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Entrevista en el ámbito infantil- escolar

Entrevista: una situación de comunicación vocal, en un grupo de dos, más o menos


voluntariamente integrado, sobre una base progresivamente desarrollada de
experto-cliente, con el propósito de elucidar pautas características de vivir del sujeto
entrevistado, el paciente o el cliente y qué pautas o normas experimenta como
particularmente productoras de dificultades o especialmente valiosas, y en la
revelación de las cuales espera obtener algún beneficio.

El verdadero espíritu de una entrevista será “establecer una comunicación que


permita el esclarecimiento que permita el esclarecimiento de la conducta del
entrevistado”. Sullivan (1959), citado por (Díaz: 1994, p. 23).

Entrevista, comunicación e interacción

El niño es un ser en continua evolución, mientras que la evaluación en un hecho


puntual, por lo que se deberá de prestar una especial atención a la edad, sexo y a
su nivel de desarrollo teniendo en cuenta patrones tanto normativos como sociales.
En el desarrollo evolutivo del niño, la edad es un indicador que junto al tipo de
problemas, su frecuencia de aparición e intensidad nos permite considerar un
comportamiento como patológico o analizar los factores de riesgo asociados a su
aparición.

Otra peculiaridad en la infancia se refiere a que determinadas respuestas


fisiológicas expresadas en una variedad de eventos o acontecimientos se
confunden a esta edad con problemas estrictamente de comportamiento. Muchos
niños no tienen aún formado un repertorio discriminativo que les permita diferenciar
entre el malestar físico que padecen y las consecuencias psicológicas que
mantienen dicho malestar. Por ejemplo, muchos problemas que aparentemente
harían pensar sobre una etiología orgánica (vómitos, dolores abdominales,
cefaleas, etc.) pueden ser la manifestación de miedos o angustias causadas por
eventos muy variables que se expresan a través de una variedad de
comportamientos de evitación: a contextos (negación a acudir al colegio), a tareas
(demora a la hora de enfrentarse a ciertas actividades académicas), a personas
(evitar la relación con ciertos compañeros de clase) o a una combinación de los
anteriores. En este tipo de problemas de comportamiento el clínico ha de realizar
un análisis detallado del caso que le permita averiguar las condiciones en las que
se produce el problema, atendiendo más a los aspectos funcionales del
comportamiento (antecedentes, consecuencias a corto y largo plazo, etc.) que a sus
características estructurales (forma o sintomatología). Por ejemplo, muchos niños
expresan su rechazo al colegio (negativismo escolar) mediante lloros, vómitos,
quejas abdominales, etc. sin que haya evidencia de una alteración orgánica.

Adquirir una información mínimamente correcta exige un entrenamiento


considerable. A veces la impresión diagnóstica es incorrecta y por ello dejan de
realizarse algunas exploraciones que serían necesarias para llegar al diagnóstico
adecuado. El examinador debería:

1. conocer las pautas básicas del desarrollo infantil,

2. conocer los factores socioculturales y expectativas educativas, demandas y


criterios de la familia y del contexto escolar,

3. tener habilidades específicas (lúdicas, comunicación, temas infantiles,...) para


favorecer la implicación del niño en la evaluación,

4. tener habilidades para el manejo de conductas perturbadoras;

5. tener habilidades para crear un ambiente cordial que facilite la adherencia de los
niños a la evaluación.

La entrevista clínica del niño proporciona el contexto para la exploración directa de


cómo percibe el propio niño el problema manifiesto y para la evaluación de su
estado global del desarrollo y del estado mental. La entrevista directa con el niño
proporciona una información que no podría obtenerse a través de otras fuentes,
como el grado de sufrimiento personal del niño, información relativa a afectos y
fenómenos mentales que no se pueden observar (p.ej., ansiedad, pensamientos
suicidas, pensamientos obsesivos, alucinaciones), y otras informaciones como
conductas antisociales o abuso sexual.
Se debe tener en cuenta que todo lo que el niño, dice o hace, constituyen datos
para la valoración de su estado mental. El explorador debe anotar mentalmente los
datos que aparecen al azar a través del comportamiento, sea de juego o se exprese
en el dialogo con el niño y al mismo tiempo debe tener presente el conjunto de datos
que deben ser explorados.

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No existe un orden establecido ni una manera concreta de llevar a cabo la entrevista


con el niño; depende de cuál sea la principal queja y la patología manifiesta, de la
edad del niño y del estado evolutivo, del estilo personal del entrevistador y la
situación y contexto clínicos. Cualquiera que sea el formato, la entrevista está
determinada por el clínico, que es quien dirige la atención hacia varias áreas y
fenómenos relevantes, y por el sentido estratégico del entrevistador que decide la
mejor manera de obtener los datos pertinentes en cada caso. Algunos datos surgen
espontáneamente, mientras que otros deben preguntarse o utilizar otros medios
deliberados a fin de conseguir la información.

Durante las últimas dos décadas se han desarrollado numerosas entrevistas


estandarizadas y escalas de evaluación que tratan de sistematizar la evaluación de
los trastornos y síntomas psiquiátricos en la infancia.

El objetivo de los instrumentos estandarizados es registrar y evaluar


sistemáticamente el desarrollo del niño en varios ámbitos de actividad adaptativa.

Se han desarrollado diversos formatos estructurados y semiestructurados para


llevar a cabo o registrar partes del examen del estado mental. Algunos proporcionan
ítems estandarizados específicos para el "screening" de funciones cognoscitivas
que incluyen la orientación, atención, memoria, lenguaje y capacidad constructiva,
mientras que otros ofrecen un formato para organizar los datos del estado mental
derivados de una entrevista clínica semiestructurada.

Se han elaborado algunas entrevistas diagnósticas estructuradas y


semiestructuradas para evaluar la presencia de los principales trastornos
psiquiátricos categoriales en niños; estos instrumentos tienen un formato
estandarizado para padres y niños que revelan la presencia, duración y gravedad
de síntomas para los diagnósticos que aparecen en varias versiones del DSM, así
como, en algunos casos, algoritmos para derivar estos diagnósticos de las
respuestas obtenidas. Estos instrumentos difieren en muchos aspectos, a saber, la
flexibilidad que permite al entrevistador, el orden y realización de las preguntas, el
grado de entrenamiento clínico que se requiere a los entrevistadores, la
organización del tiempo y el margen de trastornos evaluados, y el objetivo y la
población de sujetos a la que va dirigido el instrumento (p.ej., pacientes clínicos
frente a sujetos de la comunidad que no consultan).

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La entrevista con niños necesita tiempo y espacio, orientativamente de cuarenta y


cinco a sesenta minutos para cada entrevista, y un espacio que permita, a ser
posible, el juego.
La comunicación que se establece entre dos personas incluye los siguientes
canales:

El contexto en que tiene lugar.

Los mensajes verbales.

Las pautas paralingüísticas.

Los movimientos del cuerpo.

Así, la relación que se establece, se define, tanto por la cualidad de la información


que se transmite a través de los canales citados, como por la presencia o ausencia
de información procedente de ellos.

La primera etapa es la fase inicial, el objetivo principal es lograr que el paciente se


sienta cómodo en presencia del terapeuta, así como dispuesto a hablar lo más
libremente posible de inhibiciones de cualquier índole (Roji: 92). La segunda fase,
como comenta Roji (1990), tiene como objetivo obtener un logro terapéutico y puede
dividirse a su vez en cuatro etapas: a) identificación del problema, b) elaboración de
hipótesis, c) propuesta de solución, d) ejecución del tratamiento (p. 95).Saber
escuchar es un prerrequisito de cualquier intervención terapéutica. Los obstáculos
principales que se pueden presentar en cualquier entrevista son: juzgar y evaluar
los mensajes del cliente, distraerse, tentación a responder a las piezas de
información ausente haciendo preguntas precipitadas, proponerse a uno mismo
como fuente de solución, preocupación por lo bien o lo mal que uno se desenvuelve
como profesional. La elaboración de la hipótesis se relaciona con la identificación
de los problemas o conflictos de un cliente. Se sugiere observar atentamente dos
niveles: a) el lenguaje y los conceptos utilizados, ya que ofrecen mucha información
sobre el cliente y realizar la aclaración de conceptos y b) la comunicación no verbal
y la expresividad general. En este aspecto el rostro debe constituir el foco de
atención para el terapeuta porque vehiculiza información relativa a los sentimientos
y emociones, y éstos son los mejores indicadores de las fluctuaciones de la
interacción. Por su parte, las manos y los desplazamientos tienden a expresar la
intensidad de las emociones. Otro aspecto importante es aprender a deslindar la
información objetiva de otra clase de informaciones que puedan enmascararla.
Cualquier persona cuando tiene que hablar de sí misma y de sus acciones
anteriores lo hace de tal forma que tiende a minimizar los aspectos desfavorables
de tales conductas para ofrecer la mejor imagen posible de sí mismo. Esto es
producido por la ansiedad, la cual debe ser identificada tanto en el paciente como
en el terapeuta. También se debe estar atento a los cambios de actitud del
entrevistado, como aburrimiento, irritación, enojo o diversión (Roji: pp. 98, 99).La
elaboración de preguntas también es vital y hay que considerar formularlas al sujeto
empleando la segunda persona o empleando el nombre del paciente. Se debe evitar
sugerir respuestas, no deben contener alternativas cerradas, la respuesta a la
preguntan o deberá ser muy prolija, es necesario evaluar que el paciente pueda
responder la pregunta y que esta no genere tanta tensión que impida continuar la
entrevista. Al preguntar, utilizar de preferencia criterios psicológicos que incluyan la
motivación y las expectativas (Roji: p. 102).

Hay que generar un ambiente que favorezca la confianza y la apertura dela persona
con la que vamos a tener la entrevista. Mediante el rapport se establece una relación
de trabajo y se puede lograr mediante una sonrisa, un cálido apretón de manos o
una suave invitación a tomar asiento. También influyen las características del lugar,
mismas que deben favorecer la confianza y la confidencialidad (Roji: 92).}

Los temas a tratar son: (transmisión y transmisor) y (receptor y receptores) hoy


abordamos la comunicación desde la perspectiva del transmisor y emisor de
mensaje. Es decir aquella información que existe antes de que se procese por los
canales de información y a no ha llegado al receptor. La comunicación : se refiere
al intercambio de información entre dos o más persona antes mediante la
transmisión los cuales son capaces de interpretar la información circundante entre
ellos y en el cual existen un conjunto de reglas que rigen dicho proceso . Los
sistemas de comunicación son: emisor, receptor, traductor. (Emisor), este transmite
el mensaje. (Receptor), este es quien recibe el mensaje. (Traductor), es un
dispositivo encargado de transformar el mensaje. El emisor. Es quien habré el
proceso de comunicación y es quien da a conocer el mensaje y lo emite. Existen 5
principios para precisar la codificación de mensajes que son: pertenencia, sencillez,
organización, repetición, transmisión.

Pertenencia: el mensaje debe tener contenido significativo.

Sencillez: Se debe formular el mensaje con la mayor sencillez posible.

Organización: el mensaje debe disponer de una serie de punto que facilite la


comprensión.

Repetición: los puntos principales del mensaje deben formularse al menos dos
veces.

Transmisión: una vez desarrollado y codificado el mensaje se transmite por el


medio escogido.

Receptor. Es quien recibe el mensaje y a su vez cierra el proceso de la


comunicación.

Dentro de este tema existen tres grupos esto son:

Recepción,

Decodificación,

Aceptación,

Recepción, Las transmisión permite a la otra persona adecuada recibir el mensaje.

Decodificación: es la traducción de mensajes que sea comprensible para el


receptor, el emisor quiere que el receptor comprenda el mensaje en la forma que el
los transmite.

Aceptación: una vez que los receptores han recibido y codificado el mensaje tiene
la oportunidad de aceptarlo o rechazarlo. La retroalimentación: es cuando el
receptor reconoce el mensaje y responde al emisor eso quiere decir que la
retroalimentación ha tenido lugar.