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Nómadas (Col)

ISSN: 0121-7550
nomadas@ucentral.edu.co
Universidad Central
Colombia

Blair, Elsa; Londoño, Luz María


EXPERIENCIAS DE GUERRA DESDE LA VOZ DE LAS MUJERES
Nómadas (Col), núm. 19, 2003, pp. 106-115
Universidad Central
Bogotá, Colombia

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=105117940011

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EXPERIENCIAS
i~ 1 VOZ DE LAS

El articulo recoge algunas reflexiones en tomo al trnbcljo After a first reflection about the ethical challenges th
de campo realizado con mujeres excombatientes de diwersOS ernerged from the fieldeoork , the authors refer to the gend
grupos armados colornbranos en el marco de la inuestigclcic5n id.entity in two ways: by one side, the 'Ifields" or thema
' L11
Mujeres en tiempos de guerra: una mirada a lo femer :nots7' that tie the women narratives -family, materni
en el contexto de los grupos armados colombiano: ~d their own child ren, theiTr relations with "others", t
partir de una concepción de la guema como consmción ay they experience death arui the gain war bnngs-; by t
tural, las autoras interrogan los efectos de la misma sobrc 3 U V Lher, the particular wUY b r C which thev buiíd their narrativ
".,"S, 7- "3,

identidad femenina, esto es, lo que la guerra hi represenrado as combatan8 . Finally , based on the &,zy these cvomen ha
para ellas como mujeres y los efectos I zido en tém i - lie~eda d signified their experience as quarriors , the autho
nos de su identidad genérica. Tras una rqlexión inicia1- e n 1 . 1 . .I .
riw esent some preliminary concluszons aoouc mu problemati
'

tomo a los desafos éticos planteados por el trabajo de can%PO,


las autoras a b d n la problemática de la Identidad de gé~wro This a7.ticle gathers some refkction:S fiom Ft
. 1
a traw6s de dos wias: por una parte, los campos o "nwlos" dcme with ex-combatant women from diverse Colombia
temáticos que amarran las n s d e lasrnujeres eritre- ar.med moluements in the ncsearch 1~roject"Women
vistadas -la familia, la mate los hijos, las relacicmes W mimes:
I t4 Zook to 1:he femini ne in the (zontext of ' Colombic
con los "otros", las experier nuerte y ol dolor d e la
( armed moeiements" . Viewing war a cultural ccinstructio
guerra-; y por otra, la f m particuhi ~ I que L ella comitru- the authors question the effects it has on their oeun femini
yen sus relatos sobre su experiencia como comlMtientes . Por $~ntity;id est., that war has representedfor them. as wome
últim, a partir de esa mirada analítica sobre la manera
. . cc3m arid the effects it has had in their gendered identi!tY.
estas mujeres han vivido y significado su expenencra cc
guerrera, las autoras plante, iones prel énero, rnujeres cor
nares en tomo a dicha pobl

* Este artículo es producto del trabajo de campo realizado con mujeres ex combatien
de diferentes grupos armados colombianos en el marco de la irivcstigacibln Mujeres
tiempos de gtrer~a:una mirada a lo femenino e - o de los gru pos almados colombiaii
hnanciada por Colciencias, el 11VER y el t i Universid ad de Anr ioquia, 20C
2003. En 4Il se hace una lectur a analíticzi a partir Ide los test iinoilios dcr las mujei
intrevistaclas.
+
- .. .
Doctora e n >ociologia de la UCL. Coordinadora del Grupo de lnvestigacibn Lulcu
Violencia y Territorio del INER. E-mail: elsab@epm.net.co
* * * Psicóloga. Investigadora asociada del INER. E-mait: 1umaloQiner.udea.edu.co
TU/como yo lo acabo de relatar, YO sícreo A modo de introducción tica más que e n la fuerza d e las
que tenddmos historias más personales, más armas, intentando re-construir sus
í,,nmas, más desde el amor, porque es que los
hombres ven el mundo de afuera, ellos casi
...
¿Qué buscan las mujeres parti- vidas, son víctimas de la estigma-
nunca ven el mundo de dentro. Si tu le cipando en la guerra? ¿Qué las hace tización, amenazadas e n su
~ r e ~ ~ n ~ ~
renunciarasuvida"normal"y ~ ala ~seguridad~ ~
personal y~ familiar,
~
allá, le dices que cuente su historia
no te a contar los amores, los puesta en juego o, en muchos ca- desprotegidas en capi todos sus de-
&$amores, sino que te eia a contar las pekas sos, a la renuncia definitiva de una rechos. Sin reconstruir e n muchos
politicas en que él se tuvo que Pelear con los... serie de situaciones y experiencias casos el entorno del que alguna vez
Mirá por ejemplo lo importante que es para
ttno que lo quieran: yo digo: me pelié con que definen el "ser mujer" en esta salieron ni ningún otro, batallando
(, ,,), ya no me quiere, ¿cierto?Uno todo el sociedad? ¿Cómo han vivido la gue- e n las calles SU sustento y una posi-
tiempo es quién me quiere y quién no me rra y qué ha quedado para ellas des- bilidad para sus familias, la mayo-
qiiiere, es un poco como uno vive las cosas. pués de tanto sacrificio, tanto dolor
f.. .] Y tal vez yo creo que las mujeres
ría de estas mujeres están solas, muy
p o ~ a m o aportark
s más inteligenciaa la y tanta muerte?' . Con todo y la di- solas y con u n cúmulo de sueños
S t m a . . . no porque seamos más inteligentes, versidad de experiencias que encon- rotos. Pero ellas no son sólo porta-
sino porque somos menos doras de dolor y añoran-
vanidosas y los hombres son
demasiado vanidosos y siempre zas: fuertes, empecinadas,
conducirán un movimiento al resistentes, muchas luchan
despeñadero por no reconocer por reconstruir sus sueños
que se equivocaron, por ejemplo.
Yo neo que las mujeres como
y por reinstalar en sus vi-
estamos tan acostumbrada a 7 das, e n las de sus familias
equivocamos o a que nos digan y en las del colectivo SO-
que nos equiwocamos, entonces cial nuevos referentes,
es como más fácil replantear,
echar pa' arrás; uno incluso todo donde "el país imaginado"
el tiempo echa pa' atrás.. . los está siempre presente4.
hombres no.. . ellos nunca.. . o
sea, ellos siempre tienen la
razón L. .. 1 Entonceseso por Esta sociedad -quién
ejemplo, yo pienso que ese es un lo creyera después de tan-
saber que. .. que las mujeres ta guerra y de tanto tra-
acttiamos conduciendo la guerra
bajo sobre la guerra-, n o
hacen mucha falta en ese sentido,
de que la5 mujeres somos mucho conoce el drama humano
nuís autocríticas y paradójica- que se teje detrás de cada
mente.. . yo no sé, pues eso ya historia, e n cada palabra,
son particularidades mías, yo Armas de la República de Colombia
creo que si los hombres tienen e n cada lágrima de estas
una mirada puede ser más de mujkres. La evocación de
bersPectiual mujeres podemos mirar lo tramos, su ser de mujer es removido episodios vividos por ellas y narra-
particular con más.. .profundizar más. O sea,
ellos pueden abarcar más panorámicamente,
hasta las entrañas. El aplazamiento dos e n su propia voz, es sólo la pun-
por ejemplo,pero yo creoquenosomm de su maternidad2 es sólo la recta ta del iceberg de un drama humano
~ o d m oser s más a& en muchos momentos final de una serie de aplazamientos: de inmensas proporciones, que la
y mis perceptivas de ciertas situaciones y de el de su infancia3, el de su adoles- sociedad debe conocer y los gobier-
ciertas personas. Por ejemplo, las mujeres nos
equieiocamos menos con respecto a h cencia, el del duelo por sus muer- nos enfrentar si alguna vez piensan
personas que los hombres y eso es muy tos, el del reencuentro c o n sus seriamente contribuir a situar el país
importante.. . por ejemplo, en una mesa de familias, el de esa sociedad "nue- en el lugar del post-conflicto. Ni el
negociación eso es clave, percibir al otro.
Entonces yo creo que mujeres, como somos va" por la que muchas -la mayo- Estado ni la sociedad conocen tam-
manipuladoras,entonces sabemos íos puntos ría- se comprometieron e n esta poco la enorme fuerza, la vitalidad,
débiles.. . fácilmente nos ubicamos en el historia de guerras y de muertes. Su la lucidez, la humanidad, la vida
terreno de las debilidades del otro, porque paso por la guerra es también la re- que hay en cada relato. Desde las
conocemos las debilidades, sí? Entonces yo
digo que son saberes que las mujeres.. . no le nuncia a muchos sueños. Ahora dificultades a la posibilidad misma
han podido aportar de pronto a la guerra. desmovilizadas, algunas d e ellas de entrevistarlas, desde el miedo y
~ ~ 4~ confiadas
~ i e n el
~ lenguaje
~ de~ la polí-
i ~los riesgos,
~ ~ellas son
. vulnerables.
Con todo, ellas resisten y su resis- jeres encuentran un sentido a su ex- presentación en la palabra-, nunca
tencia tiene el valor que la guerra periencia que les permite elaborar dejaría de ser una interpretación d,
invisibiliza. Dar a conocer el dra- el dolor. Construir ese sentido a tra- parte nuestra. Incluso si, como nos
ma y la resistencia5 de las mujeres vés de su al abra es también u n lo propusimos e n aras de dicha "fi-
e n la guerra es lo que haremos en acto de "exorcismo" de la vivencia delidad", más que entrevistas que
este artículo, desde la posibilidad de la guerra. En efecto, las palabras se desarrollaran a la manera de un
brindada por el trabajo de campo6. sirven para dar voz a lo indecible y diálogo, la mayoría del tiempo- -
1
1 '
1 volverlo, por consiguiente, más jamos fluir libremente su palabra-.
Este último, en un país como controlable9. Ahora sabemos que n o se trata de
l

1
Colombia e n la época actual, nos captar nada que esté previamente
enfrentó a dos desafíos específicos: A más de la información apor- elaborado. El rrabajo de campo pone
en primer lugar, al de lograr fideli- tada e n términos investigativos al en escena interacciones donde con.
dad a su palabra, tratando de apre- mostrar ese otro rostro de la guerra, fluyen las palabras de unos y otros,

~,
¡
hender la experiencia real d e
sufrimiento y de
violencia que
es el sentido puesto en su narración de los investigadores/as y de loslas
informante^,^.
El concepto de
11 i había e n ella, reflexividad in.

~
con todas las traducido al mar-
implicaciones co del trabajo
l que trae consigo. etnográfico por
, Y, e n segundo Guberl' , aclara
lugar, al desafío " muchas de nues-

,~ que representa tras dudas al res.


dar u n trata- pecto y le da
miento digno a consistencia
1
l
sus experiencias
de guerra.
metodológica a
la experiencia
I

I
I I
vivida en el de-
Si algo se ha sarro110 de este
invisibilizado en trabajo. En efec-
1

1' el estudio sobre to, al establecer


las guerras es la la comunica.
I
I S palabra femeni- ción entre am-
na, e' lenguaje Coriolano Lcudo, Firma del Acta de la Independencia. Museo 20 de julio. Bugoiá bos se crea una
femenino7. Por situación inédita,
1 esta razón, que nos llegue su pala- el que nos interesaba desentrañarlo. que recoge de unos y otros, y hace
1

l 1 bra -la de estas mujeres actoras de En ese propósito, una preocupa- posible la comunicación constru.
la guerra- es una posibilidad enor- ción permanente durante la reali- yendo realidades. El mejor ejemplo . -

me de penetrar en esa "caja negra" zación de las entrevistas y e n de esta interacción se tejía en las ene
~1
1 1

de la participación femenina en general durante la ejecución de trevistas con hilos a veces casi im-
ellas. Su palabra, retratada en cada todo el trabajo de campo, apunta- perceptibles: la timidez inicial pero
uno de los relatos, no es sólo el hilo ba a que supiéramos "captar" con también el deseo de hablar, la res
I que permite tejer sus experiencias toda la fuerza de sus palabras la rea- sistencia velada y a veces manifies-
l de la guerra; es también portadora lidad de la experiencia que ellas ta a ser interrogadas. Después, su
1

l de sentido y una manera de atenuar habían vivido. Sin embargo, siem- palabra incontenible, a borbotones,

~ su dolor como resultado de esta pues- pre supimos que por más "fieles" imparable, evidenciando la necesi-
ta en público8. A l narrar tejen sus que fuéramos al relato, la escritura dad de hablar y hablar que, en tér-
historias haciendo inteligible su vi- textual que pudiéramos hacer de minos de Veena Das, caracteriza a
vencia de la guerra. Así, estas mu- dicha experiencia -esto es, su re- las personas que han vivido expe-
,iencias de v i o l e n ~ i a ' Sin
~ . duda en Los desafíos en este terreno son, que sin duda de diferentes mane-
: I ,,da entrevista estaban ellas, su sin duda, enormes. Entre ellos, en ras". Tópicos como el conflicto y
experiencia y su relato, pero tam- el desarrollo de este trabajo dife- la guerra misma o, más reciente-
bién estábamos nosotras generan- renciamos tres, ligados todos a la mente, la desmovilización, también
do contextos d e comunicación comprensión y a la narración posi- aparecen con frecuencia. Ellos son,
capaces de producir ese discurso y ble de estas experiencias de violen- pues, lo que identificamos como los
este texto que entregamos ahora. cia. U n primer desafío apunta a la horizontes de significación que "ama-
Sabemos también ahora que escu- dignidad y al respeto con los cuales rran" elocuentemente los relatos.
char esta palabra sobre y desde la se enfrenten estas experiencias de Siguiéndole la pista a esos horkon-
guerra es "ver la guerra"", y su es- violencia, en lo que toca con las per- tes de significación que constituyen
cucha en estos contextos violentos sonas y las situaciones mismas. En el hilo conductor que teje sus his-
es una manera, en este caso nues- la actualidad "siempre presente" torias, es posible perfilar una cierta
tra, de poner el dolor de cada una del conflicto armado colombiano, imagen de lo femenino, de la identi-
de ellas en la esfera pública'4. Son, sin duda hay espacio para arriesgar dad femenina, como una aproxima-
entonces, estas situnciones inéditas la seguridad. U n segundo desafío se ción al problema que nos ocupa.
creadas desde su experiencia de la refiere a la manera como dichas
guerra puesta en palabras y nuestra experiencias se pongan en palabras: Desde esa situación inédita de la
"escucha", con su puesta en la es- ¿Logramos captar el contenido real comunicación e interacción a tra-
cena pública, las que anotamos de tales experiencias? ;Logramos vés del lenguajeI9, los relatos que
aquí. narraciones capaces de decir el dolor estas mujeres nos entregaron sobre
y la violencia que refieren sin "trai- sus experiencias de guerra -a panir
En lo que toca con los conflic- cionar" su palabra y sin invisibilizar de los cuales realizamos el análisis
tos violentos, las realidades con- la ~iolencia!'~.Un tercer desafío to- que entregamos aquí-, fueron teji-
temporáneas están exigiendo cada ca con el contenido de las experien- dos desde su palabra, sus silencios,
vez más a los investigadores de las cias mismas: :Cómo escuchar sobre sus gestos y no pocas veces sus 1á-
ciencias sociales ser más osados y el dolor, cómo "ver la guerra" y grimas, y desde nuestra mirada/lec-
menos ortodoxos al interrogar sus permanecer inmunes! Este último tura sobre ellos.
"objetos" de estudio, y están exi- profundizado sin duda en este caso
giendo, igualmente, un tratamien- por un componente: el de la calidad
to digno de las situaciones que de excombatientes de las mujeres La guerra e n femenino
rodean a sus "informantes". Cuan- entrevistadas, que en consecuen-
do estas personas en sus vivencias cia las sitúa en un polo del con- Queriendo construir iin marco
de la guerra pasan por situaciones- flicto, como actoras del mismo, y interpretativo de la experiencia de
límite, el manejo adecuado de las n o como grupos de población ci- la guerra en femenino, nos asoma-
personas y las situaciones es con- vil que lo padecen. mos a la manera particular en que
dición sine qua non de la práctica ellas construyen sus relatos. Pode-
investigativa hoy. Sin duda, nin- En el grupo entrevistado y pese mos plantear que un primer ele-
guna de las disciplinas sociales - a su diversidad", hay aspectos que mento que llama la atención es la
como lo señala Nordstrom para la son comunes a todas las mujeres y profunda conexión existente entre
antropología-, prepara totaimen- que, en distintos grados, se convier- la emoción y la razón. Si bien sus
te para evaluar las consideraciones ten en los ejes temáticos de su narra- narraciones son ricas en elementos
éticas que rodean los estudios de ción, en la columna vertebral de su analíticos, donde ellas hacen una
circunstancias peligrosas y a me- relato, aun cuando el peso y la sig- mirada aguda sobre aspectos tales
nudo trágicas. Es por esto que co- nificación n o sean los mismos para como el por qué de su opción ar-
bra todo su sentido la afirmación todas ellas. Aspectos como la fami- mada, la realidad social y política
según la cual esoibir sobre las expe- lia, la maternidad y los hijos, las del país, las características de los
riencias de viokncia de la gente es aún relaciones con el "otro", las expe- grupos insurgentes donde militaron,
más difícil que escribir sobre la vio- riencias de muerte, el dolor de la la guerra, entre otros, dicho análi-
kncia en si1' . guerra, marcan cada historia. aun- sis no es el discurso frío sobre prin-
cipios, lógicas, tácticas y estrategias complejas o cuando escarban en su tral de diferenciación entre ho
político-militares. En otras palabras, memoria para rescatar con preci- bres y mujeres, al menos en lo
su discurso no está hecho desde la sión un hecho... igualmente la risa, atañe a la cultura occidental.
distancia, a la manera de quien por momentos nerviosa o defensi-
toma la posición del sujeto asép- va, como quien quiere restarle im- Lo anterior cobra particular
tico, que "disecciona", toma distan- portancia a un asunto; o bien franca levancia cuando la experiencia
cia, "limpia" su discurso de y abierta, como expresión de su sen- bre la cual se reflexiona es la gue
contenidos emocionales. Por el con- tido del humor y su vitalidad. Estas porque es justamente la imposib
trario, y aun a costa de dejarse to- otras fomins de decir, de las cuales dad de la expresión emocional la
car por la fuerza de los recuerdos están llenos sus relatos, constituyen se señala por muchas de las mu
evocados, son relatos plenos de una evidencia más del espacio que res como condición de la guerr
emociones de diversa índole. les conceden a sus emociones. Su como una de las cosas más difíc
observación detallada durante los de vivir para ellas dentro de la m
1
Hacer una lectura de las na- encuentros con ellas, su registro fiel ma; el mundo de la guerra, tal co
1 naciones de estas mujeres sobre la y su lectura cuidadosa en el con- ellas lo ven, necesita para pode
guerra que vivie- sostener "su
ron como com- mir" todo t
batientes implica, de emocion
para quien la rea- que pudieran
liza a fin de dar sultar desmor
cuenta de su mi- zadoras para
rada, colocarse ejército de co
también donde batientes. P
ellas se colocan. que el dolor
Es decir, permi- tristeza, la co
tirse también ser pasión, la tem
"tocado" por la ra, la debilida
emoción, en pro- miedo, no re
cura de captar tan buena co
matices y signifi- pañía para
caciones que van 1 . ' 1 guerreros y g
1 más allá de la Pnprl moneda del Gobierno Provisional del ejército Liberal, Ocnña. 1900 meras. No llo
palabra misma. la muerte de
'i Porque en sus narraciones ellas se texto de su narración, implican de compañeros, no mirar la cara
comunican no solamente a través entrada validar estos otros lengua- soldado muerto en combatez0
i de lo dicho, sino de otros lengua- jes como recursos comunicativos. dar señales de debilidad física
jes, que dicen tanto o más que las Pero ello sólo es posible desde una agotamiento, ni dolor, ni cans
palabras: silencios prolongados, posición de apertura, que reconoz- cio-, son finalmente estrateg
que surgen generalmente al hacer ca el ámbito de las emociones encaminadas a amordazar detem
l contacto con una experiencia do- como elemento central de com- nadas emociones en aras de co
l lorosa; el tono de la voz que decre- prensión de la experiencia humana, tmir la imagen del guerrero: el
I ce hasta hacerse casi imperceptible en este caso de la guerra. Más aún todo lo puede, el invencible
1
cuando hacen referencia a asuntos cuando se busca desentrañar la sig- que no se arredra ante nada
I delicados o particularmente difíci- nificación particular que tiene una imparable.

ii l les -un bajar la voz como si de al- determinada experiencia desde un


guna manera no quisieran oírse a sí enfoque de género, donde las dis- En este marco podemos de
mismas-; las vacilaciones, los tar- tintas posibilidades de contacto y también que son relatos donde
tamudeos y los cortes, que apare- expresión del mundo emocional cotidiano cobra particular relev
1

1~ cen también en situaciones parecenconstituirunelementocen- cia. Su mirada no es la de las gr

l i
des gestas, donde lo heroico ocupa que ha sido llamado "lo público" En nuestra búsqueda de ele-
primer plano. Es más bien una y "lo privadon-, constituye apa- mentos que nos acerquen a la com-
mirada que recoge asuntos que, rentemente una característica prensión de los procesos que se
desde una visión mis convencional del discurso femenino. Discurso operan en las mujeres combatien-
sobre la guerra", podrían conside- que finalmente lo que hace es tes en términos de su identidad de
rafie irrelevantes, pero que eviden- dar cuenta de una manera parti- género, encontramos también que
cian la importancia que le cular de vivir el mundo, e n este el hecho de ser mujeres signa visi-
atribuyen a lo relacional, a lo ínti- caso el mundo de la guerra. Mer- blemente su participación como
mo, a la vivencia personal y, fun- ced a ello, el resultado son unas combatientes desde la culba. La
damentalmente, a lo que
FC"'"'m,;?'..;".:".:?-s:*F?c
. . ~... .
'
-
ecuación "mujer fuente
las conmueve. Y eso aue . ~ - ':""
.~ de vida" se convierte Da-
[as conmueve -que du- ra varias de las entrevis-
rante su experiencia co- tadas e n un referente
mo combatientes fue desde el cual ellas y otros
profundamente silencia- .
u juzgan" su militancia
do. so pena de ser tilda- guerrera, dándole a ésta
do como "debilidad", o unas connotaciones dife-
como "cuestiones de mu- rentes a las que puedan
jercitas" se relaciona existir para los varones:
invariablemente con si- mientras para éstos la par-
tuaciones donde las per- ticipación en la guerra
sonas son el referente: el como combatientes es
nombre del amigo que ya vista como una cuestión
no está, el dolor ocasio- natural, objeto incluso de
nado a la madre que tuvo reconocimiento, e n las
que plegarse a su decisión mujeres es objeto de re-
de abrazar la guerra, el chazo y de sanción social".
gesto del civil que las apo- Otro aspecto relaciona-
yó en un momento de ne- ;., . r do con "la culpa de las
cesidad y que es capaz de mujeres" que llama la
conmoverlas hasta las Iá- atención es que ésta apa-
gimas, la admiración por ? :--T : . rece también y de una
la señora que en medio manera muy importante
de su pobreza mantenía referida a los hijos. La cul-
las ollas relucientes, el pa porque sí y la culpa
dolor frente a la miseria porque no: por haberlos
y el abandono de pobla- dejado al cuidado de otros
ciones que conocieron en i a los Llanos,
Jeiiís M a ~ í aZarnora, C a i i ~ ~ i a iiIc para irse a la guerra o por
SU trasegar guerrero. Son, dctnllr, dlro, Museo Nc~cioiial.Bogotá haberlos tenido con ellas
pues, narrativas donde y haberlos expuesto así a
se pasa fácilmente del recuento narrativas ricas en matices, en situaciones de clandestinidad, ries-
histórico y el análisis político de colores y e n contenidos, donde go y violencia. Guerreras-ma-
coyuntura, a la anécdota concre- emergen con igual fuerza el do- dres... de nuevo los hijos instalados
ta v precisa, construida a partir del Lor frente a la destrucción y el como referente de su accionar gue-
contacto con el mundo de sus sufrimiento propios de la guerra, rrero, como una impronta que mar-
emociones. Esa facilidad para des- y también la exaltación ante lo ca dolores y culpas.
plazarse de un sitio al otro, sin que arrobador de un paisaje o la risa
pareciera existir una línea diviso- que nace de evocar una situación Es, pues, una culpa derivada de
ria tajante entre ellos -entre eso graciosa. transgredir los patrones social y
culturalmente aceptados de lo fe- Esta consagración de "lo mascu- suponía sin duda revistió una ma
menino: al negar su papel como lino" en el mundo de la guerra se nitud tremenda, todavía más cua
mujeres-madres en la renuncia a su constituye entonces para las muje- do e n ellas mismas se encontra
matemidad; al no cumplir el papel res entrevistadas en reto necesario instalado el referente de la suprem
tradicional de madres por haber de afrontar en su vida como com- cía masculina en campos tradici
tenido los hijos en su periodo de batientes. Demostrar a sus compa- nalmente reseivados a los varon
lucha armada, y, de una manera donde eran "los que más sabían
particular, al participar en acciones Demostrar(se) que eran capaces
violentas socialmente vistas como desenvolverse en ese mundo de
antinaturales en las mujeresz3,como guerra constituye a la vez deman
ejercer la crueldad o matar, cuan- y deseo, motivación y costo, fuen
do ellas han de ser "dadoras" d e de reconocimiento y fuente de n
vida. gación de características y expresi
nes vitales de su ser mujer. Pa
La reflexión en términos de la desempeñarse en ese mundo tien
identidad de las mujeres comba- que aceptar el reto. ¿Hasta dón
tientes, encuentra entonces en el "renunciar" a "poner" e n la guer
campo de los valores que han defi- algo de "lo femenino" interioriza
nido tradicionalmente la feminidad por ellas? iA qué costos? Hay "p
y la masculinidad un aspecto nece- tas" en sus relatos que apuntan
sario de tomar en cuenta. Por una señalar que si bien la experienc
parte, unas imágenes masculinas d e la guerra exige para todas
vinculadas fundamentalmente a mujeres un grado de "asimilació
valores "duros" (fuerza, razón, con- masculina", en terminos de las c
tención emocional, resistencia, ries- racterísticas asignadas a hombres
go, agresividad.. .) y unas imágenes mujeres en nuestra cultura, son ju
femeninas consmidas desde el polo tamente aquellas donde dicha "a
contrario, que estimulan e n las milación" es mayor las que a
mujeres el desarrollo de lo rela- postre resultan más lesionad
cional, de lo sensible, de lo emoti- emocionalmente por su experienc
vo. del cuidado de ... Lo que toma en la guerra, más "rotas" en térm
problemática esta asignación no es nos de la const~cción-reconstn
sólo la oposición radical de referen- ción de su identidad como mujer
tes en la constmcción de identida-
des, sino la desigual ponderación
que existe en nuestra cultura de las La resistencia femenin
características así asignadas, donde e n la guerra o el rescat
son justamente los valores "duros" de su identidad de géner
los que reciben una mayor valora-
K i i . i r i , i . - \ i f i s l i j iiiii;.;i. El e j c i i i r i , Jc l a
ción social. Y tal como aparece en La gente me demostró que
C.inipaiia Liberrarlora de 1819, úlev. dcralle
los relatos de las mujeres entrevis- resistencia emerge al primer signo
tadas, la guerra lo que hace -pues ñeros de lucha y a sí mismas que opresión y que está codificuda de u
lo necesita para poder ser- es poseían las virtudes físicas, emocio- manera más poderosa para recrear
maximizar "lo duro", pues "lo blan- nales e intelectuales para desempe- cultura y la identidad contra
do" resulta amenazador cuando se ñarse en ese mundo guerrero; que vicisitudes de la viokncia y la opresió
trata de "hacer la guerra", porque eran capaces de ser tan valientes Carolyn Nordstro
representa para el guerrero (la gue- como ellos, tan fuertes como ellos,
rrera, en el caso de ellas) una condi- tan racionales como ellos, se toma En su trabajo sobre la etnogra
ción de vulnerabilidad. un imperativo. El desafío que ello de la guerra, Carolyn ~ordstro
desarrolla reflexiones de enorme la resistencia- para no perderse en a ese mundo masculino que se les
al abocar el estudio de pobla- ese mundo "masculino". S i bien impone.
ciones inmersas en experiencias de desde la perspectiva más política de
,iolencia, poniendo en evidencia la "la causa" hombres y mujeres com- Es por esto que, pese a la cons-
capacidad que desarrollan esas po- batientes están del mismo lado, a tatación de la participación de las
blaciones para afrontar el dolor y la la hora de las tareas, las responsa- mujeres, creemos que no existe lo
necesidad de sobrevivencia. Lo que femenino en la guerra. 0, más pre-
destaca e n este esfuerzo es, de un cisamente, todos esos valores cali-
lado, la creatividad de la que se va- ficados como propios de lo femenino
len para hacerlo, y de otro, la capa- que n o logran ser aplastados del
cidad de la resistencia ante la opresión todo, se cuelan por las ranuras de
y fnc vicisitudes de la uiokncia. Esta un mundo masculino que como tal
última tiene un gran significado en los niega. Porque justo los espacios
nuestro trabajo. Ella nos permite de la guerra donde las mujeres son
nombrar -con todo y las precisio- uisibks son aquellos que conforman
nes de su uso e n el trabajo d e el escenario masculino de la gue-
Nordstrom-, todos esos esfuerzos de rra, donde lo que se valora es el
las mujeres por hacerle frente y lite- arrojo, el coraje, el heroísmo, la
ralmente resistir al proceso de "asi- valentía, la tenacidad. Y los espa-
milación masculina" que les impone cios donde son ellas mismas en su ser
la guerra. más femenino se tienen que colar por
entre los resquicios de destrucción
La guerra y su participación en y muerte que deja la guerra. Ellas
ella como combatientes enfrenta a con su acción son pilares cotidia-
las mujeres a un gran desafío: la nos de un escenario que las obliga
amhigiiedad de una acción donde a "parecerse" a los hombres. Su par-
deben "masculinizarse" para hacer ticipación decisiva en la guerra ha
la guerra -lo que va desde vestir los sido una manera de emularlos, que
"masculinos" uniformes militares, ha conseguido invisibilizar a las
hasta hacer gala de tenacidad y va- mujeres desde la guerra misma. El
lentia cuando n o de acciones fran- discurso de la igualdad está presen-
camente heroicas para el combate, te, en algunos grupos más que e n
como reto para ser aceptadas, re- otros, pero siempre y cuando igual-
conocidas y visibilizadas. con altos dad signifique que ellas son "capa-
costos para su identidad- o reivin- ces" de comportarse "como" los
dicar su identidad de género a cos- hombres, "iguales a" los hombres.
ta del desconocimiento y el No de ser ellas mismas. No de esta-
rechazo. blecer la diferencia. C o n todo,
como lo señala Cristina Rojas16 -y
De manera similar a lo que ocu- es ahí donde hablamos de resisten-
rre en el caso de Mozambique estu- cia- las mujeres desempeñan los
diado por Nordstrom'j, donde para papeles que le son asignados pero
sobrevivir la Rente estaba obligada a bilidades y las cotidianidades de la a la vez los subvierten. dando la
mear, en el caso de las mujeres ins- guerra esta igualdad desaparece. vuelta a categorías impuestas, in-
critas como combatientes en el con- En ese contexto, rigen en la ma- cluso a las consideradas naturales,
flicto armado colombiano, para yoría de los casos la opresión, el para lograr ser ellas mismas.
mantener su identidad de género, autoritarismo, el desconocimien-
ellas están obligadas a resistir -y la to y la invisibilización. Las muje- En este caso, han demostrado
creatividad es una de las formas de res deben hacer entonces resistencia tanta tenacidad y tanta fuerza como
la de los hombres, pero su vitali- su identidad de género- y estable- cuando se desmovilizó.L a e n ~ e v i s
2 años después.
dad y su esencia -con las cuales cen la diferencia. Porque las muje-
resisten- están e n otra parte: e n res no son iguales a los hombres y 4 Si bien con excepciones. constituid
principalmente por menores de ed
sostener esas "goticas de vida" que esto, tan evidente ahora a la luz de (quienes tomaron parte e n la guerra
se cuelan por entre esos resquicios nuevas reflexiones del feminismo, una época más reciente). la mayoría
de la dureza de la guem. Ellas son hubiera podido, e n su momento, las mujeres. entrevistadas, cu
militancia amada se realizó entre l
entonces las de la flor e n el fusil, cambiar el horizonte de participa- años setenta y los noventa, han esta
las del adorno en el equipo, las del ción de las mujeres e n la guerra. vinculadas de alguna manera después
gesto amable en medio de la dure- su desmovilización a espacios u organ
raciones sociales relacionadas con com
za impuesta por la cotidianidad de C o n todo, sabemos que hay trucción de ciudadanía, ampliación
la guerra. También las que empren- mujeres duras y completamente la democracia y atención a ,mpos soci
den acciones donde invocan un tra- adscritas a los valores masculinos. les particularmente vulnerables. Pe
también. gracias a sus palabras. saban
t o diferencial para ellas por el Lo que es importante resaltar entre de la existencia de muchas onas excom
hecho de ser mujeres2', o donde, a el grupo de mujeres entrevistadas batientes que. una vez desmovilizad
pesar de que ello fuera menospre- es que quienes invocaron su dere- han preferido tratar de romper con
pasado y con cualquier referente q
ciado, nombrado con desdén u ob- cho a lo femenino desde estas for- pudiera revivirlo. El dolor, el estigma
jeto de crítica2', pugnan por mas de resistencia, son n o sólo las el riesgo que representa hacerse visibl
sensibilizar la guerraz9. En algunos más creativas, sino también las que en un país donde "no hay perdón ni ol
no perdieron del todo su autono- do" -como lodice unade las entrevist
casos más que en otros las mujeres das- nos privan de escuchar su voz
resisten: resistencia de las mujeres a mía y h a n podido enfrentar la conocer so experiencia.
la opresión de la que son objeto en desmovilización y el regreso al 5 El término resistencia tiene aquí más
el contexto de la guerra; resistencia "mundo civil" sin quebrarse o, e n connotación especifica como acción h
podríamos decir a lo masculino y todo caso, menos quebradas. Son mana (la de resistir al dolor, a la dure
a,..). aue un sienificado oolítico de res
toda su secuela de valores "duros" ellas las que a través de las diversas tencia como oposicióii frente a otraso
entronizados en el escenario de la formas de resistencia, ejercidas con- ciones distintas a ladominante, cualsu
guerra; resistencia cuando introdu- tra la dominación de lo masculino ta que fuera.
cen la emoción y n o sólo la razón de la guerra, sobreviven hoy con sus 6 El trabajo de campo fue sin duda el q
en la cotidianidad de la guerra; re- identidades "heridas", pero n o de posibilitó el acceso a su palabra y a s
historias. G i n iodo, los presupuestos te
sistencia cuando debaten sobre las muerte. ricos y metodológicos que lo acompañ
formas ortodoxas y rígidas de pro- ron fueron también fundamentales. Es
ceder en el manejo de los asuntos es muy importante resaltarlo. dado que
bien la palabra de las mujeres es imp
relacionados con la guerra; resisten- tantísima en sí misma, sin el mar
cia cuando intentan sensibilizar la Citas interpretativo que la sostenía y los p
guerra incorporando prácticas de tuladoscon los cuales se hicieron lase
revistas dicho trabajo hubiera sido p
cuidado de sí y del otro. 1 Demis de estas preguntas y buscando co-
hre o. en todo caso, otra cosa.
nocer el impacto de su experiencia como
actoras de la guerra en su ihW de 7 Ahora sabemos que la experiencia de
Frente a la insensibilización de genero, entrevistamos a un grupo de guerra por parte de las mujeres no es
un mundo construido sobre valo- mujeres excombatientes. Con edades fenómeno de invención reciente. V
res masculinos y "duros", las muje- enne los 15 y los 54 años, la gama de Elsa Blair y Yoana Nieto, Lar mujeres
experiencias y situaciones essumamente lo guerra: Uno historia por contnr. (
res resisten desde su feminidad. Son divena; un caso excepcional lo constitu- prensa).
esas ranuras de vida que se filtran ye una mujer tüerade este rangode edad.
8 Mucha reflexión actual sobre memor
por los espacios de muerte de la 2 Algunas no tienen hijos; otras los mvie- de las personas que han vivido situac
guerra, donde son más ellas mismas: ron tardíamente y para o-, aun cuan- nes de violencia en contextos de gue
brotes de otro horizonte de signifi- do los tuvieron jóvenes y en laguerra, su ha evidenciado la necesidad deunam
maternidad -en esecontext+hesiem- y hacer púhlico su sufrimiento como u
cación que las mujeres hacen posi- pre un aplaramiento. "La causa" estaba vía de elaboración de esas situacion
ble -aún sin saberlo- en ese mundo primero que todo, lo era todo. rraumáticas. Ver: Elsa Blair, "Memor
masculino de la guerra. En otras 3 Aleunasde las muieresenuevistadas es- Narrativa. La puesta del dolor en la esc!,.
cLv.eton en la z<tcrrtlla\!ea:lc VI ntfic:. na púhlica", en: Revista Esntdios Pol
palabras, para resistir apelan a lo cor, No. 21. Medellín, IEP, universid
femenino en ellas -en un rescate de Cna .le rll.v Jrs.lc I,i>6 I i irid Icc 13 ifi31.
de Antioquia, diciembre 2002.
9 Nordstrom, 1997, 0 p . Cit., p.79. Utopías", en: http://www.upaz.uy/proce- naturaleza), existen parámetros diferen-
sos/panamerica/colomh/invisib.litm tes para juzgar el comportamiento de
10 Fue impactante la recurrencia de relatos hombres y mujeres, concediéndoles a és-
donde ellas manifestaban hacer concien- 17 Cabe señalar que todas ellas hicieron par-
tas un margen mucho más estrecho de
cia, al narrarlas, de una serie de expe- te de grupos insurgentes y en su mayoría
acción y de poder. En un interesante
riencias que nunca antes habían pensa- se desempeñaron como combatientes
ensayo sobre la mujer y la locura, dice al
do, una historia que ellas "nunca se ha- entre 1970 y 1995. Sólo unas pocas -
respecto: "La agresividad es uno de los
bían contado a sí mismas". Hubo un re- todas e n t r e los 1 6 y 22 años- se
atributos considerados naturales en el
descubrimiento de ellas y sus vidas en la desvincularon más recientemente de la
hombre [...] La sanción y la condena a la
posibilidad de ser escuchadas y de poner lucha armada. Es muy importante seña-
conducta anormal de una mujer agresiva
en palabras sus experiencias, que en mu- lar aquíque las mujeres entrevistadas son
tienen un significado mucho más pro-
chos casos estaban en bruto, sin ningu- todas excombatientes y se encuentran ac-
fundo que cuando se aplican al compor-
na posibilidad de elaboración. Hay algo tualmente desmovilizadas. Es a través de
tamiento anómalo masculino, ya que para
de terapia en ello. este lente de la desmovilización y la sali-
él se toma en cuenta automáticamente la
da del grupo desde donde tejen sus rela-
11 Siguiendo a Guber, podemos decir que la esfera social. Las anomalías femeninas son
tos y reconstruyen sus memorias.
función performativadel lenguaje respon- algo que afecta a las mismas raíces de aque-
d e a dos de sus propiedades: la 18 Existen otros tópicos también interesan- llo que es per se, y no exclusivamente lo
indexicalidad, que se refiere a la capaci- tes en términos de su identidad de géne- que es para los otros. Es el ser mujer lo que
dad comunicativa de un grupo de perso- ro, como las alusiones al cuerpo y su rela- se pone en juego. Ver: Franca Ongaro
. .
nas en virtud de Dresuooner la existen-
cia de significados comunes, de un saber
ción por ejemplo con el uniforme y con
las armas, o aspectos relacionados con la
Basaglia, "La mujer y la locura", en: Sylvia
Marcos, (Coord.), AnttpsiquiatrÍá y polí-
socialmente compartido; y la reflex<vidd, vivencia de su sexualidad, pero sus alu- tica. Intervenciones en el Cuarto Encuen-
con la cual las descripciones y afirmacio- siones son menores en relación con és- tro Internacional de Alternativas a la Psi-
nes sobre la realidad n o sólo informan tos, y el análisis de los mismos también quiatría, México, Editorial Extemporá-
sobre ella. sino aue la constituven. Esto amerita mucha más reflexión antes de neo S.A. 1980, p.167 (el resaltado es
significa que e1 código no es informativo intentar avanzar con lo que serían sus nuestro).
ni externo a la situación, sino que es emi- significaciones. Hechos por ejemplo
24 Nordstrom 1997, Op. Cit., p.10.
nentemente práctico y constitutivo. como la cesación de la menstruación (por
Describir una situación es, pues, cons- el adiestramiento militar y demás), o las 25 Ibíd.
tmirla y definirla. La reflexividad señala implicaciones de sus "alias" o nombres
la intima relación entre la comprensión de guerra en su identidad, ameritan ser 26 ROJAS, Cristina. Civilización y violen-
y la expresión de dicha comprensión. El pensados más detenidamente.
cia. La búsqueda de la identidad en la Co-
relato es el soporte y vehículo de esta lombia del siglo XIX,Bogotá, Norma,
2001, p.167.
intimidad. Ver: Rosana Guher, La etno-
grafía, Bogotá, Norma, 2001, p.45. 20 En su libro, Vera Grahe hace mención 27 Como concederles papel higiénico a las
12 DAS, Veena. "Anthropological de un compañero del M-19, que después mujeres, demanda respaldada en su mo-
Knowledge and Collective Violence", en: de haber desobedecido la advertencia mento incluso por el comité de salud de
Antropology Toda?, 1 ( 3 ) : 1985, pp.4-6. existente de no mirar la cara de un solda- la organización insurgente, dado el ries-
Citado en: Nordstrom, 1997, 0 p . Cit., do caído en combate, pidió que lo dieran go de enfermedades vaginales asociadas a
p.20-2 1. de alta de la fuerza militar. Vera Grabe, la carencia de éste.
Razones de vida, Bogotá, Planeta Colom-
13 Una apreciación del autor holandés biana, 2000, p.254. 28 Varias de las entrevistadas refieren que ta-
Adrian Van Dis, afirma que "ver la gue- les acciones eran descalificadas con argu-
21 Visión que ha sido realizada fundamen- mentos como "son cosas de la ciudad", son
rra es escuchar". El autor sostiene que
talmente por los hombres. "mari~aditas"~ son "cosas de mujercitas".
mientras uno escucha estas historias, real-
mente está viendo la guerra ante sus ojos. 22 Varias de las mujeres entrevistadas tu- 29 Los testimonios de varias mujeres dan
Van Dis, Adrian. In Afrika. Amsterdam: vieron también hermanos en la guerri- cuenta de acciones de diverso tipo en este
Meulenhoff, 1991, p.44. Citado en: lla. Pero mientras la vinculación de éstos sentido. Entre ellas el trabajo encamina-
Nordstrom, 1997, 0 p . Cit., p.98. n o despertó el rechazo familiar -se asu- do a ajustar el trato concedido a los prisio-
14 La expresión es de la artista colombiana mía como "los hombres son así", o en el neros a Las normas del Derecho Interna-
Doris Salcedo. Citado por: María Victo- peor de los casos, "ellos son como más cional Humanitario; el trabajo de persua-
locosM-la vinculación de la hija fue vivi- sión realizado con los mandos para abrir
ria Uribe, "En los márgenes de la Cultu-
ra", en: Arte y violencia desde 1948, Bo- da con connotaciones de tragedia y asu- espacios donde otras mujeres combatien-
mida incluso como fuente de sanción tes pudieran expresar los problemas per-
gotá, Nonna, Museo de Arte Moderno,
1000 divina para ella y para la familia. sonales que las aquejaban; la labor de es-
.
,
,
A

cucha permanente y de apoyo emocional


15 Nordstrom, 1997, O p Cit., p.9. 23 Al respecto, Franca Ongaro Basaglia plan- realizada por una mujer que ostentaba cier-
tea cómo, "apelando a una ley de la na-
to rango frente a los problemas y necesi-
16 Santiago Villaveces, "La invisibilización turaleza tomada de manera grotescamente
dades de los combatientes más jóvenes.
de la violencia. Diálogo con la revista literal" (todo lo que la mujer es lo es por