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2.

DE LA POSESION
LAS DISTINTAS RELACIONES REALES, CONCEPTO Y CLASES
El concepto de las relaciones reales lo da el jurista platense Alberto Molinario con
el siguiente, “Toda relación instantánea o estable, existente entre una persona y un
bien, instituida de acuerdo –o en contra- de lo dispuesto por la ley, o que resulta ser
absolutamente indiferente a ésta; así como también las que la ley establece en
forma abstracta y que se traducen en un conjunto de requisitos exigidos por aquélla,
sea para conceder a las relaciones reales concretas ciertos efectos, o para
identificarlas y clasificarlas” es decir que una relación real es aquella que existe
entre una persona y un bien. En cuanto a lo que son las clases de las relaciones
reales existe la yuxtaposición local que es un contacto material no voluntario, en la
yuxtaposición no hay ninguna voluntariedad de quien se encuentra en relación con
la cosa y se encuentra en relación con la cosa o por una causalidad y hasta
ignorándolo, o forzado con el deber de tener la relación aunque él quizás no quisiera
tenerla. En segundo lugar existe la tenencia que es simplemente el poder efectivo
sobre la cosa y se regula en el artículo 87 del Código Civil en el inciso segundo
ARTÍCULO 87. (NOCIÓN).-
I. La posesión es el poder de hecho ejercido sobre una cosa mediante actos que
denotan la intención de tener sobre ella el derecho de propiedad u otro derecho
real.
II. Una persona posee por sí misma o por medio de otra que tiene la detentación
de la cosa.
En la tenencia quien está en relación con la cosa no pretende ejercitar un derecho
real sino un derecho de otro tipo, un derecho personal, que le permite gozar de la
cosa pero está reconociendo que la titularidad del derecho real pertenece a otro. Y
en último lugar se encuentra la cuasi – posesión que indica que dos posesiones
iguales y de la misma naturaleza no pueden concurrir sobre la misma cosa,
empleándose en dos sentidos cuando hay un nudo propietario a quien se reconoce
la posesión de la nuda propiedad, y cuando hay un usufructuario que tiene la
relación de hecho con la cosa para aprovecharla; también para calificar el hecho
posesorio cuando no recae sobre cosas sino que sobre bienes o derechos.
CONCEPTO DE POSESION
La posesión es la relación de la persona con la cosa que le permite ejercer sobre
ella actos materiales. El código civil argentino define a la posesión como “cuando
una persona por sí o por medio de otra, ejerce un poder de hecho sobre una cosa,
comportándose como titular de un derecho real lo sea o no. Analicemos
detenidamente su contenido” en su artículo 1909.
NATURALEZA JURIDICA DE LA POSESION
Se basa en dos formas como hecho y como derecho:
FORMA AUTOR CONTENIDO
Es un hecho pero que da a
COMO HECHO Savigny nacimiento consecuencias
legales
Es un hecho en relación con su
COMO HECHO Molitor causa y un derecho en relación
a sus efectos
Derecho es todo interés
COMO DERECHO Ihering jurídicamente protegido, por lo
tanto posesión es un derecho
Señala que el hecho es el
señorío del hecho sobre la
cosa, también que todo hecho
del que el ordenamiento jurídico
COMO DERECHO Wolff
hace derivar las consecuencias
de la posesión, y que es el
conjunto de derechos derivados
del señorío sobre la cosa
En el código civil la posesión es un hecho tal como se demostró en el artículo 87.
ELEMENTOS DE LA POSESION
Lo son el corpus y el animus. El corpus es considerado como el elemento material
y es aquel poder físico que se ejerce sobre la cosa con voluntad jurídica relevante.
Este elemento no solo existe cuando hay contacto con la cosa sino también cuando
ese contacto puede ser ejercido en cualquier momento. El animus es de carácter
psicológico, consiste en ejercer los actos materiales con la intención de conducirse
como propietario a título de dominio de la cosa. Existen dos teorías que explican
este elemento:
1. Teoría Subjetiva: Para esta corriente el animus significa la intención de
comportarse como lo haría el propietario pero sin embargo hay algunas
figuras en que se reconocen la posesión sin tener la intención de tener la
cosa para sí como el caso del acreedor pignoraticio. En lo objetivo que es el
corpus se da la posibilidad física de disponer de la cosa con exclusión de otra
persona, mientras que en lo subjetivo que es el animus es tener la cosa para
sí, sin reconocer en otra persona un derecho de propiedad y tratar la cosa
como propia. (SAVIGNY)
2. Teoría Objetiva: Es la voluntad consciente de estar en una relación de
dominio sobre la cosa y lo que separa la detentación y la posesión de la mera
necesidad, son suficiente las condiciones exteriores de la relación posesoria
para que haya posesión y no lo habrá cuando la ley le niegue la existencia
por mediar una causa detentionis. (IHERING)
CLASES DE POSESION
Existen dos clases de posesión la legítima y la ilegitima, la legítima es aquella que
cuando sea el ejercicio de un derecho real constituido de conformidad a las
disposiciones del código la posesión legítima se presume en lo que se pose porque
pose y es legítima la posesión de un mueble cuando media la boleta de
compraventa. La posesión ilegitima se dará cuando se tenga sin título faltando la
causa fuente del derecho o si es que se tiene por un título nulo ya sea por razones
de fondo o de forma, también si se adquiere de quien no tenía derecho de poseer
la cosa o simple si es que no tenía derecho a trasmitirla. La posesión ilegitima se
subdivide en dos partes de buena fe y de mala fe. De buena fe es cuando el
poseedor por ignorancia se persuadiere de su legitimidad como lo indica el artículo
93 del Código Civil en su primer inciso, la buena fe tiene dos elementos el subjetivo
que consta de que es la creencia de estar ejerciendo un derecho real constituido de
acuerdo al código y el objetivo que es un título que afianza esa creencia y puede
ser un justo título o un título putativo, el justo título es aquel que tiene una apariencia
de legalidad pero se da una falencia en el transmitente, el justo título es un título
formalmente valido pero que adolece un defecto que hace que no sea perfecto y
estos defectos son que el titulo emane de una persona que no es el propietario de
la cosa o si es que ha sido otorgado por una persona incapaz; el titulo putativo es
un título formalmente valido que puede no tener existencia en virtud de otras
circunstancias y por lo tanto solo exista la creencia del poseedor, o si es un título
verdadero pero no estar referido a la cosa poseída. Cuando la posesión es de mala
fe es en dos partes si es simple o si es viciosa, es simple cuando es una especie
por exclusión y hay mala fe simple cuando no hay buena fe, es viciosa cuando no
destruye la posesión sino que la hace jurídicamente inútil, su consecuencia es que
no confiere al poseedor el ejercicio de las acciones posesorias ni da lugar a la
prescripción adquisitiva, puede ser sobre muebles o inmuebles.
VICIOS DE LA POSESION
Consta de cuatro formas:
1. Violencia: Puede ser tanto material o moral y es indiferente que se ejerza por
el propio poseedor o por sus agentes y contra el mismo dueño de la cosa o
contra la persona que la tenga a su nombre, es temporal y relativa.
2. Clandestinidad: Cuando se toma furtiva u ocultadamente para sustraerla al
conocimiento de los que tenían derecho a oponerse
3. Equivocidad: No debe existir error en la superficie que se está poseyendo,
que generalmente se produce en las propiedades en lo pro indiviso, donde
unos de los copropietarios posee erróneamente la parte que no le
corresponde.
4. Discontinuidad: Es decir la posesión debe ser continuada, no deben existir
vacíos en el tiempo, es decir no puede existir interrupciones de tiempo en la
posesión, porque lo contrario haría la usucapión inviable.
CONCEPTO DE ADQUISICION
La posesión se adquiere a través del Corpus y el animus, es decir tener la cosa y
tener la intención de comportarse como propietario.
CONCEPTO DE CONSERVACION
De la misma forma se conserva la posesión con el corpus y el animus más los actos
de conservación de la cosas, es decir realizar construcciones que sean útiles o de
mero recreo, debiendo el propietario indemnizar por dichos gastos al poseedor.
PERDIDA DE LA POSESION
La posesión se pierde cuando desaparecen los 2 elementos, es decir el corpus y el
animus. Este caso se puede presentar en los actos de transferencia de propiedad
donde la cosa pasa a ser de propiedad de otra persona y el enajenante estaría
perdiendo esos dos elementos que pasaran a ser de otro sujeto; asimismo podrá
ocurrir en las cosas abandonadas donde se presentara una renuncia voluntaria a
los citados elementos.
EFECTOS DE LA POSESION
La posesión se encuentra protegida contra las acciones jurídicas ejercitadas por
tercero, por una presunción de propiedad, protegida a través de las acciones de
interdictos establecidas en el Art. 1461, 1462 del Código Civil. Asimismo la posesión
puede originar la adquisición del Derecho de propiedad que será inmediata cuando
se trate de cosas de nadie o cosas abandonadas y la adquisición será mediata
cuando se adquiera la propiedad a través de la usucapión. Lo que no significa
tampoco que deja desprotegido al verdadero propietario quien tiene la acción
reivindicatoria para recuperar su dominio sobre la propiedad conforme establece el
Art. 1453 CC. En cuanto a los bienes muebles la posesión vale por título por tanto
se presume que el poseedor es el propietario de la cosa y quien deberá desvirtuar
que no lo es, será el verdadero propietario, obviamente a través de un proceso
donde se deberán aportar todo tipo de pruebas.
ARTÍCULO 1453. (ACCIÓN REIVINDICATORIA).-
I. El propietario que ha perdido la posesión de una cosa puede reivindicarla de
quien la posee o la detenta.
II. Si el demandado, después de la citación, por hecho propio cesa de poseer o
de detentar la cosa, está obligado a recuperarla para el propietario o, a falta de
esto, a abonarle su valor y resarcirle el daño.
III. El propietario que obtiene del nuevo propietario o detentador la restitución de
la cosa, debe rembolsar al anterior poseedor o detentador la suma recibida
como valor por ella.
ARTÍCULO 1461. (ACCIÓN DE RECUPERAR LA POSESION).-
I. Todo poseedor de inmueble o de derecho real sobre inmueble puede entablar,
dentro del año transcurrido desde que fue despojado, demanda para recuperar
su posesión, contra el despojante o sus herederos universales, así como contra
los adquirentes a título particular que conocían el despojo.
II. La acción se concede también a quien detenta la cosa en interés propio.
ARTÍCULO 1462. (ACCIÓN PARA CONSERVAR LA POSESION).-
I. Todo poseedor de inmueble o de derecho real sobre inmueble que sea
perturbado en la posesión puede pedir, dentro de un año trascurrido desde que
se le perturbó, se le mantenga en aquella.
II .La acción se concede si la posesión ha durado por lo menos un año en forma
continua y no interrumpida.
III. La posesión adquirida en forma violenta o clandestina, no da lugar a ésta
acción, a menos que haya transcurrido un año desde que cesó la violencia o
clandestinidad.
Savigny otorga al poseedor el ejercicio de los interdictos y acciones posesorias y
ser de condición indispensable para la adquisición del dominio por usucapión,
Salvat añade que unido a la buena fe crea a favor del poseedor de cosas muebles
la presunción de propiedad.
EFECTOS DE LA POSESION DE COSAS MUEBLES
En el derecho romano se admite la reivindicación de cosas muebles cuando fue
enajenado por un no propietario, en contraposición se da a favor del poseedor una
usucapión breve. El principio de posesión vale por título en su naturaleza jurídica se
basa en una prescripción instantánea según los franceses, es una adquisición legal
de la propiedad según los bolivianos y es una presunción de propiedad según los
argentinos. Sus fundamentos normativos son en dar seguridad al tráfico comercial,
proteger la buena fe del adquiriente, favorecer la circulación de riqueza y sancionar
al titular del dominio por haber depositado mal su confianza.
REIVINDICACION DEL BIEN
La reivindicación, es una acción real, pues nace de un derecho que tiene este
carácter, el dominio, el cual le permite exigir el reconocimiento de ese derecho, y
consecuentemente la restitución de la cosa por el tercero que la posea Para que la
acción reivindicatoria, que se fundamenta en un derecho real, quede subordinada a
la acción personal de nulidad, es necesario que se deriven de un mismo hecho, es
decir que primero haya nacido una acción personal entre el demandante y el
causante del actual poseedor, que los vincule contractualmente, para que luego
nazca de esa obligación, la acción real de parte del demandante, contra el tercero
que está en posesión del inmueble. Para efecto de establecer los elementos de la
acción reivindicatoria, lo que se requiere es que se pruebe quien es el actual
poseedor del bien, pues contra él se dirige la acción, no importa cuánto tiempo lo
ha tenido en su poder, sino que en el momento de solicitarla la tiene. La acción de
nulidad, que es personal, se dirige contra los que celebraron el acto o contrato nulo
y contra los posteriores propietarios; y la acción reivindicatoria, que es real, contra
el actual poseedor de la cosa, y ésta prospera sólo si es acogida la primera. Son
tres los principales puntos que deben de establecerse o probarse por la persona
que ejerce la acción de dominio o reivindicación en el proceso respectivo: el dominio
de la cosa por parte del actor; la posesión de la cosa por el demandado; y, la
identificación o singularización de la cosa reivindicada. La acción reivindicatoria es
una acción real, pues nace del derecho de dominio que tiene este carácter; está
dirigida a obtener el reconocimiento del citado derecho y la restitución de la cosa a
su dueño. El carácter real de la acción reivindicatoria, se distingue de otras acciones
de restitución, nacidas de relaciones contractuales obligatorias, las cuales son de
naturaleza personal, como las acciones del arrendador, del comodatario, etc. que
pueden interponerse por el que está ligado contractualmente con el demandado,
sea o no dueño de la cosa cuya restitución se persigue. La acción real de
reivindicación, la otorga la ley, al propietario de una cosa singular de la que no está
en posesión, para que la ejerza contra la persona que está poseyéndola. Todas las
reglas del título de la reivindicación, se aplican al que posee a nombre ajeno,
reteniendo indebidamente una cosa raíz o mueble, aunque lo haga sin ánimo de ser
señor o dueño, es decir, aunque sea mero tenedor, porque la citada disposición, sin
hacer excepciones, en forma expresa, amplía, extiende, todo lo regulado respecto
al poseedor de cosa ajena, al tenedor de ella. Para que proceda la acción
reivindicatoria se exigen los siguientes elementos: propiedad de la cosa; posesión
de la cosa por el demandado; y singularidad de esa cosa. Debe exigirse la acción
de nulidad previa o conjuntamente a la reivindicatoria, únicamente cuando exista
entre demandante y causante o demandado, una acción personal que los vincula,
de no existir la misma no es requisito previo la interposición de la nulidad. Cuando
la acción de nulidad y la reivindicatoria emanan de circunstancias o hechos
diferentes, que no crean un vínculo contractual entre demandante y demandado que
dé lugar a una acción personal, no es condición sine que non, para que proceda la
acción reivindicatoria, intentar la de nulidad, y en consecuencia debe dirigirse la
acción reivindicatoria contra el actual poseedor. La prueba de la acción
reivindicatoria se establece con tres requisitos; estos son: el derecho de dominio de
quien se pretende dueño; la determinación de la cosa que se pretende reivindicar y
la posesión de la cosa por el demandado. La determinación del inmueble que se
pretende restituir, constituye un requisito indispensable para que tenga efectos la
acción reivindicatoria. Resulta incongruente confirmar una sentencia que ordena la
restitución del inmueble en disputa, cuando únicamente se toma en consideración
dos de los tres elementos que se exigen para establecer acción reivindicatoria, al
considerar probados sólo el dominio y la determinación de la porción del inmueble
en litigio. El reivindicador debe probar, en primer lugar su derecho de dominio sobre
la cosa que trata de reivindicar; en segundo lugar, la posesión de la cosa por la parte
demandada; y por último, la identificación de la cosa que reivindica. La ley ha
concedido la acción reivindicatoria como una medida de protección al dominio, la
cual tiene por objeto el reconocimiento del dominio y la restitución de la cosa a su
dueño por el tercero que la posee. En la acción reivindicatoria, el actor no pretende
que se declare su derecho de dominio, puesto que afirma tenerlo, sino que demanda
del juzgador que su derecho de dominio sea reconocido y, como consecuencia, que
ordene la restitución de la cosa a su poder por quien la posee. En la acción
reivindicatoria la carga de la prueba pesa sobre el reivindicante. El demandado solo
estaría obligado a probar el justo dominio en caso que lo alegara como excepción.
El actor debe acreditar plena y totalmente ser el dueño de una cosa singular y no
estar en posesión de ella, para que su acción reivindicatoria prospere
PRECIO
Valor pecuniario en que se estima una cosa. Este concepto tiene significación en
relación con múltiples actos jurídicos y, muy especialmente, en diversos contratos,
como los de compraventa, locación, trabajo, obras, servicios. El precio se considera
cierto cuando las partes lo determinan en una suma que se debe pagar o cuando
su importe se deja al arbitrio de una persona determinada o cuando se fije con
referencia a otra cosa cierta. El precio se calificará de incierto cuando no hubiere
sido determinado o hubiere duda sobre él, caso en el cual las partes se ajustarán al
precio corriente del día en el lugar de la entrega de la cosa.
FRUTOS
El producto o resultado de los bienes o cosas. Pueden ser naturales, civiles o
industriales, y resultar sea del trabajo material o inmaterial, o del uso o privación del
uso de una cosa.
PRODUCTOS
Beneficio de una operación. Lo transformado utilizando una materia prima. Los
civilistas diferencian entre frutos y productos, por carecer estos últimos de la
periodicidad que suele acompañar a los otros, y por la transformación que se opera
en el proceso de la producción típica.
MEJORAS
La facultad que tiene cada persona de disponer testamentariamente de sus bienes
se encuentra limitada por la institución de la legítima (v.), según la cual el causante
no puede disponer de su patrimonio sino en la parte que no perjudique el derecho
de los herederos legitimarios. La porción legítima varía en las diferentes
legislaciones. Se entiende que esta norma está circunscrita al hecho de que existan
tales herederos legitimarios; pero, en otro supuesto, el testador puede disponer de
la totalidad de los bienes. En consecuencia, cabe señalar que en la Argentina, como
en otras varias legislaciones que siguen la misma norma, únicamente se presentan
dos posibilidades: libertad absoluta de disposición, cuando faltan herederos
legitimarlos, y libre disposición de una quinta parte, cuando ellos existen. Así, pues.
En esas legislaciones no entra en juego la institución de la mejora con respecto a
los herederos legitimarios.
GASTOS
Desembolso pecuniario destinado a la adquisición de cosas, a la remuneración de
servicios o a la conservación de bienes y valores. Pueden ser de orden particular o
privado, contemplados, en consecuencia, por normas de Derecho Comercial y
Civil
REPARACIONES
Obligación que al responsable de un daño (v.) le corresponde para reponer las
cosas en el estado anterior, dentro de lo posible, y para compensar las pérdidas
que por ello haya padecido el perjudicado
RESPONSABILIDAD
La que lleva consigo el resarcimiento de los daños causados y de los perjuicios
provocados por uno mismo o por tercero, por el que debe responderse. Sobre su
lineamiento.
INTERVERSION DEL TITULO
La elaboración de una nueva causa de adquisición, mediante la cual, quien antes
tenía para el propietario, como el locatario o el comodatario, adquiere el dominio del
objeto pasando así de un supuesto de tenencia a una relación real posesoria. Por
nuestra parte no creemos que sea este el sentido de la figura de la interversión, ni
el que más se corresponda con el sentido del vocablo. En efecto “intervertir” es
“alterar las cosas; trastornar el orden de ellas”. Se trata pues de un supuesto
“patológico”, cuya rareza y principal interes estriba en la posibilidad de cambiar
unilateralmente la relación real de que se trate, y tanto más interesante se hace si
dicho cambio o alteración se realiza frente a la oposición del poseedor anterior.
CONCEPTO DE TENENCIA
Apoderamiento material sobre un bien con independencia del título que podría
justificarlo Más restrictivamente, la tenencia es el hecho de tener en su poder un
bien en virtud de un título que atribuye a otro la propiedad de dicho bien. Se
contraponen “tenencia” y “posesión”. V. esta palabra. En principio, tenedor es aquel
que sólo tiene el corpus (tenencia material de la cosa reconociendo en otro el
derecho de posesión) pero careciendo del animus que se requiere para estar
investido del derecho de posesión. La teoría clásica, adoptada por los códigos
decimononos, simplifica el problema: si hay animus de propietario (o de titular de
los otros derechos reales al que se le reconoce el carácter de poseedor) hay
posesión; si no existe tal animus, si sólo se tiene el corpus, hay simple tenencia. Es
necesario reconocer que esta idea es atrayente por lo simple y aparentemente clara.
Pero es clara solo en apariencia. Po r lo pronto, este animus aparece como un
elemento subjetivo: es la intención de poseer como propietario, usuario,
usufructuario, titular de una servidumbre activa. Pero esta intención es un estado de
ánimo que como tal no puede tener relevancia jurídica en tanto no se traduzca en
hechos. Es pues la conducta del tenedor o poseedor, la que revelara si se posee a
uno u otro título. Por esta vía, dice Gentile, el animus possidendi, elemento
subjetivo, se transforma en elemento objetivo. A menudo el tenedor se comporta
exactamente, por lo menos para quien aprecia su conducta sin conocer las
condiciones de la tenencia, como lo haría el poseedor o dueño. Por ejemplo, el
comodatario vive en el campo que se le ha cedido, lo cultiva, quizás paga los
impuestos, si así se ha acordado en el contrato. ¿Cómo distinguirlo del poseedor?
simplemente por la prueba negativa producida por el dueño o poseedor: el contrato
de comodato o de locación, o de depósito, etcétera. Está claro, pues, que el
poseedor para ser considerado tal, no necesita probar su ánimo. Basta que se
comporte exteriormente respecto de la cosa como lo hace normalmente el
propietario. Pero ésta es también frecuentemente -no siempre- la conducta del
simple tenedor. De donde resulta que la demostración de que es un simple tenedor
y no un poseedor debe hacerla el propietario (o poseedor) exhibiendo el contrato de
arrendamiento, comodato, deposito, etcétera. Para los terceros que no tienen en su
poder este instrumento y esta prueba, el tenedor será tenido y considerado
poseedor. Y podrá actuar como tal. En el fondo, el problema es poco relevante
respecto de terceros, pues la tenencia está casi tan protegida como la posesión
respecto de ellos, de modo que no se Ganara mucho presentándose como poseedor
y no como tenedor. Hemos dicho que exteriormente el tenedor se comporta
frecuentemente, respecto de la cosa, como el propio poseedor o dueño. Esto no
rigurosamente exacto respecto de terceros, pero no de quien es el propietario
poseedor. Quien firma con él un contrato de locación, comodato, depósito, y en tal
carácter, y reconociendo la titularidad del dominio de la cosa en otro, entra a ejercer
la tenencia, no se comporta como quien pretende tener un derecho de dominio; a
menos, claro ésta, que intervierta su título.