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ESCUELA CONJUNTA DE LAS PROGRAMA DE ANALISTAS DE INTELIGENCIA

FUERZAS ARMADAS CONJUNTA

INGENIERÍA DE LA CONFUSIÓN
Olavo de Carvalho
Diário do Comércio do Brasil(editorial)

El sicólogo ruso Iván Pavlov (1849 - 1936) demostró que la estimulación


contradictoria es la manera más rápida y eficiente de romper las defensas
sicológicas de un individuo (o de un puñado de ellos), reduciéndolo a un estado
de credulidad devota en que él aceptará como naturales y ciertos los comandos
más absurdos, las opiniones más incongruentes.

Ella funciona de manera casi infalible, aunque los estímulos sean de orden
puramente cognitiva y sin gran alarde emocional (frases contradictorias dichas
en una secuencia camuflada, de modo a crear una confusión subconsciente).
Pero está claro que funciona mucho más si el sujeto fuere sometido al impacto
de emociones contradictorias fuertes lo bastante para crear rápidamente un
estado de incomodidad sicológica intolerable. Esa misma incomodidad sirve de
camuflaje, pues la víctima no tiene tiempo de averiguar que la contradicción
viene de la fuente, y no de su propio interior, de modo que al estado de
aflicción vienen a sumarse la culpa y la vergüenza. La reacción automática que
se sigue es la busca desesperada de un nuevo patrón de equilibrio, o sea, de
un sentimiento más amplio que parezca comportar en sí, en una síntesis
dialéctica, las dos emociones inicialmente vividas como contradictorias, y que a
la vez pueda aliviar el sentimiento de vergüenza que el individuo siente ante la
fuente estimuladora, que a esta altura él la toma como su observador crítico y
su juez.

El lector que examine con alguna atención el discurso izquierdista, verá que él
busca inspirar en el público, a la vez, el miedo y la compasión. Este dúo de
sentimientos no es contradictorio en sí, cuando cada uno de ellos se pone en
un plano distinto, como ocurre en la tragedia griega, donde los espectadores
sienten compasión por el héroe y miedo del engranaje cósmico que lo oprime.
Pero, si el objeto de temor y de compasión es el mismo, usted simplemente no
sabe cómo reaccionar y entra en un estado de “disonancia cognitiva” (término
del sicólogo Leon Festinger), a un paso de la atonía mental que predispone a
sometimiento pasivo.

Digo miedo y compasión, pero nunca se trata de emociones simples y


unívocas, y sí de dos tramas emocionales complejas que prenden la víctima a
la vez, volviendo-la incapaz de expresar verbalmente la situación y sofocando-
la en una atmósfera turbia de confusión e impotencia.

En la política revolucionaria, la estimulación contradictoria toma la forma de


atentados terroristas destinados a intimidar la población, acompañados,

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simultáneamente, de intensas campañas de sensibilización que muestran los


sufrimientos de los revolucionarios y de la población pobre que ellos
nominalmente representan. Las destrucciones de caseríos por el MST son un
ejemplo nítido: la clase atacada queda paralizada entre dos bloques de
sentimientos contradictorios – de un lado, el miedo, la rabia, el impulso de
reaccionar, de huir o de buscar protección; de otro, la compasión extorsionada,
la culpa, el impulso de pedirle perdón al agresor.

No es por coincidencia que la primera descripción científica de ese mecanismo


haya sido obra de un eminente sicólogo ruso: el empleo de la estimulación
contradictoria ya era una tradición en el movimiento revolucionario cuando Iván
Pavlov comenzó a investigar el tema justamente en los años en que se
preparaba la Revolución Rusa. Sus estudios fueron inmediatamente absorbidos
por el liderazgo comunista, que pasó a utilizarlos para elevar la manipulación
revolucionaria de la psique a alturas de una técnica de ingeniería social muy
precisa y eficiente, capacitada para operaciones de gran porte con notable
control de resultados.

En las últimas cuatro décadas, con la transición del movimiento revolucionario


de la antigua estructura jerárquica para la organización flexible en “redes”
informales con inmenso soporte financiero, el uso de la estimulación
contradictoria dejó de ser una exclusividad de los partidos comunistas y se
diseminó por toda suerte de organizaciones auxiliares – ONGs, empresas de
mass media, organismos internacionales, entidades culturales - cuya índole
revolucionaria no es declarada ex profeso , lo que vuelve el rastreo de la
estrategia unificada, por tras de todo, un problema muy complejo,
trascendiendo el horizonte de consciencia de los lideratos empresariales, de las
políticas usuales y requiriendo el concurso de estudiosos especializados. Por
regla general, los liberales y conservadores están enormemente desprovistos
para enfrentar la situación: se esfuerzan para conquistar el público mediante
argumentos lógicos en favor de la democracia y de la economía de mercado,
cuando el verdadero campo de batalla está situado muy abajo de eso, en una
zona obscura de pasiones irracionales administradas por el adversario con
todos los refinamientos de la racionalidad y de la ciencia.

En artículos venideros ilustraré el empleo de la estimulación contradictoria por


varios “movimientos sociales”: feminista, homosexualista, abortista, ateísta,
ecológico, etc.

Traducción: Victor Madera

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