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Nancy Escalante.

Análisis histórico de los estereotipos naturalizados sobre la mujer en la colonia.

El tema de la mujer abordado desde diferentes ámbitos, el intento de rescatarla del olvido
histórico, de darle rostro, de visibilizarla, ha retomado una fuerza considerable en los
últimos años en nuestro país. Algunas investigaciones generadas desde la antropología y
la historia se han enfocado en la visibilización del papel de las mujeres, así se han
mencionado el aporte de las mujeres a la sociedad en determinado momento.
comprender la experiencia mujer en un contexto histórico concreto, de conocer como se
han construido y reproducido los procesos de diferenciación de los papeles sociales, sobre
la base de las diferencias biológicas que existen entre los sexos. Está necesidad, que no
es nueva, se ha redibujado y fortalecido como consecuencia del momento crucial que vive
nuestro continente y el país. Se trata de demandas históricas, que se han colocado en la
palestra del debate, y que lejos de ser una lista de peticiones proponen: “ La producción
de un pensamiento crítico feminista como práctica de la libertad, para lo cual es imperativa
la construcción de nuevos sentidos que asuma como una ética feminista” (Vargas.2010:
19).

De acuerdo a Wallerstein, la liberación femenina es un requisito indispensable no solo


para la desaparición del patriarcado, sino también del capitalismo, ya que las nociones
negativas de lo femenino son la base cultural necesaria para la existencia misma del
sistema y su superación movería las estructuras en las que se asienta el capitalismo, es
decir “ La liberación femenina es la negación del capitalismo, puesto que su factícidad en
la actualidad es relativa a ese contexto capitalista, por lo que no puede ser lograda si se
aborda como una lucha aislada de la situación histórica presente” Wallerstein (2006)

Entender de que manera las valoraciones sociales sobre lo femenino están vinculadas con
el sistema actual y que la transformación de estás constituyen un requisito indispensable
para la desaparición del mismo, lleva consigo varías premisas que consideramos
fundamentales para la investigación que nos planteamos.

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1.- Las relaciones de géneroi las que se dan entre hombres y mujeres, se refieren a las
complejas conexiones que existen entre la naturaleza y la sociedad, entre los biológico y
cultural, por lo cual es imprescindible abordarlas en cualquier análisis de la realidad social.
2.- La invisibilización y exclusión de las mujeres tiene un origen ancestral, forma parte de
un proceso que viene tejiéndose hace miles de años.
3.- La invisibilización y exclusión de las mujeres se expresó de manera distinta según la
formación social, es decir que tiene un carácter histórico.
4.- Por tanto, es necesario contar con una historiografía comprometida con la tarea de
develar el “origen” de la exclusión de las grandes mayorías, que permita entender como
surgió y se desarrolló la desigualdad socialii.

Proceso de génesis de la exclusión de las mujeres: Un reto para la ciencia histórica.

Siguiendo a Iraida Vargas, la historiografía tradicional se ha caracterizado por la exclusión


sistemática de las grandes mayorías dentro de su discurso y por ende de las mujeres “ La
invisibilización ha servido para excluir a las grandes mayorías (hombres y mujeres) de la
toma de decisiones, de la participación política, del disfrute de una vida digna, del
bienestar social, en suma del respeto a su condición misma de personas” (Vargas. 2010:
25).

De acuerdo a algunos investigadores, esta marginación de la mujer dentro de la ciencia


histórica, operó paralelamente a la exclusión de grandes colectivos a lo largo de todo el
proceso que dio lugar a la conformación de la Nación Venezolana, es decir que “ Los
procesos de exclusión social que han vivido los colectivos sociales venezolanos, su
marginación en la toma de decisiones sobre aspectos de la vida que le atañen
directamente (..) poseen un origen” (Vargas. 2010: 17)

Creemos que no es posible acercarnos a algo, si desconocemos su origen. Existe un


proceso de génesis de estos procesos de invisibilización de las mujeres, que desde por lo
menos hace 14000 han ido tejiéndose y que han devenido en las relaciones de género
que conocemos hoy en día. El tema de la mujer es un elemento que consideramos
transversal para el proceso de producción de conocimiento sobre los procesos sociales,

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especialmente porqué conocer más de la mujer, nos develará uno de los requisitos
fundamentales para desequilibrar el sistema vigente. La liberación femenina, pasa por la
creación de un pensamiento crítico feminista, que nos permita entender como las nociones
sobre las mujeres responden ha posturas que se han justificado a partir de la historia.

Este asunto de las mujeres, ha sido objeto de estudio de la arqueología en aras de la


explicación del proceso de génesis de las actuales nociones sobre lo femenino. Es
responsabilidad de una nueva historiografía, comprometida con los procesos de cambio, el
estudiar estos procesos de génesis e investigar su expresión en cada una de las etapas
históricas, entendiendo que más allá de los grandes momentos, la nación se desarrolla en
la cotidianidad de la vida social, donde las mujeres y sus luchas diarias tienen un espacio
primordial.

“ Es necesario crear una historiografía comprometida con la tarea de develar ese origen
como paso necesario para una cabal comprensión del proceso de exclusión, así como
para entender que el desarrollo de la desigualdad social ocurrió en diferentes tiempos y
espacios, en distintos contextos de interacción, con diferentes ritmos y en varías escalas y
dimensiones” (Vargas Iraida. 2007: 19).

De acuerdo a la arqueología, es a partir de las sociedades tribalizadasiii, donde comienza


a evidenciarse elementos que indican una separación entre los ámbitos de competencia
femenina y masculina, y posteriormente la aparición del motivo de la mujer como tema
central dentro de la iconografía.

En este sentido, resulta interesante que en el sitio Camay (Tradición Camay, 4000 años)
que representa las primeras sociedades jerárquicas en el occidente de Venezuela, se
encuentren elementos asociados al género. Así, se puede observar la serpiente_ que
según lo señalado por algunos autores es quizás un símbolo que está relacionado en
todas las sociedades antiguas con la fertilidad, siendo al mismo tiempo una representación
fálica masculina_ como uno de los componentes centrales en la iconografía de estas
sociedades. Posteriormente, en fases más tardías, pueden hallarse representaciones de,
por ejemplo, el águila arpía que es un elemento constante en la iconografía de las

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sociedades jerárquicas de las Antillas y América Central (Sanoja Mario. Comunicación
personal).

A medida que las sociedades tribales se complejizaron, se hizo más frecuente la


aparición, dentro del registro arqueológico, de elementos asociados a cierta concepción
del género. Así, es relevante la existencia de gran cantidad de figurinas, vinculadas a
sociedades tribales en su fase estratíficada o cacical. En este sentido, se destacan las
elaboradas por las mujeres alfareras de la “Tradición Cultural Valencia (1000 – 1500 a.p) y
las artesanas que ocuparon la Región Andina (siglos XI al XIV)” (Vargas Iraida.2006: 168)
Parece importante que, mientras la iconografía producida dentro de los cacicazgos
Valencia estuvo centrada en la mujer, dentro de los cacicazgos Andinos se resaltó la
figura masculina.

Han surgido preguntas que intentan relacionar la existencia de elementos vinculados con
el género y las condiciones históricas de esas sociedades, es decir ¿De que manera se
corresponden los cambios sociales que se dieron dentro de está nueva formación
económica Social, con una aparición más clara del motivo de la mujer? Podría entenderse
esta proliferación, ¿como un aumento de la importancia de la esfera femenina?, la
representación de su cuerpo, ¿estaría reflejando lo que se sacionaba dentro de esas
sociedades?

Esta posible vinculación, no ha pasado desapercibida para algunos investigadores, que


han centrado sus estudios en explicar las relaciones entre el género y los cambios
sociales. En este sentido, nos resultan muy relevantes los trabajos enfocados desde una
perspectiva de género y enmarcados en el marxismo.

Básicamente, los autores que han trabajado bajo este paradigma, han buscado
redimensionar el concepto de producción, añadiendo la reproducción dentro de su lógica.
Así, afirman que “La categoría producción no tiene en cuenta muchas actividades
realizadas en la actualidad por las mujeres, ni tampoco la reproducción biológica, a cargo
de estas últimas” (Maria Encarna Sanahuja.1997:8). Proponiéndose, finalmente, el
concepto de reproducción como un ámbito de la producción.

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La reproducción: Desde la perspectiva del materialismo histórico.

Generalmente, se ha establecido una relación entre la producción y el ámbito masculino y


la reproducción y lo femenino. Esta idea se vincula directamente con una concepción de la
reproducción centrada en el desarrollo físico de los seres humanos y entendida solamente
dentro del resguardo de la demografía. Así, se le considera de una manera estática,
atemporal y descontextualizada, midiéndose tanto por la capacidad biológica de las
mujeres de tener niños/as como de los hombres de fecundar simultáneamente a varias
mujeres.

La idea de la reproducción como un ámbito que opera dentro de la producción, fue


esbozada por el mismo Marx, quien planteó que el sistema productivo de una sociedad
está organizado, funciona, como un proceso continuo que se reproduce a si mismo, es
decir, a sus medios e instrumentos materiales, la gente y las relaciones sociales entre
ellos y ellas. De esta manera, las relaciones de producción necesitan renovarse y
perpetuar su propia existencia. Por tanto, la producción tiene que reproducirse
constantemente, de manera sostenida. En este sentido, opera en su seno la esfera
reproductiva, que asegura su mantenimiento, mediante la garantía del flujo continuo del
aparataje ideológico que lo sostiene.

Básicamente, entendemos el concepto de reproducción, siguiendo a Sanahuja (1997)


Vargas (2007) desde cuatro niveles: El biológico (desarrollo físico de los seres humanos)
el de fuerza de trabajo (proceso por el cual esos seres humanos se convierten en
trabajadores) el social (transmisión del acceso y control de los recursos económicos de
una generación a otra) y el general del sistema (Mediante la reproducción a nivel
doméstico de normas, tabúes, principios y valores, así como de la ideología. Es lo que se
conoce como socialización de los seres humanos a los fines de reproducir el sistema
social).

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Dentro de la reproducción general del sistema, se inserta, lo que denominan Castro y
otros (1996,1998) como producción de mantenimiento. Esta producción, es llevada a cabo
por las mujeres, y se expresa de diferentes formas, ya sea en mitos, en objetos
materiales, etc. Así, según los autores, “incluye la manufactura de enseres, el cuido del
hogar y de los hijos, así como el espacio doméstico, es decir, todas las actividades
destinadas a garantizar la perpetuación de la vida social a través de los espacios
domésticos” (Castro en: Vargas Iraida.2006:103).

La concepción de la reproducción como categoría central de análisis, es una de las


características fundamentales de muchos trabajos que desde la perspectiva marxista, han
abordado el tema del género. Entendemos a la reproducción como una categoría que
puede operativizarse y acercarnos al verdadero papel que cumplía la mujer dentro de sus
sociedades. En este sentido, existe una propuesta feminista, Estévez, Vila y otros (1998),
que estudia a las sociedades cazadoras recolectoras y plantea que la contradicción
hombre-naturaleza, que se establece entre estas sociedades apropiadoras, no se resuelve
solo al nivel de los medios de producción.

Según ellos, la contradicción se da entre la esfera de la producción y la reproducción, es


decir, entre la producción de bienes materiales y los procesos de reproducción biológica y
social, para ellos:

“La contradicción se expresa a través de una ecuación simple: entre las sociedades
apropiadoras, cuanto mayor es la producción más se compromete la reproducción social.
La nueva contradicción, entre las fuerzas productivas y las condiciones de reproducción,
se plantea en el seno de la sociedad. Y será esta contradicción la que, al desencadenar
determinadas articulaciones de las relaciones sociales de producción y reproducción,
permitirá entender la dinámica de cambio en estas sociedades” Estévez, Vila y otros
(2006)

De acuerdo a está postura, estás sociedades necesitarán establecer una serie de


controles y regulaciones dirigidos especialmente a las mujeres, ya que son las productoras
de la fuerza de trabajo. Estos mecanismos, que denominaremos “mecanismos de control”

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se justificarán a partir de un aparataje ideológico, que asegura y mantiene al sistema y que
es reproducido dentro de la sociedad por la mujer.

De esta manera, los controles referidos, que según los autores, se establecerán como un
mecanismo de regulación social y que velarán por el mantenimiento del equilibrio entre las
dos esferas en contradicción, pensamos, deben instaurarse dentro del grupo a partir de
sus características históricas y estructurarán, según parece, las relaciones de género. Es
decir, las nociones y concepciones de lo que se entiende por hombre y mujer y sus
vinculaciones

Plantear la posible existencia de estos controles, no significa que se intente negar el


hecho de que quizás en la realidad, estas normas no eran cumplidas a cabalidad por la
mujer. No podríamos imaginarnos a las mujeres como seres pasivos, completamente
sometidos. Sin embargo, más que enfatizar el cumplimiento o no de las normas, o de la
mujer como un elemento de transgresión social, nos planteamos la existencia de dichos
controles como indicadores de una valoración sobre lo femenino.

A medida que las sociedades fueron complejizándose, estos mecanismos de control,


quizás, debieron irse reestructurando a partir de las nuevas necesidades que imponían los
contextos históricos. De acuerdo a esto, dentro de las sociedades tribales, la contradicción
entre la producción de los bienes materiales y la reproducción biológica y social, debió
reordenase en función de los imperativos que surgieron de la necesidad de “mantener fija
la fuerza de trabajo a la tierra” (Vargas Iraida. 1990) Las sociedades tribales seguramente
siguieron estableciendo normas y regulaciones para controlar a la esfera de la
reproducción, lo que significó, en otras palabras, controlar a la mujer.

De acuerdo a Bate (1984) la acumulación como proceso genérico habría existido, por lo
menos, desde el advenimiento de las sociedades jerárquicas o de las clasistas iniciales y
se materializa tanto en el control de la fuerza laboral y de su producción, como en el
control del objeto de trabajo mismo, que es la tierra, el territorio, y el trabajo objetivado que
en ella se extrae o invierte.

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La acumulación de la fuerza de trabajo va a depender del establecimiento efectivo de
ciertas relaciones de producción/reproducción, estructuradas en torno a una ideología que
justifica las asimetrías entre los miembros del grupo, y más específicamente entre la
consideración de las mujeres respecto a los hombres.

Estas relaciones de producción/reproducción encontrarán, digamos, un punto de partida


en la división del trabajo, que se establecerá desde: la familia, el sexo, el género, la edad,
la tribu, el territorio, etc, y una serie de regulaciones sociales (que también estructuran
dicha división del trabajo) que normaran a la sociedad en general y a la mujer de manera
específica, por ser principal ente reproductor de la fuerza de trabajo.

Estudios etnohistóricos proponen que a pesar de la importancia del aporte femenino


dentro de las sociedades prehispánicas, existió una invisibilización y noción negativa
sobre todo lo relacionado con la mujer. Creemos que estás concepciones sociales son de
carácter histórico, que están relacionadas con ciertas regulaciones que se ejercieron sobre
las mujeres, y que la expresión de estas regulaciones se vinculan con las condiciones
históricas existentes. En este sentido, el análisis histórico de las relaciones de género en
una etapa específica, debe contemplar la génesis de este proceso.

Mecanismos de control sobre la mujer dentro de las sociedades originarias: Una


propuesta.

Hemos planteado en otra investigación la hipótesis de que dentro de las sociedades


originarias se establecieron ciertas regulaciones que se ejercieron sobre las mujeres en
las sociedades originarias, que estas regulaciones están contenidas o se ejercen desde:
las relaciones de parentesco, el matrimonio, la concepción del aporte productivo femenino
y se materializan a partir tanto de las normas sociales establecidas, como de los mitos
fundacionales y los objetos materiales (Arte rupestre, cerámica, etc). Según algunos
autores, es en esta fase de la sociedad tribal donde se incorpora a la ideología, de manera
más contundente, las nociones de desigualdad social entre hombres y mujeres
(Vagas.2006).

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Por otra parte, el aporte productivo femenino, que fue valorado de manera negativa en
estas sociedades1, se enmarcó dentro de las relaciones de parentesco, que constituían un
sistema de significación mediante el cual las sociedades representaban las diferencias
entre los sexos y construían la noción de persona como ser social, mediante la atribución
de determinados atributos genéricos. Así “si la sexualidad proporciona las ideas sobre las
características diferenciales entre mujeres y hombres, es el parentesco el que transforma
estas diferencias en una forma de desigualdad” (Comas Dolors. 1995).

Los sistemas de parentesco, planteados como un mecanismo de control sobre la


reproducción, estuvieron enfocados básicamente, en garantizar el control de las líneas de
descendencia, mediante el reforzamiento de las reglas sociales que normaban las uniones
y con ello la fertilidad, la sexualidad femenina y la paternidad.

De acuerdo a esto, por ejemplo, las sanciones de adulterio que eran en las sociedades
agrícolas, una trasgresión imperdonable, toda vez que ponía en tela de juicio la
progenitura (Vargas.2006). Por ello, más que sancionar las uniones de hecho, se regulaba
quien se unía con quien, para garantizar las líneas de descendencia. Así la mujer no era
libre de escoger pareja. Las estructuras de parentesco igualmente, fueron un importante
mecanismo que permitió la conformación de la familia como unidad de producción y
reproducción, ya que por medio del mismo se normaba y establecía el acceso a la tierra,
los instrumentos de trabajo y el producto.

Por otra parte, el regular los matrimonios ofrecía la oportunidad a los grupos dominantes
de establecer alianzas y permitía mantener la propiedad de la tierra y del producto de la
misma, confinada dentro. Solo por medio de la mujer podría perderse la propiedad de la
tierra y por tanto se hacía imprescindible establecer matrimonios que permitieran no solo
que la tierra quedara en manos de dichos linajes, sino también que los futuros esposos
trabajaran en ella y cedieran el producto a sus dueños.

1 De acuerdo a la información reportada por un buen número de cronistas.

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Por otra parte, la inferiorización de las mujeres, según las sanciones normadas
socialmente, debió extenderse a todo lo relacionado con ella y en especial a su cuerpo,
ya que este era el principal medio de producción del productor, y por tanto, tal vez fue
incorporado _según los controles de la reproducción, justificados sobre normas
establecidas para su uso, concepción, valoración, etc_ al sistema de producción de la
futura fuerza de trabajo, convirtiéndose en el principal ente de acumulación de la misma.

Siguiendo a Comas Dolors (1995) la construcción social del género se cristaliza en una
constelación de ideas y símbolos. Los mismos se conforman de manera diferente en cada
sociedad, y se construyen en torno a las nociones, sancionadas socialmente, de lo que es
hombre y mujer, de lo que es trabajo y no lo es. Estas nociones se expresan, señala esta
investigadora, por medio de metáforas, que sintetizan los significados y relaciones más
importantes y a partir de las cuales las personas construyen y dan sentido a su propia
realidad social y cultural.

Planteamiento del problema: Controles o estereotipos sobre la mujer en la colonia:

Siguiendo a Harris y Young (1981) mediante un análisis de los diferentes sistemas


productivos, históricamente determinados, pueden establecerse como las relaciones de
género difieren en formaciones sociales distintas y como las formas de dominación y
subordinación entre hombres y mujeres, entre mujeres y mujeres, entre hombres y
hombres, son condiciones de existencia de perpetuación de relaciones de producción
particulares.

Hasta ahora, hemos desarrollado de manera muy general iv un planteamiento que supone
la existencia de ciertos controles sobre la reproducción en las sociedades originarias,
estos controles expresan las normas y regulaciones que pesaban sobre la mujer como
agente principal de la reproducción del modo de producción.

Fundamentalmente se proponen que: 1.- La infravalorización del trabajo, 2.- El Control


sobre la sexualidad, 3.- control sobre el matrimonio, 4.- Relaciones de parentesco, 5.-

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Nociones sobre el cuerpo femenino, forman parte de estás regulaciones y normas sobre la
mujer.

Siguiendo a Harris y Young (1981) sabemos que mediante un análisis de los diferentes
sistemas productivos, históricamente determinados, pueden establecerse como las
relaciones de género difieren en formaciones sociales distintas y como las formas de
dominación y subordinación entre hombres y mujeres, entre mujeres y mujeres, entre
hombres y hombres, son condiciones de existencia de perpetuación de relaciones de
producción particulares.

En este sentido, muchos de estos controles se han manejado como estereotipos sobre la
mujer, que a lo largo de todo el proceso histórico se han expresado de distintas maneras.
Así por ejemplo, de acuerdo a Iraida Vargas (2010) a lo largo de 14.000 años se dio, sino
una dominación de los hombres sobre las mujeres, si se produjo una subvaloración de
ellas y fundamentalmente, de sus aportes productivos, aplicando en esas sociedades
estereotipos negativos sobre su trabajo. “ Posteriormente esas subvaloraciones originarias
fueron asumidas y repotenciadas, posteriormente en la colonia, con el fin de legitimar ya
no solo la subvaloración del trabajo de las mujeres sino intensificar su efectiva
dominación” (Vargas.2010: 37).

Está misma investigadora, nos plantea que es durante la colonia que se institucionaliza la
ideología patriarcal que nos lega un nuevo abánico de estereotipos sobre las mujeres, los
cuales variaban según las clases sociales “ Estos estereotipos han marcado a las mujeres
como seres débiles, irreflexivos, emocionales, inferiores a los hombres (…) Todos estos
estereotipos se encuentran subsumidos en las ideologías que sostienen y legitiman el
sistema capitalista-patriarcal actual en Venezuela” (Vargas.2010:41)

De acuerdo a estás superficiales ideas, nos hemos planteado una investigación que se
basa en analizar a partir de los estereotipos sobre la mujer, establecidos durante la
colonia, la existencia de los controles sobre la reproducción propuestos desde las
sociedades originarias.

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Fudamentalmente, partimos de la premisa de una ciencia histórica alternativa, que sea
crítica, que se planteé incorporar a las mujeres en el discurso, no solo a partir de la
descripción de sus aportes, sino que pueda despojar a las nociones negativas sobre lo
femenino, de su naturalización social, produciendo conocimiento que las relativice y
explique sus procesos de génesis, a través del estudio de las condiciones históricas que
hicieron posible su factícidad en un momento dado.

Objetivo General:

Analizar los estereotipos naturalizados sobre la mujer, durante la colonia, en el estado


Lara, para definir la existencia de los controles sobre la reproducción planteados en las
sociedades originarias y conocer de que manera se vinculan las condiciones históricas, a
través del estudio de documentos históricos y cronistas de la región.

Objetivos Específicos:
1.- Establecer la relación entre las relaciones de género y las características históricas de
la colonia.
2.- Determinar a partir del estudio de documentos históricos la presencia o ausencia de los
controles sobre la reproducción o normativas sobre la mujer, establecidos para las
sociedades originarias.
3.- Definir los estereotipos naturalizados para la mujer en la colonia y su vinculación con
las normativas sociales o controles sobre la reproducción.

Cada uno de los objetivos trazados se perfilan a partir de la formulación de una


metodología, que establezca la historia como proceso, marxista, iniciando desde algunas
premisas formuladas para las sociedades originarias y su vinculación con la colonia. A
partir de la incorporación de categorías planteadas desde la perspectiva marxista, y
nociones antropológicas, proponemos los primeros pasos de nuestro plan de trabajo.

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Fuentes:
Inicialmente trabajaremos con fuentes secundarias para el desarrollo del marco teórico
que será definitorio de cada una de las etapas de está investigación y la revisión de
cronistas. Posteriormente es preciso definir las fuentes primarias o documentos históricos
qué serán analizados y el diseño de protocolos de extracción de datos.

Justificación:

De acuerdo a Iraida Vargas “La colonia fue un periodo oscuro y terrible para las mujeres
venezolanas de toda condición social, trajo aparejada la institucionalización del
patriarcado, con el horrible añadido de las formas de control implementadas” (Vargas.
2010: 52). En este momento histórico, como se mencionaba al inicio, se ha colocado en la
palestra el tema de la mujer, en todos los ámbitos de la realidad social. Es quizás, en este
torbellino que es Venezuela y como mujeres que nos contagiamos por el entusiasmo de
hablar sobre nosotras mismas, desde nuestras trincheras, desde las mujeres originarias
que sintetizamos en nuestra vida diaria, en nuestras luchas cotidianas, que se han
producido las condiciones necesarias para hacer posibles investigaciones que antes no
tenían espacio.

No existe otro tema en el mundo que nos atañe más, que nos interesa más, que nos
apasiona más, que el de las mujeres, preguntas tan antiguas, pero tan vigentes han
guiado nuestros primeros pasos de ésta investigación: ¿ Porqué se han naturalizado y
establecido nociones negativas sobre nosotras? ¿Porque teniendo el poder de revertir
esas nociones, al ser el principal agente de socialización, no lo hacemos? ¿Existe alguna
vinculación entre la las características históricas de una sociedad y su representación del
género? ¿A través de la ciencia histórica, se puede, además de hablar de heroínas,
explicar el proceso de génesis y desarrollo de los estereotipos que han condicionado la
vida de todas las mujeres?

Creemos que en la medida que muchas de estás preguntas puedan responderse, las
mujeres venezolanas estaremos conscientes del papel tan importante en la construcción

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de una nueva ideología, pero sobre todo en la creación y reproducción de una nueva
subjetividad inserta en una nueva ética liberadora y necesaria.

Bibliografía
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14
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en el encuentro de arqueología social Amero ibérica. Ciudad de México.
Zerrilli Linda (2008) El feminismo y el abismo de la libertad.

i
Existe una larga discusión teórica sobre la concepción de género que será desarrollada en otras
etapas de la investigación.
ii
Ver Iraida Vargas (2010)
iiiiii
Sociedades sedentarias que practicaban la agricultura.
iviviv
Existe toda una discusión sobre el tema que se basa en datos arqueológicos y datos
etnohistóricos.

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