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SENTENCIADO.

- EDUARDO JARQUIN SANTIAGO


TOCA APELACION.- 910/2008.
CAUSA PENAL.- 13/2008.

CC. MAGISTRADOS QUE INTEGRAN LA H. NOVENA SALA PENAL


DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DEL DISTRITO FEDERAL.
P R E S E N T E:

LIC. OSCAR CHAIRE ALFEREZ, en mi carácter de defensor


particular del sentenciado EDUARDO JARQUIN SANTIAGO, ante Ustedes
expongo.-

Que estando señalada para el día de hoy la audiencia prevista en el


artículo 423 del Código Procesal penal vigente en esta Ciudad, vengo a expresar a
favor de mi defenso los agravios que le causa la sentencia definitiva, en contra de
la cual nos alzamos, por lo que a continuación paso a expresar, los siguientes.-

A G R A V I O S

PRIMER AGRAVIO.- Estado de indefensión e ilegalidad jurídica, en


que coloca a mi defenso la resolución que en esta vía se combate, en virtud de
que el juez inferior considero en la misma en forma inexacta e indebida que los
elementos de prueba existentes, son aptos y suficientes para acreditar los
elementos del cuerpo del delito de robo calificado previsto y sancionado por los
artículos 220 párrafo inicial, 224 fracción IX y 225 fracción I, del nuevo Código
Penal para el Distrito Federal, así como la responsabilidad penal de mi
representado en el mismo, consideración esta con la que de ninguna forma se
esta de acuerdo, en atención a que contrario a lo sostenido por el juez inferior en
autos no existe prueba alguna, ni siquiera indiciaria, que pueda acreditar de
manera alguna el cuerpo del delito de robo calificado y la responsabilidad penal de
mi defenso en dicho ilícito, ya que como este H. Tribunal lo podrá constatar, las
pruebas testimóniales rendidas tanto por los oficiales remitentes como las
rendidas por el menor ofendido JAIRO EDUARDO GASPAR YLLESCAS y los
testigos de hechos OSCAR OSVALDO VELAZQUEZ TREJO y MARA PAOLA
JIMENEZ RAMIREZ, de ninguna manera reúnen todos y cada uno de los
requisitos exigidos por el artículo 255 del Código de Procedimientos Penales para
el Distrito Federal, por lo que las mismas en términos de lo dispuesto por los
artículos 246, 247, 254, 255, 261, 268 y demás relativos y aplicables del citado
ordenamiento, carecen de valor probatorio alguno para tener por acreditado el
cuerpo del delito de robo agravado y por ende la responsabilidad penal del
suscrito en el mismo, ya que contrario a lo sostenido por el inferior a los policías
remitentes no les constan los hechos, y por otro lado las declaraciones rendidas
por el menor ofendido y los testigos de hechos, son contradictorios entre sí, lo cual
hace que el dicho del primero y de los segundos sea ilógico e inverosímil, y por
tanto insuficiente para los efectos que pretende el inferior, por lo que siendo
precisamente en dichas probanzas en las que el juez natural, apoyo
medularmente su resolución, la misma resulta ilegal e infundada, por lo que esta
H. Sala deberá de revocarla, dictando otra en su favor en donde considere que en
autos no quedo plena ni legalmente demostrada la responsabilidad penal de mi
representado en el injusto por el cual se le condeno en primera instancia.

Tal y como esta alzada lo podrá observar y que el juez inferior de


manera indebida no tomo en cuenta al momento de resolver en definitiva, de autos
se advierte que tanto en las ampliaciones de declaración y posteriores careos del
menor ofendido JAIRO EDUARDO GASPAR YLLESCAS, como de los testigos de
hechos OSCAR OSVALDO VELAZQUEZ TREJO y MARA PAOLA JIMENEZ
RAMIREZ, los mismos no reconocen a mi representado como la persona que
estuviera abordo en la motocicleta color rojo, marca yamaha, que refieren se
encontraba cerca del lugar de los hechos, ya que en ampliación de declaración y
los correspondientes careos, estos refieren que.-

AMPLIACION DE JAIRO EDUARDO GASPAR YLLESCAS.-

“…que del nombre de RODOLFO ARELLANO ROSALES, me entere


por que me dijeron en la delegación y aquí, que del nombre de EDUARDO
JARQUIN SANTIAGO, me entere de igual forma, que la moto se encontraba atrás
del vehículo, cuando yo me baje y que la moto estaba en la mera esquina, atrás
del carro, por eso digo; que con relación a la respuesta anterior la moto estaba a
unos cinco o seis metros del vehículo.

CAREO ENTRE EL PROCESADO EDUARDO JARQUIN


SANTIAGO CON EL MENOR DENUNCIANTE JAIRO EDUARDO GASPAR
YLLESCAS.-

“…a lo que el menor ofendido le refiere al procesado, QUE A EL NO


LO HABÍA VISTO, Y QUE APENAS EL DÍA DE HOY LO ESTOY CONOCIENDO,
YO VI QUE EL OTRO SUJETO SE SUBIÓ A LA MOTO Y ES CUANDO SE
FUERÓN SIN SABER QUE LE DIJO AL CHAVO DE LA MOTO.”
DECLARACION MINISTERIAL DE OSCAR OSVALDO
VELAZQUEZ TREJO, quien en lo medular manifestó.-

“… y a unos 20 metros antes de llegar a la calle de Manuel Doblado,


el la Colonia Morelos centro, delegación Cuauhtemoc, el emitente detuvo la
marcha de su vehículo, estacionándose cerca del domicilio de su primo, por lo que
en esos momentos su primo jairo Eduardo Gaspar Yllescas de 17 diecisiete añoñs
de edad, descendió del vehículo dirigiéndose hacía su domicilio, permeneciendo el
emitente y su esposa en el interior del vehículo en espera de que su primo se
introdujera hacía su domicilio, por lo que en ese momento se percataron que
frente a ellos a una distancia aproximada de unos 7 siete u 8 ocho metros se
estacionó un vehículo motocicleta tipo yamaha, de color rojo, con dos sujetos del
sexo masculino…”

AMPLIACION DE DECLARACION DE OSCAR OSVALDO


VELAZQUEZ TREJO, quien en lo medular declaró a preguntas del suscrito.-

“… que la moto estaba en la esquina de Manuel Doblado…”

CAREO ENTRE EL PROCESADO EDUARDO JARQUIN


SANTIAGO CON EL TESTIGO DE HECHOS OSCAR OSVALDO VELAZQUEZ
TREJO.-

“…a lo que el denunciante le refiere al procesado QUE YO NO LO


CONOZCO, QUE ES LA PRIMERA VEZ QUE LO VEO Y YO VI NADA MÁS
CUANDO EL CHAVO QUE LE ROBO EL CELULAR A MI PRIMO, SE SUBIÓ A
UNA MOTO, Y QUIEN SABE QUE LE DIJO AL QUE HIBA MANEJANDO, ÉSTE
SE PUSO NERVIOSO Y SE FUERÓN, Y A MI CAREADO ES LA PRIMERA VEZ
QUE LO VEO YO NO LO ACUSO DE NADA, YA QUE EL QUE ROBO EL
CELULAR FUE EL OTRO CHAVO.”

DECLARACION MINISTERIAL DE MARA PAOLA JIMENEZ


RAMÍREZ.-

“…por lo que a una distancia aproximada de unos 20 metros antes


de llegar a la calle de Manuel Doblado, en la Colonia Morelos centro, delegación
Cuauhtemoc, su señor esposo detuvo la marcha de su vehículo, estacionándose a
escasos 3 tres o 4 cuatro metros cerca del domicilio de su primo de su esposo,
descendiendo del vehículo en el que viajaba Jairo Eduardo Gaspar Yllescas de 17
diecisiete años de edad, para dirigirse a su domicilio, permaneciendo la emitente y
su esposo en el interior del vehículo en espera de que Jairo Eduardo Gaspar
Yllescas se introdujera hacía su domicilio, percatándose en esos momentos que
frente a ellos a una distancia aproximada de unos 7 siete u 8 ocho metros se
estacionó un vehículo motocicleta tipo yamaha, de color rojo, con dos sujetos del
sexo masculino…”

AMPLIACION DE DECLARACION DE MARA PAOLA JIMENEZ


REMÍREZ, quien en lo medular declaró a preguntas del suscrito.-

“…que la moto estaba en la mera esquina con relación al domicilio de


mi sobrino y que después vi que el sujeto se echó a correr, ellos lo agarraron hacia
Manuel Doblado, que llaga la motocicleta, la posición que guardaba es que estaba
atrás del vehículo en el que yo viajaba…”

CAREO ENTRE EL PROCESADO EDUARDO JARQUIN


SANTIAGO Y EL TESTIGO DE HECHOS MARA PAOLA JIMENEZ REMÍREZ.-

“…yo no culpo a mi careado de que el haya robado, puesto que a mi


careado, yo no lo vi, yo nada mas identifique a la otra persona…”

CAREO ENTRE RICARDO GOMEZ PAZ Y EL TESTIGO DE


HECHOS OSCAR OSVALDO VELAZQUEZ TREJO.-

“…yo no conozco a su hijo y la moto que me robo estaba atrás de mi


vehiculo como a 20 metros y el chavo que iba manejando la moto, nunca le vi la
cara, y al hijo de mi careado no me lo han presentado…”

CAREO ENTRE RICARDO GOMEZ PAZ Y EL MENOR


DENUNCIANTE JAIRO EDUARDO GASPAR YLLESCAS.-

“…yo no se quien sea su hijo, pero a mi me robo un sujeto y luego se


subió a una motocicleta y no vi al sujeto que conducía la moto…”

CAREO ENTRE RICARDO GOMEZ PAZ Y LA TESTIGO DE


HECHOS MARA PAOLA JIMENEZ RAMIREZ.-

“…la motocicleta no estaba adelante, sino que estaba atrás del


vehiculo y no se quien sea la persona que la iba manejando…”

CAREO ENTRE DAVID SILVA JARQUIN Y OSCAR OSVALDO


VELAZQUEZ TREJO.-
“…y nada mas vi que el chavo de la moto saca de onda y se va…”
CAREO ENTRE DAVID SILVA JARQUIN Y EL MENOR
DENUNCIANTE JAIRO EDUARDO GASPAR YLLESCAS.-

“…no se quien sea su hermano y no lo he visto…”

De tales probanzas se desprende que tanto el menor denunciante


JAIRO EDUARDO GASPAR YLLESCAS como los testigos de cargo OSCAR
OSVALDO VELASQUEZ TREJO y MARA PAOLA JIMENEZ RAMIREZ, por la
posición que guardaban, era física y materialmente imposible que se hayan
percatado de quien conducía la motocicleta yamaha color rojo, circunstancia que
estos reconocen al haber declarado ante el juzgado de origen que no reconocen a
mi representado y que al momento de carearse con éste es la primera vez que lo
ven, por lo tanto contrario a lo sostenido por el a quo las declaraciones de estos
que fueron rendida ante el juzgado de origen se contraponen con sus primeras
declaraciones ante el órgano investigador, lo cual las torna inverosímiles, y siendo
que el inferior apoya medularmente la resolución combatida en las mismas, esta
H. Sala deberá de revocarla dictando otra en su lugar, en donde considere y
resuelva que en autos no quedo plena ni legalmente acreditada la responsabilidad
de mi defenso en los hechos por los cuales se le condena.

SEGUNDO AGRAVIO.- El que el juez inferior, en forma infundada e


inexacta hubiera considerado en la resolución que constituye el acto reclamado
(foja 56 vta.), que la forma de intervención de mi defenso en el delito que se le
imputa, lo fue en su carácter de coautor material en términos de lo dispuesto por la
fracción II del artículo 22 del Código Penal para el Distrito Federal, lo cual resulta
inexacto e incongruente con lo deducido y constante en autos en virtud de que en
los mismos y contrario a lo sostenido por el Juzgador, no existe elemento de
prueba alguno con el que se acredite que mi representado tuvo un acuerdo de
voluntad, ya fuera este previo, concomitante o posterior al hecho que motiva la
causa penal, con el coprocesado RODOLFO ARELLANO ROSALES, con el fin
de llegar al resultado material, por lo que al no estar acreditado en autos dicha
circunstancia, tampoco existe nexo causal entre la supuesta conducta desplegada
por mi representado con el resultado material fedatado en actuaciones, y por lo
tanto, tampoco se encuentra acreditado de forma alguna el dolo por parte de mi
defenso para llegar a dicho resultado, siendo por tanto indebida la consideración
del juzgador ya que infundada y desmotivadamente atribuye a mi representado
una conducta activa, directa y dolosa, en los hechos que motivan la causa penal,
sin realizar un estudio a fondo y en forma independiente respecto de la conducta
que se le atribuye, ya que este se limita, al momento de entrar al estudio de la
probable responsabilidad de los coprocesados y de la forma de intervención de los
mismos, a hacerlo en forma conjunta y genérica, lo que lo llevo por necesaria
consecuencia, a atribuirles una misma conducta activa y directa por igual -sin
tomar en cuenta en ningún momento que la supuesta conducta que se le atribuye
a mi representado y que se desprende de actuaciones no fue ni activa, ni directa ni
dolosa-, lo anterior es así, por que como se observa del CONSIDERANDO III,
SUB TÍTULO “ACTO” (foja 5 fte.) de la resolución que se combate, el juzgador
indebidamente considera.- “EDUARDO JARQUIN SANTIAGO O EDGAR
JARQUIN SANTIAGO (A) “EL CHOCORROL O CICLOPE” Y RODOLFO
ARELLANO ROSALES O ALFREDO ROSALES ZAMBRANO (A) “EL FELLO”,
ACTUANDO CONJUNTAMENTE Y EN FORMA DOLOSA, EL DIA 15 QUINCE
DE ENERO DEL AÑO 2008 DOS MIL OCHO, SIENDO APROXIMADAMENTE
LAS 16:20 DIECISÉIS HORAS CON VEINTE MIUTOS, UNA VEZ QUE EL
MENOR DENUNCIANTE JAIRO EDUARDO GASPAR YLLESCAS, SE DIRIGÍA
HACIA SU DOMICILO CAMINANDO POR LA CALLE REPLUBLICA DE COSTA
RICA, EN LA COLONIA CENTRO, DELEGACIÓN CUAUHTEMOC DE ESTA
CIUDAD, Y AL ESTAR PRECISAMENTE FRENTE AL INMUEBLE MARCADO
CON EL NÚMERO 112 DE DICHA CALLE, CUANDO DE PRONTO EL
ACUSADO RODOLFO ARELLANO ROSALES o ALFREDO ROSALES
ZAMBRANO (A) “EL FELLO” SE PARA FRENTE AL PASIVO, IMPIDIENDOLE
EL PASO, MANIFESTÁNDOLE QUE LE ENTREGARA SU TELÉFONO
CELULAR DE LA MARCA SONY ERICSSON MIODELO W.580, DE OLOR
NEGRO, VALUADO PERICIALMENTE EN LA CANTIDAD DE $2,300.00 DOSMIL
TRESCIENTOS PESOS, Y AL CONTESTARLE EL MENOR QUE EL TAMBIÉN
VIVIA EN EL MISMO RUMBO, DICHO ENJUICIADO SACA DE ENTRE SUS
ROPAS A LA ALTURA DE SU CINTURA, UN OBJETO METÁLICO TERMINADO
EN PUNTA CON EL QUE LANZA UN GOLPE HACIA EL CUERPO DEL
OFENDIDO, LESIONÁNDOLO A LA ALTURA DEL PECHO, OCASIONÁNDOLE
LAS LESIONES PRESENTADAS, ANTE LO CUAL AQUÉL TERMINA POR
ENTREGARLE SU TELÉFONO CELULARANTES DESCRITO, MIENTRAS QUE
EL ACUSADO EDUARDO JARQUIN SANTIAGO o EDGAR JARQUIN
SANTIAGO (A) “EL CHOCORROL O CICLOPE”, EN TODO MOMENTO
PERMANECIO A BORDO DE LA MOTOCICLETA DE LA MARCA YAHAHA, DE
COLOR ROJO CON PLACAS DE CIRCULACIÓN 9348-D, DEL DISTRITO
FEDERAL, VOLTEANDO HACIA LOS LADOS Y UNA VEZ QUE EL PRIMERO
DE LOS ACUSADOS DESAPODERÓ AL PASIVO DEL BIEN MUEBLE DE
REFERENCIA, DE INMEDIANTO SE DIRIGE HACIA DONDE LO ESPERABA EL
SEGUNDO DE LOS JUSTICIAABLES, SUBIÉNDOSE EN LA PARTE TRASERA
DE DICHO VEHÍCULO, ALEJANDOSE AMBOS DEL LUGAR…”, como se
observa de dicha consideración, el juzgador de primer grado en forma por demás
incongruente con lo constante y deducido en autos atribuye a mi defendido y hoy
apelante una conducta activa, directa y dolosa en los hechos que motivan la causa
penal, no obstante que de las pruebas rendidas en indagatoria y dentro del
término constitucional no se acredita tal circunstancia, puesto que de ninguna
forma queda acreditada la intervención del mimos en el delito que se le imputa,
puesto que como consta en actuaciones, y en el supuesto sin conceder de que se
hubiera llevado a cabo el ilícito que se les imputa a los hoy sentenciados, mi
representado nunca estuvo en el lugar preciso donde se cometió el ilícito y no
intervino de manera directa o dolosa en la perpretacion del mismo, sin que en
autos exista prueba alguna tendiente a acreditar que este estuvo de acuerdo con
el otro sentenciado -ya fuera de manera previa, concominante o posterior al
hecho-, parallevar a cabo la conducta por la que hoy se le condena, motivo por
el cual la resolución que hoy se combate resulta infundada y por tanto ilegal.

Por otro lado resulta desacertada la consideración del juzgador


respecto a que con los medios de prueba quedo demostrada la intervención de mi
defenso en la realización del delito que se le atribuye y por la cual hoy se le
condena, de los que supuestamente se acredita que los hoy sentenciados
actuaron de manera conjunta y dolosa, en forma de coautoría encuadrando la
misma en la fracción II del artículo 22 del Código Penal para el Distrito Federal, sin
precisar, motivar y fundamentar debidamente dicho razonamiento, pues este
omite precisar las causas y motivos que lo llevaron a considerar que entre mi
representado EDUARDO JARQUIN SANTIAGO y el coprocesado RODOLFO
ARELLANO ROSALES hubo un acuerdo de voluntades previo, concomitante o
posterior al hecho delictivo que se les atribuye, con el objeto de querer y llegar a la
realización del mismo, siendo para ello insuficientes e incluso contrarias a dicho
razonamiento las probanzas aportadas en la indagatoria, ya que las mismas no
son idóneas para acreditar la conducta que le atribuye el inferior, y si por el
contrario con las mismas se acredita que mi defendido no tuvo participación
directa y dolosa en la ejecución de los hechos que se le atribuyen, siendo tales
pruebas entre otras, las propias declaraciones rendidas tanto por el menor
ofendido JAIRO EDUARDO GASPAR YLLESCAS, como las rendidas por los
testigos de hechos OSCAR OSVALDO VELAZQUZ TREJO y MARA PAOLA
JIMENEZ RAMÍREZ, de las cuales NO se desprende que HUBIERA EXISTIDO
UN ACUERDO PREVIO, CONCOMITANTE O POSTERIOR AL HECHO
DELICTIVO, entre el mi representado y el coprocesado ALFREDO ROSALES
ZAMBRANO, para querer y llegar al resultado material.

Siendo aplicables al caso concreto, las siguientes tesis, sustentadas


por el Poder Judicial Federal.-

Novena Epoca
Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO CUARTO
CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Septiembre de 1996
Tesis: XIV.2o.15 P
Página: 626

COPARTICIPACION DELICTIVA. SU EXISTENCIA REQUIERE ACUERDO


ENTRE LOS PARTICIPES. Para que se acredite la coparticipación delictiva en un
concurso eventual de agentes, es menester que exista consenso en todos los
individuos que tomarán parte en la perpetración del injusto, evidenciándose de
esta manera su deseo de delinquir y, por ende, el dolo en cada uno de ellos. La
cuota de participación puede ser previa, concomitante o posterior a la
consumación del delito, pero sea cual fuere la elegida, la nota esencial de la
misma estriba en la voluntariedad y el nexo psíquico que debe haber entre los que
participan para la producción del resultado típico, circunstancia que no se actualiza
cuando por ejemplo, alguien se presenta a un lugar donde se está cometiendo un
ilícito sexual, limitándose sólo a observar, sin que exista prueba de acuerdo previo
o de que de alguna manera hubiese cooperado o ayudado para que se
materializara la infracción, ni tampoco exista evidencia de que hubiera puesto
condición para la ejecución del antijurídico, debiendo concluirse en tal caso, que
no se puede fincar responsabilidad penal a título de copartícipe, toda vez que no
existe nexo causal entre la conducta y el resultado.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DECIMO CUARTO CIRCUITO.

Amparo en revisión 235/96. José Armando Polanco Salazar. 8 de julio de 1996.


Unanimidad de votos. Ponente: Luis Armando Cortés Escalante. Secretario: Luis
Manuel Vera Sosa.

Novena Epoca
Instancia: TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Diciembre de 1995
Tesis: VI.3o.3 P
Página: 504

COPARTICIPACION DELICTUOSA. CONFIGURACION DE LA. Para que se


configure la coparticipación delictuosa, no basta que exista un lazo de unión entre
los delincuentes, sino que además, de su actuar se desprenda su propósito y
consentimiento para cometer el delito, que su cooperación la den en forma
consciente, sugiriendo alguna condición para obtener un determinado resultado;
pudiendo surgir el acuerdo recíproco en cualquiera de estos tres momentos: a)
antes de dar comienzo a la ejecución del hecho delictuoso; b) durante la propia
ejecución; o c) después de realizada ésta.
TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO.
Amparo directo 447/95. Juan Bartolomé Ponce Olivos. 13 de octubre de 1995.
Mayoría de votos. Ponente: Norma Fiallega Sánchez. Disidente: Jaime Manuel
Marroquín Zaleta. Secretaria: Paulina Negreros Castillo.

Amparo directo 283/95. Sergio Flores Marthel. 13 de julio de 1995. Mayoría de


votos. Ponente: Olivia Heiras de Mancisidor. Disidente: Jaime Manuel Marroquín
Zaleta. Secretario: Jesús G. Luna Altamirano.

Octava Epoca
Instancia: PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS CIVIL Y DE
TRABAJO DEL SEGUNDO CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: XV-II, Febrero de 1995
Tesis: II.1o.C.T.175 P
Página: 259

COACUSADOS. ANALISIS DE, SU RESPONSABILIDAD DEBE SER


INDIVIDUAL. Existiendo coacusados en la comisión de un delito, si la Sala Penal
verifica el estudio de la responsabilidad de uno de ellos, calificándola de
comprobada y omite efectuar el análisis de la conducta del otro, imponiéndoles la
misma penalidad; su proceder es violatorio de garantías individuales, porque cada
participante debe ser sancionado de acuerdo con su intervención y las
circunstancias particulares de la misma.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS CIVIL Y DE TRABAJO DEL


SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo directo 665/94. Miguel Alvarez Martínez. 23 de agosto de 1994.


Unanimidad de votos. Ponente: Salvador Bravo Gómez. Secretaria: Elizabeth
Serrato Guisa.

Quinta Epoca
Instancia: Primera Sala
Fuente: Informes
Tomo: Informe 1951
Página: 34

COAUTORES, DELITO ROBO, FIJACION DE LA PENA. En tratándose de los


delitos de robo, ninguna disposición de los Código Penales determina que cuando
sean varios los acusados como partícipes en la comisión de esa infracción penal,
el máximo o mínimo de la pena, o su término medio se divida entre todos los
acusados y sí especifica que son responsables todos los que toman parte en la
concepción, preparación o ejecución de un delito o presten auxilio o cooperación
de cualquiera especie, por concierto previo o posterior o induzcan directamente a
alguien a cometerlo, concediendo arbitrio judicial a los Jueces para aumentar o
disminuir la sanción respectiva, dentro de los límites fijados por el precepto
correspondiente, según la participación de cada delincuente.

Amparo directo 4824/50. Manuel Herrera. 12 de julio de 1951. Unanimidad de


cinco votos. Relator: Luis G. Corona.

Octava Epoca
Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEGUNDO CIRCUITO
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: X, Diciembre de 1992
Página: 318

INDIVIDUALIZACION DE LA PENA, DEBE SER PERSONAL PARA CADA


SENTENCIADO Y NO GENERAL PARA DOS O MAS. (LEGISLACION DEL
ESTADO DE MEXICO). Si la sentencia reclamada lleva a cabo la
individualización de la pena a la quejosa en forma conjunta con otro coacusado,
ello infringe los artículos 59 y 60 del Código Penal del Estado y las garantías
consagradas en los artículos 14, 16, 20, 21, 22 y 23 de la Constitución pues la
individualización, como su propio nombre lo indica y lo señala el primer precepto al
decir "apreciando la personalidad del delincuente" supone que el juez estudiando
los hechos delictivos, su forma de comisión y la personalidad específica y concreta
del delincuente le aplica una pena a éste y no a otro diferente, de acuerdo a esos
lineamientos. Por tanto si a la quejosa se le individualiza la pena junto con su
coacusado, el fallo es violatorio de las disposiciones legales citadas y debe
ampararse para que se haga la individualización correcta observando los demás
lineamientos que al efecto manda la ley.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo directo 782/92. María del Pueblito Martínez Guerrero. 21 de octubre de


1992. Unanimidad de votos. Ponente: Raúl Solís Solís. Secretario: Pablo Rabanal
Arroyo.

Sexta Epoca
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: Segunda Parte, XXII
Página: 130
INDIVIDUALIZACION DE LA PENA. PARTICIPACION. Conforme a la teoría de la
participación jurídico penal, es imperativo distinguir diversas formas valorativas de
participación en el delito, pues no obstante el igual valor causal de las distintas
condiciones del resultado (equivalencia causal), ello no supone al mismo tiempo,
igualdad valorativa jurídica para los efectos de la penalidad aplicable. Y el director
intelectual, que fue quien concibió el designio criminoso, revela mayor intensidad
del dolo, que quienes aceptaron llevar a término tal designio.

Amparo directo 7843/58. José Armando Vázquez. 8 de abril de 1959. Cinco votos.
La publicación no menciona el nombre del ponente.

Amparo directo 7779/58. Juan López Matías. 8 de abril de 1959. Cinco votos.
Ponente: Luis Chico Goerne.

Amparo directo 7077/58. Horacio González Fernández. 8 de abril de 1959. Cinco


votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.

Amparo directo 6685/58. Francisco Pérez Mejía y coagraviado. 8 de abril de 1959.


Cinco votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.

Séptima Epoca
Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL CUARTO CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 217-228 Sexta Parte
Página: 336

INDIVIDUALIZACION DE LA PENA TRATANDOSE DE COAUTORES, DEBE


FIJARSE TEMIBILIDAD DE ACUERDO A CONDUCTA DESPLEGADA POR
CADA UNO EN LA EJECUCION DE LOS ILICITOS. Si bien es cierto que ambos
acusados simultáneamente concertaron y ejecutaron los ilícitos reseñados en el
proceso penal, también lo es que en su perpetración Víctor Antonio Domínguez
Huerta no utilizó ninguna arma o instrumento en tanto que su acompañante sí
utilizó un arma de fuego, con la que amenazó y golpeó a las personas que se
encontraban en los negocios donde cometieron los robos, de donde se infiere que
no obstante ser cierto que se utilizó la violencia física y moral en la comisión de los
ilícitos, sin embargo, la temibilidad en la conducta de los acusados es distinta pues
no es lo mismo cometer un robo armado que desarmado, y tan cierto es esto que
uno de los empleados del negocio denominado "Super 7" detuvo en su huida al
ahora quejoso y no así al coacusado quien portaba un arma de fuego, razón la
anterior que permite concluir que en el caso no se hizo un correcto uso del arbitrio
judicial.
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL CUARTO CIRCUITO.

Amparo directo 559/87. Víctor Antonio Domínguez Huerta. 5 de noviembre de


1987. Unanimidad de votos. Ponente: Ernesto Rosas Ruiz. Secretario: Jesús S.
Fraustro Macareno.

Sexta Epoca
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: Segunda Parte, XLI
Página: 52

PARTICIPACION DELICTUOSA. Tratándose de la codelincuencia, cada uno de


los partícipes responde del hecho propio como si el delito fuera el mismo para
todos. Cada uno responde según su propia acción, de tal manera que el delito,
objetivamente único, se reproduce tantas veces cuantas sean los partícipes y para
cada uno según su intervención.

Amparo directo 5838/60. Samuel Morelos Vargas. 22 de noviembre de 1960.


Unanimidad de cuatro votos. Ponente: Juan José González Bustamante.

Quinta Epoca
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: CXX
Página: 535

PARTICIPACION DELICTUOSA. La autoridad judicial debe considerar


individualmente el caso de cada procesado, a efecto de establecer la
responsabilidad particular que le corresponda e individualizar la pena que
merezca, cuando hay varios partícipes.

Amparo penal directo 1674/53. Por acuerdo de la Primera Sala, de fecha 8 de


junio de 1953, no se menciona el nombre del promovente. 30 de abril de 1954.
Unanimidad de cuatro votos. Relator: Fernando Elorduy.

Contrario a lo sostenido en la resolución impugnada (foja 56 vuelta


último párrafo, 57 frente vuelta), la forma y grado de intervención y participación
que a este se le atribuye a mi representado, no es igual ni la misma que se le
atribuye al coprocesado RODOLFO ARELLANO ROSALES, y por lo tanto no
debió de situarlo en el mismo grado de culpabilidad de este último, ello en
atención a que por un lado como se deriva de lo constante y deducido en autos, la
forma de intervención y ejecución que se le atribuye a mi representado no es la
misma que se le atribuye al coprocesado RODOLFO ARELLANO ROSALES, ello
en atención a que según la imputación del menor ofendido y de los testigos de
cargo, ,la cual de ninguna manera se acepta-, la conducta de RODOLFO
ARELLANO ROSALES, consistió en INTERCEPTAR AL MENOR OFENDIDO
EDUARO GASPAR YLLESCAS, CUANDO ESTE SE DIRIGÍA A SU DOMICILIO,
PARÁNDOSE FRENTE A EL, IMPIDIÉNDOLE EL PASO, ORDENÁNDOLE QUE
LE ENTREGARÁ SU TELÉFONO CELULAR DE LA MARCA SONY ERICSSON,
MODELO W-580, DE COLOR NEGRO, Y AL CONTESTARLE EL MENOR QUE ÉL
TAMBIÉN VIVÍA POR EL MISMO RUMBO, DICHO ENJUICIADO SACA DE
ENTRE SUS ROPAS A LA ALTURA DE SU CINTURA, UN OBJETO METÁLICO
TERMINADO EN PUNTA CON EL QUE LANZA UN GOLPE HACIA EL CUERPO
DEL OFENDIDO, OCASIONANDOLE LAS LESIONES PRESENTADAS, ANTE LO
CUAL AQUEL TÉRMINA POR ENTREGARLE SU TELÉFONO CELULAR ANTES
DESCRITO…”, por cuanto hace a la conducta atribuida a mi defendido, esta
consistió en “MIENTRAS QUE EL TAMBIÉN ENCAUSADO EDUARDO JARQUIN
SANTIAGO, EN TODO MOMENTO PERMANECIO A BORDO DE LA
MOTOCICLETA DE LA MARCA YAMAHA, DE COLOR ROJO, PLACAS DE
CIRCULACIÓN 9348-D, DEL DISTRITO FEDERAL, VOLTEANDO HACÍA LOS
LADOS Y UNA VEZ QUE EL PRIMERO DE LOS ACUSADOS DESAPODERÓ AL
PASIVO DEL BIEN MUEBLE DE REFERENCIA, DE INMEDIATO SE DIRIGE
HACIA DONDE LO ESPERABA EL SEGUNDO DE LOS JUSTICIABLES,
SUBIÉNDOSE EN LA PARTE TRASERA DE DICHO VEHÍCULO, ALEJÁNDOSE
AMBOS DEL LUGAR..”

TERCER AGRAVIO.- El que el juez inferior, situara la forma y grado


de participación de mi representado en la fracción II del artículo 22 del Código
Penal para el Distrito Federal, consideración esta con la que de ninguna forma se
esta de acuerdo, en atención a que según lo constante y deducido en autos, no
existe prueba alguna, ni siquiera indiciaria que acredite que mi representado
hubiera actuado de manera conjunta con el co sentenciado RODOLFO
ARELLANO ROSALES, en la consumación del ilícito por el cual hoy se les
condena, puesto que de las propias constancias procesales se advierte que mi
defenso, no participo de manera directa y material en el mismo, ya que no existe
evidencia alguna con la cual se acredite que este participo ya fuera en la
preparación o consumación directa de tal ilícito, mas aún, de las propias
declaraciones, ampliaciones y careos rendidos tanto por el menor ofendido JAIRO
EDUARDO GASPAR YLLESCAS y de los testigos de cargo de nombres OSCAR
OSVALDO VELAZQUEZ TREJO y MARA PAOLA JIMENEZ RAMÍREZ, se advierte
que este nunca participo de manera directa en el delito de robo, que este siempre
estuvo alejado del lugar donde supuestamente sucedieron los hechos y que
incluso este no tenía conocimiento alguno de la perpretación del mismo, por lo que
al encuadrar la conducta de mi representado en la fracción II del artículo 22 del
Código Penal para el Distrito Federal, el inferior indebida e ilegalmente transgrede
el principio rector de valoración de las pruebas, por lo que la resolución combatida
resulta ilegal.

CUARTO AGRAVIO.- Estado de indefensión e inseguridad jurídica,


en que coloca a mi defenso, la resolución que hoy se combate, en atención a que
el Juez inferior considera y realiza en la misma, una inexacta e ilegal apreciación
del grado de culpabilidad de mi representado, situando esta en el grado
comprendido en la primera división debajo del punto equidistante entre la mínima y
la media, es decir en un octavo de los rangos que establece la ley, consideración
esta con la que de ninguna manera se esta de acuerdo, en atención a que de
acuerdo a lo contante y deducido en actuaciones, el juez primiinstancial debió, en
su caso considerar que el grado de culpabilidad del hoy sentenciado y recurrente
EDUARDO JARQUIN SANTIAGO, se situaba en el parámetro mínimo de
culpabilidad que marca la ley penal vigente, esto en consideración a las
circunstancias de modo, tiempo, lugar, evento criminal y las características
particulares en relación a mi representado, y en cumplimiento a lo dispuesto por
los artículos 70 y 72 del Código Penal para el Distrito Federal, y al no haberlo
hecho así la resolución en contra de la cual nos alzamos, resulta incongruente y
por tanto ilegal, por lo que esta H. Sala deberá de revocarla dictando otra en su
lugar en donde estime -para el solo caso y sin conceder de que esta H. Sala
considerara que en autos quedo debidamente acreditada su responsablilidad
penal en el ilícito que se le atribuye-, que el grado de culpabilidad de mi defenso
se encuentra en el mínimo grado de culpabilidad establecido en la Legislación
Penal.

Lo anterior resulta así, por que de acuerdo a lo constante en autos, el


juez natural al momento de considerar y determinar que el grado de culpabilidad
de EDUARDO JARQUIN SANTIAGO respecto del ilícito que se le atribuye, se
encuentra comprendido en la primera división debajo del punto equidistante entre
la mínima y la media, lo cual da como resultado la octava parte de los rangos que
establecidos en la legislación penal, resulta inexacto e incongruente y en
consecuencia ilegal, ello en atención a que al momento de realizar dicha
determinación el juez natural considera en la resolución combatida (foja 75 frente,
tercer párrafo), que al momento de determinar el grado de culpabilidad de mi
defenso, no tomara en cuenta el comportamiento anterior o posterior del mismo,
sino únicamente el hecho delictivo, lo cual necesariamente lo llevo a no considerar
al momento de determinar el grado de culpa del recurrente, tanto la conducta que
le fue conducta atribuida al hoy sentenciado en el tipo penal que se le imputa, su
grado de intervención, las circunstancias exteriores y peculiares en la ejecución
del mismo, ni tampoco considero las experticiales y testimoniales que obran en
autos respecto a su estudio de personalidad, así como la conducta del mismo
anterior y posterior a la comisión del evento delictivo, pretendiendo reforzar dicha
resolución con los criterios jurisprudenciales que cita posteriormente cita y
transcribe, sin embargo los mismos a la fecha han sido ampliamente superados,
por lo que tal consideración resulta igualmente infundada.

En efecto, tal consideración esta del todo ilegal, puesto que contrario
a lo sostenido por el Juez inferior, este debió -por mandato expreso de los
artículos 70 y 71 fracciones VI, VII y VIII-, al momento de proceder a determinar
tanto el grado de culpabilidad como la individualización de la pena del hoy
recurrente, tomar en consideración tanto las circunstancias exteriores de la
ejecución del evento delictivo, COMO LAS PECULIARES DEL DELINCUENTE
EN RELACIÓN A SU ESTUDIO DE PERSONALIDAD O CRIMINOLÓGICO, las
circunstancias del activo antes y durante la comisión del delito, así como el
comportamiento posterior de este a tal evento, y al no haberlo hecho así, la
resolución y consideración sostenida por el juez natural resulta infundada y en
consecuencia ilegal, resulta aplicable al caso concreto la siguiente tesis de
jurisprudencia por contradicción que para mayor claridad me permito transcribir.-

Registro No. 170082


Localización:
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
XXVII, Marzo de 2008
Página: 100
Tesis: 1a./J. 175/2007
Jurisprudencia
Materia(s): Penal

INDIVIDUALIZACIÓN DE LA PENA TRATÁNDOSE DE DELITO NO CULPOSO.


EL JUZGADOR PUEDE TOMAR EN CONSIDERACIÓN LOS DICTÁMENES
PERICIALES TENDENTES A CONOCER LA PERSONALIDAD DEL
INCULPADO (LEGISLACIÓN DEL DISTRITO FEDERAL).

Del análisis de los artículos 70 y 72 del Código Penal para el Distrito Federal se
advierte una regla general aplicable para la individualización de las penas, que
establece que los Jueces y los tribunales impondrán las sanciones establecidas
para cada delito, teniendo en cuenta las circunstancias exteriores de ejecución y
las peculiaridades del delincuente; asimismo, el último párrafo del citado artículo
72 expresamente establece que para la adecuada aplicación de las penas y
medidas de seguridad, el juzgador debe tomar conocimiento directo del sujeto, de
la víctima y de las circunstancias del hecho y, en su caso, requerir los dictámenes
periciales tendentes a conocer la personalidad del sujeto y los demás elementos
conducentes. Ahora bien, de este precepto destaca la expresión "en su caso", la
cual indica que el legislador otorga libertad al juzgador para requerir dichos
dictámenes y tomarlos en cuenta; de ahí que no sea obligatorio. Por ello y atento a
la garantía de exacta aplicación de la ley en materia penal, se concluye que
conforme a lo expresamente previsto en el último párrafo del indicado artículo 72,
al individualizar las penas a imponer, el juzgador puede tomar en consideración los
dictámenes periciales tendentes a conocer la personalidad del inculpado, lo que se
corrobora con el primer párrafo del artículo 70 y las fracciones VI, VII y VIII del
artículo 72 de dicho Código, según los cuales el legislador previó que al
individualizar la pena deben considerarse las peculiaridades del delincuente, entre
las que se encuentran aspectos reveladores de su personalidad como un dato
indicativo del ámbito de autodeterminación del autor necesario para apreciar por
qué adoptó una resolución de voluntad antijurídica.

Contradicción de tesis 100/2007-PS. Entre las sustentadas por los Tribunales


Colegiados Noveno y Décimo, ambos en Materia Penal del Primer Circuito. 14 de
noviembre de 2007. Cinco votos. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo.
Secretaria: Nínive Ileana Penagos Robles.
Tesis de jurisprudencia 175/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto
Tribunal, en sesión de fecha veintiocho de noviembre de dos mil siete

Así las cosas, el juez inferior ilegal e infundadamente, al momento de


determinar el grado de culpabilidad de mi defenso, en primer lugar, no considero ni
tomo en cuenta.-

a).- Que contario a lo por el sostenido en la resolución impugnada


(foja 56 vuelta último párrafo, 57 frente vuelta), la forma y grado de intervención y
participación que a este se le atribuye a mi representado, no es igual ni la misma
que se le atribuye al coprocesado RODOLFO ARELLANO ROSALES, y por lo
tanto no debió de situarlo en el mismo grado de culpabilidad de este último, ello en
atención a que por un lado como se deriva de lo constante y deducido en autos, la
forma de intervención y ejecución que se le atribuye a mi representado no es la
misma que se le atribuye al coprocesado RODOLFO ARELLANO ROSALES, ello
en atención a que según la imputación del menor ofendido y de los testigos de
cargo -la cual de ninguna manera se acepta-, la conducta de RODOLFO
ARELLANO ROSALES, consistió en INTERCEPTAR AL MENOR OFENDIDO
EDUARO GASPAR YLLESCAS, CUANDO ESTE SE DIRIGÍA A SU DOMICILIO,
PARÁNDOSE FRENTE A EL, IMPIDIÉNDOLE EL PASO, ORDENÁNDOLE QUE
LE ENTREGARÁ SU TELÉFONO CELULAR DE LA MARCA SONY ERICSSON,
MODELO W-580, DE COLOR NEGRO, Y AL CONTESTARLE EL MENOR QUE ÉL
TAMBIÉN VIVÍA POR EL MISMO RUMBO, DICHO ENJUICIADO SACA DE
ENTRE SUS ROPAS A LA ALTURA DE SU CINTURA, UN OBJETO METÁLICO
TERMINADO EN PUNTA CON EL QUE LANZA UN GOLPE HACIA EL CUERPO
DEL OFENDIDO, OCASIONANDOLE LAS LESIONES PRESENTADAS, ANTE LO
CUAL AQUEL TÉRMINA POR ENTREGARLE SU TELÉFONO CELULAR ANTES
DESCRITO…”, por cuanto hace a la conducta atribuida a mi defendido, esta
consistió en “MIENTRAS QUE EL TAMBIÉN ENCAUSADO EDUARDO JARQUIN
SANTIAGO, EN TODO MOMENTO PERMANECIO A BORDO DE LA
MOTOCICLETA DE LA MARCA YAMAHA, DE COLOR ROJO, PLACAS DE
CIRCULACIÓN 9348-D, DEL DISTRITO FEDERAL, VOLTEANDO HACÍA LOS
LADOS Y UNA VEZ QUE EL PRIMERO DE LOS ACUSADOS DESAPODERÓ AL
PASIVO DEL BIEN MUEBLE DE REFERENCIA, DE INMEDIATO SE DIRIGE
HACIA DONDE LO ESPERABA EL SEGUNDO DE LOS JUSTICIABLES,
SUBIÉNDOSE EN LA PARTE TRASERA DE DICHO VEHÍCULO, ALEJÁNDOSE
AMBOS DEL LUGAR..”, luego en entonces resulta ilegal e incongruente la
consideración del inferior de situar a mi representado en un grado de culpabilidad
igual al del otro sentenciado RODOLFO ARELLANO ROSALES, ya que la
conducta de este con aquel fueron totalmente distintas.

b).- Que de las documentales públicas que consisten en el estudio de


personalidad de mi representado, se acredita que el mismo cuenta con un grado
de peligrosidad mínimo, y de una buena conducta posterior al ilícito que se le
imputa.

c).- Que de las constancias de autos de advierte que el sentenciado


y recurrente es una persona primodelincuente, que no tiene antecedentes penales
lo cual se acredita con el informe de ingresos anteriores y la ficha sinalégtica que
obran en autos.

d).- Que según las testimoniales de buena conducta rendidas por los
CC. HUGO YAIR ORTIZ MONTAÑO y KATHIA PEÑA ALBA, el citado sentenciado
hasta antes de la comisión del ilícito que se le atribuye, desplegaba una conducta
honrada y apegada a derecho.

QUINTO AGRAVIO.- El que el inferior al momento de resolver en


definitiva hubiera considerado que en la conducta de mi defenso se dan las
circunstancias agravantes previstas en los artículo 224 fracción IX y 225 fracción I
del Código Penal para el Distrito Federal, lo que le llevo necesariamente a
imponerle ademas de la sanción contemplada en el delito básico de robo, las
sanciones de dos años seis meses de prisión bajo la hipótesis cualificante de robo
a transeunte y la sanción de dos años seis meses por haberse cometido bajo la
circunstancia cualificante de violencia física, consideración ésta con la que de
ninguna forma se esta de acuerdo, ya que la misma es inexacta e incongruente
con lo constante y deducido en autos, ya que según se desprende de actuaciones,
la conducta que se le atribuye a mi representado EDUARDO JARQUIN
SANTIAGO, en los hechos motivo del juicio natural, fue que éste permaneció a
una distancia de aproximadamente veinte metros (esquina de Manuel Doblado),
por lo que resulta físicamente imposible que éste hubiera ejercido violencia física
en la persona de menor JAIRO EDUARDO GASPAR YLLESCAS, puesto que
suponiendo sin conceder que éste se hubiera encontrado en el lugar de los
hechos, su conducta resulta autónoma de la conducta desplegada por el
cosentenciado RODOLFO ARELLANO ROSALES, además de que su temeridad
en el injusto que se le atribuye, de igual forma resulta distinta de acuerdo a la
conducta que se le atribuye con respecto a dicho cosentenciado, por lo tanto, las
circunstancias agravantes y punición con respecto de estas que le imponen el
inferior, resultan ilegales e incongruentes con lo actuado en autos.

SEXTO.- Que el inferior inexacta e ilegalmente hubiera considerado,


al momento de entrar al estudio de la punición del delito por el cual se condeno a
mi representado, imponerle en total una pena de cinco años ocho meses y siete
días de prisión, lo cual considera ésta defensa es incongruente y contradictorio
con respecto al grado de culpabilidad en que situó a mi defenso, ya que en dicho
apartado el inferior determina que dicho grado corresponde a un octavo de los
rangos que marca la legislación penal, siendo que de acuerdo a los mismos, la
minima con respecto al ilícito básico previsto en el artículo 220 fracción II del
Código Penal vigente, es de seis meses a dos años de prisión, y la penalidad
prevista en el artículo 224 fracción IX de dicha legislación es de dos a seis años de
prisión y por lo que respecta a la pena prevista en la fracción I del artículo 225 de
dicho Código, es de dos a seis años, resulta que contrario a lo considerado por el
inferior con respecto a la comisión del delito básico de robo, la octava parte de
dichos parámetros y en los que el juzgador determino la culpabilidad de mi
defenso correspondería a un año tres meses con siete días, por lo que toca a la
agravante prevista en la fracción IX del artículo 224 del Código aludido cuyos
parámetros van de dos a seis años de prisión, la octava parte correspondería a un
año de prisión, y por ultimo por lo que respecta a la agravante sancionada en el
artículo 225 fracción I del Código Penal para el Distrito Federal cuyos parámetros
van de dos a seis años de prisión, la octava parte correspondería igualmente a un
año de prisión, por lo tanto la pena impuesta por el inferior en base al grado de
culpabilidad en que situó a mi defenso en su propia consideración, resulta inexacta
e incongruente y por lo tanto ilegal.

Así las cosas contrario a lo sostenido por el A quo, las pruebas que
fueron aportadas en la causa penal para acreditar la responsabilidad penal de mi
defenso respecto del delitos robo agravado que se le imputa, no resultan aptas ni
suficientes para tal fin, por lo que esta H. SALA deberá de revocar la sentencia
contra la cual nos alzamos dictando otra en su lugar en donde se le absuelva del
ilícito que se le imputa al no haberse comprobado su responsabilidad en el mismo.

PROTESTO LO NECESARIO
México, Distrito Federal a 05 de Agosto de 2008

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LIC. OSCAR CHAIRE ALFEREZ
DEFENSOR PARTICULAR