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Privado III

Contratos Efip

 CONTRATOS.

 El concepto de contrato

El Contrato es una especie de acto jurídico y regla exclusivamente de un modo inmediato o directo las relaciones
jurídicas patrimoniales que son propias del derecho creditorio.

El Código Civil y Comercial, art.957 define al contrato como:

“el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o
extinguir relaciones jurídicas patrimoniales”.

Supone, entonces, que debe haber 1) Dos centros de intereses

1
2) Un acuerdo sobre la declaración de voluntad común

3) Que esta declaración de voluntad común, se exteriorice


a través de la manifestación del consentimiento

4) Fin: puede ser variado

5) Función: individual y social

o Definición del Acto Juridico: Son actos jurídicos los actos voluntarios lícitos que tienen por fin inmediato
establecer entre las personas relaciones jurídicas, CREAR, MODIFICAR, TRANSFERIR, CONSERVAR O
ANIQUILAR DERECHOS.

1-ES UN ACTO VOLUNTARIO: auto determinación de los sujetos para que gobiernen por si mismos sus propios
intereses. ES UNA EXPRESION CONCRETA DE TAL VOLUNTAD. Es necesario que la voluntad sea exteriorizada
pero a su vez debe guardar una relación de correspondencia con la voluntad interna del sujeto.

2- ES LICITO: no contrario a le ley, orden público o la buenas costumbres.

3- DIRECCION DE LA VOLUNTAD MANIFESTADA: el acto jurídico tiene como fin inmediato producir
consecuencias jurídicas: crear, modificar, transferir conservar o aniquilar derechos.

o La doctrina se ha dividido al interpretar dicha definición:

La tesis amplia afirma que son contratos todos los actos jurídicos bilaterales patrimoniales, cualquiera sea el efecto
que persigan (crear, modificar, transferir, extinguir) y cualquiera sea la clase de derechos patrimoniales sobre los
que incidan (personales, reales, intelectuales). Tesis que comparte la cátedra.-

La tesis restrictiva circunscribe el uso del término a los negocios bilaterales creadores de obligaciones,
denominando a los demás "convenciones".

Las tesis intermedias: una, coincide con la amplia en cuanto a la variedad de efectos del contrato (crear, modificar,
transferir, extinguir) pero lo circunscribe al campo obligacional, en tanto que otra, circunscribiéndolo, también, al
campo obligacional, da un paso más hacia la tesis restrictiva, pues excluye los acuerdos extintivos.

 Naturaleza jurídica.

Si bien en el derecho romano fueron conocidas las figuras de convención, pacto y contrato, los primeros eran
conceptos equivalentes. Y, en la actualidad, la doctrina moderna los distingue del siguiente modo:

La convención es el género aplicable a toda clase de acto o negocio jurídico bilateral

El contrato en nuestro derecho actúa en el campo de las relaciones jurídicas creditorias u obligacionales,

El pacto alude a cláusulas accesorias que modifican los efectos naturales del contrato.

 Ubicación Metodológica

Nuestro Código regula el contrato en el Libro III (“Derechos personales”), Título II (“Contratos en general”).
Además, establece otros dos títulos: Título III (“Contratos de consumos”) y Título IV (“Contratos en particular”).

 Elementos esenciales naturales y accidentales:

Elem. esenciales Elem.naturales Elem. accidentales


Son aquellos necesarios para que Los elementos naturales son Los elementos accidentales son
exista un contrato. aquellos que ya se encuentran en aquellos que naturalmente no se
Sin ellos, no hay contrato en los el contrato porque así están encuentran en el contrato, pero
términos en que ya definimos. dispuestos por la ley, y que pueden que pueden ser incorporados por
o Encontramos como ser dejados de lado por disposición disposición expresa de los

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elementos esenciales de expresa de los contratantes. contratantes;
los contratos a los o Estos dependen del tipo Por ejemplo: las modalidades de un
sujetos, el objeto, la de contrato. acto jurídico, tales como el plazo, el
causa y la forma. Por ejemplo, en los contratos cargo o la condición.
Cada contrato en particular tiene onerosos, quien enajena una cosa
sus elementos esenciales y está obligado por garantía de Incorporar este tipo de cláusulas
especiales, que varían de acuerdo evicción y vicios redhibitorios. depende de la decisión de las
con el tipo de contrato. Sin embargo, las partes pueden partes.
En el contrato de compraventa disponer expresamente la
“una de las partes se obliga a liberación del enajenante, puesto
transferir la propiedad de una que se trata de un elemento
cosa, y la otra a pagar un precio natural que puede ser modificado
en dinero”. Art. 1123 CCCN. por los contratantes.
En consecuencia, es necesaria la
existencia de cláusulas vinculadas
con la cosa y el precio.

 Requisitos de existencia y requisitos de validez

Presupuestos y elementos de los contratos: clasificación clásica y contemporánea

Tradicionalmente, y sin que el Código Civil y Comercial de la Nación los enuncie, se han distinguido los elementos
esenciales, naturales y accidentales de los contratos. Desde una concepción más moderna, se distingue entre
presupuestos, elementos y circunstancias del contrato.

Presupuestos del contrato son los requisitos extrínsecos al mismo, pero que determinan su eficacia y que son
valorados antes de él como un prius (antes, primero). Estos requisitos son: la voluntad jurídica, la capacidad, la
aptitud del objeto y la legitimación.

Los elementos del contrato, son requisitos intrínsecos, constitutivos del contrato: sus cláusulas (corresponden con
el contenido de la contratación, tema que será desarrollado más adelante).

Las circunstancias del contrato son entendidas como factores externos que tienen trascendencia durante la
formación del contrato, y luego durante la ejecución del mismo.

 Autonomía de la voluntad y fuerza obligatoria del contrato.

El artículo 958 del código consagra aspectos esenciales de la denominada “Libertad Contractual” causada en la
autonomía de la voluntad esto es: libertad de contratar o no y facultad de la partes de configurar el contrato. El
principio de la autonomía de la voluntad es uno de los pilares sobre el que se edificó el monumento de la
codificación; su fundamento constitucional reposa en el art. 19 de la CN y su protección se consagra en el art. 17 de
la misma. En el plano contractual recae en dos libertades fundamentales: Libertad de contratar y fuerza obligatoria
de los contratos

 La libertad de contratación

ARTÍCULO 958.- Libertad de contratación. Las partes son libres para celebrar un contrato y determinar su contenido, dentro de
los límites impuestos por la ley, el orden público, la moral y las buenas costumbres.

Al establecer la libertad de las partes para determinar el contenido del contrato, la misma norma consagra el
principio de la autonomía de la voluntad, aunque con ciertos límites.

 Límites.

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De conformidad con el art. 958 del Código, los límites están “impuestos por la ley, el orden público, la moral y las buenas
costumbres”.

El orden público es un concepto que ha ido cambiando a través de los tiempos y se trata de un conjunto de
principios fundamentales en la sociedad, que responde al interés general.

Puede decirse que es un medio o técnica del que se vale el ordenamiento jurídico para garantizar la vigencia de
aquellos principios o intereses por encima del interés particular.

Hay un orden público económico y social, ya que, históricamente, y partir de la segunda guerra mundial, el Estado
interviene para tutelar las política económicas. Las leyes de locaciones urbanas y de defensa del consumidor se
presentan como ejemplos del orden público social o de protección.

ARTÍCULO 961.- Buena fe. Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe. Obligan no sólo a lo que está
formalmente expresado, sino a todas las consecuencias que puedan considerarse comprendidas en ellos, con los alcances en que
razonablemente se habría obligado un contratante cuidadoso y previsor.

Con respecto a los jueces, la regla es que no pueden modificar un contrato, porque deben respetar la autonomía
privada. La excepción ocurre cuando una ley autoriza a las partes a solicitar la modificación, o bien, cuando se
afecta de modo manifiesto el orden público.

LIMITES AUTONOMIA DE LA VOLUNTAD:

1) Orden Público Entendido en un sentido amplio es comprensivo de las disposiciones que los particulares no
pueden derogar con sus actos jurídicos. (El orden público se identificaría con ese elenco de normas imperativas
debiendo incluirse además las que se vinculan con las buenas costumbres.

2) Orden Público Y Norma Imperativa El dato exterior de que una disposición legal no puede ser derogada por la
voluntad de las partes y constituye un límite a la autonomía de estos no es suficiente para concluir que esa norma
comprometa al orden público. El orden público es un conjunto de principios subyacentes que en caso de existir en
un supuesto determinado sirven de RAZON O MOTIVO a la inoperatividad de una disposición legal sin que se
confunda con ella. En tal caso la disposición de que se trate reviste un carácter de orden público

3) El Orden Público Y Las Buenas Costumbres: También son principios básicos que comprometen valores humanos
fundamentales, los relativos a las buenas costumbres. En consecuencia las normas que tutelan la moral social
participarían de esta índole de orden público en sentido amplio. La noción de orden público en sentido propio tiene
raigambre jurídica y abarca principios fundamentales del ordenamiento jurídico, político y económico. Estos
principios que configuran al orden público se refieren al derecho público constitucional del estado. También atienen
a las instituciones de derecho privado: personalidad, familia, orden sucesorio, régimen de bienes.

4) Las Buenas Costumbres Como límite de la autonomía de la voluntad no se autorizan actos contrarios a las buenas
costumbres; estas se identifican con la moral. Se trata de impedir que la autonomía en especial la libertad
contractual sea puesta en servicio de lo inmoral Debe entenderse por MORAL a las valoraciones éticas
predominantes en el medio social en un momento determinado. No se trata de una ética particular religiosa o
filosófica sino de normas morales reconocidas en la conciencia social de la época.

* En relación a la integración del contenido del contrato , el Código establece Principios a los que debe
recurrirse, a saber:

a) las normas indisponibles, que se aplican en sustitución de las cláusulas incompatibles con ellas; “Va cuando hay
una clausula en el contrato CONTRA LA NORMATIVA”

b) las normas supletorias; “Normas que suplen la voluntad omisa de las Partes”

c) los usos y prácticas del lugar de celebración, en cuanto sean aplicables porque hayan sido declarados
obligatorios por las partes, o porque sean ampliamente conocidos y regularmente observados en el ámbito en que
se celebra el contrato, excepto que su aplicación sea irrazonable. (Art. 964 CCCN)

 Fundamento de la fuerza obligatoria de los contratos

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El efecto vinculante de los contratos, es decir, la fuerza obligatoria mediante la cual el contrato válidamente
celebrado es obligatorio para las partes, sólo puede ser modificado o extinguido conforme con lo que en él se
disponga, por acuerdo de partes o en los supuestos que estén previstos por la ley.

Las partes tienen libertad para disciplinar sus relaciones jurídicas patrimoniales de un modo vinculante. Las
personas son libres de contratar, y cuando han hecho uso de esa libertad deben atenerse a lo estipulado. Nace, de
ese modo, una regla que las vincula de una manera independiente de la voluntad por obra del ordenamiento
jurídico. En este sentido, el propio Código se encarga de establecer que las normas previstas expresamente en
relación a los contratos son supletorias a la voluntad de las partes, es decir que tiene prevalencia lo dispuesto por
las partes, excepto que ellas asuman el carácter de imperativas, en cuyo caso son indisponibles. El art. 962 del
Código lo dice expresamente cuando establece esta preeminencia, “a menos que de su modo de expresión, o de su
contexto, resulte su carácter indisponible”. (Art. 962 Código Civil y Comercial) A los efectos de zanjar esta
discusión, el art. 963 prevé expresamente un orden de prelación normativa:

a) Normas indisponibles de la ley especial y de este Código;

b) Normas particulares del contrato;

c) Normas supletorias de la ley especial;

d) Normas supletorias de este Código. (Art. 963).

 Contrato entre particulares, celebrado por vía de adhesión y de consumo.


Contrato de adhesión

Art. 984: aquel mediante el cual uno de los contratantes adhiere a cláusulas generales predispuestas
unilateralmente por la otra parte o por un tercero, sin que el adherente haya participado en su redacción.

ESTE CONTRATO Aparecía en la ley 24240 de la protección al consumidor no en el código derogado. La necesidad
de comercialización masiva de servicios y bienes es una realidad diferente a la figura clásica fundada en la igualdad
de la jurídica del contrato clásico. La celebración de actos jurídicos en donde no hay ninguna negociación, es donde
se celebra entre una maquina u ordenadores, la enorme diferencia de poder de negociación entre los sujetos, la
existencia de monopolios, la existencia de formularios que solo queda adherirse, revelan la existencia de una
enorme masa de contratos en que no responden bajo ningún punto de vista al contrato clásico.

Por ello desde hace décadas las legislaciones se vienen ocupando de este fenómeno para darle un cauce adecuado
que proteja a las partes, más débiles de la contratación. Reflejado en la ley de defensa de consumidor 24240 y leyes
especiales.

El código regula diciendo que este contrato de adhesión es el celebrado por adhesión a clausulas generales
predispuesta, en donde podemos ver que mezcla todas las nociones, aunque también se ha sostenido las ideas de
contratos predispuestos y por adhesión han de tomarse en conjunto para tener una idea integral del fenómeno
negociar a que se quiere atender. Esta definición por define al contrato de adhesión como aquel en el cual una
parte adhiere. Así podemos reflejar que era más clara la definición que tenía el anteproyecto de 1998ya que era
aquel en el cual una de las partes se había visto precisada a dar su consentimiento.

o REQUISITOS

ESTAS CLAUSULAS DEBES SER: COMPRENSIBLES Y AUTOSUFICIENTE.

La redacción debe ser: clara, completa, y fácil legible. Se tiene por no convenidas aquellas que efectúan un reenvió
a textos o documentos que no se facilitan a la contraparte del predisponente, previa o simultánea a la conclusión
del contrato. La presente disposición es aplicable a la contratación telefónica y eléctrica. O similares.-

Noción de una clausula general: es la que tiene un alcance general y para ser utilizada en todos los contratos
particulares de la misma especie. Ej. Contratos de seguros en donde hay clausulas generales aplicables a todos los
seguros en la misma naturaleza esta es la responsabilidad civil por accidente de automotores, robo, o destrucción
total, etc- este lo utiliza la compañía de seguro para todos los contratos que celebra con cada uno de los
asegurados.

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ES PREDISPUESTA: porque ha sido determinada unilateralmente por una de las partes.

Requisitos de eficacia de las clausulas generales:

Deben ser: comprensibles y autosuficientes. A) Comprensibles: adjetivo que significa que se pude comprender. B)
B) Autosuficiente: que se basta por sí mismo. Ósea que deben contener toda la información que permita su
conociendo, entendimiento y aplicación.

En definitiva el código vuelve en varias ocasiones a determinar que estas cláusulas deben der comprensibles, claras,
fácilmente inteligibles. Deben ser autosuficientes, completas, no ha de reenviar a documento que no hayan sido
entregados a la parte no predisponente. Cuando habla de Fácil legibilidad significa que el contrato debe ser escrito
en idioma nacional, a menos que una disposición legal autorice expresamente a utilizar un idioma extranjero como
sucede en pólizas de riesgo marítimo. En cuanto a su aplicación vemos que se utiliza también a la contratación
electrónica, telefónica o similar.

Efectos de la norma: no se tendrá convenida las clausulas generales predispuestas que contengan reenvió a textos
o documento no proporcionados a las partes no predisponentes.

Las relaciones de consumo siguen siendo de aplicación de la ley de defensa de consumidor.

o Contratos de consumo. Importancias de las normas constitucionales

La incorporación de los contratos de consumo fue uno de los aspectos más discutidos en el marco de la reforma del
Código. En los “Fundamentos del Anteproyecto de Código Civil y Comercial de la Nación” (2012), se sostuvo la
necesidad de considerar el rango constitucional de los derechos del consumidor en nuestro régimen legal, la
amplia aplicación de estas normas en los casos judiciales y la opinión de la mayoría de la doctrina. Siguiendo estos
lineamientos, se incentivó la necesidad de también incorporar a los contratos de consumo en el marco de la
regulación del Código Civil y Comercial. En definitiva, y tal como surge de tales fundamentos, se dispuso la
regulación de los contratos de consumo atendiendo a que no son un tipo especial más como, por ejemplo, la
compraventa, sino una fragmentación del tipo general de contratos que influye sobre los tipos especiales (por
ejemplo: compraventa de consumo). Y de allí la necesidad de incorporar su regulación en la parte general. Se
consideró que esta solución era consistente con la Constitución Nacional, la cual considera al consumidor como un
sujeto de derechos fundamentales, como así también con la legislación especial y la voluminosa jurisprudencia y
doctrina existentes en la materia. Concretamente, el Código regula, en el Título III, la relación de consumo, la
formación del consentimiento, las modalidades especiales, y las cláusulas abusivas. Tal regulación está comprendida
en los arts. 1.092 al 1.122 del Código. Además, esta regulación se complementa con la ley Nº 24.240 (Ley de
Defensa del consumidor); ésta es una ley especial que continúa vigente.

Se distingue así el tipo general del contrato, de consumo.

Podemos hablar, entonces, de un sistema con 3 CATEGORÍAS de Contratos, que queda ordenado de la siguiente
manera:

 Contratos Discrecionales o Paritarios: en ellos hay plena autonomía privada.


 Contratos celebrados por Adhesión: cuando se demuestra que hay una adhesión a cláusulas generales
redactadas previamente por una de las partes, hay una tutela basada en la aplicación de este régimen.
 Contratos de Consumo: cuando se prueba que hay un contrato de consumo, se aplica el título III, sea o no
celebrado por adhesión, ya que éste último es un elemento no tipificaste.

 Contrato de consumo.

Es el celebrado entre un consumidor o usuario final con una persona humana o jurídica que actúe profesional
u ocasionalmente o con una empresa productora de bienes o prestadora de servicios, pública o privada, que
tenga por objeto la adquisición, uso o goce de los bienes o servicios por parte de los consumidores o usuarios,
para su uso privado, familiar o social.

 La voluntad contractual y el consentimiento.

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Cláusulas abusivas. Control judicial de las cláusulas abusivas.

La voluntad, a la cual la ley le reconoce la virtualidad de configurar relaciones jurídicas, debe ser manifestada para
producir efectos, porque la voluntad considerada en abstracto, como suceso psicológico interno, carece de tal
potencialidad al no ser susceptible de ser conocida.

La voluntad debe exteriorizarse para que la otra parte reciba y acepte la propuesta, pues es una voluntad destinada
a otro, de carácter recepticio (Lorenzetti, 2010). En relación a los modos en que una de las partes puede manifestar
su voluntad, la que una vez que se conjuga con la del otro configura el consentimiento contractual, el Código utiliza
la distinción entre manifestación expresa y tácita.

Las partes quedan obligadas conforme al consentimiento, es decir, a si demuestran la intención de obligarse sobre
la base de términos suficientemente específicos. La definición misma de contrato, establecida en el Código,
contiene la noción de “manifestación del consentimiento”, al definir al contrato como “el acto jurídico mediante el
cual dos o más partes manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones
jurídicas patrimoniales”.

El legislador, apoyado en la realidad de los hechos, ha previsto distintas maneras de exteriorizar ese querer interno,
que, en el caso analizado, consiste en la manifestación de la voluntad negocial de dos centros de intereses
contrapuestos, destinada a la formación del contrato.

En efecto, al referirse a la formación del consentimiento, el Código dispone que “los contratos se concluyen con la
recepción de la aceptación de una oferta o por una conducta de las partes que sea suficiente para demostrar la
existencia de un acuerdo”.

Al ser el contrato un acto jurídico, bilateral, son plenamente aplicables las disposiciones contenidas en los arts. 259
y siguientes del Código (disposiciones generales para los actos jurídicos), en concordancia con las específicamente
dispuestas en el capítulo tercero, del Título II, del Libro Tercero (artículos 971 y siguientes).

Son múltiples las formas que pueden utilizar las partes para dar a conocer sus intenciones:

“formal o no formal,

Positiva o tácita,

Inducida por una presunción de la ley”,

siempre y cuando “la eficacia del acto no dependa de la observancia de formalidades previstas previa y
específicamente por la ley o por las partes”.

 Relación de consumo. Consumidor. Contrato de consumo CN – Ley –.

Procedimientos Judiciales y Administrativos

El Código se encarga de darnos una definición de relación de consumo, consumidor y contrato de consumo.

Relación de consumo es el vínculo jurídico entre un proveedor y un consumidor

Consumidor: entendido como la persona humana o jurídica que adquiere o utiliza bienes o servicios como
destinatario final, en forma gratuita u onerosa, en beneficio propio o de su grupo familiar o social.

También que, equiparado al consumidor, es quien sin ser parte de una relación de consumo como consecuencia o
en ocasión de ella, adquiere o utiliza bienes o servicios en forma gratuita u onerosa como destinatario final, en
beneficio propio o de su grupo familiar o social, siempre que no tenga vínculo con su actividad comercial,
industrial, artesanal o profesional.

Los consumidores equiparados son sujetos que no tienen un vínculo contractual o de derecho público con el
proveedor, pero como consecuencia o en ocasión de ello adquieren o utilizan bienes o servicios que fueron
adquiridos por un consumidor efectivo con el que los une un vínculo familiar o social. Se encuadra en esta categoría,

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por ejemplo, quien recibe como regalo o presente de estilo un producto defectuoso o quien es invitado a una comida
en la que se sirven productos contaminados o adulterados, el acompañante en un automóvil que circula por una ruta
con peaje, entre otros. (Garrido Cordobera, 2015, p. 224).

Se elimina la mención establecida en el artículo 1 de la ley 24.240 en relación a considerar consumidor a quien se
encuentra “expuesto a una relación de consumo”.

La justificación de esa eliminación, según lo dicho en los “Fundamentos del Anteproyecto de Código Civil y
Comercial de la Nación” (2012) es que:

En especial cabe mencionar la figura del “consumidor expuesto”, incluido en la ley especial dentro de la definición
general de consumidor. Ello ha sido una traslación inadecuada del Código de Defensa del Consumidor de Brasil
(artículo 29), que contempla esta noción en relación a las prácticas comerciales, pero no como noción general.

 Clasificación de los contratos

Unilaterales Bilaterales A título A título Conmutativos Aleatorios Formales No formales


oneroso gratuito
Los Son bilaterales En la vida En los Cuando las Cuando no es Son Son no
contratos cuando de relación contratos ventajas para posible apreciar formales formales
son requieren el son más gratuitos, todos los las ventajas aquellos cuando la
unilaterale consentimiento comunes una sola contratantes para todos los para los ley no
s cuando se unánime de dos los de las son ciertas, contratantes cuales la dispone
forman con o más centros contratos partes entonces el inicialmente o ley exige una forma
la voluntad de onerosos. efectúa el contrato se ab-initio, dado una forma determina
de un solo intereses.(art En éstos, sacrificio, denomina que las ventajas para su da para su
centro de 966) cada una y la otra conmutativo.(a o las pérdidas validez, celebració
intereses. Los contratos de las sólo es rt. 968) para uno de por lo que n, en cuyo
(art 966) son siempre partes se destinatar ellos, o para son nulos caso la
negocios somete a ia de una Estos contratos todos, si la forma
Será bilaterales y no un sacrifico ventaja.(a aleatorios dependen de solemnida asumida
unilateral se tienen en y cuyos rt 967) mencionados un d no ha sólo
aquel cuenta el extremos se encuentran acontecimiento sido constituye
contrato en número de son regulados en la incierto (es satisfecha. un medio
el que una centros, sino los equivalente ley, pero hay Cuando la de prueba
decir, cuando
sola de las efectos del s. Ejemplo otros que no se sabe si forma es del
partes se contrato. (art.967) contratos pueden acaecerá o se requerida contrato,
obliga Ejemplo de gratuitos: convertirse en ignora el solo para pero no
hacia la Tienen que contrato donación, aleatorios por momento en el que el afecta su
otra, sin concurrir dos oneroso : la comodato, voluntad de las contrato validez.
cual se
que esta características: compravent etc. partes, en verificará), se produzca
otra quede a o locación virtud de dice que el sus efectos
obligada, y 1) que ambas de cosas cláusulas propios,
contrato es
cuando, partes estén agregadas. aleatorio.(art.9 pero sin
existiendo obligadas, 68) sanción de
obligacione 2) y que dichas Ejemplos de nulidad, no
s a cargo obligaciones contratos Ejemplos de quedan
de ambas sean recíprocas conmutativos: contratos concluidos
partes, (obligaciones la mayoría; aleatorios: como tales
faltara la principales, compraventa, juego, apuesta mientras
reciprocida interdependient locación, cesión de lotería, no se
d. es y que se contrato otorgue el
expliquen oneroso de instrument
Por mutuamente.) renta vitalicia. o previsto,
ejemplo: pero sí
Donación, Ejemplos de valen
fianza, contratos como
mandato bilaterales: contratos
gratuito, compraventa, en los que
mutuo, permuta, cesión las partes
comodato, onerosa, se
depósito. mandato obligaron a
oneroso, cumplir
locación de con
cosa, obra o determina
servicio. da
formalidad

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De
conformida
d con el
artículo
número
1.552 del
Código, el
contrato de
donación
de cosas
inmuebles
debe ser
formalizad
o mediante
escritura
pública,

Nominados Innominados
la ley los regula especialmente están regidos en el siguiente orden por:
a) la voluntad de las partes,
b) las normas generales sobre contratos y obligaciones;
c) los usos y prácticas del lugar de celebración, [y]
d) las disposiciones correspondientes a los contratos
nominados afines que son compatibles y se adecuan a su
finalidad (970 CCCN)

 Otros criterios clasificatorios

Es posible añadir otros criterios que han sido desarrollados por la doctrina largamente.

1) Contratos de cambio y asociativos Según la finalidad, los contratos puede ser de cambio o asociativos. Los contratos de cambio
son aquellos que suponen una atribución de ventajas o prestaciones que hacen las partes entre sí.

a) Los contratos asociativos son aquellos en los que las partes convergen; unen sus esfuerzos y prestaciones para el desarrollo de
una actividad conjunta en vistas a un fin común. Por ende, cada contratante satisface su interés de participación en el resultado
útil obtenido de esa asociación de prestaciones y actividad común. El Código ha incorporado este criterio, regulando a los
contratos asociativos en el Capítulo 16 del Título II, especificando en el art. 1.442 que las disposiciones de los artículos 1.442 al
1.478 “se aplican a todo contrato de colaboración, de organización o participativo, con comunidad de fin, que no sea sociedad”.

b) Los contratos de cambio, cuando un sujeto paga un alquiler por el uso de una cosa, contrata un servicio por un precio, o paga
un precio por la propiedad de una cosa mueble o inmueble, etc. Cada parte recibe una prestación de la otra, en recompensa de la
propia. En cuanto a contratos asociativos, el Código regula los negocios en participación, las agrupaciones de colaboración, las
uniones transitorias y los consorcios de cooperación.

2) Contratos de consumo. Importancias de las normas constitucionales La incorporación de los contratos de consumo fue uno de
los aspectos más discutidos en el marco de la reforma del Código. Concretamente, el Código regula, en el Título III, la relación de
consumo (capítulo 1), la formación del consentimiento (capítulo 2), las modalidades especiales (capítulo 3), y las cláusulas abusivas
(Capítulo 4). Tal regulación está comprendida en los arts. 1.092 al 1.122 del Código. Además, esta regulación se complementa con
la ley Nº 24.240 (Ley de Defensa del consumidor); ésta es una ley especial que continúa vigente con sus correspondientes
modificaciones parciales (leyes número 24.56826, 24.78727, 24.99928 y 26.36129).

3)Contratos atípicos Como ya vimos el art. 970 del Código diferencia a los contratos nominados de los innominados según si la ley
los regule especialmente o no. La sanción del Código ha venido a incorporar contratos que antes denominábamos atípicos,
fundamentalmente vinculados con los contratos comerciales modernos, tales como la franquicia, el factoraje, la agencia, la
concesión, etc., que en la práctica comercial se utilizaban con mucha frecuencia, pero que no tenían una regulación legal.
Claramente, la realidad negocial es inagotable, por lo que es propio que, con el transcurso del tiempo y el desarrollo de la
tecnología, la gama de contratos atípicos se amplíe. El Código, previendo esto, dispone pautas específicas sobre las cuales deben
regirse los contratos innominados, las que están especificadas en el art. 970

4) Autocontrato. Cuando nos referimos al auto contrato, o contrato “consigo mismo”, aludimos a la posibilidad de que una parte
celebre un contrato actuando por sí y en representación de otra parte, o, según el caso, actuando en representación de dos o más
partes. Como señala Alterini en los casos aludidos (cuando hay una parte que celebra un contrato actuando por sí y en
representación de otra parte, o actuando en representación de dos o más partes), la bilateralidad del contrato no está afectada,
por aplicación de la teoría de la representación, según la cual el único celebrante del acto actúa a) en nombre de terceros,

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representándolos, o b) por sí y representando a un tercero. Por ejemplo, cuando una persona compra para sí, con autorización de
su mandante, una cosa que éste le solicitó vender.

5) Subcontrato El Código establece una regulación expresa para el subcontrato, lo cual constituye una novedad. Específicamente,
el art. 1.069 lo define como un nuevo contrato, “a través del cual el subcontratante crea a favor del subcontratado una nueva
posición contractual derivada de la que aquél tiene en el contrato principal “. Reconocemos, entonces, la existencia de un
contrato principal que sirve de base, pero que es independiente del subcontrato, que tiene autonomía. Y las partes se denominan:
subcontratante y subcontratado. Pensamos en los contratos base en que existen prestaciones pendientes a cargo de una o de
ambas partes. En esos casos, el art. 1.070 dispone que esas prestaciones pendientes puedan ser subcontratadas, en todo o en
parte, dando lugar a la formación del subcontrato. Lógicamente, esto es posible en la medida en que esas prestaciones no
constituyan obligaciones que deban ser cumplidas personalmente por una de las partes, en cuyo caso la subcontratación no sería
posible. Acciones del subcontratado. A la parte subcontratada se le conceden: “las acciones emergentes del subcontrato, contra el
subcontratante”.33 Esto es evidente, en tanto el subcontrato está conformado por esas dos partes; y las acciones contra la otra
parte del contrato principal, en la medida en que “esté pendiente el cumplimiento de las obligaciones de éste respecto del
subcontratante”. Acciones de quien no celebró el subcontrato: esta parte mantiene contra el subcontratante (que es la parte con
quien contrató en el contrato principal) todas las acciones derivadas del contrato base “dispone también de las acciones que le
corresponden al subcontratante contra el subcontratado, y puede ejercerlas en nombre e interés propio”

 Oferta

Concepto: A diferencia del Código Civil reformado, el actual Código Civil y Comercial de la Nación, define
expresamente a la oferta: “La oferta es la manifestación dirigida a persona determinada o determinable, con la
intención de obligarse y con las precisiones necesarias para establecer los efectos que debe producir de ser
aceptada”. (Art. 972 CCC)

Naturaleza jurídica: Según el Código, la oferta es un acto jurídico unilateral.(art 259) Esto es así porque se
configura con la sola voluntad del oferente. Es recepticio, en tanto tiene un destinatario, pues no puede pensarse a
la oferta sino dirigida a otros, para que esos terceros la conozcan y, en su caso, la acepten. Y, por último, tiene una
finalidad esencial, que la diferencia de las meras tratativas contractuales, y que implica la intención de obligarse
por parte del oferente.

o Requisitos

La oferta debe estar dirigida a una persona determinada o determinable, debe ser completa y contener la
intención de obligarse. Según el art. 972 del Código, son requisitos de la oferta:

a) Direccionalidad. Con respecto al elemento "sujeto", la oferta debe ser recepticia. Esto implica decir que tenga
destinatario, o sea, una o más personas determinadas o determinables que, en su caso, asumirán la condición de
aceptante.

b) Completitividad. Supone la autosuficiencia o plenitud de la declaración contractual emitida, que debe contener
las precisiones necesarias vinculadas a los efectos que van a derivarse del contrato, en caso que ella sea aceptada.
El art. 972 sólo exige que contenga las precisiones necesarias para establecer los efectos que debe producir de ser
aceptada, aunque no contenga todos los elementos constitutivos del contrato.En los principios UNIDROIT se
establece que: “una propuesta para celebrar un contrato constituye una oferta, si es suficientemente precisa e
indica la intención del oferente de quedar obligado en caso de aceptación”. (Art. 2.1.2 Principios UNIDROIT sobre los
contratos comerciales internacionales 2010. Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado.)

c) Vinculante. La oferta debe ser hecha por el oferente con la intención de obligarse, es decir, de quedar obligado
cuando el destinatario la acepte. Esto se relaciona directamente con la finalidad de la oferta. La oferta se hace con
la intención de producir efectos jurídicos, ya sea crear, modificar o extinguir un contrato. Es evidente que no hay
intención de obligarse en los casos de declaraciones que se formulan como bromas, o ejemplos, o enseñanzas, o
cualquier otro tipo de manifestaciones que, por no contar con la intención de obligarse, carecen de trascendencia
jurídica.

o Invitación a ofertar

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El tema de la direccionalidad de la oferta está relacionado con las ofertas hechas al público, es decir, a personas
indeterminadas. El Código diferencia la invitación a ofertar de la oferta en sí misma.

La invitación a ofertar es una declaración unilateral de voluntad por la que se propone a personas determinadas,
o indeterminadas, a que realicen ofertas (con todas las características propias de ellas) en relación a un posible
negocio. El Código contempla la invitación a ofertar, disponiendo: La oferta dirigida a personas indeterminadas es
considerada como invitación para que hagan ofertas, excepto que de sus términos o de las circunstancias de su emisión resulte
la intención de contratar del oferente. En este caso, se la entiende emitida por el tiempo y en las condiciones admitidas por los
usos. (973 CCC)

Es decir, la oferta al público es efectiva cuando de ella surge la clara intención de obligarse. De lo contrario, se la
considera una invitación a ofertar. Esta declaración no supone en sí misma una oferta, al faltarle la completitividad
y la voluntad conclusiva del oferente, de modo que no puede ser aceptada sin más por las personas a las que se
dirige, quienes, de interesarse en la invitación, deberán elaborar sus propias ofertas de contrato en los términos del
art. 972 del Código.

ARTÍCULO 972.- Oferta. La oferta es la manifestación dirigida a persona determinada o determinable, con la intención de
obligarse y con las precisiones necesarias para establecer los efectos que debe producir de ser aceptada.

La manera de instrumentación de esta figura puede ser diversa, yendo desde las comunicaciones públicas y
generales hasta las notificaciones particulares y privadas. El llamado a licitación privada participa de estas
características. Asimismo, el Código contiene una regulación especial para las ofertas emitidas en el marco de
contratos de consumo, específicamente, las ofertas por medios electrónicos previstas en el art. 1.108.

ARTÍCULO 1108.- Ofertas por medios electrónicos. Las ofertas de contratación por medios electrónicos o similares deben tener
vigencia durante el período que fije el oferente o, en su defecto, durante todo el tiempo que permanezcan accesibles al
destinatario. El oferente debe confirmar por vía electrónica y sin demora la llegada de la aceptación

o Fuerza obligatoria de la oferta

ARTÍCULO 973.- Invitación a ofertar. La oferta dirigida a personas indeterminadas es considerada como invitación para que
hagan ofertas, excepto que de sus términos o de las circunstancias de su emisión resulte la intención de contratar del oferente.
En este caso, se la entiende emitida por el tiempo y en las condiciones admitidas por los usos.

El Código establece expresamente que la oferta obliga al proponente. Es decir, la regla es que la oferta tiene
carácter vinculante para quien la propone o emite.

Asimismo, el propio artículo que se refiere a la fuerza obligatoria de la oferta, dispone excepciones a este carácter
vinculante. A saber:

a) que lo contrario resulte de los propios términos de la oferta;

b) que ello resulte de la naturaleza del negocio;

c) que resulte de las circunstancias del caso.

Aquello significa admitir que la oferta tiene autonomía y fuerza vinculante antes de la aceptación por el
destinatario, independientemente de que puedan existir vicisitudes como la retractación o la caducidad de la
misma. A diferencia de lo que se regulaba en el Código Civil anterior, en el que se protegía el interés del oferente y
en el que la regla era que la oferta no causaba obligación respecto de la propuesta de contrato que contenía, el
nuevo Código dispone expresamente la obligación del proponente respecto de los términos de la misma.

Tal como señala Alterini (2012), “en el derecho moderno, el oferente y, en su caso, sus sucesores, están
obligados a mantener la oferta durante el tiempo de su vigencia, a menos que la retracten útilmente” (2012, p.
246).

El oferente queda obligado a cumplir o a indemnizar, y, en ese caso, no se trataría de responsabilidad


precontractual, sino de responsabilidad contractual. Este es el sistema que sigue nuestro actual Código, al
establecer su carácter vinculante, la posibilidad de retractación, su caducidad por muerte e incapacidad y el deber
de reparar cuando su extinción perjudica al destinatario.

11
La oferta no obliga indefinidamente a quien la emite. Por lo contrario, siempre tiene un plazo de vigencia. Puede
que el oferente lo haya fijado específicamente o no lo haya hecho. El Código sólo regula los casos en los que no se
ha fijado un plazo para la aceptación de la oferta. Y así distingue, teniendo en cuenta la no existencia de plazo
fijado, entre dos modalidades de contratación: entre presentes o entre ausentes. Ello de conformidad con los
párrafos segundo y tercero del art. 974 del Código.

“La oferta hecha a una persona presente o la formulada por un medio de comunicación instantáneo, sin fijación
de plazo, sólo puede ser aceptada inmediatamente. Cuando se hace a una persona que no está presente, sin
fijación de plazo para la aceptación, el proponente queda obligado hasta el momento en que puede
razonablemente esperarse la recepción de la respuesta, expedida por los medios usuales de comunicación.”

o Retractación de la oferta. Caducidad

Una vez emitida la declaración contractual de oferta, puede acaecer una serie de circunstancias que modifiquen su
eficacia jurídica, en la medida en que la aceptación no se produzca en forma inmediata.

Retractación Es una manifestación de voluntad del oferente que tiene por efecto retirar la oferta. El Código permite
que el oferente retire libremente su oferta, en tanto el destinatario tome conocimiento de la retractación antes de
haber conocido la oferta, o en el mismo momento de conocerla.

Art 971CCC.- Formación del consentimiento. Los contratos se concluyen con la recepción de la aceptación de una
oferta o por una conducta de las partes que sea suficiente para demostrar la existencia de un acuerdo.

Este sistema difiere del seguido por el Código Civil Alemán, en el cual la oferta es irrevocable (salvo reserva en
contrario). Y no pierde vigor en caso de muerte o incapacidad del oferente.

Así, nuestro Código establece que “la oferta dirigida a una persona determinada puede ser retractada si la
comunicación de su retiro es recibida por el destinatario antes o al mismo tiempo que la oferta”.(art. 975) De
manera similar, en los principios de UNIDROIT, al referirse al retiro de la oferta, se establece que “cualquier oferta,
aun cuando sea irrevocable, puede ser retirada si la notificación de su retiro llega al destinatario antes o al mismo
tiempo que la oferta”. (Art. 2.1.3, inc. 2 Principios UNIDROIT sobre los contratos comerciales internacionales 2010. Instituto
Internacional para la Unificación del Derecho Privado.)

Por aplicación de los principios generales, y del criterio seguido por el Código para el caso de muerte o incapacidad
de las partes,

Si la retractación de la……..Oferta es posterior y ha perjudicado al destinatario, este podrá

“Reclamar su reparación”.

En los casos en que el tiempo es indeterminado, habiéndose renunciado pura y simplemente a la facultad de
revocar, es de aplicación el párrafo tercero del art. 974, según el cual “el proponente queda obligado hasta el
momento en que puede razonablemente esperarse la recepción de la respuesta, expedida por los medios usuales
de comunicación”.97

o Caducidad

Supone la pérdida de eficacia de la declaración por el acaecimiento de determinados hechos objetivos, tales como
el fallecimiento o incapacitación del proponente o destinatario, conforme analizaremos en el punto 3.2.5.

o Muerte o incapacidad de las partes

La caducidad de la oferta se produce por muerte o incapacidad de cualquiera de las partes (proponente o
destinatario de la oferta), ocurrida antes de la recepción de la aceptación, es decir, antes del perfeccionamiento del
contrato.

Ahora bien, si el destinatario aceptó la oferta ignorando la muerte o la incapacidad del oferente, y, a consecuencia
de la aceptación, hizo gastos o sufrió pérdidas, tiene derecho a reclamar su reparación.

 Aceptación

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En la doctrina hay coincidencia en cuanto a considerar a la aceptación como una manifestación unilateral de la
voluntad, recepticia, de contenido coincidente con el de la oferta, que está dirigida al oferente y destinada a la
formación del contrato.

o Modos de aceptación

a) Direccionalidad. Así como la oferta es direccional, la aceptación, lógicamente, debe estar dirigida al ofertante o
proponente de la oferta. Esto marca su carácter de recepticia: el destinatario no puede ser otro que aquel que le
propuso la oferta en cuestión.(En la actual redacción del Código, en donde es clave el hecho de la recepción por el
proponente de la aceptación, lo que delimita el momento en que el contrato queda perfeccionado, en los contratos
entre ausentes.)

b) La plena conformidad con la oferta. La oferta supone una declaración unilateral de voluntad realmente
encauzada a concluir el negocio, por lo que debe ser eficaz a tal fin. Para que el contrato se concluya, la aceptación
debe expresar la plena conformidad con la oferta.

La regulación en nuestro Código: mediante el principio de identidad, establece que “para que el contrato se
concluya, la aceptación debe expresar plena conformidad con la oferta”.

La norma no discrimina entre elementos esenciales y secundarios del contrato, por lo que el acuerdo debe ser
absoluto. Para ello, debe existir una total coincidencia con la proposición enviada, tanto en los puntos esenciales,
como en los accidentales.

La aceptación, entonces, debe consistir en una adhesión lisa y llana a la propuesta efectuada y debe ser oportuna.
La oferta debe subsistir (recordemos que el proponente puede retractarse de conformidad con el art. 975 antes, o
hasta el mismo momento de la recepción de la oferta). Ello implica que si la oferta llega al destinatario antes que
la comunicación de su retiro, tiene eficacia jurídica y subsiste para el destinatario, quien puede aceptarla.

o Retractación de la aceptación

Habiéndonos referido a las vicisitudes de la oferta, trataremos ahora las vicisitudes de la aceptación. Una de éstas
es la retractación.

El Código dispone: “La aceptación puede ser retractada si la comunicación de su retiro es recibida por el
destinatario antes o al mismo tiempo que ella”. Es decir que, formándose el consentimiento con la recepción de la
aceptación de la oferta, se permite el retiro de la aceptación antes de que quede perfeccionado el contrato. De
hecho, no ocasiona ningún perjuicio al ofertante por el retiro de una manifestación de voluntad que aún no ha
llegado a conocer.

En definitiva, la retractación es posible hasta el perfeccionamiento del contrato (recepción de la aceptación de la


oferta).

Caducidad

A diferencia del Código Civil, que no contemplaba la posible caducidad de la aceptación, y sí la de la oferta, el
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación prevé el caso genérico de muerte o incapacidad de cualquiera de las
partes (proponente o destinatario).

Aun cuando el Código se refiere a la muerte o incapacidad del destinatario de la oferta, como un supuesto de
caducidad de la oferta y no de la aceptación, brinda una solución al caso.

Concretamente: dispone la caducidad de la oferta para el caso de muerte o incapacidad del destinatario de la
oferta, producido antes de la recepción de su aceptación. Es decir, no habiéndose perfeccionado el contrato antes
de la recepción de la aceptación, la muerte o incapacidad del aceptante anterior a ese momento, suponen su
caducidad, sin más consecuencias jurídicas.

 Formación del contrato entre presentes y ausentes.

Contratos entre presentes

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En los contratos celebrados entre presentes, la oferta y la aceptación se producen en forma inmediata, por lo que la
formación del contrato es instantánea. Se recepta el principio de la tempestividad de la aceptación.

El segundo párrafo del art. 974 del Código prevé que: “la oferta hecha a una persona presente o la formulada por
un medio de comunicación instantáneo, sin fijación de plazo, solo puede ser aceptada inmediatamente”.
Asimismo, el art. 980 del Código dispone que entre presentes se perfecciona el contrato cuando la aceptación es
manifestada.

Al no existir espacio temporal entre la manifestación de la aceptación y la recepción de la misma (teoría receptada
consentimiento), la primera es suficiente para lograr el perfeccionamiento del contrato. Se aplica en los casos de
contratos entre presentes, o en aquellos en los que estén involucrados medios de comunicación instantáneos.

Contratos entre ausentes

Son contratos entre ausentes aquellos celebrados por sujetos que se encuentran en distinto lugar geográfico.

Los efectos de calificar una convención como contrato entre ausentes recaen en el momento de perfeccionamiento
del contrato.

No obstante, aunque el contrato sea entre ausentes, deberá ser juzgado en cuanto al momento de
perfeccionamiento por las reglas relativas a los contratos entre presentes cuando existe inmediatez en la emisión
de las respectivas declaraciones contractuales y, correlativamente, instantaneidad en la formación del
consentimiento.

El Código dispone que, en el caso de contratos entre ausentes, la aceptación perfecciona el contrato “si es recibida
por el proponente durante el plazo de vigencia de la oferta”.

En el siguiente punto analizaremos los sistemas existentes en relación al perfeccionamiento de los contratos entre
ausentes, en los cuales no existe instantaneidad en la formación del consentimiento.

o Teorías extremas y teorías intermedias

Veremos, a continuación, los diferentes sistemas de conformidad según el momento de perfeccionamiento de los
contratos celebrados entre ausentes.

a) Sistema de la declaración o de la manifestación: es una teoría extrema que considera concluido el contrato en el
momento en que el aceptante manifiesta aceptar la oferta de cualquier manera. Es rechazada por ser altamente
riesgosa, al no determinar con precisión el momento de la formación contractual y presentar graves problemas en
cuanto a la prueba.

b) Sistema de la expedición o del envío: para que haya contrato exige que la aceptación haya sido enviada al
oferente por parte del aceptante. Es una tesis intermedia; regla aceptada durante la vigencia del Código Civil
reformado.

c) Sistema de la recepción: es otro sistema intermedio, que juzga perfeccionado el contrato en el momento en
que la aceptación es recibida por el oferente , no requiriendo que llegue a conocimiento efectivo de éste.
Dicho sistema es el que adopta nuestro Código Civil y Comercial de la Nación.

d) Sistema de la información o del conocimiento: es otra posición extrema y rigurosa, que requiere para el
perfeccionamiento del contrato que la aceptación haya llegado efectivamente a conocimiento del oferente.

Solución del Código Civil y Comercial y de derecho comparado

Nuestro Código Civil y Comercial de la Nación, de conformidad con la regla establecida en el art. 971 del Código,
adopta el sistema de la recepción.

¿Cuándo se considera recibida la manifestación de la voluntad? El art. 983 del Código se ocupa de aclararlo,
despejando dudas al respecto. Así, dispone que la recepción se produce cuando la parte, a quien iba dirigida, la
conoce o debió conocerla, ya sea por comunicación verbal, por la recepción en su domicilio de un instrumento
pertinente o por cualquier otro modo útil. Art. 983 CCCN

o Tratativas contractuales

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Las tratativas contractuales corresponden al primer estadio de la negociación, en el cual ninguna de las partes
queda obligada respecto a la otra en función de sus declaraciones de voluntad.En esta instancia, las partes entran
en contacto y negocian el contenido del contrato, tanto en sus aspectos centrales como en las cuestiones
accesorias.Tienen dos características distintivas: “no son idóneas para concluir el contrato, pero tienen por fin llegar
a él” (Alterini, 2012, p. 295).

o Libertad de negociación

El Código otorga amplias libertades a las partes para realizar tratativas tendientes a la celebración del contrato.
Concretamente, el art. 990 consagra el principio de libertad de negociación disponiendo que “las partes son libres
para promover tratativas dirigidas a la formación del contrato, y para abandonarlas en cualquier momento”. Este
artículo se corresponde con el principio UNIDROIT que establece: “Las partes tienen plena libertad para negociar los
términos de un contrato y no son responsables por el fracaso en alcanzar un acuerdo”. Y es coherente con el
principio de libertad de contratación asentado en el art. 958 del Código.

La etapa precontractual se inicia con los acercamientos serios y direccionados de los tratantes, quienes comienzan
a dialogar con miras a celebrar uno o más contratos.

Puede ocurrir que la etapa precontractual se inicie por la manifestación unilateral de una de las partes de su
voluntad de contratar, o por voluntad de ambos tratantes que se someten al proceso de negociaciones. Pero esas
manifestaciones no constituyen una oferta, pues no llegan a cumplir con las características exigidas por el art. 972
del Código (es decir, una manifestación unilateral de la voluntad que esté dirigida a una persona determinada o
determinable, que sea efectuada con la intención de obligarse y con las precisiones necesarias para establecer sus
efectos en caso de ser aceptada).

Asimismo, existen básicamente dos formas de conclusión de la etapa precontractual:

La celebración del contrato: aquí se agota la precontractualidad, pues la formalización del contrato da inicio a la
etapa contractual.

La frustración de las tratativas: esto ocurre cuando, por cualquier circunstancia, finaliza el proceso de formación
del contrato, decidiéndose su no celebración.

Verbigracia: si un amigo se limita a decirle a otro “te compro el auto”, no puede entenderse que exista una etapa
precontractual. Tampoco constituye una tratativa contractual quien consulta el precio de un determinado producto.

 Deber de buena fe

a) Principio general

El art. 991 del Código consagra el deber de buena fe que debe seguirse en el marco específico de las tratativas
contractuales. El análisis de esta norma debe realizarse en concordancia con el principio de “buena fe” en la
celebración del contrato, establecido por el art. 961. Este último supone el cumplimiento de lo estrictamente
pactado, pero también de una serie de deberes secundarios que amplían el espectro de valoración de la conducta
de las partes intervinientes en la contratación. En términos del Código:

Buena Fe: Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe, obligando no solo a lo que está
formalmente expresado sino a todas las consecuencias que puedan considerarse comprendidas en ellos, con los
alcances de lo que razonablemente se habría obligado un contratante cuidadoso y previsor. Art. 961CCC

Los principios de UNIDROIT, bajo la denominación “Negociaciones de mala fe”, se refieren concretamente a la mala
fe en las tratativas de la siguiente manera: “(3) En particular, se considera mala fe que una parte entre en o
continúe negociaciones cuando al mismo tiempo tiene la intención de no llegar a un acuerdo”.( Art. 2.1.15
Principios UNIDROIT sobre los contratos comerciales internacionales 2010. Instituto Internacional para la
Unificación del Derecho Privado.)

El deber de buena fe, en el contexto de las tratativas contractuales, supone conductas tales como:

Negociar lealmente.

No realizar negociaciones sin un interés real de llegar a un acuerdo.

15
Confianza razonable en la celebración del contrato.

No abandonar intempestiva o arbitrariamente las negociaciones (interrupción de mala fe). En cuanto a este punto,
la determinación de cuándo el abandono es intempestivo o arbitrario, es una cuestión de hecho, que dependerá de
las circunstancias del caso (el grado de avance en las negociaciones, los puntos sobre los que habían llegado a un
acuerdo, la confianza generada en la otra parte, etc.)

No generar condiciones imposibles o abusivas para lograr la contratación, que, en definitiva, terminen frustrándola.

b) Consecuencias de la celebración de mala fe

En los “Fundamentos del Anteproyecto de Código Civil y Comercial de la Nación” (2012) se planteó que en la
ponderación de la libertad de negociación y de la buena fe se encontraban las soluciones para la responsabilidad en
los casos típicos de negociación entre iguales Así, el Código regula las consecuencias del apartamiento del
principio de buena fe, determinando la responsabilidad precontractual y estableciendo la obligación de
indemnizar, a cargo del incumplidor.

Indemnización: si durante las tratativas preliminares se obrara de mala fe, y esa conducta generara daños a quien
confió en la celebración del contrato, esos daños deberán ser resarcidos.

Deber de confidencialidad

a) Principio general

Al comenzar una negociación, las partes intercambian diferente tipo de información vinculada con el contrato que
pretenden celebrar a futuro (relacionada con características de la operación o de las partes involucradas, etc.). No
existe una regla que impida a las partes revelar esa información, o utilizarla para sus propios fines si el contrato
luego no se perfecciona, teniendo libertad en ese sentido, excepto que se trate de información de tipo
confidencial.

En consonancia con esto, el art. 991 del Código consagra otro deber que deben respetar las partes que se
encuentran celebrando tratativas contractuales: la confidencialidad. Implica que:

1) no debe divulgar a terceros la información suministrada;

2) no debe utilizar esa información en su propio interés;

b) Consecuencias del incumplimiento del deber de confidencialidad: Así como en el caso del incumplimiento del
deber de buena fe la ley prevé que el incumplidor debe reparar el daño sufrido por la otra parte,

 Contenido del contrato

Capacidad. Reglas Generales de la capacidad restringida

El régimen de la capacidad está regulado en el Capítulo 2, Título Primero, del Libro Primero del Código Civil y
Comercial.

El Código reconoce a la capacidad de derecho como la aptitud de la que goza toda persona humana para ser “titular
de derechos y deberes jurídicos” (art. 22) y establece que “la ley puede privar o limitar esta capacidad respecto de
hechos, simples actos, o actos jurídicos determinados”. (Art. 22 CCCN)

Asimismo, distingue a la capacidad de ejercicio como la posibilidad de que “toda persona humana pueda ejercer
por sí misma sus derechos, excepto las limitaciones expresamente previstas en [el] Código y en una sentencia
judicial”. (Art 23 CCCN).

o Establece casos específicos de incapacidad de ejercicio, a saber:

a) la persona por nacer;

16
b) la persona que no cuenta con la edad y grado de madurez suficiente, con el alcance dispuesto en la sección 2ª del
capítulo 2 [es decir, todas las reglas establecidas para la persona menor de edad];

c) la persona declarada incapaz por sentencia judicial, en la extensión dispuesta en esa decisión [conf. art. 24
Código].

o Restricción de la capacidad. (Art. 31 CCCN)

a) la capacidad general de ejercicio de la persona humana se presume aun cuando se encuentre internada en un
establecimiento asistencial;

b) las limitaciones a la capacidad son de carácter excepcional, y se imponen siempre en beneficio de la persona;

c) la intervención estatal tiene siempre carácter interdisciplinario, tanto en el tratamiento como en el proceso
judicial;

d) la persona tiene derecho a recibir información a través de medios y tecnologías adecuadas para su comprensión;

e) la persona tiene derecho a participar en el proceso judicial con asistencia letrada, la cual debe ser proporcionada
por el Estado si carece de medios;

f) deben priorizarse las alternativas terapéuticas menos restrictivas de los derechos y libertades.

 Incapacidad e inhabilidad para contratar

 Incapacidad para contratar.

El Código se refiere expresamente a los actos realizados por persona incapaz o con capacidad restringida. Así,
dispone:

Actos posteriores a la inscripción de la sentencia: “Son nulos los actos de la persona incapaz y con capacidad
restringida que contrarían lo dispuesto en la sentencia realizados con posterioridad a su inscripción en el Registro
de Estado Civil y Capacidad de las Personas”. (art.44)

Actos anteriores a la inscripción:

Los actos anteriores a la inscripción de la sentencia pueden ser declarados nulos si perjudican a la persona incapaz o
con capacidad restringida, y si se cumple alguno de los siguientes extremos: (art.45CCCN)

a) la enfermedad mental era ostensible a la época de la celebración del acto;

b) quien contrató con él era de mala fe;

c) el acto es a título gratuito.

Persona fallecida:

Luego de su fallecimiento, los actos entre vivos anteriores a la inscripción de la sentencia no pueden impugnarse,
excepto que la enfermedad mental resulte del acto mismo, que la muerte haya acontecido después de promovida la
acción para la declaración de incapacidad o capacidad restringida, que el acto sea a título gratuito, o que se pruebe
que quien contrató con ella actuó de mala fe. Art46 CN

 Efectos de la invalidez del contrato

“Declarada la nulidad del contrato celebrado por la persona incapaz o con capacidad restringida, la parte capaz
no tiene derecho para exigir la restitución o reembolso de lo que ha pagado o gastado”. Art. 1000 CCCN

Esto se realiza a los efectos de no perjudicar a la parte contraria. Ahora bien, si el contrato ha enriquecido a la parte
incapaz o con capacidad restringida, entonces la parte capaz (una vez declarada la nulidad del contrato) tiene
derecho a reclamarle a aquella en la medida de ese enriquecimiento.

o Inhabilidades para contratar. Inhabilidades especiales. Casos

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En términos generales, el Código se refiere a la Inhabilidad para contratar dispone como regla general que “no
pueden contratar, en interés propio o ajeno, las personas que están impedidas de hacerlo de acuerdo a
disposiciones especiales; tampoco podrían hacerlo por interpósita persona”. 1001 CCCN

Establece casos especiales de inhabilidades para contratar en interés propio a:

a) los funcionarios públicos, respecto de bienes cuya administración o enajenación estén o hayan estado
encargados;

b) los jueces, funcionarios y auxiliares de la justicia, los árbitros y mediadores y sus auxiliares, respecto de bienes
relacionados con procesos en los que intervienen o han intervenido;

c) los abogados y procuradores, respecto de bienes litigiosos en procesos en los que intervienen o han intervenido;

d) los cónyuges (…) entre sí [en tanto hayan optado por el régimen de comunidad de bienes];

e) los albaceas, que no son herederos, no pueden celebrar contrato de compraventa sobre los bienes de las
testamentarias a su cargo. (1002 CCCN)

 Representación:

CONCEPTO: La representación configura un gran amplio genero jurídico que le permite a una persona otorgar en
nombre y por cuenta de otro, actos jurídicos entre vivos, con la salvedad de aquellos que únicamente puedan ser
otorgados por el titular del derecho, por ser personalísimos de mismo o intuitu personae.

El art. 358 CCC. Los actos jurídicos entre vivos pueden ser celebrados por medio de representante, excepto en los
casos en que la ley exige que sean otorgados por el titular del derecho.

La representación es voluntaria cuando resulta de un acto jurídico

La representación es legal cuando resulta de una regla de derecho y

La representación es orgánica cuando resulta del estatuto de una persona jurídica.

Las consecuencias de los actos jurídicos cumplidos por los representantes no gravitan sobre el patrimonio de este,
sino se proyectan sobre el representado.

Fontanarrosa siguiendo a Rocco nos dice que la representación es la situación jurídica en cuya virtud alguien
emite una declaración de voluntad para realizar un fin cuyo destinatario es otro sujeto, de modo que hace
conocer a los terceros a quienes van dirigida esa declaración de voluntad, que este actúa en interés ajeno, con la
consecuencia de que todos los efectos jurídicos de la declaración de voluntad se produzca respecto del sujeto en
cuyo interés ha actuado

En algunos casos La Representación surge como una necesidad , así será con los incapaces, que por
incapacidad de actuar entre si necesitan de una persona que lo haga por ellos.

Otras veces responde a una conveniencia o simple comodidad del representado como acurre en la
representación judicial que evita a un litigante la posibilidad de concurrir, ej a una audiencia.

REQUISITOS:

 Obrar en nombre ajeno


 Fundar su actuación en el apoderamiento, poder o procura.

Clases:

Legal: surge de una regla del derecho como sucede en la representación por curadores. Padres en ejercicio de la
patria potestad, etc

Orgánica: es la representación de personas jurídicas

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Voluntaria: es la declaración unilateral de voluntad emitida por el representado dirigida a los terceros mediante el
cual se da un poder al representante para que obre por cuenta y obra ajena.

Efectos

Art. 359: los actos celebrados por el representante en nombre del representado y en los límites de las facultades
conferidas por la ley o por el acto de apoderamiento, producen efectos directamente para el representado.

En cuanto a su extensión, alcanza según o vemos el art. 360. A los actos objeto de apoderamiento, a las facultades
otorgadas por la ley y también a los actos necesarios para su ejecución.

En definitiva queda claro que todas las clases de representación surgen efecto en los actos directamente sobre el
representado. Y debe haber sido efectuada dentro de los límites señalados por la ley o por el acto de
apoderamiento según corresponda.

 Poder. Concepto.

CONCEPTO: Se entiende por poder, el medio, instrumento o camino por virtud del cual la manifestación
unilateral de la voluntad de una persona , confiere u otorga facultades a otra para que la represente,
actuando siempre a nombre del representado. (RELACION DE MEDIOS)

Entonces se indica que el poder es el medio o instrumento para otorgar una representación voluntaria.

No confundir:

En primer lugar: La persona que otorga las facultades, con la persona a quien se inviste , de tales facultades para
actuar y que presupone o da idea de una relación de medios, ya que el representante siempre actuara a nombre
del representado .

Segundo lugar: El poder como figura especializada con la representación misma.

Bernardo Pérez Fernández del Castillo Poder: “Es el otorgamiento que da una persona llamada poderante a otra
denominada apoderado para que actué en su nombre, es decir en su representación es una de las formas de
representación puede tener como fuente la ley o voluntad del sujeto dominus, mediante un acto unilateral.

Boria Martínez dice: Aunque en forma amplia o burda se identifiquen los conceptos de representación voluntaria
con el poder, la diferencia sutil entre ambos conceptos estriba en que este es el medio o camino para conferir
aquella, sin embargo siempre que exista un poder, necesariamente supone como consecuencia la existencia de
una representación voluntaria y el único medio o camino para conferir la representación voluntaria es mediante
la figura del poder.

Para la existencia del poder es necesario e indispensable que se confieran u otorguen facultades, ya que si no hay
dicho otorgamiento podrá existir alguna otra figura jurídica o algún acto jurídico, pero no serán un poder.

Por último es el elemento de esencia del poder, el que se indique con toda claridad que el representante actuara
siempre en nombre del representado, de aquí se desprende que una persona por el simple hecho de otorga un
poder no se está obligado a nada en relación a su apoderado; y por el simple hecho de otorga el poder, no se está
obligado para con los terceros porque todo depende de la actuación del apoderado.

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 Responsabilidad por inexistencia o exceso en la representación.

Art. 376 CCC: Si alguien actúa como representante de otro sin serlo, o en exceso de las facultades conferidas por el
representado, es responsable del daño que la otra parte sufra por haber confiado, sin culpa suya, en la validez del
acto, si hace saber al tercero la falta o deficiencia de su poder, está exento de dicha responsabilidad.

Acá vemos que el representante actuó sin representación o en exceso del mismo. Exceso es cuando actúa más allá
de los límites conferidos. Los limites que resultaran son jurídicamente relevante son aquellos para los terceros, no
así entre representante- representado.

La inexistencia de poder trae aparejada la responsabilidad.

 Objeto de los contratos

Se aplican al objeto de los contrato las disposiciones de la Sección 1ª, Capítulo 5, Título IV, del Libro Primero del
Código Civil y Comercial de la Nación.

El objeto de los contratos y la prestación

Tal como sostiene Alterini (2012), “con el sustantivo objeto del contrato se designa a la prestación a propósito de
la cual se produce el acuerdo de voluntades y en torno a la cual se ordena la economía del contrato” (p. 197).

Él distingue entre el objeto inmediato del contrato, que consiste en la obligación que se genera a raíz del contrato,
y el objeto mediato: es el objeto de la obligación, vale decir, la cosa o el hecho, positivo o negativo, que constituye
el interés del acreedor. El objeto de la obligación consiste en el bien apetecible para el acreedor sobre el cual recae
su interés implicado en la relación jurídica.

Así el objeto de la obligación de entregar la cosa vendida que tiene a su cargo el vendedor es la cosa misma; esta
cosa, precisamente, es lo que pretende el comprador, acreedor de aquella obligación. El contenido de la obligación
es cierta conducta humana, a la que se designa técnicamente como prestación; se trata del comportamiento del
deudor destinado a satisfacer el interés del acreedor respecto de ese objeto. Caracteres. Posibilidad,
determinación, licitud y valor patrimonial

De conformidad con lo que dispone el Código, el objeto “debe ser lícito, posible, determinado o determinable,
susceptible de valoración económica y corresponder a un interés de las partes, aun cuando éste no sea
patrimonial”. (1003CCCN)

 Objetos prohibidos

El objeto de los contratos no puede ser prohibido. De conformidad con el art. 1.004:

No pueden ser objeto de los contratos los hechos que son imposibles o están prohibidos por las leyes, son
contrarios a la moral, al orden público, a la dignidad de la persona humana, o lesivos de los derechos ajenos; ni
los bienes que por un motivo especial se prohíbe que lo sean. Cuando tengan por objeto derechos sobre el cuerpo
humano se aplican los artículos 17 y 56.

 Determinación y determinación por un tercero

Como dijimos anteriormente, el objeto de los contratos debe ser determinado o determinable.

Ahora bien, el Código trata específicamente los casos de determinación del objeto de la siguiente manera:

Determinación Cuando el objeto se refiere a bienes, éstos deben estar determinados en su especie o género
según sea el caso, aunque no lo estén en su cantidad, si ésta puede ser determinada. Es determinable cuando se
establecen los criterios suficientes para su individualización.

Determinación por un tercero Las partes pueden pactar que la determinación del objeto sea efectuada por un
tercero. En caso de que el tercero no realice la elección, sea imposible o no haya observado los criterios

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expresamente establecidos por las partes o por los usos y costumbres, puede recurrirse a la determinación judicial,
petición que debe tramitar por el procedimiento más breve que prevea la legislación procesal.

o Bienes existentes y futuros

Los bienes futuros pueden ser objeto de los contratos. Y, en ese caso, el contrato funciona como una promesa de
transmitirlos, lo que está subordinado a la condición de que lleguen a existir, excepto que se trate de contratos
aleatorios.

Bienes ajenos, bienes litigiosos, gravados o sujetos a medidas cautelares

o Respecto de los bienes ajenos, el Código dispone:

Los bienes ajenos pueden ser objeto de los contratos. Si el que promete transmitirlos no ha garantizado el éxito de
la promesa, sólo está obligado a emplear los medios necesarios para que la prestación se realice y, si por su culpa, el
bien no se transmite, debe reparar los daños causados. Debe también indemnizarlos cuando ha garantizado la
promesa y ésta no se cumple. El que ha contratado sobre bienes ajenos como propios es responsable de los daños
si no hace entrega de ellos. (Art. 1.008)

En relación a los bienes litigiosos, gravados, o sujetos a medidas cautelares, el Código dispone:

Los bienes litigiosos, gravados, o sujetos a medidas cautelares, pueden ser objeto de los contratos, sin perjuicio de
los derechos de terceros. Quien de mala fe contrata sobre esos bienes como si estuviesen libres debe repararlos
daños causados a la otra parte si ésta ha obrado de buena fe. (1009CCCN)

o Herencia futura

Como regla, la herencia futura no puede ser objeto de los contratos ni tampoco pueden serlo los derechos
hereditarios eventuales sobre objetos particulares, a excepción de lo que la propia ley pueda contemplar.

Excepciones (1010 CCCN),

Los pactos relativos a una explotación productiva o a participaciones societarias de cualquier tipo, con miras a la
conservación de la unidad de la gestión empresarial o a la prevención o solución de conflictos, pueden incluir
disposiciones referidas a futuros derechos hereditarios y establecer compensaciones en favor de otros legitimarios.
Estos pactos son válidos, sean o no parte el futuro causante y su cónyuge, si no afectan la legítima hereditaria, los
derechos del cónyuge, ni los derechos de terceros.

o Contratos de larga duración

El Código destina el artículo 1.011 para el caso de los contratos de larga duración, en los que el tiempo es
trascendente (esencial) para el cumplimiento del objeto del contrato.

Contratos de larga duración [ En los contratos de larga duración el tiempo es esencial para el cumplimiento del
objeto, de modo que se produzcan los efectos queridos por las partes o se satisfaga la necesidad que las indujo a
contratar. Las partes deben ejercitar sus derechos conforme con un deber de colaboración, respetando la
reciprocidad de las obligaciones del contrato, considerada en relación a la duración total. La parte que decide la
rescisión debe dar a la otra la oportunidad razonable de renegociar de buena fe, sin incurrir en ejercicio abusivo de
los derechos. (1010 CCCN)

 Causa, forma y prueba

Causa

A la causa de los contratos se aplican las disposiciones de la Sección 2ª, Capítulo 5, Título IV, del Libro Primero de
este Código. Son disposiciones vinculadas a la causa de los actos jurídicos.

Noción

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Lorenzetti (2010) se refiere a las diferentes posiciones doctrinarias en torno al tema de causa.

Casualismo clásico; (Domat), quien la entendía como una razón que se manifestaba en tres tipos de contratos (los
onerosos, los reales y los gratuitos), concluyendo que la causa era un elemento esencial de la obligación.

Anticausalistas, quienes niegan la autonomía de la noción de causa como elemento integrante de los requisitos
del acto jurídico. Para esta postura, los elementos esenciales son sólo el consentimiento, la capacidad y el objeto.

Neocausalistas son autores modernos que defienden la noción de causa, en coincidencia con los clásicos, pero
advierten que ésta última es un elemento del acto jurídico, no de la obligación. Esta corriente importa toda una
renovación en el tema de la causa, al reconocer los motivos como incorporados a la noción de la misma. Se
configura la noción de causa en un plano objetivo-subjetivo (tomando en cuenta los móviles determinantes del
acto, que inciden en la finalidad; los motivos adquieren relevancia jurídica al tiempo de regular los efectos de la
convención). (Esta posición es la que adopta nuestra legislación al definir la causa del acto jurídico en el art. 281
del Código.)

El artículo 281 dispone que la causa:

(…) es el fin inmediato autorizado por el ordenamiento jurídico que ha sido determinante de la voluntad. También
integran la causa los motivos exteriorizados cuando sean lícitos y hayan sido incorporados al acto en forma
expresa, o tácitamente si son esenciales para ambas partes.

Así, el Código opta por receptar la noción de causa fin, como determinante de la voluntad de celebración del
contrato. Además, incorpora la noción de presunción de causa y de acto abstracto, en los siguientes términos:
“Aunque la causa no esté expresada en el acto se presume que existe mientras no se pruebe lo contrario”.(282
CCCN)

Luego, el artículo dispone: “El acto es válido aunque la causa expresada sea falsa si se funda en otra causa
verdadera” (.282 CCCN)Ello alude a la simulación de la causa manifestada en el acto, la que no es verdadera, y, por
lo tanto, es simulada, pero que es válida en tanto la causa real exista, aunque esté solapada.

Además: “La inexistencia, falsedad o ilicitud de la causa no son discutibles en el acto abstracto mientras no se
haya cumplido, excepto que la ley lo autorice”. (283 CCCN)

o Necesidad

El art. 1.013 del Código recepta el principio de la necesidad de causa, disponiendo que “la causa debe existir en la
formación del contrato y durante su celebración, y subsistir durante su ejecución. La falta de causa da lugar, según
los casos, a la nulidad, adecuación o extinción del contrato”.

o Causa ilícita. Frustración del fin

Causa ilícita El contrato es nulo cuando:

a) su causa es contraria a la moral, al orden público o a las buenas costumbres;

b) ambas partes lo han concluido por un motivo ilícito o inmoral común. Si sólo una de ellas ha obrado por un
motivo ilícito o inmoral, no tiene derecho a invocar el contrato frente a la otra, pero ésta puede reclamar lo que ha
dado, sin obligación de cumplir lo que ha ofrecido.(Art.1014 CCCN)

 Formas de los contratos

Todo contrato requiere una forma, entendida como un hecho exterior por el que la voluntad se manifiesta.

La forma es el modo de ser del acto, la manera en que se hace reconocible en el medio social. En nuestro derecho
rige el principio de libertad de formas, según el 1.015 del Código. Cuando la forma es exigida con mayor rigorismo y
con carácter absoluto, es decir, de manera constitutiva, visceral, si la misma no es observada, acarreará la nulidad
del acto.

o Contratos formales y no formales

El art. 969 del Código define a los contratos formales como “aquellos para los cuales la ley exige una forma para su
validez, por lo tanto son nulos si la solemnidad no ha sido satisfecha”.

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Ahora bien, cuando la forma requerida para los contratos lo es sólo para que éstos produzcan sus efectos propios,
sin sanción de nulidad, no quedan concluidos como tales mientras no se haya otorgado el instrumento previsto,
pero valen como contratos en los que las partes se obligaron a cumplir con la expresada formalidad.

Si, por el contrario, la ley o las partes no imponen una forma determinada, ésta debe constituir sólo un medio de
prueba de la celebración del contrato.

o Libertad de formas

Como regla, el Código consagra el principio de “libertad de formas”, de conformidad con el cual sólo son formales
los contratos a los cuales la ley les impone una forma determinada.(1015CCCN)

Alterini (2012) que “los contratos, en principio, son no formales. Pueden ser celebrados verbalmente, por escrito,
mediante manifestaciones indirectas de la voluntad, siempre que pueda inducirse que ésta existe” (2012, p.
214).De igual manera, Mosset Iturraspe (1995): “La regla es la libertad de formas; la libre elección por las partes de
los modos de exteriorizar la voluntad” (p. 258).

o
o
o Modificaciones al contrato

El art. 1.016 del Código dispone, en relación a la forma y a las modificaciones del contrato, que “la formalidad
exigida para la celebración del contrato rige también para las modificaciones ulteriores que le sean introducidas,
excepto que ellas versen solamente sobre estipulaciones accesorias o secundarias, o que exista disposición legal
en contrario”.

Es que, en principio, si se impone que un contrato lleve una forma determinada, parece lógico que las
modificaciones subsiguientes también respeten la forma dispuesta para el contrato original.

o La escritura pública

La escritura pública funciona como un medio de prueba, en tanto es un instrumento en el que interviene un oficial
público en el otorgamiento, quien tiene facultades otorgadas para la intervención en ese acto, y que se caracteriza
por su autenticidad.

Son definidas por el Código como:(…) el instrumento matriz extendido en el protocolo de un escribano público o de
otro funcionario autorizado para ejercer las mismas funciones, que contienen uno o más actos jurídicos. La copia
o testimonio de las escrituras públicas que expiden los escribanos es instrumento público y hace plena fe como la
escritura matriz. (Art 299 CCCN)

Sobre el valor probatorio de la escritura pública, en tanto instrumento público:

a) Hace plena fe sobre la realización del acto, la fecha, el lugar y los hechos que el oficial público anuncia como
cumplidos ante él o por él, en tanto esto no sea declarado falso en juicio civil o criminal;

b) Hace plena fe sobre el contenido de las declaraciones sobre convenciones, disposiciones, pagos, etc., vinculados
con el acto instrumentado, excepto que se produzca prueba en contrario.

o El art. 1.017 del Código enumera los contratos que necesariamente deben ser otorgados por escritura
pública, imponiéndoles esta forma a:

a) los contratos que tienen por objeto la adquisición, modificación o extinción de derechos reales sobre inmuebles.
Quedan exceptuados los casos en que el acto es realizado mediante subasta proveniente de ejecución judicial o
administrativa;

b) los contratos que tienen por objeto derechos dudosos o litigiosos sobre inmuebles;

c) todos los actos que sean accesorios de otros contratos otorgados en escritura pública;

d) los demás contratos que, por acuerdo partes o disposición de la ley, deben ser otorgados en escritura pública.169

o Otorgamiento pendiente del instrumento

El art. 1.018 del Código regula el caso del otorgamiento pendiente del instrumento:

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El otorgamiento pendiente de un instrumento previsto constituye una obligación de hacer, si el futuro contrato no
requiere una forma bajo sanción de nulidad. Si la parte condenada a otorgarlo es remisa, el juez lo hace en su
representación, siempre que las contraprestaciones estén cumplidas, o sea asegurado su cumplimiento.(art. 1018
CCCN)

Es decir que el incumplimiento del otorgamiento del instrumento previsto trae aparejado la conversión del
negocio jurídico en una obligación de hacer, siendo aplicables las reglas previstas para estas obligaciones,
excepto que se prevea como sanción la nulidad por la falta de la forma.

o Instrumentos privados y la obligación de escriturar

Los instrumentos privados “son instrumentos bajo forma privada para los cuales no hay forma alguna especial”
Alterini (2012, p. 436).

o Valor probatorio de los instrumentos particulares

En cuanto al valor probatorio de los instrumentos particulares, éste debe ser apreciado por el Juez, quien deberá
tener en cuenta la coherencia entre lo sucedido y lo relatado, la precisión y claridad técnica del texto, los usos y
prácticas, las relaciones precedentes, la confiabilidad de los soportes y de los procedimientos técnicos usados.

Es muy importante tener en cuenta que cuando un instrumento privado se presenta en un juicio, la persona
contra quien se presenta ese instrumento (cuya firma se le atribuye) deberá declarar si la firma le pertenece. Si así
lo declara, entonces ello implica un reconocimiento de firma. Esto es sumamente relevante ya que el
reconocimiento de la firma implica el reconocimiento del cuerpo del instrumento privado, y no puede ser luego
impugnado por quien lo reconoció (excepto que hayan existido vicios en el acto del reconocimiento).

Frente a terceros (no contratantes), los instrumentos privados tienen eficacia probatoria solo desde su fecha cierta,
la que se logra a través de hechos que crean una certeza absoluta respecto a ella. El Código manifiesta: “adquieren
fecha cierta el día que acontece un hecho del que resulta como consecuencia ineludible que el documento ya
estaba firmado o no pudo ser firmado después”. (317 CCCN) Un ejemplo de adquisición de fecha cierta de un
instrumento privado es el otorgamiento de certificación notarial de las firmas.

El otorgamiento pendiente de un instrumento previsto constituye una obligación de hacer si el futuro contrato no
requiere una forma bajo sanción de nulidad. Si la parte condenada a otorgarlo es remisa, el juez lo hace en su
representación, siempre que las contraprestaciones estén cumplidas, o sea asegurado su cumplimiento.(1018
CCCN)

Este caso implica una conversión del acto, bajo apercibimiento de que el juez lo haga a pedido de la parte
interesada. Esta solución no se aplica en los casos en que la forma está impuesta bajo sanción de nulidad, ya que, en
ese caso, se trataría de contratos solemnes absolutos en los que la conversión no es posible.

 Prueba de los contratos

El Código Civil y Comercial de la Nación regula la prueba de los contratos en el Capítulo 8, del Título II, del Libro III
(arts. 1.019 y 1.020).

Conforme lo señala Alterini (2012), “la forma es el elemento externo del contrato; la prueba es el medio para
demostrar que fue celebrado” (2012, p. 431). Continúa, al respecto: Al Código Civil (ley de fondo) le incumbe
precisar qué medio de prueba es idóneo para cada acto, pues muchas veces la prueba está íntimamente ligada a
la naturaleza del acto; piénsese, por ejemplo, en la prueba del estado de las personas. Pero incumbe a las
Provincias regular, a través de sus leyes de forma, la manera en que se llevará a cabo la prueba, esto es, la
regulación pormenorizada de la producción, y en su caso de la apreciación de la prueba. (Alterini, 2012, p. 434).

Carga de la prueba

La expresión “onus probandi” alude a quien tiene la carga procesal de demostrar un hecho; en este caso, la
existencia de un contrato y el resto de las vicisitudes que puedan derivarse de una relación contractual. Es un
principio propio del derecho procesal que tiene múltiples derivaciones.

Medios de prueba

El art. 1.019 del Código dispone al respecto:

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Los contratos pueden ser probados por todos los medios aptos para llegar a una razonable convicción según las
reglas de la sana crítica, y con arreglo a lo que disponen las leyes procesales, excepto disposición legal que
establezca un medio especial. Contratos que sea de uso instrumentar no pueden ser probados exclusivamente por
testigos.

El Código, a través de esa norma, dispone una regla general que es la amplitud de medios de prueba. No hay una
descripción concreta de los medios de prueba, por lo que todos serán aptos en la medida en que formen una
razonable convicción según las reglas de la sana crítica. La excepción constituye el caso de los contratos que tengan
un medio de prueba específico.

En relación a la sana crítica, como sistema de apreciación judicial de las pruebas, éste funciona, siguiendo a Alterini
(2012), de manera que

(…) el juez tiene libertad para formar un criterio sobre el caso según su convicción, pero requiere que el juzgador
exhiba el proceso de razonamiento que lo ha llevado a su conclusión, que diga por qué tiene probado un hecho, lo
que constituye una garantía para el sujeto de derechos, ya que le permite saber la razón que motivó el
pronunciamiento judicial. (p. 434).

o Prueba de los contratos formales

En el caso de los contratos formales en los que se exige una determinada forma para su validez, es claro que la
forma es esencial y debe respetarse. Si una donación de un inmueble se hace por instrumento privado, poco
importará que se pruebe esta circunstancia, ya que la escritura pública es exigida bajo pena de nulidad.

Sin embargo, en otros casos, cuando la forma se aconseja a los efectos de la prueba del contrato, entonces también
se puede lograr ese cometido (probar el contrato) por otros medios.

El art. 1.020 del Código dispone:

Prueba de los contratos formales. Los contratos en los cuales la formalidad es requerida a los fines probatorios
pueden ser probados por otros medios, inclusive por testigos, si hay imposibilidad de obtener la prueba de haber
sido cumplida la formalidad o si existe principio de prueba instrumental, o comienzo de ejecución. Se considera
principio de prueba instrumental cualquier instrumento que emane de la otra parte, de su causante o de parte
interesada en el asunto, que haga verosímil la existencia del contrato.

De conformidad con ese artículo, los contratos a los que la ley les asigna una formalidad específica (a los efectos de
su prueba) pueden ser probados por otros medios de prueba. El artículo se refiere a la imposibilidad de obtener la
prueba designada por ley justamente por no haber cumplido con la forma requerida o por la imposibilidad de
presentarla a los efectos requeridos.

Cobra, en estos casos, especial relevancia la noción de principio de prueba por escrito, entendida como la existencia
de cualquier instrumento que emane de la otra parte, de su causante o de parte interesada en el asunto, que haga
verosímil la existencia del contrato. Como señala Alterini (2012), “el principio de prueba por escrito constituye un
indicio, resultante de un instrumento no firmado por la otra parte que, teniendo relación directa con el contrato,
resulta elemento de juicio útil para tenerlo por probado” (2012, p. 449).

o Utilización de los medios electrónicos y el derecho a la información

Aun cuando el Código Civil y Comercial de la Nación no incluye una disposición expresa vinculada a la utilización de
medios electrónicos, la utilización cada vez más difundida de estos medios en la contratación no puede ser negada.
Entendemos que su falta de mención no significa que no se le atribuya valor probatorio. Por lo contrario, las
diferentes modalidades que supone el uso de la tecnología para la celebración de los contratos constituyen
medios de prueba en los términos del art. 1.019 del Código.

Esto está estrictamente vinculado con el valor que se le atribuye a la información en materia de contratos y cobra
mayor relevancia en materia de contratos de consumo. En contratación con consumidores, el Código impone una
obligación muy fuerte a cargo del proveedor en relación a la información (contenido y modo) brindada al
consumidor respecto de todos los elementos y condiciones de la contratación, y lo sumamente novedoso es que
esta obligación comprende el suministro de información respecto del uso de la tecnología para concretar la
contratación. Esto está regulado en la sección 2a del capítulo 2, del título III, del Libro III del Código.

25
 VICISITUDES: Suspensión (excepción) de incumplimiento. Concepto

Existe un principio en los contratos bilaterales, según el cual una de las partes puede abstenerse legítimamente
de cumplir con las obligaciones a su cargo, si la otra no cumple u ofrece cumplir.

Suspensión

Se trata de la exceptio non adimpleti contractus, regulada en el art 1031 del nuevo Código Civil y Comercial de la
Nación.

Dicha norma expresa: “Suspensión del cumplimiento. En los contratos bilaterales, cuando las partes deben
cumplir simultáneamente, una de ellas puede suspender el cumplimiento de la prestación, hasta que la otra
cumpla u ofrezca cumplir. La suspensión puede ser deducida judicialmente como acción o como excepción. Si la
prestación es a favor de varios interesados, puede suspenderse la parte debida a cada uno hasta la ejecución
completa de la contraprestación”.

Por otro lado, el art. 1032 del citado cuerpo legal, regula la Tutela Preventiva, que permite suspender el
cumplimiento de las obligaciones, si los derechos de una parte sufriesen una grave amenaza de
daño, debido a que la otra perdió su aptitud para cumplir, o se tornó insolvente.
Todo ello, hasta que el incumplidor cumpla, o de seguridades suficientes. Ambas normas son aplicables al Derecho
del Trabajo, pues no existen incompatibilidades, y encuentran su fundamento en lo dispuesto en el art 10 de la LCT,
en lo atinente a la conservación del contrato.

o Analizaremos seguidamente cada uno de los institutos señalados.

A) La excepción de incumplimiento contractual. : Coincidimos con Etala quien sintetiza sus características:

1) es una medida de autodefensa privada o auto tutela jurídica.

2) tiende a mantener el equilibro contractual.

3) tiene como principio general la ejecución de los contratos de buena fe.

4) requiere una exteriorización del trabajador, indicando el momento a partir del cual hará efectiva la medida y la
expresión suficiente de los motivos en los que se funda.

La causa que invoca y justifica la retención deberá ser luego acreditada en el marco del reclamo judicial que
eventualmente se iniciare, pudiendo ser deducida como acción o como excepción. La norma comentada prevé la
aplicación de la suspensión para los contratos bilaterales, cuando las partes deben cumplir sus prestaciones
simultáneamente, y no para el supuesto del cumplimiento sucesivo, como es en el caso del contrato de trabajo.

Creemos que ello no constituye obstáculo para el ejercicio del trabajador de la excepción de incumplimiento
contractual, ya que negar al dependiente dicha facultad frente a un empleador incumplidor, implicaría consagrar un
aprovechamiento ilegitimo por parte del éste, y conllevaría soluciones notoriamente injustas.

B) La Tutela Preventiva.-

La tutela preventiva se encuentra regulada en el Art 1.032 del nuevo cuerpo legal, que expresa:

“Una parte puede suspender su propio cumplimiento si sus derechos sufriesen una grave amenaza de daño
porque la otra parte ha sufrido un menoscabo significativo en su aptitud para cumplir, o en su solvencia. La
suspensión queda sin efecto cuando la otra parte cumple o da seguridades suficientes de que el cumplimiento
será realizado".

Tiene con las medidas cautelares una relación de género a especie. Se protege al trabajador que acude en tutela de
un daño inminente (por ejemplo, ante violaciones a la normativa de Seguridad e Higiene por parte del empleador),

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o para actuar ante el daño ya producido, para evitar su prolongación, o el agravamiento de la lesión causada.
Requiere un incumplimiento del empleador grave que derive en un peligro inminente de daño. Para la
determinación de la gravedad del incumplimiento será menester analizar, por un lado, el conocimiento del patrono
y sus posibilidades técnicas y económicas para evitar la situación de riesgo y por el otro, la amenaza cierta a un bien
jurídico, por ejemplo, la salud del dependiente.

 OBLIGACIONES DE SANEAMIENTO.

Art. 1033 sujetos responsables. Están obligados al saneamiento

 El transmitente a título oneroso


 Quien ha dividido bienes con otros
 Sus respectivos antecesores, si han efectuado la correspondiente transferencia a título oneroso.

Es la forma de amparar al adquirente de los defectos que tenga la cosa y de la turbación que puedan sufrir por parte
de terceros.

La obligación de saneamiento comprende el saneamiento por evicción y el saneamiento por vicios ocultos: es decir,
no hay saneamiento y evicción, sino que aquél es el género (obligación de saneamiento) y ésta la especie (por
evicción), una de ellas, porque hay otra (por vicios ocultos).

La obligación de saneamiento significa que el vendedor está obligado a proporcionar al comprador la posesión
pacífica y las características aparentes de la cosa entregada.

 El fundamento: es que se otorgan al adquirente a título oneroso, se presenta como un efecto natural del
vínculo quien transmite algo y cobra por ello un precio.

 Obligación de saneamiento por evicción.

La evicción es un acto que acarrea para el comprador la privación de la propiedad de la cosa comprada, que pasa a
ser propiedad de un tercero como consecuencia de una sentencia judicial firme en virtud de un derecho anterior a
la compraventa.

Clases de evicción.

• Evicción parcial. La evicción parcial se produce cuando el comprador perdiere una parte de la cosa
vendida y dicha parte en relación con el todo es de tal importancia que sin ella no la hubiere comprado. Asimismo
se produce cuando se vendiesen dos o más cosas conjuntamente por un precio alzado constando claramente que el
comprador no habría comprado la una sin la otra.

• Evicción de cargas o gravámenes. Si la finca vendida estuviese gravada, sin mencionarlo la escritura, con
alguna carga o servidumbre no aparente, de tal naturaleza que deba presumirse no la habría adquirido el
comprador si la hubiera conocido.

 El saneamiento por vicios ocultos.

Es la responsabilidad a cargo del enajenante respecto del adquirente por haber enajenado una cosa que presenta
defectos de tal naturaleza que no le permite a esté ultimo tener posesión útil de la cosa.

Vicio oculto es un defecto del que adolece el objeto de la venta y que no puede apreciarse a simple vista o bien se
requieren conocimientos técnicos para advertirlo.

El comprador podrá optar por desistir del contrato, abonándosele los gastos que pago, o rebajar una cantidad
proporcional del precio, a juicio de peritos. Además, si el vendedor conocía los vicios y no se los comunicó al
comprador, podrá este pedir una indemnización de los daños y perjuicios si optase por la rescisión.

La responsabilidad por saneamiento significa que aunque no haya sido estipulada por las partes, están pueden
aumentarla, disminuirlas, o suprimirla.

Esto debe ser planteado expresamente por las partes, y son de interpretación restrictiva.

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 Responsabilidad por daño

El acreedor de la obligación de saneamiento también tiene derecho a la reparación de los daños en los casos
revistos por el CCC art 1039

...” el acreedor de la obligación de saneamiento tiene derecho a optar entre: Reclamar el saneamiento del título o
la subsanación de los vicios

Reclamar un bien si es equivalente, si es fungible

Declarar la resolución del contrato excepto en los casos previstos por los art. 1050 (prescripción adquisitiva) y
1057 defecto subsanable del CCC.

Podemos brindar ya una noción conceptual de los vicios redhibitorios, en el derecho romano, sosteniendo que son
«los defectos ocultos de la cosa, existentes al tiempo de la celebración de la compraventa, que la hacían inútil
para su destino o que disminuían notoriamente su valor»

Es decir que el instituto de los vicios redhibitorios se aplicaba al contrato oneroso de compraventa con relación a
aquellos «defectos» que tuviera la cosa, al momento de su celebración, que eran graves para su destino natural o
bien que disminuían su valor para el comprador, generándose dos acciones con dos plazos diversos, a juicio o
decisión exclusiva del comprador, ya sea para devolverla (redhibición) o bien para quedársela («quanti minoris»),
compensándose la diferencia de valor tenida en mira al principio del acto jurídico.

Para la doctrina civil, se llaman «vicios redhibitorios» aquellos «defectos ocultos de la cosa que existen al tiempo
de la adquisición y cuya importancia es tal que de haberlos conocido el comprador no la habría adquirido o habría
dado menos por ella». Desde otro lado, se ha dicho que son vicios redhibitorios «los defectos ocultos importantes
de la cosa existentes al momento de su enajenación a título oneroso que, de haberlos conocido a la celebración del
contrato, hubieran incidido evitándola o estableciendo un precio menor»

3. Naturaleza jurídica

Para la mayoría de la doctrina nacional, el instituto de los vicios redhibitorios es una «especie» de la denominada
garantía de saneamiento.

Desde una postura ecléctica, y sin profundizar demasiado, se ha dicho: «Se trata de una garantía que la ley
reconoce a todo adquirente a título oneroso para ponerlo a cubierto de sorpresas desagradables y para brindar
una mayor seguridad en los negocios jurídicos. Por ello, esa garantía es debida inclusive por el enajenante de
buena fe, que desconocía los vicios. Es un caso de “responsabilidad contractual sin culpa”» (18).

En igual sentido, se expide Nicolau afirmando que es «un supuesto de responsabilidad objetiva del transmitente,
pues debe la garantía, aunque sea de buena fe»

Por último, se ha propuesto «distinguir» la noción de vicio redhibitorio de la garantía legal por vicios redhibitorios,
afirmando que la garantía «es la facultad legal objetiva por la que el adquirente a título oneroso de una cosa que
padece tales defectos puede accionar por resolución del contrato o disminución del precio»

4.Ámbito de aplicación

La especie de esta garantía de saneamiento, que denominamos como vicios redhibitorios, tiene como ámbito de
aplicación «todos» los contratos onerosos que tengan por objeto cosas. Es decir, aquellos en los cuales existen
ventajas y sacrificios recíprocos. Por lo cual, todo el que «transfiere el dominio de una cosa a otra persona por título
oneroso debe garantía por ellos».

En otros términos, la garantía de saneamiento tiene su fundamento en «que se otorgan al adquirente a título
oneroso, se presenta como un efecto natural del vínculo, quien transmite algo y cobra por ello un precio debe
garantizar que su adquirente no será molestado por otra persona que invoque un mejor derecho, y también debe
asegurar que la cosa transmitida es apta para su destino y que no tenga defectos que disminuyan su valor».

Por otro lado, comprende solo aquellos vicios o anomalías de «cosas», ya sean muebles o inmuebles. Por lo tanto,
se aplican analógicamente a la energía y a las fuerzas naturales susceptibles de apropiación y que tengan utilidad
económica.

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En cambio, no resulta aplicable el régimen de los vicios redhibitorios a los derechos intelectuales «porque no se
trata de cosas materiales, no puede haber vicio en la materialidad, sino un vicio en el derecho, y en consecuencia
debe aplicarse el régimen de la garantía de evicción

Caducidad de la garantía por vicios ocultos

Caduca de pleno derecho por el transcurso del tiempo dependiendo si se trata de cosas inmuebles (3 años desde
la recepción de la cosa) o mueble (6 meses desde la recepción o puesta en funcionamiento, lo que sea posterior)

Régimen de las acciones

La resolución del contrato por parte del adquirente de la cosa es posible cuando

a) Cuando existió un vicio rehidibitorio (con todas las características enumeradas en el art. 1051 inc. b)

b) Si las partes ampliaron las garantías estableciendo esta posibilidad de resolución del contrato.

 Extinción contractual:

 Frustración de la finalidad
La ley contempla un caso particular de resolución del contrato, entendida como la extinción por la
frustración definitiva de la finalidad del contrato. En este caso, se quiebra la causa del contrato

Esta teoría no había tenido recepción legislativa antes de la reforma introducida por ley 26.994.Sin
embargo, su uso se había extendido jurisprudencialmente y ha tenido mucho desarrollo doctrinario.

Origen de la teoría de la frustración del fin del contrato

En cuanto a su origen es casi unánime la doctrina en señalar al derecho anglosajón. El instituto de la frustración del fin
del contrato vino a morigerar el principio fundamental en el derecho contractual inglés que establecía que quien había
asumido contractualmente una determinada obligación debía estrictamente cumplirla y, salvo que se hubiese previsto
expresamente una exoneración o limitación de su responsabilidad contractual, este debía hacer frente a las
consecuencias de la imposibilidad de cumplimiento frente al cambio de las circunstancias que pudiera haber
sobrevenido con posterioridad al contrato Este principio había sido consagrado en el clásico precedente Paradine V.
Jane del año 1647, en el que a un locatario se le hizo responder por el pago del alquiler a pesar de que había sido
privado del uso y goce del bien por un enemigo del rey.
Dicho precedente fue modificado en 1863 con el caso Taylor
V. Caldwell, que determinó que habiéndose destruído materialmente el objeto de la prestación se frustraba el contrato y
el obligado no era responsable del incumplimiento, consagrándose en el derecho inglés lo que en el derecho continental
podría asimilarse al caso fortuito o fuerza mayor.
Donde mayormente se desarrolló el instituto de la frustación fue en el derecho marítimo, tomándose como base para la
aplicación del instituto de marras la frustración de la aventura comercial que las partes habían tenido al contratar; en
estos supuestos es donde la teoría de la frustración tuvo aplicaciones más amplias, alcanzando situaciones donde no se
había producido la destruccion de la cosa ni la imposibilidad material de incumplimiento de la obligación. (Barocelli,
2004, Apartado III).
Tradicionalmente, para referirnos a la teoría de la frustración de la finalidad del contrato, se invocan los casos de la
coronación, ya que es allí donde la teoría se perfeccionó:
A la muerte de la Reina Victoria en 1901 hubo gran interés en presenciar el desfile de la coronación de Eduardo VII ya
que hacía 64 años que no se presenciaba una ceremonia de coronación. Con tal motivo, un Sr. Henry arrendó a un Sr.
Krell una casa situada en una calle donde pasaría el desfile de la coronación. A su vez, éste había subarrendado
balcones y ventanas. El futuro rey enfermó y el desfile no se realizó. Los arrendatarios reclamaron la devolución de lo
pagado por no haberse cumplido con la finalidad del contrato. La Corte entendió que había una frustración del fin del
contrato y correspondía acoger los reclamos. Para ello se fundó en que si las partes habían partido de la base de la
existencia de un determinado estado de cosas que después desaparece sin su responsabilidad, había lugar a
excepcionarse de cumplir. (Guarnieri, 2012, Apartado II).

A través del art. 1.090 del Código se autoriza la parte perjudicada por la frustración de la finalidad del
contrato a declarar su resolución.Ello en tanto se den ciertas condiciones.

a) que la frustración de la finalidad tenga causa en una alteración de carácter extraordinario de las
circunstancias existentes al tiempo de su celebración,

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b) que esa situación sea ajena a las partes;
c) que la alteración de las circunstancias supere el riesgo asumido por la perjudicada.

Como en los casos analizados anteriormente, para que la resolución surta efectos, quien la solicita debe comunicar
su declaración extintiva a la otra parte.

Por último, si la frustración de la finalidad es temporaria, hay derecho a resolución sólo si se impide el cumplimiento
oportuno de una obligación cuyo tiempo de ejecución es esencial.

 Imprevisión

Este instituto se encuentra regulado en el art. 1.091 del Código, el cual establece:

Si en un contrato conmutativo de ejecución diferida o permanente, la prestación a cargo de una de las partes se
torna excesivamente onerosa, por una alteración extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su
celebración, sobrevenida por causas ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que es afectada, ésta tiene
derecho a plantear extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acción o como excepción, la resolución total o
parcial del contrato, o su adecuación. Igual regla se aplica al tercero a quien le han sido conferidos derechos, o
asignadas obligaciones, resultantes del contrato; y al contrato aleatorio si la prestación se torna excesivamente
onerosa por causas extrañas a su álea propia.

Las condiciones de aplicación son: contratos bilaterales conmutativos de ejecución diferida o permanente, y los
aleatorios en la medida en que la excesiva onerosidad exceda dicha álea.

A diferencia de la frustración de la finalidad del contrato, en la que existe un quiebre en la causa del mismo, en la
imprevisión lo que se afecta es la cuantía de las prestaciones comprometidas. No se trata de casos que
necesariamente impidan el cumplimiento de las prestaciones comprometidas, pero las tornan excesivamente
onerosas para el deudor.

 Acontecimientos que habilitan su aplicación.

Coincidimos con Alterini (2012) en cuanto a que “la posibilidad de desligarse de un contrato que por causas
sobrevinientes a su constitución resulta ruinosa o bien a adecuar los términos del contrato, tiene
fundamento en las bases del negocio jurídico” (2012, p. 405).

La teoría de las bases del negocio jurídico estima que, para la celebración de un contrato, las partes tienen en
cuenta ciertas circunstancias básicas que son propias del negocio jurídco en cuestión, por ejemplo, la equivalencia
en las contraprestaciones.

Uno de los supuestos que frecuentemente nos lleva a considerar la teoría de la imprevisión, es la inflación, la que no
siempre puede tornar aplicable esta teoría, en tanto en épocas de inflación, al celebrar contratos, las partes deben
contemplar las consecuencias que tendrá la inflación sobre sus obligaciones.

En conclusión, la mayoría de la doctrina sostiene que la devaluación monetaria brusca y no prevista abre el
camino para invocar imprevisión.

El campo de acción de la doctrina de la imprevisión se encuentra delimitado por varios supuestos contemplados
por el art. 1.091, tales como el grado de onerosidad, características de los acontecimientos, ausencia de mora o
culpa. Como requisitos de aplicación, enumeramos:

1) que existan acontecimientos extraordinarios e imprevisibles con posterioridad a la celebración del contrato,
entendidos como aquellos que están fuera del curso normal y estadístico, no habiendo sido posible su previsión por
las partes,

2) que esos acontecimientos ajenos a los celebrantes conviertan en excesivamente onerosa la prestación de alguna
de ellas;

3) quien invoque la aplicación de la teoría no se encuentre en mora ni haya obrado con culpa. (Garrido Cordobera,
1025, p. 216).

Luego, tanto la "onerosidad excesiva" como el hecho desencadenante que debe ser "extraordinario en atención a
las circunstancias existentes al tiempo de la celebración", quedan librados al arbitrio judicial.

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Por último, se debe hacer referencia a los efectos dados por los extremos del instituto, es decir, a requerir
(extrajudicialmente o judicialmente) ya sea la vía de la resolución total o parcial del contrato o la de su adecuación

 Lesión. Evolución

Elementos del acto lesivo

El elemento objetivo: es la existencia de una ventaja patrimonial evidentemente desproporcionada y sin


justificación. El elemento objetivo supone: que haya desproporción entre las contraprestaciones y que sea
"evidente" su justificación.

El hecho en cuestión, para que entre en juego la teoría de la imprevisión, ha de provocar una excesiva onerosidad
en el cumplimiento de la prestación debida, de manera tal que el mantenimiento de la obligación importe la
consumación de una flagrante injusticia. Va de suyo que el desbarajuste en la situación económica debe perjudicar
al deudor para que la teoría de la imprevisión sea aplicable; el que beneficiare al acreedor, sin perjudicar al deudor,
sería irrelevante. (Alterini, 2012, p. 407).

Se presume que existe el aprovechamiento o explotación cuando medie notable desproporción de las
prestaciones; los cálculos deberán hacerse según valores al tiempo del acto y la desproporción deberá subsistir en
el momento de la demanda. Debe tratarse de una ventaja patrimonial que excede lo que habitualmente ocurre
en los negocios. La notable desproporción debe ser un grosero desequilibrio entre las prestaciones. También se
exige que esa ventaja patrimonial no tenga justificación. La desproporción debe existir en el momento de la
celebración del acto y subsistir al tiempo de la demanda.

Se requiere:

 el elemento subjetivo de la víctima, de necesidad, debilidad psíquica o inexperiencia de una de las


partes.
 El elemento subjetivo del lesionante o beneficiado: es el aprovechamiento de la situación de
inferioridad en que se halla la víctima del acto lesivo. No es suficiente el sólo conocimiento de la
existencia de la necesidad, debilidad psíquica o inexperiencia, sino que es necesario que, a partir del
conocimiento de ese estado, se pretenda obtener un beneficio desproporcionado, tomando posesión
psicológica de ellos para explotarlos e instrumentarlos para sus fines.

Tal como sostiene Alterini (2012), para diferenciar la lesión de la figura antes vista de la imprevisión, en los dos
casos el deudor sufre un perjuicio patrimonial exorbitante e inicuo. Sin embargo, en la imprevisión, el perjuicio se
produce en otro momento, al tiempo del cumplimiento del contrato, es decir que en la imprevisión hay una lesión
que es sobreviniente pero por circunstancias extrañas al comportamiento de las partes. Por otro lado, en la lesión el
perjuicio sucede en otro momento diferente, cuando se celebra el acto jurídico y como consecuencia del
aprovechamiento de una de las partes de las características de la otra. Asimismo, la imprevisión no incide sobre los
efectos ya cumplidos del contrato, a diferencia de la lesión cuando el afectado requiere la nulidad del contrato.

 Resolución, Revocación, Rescisión, Nulidad

CONCEPTO: En sentido jurídico, ineficacia es, genéricamente, privación o disminución de los efectos propios del
negocio jurídico, vale decir, de los efectos que las partes persiguen de manera inmediata al otorgarlo.

TIPOS DE INEFICACIA:

ESTRUCTURAL (Intrínseca o inicial): Defectos en su estructura y existentes desde el momento mismo de celebrarse
el acto. Ej.: Falta de capacidad del sujeto, inmoralidad del objeto, ilicitud de la causa, falta de forma solemne.

FUNCIONAL (Extrínseca o sobrevenida): Se causa en circunstancias extrínsecas y sobrevinientes a su constitución,


que inciden sobre los efectos del negocio, de tal modo que mantenerlo conduciría a obtener un resultado contrario
a derecho, o a los que fines o intereses prácticos de los sujetos del negocio. Ej Revocación, rescisión y la resolución.

PRINCIPALES SUPUESTOS DE INEFICACIA.

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 Nulidad
 Revocación
 Rescisión
 Resolución.
 Inoponibilidad

o RESOLUCIÓN

Modo de ineficacia de los negocios jurídicos, que se da en razón de la producción de un hecho sobreviniente a la
constitución del negocio, que a veces, es imputable a una de las partes, y otras es totalmente extraña a la voluntad
de ellas, y que extingue retroactivamente sus efectos debido a que en la ley o en el propio acto jurídico se le
atribuyó esa consecuencia.

o El hecho sobrevenido, que torna ineficaz el negocio jurídico puede imputarse a una de las partes; ej.:
Incumplimiento de la obligación pactada.
o puede ser extraño a la voluntad de las partes, ej.: Acaecimiento del hecho futuro e incierto en el acto
sujeto a condición resolutoria.

 Efectos:
a) Retroactivos al día de la celebración del negocio jurídico, ex tunc, al menos entre partes salvo pacto en
contrario, o excepción legal , (ex tunc, utilizada para referirse a una acción que produce efectos desde el
momento mismo en que el acto tuvo su origen, retrotrayendo la situación jurídica a ese estado anterior)

b) Las partes deben restituirse lo recibido en razón del negocio o su valor, además la parte incumplidora deberá
indemnización de daños y perjuicios.

c) No se afecta a los terceros adquirentes de buena fe.

La RESOLUCIÓN de un contrato es totalmente distinta de la Nulidad y de la Rescisión, pues estas últimas son las
derivaciones de la existencia de un vicio que las invalida, en tanto que la Resolución tiene lugar en el hecho de que
siendo bilaterales los contratos va envuelto en ellos la condición resolutoria de no cumplirse por uno de los
contratantes lo pactado.

Cláusulas resolutorias

El art. 1.086 del Código viene a incorporar la regulación del pacto comisorio expreso.
Así es que permite que las partes puedan establecer que la resolución del contrato se produzca ante
determinados incumplimientos. Pueden pactar que el pacto comisorio se ejerza ante incumplimientos de
carácter general o ante otros más específicos, ya que en ejercicio de su autonomía de la voluntad pueden
decidir la relevancia que los incumplimientos puedan tener en el marco específico del contrato celebrado.
Es claro que algunos incumplimientos de por sí justifican el ejercicio de la facultad resolutoria. Pensemos,
por ejemplo, en el caso de una compraventa en la que, quien debe pagar un precio en dinero, no lo hace.
Pero hay otro tipo de incumplimientos que son más dudosos, pues pueden tratarse de deberes
secundarios de conducta que no están ligados con las obligaciones principales del contrato. Pues bien, el
art. 1.086 le da a las partes la posibilidad de que definan qué incumplimientos justificarían el ejercicio del
pacto comisorio.

Cláusula resolutoria expresa

El pacto comisorio expreso “es una cláusula accidental del contrato en virtud de la cual la parte
cumplidora tiene derecho a resolver el contrato ante el incumplimiento de la otra” (Alterini, 2012, p. 456).
Como dijimos, el art. 1.086 del Código regula este instituto.
Para que produzca efectos, la parte que ejerce el pacto comisorio debe comunicarle a la incumplidora, de
manera fehaciente, su intención de resolver el contrato.

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Resolución por ministerio de la ley

El requerimiento para que el deudor cumpla en un plazo no inferior a 15 días, no es necesario cuando es la ley la
que faculta a la parte a declarar unilateralmente la extinción del contrato. Ello de conformidad con el art. 1.089 del
Código.

Algunos casos previstos por la ley: en el contrato de cuenta corriente bancaria (art. 1.404 inc. a del Código); en el
caso de la revocación del mandato (art.1.332 del Código), el desistimiento unilateral de la obra por el locatario de
obra (art. 1.261 del Código) y en el contrato de comodato (arts. 1.539 y 1.541 del Código).

o REVOCACIÓN

“Causal de ineficacia de los actos jurídicos en virtud del cual la ley autoriza al autor de la manifestación de la
voluntad en los actos unilaterales, o a una de las partes en los actos bilaterales, a retraer su voluntad, dejando sin
efecto hacia el futuro, la relación jurídica”

Actos en los que se aplica:

- En principio actos unilaterales como el testamento.

- Ciertos negocios jurídicos bilaterales, como el mandato y la donación.

Caracteres:

Acto unilateral, entre vivos y voluntaria (aut. por la ley)

EFECTOS:

1) En principio opera hacia el futuro, desde la expresión de voluntad del autor, sin destruir los efectos ya
producidos, entre las partes y frente a terceros.

2) Excepcionalmente puede darse el efecto retroactivo en algunos casos de revocación de la donación, por
inejecución de cargos.

o RESCISIÓN

Causal de ineficacia, por la cual, un acto jurídico válido queda sin efecto para el futuro en razón del acuerdo de las
partes, o de la voluntad de una sola de ellas, autorizada por la ley o por la propia convención.

Clases

1) Bilateral: Se da en el denominado distracto: las partes pueden por mutuo consentimiento, revocar los
contratos, por las causas que la ley autoriza.

2) Unilateral: Proviene de la voluntad de una sola de las partes, ya sea porque ellas lo acordaron o bien por que la
ley lo autoriza.

Ej.: Concesión, agencia y distribución. No puede ser intempestiva ni de mala fe, idea jurisprudencial de preaviso.

Caracteres:

 Funciona en contratos de duración y en aquellos cuyos efectos no han comenzado a producirse.


 Voluntaria y de uso discrecional.
 Solo en negocios jurídicos bilaterales.

Efectos:

 Opera solo hacia el futuro, ex nunc.


 En caso de distracto dependerán de la estipulación de las partes, sin perjuicio de derechos de terceros.

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 CONTRATOS QUE, POR SU IMPORTANCIA, SE APLICAN ANALÓGICAMENTE A OTROS

Compraventa

El art. 1.123 del Código Civil y Comercial establece que hay compraventa cuando una de las partes contratantes
(llamada vendedor) se obliga a transferir la propiedad de una cosa, y la otra parte (llamada comprador) se obliga
a pagar por ella un precio en dinero. Este contrato no supone transferencia de la propiedad, ni la entrega
específica del precio pactado, sino la obligación de hacerlo. La obligación es válida aún en la llamada
compraventa manual o al contado, que se consuma y concluye en forma instantánea con la entrega simultánea
de la cosa y el precio. La compraventa tiene una inmensa importancia en las relaciones económicas y jurídicas de
los hombres; con frecuencia traspasa las fronteras y adquiere un interés internacional.

o Caracteres:

• Consensual: porque se perfecciona con el mero consentimiento de las partes. Desde que las partes se ponen de
acuerdo respecto de la cosa y del precio.

• Oneroso: porque las prestaciones de una de las partes encuentra su correlativo en la prestación de la otra.

• Conmutativo: porque las partes pueden conocer al momento de la celebración del negocio cuales son las ventajas
y beneficios que el negocio les redituara. Pero excepcionalmente puede ser aleatorio.

• Declarativo: porque por si solo no se transmite la propiedad de la cosa. En nuestro sistema para que el derecho
real de propiedad se transmita, es necesario el titulo y el modo, y tratándose de inmuebles se requiere la inscripción
registral.

• No formal: en general para las cosas muebles. Para los inmuebles es formal, ya que para que se perfeccione el
dominio se requiere del título y el modo, o sea de la escritura pública y de la posterior inscripción en el registro
público de la propiedad. Es generalmente no formal y excepcionalmente formal ad probationem.

• Bilateral: ya que genera obligaciones para ambas partes

• Obligacional: porque una parte se obliga a dar una cosa, con el fin de transmitir el derecho de propiedad, y la otra
parte se obliga a recibirle y a cumplir también con una obligación de dar una suma de dinero.

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• Nominado: porque tienen una denominación y una regulación en el código.

• Cumplimiento instantáneo

o Relación con otras figuras

 Permuta: supone un trueque de una cosa por otra mientras que en la compraventa se cambia una cosa
por un precio en dinero. La relación surge cuando hay entrega de una cosa y saldo en dinero, en este caso:

- Habrá permuta si la cosa entregada tiene mayor valor Habrá compraventa si el precio es superior al valor de
que el precio. la cosa.

- Si el precio y el valor de la cosa son equivalentes, en la compraventa se cambia una cosa por un precio
habrá permuta. en dinero.

 Cesión de créditos: la cesión de créditos puede hacerse:

Gratuitamente: A cambio de otro crédito

Por un precio en dinero (se rige por la compraventa)

La diferencia en este último caso es que la compraventa solo puede transmitir el dominio sobre una cosa, y cuando
se trasmitan otros derechos reales o personales estaremos ante una cesión.

 Locación de cosas: el locador se compromete a entregar solo el uso y goce de una cosa y no la propiedad.

 Dación en pago: hay dación en pago cuando el acreedor recibe voluntariamente por pago de la deuda
alguna cosa. Cuando la deuda tuvo origen en la entrega de dinero, hay semejanza con la compraventa, ya
que una parte entre una cosa y la otra entrega dinero, pero hay diferencia radical: la compraventa
constituye una fuente de obligaciones; la dación en pago, extingue una obligación preexistente.

 La cosa y el precio

Existen elementos comunes a todos los contratos (la capacidad y el consentimiento, por ejemplo), y otros
elementos que le son propios a cada uno de ellos.

En el caso del contrato de compraventa, los elementos propios son: la cosa y el precio, tal como surge de la
definición establecida por el art. 1.123 del que resultan claramente identificables estos elementos.

 La cosa

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En cuanto a la cosa pasible de ser vendida, el Código establece en su art. 1.129 que “pueden venderse todas las
cosas que pueden ser objeto de los contratos”.

Por lo tanto, serán aplicables las normas vinculadas al objeto de los contratos reguladas en el capítulo 5 del Título II
“Contratos en general” del Libro III, así como las disposiciones de la sección 1, Capítulo 5, Título IV del Libro I
referidas al objeto de los actos jurídicos.

El Código regula los casos de cosa cierta que dejó de existir, cosa futura y cosa ajena en los artículos 1.130, 1.131 y
1.132, respectivamente:

a) La cosa cierta deja de existir: como la cosa es un elemento propio del contrato, si se trata de la venta de una
cosa cierta que deja de existir al tiempo de perfeccionarse el contrato, entonces éste no produce efecto
alguno. En cambio, si deja de existir pero parcialmente, el comprador interesado en la cosa, aun cuando exista
en parte, podría requerir la entrega de esa parte con la correspondiente reducción del precio en forma
proporcional. Asimismo, las partes pueden asumir expresamente el riesgo de que la cosa deje de existir, ya sea
porque haya perecido o esté dañada, en cuyo caso el comprador no puede exigir el cumplimiento del
contrato.

b) Cosa futura: se pacta la venta de una cosa que, al momento de la celebración del contrato, todavía no existe.
Por ello es que el contrato queda supeditado a la condición de que la cosa llegue a existir. Es éste un contrato
sujeto al régimen de las obligaciones condicionales. De igual manera que en el caso del punto “a”, el
comprador puede asumir expresamente el riesgo de que la cosa no llegue a existir, sin poder reclamar esto al
vendedor cuando la no existencia de la cosa no haya obedecido a su culpa.

c) Cosa ajena: la venta de la cosa total o parcialmente ajena es válida. El Código remite a los casos en que se
permite que los bienes ajenos constituyan el objeto de los contratos, de conformidad con el art. 1.008 del
Código.

En ese sentido, debe tenerse en cuenta la extensión de la promesa del vendedor para poder conocer sus efectos;
así:

 Si el vendedor promete transmitirlos y no ha garantizado el éxito de la promesa, solo está obligado a


emplear los medios necesarios para que la prestación se realice. Si, por su culpa, el bien no se transmite,
debe reparar los daños causados.
 Si, por el contrario, el vendedor ha garantizado el éxito de la promesa, deberá también indemnizar los
daños causados si ésta no se cumple, sin importar que haya empleado los medios necesarios o no para
lograrlo.

El Código no lo aclara específicamente al regular la venta de cosa ajena, pero se entiende que el art. 1.132 trata la
venta de cosa ajena en el caso de que ambas partes conocieran esa circunstancia, ya que la venta de cosa ajena
como propia constituye un supuesto no permitido por la última parte del art. 1.008, si el vendedor no hace
entrega de la cosa, y aun podría considerarse una hipótesis de dolo que tacha de nulidad al acto (Esper, 2015).

 El precio

El precio es otro de los elementos del contrato de compraventa. Para que éste último quede legalmente
configurado, es preciso que el precio reúna las siguientes características:

a) Debe ser en dinero: de lo contrario, no hay compraventa.

b) Debe ser determinado o determinable: el precio debe ser cierto. Es determinado cuando: i) las partes lo fijan en
una suma que el comprador debe pagar; ii) cuando se deja su indicación al arbitrio de un tercero designado; o iii)
cuando su determinación se hace con referencia a otra cosa cierta; iv) cuando las partes prevén el procedimiento
para determinarlo.

Determinación del precio por un tercero: se prevé la posibilidad de que sea un tercero el que determine el precio,
ya sea que a éste se lo designe en el contrato o con posterioridad. En caso de que no hubiere acuerdo sobre el
tercero, o que por cualquier motivo éste no quiera o no pueda determinar el precio, entonces será el juez quien fije
el precio.

c) Debe ser serio.

 Cláusulas especiales

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El Código define ciertas cláusulas que pueden ser incorporadas al contrato de compraventa. Se tratará cada una
de ellas.

a) El pacto de retroventa: entendido como aquel por el cual el vendedor se reserva el derecho de recuperar la cosa
vendida y entregada al comprador contra restitución del precio, con el exceso o disminución convenidos. El
contrato sujeto a este pacto se rige por las reglas de la compraventa sometida a condición resolutoria.

b) El pacto de reventa es aquel por el cual el comprador se reserva el derecho de devolver la cosa comprada.
Ejercido el derecho, el vendedor debe restituir el precio, con el exceso o disminución convenidos. Se aplican las
reglas de la compraventa bajo condición resolutoria.

c) Con relación al pacto de preferencia, se establece que es aquel por el cual el vendedor tiene derecho a recuperar
la cosa con prelación a cualquier otro adquirente si el comprador decide enajenarla. El derecho que otorga es
personal y no puede cederse ni pasa a los herederos. Estas normas se complementan con lo dispuesto en la parte
general.

Como regla general, se establecen plazos para dar certeza jurídica y para no impedir o dificultar el tráfico de modo
permanente. Se dispone que puedan establecerse por un plazo que no supere los 5 años para las cosas inmuebles y
los 2 años para las cosas muebles. En caso de que las partes opten por fijar un plazo mayor, este se reduce al
máximo legal de 5 o 2 años de acuerdo con el caso. Se trata de un plazo perentorio y que no puede ser prorrogado.

 Boleto de compraventa

Este es un punto sumamente importante. Citamos al respecto:

La figura del boleto de compraventa fue incorporada al Código Civil por medio de la ley 17.711 a través del
artículo 1185 bis y del agregado de una parte final al artículo 2355. La mención en esos dos artículos, sumada a
las disposiciones de los arts. 1184 y 1185, ha provocado ríos de tinta sobre la naturaleza jurídica de esta figura
jurídica. Hay quienes caracterizan a este acuerdo como un precontrato.

Desde esta perspectiva, el boleto de compraventa inmobiliaria, celebrado mediante instrumento privado no puede
ser entendido como un contrato definitivo que permite la transmisión o constitución de un derecho real. Es pues un
“antecontrato” o acuerdo previo, o “contrato preparatorio”, o “precontrato” que genera los efectos propios de esos
actos, pero de ninguna manera reúne los requisitos sustanciales que la ley privada exige. (…) La posición que se ha
logrado imponer en doctrina es la que indica que el boleto de compraventa importa un contrato en que las partes se
obligan válidamente a celebrar un contrato de compraventa de inmuebles. Este contrato del artículo 1185 es sin
duda alguna un contrato verdadero, firme, serio, definitivo y perfecto, pero no como contrato de compraventa sino
como contrato que obliga a concluir el de compraventa (…). Ello en alusión al régimen del Código Civil derogado. En
cuanto a la ley 26.994, no ha “esclarecido la cuestión de la naturaleza jurídica del boleto de compraventa, pues no lo
define ni determina sus alcances. En cuanto a las consecuencias para las partes, podrá recurrirse a lo establecido en
la parte general, especialmente lo previsto por el art. 1018” (otorgamiento pendiente del instrumento). (Crovi,
2014, pp. 35-36).

En la Sección 8ª del Código Civil y Comercial se regula la figura del boleto de compraventa de inmuebles. La
normativa lo contempla en los artículos 1.170 y 1.171.

En relación a esto, en los “Fundamentos del Anteproyecto de Código Civil y Comercial de la Nación” (2012) se
dispone:

Se reitera la solución, hoy tradicional, según la cual los boletos de compraventa de inmuebles de fecha cierta
otorgados a favor de adquirentes de buena fe son oponibles al concurso o quiebra del vendedor si se hubiera
abonado el veinticinco por ciento del precio. El juez debe disponer que se otorgue la respectiva escritura. El
comprador puede cumplir sus obligaciones en el plazo convenido. En caso de que la prestación a cargo del
comprador fuera a plazo, deberá constituirse hipoteca en primer grado sobre el bien, en garantía del saldo de
precio. Aunque se trata de una norma de tipo concursal, y el Anteproyecto considera que este tipo de relaciones se
rige por lo dispuesto en el ordenamiento específico, hemos entendido conveniente mantener la norma en el Código
Civil por el valor histórico que ella tiene.

El art. 1.170 se refiere a la prioridad que tiene el adquirente de buena fe sobre terceros que trabaron medidas
cautelares sobre el inmueble, enumerando una serie de supuestos:

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a) Cuando el comprador contrató con quien es el titular registral del inmueble o puede colocarse en la posición de
quien contrató con el titular mediante un eslabonamiento perfecto con esos adquirentes sucesivos.

b) Cuando el comprador pagó un mínimo del 25% del precio antes de que la cautelar fuera trabada.

c) Cuando el boleto tiene fecha cierta (al respecto, nos remitimos a lo explicado en relación a la fecha cierta de los
instrumentos privados, de conformidad con el art. 317 del Código).

d) Cuando la compraventa y la adquisición del inmueble tienen publicidad suficiente. En relación a esta publicidad
suficiente, el Código alude a la dada registralmente, o bien como consecuencia de la posesión del inmueble.

Asimismo, el Código contempla en otro artículo el caso concreto de la oponibilidad que tiene el boleto de
compraventa en el caso del concurso o la quiebra del vendedor del inmueble.

La oponibilidad del boleto de compraventa a terceros embargantes o frente a la quiebra o concurso del enajenante
es un problema cuya solución requiere equilibrar dos aspectos: por un lado, la protección del adquirente, que ha
confiado en obtener un bien y no una indemnización y es por ello que la tendencia evolutiva ha sido proteger este
derecho admitiendo la oponibilidad si se trata de un comprador serio, en el sentido de que ha pagado una parte del
precio, ha tomado la posesión. Inicialmente se protegió con mayor rigor la compra destinada a vivienda, aunque
luego el criterio se generalizó. Como contrapartida, hay que prever que un boleto así protegido y directamente
oponible puede dar una herramienta para que el deudor “fabrique” boletos en perjuicio de sus acreedores. (…) El
Proyecto ha adoptado una posición amplia de cobertura a compradores de buena fe, a quienes se les reconoce la
posibilidad de oponer sus derechos tanto frente a terceros como frente al concurso o quiebra del vendedor. La
buena fe se presenta como un requisito imprescindible para invocar un mejor derecho frente al tercerista. (Crovi,
2014, pp. 36-37).

La consecuencia de ello es que el juez deba disponer que se otorgue a favor del comprador la correspondiente
escritura pública. De esta manera, el art. 1.171 considera que para que el boleto de compraventa sea oponible al
concurso o quiebra del vendedor, los requisitos son: a) que tenga fecha cierta; b) que el comprador sea un
adquirente de buena fe; c) que el comprador haya abonado más del 25% del precio convenido

Obligaciones de las partes

Las principales obligaciones del vendedor son:

a) Conservar la cosa:

Esta obligación no surge directamente de los artículos 1.137 a 1.140 que enumeran las obligaciones del vendedor,
pero sí de otras disposiciones aplicables a este contrato. Así, se menciona al art. 746 que regula las obligaciones de
dar, disponiendo que el deudor de una cosa cierta debe conservarla en el mismo estado en que se encontraba
cuando contrajo la obligación (Esper, 2015).

Los gastos de conservación de la cosa corren por cuenta del vendedor, pues eso es lo que está dispuesto respecto
de los gastos de entrega, (art. 1.138) y ya se ha dicho que la custodia no es sino un aspecto de la entrega. Pero no
hay inconveniente en que las partes estipulen lo contrario, puesto que, en este sentido, rige la autonomía de la
voluntad y las normas a que se hace referencia operan como derecho supletorio en caso de que las mismas nada
hayan dicho.

b) Transferir la propiedad de la cosa:

El vendedor debe transferir al comprador la propiedad de la cosa vendida. Esto incluye también poner a disposición
del comprador los instrumentos para concretar la transferencia y la cooperación necesaria para efectivizar la
transferencia dominial. Ésta constituye la obligación central a su cargo.

La transferencia de la propiedad se podría fraccionar, teóricamente, en dos partes: a) la entrega de la cosa; y b) la


existencia y legitimidad del derecho que se transmite sobre ella. Al respecto, el art. 1.140 dispone que “la cosa debe
entregarse con todos sus accesorios, libre de toda relación de poder y de oposición de terceros”.

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¿En qué consiste la entrega? La entrega es la transferencia material de la cosa efectuada por el vendedor al
comprador, y tiene por objeto poner al comprador en condiciones de obtener de la cosa el provecho que
corresponde al propietario. El art. 750 del Código define a la tradición, disponiendo que antes de ella (entendida
como la entrega de la cosa) el acreedor no obtiene sobre ella ningún derecho real.

Asimismo, el art. 1.139 del Código establece que el vendedor debe entregar el inmueble "inmediatamente de la
escrituración", es decir, luego de ella, excepto que se hubiere convenido lo contrario.

Por otra parte, los gastos de entrega y los vinculados a la obtención de los instrumentos necesarios para concretar
la transferencia, en principio están a cargo del vendedor. Decimos en principio porque ello es así en tanto no se
pacte lo contrario, existiendo libertad para convenir quien resultará responsable de ello.

c) Responder por saneamiento:

Por las garantías de evicción y vicios redhibitorios de conformidad con las disposiciones de la parte general de los
contratos.

Respecto al comprador, el Código regula sus obligaciones en el art. 1.141. Ellas son:

1) El pago del precio:

El pago del precio es la obligación esencial a cargo del comprador. El pago debe efectuarse en el lugar y tiempo
convenidos, conforme el art. 1.141, inc. a. Es que aquí rige el principio de autonomía de la voluntad. Tal como
entiende Esper (2015), hay una regla de interpretación de conformidad con la cual si no hay pacto específico en
relación al pago del precio en un lugar y tiempo convenidos, entonces se presume que la venta es de contado y que
el pago del precio debe ser simultáneo a la celebración del contrato y entrega de la cosa.

2) La recepción de la cosa:

Así como el vendedor debe entregar la cosa, el comprador debe recibirla. Esto implica realizar todos los actos que
razonablemente cabe esperar del comprador para que el vendedor pueda efectuar la entrega y hacerse cargo de la
cosa. Asimismo, la obligación de recepción involucra también a todos aquellos documentos vinculados con el
contrato y necesarios para perfeccionar la transferencia dominial.

3) El pago de los gastos necesarios para hacerse cargo de la cosa:

De acuerdo con el Código, esto requiere el pago de los gastos de recibo incluidos los de testimonio de la escritura
pública y los demás posteriores a la venta. El Código no enumera cuáles son concretamente estos gastos, pero en
gran medida están vinculados a los usos y costumbres. El costo del testimonio de la escritura pública involucra a las
compras de inmuebles y al resto de las transferencias onerosas a las que se refiere el art. 1.124, e involucra los
demás gastos notariales, tales como los honorarios de los escribanos intervinientes, costos de los timbrados, etc.,
que son abonados por los compradores. Hay gastos posteriores a la venta, como, por ejemplo, los gastos de
inscripción, tasas y otros derivados del contrato (Esper, 2015).

 Cesión de derechos y posición contractual

El Capítulo 26 del Título IV del Libro Tercero del Código Civil y Comercial de la Nación regula la cesión de derechos y
la cesión de deudas.

Cesión de derechos

La cesión de derechos desempeña un papel importante en la vida de los negocios. Algunas veces el titular de un
crédito sujeto a plazo tiene necesidad de dinero, negocia entonces su crédito con lo cual resuelve su problema. El
cesionario, por su parte, también hace un negocio, puesto que recibirá una compensación por haber adquirido un
crédito que está sometido a plazo y que corre con el riesgo de la insolvencia del deudor y de las eventuales molestias
de tener que perseguir el cobro judicialmente.

La cesión de derechos hereditarios permite al heredero entrar de inmediato en posesión de un patrimonio


aproximadamente equivalente al que le corresponde en la herencia y del que sólo podría disponer una vez

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concluidos los largos trámites del sucesorio. Otras veces, la cesión permite consolidar derechos confusos o
litigiosos. Es también una manera rápida de llevar a la práctica ciertos negocios, cuya formalización de otra manera
exigiría el cumplimiento de solemnidades complejas y lentas.

 Concepto

Se establece que hay contrato de cesión cuando una de las partes transfiere a la otra un derecho. Se aplican a la
cesión de derechos, siempre que no haya reglas específicas establecidas en el capítulo 26 del Código, las reglas de:

a) La compraventa, cuando la cesión se hizo con la contraprestación de un precio en dinero.

b) La permuta, cuando la cesión se hizo mediante la transmisión de la propiedad de un bien.

c) La donación, cuando se realizó sin contraprestación.

Es un contrato consensual, ya que se perfecciona con el simple acuerdo de voluntades y no requiere como
condición ineludible la entrega del título, pese a que el art. 1.619 del Código establece como obligación del cedente
la entrega de los documentos probatorios del derecho.

Es formal, ya que la cesión debe hacerse por escrito, sin perjuicio de los casos en que se admite la transmisión del
título por endoso o por entrega manual.

Deben otorgarse por escritura pública: la cesión de derechos derivados de un acto instrumentado por escritura
pública;

la cesión de derechos hereditarios; la cesión de derechos litigiosos. Si la cesión no involucra derechos reales sobre
inmuebles, también puede hacerse por acta judicial.

Puede ser onerosa o gratuita. En el primer caso (venta, permuta), será bilateral y conmutativa porque las
prestaciones son recíprocas y se presumen equivalentes; en el segundo (donación), será unilateral

 Objeto

En cuanto al objeto, la norma es amplia: todo derecho puede ser cedido, excepto que lo contrario resulte de la ley,
de la convención que lo origina, o de la naturaleza del derecho. No pueden cederse los derechos inherentes a la
persona humana.

 Cesión de deudas

En la Sección 2a del Capítulo 26, Título IV, del Libro Tercero, el Código Civil y Comercial de la Nación regula la cesión
de deuda, la asunción de deuda y la promesa de liberación.

Concepto: hay cesión de deudas cuando acreedor, deudor y un tercero convienen que éste último debe pagar la
deuda, sin que exista novación de la obligación. Esto exige conformidad de los tres: del acreedor, del deudor
original y del tercero que se hace cargo de la deuda.

 Cesión de posición contractual

El Código sigue al “Proyecto de Código Civil para la República Argentina” (1998) en la regulación de la cesión de la
posición contractual. En los contratos con prestaciones pendientes, cualquiera de las partes puede transmitir a un
tercero su posición contractual si las demás partes lo consienten antes, simultáneamente o después de la cesión. Si
la conformidad hubiese sido previa a la cesión, ésta sólo tendrá efectos una vez notificada a las otras partes, en la
forma establecida para la notificación al deudor cedido.

 Locación de cosas

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El contrato de locación está regulado en el Capítulo 4, del Título IV (“Contratos en particular”), del Libro Tercero
(“Derechos personales”) del Código Civil y Comercial de la Nación, en los artículos 1.187 a 1.226. Luego, en el
Capítulo 5 se regula el régimen para el contrato de obras y servicios, artículos 1.251 a 1.279. “El Código unificado
sólo considera el régimen locativo respecto de las cosas, efectuando una corrección necesaria al escindir las obras y
los servicios, regulados como contratos diferentes.

De aquí en adelante sólo pueden alquilarse cosas, nunca seres humanos” (Carnaghi, 2015, Apartado II).

Concepto y elementos esenciales El art. 1.187 da una definición del contrato de locación de cosas

Disponiendo: que es aquél en el que una parte se obliga a entregar a otra el uso y goce temporario de una cosa
(parte denominada locador), a cambio del pago, por la otra, de un precio en dinero (parte denominada locatario).

El contrato se configura con:

a) La obligación del locador de conceder el uso y goce de una cosa. En ese sentido, coincidimos con Leiva
Fernández (2014) en cuanto a que “se delimita el concepto de uso como el referido a la utilización de la cosa
misma dada en locación, y el de goce como el aprovechamiento o disfrute de los frutos o productos ordinarios de
esa cosa” (2014, p. 49). Es sumamente relevante entender el alcance de la concesión del uso y goce en la locación, y
no confundirlo con la transmisión de un derecho real de dominio o de la posesión sobre la cosa. En el contrato de
locación el locatario reconoce la posesión en cabeza del locador.

b) La temporalidad en la concesión del uso y goce de la cosa dada en locación. En ese sentido, veremos las reglas
del tiempo en la locación establecidas en la sección 3a (artículos 1.197 a 1.199).

c) La existencia de un precio en dinero. El pago del precio de la locación es una obligación esencial a cargo del
locatario. Se aplican en subsidio las reglas de la compraventa en materia de precio (así como en cuanto al objeto y al
consentimiento). En cuanto al precio en moneda extranjera, parece acertada la interpretación que lo admite al no
exigir la normativa vigente (…) que el precio se establezca en "moneda de curso legal en la República", sino sólo el
precio determinado en dinero. Son válidos en cuanto al precio los contratos en los que se fijen alquileres en
moneda extranjera, pero haciendo operar la corrección del valorismo resultante del art. 772 Cód. Civ. y Com. en
caso de suscitarse "burbujas locativas" generadas por devaluaciones en la política económica gubernamental para
responder a intereses de Orden Público Económico de Dirección totalmente alejados en su razón de ser del valor
real (valor locativo), que es la tesis de la cláusula de estabilización contractual que representa la divisa extranjera.
Salvo que se pacte que la moneda sin curso legal en la República es esencial (art. 766 Cód. Civ. y Com.), pues ello no
compromete el orden público. (Carnagui, 2015, Apartado VI).

Asimismo, la locación es un contrato:

 Bilateral (en tanto genera obligaciones recíprocas para ambas partes, la entrega del uso y goce de la cosa,
y el pago de un precio)
 consensual (queda perfeccionado con el consentimiento de las partes);
 oneroso (porque se comprometen prestaciones recíprocas);
 conmutativo (las ventajas para los contratantes son ciertas, no dependen de un acontecimiento incierto);
de tracto sucesivo (porque es un contrato que tiene una duración y cuyos efectos se cumple en el
transcurso del tiempo).
 En cuanto a la forma, sólo se requiere por escrito con carácter ad probationem, “sin registración alguna
ni más requisito para su oponibilidad que la fecha cierta” (Leiva Fernandez, 2014, p. 51).

 Plazos Plazo máximo:

En el caso de contratos de locación, cualquiera sea su objeto, se pactan plazos máximos de duración del contrato.
Los contratos son renovables si las partes lo pactan expresamente, por períodos que no pueden exceder los plazos
máximo establecidos.

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 Locación con destino habitacional:

Plazo máximo de 20 años. Locación con otros destinos: plazo máximo de 50 años.

Plazos mínimos: el Código, en el art. 1.198, (…) simplifica la normativa sobre locación inmobiliaria unificando los
plazos mínimos para todos los destinos de la locación de inmuebles (es decir, sin importar si el destino es
habitacional, comercial o industrial) o de parte de inmuebles y los establece en dos años. Esto soluciona el tema de
la duración mínima de las locaciones con destino mixto, y aquellas en las que los celebrantes por inadvertencia no
refieren el destino para el que se ocuparía el inmueble. (…) se exige la tenencia de la cosa para que el locatario
pueda renunciar válidamente al plazo mínimo, como recaudo para evitar las renuncias sistemáticas y anticipadas.
(Leiva Fernández, 2014, p. 59). Los plazos mínimos se constituyen a favor del locatario, por eso es que todo
contrato celebrado por un plazo inferior, o sin determinación del plazo, debe ser considerado hecho por el término
mínimo de dos años.

Siempre el arrendador deberá respetar el plazo fijado contractualmente, que nunca podrá ser inferior a los dos
años. (Carnaghi, 2015, Apartado III, punto 2).

Locaciones excluidas del plazo mínimo legal. Conforme el art. 1.199 del Código, no se aplica el plazo mínimo legal a los contratos
de locación de inmuebles o parte de ellos destinados a: a) sede de embajada, consulado u organismo internacional, y el destinado
a habitación de su personal extranjero diplomático o consular; b) habitación con muebles que se arrienden con fines de turismo,
descanso o similares. Si el plazo del contrato supera los tres meses, se presume que no fue hecho con esos fines; c) guarda de
cosas; [“Ello abarca en cuanto a cosas, animales, vehículos, muebles, etcétera” (Leiva Fernandez, 2014, p. 61)] d) exposición u
oferta de cosas o servicios en un predio ferial. Tampoco se aplica el plazo mínimo legal a los contratos que tengan por objeto el
cumplimiento de una finalidad determinada expresada en el contrato y que debe normalmente cumplirse en el plazo menor
pactado. .

 OBLIGACIONES Y DERECHOS DE LAS PARTES

DEL LOCADOR

1) La entrega de la cosa: “El locador debe entregar la cosa conforme a lo acordado. A falta de previsión contractual
debe entregarla en estado apropiado para su destino, excepto los defectos que el locatario conoció o pudo haber
conocido”.

2) Conservación de la cosa: El locador debe conservar la cosa locada en estado de servir al uso y goce convenido y
efectuar a su cargo la reparación que exija el deterioro originado en su calidad o defecto, en su propia culpa, o en la
de sus dependientes o en hechos de terceros o caso fortuito. Si al efectuar la reparación o innovación se
interrumpe o turba el uso y goce convenido, el locatario tiene derecho a que se reduzca el canon temporariamente
en proporción a la gravedad de la turbación o, según las circunstancias, a resolver el contrato.

3) Pago de las mejoras: “El locador debe pagar las mejoras necesarias hechas por el locatario a la cosa locada,
aunque no lo haya convenido, si el contrato se resuelve sin culpa del locatario, excepto que sea por destrucción de
la cosa”.

4) La frustración del uso o goce de la cosa: Si por caso fortuito o fuerza mayor, el locatario se ve impedido de usar o
gozar de la cosa, o ésta no puede servir para el objeto de la convención, puede pedir la rescisión del contrato, o la
cesación del pago del precio por el tiempo que no pueda usar o gozar de la cosa. Si el caso fortuito no afecta a la
cosa misma, sus obligaciones continúan como antes.

5) La supresión de la pérdida de luminosidad del inmueble como vicio: “La pérdida de luminosidad del inmueble
urbano por construcciones en las fincas vecinas, no autoriza al locatario a solicitar la reducción del precio ni a
resolver el contrato, excepto que medie dolo del locador”.

DEL LOCATARIO

Están contempladas en el parágrafo 2 de la Sección 4a del Código (arts. 1.205 a 1.210).

1) Prohibición de variar el destino: “El locatario puede usar y gozar de la cosa conforme a derecho y exclusivamente
para el destino correspondiente”. No puede variarlo aunque ello no cause perjuicio al locador. Vemos, entonces,
que la obligación de respetar el destino convenido es independiente de que ello pueda perjudicar o no al locador.
Ello tiene relación con el art. 1.194, que contempla el destino de la cosa locada: El locatario debe dar a la cosa
locada el destino acordado en el contrato. A falta de convención, puede darle el destino que tenía al momento de

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locarse, el que se da a cosas análogas en el lugar donde la cosa se encuentra o el que corresponde a su naturaleza.
(…) Si el destino es mixto se aplican las normas correspondientes al habitacional.

2) Conservación de la cosa en buen estado: El locatario debe mantener la cosa y conservarla en el estado en que la
recibió. No cumple con esta obligación si la abandona sin dejar quien haga sus veces.

3) Reparaciones a la cosa: El Código prevé que Si la cosa es mueble, el locatario tiene a su cargo el gasto de su
conservación y las mejoras de mero mantenimiento; y sólo éstas si es inmueble. Si es urgente realizar reparaciones
necesarias puede efectuarlas a costa del locador dándole aviso previo. En cuanto a las mejoras en la cosa locada, el
Código las regula concretamente en el parágrafo 3 de la Sección 4a del Código.

4) Responsabilidad por el incendio de la cosa: En caso de destrucción de la cosa por incendio no originado en caso
fortuito, también responde el locatario.

5) Pago del canon convenido: “La prestación dineraria a cargo del locatario se integra con el precio de la locación y
toda otra prestación de pago periódico asumida convencionalmente por el locatario”. A falta de convención, el
pago debe ser hecho por anticipado: si la cosa es mueble, de contado; y si es inmueble, por período mensual.

6) Pago de las cargas y contribuciones por la actividad: El locatario tiene a su cargo el pago de las cargas y
contribuciones que se originen en el destino que le otorgue a la cosa locada. No tiene a su cargo el pago de las que
graven la cosa, excepto pacto en contrario.

7) Obligaciones de restituir la cosa: El locatario, al concluir el contrato, debe restituir al locador la cosa en el estado
en que la recibió, excepto los deterioros provenientes del mero transcurso del tiempo y el uso regular. También
debe entregarle las constancias de los pagos que efectuó en razón de la relación locativa y que resulten atinentes a
la cosa o a los servicios que tenga.

 Locación de inmuebles urbanos

Antes de la sanción de la ley 26.994, la ley de locaciones urbanas (ley 23.091) regulaba el régimen que debían
respetar los contratos de locación destinados a vivienda, estableciendo ciertos principios en protección del
locatario.

Hoy, el Código Civil y Comercial de la Nación incorpora algunas normas de la ley 23.091 a su régimen,
concentrando en sus disposiciones toda la regulación atinente a la locación de inmuebles urbanos. Cuando el
contrato de locación tiene un fin habitacional, el Código tutela especialmente esta situación. Algunos ejemplos de
ello. El art. 1.196 dispone expresamente: Si el destino es habitacional, no puede requerirse del locatario: a) el pago
de alquileres anticipados por períodos mayores a un mes; b) depósitos de garantía o exigencias asimilables, por
cantidad mayor del importe equivalente a un mes de alquiler por cada año de locación contratado; c) el pago de
valor llave o equivalentes.

 CONCLUSION DE LA LOCACION

Las causas que ponen fin al contrato son:

- En principio, cualquier conducta contraria o inacción que deriva de las obligaciones de cada una de las partes.

- Conclusión del contrato en el plazo establecido

- Conclusión por voluntad de las partes

- Pérdida de la cosa por caso fortuito o fuerza mayor

- Imposibilidad de usar la cosa según lo pactado

- Vicios redhibitorios

Cuando concluye el contrato de locacion, el locatario debe restituir la cosa al locador, cesa el pago del
arrendamiento, concluyen los subarriendos, se pueden exigir daños e intereses si el contrato concluyo por alguna
situación “no normal” por culpa de alguna de las partes

 CESION Y SUBLOCACION

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EL LOCATARIO PUEDE SUBARRENDAR EN TODO O EN PARTE O CEDER LA COSA ARRENDADA SI NO FUESE
PROHIBIDO POR EL CONTRATO O POR LA LEY

 CESION

Si no está prohibido por el contrato o por la ley, el locatario podrá ceder a un tercero (quien será el cesionario) los
derechos y obligaciones que emanan del contrato de locación, de esta manera, quien cedió el contrato de locación
es el cedente, desaparece de la relación jurídica, el tercero que recibe la cosa en cesión pasa a ser el nuevo inquilino
o locatario

 SUBLOCACION

Existe cuando el locatario “subarrienda” parte de la cosa a un tercero, en virtud de este acto, el locatario original
pasa a ser el locador del sublocador, quien goza de los derechos y obligaciones de un contrato de locación
convencional. El locador original es totalmente ajeno a esta nueva relación jurídica.

 Locación de obra:

La locación de obra tiene lugar cuando se contrata un trabajo o la ejercitación de una obra, conviniendo que el que
la ejecute ponga sólo su trabajo o su industria, o que también provea la materia principal.-

En este caso el que se ha obligado a poner su trabajo o industria, no puede reclamar ningún estipendio si se
destruye la obra por caso fortuito antes de haber sido entregada, a no ser que haya habido morosidad por parte del
locador en recibirla o que la destrucción haya provenido de la mala calidad de los materiales, si estos fueran
suministrados por el locador y se le hubiese advertido tal circunstancia oportunamente.-

 Locación de servicios:

La locación de servicios tiene cuando una de las partes se obligare a prestar un servicio, y la otra a pagarle por
ese servicio un precio en dinero.-

Una de las derivaciones más frecuentes del contrato de locación de servicios lo constituye el denominado contrato
de trabajo.- En tal forma son aplicables a la locación de servicios aquellas contrataciones que no se encuentren
incluidas en el mencionado contrato de trabajo o sea de personal no dependiente.-

CONTRATOS COLABORATIVOS, GRATUITOS Y DE PRÉSTAMO

 Mandato
El Código Civil y Comercial actual regula el contrato de mandato en el Capítulo 8 del Título IV (“Contratos en
particular”), del Libro Tercero (“Derechos Personales”), en los artículos 1.319 a 1.334.

El mandato constituye un negocio en el que ambas partes, mandante y mandatario, se encuentran ligadas por un
vínculo de confianza entre sí. Concepto El art. 1.319 del Código define al contrato de mandato estableciendo que
éste existe “cuando una parte se obliga a realizar uno o más actos jurídicos en interés de otra”.

Caracteres:

a) Consensual: se perfecciona con el mero consentimiento de las partes, mandante y mandatario.

b) No formal: por lo general es un contrato no formal.

c) Puede ser gratuito u oneroso: se supone que es gratuito cuando no se hubiere convenido que el mandatario perciba una
retribución por su trabajo y se presume que es oneroso cuando consista en atribuciones o funciones conferidas por la ley al
mandatario y cuando consista en los trabajos propios de la profesión lucrativa del mandatario o de su modo de vivir. De ser
oneroso o gratuito, el mandato será bilateral o unilateral, toda vez que ambas partes o una sola de ellas queda obligada en el
momento de su celebración.

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d) Es conmutativo, nominado y de tracto sucesivo: la realización de su objeto demanda una actividad que se prolonga en el
tiempo por parte del mandatario.

e) Es un contrato que no lleva su fin en si mismo: ya que es el medio para que se realice otro acto u otro contrato.

f) Es un contacto esencialmente revocable: ya que se trata de un acto de confianza en la persona del mandatario.

 Clases de mandatos:
1) Mandato con representación: el mandatario actúa en nombre y por cuenta de su mandante, haciéndole saber al
tercero con quien contrato, que actúa en nombre y por cuenta de su mandante. A esta forma de proceder se dice
que el mandatario actúa en representación del mandante. Es un mandato con representación. Si la actuación ha
sido dentro de las facultades conferidas por el mandante, los efectos del negocio se da directamente entre el
mandante y los terceros, el mandatario no queda obligado frente al tercero, ni contra el que adquiere derecho
alguno.

2) Mandato sin representación: El mandato no da representación, ni se extiende a las disposiciones de última


voluntad, ni a los actos entre vivos, cuyo ejercicio por mandatarios se prohíbe en este Código, o en otras leyes.
También llamado comicio civil.

EL MANDATO NO ES DE LA ESENCIA DE LA REPRESENTACION.

 Elementos esenciales:
LA CAPACIDAD: No pueden contratar los incapaces por incapacidad absoluta, ni los incapaces por incapacidad
relativa en los casos en que les es expresamente prohibido, ni los que están excluidos de poderlo hacer con
personas determinadas, o respecto de cosas especiales, ni aquellos a quienes les fuese prohibido en las
disposiciones relativas a cada uno de los contratos, ni los religiosos profesos de uno y otro sexo, sino cuando
comprasen bienes muebles a dinero de contado, o contratasen por sus conventos; ni los comerciantes fallidos sobre
bienes que correspondan a la masa del concurso, si no estipularen concordatos con sus acreedores.

a) Capacidad del mandante:Necesita capacidad para ejercer por si o por otro el acto o la serie de actos que encarga
a realizar el mandatario.

b) Capacidad del mandatario: Pueden ser mandatarios todas las personas capaces de contratar, excepto para
aquellos actos para los cuales la ley ha conferido atribuciones especiales a determinadas clases de personas.

El mandato puede ser válidamente conferido a un incapaz. En este caso, el mandante está obligado por la
ejecución del mandato, tanto respecto del mandatario, como respecto a terceros con los cuales hubiere
contratado.

 Derechos y obligaciones de las partes.


En el ejercicio del mandato, el mandatario tiene las siguientes obligaciones:

a) cumplir los actos comprendidos en el mandato, conforme a las instrucciones dadas por el mandante y a la
naturaleza del negocio que constituye su objeto, con el cuidado que pondría en los asuntos propios o, en
su caso, el exigido por las reglas de su profesión, o por los usos del lugar de ejecución. Es que el encargo
debe ser ejecutado fielmente, de acuerdo con las instrucciones impartidas por el mandante, considerando
la naturaleza y el tipo de negocio de que se trate y siempre haciéndolo dentro de los límites de la función
asignada (Esper, 2015).
En ese sentido, cobra relevancia la aplicación del art. 366 del Código, que delimita los casos de actuación en
ejercicio del poder y las consecuencias derivadas de ello (que los actos del mandatario obliguen directamente
al mandante y a los terceros.

Ello en el caso del mandato con representación.

a) dar aviso inmediato al mandante de cualquier circunstancia sobreviniente que razonablemente aconseje
apartarse de las instrucciones recibidas, requiriendo nuevas instrucciones o ratificación de las anteriores, y
adoptar las medidas indispensables y urgentes;

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c) informar sin demora al mandante de todo conflicto de intereses y de toda otra circunstancia que pueda
motivar la modificación o la revocación del mandato; (…)

h) Informar en cualquier momento, a requerimiento del mandante, sobre la ejecución del mandato; Los
anteriores tres incisos se relacionan, ya que hacen referencia al deber de suministrar información por parte del
mandatario de circunstancias que pueden afectar de algún modo el contrato de mandato. Se entiende que es
parte del buen obrar del mandatario comunicar cualquier situación que involucre el desarrollo del contrato. d)
mantener en reserva toda información que adquiera con motivo del mandato que, por su naturaleza o
circunstancias, no está destinada a ser divulgada;

e) dar aviso al mandante de todo valor que haya recibido en razón del mandato, y ponerlo a disposición de
aquél;

f) rendir cuenta de su gestión en las oportunidades convenidas o a la extinción del mandato. [Esto se
complementa con el art. 1.334 del Código]

g) entregar al mandante las ganancias derivadas del negocio, con los intereses moratorios, de las sumas de
dinero que haya utilizado en provecho propio; El Código prevé como obligación del mandatario la de rendir
cuentas de su actividad junto con la de entregar lo recibido como consecuencia del mandato.

i) exhibir al mandante toda la documentación relacionada con la gestión encomendada, y entregarle la que
corresponde según las circunstancias.

Esta obligación supone la exhibición de toda la documentación relacionada con la gestión del mandato, es
decir, que tenga relación con la gestión encomendada (puede involucrar los contratos con terceros, las
comunicaciones mantenidas con ellos, minutas o borradores, etc.) y también supone la obligación de entregar
esa documentación, en la medida en que sea posible y de acuerdo a cada caso.

b) Son obligaciones del mandante las siguientes:

1) Suministrar al mandatario los medios necesarios para la ejecución del mandato.

Debe, como titular del interés, poner la cooperación necesaria y posible para que el encargado llegue al resultado
querido por ambos. (…) El resultado prometido por el mandatario no puede lograrse, normalmente si el
mandante no pone a su disposición todos los medios a su alcance para esa finalidad. (Mosset Iturraspe, 2014, p.
180)

Asimismo, debe compensarle, en cualquier momento que le sea requerido, todo gasto razonable en que se haya
incurrido para ese fin. Para que proceda la compensación de gastos.

La ley impone tres requisitos:

1) que el mandatario requiera el reembolso, lo que puede realizar en cualquier tiempo, incluso antes de concluido
el mandato;

2) que los gastos sean razonables, de acuerdo con las circunstancias de tiempo, lugar, personas, etc., del encargo
realizado, lo que variará según cada caso; y

3) que el mandato sea la causa de la erogación realizada (Esper, 2015).

2) Indemnizar al mandatario los daños que sufra como consecuencia de la ejecución del mandato, no imputables
al propio mandatario.

Es que durante la ejecución del contrato de mandato es posible que el mandatario sufra algún perjuicio, ya sea en
su persona o en sus bienes, pero que tienen estricta vinculación con el contrato de mandato, pues de otra forma no
los hubieran sufrido. En consecuencia, los perjuicios sufridos deben ser indemnizados por quien encargó la tarea, es
decir, por el mandante, siempre y cuando esos daños no sean producto de la culpa o dolo del mandatario, tal como
surge de la última parte del artículo mencionado. El mandato no debe perjudicar ni empobrecer al mandatario
(Esper, 2015).

3) Liberar al mandatario de las obligaciones asumidas con terceros, proveyéndole los medios necesarios para ello.
En este caso, es necesario distinguir entre el mandato con o sin representación, ya que es en este último caso
(mandato sin representación) en que se actúa en su nombre, personalmente, asumiendo las consecuencias frente a
los terceros.

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4) Abonar al mandatario la retribución convenida, en tanto y en cuanto no se haya estipulado que el contrato sea
gratuito, ya que, en ese caso, el mandante nada debe al mandatario como retribución. Ello es excepcional, ya que
el contrato de mandato se presume oneroso en el Código, por lo que el mandante está obligado a satisfacer al
mandatario la retribución estipulada (la legal, o la que surja de los usos, o la que fije el juez) (Esper, 2015). Si el
mandato se extingue sin culpa del mandatario, debe la parte de la retribución proporcionada al servicio cumplido.
Pero, si el mandatario ha recibido un adelanto mayor de lo que le corresponde, el mandante no puede exigir su
restitución.

 Mandato irrevocable

Como regla, el mandato es revocable; esto es, puede ser extinguido por decisión unilateral del mandante, tal como
lo prevé el art. 1.329 inc. c. La revocación pone fin al contrato de mandato.

El derecho a la revocación se sostiene en el contrato de mandato en:

La posición preeminente del mandante, “dueño” del negocio frente al mandatario (…); 2) en la confianza que se
encuentra en la base del mandato (…) y 3) en la índole intuito personae o personalísima de la relación que el
contrato crea. (pp. 188-189).

1) Si bien, como regla, el mandato puede ser revocado, cuando la revocación es ejercida sin justa causa en el marco
de un contrato de mandato que fue otorgado por tiempo determinado o por asunto determinado, y la misma se
produce antes del vencimiento del plazo o de la culminación del asunto o negocio, entonces el mandante debe
indemnizar los daños causados al mandatario como consecuencia de la extinción del contrato que los vinculara.

2) Por otra parte, si el mandato fue dado por plazo indeterminado, el mandante debe dar aviso por un plazo
adecuado a las circunstancias o, en su defecto, indemnizar los daños que cause su omisión. El Código contempla
una suerte de indemnización sustitutiva del preaviso para los casos en que éste se omita.

3) También se prevé el caso en el que el mandatario es el que renuncia al mandato conferido. En esos casos, la
renuncia (en tanto sea intempestiva y sin causa justificada) lo obliga a indemnizar los daños causados al mandante

Por último, nos referimos al caso del mandato irrevocable. En casos excepcionales, el Código permite que se pacte
el carácter irrevocable del mandato, delegando su regulación a lo estipulado en el inc. b y c del art. 380, que regula
los casos de extinción del poder

Extinción del mandato

La cesación o extinción significa el fin del contrato, la conclusión de la situación que vincula a las partes,
mandante- mandatario, y por ende, la terminación de las relaciones jurídicas que las ligan. Significa también la
terminación de una situación que legitima la actuación del mandatario en interés del mandante, sea en nombre del
mandante, sea en nombre propio.

Causales y efectos

El art. 1.329 del Código enumera los casos de extinción del mandato. Se pueden distinguir entre causas normales de
extinción de este contrato a las siguientes:

a) por el transcurso del plazo por el que fue otorgado, o por el cumplimiento de la condición resolutoria pactada.

b) por la ejecución del negocio para el cual fue dado. Tal como señala Mosset Iturraspe (2014), “como los contratos
se celebran para ser cumplidos, lo habitual y natural es que el mandato se cumpla y como consecuencia de ello
cese. La extinción por cumplimiento se denomina ‘agotamiento’” (2014, p. 187).

Por otro lado, podemos referirnos a causas anormales, que pueden ser propias de todos los contratos o vinculadas
con las características particulares de este contrato. El Código enumera los siguientes casos:

a) revocación del mandante (a lo que ya nos hemos referido);

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b) por la renuncia del mandatario (ya lo hemos considerado);

c) por la muerte o incapacidad del mandante o del mandatario.

 Fianza

Contrato de Fianza

En la definición prevista en el art. 1.574 del Código Civil y Comercial, se establece que:

Hay contrato de fianza cuando una persona se obliga accesoriamente por otra a satisfacer una prestación para el
caso de incumplimiento. Si la deuda afianzada es de entregar cosa cierta, de hacer que sólo puede ser cumplida
personalmente por el deudor o de no hacer, el fiador sólo queda obligado a satisfacer los daños que resulten de la
inejecución.

La fianza debe convenirse por escrito y puede garantizar obligaciones actuales o futuras, inclusive las
obligaciones de otro fiador. La fianza garantiza la obligación principal, sus accesorios y los gastos que pueda
acarrear el cobro para el acreedor.

Es importante que se tenga en cuenta que, en el contrato de fianza, la prestación que está a cargo del fiador debe
ser equivalente a la del deudor principal o menor, pero no podría ser más onerosa. Si así lo fuera, el contrato no
sería inválido, pero judicialmente podría requerirse su reducción para que devenga similar a la obligación
garantizada

Modalidades

Fianza general: (simple) se establecen reglas limitativas de la fianza general, con lo cual se persigue tutelar a los
sujetos que suscriben estos contratos. Es válida la fianza general que comprenda obligaciones actuales o futuras,
incluso indeterminadas, caso en el cual debe precisar el monto máximo al cual se obliga el fiador en concepto de
capital. Esta fianza no se extiende a las nuevas obligaciones contraídas por el afianzado después de los cinco años
de otorgada. La fianza indeterminada en el tiempo puede ser retractada, caso en el cual no se aplica a las
obligaciones contraídas por el afianzado después de que la retractación haya sido notificada.

Fianza solidaria: en principio, el fiador no es responsable solidario con el deudor. Por esa razón es que cuenta con
el beneficio de excusión previsto en el art. 1.583 del Código, que le permite exigir que primero sean ejecutados los
bienes del deudor. Sin embargo, la fianza puede ser solidaria en dos casos: a) cuando expresamente lo convengan
las partes; b) cuando el fiador renuncie al beneficio de excusión. En ese caso, el acreedor podrá demandar
indistintamente el cobro a ambas partes (deudor o fiador).

 El beneficio de excusión:

Es el derecho que tiene el fiador de oponerse a hacer efectiva la fianza en tanto el acreedor no haya ejecutado todos
los bienes del deudor. Este derecho encuentra su justificación en la razón de ser de la fianza, que consiste en
proporcionar al acreedor más firmes perspectivas de satisfacción de su crédito contra el deudor principal, pero sin
desplazar definitivamente a éste último de su obligación.

La excusión (o ejecución) de todos los bienes del deudor no tiene el carácter de una condición previa ineludible
para el acreedor. Éste último puede iniciar su acción directamente contra el fiador sin necesidad de demostrar que
previamente se dirigió contra el deudor principal, pero se expone a que el fiador paralice su acción invocando este
beneficio que funciona como excepción dilatoria y que debe oponerse en la oportunidad que las leyes procesales
señalen para dichas excepciones dilatorias o cuanto más al contestar la demanda.

Pasada esta oportunidad, ha de entenderse que el fiador ha renunciado al beneficio de excusión, a menos que
demuestre que el deudor principal ha adquirido bienes con posterioridad, porque, en tal supuesto, la falta de
planteamiento del beneficio no podría ser interpretada como renuncia tácita.

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Opuesta a esta excepción, el acreedor debe demostrar no sólo que ha demandado al deudor principal, sino también
que ha seguido todos los debidos procedimientos judiciales para ejecutar y vender sus bienes y que tales
procedimientos han resultado infructuosos, sea total o parcialmente. Opuesto al beneficio de excusión, el acreedor
deberá proceder contra los bienes del deudor principal. Si la venta de los bienes del deudor principal no alcanzare a
cubrir todo el crédito, el acreedor sólo podrá reclamar del fiador el saldo que todavía quedare por cubrir.

La ley contempla excepciones al beneficio de excusión, esto es, casos en que no se le permite al fiador invocarlo. A
saber: a) que el deudor se haya presentado en concurso preventivo o se haya declarado su quiebra; b) que el
deudor no pueda ser demandado en el país o no tenga bienes en el país; c) que la fianza sea judicial; d) que
simplemente el fiador haya renunciado al beneficio. Este beneficio de excusión es renunciable

 Beneficio de división:

Si el fiador lo es de un codeudor solidario, goza del beneficio de excusión respecto de los bienes de los demás
codeudores. Por otra parte, en el caso del “fiador del fiador” (si el fiador hubiera dado, a su vez, otro fiador en
garantía de sus obligaciones de afianzamiento) éste último goza del beneficio de excusión respecto del deudor
principal y del primer fiador. El acreedor deberá ejecutar en primer término al deudor principal, luego al primer
fiador y recién entonces estará en condiciones de dirigir su acción contra el segundo. Si hay varios cofiadores de una
misma obligación, y uno de ellos cumple en exceso de lo que le corresponde, entonces queda subrogado en los
derechos que tiene el acreedor, sobre los otros fiadores.

 Efectos entre el deudor y el fiador

Cuando el fiador cumple con su prestación, entonces queda subrogado en los derechos del acreedor; por lo tanto, lo
sustituye y, en consecuencia, puede exigir al deudor el reembolso de lo que pagó. Ello más todos los intereses que
correspondan desde el día en que pagó y de los daños y perjuicios ocasionados con motivo de la fianza.

Fiador: la ley le impone al fiador la carga de comunicar al deudor el pago que haga al acreedor.

Ello es sumamente relevante, pues cuando el fiador paga sin el consentimiento del deudor, este último puede
oponerle todas las defensas que tenía frente al acreedor. A modo de ejemplo, si el deudor pagó al acreedor,
desconociendo que el fiador ya había pagado, el fiador sólo podrá repetir el pago en contra del acreedor, que cobró
dos veces, pero no podrá hacerlo en contra del deudor. Ello, pues debería haberle dado aviso del pago efectuado.

Respecto a los derechos del fiador, se le reconoce la posibilidad de que trabe embargo sobre bienes del deudor a
los efectos de garantizar el cobro de la deuda afianzada, en la medida en que:

a) le sea reclamado judicialmente el pago de la deuda al fiador;

b) el deudor no cumpla con la obligación vencida;

c) el deudor haya asumido el compromiso de liberar al fiador en un plazo determinado, pero no lo hace;

d) hayan pasado 5 años desde el otorgamiento de la fianza, excepto que la obligación que se afianzó tenga un plazo
superior. Esto es importante, ya que, en principio, pasado ese lapso de tiempo, la fianza queda extinguida;

e) si el deudor asumió riesgos excesivos, de los que se entiende que puede verse perjudicada su capacidad de pago
de la deuda;

f) el deudor quiere irse del país sin dejar bienes suficientes para el pago de la deuda.

 Donación

El contrato de donación está tratado en el Capítulo 22 del título IV (“Contratos en particular”), del Libro Tercero
(“Derechos Personales”) del Código Civil y Comercial de la Nación, en los artículos 1.542 a 1.573.

Concepto y elementos esenciales del contrato: La donación es una figura que se puede definir conforme a lo
expresado por el Código, pero en ciertas ocasiones se confunde con liberalidades realizadas entre vivos, puesto que
no todo acto a título gratuito es donación. No lo son, por ejemplo, los actos de última voluntad. De acuerdo con el
art. 1.542, hay donación cuando una parte se obliga a transferir gratuitamente una cosa a otra, y ésta lo acepta.

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Elementos Esenciales

De la definición dada se desprende los siguientes elementos:

1. Es un acto entre vivos: se diferencia del testamento puesto que la donación es actual, es un acto entre
vivos, produciendo sus efectos desde el momento de su perfeccionamiento. En cambio el testamento,
como es una disposición de última voluntad o mortis causa, va a producir sus efectos después de la
muerte del testador. Por otra parte, el testamento es esencialmente revocable, la donación es
irrevocable.

Caracteres de la donación que lo diferencian del testamento.

2-Es un acto jurídico bilateral

3- Tiene carácter actual, produce sus efectos desde su perfeccionamiento.

3-Es irrevocables.

2. Obliga a transferir la propiedad de una cosa: la donación transfiere la propiedad, pero eso no es exacto ya que el
solo título no basta para producir ese efecto, sino que además se necesita la tradición, y para que sea oponible a
terceros en el caso de inmuebles la inscripción en el Registro de la Propiedad.

3. La transferencia debe ser a título gratuito: no hay contraprestación, aunque puede haber cargo.

Caracteres

 Es un contrato a título gratuito, el cargo no tiene carácter de contraprestación, sino de obligación


accesoria.
 Es formal, y en algunos casos solemne.
 Es unilateral
 Es irrevocable, por la sola voluntad del donante.
 Es consensual.

Como es una liberalidad, un acto a título gratuito, sólo pueden ser donantes las personas que tengan capacidad
plena para disponer de sus bienes.

Los menores emancipados pueden hacer donaciones, excepto de aquellos bienes que hubiesen recibido a título
gratuito. Pero sí podrían donar bienes que hayan adquirido con razón de su trabajo.

En cuanto a la capacidad de los donatarios, deben ser capaces para aceptar la donación. Si no lo son (en el caso de
los incapaces), entonces sus representantes legales pueden aceptarlas por ellos. Si la donación tuviera un cargo, el
Juez debería autorizarla.

Por otra parte, los tutores y curadores no pueden recibir donaciones de las personas que hayan estado bajo su
tutela o curatela, hasta antes de la rendición de cuentas y el pago de las sumas que les debieran.

No puede ser objeto del contrato de donación:

a) La totalidad ni una alícuota del patrimonio del donante.

b) Cosas respecto de las cuales el donante no tenga el dominio, es decir, cosas ajenas.

Clases de donaciones:

 Donaciones mutuas: son aquellas que se hacen a dos o más personas, recíprocamente. En estos casos, la
nulidad de una de ellas afecta a la otra, pero la ingratitud o el incumplimiento del cargo sólo afecta al
donatario que es culpable.
 Donaciones remuneratorias: son aquellas realizadas en recompensa de servicios prestados al donante por el
donatario, que resultan estimables en dinero y por los cuales podía éste exigir judicialmente el pago al

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donante. En el instrumento por el que se concreta la donación debe constar qué es lo que se pretende
remunerar. De lo contrario, se entiende que es gratuita. Se considera que la donación remuneratoria es un
acto a título oneroso si se limita a una equitativa retribución de los servicios recibidos (en ese caso, está
sujeta a la garantía por evicción y vicios ocultos). En el excedente se aplican las normas de las donaciones.

 Donación con cargo: se denomina cargo a la obligación accesoria impuesta al que recibe una liberalidad. La
imposición de un cargo influye sobre el régimen de las donaciones, porque ellas dejan, entonces, de ser un
acto puramente gratuito y en la medida en que el valor del cargo se corresponda con el de la cosa donada, es
un acto a título oneroso. En el excedente se aplican las normas de las donaciones. En el caso de
incumplimiento de los cargos por parte del donatario, éste sólo responde con la cosa donada y hasta el valor
de la cosa, si ésta ya no existiere por su culpa o si la hubiese enajenado. Ahora bien, es liberado cuando la cosa
deja de existir sin su culpa.

 Donaciones inoficiosas En los “Fundamentos del Anteproyecto de Código Civil y Comercial de la Nación” (2012)
se establece: “El Proyecto en este Capítulo se limita a calificar como tales a las donaciones que excedan de la
porción disponible del patrimonio del donante, pero remite a la aplicación de los preceptos relativos a la
porción legítima”. La porción legítima de los herederos forzosos está garantizada contra todo acto de
disposición gratuita de bienes, sea entre vivos o de última voluntad, por lo que si el valor de las donaciones
excede la porción disponible del donante, los herederos forzosos pueden demandar su reducción en la medida
necesaria para cubrir sus porciones legítimas.

 Revocación de las donaciones. Causales

En principio, la donación es irrevocable por voluntad del donante.

La ley sólo admite la revocación en estos supuestos:

a) Inejecución de los cargos (cuando el donatario ha incurrido en incumplimiento de las cargas impuestas en el acto
de la donación).

b) Ingratitud del donatario. Se la puede dejar sin efecto sólo por causas graves, que el Código enumera
taxativamente;

1) atentado contra la vida del donante, sus ascendientes o descendientes;

2) injurias graves en su persona o en su honor al donante, sus ascendientes o descendientes;

3) si priva al donante injustamente de bienes que integran su patrimonio;

4) negativa a prestarle alimentos al donante (sólo si el donante no puede obtener alimentos de las obligaciones que
resultan de los lazos familiares).

En ninguno de estos casos es necesaria la condena penal para que se considera válida la ingratitud como causal de
revocación, bastando la prueba de que al donatario le es imputable el hecho lesivo.

Sólo el donante es legitimado activo para solicitar la revocación de la donación por esta causal (ingratitud) al
donatario, no pudiendo hacerlo sus herederos ni pudiendo requerirse a los herederos del donatario. Ahora bien, si
la acción es promovida por el donante y éste luego fallece, puede ser continuada por sus herederos, mas no iniciada
por ellos.

c) Supernacencia de hijos del donante (cuando nacen hijos del donante con posterioridad a la donación, si esto fue
expresamente estipulado).

Extinción de la revocación de la donación por ingratitud: en los casos en que el donante, conociendo la causa de la
ingratitud, perdona al donatario. También en los casos en que no promueve la revocación dentro del plazo de un
año (plazo de caducidad) desde el momento en que conoció el hecho que configuró la ingratitud.

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 Pacto de reversión. Concepto y efectos

Dentro de las condiciones resolutorias que suelen imponerse en las donaciones, una de las más frecuentes e
importantes es la reversión por pre-muerte del donatario. Es decir, sujeta a la condición de que el donatario, o el
donatario, su cónyuge y sus descendientes, o el donatario sin hijos, fallezcan antes que el donante.

De acuerdo con esta cláusula (que debe ser expresa y en beneficio del donante), los bienes donados retornan al
patrimonio del donante si el donatario fallece antes que aquél. Esto es, el donante tiene legitimación para exigir que
las cosas transferidas sean restituidas. La legitimidad y aun la utilidad de esta cláusula son evidentes. La donación es
un acto intuitae personae. Por ejemplo, el donante quiere beneficiar a María, pero no tiene el interés en que luego
reciban los bienes sus herederos. En ese caso, la reversión adquiere utilidad, ya que esta cláusula le asegura que si
el donatario fallece primero, los bienes volverán a su poder y no irán a manos de quien no quiere.

 Comodato

Concepto

Habrá comodato cuando una persona entrega gratuitamente a otra una cosa inmueble o mueble no fungible para
que ésta la use devolviéndole luego la misma cosa.

Transmisión de uso temporario

El comodatario sólo adquiere un derecho personal de uso de la cosa. Además, el uso debe ser gratuito. Desde el
momento en que se paga algo por él, deja de ser comodato y se transforma en otro contrato como el de locación.

Existen dos partes en este contrato: comodante que es quien se obliga a entregar la cosa, y comodatario que es
quien recibe la cosa y se sirve de ella.

Caracteres:

a) Es un contrato consensual, ya que queda perfeccionado con la manifestación del consentimiento de los
contratantes. Ello es así habida cuenta la desaparición de la categoría de los contratos reales en el Código.

b) Es un contrato gratuito, porque se le asegura al comodatario una ventaja (el uso de la cosa) independientemente
de toda prestación a sucargo. Que el comodante no pueda recibir retribución sin desnaturalizar el contrato no
significa que deba necesariamente carecer de todo interés en él. Así, por ejemplo, quien presta su casa durante un
viaje a unos amigos, puede tener interés en que se la vigilen durante dicho tiempo. En cambio, no hay comodato si
el que recibe el uso de la cosa se compromete a prestar determinados servicios que tienen el carácter de
retribución.

c) Es un contrato celebrado intuitu personae.

 Mutuo

El contrato de mutuo está regulado en el Capítulo 20, del Título IV (“Contratos en particular”), del Libro Tercero
(“Derechos personales”) del Código Civil y Comercial.

Concepto

Hay contrato de mutuo cuando el mutuante se compromete a entregar al mutuario en propiedad una
determinada cantidad de cosas fungibles, y éste se obliga a devolver igual cantidad de cosas de la misma calidad
y especie.

El mutuo se regula como contrato consensual.

Las partes del contrato son el mutuante, que es quien compromete la entrega de las cosas, y el mutuario, quien
recibe las cosas y se obliga a restituirlas.

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Préstamo de consumo Lo esencial del mutuo es que se trata de un préstamo de uso y que, por las características de
las cosas fungibles, el mutuario puede cumplir con su obligación de restitución o, si no, devolviendo otras cosas de
la misma especie y calidad.

Onerosidad El mutuo es un contrato oneroso, tal como lo dispone el art. 1.527, excepto pacto en contrario.

Mutuo en dinero: se regulan los intereses, siguiendo la tesis adoptada en materia de obligaciones. Si el mutuo es en
dinero, el mutuario debe los intereses compensatorios que se deben pagar en la misma moneda prestada.

Régimen legal

Son obligaciones del mutuante:

 Entrega de las cosas: la obligación primordial del mutuante es la entrega de las cosas comprometidas. Si
no lo hace en el término pactado (y si no hubiere plazo pactado, ante el simple requerimiento), el
mutuario tiene derecho a exigir el cumplimiento, o bien la resolución del contrato.
 Responsabilidad por mala calidad o vicios de la cosa: según el art. 1.530 del Código, el mutuante es
responsable de los perjuicios que sufra el mutuario por la mala calidad o vicios de la cosa prestada; por
ejemplo, si el vino estaba agriado o los granos en malas condiciones (ello cuando la cosa prestada no se
tratare de dinero).
 En el préstamo gratuito, el mutuante sólo es responsable cuando ha habido mala fe, esto es, cuando,
conociendo los defectos o vicios de la cosa, se los ocultó al mutuario. Pero si es oneroso, responde
también por los vicios cuya existencia ignoraba.

Son obligaciones del mutuario:

 La restitución de las cosas: la obligación principal del mutuario es la restitución de igual cantidad de cosas
de la misma calidad y especie que las entregadas. Debe restituirlas dentro del plazo convenido en el
contrato. Si no existiera plazo, debe restituirlo dentro de los 10 días de ser requerido por el mutuante.

 Depósito

Concepto

De acuerdo con el Código, hay contrato de depósito cuando una parte se obliga a recibir de otra una cosa con la
obligación de custodiarla y restituirla con sus frutos. Es un contrato consensual y se presume oneroso.

La onerosidad pasa a configurar el régimen general del contrato de depósito. La unificación de los contratos civiles y
comerciales con lleva como necesaria implicancia y acorde es lo usual en la contratación contemporánea, afirmar el
carácter oneroso de la mayoría de las relaciones jurídicas patrimoniales. La onerosidad aparece también
referenciada en el artículo 1375 cuando se extienden las reglas del depósito necesario a los establecimientos y
locales que allí se describen, en tanto los servicios principales a los que la guarda y custodia acceden sean prestados
en ese carácter. (Pita, 2014, p. 289).

El contrato puede ser gratuito, pero ello debe ser expresamente pactado.

Clases

Depósito irregular: el Código en la Sección 2a, art. 1.367, lo distingue como aquel en el que se entrega una
cantidad de cosas fungibles, que no se encuentra en saco cerrado, caso en el cual el depositario adquiere el
dominio y debe restituir la misma cantidad y calidad. Es importante remarcar que es el carácter de cosas fungibles
(entendida esta peculiaridad como la capacidad de sustitución) lo que le da al contrato el rasgo de irregular.

Cuando se trata de la entrega de cantidad de cosas fungibles teniendo el depositario la facultad de servirse de ellas,
se las sujeta a las reglas del mutuo. Conforme lo señala Pita (2014), “la referencia a cosas fungibles incluye al dinero
y a todas aquellas que equivalen a otras de la misma especie, con el consecuente poder de sustitución conferido al
accipiens al momento de cumplir con su deber de restitución” (2014, p. 303). Por ejemplo, productos agrícola-
ganaderos, bienes producidos en serie, etc.

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Al respecto, comenta, además, el citado autor que en la norma,

(…) el depósito irregular constituye la modalidad en la que su objeto consiste en cosas fungibles, no
individualizadas. Como necesaria derivación de esa calidad de la cosa, se produce la transmisión del dominio al
depositario y la obligación de restituir no será ya sobre la misma cosa-como en el depósito regular- sino de cosas de
la misma cantidad y calidad. (Pita, 2014, p. 301).

El depósito necesario

Está regulado en la Sección 3a del Código.

Este contrato supone, por una parte, que el depositante no puede elegir a la persona del somete a una necesidad
imperiosa.

Es importante no confundir esto con la falta de consentimiento para la contratación, que debe estar presente, pues
se trata de un contrato.

Solo media una restricción a la libertad contractual-en su acepción primaria, como decisión de contratar o no y de
elegir con quien hacerlo- tal como puede verificarse en otras modalidades de la contratación moderna (así en los
contratos celebrados por adhesión a cláusulas generales predispuestas). (Pita, 2014. p. 306).

Nos referimos a casos de gravedad que le impidan al contratante elegir al depositario (ejemplos: incendio,
desastre natural, ruina, saqueo etc.) El problema de si ha existido o no necesidad imperiosa de hacer el depósito es
cuestión que queda librada a la prudente apreciación judicial.

Por otra parte, el Código se refiere al depósito necesario para caracterizar el caso de la introducción de efectos y
equipajes hecha por el viajero en un hotel o posada. Las normas se aplican a los hospitales, sanatorios, casas de
salud y deporte, restaurantes, garajes, lugares y playas de estacionamiento y otros establecimientos similares, que
presten sus servicios a título oneroso. Ello es relevante, pues la ley ha agravado considerablemente la situación del
depositario.

A saber, se regula expresamente la responsabilidad del hotelero por los daños y pérdidas sufridos en los efectos
introducidos en el hotel; el vehículo guardado en el establecimiento, en garajes u otros lugares adecuados puestos a
disposición del viajero por el hotelero. Es importante tener en cuenta que estas normas sólo dan respuesta a los
casos de responsabilidad por daños sufridos en los efectos introducidos por el viajero, pero deben integrarse con el
resto del ordenamiento y especialmente con las normas de la Ley de defensa del consumidor.

 Algunas eximentes y limitaciones de responsabilidad:

a) El hotelero no responde si los daños o pérdidas son causados por caso fortuito o fuerza mayor ajena a la actividad
hotelera. Tampoco responde por las cosas dejadas en los vehículos de los viajeros.

b) Los viajeros que lleven consigo efectos de valor superior al que ordinariamente llevan los pasajeros, deben
hacerlo saber al hotelero, y guardarlos en las cajas de seguridad que se encuentren a su disposición en el
establecimiento. En este caso, la responsabilidad del hotelero se limita al valor declarado de los efectos
depositados. Si los efectos de los pasajeros son excesivamente valiosos en relación con la importancia del
establecimiento, o su guarda causa molestias extraordinarias, los hoteleros pueden negarse a recibirlos. Excepto en
esos casos, toda cláusula que excluya o limite la responsabilidad del hotelero se tiene por no escrita.

Efecto Los efectos del contrato serán analizados seguidamente, al estudiar el régimen legal y las obligaciones del
depositante y depositario.

 Régimen legal

Serán obligaciones del depositario:

La guarda de la cosa como obligación primordial: el depositario debe “poner en la guardar de la cosa la diligencia
que usa para sus cosas”. Asimismo, se agrega otro estándar de valoración, que corresponde a la profesión del
depositario.

La prohibición del uso de la cosa, ya que el depositario tiene sólo la guarda: esto significa que no puede usar las
cosas (sin el permiso del depositante) y debe restituirlas, con sus frutos, cuando le sea requerido. Esta prohibición
de uso de la cosa es lo que diferencia en mayor medida al contrato de depósito del comodato.

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La restitución de la cosa hecha por el depositario al depositante: la misma debe restituirse, en el lugar en el que
debía ser custodiada, al depositante o a la persona que éste indique.

Puede convenirse un plazo, en cuyo caso el depositario debe hacerlo a su vencimiento. El plazo se entiende en
beneficio del depositante, ya que en el contrato de depósito es preeminente el interés del depositante, lo que le
permite a éste reclamar la restitución en cualquier momento. Tal como señala Pita, “se le confiere al depositante
una facultad de restitución ad nutum, no querida de invocación de justa causa, ni susceptible de generar, como
regla, responsabilidad para quien la ejercita” (2014, p. 294).

Cuando el depósito es gratuito, se entiende que el depositario puede exigirle al depositante, en todo tiempo, que
reciba la cosa depositada. Esto es lógico, porque, siendo el contrato gratuito, el depósito se hace como una suerte
de cortesía.

 Serán obligaciones del depositante:

El pago de la remuneración: cuando el depósito es oneroso, lo que constituye la regla, pactada para todo el plazo
del contrato.

El pago de los gastos: cuando, para conservar la cosa, deban hacerse gastos extraordinarios, éstos son a cargo del
depositante. El depositario debe avisarle al depositante sobre la situación que generan estos gastos y afrontar
aquellos gastos que no puedan demorarse. Luego, el depositante debe restituirlos.

La pérdida de la cosa: si la cosa depositada perece, y no hay culpa del depositario en dicha situación, entonces la
pérdida es soportada por el depositante.

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