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UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO

FACULTAD DE INGENIERÍA
ESCUELA PROFESIONAL DE INGENIERÍA INDUSTRIAL

ALUMNOS
ARZOLA ARAUJO, KARLA GABRIELA
BALAREZO BOY, IVAN FERNANDO
DUEÑAS PAREDES, JEFREY
ESPINOZA PÉREZ, EDUARDO
GUEVARA PECHE BELISARIO
MALPARTIDA HERRERA FRANK
PEREYRA GONZALES, CINDY LORENA
VALDIVIESO MONTERO, LUIS

DOCENTE
VITERI VARGAS, ZOILA

CURSO
ÉTICA

TEMA
LA DEONTOLOGIA
1-INTRODUCCION

La deontología es una disciplina subsidiaria de la ética que se enfoca en las


obligaciones morales que las personas tienen considerando como patrón de
evaluación a la utilidad de las mismas. La deontología puede entenderse como
un tratamiento de los mismos temas específicamente orientado a
circunstancias más concretas, en particular, aquellas que guardan relación con
el mundo profesional.
A pesar de que la ética siempre ha sido un aspecto a considerar por el hombre,
es también cierto que siempre ha sido un escenario controvertido y de debate.
En efecto, el hombre desea ante todo hacer aquello que implica el bien, aquello
que beneficia a sí mismo y a terceros, pero en ocasiones esta cuestión puede
ser difícil de desarrollar. La deontología busca en este sentido brindar una
perspectiva que se funde en el carácter de utilidad, perspectiva que en cada
campo de la actividad humana deberá ser apropiadamente desarrollada.

2- ORIGEN DEL CONCEPTO

La primera alusión al término DEONTOLOGIA la hizo Bentham en su


obra Science de la Morale (Paris, 1832)

 El término fue introducido por Bentham que lo usó para designar la


doctrina de la moral en su conjunto. Más tarde se empezó a distinguir
entre la deontología y la axiología ética, teoría sobre el bien y el mal, sobre
los valores morales en general
 Los primeros códigos deontológicos se aplicaron después de la segunda
guerra mundial luego de ver las atrocidades que los profesionales de la
salud aplicaban con las personas justificándose en el ejercicio de la
investigación, pero que tampoco tenían ningún tipo de regulación ni
control
 Bentham considera que la base de la deontología es el utilitarismo, actos
de las personas se consideran buenos o malos en función de la felicidad
global que puedan generar. Según este marco teórico, el fin de una acción
debe ser conseguir la máxima felicidad para el mayor número de
personas. De este modo, toda acción que conduzca a ese fin, será
aceptada como moralmente correcta

3 OBJETIVOS

OBJETIVOS GENERALES
 Comprender la génesis e historicidad de los valores morales
reconociendo y apreciando aquellos que se consideran universalmente
deseables por su contribución a la dignidad de la persona humana y a la
construcción de sociedades más justas, solidarias y respetuosas con la
naturaleza.

 Identificar y apreciar el pluralismo moral de las sociedades


democráticas, enjuiciando críticamente los proyectos, valores y
problemas de las mismas con plena conciencia de sus derechos y
deberes y rechazando la discriminación es existentes por razón de sexo,
creencias, cultura o cualquier otra circunstancia personal o social.

 Identificar y analizar los problemas morales y éticos reconociéndolos


como problemas que entrañan conflictos de valor y ante los que caben
posiciones y fundamentaciones diferentes y a veces contrapuestas.

 Apreciar el valor de la razón dialógica y el respeto por la autonomía


personal como principios que han de presidir el debate y la búsqueda de
soluciones a los conflictos de valor.
 Adoptar principios y valores morales, libres y racionalmente asumidos, y
desarrollar hábitos de conducta acorde con ellos.

 Participar en actividades de grupo y en debates con una actitud


constructiva, crítica y tolerante, argumentando y fundamentando las
propias opiniones o propuestas y respetando las de los demás.

 Valorar las aportaciones del pasado y los proyectos éticos del mundo
actual que han contribuido y contribuyen al reconocimiento de los
derechos y libertades humanas como un logro irrenunciable de la
humanidad y una condición necesaria para lograr formas de vida más
justas y una convivencia pacífica de todos los pueblos y culturas.

OBJETIVOS ESPECIFICOS

 Fortalecer competencias del estudiante ético, de manera que


desarrolle el carácter intelectual, social, humano y moral que le
permiten a nosotros los estudiantes desempeñar su trabajo con
idoneidad y honestidad.

 Establecer paralelos entre el conocimiento del ser humano, el


progreso del alumno y los principios éticos.
 Valorar la importancia de la ética en la toma de decisiones en los
estudiantes y su trascendencia.

4- ETICA Y MORAL

En contexto filosófico, la ética y la moral tienen diferentes significados. La ética


está relacionada con el estudio fundamentado de los valores morales que
guían el comportamiento humano en la sociedad, mientras que la moral son las
costumbres, normas, tabúes y convenios establecidos por cada sociedad.

Estos términos tienen diferente origen etimológico. La palabra "ética" viene del
griego ethos que significa "forma de ser" o "carácter". La palabra "moral" viene
de la palabra latina morales, que significa "relativo a las costumbres"

ETICA:

La ética tiene una íntima relación con la moral, tanto que incluso ambos ámbitos
se confunden con bastante frecuencia. En la actualidad se han ido
diversificando la Ética son el conjunto de normas que vienen del interior y la
Moral las normas que vienen del exterior; es decir, de la sociedad.

Se considera una rama de la filosofía relacionada con la naturaleza del juicio


moral, que medita sobre lo que es correcto o incorrecto (lo bueno y lo malo) en
nuestra sociedad y en nuestra conducta diaria.

La ética es la obligación efectiva del ser humano que lo debe llevar a su


perfeccionamiento personal, el compromiso que se adquiere con uno mismo de
ser siempre más persona; refiriéndose a una decisión interna y libre que no
representa una simple aceptación de lo que otros piensan, dicen y hacen.

MORAL:

consiste en una serie de normas, reglas, valores, ideas y creencias; en base a


las cuales un ser humano viviendo en sociedad manifiesta su conducta.

En términos sencillos, la moral es el manual virtual o informal por el cual el


individuo sabe cómo tiene que actuar. No obstante, existe un punto de quiebre
entre el significado que diferentes corrientes le atribuyen a este concepto.
Mientras hay quienes lo limitan solo a las costumbres y los valores de
una sociedad; otros le atribuyen la característica de poder discernir entre lo
bueno y lo malo.

Diferencias entre ética y moral

Ética Moral
 Es el estudio filosófico y científico  La moral es práctica.
de la moral y es teórico.  Tiene una base social, normas
 Surge como tal en interioridad de establecidas en el seno de una
una persona como resultado de sociedad.
su propia reflexión y su propia  Es un conjunto de normas que
lección. actúan desde el exterior o desde
 Influye en la conducta de una el inconsciente, una motivación
persona pero desde su misma extrínseca a la conciencia del
conciencia y voluntad. sujeto.
 Es el valor, más no el valor  Impera el aspecto prescriptivo,
impuesto desde el exterior, sino el legal, obligatorio, impositivo,
valor descubierto internamente en coercitivo y punitivo.
la reflexión de un sujeto.

En qué momento podemos identificar en el que nos encontramos:

Estamos a nivel moral Estamos a nivel ético cuando:


cuando:
Cumplo una promesa hecha Razonamos que los pactos han de
ayer pese a que hoy me doy cumplir siempre, del contrario, en
cuenta de que su lugar de acuerdos entre amigos,
cumplimiento me crea tendríamos que hacer contratos
problemas. legales.
Ayudo voluntariamente a un Me pregunto sobre qué tiene más
compañero de clase si bien valor moral, la intención que inspira
me arriesgo a herir su orgullo. un acto o los resultados que con él
se obtienen.
Decido si tengo que ser o no Reflexiono sobre valores,
sincero con un compañero de preguntándome si el valor de la
clase que parece quiere ser autenticidad es preferible el valor
amigo mío. de la amistad.
Rechazo robar la calculadora Tengo presente la máxima o regla
de un compañero de clase de oro: "No hagas a los demás lo
sabiendo que nadie me ve. que no quieras que te hagan a ti".

5 DEONTOLOGIA Y ETICA PROFESIONAL

El término deontología profesional hace referencia al conjunto de principios y


reglas éticas que regulan y guían una actividad profesional. Estas normas
determinan los deberes mínimamente exigibles a los profesionales en el
desempeño de su actividad. Por este motivo, suele ser el propio colectivo
profesional quién determina dichas normas y, a su vez, se encarga de
recogerlas por escrito en los códigos deontológicos. A día de hoy,
prácticamente todas las profesiones han desarrollado sus propios códigos y, en
este sentido, puede hablarse de una deontología profesional periodística, de
una deontología profesional médica, deontología profesional de los abogados,
etc.

Es importante no confundir deontología profesional con ética profesional. Cabe


distinguir que la ética profesional es la disciplina que estudia los contenidos
normativos de un colectivo profesional, es decir, su objeto de estudio es la
deontología profesional, mientras que, tal como se apuntaba al comienzo del
artículo, la deontología profesional es el conjunto de normas vinculantes para
un colectivo profesional.

Estos dos términos suelen usarse como sinónimos, pero no lo son. Es importante destacar las principales diferencias
entre ellos:

Deontología Profesional Ética profesional


Orientada al deber Orientada al bien, a lo bueno
Recogida en normas y códigos "deontológicos" No se encuentra recogida en normas ni en códigos
deontológicos, está relacionada con lo que piensa el propio
individuo (conciencia individual/profesional)
Esas normas y códigos son mínimos y aprobados No es exigible a los profesionales de un determinado
por los profesionales de un determinado colectivo colectivo (periodistas, médicos, abogados,...)
profesional (periodistas, médicos, abogados,...)
Se ubica entre la moral y el derecho Parte de la ética aplicada

Una de las diferencias cuando hablamos de "ética" y "deontología" es que la primera hace directamente referencia a la
conciencia personal, mientras que la segunda adopta una función de modelo de actuación en el área de una
colectividad. Por ello, con la concreción y diseño de códigos deontológicos, además de autorregular esta profesión, se
invita al seguimiento de un camino muy concreto y a la formación ética de los comunicadores.

De forma teórica, podríamos diferenciar dos grandes grupos: la ética social y la ética individual. Dentro de la ética
individual se diferencia, también, una ética interpersonal que es la que rige el comportamiento que tenemos en relación
a otros individuos. Aquí se puede situar la ética profesional ya que rige el comportamiento del profesional en su
actividad laboral. Los principios que rigen la profesión se obtienen a través de métodos similares a los de la ética
general: dialógico, inductivo y deductivo. Para conocer el fundamento ético y moral de un código ético, se requiere el
estudio de la actividad profesional en sí misma y no es suficiente la labor de un filósofo que desconozca la profesión.

La ética de las profesiones se mueve en el nivel intermedio de las éticas específicas o “aplicadas”. El profesional se
juega en el ejercicio de su profesión no sólo ser un buen o mal profesional sino también su ser ético. No acaba de ser
considerada una persona éticamente aceptable quien en todos los ámbitos actuase bien y cumpliese con sus deberes
menos en el ejercicio de sus responsabilidades profesionales. La ética general de las profesiones se plantea en
términos de principios: el principio de beneficencia, el principio de autonomía, el principio de justicia y el principio de no
maleficencia El deontologismo plantea los temas éticos en términos de normas y deberes.

Los principios se distinguen de las normas por ser más genéricos que éstas. Los principios ponen ante los ojos los
grandes temas y valores del vivir y del actuar. Las normas aplican los principios a situaciones más o menos concretas,
más o menos genéricas. Las normas suelen hacer referencia a algún tipo de circunstancia, aunque sea en términos
genéricos. Pero también los principios se hacen inteligibles cuando adquieren concreción normativa y hacen referencia
a las situaciones en las que se invocan y se aplican. En términos generales un principio enuncia un valor o meta
valiosa. Las normas, en cambio, intentando realizar el principio bajo el que se subsumen, dicen cómo debe aplicarse un
principio en determinadas situaciones.

Tanto las normas como los principios son universales aun cuando el ámbito de aplicación de los principios sea más
amplio y general que las normas específicas que caen bajo dicho principio.

Desde la perspectiva de la ética profesional, el primer criterio para juzgar las actuaciones profesionales será si se logra
y cómo se logra realizar esos bienes y proporcionar esos servicios (principio de beneficencia). Como toda actuación
profesional tiene como destinatario a otras personas, tratar a las personas como tales personas, respetando su
dignidad, autonomía y derechos sería el segundo criterio (principio de autonomía). Las actuaciones profesionales se
llevan a cabo en un ámbito social con demandas múltiples que hay que jerarquizar y recursos más o menos limitados
que hay que administrar con criterios de justicia (principio de justicia). Y, en todo caso, habrá que evitar causar daño,
no perjudicar a nadie que pueda quedar implicado o afectado por una actuación profesional (principio de no
maleficencia).
6. Relevancia de la ética en el periodismo
Definición de ética periodística y de ética de la comunicación

La ética periodística es el conjunto de normas que rigen la conciencia


moral del profesional que ejercita el periodismo y que están
establecidas en los códigos de ética periodística. Una definición de
deontología periodística la aporta Federico Campbell: «El conjunto de
convenciones morales y deberes que regulan –por convicción
personal: in foro interno, y no por obligatoriedad legal– el ejercicio
profesional del periodista».
Por tanto, la ética o deontología periodística tiene el propósito
doble de: 1) fijar las normas que deben ser observadas por todo
periodista con vistas a mantener la integridad de la profesión; 2)
definir las obligaciones morales y los derechos de todo periodista. La
ética periodística o ética de la información –según el catedrático
Francisco Vázquez– regula la conciencia profesional del periodista y
le hace responsable de sus deberes profesionales.
Veamos las palabras de John C. Merrill, catedrático
norteamericano de ética periodística: «La ética debería proveer al
periodista de ciertas normas, principios básicos o reglas, con las
cuales él puede juzgar las acciones correctas o incorrectas, buenas o
malas, responsables o irresponsables».

Basándonos en una definición del profesor Porfirio Barroso,


podemos afirmar que la ética de la comunicación social comprende el
conjunto de valores, normas y modelos de comportamiento
ordenados para orientar las actividades individuales y colectivas en la
búsqueda responsable de los objetivos humanos de la información.
La credibilidad, eficacia y utilidad de la ética de la comunicación
deriva del hecho de surgir de las aspiraciones y necesidades
sentidas por los propios profesionales de la comunicación, y no por
organismos externos que impongan esta ética de la comunicación.

Importancia del compromiso ético de los periodistas y de los


comunicadores audiovisuales

Resulta obvia la importancia y actualidad de una ética y deontología


profesional para los medios informativos, tanto impresos como
audiovisuales. ¿Por qué? Porque la mera existencia de los medios de
comunicación es ya la mejor garantía para la necesidad e importancia de
una ética profesional. Esta aparente obviedad entraña un sentido
profundo, y es que el «ser» de los medios de comunicación (el ontos) es
la mejor garantía para el «deber» (el deontos). De ahí surge la
deontología profesional.

Actualmente, la ética en los medios informativos ha dejado de ser


una preocupación minoritaria o poco conocida, incluso no es un asunto
que concierne en exclusiva a las organizaciones periodísticas, sino que
se ha convertido en una cuestión que afecta al conjunto de la sociedad.
Un asunto que interesa cada día a más colectivos sociales. No hay nada
de extraño en este planteamiento: paralelamente al creciente
protagonismo de los medios en nuestra actual sociedad, aumenta la
preocupación colectiva por su ética. Así, los padres, los educadores, las
asociaciones de usuarios, los sociólogos, los psicólogos, etc., se
interesan cada día más por los contenidos que difunden la televisión e
internet, sobre todo, en referencia a los que se destinan a la infancia y
juventud. Desde distintas instancias invocan a los profesionales de los
medios informativos a que se autorregulen o autocontrolen con unas
ciertas normas de ética para los contenidos televisivos destinados a este
colectivo tan vulnerable.
Esta urgente necesidad de una ética para los medios de
información ha originado la creación y proliferación de una serie de
códigos deontológicos en la profesión –códigos de ética de la prensa, de
la fotografía, de la radio, de la televisión y del cine– que el catedrático
Barroso Asenjo ha recopilado extensamente en uno de sus libros.
El buen periodista y el buen comunicador deben preocuparse por
los temas éticos, pues de esa manera manifiestan su interés por analizar
las acciones buenas y honestas. Además, la preocupación ética es
importante porque fuerza al profesional de la información a compromisos
y decisiones reflexivas en el desempeño de su profesión. En definitiva, le
induce a pensar en términos éticos ante los dilemas y casos que
continuamente se le presentan. Le conduce también a buscar el
summum bonum, el mayor bien para el mayor número de personas, el
bien más alto en el periodismo o en la comunicación audiovisual; por lo
tanto, eleva su autenticidad como persona y como profesional,
planteamiento que está basado en unas reflexiones del profesor John C.
Merrill.
Tras las palabras del docente norteamericano, nada de extraño
tiene este interés universal por el estudio intenso de la ética en la
profesión informativa y de ahí que sea importante que periodistas y
comunicadores audiovisuales suscriban un compromiso ético para ser
mejores profesionales y mejores personas. En este momento de
expectación ante el futuro del periodismo dominado por la tecnología, en
la era digital, la ética debe ser una de las razones primordiales para que
esta profesión no pierda su esencia. Lo único que puede identificar a los
periodistas y a los comunicadores audiovisuales, darles señas de
identidad y diferenciarles del resto de informantes que actúan en la red,
es el compromiso ético solidario con la realidad informativa, un
compromiso mucho más firme y más efectivo que el contraído hasta hoy
por la profesión.
La ética es, por tanto, ese sello de identidad común que hace
distinguir perfectamente a un periodista o a un comunicador audiovisual
de un mero productor de información. Es esta deontología y el rigor por
alcanzar la mayor verdad y objetividad posibles las que deben seguir
siendo las señas de identidad de los periodistas y comunicadores para
distinguirse de la multitud de productores de información que
actualmente inundan las redes sociales e internet.

7. DEONTOLOGÍA COMO ÉTICA PROFESIONAL

Es importante no confundir deontología profesional con ética profesional. Cabe


distinguir que la ética profesional es la disciplina que estudia los contenidos
normativos de un colectivo profesional, es decir, su objeto de estudio es la
deontología profesional, mientras que, tal como se apuntaba al comienzo del
artículo, la deontología profesional es el conjunto de normas vinculantes para un
colectivo profesional.

Bentham considera que la base de la deontología es el utilitarismo, lo que


significa que los actos de las personas se consideran buenos o malos en función
de la felicidad global que puedan generar. Según este marco teórico, el fin de
una acción debe ser conseguir la máxima felicidad para el mayor número de
personas. De este modo, toda acción que conduzca a ese fin, será aceptada
como moralmente correcta.

¿Qué es aquello a lo que podemos denominar bien en sí o bien incondicional?


En nuestro contexto sociocultural actual, es la dignidad de cada persona, que
debe ser admitida y garantizada jurídicamente y defendida políticamente. La
dignidad es aquello que debe constituir el núcleo principal de toda ética filosófica
y de toda deontología profesional que se precie.

Emmanuel Derieux sostuvo que, gracias a la deontología, la ética profesional


adquiere un reconocimiento público; y es que la moral individual se hace
trascendente en el campo de la profesión. La deontología surge como una
disciplina que se ocupa de concretar normas en el ámbito profesional para
alcanzar unos fines.

Según José María Barrio, profesor titular de la Universidad Complutense de


Madrid:

en un sentido vulgar se habla de deontología en referencia al buen hacer que


produce resultados deseables, sobre todo en el ámbito de las profesiones. Un
buen profesional es alguien que, en primer lugar, posee una destreza técnica
que le permite, en condiciones normales, realizar su tarea con un aceptable nivel
de competencia y calidad. Las reglas del buen hacer –perfectum officium, acción
llevada a cabo conforme a los imperativos de la razón instrumental– constituyen,
sin duda, deberes profesionales. Y esto no es en modo alguno ajeno al orden
general del deber ético. Aún más: las obligaciones éticas comunes para cualquier
persona son, además, obligaciones profesionales para muchos

En definitiva, cuando nos refiramos a una profesión determinada, podemos


hablar de la existencia de una ética y de una deontología determinada.

La primera se podría centrar en determinar y perfilar el bien de una determinada


profesión (aportación al bien social) y la deontología, por su parte, se centraría
en definir cuáles son las obligaciones concretas de cada actividad.

8-La conciencia profesional


Defendida entre otros por el sociólogo estadounidense Talcott Parsons (1902-
1979), se caracteriza por incorporar en su contenido el elemento responsable de
la conciencia ética, el auto-conocimiento de la conciencia reflexiva y el personal
de la conciencia individual y añadir, además, la interiorización, asunción y
normativización de los derechos y deberes que confluyen en el ejercicio de una
profesión a través de la cual se adquiere una responsabilidad social. La
conciencia profesional es individual e intransferible y se regula a través de
códigos de conducta o deontológicos que son elaborados por las organizaciones
profesionales por ser estas las mejores conocedoras de los sujetos de cuya
conciencia profesional se trata.
Uno de los principios deontológicos fundamentales que, no en vano, cobra
especial protagonismo hoy día es el de «obrar según ciencia y conciencia». Y es
que obrar según ciencia, o lo que es lo mismo, realizar un correcto desempeño
de una profesión en base a la adquisición de unos conocimientos adecuados,
consolidados y actualizados constantemente, supone una condición
estrictamente necesaria para ejercer como profesional competente. No obstante,
dicha condición no es suficiente para garantizar la plena adecuación del
profesional a las exigencias sociales actuales. Es por ello por lo que la conciencia
profesional resulta imprescindible en este contexto.
La profesión es una capacidad cualificada requerida por el bien común, con
peculiares posibilidades económico-sociales. El profesional no tiene el carácter
de tal por el simple hecho de recibir el título que lo certifica o le da la cualidad de
profesional, nadie es profesional por el título en sí, el titulo lo único que expresa
es su calidad de ser ya un profesional, mas no que tiene todas las cualidades
éticas para serlo, el título profesional más allá de ser un ALGUIEN es la
manifestación intrínseca de lo que internamente se lleva, no por la naturaleza de
la persona sino por sus cualidades éticas, como la idoneidad o aptitud que le da
un nuevo perfil a su personalidad.
El ser profesionales dignos representa la excelencia, gravedad, decoro que tiene
la persona y el respeto consigo mismo.De nosotros depende nuestra profesión,
si queremos ser profesionales integrales capaces de poner en practica esta
frase, siendo libres e independientes, racionales y objetivos.
Se puede hablar de cuatro niveles de la conciencia profesional:

1) La conciencia profesional es intransferible e individual, nadie es responsable


por ninguna otra persona.

2) Nivel de los deberes específicos, aprendidos, asumidos y personalizados por


socialización ética. Cada persona tiene que haberse socializado en el código
deontológico de su profesión.

3) Nivel de madurez y equilibrio psíquico. Para que la conciencia profesional


pueda funcionar hay que gozar de un grado de madurez mínimo.

4) Aptitud profesional para el ejercicio digno de una profesión.

9 La costumbre y la responsabilidad profesional

La costumbre son normas que crean una sociedad y que le dan un hecho
jurídico palpable. Tienen al igual que ocurre con las leyes, consecuencias
cuando son violadas. El profesional debe regirse por su código de ética propio,
pero también tiene que tener en cuenta un marco de costumbre.

La gran mayoría de los autores coninciden al señalar que el fundamento de la


responsabilidad es la libertad de la voluntad.

El sentimiento de responsabilidad también se puede ir desarrollando a lo largo


de la trayectoria vital y profesional de una persona.
Una profesión cualquiera debe tener un periodo de aprendizaje, una
preparación previa especializada y casi siempre formal, que se debe completar
con una formación permanente que se completa con el paso del tiempo y la
vivencia de distintas situacíones en la vida profesional a las que enfrentarse.

El periodista, en virtud de los imperativos éticos que emanan de su profesión,


es el responsable de facilitar al lector la comprensión y el conocimiento de la
realidad compleja en la que se desenvuelve. La veracidad y la evaluación de
los posibles efectos que sobre el lector pudiera tener publicación o la omisión
de determinadas informaciones, es fundamental para la consolidación de los
valores democráticos y la creación de una opinión pública responsable.

10. COLEGIOS PROFESIONALES

10.1. Historia de los colegios profesionales

Los colegios profesionales se remontan a la edad media. Estos colegios nacen


en Europa en el siglo XI con la figura de los craft – guilds, como asociaciones de
trabajadores que mezclaban intereses profesionales con particulares. En España
se comenzaron a impulsar desde los claustros de las universidades como
órganos de agrupación de profesionales en pro de la defensa de sus derechos
los primeros colegios que comenzaron a funcionar fueron los colegios sanitarios
y actividades jurídicas.

Hasta el siglo XIX, los colegios profesionales aumentaron en número y


profesiones, defendiendo una posición cerrada y unitaria en el desempeño de la
profesión. Se marca un punto de inflexión en este momento Ado que la doctrina
liberal que se impuso parcialmente, abogó por eliminar estas figuras. Los
colegios profesionales sobrevivieron los envites y comenzaron a adquirir todas
las funciones que tienen hoy día, sin contar con todas las que ya han perdido en
las modificaciones legislativas que se han llevado a cabo en todo este tiempo.

10.2. Regulación de los Colegios Profesionales

La legislación vigente de los colegios profesionales data de 1974, con la Ley


2/1974 de los Colegios Profesionales. Esta ley ha sufrido muchas modificaciones
en el articulado desde su redacción, pero mantiene la misma estructura que
poseía en orígenes.

La Ley anterior define a los Colegios Profesionales como

Corporaciones de derecho público por la Ley y reconocidas por el Estado, con


personalidad jurídica propia y plena capacidad para el cumplimiento de sus fines.

Esta ley, marca la colegiación obligatoria para el ejercicio profesional que se


regule por ley y además incorpora a la normativa de los colegios el desempeño
de las profesiones bajo libre competencia.

10.3. Colegiación y Funciones de los Colegios Profesionales

Para acceder a una colegiación, debemos estar en posesión de la titulación


exigida por la ley de nuestra profesión y cumplir con los estatutos que tenga cada
colegio. Esta colegiación se ha ampliado a las sociedades profesionales, sin que,
en ningún caso, se pueda impedir la colegiación como tal de una persona
jurídica.

Las funciones principales de los colegios profesionales son:

 Todas las funciones que redunden en beneficio de sus colegiados y


usuarios.

 Todas las funciones que le encomiende la Administración Pública


junto con la representación que se otorgue a los colegios para el
cumplimiento de las leyes

 Actuar y participar en los Consejos u Organismos consultivos de la


Administración en la materia de competencia de cada una de las
profesiones.

 Designación de peritos judiciales para las materias que incumban al


colegio, dentro de los miembros del mismo.

 Designación de peritos judiciales para las materias que incumban al


colegio, dentro de los miembros del mismo.
 Visar los trabajos profesionales de los colegiados en los términos
previstos en la propia ley.

Como podemos comprobar, la mayoría de las funciones tienen una misión


educativa, formadora y dan un formato de Derecho Público a una estructura
idéntica a una asociación, con la salvedad que es obligatorio e imprescindible
para desempeñar la profesión.

10.4. Códigos Deontológicos Frente a los Colegios Profesionales

Con personalidad jurídica propia y plena capacidad para el cumplimiento de sus


fines, entre los que se encuentra la ordenación del ejercicio de las profesiones”.
Además, son las corporaciones que elaboran los códigos deontológicos.

Los códigos deontológicos cumplen una triple función:

a) Fijar una serie de criterios de carácter científico – funcional para el


ejercicio de la profesión, con el objetivo de dar operatividad y eficacia a
las actividades ejercidas en el ámbito cubierto por las normas
establecidas.
b) Refundir orientaciones éticas para el ejercicio de la profesión y plasmarlas
en códigos de deontología profesional.
c) La posibilidad de imponer sanciones disciplinarias a los colegiados que
incumplan los dictados de los códigos deontológicos. Esta función tiene la
singularidad de conferir a esta relevancia jurídica estatal, lo que otorga a
la deontología ciertas coincidencias con el Derecho en lo que se refiere a
la utilización de un procedimiento judicial.

Una diferencia importante entre la deontología profesional y el derecho reside en


el origen de estos dos órdenes normativos reguladores del ejercicio de una
profesión. La fuente del derecho es el poder legislativo del Estado -que emana
del ejercicio de la Soberanía Popular-, mientras que el origen de la deontología
profesional no es "estatal", sino que emana del propio colectivo profesional, y
desde una labor de autorregulación. Por lo tanto, no es necesariamente
excluyente de la deontología profesional un código de origen externo a la propia
profesión, si pasa por el filtro de la autorregulación.
En el caso de las profesiones que requieren colegiación profesional, como la
psicología, abogacía y la medicina, existe una institucionalización de la sanción.
Sin embargo, hay profesiones como el periodismo, que se ejercen sin colegiación
obligatoria. En estos casos, el incumplimiento de las normas deontológicas lleva
aparejada una sanción similar a la que corresponde a la vulneración de las
normas morales: mala imagen pública, reproche, expulsión del grupo, etc.

Retomando la idea de que la deontología profesional es uno de los órdenes


reguladores del ejercicio de una profesión, en una situación intermedia entre el
derecho y la moral, es necesario hacer una serie de precisiones. Las normas de
la deontología profesional, aun sentidas como vinculantes entre los miembros
del colectivo, se alejan del carácter coercitivo del derecho. El derecho es siempre
coactivo, y la deontología profesional puede o no imponer sanciones y, en el
caso de aplicarse, son menos graves que las impuestas por el derecho. La
sanción más grave que puede imponer la deontología profesional es la exclusión
de la profesión.

11- AUTORREGULACION

 Una característica fundamental de la deontología profesional es que tiene


un fuerte componente de autorregulación, entendida en un sentido
colectivo.

 Se trata de una interiorización de las normas propias de la profesión. Se


diferenciaría del Derecho en que éste es creado por el Estado, y de la
moral en que la deontología tiene un carácter colectivo, no se basa en los
principios individuales. Otra diferencia clave frente al Derecho, es que
éste tiene un marcado carácter coactivo, impone sanciones al
incumplimiento de sus normas.

 La deontología, por su parte, puede o no incluir sanciones, y siempre


serán menos graves que las relacionadas con el Derecho (surgidas de
instituciones jurídicas).