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La onerosidad de las garantías por deudas ajenas.

El Art. 196 del C.C.P., dispone que “Para los efectos del Art.195 se considera que las

garantías, aun por deudas ajenas, son actos a título oneroso si ellas son anteriores o

simultáneas con el crédito garantizado”.

La sola disposición patrimonial del deudor no es título suficiente para instar la

inoponibilidad invocando el fraude: la enajenación ha de ser cualitativa o cuantitativa

suficiente para hacer temer un posible perjuicio.1

Por lo mismo, no habrá interés para obrar si el deudor tiene patrimonio conocido con el

cual el acreedor pueda cobrar sin necesidad de intentar la pauliana. El perjuicio se produce

al disminuir (o, por cierto, desaparecer) el patrimonio conocido del deudor, invirtiendo la

carga de la prueba, de modo que debe ser éste (el deudor) quien demuestre tener aún

patrimonio suficiente para atender su obligación y por tanto impedir la ineficacia del

negocio impugnado.2

Siendo la acción pauliana un remedio para evitar el daño presente o potencial (por

existencia de condición o de plazo), el remedio no puede ir más allá que reconstruir el

patrimonio original porque faltaría interés justo del acreedor. No puede el acreedor

pretender la ineficacia de actos dispositivos por cuantía que exceda el crédito principal y

accesorio y las costas del proceso. Este principio tiene una singular consecuencia: el

adquirente de buena o de mala fe tiene derecho a reparar el daño o perjuicio alegado, lo

1
Sentencia de Corte Suprema de Justicia - Sala Civil Transitoria de 16 de Julio de 2012 (Expediente:
003436-2011)

2
Son requisitos para condicionar el ejercicio de la acción revocatoria: a) el eventus damni elemento
objetivo que consiste en el perjuicio al acreedor; b) el consilium fraudis elemento subjetivo que consiste
en la intención, por parte del deudor, de causar perjuicio a su acreedor, o al menos tener conciencia del
perjuicio que le causa; y c) conscius fraudis es decir, el conocimiento que tiene el tercero que contrata
con el fraudator en cuanto al perjuicio que se irroga al acreedor de este último".
(Exp. Nº 4030-97. Diálogo con la Jurisprudencia Nº 38. Enero 2001. Pág. 242)
que queda claro cuando el bien cuyo reintegro al patrimonio original se reclama tiene un

valor que excede el crédito que respaldaba.3

La acción pauliana procede igualmente contra los actos de disposición del alternativo o

solidariamente obligado. Parece claro que ello comprende al fiador solidario, pero no se

incluye al no solidario o que no hubiera renunciado a la excusión. Por otro lado, tampoco

desaparece el eventus damni por el hecho de que la obligación sea solidaria, aunque los

obligados solidarios posean plena solvencia, si el deudor pretende hacer desaparecer sus

bienes.4

La acción pauliana no produce ni pretende el deber de resarcir los daños causados al

acreedor si, aunque demostrara el daño, los bienes no pudieran ser restituidos. Efecto de

la ineficacia no es indemnizar un daño, sino obtener una declaración por la cual el acto

atacado no debe surtir sus efectos prácticos y jurídicos normales y, de haberse ya

producido, se consideran como si no hubieran tenido lugar para el acreedor demandante.

En el caso de la pretensión pauliana, el acreedor reclama del juez una declaración de

voluntad (sentencia) por cuyo imperio, y solo ante el acreedor y por la cuantía de sus

créditos, se considera como si la enajenación del bien no hubiera tenido lugar.5

La declaración judicial de ineficacia, por lo tanto, crea un derecho preferente para poner

al alcance del acreedor los bienes transferidos. El ulterior embargo de los bienes y el

cobro del crédito ya son asuntos independientes y en pretensión autónoma materia de otro

proceso, porque los sujetos y los títulos son diferentes. La acción de cobro la tiene el

3
Doctrina: LEÓN BARANDIARÁN, José. Acto jurídico. Gaceta Jurídica, Lima 1999
4
"Que, la acción revocatoria o pauliana tiene por objeto proteger el crédito de un determinado
acreedor declarando la ineficacia del acto por el cual su deudor dis- ponga de su patrimonio, de manera
que lo disminuya, o no acepte que ingresen en él bienes o derechos que lo incrementen, buscando
perjudicar el cobro even-tual que con ellos se pudiera hacer aquél"
(Cas. N 156-99. Diálogo con la Jurisprudencia NS! 38. Enero 2001. Pág. 243)
5
Anotaciones de Derecho Civil Florencio Ramírez Tomo Segundo, tercera edición
acreedor contra el deudor: la pauliana, en cambio, la tiene el acreedor contra el deudor y

contra el adquirente y subadquirente. La sentencia, por supuesto, favorece solo al acreedor

demandante y no a otros acreedores; tampoco al deudor. Respecto de otros acreedores, el

bien se reputa, para todos los efectos, legítimamente salido del patrimonio del deudor y

entrado en el del tercer adquirente; por consiguiente queda sustraído a la acción ejecutiva

de ellos el cobro y en ejecución de sentencia el embargo y remate de los bienes que están

en poder del tercer adquirente.

Conforme al texto de la norma, la declaración de ineficacia pueden solicitarla todos los

acreedores "aunque el crédito esté sujeto a condición o a plazo". El crédito no requiere

ser líquido. La posición adoptada por este precepto guarda también una estrecha

coherencia con lo dispuesto en el artículo 173, es decir, actos conservatorios que en este

caso, por el mérito de la pauliana, buscan conservar la garantía con la que el acreedor

contaba.6

Entre los acreedores a quienes la ley faculta solicitar la ineficacia no produce hacer

distinción sobre si son quirografarios o privilegiados legalmente o por título real. La ley

no apunta distinción alguna y, además, es justo que los acreedores privi-legiados puedan

intentar la inoponibilidad si su privilegio no es suficiente.

Las partes del proceso impugnatorio son el acreedor o sus herederos o causaha- bientes,

el deudor, el adquirente y eventualmente los posibles subadquirentes. Si la pretensión del

6
"El Código Civil de 1984 s~ aparta del criterio establecido por el de 1936, que consideró a la acción
revocatoria como una acción de nulidad, dándole el carácter de una acción declarativa de ineficacia, por
lo que con la acción pauliana se persigue que se declare la ineficacia del acto practicado por el deudor
en la medida en que perjudique los derechos del acreedor, y que la revocación sea el único medio como
éste puede hacer efectivo su derecho. Los requisitos de esta acción son: a) el eventus damni, es decir el
perjuicio al acreedor; b) el consilium fraudis, que consiste en la intención del deudor de causar perjuicio
a su acreedor; y, c) concius fraudes, es decir, el conocimiento que tiene el tercero que contrata con el
fraudator del perjuicio que se irroga al acreedor de este último"
(Exp. Nº 4030-97, Resolución del 24/04/98, Tercera Sala de Procesos Abreviados y de Conocimiento de
la Corte Superior de Lima)
acreedor es obtener que, ante él, se considere como si el bien enajenado todavía formara

parte del patrimonio del deudor, ha de citar en la controversia a todos aquellos que han

participado en las maniobras fraudulentas o simplemente negligentes. Quedan

involucrados, en suma, todos aquellos que hayan procedido en connivencia contra el

acreedor y de quien de ellos recibe título.

El artículo 195 alude a actos de disposición del patrimonio por los cuales el deudor cause

perjuicios a los derechos del acreedor. Son, pues, actos de disposición todos aquellos

por los cuales se declara la voluntad de no ejercer el dominio, total o parcial, sobre un

bien que integra el patrimonio, produciéndose una salida del mismo o no ingreso. Lo cual

equivale a decir que, sobre bienes libres, se ha ejercido un acto de derecho subjetivo, en

principio válido, que modifica el derecho preexistente, transmitiéndolo, reduciéndolo

o extinguiéndolo. No es imprescindible, en consecuencia, una salida física del bien del

activo del deudor, sino reducción de la garantía patrimonial conocida que respaldaba

la responsabilidad. Esta reducción opera de muy diversas maneras: venta en todas sus

modalidades, permuta con precios irreales, donación, dación en pago, aportes,

transacciones, pago de obligaciones naturales o no exigibles. Debe citarse también la

constitución de garantías, pero eso lo veremos al comentar el artículo respectivo. Algunos

autores señalan también que la concesión de derechos de goce sobre bienes justifica el

ejercicio de la pauliana. Se cita el caso del usufructo y de los arrendamientos a precio vil,

e inclusive a largo término, que dificultan la venta del bien para el pago de obligaciones

del deudor.7

7
"Que, estando a la redacción el artículo 195 del Código Civil, ya no es necesario que el acreedor pruebe
el perjuicio (eventus damni), sino que éste se presume al disminuir el patrimonio conocido del deudor,
de tal manera que se invierte la carga de la prueba y el acreedor no necesita probar la insolvencia del
deudor, y como dice Lohmann, e empeoramiento se produce al haber quedado reducida la garantía
patrimonial conocida que respaldaba ~la responsabilidad (El Negocio Jurídico, Grijley, segunda edición,
mil novecientos noventa y cuatro, página cuatrocientos veintitrés y cuatrocientos veinticinco). Que, el
otro requisito (consilium fraudis) se cumple cuando el tefí ero ha tenido conocimiento del perjuicio al
En cualquier caso, el acto de disposición debe ser efectivo, aunque no necesaria- mente

ejecutada, de contenido patrimonial, y no una mera expectativa. En la medida en que los

contratos preparatorios establecen anteladamente una obligación para el deudor, cuyo

cumplimiento puede reducir la posibilidad de cobro, debe ser viable la acción pauliana.

Puede igualmente actuarse fraudulentamente con actos de renuncia, sean a título oneroso

o gratuito. El comportamiento activo que no conlleva empobrecimiento, sino renuncia al

(derecho de) enriquecimiento puede impugnarse si no afecta derechos personalísimos y

con ello se mantiene o incrementa al perjuicio y efectivamente se actúa la voluntad

ejerciendo un derecho subjetivo sobre derechos adquiridos (véase artículo 676, sobre

renuncia a la herencia).8

El mero acto de disposición no es suficiente para invocar la paulina, sino que debe

originar perjuicio ya acaecido, o incluso futuro o potencial. Por ello se justifica que la

acción pueda ejercerse antes del incumplimiento y quede incluso al alcance de los

acreedores a término o de aquellos bajo condición. El perjuicio, pues, consiste en poner

en peligro la posibilidad de cumplimiento siempre que razonablemente permita prever

que, por el empobrecimiento que se determinará en el patrimonio del deudor, aunque éste

no llegue a ser insolvente, en el momento del vencimiento de la obligación el acreedor no

acreedor o que según las circunstancias haya estado en razonable situación de conocer lo o de no
ignorarlo, deberes de conocimiento que señala Lohmann 'vienen a explicarse como carga de previsión, y
no se exige que el deudor tenga en mente la determinación resuelta y de mala fe, mediante la
ocultación de su patrimonio, escondiéndolo y poniéndolo fuera del alcance del acreedor; no se requiere
que se haga ex profeso para perjudicar, inclusive puede haber procedido de buena fe, no obstante lo
cual el acto es impugnable, si fuera gratuito, o de ser oneroso, si el adquiriente actúa de mala fe' (Obra
citada, página cuatrocientos veintinueve)"
(Cas. Nº 2150-98. Diálogo con la Jurisprudencia Nº 38. Enero 2001. Pág. 242)
8
"Que, el artículo décimo de la Ley de Títulos Valores NQ 16587 establece que tratándose de letras de
cambio, pagarés, vales a la orden y cheques, los que giren, acepten o avalen estos documentos quedan
obligados solidariamente frente al tenedor y que éste puede contra dichas personas individual o
conjuntamente, sin tener que observar el orden en que se hubieren obligado. (...). Que, por ello el
artículo 195 del Código Civil, no solo está referido exclusivamente al deudor principal, sino también en
este caso al avalista por ser responsable solidario"
(Cas. N 3290-98. Diálogo con la Jurisprudencia NS! 38. Enero 2001.Pág. 243)
encontrará en los restantes bienes conocidos materia suficiente para satisfacer

íntegramente los propios derechos. El perjuicio, pues, no es sinónimo de daño actual en

sentido de objetivo empobrecimiento del acreedor.9

Tiene que haber relación de causalidad entre el acto dispositivo y el perjurco existente al

solicitar la ineficacia. Si para cuando se quiere demandar el deudor ya ha reconstruido su

patrimonio conocido a límites aceptables, que hacen suponer que él crédito queda

respaldado, la pretensión de ineficacia debe ser desestimada.10

Pese a que el artículo no distingue, la conclusión razonable es que se trata de garantías

reales. Por tanto, quedan fuera del supuesto legal las garantías personales y así debe ser

porque la ley no ha prohibido asumir nuevas deudas, menos aún las potenciales como son

las que derivan del aval o de la fianza.

Lo de las garantías reales ya es obvio: constituyen actos de disposición, pues si los bienes

garantizados son ejecutados por el otro acreedor en cuyo favor fueron garantizados,

quedarán excluidos del patrimonio general del deudor o quedarán con un valor

restringido. En todo caso, el deudor que garantiza debe pensar en su primer acreedor antes

que en otras personas.

Las garantías son onerosas "si son anteriores o simultáneas al crédito garantizado".

9
"Son condiciones para ejercitar la pretensión revocatoria (o pauliana): a) el perjuicio al acreedor; b)
tener conciencia del perjuicio que cause; y c) que el tercero contratante tenga conocimiento del
perjuicio que se irroga a acreedor"
(Cas. Nº 2280-97-La Libertad. Normas Legales N" 270, p. A-S).
10
"Que el demandante mediante la presente acción pauliana o revocatoria ha demostrado la
preexistencia del crédito al acto de disposición patrimonial que le ha causado perjuicio. (...) Que, si bien
es cierto que el inmueble transferido no era propiedad de la demandada al momento del otorgamiento
del crédito no es menos cierto que el mismo pasó a su dominio en el año de 1.995 y por tanto a
conformar su acervo patrimonial, por ende, conocido, por lo cual el acreedor tenía preferencia en el
cobro de la deuda impaga y lo único que ha buscado la recurrente es agravar su insolvencia en perjuicio
del reclamante de la obligación"
(Cas. Nº 2250-98. Diálogo con la Jurisprudencia Nº 38. Enero 2001. Pág. 243)
Se entiende, por cierto, que se refiere al momento de constitución u otorgamiento.

"La simultaneidad equivale a coincidencia temporal en el nacimiento del crédito y la

garantía que lo respalda. No parece imprescindible que el otorgamiento de la garantía

deba ser estar en el mismo documento en el que conste el crédito que garantice.

Si la garantía real se otorga después y para respaldar un crédito preexistente, se presume

gratuita y por tanto siempre procede la ineficacia.


Las deudas vencidas y la acción Pauliana.

El art. 198 de del C.C., dispone que “No procede la declaración de ineficacia cuando

se trata del cumplimiento de una deuda vencida, si ésta consta en documento de fecha

cierta”.

El acreedor no solamente tiene el derecho al cobro de las deudas, sino que tiene la

obligación de ejercitar el mismo en forma oportuna. En el caso del Art. 198 no se le

permite plantear la acción pauliana cuando el acreedor no ejerció su derecho al cobro

normal oportunamente.

Esto significa que la acción revocatoria no tiene como propósito impedir que el deudor

cumpla sus obligaciones ya vencidas. Porque puede darse el caso de un conflicto de

acreedores en el que uno de ellos esté a la espera del cumplimiento de una condición o

plazo y por lo tanto conseguir que la acción pauliana cumpla su rol, lo que no sucedería

con un acreedor que no ejerció su derecho oportuno para cobrar lo que se le debe.

La justificación de este artículo salta a la vista. La naturaleza de la acción pauliana no

puede contener en sí misma el germen que permita negar a un acreedor la satisfacción de

su crédito ya vencido, prefiriéndolo a otro vencido con posterioridad o, si venció antes,

menos diligente en el cobro. Además, el acreedor condicional o cuyo. crédito todavía no

ha vencido puede tener todavía la esperanza de que el deudor re- construya su patrimonio

antes de que su crédito fuera exigible, y si el deudor deviniera antes insolvente, puede el

acreedor ejecutarlo de inmediato al amparo del artículo 181, porque el deudor ha perdido

el beneficio del plazo.

La acción pauliana no está hecha para impedir que el deudor cumpla sus obligaciones ya

vencidas. Puede preferirse a un acreedor respecto de otro; el uno es beneficiado y el otro

no, pero aunque a éste se le causa un perjuicio no es un perjuicio ilícito. Con el


cumplimiento de estas deudas ya vencidas, el deudor no hace sino ejercer un deber y a la

vez un derecho legítimo, que le faculta el pago, incluso por consignación, si el acreedor

se negara al cobro.

La norma no cubre el caso de que el deudor pague por un tercero sin estar jurídicamente

obligado a hacerlo, porque no es su deuda. Por lo tanto, cualquiera que sea la modalidad

de pago, si consiste en un acto de disposición es impugnable.

El cumplimiento al que el artículo alude puede ser de variada especie. Es válida cualquier

modalidad de pago legalmente prevista, siempre que su valor no exceda el monto del

crédito ya vencido.

El artículo, con toda razón, puntualiza que la deuda vencida y pagada debe ser de fecha

cierta. Esto es lógico, a fin de evitar que se simule una obligación anterior y se conceda

preferencia a un falso acreedor ante un acreedor auténtico, pero cuyo crédito no era

todavía exigible. El artículo 245 del Código Procesal Civil señala los casos en los que un

documento es considerado con fecha cierta.

Las obligaciones naturales, también llamadas morales o imperfectas, no son exigibles

jurídicamente. El pago o cumplimiento de este tipo de obligaciones es impugnable y se

admite el uso de la acción pauliana. No están protegidas por el artículo 198.11

11
. VIDAL RAMíREZ, Fernando. El acto jurídico, Gaceta_Jurídica, Lima 2002