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MEDISAN

E-ISSN: 1029-3019
comite.medisan@infomed.sld.cu
Centro Provincial de Información de
Ciencias Médicas de Camagüey
Cuba

Cáceres Diéguez, Aglae; Cruz Baranda, Silvia Sofía


Evolución histórica de la Atención Primaria de Salud y su repercusión en la superación
profesional
MEDISAN, vol. 14, núm. 9, 2010, pp. 2210-2216
Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas de Camagüey
Santiago de Cuba, Cuba

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=368445248020

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MEDISAN 2010; 14(9):2210

COMENTARIOS

Evolución histórica de la Atención Primaria de Salud y su repercusión en la


superación profesional

Historical progress of the primary health care. Significance in the need of a


professional self-improvement transforming population`s life styles

1 2
MsC. Aglae Cáceres Diéguez y Dra.C. Silvia Sofía Cruz Baranda
1
Licenciada en Ciencias Químicas. Máster en Nutrición en Salud Pública. Profesora
Auxiliar. Universidad de Ciencias Médicas, Santiago de Cuba, Cuba.
2
Arquitecta. Doctora en Ciencias Pedagógicas. Profesora Titular. Universidad de
Oriente, Santiago de Cuba, Cuba.

RESUMEN

Con vista a contribuir al perfeccionamiento de la superación profesional en la atención


primaria de salud, se analizó la evolución histórica de esta última y la educación de
posgrado en ese entorno con referencia a lo teórico, lo metodológico y lo práctico, en
correspondencia con el desarrollo docente, asistencial e investigativo; la superación
profesional y la voluntad política para la transformación social. Las fuentes de
información utilizadas fueron los documentos emitidos por el Ministerio de Salud
Pública de Cuba al respecto, así como escritos y materiales publicados por la Escuela
Nacional de Salud Pública sobre el tema.

Palabras clave: superación profesional, educación de posgrado, atención primaria de


salud

ABSTRACT

The historical progress of the primary health care and the postgraduate education in
this context referring to theory, methodology, and practice was analyzed, with the aim
of contributing to the improvement of the professional self-improvement in
correspondence to the teaching, health care, and investigative development, the
professional self-improvement and the political will to social transformation. The
information sources used were documents by the Ministry of Public Health in Cuba, as
well as documents and written materials published from the National School of Public
Health about this topic.

Key words: professional self-improvement, postgraduate education, primary health


care
MEDISAN 2010; 14(9):2211

INTRODUCCIÓN

Desde 1825, los esquemas de asistencia médica ambulatoria fueron creados en Cuba
por los gobiernos para socorrer a los pobladores más humildes -- nombrados
posteriormente “casas de socorro“ --, que al triunfo de la Revolución constituyeron el
primer modelo de atención primaria en el país. 1

En 1961 se inició el Servicio Médico Social, cuyos exponentes se desempeñarían en


hospitales rurales y puestos médicos, buscando la integralidad mediante acciones
comunitarias como la creación de escuelas sanitarias para organizaciones de masas,
hogares maternos y servicios de salud para combatir enfermedades endémicas. 2 De
tal modo comenzó una superación emergente para dar respuestas inmediatas a las
necesidades, ya fuese a través de cursos centralizados con diseños estáticos, en
función de esas demandas que no tenían un objeto social local.

Tres años después se crearon los policlínicos integrales, que durante un decenio se
caracterizaron por realizar acciones curativas hasta que en 1972 quedaron definidos
como una institución de organización de salud, de manera que a partir de entonces
desarrollarían actividades de promoción, protección y recuperación de la salud de la
población de un área determinada, mediante servicios dirigidos a atender a personas
sanas y enfermas en los ámbitos familiar, laboral, escolar o social en general, que
actualmente deben incluir lo docente -- aspecto determinante en la formación del
capital humano -- y lo investigativo.

También en 1964, el Dr. Heliodoro Martínez Junco, para esa fecha Ministro de Salud
Pública, expresó lo siguiente: “La unidad de salud pública más importante es el
policlínico, ella dentro de nuestra sociedad conlleva todas las potencialidades
transformativas que el incremento de los recursos y el desarrollo de la ciencia puede
plantearnos”. 3 Esa conceptualización está asociada a la creación del policlínico
comunitario en 1974, que dio un nuevo enfoque a la atención primaria de salud.

La evolución histórica de esta última y de la educación de posgrado en su contexto es


analizada en el presente artículo con respecto a lo teórico, lo metodológico y lo
práctico, en correspondencia con el desarrollo docente, asistencial e investigativo, la
superación profesional y la voluntad política para la transformación social a partir de la
acción de los profesionales en este nivel primario de atención.

Las fuentes utilizadas fueron documentos emitidos por el Ministerio de Salud Pública de
Cuba, así como escritos y materiales publicados por la Escuela Nacional de Salud
Pública de La Habana, a partir de los cuales se establecieron 3 etapas.

ETAPAS DE LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD


Y SU REPERCUSIÓN EN LA NECESIDAD DE UNA SUPERACIÓN PROFESIONAL
TRANFORMADORA DE LA REALIDAD SOCIAL

Etapa I (1974-1983): Desarrollo de la Atención Primaria de Salud y formas


iniciales de superación profesional

En 1974 se implantó un nuevo modelo de Atención Primaria de Salud (APS),


denominado Medicina en la Comunidad; y a su unidad de base: Policlínico Comunitario.
Dicha institución se caracterizó por la aplicación de programas sanitarios dirigidos a las
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personas, es decir: de atención integral a la mujer, al niño y al adulto; a la


optimización de los servicios comunitarios; a los inicios de la docencia e
investigaciones y al ambiente; a la higiene en general y de los alimentos y a la
medicina del trabajo, a lo cual se adicionó la formación de los equipos de salud vertical
y horizontal. No obstante, el policlínico solo adquirió cierta integralidad con acciones
compartimentadas -- fundamentalmente curativas --, escasa resolución e insuficiente
uso de la fuerza creadora de la comunidad; pero fue a partir del I Congreso del Partido
Comunista de Cuba (1975) cuando se instauraron las bases para el desarrollo de la
medicina social y comunitaria.

A pesar de haberse constituido el Ministerio de Educación Superior en julio de 1976,


que propició el funcionamiento del sistema de superación profesional como un proceso
para la formación continuada, ello no repercutió realmente en el nivel primario de
salud, pues el modelo de posgrado utilizado resultó ser el “ofertista”, cuyo contenido
apunta hacia el hecho de que el conocimiento es generado en las instituciones
productoras (por lo general universidades) y no en el contexto de su aplicación, lo cual
se manifiesta en el sector sanitario mediante el desarrollo de nuevas especialidades en
la atención secundaria.

En 1978, la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud, celebrada en


Alma Ata, 4 estableció una concepción de salud más integral y amplió e instauró el
concepto de atención primaria como una estructura, que al ser adoptada por los
estados miembros de la Organización Mundial de la Salud, constituyó desde entonces
la principal estrategia de trabajo en la comunidad. 5

La atención primaria se consolidó en el Sistema Nacional de Salud cuando al equipo


básico de trabajo se incorporaron pediatras, ginecoobstetras, clínicos y psicólogos, así
como también se comenzaron las rotaciones por un año en estas especialidades,
denominadas básicas (medicina interna, pediatría y ginecoobstetricia), mediante
cursos, talleres y seminarios, caracterizados por contenidos rígidos, amplios, cierto
enfoque preventivo y poca orientación hacia el trabajo; no obstante, se impone
reconocer que ello devino un indudable acercamiento a lo docente y asistencial en la
comunidad. Así surgió la necesidad de crear una nueva especialidad, propia de este
nivel de atención de salud, que estaría representada por el médico general integral.

Etapa II: 1984-2003: Instauración de una nueva especialidad médica propia


de la atención primaria de salud

En 1984, la atención primaria de salud adquirió carácter de especialidad: medicina


general integral; nivel este que constituyó el escenario de formación de especialistas
residentes e internos, que al ser educados en ese contexto, propiciaron el avance de
los servicios de salud destinados al individuo, la familia y la población en general. Se
había logrado un nuevo enfoque de la función principal del profesional sanitario, así
como también de la prevención y determinación de factores de riesgo favorecedores de
la aparición de procesos morbosos, que no estaría basado solamente en la acción
curativa. La graduación de los primeros especialistas como médicos generales
integrales en 1977 permitió fortalecer y modificar positivamente la cantidad y calidad
de los servicios de salud brindados en el medio comunitario.

Todo ello introdujo cambios en el modelo del sistema sanitario, sustentado en el modo
de actuación profesional: de un enfoque biomédico a otro sociomédico, con una
orientación de promoción de salud y prevención de enfermedades, considerando los
problemas de salud – con cierta participación activa de la comunidad --, aunque se
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labora para conseguir una mayor integración de lo biológico con lo social; sin embargo,
persisten insuficiencias en la formación de un profesional capaz de integrar lo docente,
lo asistencial-laboral y lo investigativo, a pesar de fortalecerse el trabajo en equipo con
acciones investigativas encaminadas a resolver los problemas propios de la localidad.

Pocos profesionales de la atención primaria acceden al cuarto nivel, pues no se


promueve suficientemente la motivación hacia el perfeccionamiento y menos aún
tomando en cuenta las necesidades de aprendizaje. No existen otras oportunidades,
puesto que la superación profesional se lleva a cabo en los institutos superiores de
ciencias médicas, con escasa o nula incorporación de las nuevas tecnologías y
aplicación de diseños inflexibles y superestructurados.

Desde principios de los años 90, las profundas afectaciones socioeconómicas


experimentadas en el país provocaron situaciones que influyeron de alguna manera en
esta etapa; así, por ejemplo, a pesar de entrar en vigor resoluciones ministeriales que
establecían nuevas formas de implementación para la educación de posgrado, no se
evidenció la participación activa de los profesionales de la salud en las diferentes
modalidades de estas, atribuible a falta de motivación, interés o prioridad en general
para superarse por esa vía. En 1991 comenzó a regir la Resolución Ministerial No.97
sobre la educación continuada según el reglamento de la Comisión Nacional de
Evaluación de la Competencia y el Desempeño para los profesionales del Sistema
Nacional de Salud, 6 lo cual devino en sus inicios solamente un documento para la
legalización de su contenido, pero no un verdadero estímulo para su ejecución.

Esta etapa se caracterizó por un acontecimiento de gran relevancia: el establecimiento


del Análisis de la Situación de Salud según el modelo canadiense de Marc Lalonde, 7
como una nueva estrategia con un enfoque distinto del tradicional sobre la salud de la
población, al considerar un grupo de determinantes sanitarios para el mejoramiento de
sus indicadores, entre otros aspectos, que además promovió el trabajo en equipo y,
por ende, una cooperación mutua donde interactúan todos sus componentes y se
aprovecha la inteligencia colectiva, de modo que sus integrantes están obligados a
superarse para dar respuesta, según les corresponda, a los problemas detectados en
su radio de acción. Esta superación tiene que potenciarse con los aprendizajes, cultura
acumulada y experiencias de un colectivo de participantes, pertenecientes a la propia
comunidad, dirigida a resolver la situación de salud imperante o contribuir de alguna
forma a su posible solución.

Durante el período 1993-1999 se introdujeron otras figuras de posgrado académico,


los planes de investigación y los anuales de superación fueron definidos en
consonancia con los programas sanitarios, así como se efectuaron talleres nacionales
para analizar las necesidades de aprendizajes y facilitar cursos con temas referentes a
las situaciones de salud detectadas; mecanismos que significaron nuevas
oportunidades para los profesionales en algunas instituciones, con vista a la realización
de maestrías específicas. En 1996, a través de la Resolución Ministerial No 142, se
aprobó un plan de acción para el incremento de la calidad del capital humano con un
desempeño según el momento, 8 para lo cual se hacía necesario que los profesionales
conservaran y desarrollaran su formación, de manera que ello ha repercutido en el
nivel primario de salud.

Mediante la Resolución Ministerial No. 6/96 se incluyó el diplomado en el sistema


educacional cubano como una necesidad de perfeccionamiento, que había descendido a
finales de la década de los 80 cuando se eliminaron los estudios de posgrado de
especialización, es decir, su antecedente teórico-práctico. 9 Sobre esa base se priorizó
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la superación profesional con una fuerte orientación comunitaria, fundamentalmente


dirigida a incrementar la calidad e integralidad del desempeño de los médicos
generales integrales como medida paliativa para evitar que abandonaran la atención
primaria de salud con la intención de realizar una segunda especialidad.

Desde el punto de vista didáctico, el diplomado permite alcanzar las competencias


requeridas en función de un perfil de desempeño, redimensionado hacia el alcance de
un mayor nivel de satisfacción de la población atendida; pero la situación actual tiene
un componente económico no despreciable, pues si bien el diplomado no mejora el
salario, las especialidades y las maestrías sí. Lo cierto es que está deprimida la
implementación de esta importante figura del posgrado en la atención primaria de
salud, que presenta grandes potencialidades para desempeñarse con éxito en su esfera
de trabajo.

En resumen, aunque fueron varios los intentos en esta etapa para incrementar la
calidad de los recursos humanos, incluso avalado por resoluciones ministeriales y a
pesar de cierto interés manifiesto de analizar las necesidades de aprendizaje -- entre
otras acciones llevadas a efecto --, no se ha materializado aún la especial importancia
que merece la superación de los profesionales actuantes en el nivel primario de
atención; por tanto, es evidente la urgencia de encontrar mecanismos para mejorar la
calidad de los servicios de salud en los diferentes niveles, lo cual incide medularmente
en la comunidad.

Lo anterior significa que los universitarios salubristas de la atención primaria tienen


limitadas oportunidades para su crecimiento profesional a través de la educación
continuada de posgrado, lo cual repercute en mayor o menor medida sobre los
resultados de la asistencia sanitaria que brindan en su contexto. Una constante
actualización y profundización de saberes deviene indispensable para desplegar un
desempeño suficiente, al poder aplicar lo aprendido como concreción de su
competencia profesional; por consiguiente, una formación mantenida requiere que
ellos autorreconozcan cuáles son sus necesidades de aprendizaje, motivaciones,
intereses y posibilidades para desempeñarse adecuadamente en el propio escenario
laboral y, como ya se dijo, poder solucionar los problemas de salud social o contribuir a
resolverlos con prontitud.

Etapa III: 2003 - 2010: Perfeccionamiento de la educación médica superior en


el Sistema Nacional de Salud

Desde el 2003 se cuenta con 57 especialidades (2 en salud pública) y comenzó el


perfeccionamiento dirigido a profesionales de la atención primaria de salud mediante
cursos, diplomados y maestrías, a la vez que se iniciaron las especialidades de
enfermería comunitaria. i A partir de entonces ha venido evolucionando ampliamente
el proceso formativo de posgrado en sus modalidades de la educación médica superior,
así como pasando a una etapa cualitativamente superior en lo normativo 10 y en las
condiciones reales de espacios pedagógicos, lo cual posibilita que la atención primaria
de salud sea la sede por excelencia para la superación del profesional sanitario.

Se realizó la reingeniería de la especialidad de medicina general integral para formar a


un especialista general básico integral en 2 años menos; ello revela la necesidad de
alternativas que emerjan para satisfacer las diferentes demandas de aprendizajes de
los profesionales y el perfeccionamiento de la formación de posgrado constituye un
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desafío. Se acometen remodelaciones de las estructuras comunitarias de salud e


implementan nuevas tecnologías sanitarias y 13 especialidades en la atención primaria.

El perfeccionamiento de esta última mediante intervenciones comunitarias de salud


-- a través de los programas ramales --; la introducción de cambios que garanticen la
pertinencia y sostenibilidad del posgrado (concebido como un todo) y la impartición de
contenidos con calidad y menos recursos, caracterizan al periodo actual; sin embargo,
se impone una renovación de la atención primaria para avanzar en lo concerniente a
las determinantes sociales de la salud 11, 12 y así propiciar las transformaciones a
través de la promoción sanitaria en la sociedad, que demandan acciones conscientes,
políticas de salud acertadas, valores practicados, así como tecnologías y
procedimientos de trabajo adecuados, por lo cual resultan indispensables nuevas
formas de accionar, por ejemplo, una superación profesional continua con alternativas
para ejecutarla en tiempo real y acorde con la realidad educativa, según los
requerimientos de aprendizaje que surjan del propio proceso.

CONCLUSIONES

El desarrollo histórico del proceso de posgrado es solo en lo académico y es la


tendencia ascendente en la atención primaria de salud en Cuba, por la existencia de la
especialidad de medicina general integral, particular de este perfil, con una actividad
fundamentalmente asistencial y poco desarrollo de la superación profesional y la
investigación; sin embargo, la superación profesional está deprimida y no se muestran
evidencias de una evolución progresiva, así como tampoco del aprovechamiento de los
desafíos de cada fase.

Se revelan insuficiencias de alternativas que ofrezcan oportunidades motivadoras de


una superación profesional en este nivel primario, pues aunque existen
reglamentaciones, no están implementadas. Se aprecia necesidad de un cambio
sostenible de la superación profesional en la atención primaria de salud.

Las transformaciones sociales a partir de la acción de los profesionales de la atención


primaria de salud no se corresponden totalmente con los recursos estructurales
existentes y la política social del país.

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Recibido: 7 de septiembre del 2010


Aprobado: 28 de septiembre del 2010

MsC. Aglae Cáceres Diéguez. Universidad de Ciencias Médicas, avenida de Las


Américas, reparto Sueño, Santiago de Cuba.
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