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UNIVERSIDAD DE CUENCA

Nombre: Javier Ramírez


Curso: Segundo ciclo
Fecha: 2018/10/09
Tema:
El banquete de Platón

“Pues la vista de la inteligencia comienza a ver agudamente cuando comienza a cesar en


su vigor la de los ojos y tú todavía te encuentras lejos de esto” (Gil,1983)
La vista puede ofrecernos distintas observaciones desde diferentes perspectivas. Pero la
vista de la inteligencia es aprender a distinguir que aspectos son beneficiosos, tanto para
el alma como para el cuerpo, más no para el espíritu (este espíritu se encarga de unir
cuerpo y alma). Para el cuerpo, la vista solo es natural, inmediata, como si se tratara de
despertar de un sueño. Por otra parte, para el alma, debe ser una mirada que observe todos
los aspectos fundamentales del contexto, tal y como lo haría Medusa con sus enemigos,
que al momento de verla se queden asombrados y cautivados; pero, esa mirada de
inteligencia debería dejar de utilizar el clásico espejo que lo único que hace es representar
un ser humano que no somos. Finalmente, las personas nos encontramos lejos de este tipo
de inteligencia, porque lo único que hacemos es ofrecer miradas que congelen el tiempo
(fotografía) y tenerlas como recuerdos.

Los ojos son el mejor medio que podemos tener para absorber las cosas buenas y malas
que esta sociedad evoca sobre nosotros, que la mayoría de las veces no tienen ninguna
buena intención, pero, somos seres que aprendimos a razonar y que sabemos “a veces”
distinguir lo que es bueno para nuestra alma. Somos seres carnales, y muchas de las veces
preferimos alimentar la carne antes que el alma. Pero que podemos hacer, los deseos es
la mejor oferta que podemos escoger.
***
“¡Tales son los hombres y las expresiones con que exteriormente están envueltos, como
por una piel de sátiro insolente!” (Gil,1983)
Cada expresión debe de ser establecida para un contexto o para una determinada
situación. Es más, el poder de la palabra está presente, y puede generar una guerra como
al mismo tiempo puede generar la calma. En este mundo existimos personas de tipo
hipócritas, que muchas de las veces utilizamos las palabras con fines de engaño o de
ofensa hacia otro ser humano. Cabe destacar que las expresiones pueden estar guardadas
en distintas partes de nuestro cuerpo, es decir, si se encuentra en el corazón y se desea
comunicar algo, debe en primer lugar pasar por la inteligencia, para que esta “tome el
control de las situaciones”; pero no es así, la mayoría de las veces nos comportamos con
un lenguaje de un sátiro insolente que emite palabras bruscas y llenas de embriaguez.
Somos del tipo de personas que muchas de las veces llevamos una piel de “cura” para
luego hacer daño, y de esta forma poder vivir en “armonía” con los demás, donde se sabe
que “la verdad nos hará libres” y es mentira la verdad en esta sociedad es el enemigo
número uno que está en contra de lo que se dice no ser cierto.

Las palabras son un recurso que utilizamos para generar una conducta que según nosotros
nos puede diferenciar del resto. La mayoría de las personas mentimos sin saber que las
palabras son solo ideas vagas del cuerpo; mientras que la verdad es el pensamiento del
alma y que muchas de las veces no transmitimos por miedo o por “vergüenza”. Tanto los
placeres, la piel y las palabras son sujetos idénticos y semejantes de doble filo.

Referencia Bbibliográfica
 Gil, L. (1983) Platón. El banquete. Ediciones Orbis, S.A