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Asignatura:

Sociología jurídica

Tarea I

Sociología General y la Sociología del Derecho.

Facilitador:

Daniel Pérez

Participante:
Carlos batista Ramírez
Matricula
17-7496
INTRODUCCIÓN
El Derecho es una ciencia muy amplia y extensa, su acción más limitada está
dada por la interpretación de la norma jurídica, y en su acepción más amplia,
es importante tener en cuenta la relación entre Derecho y sociedad, cual es la
afectación y la incidencia que tiene en la misma.
La sociología jurídica es aún una rama desconocida, nueva, pero de gran
importancia, nos permite tener una nueva perspectiva del Derecho, de su papel
en la sociedad, amplia el espacio de conocimiento que por mucho tiempo ha
estado limitado al pensamiento jurídico racional, especialmente al propuesto
por Kelsen, Hegel, Kant, entre otros.

1. Realiza un análisis reflexivo acerca de la sociología del derecho y el


acceso a la justicia.

El tema del acceso a la justicia, desde el punto de vista sociológico, deriva de


la confrontación entre las expectativas que surgen de la ley (para la cual todos
los ciudadanos puedan acudir a los tribunales en defensa de los derechos, y de
igual manera se encuentra garantizada la defensa en juicio) y las condiciones
reales de tal acceso y de la supuesta defensa. El tema puede ser tratado, y lo
ha sido extensamente, desde la óptica general de la sociología jurídica, incluso
como disfuncionalidad del sistema, y tal tratamiento no supone una sociología
crítica. No es necesario adscribir a esta posición para reconocer que el derecho
de acceder a la justicia se entendió tradicionalmente como un "derecho natural"
que tenían las personas afectadas para litigar o defenderse, es decir, como un
derecho del cual el Estado solo debía impedir, también formalmente, su
violación. En este contexto al Estado liberal no le concernía auxiliar la
indigencia jurídica, ya que, según esta ideología, toda indigencia es exclusiva
responsabilidad del indigente (Cappelletti-Garth, 1983:19).

Es decir que las posibilidades desiguales para litigar constituyen, un


tema que interesa a toda la sociología jurídica, en cuanto muestra una
ruptura entre la declaración formal de un derecho y su alcance real.
Pudo litigar —y puede hacerlo— el que tiene, entre otras cosas,
recursos de variado tipo, los más de los cuales dependen de su posición
socioeconómica y educacional. Los problemas que fueron estudiados en
el campo general se refieren al alto costo del proceso, que hacen de
muy dificultosa o imposible interposición las demandas de menor
cuantía; el promedio de duración de los procesos, que requiere del que
intenta
un pleito- la capacidad económica para esperar su resultado; las
ventajas particulares de algunos litigantes, que permiten una mejor
defensa letrada; mayor disponibilidad para gastos procesales,
conocimiento del derecho y de los modos de defenderlo.

En el liberalismo mitigado son crecientemente reconocidas atenuaciones


a los principios de onerosidad; el acogimiento amplio del beneficio de
litigar sin gastos, más allá de una acreditada indigencia, la posibilidad de
litigar en ciertas causas sin abonar tasas judiciales (asuntos de familia,
despidos, accidentes de trabajo, etc.), son parte de este proceso. Sin
embargo, todos los modos propuestos para superar el desequilibrio
entre los justiciables en los diversos países (véase una extensa y
fundada exposición en Cappelletti-Garth, 1983:84 y ss.) mantienen en
latencia el aspecto básico de la desigualdad. Como dicen los autores
citados "podemos ser escépticos acerca de las posibilidades de las
reformas del acceso a la justicia en un orden social fundamentalmente
injusto. Hay que reconocer que las reformas procesales y judiciales no
pueden servir de sustitutos de una reforma política y social" (Í983:179).
Es aquí donde cobran cuerpo las ideas de la sociología jurídica crítica,
que parten de estas consideraciones para sus desarrollos.

Los autores críticos estudian el tema del acceso a la justicia vinculado


con los grupos marginales y sus luchas sociales, así como las luchas
obreras para el reconocimiento de derechos formalmente declarados.
Las groseras diferencias en cuanto al acceso y a los resultados, de
acuerdo con las categorías sociales a las que pertenecen los
peticionantes, y la posibilidad misma de ser peticionante (de hecho, para
acceder a la justicia se requiere encontrarse incorporado a la sociedad
desde-muchos puntos de vista), incentivan la conciencia social de los
investigadores críticos. El segundo tema, al decir de Sousa Santos (en
Faría, 1989: 43), fue la crisis de la administración judicial motivada por la
expansión de los derechos sociales y la creciente participación del
Estado en la gestación y la concertación de los conflictos entre clases y
grupos sociales. Múltiples litigios sobre relaciones laborales, seguridad
social, vivienda y locaciones, a lo que deben sumarse los conflictos
matrimoniales motivados por las crisis económicas
y por la creciente participación de la mujer en el mercado laboral —con
la consiguiente alteración de los patrones normativos paternofiliales y
conyugales—, producen una sobrecarga en el sistema judicial. Esta
explosión de litigiosidad, en momentos que se agudiza la ya crónica
crisis financiera estatal de los países subdesarrollados, impide dar una
respuesta aceptable a los conflictos existentes, e incluso a la realización
de los beneficios que el Estado había prometido, por ejemplo, en materia
previsional y salarial.

El tema, conocido y estudiado, como se ha dicho, en sociología jurídica


general, toma en la sociología jurídica crítica una dimensión específica:
se refiere al estudio de las causas por las cuales las cuestiones
procesales no pueden ser resueltas como cuestiones técnicas, y deben
observarse, según se entiende, las funciones sociales que desempeñan.
La idea apunta al modo como las opciones técnicas se convierten en
agentes de opciones a favor o en contra de intereses sociales
divergentes o antagónicos (patrones contra obreros, propietarios contra
inquilinos, terratenientes contra arrendatarios rurales, productores contra
consumidores, hombres contra mujeres, etc.). En este campo, "la
contribución de la sociología (crítica) consiste en investigar sistemática y
empíricamente los obstáculos al acceso efectivo a la justicia por parte de
las clases populares con vista a proponer las soluciones que las
pudiesen superar" (Sousa Santos, en Faría, 1989:45 y 46), aceptado
que los obstáculos son económicos, sociales y culturales.

Las regularidades que aparecen en la investigación empírica son claras


en cuanto a que la litigiosidad decrece con el nivel económico, por
ignorancia del derecho, por "alienación del mundo jurídico" que sufren
las clases bajas, que las desalienta a iniciar acciones aun cuando crean
que han sido vulnerados sus derechos reconocidos, así como una difusa
sensación de temor a represalias por hacerlo. También pesa la distancia
a las ciudades, la ausencia de abogados como parte de su medio social
de interacción, situación que dificulta el contacto y torna ausente el
consejo jurídico desinteresado. Problema aparte es el tratamiento que
dispensan a las clases bajas la policía y la administración de justicia,, y
la mínima posibilidad de defensa que estos sectores tienen ante la
acusación de cometer delitos, frente a las que poseen los sectores más
elevados de la población, que logran, a partir de ellos, eludir o minimizar
las penas. La criminología comparada (y no sólo la crítica) tiene
numerosas investigaciones en su haber, en los más variados países,
que avalan ese conjunto de ideas.

Como consecuencia de estas hipótesis y comprobaciones, la sociología


crítica considera que la discriminación social en el acceso a la justicia no
es sólo económica, sino sociocultural, y que por ello las condiciones que
permitan su modificación exceden los recursos, disponibles en una
sociedad capitalista para tales fines, descontando el fracaso de las
defensorías de pobres, consultorías gratuitas, etc., para hacer frente al
problema íntegramente.

2. Realiza un informe de lectura de no más de cuatros paginas acerca


de los siguientes tópicos.

 Historia, concepto. y Concepciones de la Sociología del Derecho.

El nombre "sociología jurídica" comienza a utilizarse a fines del siglo XIX,


habiendo sido, aparentemente, el primero en utilizarlo D. Anzilotti, en su libro
La filosofía del derecho y la sociología (1892). Sin embargo, como título
específico de obras aparece, luego de la primera década del presente siglo, en
la de Erhlich (1912) y Nardi Greco (1927). En la tradición anglosajona el
término sociología del derecho se complementa con otras denominaciones
tales como "derecho y sociedad" o "derecho y ciencias sociales".

Antecedentes históricos de la Sociología del Derecho

Se dice de la sociología del derecho que es una ciencia jurídica nueva,


producto del clima positivista y formalista del siglo XX. Sin embargo tiene sus
orígenes en la Antigüedad, en el pensamiento de los sofistas, en el siglo V a.C.,
Aristóteles señala en su "Política" la influencia de factores sociales en la
legislación constitucional, puede ser considerado con el más lejano precursor
de la Sociología del Derecho. Es el ejemplo seguido, entre otros, por
Montesquieu en Francia y Torqueville en América.

El cambio en las ideas filosóficas frecuentemente ha llegado tarde al mundo del


derecho, por ello fue necesario esperar el siglo XIX al XX para ver a la
sociología del derecho constituida en una nueva y aceptada ciencia jurídica,
con temas de estudio y métodos propio. En efecto, la consolidación de la
sociología del derecho como ciencia vino precedida de una amplia revuelta
contra el formalismo en Europa y en América. La sociología del derecho en los
Estados Unidos está intelectualmente enraizada en los trabajos fundacionales
de Max Weber y Emile Durkheim.
El cambio decisivo hacia el desarrollo de una aproximación sociológica al
derecho distinta, fue ofrecido por Talcott Parsons, cuyo papel crucial como
fundador de la sociología del derecho no ha sido suficientemente reconocido.

La sociología del derecho es un subcampo de la sociología, y le concierne el


estudio de las dimensiones sociales del derecho. Los grandes clásicos de la
sociología, Max Weber y Emile Durkheim, no solo contribuyeron a la fundación
intelectual de la moderna disciplina de la sociología, sino que también
dedicaron una especial atención al lugar y al rol del derecho en la sociedad.
Weber (1922) discutió el incremento de la formalización del derecho sobre la
base de procesos y reglas generales como una clave futura de la
racionalización de la sociedad, mientras que Durkheim (1893) contempló el rol
integrativo del derecho en la transformación hacia una creciente sociedad
individualista.

En Europa, la sociología del derecho, en el período anterior a los grandes


clásicos, avanzó principalmente por un movimiento teórico desde una
perspectiva psicológica del derecho desarrollada por Leon Petrazycki (1905-
1907). En busca de construir un radical acercamiento científico al derecho,
Petrazycki se enfocó en las experiencias y en los procesos psíquicos que la
gente tenía acerca de los usos legales. Posteriormente Nicholas Timasheff
(1939), Georges Gurvitch (1942) y Pitirim Sorokin (1947), se enfocaron en las -
más sociales que psicológicas- dimensiones del derecho.

Hoy, la sociología del derecho continua siendo una de las ciencias sociales
menos desarrolladas, aunque es justo reconocer importantes avances
últimamente producidos. Raj M. Sethi y Andre-Jean Arnaud, ha subrayado la
extraordinaria progresión de la sociología del derecho, alcanzando los estudios
socio-jurídicos-europeos el listón de los estudios anglosajones sobre la materia.

Definiciones de sociología del derecho:

Es aquella disciplina que estudia los problemas, las implicaciones, y todo


aquello concerniente a las relaciones entre el Derecho y la sociedad.
La sociología del derecho puede definirse como una rama de la sociología
general, que tiene por objeto, una variedad de fenómenos sociales. Los
fenómenos jurídicos o fenómenos de derecho. Cabe aclarar que el derecho
solo existe en virtud de la sociedad, por ello, todos los fenómenos sociales son
fenómenos jurídicos, y además existe lo social "no jurídico" formado por la
costumbre o usos sociales.

La sociología del derecho es un subcampo de la sociología, y le concierne el


estudio de las dimensiones sociales del derecho.

La Sociología Del Derecho, hace del Derecho su tema de investigación


sociológica. La finalidad que busca es el significado del Derecho en la sociedad
global o la descripción de sus procesos internos, o de ambas cosas a la vez.

Relaciones de diferentes autores:

L. GARCIA SAN MIGUEL, ha indicado dos campos de la investigación


sociológica-jurídica: "El problema genético del Derecho y la acción causal del
derecho"

L. M. FRIEDMANN, aludía a estos dos grandes campos de la sociología del


derecho: "Las fuerzas sociales que producen o influyen en el derecho" y lo que
llamaba "el impacto del derecho".

BIFRONTE DER. TREVES, sobre sociología del derecho señala una


sociología jurídica compuesta de dos partes conectadas y complementarias: "la
individualización del derecho en la sociedad y la individualización de la
sociedad y la acción social en el derecho".

CONCEPTO SOCIOLOGICO DEL DERECHO: Es una ciencia experimental


cuyo fin es exponer de qué manera puede conocerse el Derecho
empíricamente para diferenciarlo de las demás normas sociales. Razón por la
cual se han propuesto tres caminos para investigar el Derecho empíricamente,
a saber:
A. La investigación de la comunidad jurídica con el fin de establecer las
normas que son tenidas como obligatorias en la sociedad, y a las que por ese
motivo se orientan en su comportamiento los sometidos al Derecho (conciencia
jurídica).

B. La investigación de la vida del grupo con el fin de fijar aquellos modelos


de conducta según los cuáles realmente transcurre la vida en los grupos ("vida
social jurídicamente relevante).

C. La investigación. Del staff jurídico con el fin de fijar los modelos de


conducta de acuerdo con los cuales reacciona el staff jurídico en determinadas
situaciones sociales (acción del staff jurídico).

 Enfoque de la Sociología del Derecho.

La Sociología Jurídica es la rama de la Sociología que estudia las condiciones


sociales de la creación del Derecho, la normativa legal y las instituciones
jurídicas, así como también la influencia del ordenamiento jurídico sobre la
Sociedad, el impacto social que produce. Según el profesor Anibal Ismodes
Cairo el tratamiento de los aspectos sociales de lo jurídico en forma regular y
metódica ha sido anterior a la denominación del saber denominado estudio de
la Sociedad o Sociología.

La Sociología Jurídica como una sociología especial, estudia la propia realidad


jurídica y su influencia en los individuos. Tiene como misión el ser nexo entre la
vida social y el hecho concreto de carácter jurídico. Enfoca el tratamiento del
objeto estudiado –o sea la realidad jurídica-, unas veces desde temas de la
Sociología General (reglas sociales, usos, roles status, etc.) otras en
investigaciones sobre campos sociales limitados y considerados
monográficamente (sociología del contrato, psicosociología del régimen fiscal,
etc.), y por último como procedimientos de acción social o técnicas derivadas
de algún saber sociológico, como la asistencia social, o incluso la política
positiva.
 Clásicos de la Sociología del Derecho.

Los orígenes de la sociología jurídica pueden rastrearse hasta las obras de los
clásicos, a saber, Max Weber, Émile Durkheim y Karl Marx. Algunos
precursores modernos son Rudolph Von Ihering, Francois Gény, Eugene
Ehrlich, Jean Carbonnier, Georges Gurvitch, Roscoe Pound, Axel Hägerström y
Renato Treves. Un desarrollo inigualable le han dado a la sociología jurídica
Max Weber y Niklas Luhmann.

Esta Sociología especial surge a fines del siglo XIX con el propósito de
introducir una perspectiva sociológica al derecho, es decir una perspectiva de
mirada diferente. En efecto, si recordamos la obra de Emil Durkheim en “Las
Reglas del Método Sociológico” y advertimos que en ella puntualiza que el
derecho es un “hecho social” es decir, una forma de “pensar de hacer y de
sentir común al término medio de la sociedad” y que reúne las características
de ser externo al individuo y que ejerce sobre él cierta presión, resulta
indudable que las normas jurídicas reúnen ésos caracteres. Por otra parte
recordemos que el mismo autor en “La División del Trabajo Social” (su tesis
doctoral), puntualizaba las diferencias entre las formas de Solidaridad
mecánica y orgánica, adjudicándole a la primera un tipo de derecho punitivo
(derecho penal) y a la segunda el derecho restitutivo (derecho Civil),
advertimos que fue un precursor de la Sociología del Derecho.

En consecuencia, debemos entender la Sociología del Derecho como “la parte


especial de la Sociología que describe y explica la influencia del derecho en la
vida social y a su vez de qué modo los fenómenos sociales y culturales se
convierten en normas e instituciones jurídicas y por qué”. Adviértase que
estamos describiendo un sendero de “doble mano”, es decir, por una parte
indagamos cómo influye el sistema normativo en la vida social y por la otra, de
qué modo la sociedad propicia la creación de nuevas normas e instituciones
jurídicas. Por ello y si pensamos objetivamente, la Sociología del Derecho
tiene tanta legitimidad e importancia como la Sociología Económica, la
Sociología Educativa o la Sociología Política con la que tiene una relación
estrecha, en razón que las decisiones legítimas se imparten a través de
normas. Esto explica, a su vez, el extraordinario desarrollo que ha tenido
como campo de investigación científica en el último siglo.

El estudio comparativo de las instituciones como la familia, la indagación del


complejo origen de la criminalidad, o las razones que explican la penalización
del aborto, o si esta o no permitida la eutanasia, son apenas algunos de los
temas que despiertan el interés de los sociólogos del derecho.
En relación a ello, conviene recordar el pensamiento de Max Weber, quién en
“Economía y Sociedad” y en una obra posterior dedicada al tema que nos
ocupa, deja sentados algunos criterios que lo harían precursor de la Sociología
del Derecho. En efecto, cuando por la acción tiene por fin un valor distingue
las Ciencias Naturales de las Culturales puntualiza que mientras las primeras
no tienen relación con los “valores” las ciencias culturales si, al igual que
cuando refiriéndose a los “tipos de acción social” enuncia la “acción axio
racional” como aquélla que tiene por fin un valor, como la actividad científica, la
del capitán del buque que se inmola con él en caso de naufragio, o la mujer
hindú que se autoelimina con su esposo al tiempo de su muerte en la pira
incineradora. Añade además que buena parte de la conducta de los hombres
tienen como marco normas jurídicas que tienen referencia a un valor. Una
esfera importante de la acción social tiene pues que ver con los valores. De ahí
la justificación de una Sociología del Derecho. En la dirección expuesta caben
preguntas de significación para la investigación científica: ¿Qué valores busca
preservar una sociedad cuando intenta sancionar determinada norma? O El
incumplimiento de una norma implica hacer caso omiso de qué valor? Y por
cierto, los valores jurídicos generalmente trasuntan valores éticos o morales, de
modo que cuándo se alude a ellos se incursiona en el campo jurídico y ético,
cuestión que abordaron pensadores que distinguieron el derecho de la moral
sin escindirlos ni considerarlos ordenes antagónicos. Por otra parte la
Costumbre fue la primera fuente del derecho y estaba fuertemente
condicionada por las creencias morales de la sociedad. Así lo demuestra el
derecho antiguo y con especial relevancia el Derecho Romano. Aun en los
tiempos que corren la costumbre tiene una influencia importante en la conducta
humana, más allá de los límites que le imponga la legislación positiva para su
validez, su influencia es inconstrastable por formar parte de la cultura y la
historia de la sociedad.

De entre los clásicos, una postura opuesta es la representada por Carlos Marx
y Federico Engels. En la conocida obra de Engels “El Antidüiring” en el
capítulo referido a Moral y Derecho” afirma Engels, que “...las normas jurídicas
forman parte de la superestructura de la sociedad y constituyen pautas que
tienden a reafirmar la dominación de una Clase social por otra. De éste modo
el Código Napoleón de 1804, no es más que la forma de proteger la propiedad
burguesa”...... Es decir, que en consonancia con Marx se visualiza al derecho
como “un instrumento más de dominación de clases sociales y formando parte
de la superestructura de la sociedad”. Y así como el Estado es instrumento de
dominación, lo es también el derecho que trasunta en mandatos normativos la
decisión de los que mandan. Por ello, el derecho aparece como medio del
conflicto de clases que es una ley del marxismo, según surge del “Manifiesto
Comunista” de 1848. Esto explica que muchos autores actuales presentan la
teoría marxista como una versión de la Teoría del Conflicto, que en tiempos
recientes tiene nuevos exponentes.

Por su parte la escuela Estructural Funcional de Talcott Parsons y Robert


Merton, incursionaron también en las funciones del derecho en la sociedad y su
importancia para el mantenimiento del orden social, como dijera Merton en su
obra “Teoría y Estructura Social” las funciones son “las consecuencias
objetivas y observables de los fenómenos sociales” y en lo concerniente al
derecho éste tiene la función de regular las conductas en el proceso interacción
que torna previsible –hasta cierto punto- el comportamiento humano. Por ello,
que el ordenamiento jurídico tiene la función de articular los distintos
subsectores de la estructura social general.

En lo concerniente a la Sociología Crítica representada por Hokheimer, Adorno


y más recientemente por J. Habermas se produce todo un replanteo en la
relación entre Filosofía y Ciencias Sociales, que termina ingresando a las
sociologías especiales, de allí que el enfoque resulte interesante para la propia
Sociología del Derecho.

Jean Carbonnier -como jurista- no desconoce el hecho de que, por su


complejidad, el derecho desafía el deseo de unidad del derecho dogmático;
afirma que si bien los juristas reconocen la existencia de esta característica del
derecho positivo, no ven en ella una fatalidad, sino una enfermedad de nuestra
época y cultivan el ideal de una vuelta a la «sencillez». Los sociólogos, por el
contrario, tendrían la virtud de constatar, sin formular juicios de valor, lo que no
sería más que «una diversidad un poco atormentada en esto.

El derecho, tal y como lo estudia la teoría dogmática -«a pesar de las


decepciones que le inflige» se presentaría como una entidad coherente y
monolítica que la sociología acostumbraría a pulverizar «en una infinidad de
átomos» 6, de combinaciones aleatorias. Siendo el átomo, para el autor
estudiado, el fenómeno jurídico como variedad de fenómeno social . La palabra
fenómeno recuerda que la investigación, desde un punto de vista socio-jurídico,
se sitúa en el terreno de las apariencias, sin pretender alcanzar la realidad
ontológica del derecho’. A pesar de ello, estima que, en nuestro tiempo, han
surgido nuevas tendencias en las que se puede percibir una cierta nostalgia por
la teoría del derecho. Sin abandonar los fenómenos, los sociólogos habrían
vuelto a descubrir un interés por reagruparlos para formar conjuntos. Así es
como la noción de sistema jurídico se habría implantado cada vez más en el
corazón de la sociología . Para Carbonnier, no sería un error considerar que «el
todo» tiene un significado sociológico distinto del de las partes; sin embargo, en
su opinión, habría riesgo de «antisociología», si el «gran Todo», amparándose
en la filosofía, acabara por erigirse en una entidad autónoma, una «hipóstasis
invisible.

Los sociólogos, Durkheim en cabeza, hablaban indistintamente de hechos


sociales y de fenómenos sociales. Pero Carbonnier tiene la virtud de advertir-
sin duda fruto de su voluntad de que los juristas no den la espalda a este modo
de abordar el derecho que es la sociología jurídica - que la expresión «hecho
jurídico» debe ser evitada. A pesar de sus esfuerzos, este jurista y sociólogo
del derecho cree que los juristas se vieron algo «sorprendidos» porque partía
de una sociología que veía el derecho como un fenómeno'

 Los derechos humanos y el uso alternativo del derecho.

El derecho alternativo es un acto, un modelo de construcción del derecho que


tiene su fundamento en el desarrollo desde cierto punto de vista, que implique
los valores asociados a la reafirmación de la libertad humana frente a los
abusos del Estado, del derecho a la vida, de la lucha por la repartición del
producto social, por la reducción de la desigualdad y por la defensa del futuro
del hombre, preservando para él y para las generaciones futuras el medio
ambiente y la naturaleza.

Nace a partir de los conflictos sociales de nuestra Latinoamérica y tiene como


meta un nuevo orden jurídico, buscando las posibles contradicciones dentro de
un orden jurídico que posibilite los fines antes enunciados. Con este modo de
ejercicio práctico también se tiende a justificar y hacer vigente una nueva
función de los jueces que consiste en impartir justicia a través de sentencias y
resoluciones contrarios a la propia ley, cuando ésta sea injusta, apelando a una
visión más amplia del derecho, que no se restringa a la legislación vigente.

Esta concepción amplia del derecho no solo implica la ley, sino también el uso
de otras fuentes, como la costumbre, los distintos principios filosóficos que
fundamentan el derecho, la jurisprudencia doctrinal y los pactos internacionales
institucionalizados.

Exige un compromiso del jurista con el pueblo. Por lo tanto tiene un carácter
clasista, porque usa al derecho en interés de las clases populares, revaloriza
el derecho alternativo, que es producido por ellas mismas, al margen del
derecho estatal, hasta llegar a que se conviertan en hegemónicas, y que sean
incorporadas al derecho positivo.

Como las clases dominantes tienden a perpetuar su dominio a expensas de las


clases populares, éstas hacen un uso de los propios instrumentos jurídicos
para ser utilizados para su defensa, contra los propios intereses de las clases
dominantes. Este punto de vista es coincidente con cierto marxismo, el cual
postula que el derecho es un producto social e histórico determinado. En él, se
juegan ‘relaciones de poder’, a través del juego de imposición hegemónica o
contrahegemónica de ideas y prácticas concretas.

Todo el área institucional, es un campo de lucha global por la transformación


democrática de la sociedad en beneficio de los ‘pobres’.

El derecho alternativo propugna presentar a los ‘DERECHOS HUMANOS’ (v.


DPA) como punto de arranque de un orden jurídico, que defiende una
concepción integral del hombre, y la satisfacción de las necesidades que tiene
éste y el conjunto de la comunidad. El discurso de los ‘derechos humanos’, se
presenta como una idea-fuerza alternativa al propio discurso jurídico y político
dominante. Estos son usados por el derecho alternativo en el campo
estratégico de la lucha social.

Para el Estado y para los grupos dominantes de la sociedad, los ‘derechos


humanos’ son sólo ciertos derechos civiles y políticos, que garantizan las
libertades clásicas como el derecho a la ‘seguridad’ y la ‘propiedad’, tan
comunes en el pensamiento liberal. En cambio, para los sectores populares, los
‘derechos humanos’ tienen un alcance mayor al mencionado, incluyen la
satisfacción de derechos sociales, económicos y culturales, que impliquen una
mejoría en la calidad de vida de los hombres. El derecho alternativo se juega
en esta segunda perspectiva. Por eso es tan fundamental la confrontación
jurídica en las instancias de la implantación del derecho a la vivienda, a la
alimentación, a la salud, a la educación, a un salario justo, al agua, etc., como
así también el derecho a un juicio justo.

Monique y Roland Wey distinguen entre a) Derecho, como conjunto de las


leyes u ordenamiento normativo, y b) derechos, como facultades o atribución
que derivan de esas leyes y que pertenecen al sujeto. A partir de esta distinción
ponen los derechos subjetivos, para neutralizar la opresión. La táctica
propuesta consiste en atrapar al adversario en su propio juego, devolviendo los
golpes de ciertos derechos contra el derecho mismo.

Se utilizan para ello, dos espacios de disputa en el que se hacen USO


ALTERNATIVO DEL DERECHO (v. DPA): a) haciendo efectiva muchas
disposiciones jurídicas que son vigentes, y que no se hacen valer, y b)
otorgando a normas que se presentan como ‘neutras’ en sentido político,
ciertos criterios de parcialidad.

Es en las clases subalternas, donde el derecho desde esta óptica, genera


vivencias de juricidad totalmente nuevas, crean conciencia de que es posible
un marco jurídico de relaciones que pueden ser alternativas al modelo vigente,
impuesto por la clase dominante.

También se exige, a partir de lo que Gramsci llama ‘intelectuales orgánicos’,


una cultura jurídica alternativa de la mano de esos ‘pensadores’, que
propugnen no solamente una interpretación de ciertas normas, que aun
apareciendo como ‘neutras’ le otorguen otro sentido en beneficio del pueblo,
sino también se conviertan en buscadores jurídicos en todo el ordenamiento
legal que hagan posible el fin propuesto. Implica además la elaboración,
apropiación de técnicas y categorías conceptuales jurídicas, que diverjan de los
empleados por los modelos culturales dominantes.

El derecho alternativo, también se presenta como una auténtica utopía, o la


anticipación de un proyecto de transformación de las sociedades.

Correas nos previene que no toda alternatividad en el derecho es subversiva.


Como ejemplo cita los sistemas normativos impuestos por el narcotráfico en
territorio latinoamericano, o el sobrepoblamiento carcelario de aborígenes y
negros, como producto de cierta interpretación parcial, más allá de lo que
expresa la propia normativa, pero totalmente contrarios a las causas populares.

El discurso de los derechos humanos, constituye un sinónimo de derecho


alternativo, porque se condensa en una postura contestataria, cuyo poder de
eficacia choca contra la hegemonía del derecho estatal. Su utilización por parte
de los oprimidos tiene como fin exigir al Estado, lo que el propio Estado, no
quiere dar.
Con este fin, en América Latina, se han constituido numerosos servicios
legales alternativos que tiene como desarrollo una labor pedagógica de
ideología jurídica, del derecho alternativo que permiten su promoción en las
organizaciones populares.

Incluso en Brasil algunos jueces y agrupaciones de jueces han utilizado el


derecho alternativo, constituyéndose en una auténtica “resemantización” del
discurso del derecho, decididos a juzgar siempre, y únicamente, a favor de los
sectores sociales desprotegidos..

Además los juristas alternativos permiten desplegar la obra de la Crítica


Jurídica, que consiste en la creación de un discurso contrahegemónico. Para
ello se ha nutrido de diversas fuentes filosóficas que abrevan en el marxismo,
el psicoanálisis y la hermenéutica. Todas ellas tienen como fin elucidar el
funcionamiento y lo ‘oculto’ en las prácticas concretas que hacen al ‘derecho’,
en su relación con otras dimensiones de la socialidad, como son la ‘política’, la
‘economía’ y el ‘poder’.

Siguiendo el pensamiento de Antonio Gramsci, que observaba que las clases


subalternas, antes de convertirse en dominantes, deben tener un largo período
de intervención jurídica rigurosa, poniendo énfasis en el carácter educativo,
creativo y formativo del derecho, autores como Tigar y Levy, proponen una
‘jurisprudencia de insurgencia’; otros, como Wolkmer plantean un “pluralismo
jurídico”, que permitan el desarrollo propio de la juricidad en apoyo y beneficio
de las clases subalternas. Esta es la tarea del derecho alternativo.

Kelsen señala que "El Estado no es mas que un medio para la realización de
todos los posibles fines sociales, o con otras palabras: que el Derecho no es
más que la forma de todos los posibles contenidos"

Y el Derecho a decir del mismo Kelsen, "es, entre otras cosas, un conjunto de
normas que organiza la violencia y tiene como función el control de los
dominados por parte de los dominadores que son los políticos y las clases
dominantes"

Venezuela se ha declarado a partir de la Constitución de 1999, como un Estado


Social y de Derecho (Art. 2), ello significa con esto, que "el Estado propugna el
bienestar de los venezolanos, creando las condiciones necesarias para su
desarrollo social y espiritual, y procurando la igualdad de oportunidades para
que todos los ciudadanos puedan desarrollar libremente su personalidad, dirigir
su destino, disfrutar los derechos humanos y buscar su felicidad"

Ella está subordinada a la solidaridad social y al bien común, que son las bases
para lograr el establecimiento de ese Estado Social, plasmadas en la
Constitución y las Leyes, es entonces hablamos de un Estado Social y de
Derecho.

Ese Estado Social y de Derecho, "se nutre de la voluntad de los ciudadanos,


expresada libremente por los medios de participación política y social para
conformar el Estado democrático. Estado social y democrático de Derecho
comprometido con el progreso integral que los venezolanos aspiran, con el
desarrollo humano que permita una calidad de vida digna, aspectos que
configuran el concepto de Estado de Justicia"

Anterior a la Constitución de 1999, Venezuela era más un Estado Formal de


Derecho, y tal y como afirma Aniyar, "el paso entre mito y realidad, entre
Estado Formal de Derecho y Estado Social de Derecho, en el ámbito
institucional, debe darlo el uso alternativo del Derecho"

A decir de Saavedra, citado por Rosell "se habla de uso alternativo del Derecho
como una práctica jurídico-política especifica que se inscribe en el seno de
formaciones sociales en crisis cuyo sentido estriba en afianzar pasos al nivel de
la superestructura jurídica, en la solución emancipadora de las tensiones y
contradicciones de dichas formaciones sociales"

De esta forma para Saavedra, el Uso Alternativo del Derecho, una vez
realizada la crítica a las instituciones jurídicas y supuesta neutralidad de los
jueces) entiende que el Uso Alternativo del Derecho "la propuesta, tanto de
carácter práctico como teórico, de utilizar y consolidar el derecho y los
instrumentos jurídicos en una dirección emancipadora,; o, lo que es lo mismo,
de ampliar los espacios democráticos en el nivel jurídica de una sociedad
determinada"

Quienes defienden esta teoría, llamada Teoría Alternativista, hoy más vigente
que nunca y aunque resulte impensable, desconocida para muchos; la ubican
como una salida, una solución frente al Uso Abusivo del Derecho del Estado
Burgués, cuyos habitantes se encuentran bajo el dominio exclusivo de una
clase social: la burguesa.

Aunque ella nace bajo la concepción social marxista (el proletariado es su


principal propulsor), ello no significa que sólo beneficiará a los individuos de
esa estratificación social; porque entonces ella buscaría el mismo papel que la
concepción liberal del Derecho, lo única es que aquella ampara a la clase alta o
a la estratificación alta. El Uso Alternativo del Derecho, busca de acuerdo a la
clase social mayoritaria de un país, y no la dominante como realmente ocurre,
la justicia social más equitativa para la mayoría de los ciudadanos de un país,
es decir, la democracia del colectivo, la democracia social y no liberal o
burguesa.

Con el Estado Social y de Derecho, nace el Uso Alternativo del Derecho. Surge
en el caso de Venezuela, otra forma de aplicar el Derecho; o al menos se tiene
ese ideal en la teoría plasmado en la Constitución. Así, viene a surgir el Estado
Social y de Derecho, como otra forma política distinta al Estado Formal o
burgués; se definen otros paradigmas políticos sociales cambiantes en el
sistema jurídico que para antes de 1999 imperaba en el país. Ello equivale a un
orden social subversivo, tal vez, intempestivo (y no sin razón, los oficialistas o
adeptos a este gobierno, se declaran revolucionarios) En este caso, tal y como
señala Correa "entender la alternatividad en estos términos significa tanto como
decir que el derecho alternativo es subversivo, aunque no todo sistema
alternativo es subversivo, no toda subversión es necesaria buena"

El Uso Alternativo del Derecho, es una teoría jurídica marxista, que surge con
el nacimiento del Socialismo como corriente política, ella tiene su nacimiento a
decir de Laso, "del hecho de que el Derecho se ha utilizado tradicionalmente al
servicio de las clases subalternas"

Es importante recordar, tal y como señala Laso, que frente a la organización de


las relaciones sociales, surge el Uso Alternativo del Derecho, el cual tiene sus
bases fundamentales en la crítica materialista de las categorías jurídicas.

A decir de Laso, es importante considerar en todo momento a la hora de


estudiar este tipo de Teoría, el campo político-social del Estado, porque se
puede dar el caso como en las Constituciones Alemana de Weimar y la
Mexicana de 1917, que incluyeron en las mismas derechos sociales
denominados progresistas, en una sociedad que no estaba preparada para
ello.

Pero tal y como señala el mismo Rosell, para comprender el Uso Alternativo del
Derecho, debemos partir de la idea "que el derecho será un simple instrumento
de dominación de la clase poderosa"

Muchos años, tantos juntos que se han convertido en siglos, han transcurrido
desde que en la Europa del siglo XVIII, más específicamente en 1764, Cesare
Beccaria Bonesana, nos lego en su magistral obra De los Delitos y De las
Penas, esa diferenciación de clases sociales y nos revelo que el Derecho es
realmente un instrumento de dominio "fatal" de unos hombres sobre otros. Y se
preguntaba: "¿Quién ha hecho estas leyes?

Hombres ricos y poderosos que no se han dignado nunca visitar las tristes
cabañas del pobre, que nunca han repartido un pan enmohecido entre los
gritos de los hambrientos hijitos y las lágrimas de la esposa. Rompamos estos
vínculos fatales para la mayoría y útiles para unos pocos e indolentes tiranos,
ataquemos la injusticia en su origen"

Tal y como lo señaló el propio Beccaria, esa diferenciación que en América


Latina cada día se agudiza más, representa "la injusticia en su origen". Quizás
en Europa a decir de Perfecto Andrés Ibáñez, sea una "doctrina superada".
Más no así en América Latina, a decir de Rosell, ello se debe a que en esta
parte del orbe "el Estado no cumple con lo que ofrece a través de la ley"

Y autores como López, sostienen que "la teorización iuslaternativista responde,


entre otras cosas, a la crisis que sufren los modelos de ciencia jurídica y del
mismo Derecho que, con mayor o menor fortuna, han estado vigentes en el
ámbito de la cultura burguesa de Occidente"

Y tal y como lo señala el referido autor, la aparición del Uso Alternativo del
Derecho "no significa la desaparición del Derecho, que sigue cumpliendo un
relevante papel social aunque sea generalmente un papel de dominación de
clase"
Sobre América Latina, no son desconocidos los informes de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) debemos destacar que
unos 4 de cada 10 viven pobreza extrema, el crecimiento del año 2005,
posibilito que apenas 13 millones de latinoamericanos superaran la pobreza, un
flagelo que afecta a 213 millones de personas que representan 40,6% de la
población total, un porcentaje demasiado elevado a juicio de la CEPAL, de ese
total 88 millones, es decir, 16,8% de la poblaciones viven en condiciones de
indigencia, ya que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas

Afirma Aniyar, que lo perfomativo de la ley consiste en que "la distancia entre la
ley y la realidad es enorme, y evidente solamente – al parecer – para la tarea
crítica: la población no percibe la dualidad"

No por casualidad, continúa la autora citando a Filangiere, quien señala "el


Derecho hace cosas con palabras". El problema se nos presenta cuando el
derecho no hace nada con palabras. Es la diferencia entre lo formal y lo
sustancial, entre lo indeseable y lo deseable, aceptando solamente lo que
existe en la realidad o en otras palabras "eso es lo que hay"

Quienes idearon la Carta Magna de 1999, en el caso de Venezuela, estaban


claros entre lo que significa lo formal y lo sustancial, es decir, entre lo real y lo
efectivo y por ello la norma con base a la igualdad (ficticia a nuestro decir),
adoptará medidas en aras de proteger a los más desprotegidos (en Venezuela
la gran mayoría de la población) y ese es el Principio Universal de Igualdad
(Art. 12 Constitución) y ella no es más que una norma vacía, porque su
estructuración en países subdesarrollados o mal llamado del tercer mundo, es
un "sublime ideal" un "desideratum"

Para autores como Aniyar, cuando señala el Uso Alternativo del Derecho, es
posible implementarlo para la soluciones de problemas presentes en la
sociedad, trayendo como ejemplo la llamada Justicia de Paz (hoy un
instrumento innovador presente en la legislación venezolana), y es la
sustitución más humana de lo que fue la Ley de Vagos y Maleantes porque
"esta se ocupa de pequeñas conductas dañinas".

Ello es una muestra de que en la práctica, si es viable paulatinamente, la


implementación por otras vías del derecho, que sea menos dañina y más
beneficiosa para una sociedad que carece de los elementos necesarios para su
desarrollo pleno y subsistencia (y cuya constante ha sido el detrimento de las
garantías, de las condiciones mínimas de subsistencia, es decir en un todo: la
violación de los Derechos Humanos), recayendo éstas en las clases más
desposeídas.

Por ello, el Uso Alternativo del Derecho urge en sociedades donde la


estratificación social y la diferencia de clases sociales resalta a la vista de todos
(Venezuela?) más que un modelo alternativo representa un elemento suyo y
necesario, ajustar la realidad jurídica del país a la realidad material de la
situación económica de la mayoría de sus habitantes, ello es así, en
contraposición de sociedades donde tal y como señala el Profesor Rosell "se
ha superado esa abismal brecha y hablar de éste (del Uso Alternativo del
Derecho) es una extravagancia"

De este comentario (descrito en el Artículo del Prof. Rosell), surgen puntos de


vista encontrados entre Perfecto Ibáñez y Rosell.

Es necesario entonces traer a colación, el comentario de Correa "no nos


engañemos: para nosotros (los latinoamericanos), el derecho, el Estado, es un
fenómeno social cuya función es distinta de la que, parece, ven los colegas
europeos; para nosotros, el derecho organiza la dominación de los grandes
propietarios latinoamericanos…cualquier solución es buena tratándose de
negocios"

Pero como quienes hacen la ley no son los de abajo (el colectivo), ella va
dirigida a controlar y reprimir a ellos mismos, nunca a quienes detenta ese
poder egocéntrico.

Y es por ello, que la norma no es omnipresente al momento de aplicar el Uso


Alternativo del Derecho, ella está constituida como lo afirma Díaz citado por
Aniyar "por el Juez porque a éste compete su aplicación, que la norma sea
eficaz, no quiere decir que sea justa". En este sentido, coincide Rosell al
señalar que el Juez debe garantizar la protección y seguridad de los
ciudadanos, porque "ello procurará una sociedad más justa, verdaderamente
de libres e iguales"
Para la implementación de esta teoría jurídica, y la preservación con ella de los
Derechos Humanos, debemos comenzar con formar a nuestros jueces en ésta
área. Y esto lo ha reconocido el Estado, en este caso el Poder Judicial, en
palabras de Rincón "porque la formación es el pilar fundamental para el
desarrollo de los jueces.

Además, el tema de los Derechos Humanos hay que verlo más allá de la
concepción burocrática donde muchos se encargan de dar opiniones a través
de sus declaraciones, cuando no han tenido in conciencia ni formación en esa
materia…de no haber jueces formados en materia de Derechos Humanos, de
nada sirven los Tratados Internacionales, las leyes y la Constitución Nacional y
es la razón por la cual el TSJ continuará en ser garante de la formación de
jueces"

Pero tampoco es desconocida la falta de preparación de nuestros jueces. Con


respecto a esto, Aniyar opina que "sobre la preparación de los jueces, con
algunas excepciones respetables, sí puedo decir que no es la necesaria.
Carecen en general de una sólida información teórica, puesta al día en las
nuevas tendencias iushumanísticas de la dogmática. En Venezuela hace falta
una verdadera, moderna, extensiva y selectiva, Escuela de la Judicatura.
Hemos visto casos paradigmáticos de violación flagrante de la Constitución y
las leyes, especialmente en casos que tienen que ver con el ámbito político"

Por ello el mismo Rosell, refiere que "quienes sostienen la tesis del Uso
Alternativo del Derecho, señalar que se debe considerar al Estado y Derecho
como superestructuras consecuencias de las luchas de clases"

Pero el Derecho está allí y es estático, a través de la ley y sus cambios son
estéticos, no son sustanciales. Entonces el Juez viene a desempeñar un rol
protagónico en la aplicación del Derecho. Pero en esta difícil tarea, la
participación ciudadana no debería estar relegada a ciertos actos judiciales
(como en el caso penal, el escabinato).

La responsabilidad social en la Constitución del Estado Social de Derecho y de


Justicia (Art. 2 Const.) es relevante para la construcción no sólo de una
sociedad más igualitaria y justa, sino para la consolidación del Estado. La
consecución de un Estado menos represivo que no busque, como afirma el
Profesor Rosell, "a través del Derecho producir más daño que beneficio"

Un Estado que no busque arrojar más ciudadanos a la cárcel, en donde la


resocialización jamás llegó. Un Estado que trabaje más para garantizar la
verdadera igualdad; que la participación de sus ciudadanos sea compartida, no
delegada; que acabe con la injusticia de la justicia.

Hoy en día, el Uso Alternativo del Derecho representa en países como


Venezuela, una alternativa viable que puede llegar a concretar los cambios
políticos y sociales que a raíz de la implementación de un nuevo ordenamiento
jurídico primario (Constitución), se encuentra vigente en la realidad social del
país. Sin querer por ello decir, que quienes sustenten la teoría alternativista la
sustenten en el ámbito extralegal, pues en nuestro caso, es la propia Carta
Magna, la que define estos lineamientos magistrales cuando señala que el
nuestro es un "Estado Social y de Derecho".

CONCLUSION

La sociología jurídica posee unos rasgos distintivos que la diferencia de otras


disciplinas sociales y del derecho, alrededor del significado de la sociología
jurídica se ha desarrollado importantes debates, que tienen como finalidad
delimitar el sentido y el concepto de esta disciplina. El punto central gira en
torno al reconocimiento de la sociología del derecho como una disciplina
autónoma, perteneciente al campo de la sociología general, que aporta
importantes elementos para la comprensión del fenómeno del derecho y su
relación con los fenómenos sociales.