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SUCESIONES TESTAMENTARIAS ANTE

NOTARIO
may 2, 2016 | Artículos de interés

Al fallecer una persona que otorgó testamento, su voluntad queda expresada en el mismo y
sus herederos pueden acudir ante Juez o Notario a iniciar el trámite sucesorio.
Para acudir ante Notario, se requerirá:
a).- Que no haya controversia entre los herederos;
b).- Que éstos sean mayores de edad capaces, menores emancipados (aquellos menores
que hayan contraído matrimonio) o personas morales; y
c).- Que el testamento que se exhiba hubiere sido otorgado ante Notario (Testamento
Público Abierto).
Algunas de las ventajas de tramitar una sucesión testamentaria ante Notario y no ante Juez
son las siguientes:
– Los interesados pueden elegir libremente con qué Notario llevar el trámite; y
– La sucesión se concluye en menos tiempo y a un costo más bajo.
El trámite sucesorio notarial se compone principalmente de tres etapas:
I. La de aceptación de Herencia y designación y aceptación del cargo de Albacea;
II. La de protocolización de inventarios y avalúos; y
III. La de partición y/o Adjudicación de los bienes.
ETAPA I. Aceptación de Herencia y designación y aceptación del cargo de Albacea.
En esta etapa, los herederos, el albacea designados y los legatarios (si los hubiere), acuden
ante el Notario para iniciar el trámite sucesorio presentando el testamento y el acta de
defunción de la persona, para acreditar su fallecimiento. Con esto, el Notario deberá obtener
del Archivo General de Notarías y del Archivo Judicial del Tribunal Superior de Justicia,
ambos de esta Ciudad y en su caso, del último domicilio que haya tenido el autor de la
sucesión, los informes para determinar si el testamento presentado fue el último que otorgó.
Una vez que se confirmó lo anterior, se procede a la elaboración del instrumento de
Aceptación de Herencia, en el cual se reconocen los derechos sucesorios de cada heredero
o legatario, además se hace constar la designación y aceptación del cargo de albacea y en
su caso, la renuncia o repudio de derechos que haga alguno de los herederos o legatarios.
Firmado el instrumento, el Notario realizará dos publicaciones en un periódico de amplia
circulación, cuyo objetivo es dar a conocer el contenido del instrumento para que las
personas que consideren tener derecho a heredar o que tengan asuntos pendientes con el
autor de la sucesión, los hagan valer oportunamente.
ETAPA II. Protocolización de inventarios y avalúos
Cumplido lo anterior, el albacea procederá a la elaboración de un inventario y un avalúo de
los bienes que integran la masa hereditaria.
ETAPA III. Partición y/o Adjudicación de los bienes.
El trámite sucesorio concluye, tratándose de inmuebles, con la escritura de adjudicación de
bienes, que es el título de propiedad que acredita a los herederos y en su caso, a los
legatarios, como nuevos propietarios de los mismos para su debida inscripción en el Registro
Público de la Propiedad.
Es de advertir que la segunda y tercera etapas, es decir, tanto la protocolización de
inventarios y avalúos, cuanto la adjudicación de los bienes, pueden hacerse constar en un
solo instrumento.

Lo recomendable siempre que fallezca una persona que haya otorgado testamento, es
acudir ante un Notario, quien revisará la documentación y verificará la procedencia y, una
vez confirmada la viabilidad del proceso, se encargará de que se cumpla la voluntad del
fallecido y que el patrimonio que hubiere tenido, se reparta entre los herederos o legatarios,
como corresponda.
Autor: Alejandra Martínez Vargas.
Fecha de Publicación: 02 de mayo del 2016.

LAS RENUNCIAS
HEREDITARIAS ANTE
NOTARIO Y SUS EFECTOS
11 AGO. 2015
Se suele decir que el fenómeno sucesorio pasa por
tres fases: Primero, la apertura de la sucesión, por
muerte o declaración de fallecimiento, según el artículo
657 del Código Civil. Segundo, la delación o llamamiento
hereditario, según el artículo 658 y por último, en tercer
lugar, la adquisición de la herencia. Eso lo resume muy
bien el artículo 991 del Código Civil cuando dice que
nadie podrá aceptar ni repudiar sin estar cierto de la
muerte de la persona a quien haya de heredar y de su
derecho a la herencia.

Lo anterior implica que, al fallecer una persona, es muy


importante que primero confirme el fallecimiento,
obteniendo certificado de defunción de la persona de
cuya sucesión se trate. Luego deberá comprobar su
derecho a heredar, si así resulta tras la tramitación del
acta de declaración de herederos o tras la obtención de
copia autorizada del último testamento válido. Y una vez
cierto de estas dos circunstancias, ya puede aceptar o
renunciar la herencia.

¿Cómo es el sistema español de adquisición de la herencia?

En nuestro sistema, la herencia se entiende como un


patrimonio en transmisión, en que el heredero que
acepta la herencia ocupa el lugar del fallecido en las
relaciones jurídicas. Este sistema, como se puede
apreciar, es distinto al anglosajón, en que el patrimonio
hereditario se transforma en un patrimonio en
liquidación, encargado éste a órganos especiales que
entregarán el remanente, si lo hubiere, a los
beneficiarios.

Por tanto, cuando fallece una persona, todos los bienes


y derechos de que esa persona era titular, se transmiten
al heredero que haya aceptado la herencia. Pero
además del activo también se transmite el pasivo, las
deudas y las obligaciones, por lo que es importante que
previamente a aceptar, el heredero se plantee si acepta
la herencia (en cuyo caso se pone en el lugar del
causante y pasa a recibir el activo, pero también a
responder del pasivo) o si la renuncia (en cuyo caso no
recibe ni activo ni es responsable de las deudas y
obligaciones).

A estos efectos, dice el artículo 1003 que por la


aceptación pura y simple, o sin beneficio de
inventario, quedará el heredero responsable de todas
las cargas de la herencia, no sólo con los bienes de
ésta, sino también con los suyos propios.

También cabe limitar la responsabilidad del heredero


mediante la aceptación a beneficio de inventario, que
ha sido modificada por la Ley de la Jurisdicción
Voluntaria, para admitirse su tramitación íntegramente
notarial, en los artículos 1010 y siguientes del Código
Civil. Aquí, la aceptación de le herencia sí se asimila al
sistema anglosajón que vimos: se liquida la herencia,
pagando primero a acreedores y legatarios, y de haber
remanente, se lo adjudica el heredero. Si no hay
suficiente, el heredero no responde de las deudas del
causante con su propio patrimonio.

Características comunes a la aceptación y renuncia hereditarias.

Sus caracteres comunes generales los encontramos en


los artículos 988 a 991 del Código Civil. De ellos
extraemos que es un negocio jurídico:

-Unilateral, pues puede hacerlo cada heredero con


independencia del resto de herederos. Por tanto, no es
necesario que todos los herederos se pongan de
acuerdo para aceptar o renunciar, ni para hacerlo a la
vez, ni en el mismo Notario.
-Son actos enteramente voluntarios y libres.

-No podrá hacerse en parte, a plazo, ni


condicionalmente. Por tanto, no se puede aceptar parte
de una herencia y renunciar otra (no cabe aceptar el
dinero y no los inmuebles, por ejemplo). Un caso especial
es el que resulta si el heredero es a la vez legatario, en
cuyo caso esta regla sí admite matizaciones.

-Son irrevocables, de modo que no se puede cambiar


de opinión una vez realizada, y no podrán ser
impugnadas sino cuando adoleciesen de algunos de los
vicios que anulan el consentimiento, o apareciese un
testamento desconocido.

¿Quién puede aceptar o repudiar una herencia o legado?

Hay que distinguir en primer lugar la capacidad para ser


heredero o legatario (que vendrá determinada por la
relación entre el heredero o legatario y la persona
fallecida, por ejemplo: no podrá serlo quien haya
cometido alguna de las causas de indignidad del artículo
756 del Código Civil) de la capacidad para aceptar o
repudiar la herencia mediante un negocio jurídico
derivado de una declaración de voluntad que requiere y
presupone ser heredero o legatario.

La aceptación o repudiación de la herencia es necesaria


tanto en los llamamientos derivados de un testamento
como en aquellos casos en que no había testamento y
se ha tenido que tramitar una declaración de herederos
abintestato.
Como reglas especiales, y sin perjuicio de las de los
artículos 992 y siguientes del Código Civil,
los progenitores de los menores sometidos a patria
potestad deberán observar los párrafos 2 y 3 del artículo
166 del Código Civil, que dicen que los padres deberán
recabar autorización judicial para repudiar la
herencia o legado deferidos al hijo. Si el Juez
denegase la autorización, la herencia sólo podrá ser
aceptada a beneficio de inventario. No será necesaria
autorización judicial si el menor hubiese cumplido
dieciséis años y consintiere en documento público, ni
para la enajenación de valores mobiliarios siempre que
su importe se reinvierta en bienes o valores seguros.

En materia de tutela, las posibilidades de actuación del


tutor se recoge en el artículo 271.4, que se aplica por
analogía al curador, y que dice que el tutor necesita
autorización judicial para aceptar sin beneficio de
inventario cualquier herencia, o para repudiar ésta o
las liberalidades.

Los menores emancipados podrán repudiar y


aceptar a beneficio de inventario por sí solos, ya que
esos actos no se consideran un acto dispositivo que
ponga en peligro sus bienes y que haga necesaria una
intervención a modo de consentimiento de los padres o
curador. Por tanto, no podrán aceptar pura y
simplemente sin consentimiento de los padres o curador.

¿Cómo se acepta o renuncia una herencia?


El heredero podrá aceptar la herencia en cualquier
tiempo, pero eso no implica que pueda estar inactivo sin
manifestarse sobre ese punto cuando puede haber un
perjudicado, como por ejemplo un coheredero que quiere
dejar delimitada su porción, o un legatario que quiere
recibir la cosa legada. Por eso, los interesados pueden
realizar la interpellatio in iure, que es un requerimiento
antes judicial, ahora notarial, para que el llamado
manifieste si acepta o no. Se recoge en los artículos 1004
y 1005, y que traté en este post.

La aceptación pura y simple puede ser expresa o tácita.


Matiza el Código Civil que expresa es la que se hace
en documento público o privado, y tácita es la que se
hace por actosque suponen necesariamente la voluntad
de aceptar, o que no habría derecho a ejecutar sino con
la cualidad de heredero. Los actos de mera conservación
o administración provisional no implican la aceptación de
la herencia, si con ellos no se ha tomado el título o la
cualidad de heredero.

Se entiende aceptada la herencia cuando el heredero


vende, dona o cede su derecho, cuando el heredero lo
renuncia a beneficio de uno o más de sus coherederos
(aunque sea gratuitamente) o cuando la renuncia por
precio a favor de todos sus coherederos indistintamente
(salvo en este último caso que la renuncia fuere gratuita
y los coherederos a cuyo favor se haga son aquéllos a
quienes debe acrecer la porción renunciada).

Por todo lo anterior, y para fijar la voluntad del heredero


de aceptar, lo aconsejable es que realice la
manifestación expresamente en documento público
ante Notario.
Efectos y forma de la renuncia hereditaria.

Cada vez más las herencias pueden tener deudas o


cargas que hagan que aceptarlas sea antieconómico. Y
eso, cuando las deudas son conocidas, pues algunas
potenciales cargas hereditarias, como las fianzas o
avales que el fallecido había prestado o consentido en
vida, pueden suponer un susto sobrevenido. Esa es la
razón por la cual cada vez hay más renuncias
hereditarias.

Pero renunciar a la herencia implica no ser heredero,


lo que supone que desaparece la delación que existía a
favor del renunciante, lo que dará lugar al llamamiento
del heredero sustituto, al derecho de acrecer o a la
apertura total o parcial de la sucesión intestada. Es
relevante mencionar el artículo 923, ya que, renunciando
todos los parientes del grado más próximo, pasa a los del
siguiente grado sin derecho de representación.

No obstante, la repudiación no implica renuncia a


todos los beneficios, como se infiere del artículo 833
(El hijo o descendiente mejorado podrá renunciar a la
herencia y aceptar la mejora), del artículo 890.2 (El
heredero que sea al mismo tiempo legatario, podrá
renunciar a la herencia y aceptar el legado, o renunciar
éste y aceptar aquélla), y el artículo 928 (No se pierde
el derecho de representar a una persona por haber
renunciado a su herencia), pero también encontramos el
artículo 440 (El que válidamente repudia una herencia se
entiende que no la ha poseído en ningún momento).
Además, la Ley del Contrato de Seguro de 8 de octubre
de 1980, en su artículo 85, para el seguro de vida por
causa de muerte, entiende que los beneficiarios que
sean herederos conservarán dicha condición aunque
renuncien a la herencia.

La Ley de la Jurisdicción Voluntaria establece ahora, al


modificar el artículo 1008 del Código Civil que la
repudiación de la herencia deberá hacerse ante
Notario en instrumento público, eliminando la posibilidad
anterior de hacerla también judicialmente. Por tanto, toda
renuncia ahora es notarial y, aunque está todavía
pendiente de desarrollo arancelario, me atrevo a decir
que seguramente será un documento de los
denominados “sin cuantía”, de modo que será rápido
y barato.

Puede ser importante, entrado ahora brevemente en


técnica notarial, solicitar del renunciante
manifestación expresa sobre si la renuncia se
produce como consecuencia de haber utilizado el
derecho a formalizar inventario o deliberar, del mismo
modo que si se deriva de una interpelación del 1005.

En este último caso, sería incluso conveniente, para


cerrar el círculo entre la renuncia y el 1005, que el
Notario ante el que se renuncie, si es distinto,
notifique la renuncia,siempre con conocimiento y
requerimiento expreso del renunciante, al Notario que ha
formalizado el requerimiento. El objeto de esta
notificación sería que el Notario que formalizó el
requerimiento no expida copia del mismo sin
contestación, de modo que se pueda dar una apariencia
de que, por omisión, se ha aceptado pura y simplemente,
cuando se ha renunciado expresamente.
Cuidado con las renuncias fraudulentas.

Además de por deudas del causante, también puede el


heredero tener la tentación de renunciar por deudas
propias, esto es: No acepto la herencia de mis padres
porque nada más la adquiera, mis acreedores me la van
a embargar y ejecutar. A esta actitud fraudulenta intenta
poner fin el artículo 1001.1, cuando dice que si el
heredero repudia la herencia en perjuicio de sus propios
acreedores, podrán éstos pedir al Juez que los autorice
para aceptarla en nombre de aquél.

Hay que recordar, además que el artículo 1002 dice que


los herederos que hayan sustraído u ocultado algunos
efectos de la herencia, pierden la facultad de
renunciarla, y quedan con el carácter de herederos
puros y simples, sin perjuicio de las penas en que
hayan podido incurrir.

ARTICULO: DERECHO DE SUCESIONES


Por: ARTURO ZAPATA AVELLANEDA9:342 Comentarios
DERECHO DE SUCESIONES.

Concepto. Los Sistemas Sucesorios y su evolución en la Legislación Peruana.


Sistemática del Código Civil. Elementos. Relaciones con otras ramas jurídicas.-

1. CONCEPTO.-

El Derecho de Sucesiones es una disciplina jurídica autónoma del derecho civil que se
encarga de regular jurídicamente la transmisión del patrimonio de una persona natural
(física), a su fallecimiento[1].

En la doctrina y en diversas legislaciones se le denomina también como derecho


hereditario, sucesorio, sucesoral, de sucesión, de las sucesiones, de la sucesión
hereditaria y de sucesión por causa de muerte.
Existen diferentes conceptos doctrinarios sobre Derecho de Sucesiones, sin embargo,
para nuestro estudio, simplemente lo definiremos como aquél conjunto de normas y
principios jurídicos según los cuales se realiza la transmisión del patrimonio de una
persona natural, que ha dejado de existir, dicha transmisión constituye la sucesión, el
patrimonio transmitido es la masa hereditaria y quien recibe la herencia son los
sucesores quienes pueden serlo en calidad de herederos o de legatarios.

2. LOS SISTEMAS SUCESORIOS Y SU EVOLUCIÓN EN LA LEGISLACIÓN


PERUANA.-

El derecho de las sucesiones no ha sido una materia inmutable, por el contrario ha sido
entendido de diversas maneras a través de la historia. Esta disciplina jurídica ha sufrido
una evolución a través del tiempo y de su regulación en normas jurídicas.

2.1. Sucesión In Personam (Sucesión sobre la persona).-

En el Derecho Romano, era indispensable que alguien ocupara el lugar del difunto a su
fallecimiento, continuando así su personalidad. En forma accesoria, recibía también los
bienes. En el Derecho Germano, se consideró que extinguiéndose la persona con la
muerte, la sucesión no podía ser en ella sino en sus bienes.
El primer sistema, adoptado en algunas legislaciones, recibe hoy muchas críticas. En
primer lugar, se trata de una ficción. Al respecto, Borda[2] afirma que “lo que esta muerto
no puede continuarse y que una ciencia social, como lo es la ciencia jurídica, no puede
apoyarse en ficciones, porque ello significa admitir puntos de partida falsos. Agrega que
si el heredero continúa la persona del causante, si ocupa su lugar, no se explica que se
el reconozca el beneficio de inventario, puesto que este es un remedio que se concede
al antecesor”.

En el mismo sentido Messineo[3] anota que “el error de esta fórmula está en no tener
en cuenta el hecho de que, a lo sumo, la denominada continuación se limita a las
relaciones patrimoniales y ni siquiera a todas, y, por consiguiente, no involucra para
nada la personalidad del difunto o del heredero; la cual, por demás es incomunicable”.
Agrega que, “si se quiere decir que el sucesor se sustituye en una denomina
personalidad patrimonial, tanto vale decir que el sucesor se sustituye en la situación
patrimonial del difunto”, siendo ésta la expresión adecuada.

2.2.- Sucesión In Re (Sucesión sobre las cosas).

La realidad jurídica de hoy es que el heredero sucede al causante únicamente en sus


bienes. En el sistema de la sucesión en los bienes el heredero no ocupa el lugar del
difunto. Es un liquidador del patrimonio de éste; paga sus deudas con los bienes que
recibe, realizando el activo; el saldo se divide entre los coherederos. Éstos no reciben,
como en el sistema de la sucesión de la persona, un activo y un pasivo, sino
simplemente un remanente.

Es por tal razón que el legislador nacional, al regular las instituciones que derivan de
esta rama jurídica dentro de la codificación civil inicialmente la ubicaron dentro de las
formas de adquirir la propiedad en calidad de herencia, adoptando la tesis germana
(sistema de la sucesión en los bienes), para posteriormente, ir puliendo y definiendo los
alcances del derecho de sucesiones dándole una normatividad adecuada en libros
especiales del Código Civil como ocurrió en el texto normativo de 1936 y luego en el de
1984.

2.3.- Evolución en la Legislación Peruana.-


El derecho a la herencia (entendido como derecho sucesorio) es un derecho
fundamental reconocido en el Inc. 16 del art. 2 de la Constitución Política del Perú de
1993. Según Ferrero Costa[4] este derecho se encuentra relacionado con el derecho a
la propiedad[5] y en lo que concierne a la herencia, tienen derecho a ella los sucesores,
quienes pueden ser herederos o legatarios según su designación legal o voluntaria.
Señala que su fundamento se encuentra en dos principios basados en el derecho
romano.

a. La familia, pues en realidad desde un punto de vista social el patrimonio de una persona
es familiar, en cuanto es la familia la que disfruta del mismo. Apartarla significaría una
desposesión forzosa lejana a la justicia.

b. La propiedad, pues si una persona puede disponer de su patrimonio en vida, a título


oneroso o gratuito, mal podríamos impedirle el ejercicio de este derecho mortis causa,
sea por voluntad declarada o presunta.

La regulación jurídica del derecho de sucesiones dentro de la codificación civil nacional


se puede resumir en el siguiente cuadro:

CÓDIGO FUENTE ESTRUCTURA CARACTERÍSTICAS

CIVIL

CÓDIGO CIVIL CódigoNapoleónico Título Preliminar No tenía libro especial. No


1852 obstante, trataba a la sucesión
Libro I : D. después de los Derechos
Promulgado de las Personas. Reales o de las Cosas, como
Característica una derivación de los mismos,
29/12/1851 Libro II : D. de las Cosas. en una sección titulada “Del
Romanista. modo de adquirir el dominio por
Vigencia Libro III: herencia”.
D. de Obligaciones
28/07/1852 ylos Contratos

CC Alemán (1900) Titulo Preliminar Libro especial. El Libro Tercero


estuvo dividido en cuatro
CC Brasil (1916) Libro I : Personas secciones:

CÓDIGO CIVIL CC Suizo (1907) Libro II : Familia 1. Sucesión en general,


1936 enunciando normas comunes a
CC Perú (1852) Libro III : D. de Sucesión. la sucesión testamentaria y
abintestato.
ComisiónRevisora Libro IV : Derechos
Reales 2. Sucesión Testamentaria, donde
08/09/1922 Característica detalla todo lo relativo a esta
Patrimonialista Libro V : De las clase de sucesión.
obligaciones
3. Sucesión Legal, referida a
Vigencia normas de sucesión intestada.

30/08/1936 4. Masa Hereditaria y la


Devoluciónde la Herencia,
normando su liquidación,
división y partición.

Se caracteriza por Titulo Preliminar. Libro especial. Respecto al


ser un Libro IV destacan 3 cosas:
CÓDIGO código Humanista Libro I : D. Personas
con una filosofía 1. El libro pasa de ser “Del
CIVIL 1984 personalista Libro II : Acto Jurídico. derecho de Sucesión” a
nombrarse como “Derecho de
Libro III : D. de Familia. Sucesiones”

Comisión Libro IV : D.de2. Mantiene la estructura de


Sucesiones. cuatro secciones del libro
Tercero del Código de 1936,
Revisora
Libro V : D. Reales. pero cambia el nombre de la
sección tercera de sucesión
Ley 23403
Libro VI : D. “legal” por “intestada”.
27/05/1982 Obligaciones
3. Mejor ubicación sistemática de
Libro VII : Fuente de los libros frente al Código
derogado pues el Derecho de
Oblig.
Sucesiones se ubica después
Promulgado de los libros de derecho de
Libro VIII: Prescr. y
personas, acto jurídico y de
D.L. Nº 295 Caduc.
derecho de familia.

24/07/1984 Libro IX : Registro


Públicos

Libro X : D. Inter.
Privado
Vigencia:
Titulo Final
14/11/1984
3. SISTEMÁTICA DEL CÓDIGO CIVIL SOBRE EL DERECHO DE SUCESIONES.-

El Código Civil de 1984 vigente ha considerado en el libro IV la regulación del Derecho de


Sucesiones; es a partir de los artículos 660 a 880 en los cuales se desarrolla el régimen jurídico
que se refiere a las Sucesiones. Con respecto al tema que nos ocupa, el Libro IV se divide en
cuatro secciones, a saber:
4. ELEMENTOS.-

Como afirma Augusto Ferrero, “… los elementos de este proceso son el causante, los
sucesores y el conjunto de bienes y obligaciones objeto de transmisión.

4.1. El Causante (De Cujus)

Es la persona natural quien a su muerte genera la sucesión. Tiene un derecho, que es


el de trascender en las personas más allegadas a él a través de su patrimonio. Para
ello, en vida tiene la posibilidad de ordenar la sucesión de su patrimonio mediante la
figura del testamento, el cual tendrá efectos jurídicos luego de acaecida su muerte. En
todo caso, la sucesión puede ser testamentaria, si el causante al morir dejara
testamento, o ab-intestato o intestada, en caso contrario.

4.2. Los Sucesores.

Conocidos como causahabientes, quienes más que un derecho, tienen el deber de


mantener, proteger y continuar el acervo imaginario[6], de manera tal que la célula
familiar del “de cujus” se fortalezca y contribuya al mejoramiento de la sociedad en
general, teniendo así la sucesión un fin espiritual. Esta es su justificación. Lo material
es una consecuencia”[7]. Los sucesores se distinguen entre herederos (forzosos y
legales; y, en caso de sucesión testamentaria voluntarios) y legatarios (exclusivamente
en sucesión testamentaria).

4.3. La Masa Hereditaria.

Son el conjunto de bienes, derechos y obligaciones materia de la sucesión. Distinguimos


entre sus componentes a:

4.3.1. Los bienes: Entendidos como aquellos objetos corporales o incorporales, muebles
o inmuebles que hayan pertenecido en vida al causante bajo algún derecho real principal
(posesión, propiedad, uso, usufructo, servidumbre, etc.) o accesorio (hipoteca, garantía
mobiliaria, anticresis o derecho de retención).
4.3.2. Los derechos: Entendidos como aquellas facultades o prerrogativas que tuvo el
causante y que al morir no fueron requeridas o ejecutadas por éste o que habiéndose
iniciado la acción judicial haya ocurrido la muerte durante el proceso. Por ejemplo: el
derecho de incoar judicialmente (demandar) el cobro de una acreencia en contra de un
deudor (mutuatario) en un mutuo de dinero o de apersonarse al proceso judicial en el
estado en que se encuentre si en vida el causante inicio el cobro de la deuda en la vía
procedimental pertinente.

4.3.3. Las obligaciones: ya sea que su naturaleza fuera de derecho público (como el
caso de las obligaciones tributarias) o de derecho privado, y en cuanto a las últimas, sea
que éstas se hayan originado de manera voluntaria[8] o por imperio de la ley, en tal caso
distinguimos de:

- Las obligaciones nacidas de manera voluntaria:

o Aquellas originadas por los contratos.

El art. 1351 define a los contratos como el acuerdo de las partes (acreedor y deudor) a
fin de crear, modificar, regular o extinguir relaciones jurídicas de naturaleza patrimonial.
Este acuerdo tiene por finalidad crear las obligaciones y éstas se materializan en
diversos tipos de prestaciones siendo las más comunes las de dar (se entiende entrega
de bienes ciertos o bienes inciertos según su naturaleza), de hacer (que implican la
realización de servicios) y las de no hacer (abstenciones).

Por los contratos se crean obligaciones (para el sujeto pasivo) y surgen derechos (para
el sujeto activo). Estos derechos y obligaciones pueden ser materia de trasmisión
sucesoria. En caso de incumplimiento parcial, tardío o defectuoso de las obligaciones
importan su inejecución pudiendo iniciarse las acciones legales pertinentes que nuestro
ordenamiento jurídico permite a la cual se le puede sumar la de indemnización de daños
y perjuicios. En este caso existirá la responsabilidad civil contractual.

o Aquellas originadas por la gestión de negocios.

Esta institución se encuentra regulada en el art. 1950 CC el cual prescribe que quien
careciendo de facultades de representación y sin estar obligado asume
conscientemente la gestión de los negocios o la administración de los bienes de otro
que lo ignora, debe desempeñarla en favor de éste. Se entiende que, para el caso del
derecho de sucesiones las actividades que haya realizado el(los) gestor(es), serán
asumidas por el beneficiario, por lo tanto, la responsabilidad en cuanto a las obligaciones
que se generen podrán ser trasmitidas a los sucesores de cualquiera de las partes.

Respecto a la responsabilidad del dueño de los bienes o de los negocios se entiende


que, aunque no hubiese ratificación expresa en vida, siempre que se haya acaecido un
aprovecho de las ventajas de la gestión, a su muerte, los sucesores del causante
beneficiado deberán cumplir las obligaciones que el gestor ha asumido por él en nombre
propio y hacerse responsable de ellas; reembolsar los gastos efectuados por el gestor
con los intereses legales generados a partir del día en que se han realizado; e
indemnizar los daños y perjuicios que haya sufrido el gestor en el desempeño de la
gestión. La misma obligación le concierne cuando la gestión hubiese tenido por objeto
evitar algún perjuicio inminente, aunque de ello no resultase provecho alguno.

El art. 1353 CC señala que en cuanto a la responsabilidad del gestor, el juez apreciará
las circunstancias que indujeron al gestor a encargarse de la gestión para fijar la
amplitud de su responsabilidad, establecer el monto de los gastos que deban
reembolsársele y fijar la indemnización por los daños y perjuicios que hubiere sufrido en
el desempeño de la gestión. Este derecho también es materia de trasmisión mortis
causa de puro derecho a los sucesores si el gestor falleciera.

o Aquellas originadas por la promesa unilateral

Según el art. 1956 CC por la promesa unilateral el promitente queda obligado, por su
sola declaración de voluntad, a cumplir una determinada prestación en favor de otra
persona. Para que el destinatario sea acreedor de la prestación es necesario su
asentimiento expreso o tácito, el cual opera retroactivamente al momento de la promesa.
Estos derechos también son materia de trasmisión sucesoria tanto para quien realizó la
promesa unilateral y fallece como para quien pudo haber resultado beneficiario con la
prestación ofrecido por el promitente.

- Las obligaciones nacidas por virtud de la ley:

o Aquellas originadas por la responsabilidad civil extra contractual.

Estas obligaciones se materializan en las indemnizaciones por daños y perjuicios que


se deriven de i) la responsabilidad civil extra contractual subjetiva, sean por dolo o por
culpa según el art. 1969 CC y ss. (Ej: una indemnización por el incumplimiento de los
esponsales por el promitente que no cumplió con celebrar el matrimonio siempre que la
promesa conste de manera indubitable y el perjudicado haya incoado su demanda
dentro del plazo señalado en la ley); o, ii) una responsabilidad civil extra contractual
objetiva sea por el uso o empleo de un bien riesgoso o peligroso o por el desempeño de
una actividad riesgosa o peligrosa según el art. 1970 CC y ss. (Ej: la indemnización
causada por un accidente de tránsito, etc.).

o Aquellas originadas por el enriquecimiento sin causa.

Conforme al art. 1954 CC aquel que se enriquece indebidamente a expensas de otro


está obligado a indemnizarlo. Este derecho a ser indemnizado (para el caso del
perjudicado) u obligación de indemnizar (para el caso de quien se enriqueció sin causa)
también se trasmite mortis causa a los sucesores. Sin embargo, según el art. 1955 CC
esta acción no es procedente cuando la persona que ha sufrido el perjuicio pueda
ejercitar otra acción para obtener la respectiva indemnización.

5.- RELACIONES CON OTRAS RAMAS JURÍDICAS.-


a. CON LAS RAMAS DEL DERECHO PRIVADO.-

 Con el Derecho Civil, en general, pues esta materia se relaciona con todos los campos
del Derecho Común por tener instituciones que le son afines; como por ejemplo, con:

 Derecho de Personas: Se relaciona con temas como el nacimiento y la atribución de


derechos patrimoniales al concebido a condición de que nazca vivo, la capacidad
jurídica (de goce o de ejercicio), el derecho a la intimidad, al secreto e inviolabilidad de
las comunicaciones o las prohibiciones a la publicación póstuma de las memorias del
causante, al domicilio, la ausencia y la muerte (inclusive la muerte presunta).

 Derecho de Familia: Pues al existir vínculos de parentesco se establece la vocación


hereditaria sea para aquellos que tengan una relación consanguínea, un vínculo de
afinidad en virtud al matrimonio, o un vínculo legal como en el caso de la adopción.

 Derechos Reales: Pues la sucesión es una forma originaria de adquirir la propiedad de


los bienes, siendo materia de sucesión cualquier derecho real principal o accesorio
cuando así lo permita la ley.

 Derecho de las Obligaciones: En la medida que las obligaciones son también objeto
de transmisión. Salvo aquellas que son de naturaleza intuito personae, las cuales no se
transmiten por sucesión.

 Derecho de las Fuentes de las Obligaciones. Pues algunas figuras contemplan la


posibilidad de transmisión de las obligaciones sean por contratos (renta vitalicia, etc.),
las indemnizaciones en casos de responsabilidad civil extra contractual, la obligación de
devolución en el enriquecimiento sin causa, pagar una recompensa ofrecida en vida
como en el caso de la promesa unilateral, etc.

 Acto Jurídico: Pues sus normas son aplicables a los testamentos al ser éste la última
voluntad del causante.
 Derecho Internacional Privado: En aquellos casos en que es necesario determinar la
legislación aplicable a la sucesión, cuando existe conflicto de leyes en relación con el
causante, los sucesores y la masa hereditaria.

b. CON LAS RAMAS DEL DERECHO PÚBLICO.-

 Con el Derecho Constitucional: al ser reconocido el derecho a la herencia por el inciso


16 del artículo 2 de la Constitución Política del Perú de 1993 entre el listado de los
derechos fundamentales de la persona.

 Con el Derecho Procesal Civil: que trata los procesos no contenciosos de inventario
(art. 763 CPC), la administración judicial de bienes (art. 769 CPC), la declaración de
desaparición, de ausencia o de muerte presunta (art. 790 CPC), el reconocimiento de
presencia y existencia (art. 794 CPC), la comprobación de testamento (art. 817 CPC),
la sucesión intestada (art. 830 CPC), la rendición, aprobación o desaprobación de
cuentas, que se tramitan como proceso de conocimiento, abreviado o sumarísimo
dependiendo de la cuantía, al igual que la partición, etc.

 Con el Derecho Notarial: en lo que respecta al otorgamiento de testamento por escritura


pública y cerrado y a la protocolización de los ológrafos regulados por el artículo 67y
siguientes del Decreto Legislativo N° 1049 y su reglamento (Decreto Supremo N° 003-
2009-JUS), así como también en aquellos casos en que, por ley especial, se ha
delegado a los notarios algunas competencias en materia de sucesiones (como
sucesión intestada, facción de inventarios, comprobación de testamentos cerrados, etc.)
conforme a la Ley 26662.

 Con el Derecho Registral: en lo que se relaciona con la inscripción de los testamentos


y el registro de las sucesiones intestadas los cuales se inscriben en el registro personal
de las oficinas de Registros Públicos de conformidad con el TUO del Reglamento
General de los Registros Públicos (Decreto Supremo N° 079-2005-SUNARP).

 Con el Derecho Tributario: el cual tiene como finalidad velar por el cumplimiento del
pago de los tributos del sujeto pasivo de la relación jurídica tributaria en calidad de
contribuyente o responsable, como por ejemplo el pago del impuesto a la renta o del
impuesto predial sobre el patrimonio del causante, afectando con el mismo a los
sucesores a partir de la fecha del fallecimiento. Asimismo, de ser el caso, los tributos
que gra€van el patrimonio serán aplicables a los sucesores como condóminos de
determinados bienes. Cabe mencionar que las multas aplicadas como sanciones por
concepto de la comisión de infracciones tributarias tipificadas en el Libro IV del Código
Tributario no son transmibles mortis causa por ser de naturaleza intuito personae.

[1] De ello se colige entonces que solo las personas naturales son capaces de trasmitir por
sucesión sus bienes a su muerte, pero pueden ser herederos tanto personas naturales como
personas jurídicas.

[2] BORDA, Guillermo A. “Tratado de Derecho Civil Argentino, Sucesiones”. Tomo I, con la
colaboración de Federico J.M. Peltzer. 2da edición. Editorial Perrot. Bs. As. – Argentina. 1964.
Pág. 18.

[3] MESSINEO, Francesco. “Manual de Derecho Civil y Comercial”. Tomo VII: Derecho de las
Sucesiones por causa de muerte – Principios de Derecho Internacional Privado. Traducción de
Santiago Sentis Melendo. E.J.E.A. Buenos Aires – Argentina. 1971. Pág. 8.
[4] FERRERO COSTA, Augusto. Derecho a la Herencia. En “La Constitución Comentada.
Análisis artículo por artículo. Obra colectiva escrita por 117 destacados juristas del país”. Tomo
I. Primera Edición. Editorial Gaceta Jurídica. Lima-Perú. Diciembre 2005. Págs. 174-175.

[5] Apunta el autor que la propiedad es un derecho real principal que se encuentra normado en
el libro de los derechos reales del Código Civil, mientras la herencia es el patrimonio objeto de la
sucesión regulada por el derecho de sucesiones del mismo cuerpo legal.

[6] Esta denominación también conocida como “acervo reconstruido” fue acuñada por Miguel
Luis Arrunátegui en la doctrina jurídica chilena y luego introducida en los artículos 1185 y 1193
del Código Civil de dicho país por Andrés Bello, sin embargo para algunos tratadistas dicha
expresión no es del todo exacta. No obstante se ha vulgarizado tanto que aun cuando constituya
una impropiedad del lenguaje es imposible desterrarla. El acervo imaginario está constituido por
la herencia en sentido estricto más los actos de liberalidad otorgados por el causante sin
dispensa de ser colacionados. Es la masa imputable; el patrimonio objeto de la división. La
fórmula para obtenerla es: relictum debitum + donatum. Dicho cálculo no es otra cosa que una
reunión ficticia. Barbero, citado por Ferrero Costa, señala que “Es importante hacer notar
enseguida que las operaciones antedichas deben ser ejecutadas precisamente en el orden
indicad:, osea, que el debitum debe ser sustraído del relictum antes de agregarle el donatum. Si
aritméticamente es lo mismo agregar antes el donatum y sustraer después el debitum,
jurídicamente la conclusión puede variar por el hecho de que los acreedores, en la hipótesis de
que el debitum superase al relictum, no pueden pretender la reducción del donatum en
satisfacción de sus créditos. En este sentido las donaciones y los anticipos de legítima se reputan
como entrega a cuenta de la herencia. El acervo imaginario se distingue de los conceptos
analizados en que no es forzosos que exista”.

[7] FERRERO COSTA, AUGUSTO. “Derecho de Sucesiones”. En Tratado de Derecho Civil.


Tomo V. Volumen I. Publicaciones de la Universidad de Lima. Editores Cultural Cuzco S.A.
Editorial Rodhas. Lima – Perú. 1994. Pág. 50.

[8] Aquí podemos enmarcar al concepto de acervo imaginario al cual nos referíamos
anteriormente.
SUCESIONES
domingo, 12 de octubre de 2014

INTRODUCCIÓN A LAS SUCESIONES

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CAPITULO I: INTRODUCCIÓN A LAS SUCESIONES


1.1.- CONCEPTO

En su significado el concepto suceder señala que una persona sustituye a otra en una
relación jurídica; el sucesor es como si fuese el sucedido, pero sin ser aquel. En ese
sentido, podemos mencionar que un juez al sustituir a otro, lo sucede, cosa que no
ocurre, por ejemplo, en el caso del comprador, ya que este no sucede al vendedor, sino
que de él adquiere.
El término suceder tiene una connotación más restringida, la cual se refiere a la
transmisión de bienes por causa de muerte, y con este significado es que se le determina
el sinónimo de herencia. El diccionario jurídico mexicano define: “gramaticalmente
herencia significa el conjunto de bienes, derechos y obligaciones que se reciben de una
persona por su muerte”

En sentido objetivo se refiere a la masa o conjunto de bienes; en sentido jurídico es la


transmisión de bienes por causa de muerte.”

El Código Civil para el distrito federal en su artículo 1281 define la herencia en los
siguientes términos: “es la sucesión en todos los bienes del difunto y en todos sus
derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte”. Por tanto, la sucesión o
herencia es la transmisión de todos los derechos y obligaciones, activos o pasivos, de
un difunto que no se extinguen con su muerte.

De modo excepcional se encuentran casos en que se realiza una transmisión semejante


pero sin que el transmitente haya fallecido, son los casos de la muerte civil (histórico) y
de la declaración de presunción de muerte.

La sucesión hereditaria comprende todos los derechos y obligaciones del de cujus que
no se extinguieron con su muerte, formando estos una unidad a la que se le llama
universalidad de derecho.

La regla consiste en que todos los derechos y obligaciones de las personas trascienden
a su muerte, excepto aquellos en que la ley establezca lo contrario. Entre los derechos
que se extinguen con la muerte encontramos los siguientes:

 El usufructo.

 El uso y el derecho de habitación.

 Los derivados de relaciones personalísimas, como el parentesco, el matrimonio y la


patria patria potestad.

 Los provenientes de relaciones intuito personae, como el mandato y la prestación de


servicios profesionales.

 Los derechos políticos también se extinguen con la muerte; por ejemplo, el derecho de
votar.

La sucesión es una institución con características propias e independientes a las demás


instituciones, como el matrimonio, por lo cual resulta imposible encasillarla en otras
figuras jurídicas, tanto en su naturaleza jurídica como en la de los sujetos que en ella
intervienen, como es el casi del albacea, de los legatarios, del heredero, etcétera.

1.2.- ESPECIES DE SUCESIONES

Por la voluntad del autor


En cuanto a la voluntad del autor de la herencia, podemos clasificar las sucesiones en
tres:

Testamentaria. Se regirá la sucesión por la voluntad expresa del autor de la herencia,


esto es, por la voluntad del testador.

Legitima. Se aplicara la voluntad que la ley presuntamente considera que sería la del
autor de la herencia.

Mixta. Se llama así a la sucesión que es en parte testamentaria y en parte legitima o


intestamentaria, por no haber dispuesto el testador de todos sus bienes mediante su
testamento.

Por el procedimiento

Las sucesiones también se pueden clasificar con base en el procedimiento que se puede
seguir para su tramitación:

Judicial. Es la regla, toda sucesión puede tramitarse ante el juez, en todos los casos.

Extrajudicial o notarial. Este procedimiento es excepcional, debido aque solo se puede


tramitar en los casos en que la ley así lo autorice, véase artículos 782 y 872 del Código
de Procedimientos Civiles y la Ley del Notariado para el Distrito Federal.(LNDF)

1.3.- MODOS DE SUCEDER

Los herederos o beneficiarios del autor de la herencia pueden adquirir los bienes
directamente o en su sustitución de otros que no llegaron a ser herederos; también
puede darse el caso de que los herederos tengan que decidir si el autor de la herencia
de quien heredan, a su vez heredo los bienes relativos a otra sucesión, lo anterior se
explica al exponer los diversos modos de suceder:

Por derecho propio. Se designa por derecho propio, por cabeza o de modo directo,
cuando el heredero es llamado directamente por la ley o por el testador; esta es la regla,
por ejemplo, los hijos son llamados por la ley, en primer lugar, para heredar directamente
en la sucesión de sus padres.

Por transmisión. El modo de suceder por transmisión se da en aquellos casos en que el


heredero llamado a una sucesión fallece sin decidir si acepta o no la herencia, en este
caso el o los herederos del heredero fallecido harán valer el derecho de este último, al
decidir si se acepta o no la sucesión: esta formade suceder está regulada por el artículo
1659. A este modo de suceder, para efectos didácticos podemos designarlo como del
“indeciso”, debido a que ocurrirá cuando el heredero fallezca sin decidir respecto de la
aceptación o repudiación de la herencia a que fue llamado.

Por representación. La herencia también puede ser diferida en favor de los herederos
por estirpe, representación o sustitución; este modo de suceder se da cuando la ley
determina que en lugar del probable heredero, que habría sido llamado por cabeza,
deban entrar otra u otras personas a heredar la porción que le hubiese correspondido
al sustituido. Este modo de suceder se establece en la legislación, especifica y
únicamente, los casos señalados por los artículos 1609 y 1632.

1.4.- CAPACIDAD PARA SUCEDER

La capacidad para suceder no es más que la aptitud para la vida jurídica en materia
sucesoria, y esta aptitud se compone de tres elementos:

existencia: quien no es persona y por tanto no puede ser sujeto de derechos y


obligaciones; por ejemplo, el que se muere antes que el autor de la herencia no puede
heredar porque no existe al momento de darse la apertura de la sucesión.

Capacidad: en materia de derecho civil, como ya se dijo, es la regla. No basta con existir
para poder heredar, además se requiere no caer en las incapacidades que marca la ley;
por ejemplo, el notario ante el que se otorga un testamento, si existe, pero es incapaz
de heredar por influjo contrario a la verdad e integridad del testamento.

Dignidad, presupone que el sujeto que desea heredar existe y es capaz, pero que por
razones de orden ético, al legislador le parece que ese sujeto no debe heredar, excepto
que el propio autor de la herencia haya considerado lo contrario.

De lo anterior podemos concluir que para poder heredar se requiere existir, ser capaz y
ser digno.

La regla en materia sucesoria en cuanto a la capacidad para suceder es que todas las
personas físicas o morales son aptas para heredar, excepto los que la ley diga que no,
pero debemos aclarar que la propia ley dice que ninguna persona puede ser privada del
derecho de heredar de una manera absoluta, sino que solo puede ser privado de dicha
capacidad en relación con determinadas personas, o en relación con ciertos bienes , por
tanto , podemos afirmar que la capacidad es la regla y las incapacidades para heredar.
La capacidad para heredar es la actualización de la vocación hereditaria.