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Estructura de sociedad hoy en día

La estructura social es una población con una organización, que vive y se desarrolla
en un medio ambiente. Se puede definir ahora el sistema, como está establecida de
hecho la sociedad, llenándola de contenidos, que interactúan por las redes de la
estructura, usando cualquier tabla: cultura como lenguaje, arte, religión, recreación
y deporte etc., valores como gobierno, propiedad, estratificación, familia, grupos,
etc., completando así su identificación e identidad y mejorando su entendimiento. El
sentido de reducir los elementos a dos: cultura y valores, es para separar los
aspectos culturales de los sociales, por ejemplo, la cultura popular como expresión
de los valores populares. Esta clasificación en dos grupos (o más) tiene problemas,
que en apariencia no inciden sobre la estructura, por ejemplo religión, si es la
búsqueda de lo trascendente o es la socialización de las personas, en este caso
estaría en el segundo grupo. Por extensión la estructura social modifica y es
modificada por la tecnología y el medio ambiente. El análisis sociológico de las
estructuras sociales no puede hacerse sobre la estructura en sí misma, pues no es
algo tangible, sino que es una definición formal; es como el hogar de los muchos
componentes, que aquí se han simplificado con cultura y valores.

Los modelos de análisis están muy desarrollados en el funcionalismo-


estructuralismo y en la dialéctica-conflicto, con dos enfoques diferentes.
Tentativamente pudiera decirse para ambos enfoques que el sistema social es la
misma Estructura social interactuando con todos los componentes diversos, ya sea
aplicándolo a la sociedad global o a formaciones más localizadas y eventualmente
con menos componentes. Los análisis serán sobre los componentes. El cambio
social enfatizará o el estructuralismo o la teoría del conflicto.
Estructura: En cuanto a concepto fundamental de la sociología y de la antropología
de la cultura, ofrece dificultades de aplicación y entendimiento pues apunta a
diversos planes de la realidad social; por otra parte hablamos de la estructura social
que une a dos personas, y solamente a ellos dos, de una forma especial que resulta
del estatus y de lo que desempeñan.
La Estructura: Pero también hablamos de la estructura de toda una sociedad. La
estructura social la podemos deducir por existencia de su influjo en la acción
o relación social de los individuos.

ESTRUCTURA

La estructura de la sociedad se refiere a la organización de sus partes. La sociedad


es un todo compuesto de grandes grupos, las diferencias de status de las personas
dentro de los grupos y subgrupos, la relación de los subgrupos con los grupos
mayores, es lo que conforma la estructura; y es el aspecto estático de la sociedad.
La función de la sociedad es el aspecto dinámico de la misma; comprende sus
procesos, sus actividades. En otras palabras, es la sociedad en movimiento; sus
funciones pueden ser generales y específicas.
* Reúne a las personas en el espacio y tiempo haciendo posible las relaciones
humanas.

* Proporciona a las personas medios adecuados de comunicación, de modo que a


través del idioma, la escritura y otros símbolos comunes se hallen en condiciones
de entenderse.

* Desarrolla y conserva ciertas formas comunes de comportamiento que los


miembros de la sociedad comparten y practican; y

* Proporciona un sistema de estratificación de status y clases, de modo que cada


individuo tenga una posición relativamente estable y reconocible en la estructura
social.

Antecedentes históricos de la sociedad


En general damos por evidentes el aquí y el ahora, y nuestra actual concepción del
mundo nos resulta completamente natural. Las clases sociales dominantes, se han
aprovechado siempre de este hecho, haciendo parecer que las cosas no cambian,
que son eternas. La esencia de tales representaciones se reducen a lo siguiente: el
mundo ha sido siempre como es hoy; en la naturaleza y en la sociedad nada cambia,
nada nuevo surge que no existiera antes. Una de las concepciones que asume la
inmutabilidad del mundo, es la cristiana. Por el contrario, el desarrollo de la sociedad
es una sucesión de formaciones sujeta a leyes, de la sustitución de una formación
económica-social por otra más avanzada. El movimiento progresivo de la historia
de la humanidad ha ido de la rudimentaria formación de la comunidad primitiva a la
formación esclavista, pasando luego a la feudal, a la capitalista y, finalmente,
marchará a otra más avanzada, a la comunista. El proceso de desarrollo es un
movimiento que va de lo inferior a lo superior, de lo simple a lo complejo, como un
proceso revolucionario en forma de saltos. Tanto es así que cuando hurgamos en
el pasado reciente –hace cien años, por ejemplo- encontramos que todo era distinto,
no existía la técnica que domina hoy nuestra vida cotidiana. No conocíamos ni los
genes, ni las hormonas, ni la capa de ozono, ni las conexiones cerebrales, ni las
armas atómicas, ni el espacio-tiempo, ni los fotones. Los átomos se consideraban
indivisibles y los continentes inmovibles; hace doscientos cincuenta millones de
años, en el período Triásico, los seis continentes actuales formaban una única masa
enorme de tierra alrededor del Ecuador, que se conoce como Pangea. Hace once
siglos atrás, nada se sabía de la evolución, los virus y otros agentes patógenos, de
los dinosaurios, los neandertales o la radiactividad. En el siglo XII, en Europa, el
modo de producción era el feudalismo y en el siglo XXI, en este continente, el modo
de producción es el capitalismo. Todos estos cambios se rigen por la lógica del
desarrollo y sus contradicciones, es decir, el carácter dialéctico-materialista de los
mismos. En efecto, el materialismo dialéctico concibe el desarrollo como un proceso
contradictorio, como lucha de los contrarios. Esta lucha, no sólo se da en la
naturaleza, sino también en la sociedad, donde lo nuevo y lo viejo, lo progresivo y
reaccionario se enfrentan. De ahí que, la historia de la humanidad se nos revele,
por un lado, como la crónica de los incansables y continuos intentos de sus masas
por transformar la sociedad; y, por el otro, se nos presente como una lucha
permanente contra el hambre -la producción material- y la conservación de la
especie humana, la reproducción.

En el párrafo precedente hemos dicho que la naturaleza, la sociedad y el


conocimiento están en permanente movimiento, desarrollo, evolución y cambio. De
ahí que, desde los tiempos más remotos, el hombre se ha interesado, entre otras
cuestiones, por la aparición y evolución del hombre y por el desarrollo de la sociedad
humana. A los pensadores siempre les ha preocupado las cuestiones acerca de
cómo evolucionó el hombre y cómo se ha ido desarrollando la sociedad humana.
Este natural interés por comprender y explicar estas cuestiones, ha permitido
establecer que el hombre actual es el resultado de largas etapas de evolución –
siete millones de años- y, asimismo, determinar que la sociedad contemporánea es
el producto de extensos períodos de desarrollo social. De acuerdo con las
evidencias de que se disponen hasta ahora, el hombre aparece muy tarde en los
registros geológicos, en cambio, la tierra se formó hace cuatro mil ochocientos
millones de años y los primeros seres vivos, las bacterias, aparecieron un mil
millones de años después.

Origen de la familia o aspecto legal (código civil)


CONCEPTO: Es el conjunto de normas e instituciones jurídicas que regulan las
relaciones personales y patrimoniales de los miembros que integran la familia, entre
sí y respecto de terceros.
El derecho de familia es el que regula las relaciones que mantienen entre si los
miembros de la familia. El núcleo esta constituido por las relaciones personales y
los patrimoniales entre los cónyuges y entre padres e hijos. Pero hay que añadir las
relaciones entre parientes de grado más distante, que forman la familia en un
sentido más amplio. Finalmente, se incluye el estudio de las instituciones de guarda
de los menores e incapacitados no sometidos a la patria potestad.

CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO DE FAMILIA


CONTENIDO MORAL O ÉTICO: esta rama jurídica habitualmente posee normas
sin sanción o con sanción reducida y obligaciones (o más propiamente deberes)
fundamentalmente incoercibles. Por ello no es posible obtener el cumplimiento
forzado de la mayoría de las obligaciones de familia, quedando entregadas al
sentido ético o a la costumbre (una importante excepción es el derecho
de alimentos).
REGULA SITUACIONES O ESTADOS PERSONALES: es una disciplina de
estados civiles (de cónyuge, separado, divorciado, padre, madre, hijo, etc.) que se
imponen erga omnes (respecto de todos). Además, dichos estados pueden originar
relaciones patrimoniales (derechos familiares patrimoniales), pero con modalidades
particulares (diversas de aquellas del Derecho civil), pues son consecuencia de
tales estados y, por tanto, inseparables de ellos.
PREDOMINIO DEL INTERÉS SOCIAL SOBRE EL INDIVIDUAL: esta rama posee
un claro predominio del interés social (o familiar) en sustitución del interés individual.
Ello genera importantes consecuencias:
 NORMAS DE ORDEN PÚBLICO: sus normas son de orden público, es decir, son
imperativas e indisponibles. No se deja a la voluntad de las personas la regulación
de las relaciones de familia; sin perjuicio que tal voluntad sea insustituible en
muchos casos (como en el matrimonio o la adopción), pero sólo para dar origen al
acto (no para establecer sus efectos).
 REDUCIDA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD: como consecuencia de lo anterior,
el principio de autonomía de la voluntad (base del Derecho civil) no rige en estas
materias. En general, se prohíbe cualquier estipulación que contravenga sus
disposiciones. Un importante excepción la constituyen las normas sobre los
regímenes patrimoniales del matrimonio.
 RELACIONES DE FAMILIA: en esta disciplina, a diferencia del Derecho civil
(donde prima el principio de igualdad de partes), origina determinadas relaciones de
superioridad y dependencia o derechos-deberes, especialmente entre padres e
hijos (como la patria potestad), aunque la mayoría de los derechos de familia tienden
a ser recíprocos (como es el caso del matrimonio).
Los actos de familia son habitualmente solemnes, o sea, requieren de ciertas
formalidades (por ejemplo, el matrimonio, la adopción, etc.); y comúnmente no
pueden ser objeto de modalidades (por ejemplo, no pueden estar sujetas a plazo).

Naturaleza jurídica
Tradicionalmente se ha considerado que, el Derecho de Familia, es una sub-rama
del Derecho civil, sin embargo, puesto que este último se estructura sobre la base
de la persona individual y que habitualmente se ha estimado que las relaciones de
familia no pueden quedar regidas sólo por criterios de interés individual y la
autonomía de la voluntad, en la actualidad gran parte de la doctrina considera que
es una rama autónoma del Derecho, con principios propios. Sin embargo, para
considerarse autónoma, es necesario que se den tres supuestos,
la independencia doctrinal, la independencia legislativa y la independencia judicial.
Varios países han recogido legislativamente este cambio doctrinario dictando
un Código de Familia (aparte de un Código Civil). Ése ha sido el caso de
Argelia, Bolivia, Cuba, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Marruecos, Panamá, (en
algunos estados de la federación), Polonia y Rusia, entre otros.
Además, y por similares consideraciones, desde hace varios años diversos Estados
han creado judicaturas especializadas en esta materia, denominadas comúnmente
juzgados o tribunales de familia.
Matrimonio
Es una antigua institución social, presente en gran cantidad de culturas, que
establece un vínculo conyugal entre personas naturales, reconocido y consolidado
por medio de prácticas comunitarias y normas legales, consuetudinarias, religiosas
o morales. La unión matrimonial establece entre los cónyuges y en muchos casos
también entre las familias de origen de estos derechos y obligaciones que varían
considerablemente según las normas que lo regulan en cada sociedad. El
matrimonio es una realidad que tiene su propio modo de ser, que puede y debe ser
regulado por el ordenamiento jurídico, pero no es creada ni definida por las leyes.
Las normas matrimoniales están vinculadas con aquellas que regulan las relaciones
sexuales (incesto, adulterio, exclusividad sexual, monogamia, poligamia), la
reproducción y la filiación de los hijos, según las reglas del sistema de parentesco
vigente. El matrimonio suele estar estrechamente relacionado con la familia y en
algunos casos constituye el núcleo de la misma. Las reglas sobre finalización del
matrimonio incluyen aquellas referidas al divorcio.
Tradicionalmente el matrimonio se concretaba sin tener en cuenta la voluntad de los
contrayentes, incluso contra la voluntad de los mismos o por la fuerza, muchas
veces legitimando la posesión forzada de las mujeres por parte de los hombres. En
los últimos dos siglos se ha universalizado la exigencia del libre y pleno
consentimiento de los contrayentes para contraer matrimonio, como uno de los
derechos humanos fundamentales.3 Con respecto al género de los contrayentes,
en los últimos años el movimiento LGBT ha obtenido en varios países el
reconocimiento legal del matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque varias
culturas registran antecedentes en el mismo sentido.
Se concreta a través de determinados ritos o trámites legales. En los últimos años,
cada vez más Estados han aceptado el matrimonio entre personas del mismo sexo,
con lo que esta unión conyugal ha dejado de ser patrimonio de la heterosexualidad.
El lazo matrimonial es reconocido a nivel social, tanto a partir de normas jurídicas
como por las costumbres. Al contraer matrimonio, los cónyuges adquieren diversos
derechos y obligaciones. El matrimonio también legitima la filiación de los hijos que
son procreados por sus miembros.
Es posible distinguir, al menos en el mundo occidental, entre dos grandes tipos de
matrimonio: el matrimonio civil (que se concreta frente a una autoridad estatal
competente) y el matrimonio religioso (que legitima la unión ante los ojos de Dios).
Para la Iglesia Católica, el matrimonio es un sacramento y una institución cuya
esencia está en la creación divina del hombre y la mujer. El matrimonio católico es
perpetuo: no puede romperse según los preceptos religiosos (a diferencia del
matrimonio civil, donde existe el divorcio). Una persona separada, por lo tanto, no
puede volver a casarse por Iglesia.
En el lenguaje coloquial, se denomina matrimonio a la pareja formada por el marido
y la mujer: “Vamos a alquilar la casa a un matrimonio de ancianos”, “Un matrimonio
entró al negocio y gastó más de quinientos pesos”, “No lo puedo creer, ayer le
robaron al matrimonio que vive al lado de mi casa”.

Unión de hechos
Una pareja de hecho, emparejamiento doméstico o asociación libre (unión libre,
unión de hecho o unión registrada) es la unión afectiva de dos personas físicas, con
independencia de su orientación sexual, a fin de convivir de forma estable, en una
relación de afectividad análoga a la conyugal.
Dada la vinculación solo afectiva y de convivencia entre los componentes de las
parejas de hecho, que en ocasiones conlleva una dependencia económica análoga
a la de un matrimonio, algunos ordenamientos jurídicos se han visto en la necesidad
de regularlas para evitar el desamparo de alguno de los componentes de la pareja
en ciertas situaciones como muerte del otro, enfermedad, etc.
Elementos:

Es la unión de un hombre y una mujer con capacidad para contraer matrimonio,

Siempre que exista hogar y vida en común,

Se haya mantenido constantemente por más de tres años

Ante familiares y relaciones sociales cumpliendo con los fines del matrimonio.

Es la institución social de un hombre y una mujer con capacidad para contraer


matrimonio, se juntan maridablemente, sin estar casados entre sí con el propósito
de un hogar y vida en común más o menos duradera cumpliendo los mismos fines
que el matrimonio, y con el plazo mínimo y condiciones para que goce de la
protección legal.

NATURALEZA JURÍDICA: institución social que cumple con fines similares al


matrimonio, y busca dar legalidad a uniones anteriormente consideradas ilícitas e
inmorales. Institución social que tiene la necesidad de brindarle protección legal a
la mujer ya los hijos.

Constitución de 1945 art. 74 decía el Estado promoverá la organización de


la familia sobre la base jurídica del matrimonio, el cual descansa en la igualdad
absoluta de derechos para ambos cónyuges; la ley determina los casos en que, por
razón de equidad, la unión entre personas con capacidad legal para contraer
matrimonio, debe ser equiparada, para su estabilidad y singularidad al matrimonio
civil.

En 1947 se dictó el estatuto de uniones de hecho Decreto Legislativo 444.

En la Constitución de 1956 ya no se mencionan los caracteres de esta unión,


solamente se limita a decir que la ley determina lo relativo a uniones de hecho.

El Código Civil de 1964 se equipara la unión de hecho al matrimonio, y la


regula (173 c.c.)

La Constitución de 1965 la regula en el artículo 86: La ley determinará la


protección que corresponde a la mujer y a los hijos dentro de la unión de hecho y lo
relativo a la forma de obtener su reconocimiento.

DIFERENCIAS Y SIMILITUDES CON EL MATRIMONIO

El matrimonio cuyos efectos se producen a partir de la fecha de celebración


del mismo. La unión de hecho (173 c.c.) sus efectos se retrotraen a partir de la fecha
en que la misma se inició

Tanto el matrimonio como la unión de hecho declarada crean un estado


permanente hasta su disolución: el primero con carácter de invariable, no así el
segundo, que puede transformarse en estado matrimonial (189 c.c.)

Si bien los efectos de la unión de hecho declarada reflejan casi todos los
efectos del matrimonio, en realidad corresponden a figuras jurídicas distintas.

Ø REQUISITOS (Artículos 173 AL 178 Código Civil)

a) capacidad legal para contraer matrimonio;

b) que exista hogar (o haya existido);

c) que la vida en común se haya mantenido en forma constante y estable por


tres años como mínimo;
Obligaciones y derechos del padre (Paternidad responsabilidad)

Podríamos definirnos como personas también por nuestras relaciones. No somos


algo que aparece en el mundo sin referencias. Paternidad, maternidad y filiación
nos hablan de relaciones personales que hacen a nuestra historia e identidad. No
se trata de algo agregado sino de una relación constitutiva de nuestra vida y que
define, desde nuestra libertad, una conducta. Diría que estas relaciones no son algo
del pasado, sino que sostienen el presente y es garantía del futuro. Este domingo
celebramos el Día del Padre. Más allá de toda consideración comercial que puede
estar sobrevalorada, nuestra mirada debe dirigirse con toda justicia y gratitud a esa
figura que hace a nuestra verdad de hijos. Dar sentido, y tal vez recuperar la imagen
de padre, es reencontrarnos con un aspecto esencial de nuestras vidas.
La paternidad tiene algo, o mucho diría, de austeridad. Esto nos habla de su
grandeza espiritual. Creo que no es correcto hablar de un derecho a la paternidad,
sí de un deseo o de una aptitud. Desde la mirada que hemos planteado de nuestras
relaciones, creo que es más correcto hablar del derecho del niño a tener un padre,
que del padre a tener un hijo. Cuando partimos de los derechos e intereses del niño,
los adultos tienen más obligaciones que derechos. Esto no es una pobreza del
adulto, sino un aprender a vivir en el mundo ético de sus responsabilidades.
Considero, además, que al niño, al hijo, hay que recibirlo como un don, esto nos
preserva de la tentación de lo que me pertenece como dominio, como algo que he
construido. Al don se lo recibe con gratitud y se convierte en una tarea. Cuando
partimos de la vida del niño como un don, la paternidad se vive como una riqueza
que implica obligaciones y responsabilidades.

Presencia y amor
La paternidad nos habla, como vemos, de madurez, de pensar en el otro respetando
sus tiempos, su vocación y sus proyectos, que pueden no ser los míos. La alegría
del padre proviene de la realización y el crecimiento de su hijo, que fue creado a
“imagen y semejanza de Dios”, y no a mi imagen y semejanza. La paternidad
humana tiene, en la Paternidad de Dios, un modelo de libertad, de amor, de perdón
y misericordia que la eleva y enriquece. Siempre digo que esta referencia a la
paternidad divina, que hemos conocido en Jesucristo, es una auténtica escuela de
paternidad. Al buscar el bien de sus hijos la paternidad es una presencia de amor
que no excluye la exigencia y el límite. El amor auténtico es exigente, no es
demagógico ni busca complicidad. Es cierto, también, y en esto hay que tener
cuidado y examinarse, que la exigencia sin amor esclaviza. Cuánta gente se siente
exigida y no amada. Cada uno lo recordará o tendrá la posibilidad de manifestarle
su gratitud y reconocimiento.

Que afecto y oración se unan en este día para festejar la figura de quien ha sido y
sigue siendo una referencia única en nuestras vidas. Valorar la imagen de padre es
signo de una sociedad que tiene historia y futuro.

Hoy, cuando un hombre se va a convertir en padre, se espera que se implique de


manera activa en el cuidado y la crianza de su hijo. El rol del padre va muchísimo
más allá del sustento económico. La tendencia es que las relaciones de pareja sean
más igualitarias. No gozamos de una igualdad real, pero la tendencia es que los
roles de género sean más igualitarios». Sirve de somero resumen la opinión inicial
de Beatriz Morgado, investigadora del Departamento de Psicología Evolutiva y de
la Educación de la Universidad de Sevilla.

Sirve también para entender la idea de que para hablar del concepto de padre hay
que hablar del entorno familiar, social y laboral. Carmen Botia Morillas,
del Departamento de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide y parte del
equipo que trabaja en TransParent Project –«una investigación internacional
dirigida a parejas primerizas de dos ingresos»–, señala que «el rol de la paternidad
evoluciona conforme evolucionan la sociedad y las familias. Todo se retroalimenta».
De manera, explica, que ese «pacto social» aceptado durante años en la
construcción del estado social, se traducía en que «la mayoría de los varones tenía
un empleo estable y con derechos que generaba un salario suficiente para mantener
la familia». Era el proveedor de ingresos, mientras que «la mujer y los menores
accedían a los derechos de ciudadanía por su condición de cónyuge o hijos del
titular del derecho, que era el padre, el que desempeñaba el empleo». Esa realidad
empezó a romperse en Europa a mediados de los años 70, y en España más tarde.

Morgado sitúa el momento de cambio en España en la llegada de la democracia.


Comenzaron entonces «a notarse cambios sociales, nuevos valores que sustentan
a las nuevas familias y que han hecho que los roles de género evolucionen.
Actualmente, la sociedad espera cosas distintas de un padre de lo que esperaba
hace 30 años, o hace 20».

Sin abandonar la conversación sobre el contexto social, Morgado destaca


que «estamos en una sociedad con unos valores, unas costumbres, una cultura. No
podemos negar los arraigos del patriarcado que hemos tenido, con roles de género
tradicionales», que incluso llevaron a pensar «que la mujer nace preparada para
criar y educar».

Puestos a hablar de condiciones que marcan la manera en la que padres y madres


afrontar su labor, ambas coinciden en señalar la importancia decisiva del empleo.
Cuenta Botia que «en los padres más jóvenes se dan procesos más acelerados de
cambios. De ellos se espera que asuman otros roles, y más con las mujeres que
tienen trabajos a tiempo completo». En estos casos pueden coincidir varias
cuestiones: que el empleo sea central para los dos miembros de la pareja, que las
mujeres no estén totalmente disponibles para cuidar a los hijos –y atender las
labores del hogar– y que los padres quieran serlo con otras actitudes de las
tradicionales. ¿Cuál es el problema para que los padres se comporten
efectivamente de manera diferente? Según la investigadora de la Olavide, «se
tienen que dar dos factores. Primero: tienen que tener un empleo que les permita
disponer de cierto tiempo. Y segundo: que sean padres con cierta experiencia en
haber cuidado», y aquí incluye cuestiones como realizar tareas domésticas en pisos
de estudiantes, o en la propia relación de pareja antes de tener hijos. Por concretar
un factor que podría ser fundamental, Botia opina que «si a los padres se les diera
un permiso de paternidad equiparado al de las madres, empezarían a tener
prácticas de cuidado». No parece que las cuatro semanas de las que disponen
desde el 1 de enero de este año resulten suficientes.

Diferencia cultural entre las familiares indígenas y ladinas


Las sociedades agrarias centroamericanas se desenvuelven a lo largo de un
continuo de desarrollo comenzando antes de la época del aborigen conquistado y
del encomendero, seguido del campesino ladino hasta las grandes compañías
agrícolas del siglo xxi. Sin embargo, esos desarrollos han seguido diferentes
secuencias cronológicas en las distintas regiones. En lo que se refiere a la
composición étnica, en algún momento dado, unas áreas pueden ser más indígenas
y otras pueden ser más ladinas. En Guatemala, un ladino es, en términos anchos,
el que no es culturalmente indígena. Por eso indígenas y ladinos, en realidad
desempeñan funciones complementarias dentro de la misma cultura. Por otro lado,
es verdad que la persona comúnmente considerada indígena o "indio" es alguien
cuya cultura no completamente se relaciona con la de sus antepasados
prehispánicos. No cabe duda que exhiba unos cuantos rasgos precolombinos, pero
la mayoría de sus características culturales son más bien herencia del siglo xvi, o
sea de la época de la conquista y el régimen de opresión que la acompañó. Como
el historiador guatemalteco Severo Martínez Peláez ha observado, el conquistador
Pedro de Alvarado nunca vio un "indio".

Es por eso que aquellos que ven con tristeza la desaparición de la "cultura indígena",
en realidad, se lamentan no por la era precolombina, sino más bien por los siglos
xvi y xvii.Los numerosos estudios antropológicos y sociológicos que se han
realizadosobre las sociedades campesinas actuales, ya sean indígenas o ladinas,
resultan muy instructivos en lo relacionado a los aspectos étnicos. Sin embargo,
estudios históricos nos puedan decir más del proceso de cambio en la etnicidad.
Así, este trabajo se propone estudiar históricamente un área, el altiplano oriental de
Guatemala, conocido en la época colonial y durante el siglo xix como la Montaña,
presentando un análisis de cómo y porqué el indígena se transformó en ladino, o en
otras palabras, un análisis de ese proceso conocido como "latinización". Debido a
que las sociedades agrarias como las de Centroamérica han experimentado
considerables cambios a lo largo de los últimos cinco siglos, la perspectiva histórica
es importante si se quiere obtener una comprensión más completa de dichos
cambios, particularmente cuando se trata de hacer comparaciones entre regiones.
El antropólogo Oliver La Farga ciertamente no carecía de dicha perspectiva. En su
obra ha propuesto una secuencia cultural e histórica quedivide la sociedad maya de
tierras altas en cinco períodos. Según La Farreen el primer período, la conquista
trajo violencia e hizo pedazos la estructura básica de la sociedad precolombina. El
segundo período comprende una época que va desde el final de la conquista hasta
cerca de1720, en la que el proceso de aculturación y la adopción de muchos rasgos
españoles llevó la sociedad indígena a una suerte de síntesis aceptable. El tercer
período abarca desde 1720 hasta 1800; en él, según La Farga, los españoles
aflojaron el control y los indígenas empezaron a desarrollar nuevos pero autónomos
patrones culturales. El cuarto período de 1800 a1880 representó la integración de
la cultura indígena y su desarrollo "más allá de sí misma", lo que constituye la marca
distintiva de una cultura bien establecida. Y finalmente un quinto período que va
desde 1880 hasta el presente, período en que la cultura europea o
hispanoamericana penetra la cultura indígena que se había desarrollado
anteriormente.