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Astrología dracónica.

Julián García Vara

Dado que en varios de mis artículos hago referencia a las posiciones


dracónicas de los planetas, he considerado oportuno incluir aquí una
explicación de este concepto, así como algunas orientaciones
bibliográficas.

Para quien sólo tenga unas


nociones muy elementales de
astrología y no desee
profundizar mucho más en ella,
baste decir que la Carta
Dracónica es una carta astral
que refiere los planetas a un
zodíaco distinto al habitual.
Este zodíaco comienza en uno
de los puntos en que la órbita
de la Luna corta al "otro"
zodíaco (llamado "tropical"), es
decir, deriva de los puntos de
intersección entre la órbita
lunar y la eclíptica (Nodos
lunares).

Por esta razón se supone que está impregnado de las características que la
tradición astrológica asocia con la Luna: emotividad, instinto, maternidad,
infancia, ingenuidad, pereza, imaginación, necesidad de seguridad,
búsqueda de protección, inconsciencia, raices, tradiciones, veneración por
el pasado, la madre, lo femenino, las capas populares, la receptividad,
habilidades camaleónicas, caprichos, fertilidad, etc.

Quien desee más precisiones, de aquí hasta el final de esta nota


encontrará los procedimientos básicos de cálculo y referencias para
ampliar información.

En el número 4 del Boletin Astrológico de A.N.A.E (1980), Karmen


Goizueta, haciéndose eco de una ponencia de Pamela Bennett, nos dice lo
siguiente:

"De acuerdo con un mito babilónico, Marduk o Júpiter, creó el Gran


Dragón, situando su cabeza en el Nodo Ascendente de la Luna y su cola en
el Nodo Descendente, debiendo llevar seis constelaciones sobre su espalda
y seis bajo el vientre, y de esta leyenda se deriva el Zodíaco Dracónico, que
toma como punto de partida la posición del Nodo Ascendente de la Luna o
Cabeza del Dragón, al igual que nuestro zodíaco trópico comienza en el
Punto Vernal o 0° de Aries.
En la Carta Dracónica los planetas y ángulos son situados a partir del
Nodo Ascendente de la Luna, y restando la longitud del Nodo de la longitud
de cada planeta y ángulo se obtiene la posición dracónica."

Es decir, primero se traducen a grados absolutos las posiciones


relativas a signos. Por ejemplo:

Sol: 18° 20' de Capricornio = 288° 20'


Luna: 12° 45' de Géminis = 72° 45'
Asc: 25° 04' de Libra = 205° 04'
Nodo Norte lunar: 12° 02' de Leo = 132° 02'

Para aquellas posiciones cuyas longitudes absolutas son más elevadas


que las del Nodo Lunar, restándolas de este obtenemos las posiciones
dracónicas.

Sol: 288° 20' - 132° 02' = 156° 18'


Asc: 205° 04' - 132° 02' = 73° 02'

Para aquellas posiciones con una longitud absoluta más baja que la
del Nodo, primero les sumamos 360° y luego procedemos como en el caso
anterior.

Luna: 72° 45' + 360° 00' = 432° 45'


432° 45' - 132° 02' = 300° 43'

Finalmente, reconvertimos todo a grados relativos a signos, quedando


las siguientes posiciones dracónicas:

Sol: 156° 18' = 6° 18' de Virgo.


Luna: 300° 43' = 0° 43' de Acuario.
Asc: 73° 02' = 13° 02' de Géminis.

Lo que de este modo se obtiene es una carta que mantiene los mismos
aspectos y ubicaciones de planetas en casas que la carta tropical, pero
presenta un desplazamiento constante de longitudes eclípticas. Por este
razón, al tratar este asunto en unos cursos que impartí hace tiempo,
proporcioné a los asistentes un zodíaco recortado que se ajustaba
perfectamente al modelo de carta que allí utilizábamos, y que con un
simple giro que hiciera coincidir el grado cero de Aries con el Nodo Norte
lunar mostraba la carta dracónica al instante y sin necesidad de cálculo
alguno. Hoy en día, con los ordenadores es incluso más fácil. (Véase, por
ejemplo, mi programa Cronos 1.0, con el cual pueden obtenerse cartas
dracónicas sin dificultad)

El cálculo no tiene más misterios. Las complicaciones surgen, por un


lado, porque los aspectos cruzados entre ambas cartas se muestran
eficaces. En nuestro ejemplo, La Luna tropical queda en conjunción al
ascendente dracónico. Y por otro lado está la cuestión de si los esquemas
de interpretación usados en las cartas tropicales pueden trasladarse sin
más a estas otras cartas. A juzgar por los datos experimentales de que
dispongo, debo dar una respuesta ambigua: subsiste un reconocible "aire
de familia" entre las manifestaciones tropicales y dracónicas de cada
planeta, pero, a la vez, en cada uno de los escenarios muestran ciertos
comportamientos específicos. Para hacernos una idea de por qué esto es
así, podemos imaginar ambos zodíacos (tropical y dracónico) como si
fueran dos filtros degradados gigantescos con el mismo esquema de
variación cromática, pero cada uno de ellos con una tonalidad básica
diferente (más cálida la tropical-solar y más fría la dracónica-lunar).

He aquí algunas hipótesis de partida que pueden orientar nuestras


observaciones. No son afirmaciones, solo es una enumeración de
posibilidades. Por tanto, no hay problema en que se contradigan:

1. La carta tropical es mas visible que la carta dracónica, tanto para


un observador exterior como para el propio interesado. Sin embargo, la
dracónica es tan activa como la tropical, si no mas, pero actua un poco en
la sombra, a la manera de los procesos fisiológicos automáticos o de los
movimientos emocionales internos.

2. La carta dracónica es más descríptiva de los primeros años de la


vida que de la fase de adulto.

3. Las mujeres tienen más posibilidades que los hombres de


identificarse con sus cartas dracónicas, pudiendo en algunas de ellas llegar
a ser más visibles que las tropicales.

4. En la astrología mundial las cartas dracónicas describen los


movimientos de masas: revueltas populares, manifestaciones, modas, etc.

5. Una de las razones por la que los nodos lunares son tan
importantes es precisamente porque son la puerta de entrada al zodiaco
dracónico. Desde la perspectiva kármica que asume un ciclo de
reencarnaciones tiene bastante sentido esperar que la carta dracónica
proporcione información sobre nuestra encarnación inmediatamente
anterior.

6a. Los interaspectos formados entre las posiciones tropicales y


dracónicas de los planetas en una misma natividad nos informan, entre
otras cosas, de las posibilidades que tenemos de tomar conciencia de
nuestros impulsos más primarios o recónditos y de la forma en que
solemos expresarlos. El planeta tropical es el canal o válvula de escape
hacia el exterior de la libido fijada en el planeta dracónico, especialmente
en los casos de estrechas conjunciones. A la inversa, el planeta dracónico
es el sumidero que permite al planeta tropical deslizarse al interior de
nuestra riqueza inconsciente.

6b. La distancia en grados entre el punto vernal y el nodo norte lunar


define lo que podiamos denominar como ANGULO DRACÓNICO
FUNDAMENTAL. Cada planeta, cúspide o punto sensitivo de la carta tropical
mantendrá esa misma distancia con su respectiva posicion dracónica. Por
tanto, si el nodo norte lunar queda a 0 grados Aries podemos decir que las
cartas tropical y dracónica están en conjunción (hasta el punto de que
serán exáctamente iguales). Si el nodo norte lunar queda a 0 de Libra,
diremos que el ángulo dracónico fundamental es una oposición. Y así
sucesivamente.

El ANGULO DRACÓNICO FUNDAMENTAL provee un índice de


integración entre los aspectos conscientes e inconscientes, entre el Ánimus
y el Ánima, entre lo racional y lo emocional, entre el lado yin y el yang de
nuestra naturaleza.

6c. En términos reencarnacionistas, los interaspectos tropical-


dracónica nos indicarían los puntos de tensión entre las exigencias de
nuestra encarnación actual y los hábitos atávicos de nuestra encarnación
anterior, todavía inscritos en alguna parte sutil de nuestra naturaleza.

7. La astrología dracónica carece de planetas generacionales (esto no


es una hipótesis, sino un dato astronómico). Los ciclos dracónicos de
Urano, Neptuno y Plutón quedan todos por debajo de los 19 años. Es decir
que, por ejemplo, Plutón dracónico es más rápido que Saturno tropical.
Esta circunstancia permite observar el comportamiento de estos planetas
en todos los signos del zodíaco en un plazo de 18 años o con una muestra
de personas nacidas durante un período similar. La hipótesis sería que los
efectos de estos planetas en sus manifestaciones dracónicas serán más
comprensibles o próximos a nuestros ritmos biológicos que en sus
manifestaciones tropicales. De hecho, el que hacia los 18 años se considere
que se alcanza la mayoría de edad puede estar relacionado con el tiempo
en que los planetas lentos dracónicos alcanzan su primer retorno a la
posicion radical. Esto es lo mismo que decir que hacia esa edad todos los
puntos de la carta habrán completado al menos una revolución, todos los
ciclos dracónicos se habrán vivido completos al menos una vez.

8. La carta dracónica es más proclive que la tropical a ser proyectada


en otras personas en lugar de asumida como propia. Por esta razón, entre
otras, se muestra tan activa en algunas -bastantes- sinastrías. Los
aspectos cruzados entre planeta tropical de una persona y planeta
dracónico de otra son más poderosos que tropical con tropical o dracónico
con dracónico. Presumiblemente, esto se debe a la oportunidad que el
planeta tropical de una persona ofrece al planeta dracónico de otra de
servir de vehículo a su manifestación, promocionándolo a la vida
consciente y pública -desde sus orígenes inconscientes y privados.

9. Entre los miembros de una misma familia es más frecuente que


aparezcan llamativas similitudes entre sus cartas dracónicas que entre sus
cartas tropicales. O bien las dracónicas se parecen a las tropicales. En
definitiva, las dracónicas tienen mucho que decir en el tema de la herencia
astrológica.

10. Los Nodos lunares no requieren ser "draconizados" o incluidos en


el proceso de cálculo de la Carta dracónica, ya que, por definición,
quedarán siempre a cero grados Aries (nodo norte) y cero grados Libra
(nodo sur). Pero los puntos vernal y otoñal de la Carta tropical sí que
requieren ser "draconizados", y jugarán en la Carta dracónica un papel
similar al que los Nodos de la Luna juegan en la Carta tropical. Cualquier
planeta en conjunción con alguno de estos puntos recibe un énfasis
especial.

En el ejemplo de cálculo desarrollado más arriba:

Punto Vernal: 00° 00' Aries = 000° 00' absolutos = 360° 00' absolutos.
Nodo Norte lunar: 12° 02' de Leo = 132° 02' absolutos.
Resultado: 360° 00' - 132° 02' = 227° 58' (17° 58' de Escorpio).

Personalmente suelo denominar al resultado de este cálculo como


"Proyección dracónica del punto vernal", y es lo que aparece abreviado
como "PV" en las efemérides dracónicas que se ofrecen en la base de datos
de Astrodigitalia. Para su representación gráfica puede utilizarse un punto
sobre una 'V', o bien un punto sobre el glifo habitualmente usado para
Aries. La primera forma tiene la ventaja de que permite cifrar la proyección
dracónica del punto otoñal en la forma de una 'V' invertida con un punto
subscrito.
Para no alargar más esta explicación remito a quien le interese este
tema a las siguientes fuentes:

Karmen Goizueta, "La carta dracónica", publicado en el Boletín Astrológico


de A.N.A.E., nº 4 (1980) (lo menciono porque lo he citado, pero resulta
demasiado esquemático en comparación con los que siguen).

Rosa Solé, "Karma, causación formativa y sombra", en Mercurio-3, nº 4


(segunda época).

Montserrat Ribas, "Astrología dracónica", en Mercurio-3, nº 5 (segunda


época).

Estos últimos pueden solicitarse a Jaime Martin y Carmen Oliveda, Apdo.


de correos 4103 08080 Barcelona ( tfno: 934-50-49-97 y 932-46-43-33, e-
mail: mercurio3@hotmail.com ).

Otro buen trabajo introductorio es el de Néstor Echarte "Astrología


dracónica", incluido en el número 1 de la revista COSMOVISIÓN,
publicación digital gratuita.