relevancia. Revisando

los datos de nuestro país, vemos que la Corte Suprema de Justicia de la Nación,

por ejemplo, no ha contado con mujeres en su composición prácticamente a lo

largo de toda su historia.

En cuanto a la participación política a nivel de los Poderes Ejecutivos, señala sin

tanto detalle que la participación de mujeres en cargos de decisión es baja. Y en

relación con la participación femenina en el sector privado, sin brindar ningún


tipo de dato, que la participación de mujeres en las organizaciones empresariales

continúa siendo muy baja.

Es más, en ninguna provincia puede contabilizarse la misma cantidad de mujeres

y hombres en estos estrados más altos de la justicia, las mujeres son minoría

siempre y en todas las provincias.

En el resto de los juzgados se produce una situación que se está normalizando

en los últimos años en este ámbito: una gran presencia de mujeres en instancias

judiciales inferiores, y un notorio menor porcentaje de las mismas en las

instancias judiciales superiores.

La misma divergencia se observa en los juzgados Provinciales, , las mujeres se

encuentran sobre representadas en los escalafones más bajos de los juzgados.

Los datos revelan una marcada segregación vertical por género, conocido

usualmente como el fenómeno del techo de cristal, y además-son también

evidentes en cuanto al fenómeno de la segregación horizontal que caracteriza a

la Administración de Justicia Peruana.

En efecto, no sólo nos encontramos con menos mujeres representadas en el

Poder Judicial: son menos cuanto más se asciende en la importancia del cargo

y -por otra parte- existen fueros mayoritariamente masculinos, en los que las

mujeres tienen muy difícil su acceso y promoción.

Esta situación se ve más claramente aún en el ámbito de la justicia penal,

espacio por excelencia de dominio masculino siendo éste -en consecuencia- un

fuero de fuerte y mayoritaria presencia masculina.


La segregación vertical que caracteriza primordialmente a esta área de la justicia

se aprecia con evidencia. Los hombres integran mayormente el Fuero Penal de

la provincia, lo hacen tanto en los cargos más bajos como en los superiores. Pero

es precisamente en los cargos superiores donde la brecha de género se

amplifica. Curiosamente no sucede lo mismo si hablamos del personal con

menor rango o categoría, aquí podemos decir que las mujeres se encuentran

bien representadas.

De todas formas, aunque representadas en un porcentaje mayor, los hombres

siguen siendo mayoría En los Tribunales de Familia de la Provincia de Puno,

Juzgados que tienen a su cargo la competencia de las cuestiones de violencia

familiar, la presencia femenina se hace notar; pero, siguiendo los lineamientos

generales con mayoría en los cargos o posiciones de menor poder o autoridad

los datos que hemos nombrado en este acápite son una pequeña muestra sin

ningún tipo de rigor representativo, exponen en general las tendencias centrales

de la participación de la mujer en la Administración de Justicia: la inclusión de la

mujer en el Poder Judicial ha sido uno de los fenómenos notorio en los últimos

años.

Ahora bien, en cuanto a la posibilidad de ascenso y promoción, se observa una

gran participación femenina en los juzgados inferiores y una mucha menor

participación en los estrados jerárquicos, de mayor poder, prestigio y decisión.

Esto es, pese a la incorporación creciente de la mujer a la Administración de

Justicia en las últimas décadas, la segregación horizontal y vertical se hace cada

vez más marcada. Es la Teoría Jurídica Feminista, fortalecida dentro del

movimiento feminista alrededor de la década de los 80, la que ha desarrollado y


explicado mejor estas ideas que relacionan el Derecho, la Justicia y las

instituciones jurídicas con una perspectiva de género.

En el punto siguiente nos detendremos a analizar muy sucintamente estas ideas

explicativas.

2.2.12. EXPLICACIONES TEÓRICAS DE LAS DIFERENCIAS DE GÉNERO

EN LA PROFESIÓN JURÍDICA

La significativa incorporación de las mujeres al mercado de trabajo en las últimas

décadas y en un gran número de sociedades, y la creciente participación

femenina en espacios de decisión públicos y privados reservados hasta hace

poco tiempo al enclave exclusivamente masculino, han despertado el interés

teórico desde diversos paradigmas conceptuales.

Así, la estratificación y desigualdades de género dentro de las ocupaciones

profesionales pueden intentar explicarse a partir de tres modelos teóricos

diferentes: el modelo de asimilación, el de elección, y el del constreñimiento u

opresión.

La rápida integración de género, los profundos cambios en la estructura

ocupacional de la profesión jurídica y las dificultades diferenciadas por género

en los ascensos y promociones, también logran comprenderse a partir de estos

esquemas conceptuales.

El modelo de asimilación de género supone que un normal proceso demográfico

logrará equilibrar las carreras profesionales de hombres y mujeres. Pidiendo

prestados conceptos a la literatura sobre raza o etnicidad, las interpretaciones


sugieren que -dado que un mayor número de mujeres han comenzado a integrar

la profesión jurídica- un natural proceso de convergencia demográfica se

producirá entre las carreras femeninas y las masculinas.

El mayor caudal de mujeres que ingresa a la profesión concluirá, más tarde o

más temprano, equilibrando las diferencias de género. En este modelo de

reemplazo de cohortes se espera que las mujeres más jóvenes sufran menos los

efectos de las diferencias a medida que vayan avanzando en la carrera

profesional.

Estas interpretaciones basadas en el modelo de asimilación de género, no sólo

no nos permiten explicar los datos aquí presentados y analizados, sino que

además nos sugieren que adolecen de cierta cuota de inocencia.

La idea de que la creciente convergencia natural de los sexos en la sociedad y

en los espacios profesionales y laborales será el camino hacia la igualdad de

oportunidades y que la desaparición de las desigualdades y desventajas en las

carreras laborales de hombres y mujeres llevará al reemplazo de cohortes cada

vez más igualitarias, deja fuera cualquier variable explicativa relacionada con el

poder y con los valores patriarcales y machistas que han caracterizado desde

tiempos inmemoriales y caracterizan a nuestros grupos sociales.

De hecho, la convergencia o asimilación podría haber comenzado a gestarse

desde hace mucho más tiempo, puesto que las mujeres -hace bastante- que

conforman el colectivo demográfico mayoritario.

Igualmente, tampoco nos permiten explicar con profundidad por qué, a pesar del

gran avance de las mujeres en la conformación de los grupos profesionales como

los de la Administración de Justicia en este caso, las desigualdades de género


en especial en lo relativo a ingresos, prestigio y promociones, se han mantenido

e incluso incrementado sostenidamente en estos últimos años.

Las importantes diferencias en la composición de los Poderes Judiciales de los

países analizados en relación especialmente con las altas esferas de decisión,

es un buen ejemplo de las dificultades explicativas de esta perspectiva de

asimilación de género.

Los modelos de elección localizan las fuentes de las desigualdades de género

de las carreras profesionales, en las opciones de las propias mujeres que

trabajan.

Estos abarcan interpretaciones basadas en la teoría del capital humano, el

feminismo cultural y las teorías de socialización diferenciada. La teoría del capital

humano atribuye resultados diferenciados en el mercado de trabajo a las

diferencias en la educación, las habilidades, el entrenamiento y la experiencia

que distinguen a mujeres de hombres.

Estas diferencias de género se conciben como el resultado de decisiones

conscientes de las mujeres que deciden ejercer en carreras que les permiten

sostener un mayor y mejor equilibrio entre los roles domésticos y los

profesionales.

En este sentido, la perspectiva defiende que son las mayores responsabilidades

domésticas las que reducen el compromiso de las mujeres con su carrera

profesional y su esfuerzo laboral, ocasionando como consecuencia predecible la

disparidad de ingresos y prestigio con el sexo opuesto.


El feminismo cultural y las teorías de socialización por género también predicen

que las mujeres están expuestas a diferentes elecciones cuando enfrentan el

mercado de trabajo; pero estas opciones no son simples respuestas racionales

como sugiere la teoría del capital humano.

El primero argumenta que las diferencias de género o son innatas o productos

de procesos de socialización tan tempranos que operan como si lo fuesen.

Sustenta que los valores femeninos y los procesos cognitivos de las mujeres

prestan un énfasis especial a la lactancia, el cuidado de los hijos, y las

responsabilidades familiares.

La teoría de la socialización también sostiene diferencias de género en valores,

intereses y procesos de pensamiento; aunque entiende estas diferencias como

producidas socialmente y reforzadas durante el curso de la vida, en lugar de

verlas como características innatas o diferencias cognitivas de las mujeres.

Así, la socialización por género influye en la elección ocupacional de las mujeres,

en la especialidad profesional y en las condiciones de trabajo, consiguiendo que

ellas prefieran trabajos que se asemejen a los apropiados para su género.

Estos procesos de socialización también explican las dificultades de las mujeres

en adquirir las habilidades de los trabajos “preferentemente” masculinos y

refuerzan y adecuan las mayores responsabilidades domésticas que tienen las

mujeres.
Los modelos de opresión sustentan sus explicaciones no en las características

innatas, psíquicas o aprendidas de las profesionales, sino en las elecciones y las

conductas de los empleadores sobre ellas o de factores basados en la demanda.

Estas aproximaciones señalan que las diferencias son el resultado de prácticas

discriminatorias deliberadas, o de diseños y estructuras organizacionales que

fomentan condiciones desiguales en el empleo de hombres y mujeres.

Las corrientes interpretativas de los modelos de opresión pueden distinguirse

entre: las que enfatizan la discriminación basada en los gustos de los

empleadores; las que se centran en la noción de discriminación estadística; y las

que dan énfasis a las situaciones de discriminación, hostigamiento y violencia

que reciben las mujeres en su ámbito laboral, generalmente de una manera muy

sutil, y a la existencia de barreras institucionales de género que son reproducidas

mediante las prácticas cotidianas de los superiores.

Como por ejemplo las que suceden en las prácticas en la contratación, los

requisitos de ingreso, las políticas de asignación de las tareas, la antigüedad, el

sistema de ascensos. Las reglas de género en los contextos de trabajo, operan

como un supra esquema cultural que influye en las percepciones de competencia

de los profesionales, en este caso, y refuerzan la existencia de desigualdades.


Estas prácticas institucionalizadas presionan sobre aquellos profesionales que

necesiten equilibrar responsabilidades profesionales y familiares, en especial,

las mujeres.

Esta última interpretación, denominada discriminación intencional, variedad

típica de las versiones explicativas basadas en los modelos de opresión, nos

ayuda claramente a comprender la situación laboral de mujeres especialmente

profesionales que sufren tanto segregación horizontal como vertical; mujeres que

se encuentran insertas en ambientes laborales no sólo con preponderancia

masculina, sino también ambientes laborales diseñados y estructurados por

enfoques masculinos.

De tal forma, el proceso de selección del personal, la permanencia y las

condiciones de ascenso y promoción se encuadran en modelos laborales

masculinos que garantizan y perpetúan las desigualdades por sobre la

neutralidad y equidad de género. Si bien la orientación teórica que sigue este

trabajo nos encuentra más cerca de las perspectivas o modelos teóricos de

explicación de la opresión, es viable considerar que los tres modelos o enfoques

puedan conjugarse y así reforzar y alcanzar explicaciones más complejas en

relación con las mujeres y el ámbito laboral.

Los datos presentados en este acápite que muestran las desigualdades de

género en el campo de la Administración de Justicia argentina, pueden

evidenciar las principales líneas de interpretación de estas corrientes teóricas.

Las diferencias ocupacionales en los campos profesionales y las de ingresos

nos inspiran reflexionar sobre un complejo entramado normativo de género que


cae más pesadamente sobre las mujeres, manteniéndolas en desventaja en

relación con los hombres al menos en estas áreas.

2.3. Marco Conceptual

 La igualdad de género.- es un principio constitucional que estipula que

hombres y mujeres son iguales ante la ley”, lo que significa que todas las

personas, sin distingo alguno tenemos los mismos derechos y deberes

frente al Estado y la sociedad en su conjunto.

 Concurso Público.- es un procedimiento selectivo en el que varias

personas concurren para ocupar uno o más puestos en una empresa u

organización. La oposición suele constar de varias pruebas (test,

psicotécnicas, desarrollo de temas, supuestos prácticos, idiomas, etc.)

para evaluar la aptitud y capacidad de los aspirantes (opositores). La

igualdad es un principio que debe regir todo el desarrollo del proceso.

 La oposición.- es un procedimiento muy habitual para el ingreso en

la Administración. Otros procedimientos de ingreso son: concurso-

oposición y concurso.

 La oposición pública.- es el proceso selectivo mediante el cual

las Administraciones Públicas incorporan recursos humanos para el

desempeño de sus funciones.


 La Convocatoria.- en primer lugar, las Administraciones determinan sus

necesidades de personal cada año, lo que se publica con el nombre de

Ofertas de Empleo Público en los Boletines Oficiales correspondientes.

Esta es la razón de que se sepa las convocatorias que va a haber con

tanta antelación.

Después se convoca a los que deseen aspirar a una de las plazas

vacantes a la realización de ciertos exámenes o pruebas. A esta

resolución, que igualmente se publica en los Boletines Oficiales, se le

llama Convocatoria.

Las Administraciones están obligadas a elegir a su personal según los

principios de igualdad, méritos y capacidad, de ahí que las decisiones

tomadas se publiquen en los Boletines Oficiales y se seleccione a los

candidatos en función de su nota en este examen.

Los candidatos que aprueban las oposiciones se llaman funcionarios de

carrera.

El Poder Judicial.- El poder judicial es la facultad estatal que permite la

administración de justicia a través de la aplicación de las leyes. De este modo,

el Estado resuelve litigios, protege los derechos de los ciudadanos y hace

cumplir las obligaciones y responsabilidades inherentes a cada parte de la

sociedad.

3.-Metodología de la Investigación…………………………………………….
3.1. Método general……………………………………………………….

3.2.-Metodo Específico o Jurídico………………………………………..

3.3.-Diseño de la Investigación…………………………………………..

3.4.-Tipo de la Investigación……………………………………………..

3.5.-Poblacion y Muestra………………………………………………….

3.5.1.-Poblacion……………………………………………………

3.5.2.-Muestra………………………………………………………

3.6.-Técnicas e Instrumentos……………………………………………..

CAPITULO III

METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

3.1. METODO GENERAL

La fuente utilizada en la siguiente investigación jurídica es la FUENTE

SECUNDARIA.

3.2. METODO ESPECÍFICO O JURÍDICOS

El método aplicado en la siguiente investigación jurídica es el METODO

DE INTERPRETACION, la interpretación como método y técnica es

indispensable:
“El intérprete no tiene una verdad por descubrir detrás del texto:

un texto puede decir muchas cosas. Lo que tiene ante si es un

instrumento que puede utilizar, tiene un material de construcción

con el cual puede edificar una solución jurídica original para el

caso en concreto (…)”

3.3. DISEÑO DE LA INVESTIGACION

Por la naturaleza del presente trabajo utilizaremos el diseño

descriptivo

3.4. TIPO DE INVESTIGACION

El tipo de investigación que se realizó para el presente trabajo de

investigación es PROPOSITIVA: propositiva porque:

“Analiza la ausencia de una norma o se cuestiona una

existente, determinando sus límites y deficiencias para

proponer una nueva, la derogación o reforma”.

3.5. POBLACION Y MUESTRA

3.5.1. POBLACION

El presente trabajo está dirigido a la población del Poder Judicial del

Departamento de Puno.

3.5.2. MUESTRA
Estará constituida por un total de diez entrevistas personales en el centro de

trabajo del Poder Judicial.

3.6. TECNICAS E INSTRUMENTOS

La técnica que se utiliza en el presente trabajo de investigación es la de

entrevista no estructurada.

CAPITULO IV

RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

4.1 PRESENTACIÓN O ANALISIS Y DISCUSIÓN

La encuesta consistió en preguntas mixtas en las que nos dieron

como resultado un bajo índice de desigualdad de género en las

oposiciones a concurso público en el distrito judicial de puno.


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