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CORPORACIÓN COLECTIVO ANTORCHA

LÍNEA: ANÁLISIS Y FORMACIÓN

NOMBRE DE LA CÁTEDRAS PARA LA PAZ


MATERIA
PROFESORES Edwin Ferney Correa Álvarez
Laura Jiménez Henao
Correo electrónico edwinefca@gmail.com
laujihe18@gmail.com
colectivoantorcha01@gmail.com

INFORMACIÓN GENERAL
Área Ciencias Sociales
No. de horas de la actividad 14
Campo de formación Cátedras para la Paz

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
Propósito del curso: Generar un espacio de reflexión con respecto al
origen, desarrollo y dinámicas del conflicto
armado en Colombia y las experiencias de
resistencia, permitiendo la comprensión de esto
por parte de la población estudiantil y su
compromiso con la construcción de paz en el país.
Justificación: En el escenario de post-acuerdo en nuestro país,
las instituciones educativas deben erigirse como
agentes que acompañen el proceso de pedagogía
sobre el “Acuerdo General para la terminación
del Conflicto Colombiano y una Paz Estable y
Duradera”. En el Acuerdo Final en el punto 2.2.4.
se expresa la necesidad de entablar acciones que
den “Garantías para la reconciliación, la
convivencia, la tolerancia y la no estigmatización,
especialmente por razón de la acción política y
social en el marco de la civilidad” (AFTCCPED,
2016, pp 46), es por esto que las instituciones
educativas deben ser espacios que posibiliten la
reflexión sobre los orígenes del conflicto y sus
afectaciones, con el fin de contribuir a la
formación de los estudiantes en un cultura de paz.
Con este propósito el Congreso de la República
aprobó la Ley 1732 de 2014 por medio de la cual
“se establece la Cátedra de la Paz en todas las
Instituciones Educativas del País”, reglamentado
por el Decreto 1038 de 2015.
Es en este contexto que se justifica la realización
de las Cátedra para la Paz, en tanto contribuye a
la implementación del Acuerdo Final y da
cumplimeinto a la Ley 1732.
Contribuyen también a la formación de los
estudiantes como ciudadanos críticos y reflexivos
en un escenario social de construcción de paz a
través de prácticas transformadoras. Además, dan
respuesta a una exigencia social que se
transversaliza a la escuela, de tal manera que se
presentan como alternativas pedagógicas,
didácticas y curriculares para la enseñanza de la
historia.
Y por otro lado, le apuntan a la construcción de
una convivencia pacífica, es decir, a la
promoción de relaciones constructivas,
incluyentes, cuidadosas, sin agresión, ni
discriminación o maltrato, tanto entre los
estudiantes y en la comunidad escolar, como en
la sociedad en general.
Objetivo General: Generar un espacio de reflexión con respecto al
origen, desarrollo y dinámicas del conflicto
armado en Colombia y las apuestas necesarias
para la Construcción de Paz.

Contenido resumido ● ¿Qué es la paz?


● Causas y origen del conflicto armado en
Colombia
● Origen y desarrollo de los actores armados del
conflicto en Colombia
● Memoria histórica del conflicto Armado
● Acuerdo Final para Construcción de una Paz
Estable y Duradera
Metodología evaluativa De acuerdo con lo planteado, consideramos que la
evaluación de las cátedras debe realizarse de
manera procesual y formativa, donde se
reconozcan las habilidades y capacidades de los
estudiantes, apuntando a la generación de
aprendizajes significativos y así, los estudiantes
logren apropiarse en mayores niveles de lo
aprendido.
En este sentido, se plantean una serie de
actividades prácticas que se convertirán en la
evaluación de cada uno de los módulos
propuestos. Estas se anexarán al final del
documento.

UNIDADES DETALLADAS
Unidad No. 1.
Tema(s) a desarrollar ¿Qué es la paz?
Sesión Sesión 1
Subtemas ● Paz
● Conflicto
● Violencia
● Cultura
No. de horas que se le 2
dedicarán a esta unidad o
tema
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA correspondiente a la unidad o tema
● UNESCO. (2013). Caja de herramientas en educación para la paz. México.
● UNICEF. (s.f.). Glosario sobre no violencia, paz y buen trato. España.
● UNICEF. (2002). UNICEF va a la escuela para construir una cultura de paz
y solidaridad. Buenos Aires.
● Barbero, A. (2006). Construyendo paz en medio de la guerra: Colombia.
Recuperado de http://www.psicosocial.net/grupo-accion-comunitaria/centro-
de-documentacion-gac/trabajo-psicosocial-y-comunitario/experiencias-y-
propuestas-de-accion/312-construyendo-paz-en-medio-de-la-guerra-
colombia/file
● Barrero, E. (2006). De Macondo a mancuso. Conflicto, violencia política y
guerra psicológica en Colombia. Bogotá: Ediciones desde abajo.
● Tellez, V. A. (2015). Construcción de la paz: rehumanización del enemigo.
México.
● Uribe, F. J. (2015). Consideraciones sobre la violencia. En Marueta, M. E., y
Orozco, M. (Ed.), Psicología de la violencia. Causas, prevención y
afrontamiento Tomo I (pp. 28-44). Bogotá, Colombia: Manual Moderno.

Unidad No. 2
Tema(s) a desarrollar Origen y Causas del Conflicto Armado en
Colombia
Fechas Sesion 2, 3
Subtemas ● Origen y desarrollo del movimiento
revolucionario en Colombia
● Origen y desarrollo del paramilitarismo en
Colombia
● Doctrina militar y derechos humanos en
Colombia.
● Versiones sobre las causas del conflicto
armado en Colombia
No. de horas que se le 4
dedicarán a esta unidad o
tema
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA correspondiente a la unidad o tema
● Casas, U. (1980). Origen y desarrollo del movimiento revolucionario
Colombiano (Segunda ed.). Bogotá.
● Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas. (2015). Contribución al
entendimiento del conflicto armado en Colombia.
● Lara, P. (1982). Siembra vientos y recogerás tempestades . Bogotá: Planeta
Colombiana Editorial S.A.
● Palacios, M. (2012). Violencia pública en colombia, 1958-2010. Bogotá:
FCE.
● PNUD. (2003). El conflicto, callejón con salida: Informe Nacional de
Desarrollo Humano para Colombia - 2003. Bogotá.

Unidad No. 3
Tema(s) a desarrollar Memoria histórica del conflicto armado y la
resistencia.
Fechas Sesión 4 y 5

Subtemas ● ¿Qué es la memoria histórica?


● ¿Por qué es importante la memoria histórica?
● Modalidades de Violencia del conflicto
armado en Colombia
● Papel de la sociedad civil en el conflicto
armado y en el reconocimiento de las
víctimas.
● Experiencias de resistencia en el marco del
conflicto armado
No. de horas que se le 4
dedicarán a esta unidad o
tema
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA correspondiente a la unidad o tema
● GMH. (2013). ¡BASTA YA! Colombia: Memorias de guerra y dignidad.
Bogotá: Imprenta Nacional.
● CNMH. (2015). Los caminos de la memoria. Bogotá, Colombia.
● Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). (2013). Recordar y narrar
el conflicto. Herramientas para reconstruir memoria histórica. Recuperado
de
http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2009/recor
dar-narrar-el-conflicto.pdf
● CNMH. (2009). Memorias en tiempos de guerra. Repertorio de iniciativas.
Bogotá: Puntoaparte Editores.
● http://centrodememoriahistorica.gov.co/observatorio/metodologia/categorias
/
● Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria. Madrid: Siglo XXI.

Unidad No. 4

Tema(s) a desarrollar ¿Cómo se construye paz desde el territorio?

Fechas 6y7

Subtemas ● Acuerdo Final para la Terminación del


Conflicto y la Construcción de una Paz
Estable y Duradera
● ¿En qué va la implementación del Acuerdo
Final?
● Reincorporación de los actores armados.

No. de horas que se le 4


dedicarán a esta unidad o
tema
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA correspondiente a la unidad o tema
● (2016). Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de
una Paz Estable y Duradera. La Habana.
● Bautista, S. (2017). Contribuciones a la fundamentación conceptual de paz
territorial. Revista Ciudad Paz-ando(10), 100-110.
● Gómez-Suárez, A. (2016). El triun4fo del No: La padoja emocional detrás del
plebiscito. Bogota, D.C.: Icono.
● Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz. (2017). Informe sobre el
estado efectivo de Implementación del Acuerdo de Paz en Colombia.
Universidad de Notre Dame.
● Pacifista. (14 de Noviembre de 2016). Punto por punto: así cambió el acuerdo
final que firmaron el Gobierno y las Farc. Recuperado el 05 de Junio de 2017,
de http://pacifista.co/punto-por-punto-asi-cambio-el-acuerdo-final-que-firmaron-
el-gobierno-y-las-farc/
● Pares. (2018). Cómo va la Paz Antioquia. Documento inédito.
● Ramirez, S. (2003). El proceso de paz de Belisario Betancur. En tiempo de paz.
Acuerdos en Colombia 1902-1994. 275-283. (M. Medina, & E. Sánchez, Edits.)
Bogotá.
● Valencia, G. D., Gutiérrez, A., & Johansson, S. (2012). Negociar la paz: una
síntesis de los estudios sobre la resolución negociada de conflictos armados
internos. Estudios Políticos(40), 149-174.
● Villarraga, Á. (Febrero de 2017). Acuerdos de paz entre el Estado y las
guerrillas (1982 - 2017). Obtenido de VIVA la ciudadanía:
http://viva.org.co/cajavirtual/svc0531/pdfs/Articulo056_531.pdf
● Fuquen, M. E. (2003). Los conflictos y las formas alternativas de resolución.
Tabula Rasa (1), pp. 265-278. Recuperado de
http://www.redalyc.org/pdf/396/39600114.pdf
● Muñoz, Y., Ramos, M. E. (2010). Guía para el diálogo y la resolución de los
conflictos cotidianos. Recuperado de
http://www.gernikagogoratuz.org/pdf/vidaguiadialogo_c.pdf
● UNICEF. (2015). ¿Te suena familiar? Aprender a resolver nuestros conflictos.
Chile.

Talleres
Taller 1
Fomentando una cultura de paz
Tiempo Actividades
0:00 – 0:05 min Encuadre

Objetivo: Propiciar un espacio de reflexión y retroalimentación frente a las


concepciones generales sobre la construcción de paz, los conflictos y la violencia, desde
lo cotidiano en el contexto habitado (colegio, casa, municipio, país, etc.).

Metodología del taller:


● Conocimientos previos construcción inicial
● Construcción conjunta
● Socialización
● Aportes
● Evaluación y cierre
Normas y acuerdos para el encuentro: normas básicas de respeto por el otro y sus
opiniones.
0:05 min - 0:35 min Construcción inicial

En esta fase, los estudiantes deberán escribir en una ficha diferente las primeras dos
palabras que les llegue a la cabeza al escuchar:
● Paz
● Conflicto
● Violencia
● Cultura
Posteriormente pegarán las palabras escritas en el tablero, el cual estará dividido con las
palabras guías. Con el fin de observar de forma general los significados compartidos o
diferentes construyendo una representación social común, que da paso a la comprensión
desde distintas perspectivas de la concepción general que se tiene frente al tema.
Entre todos los participantes se dará forma a una definición conjunta de cada una de las
palabras propuestas, teniendo en cuenta las ideas recogidas y las concepciones previas
de cada estudiante.
0:35 min – 0:45 min Fase de recolección de datos

En esta fase por subgrupos los estudiantes dan respuesta a las siguientes preguntas en
torno al contexto que se habita:
● Para que haya paz en (tu casa, colegio, barrio, municipio o país) ¿qué hace falta?
● ¿Cuáles de las acciones cotidianas que se llevan a cabo en sus entornos
construyen paz?
● ¿Cuáles de las acciones cotidianas que se llevan a cabo en sus entornos generan
conflicto o violencia?
● Como estudiantes ¿cómo le aportan o le pueden aportar a la construcción de una
cultura de paz?
0:45 min - 1h 05 min Plenaria

En esta fase, cada subgrupo pondrá en común las respuestas dadas a las preguntas y
definirán una acción concreta a implementar en su entorno cercano como personas y
estudiantes que le aportan a la construcción de paz.
● Acción
● ¿Qué se necesita?
● ¿Dónde se llevará a cabo?
● ¿Cómo y cuándo?
● ¿Para qué?

1h 05 min – 1h 40 min Devolución y aportes


En esta fase, el docente o facilitador realizará algunas devoluciones y
retroalimentaciones del trabajo realizado y presentará algunos aportes complementarios
frente al tema abordado.
Paz
La paz es habitualmente entendida como la ausencia de guerra (paz negativa) pero esta
forma de ver la paz es limitada porque se enfoca sólo en lo visible, sin considerar las
injusticias e inequidades que pueden producirse bajo una apariencia de paz. Este
enfoque nos lleva a perpetuar la violencia. Otra forma de entender la paz es la llamada
“paz positiva”, que se centra en el compromiso de todos los miembros de una sociedad
y de las instituciones por construir una convivencia no violenta en el día a día. La paz
positiva se basa en la equidad y el respeto a los derechos humanos. (Glosario sobre no
violencia, paz y buen trato)
Paz es un concepto dinámico que nos lleva a enfrentar y resolver los conflictos de forma
constructiva en diferentes ámbitos político, social, económico y cultural; Por lo tanto, la
construcción de paz se refiere a la creación de un conjunto de actitudes, medidas,
planteamientos, procesos y etapas encaminadas a transformar los conflictos violentos en
relaciones y estructuras más inclusivas y sostenibles. Comprender la paz entonces como
una habilidad para manejar los conflictos con empatía, no violencia y creatividad, la
sitúa en una posición más alcanzable frente a la cual todos pueden aportar, fomentando
con acciones concretas una cultura de paz que ponga en primer plano los derechos
humanos, el rechazo a la violencia en cualquiera de sus formas y la adhesión a los
principios de libertad, justicia, solidaridad y tolerancia.
Para la construcción de paz se hace necesario tener una identidad colectiva y una
cohesión grupal que posibilite un consenso en torno a valores de convivencia, generar
liderazgos que representen la colectividad, reconocer la memoria colectiva, conocer el
territorio local en términos de espacio y relaciones, apropiarse de los mecanismos
jurídicos y derechos existentes y fomentar una cultura participativa.
Violencia
La violencia puede representarse como un triángulo con tres vértices: la violencia
directa, que es visible y podemos identificar fácilmente en nuestro día a día en
conductas como insultos, peleas, o crímenes; la violencia cultural o simbólica, que no es
evidente porque está basada en actitudes (como la indiferencia, la pasividad, la
discriminación, los prejuicios...) y que favorece que las personas consideren que la
violencia es algo natural, inevitable e incluso necesario; y la violencia estructural, que
también es invisible y es considerada la peor de las tres ya que se refiere al conjunto de
estructuras (políticas, económicas, legales, educativas, de clase...) que permiten que
existan injusticias sociales y vulneraciones de derechos humanos.
Dentro de la violencia simbólica, muchas veces considerada invisible, se habla de la
violencia cotidiana, la cual se caracteriza por aquellas formas de comportarse que
resultan cotidianas y familiares que rara vez se reflexiona sobre ellas, naturalizándolas;
éstas generan hábitos que a fuerza de repetirse terminan por creerse, como los
prejuicios, los estereotipos o los sistemas de creencias. En la medida en que las ideas se
comparten, pueden conformar el sentido común y ganar autoridad aun cuando no exista
rigor en su fundamento o en los hechos; pueden validarse prácticamente, a partir de la
intuición, de la tradición y/o de las costumbres como herencia cultural.
“Los sistemas de creencias articulan los prejuicios, los estereotipos y los regionalismos,
de ahí que se definan como un cuerpo organizado de actitudes, opiniones y convicciones
que giran alrededor de valores o cosas consideradas como importantes, sagradas o
preciosas para los grupos. Estos sistemas de creencias proporcionan un marco de
referencia que tiende a orientar los pensamientos y las acciones los grupos y de los
individuos. Son una experiencia compartida y no tienen significado fuera de un contexto
social específico; son un producto social que se mantiene, principalmente, mediante la
comunicación, el lenguaje y lo simbólico. Por ejemplo, creer que una raza es superior a
las demás o creer en un mundo justo en el cual cada uno tiene lo que se merece, ya que
las personas son las responsables de lo que les pasa. Así, la víctima es víctima porque se
lo merece o porque se lo buscó; esto último se puede observar en el caso de las
violaciones.” (Uribe, 2015).
Por su parte, Barrero (2006) introduce el término de violencia política, la cual haría
parte de la violencia estructural anteriormente mencionada y cuenta con una poderosa
carga de intereses de todo tipo, entre ellos prevalecen lo económico, lo militar y lo
ideológico. La violencia política es un fenómeno que produce miedo, terror y fatalismo
generalizado en la población; su acción somete y paraliza a la sociedad, imponiendo
comportamientos, llevando al silencio y a la intimidación. En este tipo de violencia
existe una intención manifiesta de hacer daño y de controlar desde el poder.
Conflicto
Es común asociar este término con violencia, pues cuando este se presenta en muchas
ocasiones la violencia se convierte en el medio para hacer frente a este. Sin embargo, un
conflicto puede definirse como una incompatibilidad inicial que puede ser abordada de
distintas maneras para su resolución, sin necesidad de recurrir a la violencia. La
violencia generalmente es resultado de un conflicto mal manejado, sin embargo, no es la
única forma de reacción, también es posible transformar dicha energía en otras
direcciones, como el entendimiento, el acuerdo y la cooperación.
Al hablar de conflicto, se hace referencia por un lado, a aquellas situaciones que
conllevan confrontación o problema; desde una perspectiva tradicional y común el
conflicto es sinónimo de desgracia y negatividad, concibiéndose entonces como una
disfunción que se debe evitar a toda costa y que surge cuando personas o grupos quieren
realizar acciones que bajo su perspectiva son incompatibles, donde la posición de uno es
vista por el otro como un obstáculo para la realización de aquello que se desea. Desde
esta perspectiva entonces, el conflicto es generador de tensión y ocasiona contrariedades
interpersonales, representadas en constantes oposiciones entre conductas, objetivos y
percepciones, situando a las personas en contradicción y lucha por distintos intereses y
motivos; así, predomina la idea de que una buena persona es quien no tiene ningún tipo
de conflicto y los evita a toda costa. Por otro lado, el conflicto se concibe como una
oportunidad para emprender procesos de aprendizaje conjunto y plantear alternativas
frente a la diferencia; en este punto se comprende que frente a una misma situación, las
personas pueden presentar distintos intereses y posturas; en este punto, es importante
aclarar que el conflicto no se genera solo por pensar diferente, sino que este se presenta
cuando frente a una situación concreta cada una de las partes implicadas cree tener la
razón o saber cuál es el camino más apropiado para encontrar una solución, sin tener en
cuenta las perspectivas de los otros. Bajo esta perspectiva, se tiene presente que el
conflicto hace parte de la vida cotidiana, que no hay que evitarlo sino hacerle frente y
que la naturaleza y resultados de este dependen de cómo se entienda, se asuma y se
aborde, determinando así las maneras de enfrentarlos.
Cultura
El espacio en el que se originan y desarrollan las actividades humanas y colectivas, crea
una cultura que es compartida entre sus miembros a partir de un sentido de
identificación y pertenencia. La cultura es entonces el conjunto de valores, creencias y
prácticas que constituye la forma de vida de un grupo en específico.
En relación con lo anterior, una cultura de paz es por lo tanto aquella que valora
determinados principios relacionados con los derechos humanos: vida, inclusión,
libertad, diversidad, pluralismo, creatividad, cooperación o solidaridad, entre otros. Y es
aquella en la que, en el día a día, estos principios se materializan a través de acciones,
actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida que buscan la no violencia y
que están encaminados al diálogo y al debate, como herramientas fundamentales para la
inclusión, la solución de conflictos y la construcción de proyectos colaborativos
consensuados.
Asumir una cultura de paz, implica necesariamente hacer conscientes las formas de
violencia que se usan en el territorio que se habita y desnaturalizarlas, implementando
un conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejen el respeto a la vida, al
ser humano y su dignidad.
1h 40 min – 1h 50 min Evaluación y cierre
En este apartado se evaluará el encuentro, la metodología y el tema abordado. Y se les
compartirá a los estudiantes la propuesta evaluativa correspondiente a este módulo.
Recursos Materiales:
● Fichas de papel o cartulina
● Preguntas orientadoras
● Hojas de block
● Papel periódico
● Marcadores
● Lapiceros
● Cinta
Logísticos:
Humanos:
● Docente o facilitador
● Estudiantes

Taller 2
Colombia, ¿un país o muchos países?

Tiempo Actividades
0:00 – 0:05 min Encuadre

Objetivo: Propiciar el reconocimiento de las diferentes visiones sobre las causas del
conflicto armado en Colombia, promoviendo una lectura crítica que posibilite una
comprensión de la complejidad de la multicausalidad de la violencia.

Metodología del taller:


● Conocimientos previos construcción inicial
● Socialización
● Aportes
● Evaluación y cierre

Normas y acuerdos para el encuentro: normas básicas de respeto por el otro y sus
opiniones.
0:05 min - 0:35 min Construcción inicial

El grupo se organizará en círculo y el docente realizará las siguientes preguntas:


● ¿Qué cosas te gustan y qué cosas no te gustan del país?
● ¿Crees que hay injusticias en Colombia? ¿Cuáles?
● ¿Cuáles crees que son las razones del conflicto en Colombia?
0:35 min – 0:45 min Fase de recolección de datos

Se dividirá al grupo en subgrupos y a cada uno de ellos se le entregará una temática, en


la cual se deberán basar para construir un país. Para ello se deberán conformar las
siguientes propuestas de país:
1. Colombia para empresarios del campo: Este país tiene como propósito favorecer
la propiedad de tierras de empresarios y grandes terratenientes, bajo la idea de
que al tener dinero para invertir se puede favorecer el desarrollo del campo y por
esa vía el país.
2. Colombia para los campesinos: Este país se sustenta bajo la idea de que la tierra
debe ser para quien la trabaja, y por esto se debe favorecer la propiedad de la
tierra a los campesinos para que desde sus saberes tradicionales y procesos de
acompañamiento en tecnificación, puedan contribuir al desarrollo del campo y el
país.
3. Colombia la atenas latinoamericana: Este país entiende que Colombia es la
democracia más estable del continente, y por eso el sistema político que existe
es lo suficientemente democrático como para mantenerse tal como está, prueba
de esto es que no han existido prolongadas dictaduras militares. Por esto no se
necesita abrir más la democracia ni crear más espacios de participación, porque
en la actualidad ya existen suficientes, solo que la gente no los aprovecha.
Además existen otras ideas políticas que no se les puede dar participación
porque son dañinas para el país.
4. Colombia más una democracia cerrada: Esta visión de país entiende a Colombia
como una democracia cerrada, donde las élites políticas y económicas han
restringido la participación de propuestas políticas distintas. Por eso es necesario
transformar la visión de la política, por una que incluya las miradas de los
sectores de oposición y les dé garantías de seguridad y participación.
5. Colombia una tierra de tradición: Esta visión de país entiende que la cultura
colombiana se asentado en valores tradicionales como la familia, la iglesia y las
buenas costumbre, entendiendo que estas son los que nos identifican como
colombianos. Perder estos valores implicaría perder lo que nos hace
colombianos, por esto es necesario defenderlos.
6. Colombia una tierra diversa: Esta visión de país entiende que la cultura
colombiana es muy diversa, que incluye culturas indígenas, afrocolombianos,
palenqueros, raizales y pueblo gitano. Además de estos, existen sectores que
requieren mayor inclusión como por ejemplo las mujeres y la comunidad LGBTI
(lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales). Por esta razón es
importante incluir las diferentes visiones del mundo que nos permitan construir
un país que comprenda las diferencias y garantice los derechos a estas
comunidades.

Cada subgrupo de estudiantes deberá responder las siguientes preguntas reflexivas, que
le permitirán asumir una posición sobre esa propuesta de país y explicar por qué
Colombia debe ser así:
1. ¿Cuáles son las ventajas de entender a Colombia de esta manera?
2. Piensa al menos una propuesta que sirva para complementar esta mirada de país
3. ¿Qué harías si alguien intenta que Colombia sea diferente a esa propuesta de
país?
0:45 min – 1h 05 min Plenaria

En el centro de la mesa redonda, el docente pondrá todos los tipos de países


recolectados en la actividad anterior y dirá que todas esas construcciones deben hacer
parte de un mismo país. En este punto los estudiantes deberán argumentar por qué es
importante su propuesta de país e intentar negociar con las diferentes propuestas para
construir una sola Colombia.
1h 05 min - 1h 40 min Aportes
COMISIÓN HISTÓRICA DEL CONFLICTO

JAIRO ESTRADA
Capitalismo atizó la violencia

El modelo de producción rural que se impuso en el país excluyó a miles de campesinos,


lo que generó desplazamiento y abandono de tierras.

1. ¿Qué dice sobre el origen del conflicto armado?


El autor sostiene que la médula de la guerra está en el orden social capitalista que
promueve la acumulación de la propiedad y está basado en la dominación de las clases
menos favorecidas. Este modelo impera desde la década de 1920 y condujo a la
aparición de la subversión armada como una reacción que busca oponerse a las
imposiciones de dicho orden social. Argumenta, además, que el modelo se perpetuó con
el ejercicio de la violencia y las prácticas de despojo, generando uno de los países más
desiguales del mundo.
El académico advierte que la insurgencia es producto del rechazo del cambio de
economía: de una agrícola de sustento a una en la que prevalece la importación, la
extracción y la inserción en el mercado global. Esta ha sido la misma reacción que se ha
materializado de forma histórica en las movilizaciones, luchas sociales y obreras que
han sido altamente reprimidas. Al soportarse la acumulación capitalista en la
concentración de la propiedad, la exclusión de las comunidades ha provocado nuevas
olas de colonización, desplazamiento y abandono de tierras.
Estrada afirma que la acumulación capitalista se soporta en el acaparamiento de tierras y
por tanto, en la exclusión del campesinado. En ese sentido, la violencia fue el
articulador para garantizar el orden social capitalista, fracturando cualquier lucha y
forma de resistencia. El académico señala que en 1960 el país hizo una transición de la
acumulación del capitalismo al régimen liberal de financiarización, que “selló cualquier
posibilidad de democratización de la propiedad sobre la tierra”, endeudó a las familias
que solicitaron créditos e insertó en la economía del país la economía corporativa
transnacional de drogas de uso ilícito.
Según Estrada, con la economía mundial capitalista el gobierno le dio prioridad al
proceso de transnacionalización y validó la acumulación por despojo, que tanta
violencia había provocado y sigue persistiendo en todo el territorio. Esto a su vez
promovió la precarización e informalidad en el trabajo para el colombiano de a pie
mientras otorgó beneficios a latifundistas e inversionistas extranjeros.

2. ¿Cómo explica su prolongación y degradación?


El investigador considera que la perdurabilidad de la violencia radica en la
implementación del modelo económico capitalista que concentró la propiedad rural en
latifundios, aisló de forma violenta territorios, priorizó la producción de
agrocombustibles sobre la agrícola, favoreció el negocio financiero del lavado de
activos, así como la especulación inmobiliaria. Estrada argumenta que los anteriores
procesos de paz no hicieron una apuesta por repensar las políticas agrarias sino que
fueron planteados desde la perspectiva “del bloque de poder contrainsurgente”, es decir,
de consolidar territorios que no comulgaran con la subversión, pero sin realizar cambios
de fondo.
Al no modificar la estructura agraria en función de las necesidades de las clases menos
favorecidas, el discurso y la práctica de las políticas estatales se han sustentado en la
lucha contra la insurgencia, sin analizar sus motivaciones. Estrada advierte entonces que
por eso el Estado justifica la militarización y conduce a la polarización de la sociedad y
al cumplimiento de premisas como “la lucha contra el terrorismo”, aumentando la
estigmatización y criminalización del movimiento social.

El investigador explica que las estrategias contrainsurgentes y paramilitares fueron una


herramienta para aislar de forma violenta los territorios y responder a la tendencia de
acumulación capitalista. Según Estrada, eso explica por qué la violencia se replicó por
tantos años.
3. ¿Qué efectos deja la guerra?
Estrada afirma que el modelo de acumulación capitalista que luego se validó con el
proceso de financiarización, en atención al mercado mundial, provocó el
desplazamiento forzado de entre 4.9 y 5.5 millones de personas, así como el despojo y
apropiación de 8.3 millones de hectáreas que suman 358 mil predios. Con la
financiarización, agrega, el acceso a la propiedad rural se hizo cada vez más difícil,
aumentó la especulación inmobiliaria y convirtió a las ciudades en centros que prestan
múltiples servicios y actividades de comercio, pero que no ofrecen calidad vida ni
condiciones de trabajo para los empleados.
(*) Profesor de Departamento de Ciencia política de la Universidad Nacional y Director
de la Maestría en Estudios Políticos Latinoamericanos

RENAN VEGA
Estados Unidos, actor del conflicto

Su presencia en el país, asevera el autor, ha favorecido la contrainsurgencia y el


terrorismo de Estado.
1. ¿Qué dice sobre el origen del conflicto armado?
Vega argumenta que la participación de Estados Unidos es fundamental para entender la
dinámica del conflicto interno. A su juicio, esta relación es de subordinación y
dependencia, beneficia a las clases dominantes del país y afecta negativamente a la
mayor parte de la población. La califica como una relación de tipo imperialista que ha
favorecido la contrainsurgencia y el terrorismo de Estado. Para este académico, Estados
Unidos no ha sido una mera influencia externa, sino un actor directo del conflicto, dado
que Colombia se alineó con los intereses hemisféricos y globales de Estados Unidos.

2. ¿Cómo explica su prolongación y degradación?


La injerencia de Estados Unidos, asegura Vega, es la principal explicación de la
prolongación del conflicto armado en Colombia. Esta política de subordinación a
Washington, dice, se remonta a los inicios mismos de la vida republicana y la divide en
cinco fases. La primera cubre un periodo que abarca desde el nacimiento de la
República (1821) hasta el fin de la Hegemonía Conservadora (1930), periodo en el que
aumenta la importancia comercial de Estados Unidos en Colombia, gracias a su
influencia en el istmo de Panamá.
En la segunda fase, se consolida la subordinación estratégica durante la República
Liberal (1930-1946) y se acentúa la influencia económica estadounidense en Colombia,
gracias a una legislación favorable al capital extranjero. La administración de Eduardo
Santos (1938-1942) abre camino a la dependencia militar, al tiempo que Estados Unidos
se reafirma como el principal destino de los productos colombianos.
La tercera fase cubre el periodo desde la firma del Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca (TIAR), aprobado en Rio de Janeiro en 1947, hasta 1962. Es la época del
inicio de la Guerra Fría, en la cual Estados Unidos integra a Latinoamérica en su área de
influencia exclusiva.
La cuarta fase va desde 1962 hasta la formulación del Plan Colombia en 1999. Es un
periodo de agitación social en las ciudades y campos colombianos, bajo la influencia de
las revoluciones cubana y nicaragüense. Esta fase corresponde al último periodo de la
Guerra Fría, cuyo fin supuso una transformación en la lucha guerrillera en nuestro país
y el desdibujamiento ideológico de los grupos alzados en armas. Para Vega, en este
periodo se agudiza el terrorismo de Estado como estrategia contrainsurgente.

Finalmente, la quinta fase coincide con la construcción discursiva de un nuevo enemigo


internacional: el narcotráfico. Durante la presidencia de Andrés Pastrana (1998-2002) se
afianzan los vínculos con Estados Unidos después de su deterioro durante el gobierno
de su antecesor, Ernesto Samper, por la financiación de su campaña por parte de la
mafia del Valle del Cauca. Paralelamente a las negociaciones con las Farc llevadas a
cabo en San Vicente del Caguán, Pastrana y la administración Clinton formulan el Plan
Colombia que convierte a Colombia en el tercer país receptor en el mundo de ayuda
militar estadounidense, después de Israel y Egipto.
3. ¿Qué efectos deja la guerra?
Para Vega la lucha antidrogas y el terrorismo de Estado son efectos de conflicto.
Además, el Plan Colombia, orientado a combatir el narcotráfico, tuvo un efecto
secundario en la forma de lucha contrainsurgente, dado que su escenario fueron los
departamentos de Caquetá y Putumayo, “mientras que los territorios en manos del
paramilitarismo (desde los cuales se exporta la cocaína) no son tocados”. Los gobiernos
de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos han seguido con la política de cooperación y
asistencia militar norteamericana en nuestro país, prolongando el espíritu del Plan
Colombia por otros medios. Vega recuerda que durante el gobierno Uribe se canalizó
parte de la ayuda estadounidense para vigilar y espiar a periodistas y miembros de la
oposición.
(*) Historiador y economista, profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional de
Bogotá.

FRANCISCO GUTIÉRREZ*

Narcotráfico, un factor de prolongación del conflicto

Colombia ha vivido dos “oleadas de guerra civil”, las cuales están entrelazadas y
desembocaron en el conflicto armado con las Farc.

1. ¿Qué dice sobre el origen del conflicto armado?

Gutiérrez establece cinco factores que desencadenaron el actual conflicto armado con
las Farc. En primer lugar se refiere a las herencias de la época conocida como de La
Violencia y considera que, durante ese ciclo de exterminio, “los respectivos gobiernos
lanzaron ataques masivos contra la población civil, a menudo con objetivos territoriales,
y construyeron, alimentaron o promovieron redes violentas en las que participaron
líderes políticos, civiles, y miembros de agencias de seguridad para atacar, expropiar y
humillar a pobladores que se consideraban adversarios”.

Luego establece que la desigualdad agraria es otro factor que desata la guerra, la cual
surgió, según él, en medio de la disputa partidista que estaba más interesada en
satisfacer necesidades particulares que sociales. A su juicio, los políticos, por medio de
sus fichas en cargos importantes, “podían operar sobre el conjunto de la vida local para
garantizar acceso a la tierra protegido por la coerción y la impunidad”.

Enseguida advierte que en medio de ese manejo político, los campesinos fueron
desconocidos, sus derechos quedaron relegados y las disputas partidistas heredaron
políticas “extraordinariamente excluyentes” que generaron “un sesgo anticampesino de
grandes proporciones”.

Destaca, además, el cierre las policías subnacionales durante el Frente Nacional que
apoyaron la violencia partidista, pero cuestiona que recreara la provisión privada de
seguridad y estableciera la figura de la autodefensa. Bajo esa medida el Ejército fue “el
encargado de recibir las demandas de seguridad privada de la población, lo que dotaría a
la guerra contrainsurgente de su marco institucional específico, y a la larga desataría
dinámicas análogas a las de la Violencia”.

Por último, señala que el cambio del sistema político, que pasó de centralizado a local,
estuvo orientado a “expresar las demandas de las élites territoriales”, con lo que se
acrecentaron las desigualdades.

2. ¿Cómo explica su prolongación y degradación?

Gutiérrez señala que entre 1970 y comienzos de la década de 1980, el país se


encontraba, “desde cualquier criterio razonable, en estado de guerra civil”. Y plantea
cinco grandes factores que contribuyeron a la persistencia del conflicto armado.

El primer factor es el narcotráfico. Según él, las Farc se articularon al narcotráfico a


finales de la década de 1970, lo que les permitió obtener recursos suficientes para
“desarrollar el modelo altamente militarista”. De paso, en zonas de abandono estatal
plagadas de hoja de coca, las Farc se convirtieron en “autoridad local” y aplicaron
“distintas modalidades de orden y formas rudimentarias de justicia”.

El segundo factor es la violencia contra los civiles. Los ataques y crímenes de las Farc
contra la población civil generaron más violencia y un rol activo del paramilitarismo,
que se catapultó ante la amenaza del secuestro, sobre todo de las elites rurales, lo que
desembocó en una violencia homicida sin precedentes.

El analista retoma la provisión privada de la seguridad como tercer factor en el conflicto


armado. Si en el periodo de La Violencia las policías subnacionales fueron un actor
clave, para la época de la guerra contrainsurgente lo fueron los grupos paramilitares,
que, a su juicio, nacieron en el seno de élites regionales vulnerables pero fueron
habilitados a nivel nacional. “El paramilitarismo fue totalmente ilegal solamente durante
un período de máximo ocho años. Hasta 1989 estuvo cubierto por el conjunto de
instrumentos que autorizaban la creación de autodefensas legales, y desde 1994 hasta
1999 por las cooperativas de seguridad”.

El cuarto factor es la convergencia del paramilitarismo con otros poderes. En este punto,
tanto sectores legales e ilegales golpeados por las guerrillas, encontraron apoyo en
facciones paramilitares porque no podían acceder a la protección del Estado. Además,
también convergieron sectores políticos, que “promovieron al paramilitarismo” por
diferentes razones y resalta que agencias de seguridad del Estado se articularon a su
accionar.

El último factor son los cambios en el sistema político. La descentralización y el manejo


de recursos, hicieron que los municipios se volvieran apetecidos por los grupos armados
ilegales, lo que inició otro tipo de disputa. En muchos casos, unos y otros asesinaron a
funcionarios electos acusándolos de servir a sus rivales, pero también se tejieron
alianzas entre políticos y grupos armados ilegales para llegar al poder.

3. ¿Qué efectos deja la guerra?

Gutiérrez asegura que el conflicto destruyó de manera masiva el tejido social, las
tradiciones positivas y las redes de confianza de las comunidades. Además de las
víctimas y de los crímenes que se cuentan por cientos de miles, una de las peores
consecuencias es que acabó con “el enorme potencial cívico, de destrezas, capacidades
y energías de participación en lo público” de muchos de los líderes asesinados.

Por parte de las Farc, considera que con el narcotráfico y el secuestro, lograron sostener
su modelo militarista, pero paradójicamente se ganaron el rechazo de amplios sectores
de la sociedad por sus acciones brutales contra la población civil.

(*) Investigador del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la


Universidad Nacional de Colombia. Director del Observatorio de Restitución y
Derechos de Propiedad Agraria.

JORGE GIRALDO*

La guerra se hizo por voluntad de las guerrillas

El narcotráfico fue un factor desencadenante de la escalada de la confrontación armada


a partir de la segunda mitad de la década del 80.

1. ¿Qué dice sobre el origen del conflicto armado?

Giraldo considera que en Colombia, “ni en ningún otro país”, existieron características
que puedan denominarse estructurales u objetivas que determinaran “la ocurrencia de la
guerra”, por lo que el conflicto armado no tuvo otro origen distinto a “la voluntad de
grupos revolucionarios que desafiaron mediante las armas al gobierno y a la sociedad, y
que fueron imitados después por los narcotraficantes”.

El surgimiento de esas organizaciones subversivas a mediados de la década del 60, en


medio de la efervescencia de la revolución cubana y de su exportación al resto de
América Latina, tiene, para este académico, dos fases: la primera de ellas, que va desde
1965 hasta comienzos de los 80, en la que concibe la confrontación como un fenómeno
marginal, “prácticamente simbólico, con unas guerrillas que mantenían una existencia
precaria y residual, y que eran concebidas como un peligro menor que no generaba
mayores afectaciones.

En la segunda fase, que Giraldo ubica desde mediados de los 80 hasta principios del
siglo XXI, se acumularon diferentes violencias, provocada por guerrillas, paramilitares
y narcotraficantes, que generó un escalamiento de la guerra y alcanza sus más altos
niveles bélicos, no solo entre ellos mismos, sino contra las comunidades y las
instituciones del Estado.

2. ¿Cómo explica su prolongación y degradación?

Este académico califica de “inusitada” la prolongación de la guerra en Colombia y para


explicar ese fenómeno apela al concepto de “estructuras de oportunidad”, es decir, a la
confluencia de un conjunto de factores que crearon las condiciones para que persistiera
la confrontación.

Entre esos factores expuestos por Giraldo, se destacan la debilidad del Estado para
alcanzar acuerdos entre las élites para resolver el tema de la guerra; la existencia de
grupos subversivos a los que calificó de “predatorios” y de “insensibles a las demandas
y condiciones de la población”; y el florecimiento del narcotráfico, que cumplió dos
funciones básicas: de un lado, sirvió de fuente de financiación de las organizaciones
armadas, y de otro, estimuló a muchos colombianos para que se incorporaran a los
ejércitos privados.

Dos factores más prolongaron la guerra, a juicio de este académico: la multiplicidad de


focos de confrontación, que además del conflicto entre Estado e insurgencia, abarcó
enfrentamientos entre guerrillas, paramilitares y narcotraficantes, y de cada uno de ellos
entre sí; y la utilización reiterada de las negociaciones por parte de la insurgencia como
tácticas para escalar la guerra.

3. ¿Qué efectos deja la guerra?

De calamidad humanitaria calificó Giraldo los estragos de la guerra en Colombia, a la


que se llegó por tres situaciones concretas: el escalamiento de la guerra, la
burocratización instrumentalista de los grupos combatientes y la inoperancia estatal
condujeron a una calamidad humanitaria. “El resultado –dice- fue una feroz guerra civil
que asoló gran parte del territorio nacional”.

Para respaldar su afirmación expone algunas cifras, como por ejemplo, que convirtió al
10% de la población en víctimas directas, concentrando sus efectos en siete
departamentos -Antioquia, Cauca, Valle del Cauca, Nariño, Cesar, Norte se Santander y
Meta-, que aportaron el 48% de la victimización total.

Dado que a su juicio, la guerra frontal se libró desde mediados de los años 80, estimó
que entre 1985 y 2008 se presentó una tendencia creciente de victimización, arrojando
cifras que reflejan esa calamidad humanitaria de la que hablan. En sus cuentas establece
que estos 23 años se victimizó a 5 millones 893 mil colombianos.

(*) Decano de la Escuela de Ciencias y Humanidades de la Universidad EAFIT de


Medellín.
https://verdadabierta.com/images/Especiales/academicos-comision-
esclarecimiento/final/index.html
1h 40 – 1h 50 min Evaluación y cierre
Recursos Materiales:
● Hojas de block
● Papel periódico
● Marcadores
● Lapiceros
● Preguntas orientadoras
Humanos:
● Docente o facilitador
● Estudiantes

Taller 3
¿Por qué nos enfrentamos?
Tiempo Actividades
0:00 – 0:05 min Encuadre
Fecha:

Objetivo: Propiciar reflexiones en los estudiantes, que les permita identificar las
razones por las cuales se han conformado las diferentes organizaciones armadas y
humanizar a los combatientes.

Metodología del taller:


● Conocimientos previos construcción inicial
● Socialización
● Aportes
● Evaluación y cierre

Normas y acuerdos para el encuentro: normas básicas de respeto por el otro y sus
opiniones.
0:05 min - 0:35 min Construcción inicial

Presentar a los estudiantes 3 relatos de soldados ( los cuales realmente corresponde a


relatos de un soldado (1), un paramilitar (2) y un guerrillero (3)), en los cuales se narran
los motivos por los cuales fueron a la guerra. Sobre esos relatos los estudiantes deberán
responder las siguientes preguntas reflexivas a cada uno de los audios:
● ¿Qué piensan de las razones que enuncia el soldado por las cuales se fue a la
guerra?
● ¿Están de acuerdo o no con las razones? ¿Por qué?
● ¿Cómo creen que otras personas se relacionarían con él?
1- Soldado
Yo venía de una familia humilde, por allá donde yo vivía no había como mucho trabajo
y la situación en la casa era difícil. Entonces yo me puse a pensar que irme de soldado
podría ser una buena opción, porque ayudaba uno a la casa y por ahí derecho ayudaba a
prestar seguridad a la gente y que las cosas en el país estuvieran mejor.

2- Soldado (paramilitar)
Yo vengo de una familia finquera, nosotros hemos tenido nuestro ganado y tierras en la
región de donde soy. Y eso por allá se puso como muy maluco, de pronto empezaron a
robarse el ganado, a extorsionar a todo el mundo, mejor dicho, ya no había seguridad. Y
entonces ahí fue que tomé la decisión, por esos días estaban consiguiendo nuevos
reclutas, yo aproveche y me fui para allá, de todas maneras uno gana bien y por ahí
derecho protege la gente de uno y sus cosas.

3- Soldado (guerrillero)
La región de donde yo vengo era muy pobre, aunque la gente era muy trabajadora, eso
seguía siendo muy duro. Yo de todas maneras estaba muy pequeño, y uno los veía pasar
y quería ser como ellos. Cuando ya tenía edad suficiente me acercaba más a ellos y me
contaban historias, y por qué había ingresado cada uno al ejército, me parecía que ellos
tenían buenas razones para estar allá. Entonces un día yo les dije que quería entrar, me
dijeron cuando y donde iban a reclutar para que fuera.

0:35 min – 0:45 min Fase de recolección de datos

En una cartelera se divide en tres espacios donde se pondrá en cada uno soldado,
guerrillero y paramilitar. Cada uno de los estudiantes deberá escribir en un papel de
manera individual cuál relato corresponde a cada uno de los actores nombrados.
Posteriormente, lo pegarán en la cartelera dispuesta en el tablero y explicará el por qué
ante todo el grupo.
0:45 min – 1h 05 min Plenaria

El docente, recogerá la información encontrada en la cartelera y empezará a hacer


aclaraciones sobre los papeles que se encuentren ubicados en el actor que no es y se
generará una reflexión general, teniendo en cuenta los aportes de los estudiantes.
1h 05 min - 1h 40 min Aportes
Lo que se espera es generar reflexiones en dos sentidos. En primera instancia
comprender las diversas características que han motivado a cientos de miles de
colombianos en los diversas agrupaciones armadas en el país, ya sean legales o ilegales,
entendiendo que detrás de cada combatiente se esconde una persona con sueños,
proyectos y en muchos casos una familia. Esto posibilita que en un escenario de
postconflicto se favorezcan las condiciones para la construcción de espacios que aporten
a la reconciliación como sociedad, dejando de lado construcciones culturales y
discursivas que se han encargado de desproveer a combatientes de grupo armado
ilegales de cualquier humanidad, lo que produce prácticas eliminación del otro en tanto
no se le entiende como un ser humano.
Por otro lado se espera que la reflexión se encamine a la comprensión de las causas de
cada uno de los actores del conflicto armado, que permitan entender las razones que
impulsaron la conformación de los actores armados y de esta manera se desmitifique el
carácter en “esencia” violento de los combatientes, favoreciendo la necesaria
humanización. A continuación entonces se comparten algunos textos que permiten
comprender el origen y desarrollo del paramilitarismo y la guerrilla de las FARC.

Las FARC
Casi siempre se asocia el origen del conflicto armado en Colombia con el nacimiento
del grupo insurgente: Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia ejército del pueblo
FARC-EP y por supuesto guardan una estrecha relación, pero siendo más precisos, y
recogiendo el enfoque de dos textos, el primero de Molano: A lomo de Mula. Viajes al
corazón de las Farc y las Guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta
los confines de Darío Villamizar, de publicación reciente los dos, dos mil dieciséis y
diecisiete respectivamente, coinciden en un antecedente importante a la conformación
de este grupo guerrillero y se trata de la lucha anticomunista emprendida por Estados
Unidos copiada por el gobierno colombiano desde la década de los cincuenta.

“La ley anticomunista [en Colombia] fue aprobada como acto legislativo número 6,
firmado por Mariano Ospina Pérez y el ministro Lucio Pablo Núñez. La ley colombiana
fue copiada de The subversive Activities Control Act of 1950” (Molano 2016). También
Villamizar hace referencia a esto señalando como las acciones que emprendió el ejército
contra grupos de campesinos mal armados que fueron asesorados por oficiales
norteamericanos fue una incitación al desarrollo de este grupo guerrillero “No cabe
duda de que hubo asesoría de oficiales de Estados Unidos, al menos en el diseño de los
planes de operación y en el oportuno suministro del material logístico” (Villamizar
2017).
Lo que se pretende registrar es que en los orígenes de las FARC hay que contar no solo
con la conformación del grupo en sí, sus resistencias y motivaciones sino con la
respuesta que el gobierno desde sus orígenes le dio a este suceso, en que varios expertos
coinciden en señalar que el manejo que le dio el gobierno en los inicios de la
conformación de este grupo, alimento a que los campesinos se organizaran para
defenderse del Estado y del ejército. Incluso Villamizar acota recogiendo varias
visiones: “significó un grave error histórico de las elites nacionales que entregaron a un
puñado de campesinos levantados en armas el leitmotiv para su desarrollo y existencia”.
(Villamizar 2017)
Otro antecedente que varios expertos señalan al surgimiento de las FARC, es el periodo
conocido como la “Violencia”, la guerra bipartidista entre liberales y conservadores.
Algunos académicos coincidieron en ubicar como período que marca las pautas del
conflicto subsiguiente en el país y el nacimiento de los grupos de izquierda armados,
la guerra bipartidista que arranca en la década de los cuarenta.
Este es otro antecedente que se debe tener en cuenta para reconstruir, si se quiere, los
orígenes de este grupo guerrillero, pues este periodo marcado por extrema violencia
obliga a que varios grupos de campesinos se establezcan bajo la modalidad de
autodefensas campesinas, conformando ejércitos armados, organizados y dispuestos a
combatir inspirados en ideales marxistas.
También es preciso señalar que para ese entonces no solo se estaba conformando las
FARC, sino que paralelo a este, el grupo armado revolucionario: Ejército de liberación
nacional ELN, se organizaba en el centro oriente del país (Villamizar 2017). Aparecen
además movimientos de milicias urbanas: Alianza Nacional Popular. ANAPO,
Autodefensa obrera. ADO, Movimiento Obrero Estudiantil Campesino. MOEC, además
para él entonces se registran las primeras organizaciones paramilitares.
Varios de nuestros “violentólogos”, señalan que la proliferación de todos estos grupos
armados que coinciden con la conformación de las FARC, es la respuesta a un Estado
que no supo hacer frente desde la legitimidad a los diferentes reclamos y descontentos
sociales y más bien hizo uso de su fuerza para acallar estos reclamos, generando una
oleada de violencia política que como es apenas lógico tuvo también su respuesta desde
la lucha armada.
El ensayista colombiano William Ospina en su texto “Pa’ que se acabe la Vaina”, al
respeto dice:
“El malestar social crecía a medida que el viejo país vuelto invisible por el discurso
formal de la república se iba haciendo sentir. Porque a medida que crecían las ciudades,
a medida que llegaban las fuerzas de la modernidad en las comunicaciones, en el
transporte, en la urbanización, no podían dejar de llegar también las ideas de la
modernidad, las luchas de una nueva edad, sectores que exigían su presencia en el orden
social, verse integrados, reconocidos, respetados por el poder”. (Ospina 2013).
De lo hasta aquí expuesto, lo que se quiere resaltar en los orígenes de la conformación
de este grupo guerrillero, que como lo vimos estuvo muy relacionado con la respuesta
gubernamental a un malestar social surgido de las comunidades históricamente
marginadas.
Como es sabido, las FARC posteriormente tuvieron su propia evolución y en la larga
confrontación que sostuvieron con el Estado y con demás grupos armados ilegales como
el paramilitarismo la lucha se degrado y alcanzó niveles tremendos de crueldad de todas
las partes implicadas en la guerra.
Fuente: texto inédito Maestría en Ciencias Políticas - Seccional Oriente.

Dado el carácter diverso de origen de los grupos paramilitares en Colombia, se muestra


el caso de las Autodefensas Campesina de Magdalena Medio (ACMM), considerando la
presencia que tuvo en la región.

ACMM

Particularmente, la región del Magdalena Medio ha sido centro de operaciones militares


en medio de la confrontación armada de grupos guerrilleros, paramilitares,
narcotraficantes y fuerzas del Estado. La región es punto estratégico de la guerra
porque, además de su ubicación entre las cordilleras Central y Oriental, cubre entre 380
y 400 kilómetros del curso medio del río Magdalena, principal arteria fluvial del país y
tiene una extensión de 60.000 kilómetros cuadrados objeto de actividades económicas
extractivas ligadas a la explotación de recursos naturales. Específicamente, en los 31
municipios que la conforman, se explota y se refina petróleo, gas y carbón, es abundante
el comercio, la pesca, la agricultura (yuca, maíz plátano, cacao, cereales y frutas), la
minería de oro, las plantaciones agroindustriales de palma africana y la ganadería.

No es gratuito, entonces, que desde mediados del Siglo XX hayan surgido grupos de
diversa índole en el Magdalena Medio: i) Los Pájaros, como expresión inicial del
paramilitarismo, ii) expresiones iniciales de las FARC, como autodefensas campesinas
que luego predominaron el territorio en las postrimerías de los setentas, iii) el ELN, que
nace justo en San Vicente del Chucurrí y Simacota en 1965, iv) grupos que cimentaron
el paramilitarismo, el MAS –Muerte a Secuestradores- y Los Tiznados, v) las
Autodefensas de Puerto Boyacá, que luego se reconfiguran bajo el nombre de
Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (CNMH, 2015).

El Colectivo de Abogados José Albear Restrepo (CJAR, 1999) plantea que “las disputas
entre campesinos y terratenientes en torno a la propiedad de tierras ha sido el eje de
conflictos y tensiones”. Al conflicto agrario se sumó la lucha laboral de los obreros
petroleros en Barranca; y los primeros brotes de grupos guerrilleros como el Ejército de
Liberación Nacional, ELN, en la década de los años 60 del siglo pasado y luego la
presencia de las FARC y algunas fracciones del EPL. Mientras que el surgimiento de
los grupos paramilitares, específicamente, las ACMM surgen como reacción ante
grupos guerrilleros activos en la zona. Incluso, Santos (2014) describe que la expansión
paramilitar contó con la promoción, colaboración o anuencia de la fuerza pública en el
afán de anular el fortalecimiento de grupos de insurgentes.

Las Autodefensas Unidas del Magdalena Medio surgen sobre los cimientos del primer
movimiento de autodefensas contra guerrilleras que existió en Colombia y que estuvo
liderado por Ariel Otero y Henry de Jesús Pérez y su hermano Gonzalo, en Puerto
Boyacá. Éstas nacen de la unión de auténticas autodefensas de la extorsión y el
secuestro de las FARC, y los ejércitos privados que montaron los primeros
narcotraficantes para proteger su negocio y sus tierras. Fueron financiados por dineros
de Gonzalo Rodríguez Gacha, respaldados por los militares y entrenados por un
comando israelí bajo el mando de Yair Klein, traído al país con esa misión explícita
(Verdad Abierta, 2014).

Mientras prosperaban los paramilitares de Puerto Boyacá, nacieron y crecieron bajo su


influencia las Autodefensas Campesinas de Ramón Isaza en el oriente antioqueño. Para
1982 ya había llegado a los municipios de San Carlos, San Rafael, San Luis, Cocorná,
Concepción y Alejandría el frente 9 de las FARC y 47 entró a los páramos: Sonsón, San
Francisco, Argelia y Nariño. Desde ahí empezaron a enfrentar al ejército, a asaltar a los
transeúntes de la autopista Medellín-Bogotá, a cobrar vacunas y a secuestrar.
Ramón Isaza, desde su finca La Estrella en Puerto Triunfo, armó y comandó las
autodefensas desde 1978 para hacerle frente a las FARC que pretendían secuestrarlo.
Era una auténtica autodefensa, existen suficientes evidencias que recibió apoyo del
Ejército en su empresa, pero para dominar el territorio, primero sembraron el terror.
Sirvieron a muchos patrones de la zona, ricos ganaderos y narcotraficantes que habían
comprado enormes y fértiles fincas del Magdalena Medio, y necesitaban protección.
Estas Autodefensas fueron prácticamente una estructura económico militar familiar. Al
igual que Ramón, sus hijos Omar (muerto), Roque y Rubén, su yerno Mac Guiver y sus
sobrinos Miguel y Hernán se convirtieron en comandantes y se repartieron los
territorios de influencia (Verdad Abierta, 2014).

Las ACMM centraron su accionar atacando las bases sociales que apoyaban las
guerrillas, y en este maquinar debilitaron los procesos de organización campesina y
proyectos políticos de izquierda. De hecho, Fergusson et al (2017) constatan que, para el
periodo 1990-2013, en municipios donde las elecciones las gana un líder de un partido
político de izquierda, la violencia paramilitar aumenta significativamente como un
intento sistemático de élites políticas y económicas tradicionales de evitar la
participación de alternativas de poder. Estos lamentables sucesos fueron frecuentes en el
Magdalena Medio, incluso, la muerte de líderes campesinos, sociales y sindicales en la
región fue sistemática (Verdad Abierta, 2014).

Ante tal desborde de violencia, se persuade, tanto a guerrilleros como paramilitares, a


lograr un cese de hostilidades bajo presión militar a fin de que se desmovilizaran. Ante
el fracaso de las negociaciones de paz con las FARC en San José del Guaviare la
confrontación armado se intensificó por parte de la fuerza del Estado, paramilitares y
guerrilla. Ya en 2003 se logra establecer un acuerdo con las AUC con miras a la
desmovilización. Tal acuerdo fue firmado en Santa Fe de Ralito, Córdoba.

Fuente: texto inédito Maestría en Ciencias Políticas - Seccional Oriente.


1h 40 – 1h 50 min Evaluación y cierre
Recursos Materiales:
● Hojas de block
● Papel periódico
● Marcadores
● Lapiceros
● Preguntas orientadoras
Logísticos:
Humanos:
● Docente o facilitador
● Estudiantes

Taller 4
Memoria histórica
Tiempo Actividades
0:00 – 0:05 min Encuadre
Fecha:

Objetivo: facilitar un acercamiento y comprensión general sobre la memoria histórica y


su importancia en el contexto colombiano y en la construcción de paz.

Metodología del taller:


● Conocimientos previos construcción inicial
● Socialización
● Aportes
● Evaluación y cierre

Normas y acuerdos para el encuentro: normas básicas de respeto por el otro y sus
opiniones.
0:05 min - 0:35 min Construcción inicial

En esta fase, como introducción al encuentro, se indagará a los estudiantes por aquellos
conocimientos previos sobre la memoria. En subgrupos se responderán las siguientes
preguntas:
● ¿Qué es la memoria personal?
● ¿Qué es la memoria colectiva?
● ¿Qué es la memoria histórica?
● ¿Para qué hacer memoria?
● ¿Cómo se hace memoria?
● ¿De quién es la memoria?
Y posteriormente se socializarán en conjunto las respuestas dadas, consolidando una
definición compartida desde las diferentes perspectivas abordadas.
0:35 min – 0:45 min Fase de recolección de datos

En esta fase, se trabajará a partir de la observación de algunas fotografías


representativas del conflicto armado en Colombia, como herramienta de memoria para
contar una historia.
A cada subgrupo se le asignará una fotografía frente a la cual sin conocer a qué
situación hace referencia (sin leer o mostrar la descripción), deberá responder:
● ¿Quiénes aparecen en la fotografía?
● ¿Qué está sucediendo? ¿Qué historia cuenta?
● ¿Qué creen que está pensando, sintiendo o haciendo quienes aparecen en la
fotografía?
● ¿Qué sentimientos y/o sensaciones les genera?

1. Habitantes de Granada y personas de organizaciones no gubernamentales que en


diciembre de 2000 marcharon en rechazo a la violencia ejercida por la guerrilla
de las FARC en la toma armada ocurrida los días 6 y 7 de diciembre, la cual
dejó 22 personas muertas. También marcharon por la incursión paramilitar de
las AUC, que un mes antes dejo 19 habitantes asesinados en las calles del
pueblo. Fotografía: Jesús Abad Colorado

2. En enero de 2003, tras la masacre de 17 personas, efectuada por la guerrilla de


las FARC en las veredas de Dos Quebradas, Dinamarca y la Tupiada, Karina, su
familia y los demás pobladores de estas veredas, se vieron forzados a abandonar
sus hogares. Fotografía: Jesús Abad Colorado © 2003.

3. Cinco días duró el infierno en el corregimiento de El Aro. Allí, los paramilitares


de las ACCU asesinaron a 15 campesinos y quemaron sus viviendas. Más de
1300 reses y 130 bestias caballares fueron robadas y sacadas por Puerto Valdivia
donde tenía base el Ejército. La CIDH condenó al Estado colombiano por estos
hechos en los que hasta las pertenencias de la iglesia fueron saqueadas.
Fotografía: Jesús Abad Colorado ©
4. Mujeres desplazadas de las cuencas de los ríos Atrato, Cacarica, Truandó y
Salaquí en homenaje a sus familiares asesinados y desaparecidos tras la
Operación Génesis del Ejército en combates con la guerrilla de las FARC.
Turbo, (Antioquia) 1999. Fotografía: Jesús Abad Colorado ©

5. Gloria Milena Aristizábal fue desaparecida en mayo de 2002, su madre Rosalba


junto con algunos vecinos y amigas como Pastora Mira encontraron el lugar
donde fue dejada por los paramilitares. Vereda la Holanda, San Carlos,
Antioquia. 2007 Jesús Abad Colorado. CNMH.
6. Marco Aurelio Muñoz Muñoz, hermano de Orlando de Jesús Muñoz Castaño,
una de las víctimas de la incursión paramilitar de la vereda La Esperanza.
Cortesía. Entre el 21 junio y el 27 diciembre de 1996, las Autodefensas del
Magdalena Medio (AMM) lideradas por Ramón María Isaza Arango y apoyadas
por el ejército colombiano, asolaron la comunidad Vereda la Esperanza,
municipio agricultor del Carmen de Viboral.

7. Diez meses después de la toma armada de la guerrilla de las FARC que destruyó
cerca de 250 viviendas y dejó 5 policías y 18 civiles muertos, la población con
apoyo de la gobernación de Antioquia, realizó la marcha del ladrillo para
reconstruir su pueblo. Granada, octubre de 2001. Jesús Abad Colorado ©
0:45 min – 1h 05 min Plenaria

En esta fase, cada subgrupo compartirá aquellas percepciones y sensaciones generadas a


partir de las fotografías observadas y contrastará su versión con la historia o situación
real que representa; con el fin de poner en común historias y sensaciones frente a un
hecho concreto, evidenciando cómo siendo espectador se puede ser testigo y parte
activa de la construcción de memoria.
Por último, se realizará una reflexión final sobre:
● ¿La memoria solo le pertenece a las víctimas, solo son ellas quienes deben
construirla?
● El papel que tienen como estudiantes en la memoria histórica y cómo pueden
aportar desde ésta a la construcción de paz.
1h 05 min - 1h 40 min Aportes
En esta fase, el docente o facilitador realizará algunas devoluciones y
retroalimentaciones del trabajo realizado y presentará algunos aportes complementarios
frente al tema abordado.

Memoria
Al hablar de memoria se hace referencia a un pasado que en algún momento y por
alguna situación determinada quedó en el olvido. Un pasado que entra en acción
necesita de una representación significativa para devenir en memoria, que puede tener
diferentes interpretaciones: pasado como un tiempo anterior, pasado como estructura de
la verdad o pasado como experiencia traumática.
Más allá de la coyuntura histórica y de la generalización de una “cultura de la memoria”
como lo plantea Jelin (2002), la memoria y el olvido, la conmemoración y el recuerdo
toman sentido cuando se vinculan a acontecimientos traumáticos de carácter político y a
situaciones de represión, o cuando se trata de grandes problemáticas sociales y
situaciones de sufrimiento colectivo.
El campo de la memoria es un campo de disputa que tiene lugar entre quienes proponen
olvidar y pasar a otra etapa y quienes mantienen el recuerdo como una forma de
pedagogía liberadora, esta plantea que el “nunca más” no es un cierre que deja atrás el
pasado sino una decisión de evitar las repeticiones, recordándolo. A partir de esto se
hace una transformación sobre la concepción de lo que implica hacer memoria, pues al
igual que el recuerdo el olvido se toma como acción, haciendo al sujeto partícipe activo
de su historia.
Las víctimas, por su lado, rechazan el olvido y hacen memoria; ese “hacer” tiene como
consecuencia la democratización del poder, el desenmascaramiento de la complicidad
de las estructuras políticas y jurídicas en desvincular a los colectivos de sus raíces
socio-históricas y, como consecuencia directa de esta postura se posibilita la
construcción de un futuro, con base en los derechos fundamentales de todas las
personas.
La memoria implica de forma directa la resignificación de la información e imágenes
del pasado y la integración de esos recuerdos a la vida cotidiana personal y colectiva.
Leone (como se citó en Gaborit, 2006). La memoria es una herramienta con la cual se
les da voz a las personas que han sido vulneradas, y es allí que surge un diálogo en el
cual existe un reconocimiento recíproco de las diferentes situaciones; es por esto que el
ejercicio de hacer memoria debe ser responsable: analizando los hechos en su conjunto,
recopilando a profundidad las experiencias de las personas y evaluando los errores
cometidos; democrático: reconociendo y respetando las diversas percepciones de todos
y ético: teniendo un rigor adecuado a la hora de documentar, evaluar y transmitir la
realidad de los hechos (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2013).
La memoria tanto individual como colectiva es cambiante y por lo tanto no puede
estandarizarse, ya que se ve inmersa en una realidad que no es estática, y es desde el
contexto global donde se deben articular los testimonios fragmentados de las víctimas.
Además su labor se centra en ir más allá de las narraciones subjetivas tomadas como
datos o de la recolección de relatos, mirando sus significados, es decir, cómo un evento
es vivido y recordado y cómo las víctimas le dan valor a sus propias experiencias,
transmitiéndolas a los demás como una memoria social. Crear un sentido colectivo del
recuerdo permite reconstruir el tejido social y ayuda a configurar un propósito en común
entre los miembros de una población, y de igual manera le permite a estos reelaborar los
planes de vida y forjar una identidad. Recordar, por consiguiente, no es un aspecto de
reproducción sino de construcción.
Por su parte, Halbwachs (como se citó en Jelin, 2002) plantea que las memorias
individuales están siempre enmarcadas socialmente, portando las representaciones
generales de la sociedad, sus necesidades y valores; además de incluir una visión del
mundo conjunta. Esto significa que se construye memoria cuando es posible recordar lo
sucedido en el marco de la memoria colectiva, lo cual implica la presencia de lo social
puesto que los recuerdos personales están inmersos en narrativas colectivas; en este
sentido, toda memoria es una reconstrucción más que un recuerdo.
En este sentido, la memoria se enfoca en la manera como nos apropiamos del pasado,
vivimos el presente y proyectamos el futuro; teniendo en cuenta que por un lado, esta se
organiza alrededor de los hitos y eventos revestidos con un significado personal,
representando las memorias de la vida, permitiendo a partir de su reconocimiento la
apuesta por desaprender la guerra. Por otro lado, parte de la premisa de que los eventos
que afectaron de forma individual y las historias de resistencia se enmarcan en
memorias colectivas, que le apuntan a la reconstrucción de dinámicas comunitarias y al
fortalecimiento del tejido social, en este punto, la historia propia y la de otros se
convierte en una historia común. Y por último, abarca también la parte histórica que
nutre los recuerdos de la memoria colectiva con información que portan otras fuentes,
por medio de herramientas que facilitan la construcción de una historia nacional,
indagando sobre la forma en que las dinámicas nacionales de la guerra se relacionan con
los conflictos y los actores regionales (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2015).
La memoria es entonces una herramienta importante a la hora de construir significado,
tanto para las comunidades como para las personas que la componen, sentando la base o
el contexto principal para la construcción de identidad (Gaborit, 2006). En línea con lo
anterior, se puede plantear a la memoria como colectiva, caracterizada por un proceso
social de reconstrucción del pasado que se contiene en los marcos sociales o
dimensiones de tiempo, espacio (caracterizado por ser el campo material y simbólico en
el que surgen y desenvuelven las relaciones sociales) y lenguaje, sostenida por
significados propios de una cultura.
Facilitar un ejercicio ético de memoria, implica necesariamente concebirla más allá de
un simple cúmulo de nombres, lugares y fechas a memorizar; plantear propuestas que
no perpetúen lo que Jelin (2002) llama memoria oficial, esa que hace referencia
únicamente a los héroes, enalteciéndolos en libros, pues bajo esta perspectiva solo unos
cuantos son privilegiados y prevalece una verdad establecida por quienes son
considerados “libertadores”. El ejercicio de memoria debe apuntar entonces al
reconocimiento de procesos y razones, con miras a construir entendimientos sobre las
motivaciones estructurales y estratégicas de lo sucedido, sus características territoriales,
circunstanciales y determinantes generales sobre los cuales se tomaron las principales
decisiones de la guerra (CNMH,2015); así como a una perspectiva pedagógica de la
memoria y al reconocimiento de la alteridad, resaltando y reivindicando la voz de
quienes fueron afectados, apuntando a la creación de prácticas que permitan a las
personas ser agentes activos y constructores de su propia realidad.
1h 40 – 1h 50 min Evaluación y cierre
Recursos Materiales:
● Hojas de block
● Papel periódico
● Marcadores
● Lapiceros
● Fotografías
● Preguntas orientadoras
● Cinta
Logísticos:
Humanos:
● Docente o facilitador
● Estudiantes
Otros insumos:
https://soundcloud.com/memoriahistorica/sets/toco-
cantar
https://www.elespectador.com/noticias/cultura/las-
madres-de-soacha-protagonistas-en-la-nueva-
exposicion-del-centro-de-memoria-paz-y-
reconciliacion-articulo-791418
http://especiales.semana.com/como-prefiere-verlas/

Taller 5
El impacto del conflicto armado y la experiencia de resistencia
Tiempo Actividades
0:00 – 0:05 min Encuadre
Fecha:

Objetivo: propiciar un espacio de sensibilización frente a las implicaciones del


conflicto armado, sus modalidades de violencia y las acciones de resistencia por parte
de las comunidades.

Metodología del taller:


● Conocimientos previos construcción inicial
● Recolección de datos
● Socialización
● Aportes
● Evaluación y cierre

Normas y acuerdos para el encuentro: normas básicas de respeto por el otro y sus
opiniones.
0:05 min - 0:15 min Construcción inicial

En esta fase se divide al grupo en 7 subgrupos con el fin de que cada uno observe y
analice dos vídeos cortos, en los cuales se representan algunas modalidades de violencia
y acciones de resistencia en el marco del conflicto armado en Colombia.
Grupo 1
● El valor de resistir. Representa Diego Trujillo
● Mamás guerreras de paz. Representa Aida Bossa
Grupo 2
● El valor de resistir. Interpreta Catalina Mosquera
● Atrapados en medio de una guerra ajena. Interpreta Luces Velásquez
Grupo 3
● La muerte que destruye familias. Interpreta Diana ángel
● La guerra no es un juego. Interpreta Manolo Orjuela.
Grupo 4
● La guerra de lo absurdo. Representa Fernando Solórzano
● Crueldad puerta a puerta. Representa Fabio Rubiano
Grupo 5
● Cuerpos marcados por la guerra. Representa Natalia Reyes
● La guerra no es un juego de niños. Interpreta Santiago Alarcón
Grupo 6
● A punta de golpes mataron mi alma. Representa Jairo Camargo
● Mi cuerpo fue territorio de guerra. Representa Ernesto Benjumea
Grupo 7
● Crueldad puerta a puerta. Interpreta Carmenza Gómez
● Una estrategia de temor. Interpreta Fernanda Guerra
0:15 min – 0:40 min Fase de recolección de datos

En esta fase, cada subgrupo reflexionará en torno a las implicaciones directas del
conflicto armado, con base en lo observado.
● ¿Cómo afecta el conflicto armado a las personas?
● ¿Qué efectos trae a nivel individual, familiar y social lo observado?
● ¿Qué genera el conflicto armado al lugar que se habita?
● ¿Cómo se afrontó lo que pasó y de qué maneras se resistió?
0:40 min - 1h 05 min Plenaria

En esta fase, cada subgrupo socializará lo observado en los vídeos y compartirá las
reflexiones realizadas en torno al tema de las implicaciones del conflicto armado.
● ¿A quién afecta el conflicto armado?
● ¿Qué efecto tiene lo sucedido en las formas de convivencia actuales? Y ¿qué se
puede hacer para hacerle frente?
1h 05 min – 1h 40 min Devolución y aportes
En esta fase, el docente o facilitador realizará algunas devoluciones y
retroalimentaciones del trabajo realizado y presentará algunos aportes complementarios
frente al tema abordado.

Enfocar el trabajo al reconocimiento del cuerpo como territorio, a la reconstrucción de


narrativas y a la reconfiguración de la identidad; además en el plano de lo histórico, se
hace necesario incluir algunos aspectos fundamentales: la descripción de los eventos
que narre a grandes rasgos actores, acciones, espacios y momentos específicos
relacionados con un caso de guerra; las trayectorias, que apuntan al descubrimiento de
los motivos que llevan a las personas a moverse a través del tiempo y el territorio,
configurando un marco en el cual se tenga un contexto explicativo más amplio de lo
sucedido y del impacto real del conflicto armado, así como las acciones concretas de
resistencia por parte de la comunidad; y el énfasis en las interpretaciones que se ponen
en primer plano y que le dan sentido a la trayectoria, tiene un valor interpretativo que
brinda sentido a lo sucedido, en este punto, cada persona plasma un engranaje del
conflicto, permitiendo establecer matices importantes que posibilitan el acercamiento a
las dinámicas y consecuencias del conflicto en diferentes regiones. Al partir de estos
aspectos en la construcción de memoria, se desarma la noción generalizada de que la
guerra es inevitable, comprenderla como evento histórico y no como circunstancia
normal a la que necesariamente hay que habituarse (CNMH,2015).
Por otro lado, en ese proceso de reconstrucción del pasado, tal como lo plantea el
CNMH (2013) se hace necesario identificar qué, por qué sucedieron los hechos y cómo
fueron vividos; evaluar el impacto de la violencia, reconstruyendo el contexto y la
situación de la comunidad en el momento de los eventos, los cambios y los daños
resultantes y su impacto sobre la vida de las personas y la comunidad como un todo, e
identificar también quién debe ser recordado, cómo y por qué, así como la visión de
futuro de aquellos quienes fueron afectados.
En línea con lo anterior y desde una perspectiva psicosocial del trabajo de la memoria,
se reconoce como fundamental identificar, reconocer y dimensionar las pérdidas y los
daños generados por los actos violentos; reflexionar sobre las emociones, conductas y
reacciones desencadenadas por los eventos, como la tristeza, la rabia, el aislamiento, la
pasividad, el escepticismo y la desconfianza; identificar a los victimarios, sus
motivaciones e intenciones; evaluar los recursos personales, familiares y comunitarios
que fueron activados después de los hechos y que de alguna forma han permitido que
las personas afronten las situaciones; reconocer y valorar los liderazgos e iniciativas
organizativas y las acciones de resistencia y fortalecer la construcción de propuestas
culturales, simbólicas y rituales que faciliten los procesos de elaboración de duelo tanto
de forma individual como colectivamente.
El propósito está en poner los recuerdos, los relatos, las historias al servicio del presente
y del futuro, para así, desde un papel activo encontrar nuevas formas de convivencia,
que construyan comunidad. Los rituales y las conmemoraciones son puentes entre el
pasado y el futuro en la medida en que son afirmaciones simbólicas de la memoria,
lugares donde las memorias individuales se reúnen, se entrecruzan y se funden en una
memoria colectiva, no para fijarlas en un pasado sino para que se convierta en un
principio de acción para el presente; las conmemoraciones y los rituales simbólicos son
como lo plantea Uribe (2003) estrategias para conjurar los miedos, formas de exorcizar
el olvido, maneras de ahogar el silencio y de darle salidas diferentes a la indignación, al
dolor y al sufrimiento.
Además de los rituales y las conmemoraciones, la recuperación de la memoria se da en
el espacio, rehabitando y resignificando los espacios cotidianos, construyendo espacios
físicos, reconstruyendo rutas que representan el terror y escenificando o representando
el dolor; por otro lado, a través de las construcciones históricas basadas en la
recuperación rigurosa de la información sobre lo que pasó en el conflicto, de la
exaltación de las identidades borradas por la guerra y del trabajo de la subjetividad, se
plasma el dolor en objetos representativos de memoria cargados de un significado y se
promueve el diálogo y el reconocimiento de los demás, en ese camino de construcción
de la verdad.
Las víctimas se debaten entre la dificultad de hablar, la necesidad de contar y el miedo a
no ser escuchadas o creídas y sus sociedades les temen porque ellos portan palabras de
verdad, una verdad que duele, que lacera, que avergüenza, tanto por el horror de lo
sucedido como por la indiferencia y la culpa de haberlo permitido. Todo está dado para
que el silencio se imponga y el olvido triunfe pero más tarde o más temprano, esas
sociedades se tienen que encontrar de frente con lo que pretendieron dejar en el olvido,
afrontar sus vergüenzas y sus miserias, mirar cara a cara a las víctimas y escuchar con
humildad lo que tienen que decir.
Si existe una memoria colectiva donde los diferentes actores armados y civiles puedan
reconocer su verdad, confrontada y matizada con otras verdades y los sujetos puedan
verse como elementos constitutivos de esa historia común, que ya no será una historia
de héroes y villanos, de glorias y fracasos sino de gentes corrientes atrapadas en los
laberintos de las guerras y las violencias endémicas, es posible que de allí, pueda surgir
un discurso público que posibilite ese ajuste de cuentas así como alguna forma de
reparación y justicia para las víctimas.
Para Todorov, la memoria ejemplar es aquella que logra ser colectiva e incluyente pero
que al mismo tiempo tenga una dimensión pedagógica de aprendizaje y un sentido
político de futuro; se trata como él mismo lo dice de aprovechar las lecciones de la
injusticia, el dolor y el sufrimiento de las víctimas para luchar contra situaciones
similares que se están produciendo en el presente; es un viaje del yo hacia el otro.

Las iniciativas de memoria implican la reapropiación de espacios públicos como ríos,


caminos, plazas y parques, que han sido escenarios de hechos violentos y macabros, con
el fin de resignificarlos y recuperarlos para las comunidades. De esta manera es que se
han configurado monumentos y parques de la Memoria, así como espacios de
reconstrucción del tejido social, como las jornadas de luz. Las Jornadas de la Luz fueron
originadas en una experiencia de celebración del día de las madres y de la Virgen María,
y el encendido de velas se hizo extensivo a los actos de la memoria. Así, cada primer
viernes del mes, en cada plaza principal de los municipios del oriente antioqueño se
congregan las víctimas para encender una luz en memoria de las víctimas y como
estrategia para vencer el miedo impuesto por la violencia. Durante estas jornadas se
muestran las fotos de las víctimas, se dicen sus nombres, sus historias y en algunos
casos se realizan pequeñas marchas. Estas jornadas son un ritual de rememoración.
“Uno se muere cuando lo olvidan” dicen. Bajo esta convicción las mujeres salen y
saldrán cada viernes a encender una vela para recordar la vida, más que la muerte,
porque lo que simboliza la luz es la posibilidad de construir en el presente. (GMH,
2009)
Otra iniciativa que nace es Abriendo Trochas por la Paz, la Vida y la Reconciliación son
jornadas de un día en las que las organizaciones de víctimas, sus familias y algunas
ONG acompañantes, recorren caminos y trochas marcados por el miedo y el terror que
han dejado a su paso los actores armados. Por medio de estas jornadas, se resignifican y
reapropian los espacios, evidenciando que si bien estos lugares han sido escenarios del
horror, son también espacios recuperables para la vida cotidiana. En los recorridos se
recuerda a las personas que han sido asesinadas y desaparecidas en las veredas,
nombrándolas una a una y colocando piedras pintadas con sus nombres por el camino.
Durante la jornada hay un espacio para el almuerzo y si es posible para bañarse en los
charcos y ríos que abundan en la región. De esta forma, el reconocimiento de que ha
pasado algo doloroso en esta zona, implica también el reconocimiento de la necesaria
rehabitación de los espacios de recreación, esparcimiento y desenvolvimiento de la vida
social, como lo menciona la siguiente consigna: “Hoy recorremos caminos que
caminaste entre empujones y con los ojos vendados, tal vez; hoy caminamos juntas por
caminos y calles oscuras que iluminamos a nuestro paso. Hoy estamos aquí haciéndote
presente con nuestros cuerpos erguidos y con piedras que llevan tu nombre”. Para las
víctimas caminar es un pretexto para contar sus historias, dignificar la memoria de sus
familiares y afianzar sus vínculos sociales. Por esto, durante las caminatas se llora, se
recuerda, pero también se ríe, se juega, se pinta, se sueña y se construye sobre las
ruinas. (GMH, 2009).
Se evidencia también una apuesta por la memoria por medio del arte como herramienta
que permite simbolizar el dolor, “las memorias pintadas” y actuadas, donde por medio
de ésta, se abordan temas que permiten profundizar acerca del impacto que han tenido
las diferentes modalidades de violencia. Se recurre a los medios audiovisuales, a las
fotografías para no olvidar y recuperar la historia, para documentar las experiencias. Se
crean monumentos y artefactos identitarios de cada municipio para sensibilizar a la
población bajo el lema “porque la memoria es el alma de los que ya no están.” Surgen
talleres de pedagogía para la paz y semilleros de trovas para difundir en otros lenguajes
los mensajes de esperanza y paz a la comunidad.
Lo anterior da cuenta de los procesos de memoria que se han implementado en la región
del Oriente Antioqueño, y como las comunidades han logrado consolidarse en
organizaciones y movimientos sociales en pro de la reconciliación, la convivencia y la
paz en el territorio. Construyen memoria histórica y se guían por representaciones
sociales que organizan procesos simbólicos por medio de los cuales se relacionan. Pero
no existe una representación colectiva, pues no hay un sentimiento que se comparta
como nación, ni una identidad que nos lleve a sensibilizarnos y a hacer propia esta
realidad; sin embargo, desde la pluralidad de voces que conforman esta apuesta por la
memoria, este ejercicio de reconocimiento de las víctimas constituye un patrimonio
público, cuya impronta en la sociedad colombiana aporta a la consolidación del
compromiso con la no repetición. (GMH, 2013).
“La reconstrucción de la memoria se ha convertido en uno de los objetivos más
importantes, no sólo para elaborar un inventario de lo que sucedió en la región, sino
también para rememorar constantemente el pasado desde el presente con el objetivo de
fijar un No Más, un Nunca Más que permanezca.” (GMH, 2009)
1h 40 min – 1h 50 min Evaluación y cierre
Recursos Materiales:
● Vídeos
● Preguntas orientadoras
● Hojas de block
● Papel periódico
● Marcadores
● Lapiceros
● Cinta
Logísticos:
● Sala de computo, computador por grupo o
celulares.
Humanos:
● Docente o facilitador
● Estudiantes

Taller 6
Y tú, ¿cómo harías la paz?
Tiempo Actividades
0:00 – 0:10 min Encuadre
● Nombre del taller
● Y tú, ¿cómo harías la paz?
● Objetivo: Generar un espacio de reflexión y discusión que posibilite la
comprensión de los acuerdos necesarios para el logro de la paz en Colombia
 Metodología del taller:
- Conocimientos previos
- Presentación del caso
- Resolución de casos
- Evaluación y cierre
● Normas básicas de respeto por el otro y sus opiniones.
0:10 – 0:40min Fase de conocimiento previos
En esta fase se indagarán por las principales causas del conflicto.
¿Cuáles son las principales razones por las que se originó el conflicto armado en
Colombia?
¿Cuáles son los factores que han incidido en el mantenimiento del conflicto?
¿Si fuera un guerrillero qué pediría para hacer la Paz?
¿Si fuera un paramilitar qué pediría para hacer la Paz?
¿Si fuere el presidente de la república, cómo negociaría con un cada uno de estos
actores armados?
0:40 – 1:20 Fase de Formación recolección de datos
Cada estudiante deberá recibir un rol, que deberá se asignado por el facilitador al azar.
Los roles son: Guerrillero (papel rojo), Gobierno 1, (papel amarillo), Paramilitar (papel
verde), Gobierno 2 (papel azul)

Se dividirán en dos mesas redondas en las que deberán discutir cómo harían la paz. Para
eso deberán considerar las respuestas dadas en la primera fase y a partir de allí construir
unos puntos que son importantes de discutir para construir la paz.
1:20 – 1:40 Plenaria
Una vez finalizada la discusión, cada una de las mesas de negociación deberá mostrar
los acuerdos a los que llegó con su contraparte, de qué manera lograron resolver sus
diferencias y en qué puntos no se pusieron de acuerdo.
1:40 – 1:50 Aportes
SÍNTESIS DE LOS ACUERDOS ALCANZADOS
Esta cartilla contiene una síntesis de los acuerdos alcanzados en Mesa de
Conversaciones de La Habana entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP, haciendo
énfasis en los objetivos de dichos acuerdos y los mecanismos acordados en los seis (6)
puntos discutidos que hacen parte de la Agenda General del Acuerdo Final para la
terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

Para la socialización se recomienda consultar la cartilla que aparece en el siguiente link,


esta no puede ser reproducida en este espacio ya consiste en una serie de imágenes tipo
comic.
https://www.colectivodeabogados.org/IMG/pdf/cartilla-nuevo-acuerdo-de-paz.pdf
Compromisos
Para la próxima sesión, por subgrupos los estudiantes deberán identificar algunos
conflictos o problemáticas que se presenten en su comunidad, familia e institución
educativa.

Taller 7
Construyendo paz desde mi territorio
Tiempo Actividades
0:00 – 0:05 min Encuadre
Fecha:

Objetivo: facilitar la adquisición de habilidades en resolución de conflictos frente a


situaciones de la vida cotidiana, fomentando en los estudiantes una cultura de paz.

Metodología del taller:


● Conocimientos previos construcción inicial
● Socialización
● Aportes
● Evaluación y cierre

Normas y acuerdos para el encuentro: normas básicas de respeto por el otro y sus
opiniones.
0:05 min - 0:35 min Construcción inicial

Considerando el compromiso adquirido desde la sesión anterior, los estudiantes deberán


socializar los conflictos que identificaron en su comunidad, familia o institución
educativa. Para ello el docente deberá construir una tabla en la que se dividan los tres
escenarios de conflicto. Los estudiantes por su parte, deberán ubicar las situaciones en
la casilla correspondiente explicando la razón por la cual eligieron ese conflicto.
0:35 min – 0:45 min Fase de recolección de datos

En esta fase los estudiantes deberán responder una serie de preguntas con el fin
identificar las características del conflicto para proponer una estrategia de resolución.

● ¿Cuáles son los actores o las partes del conflicto?


● ¿Cuál es el motivo o el origen del conflicto?
● ¿Cuáles son los puntos de vista de las partes del conflicto?
● ¿Cuáles efectos o resultados dejó el conflicto?
● ¿Cómo se manejó la situación o cómo se está manejando?
● ¿Qué alternativas de solución se podrían implementar frente a la situación
conflictiva?

Una vez se ha dado respuesta a las preguntas, cada uno de los subgrupos tendrá 10
minutos para proponer una representación en la que se evidencie el conflicto, los actores
que hacen parte de él y las alternativas de resolución que idearon.

0:45 min – 1h 05 min Plenarias

En esta fase cada subgrupo representará a través de un juego de roles el conflicto


identificado. Una vez se han representado todos los conflictos se propiciará una
reflexión grupal en la que se identifiquen otras alternativas y se consideren los pro y
contra de las estrategias usadas en principio.
1h 05 min - 1h 40 min Aportes
El docente realizará la devolución de la información recolectada durante el encuentro,
reconocerá los saberes y las formas de construcción conjunta de alternativas para
hacerle frente a ciertas situaciones y complementará la temática abordada.

Resolución de conflictos:

Los conflictos entre las personas son más que normales, por causas como búsqueda de
reconocimiento (cuando en el colegio dos niñas compiten por ser la más popular),
búsqueda de recursos (cuando dos personas compiten por un trabajo), mala
comunicación (cuando dos personas pelean por un malentendido), objetivos opuestos
(cuando la madre necesita que el niño haga algo pero el solo quiere jugar), etc. Son tan
naturales que incluso pueden ser entendidos de forma positiva como una posibilidad
para trabajar en equipo, aprender de los otros, aprender a manejar las emociones
propias, o considerar nuevas alternativas. El primer paso es entender que la persona con
la que se tiene un conflicto no es necesariamente un enemigo, sino que puede ser un reto
nuevo para aprender a cooperar.
Sin embargo típicamente se asocia todo conflicto entre personas con las emociones
negativas como miedo o estrés, lo cual genera reacciones automáticas como pelear o
huir. Pero entre estos dos extremos el ser humano tiene muchas posibilidades distintas
de reacción o solución de los conflictos, y es por esto que el control emocional propio es
importante, ya que entre más calmado se esté más fácilmente se encontrarán otras
alternativas.

Tipos o causas de conflictos


● Diferencias en cuanto a intereses, necesidades y deseos de cada uno.
● Diferencia de opinión de un proceso a seguir (cómo hacer las cosas).
● Criterio a seguir para tomar una decisión.
● Criterio de repartición de algo (quién se lleva qué parte).
● Subjetividad de la percepción.
● Fallas en la comunicación.
● Desproporción entre necesidades y satisfactores.
● Información incompleta.
● Diferencias de carácter.

Cuando un conflicto no es resuelto, los sentimientos asociados a él (rabia, pena, dolor,


humillación) quedan guardados y se van acumulando cada vez que viene otro conflicto
que no se resuelve. Finalmente, junto con producir un desgaste enorme de energía en las
personas, lo que suele ocurrir es que el conflicto estalla y se manifiesta de la peor
manera, por lo general con conductas violentas, lo que no arregla el problema de fondo.

Componentes del conflicto:


● Las partes en conflicto o actores involucrados, los cuales presentan
determinados intereses, expectativas o aspiraciones frente a la situación.
● El problema, la situación que origina el conflicto, los objetivos y sus motivos.
● Los resultados o efectos del conflicto, como la frustración, la ansiedad y la
preocupación, la impotencia y el desgaste, lleva a salidas extremas, se inhibe la
capacidad de negociar, entre otros.

Formas de enfrentar los conflictos


Una característica importante de los conflictos es el tipo de medios empleados para
enfrentarlos, aunque no todos llevan a una resolución adecuada.
1. Evasión: hacer como si el conflicto no se presentara, guardando todo el malestar
que este genera.
2. Imponer el propio criterio: implica enfrentar el conflicto de forma autoritaria,
imponiendo una perspectiva sobre otra, considerándola como única alternativa.
3. Sumisión: se asume la posición de la otra parte aunque no se esté de acuerdo
con ella.
4. Negociación: en este caso el conflicto se enfrenta y se trabaja por medio del
diálogo y la cooperación, para llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas
partes.

Alternativas para la resolución de conflictos


Las formas alternativas son una debida opción cuando la convivencia diaria, familiar y
comunitaria ha sido transgredida de manera intencional y repetitiva con perjuicios a
nivel emocional, social, físico o legal de una persona.
- Negociación: proceso a través del cual las partes involucradas llegan a un acuerdo a
través de la comunicación, facilitando el intercambio para satisfacer objetivos sin
recurrir a la violencia. En este punto es necesario planificar el proceso, tener claros los
objetivos de ambas partes, clarificar los intereses particulares y los aspectos sobre los
cuales se está dispuesto a ceder y diseñar estrategias puntuales que posibiliten el logro
de los compromisos propuestos.
- Mediación: proceso en el que una persona imparcial, coopera con los interesados
para encontrar una solución equitativas y satisfactorias. El mediador actúa como
conductor del encuentro procurando el beneficio de las partes, se establece un conjunto
de normas, guiando las expectativas de los actores a contribuciones puntuales que
pueden hacer para llegar a un acuerdo.
- Conciliación: en este proceso las partes involucradas resuelven el conflicto mediante
un acuerdo satisfactorio y lo acompaña un tercer que hace las veces de conciliador. El
proceso democrático de la conciliación se desarrolla a través de varias fases: la fase
inicial, en la cual se define el contexto de la conciliación; la fase de intercambio de
historias, donde se definen los puntos de vista de cada uno de los actores, los hechos y
sentimientos; c) la fase de situación del conflicto, es decir, donde se concretan los
puntos a tratar y se enfatiza en lo conciliable; la fase donde se generan soluciones,
promoviendo su búsqueda y su selección; y la fase en la cual se establecen los acuerdos
y el cierre que se especifican en un acta.
- Arbitramento: se trata de un proceso en el cual un tercero decide sobre el caso y las
partes aceptan y asumen la decisión que este tome.

Para aprender a buscar nuevas estrategias de solución de conflictos pueden seguir los
siguientes pasos:
1. Identificar el conflicto y buscar las causas que lo han provocado: Entre más
claro tengamos en que no estamos de acuerdo, más fácil será solucionarlo.
2. Definir objetivos, aquello que se quiere solucionar: ¿Qué es eso que queremos
cambiar?
3. Buscar soluciones: generar una lluvia de ideas, aunque no todas parezcan
“buenas”
4. Valorar las diferentes alternativas y escoger la mejor: con la cual ambos queden
satisfechos.
5. Acordar su aplicación: ¿Cómo ponerla en práctica?
6. Marcarse un plan de acción para llevarla a cabo.

Es por esto que es importante enfrentar el conflicto en vez de evitarlo, aceptar a los
demás cuando plantean ideas diferentes, no juzgar, no asumir posiciones defensivas,
escuchar al otro y su visión del problema, cooperar para que se llegue a un acuerdo.
1h 40 – 1h 50 min Evaluación y cierre
Recursos Materiales:
● Hojas de block
● Papel periódico
● Marcadores
● Lapiceros
● Fotografías
● Preguntas orientadoras
Logísticos:
Humanos:
● Docente o facilitador
● Estudiantes
Otros insumos:

Evaluación por unidades


A continuación, se proponen una serie de actividades teórico-prácticas que harán las
veces de evaluación de cada uno de los módulos propuestos. Esto con el fin de
posibilitar la movilización y transversalización de los conocimientos propuestos y
construidos, a la vida cotidiana de los estudiantes y así, cumplir con el sentido
transformador de las cátedras para la paz.

Unidad 1: ¿Qué es la paz?


Se le pedirá a cada uno de los estudiantes que realicen un ejercicio de investigación, el
cual será acompañado por el docente. Este contará con los siguientes pasos:
1. Escoger una de las palabras trabajadas durante el módulo
2. Indagar con personas que habitan espacios cercanos (familia, amigos, barrio)
sobre lo primero que piensan al escuchar la palabra mencionada.
3. Tomar registro de lo indagado y preparar una presentación ante todo el grupo
sobre lo encontrado. Esta podrá manifestarse en forma de escrito, videos,
fotografías, dibujos, entre otras.
4. Se realizará una socialización grupal sobre el trabajo realizado. Se buscará
construir conjuntamente las palabras abordadas desde las respuestas de las
personas participantes de la actividad.

Unidad 2: Origen y Causas del Conflicto Armado en Colombia


La evaluación se desarrollará a partir de la identificación de diferentes casos de
excombatientes, esta se podrá desarrollar a partir de las búsquedas de relatos escritos,
audios, videos u otros. Los estudiantes se dividirán en subgrupos de aproximadamente 3
personas. Para realizar el análisis de los casos, se proponen las siguientes temáticas
orientadoras:
● Argumentos del por qué va a la guerra
● Crímenes que confiesa
Cuando esto se haya realizado, los grupos de estudiantes deberán proponer estrategias
de reconciliación, con base en las siguientes preguntas:
● ¿Qué debe hacer el actor para aportar al proceso de reconciliación?
● ¿Puedo hacer algo para aportar al proceso de reconciliación?
Al final, cada subgrupo deberá socializar el caso y la estrategia diseñada.

Unidad 3: Memoria histórica del conflicto armado


El grupo se dividirá en subgrupos de aproximadamente cinco personas. La idea es que
cada uno de ellos proponga una iniciativa de memoria que se encuentre relacionada con
alguna problemática de conflicto que hayan evidenciado en los contextos cercanos que
habitan (familia, escuela, barrio), donde esta iniciativa pueda funcionar como elemento
transformador de dicha problemática. Para esto deberán seguir las siguientes
orientaciones:
1. Identificar la problemática: Se realizarán pequeñas entrevistas previamente
estructuradas y revisadas por el profesor, a las personas que habiten el contexto
en el cual se pretende generar la iniciativa. Estas podrán ser registradas a través
de grabaciones de voz, videos o escritos; dependerá de la disposición de las
personas entrevistadas.
2. Diseñar una iniciativa de memoria que pueda aportar a la solución y/o la
transformación de la problemática encontrada. Esta se podrá presentar a partir de
creaciones artísticas, culturales,
3. entre otras, que sean de interés tanto para los proponentes como para las que
personas que habitan el contexto elegido.
4. Se socializarán de manera grupal las iniciativas y se buscará la posibilidad de
que algunas de ellas puedan ser implementadas en los lugares para los cuales
fueron pensadas.

Unidad 4: ¿Cómo se construye la paz desde el territorio?


La evaluación de esta última unidad, se propondrá en dos momentos. El primero, a
partir de la identificación de dos conflictos que se presenten en la institución, los
estudiantes deberán proponer una estrategia de solución que conlleve una acción
concreta, la cual deberá ser implementada. Por ejemplo, si identifican un problema con
un docente o con un compañero podrán proponer un espacio para concertar, una charla
informativa, una acción de sensibilización, entre otras. El segundo, en el cual se
desarrollará una actividad en subgrupos de aproximadamente 5 personas, los cuales se
espera que estén conformados por integrantes diferentes a los anteriores. Cada uno de
ellos, teniendo en cuenta lo aprendido a nivel teórico y práctico, deberán diseñar unos
acuerdos que aporten de manera alternativa y eficiente a la resolución de los conflictos
actuales del país, pero lo harán asumiéndose desde unos roles particulares, que serían
los siguientes:
● Población civil
● Gobierno
● Guerrilleros
● Paramilitares
● Ex-combatientes
● Víctimas sobrevivientes del conflicto