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Universidad de Cuenca

Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas

Nombre: Karen Janine Gualán Román


Curso: EC – 06 – 01
Materia: Derecho Económico Empresarial

COMPAÑÍA O SOCIEDAD ANONIMA


Es una sociedad capitalista cuyo capital social se encuentra dividido en acciones de libre
negociación, formado por la aportación de los accionistas que responden únicamente
por el monto de sus acciones, es decir, en el fondo, con sus aportes. Los accionistas
tienen una responsabilidad limitada frente a terceros. No responden sino con lo que
aportaron.
La Sociedad Anónima, por su naturaleza, es la estampa y figura más clara, o el prototipo
de las Sociedades de capital; por ello su característica principal se encuentra en
la limitación de responsabilidad que tienen sus accionistas frente a los acreedores de la
Compañía, ya que como claramente lo expresa el artículo 143 de la Ley de Compañías
solo responden por el monto de sus acciones; por ello esta especie de Compañía
incentiva y deriva confianza a todos los grandes inversionistas a fin de acogerse a esta
figura jurídica.
Dentro del concierto social es importante señalar que el nombre de la Compañía
proviene del anonimato de los accionistas. Por eso se trata de una Sociedad
eminentemente capitalista en la que lo fundamental son los aportes, es el capital social;
no interesa quienes sean las personas que como accionistas conforman la Compañía ni
sus lazos de relación entre ellas. Es, en consecuencia, la antítesis de la Compañía En
Nombre Colectivo ya que si ésta es personalista, aquella es capitalista, ya que si en ésta
tienen los socios responsabilidad ilimitada y solidaria en aquella tienen los accionistas
responsabilidad limitada referida exclusivamente a los aportes que realizan. Por eso, si
en las Compañías En Nombre Colectivo para ceder las cuotas de interés se requiere el
consentimiento de todos los socios, en la Anónima no se requiere de ningún
consentimiento para ceder las acciones en que se divide el capital social.
Por todo lo señalado no parece acertada la denominación que se ha brindado a esta
Compañía ya que a la misma no se le ha dotado, acertadamente, de un nombre
representativo para ser plenamente identificada dentro de su giro o negocio, por cuanto
la Compañía propiamente dicha, no es la Anónima sino que ha tomado esa
denominación en vista de que se considera que sus socios son los anónimos; de modo
que aspecto en general de este tipo de Sociedades a nivel mundial es el hecho de que no
importa o tiene relevancia a quien pertenecen las acciones; en estas circunstancias
resulta obvio pensar, como ocurre de manera general, que entonces las acciones sean al
portador y no nominativas. ¿Dicho en otras palabras, lo consustancial con la naturaleza
de la Compañía Anónima es que su capital social se divida en acciones al portador (sin
perjuicio, claro está, que también pueda dividirse en nominativas
La Compañía Anónima en el Ecuador

A fin de sustentar, en mejor forma y adecuadamente, un análisis real con respecto a


los elementos jurídicos que rodean, en general, a la Compañía Anónima en nuestro país,
consideramos trascendental apreciar, en breves rasgos, su realidad económica y social a
fin de poder arribar a conclusiones que den respuesta a una mejor concepción, con
respecto a ellas.

La Compañía Anónima permite, mejor que otras formas de empresas, el


cumplimiento de tres funciones:

a) La acumulación de grandes masas de capital;

b) La flexibilidad en la asignación de los recursos y en la coordinación de la


producción; y,

c) La dispersión de la propiedad del capital productivo

En definitiva, lo expresado significa que una auténtica Compañía Anónima, como


empresa, si bien requiere de accionistas y de aportes de capital significativos, su éxito se
basará necesariamente y fundamentalmente en una conducción administrativa correcta,
alejada de la titularidad de sus accionistas.

Lastimosamente, en el Ecuador, pocas son las Compañías de esta especie que


mantienen esa sana separación. Los grandes accionistas o familias que dominan las
Sociedades Anónimas son quienes intervienen directamente en la administración de la
Compañía, administración que, inclusive, en algunos casos, forma parte de una herencia
de modo que, al fallecimiento del titular de las acciones, en la práctica, se presenta la
transmisión de la herencia correspondiente incluyendo la administración de la empresa.

Estas consideraciones generales nos llevan a establecer que en el Ecuador existen


dos tipos de Compañías Anónimas. Unas pocas auténticamente Anónimas, con ingentes
capitales y con un número adecuado de accionistas, (sin perjuicio de que a pesar de la
apertura accionarial, existen socios controladores de la administración, a pesar,
inclusive, de ser socios minoritarios al 50% del capital social), y otras, muchas,
aparentemente Anónimas, que más bien constituyen, en el fondo, medianas y pequeñas
empresas (PYMES) que más bien deberían tener o haber adoptado la especie de
Compañía de Responsabilidad Limitada, en las que grupos de familia o de personas
allegadas entre sí han constituido su empresa bajo la forma Anónima simplemente
porque ello significa y conlleva una libre negociación de las acciones (lo que les permite
manejarlas de una mejor manera), lo que no sería posible en una Compañía de
Responsabilidad Limitada en la que se verían casi impedidos de transferir las
participaciones sociales por oposición de cualquier socio, minoritario o no que no
consintiera en ello.

DEL CAPITAL Y DE LAS ACCIONES

La compañía podrá establecerse con el capital autorizado que determine la escritura de


constitución. La compañía podrá aceptar suscripciones y emitir acciones hasta el monto
de ese capital. Al momento de constituirse la compañía, el capital suscrito y pagado
mínimos serán los establecidos por la resolución de carácter general que expida la
Superintendencia de Compañías y Valores. Todo aumento de capital autorizado será
resuelto por la junta general de accionistas y, luego de cumplidas las formalidades
pertinentes, se inscribirá en el registro mercantil correspondiente. Una vez que la
escritura pública de aumento de capital autorizado se halle inscrita en el registro
mercantil, los aumentos de capital suscrito y pagado hasta completar el capital
autorizado no causarán impuestos ni derechos de inscripción, ni requerirán ningún tipo
de autorización o trámite por parte de la Superintendencia de Compañías y Valores, sin
que se requiera el cumplimiento de las formalidades establecidas en el artículo 33 de
esta Ley, hecho que en todo caso deberá ser informado a la Superintendencia de
Compañías y Valores. Art. 161.- Para la constitución del capital suscrito las aportaciones
pueden ser en dinero o no, y en este último caso, consistir en bienes muebles o
inmuebles.

Las acciones ordinarias confieren todos los derechos fundamentales que en la ley se
reconoce a los accionistas. Las acciones preferidas no tendrán derecho a voto, pero
podrán conferir derechos especiales en cuanto al pago de dividendos y en la liquidación
de la compañía. Será nula toda preferencia que tienda al pago de intereses o dividendos
fijos, a excepción de dividendos acumulativos.
El monto de las acciones preferidas no podrá exceder del cincuenta por ciento del
capital suscrito de la compañía.
Fundación de la compañía
La compañía se constituirá mediante escritura pública que se inscribirá en el Registro
Mercantil del cantón en el que tenga su domicilio principal la compañía. La compañía
existirá y adquirirá personalidad jurídica desde el momento de dicha inscripción. La
compañía solo podrá operar a partir de la obtención del Registro Único de
Contribuyentes en el SRI. Todo pacto social que se mantenga reservado será nulo.

Ninguna compañía anónima podrá constituirse sin que se halle suscrito totalmente su
capital, el cual deberá ser pagado en una cuarta parte, por lo menos, una vez inscrita la
compañía en el Registro Mercantil.

Los fundadores y promotores son responsables, solidaria e ilimitadamente, frente a


terceros, por las obligaciones que contrajeren para constituir la compañía, salvo el
derecho de repetir contra ésta una vez aprobada su constitución. Son de su cuenta y
riesgo los actos y gastos necesarios para la constitución de la compañía. Si no llegare a
constituirse por cualquier causa, no pueden repetirlos contra los suscriptores de
acciones, y estarán obligados a la restitución de todas las sumas que hubieren recibido
de éstos. Los fundadores y promotores son también responsables, solidaria e
ilimitadamente con los primeros administradores, con relación a la compañía y a
terceros: 1. Por la verdad de la suscripción y entrega de la parte de capital social
recibido; 2. Por la existencia real de las especies aportadas y entregadas; 3. Por la
verdad de las publicaciones de toda clase realizadas para la constitución de la compañía;
4. Por la inversión de los fondos destinados a gastos de constitución; y, 5. Por el retardo
en el otorgamiento de la escritura de constitución definitiva, si les fuese imputable

DE LAS PARTES BENEFICIARIAS


Las compañías anónimas podrán emitir, en cualquier tiempo, partes beneficiarias, las
que únicamente conferirán a su titular un derecho a participar en las utilidades anuales
de la compañía, en la proporción que se establezca en el título y de acuerdo a lo
determinado a este respecto en la Ley y los estatutos de la compañía. El plazo de
duración de las partes beneficiarias no podrá exceder de quince años, contados a partir
de la fecha de expedición del título. El porcentaje de participación en las utilidades que
se asigne en favor de las partes beneficiarias no podrá exceder, en ningún caso, del diez
por ciento de los beneficios anuales de la compañía. Los titulares de las partes
beneficiarias tendrán derecho a percibir el porcentaje que se les hubiere asignado sobre
las utilidades, con preferencia a cualquier clase de accionistas de la compañía y una vez
que se hubiere hecho la provisión legal para el fondo de reserva de la misma.