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LA HIBRIDEZ GENÉRICA EN DOS OBRAS DE MANLIO ARGUETA UN DÍA EN LA VIDA

(1980) Y CUZCATLÁN DONDE BATE LA MAR DEL SUR (1986)

by

Ana Esmeralda Robles Penate

B.A, The University of British Columbia, 2012

A THESIS SUBMITED IN PARTIAL FULFILMENT OF

THE REQUIREMENTS FOR THE DEGREE OF

MASTER OF ARTS

in

THE FACULTY OF GRADUATE AND POSTDOCTORAL STUDIES

(Hispanic Studies)

THE UNIVERSITY OF BRITISH COLUMBIA

(Vancouver)

March 2015

© Ana Esmeralda Robles Penate, 2015


Abstract

The primary objective of this project is to problematize the literary genres used by the

Salvadorian author Manlio Argueta (El Salvador, 1935) in two of his texts. The primary texts

used are Un día en la vida (1980) and Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986). In both these

works the historical, social, political and cultural experiences of El Salvador are novelized

through the voice of testimony. Through a review of the testimonial theory and an analysis of the

text we observe that these life narratives experience a hybridization of genres, because through

an aesthetic and poetic language the author merges both a literary genre the novel and a genre

with a social commitment the testimonio. Through this fusion the author is not only able to

expose his own life experience but he is also able to give voice to the voiceless, and create a

more impactful narrative.

ii
Resumen

El objetivo primario de este proyecto es problematizar los géneros literarios utilizados por el

escritor salvadoreño Manlio Argueta (El Salvador, 1935) en dos de sus textos. Los textos

primarios utilizados son Un día en la vida (1980) y Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986).

En estas dos obras las experiencias históricas, sociales, políticas y culturales de El Salvador son

novelizadas mediante la voz testimonial. Mediante una revisión de la teoría testimonial y un

análisis de los textos observamos que estas narrativas de vida sufren una hibridación de géneros,

porque mediante la estética y la poesía el autor fusiona un género literario, la novela con un

género de compromiso social, el testimonio. Mediante esta fusión el autor no solo expone sus

propias experiencias de vida, sino que les da voz a los que no tienen voz y crea una narrativa más

impactante.

iii
Preface

This thesis is original, unpublished, independent work by the author.

Prefacio

Esta tesis es original, inédita, trabajo independiente del autor

iv
Table of Contents

Abstract .......................................................................................................................................... ii

Resumen ........................................................................................................................................ iii

Preface ........................................................................................................................................... iv

Table of Contents ...........................................................................................................................v

Agradecimientos ........................................................................................................................... vi

Dedicación .................................................................................................................................... vii

Introducción ...................................................................................................................................1

Capítulo 1: El género testimonial en América Latina ..............................................................11

Capítulo 2: Las estrategias narrativas de Un día en la vida de Manlio Argueta ....................29

Capítulo 3: Las tensiones genéricas en Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986) ..............52

Conclusión ....................................................................................................................................78

Bibliography .................................................................................................................................81

v
Agradecimientos

Quisiera primeramente agradecer a mi directora de tesis, la Dra. Alessandra Santos, por su guía,

orientación, tiempo, ánimo y consejos que me ayudaron a realizar este trabajo, sin los cuales no

hubiera podido llegar a su término. También expresar mi gratitud a los otros miembros de mi

comité el Dr. Raúl Álvarez, y la Dra. Kim Beauchesne, por sus muy oportunas y significativas

sugerencias y recomendaciones, que ayudaron a realizar mi trabajo. También quisiera agradecer

a mi asesor de postgrado el Dr. Ralph Sarkonak por sus muy oportunos consejos. Y finalmente a

los profesores y compañeros que con cariño me apoyaron en el trascurso de estos años.

vi
Dedicación

A Jehová Dios y a mis padres, Miguel Robles y Ana Peñate por su dedicación, cuidados y cariño

que han sido la fuerza y el apoyo que me ha permitido llegar hasta aquí.

vii
Introducción

Manlio Argueta (1935) es un escritor y poeta salvadoreño que nació en “San Miguel

ciudad principal del oriente salvadoreño, el 24 de noviembre de 1935. Sus padres fueron Adelina

Argueta y Julio Cañas” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 14). En su novela biográfica El Siglo

de o(g)ro (1997), Manlio Argueta nos expone a su niñez que, aunque tuvo limitaciones

económicas, también estuvo llena de aventuras, fantasías y alegrías. Manlio Argueta no tuvo una

estrecha relación con su padre, ya que murió unos años después de conocerlo (Craft, Astaldsson

and Rodríguez 14). Por esta situación, Adelina Argueta lo crío como madre soltera. Él junto con

sus hermanos vivió con la familia de su madre, la cual tenía una gran influencia femenina, ya que

la mayoría de los integrantes eran mujeres. Para poder proveer a la familia:

[…] las mujeres hacían ropa para vender a los campesinos que vivían en las

faldas del volcán Chaparrastique… por eso, Argueta tuvo en su infancia todas las

privaciones de un niño pobre… [Y] la etapa infantil de Argueta se encuentra más ligada

al campo que la ciudad. (Craft, Astaldsson and Rodríguez 14-15)

En El Siglo de o(g)ro Manlio Argueta explica que su vínculo fuerte con la literatura fue

fomentado por la influencia de tres mujeres: primero “su madre quien comenzó a contarle

cuentos y a recitarle poemas antes de que fuera a la escuela primaria” (Craft, Astaldsson and

Rodríguez 15). En segundo lugar su abuela que, “le contó los cuentos de ‘camino real’, las

tradiciones orales relacionadas con la naturaleza y la historia regional desde antes de la conquista

española” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 16). Y finalmente Chela que era una trabajadora de

su madre, compartió con él “canciones populares y narraciones que van desde las letras

melodramáticas de los tangos argentinos hasta los relatos de Las mil y una noches” (Craft,

Astaldsson and Rodríguez 16). La influencia que tuvieron su abuela, su madre y Chela, es
1
evidente en la literatura de Manlio Argueta ya que está “signada por la tradición oral” (Craft,

Astaldsson and Rodríguez 16). No solo esto, sino que también cómo se menciona en el texto De

la Hamaca al trono y al más allá: Lecturas críticas de la obra de Manlio Argueta (2013), El

intenso contacto que Manlio Argueta tuvo con el universo femenino1, se refleja en su literatura,

ya que en sus textos se refleja “el disgusto que Argueta siente ante cualquier forma de agresión y

violencia de género, así como la prominencia de protagonistas femeninos en sus textos, unidas al

humanismo que transpira toda su obra” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 16). Al leer sus obras y

al observar estas características es clara la influencia femenina que tiene la escritura de Manlio

Argueta.

Otro aspecto importante que ligó Manlio Argueta a la literatura fue su “sensibilidad hacia

el paisaje, o al hecho de que a menudo estaba solo y por eso le gustaba escribir” (Craft,

Astaldsson and Rodríguez 15). Su gusto por la escritura se mezcla con su gran avidez por la

lectura. En el texto Manlio Argueta poesía completa 1956-2005 (2006), Astvaldur Astvaldsson

cita a Manlio Argueta, que destaca que hasta los doce años él no tenía acceso a mucha literatura

o libros, razón por la que, “aunque leía y releía todo lo que caía en sus manos, no lograba

satisfacer su desaforada pasión por la lectura” (Astvaldsson, Manlio Argueta Poesía completa

1956-2005 24). Esto muestra la disposición por la lectura que tenía Manlio Argueta desde una

temprana edad. Su formación académica también comenzó a una temprana edad, a pesar de que

su familia era de bajos recursos, su madre Adelina: “siempre estuvo resuelta a que sus hijos

recibieran la mejor formación educativa posible. De ahí que incluso enviase al hijo mayor

1
Craft, Astaldsson y Rodríguez, menciona que: “… la influencia que ejercieron sobre él [las mujeres de
su casa] se refleja en que a menudo se refiere a ellas como “sus mujeres que los cuidaban” (cf. Siglo)”
(16).
2
[Manlio Argueta] a un kínder.” (Astvaldsson, Manlio Argueta Poesía completa 1956-2005 22) El

asistir a un “Kinder” durante esta época y especialmente al no tener muchos recursos, era

realmente inusual, lo que muestra el arduo interés que tenía su madre por la superación sus hijos;

sentimiento que se refleja en sus personajes. El asistir al “kínder” ayudó que a temprana edad

Manlio Argueta comenzara su formación educativa.

Su educación académica continuó y “a principios de 1955 se trasladó a San Salvador para

estudiar Derecho en la Universidad de El Salvador” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 19).

Mediante sus estudios universitarios llegó a ser fundador del Círculo Literario Universitario y

miembro de la autodenominada segunda “Generación Comprometida” salvadoreña (Alvarenga

2), al lado de Roque Dalton, José Enrique Silva, Arias Gómez, René Arteaga, Roberto Armijo,

José Roberto Cea y muchos más (Alvarenga 2). Manlio Argueta fue primero poeta, pero su

carrera se ha centrado más en el género narrativo2 con obras tales como El valle de las

Hamacas (1977), Caperucita en la zona roja (1977), Un día en la vida (1980), Cuzcatlán donde

bate la mar del sur (1986), Milagro de la Paz (1995), Siglo de o(g)ro (1997) y Los poetas del mal

(2012).

Entre su corpus narrativo nos concentraremos en dos de sus obras, en primer lugar, Un

día en la vida, obra que obtuvo notoriedad internacional. Publicada en 1980, se basa en los años

sesenta y setenta de El Salvador, los cuales se caracterizan como un periodo de gran

2
Craft, Astvaldsson and Rodríguez, resaltan que:
Prosa y poesía. En el caso del salvadoreño Manlio Argueta, son dos lados de la misma moneda. El leer
poemas, cuentos y novelas de este muy querido escritor centroamericano es moverse libremente entre los
textos ricos en imaginación, expresión lírica y telúrica y un compromiso socio-político a su madre patria y
sus paisanos acá y allá. (13)
3
concientización3 política, con una subsiguiente organización laboral que, posteriormente

desencadenará en la guerra civil que toma lugar entre 1980 y 1992. Y en segundo lugar

Cuzcatlán donde bate la mar del sur, en la cual muchos críticos sostienen que Manlio Argueta

“alcanza su madurez como novelista4” (Astvaldsson, Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán

donde bate la mar del sur de Manlio Argueta 189). Cuzcatlán donde bate la mar del sur fue

escrita desde el exilio, y publicada en 1986, y se basa en los años ochenta, pleno

desencadenamiento de la guerra civil de El Salvador. En estas dos obras, la experiencia histórica,

social, política y cultural de El Salvador son novelizadas mediante una voz femenina testimonial.

En Un día en la vida Guadalupe, cuenta las experiencias de injusticias sufridas por su comunidad

campesina desde los años treinta hasta los sesenta, mientras que en Cuzcatlán donde bate la mar

del sur mediante las reflexiones de Lucía, se le da voz a varias generaciones de su familia, y se

denuncia los estropeos que las familias campesinas sufrieron antes y durante la guerra civil.

Entre estas dos obras Un día en la vida y Cuzcatlán donde bate la mar del sur

observamos una fusión entre ambas historias, ya que personajes secundarios que encontramos en

Un día en la vida como el cabo Martínez, en Cuzcatlán donde bate la mar del sur se desarrolla

con más profundidad no solo su propia historia sino que también la de su familia dando una

explicación más compleja de como él se convierte en un cabo y llega a ser el verdugo que se

describe en Un día en la vida. De esta manera al leer ambas obras Manlio Argueta, crea una

historia más compleja y completa ya que ambas obras están vinculadas.

3
Este proceso de concientización se dio bajo la influencia de la teología de la liberación
4
Astvaldsson también dice que en Cuzcatlán donde bate la mar del sur, “La búsqueda de estilo y de
técnica apropiados para expresar su visión alcanza su clímax” (Astvaldsson, Poética de testimonio y
ficción: Cuzcatlán donde bate la mar del sur de Manlio Argueta 191).
4
Para comprender la complejidad de las denuncias que Manlio Argueta hace mediante el

uso estético de su narrativa, es importante entender el contexto socio-político salvadoreño donde

se desarrolla esta narrativa híbrida.

El Salvador5 es el “país más pequeño de la tierra continental americana” (White 15).

Aunque es un país pequeño su territorio de clima trópico, está lleno de belleza natural con

numerosos volcanes y montañas. Una flora y fauna abundante; y pintorescos lagos, ríos y

playas6: “Tanto Guatemala como Honduras son los dos países limítrofes en los rumbos oeste, y

norte del territorio salvadoreño” (Bolaños, Hill and Hill 11).

Desde la conquista, El Salvador ha sido un país plagado con mucha violencia y

problemas sociales. En 1821, tras la independencia de España, los problemas sociales y la

inestabilidad política han continuado hasta nuestros días. De 1930 a 1980 hay tres eventos

importantes que han moldeado e impactado el país. Estos tres eventos son: el genocidio de 1932,

la guerra de las 100 horas (1969) y la guerra civil (1980-1992). Como destacamos anteriormente,

el país ha estado plagado por muchos problemas sociales, económicos y políticos. Uno de los

problemas principales fue la abolición de las tierras comunales7, ya que, como menciona Alastair

White en el texto El Salvador (1983), los “indígenas vivían principalmente de la agricultura

basada en el maíz, la cual podía mantener a una numerosa población sin el empleo de avances

tecnológicos” (18). El resultado de quitarles las tierras comunales a los indígenas resultó en la

compra de “un gran número de pequeñas parcelas de tierra… por sumas muy pequeñas y unidas

para formar muchas de las florecientes fincas (plantaciones de café)” (White 112). Esto llevó a

5
El país está dividido políticamente en “14 departamentos y 262 municipios” (Ministerio de Economía
Censos Nacionales), y actualmente tiene una población de aproximadamente 5,744,113 habitantes, según
el censo realizado en el 2007 (Ministerio de Economía Censos Nacionales)
6
En sus obras Manlio Argueta referencia y destaca la belleza natural del país.
7
El remover las tierras, “iniciada en 1880 y completada en 1912” (White 112).
5
una gran dependencia, en las plantaciones de café donde muchos indígenas y campesinos

trabajaban. Pero el colapso de Wall Street y la gran depresión en 1929 causaron una “drástica

baja en los precios de café y en los salarios de los trabajadores de fincas de café” (White 119).

White destaca que los precios bajaron de manera muy drástica. 1 quintal (100lbs), que en el año

1928 valía 39 colones8, en 1931 llegó a valer 18 colones y “Según informes los salarios rurales

bajaron hasta 20 centavos por día en 1930, lo cual sería mucho menos de la mitad de la suma

pagada antes de la crisis de la bolsa de valores” (White 120). Por la inestabilidad económica,

muchos trabajadores comenzaron a organizarse y a participar en manifestaciones: “para 1931

estas actividades habían aumentado y en mayo Arturo [presidente que ganó las elecciones de

1930] comenzó a reprimirlas con derramamiento de sangre” (White 120). En 1932 la rebelión

incrementó y campesinos “armados casi solo con machetes” (White 122) atacaron edificios

públicos el 22 y 23 de Enero de 1932. La reacción de parte del gobierno fue realmente sangrienta

ya que hubo una matanza de aproximadamente 30,000 campesinos. Desde este instante la

represión y la inestabilidad económica y política formaron parte de la vida cotidiana de los

salvadoreños. Esto incluye los trece años de dictadura en manos del general Maximiliano

Hernández Martínez (Historia: El Salvador 2 119). Por los problemas que enfrentó el país

durante este tiempo muchos salvadoreños emigraron a otros países especialmente a Honduras,

“Al punto que para fines de la década de 1960, se estima que había cerca de 300 mil

[salvadoreños] que residían en el país vecino” (Historia: El Salvador 2 190). El producto de esto

fue que para finales de 1968 el gobierno hondureño reactivó una reforma agraria que facilitaba la

expulsión de los salvadoreños que vivían en Honduras ilegalmente, y en “abril de 1969 se inició

8
Moneda Salvadoreña en uso durante este tiempo.
6
un éxodo en masas hacia el territorio salvadoreño y muchas personas fueron vejadas tanto por

autoridades como por civiles hondureños organizados en bandas armadas” (Historia: El Salvador

2 191). Estas tensiones tuvieron su culminación en la guerra de las 100 horas entre El Salvador y

Honduras que tuvo lugar en 1969. Aunque la guerra no duró mucho tiempo, el número de

salvadoreños que regresaron a El Salvador de Honduras causó muchos problemas económicos

dentro de un país que ya estaba inestable políticamente. Esto conllevó a más problemas políticos

y sociales y al desencadenamiento de la sangrienta guerra civil que tuvo lugar de 1979 a 1992.

En el artículo “Impunidad en El Salvador y Guatemala: « De la locura a la esperanza: ¿Nunca

más?»”, se destaca que:

Aunque la intervención de los militares en política fue histórica, al cerrar la década del

1970 se dio inicio a ataques masivos contra la población civil en general, en su mayoría

desapariciones y asesinatos selectivos, violaciones, masacres y desplazamientos… Entre

1978 y 1983 murieron a manos de agentes del Estado 42.171 personas. (108)

Como observamos la guerra civil realmente tuvo resultados devastadores9 y es dentro de

este contexto social que se desarrollan ambas obras de Manlio Argueta, Un día en la vida y

Cuzcatlán donde bate la mar. Manlio Argueta, como parte de esta historia, fusiona sus propias

experiencias con las experiencias colectivas del país. Es interesante notar que Craft, Astvaldsson,

y Rodríguez resaltan que10 dos hechos que ayudan a Manlio Argueta a presentar el punto de vista

9
El texto Historia 2 El Salvador (2009) resalta que:
No hay cifras exactas ni de victimas humanos ni de danos materiales… Diversas fuentes estiman que las
pérdidas humanas sobrepasan los 75,000 muertos, en su mayoría civiles… equivale a decir que casi el 2%
de la populación pereció en el conflicto. (229)
10
Craft, Astaldsson y Rodríguez mencinan que:
Al responder a una pregunta sobre cómo logró asumir de una manera tan convincente el punto de
vista de los campesinos en las novelas Un día en la vida y Cuzcatlán donde bate la mar del sur,
dice que su niñez estuvo estrechamente vinculada a la vida de los campesinos y que los recuerdos
7
campesino de manera tan exitosa son: Primero, el hecho de que su niñez (por la localización

donde vivía) estaba vinculada fuertemente con la vida de los campesinos, y segundo su habilidad

literaria y poética. Ambos aspectos le ayudaron a interpretar de una manera exitosa la

perspectiva campesina salvadoreña.

Estos recuerdos que utiliza Manlio Argueta no solo son de su niñez sino de toda su vida y

sus experiencias en El Salvador, lo cual le permite narrar desde una perspectiva privilegiada y así

fusiona sus propias experiencias con las experiencias colectivas de los salvadoreños.

Observamos que Manlio Argueta no solo posee conocimiento y memorias, sino que activamente

lo utiliza mediante los personajes11.

Como destacamos anteriormente Un día en la vida tuvo mucho éxito especialmente en el

campo internacional. Esto se observa también a nivel crítico ya que la mayoría de los académicos

que han trabajado este texto lo han hecho fuera de El Salvador. Algunos ejemplos de textos

críticos sobre Un día en la vida son: “La construcción del ‘yo’ testimonial en la novela Un día en

la vida de Manlio Argueta” de Chrisnel Sánchez Arguello, “El proceso de enunciación colectiva

en “Un día en la vida” de Manlio Argueta” y “Manifestaciones de la voz del silencio en: Un día

en la vida de Manlio Argueta” de Monique Sarfati-Arnaud, “Return of the Phoenix: Love and

Revolution Asturia’s El Señor presidente and Argueta’s Un día en la vida de Manlio Argueta” de

que ha conservado, sumados a su talento literario y a su propia poética le han permitido


interpretar la realidad desde su perspectiva. (Craft, Astaldsson and Rodríguez 15)
11
Esto se relaciona con lo que plantea Ricoeur en Memory History Forgetting (2006):
[…] we are asked to accept the identification between possessing knowledge and actively using
it, in the manner in which holding a bird in the hand differs from keeping it in a cage… The
epistemic question is this: does the distinction between a capacity and its exercise make it
conceivable that one can judge that something one has learned and whose knowledge one
possesses (the birds that someone keeps)is something that one knows (the bird one grabs in the
cage)…? (10)

8
Lois Marie Jaeck, y finalmente “Una novela en mi vida: La recepción de Un día en la vida y la

Diáspora salvadoreña” de Ana Rodriguez. Cuzcatlán donde bate la mar del sur no ha sido

trabajada mucho críticamente, comparado con Un día en la vida. Algunos de los trabajos

académicos son: “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán, donde bate la Mar del Sur de

Manlio Argueta” de Astvaldur Astvaldsson y “Representation and Rupture in the age of

Globalization: Narrative Strategies in Manlio Argueta’s Cuzcatlán donde bate la mar de sur and

the debate on Subalternity” de Kerstin Oloff.

Aparte de estos artículos también hay disertaciones que trabajan la literatura de Argueta

en general, estos trabajos incluyen: “Literatura y realidad: la identidad cultural salvadoreña en la

novelas de Manlio Argueta” de Luis Ernesto Arévalo Guerrero, “La historia como elemento

discursivo en la narrativa de Manlio Argueta” de Manuel Ramírez Salazar, “The contestatory

nature of the testimonial novel by Manlio Argueta: Cuzcatlán donde bate la mar del sur and Un

día en la vida: A social-historical, narratological, and cultural Reading” de Bruce Fox, “Las

novelas de Manlio Argueta: La historia, cultura e identidad salvadoreñas” de Anna Lee Utech y

finalmente “Manlio Argueta: Literatura de Liberación” de Anna Margarita Gavidia. Últimamente

uno de los recursos críticos más importantes sobre los trabajos de Manlio Argueta, es el texto De

la hamaca al trono y al más allá: Lecturas críticas de la obra de Manlio Argueta (2012) de

Linda Craft, Astvaldur Astvaldsson y Ana Patricia Rodríguez en el cual se analiza la vida y obras

del autor. Como podemos observar se han hecho más trabajos críticos sobre Un día en la vida

comparado con la obra Cuzcatlán donde bate la mar del sur, probablemente por la popularidad y

reconocimiento internacional que esta ha tenido.

El objetivo de esta tesis es demostrar que en ambas obras, Un día en la vida y Cuzcatlán

donde bate la mar del sur, los personajes novelescos se construyen en diálogo con el género
9
testimonial propio para dar voz a los que no tienen voz, pero que dicho género sufre una

rearticulación al entrar en el ámbito novelesco ficcionalizado12. Mi proyecto argüirá que como

otras obras, la narrativa de Manlio Argueta produce desplazamientos o deslizamientos narrativos

respecto del testimonio, ya que fusiona un género literario la novela con un género de

construcción social el testimonio. Sobre una base novelística Manlio Argueta crea una narrativa

de vida en la cual juega con dicotomías tanto literarias como sociales y de esta forma logra

fusionar la novela con el testimonio.

En el primer capítulo se suministran un análisis y resumen del debate académico de lo

que es un testimonio, y más que una definición nos enfocamos en las descripciones propuestas

por académicos que han trabajado extensamente este género, como John Beverley, René Jara,

Hernán Vidal, George Yúdice y otros. Posteriormente en el segundo capítulo nos centraremos en

el análisis de la obra Un día en la vida y nos enfocaremos en el lenguaje y tropos temáticos.

Finalmente en el tercer capítulo nos centraremos en el análisis de la obra Cuzcatlán donde bate

la mar del sur, especialmente en la estructura circular del texto, el uso de recursos literarios y la

complejidad de los personajes. Mediante estos análisis logramos mostrar como en ambas obras,

Manlio Argueta crea una narrativa de vida, mediante las manipulaciones de dicotomías

existentes.

12
Jean-François Lyotard en la noción de differend propone crear nuevos idiomas para poder exponer los
traumas vividos y esto es lo que Manlio Argueta logra hacer.
10
Capítulo 1: El género testimonial en América Latina

El género testimonial ha tenido una gran influencia e importancia en América Latina. En

este análisis consideramos que las obras de Manlio Argueta, y en especial, las elegidas para el

presente análisis, han sido fuertemente impactadas por el género testimonial, lo cual es visible

por su escritura y manera de narrar. Por esta razón creemos importante analizar la evolución del

género testimonial en América Latina.

El testimonio no es una forma nueva de escribir, ya que muchos rastrean su origen a la

Biblia.13 En 1973, tras una lectura de Edipo Rey, Foucault proponía que el testimonio era “una

manera de producir saber surgida en Grecia en el siglo V a.c.” (García 372). Guillermo

Cervantes, en “La función social del testimonio”, sugiere que el testimonio puede ser rastreado

aun antes de la escritura, ya que el testimonio tiene un gran vínculo con la oralidad y él propone

que su origen puede encontrarse en las culturas precolombinas en “inscripciones o figuras, en

estelas, pinturas murales o libros pictoglíficos” (164), lo que él llama “testimonio gráfico” (164).

En las obras seleccionadas de Manlio Argueta, observamos el fuerte vínculo que tiene el texto

con la oralidad.

John Beverley, en “The Margin at the Center: On Testimonio (Testimonial Narratives)”,

considera que las raíces del testimonio de América Latina aparecen en las narrativas de no

ficción, empezando con las crónicas:” the roots of testimonio go back to the importance in

previous Latin American literature of a series of nonfictional narrative texts such as the colonial

13
Victoria García en “Testimonio literario latinoamericano: Una reconsideración histórica del género”,
resalta que el testimonio:
[…] recientemente se ha señalado la mayor extensión de su genealogía, que reenviaría,
así pues al Antiguo Testamento bíblico. Allí, como se sabe, el testimonio figura en una de las
normas del Decálogo – “No darás falso testimonio ni mentirás” […] La larga duración histórica
atribuida al testimonio en estos enfoques abre múltiples interrogantes. (372).
11
crónicas” (25). Otros textos que son parte de la narrativa no ficcional y que Beverley considera

que forman parte de las raíces del testimonio son: “the costumbrista essay (Facundo, Os sertões),

the war diaries (diarios de campaña) of, for example, Bolivar or Martí, or the Romantic

biography, a key genre of Latin American liberalism” (25).

Él pasa a explicar que las narrativas de no ficción que más tuvieron influencia en el género

testimonial fueron las narrativas que tenían inspiraciones políticas, más que literarias o

académicas:

Testimonio also drew on- in my opinion much more crucially- the sort of direct-

participant account […] represented by a book such as Che Guevara’s Reminiscences of

the Cuban Revolutionary War (1959), one of the defining texts of 1960’s leftist

sensibility throughout the Americas. (25)

Victor Casáus menciona que el comienzo del testimonio fue con la literatura de campaña

“cuando Martí, el Apóstol Revolucionario de nuestra independencia escribió su Diario y aún

mucho más antes, todavía adolescente cuando describía su Presidio Político” (317).

Aunque estas narrativas no ficcionales con inspiración políticas han influenciado el género

testimonial, no han sido las únicas ya que las obras elegidas de Manlio Argueta fusiona tanto lo

literario y estético con el compromiso social, y ambos aspectos son de igual importancia.

Unos de los textos testimoniales que más marcaron el género han sido: Biografía de un cimarrón

(1966) de Miguel Barnet, Operación masacre (1970) de Rodolfo Walsh, Miguel Mármol (1972)

de Roque Dalton, Tejas Verdes (1974) de Hernán Valdés, y Me llamo Rigoberta Menchú (1983)

de Elizabeth Burgos. Esta lista solo acopia algunos de los muchos testimoniales que se han

escrito en Latinoamérica.

12
Observamos que desde su comienzo el género testimonial tiene mucha diversificación y

variedad. Un evento que tuvo una gran influencia en el género testimonial es el triunfo de la

Revolución Cubana, ya que esta abrió la puerta para el crecimiento de este género. Marta Rojas,

en “El testimonio en la Revolución Cubana”, resalta que:

… la gran explosión de la narrativa testimonial se produce a partir del triunfo de la

Revolución Cubana, en 1959. Para ser justos fue el asalto al Moncada –26 de Julio de

1953 – el detonante, también, para el auge literario en este género o modalidad de la

narrativa en Cuba. Porque precisamente ese hecho conmovedor y restallante, ese llamado

general al combate hasta la victoria o la muerte generó tantos temas como hombres y

mujeres, instituciones y pueblos se vieron envueltos en la gigantesca marea

revolucionaria. (318)

El triunfo de la revolución también dio lugar a una masiva campaña de educación, ya

que esto era uno de los aspectos más importantes que la Revolución Cubana promovía. El

incremento de la alfabetización fue otro aspecto que ayudó al testimonio a destacarse como

género durante los años sesenta, porque como destaca Rojas la alfabetización permitió que las

masas se informaran e incrementara su conocimiento a través de la lectura14.

Otro momento fundamental aparte de la Revolución Cubana para el establecimiento del género

en Latinoamérica fue la institucionalización del género testimonial, el cual tuvo lugar en el año

1970, cuando la Casa de las Américas lo declaró género literario.

14
Rojas explica:
Durante la guerrilla, algunos de sus protagonistas más destacados escribieron textos testimoniales
de valor fundamental para el conocimiento de nuestra historia… La campaña de Alfabetización
(1961) daba oportunidades a las masas, hasta entonces sumergidas en la oscura ignorancia, a leer
libros. (318- 319)

13
García resalta que en 1969 Casa de las Américas reconocía cinco géneros literarios: la

novela, el cuento, la poesía y el teatro, pero, “en febrero de ese año, una conversación entre

algunos organizadores y jurados, entre los que se contaban Ángel Rama, Haydee Santamaría,

Noé Jitrik y Hans Mangus Enzenberg, culminó en la decisión de incorporar el testimonio a la

convocatoria de 1970” (381).

El testimonio como género formó por mucho tiempo parte de la marginalidad en la

literatura, por representar no solo sujetos marginados,15 sino que también una zona marginada, ya

que “el género en la convocatoria a los Premios Casa de 1970…colocaba ‘la realidad

latinoamericana o caribeña’ como su universo temático privativo” (García 381). Esto era

especialmente marginado ya que en ese tiempo todavía se estaba definiendo la identidad

latinoamericana.16 Este fue el caso del género testimonial, hasta que llegó a ser reconocido como

género literario. En “The Margin at the Center: On Testimonio” John Beverley comenta sobre

los sujetos marginados que normalmente son representados en el género testimonial:

… testimonio-like text have existed for a long time at the margin of literature,

representing in particular those subjects-the child, the “native,” the woman, the insane,

the criminal, the proletarian- excluded from authorized representations when it was a

question of speaking and writing for themselves… (25)

15
Por estar fuertemente vinculado con la marginalidad, John Beverley en “The Margin at the Center: On
Testimonio”: relaciona el testimonio con la literatura de resistencia: “Testimonio is implicitly or explicitly
a component of what Barbara Harlow has called a “resistance literature” (Beverley 25).
16
García resalta que:

Sobre el carácter latinoamericano que atribuimos al género, este va asociado al proceso de Configuración
de una identidad latinoamericana que entre las décadas de 1960 y 1970 operó en los planos político y
cultural de la expansión del modelo revolucionario cubano, como manifiesta voluntad antimperialista y
anticolonialista de búsqueda y promoción de “lo propio” regional. (380)

14
En las obras de Manlio Argueta la mayoría de personajes desarrollados forman parte de

esta marginalización que destaca Beverley.

En América Latina a partir de los años ochenta del siglo XX, en medio del debate sobre la

naturaleza del post modernismo, y en particular con la aparición del testimonio de Rigoberta

Menchú, Yo me llamo Rigoberta Menchu y así me nació la conciencia (1983), numerosos

académicos se abocaron al estudio del género. Una de las primeras definiciones específicas de lo

que es un testimonio fue propuesta por Beverley:

By testimonio I mean a novel or novella-length narrative in book or pamphlet (that is,

printed as opposed to acoustic) form, told in the first person by a narrator who is also the

real protagonist or witness of the events he or she recounts, and whose unit of narration is

usually a “life” or a significant life experience. (24)

En esta definición propuesta por Beverley, encontramos tres aspectos claves del

testimonio. Primero, el testimonio se compone en forma escrita y no en forma oral (como en la

tradición oral). Segundo, habla del papel del narrador como protagonista y testigo que cuenta su

propia experiencia de vida. Esto es similar a la idea de Ricoeur: “La fórmula yo estaba allí como

operación enunciativa básica del testimonio…” ( en García 373) Y finalmente, Beverley resalta

la importancia de un evento significante en la experiencia de vida. García relaciona el “evento

significante” de vida con la extrema violencia de la que ha sido víctima Latinoamérica:

Es indudable, en efecto, que la violencia mundialmente característica del siglo XX

constituyen condición de producción de literatura testimonial en Latinoamérica, cuyos

protagonistas narradores pueden identificarse en todos los casos como sobrevivientes…

ya de crímenes perpetrados por el Estado … o de la pobreza y la enfermedad propias de

la desigualdad del subcontinente. (374-375)


15
Beverley distingue entre el testimonio y la historia oral, ya que el testimonio tiene un

gran vínculo con el acto de testificar que normalmente está relacionado con el sistema legal o

religioso. Desde mi perspectiva, en América Latina está más vinculado con la religión ya que

Latinoamérica es un territorio predominantemente católico. Él explica que, a diferencia del

testimonio, la historia oral tiene la intención o propósito del sujeto que hace la grabación oral.

Pero en el caso del testimonio se transmite la intención del narrador, la cual se trasmite con

urgencia ya que se está denunciando un problema de desigualdad.17 Para Barnet el escritor de un

testimonio tenía que: “desenterrar historias reprimidas por la historia dominante, abandonar el yo

burgués para permitir que los testimoniales hablen por cuenta propia” (en Yúdice, “Testimonio y

concientización” 211) Beverley se enfoca también en el papel del lector, comparándolo con un

miembro de un jurado legal: “The position of the reader of testimonio is akin to that of a jury

member in a courtroom. Unlike the novel, testimonio promises by definition to be primarily

concerned with sincerity rather than literariness” (26). Según Beverley, lo más primordial es la

sinceridad del narrador, más que la literariedad. Pero no todos los críticos están de acuerdo con

este planteamiento, ya que, según Rojas: Un producto cultural es válido en la medida que sea

eficaz y a la eficacia en arte se llega por la atracción, la emoción o el encanto que una obra

trasmite. Sin ese “duende” misterioso que transporta al lector, ni el testimonio, ni la novela, ni la

poesía, serían literatura. (316)

Este aspecto afectivo o emocional, que Rojas llama “duende” y que es importante en todo

trabajo literario, está también presente en el testimonio aun cuando es necesario un mediador.

Beverley señala el uso de un mediador, como método para producir un testimonio:

17
Beverley describe esta desigualdad como, “… a problem of repression, poverty, subalternity,
imprisonment, struggle for survival, and so on, implicated in the act of narration itself” (26).
16
Because in many cases the narrator is someone who is either functionally illiterate or, if

literate, not a professional writer, the production of a testimonio generally involves tape-

recording and then transcription and editing of an oral account by an interlocutor who is

an intellectual, often journalist or writer. (26-27)

Aun al usar un mediador para trasmitir la información, siempre es más primordial la

intención del narrador que la del mediador. Por esta razón Beverley menciona que hay un

acuerdo legal entre el narrador y el lector:

We are meant to experience both the speaker and the situations and events recounted as

real. The “legal” connotation implicit in its convention implies a pledge of honesty on the

part of the narrator, which the listener/reader is bound to respect. (Beverley 27)

Aquí vemos que hay una relación entre el narrador y el lector18 y también se resalta la

importancia de la honestidad que está fuertemente vinculada con la verdad, aspecto muy

prominente en el género testimonial. Elzbieta Sklodowska, en “Spanish American Testimonial

Novel: Some After Thoughts”, sugiere cómo las definiciones de Yúdice, Beverley y Zimmerman

abordan la idea de verdad:

The critics succumb to what Foucault calls “the will of truth” and finds testimonio’s

authenticity in an unquestionable origin of the word… following Derrida: Voice becomes

a metaphor of truth and authenticity a source of self-present ‘living’ speech as opposed to

the secondary lifeless emanations of writing. (86)

18
Reyes y Rodríguez explican que el testimonio no está echo para mantenerse en secreto sino que require
que el lector “act on behalf of the speaker in an effort to arrive at justice and redemption” (527).
17
En el caso de Manlio Argueta, aunque sus obras encontramos hibridez, al usar

personajes ficcionales, este compromiso de la verdad sigue presente ya que lo que es “verdad” es

la exposición de la situación crítica salvadoreña.

La verdad es importante porque el narrador en el género testimonial no solo habla por sí

solo, sino también por su comunidad, característica que como explica Beverley separa el género

testimonial de la novela picaresca:

The narrator in testimony … speaks for, or in the name of a community or group,

approximating in this way the symbolic function of the epic hero, without at the same

time assuming his hierarchical and patriarchal status. (Beverley 27)

La multiplicidad en la narración es otro aspecto importante y único del testimonio. En

otros géneros el narrador habla por sí solo, pero en el testimonio, “Desde el punto de vista del

narrador la intimidad no es privada, le pertenece a todos, y por ello la externaliza en la

exhibición del dolor y la angustia, la vejación y el heroísmo” (Jara 3).

Al igual que Beverley y René Jara, George Yúdice en Testimony and Postmodernism

(1986), considera fundamental el carácter colectivo de la experiencia:

Testimony writing, as the Word indicates, promotes expression of personal experience.

That personal experience of course is a collective struggle against oppression from

oligarchy, military and transnational capital. (26)

Como menciona Yúdice, el testimonio proviene de la lucha contra la opresión, pero esta

lucha y opresión nunca es individual sino colectiva, por eso el testimonio también es un producto

colectivo, porque aunque solo una persona narre lo sucedido representa la voz de todas las

personas que fueron afectadas por el evento que se recuenta (Reyes y Rodríguez 528). El

narrador en el género testimonial no solo representa las personas de su comunidad sino que hace
18
una triple representación. En “Testimonio y concientización”, George Yúdice: explica que el

término representación tiene tres diferentes definiciones: “1) la descripción de un estado de

cosas, 2) el reemplazo de una o más personas por otra que habla o se manifiesta en nombre de

ellos, 3) el ejemplo que una persona o cosa proporciona para otros” (213). Podemos observar que

en el testimonio el narrador hace múltiples representaciones, ya que al narrar representa las

condiciones precarias que están viviendo, representa mediante su voz las múltiples voces de su

comunidad, y da el ejemplo heroico de desafiar el discurso oficial al narrar su historia.

Rojas, al igual que otros académicos, desarrolla su propia definición o descripción de lo

que abarca el género. Ella lo define de la siguiente forma:

En el testimonio predomina el lenguaje corriente, el abordaje directo del tema, la

sencillez de los esquemas, la riqueza informativa, la compilación directa sobre el terreno.

El testimonio se diferencia del reportaje periodístico en su longitud y en su vuelo, en su

interés perspectivo, en una mayor profundidad en el desarrollo de la materia. (317)

Rojas primeramente habla sobre el lenguaje corriente del testimonio puesto que uno de

los objetivos principales es exponer la situación denunciadora, y al usar un lenguaje sencillo y

“riqueza informativa” la información está más disponible para difundir. En segundo lugar, Rojas

también habla de lo extenso de un testimonio, puesto que es necesario producir un texto más

largo para poder de una manera eficaz transmitir no solo los datos sino también los efectos de la

situación que se está narrando.

Renato Oropeza también da una definición concreta de lo que es un testimonio, pero

como él explica en su libro El discurso-testimonio y otros ensayos (2001) él ocupa el término

discurso-testimonial ya que él considera la definición de ambas palabras, “el sustantivo

19
testimonio y el adjetivo testimonial” (13). Teniendo esto en cuenta él define este término de la

siguiente forma:

… el discurso-testimonio es un mensaje verbal en primera persona, preferentemente

escrito para su divulgación editorial aunque su origen primario y escrito sea oral, cuya

intención explícita es la de brindar una prueba, justificación o comprobación de la certeza

o verdad de un hecho social, previo a un interlocutor, interpretación garantizada por el

emisor del discurso al declararse actor o testigo (mediato o inmediato) de los

acontecimientos que narra. (13-14)

En esta definición sobre el testimonio podemos observar la relación estrecha que hay

entre la oralidad y el testimonio, ya que Oropeza lo define desde el principio como algo en forma

oral que se escribe solo para facilitar su diseminación. Como en previas definiciones, vemos la

importancia de la experiencia directa del narrador y cómo está vinculada a la verdad de la

experiencia. Un aspecto que Oropeza enfatiza sobre su definición es que, como ya mencionamos,

el discurso-testimonio está fuertemente asociado con el discurso, lo cual lleva a pensar en la

“intencionalidad perlocutiva del enunciado” (15), ya que lo narrado es expresado con una

intención específica.

René Jara también juega un papel importante en la definición de lo que es el testimonio.

En el libro Testimonio y literatura (1986), él expone lo que embarca el testimonio:

…una imagen narrativizada que surge, ora de una atmósfera de represión, ansiedad y

angustia, ora en momentos de exaltación heroica, en los avatares de la organización

guerrillera, en el peligro de la lucha armada. Más que una interpretación de la realidad

20
esta imagen es, ella misma, una huella de lo real, de esa historia que, en cuanto tal, es

inexpresable. (2)

Vemos que en concordancia con Beverley, Jara también habla de la situación opresiva, o

evento traumático que el narrador vive, y da a luz al testimonio. Pero, según él, el testimonio

también sale a luz no solo en la opresión pero también en la lucha contra estas situaciones, ya

que habla de los “momentos de exaltación heroica” (2). Jara también enfatiza el poder del

testimonio porque es lo único que puede representar una situación que de otra forma no se

pudiera representar, ya que él dice que, expresa (haciendo “una huella de lo real”) “lo

inexpresable” (2).

Jara también resalta la obstrucción que crea el testimonio contra el discurso oficial,

porque “… produce una desconstrucción brutal de las versiones tranquilizadoras que emanan de

los departamentos de estado y de las democracias cauteladas” (3).

Renato Prada Oropeza en “De lo testimonial al testimonio: notas para un deslinde del

discurso testimonio”, habla sobre la tensión que existe entre el discurso histórico que se ha

impuesto como el discurso dominante desde la Conquista en Latinoamérica y el discurso

testimonial. Él argumenta que el discurso testimonial “es siempre referencial y pretende un valor

de verdad. Además, […] es siempre inter-textual pues, explícita o implícitamente supone otra

versión o interpretación (otro texto) sobre su objeto (referente)” (9). Observamos que el

testimonio desestabiliza el discurso oficial, ya que lo re-escribe, con un compromiso a la verdad.

Hacer esto no es obra fácil ya que el testimonio emerge en una “generación de una conciencia

homogénea donde las diferencias fueran difuminadas a favor de la consolidación del Estado-

nación… [que] pretendían eliminar las narrativas alternas” (Cervantes 165). Esto es de gran

importancia ya que sin el testimonio lo único que es distribuido es la “verdad oficial” o la


21
historia del discurso dominante. Lo que el testimonio logra es exponer personajes que “han

sufrido el dolor, el terror… seres humanos que han sido víctimas de la barbarie, la injusticia, la

violación del derecho a la vida, a la libertad y a la integridad física” (Jara 1). Lo que el

testimonio logra es que el “Mundo de la tranquilidad y la seguridad burguesa albergan los

demonios de la tortura y la mutilación de la dignidad personal, el atropello de la familia” (Jara

3). Un ejemplo de exhibir la “urgencia de la realidad latinoamericana en un contexto

determinado” (Cervantes 172), es el discurso usado en la obra de Miguel Barnet. Por la

importancia y urgencia de exponer esta verdad del sufrimiento vivido,19 Jara describe el

testimonio como “narración de urgencia”, ya que:

El marco de esta forma discursiva es el de la represión institucionalizada contra la cual se

lucha y de la que se ha sido objeto. El testimonio es una forma de la lucha. Las imágenes

del dolor y del terror se trasmutan, así, en testigos de sobrevivencia, y su escritura en

acicate de la memoria: el heroísmo del desnudamiento personal deviene estimulo de la

esperanza. (1)

En las palabras de Jara, podemos observar la relación muy intrínseca que tiene el

testimonio, no solo con el pasado sino también con el presente y el futuro, y esto es lo que

distingue el testimonio de otros textos históricos. Por ejemplo, Jara argumenta que la novela

normalmente tiene un final, donde la narración termina, pero el testimonio “…en su significación

más elemental y básica, son la evidencia de una historia que se continúa” (3). El testimonio no

19
Reyes y Rodríguez exponen que: “The objective of the testimonio is to bring to light wrong, a point of
view or an urgent call for action…The testimonio is intentional and political” (525).
22
solo continúa en el presente sino que, también influye el futuro porque la memoria del pasado 20 y

la sobrevivencia del presente, da paso a la esperanza y la acción del futuro. Por esta razón el

testimonio: “… puede no sólo desmontar, complementar y reconfigurar los relatos fundacionales

sino sobre todo servir como instrumento de reflexión para el presente y el futuro” (Cervantes

166). Esta reflexión no solo ayuda a exponernos a lo que está pasando, sino que también es una

forma de sanar. Una muestra de esto lo exponen Reyes y Rodríguez en “Testimonio: Origins,

Terms, and Resources”, al usar como ejemplo el testimonio de la escritora argentina Alicia

Partnoy. Al referirse al testimonio de Partnoy explican que:

… narrative testimonio demonstrates the power of the personal account as a tool, not just

in story telling but also as an aid in the process of healing. In her testimonio she describes

the torture she experienced at the hands of the Argentinian military and in the very

description reclaims her own humanity. (528)

Podemos observar que Partnoy no solo recuenta una historia de lo que ella vivió, sino que

utiliza el testimonio como una herramienta que le ayuda en el proceso sanar. Reyes y Rodríguez,

también proponen una definición más:

The collective goal of testimonio is to name oppression and to arrest its actions whether

as genocide, racism, classism, xenophobia, or any other type of institutionalized

marginalization. The aim is to speak for justice against all crimes against humanity. The

truth of the survivor story may not be empirically, scientifically, or legally true.

20
Cervantes argumenta que el testimonio es “una lucha contra el olvido… [y] Gracias a este eslabón de la
cadena de comunicación discursiva, como la denomina Bajtín, es posible enriquecer la memoria
colectiva” (171).
23
Nevertheless, the speakers are aware that the very manner in which they tell the story

may hold for them a harrowing reality of reliving the oppressive experience. (517)

Como en otras definiciones que ya hemos analizado podemos observar que el testimonio

trata de exponer la opresión sufrida por los marginados. Pero es interesante observar como la

idea de lo que se refiere a la verdad ha cambiado. Ya no se habla de una sola verdad, ya que

observamos un cuestionamiento de lo que realmente es la verdad. Esto es especialmente

importante en el testimonio porque, como se afirma en la cita, la verdad del narrador no es

necesariamente verdad en el sentido empírico, científico o legal, ya que el testimonio, al igual

que la memoria, es una reconstrucción de lo realmente vivido; y como sugieren Reyes y

Rodríguez, es parte de nuestra naturaleza humana narrar de manera positiva las propias acciones.

Explican que los narradores “accentuate their experience as merciful vignettes allowing them

redemption” (527). En las obras de Manlio Argueta al fusionar la ficción con la realidad el no

provee una “verdad” empírica o legal, pero si expone la situación vivida antes y durante la guerra

civil. Alberto Moreiras considera, en su artículo “The Aura of Testimonio”, que el testimonio no

es significante por su poder literario ya que en muchos casos los testimonios se separan de la

literariedad, pero hay algo adictivo al leerlo. Él explica esta atracción o adicción de esta forma:

Testimonio provides its reader with the possibility of entering what we might call a

subdued sublime: the twilight region where the literary breaks off into something else,

which is not so much the real as it is its unguarded possibility. This unguarded possibility

of the real, which is arguably the very core of the testimonial experience, is also its

preeminent political claim. (195)

Moreiras resalta que el testimonio no es lo real, sino lo que puede ser real. En otras

palabras aunque lo que se narre sea ficcional, describe las situaciones vividas y lo que podía
24
pasar dentro de estas situaciones. Al igual que Reyes y Rodríguez, Moreiras no se centra en lo

literario o en una sola verdad al examinar los testimonios sino que, argumenta que el “subdued

sublime” en los testimonios es el poder de llevar a los lectores a la inmensa posibilidad de lo que

puede ser la verdad.

En resumen, podemos observar que el testimonio no es una forma nueva de escritura,

sino que tiene sus raíces en diferentes partes del mundo y en diferentes épocas. Muchos

consideran las crónicas de los exploradores como el comienzo de los testimonios en

Latinoamérica. Dos eventos fundamentales en la formación del género testimonial fue,

primeramente, la victoria de la Revolución Cubana y, segundo, el reconocimiento del testimonio

como género en Casa de las Américas. Después de estos dos eventos, muchos académicos

dedicaron sus estudios a este nuevo género. Al igual que su comienzo, su definición también es

variada y múltiple, pero hay algunos aspectos que son fundamentales en el testimonio.

Primeramente, hay una estrecha relación entre el testimonio y la oralidad ya que su origen viene

de lo oral, pero para distribuir el testimonio siempre se comparte en forma escrita. Para el

testimonio es importante que el narrador exponga una situación o evento trágico vivido en carne

propia. Parte de esto implica que lo narrado tiene que basarse en un evento real y no en una

ficción. Esto conlleva que el narrador esté de una forma convocando la verdad. Esta verdad va

normalmente en contra del discurso dominante del estado, lo cual lo desestabiliza dando otras

versiones de lo ocurrido. El testimonio también lleva rasgos de urgencia porque expone las

condiciones precarias que el narrador vive o ha vivido. Normalmente el narrador que cuenta su

historia forma parte de un grupo marginado a quien no se le suele permitir exponer su historia.

Otro aspecto importante es que el testimonio relaciona el pasado, el presente y el futuro, ya que

al exponer las condiciones vividas también conlleva la esperanza de un cambio. Esta esperanza
25
lleva a una acción que se espera del lector. Por esta razón, René Jara expone que “lo que el

testimonio comunica no es sólo una evidencia del pasado sino también una manera diferente de

vivir el ahora” (3).

A partir de estas características descritas del testimonio, observamos que es difícil dar

una sola definición del testimonio como género, ya que, este abarca un vasto campo de tiempo y

temas.21 Esto es especialmente cierto en las obras de Manlio Argueta que vamos a analizar

porque se observa una hibridez entre un género literario la novela y un género de construcción

social el testimonio. Por su multiplicidad, Sidonie Smith y Julia Watson, en Reading

Autobiography: A Guide for Interpreting Life Narratives (2001), proponen usar otros términos

para describir un testimonio:

We understand life writing as a general term for writing of diverse kinds that takes a life

as its subject. Such writing can be biographical, novelistic, historical or an explicit self-

reference to the writer. We understand life narrative as a somewhat narrower term that

includes many kinds of self- referential writing, including autobiography. (3)

El término “escritura de vida” (Life writing) engloba toda escritura que tiene como tema

principal la experiencia de “la vida”. Este término es apropiado porque todos tenemos historias

que narrar, no importa de dónde venimos o quiénes somos; todos tenemos experiencias que

compartir, porque todos tenemos narrativas de vida.22

21
Yúdice explica que el testimonio:

Es un término que se refiere a muchos tipos de discurso, desde la historia oral y popular
(people’s history) que procura dar voz a los “sin voz” hasta textos literarios como las novelas-
testimonio de Miguel Barnet y aun obras de compleja composición documental como Yo supremo
de Augusto Roa Bastos. (211)
22
Anastasia Nylund, en, Telling Stories: language, narrative and social life, afirma:

26
Dado que la “escritura de vida” es tan vasta, Smith y Watson proponen categorizar y

jerarquizar estas categorías. Primero, tenemos una categoría general que es “escritura de vida”

(life writing), y bajo esta categoría se sitúa una subcategoría titulada “Narrativa de vida” (life

narratives), en la que se incluyen géneros como la (auto)biografía, las memorias, el relato de

formación y el testimonio. Las narrativas de vida se define con dos importantes aspectos,

primeramente que el texto tenga como temas principal una experiencia vivida y segundo que la

escritura sea autorreferencial.

Teniendo en cuenta por un lado las diferentes definiciones de lo que es un testimonio, y

los diferentes aspectos que este abarca, y por otro lado la organización de categorías propuesta

por Smith y Watson, este trabajo utilizara el término “narrativa de vida” para denominar las dos

obras Un día en la vida y Cuzcatlán donde bate la mar del sur, ya que dentro de esta

denominación podemos fusionar en el mismo plano tanto la novela como el testimonio. Mediante

estas narrativas de vida Manlio Argueta denuncia los atropellos experimentados por la población

salvadoreña, mesclando un género de construcción social en el cual se observa sus propias

experiencias vividas y características del género testimonial como la urgencia, oralidad,

repetición, la colectividad, la denuncia y el llamado a acción para una mejora; con un género

novelístico en el cual se destaca la importancia estética, al utilizar diferentes estrategias

narrativas, recursos literarios, juegos temporales y rastreos de pensamientos. Esta hibridez dentro

Narratives are fundamental to our lives. We dream, plan, complain, endorse, entertain, teach,
learn, and reminisce by telling stories. They provide hopes, enhance or mitigate disappointments,
challenge or support moral order, and test out theories of the world at both personal and
communal levels. Given this broad swath of uses and meanings, it should not be surprising that
narratives have been studied in many different disciplines… (1)

27
de las dos narrativas de vidas, permite que Manlio Argueta forme parte del género testimonial y

de a la vez parte del Boom Latinoamericano.23

En el artículo “García Márquez. La narrativa contemporánea y el realismo mágico” se menciona que, el


23

Boom Latinoamericano se refiere a:


la literatura hispanoamericana publicada a partir del tercer cuarto del siglo XX que dio difusión
en Europa a autores del sur del continente americano. Las novelas del Boom se distinguen por
tener una serie de innovaciones técnicas en la narrativa latinoamericana, desarrollando el
Realismo Mágico y Lo real maravilloso, e introduciendo técnica vanguardista de narración. (3)
28
Capítulo 2: Las estrategias narrativas de Un día en la vida de Manlio Argueta

Manlio Argueta fue primero poeta, pero su carrera se ha centrado más en el género

narrativo. Una de sus obras más exitosas es Un día en la vida (1980), la cual fue publicada en el

año 1980 y la cual ha llegado a ser una de las novelas salvadoreñas más traducidas y con mayor

reconocimiento internacional.24 Se destaca que por Un día en la vida Manlio Argueta, ha recibió

el Premio Nacional de la Novela concedido por la Universidad Centroamericana José Simeón

Cañas, y en el 2000 la novel Un día en la vida se le otorgo el quinto lugar de las novelas en

español más conocida del siglo XX.25

Al examinar los personajes detalladamente, el marco de circunstancias y la época de

guerra en que se va desarrollando la vida de los personajes de Un día en la vida, podemos

observar la dura situación que enfrentaban las familias campesinas. Manlio Argueta, como parte

de esta época y afectado por la violencia en su vida personal, escribe narrativa de vida desde el

exilio.26 Mediante esta narrativa de vida se denuncia el acoso, sufrimiento y persecución que

sufrió el pueblo salvadoreño y se da a saber el largo proceso de concientización que dicho pueblo

24
“… el escritor salvadoreño Mario Bencastro, quien también ha publicado varias novelas sobre la
sociedad salvadoreña afirma Que Un día en la vida dio a conocer al mundo entero el conflicto social en
El Salvador” (Addis 1).
25
Argüello Sánchez menciona que manlio Argueta:
[ha] recibido el Premio Nacional de Novela otorgado por la Universidad Centroamericana José
Simeón Cañas de El Salvador… Y en el año 2000 fue escogida en el quinto lugar entre las cien
novelas en español más reconocidas durante el siglo XX por la junta directiva de la Modern
Library International, la cual se reúne cada dos años para evaluar la literatura de grandes autores
de Estados Unidos, Latinoamérica y otros países del mundo. (Argüello Sánchez 1)
26
Ana Rodríguez explica en su artículo:
Una novela en mi vida: La recepción de Un día en la vida y la Diáspora salvadoreña”, que: la novela “fue
escrita en tan sólo tres meses a base de entrevistas que Argueta hiciera con salvadoreños refugiados en
Costa Rica, donde vivió exiliado por más de veinte años. (289)
29
adquirió, desde los años sesenta y setenta, a partir de la gran influencia que ejerció la teología de

la liberación.

En Un día en la vida, la figura del escritor, se construye a través de una voz autorizada y

portavoz para recibir los testimonios de su colectividad y verterlos a partir de la memoria y

experiencia, tanto suya como la de sus informantes. Esta narrativa de vida, que es individual y

colectiva a la vez, crea tensiones en la narración de la novela, ya que observamos un juego entre

la novela y el testimonio.

Este análisis se enfocara en la tensión y las dicotomías que el escritor utiliza para

narrativizar las experiencias de vida de sus personajes.

La primera forma de tensión y dicotomía que se observa es lo que propone Jean Franco

en su artículo, “Narrador, autor, superestrella: La narrativa latinoamericana de la época de

cultura de masas”, donde la crítica hace una diferencia entre el autor, el narrador y el

superestrella. Ella explica:

La novela latinoamericana del boom (es decir, de finales de los años cincuenta y comienzo de

los sesenta), en tanto que enaltece la idea del autor como “fundador” o “creador” de un

universo texto original, lo antepone a otras dos figuras paradigmáticas: la de

cuentista/narrador, cuya destreza se deriva de una cultura oral, y la del superestrella generada

por la producción de una cultura de masas. Estas tres figuras –narrador, autor, superestrella-

corresponden a tecnologías radicalmente distintas de la narrativa, las cuales se relacionan con

las funciones de la memoria, la historia y la repetición como modos de inscribir la vida social

e individual. (129)

Según lo expuesto por Franco, en Manlio Argueta podemos observar cómo juegan estas

figuras de la narración. En Un día en la vida, no cabe duda que el narrador sigue la tradición de
30
la novela del boom que producía “una literatura escrita elaborada como forma de resistencia

cultural” (Franco 129). Eso implicó, según Franco, un gran “salto de una tradición colectiva

aprendida por la trasmisión oral a la experiencia serializada de los mass media” (Franco 129).

Pero en Manlio Argueta persiste la tradición colectiva de la trasmisión oral ya que podemos

observar, que la cultura oral que trasmite la protagonista Guadalupe, 27 imbuida de la tradición

colectiva, no está mediada por la cultura de masas en el ámbito rural en que se desarrolla la

acción. Es decir, esa transformación a la que alude Franco respecto a la narrativa del boom entre

la cultura oral y la serialización mediática de la experiencia coloca a Manlio Argueta en una

posición diferente, ya que él hace uso del género novelesco siguiendo la tradición vanguardista

del boom, pero no se aleja de la tradición oral afectada por los mass media. De este modo, logra

combinar la cultura popular de tradición oral y colectiva con experimentación vanguardista en

una narrativa que pertenece al post boom, tanto por la temporalidad de su escritura (fines del

siglo XX), como por los géneros por los cuales dialoga (el testimonio, una cultura oral no

serializada por los mass media).

La segunda forma de tensión, la podemos observar en el desafío de expresar lo vivido.

Elzbieta Sklodowska expresa que hay una tensión entre lo vivido y el testimonio. Para explicar

esta tensión ella ocupa la noción de differend de Jean-François Lyotard:

I will focus on the intricate tension between the indeterminacy of experience and the

closure of discourse, between the act of living /surviving/witnessing and the act of

testifying/transcribing. I propose to test this terrain by using the notion of the differend…

Lyotard gives the name of a differend to “the case where the plaintiff is divested of the

27
Personaje principal en Un día en la vida, que Manlio Argueta construye basándose en entrevistas
realizadas a Guadalupe Guardado, una salvadoreña exiliada en Costa Rica.
31
means to argue and becomes for that reason a victim… A case of differend between two

parties takes place when the “regulation” of the conflict that opposes them is done in the

idiom of one of the parties while the wrong suffered by the other is not signified in that

idiom. (87)

Esta noción de differend explica la tensión que existe entre lo vivido y la habilidad de

enunciar lo sucedido mediante el discurso, o la escritura del testimonio; debido a que la víctima

no se puede expresar, ya que no puede usar el lenguaje dominante como instrumento de

comunicación. Sklodowska pasa a decir que el differend es:

[…] when the human beings who through the feeling of pain which accompanies silence

(and of pleasure which accompanies the invention of a new idiom)… that they are

summoned by language, not to augment to their profit the quantity of information

communicable through existing idioms, but to recognize that what remains to be phrased

exceeds what they can presently phrase, and that they must be allowed to institute idioms

which do not yet exist. (97)

Lo que propone Sklodowska es crear nuevos idiomas para poder expresar lo vivido y lo

experimentado, ya que no es posible hacerlo con los ya existentes. Por esta razón, Manlio

Argueta, recurre a la voz poética, al lenguaje campesino y al deslizamiento del género

testimonial como un nuevo idioma, para poder transmitir al mundo la situación que estaba

viviendo la población salvadoreña.

Teniendo presente estas dos tensiones, observamos que Manlio Argueta utiliza estrategias

narrativas específicas para crear a través de la ficción los aspectos testimoniales de este largo

proceso social, cultural e ideológico. Es evidente que Manlio Argueta no solo posee un vasto

conocimiento del estado, historia, política y cultura social, sino que activamente lo utiliza en su
32
relato. El autor, manipula estratégicamente el uso del tiempo y la memoria, ya que en un día de

la vida de Guadalupe, que dura once horas y media desde las cinco y media de la mañana hasta

las cinco de la tarde,28 se recorre a través de la memoria varios años29 y generaciones de familias,

puesto que es la memoria la que se traslada al pasado, representando el fuerte vínculo que hay

entre el pasado político e histórico y los resultados que se viven en el presente. En Un día en la

vida se cuentan las experiencias de injusticias sufridas por la comunidad campesina, y mediante

Guadalupe observamos otros dos personajes femeninos, su hija y su nieta, para marcar la

progresión y el incremento de conciencia entre las generaciones, como un legado de

concienciación que se traslada a través de las tres descendencias.

Manlio Argueta utiliza activamente su conocimiento en su obra utilizando las estrategias

narrativas y las tensiones textuales, para poder dar un testimonio novelado y estético. El texto a

través de la protagonista principal Guadalupe, personaje en que nos centraremos, cuenta eventos

que forman parte de la memoria colectiva salvadoreña, y es mediante su voz popular que

podemos percibir la trayectoria de denuncia.

Una de las estrategias narrativas que Manlio Argueta utiliza para poder dar voz a esta

memoria colectiva es el uso de una voz narrativa característica del habla campesina. Es un

28
Monique Sarfati-Arnaud: menciona que:
[…] los títulos de cada uno de estos capítulos confirman lo que anuncia el título global de la novela, o sea
el relato puntual de sol a sol («5:30 a.m. » es el título del primer capítulo y « 5 p.m» el del último capítulo
de lo que puede ser una jornada en un pueblo. (Sarfati-Arnaud 977)
29
Desde los años treinta hasta los años sesenta.
33
lenguaje simple compuesto de vocabulario, dichos, proverbios y canciones comunes del lenguaje

popular del campesino salvadoreño.30

Manlio Argueta, aclara que el uso de este lenguaje es intencional con la meta de

promocionarlo, y especifica que el lenguaje usado en el texto no solo es local de Centroamérica

sino específicamente del campesino salvadoreño. Es un lenguaje marginado al igual que sus

usuarios. Parte de lo que hace el lenguaje fiel a la manera de hablar campesina es el uso de los

decires y términos regionales que constantemente se repiten. Un ejemplo del uso de este lenguaje

se encuentra en la descripción que Guadalupe le da al perro llamándolo “chucho aguacatero31”

(89) y cuando se refiere a los cerdos que ella cría, dice: “pues estos chanchos sí que son hartones,

lo que pasa es que son la esperancita de uno en los días que los cipotes piden algo y no se les

puede negar” (11). En este ejemplo observamos palabras como: “aguacatero”, “chucho” y

“cipotes” y diminutivos como “esperancita”, ejemplos claros del lenguaje específico de un grupo

social campesino. Este lenguaje se va reflejando y repitiéndose a través de los diálogos de la

narrativa. Chrisnel Sánchez Argüello menciona en “La construcción del ‘yo’ testimonial en la

novela Un día en la vida de Manlio Argueta”:

30
Manlio Argueta aclara en una entrevista:
Certainly, the use of this vernacular tongue is profoundly intentional, it is a way of promoting the
oral language as our own wealth, although I don’t do it as a means of displacing the language of
the hegemonic center, nor do I even have that opportunity. I do this to reaffirm our own values,
local values, so as to know that we exist; and "local" does not simply refer to the entire Central
American region, but rather to the sub-regions within the area. So that if the language of a Central
American country is marginal, imagine that of the various regions of that country. (en Milian
Arias)
31
Refiriéndose, a lo común que es en El Salvador ver a los perros comiendo aguacates; fruto muy
disponible en muchas partes.
34
En cuanto al léxico, encontramos palabras como: chinchitora, pisto, petequenes, jiotoso,

guanaco, apiar, y un largo etcétera. No obstante, la voz de Argueta como autor no es

totalmente imperceptible en la novela, pues sale a relucir cuando se vale de las metáforas

que como poeta nunca lo abandonan, y que procura construirlas como frases dichas por

una campesina. (4-5)

Otra razón por la cual este lenguaje es identificado como el lenguaje local es por el uso

de las expresiones que constantemente se repiten. Por ejemplo, encontramos frases como: “los

caporales de la finca son los más culebras, ellos siempre están orejeando para los dueños de las

fincas” (43). Esto se refiere al hecho de que los caporales son serviles, sumisos y se arrastran

como culebras al servicio de los dueños de las fincas, y que constantemente están facilitando

información sobre los trabajadores. Otro dicho normalmente repetido entre la gente campesina

de El Salvador y que encontramos en el texto es: “Con dios me acuesto, con dios me levanto, a la

bien aventurada y al espíritu santo” (8), oración de protección que se repite al acostarse y

levantarse, para pedirle protección a Dios, mostrando la vulnerabilidad que constantemente

experimentan los salvadoreños por los peligros que corren. Estos son dos ejemplos de varios

dichos que se pueden encontrar en el texto.

Las canciones populares también forman parte del lenguaje campesinado y Manlio

Argueta incorpora el uso de dichas canciones populares, tales como: “el viento es un niño

juguetón me lleva el cuaderno me lleva el bolsón” (97). Esta es una canción infantil que

enseñaban en la escuela a los niños. Cuando Guadalupe habla sobre José, comenta:

José agarra su guitarra y canta rancheras que dan cólera, o cualquier corrido; mira como

ando mujer por tu querer, es el que más le gusta, o quizás sólo se sabe esa canción. A

nosotros nos gustan las rancheras porque tienen letras bonitas que se entienden. (17)
35
Argüello menciona que para el autor es un dilema y un “reto… despojarse de su

individualidad”, ya que Manlio Argueta dispone de un amplio léxico: académico y profesional,

que tiene que hacer a un lado para poder expresarse en una voz popular y así usar el lenguaje

marginado del campesino. En una entrevista realizada por Rafael Valera, Argueta afirma:

Sentí en un momento que yo también tenía que convertirme en ella [refiriéndose a Lupe],

lo que para mí era un reto. Primero, hablar como novelista, con cierto bagaje cultural pero

hablar también un poco más como campesina y además hablar un poco como mujer. Creo

que me lo permitió hacer mi proceso de trabajo poético. (Argüello 5).

Manlio Argueta no solo narra usando un lenguaje campesino, sino que a la vez narra

desde una voz femenina ya que Un día en la vida puede describirse como un “un largo soliloquio

[en donde] la narradora…dialoga consigo misma en unión con su entorno, con el mundo que la

rodea y que participa de su vida de todos los días” (Sarfati-Arnaud 977). Podemos argumentar

que el uso de la voz femenina es otra estrategia narrativa que Argueta utiliza, como herramienta

para crear un nuevo idioma, ya que al ser un monólogo hasta las palabras expresadas por José

como la voz de la conciencia son narradas mediante Guadalupe, en una voz femenina.32 Un

ejemplo de esto lo narra Guadalupe:

Aunque José me ha dicho “Si los cipotes tuvieran un doctor que los atendieran no se

murieran así porque así”…Y así le voy contradiciendo a José y él tiene la paciencia de

irme explicando. Por eso yo digo, más que cualquier otro cristiano, José es el que me ha

abierto los ojos (47).

32
Addis resalta que:
Un día en la vida es un homenaje a la mujer campesina; por vez primera, ella adquiere la posición de
actor de su propia historia… [ya que] las voces de los hombres de la familia de Lupe se encuentran, en
letra cursiva dentro de la narración de Lupe. (Addis 177)
36
Notamos que aunque son palabras de José siempre se narran mediante de una voz

femenina y esto se repite con otros personajes femeninos como Adolfina, María Pía y María

Romelia, mujeres que forman la voz de la obra. En Un día en la vida, siempre encontramos un

narrador femenino excepto por dos capítulos titulados “La Autoridad” y “Ellos” mostrando un

juego entre las dicotomías de lo femenino y lo masculino. Monique Sarfati-Arnaud expone, en

“El proceso de enunciación colectiva en Un día en la Vida de Manlio Argueta”, que:

[Los] dos capítulos llaman particularmente la atención del lector por ser asumidos por un

sujeto narrador masculino y supuestamente anónimo creando así una ruptura en el

proceso narrativo… los narradores femeninos de esta novela exponen clara y

directamente, a través de la narración, una serie de contenidos ideales… el narrador

masculino en cambio no hace más que reproducir un discurso que «ha internalizado y que

lo controla». (978)

Observamos que el autor utiliza un lenguaje femenino marginado con el cual logra

trasmitir el pensar y la cultura popular de los campesinos salvadoreños, y aún más importante, el

proceso de concientización que tuvo el pueblo salvadoreño. Mary Addis en “Género y

representación en las tempranas novelas”, explica que Manlio Argueta pudo haber decidido usar

una narración femenina por tres razones: primero, para demostrar el papel importante y activo

que desempeñaron las mujeres salvadoreñas en la revolución; segundo, para representar la

igualdad que tanto los hombres como las mujeres disfrutaban en estas comunidades, aunque

existían divisiones en el papel que ambos desempeñaban. Addis observa: “Lupe celebra tanto el

trabajo que hace su esposo, Chepe, para mantener a la familia como su interés y trabajo por el

bienestar de toda la comunidad el trabajo doméstico de su mujer… A su vez, Chepe valora el

37
trabajo doméstico de su mujer…” (177) Y tercero, porque esta estrategia narrativa “les

proporciona autonomía y autoridad” (183), a los personajes femeninos.

Manlio Argueta argumenta: “Era un contrasentido… ¿Cómo era posible que nosotros

estuviéramos defendiendo al pueblo y que, al mismo tiempo, nos avergonzáramos de la manera

en que el pueblo habla?” (Gavidia 33). Manlio Argueta se rebela y rechaza el lenguaje y el

discurso dominante, una características fundamentales del género testimonial, como lo expone

René Jara. Además de rechazar el lenguaje dominante, en el texto percibimos un deslizamiento

entre los géneros. El mismo autor habla sobre este deslizamiento de género en una entrevista

realizada por David Hernández:

Mi literatura tiene mucha coincidencia con la literatura que se conoce como testimonio.

Sin embargo, el testimonio es una expresión objetiva, más antropológica, sociológica,

mientras que yo aspiro a una creatividad estética, manejar la palabra en sí, hacer ficción,

darle todo el poder a la imaginación. La realidad y las vivencias sólo sirven como punto

de partida para la expresión literaria. (39)

En la entrevista podemos observar que Manlio Argueta conscientemente fusiona el

testimonio y la novela.

La creatividad estética y la habilidad poética, están presentes en todo el texto, pero un

ejemplo de esto es cuando Guadalupe describe el amanecer:

El cielo se coloradea como sangre de un pájaro muerto…Y luego se va poniendo

transparente como el agua de las pozas cuando les da la luz del mediodía.

Vidrecitos de colores. Chiguistes de botella quebrada. Y adentro del agua flotan

38
los celajes. Los celajes son las cobijas de dios. El cielo es una chiva guatemalteca

de colores. (6)

Podemos observar la artística manipulación de un lenguaje campesino narrado desde un

punto de vista femenino, pero que está estéticamente compuesto de forma poética, utilizando un

fuerte vínculo con las personas que representa, mediante el uso de metáforas y objetos familiares

reconocidos por las personas campesinas. Al utilizar este lenguaje doblemente marginado por ser

campesino y femenino, incluyendo los decires, refranes, proverbios y canciones propias del lugar

y a la misma vez fusionarlo con el hermoso lenguaje colorido, descriptivo y estético de la poesía,

el autor logra crear un nuevo idioma como propone Sklodowska, y mediante esto logra dar voz a

un grupo marginado y exponer los entornos infernales en los que se encontraba el pueblo

salvadoreño.

Otro aspecto interesante de la obra Un día en la vida, es la manera sutil en que Manlio

Argueta usa la dicotomía entre los campesinos y la Guardia Nacional para mostrar la relación

entre ambos grupos. En el texto se expone claramente cómo, por un lado, los campesinos y, por

otro lado, la Guardia Nacional vienen del mismo grupo social; pero hay un cambio según sus

circunstancias, de víctima a victimario. Y esto se ve claramente en Un día en la vida, donde los

campesinos y la Guardia Nacional vienen del mismo grupo social, pero su actitud va cambiando

según sus situaciones y el entrenamiento, de victima a victimario.

En una entrevista por Ruth Gregory, Manlio Argueta habla de una poesía que escribió en 1979,

llamada Birth control, que dice:

39
Esta noche no dormiremos juntos/ Hay sarampión en la cuida y podrías quedar

embarazada, cosa grabe porque parirías un monstros, una flor...

Manlio Argueta explica: “el sarampión es la violencia aunque no lo digo. Y es un poema

viejo, pero hoy tiene mucha aplicación, estamos pariendo niños que van directo a la muerte,

estamos pariendo mostros también” (Grégori). Aquí podemos ver que de una misma madre (una

comunidad) nacen las victimas (flor) y los victimarios (los mostros), y vienen de un mismo

origen y calidad de vida. La distinción entre La Guardia Nacional y la población civil se hace

desde una temprana edad, pero de un mismo origen. Mediante Guadalupe, Chepe, que es la voz

de la conciencia, describe a los militares así:

Ellos están hechos para eso Lupe, defienden un sistema…no son malditos; ni siquiera son

hijos de puta, son como cualquiera de nosotros, solo que están en el bando enemigo ellos

mismos están en el bando de sus propios enemigos, vos no vas a ver a ninguna de estas

autoridades que sean dueños de una finca, o de una casa de dos pisos o de carro de lujo,

ellos apenas andan en un yip que es instrumento de trabajo, como el machete para

nosotros, no los vas a ver con una mudada de lujo, no; cuando andan de civiles se ven

humildes como nosotros, ni siquiera se les conoce, se trasforman en otra gente en lo que

son. (99)

El narrador, a través de sus personajes, resalta como todos son víctimas del estado, y

realmente no hay una dicotomía clara entre las víctimas y los victimarios, puesto que provienen

40
del mismo grupo social; como el caso del Cabo Martínez, que después de haber sufrido como

víctima se convierte en verdugo.33

En el subtítulo “Ellos” se puede ver como psicológicamente hay un cambio en los

personajes, puesto que su manera de pensar es transformada tan drásticamente que se apropian

hasta del lenguaje. Monique Sarfati-Arnaud menciona que:

Otro modo de descargar su conciencia consiste en la apropiación-repetición del discurso

dominante (repetidor de otras voces decíamos más arriba; este discurso, curiosamente, se

reduce a unas cuantas lexías o sintagmas fijos: «El profesor nos dice: ustedes viven como

príncipes», lexía que el sujeto-narrador se apropia luego con un «nosotros vivimos como

príncipes» pero que el lector sigue atribuyendo al profesor. (984)

Existe una asimilación tan grande que se adopta hasta el discurso, y más importante,

como menciona Sarfati-Arnaud es “el discurso dominante” que después se ocupa como si fuera

propio. Y no solo es el discurso, sino que, estos jóvenes reclutados para formar parte de la

Guardia Civil también adoptan los ideales y pensamientos que se les enseña a través de su

carrera militar, convirtiéndose en una negación al amor de su familia y a los recuerdos de su

niñez, como si sus vidas comenzaran desde el día que los reclutan.

Gavidia dice que “Se le puede criticar al autor la dicotomía excesiva entre los buenos y

los malos, los campesinos y los guardias” (Gavidia 34), pero al examinar el texto vemos que a

diferencia de este pensamiento, Manlio Argueta está realmente mostrando que todos son

víctimas del Estado. Realmente esta dicotomía no es tan clara puesto que al final son los mismos

33
La historia completa del Cabo Martínez no se discute en su totalidad en Un día en la vida, pero si en
más detalle en Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986).
41
grupos sociales (los campesinos) que están siendo usados por el Estado para oprimir y controlar

al campesino en sí.

Otra estrategia narrativa que Manlio Argueta utiliza mediante su personaje principal,

Guadalupe, es exponer tres núcleos temáticos sobre la condición precaria que experimentaban

los campesinos salvadoreños y también el proceso gradual de concientización colectiva. El

primer núcleo temático es el estado de salud y la falta de atención médica que sufre el

campesinado, el segundo la escasez de alimentos, y el tercero es la violencia experimentada.

Mediante estos tropos temáticos observamos el gran compromiso social que Manlio Argueta

tiene, al exponer las condiciones precarias en la que se encontraban los campesinos

salvadoreños.

El primer aspecto es la condición de salud precaria y la falta de atención médica que los

campesinos salvadoreños experimentaban. Manlio Argueta se enfoca en la salud de los niños,

por el nivel de mortalidad infantil muy alto que existía en el país. En el texto se habla de cómo

los niños de temprana edad se morían de parásitos y de problemas gastrointestinales. Guadalupe

describe la enfermedad de esta manera: “… nuestros hijos estaban muriendo por las

lombrices…La cantidad de lombrices es tanta que se los van comiendo por dentro y llegan a

arrojarlas por la boca y la nariz” (18). El único lugar donde ellos buscan ayuda es en la iglesia.

Los curas le dicen que debe resignarse, que es la voluntad de dios, mostrando la complicidad de

la iglesia hacia una aceptación de las circunstancias precarias en las que vivían. Guadalupe

pierde dos hijos a temprana edad por problemas de salud; ella relata:

Padre yo pensaba que usted podría recomendarme alguna medicina pues le hubiera

querido poner una lavativa de altamisa pero hay que ir hasta la quebrada y José no está. –

Ay hija, yo iría a buscarte la altamisa pero yo sé que no lo van a curar, en estos casos
42
nada más el purgante de lombriz es la medicina. – ¿Y dónde cogemos el purgante, padre?

–Esa es preocupación tuya, hija mejor venite mañana con el padrino y le echamos el agua

al cipote, por las dudas... [porque] para eso estamos aquí, para salvar el alma de los

pecadores. (19)

Vemos que hay una indiferencia de parte de los curas, hacia su desesperación como

madre en busca de ayuda. Y esta indiferencia llega al punto donde lo único que le aconsejan es

resignación. Las madres llegan a sentirse tan desoladas y sin esperanza que ni siquiera lloran a

sus hijos. Guadalupe narra:

[…] ni siquiera lloramos a nuestros hijos pues nos llegábamos a convencer que la muerte

era un premio que daba dios a los cipotes, era mejor morir a sufrir en este valle de

lágrimas… la muerte se me hacía tan natural que dábamos gracias a dios por llevárselo.

(19)

Podemos observar una denuncia entre la complicidad que había entre el gobierno y la

iglesia, ya que lo que aconsejaban era el conformismo. Pero tras la teología de la liberación hay

un cambio de concienciación:

Sí, pues en los últimos tiempos todo cambió. Antes cuando venían los curas a dar misa a

la capilla del desvío nos daban nada más esperanzas… tanto nos enganchaba el padre que

hasta corazón de piedra nos estábamos haciendo… los padres comenzaron a abrirnos los

ojos y oídos. Uno de ellos nos repetía siempre: para ganarnos el cielo primero debemos

luchar por hacer el paraíso en la tierra… y les preguntábamos por qué los curas anteriores

nos obligaban a conformarnos. Olvídense de los curas anteriores, nos decían estos curas

jóvenes. (18-20)

43
Manlio Argueta en su relato denuncia el estado marginado de los campesinos por parte

del gobierno y la iglesia al no proveerles asistencia médica, lo cual causaba un nivel de

mortalidad muy alto. Guadalupe, ya desde un nivel de concientización más elevado por la

influencia de la teoría de liberación, explica:

Por acá no existen los doctores. Yo por lo menos, y doy gracias a dios, no conozco un

doctor, no sé cómo serán… “si los cipotes tuvieran un doctor que los atendiera no se

murieran así porque sí”. Nosotros nunca hemos tenido esa asistencia. Y muchas veces

pienso: Y si hubiera doctor por estos lados, con qué pisto podríamos pagarlo, si dicen que

cobran caro. (46-47)

Lupe está consciente de cómo su situación y la de otros campesinos serían diferentes si

tuvieran acceso a atención médica, mostrando el deseo por tener opciones y condiciones mejores,

dejando atrás el conformismo que predicaban los curas anteriores y buscando soluciones

prácticas que predicaban los curas jóvenes. Mediante la concientización de personajes como este

el narrador denuncia y expone las condiciones precarias que el campesino salvadoreño

experimentaba.

El segundo aspecto temático que esta ficción testimonial denuncia, es la escasez de

alimentos; un componente muy vinculado con el primer aspecto temático que era la falta de

atención médica. El texto expone que la falta de alimentación no era un problema reciente, sino

de larga data y resalta que se ha agravado con el trascurso de los años. El narrador, a través

Guadalupe y otros personajes, denuncia la falta de alimentación básica. El maíz tiene una gran

importancia puesto que es la comida básica que sostiene al campesino, y que le mantiene su

diario vivir y se describe como sagrado. Para Guadalupe el no tener que darle de comer a sus

44
hijos ni siquiera maíz, es lo que más la atormenta, porque entiende lo importante que es

alimentarlos, especialmente porque están en crecimiento. Guadalupe explica:

A veces mi pensar son los pequeños, pues uno puede privarse de los frijoles y comer

tortilla con sal, pero a los cipotes no les puede faltar su comidita, por lo menos cuajada o

requesón con frijoles. Por ellos vale la pena sacrificarse. Y sin embargo son los que más

hacen sufrir. Si no hay para la comida, uno se desespera. “y hoy qué les voy a dar”. Y no

se diga si se enferman. (46)

Aquí el narrador se refiere a un doble sufrimiento: ya que Guadalupe no solo sufre por no

tener la comida básica, sino que también sufre porque reconoce la responsabilidad que tiene de

proveerles a sus hijos. Por este sufrimiento Guadalupe simpatiza con Ticha, otro personaje de la

novela. Ella menciona:

[…] todos sabemos las miserias que pasa la pobre para comer o para darle de comer a los

nietos que le han dejado las hijas que se fueron por mejor vida a la capital…la pobre anda

en andrajos pues todo lo que gana ella y su marido se va en los frijoles y el maíz para

tanta cría de sus hijos. (31)

Los problemas alimenticios afectaban a todos, no solo a la familia de Guadalupe, lo cual

muestra que la narración no es únicamente una denuncia de una experiencia personal, individual;

sino que es una denuncia colectiva a las condiciones experimentadas.

En el capítulo titulado Ellos, un hombre que es parte de La Guardia Nacional describe su

vida cotidiana. En sus memorias él relata:

Yo me recuerdo cuando iba con toda mi familia a cortar algodón. Hasta la más chiquita

llevábamos. Que tenía siete años ya. Con el sombrero para el sol y la bolsa de comidita y

trapos para dormir. Todos a cortar mientras el caporal nos tomaban los nombres. Los
45
chiquitos no éramos apuntados pues apuntarse quiere decir tener derecho a tortillas y

frijoles y no nos iban a dar a todos, solo a los grandes. Pero nosotros llevábamos nuestra

sal, para poder llenarnos con tortilla con sal. Y agua. (105)

Es interesante que el recuerdo de su niñez que está presente ahora en su vida de adulta

sea el recordar que no tenía derecho a comida cuando iba a recoger algodón con su familia, ya

que solo los adultos tenían derecho a comer. Y aunque él justifica al dueño de la finca diciendo

que no le podían dar de comer a todos, es algo importante y memorable por escoger este

recuerdo para compartir. Esto tiene más relevancia al observar que lo primero que describe de su

nueva vida como parte de La Guardia Nacional es lo que come:

Comemos carne todos los días, al principio como no estaba acostumbrado me hacía daño,

me dolía el estómago. Es más ni siquiera comemos tortillas, es otra cosa que al principio

cuesta acostumbrarse pues a uno le dan sólo pan untado con algo que se llama margarina

o mantequilla de ajo. (74)

Mostrando la importancia que tiene el alimento para él, ya que por muchos años no lo

tuvo disponible ni en abundancia. Él se siente contento y orgulloso porque ya como adulto y con

una posición de guardia, tienen derecho a la comida, comida que describe con mucho detalle,

pero con un dejo de añoranza infantil.

El tercer núcleo temático es la violencia. Mediante la narración se muestra como la

concientización incrementa la violencia. En el texto por sus rasgos testimoniales, encontramos

muchos eventos en los cuales la violencia y el abuso de autoridad están presentes. De la misma

manera que la concientización es gradual tras la teoría de la liberación, el aumento en el número

y en la gravedad de la violencia también se realiza gradualmente. Un ejemplo de esto es que todo

comenzó con la prohibición de andar con el machete. Guadalupe explica:


46
La guardia comenzó a asomarse por el kilómetro … es muy estricta, no se puede andar,

por ejemplo, con el machete amarrado a la muñeca porque va segura culateada o tamañas

multas que uno de pobre de donde las va a poder pagar. (23)

Notamos que primero son pequeñas restricciones que impone la guardia, como el prohibir

el uso del machete, pero poco a poco estas reglas van incrementando y la guardia abusa más de

su poder. Guadalupe narra, refiriéndose a la guardia:

Un día se atrevieron a lo peor. Algo que nos hizo morir: el cura fue encontrado medio

muerto en el camino hacia Kilómetro, una legua antes de llegar. Le habían dejado la cara

desfigurada, con heridas por todas partes. Alguien iba pasando por el lugar y vio al

hombre desnudo que se lamentaba debajo de un barranco. Le habían metido un palo en el

ano y todavía lo tenía allí. (26)

Observamos que poco a poco la violencia incrementó al punto de atacar a líderes

religiosos, pero el crimen más doloroso que experimenta Guadalupe es la muerte de su hijo

mayor, el cual estaba activo, al igual que su padre, en la organización de los trabajadores y en la

pelea por mejores condiciones. Su muerte, como muchas otras, fue cruel. Guadalupe dice: “Uno

no es de piedra. La muerte de Justino me destrozó, para qué voy a mentir, me dejó hecha leña”

(48). En la familia de Guadalupe hay muertos, desaparecidos y amenazados, mostrando el

constante miedo en el que tenía que vivir el pueblo salvadoreño. A través de estos relatos de

violencia, el autor deja en evidencia lo que pasaba en El Salvador, aun antes de que se

recrudeciera la guerra civil.

Es evidente que mediante estas denunciaciones testimoniales que sufre el pueblo

salvadoreño afectado por la falta de medicina, la escasez de alimento y el constante abuso de

47
poder, podemos observar el fuerte vínculo que tiene la obra de Manlio Argueta con el género

testimonial, ya que tiene la urgencia de exponer las injusticias vividas.

A diferencia de los textos testimoniales, Manlio Argueta no solo les da voz a los

marginados y víctimas, sino que también a los victimarios que forman parte de la autoridad. Esta

estrategia narrativa interrumpe y rompe el discurso de la narrativa femenina, y también rompe

con las características de los textos testimoniales, los cuales se centran en dar voz a los

marginados. Mediante esta narración el autor nos deja ver sutilmente que la división entre

víctima y victimario no es tan clara, y se nos permite observar cómo la guerra civil realmente era

una autodestrucción, porque en muchos casos miembros de los bandos contrarios eran parte de la

misma comunidad.

Finalmente otra estrategia narrativa que utiliza el autor es el uso de los mitos y leyendas

como resistencia a través de la cultura ancestral campesina. Algo importante de la vida

campesina es el uso de mitos y creencias en formas de leyendas populares. Olivia Amaya

describe la importancia de estas creencias, cuando ella señala que las leyendas y mitos son una

“escuela de enseñanza de la moral, la religión, y la literatura oral. Así, se encuentran leyendas

religiosas, de escarnio, de prevención, de enseñanza del libre albedrío, de fraternidad” (Amaya

4). Observamos que como destaca Amaya los mitos y leyendas son una forma de enseñanza,

porque “estas creencias mitológicas de las civilizaciones antiguas se trasladan a las leyendas e

historias como parte integral de la educación. (Amaya 4)

En Un día en la vida, Lupe tiene un encuentro mítico en el cual ella compara la

conciencia con el cadejos y habla del cadejos malo y el bueno:

48
De repente vi un animalote que me salía al paso. Y me dijo el animalote que no me fuera

por el zacate…pensé que era el Cadejos, por el olorcito a flores de naranjo que echaba,

pues al Cadejos le gusta echarse debajo de los palos de naranjo y se le pega el olor al

Azahar…no sentí miedo. Entonces era el Cadejos Bueno pues este no trasmite miedo a

las personas sino una especie de confianza. Dicen que cuando sale el Cadejos Malo dan

hasta ganas de orinar, con solo mirarlo, no digamos si habla. (16)

En esta parte del texto el Cadejos le ayuda a Lupe a evitar una serpiente, que está

escondida en los matorrales y lista a morderla. La leyenda del cadejos es muy conocida en El

Salvador, pero también por toda Centroamérica. Hay muchas diferentes versiones, pero en El

Salvador hay dos tipos de Cadejos, como menciona Lupe, el cual se enfoca en el bien y el mal.

Hay un perro blanco que es el cadejos bueno y un perro negro que representa lo malo.34

La siguanaba, el Cipitío y el cadejos bueno y malo, forman parte de la formación y

educación de las personas campesinas puesto que enseñan lo que es bueno y lo que es malo, y lo

que es moralmente aceptable y a la misma vez dan advertencia. Aparte de educar estos mitos y

leyendas que constituyen parte de la cultura ancestral, les daba a los campesinos que estaban

siendo oprimidos, un sentimiento de protección y seguridad, ya que era una forma de resistencia

a la opresión y abuso puesto que están más allá del control y opresión del estado.

En una instancia, Lupe explica refiriéndose a su papá: “creía en el duende, el Cipitío, la

siguanaba, el cadejos. Y no era solo por creer sino que le había salido más de una vez. Como era

un poco Picarón le salían estas cosas a manera de castigo” (113). Hay muchos ejemplos donde el

34
Oswaldo Santibañez menciona en Mitos y leyendas del mundo que “El cadejo blanco representa a un
espíritu de luz que protege a todos los fieles creyentes y nunca permite que el cadejo negro se robe el
alma de los recién nacidos o de los niños pequeños” (Santibañez).

49
texto menciona leyendas y en las cuales los personajes tienen encuentros místicos con estas

leyendas. Chepe tiene un encuentro con la Siguanaba; un personaje místico muy conocido en El

Salvador.

James Knight menciona, en su artículo “Trauma, Myth and Imagination in Two Novels

by Manlio Argueta”, que el uso de estas leyendas no solo es para enfocarse en la cultura popular

de los campesinos sino también una manera de poder sobrellevar los traumas vividos. Al

referirse a Chepe cuando se le aparece la Ciguanaba, dice:

This fantasy adopts the form of popular myth, as José is compelled to express complex

emotions associated with post-traumatic stress disorder such as fear, guilt (that he was

responsible for the ordeal) and shame (over his response, in which he defecated over his

clothes and suffered a nervous breakdown). José’s communication of this story, tentative

at first, plays a therapeutic role central to the process of reintegrating the ordeal into his

conscious past. (Knight 652)

En esta narrativa encontramos mitos indígenas como formas de resistencia. James C. Scott, en

Domination and the Arts of Resistance (1990), llama esta forma de resistencia “Hidden

transcripts of discourse”, y Sklodowska explica que:

James C. Scott (1990) demonstrates convincingly how different systems of oppression

generate practices and rituals he calls “hidden transcripts of discourse.” Ciphered

language, Scott argues, constitutes one of the most powerful forms of everyday low-

profile resistance in cases when direct vituperation or rebellions are considered too risky.

(94)

Manlio Argueta al usar los mitos indígenas expresa una forma de rebelión, y del género

testimonial, ya que pone en un mismo plano el testimonio de las condiciones vividas con el
50
contacto de seres místicos. Al poner ambos relatos en un mismo plano observamos un

deslizamiento de género ya que lo mágico y lo fantástico forma parte del género novelesco, y

especialmente de la novela del boom.

En conclusión, Manlio Argueta ocupa una narrativa de vida para dar voz a los que no

tienen voz y así exponer y representar los problemas sociales a los que se enfrentaban los

campesinos salvadoreños antes y durante la guerra. El autor produce una obra con tensiones ya

que fusiona la novela con el testimonio mediante la manipulación de estrategias narrativas como

el uso fidedigno del lenguaje campesino, la narrativa femenina, los núcleos temáticos sobre la

condición campesina, la inclusión del discurso dominante y la referencia a mitos y leyendas

indígenas, permite a la obra fusionar dos géneros “literarios”, el testimonio y la ficción

novelizada. Mediante esta fusión el autor da voz a los que no tienen voz y sus personajes

adquieren cierta agencia a través de la concientización, resistencia y cultura ancestral.

51
Capítulo 3: Las tensiones genéricas en Cuzcatlán donde bate la mar del sur

(1986)

Después de escribir Un día en la vida desde el exilio35 en Costa Rica, Manlio Argueta

inspirado por su último trabajo, decide escribir su tercera obra titulada Cuzcatlán donde bate la

mar del sur (1986). Manlio Argueta escribe esta novela en un corto periodo de tiempo, ya que,

aunque su vida corría peligro en El Salvador, él deseaba regresar a su país natal. La urgencia con

la cual se publicó, era muy representativa, de la urgencia y necesidad que había de exponer la

crisis social que estaba sufriendo el pueblo salvadoreño, ya en pleno desencadenamiento de la

guerra civil. Cuzcatlán donde bate la mar del sur fue publicado en 1986, e igual que sus otros

textos, recibe una gran notoriedad, “y sirve para fortalecer aún más el crédito literario de

Argueta, que se convirtió en uno de los escritores centroamericanos más destacados de la

década” (Craft, Astaldsson y Rodríguez 26). En esta obra encontramos de nuevo una hibridación

genérica similar, en la cual detectamos marcados rasgos de diferentes géneros literarios. Manlio

Argueta, tomando el papel de mediador, utiliza la literatura para trasmitir un testimonio

individual y a la misma vez colectivo ya que la experiencia de vida del autor forma parte de la

experiencia colectiva que el pueblo salvadoreño compartió en las últimas décadas. Mediante

esto, Manlio Argueta crea una obra llena de tensiones entre las experiencias individuales y

colectivas, y entre el un género literario y de construcción social.

35
Craft, Astvaldsson y Rodríguez narran que, “como muchos otros activistas e intelectuales, Argueta se
vio obligado a dejar todo atrás y exiliarse en Costa Rica en Agosto de 1972” (Craft, Astaldsson and
Rodríguez 24), porque su vida estaba en peligro, lo cual muestra que Argueta no solo escribe
ficcionalmente lo que ocurre en el salvador, sino que también lo experimentó en su propia vida.
52
El capítulo uno del libro, titulado “Microbús a San Salvador, Enero 8 1981”, comienza de

esta manera: “Mi seudónimo es Beatriz. Cariñosamente me dicen Ticha. Edad: veinticuatro años.

Origen campesino” (9). Observamos que, de modo parecido a otros testimonios,

el texto comienza dando una introducción con datos específicos sobre la voz principal que es la

de Lucía Martínez.36 El título especifica el lugar y la fecha, y la introducción nos da datos

específicos sobre Lucía. También notamos que empieza en primera persona, característica

esencial del testimonio según Beverley que indica que el testimonio es “told in the first person by

a narrator who is also the real protagonist or witness of the events he or she recounts” (24), lo

que da la ilusión de que el texto es un testimonio, alejado de una forma artística de escribir.

Después veremos que este no es el caso y que la obra es mucho más que un testimonio. Otro

aspecto relacionado con el testimonio es el hecho de que la historia de Lucía y su familia es

representante de muchas familias campesinas salvadoreñas. Kerstin Oloff menciona en su

artículo “Representations and Rupture in the Age of Globalizations: Narrative Strategies in

Manlio Argueta’s Cuzcatlán donde bate la mar del sur and the Debate on Subalternity” que:

“The family’s name Martínez, is one of the most common last names, thus signposting the

family as representative of a larger collective” (155). Al usar un apellido tan común en El

Salvador la historia de Lucía y de su familia representa la historia de muchas familias

campesinas en El Salvador. Manlio Argueta conscientemente decide introducir el texto de forma

testimonial. Astvaldsson menciona en “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán, donde bate la

mar del sur de Manlio Argueta” que:

36
Astvaldur Astvaldsson menciona en “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán, donde bate la Mar del
Sur de Manlio Argueta”; que: “Como Alguien que va a ofrecer un testimonio oral. Lucía Martínez, alias
Beatriz o Ticha, abre el primer capítulo del libro revelando (al lector/ oyente) su edad, posición social y
lugar de residencia” (Astvaldsson, Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán donde bate la mar del sur de
Manlio Argueta 192).
53
Argueta tomó la decisión de adoptar el formato de apariencia testimonial

conscientemente, porque deseaba que su literatura gozase de un impacto político; sin

embargo, su elección parece haber conducido a muchos críticos a obviar las intenciones

artísticas de su trabajo e, irónicamente, ello ha resultado en una visión recortada del

contenido y del propósito de denuncia. (191)

Podemos observar el juego que hace Manlio Argueta al fusionar lo literario con lo social

y como menciona Astvaldsson al centrarse solo en lo género de construcción social y sus

características testimoniales se limita el lector a apreciar la totalidad de la obra porque no se

aprecia lo literario y estético que para el autor es de igual importancia.

El texto se desarrolla en un tiempo limitado, que es el tiempo que le toma a Lucía viajar

hasta San Salvador en bus, donde ella va a formar parte de un juicio que se le va a acusar al Cabo

Martínez de haber participado en la muerte de su bisabuelo y de su abuela.37 Durante este viaje

Lucía hace uso de su memoria y recapitula las vidas de sus familias y las experiencias

experimentadas por varias generaciones de su familia. Es evidente que Lucía no solo posee

conocimiento de cosas que han ocurrido en su familia, sino que activamente lo utiliza en su

relato. El relato abarca varias generaciones de familias, puesto que es la memoria y el

conocimiento lo que se traslada al pasado.

Lucía misma habla sobre el uso del conocimiento cuando ella expresa que su

“Distracción favorita es reflexionar. O soñar, como se dice” (9). Observamos que a Lucía le

gusta hacer uso de su conocimiento. Más adelante ella reafirma, “Siempre me ha gustado

reflexionar. Siento que es una manera de vivir dos veces” (16). Aquí Lucía resalta el valor de

37
Al final del texto nos damos cuenta que el Cabo Martínez es el tío de Lucía y que el mismo participo en
la muerte de su propio abuelo.
54
reflexionar y pensar. Lucía reflexiona no solo en sus propias memorias sino en las memorias

trasmitidas a ella a través de sus antepasados. Al pensar y reflexionar en sus propias memorias

pero también en las de su familia, ella tiene una memoria colectiva y esto permite que lo vivido y

las injusticias vividas no sean olvidados; por esta razón ella misma dice: “La vida es dura pero

sus enseñanzas son imborrables” (15).

Lucía no es la única que reflexiona sino que también lo hacen sus antepasados como su

bisabuelo Emiliano. Al recordar la matanza de 1932, el texto relata: “A veces la voz interior de

Emiliano es exuberante como un volcán en erupción” (49). En otro instante en el texto, Emiliano

nuevamente reflexionando en el mismo evento de la historia, dice: “Las cosas que le pasan a

uno… ¿Cuándo habrá felicidad para nosotros? Su voz interior resuena como un eco” (43).

Astvaldsson, menciona que, mediante los recuerdos de Lucía, “las voces de sus familiares y su

imaginación se mezclan en su mente de un modo comparable a las tradiciones creativas de

relatar el pasado que caracteriza a muchas comunidades nativas americanas… [Y que] recordar y

recontar la historia es un proceso comunal” (202) Observamos que esta forma de narrar

intergeneracional y polivocal está fuertemente ligada a la idea del “narrador” propuesta por Jean

Franco que se define como un: “cuentista/narrador cuya destreza se deriva de una cultura oral”

(129). Esta forma de narración es muy importante en el texto ya que es mediante las reflexiones

de los personajes que nos informamos de los eventos pasados y presentes.

Esto nos conlleva a otro aspecto muy transcendental de la obra, que es la repetición y la

visión circular de la vida, ya que mucho se repite. Mary Addis menciona, en “Género y

representación en las tempranas novelas”, que: “esta novela logra subvertir el paradigma

tradicional por tener una estructura circular, por cómo vuelve una y otra vez al episodio en que

55
Lucía viaja en el microbús38” (163). Addis continúa explicando que “asocia la estructura circular

con la noción de la continuidad de la memoria histórica dentro de la comunidad indígena” (163).

Este juego temporal también se puede interpretar como una característica de Boom que también

influye la obra de Manlio Argueta. Un ejemplo de la circularidad de la vida, memoria y

repetición es el énfasis que se le da a las historias de amor de varias generaciones. Son cinco

generaciones que el libro abarca y el amor es algo constante y cíclico en todas las vidas. Como

mencionamos anteriormente, el libro no va en un orden cronológico y realmente se podría

empezar a leer con el último capítulo en vez del primero, lo que muestra su estructura circular. El

texto también está constantemente interrumpido por pensamientos y memorias en cursiva que

interviene en la narración, pero que de una forma se relacionan con lo que ya se estaba narrado.

Al usar esta forma de narración se reflejan los pensamientos de una persona, ya que se traslada

de una cosa a otra, pero de una forma lógica, aunque no sea cronológica. Por ejemplo, cuando

Beatriz y su hijo Jacinto hablan de lo importante que es la tortilla y la sal enfrente de su abuelo

Emiliano, en cursiva “Emiliano recuerda a sus hermanos y a su madre en las hambrunas: “ ¿Con

qué vamos a comer ahora mamá?” “Con mierdita de gallina”- contestaba abrumada la madre

cuando no había sal y solo tenía para darles a sus hijos tortilla caliente” (119). El texto también

refleja su estructura circular al hablar de la relación amorosa de Emiliano y Catalina, también de

su hija Beatriz y Eusebio y su hijo Jacinto y Juana, y finalmente de Lucía y su compañero al cual

no se le conoce el nombre. Todas estas relaciones son conocidas a través de la memoria y están

fuertemente ligadas a la desgracia, mostrando que en sus circunstancias la felicidad total no es

posible. Lucía acepta esto cuando dice:

38
El texto está compuesto de quince capítulos, cinco de ellos regresan a Lucía y su viaje en bus. Estos
cinco tienen el mismo título “Microbús a San Salvador, Enero 9, 1981.”
56
Ellos son felices [refiriéndose a las personas adineradas]. Nosotros sobrevivimos. Nos

persiguen. Nos asesinan. Lo más corriente para darnos muerte es el descuartizamiento.

Lo mismo que hacían los conquistadores hace quinientos años. (12)

Observamos que la desdicha es algo constante en la memoria de los campesinos desde el

tiempo de la conquista.39 Por esta razón, uno de los aspectos más felices de la vida, que es el

amor, está fuertemente ligado a la desgracia, lo cual es muy circular porque se repita, pero que se

podría evitar con mejoras sociales. Por ejemplo, Emiliano pierde a su compañera Catalina al

nacer Beatriz, ya que fue una de las muchas víctimas del añil. Emiliano menciona: “Catalina fue

víctima del añil muerta por falta de aire…el proceso de la tinta ocasionaba intoxicación lenta”

(37). Ella no fue la única en morir, porque la explotación abarcaba todas las edades. Emiliano

resalta esto al decir: “los más viejos morían primero. Detrás venían los más jóvenes a

sustituirlos, en la hora de morir. Y después los niños. Según la buena o la mala suerte, la

mortalidad no perdonaba edades” (37). Aquí observamos una explotación laboral que causa la

muerte de Catalina, y que interrumpe la historia de amor de Emiliano y Catalina.

Como ya mencionamos, el vínculo entre el amor y la desgracia se repite dentro de varias

generaciones. El segundo ejemplo donde podemos observar esto es la historia de Beatriz, la cual

también pierde a su compañero Eusebio cuando él se va en busca de trabajo:

Ticha había hecho vida hermosa y feliz con Eusebio. Los años se convierten en minutos

cuando alguien desaparece. No saber dónde está su cuerpo descansando para ir a ponerle

una flor. No poder llorarlo, pues no se sabe si son lágrimas vanas y es llevarlo a la muerte

39
Es interesante notar que el epígrafe del libro es una cita de la Carta-Relación de Pedro Alvarado a
Hernán Cortes, del 27 de julio de 1524 la cual se describe “la conquista de Cuzcatlán, ahora El Salvador”
(7).
57
sin estar muerto. Estar desaparecido es otra forma terrible de morir, es doble muerte, para

el ausente y para los que aman y tienen esperanza de volverlo a encontrar. (75)

Podemos observar que igual que Catalina, Eusebio muere tratando de encontrar una

manera mejor se proveer para su familia. Igual que en el caso de Catalina, la muerte de Eusebio

corta la narración de la historia de amor a la cual Manlio Argueta, le da énfasis.

Finalmente tenemos la historia de Lucía y su compañero. Ella menciona: “Éramos felices en el

mesón. Aunque mi compañero ocasionalmente tenía que dejar la casa por mucho tiempo” (19).

Igual que sus antepasados su historia de amor también termina en muerte ya que su compañero

es asesinado. Es interesante notar el incremento de la violencia al pasar las generaciones, ya que

primero las causas de muerte son las malas condiciones laborales, después Eusebio es

desaparecido y finalmente el compañero de Lucía es víctima de la violencia del gobierno. La

repetición de la dicotomía entre amor y desgracia se repite en tres diferentes generaciones, no

solo mostrando la constante opresión sufridas por diferentes generaciones y la circularidad de la

narración, sino que también muestra el incremento de la violencia que estaba sufriendo el pueblo

salvadoreño.

Otro aspecto que muestra la estructura circular del texto y como la vida se repite es

cuando se narran conversaciones similares en diferentes épocas. Por ejemplo, tenemos un

instante donde Lucía y su compañero van en un bus de incógnitos y ella siente temor; ella

recuerda:

El temor a los enemigos debe ser más grande que el temor a Dios, le había dicho su

abuela Beatriz. Lo mismo le había repetido el abuelo Emiliano: “Porque nuestros

enemigos son fuertes y están mejor preparados que nosotros; pero nunca debemos

58
demostrarles ese temor, así hemos ido sobreviviendo”. Como si oyera la voz del abuelo.

(67)

Es interesante que estas palabras hayan sido repetidas por la abuela de Lucía, su abuelo, y

que Lucía misma las narre. La necesidad de estas palabras, es por el hecho de que la violencia ha

sido constante en la vida de los campesinos y por esta razón la valentía que Lucía necesita para

seguir viviendo se adquiere de esta narrativa ya que ella no demuestra su miedo.

Otro instante de repetición en el texto se encuentra durante las visitas de los curas al

pueblo. En este ejemplo hay un intercambio de diálogo en dos instancias que son

extremadamente similares. Realmente es la misma conversación, solo que es en otra generación,

ya que el primer intercambio de palabras es entre un cura y Beatriz, y la segunda conversación es

entre un cura y Lucíano el hijo menor de Beatriz. La primera conversación es la siguiente:

¿Y vos estás con Dios respecto a tu Marido?” – “Qué es eso padre”. –“Me refiero al

sacramento del matrimonio”. – “Eusebio es mi compañero de vida”. – “O sea que vivís

en el pecado”. – “Lo único que sé es que no tenemos problemas, vivimos bien”. – “¿Y así

quieren ganarse la gracia de Dios? … - “¿Y qué podemos hacer padre?”… alistar a la

gente para hacer matrimonios colectivos sale más barato. (83)

El siguiente relato es entre el cura y Lucíano; él narra:

Y en eso me comienza a preguntar [refiriéndose al cura] que si estaba con Dios en mi

compañía con Juana. Yo le digo que quizás porque Dios siempre me ha favorecido, hasta

ahora no nos hemos muerto de hambre… Pero el padre Ventura me dice que estar con

Dios es estar casado. Yo le pregunto cómo se come eso… Eso de estar casado…pues en

verdad que su pregunta me cogió de sorpresa… Y el padre Ventura me dice que para ser

favorecido por Dios es necesario casarse, es decir tener el sacramento de la iglesia… Que
59
sólo está esperando reunir a varias parejas para poder casarlas en conjunto y que no nos

cueste mucho dinero. (163)

Observamos que las conversaciones son muy similares, aunque son dos diferentes

generaciones. En ambos casos podemos ver un abuso de la fe de los campesinos por parte de la

iglesia ya que las ceremonias eran con un fin económico, ya que los curas esperaban una

donación de parte de los campesinos:

… el padre Ventura me dijo que teníamos que hacer un esfuerzo si queríamos ser

favorecidos por Dios… tuvimos que pagarle al padre… algún tanto de frijoles, maíz,

pollos, gallinas y hubo alguien que le dio un chanchito. Tuvimos que irlo a dejar en

carreta hasta la calle real para que pudiera llevarse todos los regalos que le hicimos. (164)

Notamos que con el deseo y esperanzas de tener mejores condiciones los campesinos, aun

en sus grandes pobrezas, obedecían las demandas de los curas. Lucíano dice: “Un gran gasto que

hicimos, pero necesitábamos estar con Dios a ver si así nos favorecía más la suerte” (163). Es

notable que a través de esta repetición y estructura circular vemos la falta de cambios y mejoras

que la población campesina experimentaba y que en muchos casos, como menciona Lucía, el

sufrimiento del campesino incrementó gradualmente.

Otro rasgo testimonial muy presente en el libro son las referencias a personas verdaderas

y a eventos verdaderos. Uno de estos eventos ya mencionado es la constante referencia que se

hace el texto al año 1932,40 año transcendental y cruel en el comienzo del levantamiento

campesino. Emiliano cuenta:

40
Alastar White, menciona en El Salvador (1983), libro sobre la historia salvadoreña que:
“Entonces comenzó la carnicería de los campesinos. Setenta y dos horas después del inicio de la revuelta,
casi todos los pueblos pequeños habían sido re-capturados por el ejército, y la masacre tomó la forma de
60
Recuerdo el año 32; tenía quizás unos treinta años. Capturaban al montón de gente y las

ponían a abrir sus propias tumbas, grandes zanjones hacían. Luego formaban en filas a la

gente y la ponían a la orilla de los zanjos. Ahí mismo los fusilaban: después venían los

mismos soldados a echar paladas de tierra y a empujar con los pies a los que habían

quedado con los brazos o con parte del cuerpo fuera de la zanja. Cualquier pareja que se

juntara en la casa o en los caminos ya era considerada una reunión comunista y eso

significaba ser candidato a la muerte. (43)

Observamos que aquí se está haciendo referencia a un evento real y muy doloroso de la

historia salvadoreña. Es interesante que tras varias generaciones el evento se recuerde

constantemente. Igual que Emiliano, Lucía también reflexiona sobre la opresión que sus

antepasados sufrieron y como ellos, como descendientes, también siguen sufriendo y en

ocasiones de maneras más crueles. Lucía cuenta: “Somos perseguidos desde 1932. Las

autoridades no pueden vernos a los campesinos sin llenarse de odio. Más de medio siglo después

las cosas han empeorado” (11).

El siguiente ejemplo es otra muestra de cómo el texto se refiere a personas y eventos

verdaderos. Podemos observar que el autor utiliza la dicotomía que hay entre la verdad y la

ficción novelada, para crear una narración muy impactante en la combinación. El evento es

narrado por Emiliano, el papá de Beatriz, sobre su experiencia en una manifestación 41, una de las

pocas veces que fue a San Salvador; él dice:

ejecuciones en masa de los sospechosos… Las estimaciones sobre el número de muertos varía mucho,
pero es probable que hayan muerto de 15.000 a 2000. La izquierda política usa de manera frecuente la
cifra de 30.000” (122).
41
Este evento se recuenta lo que paso:
61
Creo que la fecha fue ahí por el 46. Llegando a la esquina de La Garita cuando se

comenzaron a oír balazos… Cuando de pronto vimos la manifestación organizada por el

General Castañeda de Castro, que tiempo después fue impuesto como presidente de la

República… y por otro lado… Eran los partidarios del doctor Arturo Romero42, que

según decían era el candidato, de los pobres, a la presidencia. (57)

Emiliano sigue narrando y explicando que cuando ambos grupos se encontraron

empezaron las confrontaciones. Esta pelea no era justa ya que los manifestantes “del doctor

Romero eran más débiles, nada más armados con palos y piedras; mientras que los partidarios de

Castañeda Castro venían armados con pistolas, pues era el partido de los militares” (57).

Emiliano también narra que habían “visto que la policía estaba escondida en una esquina,

dejando pasar a la gente del General Castro, emboscados para poder tirarse tranquilamente contra

la gente del doctor Romero” (57-58). En la cita podemos encontrar un recuento muy testimonial,

ya que Emiliano está contando en primera persona lo que el mismo observó. Pero que a la misma

vez representa a cualquier testigo del evento. Al incluir nombres verdaderos y partidos políticos

el autor narra de forma testimonial una denuncia de los abusos que sufría la populación

salvadoreña desde mucho antes de la guerra civil.

Pero después Emiliano sigue narrando otro evento, que pasa ese mismo día resultado de

la violencia que se desató. Por no ser de San Salvador, una muchacha a la cual no se nombra y

solo se conoce como “cipota vendedora de tortillas” (58), les ayuda explicando que había ley

…el 20 de octubre de 1944, una manifestación del PUD [Partido Unificación Democrática] había
recorrido el centro de San Salvador en apoyo al gobierno revolucionario de Guatemala y el pro de las
próximas elecciones salvadoreñas y se enfrentó de forma violenta con partidos del PUSD [Partido
Unificación Social Democrática]. (Historia: El Salvador 2 145)
42
Se describe come el “carismático medico Arturo Romero considerado como “el hombre símbolo” de la
lucha antimartinista y probable ganador de las elecciones presidenciales” (Historia: El Salvador 2 145).
62
marcial y lo que esto significaba y que deberían buscar donde pasar la noche, porque la policía

mataba a cualquiera que andaba en la calle después del toque de queda. Pero lo que más les

llama la atención es la valentía de la muchacha: “La cipota estaba tan tranquila que nos asustó su

valentía, iba caminando a su casa como si nada mientras a nosotros nos temblequeaban las

canillas” (59). A pesar de tanta violencia y problemas observamos que las personas tenían que

continuar con su vida; este era el caso aun en pleno desencadenamiento de la guerra civil. Pero el

hecho de que las personas se llenaran de valentía y continuaran viviendo, no significa que no

tuviera consecuencia ya que muchas personas inocentes murieron. Y esto es lo que pasó con la

muchacha que vendía tortillas; Emiliano narra:

Encontramos ahí cerca una casa con las puertas abiertas, oímos a una gente que está

llorando… ahí vemos que está una muchacha, una cipota bañada en sangre, acostada en

una cama de pita…. Y vamos viendo la sorpresa que la cipota muerta era la que recién

habíamos visto con su canasto de tortillas… Nos fue entrando también una gran tristeza.

Y lloramos junto a la demás gente, un llanto sincero, con un gran sentimiento de haber

conocido solo unos minutos a la cipota y verla muerta. (59-60)

Vemos que Manlio Argueta utiliza la novela y el testimonio para narrar las opresiones

experimentadas por el pueblo salvadoreño. En un evento real él incorpora un personaje (la cipota

que vende tortillas), que representa a las miles de personas inocentes que, valientemente

continuaron con su vida cotidiana en medio del peligro y la guerra, pero que lastimosamente

perdieron su vida. Astvaldsson resalta que, “en alguna medida similar a lo que se ha dicho sobre

la ficción de García Márquez, la novela endereza los errores de la historiografía oficial al dar

vida y aliento a los pensamientos y experiencias que deben de ser el centro de la conciencia

salvadoreña” (203). Observamos que mediante la ficción literaria Manlio Argueta logra de forma
63
exitosa e impactante representar las condiciones precarias que vivían los campesinos

salvadoreños manteniendo presente su compromiso social. Observamos que, al igual que en otros

testimonios, Manlio Argueta narra lo ocurrido fuera del discurso dominante, y da una versión

alternativa de lo sucedido usando la ficción como herramienta.

A pesar de que Manlio Argueta tenía una urgencia denunciatoria y quería exponer a nivel

internacional las injusticias vividas en El Salvador y de las cuales el mismo fue víctima, él no

crea una clara dicotomía entre los buenos y los malos, lo cual encontramos frecuentemente en

muchos testimonios. En 1971 se realizó un estudio psicológico llamado “The Stanford Prison

Experiment” en el cual el “investigador principal fue Philip G. Zimbardo, profesor de Psicología

social de la Universidad de… [Stanford]” (Gómez Martín 3). El estudio consistía en un grupo de

veinticuatro estudiantes varones de la Universidad de Stanford. Todos los participantes

voluntarios eran de aproximadamente la misma edad y estatus social. Los investigadores

realizaron “entrevistas de diagnóstico y pruebas de personalidad a todos los solicitantes, para

descartar candidatos con problemas psicológicos, discapacidades médicas o un historial delictivo

o de abuso de drogas” (Gómez Martín 5). Los voluntarios se dividieron en dos grupos de

“carceleros y presos, de modo completamente aleatorio (lanzándose una moneda al aire)”

(Gómez Martín 5). Después que se determinó quienes eran prisioneros y quienes eran carceleros,

los prisioneros fueron arrestados y llevados a una cárcel simulada en el sótano del edificio de

psicología de Stanford. Es importante notar que:

Por lo que respecta a los carceleros, no recibieron ninguna formación específica para el

desempeño de sus funciones carcelarias, y únicamente se puso en su conocimiento el

contenido de su cometido en la cárcel, que debía consistir, esencialmente, en el

mantenimiento del orden en la prisión simulada, así como que dicho cometido debía ser
64
desempeñado con la máxima seriedad por los peligros inherentes al mismo. Para

mantener el orden en la cárcel, los carceleros simulados podían adoptar las medidas que

considerasen oportunas, aunque éstas no debían ser desproporcionadas. (Gómez Martín

5)

Los resultados del estudio fueron verdaderamente impresionantes. El estudio del Dr.

Zimbardo duraría originalmente dos semanas. Pero por las condiciones brutales y por la manera

fanática en que ambos grupos se identificaron con su papel asignado, el estudio se tuvo que

cancelar después de solo seis días. Se explica que:

En menos de una semana, 24 personas jóvenes y absolutamente sanas y normales desde

cualquier punto de vista se convirtieron, por una parte, en guardias todopoderosos y

ocasionalmente sádicos, y, por otra, en presos desvalidos e incluso, en algún caso, con

síntomas de anomalías o alteraciones psíquicas de diversa consideración. (Gómez Martín

7)

Aunque estas circunstancias son muy diferentes a lo que pasaba en El Salvador y de

ninguna manera es una justificación de la violencia, algo que es notable y aplicable a la situación

salvadoreña es que en ambos casos, tanto en el estudio realizado por el Dr. Zimbardo como la

situación de El Salvador en el tiempo de guerra, las personas que eran víctimas y los victimarios

generalmente tenían antecedentes similares. Al igual que Un día en la vida, Cuzcatlán donde

bate la mar del sur representa a sus personajes desde diferentes ángulos y de esta manera los

complejiza, y al mismo tiempo empaña la dicotomía entre la víctima y el victimario, ya que los

campesinos y La Guardia Nacional vienen del mismo grupo social, pero su actitud cambia según

sus circunstancias, de víctima a victimario.

65
El texto nos da un ejemplo muy concreto de este fenómeno. Beatriz tuvo tres hijos, pero

los dos mayores fueron capturados por La Guardia Nacional. Beatriz narra: “no se sabe en qué

momento deben esconderse, es cosa de suerte si no los agarran. Lo mejor es que se vayan todos

los que puedan caminar por sus patas” (227). Aquí vemos que al igual que en el “Stanford Prison

Experiment” el que se recluten los niños para La Guardia Nacional realmente es al azar. Con los

años Jacinto Martínez, el hijo menor de Beatriz, relata:

A mis hermanos se los llevaron amarrados al cuartel. Desde entonces olvidaron la

familia. La verdad que hasta podrían estar muertos… El menor [de los dos, llamado

Manuel Martínez] iba llorando; cuando los guardias le preguntaron por qué lloraba que si

no era hombre él les dijo que lloraba por que le apretaba el lazo, que tenía una herida ahí

donde lo habían amarrado. Así disimulaba sus lágrimas, aunque nosotros sabíamos que el

llanto era por temor a lo desconocido, se lo llevaban hacia la guerra hacia los

cuarteles…Yo me salvé [dice Jacinto Martínez] porque sabía leer. A los leídos no los

llevaban al cuartel…Esto lo decía el jefe mientras manejaba el fusilote, tirándoselo de

una mano a otra. En el cuartel aprenden a leer y a comportarse bien…pasó el año y nunca

regresaron…Después supimos que estaban vivos y que se habían hecho guardias. Pero

esto es solo un chambre…En fin nunca vinieron. Nada más que hubieran tenido voluntad

y nos visitarían por su propio gusto. (181-183)

Aquí los dos hijos de Beatriz son víctimas de La Guardia Nacional, porque se los llevan a

la fuerza. Al ver la interrelación que hay en los dos textos de Manlio Argueta observamos la

evolución de Pedro Martínez, el hijo mayor de Beatriz que de ser un niño campesino víctima de

la guardia se convierte en un victimario de su propia raza. Y llega a ser conocido como el Cabo

Martínez. Él es un personaje que refleja todos los niños que fueron reclutados a la fuerza en el
66
tiempo de la guerra y que se convirtieron en hombres crueles y brutales. Mary Addis, en “Género

y representación en las tempranas novelas”, menciona que en una entrevista donde Manlio

Argueta habla sobre Cuzcatlán donde bate la mar del sur, él dice que “al entrar un campesino o

indígena en la guardia su idea de su propia identidad cambia. Adquiere una nueva ideología y un

nuevo sentido de quien es, ambos en conflicto con su procedencia campesina” (162). En el texto

el Cabo Martínez es capturado por la guerrilla, y se le hace un juicio militar en el cual Lucía está

presente. En este se detalla algunos de sus crímenes que se relatan en Un día en la vida

mostrando la interrelación que hay entre ambos textos. Al Cabo Martínez se le acusa de muchos

crímenes, pero no solo se le acusa de participar en ellos, sino que de realizarlos en frente de un

menor de edad, un niño llamado William. Se señala:

Ustedes mismos lo entrenaron y lo andaban llevando por ejemplo cuando capturaron a

Helio y a Emilio en Ilobasco… y golpearon a María Pía y le quemaron el rancho al papá

de Helio, el suegro de María pía…y mataste a José guardado en Chalatenango…[En] el

operativo de octubre del año pasado ahí anduviste vos… ¿Sabes que ahí mataron un

anciano y tres personas más?... te pusiste loco después que el capitán le tiró el tiro al viejo

luego te levantaste, porque estabas en el suelo y comenzaste a disparar a la

gente…quieres que te diga el nombre del viejo…se llamaba Emiliano era el abuelo de

Jacinto Martínez de Apastepeque. (278-279)

El Cabo Martínez tiene un largo historial de crímenes de guerra. Pero quizás su crimen

más grande es haber participado en la muerte de su propio abuelo, tragedia que por el impacto

también le causó la muerte a su Madre Beatriz unos días después. En el texto podemos mostrar la

trasformaciones cognitivas que estas personas experimentaban ya que ni al darse cuenta que

participó en la muerte de su abuelo y de su madre él se arrepiente. El Cabo Martínez explica: “yo


67
no puedo tirar así por así veinticinco años de mi carrera… para llegar a Cabo de la guardia he

pasado por las peores pruebas… insultos, golpes, humillaciones, soy tan pobre como ustedes”

(281). Aquí podemos percibir que el Cabo Martínez ha perdido su identidad campesina y se

identifica solo como un profesional de las armas o militar de carrera. El Cabo Martínez asegura

que nació en San Salvador, la capital. Niega su origen de nacimiento que es Apastepeque, puesto

que se le ha enseñado desde temprana edad a odiar y rechazar su lugar de nacimiento y su

identidad. Por esta razón, en vez de “ser el nuevo hombre fuerte que vive solo para el presente,

como él cree, se ha convertido en un ser deshumanizado, un habitante del Limbo” (Astvaldsson,

“Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán donde bate la mar del sur de Manlio Argueta” 194)

A diferencia de muchos testimonios, Manlio Argueta, por ser un poeta, se centra mucho

en la estética de su trabajo, y en él encontramos muchas frases poéticas, metáforas, parodias y

símbolos que enriquecen el texto. Para Manlio Argueta:

…la forma y el lenguaje son al menos tan importantes… como el contenido y la denuncia

social, un aspecto que hace que su trabajo sea radicalmente diferente de un testimonio

prototípico, en el cual la expresión artística es normalmente un propósito secundario.

(Astvaldsson 191)

Podemos observar la parodia en varios instantes del texto, pero uno de los ejemplos más

impresionantes, porque conlleva una denuncia y es muy emotivo y paródico a la vez: es cuando

se muere el abuelo Macario. El texto describe a un hombre que trabajó toda su vida y ya como un

anciano de ochenta años se encuentra en una situación deplorable. Y al ver su condición

Emiliano se pregunta:

68
¿Para qué llegar a los ochenta años si solo se va a sufrir? … Miren al Macario como

murió, mi tata. ¡Como lo queríamos! Pero lo dejamos morir de hambre…los que no

mueren de enfermedad conocida, mueren de hambre…él mismo sintió la muerte así

estuvo dos días. Ni siquiera se quejaba. Entonces fuimos a buscar un cura a San

Vicente…y cuando el padre le pasaba el crucifijo por la cara, Macario apenas pudo decir

la palabra “asado”, o algo por el estilo… le volvieron a pasar el crucifijo por los labios;

entonces sí oímos bien claros sus palabras: “asado, por vidita tuya”. Y echó el último

suspiro. (222)

Su falta de alimentación había llegado al extremo, al grado que no tenía energía ni para

quejarse. Su inanición afectaba todo su cuerpo, hasta su mente. El relato continua con Emiliano

diciendo: “A saber que se figuraba que era el cristo. El pobre murió de hambre. Nunca conoció la

carne en su estómago…se fue al cielo con hambre. Es terrible. Comer fue su último deseo y por

eso pidió que le asaran el crucifijo” (222).

Observamos en este caso extremo que el hambre no solo le había afectado el cuerpo al

personaje, sino también sus facultades mentales ya que estaba alucinando, al ver al crucifijo

como un pedazo de carne. El autor introduce la parodia ya que en su delirio lo que él quería no

era el perdón de parte de un religioso, sino que lo que más deseaba era comerse un pedazo de

carne, acto que nunca pudo lograr ya que nunca comió carne. Vemos que paródicamente se

compara lo espiritual con lo material, ya que en el caso extremo de hambre Macario no deseaba

el perdón de la iglesia sino que el alimento físico que específicamente deseaba que le dieran un

pedazo de carne asado. El pasaje paradójicamente refleja no solo la indiferencia del cura (y la

iglesia) al ofrecer solo el perdón cuando lo necesario era el alimento físico para evitar que

69
muriera de hambre Macario, sino que también muestra la inutilidad de los servicios de la iglesia

ya que en la mente de Macario lo único importante era comer.

El uso de la parodia no solo es una forma literaria que Manlio Argueta utiliza, sino que

también refleja un positivismo característico de la sociedad salvadoreña. En el texto Manlio

Argueta incluye desastres naturales, como los terremotos y las inundaciones. Se narra las

angustias de experimentar un temblor. Emiliano dice: “Mire que ha sido la noche más triste que

he pasado en mi juventud. El Chinchontepec no dejaba de retumbar y el pueblo seguía huyendo

hacia el Río Acahuapa. Y así entre rezos y aflicciones se nos fue pasando la noche” (54). En el

transcurso del día Emiliano y Macario conocen a una familia que lleva inconsciente a su padre,

ya que la casa se le derrumbó encima porque estaba tomando y no salió a tiempo. Macario le

dice a la esposa que le va a dar medicina, pero realmente es licor. Al hacer esto:

…el hombre abre los ojos y habla desde su hamaca [dice] ‘échemelo todo porque ese

traguito está pura verga’. “Y mire que todos nos pusimos a reír… “Cosas que pasan en la

vida. En los momentos más jodidos ocurren aventuras simpáticas… No todo es tristeza en

la vida esa verdad hay que tener presente siempre”. (56)

Podemos observar que aún en los tiempos más graves se puede encontrar algo positivo, y

por eso no es sorprendente encontrarlo en el texto ya que Manlio Argueta, mediantes sus obras

refleja la sociedad salvadoreña.

Otros recursos literarios que encontramos en Cuzcatlán donde bate la mar del sur es el

uso de metáforas, símiles y símbolos. Un aspecto que se describe de manera muy variada es la

voz de Emiliano, especialmente su voz interior al reflexionar. Por ejemplo, se describe de las

siguientes maneras: “La voz interior resuena como un eco” (43), “la voz interior de Emiliano es

exuberante como un volcán en erupción” (49), “a veces, la voz de Emiliano es un árbol de


70
pájaros y flores” (52). También se utiliza los símiles para describir a Juana: “Juana es como un

río cuando habla y como una laguna cuando calla” (217).

Un símbolo muy importante en el texto es el metate. Una de las primeras cosas que Lucía

narra después de dar su nombre, edad y estatus social, es una descripción de lo que es el metate y

su uso:

Elemento de la naturaleza que me llega: el metate. Es una piedra preciosa para mí,

formada por lava de los volcanes; de ella han vivido mis papás, mis abuelos, mis

bisabuelos. Ellos hacían piedras de moler. Para moler maíz. Los campesinos molemos el

maíz con la fuerza de nuestros brazos. Sobre una base de metate, como batea pequeña,

aplastamos los granos con la mano de piedra. Así se llama la pieza cilíndrica que muele

el maíz. La mano de piedra también es de metate. (9-10)

Lucía describe que el metate es un instrumento vinculado con el maíz, otro símbolo

muy importante. Para la familia de Lucía el metate ha sido una fuente de trabajo desde hace

muchas generaciones43. Con este oficio ellos pudieron negarse a trabajar en el añil, y de este

modo se opusieron a una forma de represión y manipulación. Macario explica: “Las piedras nos

salvaron de dedicarnos al añil; de morir; éramos los únicos fabricantes de moler en esta zona”

(99). Ian Davies menciona, en “Lenguaje y memoria cultural”, que:

[…] las conexiones intergeneracionales y matrilineales que unen las tradiciones del

pasado con el presente del campesinado y su permanencia en la tierra, simbolizada en el

43
Macario le dice a su bisnieto Pedro quien sale a vender las piedras que: “Ni memoria tengo desde
cuándo se hacen piedras de moler en la casa; desde mi abuelo, quizás o desde mucho antes, nadie sabe”
(99).
71
metate, duradera piedra de moler volcánica que entrelaza la tierra con el destino del

pueblo. (122)

Podemos observar que el metate puede representar dos relaciones fuertes que tienen los

campesinos. Primero, la estrecha relación entre generaciones ya que el hacer las piedras de moler

es un oficio que se enseña de generación a generación. Y segundo la relación con la tierra, ya que

al igual que los indígenas el metate ha estado presente por muchas generaciones; y del mismo

modo que las piedras del metate se producen por ciclos naturales del volcán, los indígenas están

fuertemente ligados a la tierra, y aunque pasan muchas generaciones siempre están presentes

resistiendo. El metate también “simboliza la fuerza de los campesinos: su habilidad para

sobrevivir y resistir a la violencia” (Astvaldsson, “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán

donde bate la mar del sur de Manlio Argueta” 192). Emiliano dice: “…las piedras de moler

duran tanto como la historia de uno… son un producto para la eternidad, como el verdadero

amor” (119). Podemos observar que el metate es un producto fuertemente vinculado con la

naturaleza, con la cultura indígena y con la resistencia. Por esta razón Lucía se identifica con este

producto, ya que al igual que el metate ella también está fuertemente ligada a la naturaleza, a sus

antepasados, y ha mostrado su fuerza y dureza al resistir bastantes atropellos. Además al igual

que la piedra que es duradera, ella y su familia también siguen presentes por una eternidad

mediante sus descendientes.

Finalmente, otro ejemplo del uso de recursos literarios es el uso de la metáfora y la

personificación. En Cuzcatlán donde bate la mar del sur el hambre no solo es porque la tierra no

puede producir más o porque hay mala cosecha, sino que también es resultado de la opresión que

los guardias forman contra los campesinos:

72
Dicen ellos que toda la gente que no está en los cuerpos de seguridad o prestando su

servicio militar es un sospechoso de ser enemigo…nos queman el ranchito, nos hacen

mierda nuestras pobrezas; por último que están quemando hasta las lomas… ya por

mucho que ágamos ni siquiera el maíz quiero brotar, le da miedo salir, le da miedo que

lo quemen. El maíz es sagrado y nos enseñaron a no desperdiciarlo. (228; el énfasis es

mío)

Manlio Argueta personifica el maíz, producto esencial para la sobrevivencia de los

campesinos y que muchos ven como sagrado44. El hecho de que el maíz no quiera salir porque

tiene miedo realmente está simbolizando el temor que los campesinos experimentaban al ser

agredidos por los militares.

Se continúa hablando sobre el maíz y se narra:

Siempre hemos tenido maíz. Ahora las matitas se quedan chuluncas, apenas llegan a

florear las matas y luego se van poniendo tristes, como con flato y no siguen creciendo.

Cuando vamos a ver el tamaño de los elotes, vemos que apenas hay un animalito amarillo

como niño recién nacido, envuelto en la tusa… como el maíz es sagrado, lo que hace es

sublevarse. (229; el énfasis es mío)

Al comparar al maíz con un niño recién nacido que no crece, se puede interpretar como

símbolo del miedo de crecer que tenían los niños. A diferencia del maíz que no se desarrollaba y

se rehusaba a servir como alimento (y de esta manera lo que hace es sublevarse), los niños

campesinos no tenían la opción de no crecer y al llegar a cierta edad eran forzados a formar parte

44
Lucía resalta la importancia del maíz para los campesinos al preguntarse “… ¿qué sería de nosotros sin
el maíz? Nada. Toda la vida comemos tortilla con sal” (10). Al decir que los campesinos no son nada sin
el Maíz muestra lo esencial que era no solo como forma de alimento pero también como signo de
identidad.
73
de la guerra. Beatriz expone: “Por eso no nos gusta que pasen de los siete años, para que no se

acerquen a la edad de la muerte” (227). Ella dice la edad de la muerte, porque era la edad en la

cual los militares reclutaban a los niños a la fuerza. El uso del maíz como representación del

campesino indígena es más evidente al considerar que en el texto encontramos referencias al

Popol Vuh,45 intertextualidad que refleja fuertemente la relación del indígena con el maíz.

Beatriz explica que primero se creó un hombre de lodo pero era inmóvil, después un hombre de

madera pero no pensaba, y finalmente se creó al hombre de maíz. Ella narra:

Un día Gucumatz descubrió una semilla blanca… La semilla era el maíz. De esa masa se

hizo el hombre. El hombre que tiene entendimiento, el que ama y el que llora, el que era

feliz sobre la tierra…Se multiplicaron y tuvieron hijos y sobrevivieron guerras e

incendios, terremotos y diluvios, lluvias de meteoros y masacres. Sobre todo masacres…

Aquí estamos. Somos de maíz y agua. La especie no perece. (85-86)

Vemos que Beatriz compara metafóricamente la fuerza y sobrevivencia del maíz, con el

sentido de sobrevivencia de sus antepasados y ella.

Más adelante, los militares dicen que en vez de comer el maíz que se produce en el país, van a

poder comprar maíz que viene de los Estados Unidos, pero la gente protesta: “El maíz extranjero

no sustenta, capitán, nosotros queremos nuestro maíz el que sembramos… A ustedes no les gusta

el maíz porque viene de los Estados Unidos y nosotros sabemos que ustedes son comunistas”

(230). Al quemar el maíz, producto de origen salvadoreño y símbolo sagrado y reemplazarlo por

un producto extranjero, se simbolizaba la fuerte represión e imposición de los Estados Unidos.

45
Astvaldsson explica que: “Lucía repite los pensamientos de su abuela sobre los mitos de la creación del
Popol Vuh con algunas variaciones… Ello pone de manifiesto como cierto material de tradición oral es a
menudo interpretado de diferentes modos” (199).
74
Esta imposición extranjera también es visible cuando el texto explica las tácticas específicas que

tenían que seguir los militares salvadoreños por órdenes de Estados Unidos. Un militar narra:

“las tácticas de los extranjeros iban hacia el fracaso. Pero quien era él sino un pobre oficial cuya

opinión se tomaba muy poco en cuenta; mucho menos los gringos con toda la preparación y la

plata que tenían” (241). Podemos observar que el maíz es un símbolo muy complejo y que

mediante su personificación se transmiten los sentimientos y las situaciones que vivían los

campesinos. Este simbolismo es muy adecuado ya que el maíz se considera un producto sagrado

y fuertemente vinculado con la cultura indígena.

Finalmente, un último aspecto donde observamos las tensiones entre lo literario y el

compromiso social es en la conclusión del libro. Cuzcatlán donde bate la mar del sur fue

publicado en el año 1986, durante pleno desencadenamiento de la guerra civil salvadoreña.

Como mencionamos anteriormente, Lucía se dirige a San Salvador al juicio del Cabo Martínez.

Durante su viaje ella reflexiona sobre su vida y la de su familia y abarca muchas generaciones. El

propósito de esta reflexión es que el hombre que se va a juzgar es su tío, el cual participó en la

muerte de su propio abuelo. La última sección del libro está escrita en tiempo futuro ya que

Lucía visualiza lo que va a pasar. En esta visualización ella narra todo lo que ella va a decir y

cómo van a reaccionar los demás. Ella dice: “… junto con los otros compañeros que formaremos

el jurado… [Dirán] lo hemos condenado a que siga viviendo” (284). Vemos que la decisión va a

ser que su tío siga viviendo; es una condena porque va a tener que vivir sabiendo todo lo que ha

hecho y que es culpable de haber participado en la muerte de su abuelo (el bisabuelo de Lucía) y

75
en la muerte de su madre46. Astvaldsson analiza que “el profundo humanismo inherente su

cultura [refiriéndose a Lucía] insiste en que viva de nuevo y que se le dé una oportunidad para

cambiar su comportamiento” (Hamaca 201). Observamos que esta sección narrada solo es

posible mediante una narrativa de vida ficcionalizada, ya que se predice lo que pasaría después

de la guerra, la cual no había terminado cuando se publicó el libro. Es interesante recordar que

René Jara plantea que “… lo que el testimonio comunica no es solo una evidencia del pasado

sino también una manera diferente de vivir el ahora” (Jara and Vidal 3). Aquí Manlio Argueta

lleva esto un paso más allá, ya que él está proponiendo una manera diferente de vivir el futuro al

dar “un marco ideológico para un acuerdo de la paz y para asegurar un futuro pacífico después

de que este acuerdo haya sido firmado” (Astvaldsson, Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán

donde bate la mar del sur de Manlio Argueta 201). Observamos que mediante la ficción

novelizada y usando rasgos del género testimonial Manlio Argueta nos da un precedente al que

seguir en el cual se erradica la violencia y se promueve la hermandad.

En resumen podemos observar que Manlio Argueta comienza Cuzcatlán donde bate la

mar del sur usando rasgos del testimonio. Lucía empieza narrando en primera persona dando

datos muy específicos. Pero al avanzar más en la obra observamos que, aunque Manlio Argueta

tenía la urgencia de exponer lo que sufría la población campesina, como poeta también tenía un

compromiso estético. Al igual que Un día en la vida, en Cuzcatlán donde bate la mar del sur

encontramos una hibridación genérica, que crea tensiones y dicotomías entre el testimonio y la

novela. Mediante Lucía, se narra no solo su propia historia sino también la de su familia, la cual

se puede extender a las miles de familias campesinas que sufrieron lo mismo que la familia

46
Beatriz muere después al darse cuenta que su propio hijo mató a su padre.
76
Martínez. Un rasgo muy importante del texto es la estructura circular ya que en un tiempo

limitado y dentro de una sola psíquica, la de Lucía abarcamos muchas generaciones y muchos

personajes. Esta estructura circular refleja no solo la gran relación entre las generaciones, sino

también la falta de cambio y el constante dolor que han sufrido. El autor dentro de la ficción

novelada incluye datos y personas reales de la historia, resaltando así los rasgos testimoniales.

Otro aspecto importante que muestra la habilidad narrativa de Manlio Argueta es la complejidad

de sus personajes, especialmente Pedro Martínez, que al representarlo como víctima y victimario

rompe una dicotomía entre buenos y malos muy presente en los testimonios. Manlio Argueta

tiene muy presente la estética y utiliza muchos recursos literarios como las metáforas, los

símiles, la personificación y los símbolos— aspectos que de forma artística enriquecen la

narrativa. Como observa Astvaldsson, “Argueta ha afirmado que desde su primera novela su

intención ha sido rescatar elementos de la memoria histórica de su país que forman parte esencial

de la identidad de su pueblo pero que corren el riesgo de perderse” (Astvaldsson, “Poética de

testimonio y ficción: Cuzcatlán, donde bate la Mar del Sur de Manlio Argueta” 203). En esta

narrativa de vida y mediante el uso del testimonio y la novela, el autor nos da un texto lleno de

elementos salvadoreños que forman parte de nuestra identidad. No solo elementos actuales sino

también elementos pasados, al explicar aspectos como tradiciones, el uso del metate, el proceso

de hacer tortillas, creencias indígenas, el uso de yerbas, comidas tradicionales, y muchos

aspectos más. Manlio Argueta crea un texto lleno de referencias históricas, sociales y culturales,

así como ideologías pacíficas para el futuro, lo cual solo es posible mediante una hibridez

genérica entre la novela y el testimonio.

77
Conclusiones

En una entrevista Manlio Argueta destaca sobre el proceso de escritura que:

[…] importa manejar las técnicas, dominar el lenguaje, mantener la atención del lector a

través de una estructura y una argumentación… El lector es mi premio y mi estímulo; y

sobre todo, el lector salvadoreño. Para escribir una novela no basta la sola experiencia

que sí exige el testimonio, es decir, hacer una especie de memoria histórica de la realidad

contemporánea del autor. En la novela necesitamos algo más imponderable: Magia, ángel

y demonio, que son los antecedentes del reino de la imaginación, esta es la que en cierta

forma nos hace privilegiados y a la vez periféricos. (en Hernández Santos 39)

Esta cita de Manlio Argueta resume el juego de dicotomías que él hace en su narrativa de

vida, ya que hay una hibridez entre lo literario y lo social. Al considerar el marco histórico en

que fueron publicados estas narrativas de vida y el vínculo fuerte que el género testimonial ha

tenido dentro de las obras podemos observar un testimonio de segundo grado porque Argueta

tiene un compromiso estético en sus obras. Al centrarnos no solo en los rasgos testimoniales sino

en las variadas estrategias narrativas que ocupa el autor y que forman parte del género

novelístico, resaltan las habilidades poéticas que posee Manlio Argueta.

Manlio Argueta, mediante su narrativa, crea un nuevo idioma literario para exponer de

forma exitosa la opresión e injusticias que vivía el pueblo salvadoreño. Este nuevo idioma está

compuesto de una hibridación genérica entre el testimonio y la novela, ya que él se sirve de sus

propias experiencias y las experiencias colectivas salvadoreñas, y las fusiona con la ficción de

sus personajes principales: Guadalupe en Un día en la vida y Lucía en Cuzcatlán donde bate la

mar del sur.

78
En Un día en la vida observamos que Manlio Argueta utiliza estrategias narrativas, como

el uso fidedigno del lenguaje campesino, la narrativa femenina, los núcleos temáticos sobre la

condición campesina, la inclusión del discurso dominante y la referencia a mitos y leyendas

indígenas como herramienta para trasmitir a los lectores lo que vivía el campesino salvadoreño.

Esto permite que la obra dé voz a los que no la tienen y, de esta forma, crea una narrativa aún

más impactante ya que utiliza estas estrategias narrativas para trasmitir de manera más exitosa

las circunstancias durante este periodo histórico de El Salvador.

En Cuzcatlán donde bate la mar del sur al igual que en Un día en la vida vemos la

hibridez de géneros dentro de la novela. Manlio Argueta tenía la urgencia de exponer lo que

sufría la población campesina salvadoreña, pero al mismo tiempo como poeta y autor, él también

tenía un compromiso estético, el cual tenía muy presente por sus antecedentes poéticos. Uno

delos rasgos notables de esta narrativa híbrida es la estructura circular, ya que dentro de la novela

encontramos muchas repeticiones y retornos a los mismos lugares. Esta estructura circular refleja

no solo la gran relación entre las generaciones, sino también el vínculo que hay con la cultura

indígena y la novela del boom. Otro aspecto importante que muestra la habilidad narrativa de

Manlio Argueta es la complejidad de sus personajes, ya que rompe con una clara dicotomía entre

buenos y malos. Manlio Argueta también utiliza muchos recursos literarios como las metáforas,

los símiles, la parodia, la personificación y los símbolos, y esto hace que su narración sea más

impactante y estética.

Mediante estas dos narrativas de vida, observamos que Manlio Argueta no se limita a dar

una narración testimonial sino que la expande. Manlio Argueta crea narrativas de vida que tiene

un compromiso social pero también literario y estético De esta forma muestra que El Salvador es
79
mucho más que la historia de guerras y el sufrimiento, y que no se puede definir a sus habitantes

solo por un evento violento. Gracias a esta hibridez genérica, el autor nos provee un texto lleno

de elementos salvadoreños que forman parte de la identidad de este pueblo. Él narra y expone de

manera muy estética las costumbres, tradiciones y creencias, y de esta forma crea un texto que

abunda en referencias históricas, sociales y, culturales, lo cual es posible mediante una hibridez

genérica.

80
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