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Integración Sensorial:

El término fue acuñado por Jean Ayres (1972), con este concepto trato de delimitar y
describir las bases neurofisiológicas del comportamiento humano. Mediante el desarrollo y
perfeccionmiento de su teoría la autora pretendía comprender en profundidad el comportamiento y
desempeño ocupacional, mas en concreto, los factores que limitaban o interferían en este
desempeño. Para ello centró su atención en las neurorciencias y en los sistemas sensoriales.
La Integración Sensorial se define como el acto de organizar las sensaciones para su uso,
es a través de los sentidos que obtenemos información sobre las condiciones físicas de nuestro
cuerpo y del entorno que nos rodea. Es así como al cerebro llegan infinitos datos sensoriales, no
sólo de los sentidos, sino que también de todos nuestros órganos, por lo cual debe localizar,
clasificar y organizar toda la información para que una persona pueda moverse y aprender a
comportarse de manera productiva. Cuando las sensaciones fluyen de forma organizada, el
cerebro potencialmente para crear percepciones, comportamientos y aprendizajes, sin embargo
cuando el flujo el caótico, la vida puede ser como el embotellamiento del tráfico en la hora punta.
En resumen la integración sensorial es, un proceso inconsciente del cerebro, ocurre sin que haya
que pensar conscientemente en él (como la respiración):
- Organiza la información que detectan los sentidos (gusto, vista, oído,tacto, movimiento,
gravedad y posición).
- -Da significado a la experiencias clasificando toda la información y seleccionando lo
importante (como escuchar a un profesor e ignorar todo el ruido de la calle).
- Nos permite actuar o responder a la situación que experimentamos de un modo
significativo (lo que se conoce como respuesta adaptativa).
- Constituye la base del aprendizaje académico y del comportamiento social.

Las sensaciones son impulsos eléctricos. Las reacciones químicas que ocurren dentro del
sistema nervioso contribuyen también a la producción de impulsos. Para que los impulsos tengan
significado, deben someterse a un proceso de integración. Integración es lo que transforma las
sensaciones en percepciones. Percibimos nuestro cuerpo, a otras personas y objetos porque
nuestro cerebro ha integrado los impulsos sensoriales en formas y relaciones plenamente
significativas.
La integración sensorial comienza en el seno materno cuando el cerebro del feto siente los
movimientos del cuerpo de su madre. Durante el primer año de vida se produce una enorme
cantidad de integración sensorial para generar las acciones de gatear y ponerse de pie.
El juego infantil desempeña un papel preponderante en el desarrollo de la integración sensorial del
niño, ya que a través de él el niño organiza las sensaciones de su cuerpo, de la gravedad, de todo
lo que oye y ve. Leer requiere una integración altamente compleja de las sensaciones
procedentes de los ojos, los músculos oculares y del cuello y los órganos sensoriales especiales
del oído interno.
La genética de la especie humana sienta las bases de nuestra capacidad para integrar
sensaciones. Aunque todos los niños nacen con esta capacidad, deben desarollar la integración
sensorial interactuando con todos los estímulos de cosas que existen en el mundo y adaptando
cuerpo y mente a los muchos desafíos físicos presentes durante la infancia. El mayor potencial de
desarrollo de la integración sensorial tiene lugar durante una respuesta adaptativa.
La respuesta adaptativa es la respuesta con un objetivo concreto y plenamente significativa a una
experiencia sensorial. Un bebé ve un sonajero y levanta los brazos para alcanzarlo. La acción de
alcanzar algo es una respuesta adaptativa. Agitar las manos sin objetivo no es adaptativo. En una
respuesta adaptativa dominamos un reto y aprendemos algo nuevo. Al mismo tiempo la
generación de una respuesta adaptativa ayuda al cerebro a desarrollarse y organizarse.
Una respuesta adaptativa deja una huella de organización. Para integrar sensaciones el niño debe
adaptarse primero a ellas. El niño que monta en bicicleta debe generara constantemente
respuesta adaptativas, porque para mantener el equilibrio debe sentir la fuerza de atracción de la
gravedad y los movimientos de su cuerpo, de tal forma que cuando se desplace el centro de
gravedad y comience a caer, el cerebro integra la sensación de caída y genera una respuesta
adaptativa, la cual sería inclinar el peso del cuerpo hacia el otro lado. Si tras varios intentos el niño
continúa cayendo de la bicicleta, es porque no recibe información precisa y correcta de sus
sentidos corporales y de su sentido gravitatorio.
Hasta los siete años mas o menos, el cerebro de un niño es ante todo una maquina de
procesar sensaciones. Esto significa que siente cosas y obtienen significado directamente a través
de los sentidos. El niño no posee muchos pensamientos abstractos o ideas sobre las cosas, sino
que basa su vida en sentir los objetos y mover su cuerpo en función de las sensaciones que
experimenta. Sus respuestas adaptativas son mas musculares, o motoras, que mentales. Por
esto, los primeros siete años de vida reciben el nombre de etapa del desarrollo sensoriomotor. La
integración sensorial que se produce al moverse, hablar y jugar constituyen la base perfecta para
los mecanismos de integración sensorial más complejos necesarios para leer escribir y
comportarse bien. Si los procesos sensomotores se organizan bien durante los primero siete años
de vida, el niño estará más capacitado para aprender destrezas mentales y sociales.
Organizar sensaciones ofrece mucha satisfacción, pero mucha más satisfacción da responder a
esas sensaciones con respuestas adaptativas cada vez más maduras y complejas.
‣ Sensaciones y Cerebro:

Existen tres niveles de sensaciones que aportar datos importantes sobre cómo somos y
cómo es el mundo que nos rodea: (1) las sensaciones que nos dicen qué son los objetos que
están lejos de nosotros, a través de la vista y el oído; qué son las cosas que tenemos encima del
cuerpo, a través del tracto y qué son las sustancias que entran en él a través del gusto y el olfato;
(2) las sensaciones que nos informan de cómo y dónde se mueve el cuerpo, a través de los
órganos que responden a la gravedad (vestibulares) y a la posición del cuerpo/gravedad,
movimiento y equilibrio (propioceptivas), (3) las sensaciones que nos indican qué sucede dentro
de nuestro cuerpo, a través de lo que sienten nuestros órganos internos (los receptores
viscerales).
El sistema vestibular es el conjunto que lo unifica y lo organiza todo, el modelo que
establece la relación más fundamental de una persona con la gravedad y el mundo físico. Todas
las demás clases de sensaciones se procesan con referencia a esta información vestibular básica.
La actividad del sistema vestibular proporciona un marco de referencia para los demás aspectos
de nuestra experiencia. Los datos vestibulares parecen presidir todo el sistema nervioso para que
funcione de manera normal y eficaz. Cuando el sistema vestibular no funciona con precisión, se
altera el método consistente y minucioso de interpretación de las demás sensaciones y el sistema
nervioso causa fallos en el “arranque”.
Los sistemas vestibular y táctil proporcionan la información más básica. El sistema
propioceptivo viene después, y también transmite datos fundamentales. Estos tres sentidos
aportan luego significado a lo que la persona ve asociando la información visual con lo que
experimenta a través del movimiento y el tacto. La vista añade significado a lo que se oyó y el oído
aumenta el significado de lo que se ve. Finalmente, los significados dados a las sensaciones
contribuyen a formar pensamientos abstractos y cognitivos.
Sin la interacción con el mundo físico es muy difícil aprender. El primer paso de casi todo lo
que aprende una persona se produce a través del proceso de integración de sus sistemas
sensoriales. La interacción sensomotora sienta las bases de funciones cognitivas posteriores.
Cuanto más coordinamente trabajan los sistemas sensoriales, más se aprende y más fácil es
aprender. El aprendizaje parte de las sensaciones de gravedad del cuerpo.

‣ Procesamiento sensorial:

La información sensorial llega a nuestro sistema nervioso central y allí se produce el siguiente
procesamiento, que consiste en cuatro fases o subprocesos principales:
1. Registro: permite tomar conciencia de cada estímulo por separado.
2. Modulación/Regulación: permite regular la intensidad con la que percibimos el
estímulo, a través de los mecanismos de facilitación e inhibición de estímulos.
3. Discriminación: permite la organización e interpretación del estímulo y distinguir su
relevancia, características y cualidades específicas.
4. Integración: une los estímulos significativos de los diferentes sentidos para interpretar
las demandas del entorno y las posibilidades de nuestro propio cuerpo, para así poder
elaborar una respuesta adecuada.

Los dos primeros subprocesos influyen principalmente sobre el nivel de alerta de la
persona y los dos últimos sobre el planeamiento motor, las praxis. Este procesamiento sensorial
se da de forma secuencial, por lo que un déficit en el registro afectará a la modulación, a la
discriminación, a la integración y, por tanto, a la emisión de una respuesta adaptativa. 

La integración sensorial perfecta no existe, y tampoco “completamente incompleta”, es
decir, todos nosotros tenemos un modo particular de procesar la información sensorial que
recibimos, lo que favorece o dificulta nuestra participación ocupacional. Si este procesamiento es
adecuado favorecerá la maduración, el desarrollo neurológico y la elaboración de respuestas
adaptativas y, en consecuencia, el desarrollo eficaz del desempeño ocupacional.
Ayres consideró el proceso de integración sensorial como la base para el posterior
desarrollo a nivel emocional, cognitivo, motor y comunicativo. Al trabajar específicamente con
niños pudo constatar cómo la integración sensorial influía de manera determinante en la
participación del niño en sus ocupaciones cotidianas. En consecuencia, un pobre procesamiento
sensorial podía explicar conductas disfuncionales tales como: problemas de regulación del estado
de alerta/sueño/atención, dificultades en la participación en actividades y ocupaciones, dificultades
en el desarrollo de habilidades, problemas en el autoconocimiento y la autoestima, o problemas de
conducta o emocionales.

‣ Integración sensorial deficiente:

El término ha sido empleado para explicar un mal funcionamiento del cerebro que incide en
los sistemas sensoriales. Cuando hay una disfunción el cerebro no procesa u organiza el flujo de
impulsos sensoriales que aportan al individuo información adecuada y precisa sobre sí mismo y el
mundo que le rodea. Y cuando esto sucede, tampoco dirige eficazmente el comportamiento. Sin
una integración sensorial efectiva, aprender es difícil y el individuo tiende a sentirse incómodo
consigo mismo y menos capaz de atender debidamente las exigencias y situaciones estresantes
de la vida diaria. Cabe señalar que el término disfunción se emplea para sugerir la posibilidad de
que el problema puede enderezarse.
Aunque está claro que las disfunciones en la integración sensorial responden a flujos
irregulares de actividad en el cerebro, la mayoría de los neurólogos no suele encontrar nada raro
en los niños. Esto se debe a que los neurólogos tienden a buscar signos de atrofia cerebral o
indicativos de dolencias que tienen visos de empeorar a afecciones más graves. La disfunción en
la integración sensorial es algo que puede no aparecer en las pruebas médicas. No es una
enfermedad y no tiene porqué empeorar, aunque sus efectos en la vida de un niño puedan
parecer mas evidentes en momentos concretos.
Los niños con disfunción en la integración sensorial suelen presentar un patrón desigual:
algunas partes de sus sistema nervios funcionan de una forma desordenada o irregular y otras
hacen su trabajo de forma normal. Así hay niños que se desarrollan acordes a su grupo de edad
en unas funciones y por debajo en otras.

‣ ¿Qué causa el problema?

Si bien no está del todo claro hay algunos investigadores que sugieren que ciertos niños
presentan una pre-disposición genética y, otros que piensan que el aumento de toxinas que
pululan en el medio ambiente, tales como algunas partículas contaminante, virus destructivos y
otras sustancias químicas que introducimos en el cuerpo contribuyen a causar esta disfunción. Es
posible que, además, en ciertos niños confluyan factores hereditarios y químicos. El sistema
nervioso se desarrolla en la etapa fetal, cuando el cerebro es especialmente vulnerable, y puede
ocurrir que ciertos factores genéticos influyan en determinada parte del cerebro haciendo que sea
más vulnerable de lo normal. En este estado de mayor vulnerabilidad, las toxinas
medioambientales pueden interferir en el desarrollo normal de integración sensorial. También los
niños sometidos a una vida muy marginada de contactos con personas y cosas, no desarrollan
bien sus funciones sensoriales, motoras o intelectuales. Esta privación sensorial es la causa de
muchos e importantes problemas de desarrollo e integración sensorial.
La privación de estimulación sensorial desorganiza hasta el cerebro adulto más sano y
normal. También puede ocurrir que le niño, en su entorno, haya estado expuesto a estimulación
sensorial, pero de alguna manera, en su caso particular, las sensaciones no haya alimentado
todas las partes del cerebro. Seguramente las sensaciones llegaron al cerebro, pero alguna nunca
alcanzaron las neuronas y sinápsis que debían haber alcanzado. Esta privación sensorial interna
es la responsable de que el cerebro no desarrolle las funciones que dependen del procesamiento
sensorial pleno.
‣ Signos y Síntomas:

- Hiperactividad o distractibilidad: Suele ser el primer signo que detectan los padres. En
cambio, la distractibilidad suele presentarse como un obstáculo en el colegio.
- Problemas de comportamiento: Se observan menos felices que otros niños, más
quisquillosos, y no disfruta del tiempo que pasa en familia o jugando con otro s niños,
perder una partida puede ser una amenaza para su conceptoincompleto de sí mismo, y es
frecuente que fastidie o interrumpa los juegos. Sí siempre está intentando ser el ganador o
sentirse importnate, olvida automáticamente las necesidades de los demás. Su cerebro
responde de forma diferente, y por eso tiende a reaccionar de modo distinto a las
circunstancias. Siente las cosas de forma excesiva y sufre porque es fácil herir sus
sentimientos. Le cuesta mucho gestionar el estrés de cada día y enfretarse a situaciones o
a desconocidos que no le son familiares. El círculo vicioso de autoconcepto negativo,
comportamiento reprobable y reacciones inadecuados pueden acabar sumiéndolo en un
auténtica cárcel.
- Retrasos en el habla y lenguaje: El habla y lenguaje dependen de una infinidad de procesos
de integración sensorial, de ahí que su desarrollo tienda a ser más lento cuando surge
alguna irregularidad en alguno de ellos.
- Problemas en el tono muscular y coordinación: Las sensaciones de los sitemas vestibular y
propioceptivo proporcionan el tono muscular que mantiene al cuerpo erguido y activo. El
niño con disfunción en la integración sensorial se caracteriza por tener un tono muscular
anormalmente bajo que le hace parecer especialmente débil, realizando un sobre-esfuerzo
para mantener la cabeza y cuerpo erguido por lo que se cansa rápidamente. Cuando los
sistemas propioceptivo, vestibular y táctil no funcionan bien, el niño tiene una coordinación
motriz deficiente.
- Dificultades de aprendizaje en el colegio: Si los problemas de integración sensorial son
menores todo parece ir bien hasta que el niño ingresa al colegio donde se requieren
funciones cogntivas se vuelven más complejas para leer, escribir y hacer cálculos
aritméticos.

En general, el niño con disfunciones en la integración sensorial tiene problemas para


percibir el espacio que le rodea. Por eso se tropieza mucho con personas y cosas, porque no
sabe juzgar el lugar que ocupan las cosas en el espacio o el que ocupa su propio cuerpo.

En el esquema que se presenta a continuación, gráfica la relación directa que existe entre
la disfunción integradora y los síntomas antes mencionados. El esquema se muestra cómo se
combinan los distintos tipo de información sensorial para formas las funciones que un niño
necesita para triunfar y ser feliz en la vida.
Bajo el título de productos finales están las cosas que necesita una persona para
relacionarse con su familia y amigos, acometer tareas académicas y trabajar en un puesto de
trabjo en la edad adulta.
El título los sentidos, se engloban los principales sistemas sensoriales. El primer requisito
de obligado cumplimiento tiene que ver con la estimulación adecuada de estos sentidos y el
flujo estable de impulsos desde los receptores al cerebro. El niño con disfunción en la
integración sensorial suele cumplir este requisito; el fallo está en el proceso de integración de
las señales sensoriales.
Los paréntesis han sido utilizados para representar los cuatro niveles del proceso de
integración sensorial, pero cabe destacar que las funciones no se desarrollan como en
diagrama, sino que todo ocurre de forma coordinada, aunque hay funciones que llevan a otras
y viceversa. Ninguna de estas funciones se desarrolla en el mismo momento ni a una edad en
concreta. El niño atraviesa cada nivel de integración sensorial progresivamente a lo largo de la
infancia. A los dos meses de edad, el sistema nervios trabaja intensamente en el primer nivel
de integración, un poco menos en el segundo y escasamente en el tercero. Al año, los niveles
primero y segundo son los más importantes, y el tercero queda relegado a un puesto de cosa.
A los tres años, sigue el trabajo de los tres primeros niveles y se inicia la cuarta etapa. A los
seis años, el primer nivel debe haberse completado, el segundo estar a punto de completarse y
el tercero en plena actividad, pasando a ser el cuarto el auténtico protagonista del proceso.
- Nivel primario de integración (primer nivel): 


Tocar y ser tocado juegan un papel muy relevante en la infancia y en el resto de la vida de
una persona. Las sensaciones del tacto ayudan a un niño a chupar y mas adelante a masticar y
tragar comida. Los niños cuyos sitemas táctiles funcionan deficinetemnete suelen tener
problemas para chupar y, más adelante, tienden a evitar alimentos sólidos porque no les gusta
su textura.
El niño necesita tener contacto coorporal con su madre o su cuidadora, y su cerebro debe
interpretar las sensaciones de este contacto correctamente para establecer su primer vínculo
emocional. Harlow (1958, 1959) declaró que este vínculo emocional tiene una naturaleza
principalmente táctil. Algunas personas han dado en llamar a esta relación táctil-emocional
“vínculo madre-hijo”. Este vínculo aporta al niño sus primeros sentimientos sobre sí mismo
como cuerpo físico. La piel es la frontera del yo, razón por la que el procesamiento táctil
constituye para el niño una fuente primaria de seguridad muy importante.
Incluso aunque una madre abrace y acaricie a su bebé, los estímulos no logran satisfacer
la necesidad del niño si una integración sensorial interfiere en el procesamiento sensorial de la
sensaciones táctiles. Si el primer vínculo queda incompleto, el niño encontrará todavía más
difícil entablar lazos afectivos después. Sin la seguridad táctil que aporta el vínculo madre-hijo,
el individuo crece emocionalmente menos inseguro. Los niños con desordenes táctiles tienden
a mostrarse poco afectuosos, a pesar de ser los que más afecto necesitan para desarrollarse,
más que los niños normales. Sobre reaccionan a las exigencias de la vida diaria y pueden tener
problemas para hacer cosas solos y sin ayuda.
La integración de los datos vestibulares y propioceptivos proporciona al niño control sobre
los movimientos de sus ojos. Sin la orientación de estas sensaciones, le es difícil enfocar su
atención visual sobre un objeto o seguirlo mientras se mueve.
Si lo sistemas vestibular y propioceptivo están deficientemente integrados, el niño tardará más
en desarrollar reacciones posturales, como darse la vuelta o agacharse y no sentará bien los
pilares para estar de pie o andar.
Las sensaciones táctiles son la fuente principal de confort y seguridad. Pero no la única:
también la gravedad es una fuente primordial de seguridad. La seguridad gravitatoria se define
como la confianza de estar firmemente conectado con la tierra y de disponer siempre un lugar
seguro en ella.
- Segundo nivel de integración sensorial:

Las funciones tactiles, vestibulares y propioceptivas son los pilares que sustentan la
estabilidad emocional. Si estos tres sistemas sensoriales básicos no funcionan correctamente,
el niño tiende a responder deficientemente al mundo que le rodea.
La percepción corporal es una especie de atlas corporal guardado en el cerebro, que
contiene información de todas las partes del cuerpo, de las relaciones entre ellas y de los
movimientos de cada una. La percepción corporal se va grabando en el cerebro a medida que
los receptores sensoriales van organizando y clasificando los datos que extraen de la piel, los
músculos, las articulaciones, la gravedad y el movimiento de las actividades diarias de un niño.
Una percepción corporal bien organizada permite a la persona sentir lo que su cuerpo hace sin
necesidad de mirarlo o tocarlo con los dedos. La información visual no juegan un papel
destacado en la percepción corporal.La planificación motriz es el proceso sensorial que nos
permite adaptarnos a tareas desconocidas y aprender a hacerlas automáticamente. La clase
está en la percepción corporal y en la precisión de los datos táctiles, propioceptivos y
vestibulares recopilados.

- Tercer nivel de integración sensorial:


La integración sensorial es un proceso continuo en el que cada nivel hace posible el
siguiente. La articulación de las palabras requiere el trabako coordinado de los tres niveles
sensoriales básicos. Muchos de los niños con disfunción en la integración sensorial no sienten
bien donde está su lengua y como se juntan sus labios y por eso sus oalabras resultan dificiles
de entender a veces.
La percepción visual del espacio nos proporciona mucha información sobre el mundo, pero
la capacidad de ver no es suficiente. Es necesario recopilar miles de experiencias tocando
objetos, sosteniendo y moviendo cosas y siento su peso a través de los músculos y
articulaciones e interactuando con las fuerzas de gravedad, por ello las sensaciones del
sistema vestibular son particularmente importantes en este desarrollo.
En este nivel las actividades del niño tienen intencionalidad, por lo que un niño con un
patrón normal puede aquí proponerse objetivos y cumplirlos dado que sus sistemas sensoriales
funcionan adecuadamente.

- Cuarto nivel de integración sensorial:


Si el sistema nervioso ha logrado funcionar bien como un todo, las distintas partes del
cerebro procesaran con mayor eficiencia ciertos tipos de datos sensoriales y organizarán mejor
ciertas respuestas adaptativas.
Los cuatro niveles de la integración sensorial deben estar bien desarrollados una vez que
el niño entre en la escuela primaria, porque es justo en ese momento cuando necesita los
productos finales de una buena integración sensorial. El cerebro que no puede organizar
sensaciones tampoco podrá ordenar letras o números. La autoestima, el autocontrol y la
confianza en uno mismo son vitales para relacionarse con otras personas, pero estas
características no llegan sin una buena dosis de integración sensorial y neuronal previa.

‣ Disfunciones sensoriales:

Los déficit de Integración sensorial son un problema del SNC (Beaudry, 2006; Buitendag,
2009), resultado de la interrupción del procesamiento que realiza el cerebro a los estímulos
sensoriales en un nivel fisiológico, alterando los mecanismos de habituación y sensibilización
(Fisher y Murray, 1991; Kandel, 1991, citados en McIntosh, Miller, Shyu, y Hagerman, 1999) y
afectando la funcionalidad de las células nerviosas en la transmisión sináptica.

Dentro del procesamiento sensorial, la disfunción puede darse en relación a una o varias
de sus etapas. Erna Blanche representa de manera muy clara este aspecto con el siguiente
esquema:

Los estudios del TIS han llevado a definir tres subpatrones, a) trastorno de discriminación
sensorial, b) trastorno de modularidad sensorial y c) trastorno motor con base sensorial (Miller,
2007 citado en Pérez, 2012; McIntosh y cols. 1999; Miller, Anzalone, Lane, Cermak y Osten,
citados en Buitendag, 2009; Zimmer y Desch 2012).
a) Trastorno de discriminación sensorial:
El trastorno de discriminación sensorial se caracteriza por la incapacidad que tiene el
cerebro para recepcionar, identificar y discriminar los estímulos provenientes de los
sistemas sensoriales, como el exteroceptivo (vista, audición, tacto, gusto, olfato),
propioceptivo (vestibular, kinestésicos) y interoceptivos. Desde luego este déficit
genera problemas de integración y afectan la comprensión del ambiente. Los estudios
de Polatajko, Law, Miller, Schaffer y Macnab (1991), realizado en 7 instituciones
educativas de Ontario, describía que los niños con el déficit, presentan problemas de
aprendizaje, problemas para construir y organizar esquemas, dislexia, retraso superior
a 12 meses en lectura, problemas en matemática, disgrafia y bajo rendimiento
académico, pero que lo interesante es que su inteligencia estaba dentro de un rango
normal.
El trastorno no solo afecta la percepción del estímulo físico, si no la capacidad de
integrar las diferentes percepciones sensoriales, llevando a la desintegración de los
fenómenos físicos, un ejemplo son los niños con afectación visual, que afectan la
percepción vestibular y propioceptiva, originando problemas de organización del
espacio, grafía, orden, vestimenta y orientación espacial (Imperatore, 2005) y del
desarrollo de operaciones centradas en secuencias, pensamiento y resolución de
problemas (Beaudry, 2006; Lazaro, 2008).

b) Trastorno de modulación sensorial:


Se describe como la dificultad, para modular y regular los diferentes umbrales activos
por los sistemas sensoriales, originando problemas para identificar la información
relevante, aprovechar los recursos cognitivos y generar una mala estructuración para
la organización, planeación y resolución de problemas (Bar-Shalita, Vatine y Parush,
2008; Buitendag, 2009). El déficit lleva a la estructuración de tres subtipos que son:
1) Hiporesponsivo (Pérez, 2012), niño con baja reactividad sensorial que
se caracteriza por mostrar, mayor pasividad de lo habitual, inatención,
pudiendo parecer absorto, con problemas de discriminación auditiva y
visual, problemas de aprendizaje y torpeza motriz y necesitando
estímulos intensos para iniciar una actividad.
2) Hiperresponsivo, a diferencia de su homologo, este se activa
continuamente por la información sensorial, lo que no le permite
organizar y determinar su importancia, siendo hipersensible y reactivo a
todos los estímulos. En los estudios de Dunn y Bennett (2002, citados
en Pérez, Jane, Doval y Caldeira, 2011), describen que son temerosos
y evitan sonidos y condiciones de presión afectando sus procesos de
concentración. Pérez y cols. (2011) y Pérez (2012), nombran que
presentan dos estrategias de auto regulación, el subtipo receloso-
cauteloso (síntomas de evitación ante los estímulos) y el subtipo
negativistas-desafiante (comportamiento oposicionista, agresivo y
humor negativo). Son defensivos táctilmente, sobre-reactivo al dormir e
hipersensible a cualquier sistema sensorial.
3) Buscador sensorial, es hiporesponsivo, pero se destaca por la
necesidad de estimulación vestibular, que lo lleva a moverse
constantemente, saltando, gritando, corriendo y dando vueltas, de
forma impulsiva, con el objetivo de aumentar la intensidad del input
sensorial, lo que genera comportamientos impulsivos, desorganizados
e hiperactivos (Parham y Mailloux 1996, citado en McIntosh y cols.
1999; Medel y Vasquez, 2007; Pérez, 2012).

Los niños con trastorno de modulación sensorial, se destacan por problemas de


atención, concentración e inhbicion cognitiva y conductual (Beaudry, 2006; Medel y
Vásquez, 2007; Miller, Reisman, McIntosh y Simon, 2001; Pollock, 2011; Yochman,
Parush y Ornoy, 2004, citado en Cohn, May-Benson y Teasdale, 2011), afectación de
la memoria sensorial y de trabajo, las funciones ejecutivas (Artigas, 2003) y el
aprendizaje. De ahí que el 80% de niños con trastornos del aprendizaje tienen un
Trastorno de Integración Sensorial (Lazaro, 2008).
Cabe destacar que existe una gran variabilidad y que un niño puede presentar
diferentes tipos de disfunción de manera conjunta o combinada. Es decir, un niño
puede tener hiporrespuesta a un tipo de estímulo e hiperrespuesta a otro estímulo
diferente, o puede tener hipo o hiperrespuesta a algunos estímulos y además una
dispraxia.

d) Trastorno motor con base sensorial:


Genera problemas en la postura motriz y desorganización en la praxis del movimiento.
En el primero el individuo se caracteriza por una mala postura, problemas del
equilibrio, hipotonía, etc., y en el segundo existe una desorganización de la conducta,
no logrando desarrollar comportamiento intencional y motivado o con dispraxia.
Con dispraxia, son impulsivos, sin control motor y de lenguaje y con déficit en
coordinación de motricidad gruesa y fina (Kahn y Richter, 2011; Rasmussen y Gillberg,
2000 citado en Imperatore, 2005). Sus dificultades de concentración generan déficit en
la planeación y regulación de la conducta que se manifiesta en comportamiento
impulsivo y dispraxico (Cohn y cols. 2011) y retrasos cognitivos generales (DeGanci,
2000 citado en Pérez, 2012; Polatajkoy cols. y cols. 1991), además de dificultades en
la matemática, organización numérica, secuencialidad, coordinación y disgrafia
(Lázaro, 2008; Polatajko y cols. 1991).

Jean Ayres estudió con detenimiento la influencia de los sistemas sensoriales táctil, vestibular y
propioceptivo en el desempeño ocupacional. En relación a ellos, y considerando lo anterior, definió
las siguientes disfunciones:

Sistema

Vestibular Hiposensibilidad Hipersensibilidad


No se marean ni se nseguridad gravitacional
cansan, buscan y la intolerancia o ———
actividades de mucho aversión al movimiento.
m o v. , n o c a l c u l a n En ambos, los niños se
riesgos. muestran muy miedosos
Presentan dificultades ante el movimiento,
en el control postural, en pueden presentar
las actividades dificultades a la hora de
bilaterales y de relacionarse con otros
secuenciación y/o niños niños y participar en
que presentan juegos y actividades
problemas de atención, normalmente atractivos
dificultades académica, para otros niños.
de motricidad fina y
lateralidad.

Propioceptivo Hiposensibilidad Propiocepción como


Presentan un tono Modulador
muscular bajo, Suelen denominarse
dificultades motoras, “buscadores” porque ———
torpeza, dificultades de buscan input
coordinación y propioceptivo para
disociación. Son niños modular otros sistemas
que controlan poco su sensoriales a los que
cuerpo. son hipersensibles y/o
para regularse o
calmarse. Son niños que
pueden ser tildados de
“ a g r e s i v o s ” ,
“hiperactivos” o
“problemáticos” porque
pueden llegar a tener
conductas en las que
hagan o se hagan daño.
• Pueden
tener dificultades a nivel
motor y también en las
relaciones y en el
rendimiento académico.
Sistema

Táctil Hiporresponsividad Defensividad táctil Trastornos de la



 discriminación táctil
D i fi c u l t a d e s p a r a Estímulos táctiles
registrar la información registrados con gran Dificultad para identificar,
táctil pueden llevar a los intensidad, por lo que organizar y utilizar los
niños a buscar evitan el contacto inputs táctiles. Pueden
intensamente estos corporal y pueden ser niños con
estímulos. r e a c c i o n a r d i fi c u l t a d e s en
impulsivamente al ser actividades que
tocados sin esperarlo, impliquen coordinación y
esto provoca que estén motricidad fina, torpeza
en un estado de motora, pobre
hiperalerta que genera conocimiento de su
d i fi c u l t a d e s e n s u propio cuerpo y/o
desempeño ocupacional problemas de praxis.
y las relaciones
interpersonales,
dificultades para el
apego y vínculo
seguro.

Motor Dispraxia (de base


sensorial)
Presentan dificultad en ——— ———
la planificación motora,
es decir, en la habilidad
para utilizar las manos y
el cuerpo en actividades
que impliquen el uso de
objetos y la resolución
de nuevas situaciones
(Ej. aprenden andar en
bicicleta, abotonarse, etc
m á s t a r d e ) . Ti e n e n
d i fi c u l t a d e s e n l a
organización y
secuenciación de las
tareas, en la resolución
de problemas y en la
conciencia y control
corporales. A veces
pueden ser etiquetados
de “torpes”, “vagos” o
“desinteresados”

Los problemas de la conducta y el trastornos de la integración sensorial, están altamente


relacionados, en Gouze (2009, citado en Pérez y cols. 2011), la comorbilidad es del 63%, siendo
más común en niños con subtipo de hiperresponsividad o buscador sensorial (Dunn, 1997; Miller
2007, citados en Pérez, 2012), y en niños con problemas del desarrollo motriz, la relación es del
95% (DeGangi, 2000, citado en Pérez, 2012). Los patrones más comunes son la conducta
negativista –desafiante, activa y pasiva, intimidación, control de la ira y violencia. Y los estudios
longitudinales muestran que el inicio de estos patrones en la infancia aumentan la probabilidad al
consumo de drogas, delincuencia, deserción escolar y bajo rendimiento académico (Horner y
Sheibe, 1997; Rasmussen y Gillberg, 2000; Zuckerman, 1994, citados en Imperatore, 2005;
Briggs-Gowan, Carter, Bosoon- Hennan, Guyer y Horwitz, 2006, citados en Pérez, 2012; Zimmer y
Desch, 2012).