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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1406/2014

Sucre, 7 de julio de 2014


SALA PRIMERA ESPECIALLIZADA
Magistrada Relatora: Dra. Ligia Mónica Velásquez Castaños
Acción de Amparo Constitucional
Expediente: 05470-2013-11-AAC
Departamento: Potosí
En revisión la Resolución 16/2013 de 25 de noviembre, pronunciada dentro de la acción de amparo
constitucional interpuesta por Saúl Vedia Daza contra Marizabel Vásquez Torrico y Jorge Oscar Balderrama
Berrios, Vocales de la Sala Penal Primera del Tribunal Departamental de justicia de Potosí; y, José Luis
Terrazas Armijo, Juez de Instrucción en lo Penal de Cotagaita del mismo departamento.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Contenido de la acción
El accionante, mediante memorial presentado el 8 de noviembre de 2013, cursante de fs. 3 a 14 vta.,
subsanado por escrito presentado el 20 de igual mes y año, cursante a fs. 39 y vta., manifestó que:
I.1.1. Hechos que motivan la acción
Dentro del proceso penal instaurado por su parte contra Nildo Ibarra Yarvi e Hilda Jorge de Ibarra por la
presunta comisión de los delitos de estelionato y falso testimonio que inicialmente se imputó únicamente el
primero corrigiéndose posteriormente el error cometido por el fiscal del caso a través del Fiscal
Departamental; en audiencia de aplicación de medidas cautelares, previa solicitud de los imputados de
suspender el verificativo por la presentación de excepción de extinción de la acción penal por prescripción y
corriendo en traslado el mismo, el Juez de Instrucción de Cotagaita, dictó resolución declarando probada la
excepción y disponiendo el archivo de obrados, pese a que el delito de falso testimonio se encontraba vigente
por acción del Fiscal Departamental.
Agrega que, contra dicha decisión formuló recurso de apelación que fue radicado en la Sala Penal Primera del
Tribunal Departamental de Justicia de Potosí, instancia que declarando improcedente la alzada confirmó la
Resolución impugnada.
Estas determinaciones -señala- carecen absolutamente de una debida fundamentación y motivación, debido a
que, en primer término, la decisión emitida por el a quo, se circunscribe al hecho de que habrían trascurrido
más de 9 años desde que cesó la consumación del delito (20 de noviembre de 2001), sin considerar que su
persona recién tuvo conocimiento del documento objeto de litigio
el 9 de diciembre de 2011, cuando fue notificado con una demanda de usucapión sustentada en un supuesto
documento de arrendamiento suscrito entre otras personas sin intervención suya; señalando además que la
rebeldía, como acto que interrumpe la prescripción fue establecida luego de diez años, motivo por el cual la
coimputada fue favorecida con la prescripción, obviando la aplicación de los arts. 31 y 90.II del CPP, sin
establecer de manera fundamentada el porqué de este accionar y sin tomar en cuenta que, en todo caso, el
plazo para la prescripción respecto a su persona empezó a correr recién a partir de la notificación con la
demanda de usucapión, aspecto sobre el cual, el juzgador no se pronunció pese a sus constantes
planteamientos legales.
En segundo lugar, con referencia al Auto de Vista 16/2013 proferido por la Sala Penal Primera del Tribunal
Departamental de Justicia de Potosí, manifiesta que la misma se limita exponer un relato sobre los argumentos
de las partes sin referirse a los puntos apelados ni a la situación específica del recurrente respecto a su no
participación en la suscripción de documento alguno o a la declaratoria de rebeldía contra Hilda Jorge de
Ibarra, omitiendo hacer mención de los arts. 31 y 90.II del CPP y, limitándose a analizar los puntos impugnados
de manera lacónica y generalizada; concluyendo que, la rebeldía se dictó luego de que operara la prescripción,
hecho que únicamente atinge a la coimputada y no a su persona, sobre la que no se han referido; en tal
sentido, considera que los Vocales demandados debieron establecer a quienes alcanza la prescripción, porque,
reitera que él no intervino en el documento aludido.
Estos hechos atentan contra sus derechos y garantías constitucionales, por lo que, al no existir otra vía, acude a
la justicia constitucional.
I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados
El accionante alega la vulneración de la seguridad jurídica y al debido proceso en su elemento de una debida
fundamentación y motivación, citando al efecto los arts. 115.II y 119.I y II de la CPE.
I.1.3. Petitorio
Solicita se conceda la tutela, dejándose sin efecto las resoluciones impugnadas y ordenándose a las autoridades
demandadas que pronuncien nuevas resoluciones debidamente fundamentadas y motivadas.
I.2.Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías
Instalada la audiencia pública el 25 de noviembre de 2013, se produjeron los siguientes hechos:
I.2.1. Ratificación de la acción
La parte accionante, pese a su legal notificación no se hizo presente en audiencia.
I.2.2. Informe de las autoridades demandadas
Ana Marizabel Vásquez Torrico y Jorge Óscar Balderrama Berrios, Vocales de la Sala Penal Primera del Tribunal
Departamental de Justicia de Potosí, mediante informe escrito cursante de fs. 54 a 55 vta., señalaron que los
argumentos expuestos por el accionante carecen de toda veracidad, pues el Auto emitido en apelación se
encuentra debidamente fundamentado y motivado, habiendo dado respuesta a todas y cada una de las
pretensiones formuladas por el recurrente; sin embargo, éste acude a la vía constitucional arguyendo lo
contrario, cuando, se tiene establecido que una resolución judicial no necesariamente debe ser extensa, sino
que en esencia, aún cuando su desarrollo sea sucinto, debe atender los reclamos efectuados; por otra parte, en
atención al principio de inmediatez debe declararse la improcedencia la acción tutelar en el entendido de que
la decisión proferida por el Tribunal de alzada data de 30 de abril de 2013 y la acción de amparo se ha
presentado luego de cumplidos los seis meses requeridos para su formulación.
Por escrito cursante de fs. 46 a 51, el Juez Instructor Mixto de Santiago de Cotagaita, expresó que: a) El
derecho a la defensa del accionante no ha sido vulnerado debido a que el mismo ha tenido pleno conocimiento
del proceso, habiendo participado en el mismo de manera personal en calidad de abogado y siendo asistido
por un jurista; b) En cuanto a la seguridad jurídica reclamada, ésta no se halla consagrada como derecho en la
Constitución Política del Estado (CPE) sino como principio de la administración de justicia, lo cual imposibilita su
tutela mediante la acción de amparo constitucional cuya finalidad es proteger derechos y no principios; c) Con
referencia al debido proceso en su elemento de la debida fundamentación y motivación de las resoluciones
judiciales, acusada de carente en el Auto de 12 de marzo de 2013, debe advertirse que dicha decisión contiene
un análisis de los hechos en base a los cuales se ha fundamentado la resolución, no siendo expresamente
necesario que los argumentos expuestos sean ampulosos sino que los motivos que la sustentan, sean
comprensibles por el justiciable al momento de leer la misma y puedan formar pleno convencimiento de lo que
en ella se decide, elementos con los que el fallo atacado cuenta; y, d) La falta de mención del accionante en
dicha Resolución, obedece a que la prescripción favorece a los imputados y es a ellos a quienes se menciona,
no siendo evidente ninguna vulneración de derechos y garantías reclamadas por el accionante,
correspondiendo en consecuencia denegar la tutela e imponer costas contra el accionante.
I.2.3. Resolución
Mediante Resolución 16/2013 de 25 de noviembre, cursante de fs. 58 a 62, la Sala Penal Segunda del Tribunal
Departamental de Justicia de Potosí, constituida en Tribunal de garantías, denegó la tutela solicitada,
argumentando que los fallos denunciados de lesivos por el accionante, se encuentran debidamente
fundamentados y motivados, siendo que la Resolución emitida por el inferior se sustenta básicamente en la
prescripción y sus alcances, habiendo efectuado el
Juzgador una correcta apreciación de los hechos y el derecho; asimismo, la Resolución proferida en alzada da
respuesta concreta a los planteamientos del recurrente, no siendo evidente en consecuencia que se hubiera
vulnerado el debido proceso en su elemento a una debida fundamentación y motivación.
II. CONCLUSIONES
Del análisis y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se concluye lo siguiente:
II.1. Dentro del proceso penal instaurado por Saúl Vedia Daza contra Nildo Ibarra Yarvi e Hilda Jorge de Ibarra,
éstos formularon excepción de falta de acción y extinción de la acción penal por prescripción, mereciendo Auto
de 12 de marzo de 2013, por el cual el Juez de Instrucción Mixto Cautelar de Santiago de Cotagaita, declaró
improbada la excepción de falta de acción y probada la extinción de la acción penal por prescripción,
disponiendo la extinción de la acción penal y el archivo de obrados (fs. 2 a 5 vta.).
II.2. Contra la Resolución de 12 de marzo de 2013, el accionante planteó recurso de apelación que siendo
conocido por la Sala Penal Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Potosí, fue declarada improbada,
confirmando el fallo impugnado (fs. 1 y vta.).
III. FUNDAMENTOS JURIDÍCOS DEL FALLO
El accionante alega la vulneración del debido proceso en su elemento de una debida fundamentación; toda vez
que, ante Resolución emitida por el Juez Instructor Mixto Cautelar de Cotagaita que declaró probada la
excepción de extinción de la acción penal por prescripción planteó recurso de apelación que confirmó el fallo
del inferior sin explicar de manera clara los elementos que determinaron tal decisión y sin dar respuesta a su
reclamo respecto a la aplicación de los arts. 31 y 90.II del CPP; así como tampoco en referencia a que el plazo
para la prescripción debía correr desde el momento en el que tuvo conocimiento del delito el 28 de julio de
2011 y no desde que presuntamente se cometió el ilícito el 20 de noviembre de 2001.
III.1. Configuración de la acción de amparo constitucional.
La SCP 002/2012 de 13 de marzo, ha señalado: “El orden constitucional boliviano, dentro de las acciones de
defensa, instituye en el art. 128 la acción de amparo constitucional como un mecanismo de defensa que tendrá
lugar contra los "actos u omisiones ilegales o indebidos de los servidores públicos, o de persona individual o
colectiva, que restrinjan, supriman o amenacen restringir o suprimir los derechos reconocidos por la
Constitución y la ley".
Del contenido del texto constitucional de referencia, puede inferirse que la acción de amparo constitucional es
un mecanismo de defensa jurisdiccional, eficaz, rápido e inmediato de protección de los derechos
fundamentales y garantías constitucionales, cuyo ámbito de protección se circunscribe respecto de aquellos
derechos fundamentales y garantías, que no se encuentran resguardados por los otros mecanismos de
protección especializada que el mismo orden constitucional brinda a los bolivianos, como la acción de libertad,
de protección de privacidad, popular, de cumplimiento, etc. Asimismo, desde el ámbito de los actos contra los
que procede, esta acción se dirige contra aquellos actos y omisiones ilegales o indebidos provenientes no sólo
de los servidores públicos sino también de las personas individuales o colectivas que restrinjan o amenacen
restringir los derechos y garantías objeto de su protección.
En este contexto, el amparo constitucional boliviano en su dimensión procesal, se encuentra concebido como
una acción que otorga a la persona la facultad de activar la justicia constitucional en defensa de sus derechos
fundamentales y garantías constitucionales.
El término de acción no debe ser entendido como un simple cambio de nomenclatura, que no incide en su
naturaleza jurídica, pues se trata de una verdadera acción de defensa inmediata, oportuna y eficaz para la
reparación y restablecimiento de los derechos y garantías fundamentales, y dada su configuración, el amparo
constitucional se constituye en un proceso constitucional, de carácter autónomo e independiente con partes
procesales diferentes a las del proceso ordinario o por lo menos con una postura procesal distinta, con un
objeto específico y diferente, cual es la protección y restitución de derechos fundamentales con una causa
distinta a la proveniente del proceso ordinario, esto es, la vulneración concreta o inminente de derechos
fundamentales a raíz de actos y omisiones ilegales o indebidos con un régimen jurídico procesal propio.
En este orden de ideas, la acción de amparo constitucional adquiere las características de sumariedad e
inmediatez en la protección, por ser un procedimiento rápido, sencillo y sin ritualismos dilatorios. A estas
características se añade la de generalidad, a través de la cual la acción puede ser presentada sin excepción
contra todo servidor público o persona individual o colectiva.
Finalmente cabe señalar, que dentro de los principios procesales configuradores del amparo constitucional, el
constituyente resalta la inmediatez y subsidiariedad al señalar en el parágrafo I del art. 129 de la CPE, que esta
acción '(…) se interpondrá siempre que no exista otro medio o recurso legal para la protección inmediata de los
derechos y garantías restringidos, suprimidos o amenazados'.
Lo señalado implica que la acción de amparo forma parte del control reforzado de constitucionalidad o control
tutelar de los derechos y garantías, al constituirse en un mecanismo constitucional inmediato de carácter
preventivo y reparador destinado a lograr la vigencia y respeto de los derechos fundamentales y garantías
constitucionales, siempre que no exista otro medio de protección o cuando las vías idóneas pertinentes una
vez agotadas no han restablecido el derecho lesionado, lo que significa que de no cumplirse con este requisito,
no se puede analizar el fondo del problema planteado y, por tanto, tampoco otorgar la tutela“.
En conclusión, la acción de amparo constitucional es un instituto jurídico consagrado por la Constitución
Política del Estado con la finalidad de proteger los derechos fundamentales de las personas frente a lesiones o
amenazas de vulneración por parte de una autoridad pública o de un particular; a este efecto, el constituyente
ha previsto la acción de amparo constitucional como un procedimiento extraordinario para la tutela de
derechos y garantías constitucionales de carácter específico, autónomo, directo y sumario, que no puede, en
ningún caso, sustituir los procesos judiciales establecidos en el ordenamiento jurídico, hecho que determina su
carácter eminentemente subsidiario; pues, en virtud a su naturaleza jurídica, esta acción tutelar no puede
considerarse como una vía alternativa ni supletoria.
III.2. Prescripción de la acción penal, contexto normativo, alcances y fines
El art. 27 inc. 8) del CPP, establece la extinción de la acción penal por prescripción, estableciéndose los plazos
procesales dentro de los cuales prescribe la acción penal en el art. 29 de mismo cuerpo legal, detallados a
continuación:
“1) En ocho años, para los delitos que tengan señalada una pena privativa de libertad cuyo máximo legal sea de
seis o más de seis años;
2) En cinco años para los que tengan señaladas penas privativas de libertad cuyo máximo legal sea menor de
seis y mayor de dos años,
3) En tres años, para los demás delitos sancionados con penas privativas de libertad, y,
4) En dos años para los delitos sancionados con penas no privativas de libertad”.
En cuanto al inicio del término de cómputo para que proceda la prescripción, el art. 30 del citado Código,
estipula: “El término de la prescripción empezará a correr desde la media noche del día en que se cometió el
delito o en que cesó su consumación”, precepto que se complementa a través del art. 31 del CPP, que
establece las causas en las cuales, los plazos establecidos para la prescripción podrán ser interrumpidos,
señalando que: “El término de la prescripción de la acción se interrumpirá por la declaratoria de rebeldía del
imputado, momento desde el cual el plazo se computará nuevamente” o “1) Cuando se haya resuelto la
suspensión de la persecución penal y esté vigente el período de prueba correspondiente; 2) Mientras esté
pendiente la presentación del fallo que resuelva las excepciones planteadas; 3) Durante la tramitación de
cualquier forma de antejuicio o en la conformidad de un gobierno extranjero de la que dependa el inicio del
proceso; y, 4) En los delitos que causen alteración del orden constitucional e impidan el ejercicio regular de la
competencia de las autoridades legalmente constituidas mientras dure ese estado” (art. 32 del adjetivo penal).
En conocimiento previo de la normativa que rige este instituto jurídico, corresponde manifestar que la SC
0600/2011-R de 3 de mayo, señaló que: “…es necesario recordar que la prescripción constituye una institución
jurídica en virtud de la cual, y por el transcurso del tiempo determinado por ley, cesa la persecución penal del
Estado ejercitada a través de los órganos jurisdiccionales, o por los particulares en los delitos de acción privada.
Se funda en un interés social por cuanto el Estado no puede prolongar indefinidamente en el tiempo la
persecución penal, ya sea por negligencia de la víctima o falta de interés de los órganos encargados de la
misma.
Guillermo Cabanellas, refiriéndose a este instituto, señaló que constituye: 'La consolidación de una situación
jurídica por efecto del transcurso del tiempo; ya sea convirtiendo un hecho en derecho, como la posesión en
propiedad; ya perpetuando una renuncia, abandono desidia, inactividad o impotencia' En materia penal
sostiene el mismo tratadista que involucra la: 'extinción de la responsabilidad penal por el transcurso del
tiempo sin perseguir el delito o falta luego de quebrantada la condena”.
Es decir, que la prescripción se traduce en los efectos que produce el transcurso del tiempo sobre el ejercicio
de una determinada facultad, razonamiento que aplicado al ámbito penal, implica la expresa renuncia por
parte del Estado del derecho a juzgar a causa del tiempo transcurrido; de donde se infiere claramente que es el
propio Estado, a través de la norma penal (procesal o sustantiva, según las legislaciones), quien establece los
límites de tiempo en que se puede ejercer la persecución penal; esto, en atención a que la actividad represiva
del Estado no puede ser ejercida de manera indefinida; una interpretación contraría acarrearía consigo el
quebrantamiento del equilibrio entre la función de defensa de la sociedad y la protección de derechos y
garantías individuales.
Del mismo modo, la SCP 0283/2013 de 13 de marzo, estableció que: “El derecho fundamental del imputado a
la conclusión del proceso penal dentro de un plazo razonable, no se encuentra consagrado en la Constitución
Política del Estado de manera expresa; sin embargo, del contenido de varias normas se denota que
implícitamente se asegura su ejercicio. Así en el art. 115.I de la CPE, estipula que toda persona será protegida
oportuna y efectivamente por los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos,
agregando en el segundo parágrafo que el Estado garantiza el derecho al debido proceso, a la defensa y a una
justicia plural, pronta, oportuna, gratuita, trasparente y sin dilaciones; concordante con lo previsto por el art.
178 de la misma Ley Fundamental, donde prevé que la potestad de impartir justicia se sustenta en varios
principios, entre ellos, el de celeridad, inmerso igualmente en el Capítulo Segundo art. 180.I de la CPE,
correspondiente a la jurisdicción ordinaria.
Derecho que encuentra sustento en la normativa internacional sobre derechos humanos, como son: '…(los
Pactos), que según la doctrina de este Tribunal integran el bloque de Constitucionalidad y por tanto tienen
rango constitucional (Así SSCC 1494/2003-R, 1662/2003-R, 0069/2004, entre otras), de manera expresa
reconocen tal derecho, conforme a lo siguiente:
1) Convención Americana sobre Derechos Humanos (art. 8.1) 'Toda persona tiene derecho a ser oída, con las
debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un tribunal competente, independiente e imparcial,
establecido con anterioridad por ley, en la sustanciación de cualquier acusación formulada contra ella, o para la
determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter'.
2) Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 14.3) 'Durante el proceso, toda persona acusada de
un delito tendrá derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas: c. A ser juzgada sin dilaciones
indebidas'.
De lo anterior se extrae que la finalidad que persigue el legislador constituyente boliviano al introducir, en
concordancia con los preceptos internacionales aludidos, el derecho a ser juzgado dentro de un plazo
razonable, es que el imputado pueda definir su situación ante la ley y la sociedad dentro del tiempo más corto
posible, desde un punto de vista razonable; poniendo fin a la situación de incertidumbre que genera todo
juicio, y la amenaza siempre latente a su libertad que todo proceso penal representa. Con esto se persigue
evitar que la dilación indebida del proceso, por omisión o la falta de la diligencia debida de los órganos
competentes del sistema penal, pueda acarrear al procesado lesión a otros derechos, entre ellos, el de la
dignidad y la seguridad jurídica, que resulten irreparables' (SC 0101/2004 de 14 de septiembre).
Normas constitucionales que imponen a las autoridades jurisdiccionales, a cumplir con la función de impartir
justicia, de forma pronta, oportuna y sin dilaciones; prevaleciendo el cumplimiento del principio de celeridad
dentro de un debido proceso; imponiendo al Estado la carga de garantizar su cumplimiento; motivo por el cual,
las normativas adjetivas penales contienen institutos jurídicos como el de la prescripción que causan la
extinción de la responsabilidad criminal por el transcurso de un determinado tiempo desde la comisión del
delito sin que el procedimiento se dirija o se reanude contra el supuesto culpable. Fin para el cual, el propio
Estado, a través de las normas penales, establece los límites de tiempo para ejercer la persecución penal.
Refiriéndose a la prescripción en materia penal, la SC 0023/2007-R de 16 de enero, señaló lo siguiente: 'El art.
29 del CPP determina los plazos para la prescripción de la acción penal, atendiendo al máximo legal de la pena
privativa de libertad (presidio o reclusión) prevista para los distintos tipos penales establecidos en el Código
Penal. Los términos señalados en esa norma, de acuerdo al art. 30 del CPP, empiezan a correr desde la media
noche del día en que se cometió el delito o en que cesó su consumación, y pueden interrumpirse por la
declaratoria de rebeldía del imputado, como se analizará posteriormente, y suspenderse en los siguientes
casos previstos en el art. 32 del CPP:
1. Cuando se haya resuelto la suspensión de la persecución penal y esté vigente el periodo de prueba
correspondiente.
2. Mientras esté pendiente la presentación del fallo que resuelva las cuestiones prejudiciales planteadas.
3. Durante la tramitación de cualquier forma de antejuicio o de la conformidad de un gobierno extranjero de la
que dependa el inicio del proceso; y,
4. En los delitos que causen alteración del orden constitucional e impidan el ejercicio regular de la competencia
de las autoridades legalmente constituidas, mientras dure ese estado.
Ahora bien, de acuerdo a nuestra norma procesal, sólo esas causales suspenden la prescripción; en
consecuencia, fuera de ellas, la prescripción continúa corriendo, independientemente de que se hubiera
iniciado o no la acción penal correspondiente, lo que sin duda marca una clara diferencia con la anterior
normativa sobre el particular, que en el art. 102 del Código Penal (CP) establecía que la prescripción se
interrumpía con el inicio de la instrucción penal y se la computaba nuevamente desde la última actuación que
ésta registrara.
Efectivamente, el anterior sistema procesal, permitía la prolongación indefinida de los procesos y el
sometimiento del imputado a la exclusiva voluntad del Ministerio Público y/o del querellante, quienes, de
manera arbitraria, podían hacer abandono del proceso penal y reactivarlo después de mucho tiempo, sólo con
la finalidad de evitar la prescripción, lo que determinaba la constante zozobra del imputado y la vulneración de
sus derechos y garantías, fundamentalmente del derecho a la seguridad jurídica.
El nuevo Código de Procedimiento Penal, conforme se tiene dicho, cambia radicalmente el sistema anterior,
puesto que no establece entre sus causales de interrupción o prescripción de la acción penal, el inicio de la
acción penal; consecuentemente, es posible interponer esta excepción en cualquier momento del proceso,
conforme ha quedado establecido en la jurisprudencia del Tribunal contenida en la SC 1510/2002-R, de 9 de
diciembre, que de manera expresa determinó que la denuncia no constituye causal de interrupción o
suspensión de la prescripción al no estar contemplada en los arts. 29 y 31 CPP. Entendimiento que fue
reiterado en la SC 0187/2004-R, de 9 de febrero, en la que se determinó que: '…para la interrupción o
suspensión de la prescripción, necesariamente tienen que presentarse uno de los supuestos descritos, entre los
que no se encuentra el inicio de la acción penal, debiendo contarse el plazo desde el día en que supuestamente
se consumó el delito, sin interrupción…'.
Conviene dejar claramente establecido que tanto en la jurisprudencia glosada, así como las SSCC 0187/2004-R
y 1214/2004-R, entre otras, se estableció que el inicio de la acción penal o la denuncia ante el Ministerio
Público, no constituye causal de interrupción o suspensión de la prescripción al no estar contemplado en los
citados arts. 29 y 31 del CPP, de manera tal que, al no constituir la denuncia del hecho causal de suspensión ni
de interrupción de la prescripción, no es posible derivar conclusiones a partir de ésta, con relación a la
prescripción de la acción penal seguida contra el procesado”.
III.3. Delitos instantáneos y permanentes
La SC 1332/2010-R de 20 de septiembre, expresó que:”…El Tribunal Constitucional, con relación a los delitos
instantáneos y permanentes en la SC 1190/2001-R de 12 de noviembre, señaló que: '...corresponde precisar
que los delitos por la duración de la ofensa al bien jurídico atacado, se clasifican en tipos instantáneos y tipos
permanentes. En los delitos instantáneos, la ofensa al bien jurídico cesa inmediatamente después de
consumada la conducta típica (Ej. El delito de homicidio); en cambio, en los delitos permanentes, la actividad
consumativa no cesa al perfeccionarse la acción típica sino que perdura en el tiempo, de modo que todos los
momentos de su duración, se imputan como consumación de la acción delictiva'. Sobre el tema, la SC
1709/2004-R de 22 de octubre, enfatizó la diferencia entre delitos instantáneos y permanentes, al determinar
que: '... en función a la duración de la ofensa al bien jurídico vulnerado, los hechos ilícitos se dividen en delitos
instantáneos, que -como se tiene referido en la Sentencia constitucional citada precedentemente- son aquellos
que con la sola realización de la conducta, acción u omisión, por el sujeto activo quedan realizados o
tipificados, sin que se requiera acción posterior para su continuidad o vigencia. Los delitos permanentes, son
los que se caracterizan porque el hecho que los constituye o realiza da lugar a una situación dañosa o de
peligro, que se prolonga en el tiempo a causa de la continuidad del comportamiento del sujeto. Para la
existencia de estos delitos, es necesario que el estado dañoso o de peligro, provenga de la conducta del sujeto
activo de manera continua, es decir, que no se agote en un solo instante, sino que prosiga durante
determinado tiempo; y que la prórroga de la situación antijurídica se deba a la exclusiva conducta voluntaria
del sujeto, que prosigue con ella ininterrumpidamente después de la realización del hecho que constituye el
delito. Sin embargo, la doctrina también considera dentro de esta clasificación a los delitos instantáneos con
efectos permanentes, que son aquellos cuya conducta destruye o disminuye el bien jurídico tutelado, en forma
instantánea, en un solo momento, pero permanecen las consecuencias nocivas del mismo'”. Por su parte, la
SCP 0283/2013, citada precedentemente, determinó “Una temática que precisa ser considerada, es la relativa
a la clasificación de los delitos por el momento de su consumación y la duración de la ofensa al bien jurídico
protegido. Al respecto, la SC 0190/2007-R de 26 de marzo, haciendo referencia a las SSCC 1190/2001-R y
1709/2004-R, concluyó lo siguiente: '…en los delitos instantáneos, la acción coincide con el momento de
consumación del delito, en tanto que en los delitos permanentes, la consumación del delito se prolonga en el
tiempo. Ambos tipos de delitos están previstos, de manera indirecta en el art. 30 del CPP, cuando la norma que
establece el momento desde el cual empieza a computarse el término de la prescripción. Así, para los delitos
instantáneos, el cómputo se inicia desde la media noche en que se cometió el delito, y para los permanentes,
desde que cesó su consumación.
Ahora bien, en la doctrina además de los delitos instantáneos y permanentes se hace referencia a un tercer
grupo de delitos, denominados continuados, en los cuales existe una pluralidad de acciones u omisiones
homogéneas, en distinto tiempo pero en análogas ocasiones, y con unidad de propósito, con las que se infringe
una misma o similar norma penal. Este delito supone, entonces la unificación de la pluralidad de acciones, en
una unidad jurídica de acción, con la finalidad de evitar la existencia de varios procesos penales contra una
persona por un mismo o similar delito, y la acumulación de penas. La doctrina y jurisprudencia comparada han
establecido, fundamentalmente, los siguientes elementos del delito continuado:
1. Unidad de propósito o el aprovechamiento de una similar ocasión: lo que significa que el dolo debe ser total,
unitario y debe abarcar, desde el inicio, al hecho total, es decir al 'resultado total', o que las acciones sean
realizadas en situaciones análogas o semejantes.
2. Unidad de lesión jurídica, como la exigencia de que las múltiples acciones infrinjan una misma norma
jurídica; algunos autores exigen la unidad de tipo, en tanto que otros sólo exigen que los preceptos penales
sean de igual o semejante naturaleza.
En el delito continuado cada acción cometida por el sujeto activo es constitutiva del tipo penal, es decir, ya es
un delito, lo que supone que la acción coincide con la consumación del delito (si es un delito instantáneo), pero
para efecto de computar el término de la prescripción en el delito continuado, sólo se toma en cuenta la última
acción realizada.
Esta clase de delitos no está contenida en muchas legislaciones y, en otras, ha sido creada a través de la
jurisprudencia de los tribunales penales ordinarios. Así, en el caso de España, antes de 1983, año en el que se
introdujo el delito continuado en la legislación penal, ese delito era una construcción jurídica, obra de la
jurisprudencia y no de la ley; que fue criticada ampliamente por muchos autores, por vulnerar el principio de
legalidad y porque en muchos casos era aplicada en malam partem; es decir, contra el imputado o procesado,
agravándole las penas o limitando su acceso al beneficio de la prescripción, debido a que el cómputo de la
misma era realizado desde el último hecho cometido, obviando el tiempo transcurrido entre la primera acción
y la última.
En Bolivia, el delito continuado no está previsto en nuestras leyes penales, pues el Código de Procedimiento
Penal, como se señaló precedentemente, solo hace referencia, de manera indirecta, a los delitos instantáneos
y los permanentes; consecuentemente, en virtud al principio de legalidad (…); no puede aceptarse la
construcción jurisprudencial de este delito, y menos que ese entendimiento sea aplicado contra el imputado.
En tal sentido, una pluralidad de infracciones, sólo puede unificarse cuando así lo dispone la ley (por ejemplo,
el concurso real previsto en el art. 45 del CP) y, ante su silencio, la autoridad judicial, como intérprete, debe
penarlas de manera individual'.
Dicho ello y teniendo en cuenta, la clasificación de delitos realizada por la doctrina y jurisprudencia,
corresponde a continuación verificar en cuál de ellos se encuentra inmerso el delito de estafa; fin para el cual,
se pasará a revisar la normativa legal y la jurisprudencia desarrollada por el extinto Tribunal Constitucional, con
relación al tema en cuestión. En ese contexto, se debe partir de lo estipulado por el art. 335 del Código Penal
(CP) que configura la estafa de la siguiente manera: 'El que con la intención de obtener para sí o un tercero un
beneficio económico indebido, mediante engaños o artificios provoque o fortalezca error en otro que motive la
realización de un acto de disposición patrimonial en perjuicio del sujeto en error o de un tercero, será
sancionado con reclusión de uno (1) a cinco (5) años y con multa de sesenta (60) a doscientos (200) días'.
A su vez, el art. 29 inc. 2) del CPP, en relación a la prescripción de la acción penal, señala que: 'La acción penal
prescribe: 2) En cinco años, para los (delitos) que tengan señalada una pena privativa de libertad cuyo máximo
legal sea menor de seis y mayor de dos años'; y, el art. 30 del CPP referido al cómputo del término de la
prescripción, establece que: 'El término de la prescripción empezará a correr desde la media noche del día en
que se cometió el delito o en que cesó su consumación'.
En ese orden, la ya citada SC 0190/2007-R, más adelante señaló que: '…la estafa es un delito instantáneo, pues
se consuma en el momento en el que el sujeto pasivo realiza el acto de disposición patrimonial, sin que su
consumación se prolongue en el tiempo. Lo mismo sucede con el delito de estelionato, que se consuma en el
momento en el que el sujeto activo vende o grava como bienes libres los que fueren litigiosos o estuvieren
embargados o gravados, o cuando vende, grava o arrienda, como propios los bienes ajenos.
Consecuentemente, la prescripción de ambos delitos (refiriéndose a la estafa y estelionato) debe empezar a
computarse desde la media noche del día en que fueron cometidos, conforme a la regla contenida en el art. 30
del CPP, y si bien, esta conducta podría repetirse en el tiempo y en similar ocasión, no es posible unificar esas
acciones para configurar, jurisprudencialmente, el delito continuado, y computar, desde la última acción, el
término de prescripción; pues, se reitera, al hacerlo se vulneraría el principio de legalidad como garantía de la
seguridad jurídica.
Lo anotado precedentemente, no impide que el sujeto activo, por las nuevas acciones cometidas, si es que lo
ameritan, sea sometido a juicio y, luego, a sanción penal; toda vez que, para esas nuevas acciones, el término
de la prescripción será computado desde la media noche del día en que se cometieron'.
En síntesis, la estafa es un delito instantáneo porque la acción coincide con el momento de consumación del
hecho delictivo; esto es, desde que el sujeto pasivo realizó el acto de disposición patrimonial, sin que su
realización se prolongue en el tiempo, y la prescripción empieza a computarse, conforme establece el art. 30
del CPP, desde la media noche en que se la cometió”.
III.4. Análisis del caso concreto
El accionante alega que, el 28 de junio de 2011, habiendo tomado conocimiento de una demanda de usucapión
en su contra, se enteró que Nildo Ibarra Yarvi e Hilda Jorge de Ibarra, habían suscrito con terceros, el 20 de
noviembre de 2001, un contrato de alquiler respecto a un inmueble de propiedad de la madre del accionante,
proceso que culminó con la declaratoria de improbada la demanda.
Con estos antecedentes -señala-, inició proceso penal contra los nombrados por la comisión de los delitos de
estelionato y falso testimonio; sin embargo, en audiencia de medidas cautelares, los demandados presentaron
excepción de extinción de la acción penal por prescripción, recurso que siendo corrido en traslado y
respondido en el mismo acto, mereció pronunciamiento de parte del juzgador que, por Auto de 12 de marzo de
2013, atendiendo los argumentos vertidos por los excepcionantes, declaró probada la excepción de extinción
de la acción penal por prescripción y dispuso el archivo de obrados, basando su decisión en el hecho de que,
desde la comisión del ilícito habían transcurrido más de cinco años, plazo que, de acuerdo al tipo penal,
determinaba la prescripción.
Agrega posteriormente que, ante estas circunstancias planteó recurso de apelación, mismo que habiendo sido
conocido por los Vocales de la Sala Penal Primera, confirmó el fallo del inferior sin explicar de manera clara los
elementos que determinaron tal decisión y sin dar respuesta a su reclamo respecto a la aplicación de los arts.
31 y 90.II del CPP; así como tampoco en referencia al momento en el que debía computarse como inicio del
plazo para la prescripción, siendo que él recién tuvo conocimiento del delito el 28 de julio de 2011 y no el 20 de
noviembre de 2001, fecha en la que presuntamente se cometió el ilícito.
Para el accionante, ambas Resoluciones carecen de una debida fundamentación y motivación, siendo que
considera que los extremos reclamados por su parte no han merecido una respuesta que absuelva todos sus
cuestionamientos.
En base a dichos argumentos, corresponde analizar si la tutela constitucional debe ser concedida o denegada;
en tal consecuencia, se iniciará el estudio de la problemática planteada partiendo de análisis de ambos fallos.
III.5.1. Resolución de 12 de marzo de 2013, dictada por el Juez de Instrucción Mixto Cautelar de Santiago de
Cotagaita
En audiencia de 12 de marzo de 2013, señalada por el Juez de Instrucción Mixto cautelar de Santiago de
Cotagaita, Nildo Ibarra Yarvi e Hilda Jorge de Ibarra, plantearon excepción de extinción de la acción penal por
prescripción, alegando que desde la firma del contrato de alquiler en noviembre de 2011 a la fecha, por el cual
se les inicio el proceso penal, habían trascurrido más de 10 años, por lo que había operado la prescripción.
En respuesta a tales argumentos, el ahora accionante señaló que el delito persiste, siendo que fue consumado
sin que él haya tenido conocimiento; de donde se establece que el inicio del plazo para la prescripción debe
computarse efectivamente desde el momento en que tomó conocimiento del acto delictual, pues no puede
correr término alguno cuando el ilícito no ha sido de conocimiento del interesado. Asimismo, en uso de la
palabra, el representante del Ministerio Público manifestó que siendo que el hecho antijurídico fue
recientemente descubierto por la víctima y puesto en conocimiento del Ministerio Público a efectos de iniciar
la acción penal, la consumación del delito sigue subsistente por cuanto el daño ocasionado sigue vigente.
Posteriormente, luego de efectuar la valoración de la prueba aportada por las partes procesales, el Juzgador
emitió Resolución, declarando improbada la excepción de falta de acción y probada la excepción de extinción
de la acción penal por prescripción, expresando los siguientes argumentos: 1) Siendo que el delito de
estelionato se constituye en un delito instantáneo, se tiene que en el caso analizado, el mismo ha sido
consumado el 20 de noviembre de 2001, cuando en la que los demandados suscribieron el contrato de alquiler
con Domingo Flores y Virginia de Flores, fecha desde la cual, de acuerdo al art. 30 del CPP inició el cómputo
para la prescripción, plazo que también ha sido validado por el querellante al reconocer que el documento
objeto del proceso, data de aquella; 2) De conformidad con el art. 29 inc.2) del CPP, la prescripción en delitos
que tengan señaladas penas privativas de libertad cuyo mínimo legal sea menor de seis años y mayor de dos
años, opera a los cinco años de cometido el delito; es decir, tratándose del delito de estelionato que tiene una
pena máxima de cinco años, la prescripción opera en el plazo determinado en el artículo precedentemente
señalado; por lo que, en el caso analizado el termino empezó a correr en el momento de la suscripción del
documento que data de 2001 y en consecuencia, a la fecha, ha prescrito; máxime si se considera que de
acuerdo a los datos del proceso, no ha existido ninguna de las causales de interrupción del término de la
prescripción descritas en el art. 32 del adjetivo penal y el hecho de que el querellante hubiera conocido recién
de la comisión del delito o se haya iniciado la investigación, no son causales establecidas en la norma para que
se suspenda o interrumpa el término para la prescripción, citando al efecto jurisprudencia constitucional
contenida en las SSCC 1510/2002; 0187/2004 y 2040/2010; y, 3) En cuanto a la declaratoria de rebeldía de
Hilda Jorge de Ibarra, se tiene que la misma se dictó el 20 de diciembre de 2012 y se suspendió el 3 de enero de
2013; lo cual implica que se declaró rebelde a la imputada cuando ya había operado en su favor la prescripción
al haber transcurrido más de cinco años desde la consumación del delito (20 de noviembre de 2001), motivo
por el cual, no puede tomarse como causal de interrupción del término.
III.5.2. Resolución 16/2013 de 30 de abril, dictada en apelación por la Sala Penal Primera del Tribunal
Departamental de Justicia de Potosí
De acuerdo al contenido de la propia Resolución, el accionante impugnó la decisión del inferior argumentando
que: i) El inferior tomó como fecha de inicio del cómputo para la prescripción, la consignada en el documento
objeto del litigio, mismo que carece de toda validez al no estar reconocido por Notario Público; en todo caso, y
siendo que el contrato ha sido suscrito entre los imputados y terceros, por lo que no podía surtir efectos
respecto a su persona; en consecuencia, dicho cómputo debió darse por iniciado en el momento en el que él
tuvo conocimiento; es decir, cuando se lo notificó el 28 de julio de 2011 con la demanda de usucapión
intentada por los imputados; motivos por los cuales, al no haber sabido de la existencia del documento y por
ende de la comisión del delito en el momento en que se perpetró, no puede castigársele dando por prescrita la
acción penal a favor de los imputados; y, ii) El inferior, omitió acatar las previsiones normativas contenidas en
los arts. 31 y 90.II del CPP, respecto a la rebeldía como causal de interrupción del término de la prescripción y,
exponiendo y una ilusoria motivación, sin sustento legal alguno, dio por tácita y sobreentendida la prescripción
debido a que la rebeldía se dictó cuando el plazo de cinco años ya había trascurrido, cuando, la prescripción
tiene que ser judicial, escrita y expresa; por lo que resulta inadmisible suponer que se produjo ipso facto.
De acuerdo al fallo analizado, se observa que los imputados se ratificaron en su memorial de contestación.
La Sala Penal Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Potosí, constituida en Tribunal de apelación,
emitió el Auto 16/2013 de 30 de abril, declarando improcedente el recurso de alzada y deliberando en el fondo
confirmó la Resolución que declaró probada la excepción de extinción de la acción penal por prescripción, en
base a los siguientes argumentos: a) La prescripción es una forma de extinción de la acción penal que pone fin
al proceso cuando las partes o el Ministerio Público han abandonado la tramitación de la causa; por lo que,
transcurrido el término establecido, tratándose de estelionato, previsto por el art. 29 inc.2) del CPP y tomando
en cuenta que el ilícito se configura en delito instantáneo, de conformidad al art. 30 del mismo cuerpo legal; se
tiene que, es desde el 20 de noviembre de 2001 que empieza a computarse el plazo para la prescripción aún
cuando, lamentablemente, el delito no haya sido de su conocimiento; b) La prescripción sólo afecta a las partes
suscribientes y no a terceros como es su caso; y, c) En cuanto a la rebeldía declarada contra Hilda Jorge de
Ibarra el 20 de diciembre de 2012, suspendida el 3 de enero de 2013, si bien pudo haber interrumpido la
prescripción, sólo fue por un mes y no por varios meses y años; además, la imputada fue declarada rebelde
cuando el supuesto ilícito ya había prescrito el año 2006; es decir, cinco años después de su perpetración (20
de noviembre de 2001); en consecuencia, este hecho, no modifica sustancialmente el que la acción penal se
extinga por prescripción; por lo que, el inferior, al haber declarado procedente la excepción de extinción de la
acción penal por prescripción, ha obrado correctamente.
De todos estos elementos, recopilados y minuciosamente analizados, la Sala Especializada del Tribunal
Constitucional Plurinacional, en aplicación de la jurisprudencia glosada en el Fundamento Jurídico III.3,
establece que en el presente caso, el plazo para la prescripción, comenzó a correr desde la media noche de su
perpetración, resultando que en tal consecuencia y habiéndose suscrito el documento de arrendamiento el 20
de noviembre de 2001, el delito habría prescrito el 20 de noviembre de 2006 al tratarse de un delito
instantáneo, cuya principal característica radica precisamente en que la acción delictiva o hecho ilícito, coincide
con el momento de su consumación, por ende, el plazo para la prescripción debe empezar a computarse desde
la media noche del día en que el delito fue cometido; es decir, desde la medianoche del 20 de noviembre de
2001, fecha en la cual fue suscrito el contrato de alquiler entre los imputados y terceros; en consecuencia, se
evidencia que a tiempo de la interposición de la excepción de prescripción, esto es el 3 de enero de 2013,
transcurrieron más de los cinco años que el Código de Procedimiento Penal establece como término de la
prescripción, de acuerdo al quantum de la pena privativa de libertad establecida para el delito acusado.
De estos argumentos, se arriba a la conclusión de que, inicialmente, el Juez de Instrucción en lo Penal de
Cotagaita, obró correctamente al declarar probada la excepción opuesta y la extinción de la acción penal,
disponiendo el consiguiente archivo de obrados; criterio que posteriormente, en recurso de apelación, fue
confirmado por los Vocales ahora demandados, integrantes de la Sala Penal Primera del Tribunal
Departamental de Justicia de Potosí, autoridades que, en una correcta aplicación de la normativa legal,
subsumieron acertadamente los hechos a la figura penal y en base a criterios de interpretación razonables
establecieron que, tratándose del delito de estelionato, mismo que se configura como delito instantáneo de
conformidad al art. 30 del CPP, corresponde la aplicación de la previsión normativa contenida en el art. 29.2 del
mismo cuerpo legal que determina la prescripción de este ilícito en el plazo de cinco años desde su
consumación, término que empezó a computarse desde el 20 de noviembre de 2001.
En este contexto, se observa que el criterio empleado para establecer el inicio del cómputo para la prescripción
se funda en la doctrina prevista para los delitos instantáneos, plenamente aplicable en el delito de estelionato
en el que el ahora accionante funda el proceso penal que dio origen la presente acción constitucional.
Consecuentemente, el Juez de Instrucción en lo Penal de Cotagaita y los Vocales de la Sala Penal Primera del
Tribunal Departamental de Justicia de Potosí, efectuaron una correcta aplicación de la normativa vigente,
facultad que, si bien es privativa de la jurisdicción ordinaria, este Tribunal ha consentido en revisarla cuando se
denuncie el quebrantamiento del sistema constitucional, sus dogmas y principios o los derechos
fundamentales de la persona (SCP 0410/2013 de 23 de marzo).
Por otra parte, como hemos manifestado a través de la jurisprudencia constitucional citada en los
Fundamentos Jurídicos precedentes, constituye
parte del debido proceso la debida fundamentación y motivación de las resoluciones judiciales, a través de
ellas, el Juzgador debe lograr generar el pleno convencimiento en las partes de que las decisiones por él
adoptadas fueron correctas y apegadas al derecho en cuanto medio de materializar el debido proceso, la
seguridad jurídica y el acceso a la justicia o tutela judicial efectiva.
En este contexto, basta para la consecución de una verdadera justicia, que los juzgadores, convertidos por
mandato constitucional en intérpretes de la ley y la Norma Suprema, hagan una aplicación coherente y
concordante de las reglas procedimentales con los postulados constitucionales con la finalidad única y
exclusiva de proteger y/o restaurar los derechos fundamentales que pudieran haber sido transgredidos por
autoridades o particulares a efectos de alcanzar un verdadero equilibrio entre lo justo y lo legal que,
materializando la seguridad jurídica, como la correcta aplicación del acervo normativo, nos permita vivir bien.
Así, en el caso particular, los demandados han logrado establecer con claridad absoluta que, el delito que
originó la acción penal, fue consumado con la suscripción del documento de alquiler, y que por tanto desde ese
momento comenzó a computarse el plazo para la prescripción; argumentos presentados en ambos fallos
cuestionados que, de manera clara y concisa establecen la fundamentación de hecho y derecho, respecto a los
motivos para su decisión, fundamentos que son de fácil comprensión y que aún, cuando no dan respuesta
favorable al ahora accionante, determinan en el fondo, porqué la razón de la decisión.
En consecuencia, el Tribunal de garantías, al denegar la tutela solicitada, ha evaluado en forma correcta los
datos del proceso y las normas aplicables al mismo.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Primera Especializada; en virtud de la autoridad que le
confiere la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia y el art. 12.7 de la Ley del Tribunal
Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve: CONFIRMAR la Resolución 16/2013 de 25 de noviembre,
cursante de fs. 58 a 62, pronunciada por la Sala Penal Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de
Potosí; y en consecuencia, DENEGAR la tutela solicitada.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.
Fdo. Dra. Ligia Mónica Velásquez Castaños
MAGISTRADA
Fdo. Tata Gualberto Cusi Mamani
MAGISTRADO