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LA CONCESIÓN Y LOS MINERALES

La Concesión Minera

es el conjunto de derechos y obligaciones que otorga el Estado y que


confiere a una persona natural, jurídica o al propio Estado la facultad para
desarrollar las actividades de exploración y explotación de la extensión del área o
terreno solicitada.

Es decir, la concesión es el acto jurídico reglado, en cuya virtud el Estado se


desprende de una porción de su dominio para entregar su titularidad a él mismo
como persona de derecho privado o a los particulares. Puede ser entregado por
tiempo indeterminado o determinado.

Derecho Público “a los actos de la autoridad soberana por los cuales se


otorga a un particular (concesionario), a una empresa (concesionaria), determinado
derecho privilegio para la explotación de un territorio o de una fuente de riqueza,
la prestación de un servicio o la ejecución de las obras convenidas.
La primera acepción que la mayoría de los diccionarios da a concesión es
gracia o merced. Otras expresiones la señalan como "el acto soberano que otorga
un favor o beneficio".
En el Derecho Público la concesión se refiere al permiso, autorización del
Poder Ejecutivo a particulares o empresas

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La importancia de la concesión

que no se encuentran explotados por la entidad nacional, estatal o municipal,


las que están obligadas a hacerlas producir para llenar las necesidades de la
colectividad pues este es el fin del Estado, ante lo cual esa tarea es dejada a cargo
de los particulares o empresas. Por tanto, una de las obligaciones de las
concesiones es mantener ese servicio público para satisfacer las necesidades
públicas.
Dejando asentado que la palabra concesión en el Derecho Minero se refiere a
la explotación de un bien del dominio público y entre estos se encuentran las
minas, nos referiremos primero a las concesiones mineras para luego llegar a su
naturaleza jurídica.

el derecho de explotación de determinada riqueza del patrimonio del


Estado y se obliga al concesionario a verificar dicha explotación por su cuenta
y riesgo con condiciones puestas por el Estado a cambio de obtener un fin de
lucro que es el provecho que obtiene por la explotación
Es importante destacar que conforme a nuestro ordenamiento

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legal vigente, la concesión minera no se identifica ni con el usufructo ni con la
propiedad por las razones siguientes: No se identifica con el usufructo porque éste
confiere a su titular el derecho de usar y disfrutar temporalmente de un bien ajeno
(Art. 999° del Código Civil), sin hacerle “ninguna modificación sustancial (Art.
1009° del Código Civil) y con la obligación de devolverlo en el mismo estado en
que fue entregado, mientras que el derecho del concesionario minero es indefinido
y en todo caso irrevocable en tanto no quede incurso en ninguna causal de
extinción. La concesión minera de exploración – explotación conlleva el derecho
de extracción de los minerales, lo cual transforma el yacimiento y conduce a su
eventual agotamiento. El concesionario minero no está obligado a devolver el
yacimiento al término de su explotación ni tampoco a entregar otro yacimiento
igual o similar al que es objeto de una concesión minera.
Asimismo, no se identifica con la propiedad por cuanto el titular de la
misma no es propietario del yacimiento ni del suelo o del subsuelo donde se
encuentre, porque el dominio siempre reside en el Estado. El concesionario tiene
derecho de explorar – desarrollar – explotar el yacimiento, facultades que tiene la
categoría de un derecho real por disposición de la ley, pero cuyo origen es
administrativo y que consiste en la suma de atributos que la ley le reconoce al
concesionario. Sin embargo, es preciso aclarar que el concesionario sí adquiere un
derecho de propiedad sobre las sustancias mineras extraídas y puede disponer
libremente de ellas, con arreglo al sentido implícito del Art. 4° del Texto Único
Ordenado.

2.- NATURALEZA JURÍDICA DE LA CONCESIÓN MINERA:


Es un acto jurídico administrativo emanado de la autoridad competente.
Entendiendo al acto administrativo desde el punto de

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vista material y formal.
Considerado el acto desde el punto de vista material, habrá que referirse a su
contenido, y por ello sería acto administrativo, en sentido material, toda
manifestación de voluntad de un órgano del Estado, sea éste administrativo,
legislativo o judicial, con tal que la substancia, el contenido sea de carácter
administrativo. Por ello, puede considerarse acto administrativo en sentido
material, el emanado de un órgano legislativo, como sería la aprobación de un
presupuesto; por otra parte, también la ley en sentido formal, o medidas de
carácter interno de las Cámaras: así el nombramiento, ascenso y licencia del
personal.
En el mismo sentido pueden producir actos administrativos, desde el punto
de vista material, las autoridades judiciales. En el sentido formal se caracteriza el
acto administrativo teniendo en cuenta la naturaleza del órgano del que emana y,
por lo tanto, serán actos administrativos los que emanen de un órgano
administrativo en el cumplimiento de sus funciones.
En conclusión, a la noción conceptual del acto administrativo puro, que lo
será desde el punto de vista material y formal, podemos decir que el acto
administrativo puro es una declaración concreta de voluntad de un órgano de la
administración activa en el ejercicio de su potestad administrativa.
Dentro de los actos administrativos encontramos dos clases:
Actos Administrativos Internos: Se consideran actos internos porque no
pueden producir efectos respecto a los particulares, como las órdenes de un
superior, la sanción disciplinaria a un servidor público, etc.
Actos Administrativos Externos: Son aquellos actos, que trascienden la
esfera de la administración, pues van dirigidos a los particulares, como pueden ser
una licencia, una multa, una concesión, etc.
En conclusión, cuando decimos que la concesión minera es un acto
administrativo, estamos refiriéndonos a los actos administrativos externos.

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La concesión minera es un acto administrativo necesitado de Coadyuvante:
Requiere forzosamente de la petición del interesado formulada con arreglo a los
requisitos que establece la Ley.
La Concesión Minera tampoco se identifica con la propiedad por cuanto el
titular de la misma no es propietario del yacimiento, el dominio siempre reside en
el Estado.
La concesión minera es un inmueble (Art. 885 Inc. 3 del C.C. y Art. 9 del
TUO de la Ley General de Minería)
La unidad de medida de la concesión minera es la hectárea y de conformidad
con el Art. 11 del TUO de la Ley General de Minería la extensión mínima a
conceder es de 100 has. y la máxima es de 1000 has.
Asimismo, la concesión minera es indivisible, acumulable y transferible. La
indivisión de la concesión es un principio jurídico del Derecho de Minería, en
razón de que la división o fraccionamiento de la mina daría lugar al surgimiento
de varias propiedades mineras independientes dentro de la concesión, lo que daría
lugar a la imposibilidad de la actividad minera, esto es de acuerdo con el Art. 186
del T.U.O. de la Ley General de Minería, el cual señala que cuando por razón de
petitorio, sucesión, transferencia o cualquier otro título, resulten dos o más
personas titulares de una concesión, se constituirá de modo obligatorio una
sociedad minera de responsabilidad limitada, salvo que las partes decidan
constituir una sociedad contractual.
La Concesión Minera es un “Derecho Real Sui Generis” que otorga a su
titular el derecho exclusivo a explorar y explotar el yacimiento condicionada al
cumplimiento de las obligaciones que la ley establece.

CLASIFICACIÓN DE LAS CONCESIONES MINERAS:


Por la Naturaleza de los minerales, en metálico y no metálico. 2.- Por la forma de
los yacimientos,en forma de mantos o capas,
vetas o formaciones irregulares.
Por los métodos de explotación, en métodos de superficie y métodos subterráneos.
Atendiendo el valor del mineral desde el punto de vista económico.

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CONDICIÓN JURÍDICA DE LOS MINERALES:
Conforme a la doctrina, los minerales ostentan una doble condición:
 Bienes Inmuebles antes de ser extraídos de la concesión minera.
Es bien inmueble todo aquel no desplazable, o sea que no puede ser trasladado
de un lugar a otro.
Se define a los inmuebles como todos aquellos bienes que no pueden
transportarse de un lugar a otro, los que se adhieren permanentemente a ellos, y los
que tienen la calidad por disposición de la ley.
 Bienes Muebles una vez extraídos de la concesión minera.
Es decir, son aquellos que pueden desplazarse de un lugar a otro sin que sufran
desmejoras, desnaturalización o pierdan su valor económico. También se consideran
bienes muebles aquellos que adquieren la calidad de tales por disposición de la ley o
por su carácter representativo. Es decir, bien mueble es todo bien susceptible de ser
desplazado, ya sea por naturaleza propia, por intervención de un agente o por
mandato de la ley.
La clasificación se remonta al Derecho Romano. En aquella época las
cosas se dividían en dos categorías: bienes muebles y los inmuebles. Los muebles
eran las cosas que podrían ser desplazados de un lugar a otro. Los muebles eran los
cosas que estaban inmovilizados, que tenían una situación fija, arraigada.
La clasificación en muebles e inmuebles en la suma diviso del antiguo
derecho francés (MAZEAUD). La clasificación llegó al Perú y el Código Civil de
1852, dividió las cosas en corporales e incorporales. Las cosas corporales podían
ser muebles e inmuebles. Los muebles eran las cosas susceptibles de ser llevados de
un lugar a otro y los inmuebles las demás cosas. El código de 1852 respetó pues el
criterio de la movilidad para clasificar las cosas.
El Código Civil de 1936 se refirió a los bienes y no a las cosas y las clasificó
también en muebles e inmuebles. El Art. 812° enumeró los bienes inmuebles y el
Art. 819° los muebles, como lo hacen los Art. 885° y 886° del Código Civil de 1984
vigente, y el artículo 4 de la Ley 28677 “Ley de Garantías Mobiliaria que derogó
los incisos 4,6 y 9 del artículo 885.

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En realidad la clasificación de bienes del Código Civil de 1936, recogida
luego por el Código Civil de 1984, se hizo en parte sobre la base de un criterio
económico: Las garantías. Por eso, se puede decir que la clasificación no atiende a
la naturaleza de los bienes (movilidad o no), sino a un criterio legal. Es la ley la que
determina qué bienes son muebles y qué bienes son inmuebles. El problema es que
eso evidencia que el criterio para la clasificación (movilidad) carece de utilidad. Y
las clasificaciones tienen sentido cuando la inclusión a una u otra categoría aportan
alguna utilidad o determinan una consecuencia jurídica.
En relación a que los minerales sean frutos o productos diremos lo siguiente:
En primer lugar diremos que fruto es todo aquello acrecentamiento,
multiplicación, aumento o rendimiento de alguna cosa. Los frutos, como dice el
maestro Jorge Eugenio Castañeda, son las utilidades, los rendimientos que la cosa
produce periódicamente. Son también las riquezas periódicamente producidas por el
capital.
En segundo lugar, los productos son los accesorios que se separan o extraen del
bien y que alteran o disminuyen la sustancia del mismo. Los productos no se
reproducen, como es el caso de los minerales o yacimientos de hidrocarburos, en su
extracción van disminuyendo paulatinamente la fuente de la cual producen, hasta su
total agotamiento. Su percepción tiene carácter industrial porque procede de las
industrias extractoras.
En conclusión, diremos que los minerales son productos de acuerdo con la
descripción del Art. 894 del C.C, son provechos no renovables a diferencia de los
frutos que en el Art. 890 del C.C se definen como provechos renovables
producidos por un bien sin que se altere ni disminuya su sustancia.