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PSICOLOGIA DEL DESARROLLO

EL APEGO

Mg. VÍCTOR HUGO ROSAS IMÁN

DIOLI PAUCAR JORDAN

AREQUIPA – PERU

2018
TRES DEFINICIONES DE APEGO

1. López (2009), de tres componentes: la construcción mental que permite establecer la


relación de pertenencia e incondicionalidad, la unión afectiva que proporciona
sentimientos de alegría y bienestar, y el sistema de conductas de apego focalizado en
mantener un contacto privilegiado.

2. Aizpuru (1994) nos dice que las madres de niños con estilo inseguro-evitativo pueden ser
sobre estimulantes e intrusivas. En el apego inseguro-ambivalente el niño muestra
ansiedad de separación pero no se tranquiliza al reunirse con la madre o cuidador, según
los observadores parece que el niño hace un intento de exagerar el afecto para asegurarse
la atención (Fonagy, 2004)

3. Kerr, Melley, Travea y Pole (2003), exploran la relación entre apego adulto, experiencia y
expresión emocional, y encuentran que el grupo seguro reporta niveles más altos de
afecto positivo, gran cantidad de energía y placer, alta concentración y bajos niveles de
tristeza y apatía.

¿QUÉ ES EL APEGO?

El apego es un vínculo afectivo que se establece desde los primeros momentos de vida entre el
hijo y la madre (o más bien la persona encargada principalmente de su cuidado). Su función es
asegurar el cuidado del recién nacido. El apego cumple un rol clave en el desarrollo psicológico del
niño y en la formación de su personalidad.

El establecimiento del apego desde la infancia más temprana permite que se den dos fenómenos
que harán del niño un ser más o menos dependiente y temeroso; nos referimos al sistema
exploratorio y al sistema afiliativo.

El sistema exploratorio permite al bebé contactar con el ambiente físico a través de


sus sentidos: tocan, miran e intentan introducirse en la boca todo lo que encuentran. Además no
tienen miedo de pasar tiempo con otras personas; esto es debido al sistema afiliativo.

¿Cómo se establece el apego?

De este modo, desde el nacimiento, el bebé observa, toca y es reactivo a todo le dice la figura
principal de apego, que por lo general suele ser la madre. Sobre los 6 meses de vida se establece
un vínculo de apego con la persona con quien tiene más contacto y aparece el miedo ante los
desconocidos.

El apego es el encargado de proporcionar seguridad al niño en situaciones de


amenaza. En concreto, un apego satisfactorio permite al pequeño explorar y conocer el mundo
bajo la tranquilidad de saber que la persona con quien se ha vinculado va a estar allí para
protegerlo.

Cuando esto no ocurre, los miedos e inseguridades influyen en la manera en que el niño se
comporta, lo cual repercutirá en su forma de relacionarse, en las reacciones que obtenga de los
demás y en última instancia en su forma de interpretar el mundo.
LOS 4 TIPOS DE APEGO

1. Apego seguro

Este tipo de apego está caracterizado por la incondicionalidad: el niño sabe que su cuidador no va
a fallarle. Se siente querido, aceptado y valorado. El comportamiento de los niños con apego
seguro es activo, e interactúan de manera confiada con el entorno. Hay buena sintonía emocional
entre el niño y la figura de apego.

Las personas que han tenido un apego seguro en la infancia suelen interactuar con sus
iguales de forma saludable en la edad adulta. No les supone un esfuerzo unirse
íntimamente a las personas y no les provoca miedo el abandono. La dependencia es recíproca y no
les preocupa estar solos.

2. Apego ansioso y ambivalente

En estos casos el niño no confía en sus cuidadores y tiene una sensación constante de inseguridad.
Es por ello que los pequeños con apego ansioso-ambivalente necesitan la aprobación de los
cuidadores y vigilan de manera permanente que no les abandonen. Exploran el ambiente de
manera poco relajada y procurando no alejarse demasiado de la figura de apego.

Los adultos con este tipo de apego sentirán temor a que su pareja no les ame o les desee
realmente. Les resulta difícil interaccionar de la manera que les gustaría con las personas, ya que
esperan recibir más intimidad o vinculación de la que proporcionan. Así, podemos decir que en la
edad adulta este estilo se relaciona con la dependencia emocional.

3. Apego evitativo

Los niños con un apego de tipo evitativo han asumido que no pueden contar con sus cuidadores,
lo cual les provoca sufrimiento. Estos pequeños aprenden a vivir sintiéndose poco queridos y
valorados; muchas veces no expresan ni entienden las emociones de los demás y evitan las
relaciones de intimidad.

En el apego evitativo en la edad adulta, tal y como ocurre en la infancia, se producen


sentimientos de rechazo a la intimidad y de dificultades de relación. Las parejas de
estas personas echan en falta más intimidad en la interacción.

4. Apego desorganizado

Este tipo es una mezcla entre el apego ansioso y el evitativo en que el niño presenta
comportamientos contradictorios e inadecuados. Tienen tendencia a las conductas explosivas y a
la destrucción de juguetes, así como grandes dificultades para entenderse con sus cuidadores.

Buscan evitar la intimidad pero no han encontrado una forma de gestionar las emociones que esto
les provoca, por lo que se genera un desbordamiento emocional de carácter negativo que impide
la expresión de las emociones positivas.

Los adultos que han tenido este tipo de apego de pequeños suelen ser personas con alta carga de
frustración e ira, no se sienten queridas y parece que rechacen las relaciones, si bien en el fondo
son su mayor anhelo.