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COLECCIÓN COMPLETA

DE TRATADOS

2° p. — 1.
DEL MISMO AUTOR

HISTORIA DE LOS PROGRESOS DEL DERECHO DE GENTES EN


EUROPA Y AMÉRICA, DESDE LA PAZ DE WESTFALIA HASTA
NUESTROS DÍAS, por Henrique W H E A T O N . Traducida al español y
a u m e n t a d a ; 2 vol. in-8°. — París 1861.

ANALES HISTÓRICOS DE LA REVOLUCIÓN DE LA AMÉRICA


LATINA, acompañados de los documentos, en su apoyo, desde
el año 1808 hasta el reconocimiento de la independencia de ese
extenso continente. — Están en venta los tres primeros tomos,
y en prensa el 4° y el S°. — Paris, 1864.

BESANZON, IMPRENTA DE J. JACQUIN.


COLECCIÓN HISTÓRICA
COMPLETA

DE LOS TRATADOS,
CONVENCIONES, CAPITULACIONES, ARMISTICIOS

T OTROS ACTOS DIPLOMÁTICOS Y POLÍTICOS

DE TODOS LOS ESTADOS DE LA AMÉRICA LATINA


Comprendidos entre el golfo de Méjico y el cato de Hornos,

DESDE EL AÑO DE 1493 HASTA NUESTROS DÍAS,

POR

CARLOS CALVO,
MIEMBRO CORRESPONSAL D E L INSTITUTO HISTÓRICO ,

M I E M B R O D E L A S O C I E D A D D E G E O G R A F Í A DE F R A N C I A ,

DE LA S O C I E D A D D E ECONOMISTAS DE PARÍS,

V DEL INSTITUTO HISTÓRICO í GEOGRÁFICO DEL RIO DE LA PLATA.

S E G U N D O P E R Í O D O .

DESDE LA REVOLUCIÓN

HASTA E L RECONOCIMIENTO DE LA INDEPENDENCIA.

TOMO PRIMERO.

PARIS,
EN LAS LIBRERÍAS

DE A. DURAND, I DE GARNIER HERMANOS, i DE H A C H E T T E Y O ,


Rue des G r è s , 7. I R u e des Saiots-l'ères, 6- 1 Boulevard S'-Germain, 7 7 .

E S P A Ñ A ,

EN LA LIBRERÍA DE BAILLY-BAILLIÈRE,
Madrid, plaza del P i í n c i p e Don Alfonso, 8 .

1864.
RESERVA DE TODO DERECHO.
ANALES HISTÓRICOS
DE LA REVOLUCIÓN

DE LA AMÉRICA LATINA.

A. — 1.
DEL MISMO AUTOR :

HISTORIA DE LOS PROGRESOS DEL DERECHO DE GENTES EN


EUROPA Y AMÉRICA , DESDE LA PAZ DE WESTEALIA HASTA
NUESTROS DÍAS, por Enrique WIIEATOX. Traducida al español y
a u m e n t a d a ; 2 r o l . in-8°. — Paris, 18CJ.

COLECCIÓN HISTÓRICA COMPLETA DE LOS TRATADOS, CON-


VENCIONES, CAPITULACIONES, ARMISTICIOS Y OTROS ACTOS
DIPLOMÁTICOS DE TODOS LOS ESTADOS DE LA AMÉRICA
LATINA comprendidos cutre el golfo de Méjico y el cabo de
Hornos, desde el año de 1493 hasta nuestros dios, precedida de
una Memoria sobre el estado actual de la América, de cuadros
estadísticos, de uti diccionario diplomático, y de u n a noticia histó-
rica sobre cada uno de los tratados mas importantes.

Esta obra está dividida en tres períodos :


El primero comprende la época colonial, 6 tomos in-8° ;
El segundo, desde la revolución hasta el reconocimiento de la inde-
pendencia ;
El tercero, el reconocimiento de la independencia hasla nuestros días.

BL'SANZON, IMPRENTA DE 1. JACQUI.N.


ANALES HISTÓRICOS
DE LA DEVOLUCIÓN

DE LA AMÉRICA LATINA,
ACOMPAÑADOS

DE LOS DOCUMENTOS EN SU APOYO.

DESDE EL A.NO 1 8 0 8
HASTA EL RECONOCIMIENTO DE LA INDEPENDENCIA DE ESE EXTENSO CONTINENTE.

GARLOS GALV.O,
MIKMI1RO C O R R E S P O N S A L D E L I N S T I T U T O H I S T Ó R I C O ,

1IIRUBHO D É L A S O C I E D A D DE C. E O C R A F í A DE F R A N C I A ,

DE LA SOCIEDAD DE ECONOMISTAS DE PARÍS ,

Y DEL INSTITUTO HISTÓRICO V GEOGRÁFICO DEL RIO D E LA PLATA

oo^oo

TOMO PRIMERO.

PARIS,

EN LAS LIBRERÍAS
DE A. D U R A N D , I DE GARNIER HERMANOS, | D E HACHETTE Y C , ia

Rue des G r e s , 7. | Rue des Saints-Pères, 6. | Boulevard S'-Germain, 7 7 .


ESPAÑA,
EN LA LIBRERÍA DE BAILLY-BAILLIÈRE,
8 6 4 . Don Alfonso, 8 .
Madrid, plaza del1Príncipe

RESERVA DE TODO DERECHO.


Esta obra sirve de segundo periodo á la Colección histórica de los
Tratados de la América latina del mismo autor.
INTRODUCCIÓN.

I.

Según lo ofrecimos en la introducción del primer periodo El autor


cumple lo ofrecido
de esta obra, es decir, de los seis primeros tomos que han en el

visto la luz pública y que comprenden la época colonial de primer período.

los Estados hoy independientes de la América latina, va-


mos á dar una idea rápida del estado social, industrial y
económico en que encontró la revolución á esos pueblos
al emanciparse de la metrópoli. Pero antes de hacerlo,
cúmplenos ofrecer la expresión de nuestra gratitud á las
sociedades de sabios y á la prensa europea y americana í ), 1

(1) Véanse las siguientes publicaciones bibliográficas :


Le Journal des Savants de Paris del mes de mayo de 1 8 6 2 , pág. 322.
La Revue des Deux-Mondes del 1° de setiembre de 1862, pág. 237. Le Mo-
niteur universel del 17 y del 20 de diciembre de 1862. La France del 14 de
noviembre de 1862. La Revue du Monde colonial del 15 de octubre de
1862, pág. 305. L'Opinion nationale del 30 de junio de 1863. Le Mémorial
diplomatique, n» 31. The Home and Foreign Review del mes de julio de 1863.
Journal des Economistes del año 1863. Bulletin de l'Académie des sciences
politiques et morales en la sesión del mes de noviembre de 1863, pág. 185.
Le Journal des Savants de Gœttingue, 1863, n° 7, pág. 250. Le Précurseur
VI INTRODUCCIÓN.

que nos han hecho el honor de aplaudir en términos su-


mamente benévolos la aparición de un libro que, aun
cuando está destinado á prestar abundantes materiales á las
ciencias y á la historia de ese extenso continente, estábamos
lejos, lo confesamos, de esperar tan señalados testimonios.
„ Entre estos, no podemos dispensarnos de colocar en pri-
1,0
mera línea y reproducir íntegramente los honrosos
conceptos con que el soberano de la gran nación francesa
se ha dignado estimularnos por intermedio de su honorable
ministro de negocios extranjeros. Hé aquí ese documento :

MINISTERIO D E RELACIONES EXTERIORES.

« Paris, 9 de abril de 1863.

j SEÑOR,

J> Me apresuro á haceros saber que á proposición mia,


y por decreto del -4 de este mes, el Emperador os ha confe-
rido la cruz de oficial de su orden imperial de la Legión
de honor. Su Majestad ha querido daros un testimonio de
su estimación particular y de su alta satisfacción con mo-
tivo del sabio trabajo histórico que publicáis sobre los tra-
tados antiguos y modernos de la América latina y que le
habéis dedicado.
» Me congratulo de haber tenido la ocasión de atraer
sobre vos esta distinción, de que sois tan digno, y trasmi-
tiéndoos las insignias de la orden, os dirijo con placer mis
felicitaciones sinceras.

d'Anvers del 13 de enero de 1862. La Época de Madrid del 21 de noviem-


bre de 1862. El Mercurio de Lima del 19 de setiembre de 1863. El Ferro-
Carril de Santiago del 22 de enero de 1863. Los Andes de Guayaquil del
23 de enero de 1864. Y en otros muchos diarios de Europa y América, que
sería largo referir.
INTRODUCCIÓN. VII

» Recibid, Señor, las seguridades de la consideración mas


distinguida con que tengo el honor de ser
s Vuestro muy humilde y obediente servidor,
» DROUYN DE LHUYS. »
Al señor D. Carlos Calvo, etc., etc.

Las opiniones que hemos emitido en la Memoria sobre Observaciones


que han merecido
el estado actual de la América, han merecido algunas obser- las opiniones
vaciones por uno de nuestros ilustrados bibliógrafos, las emitidas
en la Memoria.
cuales después de bien estudiadas creemos sinceramente
que están fondadas en una extrema susceptibilidad nacional,
de que, sea dicho de paso, muy poco nos hemos preocupado
al referir con verdad y sin pasión los hechos históricos que
provocaron nuestra emancipación política, hechos que por
otra parte están amplificados y corroborados por eminentes
historiadores y publicistas de todos los países, y con espe-
cialidad de la madre patria misma.
Mal podríamos nosotros, hijos de Españoles, contribuir Razones
eu que se fundan.
al descrédito de nuestra madre patria, que amamos como
se ama á sus padres; pero, como escritores imparciales,
no nos creeríamos á la altura de nuestra misión si alterá-
semos la verdad histórica para halagar mezquinas preocu-
paciones. Por el contrario, creemos haber abundado en
pruebas irrecusables de nuestra imparcialidad, no avan-
zando una sola aserción que no esté autorizada por hechos
ó por documentos; y á falta de estos en casos trascenden-
tales, cuando las opiniones de los historiadores americanos
están en desacuerdo con las de los Españoles, hemos cui-
dado de someter ambas al juicio recto del lector imparcial.
Entre los cargos mas serios que se nos hacen se ha dicho: Cargos
que se hacen
« Que en nuestro trabajo predomina un espíritu de mar- al autor.
cada parcialidad contra la España, especialmente en lo rela-
tivo á su sistema colonial;
VIII INTRODUCCIÓN.

» Que los nuevos Estados hispano-americanos han retro-


' cedido de tal modo en su riqueza, población, industria y co-
mercio desde la emancipación política, que en su estado actual
son muy inferiores á lo que fueron en la época colonial. »
Nos parecen tan inconsistentes é infundadas que habría-
mos deseado pasarlos inapercibidos; pero como ellos entran
en el terreno de las ideas que debemos desarrollar en este
trabajo, fácil nos será rebatirlos sin desviarnos de nuestro
propósito, y sin que nos sea necesario hacer el menor
esfuerzo de erudición y de. lógica.
El autor los rechaza Comenzaremos por declarar del modo mas perentorio,
c
ciMa'his'loria. I
u e
d hemos dicho en nuestra Memoria que pueda
n a a

justificar el irreflexivo cargo que se nos hace de ingratitud


y desafección por nuestra madre patria. Dijimos entonces,
comparando los distintos sistemas de colonización que
existían entre los dominios de Su Majestad Católica y los de
la Gran Bretaña, — « que las leyes de Indias condenaban á
muerte al Hispano-Americano que comunicase con un ex-
tranjero ;» y lo afirmamos de nuevo, permitiéndonos invitar
á nuestro ilustrado contradictor para que consulte la
ley vn, tít. LXXXVII de la Recopilación; ella dice textual-
mente : Se prohibe á los habitantes de la América espa-
ñola, bajo pena de muerte, traficar con el extranjero, sea
cual fuere el pretexto. Agregábamos entonces, para fun-
dar nuestra opinión sobre el estado de atraso en que en-
contró la revolución á nuestros pueblos, q u e — « mientras
esas leyes se ejecutaban con un rigor extremo en la Amé-
rica española, el gobierno colonial del Norte recibía con
los brazos abiertos al emigrante europeo, con cuyo con-
curso se acrecentaba y aumentaba desde entonces la pobla-
ción, la educación y los progresos de la civilización moderna.
» El contraste que desde entonces ofrecia la administra-
ción de ambas Américas, debia mas tarde producir sus
INTRODUCCIÓN. IX

consecuencias lógicas, así como á su vez debia la madre


patria recoger el fruto de tan funesta semilla. 3»
¿ Y es esta apreciación la que ha podido atraernos
una condenación tan tremenda como inmerecida? Sin em-
bargo no incurriremos á nuestro turno en el mal gusto de
hacer una larga disertación sobre un punto de historia
tan conocido y al alcance de todo el que quiera tomarse el
trabajo de estudiar la época colonial; nos limitaremos
pues á contestar á nuestro contradictor con el discurso re-
cientemente pronunciado en el congreso por uno de los
primeros oradores de la España regenerada, cuya elocuente
y autorizada palabra bastará para llevar la convicción
al ánimo de los incrédulos. Hé aquí cómo el señor Rios
Rosas explica y compara el régimen de ambas colonias y
las causas predominantes del atraso en que vivió cerca de
cuatro siglos, y se encontraba aun al emanciparse nuestra
infortunada América :
« Señores, en América hay dos razas europeas, dos pue-
blos que han llevado la civilización á sus remotos confines;
el pueblo que se llamaba hasta fines del siglo pasado la
Nueva Inglaterra, y el pueblo que se llamaba hasta ayer
la Nueva España.
» Señores, los que constituyeron el pueblo de la Nueva
Inglaterra no fueron colonos enviados allí por su gobierno,
ni apoyados allí por la protección del gobierno; eran
unos proscritos que emigraban á aquellos climas, hasta
cierto punto contra la voluntad de su gobierno, que huían
allá buscando una tierra extranjera donde pudieran vivir
en paz y en libertad lejos de su gobierno, que á su juicio
les oprimía. No eran unos aventureros sin fortuna; eran
hombres que todos ocupaban una mediana posición social,
que tenían con qué vivir en su patria; eran hombres aco-
modados, de costumbres austeras, de gran regularidad de
X INTRODUCCIÓN.

vida y de conducta, que llevaban consigo sus mujeres é


hijos; eran hombres que todos estaban sometidos á un
mismo nivel social; que todos procedían de una misma
clase, la clase media; eran hombres que primero por la
tradición y las instituciones de su patria, luego por las
grandes luchas á que habían asistido como actores y como
testigos, tenian el sentimiento de la libertad, los hábitos y
las ideas de la libertad, la posesión, el conocimiento re-
flejo, el fanatismo de la libertad; eran los depositarios, los
representantes mas genuinos del principio de libertad;
eran los órganos de la libertad humana en todas sus mani-
festaciones, de la libertad municipal, de la libertad civil,
de la libertad política, de la libertad religiosa....; Así, Se-
ñores, aquél pueblo fundó su sociedad con la tradición y
con la religión, principios necesarios de toda sociedad hu-
mana, y con la libertad, elemento fecundo de toda sociedad
destinada á un rápido desarrollo. Por estas razones esta
sociedad ha podido vivir y crecer con un maravilloso de-
sarrollo por espacio de mas de cien años, casi sin mas
freno que el freno de la autoridad de Dios, casi destituida
del freno de la humana autoridad.
» Pues bien, Señores : esta sociedad, cuando sobrevino
su revolución, se hallaba en estado de república; era una
verdadera república ; todo era allí republicano; las institu-
ciones municipales, las civiles, las políticas, los sentimien-
tos, los hábitos, las costumbres, el modo de ser, los prin-
cipios, las ideas, la vida íntima, la vida privada, todo era
republicano. Cuando se consumó la revolución, no hubo
que hacer mas que una cosa, no hubo que hacer mas sino
cambiar la cúpula de aquel edificio y sustituirle otra nueva
cúpula. ¿ Por ventura, en aquel país, cuando el poder su-
premo quedó vacante, cuando se hubo de constituir el po-
der central, quién pensó en llamar á la dominación de
INTRODUCCIÓN. XI

aquella sociedad á un príncipe de la casa de Hanóver?


¿ Quién habia de haber tenido ese ensueño ? ¿ Cómo habia
de haberse ocurrido á nadie esa monstruosidad?
» ¿ Y en la América española? En la América española
¿ quiénes fueron los hombres que la conquistaron y pobla-
ron? Fueron soldados enviados por el rey de España; sol-
dados y vasallos de Carlos V y de Felipe II; aquellos hom-
bres que no habian comprendido los últimos movimientos
de la libertad espirante en su patria ; aquellos hombres que
no habian comprendido las insurrecciones de Castilla, de
Valencia, de Aragón; aquellos hombres que, en la región de
las ideas, así como en la de los sentimientos, no compren-
dían mas que la obediencia pasiva en el orden religioso, la
obediencia pasiva en el orden político ; aquellos hombres,
representantes solamente y solamente órganos del principio
de autoridad, fueron los que poblaron la América espa-
ñola, y el principio de autoridad en todas las regiones y en
todas las relaciones el único principio que implantaron en
la América española. Con ese principio, en ese solo y ex-
clusivo principio fundaron aquella sociedad, y le desenvol-
vieron de tal suerte, que manifestándose allí ese principio
en proporciones aun mas exageradas que se habia manifes-
tado jamas en la metrópoli, se fundó allí un despotismo, pa-
ternal en verdad, pero el despotismo mas grande que ha
conocido la humanidad en los tiempos modernos, lo mismo
en el orden religioso que en el orden político, en el orden ad-
ministrativo, en el orden fiscal. Ahí están las disposiciones
del consejo de Indias; ahí está ese conjunto, bajo un punto
de vista admirable por el celo y por el amor hacia la raza
conquistada, bajo otro punto de vista bárbaro por la pros-
cripción de todo lo extraño, de todo lo nuevo. En Indias,
las ideas, lo mismo que las manufacturas, todo era contra-
bando. La deificación de la autoridad real bajo el doble
XII INTRODUCCIÓN.

concepto de poder político y de poder religioso, fué la consti-


tución de la América española, porque el rey allí casi era
papa.
> De esa manera se constituyó aquella sociedad; de esa
manera vivió cerca de cuatro siglos, de esa manera llegó á
la revolución. Porque.la sociedad de la metrópoli en con-
tacto con la Europa, testigo y hasta cierto punto víctima de
las revoluciones europeas, en presencia de una autoridad
mas templada y discreta aquí que en el otro hemisferio, la
sociedad de la metrópoli veía, oía, estudiaba, aprendía,
meditaba, hacía todo lo que le era imposible hacer á la so-
ciedad de América, donde las costumbres, y esto hasta
hace pocos años, se habían conservado y petrificado de tal
suerte, que las costumbres de Manila, de Lima y de Méjico
eran, hace cuarenta años, las mismas de la España al adve-
nimiento de Felipe VW. s>
Resulta de la erudita exposición hecha por el emi-
nente orador español, que el estado de la educación en que
la revolución encontró á los pueblos hispano-americanos,
era la misma en que la dejó el gobierno de Carlos II al ad-
venimiento de Felipe V; es decir, que durante mas de un
siglo esos pueblos no habian dado un solo paso en el ca-
mino de la civilización moderna. — ¿ Qué mas hemos dicho
nosotros en las pocas palabras que hemos consagrado á
ese período ? Dilucidado de un modo tan satisfactorio ese
punto de historia por el señor Rios Rosas, sería redun-
dante é inconducente abundar en otras citas en apoyo de
nuestros asertos, los que por otra parte se encuentran de-
sarrollados en el curso de nuestro trabajo. Destruido, pues,
como creemos, el primero de los cargos de nuestro ilus-

(1) Discurso del señor Rios Rosas, con motivo de la cuestión mejicana,
en el congreso de diputados, en la sesión del 13 de enero de 1863.
INTRODUCCIÓN. XIII

trado contradictor, nos ocuparemos del segundo, el cual,


sin duda alguna, comprende la época mas interesante y que
menos se conoce de la vida de esos pueblos.

II.

Para llegar al resultado que nos proponemos, es decir, IMo.Io


cómo el autor
para poner en evidencia los groseros errores que se come- destruye
ten en pleno siglo xix, haciéndonos aparecer en un es- el segundo cargo.

tado de atraso mayor al que se encontraba la América


española al emanciparse de la metrópoli, nos es indispen-
sable tomar las cosas, como punto de partida, desde el
período mas floreciente de la época colonial, para compa-
rarlo con el presente, sin desviarnos de la estadística y de
los guarismos oficiales, ó, lo que es lo mismo, del terreno
práctico, porque ese es el único sólido en que puede y
debe apoyarse toda argumentación seria.
Veamos, pues, cuál era el estado y desarrollo de la ri- Estado
del comercio,
queza, de la industria y del comercio de las colonias his- industria, etc.,
pano-americanas á principios del siglo xix, en que se pre- al principio
del siglo X I X
pararon los acontecimientos que sellaron su independencia. en la
América española.
Méjico, que era una de las mas prósperas de las colo-
nias españolas en América, en esa época, contaba con una Superficie
y situación
superficie de U8,000 leguas cuadradas de territorio l ), de 1
del vireinato
de Méjico.
las cuales dos terceras partes en la zona templada, el resto en
la zona tórrida, que goza, á causa de la extrema elevación
de sus colinas, de una temperatura análoga á la de la prima-
vera en el centro déla Italia y de la España.
Esa gran extensión de territorio, una de las mayores de Su pohlai

esa parte del mundo de Colon, solo contenia una población

(1) Véase el cuadro n» 1, sobre la superficie y población de la América


española, etc.
XIV INTRODUCCIÓN.

de cinco millones ochocientos cincuenta mil habitantes, di-


Composición vididos entonces del modo siguiente: dos millones y medio
de la población
du Méjico.
de indígenas, un millón de Mejicanos de origen español, se-
tenta mil Españoles europeos, y dos millones doscientos
setenta mil mestizos W.
Grande fertilidad Los cereales, cultivados bajo la zona tórrida en todos los
de su suelo
y sus diferentes terrenos que están en una elevación de quinientas á seis-
producciones.
cientas toesas de altura sobre el nivel del mar, se reproducen
en la proporción de veinte y cuatro granos por uno. El ma-
guey puede considerarse como la viña de los indígenas. La
cultura de la caña dulce habia hecho en pocos años rápidos
progresos. Del puerto de Vera Cruz se exportaban anual-
mente once millones de libras, equivalentes á 6,500,000
francos. Las costas occidentales producen algodón de la
mas rica calidad, así como cacao y añil. La vainilla de los
bosques de Quilato se cosechaba anualmente novecientos
millares. El tabaco se cultivaba con esmero, y es de supe-
rior calidad en los distritos de Orizaba y Córdoba; la cera
abunda en Yucatán; la cosecha de la cochinilla de Oajaca
era de ochocientas mil libras por año ; el ganado vacuno
se habia multiplicado considerablemente en las provincias
interiores ( ) y en las costas orientales, entre Panuco y
2

Huasacualco. Los diezmos del clero, cuyo valor designa el


crecimiento del producto, han tenido un aumento de un
quinto desde 4800.
El produelo Pero lo que distingue mas particularmente á Méjico de
de sus minas
sobrepasa las demás poblaciones americanas, es el producto de sus
el de lus otras
colonias.
(1) HUMBOLDT, tomo I, pág. 368.
( 2 ) Se daba el nombre de provincias interiores á la extensión del territorio
que se encuentra al norte y al norueste del reino de la Nueva Galicia. Ellas
comprendían : I el pequeño reino de León, 2 la colonia del Nuevo San
o O

Andrés, 3 » Tejas, 4° Nueva Vizcaya, 5 ° la Sonora, 6° Cahahuila, 7° Nuevo


Méjico. Todas ellas ocupaban una extensión de 5 9 , 3 7 5 leguas cuadradas, po-
bladas por 3 5 9 , 2 0 0 habitantes.
INTRODUCCIÓN. XV

minas. Hasta la guerra de la independencia, se estimaba


anualmente en mil seiscientos kilogramos de oro y quinien-
tos treinta y siete mil de plata, avaluados en 23,000,000 de
pesos ó 115,000,000 de francos, igual á la mitad del valor
del producto de los metales preciosos que se exportaban
anualmente de las minas de las dos Américas.
La casa de moneda de Méjico ha suministrado, desde él Cantidad se!Imía

año 1690 á 1 8 0 3 , mas de 1,353,000,000 de pesos ó ~ ™


6,765,000,000 de francos. Tres de los distritos de minas, ^ " ^ " " ' j ' . 0 0

desde 1690 á 1303.


Guanajuato, Zacatecas y Catorce, que forman un grupo
central entre los 21 y 24 grados de latitud, producían casi la
mitad de lodo el oro y plata que se extraían anualmente de
las minas de la Nueva España. El filón solo de Guanajuato,
mas rico que el del mineral de Potosí, suministraba anual-
mente, término medio, ciento treinta mil kilogramos de
plata, ó una sexta parte de toda la plata que se exportaba
de América anualmente hasta la guerra de la independen-
cia í ) . La sola mina de Velenciana, en la cual los gastos de
1
M^n»
explotación excedían á cuatro millones y medio de fran- de l a s minas
tle Guanajuato,
cos, no ha cesado de producir anualmente á sus propie- Zacatecas y Cuto? re.

tarios durante cuarenta años un beneficio neto de tres


millones de francos, elevándose algunos años á seis mi-
llones. Esos productos explican la fortuna de algunas gran-
des casas de España que gozan de inmensas rentas. Los
desmontes que habian ocasionado las minas debían haber
estimulado la agricultura en los alrededores, pero en ge- Limitado desarrollo

neral, las especulaciones se inclinaban á ese género de ri- e m f „ t n agrkoias.

queza con preferencia á las empresas agrícolas, que eran


limitadas y en mucha menor escala.
Según el sabio Humboldt, la riqueza de las l i l l I l c l S m6Jl" Valor iitlitnseco t

canas consiste mas en la abundancia que en el valor inlrín- 'iTs^T^?


de Méjico.

[Ij Véase'el cuadro n° 4-.


XT I INTRODUCCIÓN.

seco de los minerales de plata; ese valor no se eleva, término


medio, mas que á 0,002 (ó tres á cuatro onzas por quintal
de cien libras). La cantidad de minerales que se extraía por
medio del mercurio y de la fundición estaba en la propor­
ción de 3 1/2 á 1. El procedimiento de la amalgamación,
de que se servían, era muy largo y causaba una gran
pérdida de mercurio ; esa pérdida en la Nueva España se
elevaba á setecientos mil kilogramos por año ó catorce mil
quintales. Es de presumir que las cordilleras mejicanas
suministrarán en adelante el mercurio, fierro, cobre y
plomo necesarios para el consumo interior №.
Industria La industria manufacturera de Méjico, en la época colo­
manufacturera.
nial, en su mayor desarrollo no ha alcanzado á producir
mas de 7 á 8 millones de pesos anuales, es decir, 35
á 40 millones de francos. Las curtiembres , fábricas
de paño y telas de algodón, pueden adquirir gran incre­
mento, cuando la mano de plomo del despotismo y de la
guerra civil hayan desaparecido de esos ricos territorios,
porque la libertad y la paz, como elementos mas preciosos
de la industria, la elevarán á un grado de prosperidad que
no han conocido otros pueblos.
Término medio El comercio de importación y exportación que ha hecho
del comercio
de importación Méjico en su último período colonial, es decir, el de su
y de exportación
mayor desarrollo de riqueza, comprendido entre los años
hecho
por el viretnato 1800 á 1804, término medio, era el siguiente :
de Méjico
en su mayor Importación de manufacturas españolas y extranjeras,
desarrollo.
20,000,000 de pesos, — 100,000,000 de francos.
Exportación de productos agrícolas é industria manu­
facturera, 6,000,000 de pesos, 30,000,000 de francos.
Las minas de oro y plata producían 23,000,000 de pesos,
de los cuales 8 á 9 millones de pesos por cuenta del

(1) HUMBOLDT, tomo V , pág. 85.


INTRODUCCIÓN. XVII

rey. Por consiguiente, deduciendo de los 15,000,000 de


pesos restantes 14,000,000 para soldar el excedente de la
importación sobre la exportación, resulla que el nume-
rario aumentaba apenas de 1,000,000 de pesos (5,000,000
de francos) por año.
Las rentas se han elevado en la misma época á
20,000,000 de pesos ó 100,000,000 de francos, de los cuales
27,500,000 francos del producto de las minas de oro y
plata, 20 millones de la hacienda de tabaco, 15 millones de
alcabalas, 6,500,000 capitación de los Indios, y 4 millones
del impuesto sobre el maguey, especie de vino que con-
sume el pueblo.
La situación de Méjico, capital de eso bello país, ofrece
ventajas inapreciables, consideradas en sus relaciones con
el resto del mundo civilizado. Colocado sobre un istmo,
bañado por el mar del Sur y el Océano Atlántico, está des-
tinado á ejercer una grande influencia sobre el resto del
continente americano.
Un publicista notable, que escribia sobre ese rico país á
principios del siglo xix, ha dicho : « Un soberano que
rija ese Estado por leyes constitucionales y liberales, podrá
elevarle al rango de las primeras potencias del mundo ; en
menos de cinco semanas podría comunicarse con la Europa
y en seis semanas con las islas Filipinas y el Asia i ). » 1

El territorio de la Nueva España solo, bien cultivado,


podria producir y bastar al consumo del globo en azúcar,
cochinilla, cacao, café, algodón, granos, cáñamo, aceite,
seda y vino ; suministraría toda clase de minerales sin
excluir el mercurio, — así como las mas ricas maderas de
construcción. La abundancia de fierro y cobre favorecería

(1) La comunicación de Méjico con la Europa se hace hoy en menos de


quince dias.