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“AÑO DEL DIALOGO Y LA RECONCILIACION NACIONAL”

ADMINISTRACION PÚBLICA

ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO

DOCENTE:
WILMER ANTONIO, ALIAGA

INTEGRANTES:
CHACÓN DIAZ BILLY
CUEVA BENITO ANTHONY
ESPINOZA MILLAN DAVID
RIVEROS ALFARO CRISTHIAN

SECCIÓN:
1556

HUANCAYO 2018
I. HISTORIA LEGISLATIVA DEL DELITO DE ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO

1. Antecedentes

No podemos referirnos a un origen o antecedentes que penalicen el


enriquecimiento ilícito en el Perú, tenemos que tener en cuenta que los
antecedentes legislativos en América Latina se remontan a lo regulado por las
normas argentinas y colombianas, por tal motivo, es válido afirmar que el delito
de enriquecimiento ilícito no surgió ni tiene como fuente a ley nacional alguna.
Todo lo contrario, la fuente e influencia de esta figura penal es la legislación
extranjera y en especial la argentina (1964) y el Código Penal colombiano de
1980.

En 1980 en el Perú se emitió un cuestionable proyecto dictatorial militar que


originó sospechosas fortunas en pocas personas que detentaban cargos
públicos. Funcionarios durante los gobiernos de Belaúnde (segundo periodo),
García, y Fujimori no fueron ajenos a las denuncias penales de corrupción, sino
que la corrupción y el enriquecimiento ilícito de funcionarios se incrementaron
llegando a límites intolerables

En nuestro país al igual que en Colombia y Argentina el incremento


patrimonial no justificado de los funcionarios y empleados públicos
durante el ejercicio de la función pública originó la respuesta estatal para
controlar y disminuir las prácticas inmorales de corrupción.
Ya en el año 2004 con la Ley N° 28335 se modificó la fórmula original de
enriquecimiento ilícito, pues se decidió incorporar la mención que se había
desestimado en el año 1991, con el fin de racionalizar procesalmente el tipo
penal.

Entonces, la figura penal de enriquecimiento ilícito que data en la


legislación (nacional y latinoamericana), surgió bajo la perspectiva política
criminal de prevenir y/ o castigar el uso - en diversas formas - de las
prerrogativas, concedidas por los cargos públicos detentados, para obtener
acrecentamientos patrimoniales no justificables ni justificados, con los ingresos
normales y lícitos del funcionario o servidor en el ejercicio del cargo o empleo.

El antecedente legislativo más remoto del tipo de enriquecimiento ilícito en


Perú, lo constituye el artículo 36P-A del Código Penal de 1924, incorporado a
nuestro ordenamiento penal por Decreto Legislativo No 121 del 12 de junio de
1981.
II. DEFINICIÓN

Consiste en el incremento del patrimonio de un funcionario público con significativo


exceso respecto de sus ingresos legítimos durante el ejercicio de sus funciones y que
no pueda ser razonablemente justificado. Este delito está contemplado en algunas
legislaciones y se enmarca dentro de la política criminal de lucha contra la
corrupción relacionada especialmente con el sector público

III. NORMA LEGAL VIGENTE

IV. ELEMENTOS DEL TIPO

El artículo 401° del Código penal sanciona al funcionario o servidor público que
ilícitamente incrementa su patrimonio, respecto de sus ingresos legítimos durante
el ejercicio de sus funciones y que no pueda justificar razonablemente, lo que ha
sido criticado pues no se describe una conducta peligrosa para los bienes antes
señalados, sino una simple “situación” o “estado económico”. Como acota
SANCINETTI14, “enriquecerse” no es un comportamiento, es el resultado de la
comparación entre el estado patrimonial en el momento 1 y el estado patrimonial
en el momento 2; esto constituye, naturalmente, “un hecho jurídico” en el sentido
del Código Civil, pero no un “hecho” en el sentido del Derecho penal de acto (acción
u omisión punible), porque el incremento patrimonial puede producirse sin ninguna
conducta. Bajo esa comprensión y al no evidenciarse un contenido del injusto, en
términos de lesión o puesta en riesgo de bienes jurídicos, estaríamos frente a una
manifestación de “Derecho penal de autor” incompatible con la exigencia
constitucional de lesividad que se deduce del artículo 44° de la Carta Magna y se
recoge expresamente en el artículo IV del Código penal.

A. ELEMENTOS SUBJETIVOS DEL TIPO

En este punto no hay mayor discusión, pues es eminentemente doloso. Hay que
tener el pleno conocimiento y voluntad del enriquecimiento ilícito en cualquiera de
sus modalidades.

El dolo del enriquecimiento ilícito supone voluntad de incrementar el patrimonio


ilícitamente, así como conocimiento por parte del sujeto público de la tipicidad de
sus actos de aprovechamiento que hace del ejercicio funcional o del prevalimiento
de su calidad funcional y del enriquecimiento que está logrando por vías de ilicitud.
No es admisible la tesis de que el delito de enriquecimiento exija ánimo de lucro o
tendencia interna trascendente, conforme indica GALVEZ VILLEGAS35, pues además
de no ser una exigencia del tipo, con ello se estaría restringiendo innecesariamente
el ámbito de tipicidad del delito, excluyéndose comportamientos y resultados de
enriquecimientos referenciales en la simple conducta dolosa36. Se ha postulado la
exclusión de los supuestos del dolo eventual, porque “el funcionario o servidor
público debe saber que está incrementando su patrimonio”. Un problema particular
radica en el tratamiento del error sobre el elemento de valoración global “ilicitud”
del enriquecimiento y sobre el elemento normativo condición de funcionario
público. En el primer caso, por ejemplo, el funcionario cree que es lícito recibir una
dádiva de los empresarios que anteriormente favoreció mediante una resolución
legal, incrementando así su patrimonio. También puede ocurrir que el sujeto yerre
sobre su condición de funcionario, por ejemplo, el ganador de una licitación pública
para construir una carretera se enriquece indebidamente creyendo que sigue siendo
un mero particular. Siendo el enriquecimiento ilícito una infracción dolosa, la
resolución de estos casos como error de tipo determinará siempre la atipicidad, si
es invencible porque se excluye la responsabilidad objetiva, y si es vencible porque
no está tipificado el enriquecimiento imprudente. La consecuencia es distinta bajo
el régimen del error de prohibición, si éste es vencible, como ocurrirá en la mayoría
de los casos, partiendo por ejemplo, de un criterio como la evitabilidad en base a
una culpabilidad previa, solo cabrá una atenuación de la pena.

B. BIEN JURIDICO PRTEGIDO

Nakasaki precisa que en cuanto al bien jurídico, este autor se inclina en el correcto
funcionamiento de la administración pública, además de indicar en una forma no
usual que como micro bien jurídico u objeto específico de tutela penal es el deber
de honradez del funcionario público.

C. SUJETOS DEL DELITO

 SUJETO ACTIVO

El agente activo del delito es el funcionario o servidor público que actúe


poseyendo competencia en razón de la función o del cargo. El delito de
enriquecimiento ilícito -en principio- sólo puede ser cometido por un servidor
público. Aquí es necesario detenerse para definir qué es el servidor público y
cuáles las distintas responsabilidades a las que está sujeto.

Ahora analizaremos lo que entiende por servidor público nuestra doctrina. En


palabras de Acosta Romero, el servidor público es "aquel ciudadano investido de
un cargo, empleo o función pública, ligado por un vínculo de régimen jurídico,
por tanto al cuadro de personal del poder público. Tal vinculación puede ser
directa (servidor de la Administración Pública) o indirecta (Trabajador de la
Administración Pública, que puede ser de las empresas del Estado)." Así
entonces se requiere una especial circunstancia que la constituye lo que Acosta
Romero ve como un vínculo jurídico con el poder público.

En nuestra legislación, la calidad de servidor público está determinado en el art.


425° del Código Penal que precisa: ·se consideran funcionarios o servidores
públicos:

1. Los que están comprendidos en la carrera administrativa.


2. Los que desempeñan cargos políticos o de confianza, incluso si emanan
de elección popular.

3. Los de empresas del Estado o sociedades de economía mixta y de


organismos sometidos por el Estado. (Numeral modificado por el Artículo
1° de la Ley N° 26713, publicada el 27-12-96, cuyo texto es el siguiente:
"Todo aquel que independientemente del régimen laboral en que se
encuentre, mantiene vínculo laboral o contractual de cualquier
naturaleza con entidades u organismos del Estado y que en virtud de ello
ejerce funciones en dichas entidades u organismos."

4. Los administradores y depositarios de caudales embargados o


depositados por autoridad competente, aunque pertenezcan a
particulares. 5. Los miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional.
6. Los demás indicados por la Constitución Política y la ley".

 SUJETO PASIVO

Por la naturaleza del delito el agente pasivo del delito es El Estado.

V. CASOS JUDICIALIZADOS