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QUÉ ES Y CÓMO ROMPER UNA MALDICIÓN

Escrito por: Giselle Gonçalves Correa


QUÉ ES Y CÓMO ROMPER UNA MALDICIÓN
Éxodo
34:6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó:
¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso;
Tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
34:7 que guarda misericordia a millares,
Que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado,
Y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado;
Que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos
Y sobre los hijos de los hijos,
Hasta la tercera y cuarta generación.
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TODOS NECESITAMOS SER LIBRES


"Necesito romper maldiciones de mi familia. Soy de la segunda generación. Mi padre falleció y viene de
una separación, yo estoy divorciado, tengo cinco hijos y tres nietos y no quiero que esto siga así. Quiero
restaurar mi vida y que mis hijos sean restaurados. Necesito su consejo y dirección. Estoy de 8 años
divorciado. Muchas gracias, sin más espero su pronta respuesta." A.G. (Argentina)

Esta pequeña carta refleja el gran problema de muchos cristianos que enfrentan día a día en sus vidas y
en las iglesias. Todo lo que nos sucede está relacionado directa o indirectamente al mundo espiritual.
Todos tenemos en alguno o más momentos de nuestra vida la necesidad de ser libres, libertados del
pecado, de los demonios y de las ataduras en el cuerpo, en el alma y en el espíritu, sentirse renovado y
libre en todas las áreas, esto es física, emocional, sexual, psicológica, económica, familiar, laboral,
social, etc.

Cuando decimos que queremos romper una maldición, significa reconocer que hay una situación
espiritual con problemas serios que afecta no solamente la propia vida sino también la de aquellos que
nos rodean y nos siguen. Romper maldiciones es declarar libertad para uno mismo y para los demás. Es
apoderarse del derecho a la vida, recibirlo y compartirlo con otros.

Necesitamos recibir la libertad y dejar atrás todas las consecuencias o secuelas negativas del pecado y de
los errores que hemos cometido, o de los males que hemos sufrido, y tener la oportunidad de arreglar las
cosas y comenzar de nuevo, con una vida nueva. Ya no queremos más la maldición, ahora queremos la
bendición. Ya no queremos más la esclavitud, ahora queremos la liberación.

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QUÉ ES UNA MALDICIÓN (ATADURA, CADENA, LAZO)


Proverbios 26:2
Como el gorrión en su vagar,
Y como la golondrina en su vuelo,
Así la maldición nunca vendrá sin causa.

Maldición significa: mal decir, hablar mal. Cuando alguien desea y declara algo malo sobre otro. Puede
ser un acontecimiento o un estado. Ejemplos: morir, accidente, enfermedad, romper, caer, pérdida,
tristeza, odio, soledad, pobreza...
Una maldición también puede ser interpretada como una carga espiritual, una presencia que persigue la
persona a todos lados, un peso o una molestia muy grande que se lleva encima y dentro todo el tiempo,
esta carga produce efectos muy negativos y destructivos en quien la lleva y afecta quienes le rodean.
Una maldición es la presencia de determinados demonios que fueron asignados a esa persona, es la obra
de los demonios que invadieron y esclavizaron esa alma según sus propósitos.

Para que la maldición sea efectiva, debe haber un canal de transmisión, y éste es espiritual. La tarea de
activar una maldición está en poder de los espíritus. Cualquier persona sea buena o mala, puede maldecir
a otro. Se puede usar el poder de los demonios y también el poder de Dios para maldecir.

La propia Biblia enseña (Proverbios 26:2) que la maldición o esta influencia maligna no aparece de la
nada, no basta maldecir para que las cosas sucedan. Algo permitió la maldición, algo causó que quedara
la puerta del alma abierta por donde entraron los demonios. Si hay maldición en una vida, entonces hay
una causa.

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CÓMO VIENE LA MALDICIÓN


La maldición puede venir de dos formas: por la PALABRA y por la ACCIÓN.

1) Por la PALABRA: cuando alguien declara algo sobre la vida de otro, entonces los demonios actúan
en obediencia a esa palabra y por causa de esa palabra.
2) Por la ACCIÓN: cuando alguien hace algo de su propia voluntad, o cuando alguien sufre algo de otra
persona, que provoca y permite la entrada de demonios en su vida.

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DIFERENTES FORMAS Y CAUSAS DE LA MALDICIÓN


1 - Los demonios entran a una persona cuando alguien los envía, esto sucede cuando alguien hace una
brujería, trabajo, decreto, conjuro o invocación espiritual para que determinados demonios (entidades
espirituales) tengan derecho a actuar sobre esa determinada persona.

2 - Algunas maldiciones son de corto plazo, esto es que están sujetas a determinados tiempos,
acontecimientos o cumplimientos, entonces cuando se cumple el tiempo, lo esperado o lo prometido, los
demonios habrán logrado su misión y deben retirarse. Popularmente se cree que una vez finalizado el
plazo o la maldición, los demonios ya no afectan la persona, pero la verdad es que unos se van mientras
algunos se quedan y además dejan entrar a otros demonios. Esto sucede porque los demonios no quieren
perder el control espiritual que le han permitido sobre esa persona. Una vez abierta la puerta del alma,
los demonios siempre están entrando y saliendo pero jamás se van completamente, sólo el Espíritu Santo
es capaz de hacer que ellos se retiren y no vuelvan, pues éste es el más poderoso espíritu sobre todos.

3 - Hay maldiciones de largo plazo y perpetuas, algunas duran hasta que la persona muere, entonces los
demonios deben buscar otra víctima. O pueden ser maldiciones generacionales que se transmiten de
generación en generación dentro de los miembros de una misma familia. Muchas personas viven en
maldición por causa de sus ancestros (padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos). Los hermanos,
hermanastros, padrastros, madrastras, madrinas, apoderados, tíos y primos también son responsables o
víctimas de las maldiciones generacionales. Esto sucede hasta que Jesucristo llega a esa familia y se
rompen las cadenas.
4 - Otra posibilidad de arrastrar maldiciones es que los demonios entraron a una vida por causa de sufrir
algún acto muy traumático (choques psicológicos, accidentes, abusos, violencia, enfermedades severas,
etc.)

5 - También pueden entrar en la vida de la persona a causa de pecados propios que haya cometido de su
propia voluntad (sexo, robo, adicciones, violencia, etc.) Al principio del proceso todo tiene forma de una
sutil influencia casi inofensiva, pero a medida que se da lugar a la acción de los demonios (esto es a la
tentación, la debilidad, la falta de criterio, la mentira, la duda, la indecisión, la presión psicológica, el
miedo, etc.), éstos causarán una contaminación espiritual y luego la infestación.

6 - Muchas personas en su más pura inocencia o ignorancia espiritual, declaran "bendiciones" sobre
alguien que desean ayudar o beneficiar pero recurriendo a los poderes de los demonios, entonces en
verdad lo que están haciendo es echando una maldición sobre esa vida pensando que están haciendo algo
bueno. Existen muchas madres, abuelas y suegras responsables de echar hechizos o conjuros sobre su
descendencia, les imponen entidades espirituales a los niños para que los protejan y prosperen. A la corta
y a la larga estas entidades causarán más daños que beneficios en esas almas.

7 - Muchas personas viven en maldición por causa de alguien muy cercano que lo ha influenciado y
contaminado espiritualmente (pariente, amigo, novio, líder, maestro). Esto es un hecho muy común en
las iglesias que trabajan con sistemas de líderes en los hogares. Diversos líderes aunque son muy
conocedores de la doctrina y de la Biblia, no están en verdaderas condiciones espirituales de impartir
bendición ni mucho menos liberación, pues ellos mismos están en proceso, entonces provocan una
transmisión espiritual negativa y peligrosa sobre quienes los oyen y siguen.

8 - En el caso de los cristianos, si alguien maldice un hijo de Dios, Dios hace que la maldición recaiga
sobre la cabeza del que maldijo (quien sea) y se le vuelve en contra su propia maldición (Génesis 12:3).
Si un cristiano maldice otro cristiano, el que maldijo pagará por su pecado de maldecir, aunque el otro
esté equivocado, porque lo que Dios tiene en cuenta y castiga en este caso no es el error del otro, sino la
maldición que sale de la boca de sus hijos (Mateo 5:44, Romanos 12:14). Esta regla de "rebote" o
"efecto boomerang" se aplica a cristianos pero también puede suceder a los seguidores de otros dioses y
de otras entidades, pues se trata de un enfrentamiento de poderes espirituales donde gana y se impone el
más fuerte.

9 - Dios mismo bendice una persona si ésta es fiel a sus mandamientos, pero la maldice si es rebelde y
desobediente a sus mandamientos. (Deuteronomio 28:15, Deuteronomio 28:20)

10 - Dios también maldice la casa (persona, familia, trabajo, pertenencias, todo...) de aquellos que viven
haciendo maldad. (Proverbios 3:33) Aquí una respuesta sencilla de porqué a algunas personas les va mal
en todo o en muchas cosas. Dios no es ciego ni indiferente a la maldad.

11 - En el caso de una persona que no es cristiana, sino que sigue otras doctrinas o sectas, entonces
puede suceder que esté débil o desprovista de una correcta protección espiritual, consecuentemente
cualquier maldición que sufra o le envíen, sea grande o pequeña, se le pegará.

12 - No creer en las maldiciones da lugar a ellas con mucho más facilidad, pues la persona subestima el
poder del enemigo y está desprotegida espiritualmente.

13 - No existe un poder "neutro", como muchos piensan y creen. Si lo que se desea y declara sobre otra
persona no proviene directamente del Poder y del Espíritu de Dios, entonces es cosa de demonios, cuál
sea su nombre o rango. O es de Dios o es del diablo, no hay la tercera opción.

14 - Si una persona está en el poder del Espíritu Santo, ninguna maldición jamás le afectará, porque no
existe demonio que pueda pasar por encima de Dios, mucho menos para hacer daño a un hijo suyo. El
Espíritu Santo y los ángeles protegen esa persona todo el tiempo. Si se trata de un Ungido, el fuego de la
unción no solamente quemará toda maldad que sea enviada y destruirá todo yugo y trabajo elaborado,
sino que también los demonios serán enviados de regreso sobre la cabeza de quien los envió.

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CÓMO FUNCIONA LA MALDICIÓN


La maldición se define personal, familiar o generacional. Los demonios pueden permanecer en una sola
persona, pero también tienen poder para extenderse al esposo/esposa y se transmitirán a los hijos y a
toda persona cercana (familia, pariente) si no se detienen y si no se echan fuera a tiempo.

Un demonio es el portero de una puerta. El demonio metido en una vida abre la puerta del alma para el
pecado y abre la puerta del alma para más demonios, pueden ser varios, cientos o miles (legiones) en una
sola persona.

Los demonios actúan exactamente como un virus contagioso y epidémico: entran en la vida de alguien y
pueden instalarse en cualquier parte del cuerpo-alma-espíritu (esto es dentro o fuera de la persona). Allí
comienzan a hacer su obra destructiva, evolutiva y multiplicativa, hasta dominar todo. Los demonios no
se dividen como las células, no se mutan ni se multiplican como las bacterias, pero se llaman unos a
otros: donde hay demonios, siempre hay cada vez más demonios.

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CÓMO ROMPER O ANULAR UNA MALDICIÓN


2º Crónicas
30:7 No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos,
Que se rebelaron contra Jehová el Dios de sus padres,
Y él los entregó a desolación, como vosotros veis.
30:8 No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres;
Someteos a Jehová, y venid a su santuario,
El cual él ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro Dios,
Y el ardor de su ira se apartará de vosotros.

Para romper la maldición de una vida, se necesita alguien que conozca y sepa de asuntos espirituales. No
cualquiera puede romper una maldición, se debe buscar ayuda de alguien entendido y con autoridad
espiritual para hacer frente a los demonios, para que asesore en qué y cómo hacerlo. Asimismo la propia
persona deberá prepararse y fortalecerse espiritualmente para la batalla por su liberación y de su familia
(Hechos 16:31).

En pocas palabras: romper o anular una maldición tiene que ver con sacar los demonios y cerrar las
puertas atrás, para que no vuelvan a entrar.

-En este proceso hay que pedir perdón a Dios (con genuíno corazón arrepentido) por los pecados
cometidos de uno mismo y de la familia, estén vivos o muertos.
- No volver a pecar para que no suceda algo peor.
- Perdonar quienes nos hicieron daño y pedir perdón para ellos. Esto es más difícil pero no imposible,
hay que hacerlo. (San Mateo 6:15)
- Clamar por la liberación de las personas relacionadas.
- Probablemente habrá guerra espiritual, batallas con varios demonios que no desean soltar la familia.
- Hay que fortalecerse en el Poder del Espíritu Santo, llenarse de su presencia y dejarlo fluir.
- Seguir fielmente a Dios, sin desviarse a diestra ni a siniestra.
No existe maldición que no se pueda cortar o romper, pues quien da la última palabra es Dios y no hay
nada mayor ni más fuerte que el Poder y la Soberanía de Dios. Toda persona (cuál sea su espiritualidad y
credo), puede y debe recurrir al Poder de Dios para ser libre. Cuánto más cercanos somos a Dios, más
lejos estarán las maldiciones (esto es, los demonios) de nuestra vida.

Lo más indicado es buscar la ayuda de las autoridades espirituales (apóstoles, evangelistas, profetas,
pastores, maestros) para asesoramiento y ministración, y contar con la oración intercesora del cuerpo de
guerreros cristianos. Dios, con su Infinito Amor y Poder, puede hacer libre de maldiciones a una persona
en un instante, con un sólo milagro, pero eso depende de cada caso y de su Divina Voluntad. También es
muy posible que alguien reciba revelación directamente del Espíritu Santo, asimismo deberá recurrir al
apoyo espiritual de la iglesia para resolver el caso. Las batallas solitarias de gran magnitud no existen,
nadie será súper-héroe-cristiano, todos necesitamos apoyo y respaldo de la oración de nuestros
hermanos.

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PRIMEROS PASOS PARA LIBERACIÓN DE MALDICIÓN


Santiago 4:7
Someteos, pues, a Dios;
Resistid al diablo,
Y huirá de vosotros.

Todo efecto tiene una causa y ya sabemos que toda maldición tiene una causa (Proverbios 26:2). Lo
primero que hay que hacer es identificar y definir el problema, esto se logra examinando detalladamente
los efectos y las consecuencias, todo lo visible y todo lo palpable pero con el discernimiento espiritual
muy aguzado, bien despierto para no caer en engaños de los demonios.

Estas son apenas algunas de las tantas preguntas que se pueden hacer (el ministro o a uno mismo) para
definir una situación y tener por dónde comenzar:
- ¿qué está sucediendo con la persona?
- ¿qué síntomas presenta?
- ¿qué circunstancias acostumbran repetirse?
- ¿qué carácter y características tienen los demonios que se manifiestan?
- ¿qué otras personas están involucradas?
- ¿existen elementos, lugares, situaciones relacionados?
- ¿la persona sueña o recuerda algo especialmente?

A partir de aquí ya habrá varios puntos concretos para comenzar a identificar las causas. Según los
síntomas y los demonios que se están tratando, se hará un examen emocional y una investigación de la
vida de esa persona para tratar de identificar dónde y cuándo se abrieron las puertas del alma.

Difícilmente se hará un diagnóstico breve y fácil, a menos que ocurra una liberación tipo milagro,
instantáneo... el proceso de descubrir los detalles, identificar los demonios y romper todas las cadenas
puede llevar días y hasta meses pues los demonios de maldiciones actúan desde lo más profundo del
alma y están en su mayoría escondidos o disfrazados, de tal forma que muchas veces ni la propia persona
es capaz de identificarlos ni saber que están allí dentro suyo.

Todo el proceso de la consejería y ministración de la persona que desea ser libre de las maldiciones debe
estar respaldado todo el tiempo de la comunión y la revelación del Espíritu Santo, esto significa que un
trabajo espiritual jamás se puede hacer basado en la carnalidad, ni en el mundo físico, ni en la psicología,
ni estudios solamente, el Espíritu Santo es quien hará la obra y dará las indicaciones, nosotros los
ministros sólo somos sus colaboradores, intermediarios e intérpretes. Los ministros deben poner todo su
conocimiento y preparación espiritual a los servicios del Espíritu Santo, para que él haga la obra como
corresponde. Asimismo cada persona que desea alcanzar esta libertad y victoria en Dios, también debe
colaborar con sus instrucciones y ser fieles al mandamiento. A Dios sea la Gloria. Amén.

Génesis 17:7
Y estableceré mi pacto entre mí y ti,
Y tu descendencia después de ti en sus generaciones,
Por pacto perpetuo, para ser tu Dios,
Y el de tu descendencia después de ti.

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