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P eriplo

Vol. XXII, año IV, agosto 2013

Los trazos de
la angustia
1 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII
About Us

About Us

Periplo somos un grupo de jóvenes que por diversas


circunstancias de vida, nos hemos visto envueltos en un
periplo. Un periplo es un viaje, una circunnavegación y,
así, una exploración. Una revista es una propuesta literaria
que sostiene un diálogo, a la manera antigua, número
con número, que profundiza en un océano virgen. Es la
propuesta de un itinerario digital y bimestral en el que las
letras naveguen con los vaivenes de nuestro tiempo.
Periplo es una tentativa de reconocer los mares
que surcamos, uno a uno. Es nuestro objetivo abordar
distintas temáticas que serán la columna vertebral de cada
número, desde las más diversas disciplinas humanistas,
con el desafío de ser transversales en el tiempo y en el
espacio y con una óptica integradora. Buscamos lograr
esto con el reto de los antiguos cartógrafos que diseñaban
mapas bajo la premisa del rigor y la belleza, preocupados
simultáneamente por la utilidad y la estética de sus atlas,
nosotros procuramos aprender ese ademán.
Para Periplo el viaje no es sólo un trayecto, sino
también el ejercicio imprescindible de imaginar que hay
algo que aguarda al otro lado. En este espíritu, Periplo
quiere aunar la razón de planear la ruta y la emoción de
zarpar hacia lo desconocido. Por eso ofrecemos espacio a
la creación y a la reflexión; condiciones necesarias para
avanzar hacia el conocimiento. Estamos convencidos de
que la imaginación es el impulso vital del pensamiento:
para partir hacia el horizonte hay que atreverse a
imaginar, con plumas y pinceles, que el mundo no se
acaba donde la vista alcanza.
Periplo es un espacio en el que confluyen las
bifurcaciones de un idioma. El espacio trasatlántico en

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About Us

el que el español va y viene, muta, se sostiene y se camufla,


es también el territorio cultural en el que nuestro idioma y
se mide en dialéctica de tensión y reconciliación. En Periplo
subyace el espíritu linguísticamente panhispánico que
pone en sintonía la creación y el pensamiento de quienes
comparten una lengua con la convicción de que, soñar y
creer en español, es en sí mismo un puerto de partida y, por
ello, han de estar más cerca que nunca. Somos cosmopolitas
por surgir y habitar ciudades de todo el mundo: nuestros
orígenes son diversos pero nuestra lengua es una y nuestra
palabra plural.
Periplo es además hijo de su tiempo por estar
comprometido a dar testimonio al siglo que vive;
considerando la trayectoria histórica de la humanidad,
buscará reflejar el pensamiento de un tiempo y sus dudas, sus
posibilidades, sus inspiraciones y bloqueos. En una época de
cierta incertidumbre cultural, Periplo pondrá de relieve las
inquietudes de unos cuantos; curiosidades de muchos que,
como nosotros, buscan ver el otro lado de las cosas.
En la medida en la que no huimos, nuestra pequeña
embarcación literaria será un viaje que irá dejando rastro
y huella por si, en algún punto, queremos regresar a una
costa conocida. Viajar también es perderse; he aquí una
brújula por escrito para aquellos que no teman desprenderse
de sus raíces y busquen profundizar en nuevos mares. Las
expediciones de los antiguos dejaban evidencias instructivas
documentadas en sus περίπλους ( periplous), porque cuando
la humanidad quiere dejar asentado algo que considera
importante, lo escribe. Nosotros aprendimos el gesto y, sin
conocer el destino final de nuestro periplo, decidimos dejar
testimonio de nuestro recorrido.
Ω

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Cul de Sac

Amalia Mor a
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Cul de Sac

Cul de sac
«[...] escribir

para ahuyentar la angustia que describe


sus círculos de cóndor
sobre la mesa» 
Chantal Maillard, Matar a Platón 

La caída libre desde el paracaídas de la euforia no pudo más


que llegar a la angustia. Forma de inhibición activa, la ansiedad tensa
nuestros músculos y logra encorvarnos, reducirnos. Buscamos ahora
las antípodas de la euforia. En el volumen XXII de Periplo quisimos
encontrar la angustia como una alcoba de la creación, como un
posicionamiento desde el cual leer y proyectar el mundo. También
el ensamblaje corporal que subyace a una emoción fundamentada
en el desequilibrio acorralante que posee o produce una escapatoria
introspectiva, personal.
El individuo es el epicentro de la angustia. Pero ¿a dónde conduce
esta forma de ansiedad? Examinar los caminos que adquiere la angustia
corporeizada cuando se procesa a través del pensamiento y la creación
fue el objetivo central de este volumen. Para examinar la geometría
de la angustia intentamos desde el ensayo sacar una radiografía a esta
emoción que tan cotidianamente colapsa nuestro sistema nervioso. En
el esfuerzo por detectar las formas y rutas que adquiere la angustia
logramos esbozar sus trazos: Paul Celan y su dialéctica con Arnold
Schoenberg, o los intersticios desde Virginia Woolf —maestra de la
angustia— hasta Erwin Schrödinger, pasando por Edvard Munch.
Les ofrecemos aquí una serie de pistas conceptuales y perceptivas que
conlleva este padecimiento, en ocasiones profundamente patológico y
en ocasiones —quizá por ello mismo— cortina de lo sublime. Todo
esto, sin olvidar en el camino la angustia del amor, esa inquietud
vigente en todo descubrimiento humano que atraviesa y desestabiliza
el sueño en nuestra cama y el hambre en nuestra mesa al mediodía.
Proponemos un número para sudar frío.

Ilustr ación de portada: Cristina Carmona Saucedo

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Índice

CALEIDOSCOPIO CINE EN RAMA AITÍA

[30] [101] [15]


Die Verwandlung La angustia de la auto- La angosta evolución de la
Adrián Madrid percepción: Film y la huida asfixia
[82] de sí mismo hacia sí mismo Alberto Pardal
Trapped Nerea Oreja
Tina Riera

NOSTOS PAPELES NÁUFRAGOS

[27]
[63] Cuento de hadas
«Angustias» y reflexiones en Carlos Martell
La naturaleza y los griegos [57]
de Erwin Schrödinger Sus manos
Helena Alonso García de Rivera Víctor Gómez Marugán
[108]
La conferencia
Marcos Vilela

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Índice

SÍNDROME
DE STENDHAL LEGADOS GAVIA

[19] [73] [47]


La angustia, Virginia Woolf Observación de la angustia
Edvard Munch y o la mente ingrávida en la luz del meridiano:
el expresionismo Heraclio Castillo Velázquez Paul Celan escucha a Arnold
Ángel Saiz Schoenberg
Iván Méndez González

PLUMAS LIBRES MICROTRAYECTOS

[43] [24] [68]

Padre/Agua salada Impostura El viejo cedro


Andrés Napurí Luciano Montero Carolina Arrieta
[54] [106]
Persistencia Cuenta atrás
Víctor Lorenzo Fernando Martínez

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PLUMAS EN EL TINTERO Mar ample

Alberto Pardal. Logroño, 1987. Escéptico, filólogo clásico (sobre el papel) y lingüista
autoproclamado, no siempre en ese orden. Estudió su licenciatura y máster en la Universidad
de Salamanca y ahora tortura a sus compañeros y (escasos) alumnos en la Universidad
Autónoma de Madrid, donde realiza su tesis sobre sintaxis y fonología del griego antiguo. A
pesar de ello, sueña con hacerse rico y dedicarse a recorrer el mundo, el muy iluso.

Ángel Saiz. Historiador y crítico de arte vallisoletano. Nómada y desarraigado.


Conversador pausado y enemigo de la perfección. Cuando empezó a perder el norte
decidió refugiarse en él para vivir hipnotizado con el vaivén de las olas. Es un buscador de
musas, ya que su amor por el arte nunca fue correspondido. Ángel pertenece al Consejo
Editorial de esta publicación de la que es, además, miembro fundador y en la que está a
cargo de las secciones Síndrome de Stendhal y Actualizarte. También sostiene a flote el
blog de historia y crítica de arte La derrota de Samotracia.
angelsaiz@revistaperiplo.com

Carlos Martell. Austin, Texas, 1991. Leo y escribo mientras viajo con un circo en el que
cuido animales. Cuando no estoy de viaje, me voy a un pueblo que se llama Nada con mi
esposa que no habla español e insiste en enseñarme a montar.

Carolina Arrieta. Zaragoza. Ella atraviesa las fronteras de la aduana y la locura con
inusitada insistencia. Le obsesionan la fugacidad, el fútbol, la cocina y le inquietan como
a nadie los rizadores de pestañas. Aprendió a mezclar vinagre e incertidumbre y aliña de
interrogaciones las superficies blancas. La realidad se la come viva mientras duerme. Carol
selecciona las brevedades de Microtrayectos.
carolinaarrieta@revistaperiplo.com

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PLUMAS EN EL TINTERO

Fernando Martínez. Barcelona, 1967. Ilustrador y


desde hace un tiempo, escritor. Lleva al frente de su
estudio de diseño gráfico desde 1991. Siempre le ha
gustado contar historias de forma oral, dibujada,
pintada o escrita. Tiene una novela pendiente
de publicación. Para mantener la disciplina de la
escritura, publica microrrelatos en su blog Espirales de
tinta, y desde hace más de un año en el diario local l’Indepedent. Ha
sido finalista en varios concursos de microrrelatos y en 2013 ha sido
incluido en la antología de microrrelatos publicada por Editorial Heraclio Castillo Velázquez.
Talentura. No entiende el éxito del dinosaurio de Monterroso. Villahermosa, México, 1985.
Licenciado en Letras. Apasionado
de la cocina, su vida es un drama
porque no puede preparar un
arroz decente ni tiene idea
de cómo hacer unos huevos
estrellados. Sus publicaciones
han circulado en pasquines
fotocopiados hasta en libros
académicos de reconocimiento
internacional (gracias a Dios,
con ISBN). Su primera novela,
Helena Alonso García de Las horas fortuitas (2011), sigue
Rivera. Madrid,1983. Licenciada apolillándose en oficinas de
en Historia por la Universidad correos. Actualmente trabaja en
Autónoma de Madrid; máster medios de comunicación impresa y
en Historia y Ciencias de la en rescatar del olvido su blog.
Antigüedad y Estudios Medievales
Hispánicos por la misma
institución; doctoranda incansable
y vocacional conservadora del
Legado y la Tradición clásicas en
el Medievo y época moderna... La
Historia es un continuum que no
se puede dividir, todo tiene que ver Helena González Vaquerizo. Profesora
con todo, y su cerebro está aquí, y Doctora en Filología Clásica por la
despierto, para absorver la mayor Universidad Autónoma de Madrid. Durante
cantidad de información posible algún tiempo vivió en Grecia; todo un sueño
y alimentar su ansia de saber y de del que despertó para volver a su Madrid
entender. natal y tratar de vivir enseñando a otros a
helenaalonso@revistaperiplo.com soñar ese mismo sueño.

Iván Méndez González.


La Laguna, España. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La
Laguna. Ha publicado en Revista de Occidente, en la revista Ínsula, así como en Can
Mayor. Su poesía explora la reflexión sobre las reacciones de la mente y del cuerpo
humanos ante el problema de los miembros fantasmas: personas que han perdido
una parte de su cuerpo, pero el cerebro sigue considerando que allí no falta nada.
Esto le permite pensar de nuevo la poética del silencio, pues los místicos han sido
actualizados como seres con severas psicopatologías: todo poeta que se precie lo es,
pero aprende a camuflarlo. También está a cargo de la sección más elevada de este
barco: la Gavia.
ivanmendez@revistaperiplo.com

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PLUM AS EN EL TINTERO

Andrés Napurí.
Lima, 1987. No ha
publicado ningún Luciano Montero. Oviedo.
libro de poemas, Psicólogo dedicado a la educación
pero evalúa —y esto especial y profesor asociado de
es una amenaza— la Universidad Complutense.
terminar un proyecto Víctima de una afición tardía y
pronto. Es lingüista y se desempeña reciente por la microficción tras
como tal. Centra sus estudios entre la ganar repetidamente el concurso
fonética y la adquisición del lenguaje, de microrrelatos de El Ojo Crítico
pero eso ahora no interesa. Escribe de RNE. Espera siempre nuevos
para revisarse. Cree que el lenguaje estímulos para escribir ya que
es un hermoso accidente, como esos no siente la famosa compulsión
niños que nadie espera. grafómana de los letraheridos. No
ha publicado ni tenido relación
con el mundo literario, aunque
ama desde siempre la literatura.
Cuando escribe ficción aspira
sobre todo a divertir.

Marcos Vilela. Buenos Aires, 1987. Estudió Filología


Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid. Se
gana la vida con el pequeño teatro de títeres que pasea allá
por donde puede, aunque dedica la mayor parte de su tiempo
a escribir. Vive en Madrid y desde hace poco posee un blog,
Catavientos en la cueva, en el que habla de cine, literatura y
música.

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PLUM AS EN EL TINTERO

Nerea Oreja. Pamplona, 1989. Licenciada en Filología Hispánica. Actualmente


profundiza en sus conocimientos sobre Teoría de la Literatura y Literatura
Comparada, interesada especialmente en la óptica comparatista del análisis
que descubre la relación existente entre las diversas artes, así como en la línea
sociocultural de los estudios literarios. Nerea modula los vicios cinematográficos
de Periplo desde la sección Cine en rama.
nereaoreja@revistaperiplo.com

Víctor Gómez Marugán. Madrid, 1986. Licenciado en Sociología, ocupado


como diseñador y con pretensiones de ser escritor. Bajo un nombre tomado
prestado de Nikolai Gogol escribe en el blog literario (elcapotedeakaki.
com), su casa desde hace cinco años, y donde muestra historias, relatos,
cuentos, reflexiones y vivencias. Dicho blog quedó finalista en el 2010
como mejor Blog literario por Revista de letras. Su «otra persona» ha
ganado diversos premios literarios de relatos y espera descubrirse un día
que merzca la pena. Actualmente escribe su primera novela.

Víctor Lorenzo Cinca. Balaguer, 1980. Licenciado en Filología


Hispánica. Cofundador de la Internacional Microcuentista y miembro
de su comité editorial. Publica microrrelatos en blogs y webs dedicados
a la minificción y en diversas publicaciones periódicas, tanto digitales
como en papel. Algunos de sus textos han sido recogidos en antologías
(Grageas 2, PervertiDos y De Antología. La logia del microrrelato). Alimenta
desde hace cuatro años su blog Realidades para Lelos. Lee, luego escribe.

REVISTA PERIPLO

LETRAS QUE NAVEGAN


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TRAVESÍA MITOLÓGICA

APOLODORO,
Epítomes: 2, 1

Tr aducción: Helena González Vaquerizo

ὁ Τάνταλος ἐν Ἅιδου κολάζεται, πέτρον ἔχων ὕπερθεν


ἑαυτοῦ ἐπιφερόμενον, ἐν λίμνῃ τε διατελῶν καὶ περὶ τοὺς
ὤμους ἑκατέρωσε δένδρα μετὰ καρπῶν ὁρῶν παρὰ τῇ λίμνῃ
πεφυκότα· τὸ μὲν οὖν ὕδωρ ψαύει αὐτοῦ τῶν γενύων, καὶ ὅτε
θέλοι σπάσασθαι τούτου ξηραίνεται, τῶν δὲ καρπῶν ὁπότε
βούλοιτο μεταλήψεσθαι μετεωρίζονται μέχρι νεφῶν ὑπ’
ἀνέμων τὰ δένδρα σὺν τοῖς καρποῖς. κολάζεσθαι δὲ αὐτὸν
οὕτως λέγουσί τινες, ὅτι τὰ τῶν θεῶν ἐξελάλησεν ἀνθρώποις
μυστήρια, καὶ ὅτι τῆς ἀμβροσίας τοῖς ἡλικιώταις μετεδίδου.

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TRAVESÍA MITOLÓGICA

Tántalo en el Hades está castigado: con una piedra sobre


él suspendida, en un lago pasa su vida, forzado a ver que en sus
márgenes crecen árboles cargados de frutos fuera de su alcance.
El agua le tienta la boca, pero cuando quiere beberla, esta
se seca; y cada vez que ansía comer los frutos, el viento alza los
árboles hasta las nubes.
Este castigo lo sufre –dicen algunos– por revelar los
misterios de los dioses a los hombres y por compartir la ambrosía
con sus camaradas.

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Esta sección sobre etimología explora la estructura de algunas
palabras para rastrear la vigencia o no del término tal y como
surgió, así como la continuidad de la cultura que lo produjo, en
nuestro siglo. De entre las innumerables armas que asisten a la
agonística de la discusión, hay una de lo más efectiva, contundente
y falaz: el recurso a la etimología. Atizar el fuego agonizante de los
orígenes de una palabra, allí en los confines de la historia, ilumina
un instante tan breve como suficiente para zanjar cualquier debate
ardoroso. Pero a esta sección no nos convoca ningún afán policíaco
ni justiciero, sino más bien cierto espíritu lúdico, detectivesco, el
mismo entusiasmo de un niño que persigue sigiloso a un grupo de
hormigas para descubrir el agujero donde habitan.

Redacción a cargo de Violeta Gomis


violetagomis@revistaperiplo.com

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Aitía

La angosta evolución
de la asfixia

Pluma: Alberto Pardal


Pincel: Germán Dotta

La angustia asalta cuando sentimos que nuestro mundo se estrecha,


que nos falta el espacio y el aire, como esa imagen tan cinematográfica
(y tan de dibujos animados) en la que el protagonista acciona una
trampa por la que las paredes de la sala (a menudo con unos innecesarios
pinchos) empiezan a acercarse, a cerrarse eliminando cualquier salida
y salvación. Esta imagen es, en verdad, la que ha dado lugar a nuestra
angustia, procedente del latín angustia, ‘estrechez’, y que deriva del
verbo ango: ‘estrechar’, ‘asfixiar’. Parece bastante fácil el salto semántico:
si le «estrechamos» a alguien el cuello es probable que lo asfixiemos y
matemos. Del mismo modo, si una situación es «estrecha» pueden ocurrir
dos cosas: que lo sea por el escaso espacio (con la consiguiente asfixia,
como en la trampa del héroe animado) o por el escaso tiempo, lo cual
lleva a la premura, al agobio, a la ansiedad (hermana etimológica de la
angustia, pues anxietas también está formada a partir de ango).

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Aitía

La idea de que la estrechez física de lo angosto da lugar a una


reacción psicológica negativa está presente en casi todas las lenguas
indoeuropeas. El verbo ango deriva de una raíz indoeuropea (que, para
los valientes, es *h2emǵh) que significa ‘apretar’, ‘atar’ y que también
dio lugar al griego ἄγχω, ‘estrechar’ (y de ahí, también estrangular); al
antiguo eslavo ąžǫ, ‘estrechar’o al avéstico ązaŋhē, ‘presionar’. En antiguo
indio nos encontramos la raíz tanto en aṁhu, ‘estrecho’, como en aṁhas
‘angustia’, ‘ansiedad’.
Sin embargo, la reacción más interesante a la opresión se da en los
pueblos germánicos. Tenemos el sentido físico en el alemán eng, ‘estrecho’,
y una buena cantidad de reacciones psicológicas en las distintas lenguas.
Así, el antiguo nórdico tiene angr, ‘disgusto’, ‘pena’. En neerlandés, danés,
noruego y alemán tenemos angst, que representa esa misma angustia. Esta
palabra llegó al inglés en el siglo XX a través de las obras de Kierkegaard
y se unió a otros derivados de la raíz *h2emǵh ya existentes. Así, los ingleses
pueden reaccionar con anguish o anxiety (la angustia y ansiedad heredadas
del latín a través del francés), con su propio anger (que sería su forma
derivada de la raíz indoeuropea) o con el angst más filosófico (por cuanto
se lo deben al Existencialismo) ante una situación de crisis.
El cambio semántico suele transcurrir por caminos amplios y
dispares, que suelen llevar a que una misma raíz dé lugar a significados
diferentes, incluso contrapuestos. Sin embargo, la raíz que nos ocupa ha
tenido un desarrollo acorde a su significado: ha estrechado las posibilidades
y ha dejado pocas salidas. Del mismo modo que el personaje al que se le
cierran las paredes, el significado de ango (y de la raíz indoeuropea) se ha
visto en un callejón sin salida con unas opciones muy restringidas que
van del miedo y la inseguridad (angustia, ansiedad) a la ira como vía de
escape (anger).

––––
Bibliografía
BEEKES, Robert. Etymological Dictionary of Greek (2 vols.). Leiden:
BRILL, 2009.
DE VAAN, Michiel. Etymological Dictionary of Latin and the other
Italic Languages. Leiden: BRILL, 2008.
ERNOUT, Alfred y MEILLET, Antoine. Dictionnaire étymologique
de la langue latine. Paris: Klincksiek, 1967.
POKORNY, Julius. Indogermanisches Etymologisches Wörterbuch.
Berna, Munich: Francke, 1959-1969.

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Aitía

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El Síndrome de Stendhal es una enfermedad generada
por una sobreexposición a altos niveles de belleza. La
sección que lleva este nombre pretende ser un ámbito
abierto de reflexión sobre cualquier tipo de temática
relacionada con las Bellas Artes. Es un espacio para
la crítica, la exposición y la comparación de diversas
manifestaciones artísticas, manteniendo un continuo
diálogo integrador y transversal con el resto de
disciplinas procedentes de las ciencias humanas, que
ayuden al lector a ampliar su perspectiva en lo referente a
las variadas temáticas que se traten.
Redacción a cargo de Ángel Saiz
angelsaiz@revistaperiplo.com

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Síndrome de Sthendal

La angustia,
Edvard Munch
y el expresionismo

Pluma: Ángel Saiz


Pincel: Cristina Carmona

«La angustia es el vértigo de la libertad»


Sören A. Kierkegaard

L
a angustia es una de las estilo patético, debido al interés constante por la representación del pathos,
emociones con mayor el sentimiento, caracterizando sus esculturas con gestos dolientes, bocas
carga de negatividad, entreabiertas, expresividad facial y una clara sensación de angustia.
generalmente asociada a Más tarde, el anónimo autor del Laocoonte y sus hijos, muestra
periodos traumáticos y a similares características en la expresividad del conjunto escultórico y
menudo prolongada en el tiempo. especialmente en el rostro del mitológico sacerdote, que causó una gran
Debido a esta potencia simbólica sensación en el arte italiano del Renacimiento tras su descubrimiento en el
y a su indiscutible humanidad, su año 1506. Miguel Ángel, uno de los primeros en estudiar la impresionante
análisis y representación ha atraído obra, experimentó un giro en su estilo, profundizando en el estudio de
la atención de los artistas desde la psicología humana, en sus miedos y en sus angustias. Obras muy
tiempos inmemoriales. Uno de los representativas de este interés son los esclavos realizados para la tumba del
primeros ejemplos es la personal papa Julio II o la figura conocida como El desesperado, situada sobre la barca
aportación a la escultura clásica de Caronte en el Juicio Final de la Capilla Sixtina. Discípulos del artista
del griego Escopas en el siglo IV florentino como Alonso Berruguete introdujeron estas características
a. C., creador del denominado en la iconografía religiosa española, en la que luego profundizarán la

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Síndrome de Sthendal

imaginería y la pintura barroca de La perfección de este propósito tuvo lugar con la obra El grito,
los siglos siguientes, especialmente realizada por Munch en el año 1893. A pesar de la aparente inmediatez
en la representación de episodios de la impresión y de la rapidez y violencia de la pincelada, es un cuadro
relacionados con la pasión de muy estudiado y meditado. Tardará unos tres años en finalizarlo, con
Cristo. La angustia nada contenida la elaboración de varios estudios previos. Entre las primeras obras que
reflejada en los rostros de los tantean la expresión de la angustia está la obra Desesperación, de 1892,
personajes y el extremado realismo con una composición muy similar al resultado definitivo, pero un
del tratamiento son algunas de tanto dubitativa. Retrata la angustia a través de un personaje solitario
las características principales de y en actitud introspectiva, pero no alcanza a expresar la explosión
este estilo. La Cabeza de Medusa sentimental de la obra de 1893. Tras realizar una nueva versión en
representada por Caravaggio es, de pastel y algún boceto preparatorio se presenta la obra culminante. El
nuevo, una representación icónica resultado es la imagen de una pesadilla, un autorretrato interior. La obra
de la angustia en la Historia del Arte. se anticipa a su tiempo y, como la gran mayoría de obras de arte que
La rebosante originalidad suponen una fuerte ruptura, fue minusvalorada por la crítica (cuando
de Francisco de Goya y, no furibundamente atacada), pero sobre todo incomprendida. Sin
posteriormente, el romanticismo, embargo, sí que despertó una gran curiosidad en un sector del público.
también ofrecieron nuevas Gran parte de su éxito se debe a la sencillez del mensaje, expresado
aportaciones al estudio artístico en bruto, muy fácil de entender por gente de cualquier posición social,
de la angustia. Sin embargo cultura o nacionalidad. Teniendo siempre en cuenta que nos acercamos
habrá que esperar hasta finales a ella con la perspectiva temporal de nuestra mirada presente.
del siglo XIX, y en un ambiente La verdad es que resulta muy complicado ponerse en el
en principio tan poco propicio lugar de aquellas personas que vieron la obra por primera vez, sin la
como el del postimpresionismo, experiencia experimental de la vanguardia y, por decirlo de alguna
para que surgiesen las dos grandes manera, con la mirada virgen de modernidad. Debió causar un
figuras del arte que fueron capaces impacto tremendo, y se interpretó como la obra de un auténtico
de expresar la convulsión de desquiciado. Incluso se llegó a prohibir la contemplación de la obra a
atormentados y obsesivos universos las mujeres embarazadas, temiendo que la impresión pudiese provocar
interiores y que fueron capaces problemas en la gestación. De hecho, existe una inscripción medio
de anticipar un movimiento borrada sobre la superficie de la obra en la que pone: «Este cuadro sólo
artístico de tal relevancia posterior ha podido pintarlo un loco». Se desconoce si fue escrito por el propio
como el expresionismo. Estamos Munch o por algún espectador de aquellas primeras exposiciones.
hablando de Van Gogh y Edvard Hasta ese momento los cuadros habían sido silenciosos,
Munch. Ambos, desde evoluciones contaban una historia más o menos trágica, representaban paisajes,
artísticas diferentes, tomaron la impresiones, pero nunca habían representado un sonido, el grito
determinación de abandonar la desgarrador de la angustia que oprime el interior del artista. Se
representación de las impresiones consigue gracias a la brutalidad de la pincelada, la inestabilidad de las
visuales que la luz produce sobre formas, el vértigo de la perspectiva, la enajenación en la combinación
la naturaleza para externalizar las de los colores o la deshumanización de los personajes y el paisaje.
impresiones interiores, indagar en El grito fue una auténtica obsesión para su autor. Existen ciento
la psiquis y dejar que las emociones cinco versiones, cien de ellas en grabado. Volvió una y otra vez sobre
estallen en la superficie del cuadro. la misma temática, intentando perfeccionar, completar o simplemente

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Síndrome de Sthendal

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Síndrome de Sthendal

reinterpretar la pesadilla de su de la obra de Munch alcanzan la plenitud de sus significados ante la


angustia vital, como una especie depravación alcanzada por el ser humano a lo largo de ese siglo. Desde
de Frenhofer moderno en Le Chef- entonces es una temática generalizada en el arte contemporáneo y ha
d’œuvre inconnu de Balzac. Pero servido como fuente de inspiración para innumerables artistas posteriores.
también lo expresa a través de otras Entre algunas de estas obras está Homage to Edvard Munch and All my Dead
grandes obras como la titulada Childern de Tracey Emin de 1998, que viajó hasta Noruega para realizar
Angustia de 1894, que en realidad una performance consistente en lanzar un alarido junto al fiordo de
es una mezcla del cortejo fúnebre Oslo, en el mismo lugar que se sitúa la escena representada por Munch.
de la burguesía de Cristiania
El grito es pues considerada como la obra de referencia a
(nombre de Oslo en aquella época)
la hora de desnudar los sentimientos que atenazan el interior del
representada en la obra Tarde en
creador, de hacer retratos autopsíquicos y de expresar cómo detrás de
la Avenida Karl Johan, superpuesta
la superficie del lienzo muchas veces se esconde el dolor y la angustia.
sobre el paisaje de Desesperación y El
grito. Según las propias palabras de
Munch: «Veía a todas las personas
detrás de sus máscaras, sonrientes,
flemáticas, rostros tranquilos; veía Ω
a través de ellos y había sufrimiento
en todos ellos, cadáveres pálidos;
apresurados y afanosos, corrían
por un camino tortuoso, y el final
era la tumba» (Bonet, 2005: 98).
De esta manera, universaliza
el sentimiento de su angustia
personal, sentimiento que une
a todos los seres humanos y que
tiempo más tarde sería reconocida
como una de las enfermedades más
representativas de la vida moderna.

Todas estas obras de Munch


constituyen claros precedentes
del desquiciamiento expresionista –––
propio de comienzos del siglo Bibliografía
XX, desarrollado especialmente BONET, Juan Manuel. «Munch. Madrid: El Mundo, 2005.
en el ámbito cultural y artístico FUCH, Rudy. «Tracey Emin: a Particular Honesty». White
germánico. Sin embargo, es Cube Gallery. http://whitecube.com/artists/tracey_emin/text/tracey_
después de la II Guerra Mundial emin_a_particular_honesty/
y con el desarrollo de la teoría RIELLO, José. «Eduard Munch en Oslo: la expresión de
filosófica del existencialismo, la angustia». Descubrir el arte. 3 de junio de 2013. http://www.
cuando El grito y el conjunto descubrirelarte.es/2013/06/03/edvard-munch-en-oslo-la-expresion-de-
la-angustia.html

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Un trayecto puede ser más largo o más corto, dependiendo
del espacio a recorrer y del tiempo que tardemos en llegar a
su destino. Sin embargo, la mayoría de las veces, la llegada
al destino es solo el inicio del febril periplo aventurero.
Como somos la sección más impaciente de esta revista, el
destino de nuestros microtrayectos se alcanza en apenas
instantes, cuando el final sobrecoge inesperadamente
al pasajero. Sólo entonces comienza el verdadero
desplazamiento; a solas el lector y el cuento, su forzosa
sospecha de sentido, la brevedad de la vida, y el desafío que
supone llegar a descifrarlo.

Redacción a cargo de Carolina Arrieta


carolinaarrieta@revistaperiplo.com

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Microtrayectos

Impostur a

Pluma: Luciano Montero


Pincel: Eva Casanova

Alberto, mi hermano gemelo, murió muy joven y


sin haber publicado una línea. Juntos habíamos cultivado
nuestra afición literaria. Era yo quien más ambicionaba
la gloria, pero reconozco que era él quien escribía con la
genialidad de los elegidos. Cuando decidí presentar su
novela inédita, firmada por mí, al más importante premio
literario, quise tranquilizarme pensando que en el fondo le
rendía un homenaje.
Llegó la noche de la gala y me proclamaron ganador.
Tembloroso, iba a iniciar la marcha hacia el escenario cuando
una figura lo escaló con agilidad y vi que era Alberto. A
punto de desmayarme le oí decir ante el micrófono, mirando
a lo alto, que en aquella noche tan especial no podía dejar
de recordar a su querido hermano fallecido. Instintivamente
dirigí la mirada hacia mi pecho. Me sobrecogió un vértigo
mortal cuando mis ojos sólo encontraron una silla vacía.

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PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 25 •
Hay relatos que flotan en la marejada. Relatos que
constelan el mar, como pequeñas islas móviles, como
barquichuelas valientes sin ancla. Relatos que escaparon
de una botella o de un autor que, falto de público, decidió
regalárselos al agua salada. Son relatos náufragos. Esta
sección es una caña que intentará pescar alguno de esos
textos para darle unas páginas de tierra firme.

Redacción a cargo de Joserra Ortiz


joserraortiz@revistaperiplo.com

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Papeles Náufragos

Cuento de hadas

Pluma: Carlos Martell

«Y eso le había dado un hogar, sorprendentemente».


Clarice Lispector

Si lo intentó fue porque lo que más deseaba del mundo era algo
parecido a la raíz firme de las cosas. En cierto sentido, él ya estaba un
poco cansado de la búsqueda, pues es verdad que no siempre se puede
encontrar la casa de la abuela al final del bosque. Muchas veces lo que
se encuentra es un barranco, y caemos ahí con todas las caperuzas del
mundo. Claro que mientras la casa de la abuela siga siendo una promesa,
todos habrán de tomar la canasta y emprender el camino; de cualquier
forma, algún leñador habitará ese bosque. Si se tiene la suerte.
No estoy diciendo que él fuera un valiente. Era más bien un poco
terco o, en sentido estricto, era más bien un esperanzado. Tampoco
estamos diciendo que él buscaba la totalidad de las cosas en cada puerto
al que arribaba, porque en realidad muchas veces desembarcó por
diversión y para buscarse compañía. Además, si algo sabía muy bien era
que siempre, a pesar de él, las cosas suceden con toda naturalidad. A un
día le sigue el otro, a la bienvenida la despedida y a los zapatos nuevos el

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 27 •


Papeles Náufragos

bote de basura. El cuaderno pasa del blanco impoluto a la aglutinación


de notas y frases inconexas; de los inicios de cuento geniales a los finales
de cuento desastrosos. Se dejan amigos, se hacen amigos, se deja a esos
amigos y se vuelve a los primeros.
Se conocen chicas, se las olvida.
A veces él se sentía un poco cansado de todo eso. Sufría y se
mortificaba pensando en que nunca falta mucho para repetirlo todo. Que
se conocerá a alguien, que se sentirá a alguien, que se abandonará a
alguien. En el fondo, él siempre terminaba harto de todas esas cosas, un
poco deshecho; navegando su humor en un mar de recuerdos que muy
pronto comenzaban a ser parcialmente falsos. La chica del verano, por
ejemplo, se convertía después de dos narraciones en una rubia platino de
piernas largas y pecho como proa. Y la despedida amistosa con aquella
chica que siempre le hizo el desayno, en un cruel arrebato de ira que
destrozó corazones. Nunca es la verdad sino la hipérbole, la alcohólica
compañera de los solitarios.
Conoció a otras personas que habían logrado hacer de la soledad
no sólo un refugio, sino un hogar. Gente a la que la soledad no le servía
de coraza, sino de cómoda habitación para suceder en los días. Él era
distinto. Sus noches las poblaba con mucha gente, cercana y lejana,
las amortiguaba con aventuras no siempre duraderas, pero siempre de
apariencia idílica. Y en esa oscuridad buscó el romance, el santo grial de
los hombres solos.
¿Cuándo empezó a contar los días a partir de sus noches? Ni
siquiera él lo sabe a ciencia cierta, pero seguramente sucedió cuando
comenzaron los desvelos; las largas noches de lectura inútil, las eternas
madrugadas de licor y cigarro, aquellos amaneceres ocultos por la bruma
de la plática seca y pastosa. Pero no fue conciente de nada de eso hasta
que una mañana descubrió que llevaba muchas cobijas de soledad y de
hartazgo y no podía levantarse.
Por eso se fue, porque pensaba que todo sería como en el primer
viaje. Y en parte así fue: la aventura irresponsable, las caras nuevas,
la oportunidad de fingir que la nueva soledad era forzada por las
circunstancias y no su naturaleza habitual.
No sé realmente quién comenzó con la mentira esa de la valentía.
Quién fue el primero en decir que el primer perdedor es el que ni siquiera
lo intenta. Sin embargo, salir es una constante. Aunque sea hecho probado
eso de que muchas sirenas terminan convertidas en espuma.

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Sara Lew PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 29 •
Caleidoscopio

Die Verwandlung

Adrián Madrid

Modelo: Celia del Valle


Asistente: Ana Clemente

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Caleidoscopio

El artista multidisciplinal Adrián Madrid


se deja influenciar habitualmente por la
literatura, los mitos y el folclore. En este trabajo
recurre al cuento La metamorfosis de Kafka,
donde dentro de sus múltiples interpretaciones,
hace alusión al trato cruel que la sociedad puede
llegar a dar a un individuo diferente, donde se
le aísla y llega a ser despreciado por el resto. El
título del cuento hace alusión precisamente a
la única parte no descrita en él, y esta es la que
Adrián nos muestra en la serie que propone
bajo el mismo título: Die Verwandlung.
Como si de una secuencia cinematográfica
se tratara, fotografía paso a paso una situación
que identificamos inmediatamente como
irreal. Sin embargo, lo maneja y muestra
con naturalidad como si paradójicamente se
tratara de un sueño realista. La serie tiene un
halo melancólico, pasivo y tranquilo que hace
que aceptemos la transformación como algo
natural pero a la vez mágico. A pesar de la
situación el personaje no dramatiza, parece
impasivo, pero signos como su maquillaje
después de haber llorado, el gesto de las
manos con la falda e incluso la búsqueda de
sí misma al otro lado del espejo, hacen el
drama perceptible. Es curioso que el personaje
aparentemente necesite un cambio interior
que lo libere, pero lo que se produce antes
es la metamorfosis física, quizás ello dé paso
después al fin de la angustia.

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Caleidoscopio

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Caleidoscopio

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Caleidoscopio

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Caleidoscopio

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Caleidoscopio

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Este es un espacio de escritura creativa que abre el vuelo
a diversas voces poéticas de habla hispana. Ligera, como
una ave, esta es la sección donde la palabra se despluma.
Ante todo, voces jóvenes que surgen sin público pero que
muestran una especial sensibilidad en estos tiempos tan
insensibles.

Redacción a cargo de José Agustín Haya de la Torre


joseagustinhaya@revistaperiplo.com

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Plumas Libres

Pluma: Andrés Napurí


Pincel: Ir antxe González

Padre
Navegaste en los montes de Escocia
y el olor a sal impregnada
acompañó tu gran travesía:
la conquista de catervas sucias.
No te pude dar un nuevo mapa,
te perdiste en llanos amplios
y en vano luchaste contra sombras
de errores, ahora cuitas, que nadie olvida.
Será que en tu propio olvido
ese alivio y única nave
quemaste.

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Plumas Libres

Agua salada

Las horas caen sobre arcilla y lino


y mis pies aprietan, cual puño, el
suelo que mancha la basta en el talón.
Húmedo, el agua sube por el tejido.
Seguiré inmóvil mientras se seca todo
y mi piel pobre y curiosa sentirá su sal.
Cortará su brillo, penetrará mi cuerpo,
y veré mis labios secos, sangrando: hoy
es verano y el sol trabaja mis recuerdos.

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Plumas Libres

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La gavia es la vela principal de una embarcación, es el
punto más alto del barco que suele llevar una pequeña canasta
desde donde vigila el gaviero. El gaviero es un marinero que,
desde su punto de altura privilegiada, debe registrar cuanto se
pueda ver desde ahí, escribirlo. El gaviero es el alma más sensible
de toda la embarcación. Es el poeta, el vigía, el cartógrafo, el
faro, el portador del cuerno de guerra. Esta sección de literatura
se propone entonces como una gavia, desde donde se guarda
registro de la expresión escrita con un talante comparativo,
prosa, poesía, relaciones entre arte y literatura, literatura y
política, la historia, culturas, influencias, etc.
• Redacción a cargo de Iván Méndez González
ivanmendez@revistaperiplo.com

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Gavia

Observación de la angustia
en la luz del meridiano:
Paul Celan escucha
a Arnold Schoenberg

Pluma: Iván Méndez González


Pincel: Krystel Cárdenas

I
magínese por un momento la escena. Un mucho tiempo sentado, se levanta y pone algo de
hombre está delante de unas cuartillas, música. Duda. ¿El Concierto para violín o la ópera Moses
ensimismado, con las ventanas cerradas, und Aron de Arnold Schoenberg? Durante la escucha de
escribe. Un texto de cuyo título, de momento, la segunda obra se produce un nuevo conato de crisis
no sabemos nada porque miramos la escena que durante esas fechas se había agudizado en Celan.
desde cierta distancia. Si focalizamos cada vez más Un temblor, un enmudecimiento, falta la palabra.
dicha disposición escénica de escritura y, claro está, Cuando finaliza la audición el poeta se da cuenta de
de cierta clase de lectura, iremos descubriendo que un algo que el músico percibió tiempo atrás; sabe en ese
poeta prepara un discurso de aceptación de un premio. preciso momento que una imagen, un acontecimiento
El poeta, Paul Celan; el premio, el Georg Büchner; la se ha hecho perceptible, necesita un cambio de
fecha, días antes del 22 de octubre de 1960, cuando aliento —Atemwende, que será el título del poemario de
leerá finalmente el texto en Darmstadt. El discurso 1967—. Reconoce este poeta nacido en la Bukovina
será conocido con el nombre de Der Meridian, (El que el poema es presencia, lenguaje singular de un
Meridiano). Se bloquea el escritor, se cansa de llevar individuo arrojado a la angustia de ser en el tiempo:

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Gavia

«El poema está sólo. Está solo y de camino. El que se acepta que su imagen ideal de lo divino instiga su
lo escribe queda entregado a él» (Celan, 2000: 506). presencia como palabra, una acción para la que él no
Es obvio, tal vez esta escena nunca tuviera está preparado. Paul Celan, en su condición de poeta,
lugar. No se tiene constancia de que Celan sintiera sería el hombre apropiado para situarse en la grieta
algún tipo de querencia por la música de Schoenberg. que ofrece el lenguaje; una suerte de intersticio que se
No obstante, se sabe que su adscripción cultural a origina en el pulso del ser humano con el mundo en su
la tradición judaica ha sido ampliamente debatida. anhelo de alcanzar un sentido. Situado en un lugar tan
En la cultura judía la música, la especial oralidad próximo al abismo, Celan pudo observar toda la luz que
de las oraciones define la forma especial en que las proviene del espacio ocupado alguna vez por los dioses.
personas de esta religión configuran sus microcosmos Siempre he pensado que el poeta y el músico se
de creencias. Esta ficción es la que me ha permitido parecen. Ambos habitan el intersticio, el meridiano del
entender ciertas concomitancias entre Celan y sentido; enfrentados los dos a un lenguaje provisional,
Schoenberg en su manera de percibir el lenguaje que tan sólo se complace en asistir al cambio o al ritmo
con el que expresaron sus modelos de mundo. Para incesante de la forma, pues mutan los significados del
el compositor —y esto se percibe en la ópera Moisés verbo: nada se apresa, nada se entiende por completo.
y Aarón— se produce siempre una reflexión derivada Ese espacio, esa especial ubicación estésica, deriva en
de cierta sensación angustiosa ante la precariedad un necesario sentimiento —al fin, irremediable— de
de todo mecanismo discursivo para manifestar el angustia, como si de una implacable escasez de hálito
mysterium relativo a cómo se relacionan el Creador y se tratara. Un sentimiento que es también emotividad
su creatura en el mundo. Moisés se identificaría con en tanto que funesta emoción de estar en la grieta,
la realización pura de la Ley judaica y Aarón, como solo, a la espera de comprender. Así ocurre con estos
hombre de acción, procura siempre transmitir esa lenguajes irreducibles a la comprensión, lo poético y
misma legislación sagrada a través de la palabra que lo musical vagan por un desierto y paradójicamente
se actualiza: Schoenberg emplea el recitado entonado pueden iluminar todas las cosas del mundo. Al mismo
o Sprechgesang para el primero de los personajes; y para tiempo, esa infinita posibilidad hurta el descanso que
el segundo opta por el canto. La Palabra de Dios ha subyace en toda aprehensión: el exilio del paraíso trajo
de ser leída y para que cobre sentido debe ser entonada consigo la duda. Ese lugar, no posibilitado de ubicación
(Pons, 2006: 186). La angustia de Aarón deviene en el definitiva, resultará siempre el espacio que el músico
momento en que el canto inquiere —de igual forma y el poeta ocupen en precario; desde allí observan
que el lenguaje poético— el sentido de la meditación, pávidos, asumen el temblor más puro, atónitos.
se produce un temblor cuando se reconoce que tras Al principio fue el verbo, dice el Evangelio
la hermeneusis tiene lugar el despojamiento del velo según San Juan. Los primeros pasos del hombre sobre
de lo sacro; en el caso de Moisés se produce cuando la tierra fueron observados a partir de que el hombre

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Gavia

fue dotado de la palabra, para que dejara constancia poeta se ve obligado a aceptar esta particularidad
de los mismos. Así, se puede decir que el hombre dejó significativa del lenguaje, lo cual invita a asumir
una doble huella, la de su planta en la tierra y la de un sentido angustioso de su habitar en el mundo.
la palabra que mostraba los pasos del hombre por el Si se rastreara el concepto básico que define
mundo. Entonces, tanto el poeta como el músico han de a la música del siglo pasado, en especial la idea
asumir formas de expresarse, que acepten su tendencia musical de Arnold Schoenberg, encontraríamos que
al enmudecimiento propia de nuestro tiempo. En ese su pensamiento se basaba en la idea de paradoja que
sentido, la poesía de Paul Celan promovía la ruta había nacido con Arthur Schopenhauer y más tarde
hacia un irremediable silencio, y lo aceptaba con continuará Friedrich Nietzsche. Para Christine Buci-
todas las consecuencias de fragilidad y dolor. Esto es Glucksmann la música se presenta sin remedio como
lo que José Manuel Cuesta Abad ha destacado como eco, en la forma de una ausencia, pues lo paradójico de
característico de la escritura de Celan: «Las criaturas este arte es la irreductible escisión entre sujeto y objeto
testimonian, pues, por los testigos su provenir de la que subyace en su estética (Buci-Glucksmann, 1992:
nada y su devenir en ella» (Cuesta Abad, 2001: 121). 145-146). Tanto el canto como la meditación pura son
Estamos, así pues, ante la asunción del anonadamiento alternativas válidas pero diferentes para alcanzar una
que define las formas del hombre tardomoderno, fracción de sentido, la cual lograría reconciliar como
que se acompaña de un intento desesperado muchas discurso esa cesura, esa paradoja comunicativa del
veces de superar la angustiosa condición humana. lenguaje. Sin embargo, el poeta asume su quehacer
El ser es el resultado de la puesta en el límite de en forma de confidencia o dialéctica que es también
lo visible y lo invisible, del adentro y el afuera situado un «camino de lo imposible» (Celan, 2000: 510).
en la propia palabra que nos descubre el mundo, que Al aceptar lo inmaterial de la lengua poética se
nos descubre en su relación con él. Sin embargo, reconoce al mismo tiempo lo tangible de las imágenes
como ha demostrado Cuesta Abad, en Paul Celan que configura, por lo que ese «meridiano» poético es
se presiente que la palabra es frágil en su mostración también refugio, la casa del ser en el lenguaje, un lugar
de la esencia del ser, pues se sitúa en el mismo lugar de encuentro. Descanso de la diáspora, del continuo
que el hombre, en esa suerte de ranura trágica desde vagar por el desierto del sentido. Cuando Celan lee a
la que el hombre contempla su desgarramiento. Se Edmond Jabès —un poeta que le causó tal impresión
asume la dificultad para manejar el lenguaje: único que pensó incluso en traducirlo— tachó en el ejemplar
instrumento disponible para interpretarse en el que estaba leyendo el momento en el que Jabès habla
mundo. La tragedia deviene del anonadamiento del constante vagar del pueblo judío por el exilio, de
del ser ante el lenguaje. Según asevera Sara Cohen, la geografía desértica y del discurrir irremediable por
en Celan «lo no dicho no es una simple omisión: es las infinitas posibilidades del significado del verbo.
una imposibilidad del decir» (Cohen, 2002: 64). El Celan anhelaba un espacio donde descansar del ritmo

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Gavia

incesante de las formas y del lenguaje. Finalmente, que decir. El canto es la pertenencia a la totalidad de la
una vez aceptada la angustia del lenguaje, como pura percepción. Cantar es ser llevado por el empuje del
Moisés y Aarón tratando de comunicar la Palabra de viento desde el inaudito centro de la plena naturaleza»
Dios a los hombres, el poeta estaba preparado para el (Heidegger, 2008: 236-237). La enunciación de los
aliento diferente que estaba propiciando ese temblor poetas debe mostrarse abierta a lo ilimitado del
de la duda ante la luz del meridiano. Un hálito que mundo, aprehendido a nivel poético. Tanto para este
será de cristal —Atemkristall—, como esa serie de 21 pensador alemán como para este poeta cuya vida
poemas que fue el origen de Atemwende —Cambio de fue un perpetuo clausurar el exilio, quien escribe ha
aliento—, donde según la lectura de Hans-Georg de comprender lo abierto (das Offene); o eso que otros
Gadamer está expuesta toda la fragilidad de Celan, menos osados llaman vida, y la plasma por medio de
todo su mundo, todo su lenguaje; deseaba el poeta su dominio del lenguaje, pues es el ser que, como sumo
de la Bukovina el lugar de encuentro, el diálogo, el creador, debe poner fin a la ficción del sinsentido con
espacio para encontrar un sentido a la vida después de otra ficcionalidad no menos arriesgada y compleja: la
sobrevivir a la barbarie nacionalsocialista. No se debe posibilidad de superar la incompletitud del lenguaje,
dejar de reseñar la importancia de la segunda persona que al querer manifestarse crea la certidumbre
del singular (du/tú) en su obra, pues su proliferación angustiosa del trato provisorio de comprender(se).
genera en el lector un sentimiento casi de piedad ante Cuando se deja entrar a los poetas en el estrecho
la necesidad de comunicación de un hombre «sin espacio del mundo de los significados, se asume que el
cura» diría Heidegger, un ser profundamente herido. hombre ha realizado una suerte de magia del lenguaje
Martin Heidegger, al considerar el lenguaje (Sprachmagie) para hacer poesía, para buscar de nuevo
poético como la casa-templo del ser, piensa que el una forma particular de habitar en la tierra. Todos los
hombre contemporáneo se acercará a eso que podría lectores anhelamos un viraje, un regreso al hogar, una
llamarse ser —a falta de una terminología más quietud de la incertidumbre, aunque el texto al que nos
ajustada—, en tanto que la estancia en el lenguaje enfrentemos transmita las impresiones del acontecer
sea, por más paradójico y provisional que se presente, trágico por excelencia. A fin de cuentas, cuanto más
más constante a través de la poesía. Al mismo tiempo, se piensa en la muerte más se constata la vida, más
todo ser anhela aquello que le haga virar, dar un giro cerca estamos de saber que se vive; esto es, persistimos
de regreso a esa casa del lenguaje, que es al tiempo en el ser. Así Celan, así Heidegger, así Schoenberg.
también santuario. Y esta aproximación al hogar debe No se olvide que este compositor estimaba al músico
realizarse aceptando el ser-para-la-muerte que en como poeta, porque asumía de nuevo —a comienzos
realidad somos. Desde ese lugar del poema se procede del siglo XX— el común origen de ambos en la
a observar el sustrato angustioso que tal imagen figura mitológica de Orfeo; y Celan, no será ocioso
sucesiva de la realidad produce en el observador. Para recordarlo, ha sido considerado el último poeta órfico.
Heidegger, «el canto ni siquiera persigue eso que hay Celan, «el poeta y el judío superviviente»

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Gavia

(Felstiner, 2002), se vale de la exploración lírica


del dolor, para lo cual enfatiza la carga trágica al
expresarse en el lenguaje de los verdugos. Desde ese
planteamiento, él se vería a sí mismo como la víctima
que permite el diálogo con los muertos para que no
sean olvidados. El lenguaje poético se presentaría como
ese encuentro meridiano, a partir del cual todos —los
que permanecen y los que ya no tienen presencia en la
historia— puedan encontrar la forma de llegar a casa,
a la tierra prometida que todo proceso de significación
lingüística guarece en su seno como pulsión ideal. Una
promesa incumplida —parece ser—, pero también un
___
irremediable lugar de espera. El lenguaje de Celan, tan
Bibliografía
semejante a sus ojos, busca un consuelo, se reconcilia
BOLLACK, J. Poesía contra poesía. Celan y la
con el exilio del hombre en la tierra, con el espacio
literatura. Madrid: Trotta, 2005.
abierto del desierto así como del sentido del ser-en-el-
BUCI-GLUCKSMANN, C. L’enjeu du beau.
mundo, e intenta comprender la muerte que es clausura
Musique et Passion. Paris: Galilée, 1992.
definitiva del lenguaje. Según el amigo y lector de
CELAN, P. Obras completas. Traducción de José
su poesía Jean Bollack: «los ojos, como instancia del
Luis Reina Palazón. Madrid: Trotta, 2000.
sentido, han impreso en la materia verbal una réplica a
COHEN, S. El silencio de los poetas: Pessoa,
la experiencia de la desaparición» (Bollack, 2005: 416).
Pizarnik, Celan, Michaux. Buenos Aires: Biblos, 2002.
Tal vez, el poeta no es más que alguien que observa la
CUESTA ABADA, J. M. La palabra tardía. Hacia
angustia, lame la luz que mana de las grietas. Acepta
Paul Celan. Madrid: Trotta, 2001.
el dolor insoslayable y calla situado tácitamente
FELSTINER, J. Paul Celan: poeta, superviviente,
en el meridiano: escucha las voces que no suenan.
judío. Traducción de C. Martín y C. González.
Madrid: Trotta, 2002.
GADAMER, H.-G. ¿Quién soy yo y quién eres tú?
Comentario a «Cristal de aliento» de Paul Celan. Traducción
Ω de A. Kovacsics. Barcelona: Herder, 1999.
HEIDEGGER, M. Caminos de bosque. Traducción
de Helena Cortés y Arturo Leyte. Madrid: Alianza,
2008 (5ª reimpresión), pp. 199-238.
PONS, J. Arnold Schoenberg. Ética, estética,
religión. Barcelona: Acantilado, 2006.

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Gavia

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Microtrayectos

Persistencia

Pluma: Víctor Lorenzo


Pincel: Sar a Stefanini

Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana, me pregunta asustado cuando
abro la luz de su cuarto. Pobrecito, es tan pequeño, que ya no sé qué contestarle para
que se tranquilice. Esta semana se ha despertado cuatro veces por lo mismo. No pasa
nada, cielo, le digo, solo ha sido una pesadilla. Lucas no está aquí. Ya te expliqué que se
marchó muy lejos, como el abuelo, y nunca volverá. Pero no tengas miedo, que mamá
se queda contigo. Corro la cortina evitando la mirada del cristal, me siento a los pies
de la cama y le canto una nana con el volumen adecuado. Ω
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Microtrayectos

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Papeles Náufr agos

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Papeles Náufr agos

Sus Manos

Pluma: Víctor Gómez Marugán


Pincel: Itsaso Arizkuren

Sus manos,
se deshacen en la rugosidad de la angustia.
Sus manos,
como la arena de un reloj sin tiempo.
Sus manos,
dibujaron su vida en fuego sobre mí.

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Papeles Náufr agos

Los temblores movieron mis piernas, mi de automóviles, piernas que


cuerpo, todo lo que veía se tambaleaba en un levantaban el polvo que se
baile de campanas tenebrosas que parecían mantenía en el aire. Me
llamar a la muerte. Se derrumbaban las casas arrastré para apoyarme sobre
de papel, los postes de electricidad de cartón, los resquicios de un edificio
el cielo de papel cebolla, y el sol se movía como y entonces las vi. En el polvo
una lámpara dueña del fuerte viento de la amarillento vi sus manos que
costa. sobresalían de las piedras, sus
Yo estaba allí cuando ocurrió, en Puerto manos se movían, pidiendo
Príncipe. El suelo primero palpitó y después algo más que ayuda, pedían
estalló con furia. El polvo me rodeó y agua, comida, pedían una
enseguida cayeron piedras y bloques de segunda oportunidad. Las
hormigón que lapidaban azarosos. Caminé sin cogí entre las mías, estaban
rumbo, sin lugar donde apoyarme, borracho calientes, se movían nerviosas
de movimientos, chocando con personas y yo intenté tranquilizarlas con
desorientadas. Oí gritos que no entendía, caricias. No veía sus ojos, pero
auxilios y más polvo. Empecé a toser y a sabía cómo eran, negros; y
estornudar, a buscar no sabía qué, algo con lo también su sonrisa, de dientes
que pudiera aislarme de la tormenta de ruidos blancos y desordenados; y su
y estruendos. Todo se movía y no encontraba nariz, pequeña y respingona;
espacios, a pesar de estar en la calle, que me y su cuerpo, frágil pero con
dieran un hueco donde respirar oxígeno puro, mucha energía. Tampoco oía
sólo pedía aire. Una piedra cayó sobre mi su voz, pero estoy seguro de
pierna derecha, no supe ni de dónde vino. La que era rasgada y alegre; y su
partió en dos y apenas noté más que el crujir pelo, reluciente y encrespado.
de los huesos al astillarse y hundirse en los Esperé a su lado, sentado en
músculos. Caí en el suelo y sentí el temblor, una piedra reconstruida por
boté en la dura tierra y perdí la conciencia. la miseria, mi pierna sangraba
No sé cuándo desperté pero los temblores ya no doblada de una forma
estaban, tampoco los gritos descontrolados. En antinatural hacia dentro.
su lugar, había aullidos de desolación, sirenas Había un charco de sangre en

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Papeles Naúfr
Náufr agos

la arena, pero seguía mirando sus sonrisas. Su casa era una de las miles de
a sus manos, nada podía chozas que se agolpaban unas encima de otras
quitarme la atención que en la ciudad, son terrazas de papel que se
mantenía en ellas. tambalean con la brisa húmeda. Podía verla
No sabía nada de ella, pero escapar de casa cuando sus tíos le advertían
estoy seguro de que antes que no debía hacerlo sola, la podía ver jugando
vivía en la pobreza, pero con sus amigos en el barro de las calles, saltar
en ella misma encontraba entre el bullicio de la gente, correr detrás de

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Papeles Náufr agos

las camionetas de colores donde se hacinaban de transeúntes indeseados la


sus pasajeros. Su tía la esperaba para comer, se ciudad. Las uñas de sus manos
sentaba en la silla y esperaba la cazuela de lo eran blancas y las líneas de su
mismo, arroz con plátanos y quizás algo más de palma de un color más claro. Yo
fruta. Su tío ganaba un dólar diario vendiendo estaba allí cuando ocurrió.
baratijas de hojalata que hacía él mismo para Pasaban los segundos despacio,
los turistas. De eso sobrevivirían él y sus hijos, me dolía la pierna y yo miraba
entre ellos Yené. Tenía una pequeña cicatriz hipnotizado los pliegues de
debajo del dedo índice producida por el roce las almohadillas de sus dedos.
de la cuerda atada a un cubo con la que llevaba Nadie venía a ayudarnos, había
leche a su casa. Justo después anochecía y las más sangre alrededor que la
calles eran zona peligrosa, la oscuridad llenaba mía, cuerpos sin vida aplastados,

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Papeles Náufr agos

pero yo le hablaba en silencio y tus tíos, correrás con tus amigos por las calles
arropé sus manos en busca de largas y polvorientas». Las venas se marcaron
un calor que se desvanecía. En en su piel, y noté como la sangre volvía a su
ese momento sentí miedo por cuerpo, escapaba, quizás para no volver, para
la debilidad de lo humano, lo ir a otro lugar. Nunca llegué a ver sus ojos, ni
efímero de la vida, la ínfima su pelo, ni sus dientes y sus sonrisas, pero con
búsqueda de razones ante algo el calor de sus manos conocí su vida.
que no debió ocurrir y la doble
miseria de la pobreza. La miré
sin verla. «Tranquila —le
susurré—, vendrán a ayudarnos Ω
enseguida y volverás a casa con

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 61 •


Sección sobre literatura antigua, historia y pensamiento
clásico. ¿Existe alguna razón para nuestro fervor por la cultura
grecorromana? ¿Qué arcanos se ocultan en esos vestigios?
Responder a esto excede por mucho nuestra mínima erudición,
pero osamos postular una hipótesis provisoria. Dice Ricoeur que la
poesía revela al mundo. Decimos, siguiéndolo, que la reflexión sobre
el mundo clásico opera en nosotros con la misma fuerza creadora
que el lenguaje poético. Podemos reconocer cierta vecindad entre la
avidez filológica y la potencia alquímica de la metáfora. La metáfora
extrae una idea innovadora de la mezcla insólita de dos imágenes
y funde dos tiempos diversos: el de la fuente y el del hermeneuta;
dos modos de ver el mundo de cuya mezcla surge, si la empresa
es exitosa, algo novedoso. Ese noble propósito es el que anima al
eventual tripulante de esta página.

Redacción a cargo de Helena Alonso


helenaalonso@revistaperiplo.com

62 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


Nostos

«Angustias» y reflexiones en
La natur aleza y los griegos
de Erwin Schrödinger

Pluma: Helena Alonso García de River a


Pincel: Alejandr a Fernández

A
lo largo de toda la historia e incluso
en plena revolución científica del siglo
XVIII, los «hombres de ciencias»,
esas ciencias a las que hoy llamamos las expectativas previas, lo que provocó el olvido del
«puras», fueron conscientes de que, al pasado originario y la división, por lo tanto, entre lo
final, el origen de todos sus saberes y disciplinas, de que hoy denominamos «ciencias puras» y «letras».
todas sus curiosidades y necesidades académicas, fue En nuestra actualidad, muchos de los más
el germen del despertar intelectual griego, allá por la eminentes científicos han sido conscientes de este hecho,
Antigüedad clásica, cuyo punto de partida se centraba de la pérdida que supone y de la falta de perspectiva
en el conocimiento de la naturaleza a través de la que genera esta situación, y aunque no todos han sido
experiencia, es decir, el conocimiento empírico del capaces de reflexionar sobre ello y transmitirlo dentro
universo más allá de dioses y tradiciones culturales o de sus disciplinas, algunos sí han conseguido sobresalir
religiosas. Esta tendencia a tener presente la realidad por su trabajo y por su capacidad de comprensión del
histórica del devenir humano y sus conocimientos, legado clásico que heredaron. De entre todos ellos
tan propia de una sociedad que antes y después ha destacamos aquí al Premio Nobel de Física Teórica
sido considerada sabia y letrada por sus amplios y de 1933, Erwin Schrödinger, con sus reflexiones sobre
diversos conocimientos, se fue perdiendo a lo largo el camino de la Humanidad y de la Física Teórica en
de las décadas por la mayor especialización y el su obra La naturaleza y los griegos (única obra a la que se
desarrollo científico que fue imperando y superando hará mención a lo largo de este artículo).

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Nostos

La obr a y su contenido

Conocido de forma
popular por su ejemplo del «gato
enclaustrado» (el famoso «gato
de Schrödinger») para explicar
las bases de la mecánica cuántica,
el profesor Erwin Schrödinger
(1887–1961) del University College
de Dublín no sólo fue famoso
por ser uno de los más brillantes
físicos teóricos de la historia, sino
por ser uno de aquellos científicos
que mantuvo un espíritu sabio e
interdisciplinario, conocedor del
origen de su vocación y defensor del
legado del mismo: la filosofía griega
clásica.
Con motivo de las Conferencias Shearman realizadas en Londres los días 24, 26,
28 y 31 de mayo de 1948, nuestro físico investigó, desarrolló y transmitió las inquietudes
que estuvo albergando a lo largo de su vida sobre el pasado de su disciplina, las cuales se
materializaron en la obra que aquí se presenta y que determinó en llamar La naturaleza y los
griegos. No se pretende aquí exponer la obra o hacer una recensión de la misma, sino mostrar
y acercar al lector las reflexiones a las que llegó el mismo Schrödinger en su investigación
y que nos presenta en este libro, unas reflexiones que pusieron sobre la mesa la sociedad y
la ciencia de su época y, muy especialmente, su angustia ante unas realidades que siguen
dominando hoy en día: el miedo religioso sobre las certezas científicas y el colapso al que
parecen estar llegando los estudios físicos. Estas «angustias» reflexivas de las que nuestro
físico nos hace partícipes se basan en los estudios filosóficos que se esforzó en hacer y de los
que nos presenta parte en el libro, específicamente la parte de la filosofía griega clásica más
concerniente al estudio de la Physis. Así, los teóricos griegos más importantes que Schrödinger
rescató a colación de sus inquietudes fueron, desde el siglo VI a. C., los pitagóricos con el
descubrimiento del equilibrio de los números (Schrödinger, 2006:53-74) y los jónicos con su
búsqueda del elemento básico que conforma todos los seres (agua o aire) (pp. 75-92), y desde
el siglo V a.C., la teoría desarrollada por Heráclito de Éfeso sobre el «cognoscimiento» del
mundo a través de los sentidos (pp. 93-100) y los atomistas con su acertada teoría sobre la
formación de los seres a partir de partículas diminutas llamadas «átomos» (pp. 101-118).
Salvando las distancias temporales y geográficas, y contando con los avances científicos
que se han ido desarrollando al compás de los descubrimientos en materia de física, la
filosofía griega que se volcó en el conocimiento de la physis fue más que clarividente a
la hora de desentrañar los secretos de la naturaleza tal y como el mismo Schrödinger va
mostrando a lo largo de su obra; de ahí que sus reflexiones sean más que acertadas y sus
«angustias» justificadas.

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Nostos

Las «angustias» de la
religión; las «angustias»
de la física

Dos son los problemas


principales que Schrödinger
apunta para nuestros tiempos,
problemas a los que aquí llamamos
«angustias» por la desesperación y
sin sentido que generan tanto en la
sociedad general como en la más
especializada.
En primer lugar y según
apunta nuestro físico, la angustia
de la facción religiosa social
ante el avance paulatino del
descubrimiento científico del
mundo: una naturaleza y un
universo que se van mostrando tal y como son fuera de supersticiones y creencias cultuales
(pp. 20-30). Este hecho es absolutamente esencial puesto que no influye sólo en la religión
(sea la que sea), sino en la sociedad adepta que al compás del avance científico se va sintiendo
más desprotegida de sus dioses, y en vez de sentirse más libre para elegir y decidir, tiende
a ver el mundo como algo amorfo y caótico si no está reglado por la mano de su divinidad.
Así, y como el mismo Schrödinger apunta, la religión ha creado una dependencia de tal
magnitud en la sociedad ignorante de las características del universo que, aunque la ciencia
descubra la verdad de lo que antes no conocíamos, sigue sin ofrecer una alternativa a la
religión para esta sociedad necesitada del amparo omnipotente, lo que crea un miedo y un
vacío inexorables que podemos comprender en este caso como «angustia» que provoca a su
vez la despiadada lucha existente entre la ciencia y la religión desde hace siglos.
Lejos de este punto tan controvertido y problemático, aunque necesario para una
correcta y profunda reflexión, el segundo problema del que nos informa Schrödinger es el
que sufre de forma interna la Física Teórica (pp.31-37). Aunque parecer ser una evidencia
más que fundamentada para nuestro físico, es un problema que no está completamente
aceptado en el ámbito científico a pesar de existir ejemplos como el estancamiento del
atomismo, la constante repetición de los fundamentos establecidos por Galileo, Huygen o
Newton sin existir importantes y sustanciales adelantos, o la revolución y crisis que han
supuesto la teoría de la relatividad y la teoría cuántica. Así y dentro del caso concreto que
nos ocupa, podríamos hablar nuevamente de la «angustia» sufrida por la Física Teórica ante
su aparente estancamiento.
Pero ¿cuáles son las razones por las que parecen darse estos hechos, estas divisiones,
enfrentamientos y estancamientos? El mismo Schrödinger en su escrito nos proporciona
dos posibles ideas que arrojan luz sobre ambos problemas, sobre ambas «angustias»: en
primer lugar, la realidad histórica que subyace en la misma Antigüedad griega en la que

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Nostos

las creencias cultuales y religiosas no estaban


reñidas con los estudios y descubrimientos
naturales (pp. 29 y 30). A diferencia de lo que
sucede en Europa desde la Edad Moderna, la
Grecia clásica concebía un único problema que
había que solventar, esto es, el conocimiento de
la verdad de la naturaleza, por lo que cualquier
individuo sabio podía opinar y aportar
información válida que ayudase a desentrañar
los secretos de la creación natural, desde el
plano metafísico como desde el físico, ya que
todo el universo se consideraba conectado
(como sabemos que sucede hoy en día) y no
existía una compartimentación estanca en las
disciplinas como existe hoy en día. En segundo
lugar, y directamente relacionada con la
compartimentación de las disciplinas, se encuentra la A través de la lectura de esta obra que se presenta
respuesta del físico al segundo problema, es decir, el tan intimista a pesar de su carácter científico, las
estancamiento de los estudios físicos (pp. 34 y 35). A palabras y las inquietudes que el físico va exponiendo
este respecto, Schrödinger justifica de forma directa descubren sus preocupaciones más internas sobre el
la decadencia de las ciencias por la negación al libre futuro de la Física Teórica, aunque en realidad y al
pensamiento, por la hiperespecialización que ha final de su narración destapa su verdadera sospecha: la
creado compartimientos estancos que han limitado la necesidad del ser humano de controlar la naturaleza.
capacidad de visualización y de aprendizaje, así como La principal «angustia» que nuestro físico
la interdisciplinariedad de los saberes. expresa en clave de preocupación por su disciplina
es esclarecedora y determinante: la obcecación de
Las «angustias» de Erwin la Física Teórica (y de todas las ciencias de forma
Schrödinger general) por separarse, olvidar y despreciar su origen
La naturaleza y los griegos es una obra basada en las y pasado en la Antigüedad. Este problema no viene
inquietudes y reflexiones que Erwin Schrödinger fue dado por la disciplina en sí, sino por la concepción
acumulando a lo largo de su vida sobre los devenires de moderna de la primacía de la novedad y el avance
los estudios físicos basándose en la historia originaria que ha dejado como inservible y obsoleto el pasado, el
de los mismos. De esta forma y como hemos podido cual ha quedado incomprendido en su propio contexto
ver aquí brevemente, nuestro físico no sólo es capaz de histórico y desprovisto de su utilidad y necesidad para
exponer las principales corrientes filosóficas griegas de comprender el mundo presente en cualquiera de
las que nació el estudio de la physis, sino que detecta sus facetas. Esta es la forma en la que Schrödinger
dos de los problemas más graves que acucian a esta reivindica el conocimiento y la importancia de la
ciencia en su desarrollo interno y en su relación con la filosofía clásica para la Física Teórica, no sólo por ser
sociedad en la actualidad. ¿Por qué hablamos, pues, el germen de su nacimiento sino por las premisas que
de las «angustias» de Schrödinger? promulgaba para el desarrollo intelectual, tales como

66 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


Nostos

y separación entre las disciplinas científicas y


humanísticas, porque como el mismo Erwin
Schrödinger escribe:

[…] no pertenecemos a este mundo


material que la ciencia construye para nosotros.
Nosotros no estamos dentro de él, estamos
fuera. Sólo somos espectadores. La razón
por la que creemos que estamos dentro de él,
que pertenecemos al cuadro, es que nuestros
cuerpos están en el cuadro. Nuestros cuerpos
pertenecen a éste. No sólo mi propio cuerpo,
sino los de mis amigos, así como los de mi
perro, mi gato y mi caballo, y los de todas las
personas y animales. Y esta es la única manera
que tengo de comunicarme con ellos.
el libre pensamiento o la interdisciplinariedad, las Por otro lado, mi cuerpo está implicado en
cuales se han perdido y se intentan recuperar. buena parte de los cambios más interesantes —
Pero más allá de la intención reflexiva de esta movimientos— que tienen lugar en este mundo
obra sobre la materia científica, su finalidad principal material, y está implicado de tal manera que me
es encontrar la respuesta a las acciones generales siento en parte el autor de estas idas y venidas. Pero
de la humanidad, a los problemas, controversias y entonces llega el impasse, este descubrimiento tan
«angustias» que proliferan con el avance de los siglos desconcertante de la ciencia, de que no soy necesario
respecto a los estudios y los saberes, tanto de ciencias como autor. En el seno de la imagen científica del
como de letras, que muestran a veces un panorama mundo todos estos acontecimientos tienen soporte en sí
regresivo con respecto a la Antigüedad más que de mismos. Se explican ampliamente mediante influencia
evolución. La conclusión a la que llega Schrödinger energética recíproca. Incluso los movimientos del
es clara para todos los individuos que alguna vez han cuerpo «son autónomos[…]» (Schrödinger, 2006: 125
sido conscientes de su propio miedo a lo desconocido, y 126).
y es la necesidad que tiene el ser humano de sentirse
dueño y controlador de los elementos de la naturaleza
Ω
y conocedor de los secretos que entraña la creación del
universo, un miedo y una necesidad que no le permiten
dejarse llevar y aprehender el verdadero conocimiento
venga de donde venga, del espectro metafísico o del
físico.
Aún así y de forma irremediable, la realidad
natural se impone sobre las expectativas humanas, lo ––––
que crea la terrible inseguridad que genera la discordia Bibliografía
entre las creencias religiosas y las ciencias, la división SCHRÖDINGER, Erwin. La naturaleza y los
griegos. Barcelona: Metatemas, 2006.

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Microtr ayectos

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Microtrayectos

El viejo cedro

Pluma: Carolina Arrieta


Pincel: Giada Ricci

El pequeño Julio, que celebraba su cumpleaños


aquella tarde de otoño en el patio, había estado
observando a su mamá podar por primera vez los
brotes del viejo cedro. —Lo dejaremos bonito —había
dicho ella. Era joven y resuelta, y acicalaba las ramas
con una gracia incomparable en sus manos, que a
Julito se le antojaban soberbias mariposas cortejándose
con la cadencia sedosa del viento. Le complacía que
su madre hubiese retomado la jardinería después de
un año sin hacerlo, justo desde el día en que papá se
marchó de casa. —Ve a por tu regalo, tesoro —le dijo
ella con su voz fatigada. Y bastó esa orden para que
Julito atravesara el portón, deslizándose por el pasillo
con agilidad y urgencia por el obsequio de la persona
venerada. Al destapar la cajita, el olor de las flores
muertas le hizo advertir de golpe lo que desde tiempo
atrás parecía evidente: los persistentes olvidos en su
labor inaplazable de madre, los silencios sostenidos,
el deambular como alma en pena. De vuelta al
patio, apenas pudo ahogar el grito. Las dos soberbias
mariposas colgaban inertes de las ramas.

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Alejandra Fernández
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Legados es un espacio para hacer una revisión de
diferentes biografías que personifiquen cada uno de
los temas tratados. Así, veremos aquí planteamientos
de vidas paralelas y comparadas, o ejemplos en
solitario de aquellas figuras con una trayectoria
singular. Una bitácora vital de rastros apasionados.

Redacción a cargo de Daniel Ruiz Luján


danielruiz@revistaperiplo.com

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Legados

Virginia Woolf
o la Mente Ingr ávida

Pluma: Her aclio Castillo Velázquez


Pincel: Daniela Tieni

L
a mente es un entramado complejo, difícil de desentrañar
y, a la vez, algo frágil e inestable. En momentos de lucidez
también hay lapsos en los que se pierde la estabilidad para
caer en la incertidumbre. El camino se bifurca lentamente
hasta llegar a un punto en el que una simple decisión de la
vida cotidiana puede conducir al desastre. Pero ¿qué influye para que un
aparente orden derive en un caos irreparable?
Hay quienes fuerzan el camino para dividirlo, multiplicarlo,
alterar el orden, con la esperanza de hacer más interesante una vida
sin variaciones, monótona. En otros casos la mente juega sucio, impide
al individuo ser dueño de su voluntad y lo envuelve en un entramado
abyecto, una red que contiene (detiene) el flujo del pensamiento para
someterlo a un claustro que lo inmoviliza. Ese sentimiento puede derivar
en numerosas manifestaciones: histeria, neurosis, locura, abyección…
pero nada tan complejo como la angustia.

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 73 •


Legados

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Legados

De la fragilidad de la mente como consecuencia de esa angustia


podemos encontrar variados ejemplos, en especial en la literatura.
Virginia Woolf depositó la angustia de sí misma en su obra literaria y
dicha relación se evidencia en los numerosos diarios que escribió a lo largo
de su vida. Considerada como una de las pensadoras más influyentes de
principios del siglo XX, esa angustia condujo a la escritora británica al
suicidio una mañana de marzo, ahogándose en las aguas del río Ouse
ante la posibilidad de caer en la locura.

Memoria fr ágil

Maniacodepresiva, quizás, pero no se puede pensar ena Virginia


Woolf alejada de su contexto. Vivir en una época de guerra debió de ser
difícil para una persona introvertida que sufrió abuso sexual de uno de
sus hermanos cuando era apenas una niña, y más tarde de otro hermano
ya en su adolescencia. Con frecuencia habló y escribió sobre su abuso,
pero vivió ante una educación de violencia sexual. Atormentada por la
muerte, primero, de su madre y años más tarde de su padre, Woolf creció
en el seno familiar bajo la etiqueta de La Loca.
Durante los 46 años que duró su vida, Woolf padecería seis crisis
nerviosas y ella misma haría referencia a estos episodios calificándolos
de forma variada: locura, demencia, enfermedad, melancolía. Su estado
mental podía situarse en tales ocasiones en un punto cualquiera entre
dos extremos: profundamente agitado, delirante, a veces violento y
extraordinariamente deprimido, a veces negándose a tomar alimento y
en ocasiones presa de impulsos suicidas.
Dichas experiencias derivaron en una Virginia Woolf nerviosa,
con el perfil de una persona anoréxica, sumida en la depresión como un
estado cotidiano. Ni siquiera el apoyo de su marido, el férreo defensor del
socialismo Leonard Woolf, pudo estabilizar una mente que cargaba con
tal peso. Durante la mayor parte de su vida la escritora británica sufrió
«depresiones, alucinaciones y una desesperada y aterradora resistencia
frente a la alimentación, a los médicos, al tratamiento y a Leonard, cosas
todas que conspiraban contra ella y que culminaron en un intento de
suicidio por sobredosis de medicamento» (Dunn, 1998: 323).
El mismo sentimiento es retratado en la novela de Michael
Cunningham, Las horas, donde recrea a una Virginia Woolf nerviosa,
sin voluntad propia, sometida a los designios del día que transcurre en la
cotidianidad (pero también en el tedio):

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 75 •


Legados

Puede sentir el dolor de cabeza deslizándose hacia arriba por la nuca. Se entiesa.
No, es el recuerdo del dolor de cabeza, es su temor del dolor de cabeza, ambos tan
vívidos que por un momento resulta imposible distinguirlos de la aparición del dolor
de cabeza. Se queda muy derecha, esperando. Está bien. Las paredes de la habitación
no se mueven; no hay murmullos entre el yeso. Ella es ella misma, aquí, de pie, con un
esposo en casa, con sirvientes y alfombras y almohadas y lámparas. Ella es ella misma
(Cunningham, 2009: 164).

No obstante, Woolf fue una escritora entregada a su profesión y oficio. Escribió con método, con disciplina,
y si bien los médicos le recomendaron el quehacer creativo como una terapia, no fue eésta la razón principal por
la cual su obra es admirable. A través de sus escritos es posible advertir indicios de esos estados de inestabilidad
emocional, depresivos, llenos de angustia. ¿Cómo se manifiestan?, ¿qué obtiene de ellos el lector?

De la ficción de la vida

Probablemente Virginia Woolf sea más conocida por su novela La señora Dalloway, que representa ese
estado de angustia ante un hecho cotidiano, la vida de una mujer burguesa que lo tiene todo, menos variedad.
El día descrito en la novela es el desarrollo de una crisis por el temor a no ser una buena anfitriona, aunque en
el fondo se percibe la preocupación ante la posibilidad de la muerte. Quizás la técnica del flujo de conciencia
pudo ser una herramienta para Virginia Woolf que le permitiera materializar esas voces que se apelmazaban
en su mente:

Siempre que daba una fiesta, tenía la sensación de ser algo, una cosa, y no ella,
y que todos fueran irreales, en cierto aspecto; y mucho más reales, en otro aspecto. Se
debía, pensaba, en parte a sus ropas, en parte a haber quedado apartados del habitual
comportamiento, en parte al ambiente; cabía la posibilidad de decir cosas que no se
podían decir de otro modo, cosas que necesitaban un esfuerzo; posiblemente, cabía
profundizar más. Pero no era así (Woolf, 1979: 148-149).

Esta preocupación ante la opinión de los otros no sólo se depositó en su escritura: era parte de su vida
cotidiana. Como lo demuestran sus diarios y memorias, Virginia Woolf siempre estaba al pendiente de las
reacciones que provocaba entre sus lectores, cuando se trataba de su escritura, y también de una sociedad
victoriana carente de moral, luego de presenciar reuniones o fiestas con personalidades de su época.
No obstante, durante la mayor parte de su vida se cernió sobre ella una sombra difícil de remover.
Desde su adolescencia, Woolf parecía envidiar la figura de su hermana mayor, Vanessa Bell, quien sabía cómo
desenvolverse en esos círculos sociales donde todo era frivolidad, y le sorprendía que su hermana rechazara las
invitaciones a tales eventos, pues ella en raras ocasiones llegó a acudir debido a que su familia consideraba que
no encajaba en ese ambiente. Más tarde Woolf justificaría esa envidia cuestionando a la sociedad a la que tanto
ansió pertenecer en su juventud.
En su tiempo la apariencia parecía determinar el acceso a determinados círculos privilegiados, sin

76 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


Legados

embargo, Virginia Woolf nunca se caracterizó por un estilo apropiado para su época, y su rechazo a tales
convencionalismos se ve reflejado en varios relatos y ensayos. Con frecuencia la inquietud de sus personajes
ante un hecho cotidiano viene del interior, no por algo en concreto, sino el conflicto entre el pensamiento del
protagonista y la circunstancia que le rodea, como en «El vestido nuevo»:

Una fiesta hace que las cosas parezcan mucho más reales o mucho menos reales,
pensó; se adentró por un instante en el corazón de Robert Haydon; lo vio todo. Veía
la verdad. Aquello era verdad, aquel salón, aquel yo, y el otro falso. El pequeño taller
de costura de la señorita Milan era un lugar sofocante, mal ventilado y sórdido. Olía
a ropa y a col hervida; y sin embargo, cuando la señorita Milan le puso el espejo en la
mano y ella se miró con el vestido puesto, terminado, una extraordinaria dicha invadió
su corazón. Inundada de luz, se zambulló en la existencia (Woolf, 2010b: 265).

Este fragmento explica en parte el temor de Virginia Woolf a ser juzgada (en su escritura y en su vida).
La inseguridad que le generaba ese conflicto desarrolló en ella una marcada obsesión por la disciplina, régimen
en el cual descartaba la alimentación como algo fundamental, aunque este rasgo que definió la vida de Woolf
se originó desde muy temprana edad, cuando se enfrentó a la muerte de familiares a quienes admiraba y por
quienes sentía especial afecto, como su madre, su media hermana Stella o su padre. Son pocas las referencias
de sus diarios respecto a su estado emocional, sin embargo, confirman la inseguridad en sí misma y el temor a
lo que dijeran los otros:

¡Me siento desdichada, desdichada! Abajo… Dios, quisiera estar muerta. Pausa.
Pero ¿por qué siento esto? Voy a observar cómo se alza la ola. Observo. Vanessa. Hijos.
Fracaso. Sí; detecto esto. Fracaso, fracaso. (La ola se alza). ¡Oh, se rieron de mi gusto por
la pintura verde! La ola se rompe. ¡Desearía estar muerta! Sólo me quedan unos pocos
años de vida, espero. No puedo soportar más este horror (eésta es la ola extendiéndose
sobre mí). Esto continúa; varias veces, con variedades de horror. Luego, en la crisis, en
lugar de que el dolor siga siendo intenso, se vuelve bastante difuso. Me adormezco. Me
despierto con un sobresalto (Woolf, 2003: 102-103).

Ante tales circunstancias, Woolf no encontró otro medio para expresar su angustia más que la escritura
pues, a pesar de que su hermana Vanessa fuera la persona en quien más confiaba, pues se sintió traicionada
cuando ella contrajo matrimonio y tuvo a sus propios hijos, asumiendo una vida con la que ya no se identificaba
Virginia. Lo anterior derivó en varias crisis ante la imposibilidad de expresar en palabras todo aquello que le
atormentaba.
En sus diarios se aprecia la obsesión por refugiarse en la escritura como una forma de evadir esos
pensamientos, característica muy peculiar, pues forma parte del perfil de una persona con anorexia nerviosa. A
lo largo de los años se puede leer a una Virginia concentrada en los detalles de la vida cotidiana, cuestionando
el entorno, pero describiendo tan poco de sí misma:

Pero qué será de todos estos diarios, me pregunté ayer. Si yo muriera, ¿qué haría

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 77 •


Legados

Leo con ellos? Estaría poco dispuesto a quemarlos; no podría publicarlos (…) Esto está
dictado por una ligera melancolía que ahora se apodera de mí a veces y me hace pensar
que soy vieja, que soy fea. Estoy repitiendo las cosas. Sin embargo, que yo sepa, como
escritora sólo ahora escribo lo que pienso (Woolf, 2003: 69).

Al repasar sus diarios y memorias, la mayor parte de lo que contienen no ofrecen grandes detalles sobre
sí misma. Woolf se escuda más bien en la literatura, cuya escritura le permite expresar con mayor precisión lo
que ocurre en su interior. En su obra abundan los ejemplos de personajes en su cotidianidad en busca de un
conflicto para tener alguna novedad en sus vidas. El relato «La marca en la pared» retrata con claridad esa
inquietud que no cede hasta tener otro referente que dé equilibrio a su punto de percepción:

Bajo determinada luz, la marca parece sobresalir de la pared. No es del todo


circular. Pero en cuanto a la marca, no estoy segura; en realidad no creo que sea la
marca de un clavo; es demasiado grande, demasiado redonda. Podría levantarme y, sin
embargo, aunque me levantara para mirarla, las posibilidades de asegurarlo seguirían
siendo de una entre diez; porque una vez hecha la cosa, nadie llega a saber cómo
ocurrió (Woolf, 2010b: 124).

Estos episodios de inestabilidad también vienen acompañados de un intento por racionalizar esa inquietud,
como si con ello pudiera tener el dominio de la situación. Ejemplos claros se pueden encontrar en varios pasajes
de sus obras donde describe ciertas reuniones en medio de un bombardeo al escenario. En cierto modo esos
relatos constituían una válvula de escape ante su propia angustia por la inminente guerra que estaba a punto
de estallar.
Tanto le afectó esta situación que, en acuerdo con Leonard Woolf, ambos ya habían considerado la opción
del suicidio antes que verse separados por un régimen que masacró a la población judía (Leonard era judío). Por
tal motivo, Woolf también aprovecha su escritura para reflexionar (y, en la medida de sus posibilidades, evitar
la guerra) sobre la violencia como parte de la naturaleza humana, también como alteridad, pero como algo que
se puede erradicar:

Cae una bomba. Todas las ventanas vibran. La artillería antiaérea se pone en
marcha. En lo alto de la colina, bajo una tela marcada con franjas verdes y marrones a
imitación de los tonos que adquieren las hojas en otoño, se esconde la artillería. En ese
momento todos los cañones disparan a la vez. En la emisión radiofónica de las nueve
nos dirán que «cuarenta y cuatro aviones enemigos han sido abatidos a lo largo de
esta noche, diez de ellos por el fuego antiaéreo». Y una de las condiciones para la paz,
anuncian los altavoces, debe ser el desarme. No habrá más armas ni ejército ni marina
ni fuerzas aéreas, en el futuro (Woolf, 2010a: 32).

Esta angustia vaciada en la mayor parte de sus obras de ficción y ensayos literarios desembocó en una
de sus mejores obras, Las olas, cuyos personajes envuelven al lector con monólogos que lo llevan desde la
neutralidad hasta un estado de crisis, en una pugna por desentrañar el misterio de la existencia. Dicha novela

78 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


Legados

es considerada como uno de los mejores referentes no sólo de la literatura experimental de principios del siglo
XX, sino que también es fundamental para sus biógrafos, puesto que hay numerosas referencias a su estado
emocional, a la línea de su pensamiento y a las preocupaciones que interiorizaba, incapaz de expresarlas de
otro modo.
La obra es imprescindible si se quiere entender todo aquello que no aparece en sus diarios, pero de lo que
dan cuenta los testimonios de aquellos que la conocieron, como su sobrino y biógrafo Quentin Bell. En su obra,
Woolf escribió sobre la muerte como tentación y violación, fabuló sobre esa realidad extrema. El silencio que
guarda entre sus barrotes la razón de la crisis también da pie a la catarsis que libera a la angustia de su celda.
No obstante, esa liberación resulta explosiva, a en tal grado que la estabilidad corre el riesgo de perderse,
como ocurrió esa mañana de marzo de 1941, el día que decidió colocar tres piedras en su abrigo y arrojarse a la
corriente del río Ouse para no ceder ante las voces que la atormentaban, quizás como una forma de imponerse
ante una realidad que la había hundido demasiado:

Interiormente, continúo siendo huraña: odio, amo, siento temor y os envidio y


desprecio, pero jamás siento felicidad al reunirme con vosotros. Viniendo de la estación,
rehusando aceptar la sombra protectora de los faroles y de los árboles, percibí en
vuestros abrigos y paraguas, incluso a la distancia, hasta qué punto estáis empotrados
en una substancia hecha de rutina, sois prisioneros de una actitud, de vuestros hijos, de
la autoridad, de la gloria, de la sociedad y del amor. En cambio yo no poseo nada. Yo
carezco de rostro (Woolf, 2007: 184-185).

En el caso de Virginia Woolf, su vida se desenvolvió de forma paralela a la vida de sus personajes.
Como se aprecia en Las olas, dos impulsos atraviesan su escritura y ofrecen imágenes complementarias de una
inmersión en las profundidades y de una caída desde las alturas. Imaginaba el acto de ahogarse como un acto
misericordioso, un hundimiento onírico en la oscuridad, suavizado por el movimiento del agua y el ritmo de las
olas. En su vida hubo instantes con luz y otros más ensombrecidos. Esta ansiedad la mantuvo en movimiento,
refugiada en la escritura, quizás para tener un poco de sosiego ante la angustia que la dominaba:

A pesar de todo esto, hay vacío y silencio en alguna parte de la maquinaria.


En conjunto, no me importa mucho; porque lo que me gusta es brillar y correr de
acá para allá, incitada por lo que llamo realidad. Si nunca sintiera estas tensiones
extraordinariamente omnipresentes —de desasosiego, o sosiego, o felicidad, o
incomodidad— flotaría y caería en la conformidad. Aquí hay algo con lo que luchar:
cuando me despierto temprano me digo a mí misma: lucha, lucha. Si pudiera atrapar el
sentimiento, lo haría: el sentimiento del canto del mundo real mientras una es expulsada
del mundo habitable por la soledad y el silencio (Woolf, 2003: 230).

Cuando la más profunda de las depresiones empezó a atormentar a Woolf durante los últimos días de
febrero y marzo de 1941, comenzó a pensar de nuevo en el pasado y en la familia que tanto le obsesionaban.
Había empezado a oír voces, quizá de sus padres, muertos hacía tanto tiempo. Ese pensamiento rondaba con
frecuencia en su mente, ena tal grado que la mayor parte de sus obras tienen indicios de la personalidad de

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 79 •


Legados

sus padres. Incluso en Momentos de vida dedica sendos capítulos a describir (desde su actualidad) su recuerdo
de ambos, y ese retrato coincide con la descripción en sus diarios, así como algunas reminiscencias en ciertos
personajes de Noche y día (1919), El cuarto de Jacob (1922), Al faro (1927) y Los años (1937).
Además, Virginia Woolf tenía miedo de haber perdido su arte y de no ser capaz de escribir, privada del
estímulo de la gente, pues se temía que quizás ya no podría conjurar la excitación que producía el fluir de las
ideas. A ese estado emocional contribuyó el haber vivido en distintos suburbios de Inglaterra, cuando ansiaba
sumergirse en la corriente sórdida y estresante de la vida londinense.
Quizás por dicha razón Virginia envidió hasta la muerte a su hermana Vanessa: al menos ella tenía la
posibilidad de confundirse en las calles de una gran ciudad. En su última crisis Woolf se sentía incapaz de
redactar una línea más. Llevaba días actuando de forma premeditada, como si hubiera planeado su muerte con
tiempo suficiente. Escribir le brindaba un objetivo y una identidad. Si no escribía, no era nada.

___
Bibliografía
CUNNINGHAM, Michael. Las horas. Bogotá: Norma, 1998.
DUNN, Jane. Vanessa Bell. Virginia Woolf. Barcelona: Circe Ediciones, 1998.
MARDER, Herbert. Virginia Woolf. La medida de la vida. Buenos Aires: Adriana Hidalgo
editora, 2003.
STEPHEN, Adrian, y WOOLF, Virginia. La inocentada del acorazado. La sociedad.
Madrid: Valdemar, 1999.
WOOLF, Virginia. Al faro. México: Porrúa, 1998.
----. Diarios 1925-1930. Madrid: Siruela, 2003.
----. Entre actos. Barcelona: Lumen, 1980.
----. Fin de viaje. Barcelona: Luis de Caralt editor, 1975.
----. Flush, una biografía. Madrid: Mestas Ediciones, 2002a.
----. La muerte de la polilla y otros escritos. Madrid: Capitán Swing Libros, 2010a.
----. La señora Dalloway. Una habitación propia. México: Promociones Editoriales
Mexicanas, 1979.
----. Las olas. México: Fontamara, 2007.
----. Los años. Barcelona: Lumen, 2009.
----. Momentos de vida. México: Random House Mondadori, 2008.
----. Orlando. México: Factoría Ediciones, 2002b.
----. Relatos completos. Madrid: Alianza Editorial, 2010b.
----. Tres guineas. Barcelona: Lumen, 1999.
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Kalós bella éidos imagen scopéo observar. La bella imagen siempre ha sido
objeto de placer para el ser humano. La belleza se reconoce visualmente y
tiene la capacidad de fascinar, de atrapar al humano con un lazo invisible:
la vista. Caleidoscopio se ofrece como una sección que albergue un elemento
hedónico al barco de Periplo, basada en una premisa básica: tenemos que
volver a un estado de inocencia visual para apreciar nuestro mundo. Aquí se
adentrará al tema central mediante el arte fotográfico, prestándose así para
una reflexión visual que rebase las letras y permita explorar otros espacios
sensoriales de la experiencia humana.

Redacción a cargo de Yanire Fernández


yanirefernandez@revistaperiplo.com

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Caleidoscopio

Tr apped

Tina Rier a

Tina Riera, fotógrafa catalana con una mirada


instrospectiva muy especial, que muestra mucho de sí misma
sin necesidad de estar frente a cámara. Se trata de un estilo
personal, que la identifica y envuelve al espectador al observarla.
Habitualmente su obra es todo luz, cercanía, desenfoque,
detalle, aislando a los referentes de cualquier lugar reconocible.
No importa dónde, el entorno o la figura, lo que proyecta es su
mundo interior, su forma de mirar alrededor, tratando el color
de tal forma que es ya su marca de identidad.
Por el contrario en esta serie ha trabajado el concepto
de la angustia de una manera técnicamente diferente a la
que acostumbramos a ver en su trabajo. Reina lo lúgubre, el
desequilibrio, la claustrofobia, el miedo y la búsqueda de una
salida desesperada. Tina nos sumerge en el inconsciente de un
ser angustiado mostrándonos inicialmente su reflejo como una
puerta de acceso a sus tormentos que le aprisionan en sí mismo,
la desesperación, las ganas de huir de un lugar que no llega a
ninguna parte, como un laberinto sin salida, corriendo hasta
la extenuación; y acabando como empezó, protegiéndose, en
posición fetal, solo que ahora le vemos como iguales desde la
realidad de su subconsciente, el reflejo quedó atrás, en una
simple refracción de luz dejando paso a la verdad.

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Caleidoscopio

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Caleidoscopio

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Cine-en-rama significa plantarse frente al séptimo arte a partir
de diferentes puntos de vista. Desde literatura hasta sociología,
las ramas de sensibilidad y conocimiento humano enriquecen la
mirada sobre aquellas imágenes en movimiento perpetuo.

Redacción a cargo de Nerea Oreja


nereaoreja@revistaperiplo.com

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Cine en Rama

La angustia
de la auto-percepción:
Film y la huida de
sí mismo hacia sí mismo

Pluma: Nerea Oreja


Pincel: Julieta Piaggio

«Era el acto de mirar lo que le hacía darse cuenta


de que se encontraba constantemente suspendido
entre la existencia y la verdad».
– John Berger

A
flicción, congoja, ansiedad. Temor opresivo sin causa precisa. Las
diversas acepciones de la angustia indican una misma idea, la del miedo
paralizante y la inquietud cuasi existencial, que desciende en picado desde
los anaqueles de la euforia. La angustia invade las alacenas del arte y
nutre las obras y las mentes de los artistas como cosmovisión y filosofía,
pensamiento que no escapará a las pretensiones comunicativas del séptimo arte.
Film (1964) se erige como objeto extraño que aúna en sí a las figuras de Samuel Beckett
como guionista, Buster Keaton como actor principal y Alan Schneider como director. El
constructo cinematográfico desemboca en una contundente reflexión filosófica gracias a la
unión entre fondo y forma, como engranaje que entrelaza las piezas del pensamiento con la
imagen y el mecanismo del montaje. El filme se presenta como una alegoría reflexiva con
fuerte potencial crítico-ideológico y condensación teórica sobre la corporalidad. A través
de la construcción del discurso visual en forma de alegoresis, Beckett trata de encarnar en la
imagen la tesis que el filósofo Berkeley sentenció como esse est percipi o «ser es ser percibido»,
concepto que posteriormente Merleau-Ponty aplicará a la noción del cuerpo vivido. La

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Cine en Rama

autopercepción del sujeto cinematográfico, en el caso de Film, se realiza por medio de una
paralela autopercepción del cine sobre sí mismo, es decir, un metadiscurso reflexivo en torno
a la mirada escindida en el descubrimiento y el encubrimiento o enmascaramiento que le son
implícitos. En el caso de la pintura ya Magritte planteaba el problema del ver como no-ver, la
pintura en trampantojo, en el conjunto de obras que integran La condición humana. El mismo
caso del cuestionamiento de la mirada es extrapolado al guión de Beckett, donde el discurso
se refiere a sí mismo, a sus propios modos de hacer, ya que, como afirmará Slavoj Zîzêk, «en el
espacio narrativo moderno el contenido diegético es postulado y concebido como la alegoría
de su propio proceso enunciativo» (Zîzêk, 1994: 160). Para ello, será ineludible la escisión del
personaje en object (O) y eye (E), donde el primero de ellos huye y el segundo percibe esa huida,
siempre manteniendo, entre la línea de visión que uno y otro sigue, un ángulo de cuarenta
y cinco grados como «disposición enunciativa y ángulo de inmunidad» (Abril, 2007: 202).

O E
Personaje Mir ada Enunciativa

De este modo, O tratará de huir de la mirada extraña de E, de la percepción de


una otredad que finalmente se desvelará como uno mismo, siguiendo el je est un autre de
Rimbaud. El final del filme, por tanto, presentará el desdoblamiento de una doble mirada
subjetiva, que no era más que la mirada de uno mismo sobre sí, la autopercepción del sujeto
que causa terror y angustia. La toma de conciencia de O sobre sí mismo a través de la
escisión de la subjetividad en E lleva a la congoja existencial, al fatal descubrimiento que
durante el film ha tratado de evitarse. Esta problemática del desdoblamiento sacará a la luz
la radical escisión del yo que fundamenta y resquebraja la arquitectura de la subjetividad
en el pensamiento moderno y psicoanalítico por excelencia. De este modo, tanto el sujeto
como la mirada serán cuestionados y sometidos a revisión cinematográfico-filosófica,
concluyendo en alguien que se ve a sí mismo cuando había tratado de burlar ese propio
destino, y que a su vez es ese verse a sí mismo, es sí mismo y, por tanto, es otro. La otredad
inherente al sujeto que se pretende indivisible (como in-dividuo) causa el terror de la escisión,
la incapacidad de ser un solo yo, una única identidad psico-corporal, problema ampliamente
tratado por Fail Weiss, quien, en relación a la imagen corporal, sentencia la existencia de
varias imágenes de sí en un solo individuo. Según la autora, los seres humanos tienden
a poseer múltiples imágenes corporales y estas imágenes, a su vez, se sobreponen a otras
imágenes corporales ajenas, «construyéndose al mismo tiempo, y por sí mismas, en ese
contacto, gracias a procesos de deconstrucción y reconstrucción a través de los intercambios
corporales o de las relaciones intercorporales» (Weiss, 1999: 209). De este modo, la

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Cine en Rama

riqueza que estos movimientos continuos permiten genera un sinfín (virtual) de fuentes
de valor y de sentido (o de significancia) y todo ello caracteriza la imagen corporal como
inherentemente impura, si por pureza se entiende singularidad, coherencia y estabilidad. La
ambigüedad, por tanto, sería característica esencial de la imagen corporal, como presenta
la escisión visual de Film, lograda gracias a la impureza de la imagen y del montaje, que
intercala la claridad con lo desenfocado para construir subjetividades emborronadas y
confusas en una continua dinámica de feedback entre figuras dicotómicas de un solo yo.
Weiss defiende que la imagen corporal es en sí una construcción compleja que no puede
ser trazada o definida como proveniente de una sola fuente y, más aún, que la inexistencia
de fronteras claras entre los diferentes componentes de la experiencia propia asegura que la
imagen corporal jamás podría restringirse a ninguna de ellas como definición última. Según
la autora, es imposible distinguir, de forma nítida, entre «mi» imagen corporal y «tu» imagen
corporal, como si se tratara de dos realidades completamente independientes la una de la otra,
tal y como Beckett persigue presentar a través del desdoblamiento de la subjetividad encarnada
por Keaton, donde el yo y el otro forman parte del mismo sujeto. De este modo, el yo se
construye en relación a la otredad, como si de cuerpos-espejo se tratara (O-Keaton reflejado
en E-Keaton), siendo en la medida en que se es respecto a los demás y en relación al otro.
Por otro lado, y manteniendo la óptica condensada en las teorías sobre filosofía del
cuerpo, la inexistencia de una mirada objetiva esperable, frente a la ontología doble de la
mirada subjetiva, producen la escisión de la psique que se autopercibe merleaupontianamente.
En relación a la concepción del cuerpo vivido, Merleau-Ponty habla de la «experiencia del
cuerpo» (Merleau-Ponty, 1984: 108), afirmando que el cuerpo se distingue de los demás
objetos por el hecho de que se percibe constantemente a sí mismo y es imposible separarse
de él, imposibilidad angustiosa en el caso de Film, donde O, desesperado, trata de separarse
de su propia percepción corporal y visual. El objeto no es objeto más que si puede ser alejado
y, por ende, desaparecer, en última instancia, del campo visual propio. Su presencia es tal
que no es visible sin una ausencia posible. La permanencia del propio cuerpo es de un tipo
completamente diverso. Su permanencia no es una permanencia en el mundo, sino una
permanencia del lado de sí mismo (no puede desplegarse bajo la mirada). El cuerpo visual de
uno mismo es objeto en las partes alejadas de su cabeza, pero a medida que se acerca a los ojos,
se separa de los objetos, prepara en medio de ellos un semiespacio al que aquellos no tienen
acceso, y cuando se quiere colmar este vacío recurriendo a la imagen del espejo, esta remite a
un original del cuerpo que no está ahí, entre las cosas, sino de este lado de sí mismo, más acá
de toda visión. Este cuerpo del que habla Merleau-Ponty es el cuerpo que se comunica con
su entorno por medio de la experiencia; es el cuerpo que es en la medida en que es vivido y
percibido, como sentenciaba Berkeley. El cuerpo se reivindica como cuerpo experimentado,
no como cuerpo del lado de allá, como ocurre con los objetos que se encuentran en el
mundo, sino como cuerpo del lado de acá de la percepción. Los postulados filosóficos del
pensador francés toman forma en el filme por medio de los objetos que se disponen en escena
y que O trata de velar para evitar la imagen propia que, sin embargo, no está en ellos, sino
en él mismo, del lado de acá de sí mismo, con una existencia ajena al exterior obyecto. Sin

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Cine en Rama

embargo, la interrelación del sujeto con el entorno de los objetos y la imposibilidad de liberarse
de ese exterior que lo contiene a sí mismo y que, de alguna manera, se constituye como
prolongación de un interior propio proyectado hacia fuera (E sería la proyección de O, en
este caso) sugiere la tesis de Spinoza sobre la materialidad inmanente de cuerpo y naturaleza
que, en el caso de Film, se erige como cuerpo-objeto-cuerpo en un continuum indiviso.
El cuerpo actúa en un entorno determinado, afectando a ese entorno y siendo a
su vez afectado por él. Es decir, el cuerpo actúa como cuerpo activado, según la visión
de Spinoza, cuyo primer principio es aquel que reza una sola substancia para todos los
atributos, pero también una sola naturaleza para todos los cuerpos, una sola naturaleza para
todos los individuos y una naturaleza que es ella misma un individuo capaz de variar de una
infinidad de maneras. La propuesta de Spinoza es la de «un plan común de inmanencia»
(Deleuze, 2009: 149) que entiende la naturaleza como materia inmanente dentro de la cual
se encuentra todo. En este sentido, el cuerpo no es algo compacto, sino una interrelación
dinámica, caracterizada por cómo afecta al entorno y cómo el entorno la afecta. No es algo
pasivo, activado después por un alma, sino que es dinámico, está enredado con el entorno. A
su vez, este entorno está compuesto por «una cosa» (Deleuze, 2009: 151), no hay un ámbito
de la realidad compuesto por otra cosa, sino que lo que hay es inmanencia. Esa energía
o materia deviene ente circunstancial de formas variadas. De este modo, solo existe una
dimensión de lo real y los cuerpos son condensaciones de la materia en un momento dado
(su existencia no es, por tanto, autónoma). Extrapolando las ideas spinozistas a la propuesta
de Beckett, el cuerpo se percibe no como ente indiviso y cerrado, sino como materia abierta
al exterior, donde se proyecta, un exterior que a su vez la penetra e inunda de presencia. De
este modo, O no logra cerrarse en sí, sino que el exterior que es E forma parte de su propio
interior en un conjunto inmanente de existencia interrelacionada, al mismo tiempo que E
se abre y deja entrar a O en la construcción de su propia ontología ilimitada y ambigua.
Las teorías filosóficas delineadas sobre el cuerpo remiten a la multiplicidad
y a la imposibilidad de definiciones absolutistas y exactas de lo dado y de lo percibido,
imposibilidad de cierre que gesta el sentimiento angustiado del no saber, del ver
y no ver, de verse en sí como sí y como otro, como la otredad que es, al fin, mismidad.
Ser es ser percibido. Pero, tal vez y según sugiere el terror en la mirada de
Keaton, ser sería la imposibilidad de ser percibido como sí mismo, único e indisoluble. La
multiplicidad del yo, la escisión de la psique subjetiva en forma de doppelgänger terrorífico
desemboca en las aguas de la incertidumbre propia de los finales abiertos y en la angustia
del no saberse ni percibirse de forma absoluta e inequívoca, que vuelve la reflexión hacia los
orígenes del vocablo latino persona, cuyo referente remitía a los espectadores a las máscaras
de los actores y los personajes teatrales, cuerpos de naturaleza volátil, flexible y fluida.
Aflicción, congoja, ansiedad. Temor opresivo sin causa precisa. Film.

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Cine en Rama

_____
Bibliografía
ABRIL, Gonzalo. Análisis crítico de textos visuales. Madrid: Síntesis, 2007.
DELEUZE, Gilles. Spinoza: filosofía práctica. Barcelona: Tusquets, 2009.
MERLEAU-PONTY, Marcel. Fenomenología de la percepción. Barcelona:
Planeta-Agostini, 1984.
WEISS, Fail. Body images.Embodiment as intercorporality.London: Routledge,
1999.
ZÎZÊK, SLAVOJ. Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Lacan y nunca se
atrevió a preguntarle a Hitchcock. Buenos aires: Manantial, 1994.

Filmografía
SCHNEIDER, Alan. Film (1964).

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Microtrayectos

Cuenta atr ás

Pluma: Fernando Martínez


Pincel: Anna Masini

Antes de que vuelva


papá debo recoger mis
juguetes, lavarme, peinarme y
volver a vestirme con la ropa
que me ha comprado. Va a
venir toda la familia a verme,
incluso mamá, dice que me
iré con ella para siempre, que
lo que papá le hizo no tiene
perdón. Es verdad, cuando se
enfada da miedo, pero a mí
me gusta jugar con él. Oigo
la cerradura. Es papá. Me
meto de nuevo en la caja. Es
un poco estrecha, pero como
está forrada por dentro no es
incómoda. Me quedo todo lo
quieto que puedo, no vaya a
pensar que no estoy muerto.

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Microtrayectos

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Papeles Náufragos

La conferencia

Pluma: Marcos Vilela


Pincel: Sar a Lew

Nunca una de mis conferencias se había nefasto para un conferenciante que de verdad tuviera
presumido un fracaso tan calamitoso. Sentado que hablar acerca del concepto de la angustia.
junto al anciano profesor al que habían asignado la ¿Cómo enfrentarse a un moderador anquilosado,
moderación de mi ponencia, desde la mesa en medio a un público escaso y desentendido y, por si fuera
del escenario, lo que mis ojos podían ver no era poco, también a la atenta mirada de dos perros de
precisamente agradable. Había apenas un puñado presa de un comité de organización? Eso es algo que,
de jóvenes estudiantes diseminados por el patio de en realidad, no tiene ningún secreto. Hay quienes
butacas, dormitando, ajenos a todo. En la parte alta del pontifican técnicas de captación de la atención, pero,
auditorio, además, dos hombres trajeados, tal vez del créanme, todo eso es envano. Sobrevivir a algo así
comité de organización —por las caras de detective en depende sólo del amor propio. Para mí, pasa por tres
decadencia, digo—, observaban todo con indiferencia. puntos fundamentales. Puntos que, a estas alturas
En general, tristeza y absoluta falta de interés en de mi carrera, he terminado por establecer como
mi persona, que ahora, cargada de frustración, era normativa, como pauta de reacción inamovible:
diminuta, se encaramaba a la mesa como un niño al 1. Agachar la cabeza.
que le colgaran los pies de la silla. Un ambiente idóneo 2. Vomitarla información: toda, correcta.
para un relato en el que un conferenciante tuviera 3. No sucumbir a la tentación de mirar a
que hablar acerca del concepto de la angustia, pero nadie a la cara.

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Papeles Náufragos

El último es el más importante. Un bostezo, No es que levantara la vista de los apuntes para
un rostro inexpresivo, unos ojos cerrados, y sentir cerciorarme, pero esas cosas se perciben. Desde fuera,
cómo todo se muere de frío por dentro. El público la situación debía guardar un patetismo asfixiante.
universitario es difícil. Recompensas académicas, Pero no me pagaban por hacer conferencias
nula curiosidad. interesantes, sino por hablar de aquello en lo que se
—A continuación: La angustia como forma de supone que era un experto, y eso era lo que estaba
decodificación del mundo. Ponente: Manuel Zavala. haciendo. Lo pensé así y apacigüé mi conciencia.
Duración: quince minutos. De hecho, en los límites de ese microcosmos infernal
Dos, tres, cuatro aplausos tímidos, discordantes. de quince minutos —unos límites que mutaban el
Las palabras del profesor retumbaron en el auditorio significado último de las cosas, que creaban juicios
como si hubiesen esquivado todos los cuerpos, de valor paralelos— se puede decir que la cosa
todas las mentes. No me importó. Como me había marchaba bastante bien. Las palabras salían de mi
propuesto, agaché la cabeza y comencé a leer de mis boca sin pasión, pero eran acertadas, y la sensación
cuartillas sin mirar a nadie. Escuchaba mis palabras, de que ir dejándolas atrás era acercarse al final se
pero no las procesaba. Sé que comencé hablando hacía placentera. Sin embargo, la paz es mentira.
de algunos autores que habían tratado el tema de la Lo ha constatado la historia y se cansó de repetirlo
angustia con maestría u originalidad, especialmente Shakespeare.
de algunos autores cristianos. Recuerdo que hablé de Imagino que fue una de esas reacciones
Von Balthasar y de Unamuno, y que también comenté impulsivas, casi un tic, pero, contra mis propias reglas,
algo de Los demonios, de Dostoievski. Señalé las levanté la vista al auditorio. Fue apenas un segundo.
diferencias filosóficas y psicológicas entre la angustia Menos, quizás, aunque tiempo suficiente para ver. La
de Nietzsche y la de Hölderlin, que son idóneas a la imagen fue como mirar de soslayo una fotografía, o,
hora de esclarecer algunos conceptos fundamentales, más bien, como recordarla vagamente. Al principio
aunque lo hice con tono monocorde y apenas seguí hablando, continué citando autores, pero luego
escuchándome. Leí en mis apuntes las explicaciones me fue ineludible. Lo había visto, no podía hacer
en torno al concepto del epojé, pero saltándome los simplemente como si nada. Además, los hombres
comentarios graciosos que llevaba preparados desde trajeados podían informar al comité si yo no me
siempre. No se los merecían. Recuerdo haberme encargaba del asunto. Volví a levantar la vista. Ahí
escuchado hablando de la angustia como experiencia estaba, no habían sido imaginaciones mías. Era un
límite en Jaspers frente a la angustia como embrión hombre joven, de unos treinta años, que levantaba la
en Heidegger. Luego algo de literatura. Ionesco, mano con una ansiedad que limitaba con la mofa.
Beckett, Sartre: los soldados de la nada. Era la misma ¿De dónde había salido? Al principio pensé que
conferencia que había pronunciado unos meses antes sería una pregunta pactada, una de esas intervenciones
en otro congreso, nada menos que en Milán, sólo que se utilizan para sazonar o reconducir conferencias.
que sin chistes, sin pausas teatrales ni manejo de los Luego me dije que no podía ser, que nunca se hubieran
tiempos, una conferencia que, en conjunto, trataba de preocupado por una ponencia fijada para el mediodía.
transmitir la idea de que la angustia es nada más que No, aquello era distinto. Ese hombre debía ser un
la intensificación de la conciencia, la radicalización alumno aburrido, un alumno pasado de edad con
perceptiva y nunca, nunca una patología, como ganas de estimular el ambiente. Era lo que me faltaba,
algunos han tratado de demostrar. que de entre toda la caterva de zombis adormecidos
Eso hacía, sólo que allí nadie me escuchaba. uno de ellos se rebelara y terminara alargando más de

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Papeles Nàufragos

la cuenta toda esa absurda pantomima. mentido. Es usted un mentiroso.


Detuve la lectura y se hizo un silencio. Ni El hombre me miraba fijamente a los ojos, sin
siquiera ante la incógnita de una mano levantada pestañear, y parecía de verdad indignado. Tenía que
reaccionó el auditorio. Apenas alguno que miró un actuar. No reaccionar ante un insulto directo era como
momento a los dos lados y luego, con indolencia, volvió estar desnudo en el patio del colegio. Sin embargo, sólo
a su letargo. Sólo ahora, con el silencio, me di cuenta fui capaz de sonreír, no se me ocurrió hacer otra cosa.
de lo verdaderamente aburrida que estaba siendo mi —¿De qué se ríe? ¿Le parece lógico no hablar de
intervención. Kierkegaard en una conferencia sobre la angustia? ¿A
Entonces miré al hombre de la mano levantada qué coño viene Hölderlin?
con apatía y luego, con un leve gesto, le di la palabra. Los dos hombres de traje, desde las alturas,
—¿Y qué pasa con Kierkegaard?— preguntó. observaban todo sin mudar su rictus de piedra.
No comprendí. Desesperado, haciendo una paupérrima lectura de
—¿Cómo? la situación, seguí abocándome a lo inútil y traté de
—Sí, usted se llena la boca nombrando autores, recordar algo más de El concepto de la angustia,
pero aún no nos ha dicho nada de Kierkegaard. ¿Qué todavía con la ingenua esperanza de hacerles creer
pasa? ¿No lo conoce? que iba a hablar de eso desde el principio. Pensé en
Tenía razón, ni siquiera lo había nombrado. Aún lo que decía el filósofo danés, en aquello de que el
así, la pregunta hirió mi orgullo porque tuvo carácter hombre particular, cada uno por su cuenta, era el
de reto. que introducía el pecado en el mundo y no, como se
—Todavía no hemos llegado a esa parte — explicaba a los niños, un Adán, un hombre primero.
mentí. Enseguida traté de recordar a Kierkegaard, Sí, eso siempre me había gustado, el llamar aflicción
repasar mentalmente El concepto de la angustia, todas estética a la concesión de la responsabilidad del mal a
las frases que en su momento marqué con lápiz, en un solo hombre antes que nosotros.
esa primera lectura allá por mis años de universidad. —¿Se ha quedado mudo?
La angustia es la realidad de la libertad en cuanto a ¿Quién había preguntado eso? No había sido
posibilidad frente a la posibilidad, eso era. Respiré el causante de la discordia, porque él aún me miraba
tranquilo, me acordaba. inmóvil, callado. La voz había venido de la izquierda,
—No, miente. Usted no iba a hablar de de alguna de las butacas más escoradas. Sí, seguro, las
Kierkegaard. cabezas de los demás estudiantes se giraron hacia allí
De ese momento preciso, junto al cosquilleo con un movimiento veloz y perfecto, pero no podía
en la nuca y la sensación de caída al vacío, recuerdo, distinguir a quién miraban.
especialmente, el crujir de butacas de los estudiantes —¡Se ha quedado mudo!
acomodándose en sus asientos. Ahora todos abrían Esta vez fue una voz de mujer, al otro lado. Eran
grandes los ojos, miraban atentos, esperaban fuego. ellos, los estudiantes: estaban imprecándome.
Me dio tiempo a pensar en lo desagradables que me —¡No sabe nada!
habían resultado siempre ese tipo de universitarios. —Diez minutos aquí, durmiéndonos, y ni
Muchos eran así, alimañas dormidas, expectantes, siquiera nos hablas de Kierkegaard.
seres que tan sólo ante la desgracia consumada Por un momento me mareé y la situación me fue
conseguían despertar. falsa. Las voces llegaban de todas partes, y ni siquiera
—¿Disculpe? me daba tiempo a comprenderlas.
—Que no iba a hablar de Kierkegaard. Me ha —¡Mentiroso!

110 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


Papeles Nàufragos
Naúfragos

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 111 •


Papeles Náufragos

¿Qué estaba ocurriendo? Eran reclamos existiera. Estaba solo.


firmes, algo exaltados. Sólo entonces supe que era —¡Estafador! ¡Mentiroso!
absurdo seguir repasando a Kierkegaard. Me sentí —¡Ni siquiera sabes quién es Kierkegaard!
un estúpido, porque lo cierto es que era evidente que Dos estudiantes estaban descendiendo las
la conferencia estaba perdida desde el primer insulto. escaleras centrales del pequeño teatro, lentamente,
En apenas unos segundos, de manera absurda, se encolerizados y con la clara intención de llegar
me había ido completamente de las manos. ¿Qué les hasta mí. A la derecha, también, completamente
ocurría a esos jóvenes? Desperdigados por el patio enajenada, la misma chica que antes se había
de butacas, cada uno desde su sitio, parecían haber quejado de mi silencio trataba ahora de arrancar su
encontrado una manera de descargar sus frustraciones butaca violentamente. Además: gritos, acusaciones,
en mí. Era grotesco. Al principio pensé que no sería agravios. Una risa de dibujo animado desde alguna
más que vandalismo intelectual, un ya que estamos butaca perdida en la oscuridad, un grito de histeria,
aquí, vamos a reírnos de este hombre insoportable. blasfemias. De repente, todo fue tan ilógico que tuve
Sí, pensé que sería sólo un divertimento descarnado. que comenzar a creerlo. Lo que antes había sido
De hecho, estuve a punto de levantarme y salir de la desconcierto ahora se presentaba como un monstruo
sala (no sin antes despedirme de los del comité con un agigantado que vomitaba realidad. Aquello estaba
gesto de resignación), pero cuando algunos estudiantes sucediendo aquí, ahora: una serie de personas que
comenzaron a levantarse de sus asientos, a alzar los me odiaban y que querían, necesitaban más bien,
dedos para acompañar sus gritos, a ponerse realmente demostrarlo. Sentí el desamparo del niño solo al que
agresivos, la incredulidad me paralizó. Se estaban se le abalanza un perro en medio de la calle. Entonces
volviendo locos. observé la escasa distancia que les faltaba a los dos
—La cosa se le complica, compañero — estudiantes para llegar hasta el escenario y quise
comentó, con calma, el moderador. Me habló sin dejar correr. No quise, corrí, sólo que algo bajo la mesa me
de mirar a los estudiantes. lo impidió. Al intentar arrancar, fue como si las piernas
Fue entonces cuando las cosas se pusieron se me hubiesen hundidobajo el suelo, entre el cemento.
realmente feas. Apenas estaba recobrándome Miré hacia abajo con el corazón golpeándome el
del mareo, tratando de situarme en posición de pecho brutalmente. No lo podía creer. El profesor,
comprender, siendo capaz de fijar los ojos en aquella tirado en el suelo, se abrazaba a mis piernas como un
gente enardecida, cuando algo me golpeó en la cabeza, desesperado. Probé a gritarle, pero de mi boca apenas
un proyectil. No me dolió demasiado, pero incluso salió un aliento. Me sacudí en vano, gemí en vano, recé
dentro de ese estado de estupefacción en que me en vano. Me tenía inmovilizado por completo. Levanté
encontraba me sentí humillado. Creo que fue un libro la vista: los dos jóvenes estaban subiendo a la tarima y
de tapas blandas, y que me lo había tirado alguien apenas nos separaban unos metros. Sólo supe mirarlos
desde las butacas más altas. Aproveché para mirar a con desesperación y miedo, implorante. Para entonces
los dos hombres de traje, pero ninguno parecía tener ya estaba llorando y nada más atiné a cerrar los ojos
la intención de hacer nada. En mi confusión, me dio con fuerza. Esperar es terrible. Sentí un golpe, dos,
por pensar que quizás fuesen maniquíes, porque, en tres, una tolvanera insufrible. Los impactos eran en
el fondo, nunca los había visto mover un solo músculo la cabeza, en la cara y en la espalda. Además, el bulto
de la cara. Luego me volví hacia el moderador, pero aferrado a mis pies gritaba azuzado por una especie
continuó mirando al patio de butacas como si yo no de posesión demoníaca. Por todas partes escuchaba

112 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


Papeles Náufragos

insultos. Me acusaban de mentiroso, de embaucador,


de ignorante. Para mí no había alrededor, todo era
aturdimiento y desorientación. ¿Estaba muerto? No,
aún no, no podía morir: ellos eran estudiantes. Noté
que me caían salivazos y papeles. Después noté, como
un milagro inesperado, que no notaba nada, que todo
había cesado.
Advertí flujo de gente. Tenía miedo de que
volvieran a pegarme y no abrí los ojos. Hace años que
no rezaba y, por segunda vez, recé. Es llamativo lo que
un hombre puede pensar en determinadas situaciones.
Yo recordé el primer día que mi padre me llevó a ver
un partido de fútbol y la última vez que una mujer me
besó la frente.
¿Qué pasaría ahora? Nada, que se marcharían
sólo eso.
Hecho un ovillo en el suelo, magullado,
destruido, podía escuchar los pasos de los estudiantes
marcharse como habían venido.Sólo abrí los ojos
minutos después de la golpiza, cuando no percibí
más ruidos y la sala estaba cerrada y a oscuras. Veía
borroso desde ahí abajo, pero me pareció que los dos
hombres trajeados aún permanecían en sus butacas,
perdiéndose en el negro. No tuve fuerzas ni quise
comprobarlo. Sencillamente me dejé seducir por las
formas iridiscentes que se fundían en el reverso de mis
párpados. Un rato después, emprendí la incorporación.
Me dolía todo el cuerpo, pero ayudándome de la mesa,
gimiendo levemente y maldiciendo conseguí ponerme
de pie. Lento y pesado, sin mirar al patio de butacas
ni un solo instante, caminé hasta la salida tratando de
no tropezar con nada en la penumbra. No pensé en lo
que acababa de ocurrir, en la dimensión del agravio,
en las consecuencias. No imaginé represalias, no me
compadecí de mí mismo. No aborrecí al ser humano
ni sucumbí a la rabia. En el camino hasta la salida, que
fue como flotar, sólo me juré que la próxima vez que
tuviera que hablar de la angustia no iba a olvidarme Ω
de Kierkegaard.

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 113 •


114 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII Germán Dotta
PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 115 •
PINCELES EN LA PALETA

Anna Masini. Milán. Dibuja,


escribe, toca, mira, observa,
saca fotografìas. Huele, rasca,
recorta, pega, arranca, encola,
rasguea, improvisa, experimenta.
Sean lápices, notas, figuras o
pensamientos... es la imaginación
la que habla a través de los dedos,
a través de la materia.
Cristina Forts. Barcelona.
annamasini@revistaperiplo.com
Ilustradora y diseñadora. Habría
querido ser veterinaria pero se
demaya cuando ve sangre. Le
gusta la música, los ukeleles, los
¿Qué son los Audiotrayectos? Nada más yáticos, nadalosmenos
pintauñas, los viajes
que la
largos en coche, los frigopié, el
transmisión oral de los textos literarios publicados
amor y lasen la revista.
mañanas de verano.
Todos ellos se convierten en literatura vociferada. La oralidad
cristinaforts@revistaperiplo.com
nos permite narrar, producir, sentir por medio de la voz, seguir
conquistando canales sensitivos, hablar con los oídos. Con los
audiotrayectos volvemos a los orígenes, a las fuentes, a jugar a
ser juglares otra vez.

Redacción a cargo de Dirección


Cristina General
Carmona. Madrid,
direcciongeneral@revistaperiplo.com
1987. Diseñadora gráfica,
actualmente estudia Bellas Artes
en la USAL. Su trabajo se centra
en la ilustración y la fotografía.
A través de sus dibujos evoca
en el espectador el recuerdo de Daniela Tieni. Roma. Se
Annalisa Bollini. Turin, 1984. lo que considera experiencias graduó en Escenografía e hizo
Se licenció en Historia del Arte comunes, sensaciones que alguna un máster en Artiterapia en la
por la Universidad de Turín antes vez nos han rozado. Recurre a Universidad Roma Tre. Asistió a
de decidir estudiar ilustración en Encuéntralo
un lenguaje en nuestro
figurativo en elsitio
que webcursos de ilustración con Chiara
introducegratis
el European Institute of Designy suscríbete elementos que generan
a través de iTunes
Rapaccini, Chiara Carrer,
(IED). Realizó una estancia en extrañamiento para así retomar Henning Wagenbreth e Javier
el Milwaukee Institute of Art la consciencia de lo olvidado. Zabala. Participa en numerosas
and Design (MIAD) en Estados Sus personajes sirven como exposiciones; ha sido seleccionada
Unidos. Después hizo un curso espejos en los que proyectar esas para el catálogo y la muestra
en Diseño Web y Multimedial inquietudes. Con la fotografía trata Ilustrarte 2009. Colabora con la
Graphic. Ilustró su primer libro de encontrar nuevas realidades en rivista Giudizio Universale e Alice
Histoires de fetes d’ici et d’ailleurs el entorno cotidiano, tendiendo Baum.
con Flies France editions. Sus a la abstracción, a modificar el Publica
trabajos han sido seleccionados significado de los objetos y a la en 2010
para Ilustrarte 2012. alteración de la lógica asociada a su primer
ellos. fanzine
annalisabollini@revistaperiplo.com
cristinacarmona@revistaperiplo.com Forte mi
chiama
con Teiera,
editorial

116 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


Pincel: ANNA M ASINI PINCELES EN LA PALETA

Alejandra Fernández Amalia Mora. San Benedetto Anna Masini. Milán. Dibuja,
Mingorance. Madrid. del Tronto, Italia, 1982. Graduada escribe, toca, mira, observa,
Ilustradora de sueños. Espíritu en pintura en la Academia de saca fotografìas. Huele, rasca,
autodidacta y coleccionista de Bellas Artes de Bolonia, desde recorta, pega, arranca, encola,
imágenes. Andalucía le mostró los donde trabajo, esta inagotable rasguea, improvisa, experimenta.
colores, las texturas y los aromas a ilustradora con su peculiar mirada Sean lápices, notas, figuras o
cuento y desde entonces desarrolla claroscura ha expuesto con artista pensamientos... es la imaginación
su faceta más creativa ilustrando como Davide Rondoni o Daniela la que habla a través de los dedos,
palabras. Tieni en galerías colectivas por a través de la materia.
toda Italia; ha colaborado en
alejandrafernandez@revistaperiplo.com annamasini@revistaperiplo.com
publicaciones como Bologna Dei
Musei, Rockit, Lo Straniero, Watt
Magazine, Pastiche magazine,
BeeSoft o PetitNoir, y ahora se
suma a la plantilla de de Periplo.
amaliamora@revistaperiplo.com
PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 117 •
PINCELES EN LA PALETA

Eva Casanova. Barcelona. Gonzalo Aguirre Martínez. Giada Ricci. Entre Riccione y
Su trayectoria artística ha Pando, Uruguay. Artesano. Roma. Dibuja desde siempre y es
ido evolucionando siguiendo Juega a ser fotógrafo y diseñador. ilustradora desde hace un par de
principalmente un recorrido Escondido detrás de su cámara, años . Cuando dibuja no puede
autodidacta, aunque también ha captura imágenes cotidianas faltar la música y su gato. Ama los
asistido a talleres y cursos de arte e llenas de ironía y acidez. Su libros, los esmaltes de colores, uno
ilustración. Debido a su potencial, particular sentido del humor al lado del otro, el blanco, el gris y
el collage siempre ha ejercido llena sus fotos de un doble sentido cocinar ragú. Le gusta sentir en el
en ella una gran atracción, ya donde lo trágico se vuelve cómico, aire que la primavera va llegando
que le gusta utilizar toda clase lo cómico se vuelve trágico y y es sumamente curiosa. Giada
de materiales y técnicas en sus viceversa se vuelve ambos. ha encontrado en la ilustración
obras. Eva crea personajes y gonzaloaguirre@revistaperiplo. un mundo fantástico, un mundo
situaciones que generan emociones com aparte, suyo.
cálidas, pensamientos o dudas giadaricci@revistaperiplo.com
inquietantes. Le fascina el retrato
por encima de todo.
evacasanova@revistaperiplo.com

Jenny Castellanos. Barcelona.


Vivaz en sus creaciones, combina
a la perfección desde el diseño
gráfico hasta la pintura al óleo.
El poder de la imaginación al
mando para darnos a conocear un
Itsaso Arizkuren. Pamplona,
universo de colores y formas donde
1992. Un atardecer fue lo que
realidad y sueño se funden para
hizo falta para que la fotografía
dar lugar a sus ilustraciones.
se convirtiera en epicentro de su
actividad artística. La expresión jennycastellanos@revistaperiplo.com
mediante colores, formas, texturas
y encuadres, bajo la convicción de Julieta Piaggio. Buenos Aires.
la psicología que subyace en estos Curiosa, amante de la pintura,
conceptos. Tras dieciocho años en la música y lo cotidiano, pixela
Pamplona, emigra a Barcelona, realidades por Buenos Aires. No
donde estudia Comunicación teme buscar cielos a lo Magritte y
Audiovisual. caer a un pozo por eso: buscar lo
itsasoarizkuren@revistaperiplo.com bello y simple no es ridículo.
julietapiaggio@revistaperiplo.com

118 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


PINCELES EN LA PALETA

Krystel Cárdenas. Guayaquil- Laura Picallo. Bilbao, 1991.


Lely Do Nascimento. Foz de
Ecuador. Estudió Arquitectura en El dibujo se ha convertido en
Iguaçu, Brasil. Inició su carrera
su ciudad de origen, sin embargo, un elemento más de sí misma.
profesional al mismo tiempo
su encanto por el dibujo la llevó a No hay día en el que no tome
que ingresó en un grupo de
Barcelona en el 2011 donde cursó un lápiz y acabe garabateando
investigación sobre animación.
un posgrado en Ilustración. Desde algún personaje para el cómic que
Antes dibujaba como amateur.
ese entonces sus manos no han nunca hará o algún paisaje en el
Actualmente es ilustrador de
parado de buscar esa línea sensible que nadie se acabará perdiendo,
historias, explorador del arte
y los pequeños y obsesivos detalles porque las líneas grises sobre
en viñetas, buscando siempre
que caracterizan sus ilustraciones. el papel la completan. Estudia
nuevas técnicas para mejorar
Es posible encontrarla con una Comunicación Audiovisual en
la concretización de trabajos
libreta y un lápiz desgastado en Barcelona y combina su pasión por
innovadores y creativos.
alguna cafetería de Barcelona, el cine de animación con el amor
dibujando la sombra de la por el dibujo. lelydonascimento@revistaperiplo.com
azucarera y numerando con letra laurapicallo@revistaperiplo.com
diminuta el papel.
krystelcardenas@revistaperiplo.com

Sara Lew. Argentina, 1974.


Reside en España. Si la buscan, Germán Dotta. Montevideo,
seguramente la encuentren cerquita 1982. De pequeña estatura,
del mar, entre pinceles y plumas, cresta, queriendo ser Stefan
entre teclado y ratón. Para ella la Sagmeister, diseñador todo el día,
escritura y el dibujo se acompañan, ilustrador, creativo de agencia y
forman parte de un mismo proceso docente, busca salirse de todos los
creativo: una palabra inspira a la parámetros y hacer lo que le gusta
siguiente, como un trazo inspira Sara Stefanini. Sessa, Suiza. en busca de cuestionar y provocar
al otro. Publica sus desvaríos en su Ilustradora y diseñadora gráfica, al observador.
blog Microrrelatos Ilustrados. vive en Svizzera. Le encantan las germandotta@revistaperiplo.com
tazas y las sillas pero su primer amor
es su perro salchicha, Héctor. Lee y
escucha todo lo que encuentra. Le
gusta diseñar por las mañanas con
café y es adicta a Youtube.
sarastefanini@revistaperiplo.com

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 119 •


TRIPULACIÓN Pincel: Daniela Tieni

Tripulación

Ángel Saiz. Historiador y crítico Beatriz Arribas. Madrid, Carolina Arrieta. Zaragoza.
de arte vallisoletano. Nómada 1988. Una vida siempre ligada Ella atraviesa las fronteras de la
y desarraigado. Conversador a los lápices, las imágenes y la aduana y la locura con inusitada
pausado y enemigo de la perfección. creatividad. Estudió Bellas Artes insistencia. Le obsesionan la
Cuando empezó a perder el norte en la UCM y fue al poco tiempo fugacidad, el fútbol, la cocina
decidió refugiarse en él para vivir de comenzar cuando empezó a y le inquietan como a nadie los
hipnotizado con el vaivén de las sentir curiosidad por el diseño. rizadores de pestañas. Aprendió a
olas. Es un buscador de musas, ya Una curiosidad que fue creciendo mezclar vinagre e incertidumbre
que su amor por el arte nunca fue hasta convertirse en pasión. Hoy y aliña de interrogaciones las
correspondido. Ángel pertenece en día, y tras haber cursado un superficies blancas. La realidad
al Consejo Editorial de esta máster en Diseño Gráfico, en su se la come viva mientras duerme.
publicación de la que es, además, vocabulario predominan palabras Carol selecciona las brevedades de
miembro fundador y en la que está como palo seco, rgb, pantone, Microtrayectos.
a cargo de las secciones Síndrome html...
de Stendhal y Actualizarte. carolinaarrieta@revistaperiplo.
También sostiene a flote el blog de beatrizarribas@revistaperiplo.com com
historia y crítica de arte La derrota
de Samotracia.
angelsaiz@revistaperiplo.com

120 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


TRIPULACIÓN

Cristina Aguilar. Madrid, Enrique Sánchez Zapatero.


1985. Estudió Musicología Salamanca, 1985. Técnico de
e Historia del Arte en la Sonido por el Centro de Estudios
Universidad Complutense de del Vídeo en Madrid y Licenciado
Madrid, donde actualmente en Historia por la Universidad de
disfruta –de y con– una beca para Salamanca. Melómano confeso,
realizar su tesis doctoral. Dirige la Daniel Ruiz. Mexicali, 1986. amigo de los libros… Como diría
Revista de Musicología Síneris, y Comunicólogo y defensor de Josele Santiago: «Delante de ti
es aficionada a la caza de comas las causas perdidas. Pianista hay un tipo de lo más corriente».
en cursiva. Está a cargo de la esporádico y lector de la línea En sus ratos libres, Kike ajusta los
sección más sonora de esta tropa. sofisticada que frecuenta el coñac. niveles de ruido blanco producidos
Añora y reinventa el siglo XVIII de puerto a puerto.
cristinaaguilar@revistaperiplo.
com y su iPod parece estar atrapado enriquesanchezzapatero@revistaperiplo.
en los noventa. Escritor lento pero com
apasionado, atento siempre a los
pequeños detalles que a menudo se
olvidan. Daniel lidera Legados, la
sección biográfica más apasionada
de Periplo.
danielruiz@revistaperiplo.com

Helena Alonso Iván Méndez González.


García de Rivera. La Laguna, España.
Madrid,1983. Licenciado en Filología
Licenciada en Hispánica por la
Historia por Universidad de La
la Universidad Laguna. Ha publicado en
Autónoma de Revista de Occidente, en la
Madrid; máster en revista Ínsula, así como en
Historia y Ciencias de la Can Mayor. Su poesía explora
Antigüedad y Estudios la reflexión sobre las reacciones de la mente y del
Medievales Hispánicos por la misma cuerpo humanos ante el problema de los miembros
institución; doctoranda incansable y fantasmas: personas que han perdido una parte
vocacional conservadora del Legado de su cuerpo, pero el cerebro sigue considerando
y la Tradición clásicas en el Medievo que allí no falta nada. Esto le permite pensar de
y época moderna... La Historia nuevo la poética del silencio, pues los místicos
es un continuum que no se puede han sido actualizados como seres con severas
dividir, todo tiene que ver con todo, psicopatologías: todo poeta que se precie lo es, pero
y su cerebro está aquí, despierto, aprende a camuflarlo. También está a cargo de la
para absorver la mayor cantidad de sección más elevada de este barco: la Gavia.
información posible y alimentar su
ansia de saber y de entender. ivanmendez@revistaperiplo.com
helenaalonso@revistaperiplo.com

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 121 •


TRIPULACIÓN

Nerea Oreja. Pamplona,


1989. Licenciada en Filología
Joserra Ortiz. San Luis
Hispánica. Actualmente
Potosí, México, 1981. Es
profundiza en sus conocimientos
doctor en estudios hispánicos
sobre Teoría de la Literatura y
por la Universidad de Brown,
Literatura Comparada, interesada
donde escribió una tesis sobre
especialmente en la óptica
el corridismo hagiográfico en
comparatista del análisis que
el triángulo dorado del narco
descubre la relación existente entre
mexicano. En 2011 publicó su
las diversas artes, así como en la
primer libro de cuentos, Los días
línea sociocultural de los estudios
con Mona (FETA) y, además de
literarios. Cinéfila lírica de esta
Periplo, forma parte del equipo
casa de múltiples pantallas, Nerea
de Los perros del alba. Dirige el
es la Redactora de Cine-en-rama.
proyecto de difusión «Jornadas
de detectives y astronautas» y su nereaoreja@revistaperiplo.com
revista, Cuaderno rojo estelar.
joserraortiz@revistaperiplo.com María Fernanda
Iwasaki. Lima,
1988. Sevillana de
andar por casa y japonesa
con los amigos. Para darle
sentido a su vida decidió licenciarse
en Interpretación Textual por la
Real Escuela Superior de Arte
Dramático de Madrid, hacer un
máster de Literatura Española e
Hispanoamericana en la Universidad
de Salamanca y trasladarse a vivir a
Berlín. Le gusta el orden, pero en su
sitio: el equilibrio en la cuerda floja,
la tierra en una maceta. Fernanda
está al frente de la sección más
dramática del barco.
fernandaiwasaki@revistaperiplo.com

Sara Requero. Madrid. 1987. Gran amante del cine que quiso
convertir su afición en profesión y acabó licenciándose en Comunicación
Audiovisual. Sus ansias de organizar y controlarlo todo la llevaron a
especializarse en la rama de Producción Audiovisual, pero al final su
interés por las nuevas tecnologías y su incapacidad de parar de hablar
cuando le gusta un tema, la llevaron por esta nueva profesión de la
Comunicación Online. Es adicta a su smartphone.
sararequero@revistaperiplo.com

122 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII


TRIPULACIÓN

Sofía de Andrés Paradinas. Salamanca, 1985. Licenciada


en Filología Hispánica y Filología Inglesa (USAL) y Máster
de Edición Editorial (UAM). Contradictoria por naturaleza
y viajera por necesidad, no acaba de encontrar su mundo
salvo cuando se sienta frente a un libro, lápiz rojo en mano.
sofiadeandres@revistaperiplo.com

Violeta Gomis. Madrid. Filóloga. Veintitantos.


Apasionada de las palabras, las islas Cícladas, la cocina y
la naturaleza. Le encanta viajar, especialmente a lugares
con yacimientos arqueológicos en los que poder perderse
entre inscripciones griegas. Comprometida con la sociedad,
siempre encuentra el modo de relacionar el mundo antiguo
con la actualidad.
violetagomis@revistaperiplo.com

Yanire Fernández.
Víctor Bermúdez. Valladolid 1987. De
Humanista breve, teórico pequeña tuvo prohibido
del té, la luz, la convicción tocar la cámara familiar,
humana y otras vicisitudes quizás por eso se
similares. Ha crecido en acabaría convirtiendo
Mexicali y se ilustra en en una pequeña obsesión
Salamanca, donde el autor inconsciente, que volvió
pulveriza fotones y aprende sobre florecer a los 17 años. Comenzó
los vicios, la avaricia y el fervor vacacional. su aprendizaje artístico realizando el
Entre las vehemencias impuestas por el Bachillerato en la Escuela de Arte de
invierno y el ejército femenino, el joven Valladolid, en ese tiempo se enamoró del
poeta encuentra tiempo para sujetar el lenguaje y los medios audiovisuales. De
timón de la Revista Periplo, garabatear este modo siguió su formación estudiando
una tesis sobre ciencia y poesía, traducir a dos años de fotografía y video, así
Lorand Gaspar y Bernard Noël, olfatear como Arte digital en CEV (Madrid) de
los versos de su primer poemario (Del mano de la fotógrafa Sandra Sue. En su
electrón el ámbar) y planear tácticas bélicas obra fotográfica no falta la búsqueda y
en la pista de tenis. Sostiene el blog The experimentación, consideradas la base de
light passenger. su desarrollo personal y las claves para su
evolución artística
victorbermudez@revistaperiplo.com
yanirefernandez@revistaperiplo.com

PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII • 123 •


Equipo de Ilustr ación Diseño Editorial
Beatriz Arribas
Alejandr a Fernández
Amalia Mor a
Comunicación On-line
Sar a Requero
Anna Masini
Anna Grimal Audiotr ayectos
Annalisa Bollini Enrique Sánchez Zapatero
Cristina Carmona Saucedo Víctor Bermúdez
Cristina Forts
Corrección Gener al
Daniela Tieni
Sofía de Andrés Par adinas
Eva Casanova
Germán Dotta Redacción
Giada Ricci Ángel Saiz
Gonzalo Aguirre Carolina Arrieta
Cristina Aguilar
Itsaso Arizkuren
Daniel Ruíz
Jenny Castellanos Helena Alonso
Julieta Piaggio Iván Méndez González
Krystel Cárdenas Joserr a Ortiz
Laur a Picallo José Agustín Haya de la Torre
María Fernanda Iwasaki
Lely Do Nacimento
Nerea Oreja
Luis Paredes
Violeta Gomis
MAR AMPLE Víctor Bermúdez
NURIA BONO Yanire Fer ández
Sar a Lew
Sar a Stefanini
Consejo editorial
Ángel Saiz
Carolina Arrieta
Violeta Gomis
Víctor Bermúdez

P
dirección gener al
Víctor Bermúdez

Periplo, revista bimestr al


ISSN 1989-8924
C/San Ger ardo 3,
Salamanca, España
tel.: 923 060 774

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124 • PERIPLO • Agosto 2013 • Vol. XXII