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AYMARAS

Centrada en la adoración a la Pachamama y con un fuerte concepto de reciprocidad,


la cultura aymara se transformó en el soporte socioeconómico del Imperio incaico.
Efectivamente, practicaron el sistema ayni, una forma de ayuda mutua entre los
señoríos aymaras, que estaban formados por familias extensas. En la cual el mérito
consistía en dar y no acumular, lo que generaba naturalmente un prestigio dentro la
sociedad.

La cultura aymara se desarrolló desde la era precolombina en los territorios de


Bolivia, Perú y Chile. Ocupando dispersamente los alrededores del lago Titicaca
hasta la Pampa del Tamarugal y parte de la costa.

La economía se caracterizó por ser un pueblo dedicado al pastoreo, el tejido, y la


agricultura, con la que desarrollaron la técnica del chuño o papa deshidratada, un
alimento que se puede conservar por más de 15 años. Aún más, logró sobrevivir
hasta nuestros tiempos, gracias a la persistencia de su lengua el aymara.

RESEÑA HISTÓRICA DE LA CULTURA AYMARA.

Los señoríos aymaras surgieron a partir de la decadencia de la cultura Tiahuanaco,


entre el 1000 y 1100 D.C. Estos pueblos extendieron su radio de influencia por toda
la Cordillera de los Andes, careciendo de un poder político centralizado.

Así, entre los señoríos aymaras se encontraban los Chanchis, Canas, Collas,
Lupacas, Pacajes, Carangas, Soras, Charcas, Quillacas, Cara-caras, Chuis, Chichas.

Aproximadamente en el año 1450 se originó el Tahuantinsuyo, mejor conocido como


el territorio del Imperio Inca, que estaba compuesto por cuatro regiones:
Chinchaysuyo, Collasuyo, Antisuyo y Contisuyo. Al que posteriormente fue anexada
la región aymara, con la conquista del gobernador inca Huayna Capac, en 1523. A su
vez, los aymaras se desplazaron e invadieron a los uru, una remota civilización del
lago de Titicaca.
Durante esta etapa, la cultura aymara obtuvo su mayor apogeo, ya que los incas les
permitieron cierto grado de autonomía. Como consecuencia, su influencia se propagó
hasta el norte de Ecuador y la parte central de Chile.

Con la llegada de la conquista española en 1533, encabezada por Francisco Pizarro,


los aymaras corrieron con la misma suerte que otras civilizaciones indígenas. De
esta manera, fueron puestos a trabajar en la explotación minera en las zonas bajas, y
obligados a evangelizarse. Pero, poco a poco, se fueron retirando hacia sus lugares
de origen en las cordilleras, formándose una faja lingüística y étnica de la cultura
Aymara en esa región.

ORGANIZACIÓN SOCIAL

La organización social aymara tiene un gran engranaje entre la naturaleza y el


hombre. Ellos se distinguen tanto lingüísticamente como socialmente, pero de
manera generalizada el modelo social está determinado por la marka, es decir, el
territorio donde se desenvuelve cada etnia.

ORGANIZACIÓN POLÍTICA

La organización política de los aymaras partía de la función de tres estados: Collas,


lupacas y pacajes. Estos controlaban a otros reinos más pequeños, aunque entre
ellos nunca existió una unidad geopolítica, debido a la eterna rivalidad.

LAS CREENCIAS DE LA CULTURA AYMARA.

CULTURA AYMARA CREENCIAS

Mayoritariamente la población de la cultura aymara en la actualidad es católica. Pero


existe un sincretismo de sus antiguas creencias indígenas con las prácticas que
establece el cristianismo. Las cuales son expresadas en las diferentes celebraciones
religiosas como la semana santa o el día de los muertos.

En la cosmovisión de la cultura aymara, el objetivo primordial es lograr un equilibrio


entre los humanos y la naturaleza. Partiendo del concepto que la naturaleza es un
medio sacro y se complementa con la reciprocidad del hombre. Igualmente, para los
aymaras todo es dual, o sea macho-hembra, día-noche o arriba-abajo. Estos polos
opuestos no luchan entre sí, sino que se complementan el uno con el otro, para
formar un todo. A su vez, configuran la existencia de tres espacios espirituales:

Arajpacha, es el mundo de arriba o cielo, manifiesta el origen del agua, la vida y la


protección del cosmos.

Akapacha, representa el espacio vital de los aymaras. Los símbolos más importante
son para la conservación del equilibrio natural, donde habitan también:

Mallkus, son los espíritus protectores que generalmente se encuentran en las


cumbres nevadas.

Pachamama o madre tierra, es la principal deidad de los aymaras.

Amaru, siendo la serpiente, personifica a los espíritus vinculados con los ríos y
canales de regadío.

Manqhapacha, corresponde a las tierras de abajo donde habitan los espíritus


malignos o del caos.

De acuerdo a la cosmovisión ancestral aymara, las principales deidades como Tata-


Inti (sol) y Pachamama (madre tierra) son energías que representan su
sobrevivencia.

Manifestaciones de la cultura aymara.

Una serie de tradiciones de la cultura aymara se han mantenido hasta nuestros días,
entre las que destacan:

Hojas de coca

Representando una hoja sagrada, aparte de ser masticada, es usada en la


preparación de medicamentos y como parte importante de los rituales religiosos.
Manifestaciones cultura aymara Hoja de coca

AÑO NUEVO AYMARA

De acuerdo al calendario de la cultura aymara se celebra cada 21 de junio,


antiguamente era festejado con la fiesta Inti Raymi.

Manifestaciones cultura aymara Año nuevoRecibimiento del Sol

Como víspera de cada 21 de junio, reciben el amanecer con danzas típicas.

BANDERA AYMARA

Aunque no se tiene claro su origen, la bandera aymara está compuesta por cuadros
de sietes colores diferentes, siendo un símbolo que identifica a esta etnia.

Manifestaciones cultura aymara Bandera

Música aymara

Como un elemento de los rituales, su sonido característico es dado por instrumentos


como el charango, quena, zampona, bombo, quenacho y rondador.

Manifestaciones cultura aymara Música

Textiles

Con una técnica ancestral y gran habilidad confeccionan su vestimenta, son tejidos
con figuras de su cosmovisión, como por ejemplo las fajas.

Manifestaciones cultura aymara textiles

Si hay algo trascendental en la cultura aymara, son sus valores que envuelven el vivir
en paz y armonía.
CHIMANES

La organización social básica de los chimanes es la familia nuclear, en la que sólo


cuentan los parientes directos, pero es abierta, pues mantiene ciertos vínculos de
parentesco extendido con otras familias. La movilidad espacial de la población está
íntimamente relacionada con el patrón de asentamiento y el sistema de parentesco,
articulándose a menudo ambos componentes del sistema social.

El antropólogo Milton Eyzaguirre comenta que “lo más curioso de esta cultura es que
no se permite el enojo. Pero cuando este sentimiento se apodera de uno de sus
integrantes, lo que se hace es mandarlo al monte hasta que se le pase. Según ellos,
el enojo trae mala suerte e incluso puede llamar a la muerte. También se casan entre
ellos como una forma de proteger su territorio”.

Antes de la evangelización existía entre los chimanes la poligamia sororal, es decir


que un varón estaba autorizado a casarse con dos hermanas. En cuanto a la
formación de sus sociedades, los asentamientos más pequeños están compuestos a
menudo por un solo grupo de viviendas, general mente de gente relacionada por un
parentesco cercano.

Una vez consolidado un matrimonio, la nueva pareja va a vivir al lugar de residencia


de la familia materna de la mujer, sistema denominado ginecoestático. Todos los
chimanes hablan su idioma nativo en las actividades cotidianas, en reuniones y
eventos internos.

Cuenta el antropólogo losé Tejeiro que entre los chimanes, ubicados en el suroeste
del Beni, en las provincias Ballivián y Moxos, la construcción de chozas de palmeras
es compartida por hombres y mujeres. “Entran al monte, cosechan las hojas de
palmera, las transportan y trabajan juntos en la instalación del techo. Anteriormente
esta actividad era realizada exclusivamente por el hombre, y ahora se incorpora a la
mujer y a la familia debido a la demanda de esta hoja”.
Los chimanes creen en Dojity y Micha, “dos divinidades que son hermanos, uno
travieso y otro formal, a los que se debe la fundación del mundo, la creación del
hombre, la flora y la fauna”.

Este pueblo se caracteriza por ser respetuoso y devoto de sus creencias y


costumbres. Cuenta con un vasto conocimiento de la medicina natural y tiene entre
sus miembros a excelentes artesanos que elaboran diversas clases de tejidos de
algodón y jatata (fibra vegetal).

La economía se basa en la pesca y la recolección de fibras para la confección de


textiles. Pescan durante todo el año, siendo la época más propicia la del invierno. La
agricultura es incipiente y sólo de autoconsumo. Los comestibles más cultivables son
el arroz, maíz, yuca, plátano, caña de azúcar, cebolla, tomate y palta. Últimamente,
para el comercio, siembran tabaco, algodón, limón y jatata, entre otros.

Datos

Habitantes: Censo INE (2001): 6.351. Conniob (Confederación Nacional de


Nacionalidades Indígenas Originarias de Bolivia) (2004): 7.130.

Ecorregión: Amazónica

Departamento: Beni

Provincia: Ballivián, Moxos, Yacuma

MUNICIPIO: San Borja, Rurrenabaque, Santa Ana.

Comunidad: San Ambrosio, San Salvador, Rosario del Tacuaral, Jorori, Naranjal,
Remanso, Socorro, San Antonio y otras.

Idioma: Chiman

Actividad Principal: Pesca y recolección de jatata.


Vías de acceso: Fluvial: se puede acceder por los ríos Maniquí, Curiraba y otros.
Terrestre: por esta vía se puede llegar a las regiones del río Maniquí, arroyo Maniquí
Viejo, a la del Curiraba y el río Mattos, sólo en época seca.
LECOS

“Su incorporación a poblaciones económicamente activas como Guanay, ha hecho


que esta etnia se asimile por completo a la civilización occidental. Tan sólo conserva
algunas costumbres de tipo material”, dice el antropólogo Milton Eyzaguirre.

Asentados en las provincias Larecaja y Franz Tamayo, en el norte del departamento


de La Paz, los lecos mantienen muy poco de sus aspectos culturales, en especial los
vinculados a temas espirituales, pues desde la época precolombina han tenido una
fuerte influencia aymara, inicialmente; luego, con la llegada de los españoles, fueron
uno de los pueblos más violentamente evangelizados. El investigador Wigberto
Rivera estudió la economía de este pueblo que “se basa fundamentalmente en la
actividad agrícola, aunque también se dedican al aprovechamiento forestal
maderero. Ocasionalmente, además, cazan y pescan, pero cada vez la presión de la
población ahuyenta más la fauna silvestre”.

En cuanto a su organización social y política, se establecen varias etapas históricas


de esta nación que actualmente tiene su mayor asentamiento físico colectivo en la
localidad de Apolo: organización anterior a las misiones, organización en las
misiones franciscanas, etapa de las parcialidades y la actual época del sindicato,
evidentemente con la influencia del sistema.

“Antes —apunta el antropólogo beniano—, el cacique de cada pueblo era la única


autoridad reconocida y muy respetada... su cargo era hereditario y vitalicio, pero para
recibirlo y sostenerlo debía demostrar mejores aptitudes que cualquier otro para la
guerra y la conducción de las relaciones sociales internas, así como ser un experto
balsero, pescador y cazador”.

Antes de la llegada de las misiones de evangelización, en los numerosos grupos


étnicos repartidos por la región, entre los que estaban el pueblo leco, los aguachiles,
pamainos y otros, era común el liderazgo basado en el prestigio, vale decir que para
mantenerse al frente de un clan, el líder debía demostrar con regularidad las
aptitudes que le hacían superior al resto.

El área o hábitat donde se asientan en la actualidad las comunidades y pueblos lecos


es caracterizada ecológicamente como ceja de selva, pues está ubicada
exactamente en la transición de los andes a la amazonia.

Datos

Habitantes: Censo: INE (2001): 132. Censo Conniob (Confederación Nacional de


Nacionalidades Indígenas Originarias de Bolivia) (2004): 2.700.

Ecorregión: Amazónica.

Departamento: La Paz.

Provincias: Larecaja y Franz Tamayo.

Municipios: Guanay y Apolo.

Comunidades: Pucasucho, Inca, Trinidad, Mulihuara, Chíhmayo, Muiri, llipana Yuyo,


Munaypata, Irimo, Correo, Santo Domingo y otras.

Idioma: Leco o Lapa Lapa.

Actividades principales: Ganadería, agricultura y forestal.

Productos: Ganado vacuno, arroz, maíz y madera.

VÍAS DE ACCESO: Terrestre y aérea.

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