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Universidad de Chile

Facultad de Ciencias Sociales


Departamento de Sociología

Apuntes sobre el pensamiento de G.F.W Hegel y la


teoría sociológica.

Rodrigo Fernández Albornoz.


I- INTRODUCCIÓN.

Entender – o tratar de entender – a Hegel dentro del contexto de un ramo de teoría


sicológica tiene para nosotros un sentido que se manifiesta en dos cuestiones
fundamentales. En primer lugar se trata de mostrar la culminación de una forma de
autocomprensión de la Modernidad (que no se entienda como la culminación de toda forma
de autocomprensión de la Modernidad), en la medida en que no nos hayamos solamente
frente a un filósofo, sino frente a un gran pensador cuya reflexión – además de abarcar
muchas ramas del saber – constituye uno de los grandes intentos por ofrecer una mirada
omnicomprensiva (totalizante) de la realidad. Los planteamientos de Hegel sentó las bases
para un debate que no sólo se caracteriza por su carácter teorético (no se trata de hacer
“literatura” – las comillas van para que no se piense en toda la literatura, sino sólo en la que
se constituye en telenovela -), sino también por sus consecuencias práctico políticas para la
historia de Occidente, cuestión que engarza con nuestra segunda cuestión, es decir, con el
influjo de Hegel en la formación del pensamiento de Kart Marx (aunque este no sea el
espacio para desarrollar de manera profunda y sistemática todo el influjo de sistema
hegeliano en Marx, sí nos remitiremos al final de este documento a trazar de manera general
los elementos más importantes de la crítica de la filosofía del derecho de Hegel expuestos
por Marx).

Entendiendo de manera modesta el fin de este documento, no es la intención de este


documento la realización de una exposición sobre “El sistema hegeliano” pues dicha misión
ha constituido el proyecto de vida de muchos grandes estudiosos sobre el tema, cuestión por
la cual sería una inmadurez intentar siquiera en estas páginas el dar cuenta de un
conocimiento realmente acabado sobre el tema, sino que se desea esbozar de manera lo
más explicativa y comprensiva posible la relación entre ciertos elementos que podríamos
considerar como fundamentales para los efectos de esta asignatura.

El plan de este documento se remite a exponer de manera somera la relación entre


conocimiento, filosofía, historia y teoría social como un todo indisociable para acercarnos a
una impresión del pensamiento de Hegel (se busca por sobre todo desarrollar ciertas ideas
sobre el concepto de Sociedad Civil y Estado en Hegel), para luego después esbozar la
crítica de Marx la idea de Estado.

2
II- HEGEL Y LA CRÍTICA A KANT.

Si bien podríamos considerar a Hegel como un legítimo discípulo del pensador alemán
Immanuel Kant (no fue su alumno), en especial cuando Hegel asume que la realidad no
puede ser concebida desde la materialidad puramente positiva (es decir, que la conciencia y
sus facultades de conocer son el producto de una impresión inmediata de los datos), sino
como una capacidad subjetiva de conocimiento, hay una cuestión fundamental que separa al
discípulo de uno de sus maestros – cuestión que el mismo Hegel pensó como una
superación de la filosofía kantiana -.

Para Kant, toda facultad de conocer no puede contener el “en si” de las cosas, es
decir, nosotros podemos conocer el mundo natural, pero no podemos saber qué es la
naturaleza en términos ontológicos (desde su ser), sino sólo entenderla de manera
instrumental, es decir, la relación sujeto-objeto se haya mediada por la capacidad del juicio
para observar al objeto y dar cuenta de cómo “funciona”, pero de ninguna manera puede dar
cuenta de su ser.

Esto es posible ya que existe una escisión ontológica fundamental entre la Naturaleza
y el Espíritu, escisión insalvable, es decir, no podemos conocer “el en si” de la Naturaleza
simplemente porque no somos ella, sino que somos Espíritu (lo cual no significa que el
cuerpo no exista, sino que lo que nos constituye en diferencia a los perros, las plantas y los
minerales es que estos elementos no son Espíritu, son sólo Naturaleza). No estamos
constituidos a partir de lo natural, es decir, nuestro desenvolvimiento no se ajusta a leyes
universales, sino que nos constituimos en nuestra capacidad de juicio en cuanto
entendimiento.

Este mismo ejercicio es realizado por Kant para el análisis de las posibilidades de
conocimiento por parte del “supremo tribunal”, es decir, la razón al entenderla en sus distintos
momentos, de lo cual se desprenden sus tres principales obras (cada una es análisis de cada
uno de los momentos de la razón, donde las posibilidades de un juicio científico están en la
“Crítica de la razón pura”, las de un juicio ético en la “Crítica de la razón práctica”, y las de un
juicio estético en la “Crítica del juicio”). La razón no puede entenderse como una, sino como
una capacidad cuyo cuerpo adquiere forma propia según sus esferas o momentos (lo
“verdadero” en la ciencia, “lo correcto” en la ética – derecho - y “lo bello” en la estética – el
arte -).

Hegel planteará que esta perspectiva para enfocar el problema de la razón no hace
más que dar cuenta de su propio desgarramiento en cuanto momento (como situación
contingente), es decir, sólo daría cuenta de la posición desamparada del sujeto para con un
mundo donde el conocer ya se haya liberado de toda teología. La subjetividad – en cuanto
libertad de pensar – tiende a la crisis en la medida en que pierde su centro, es decir, se daría
una situación de extravío, de extrañamiento, del sujeto en el mundo que para Kant
constituiría una base trascendental (que no está sujeto a la contingencia) de la verdadera
posición del sujeto en relación al objeto. La escisión Naturaleza/Espíritu (que puede sen
entendida como una separación no analítica, sino real y estructural, entre sujeto y objeto) no
es más que un momento en que esta subjetividad descentrada es incapaz de encintrarse con
la universalidad, es decir, el momento en que aún el Absoluto no se hace autoconsciente de
manera reflexiva.

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Lo Absoluto puede ser entendido como el conjunto de todos los conjuntos tanto dados
como posibles, es decir, como un principio generador de todo lo que puede ser conocido (se
subraya el carácter de posibilidad en la medida en que se asume que la cosa no se haya
dada a la conciencia, sino que se desoculta en el devenir, es decir, en cuanto aparece, pero
no deja de existir en la medida en que es una posibilidad – lo negativo no es irreal -) y de lo
que efectivamente ya ha sido conocido, de lo que se deduce que estamos hablando del
principio generador y unificador tanto de lo real como de lo posible (para Hegel la relación
entre lo real y lo conocido es de identidad, pues toda ciencia debe partir de una
fenomenología, es decir, de la experiencia de la conciencia subjetiva para con el objeto, por
ende, la realidad es un proceso de conocimiento y autoconocimiento.

El proceso de desocultamiento, de desenvolvimiento, del Absoluto se haya regido por


una relación dialéctica entre sujeto y objeto, lo cual a su vez nos permite indicar que el
mundo es dialéctico.

¿Qué es la dialéctica? Para poder mostrar lo que significa la dialéctica, debemos


atenernos en primera instancia a la raíz del término. Dialéctica viene del griego “dialegomai”
que significa básicamente la idea del diálogo, es decir, que la verdad es concebida en cuanto
proceso de demostración del argumento sobre el contra argumento (éste era el método
usado por Sócrates y Platón para demostrar la verdad, en la medida en que se hace una
pregunta por la otra pretensión de verdad para demostrar su falsedad, es decir, el argumento
queda por sobre el contra argumento no por un ejercicio de imposición, sino que se
demuestra la falsedad mediante la pregunta de la verdad en base a los fundamentos de la
falsedad).

Generalmente esto se ha prestado para confusiones, pues se malentendido la idea de


dialéctica en dos acepciones totalmente distintas. Por un lado se suele confundir con la idea
de contradicción, es decir, la contradicción entre lo que aspira a ser verdadero de otra
aspiración de verdad es un componente necesario, pero no suficiente. Si la dialéctica fuese
sólo y únicamente una contradicción entre dos términos, entonces David Ricardo también
sería un pensador dialéctico, pues descubrió que existe una contradicción estructural entre
los intereses de ganancia del capital contra los de maximización del salario por parte del
trabajo, pero no es dialéctico puesto que no está en el desentrañamiento de una verdad en
función de las posibilidades de su no verdad. Por otro lado, se suele confundir dialéctica con
la idea de una complementariedad necesaria entre dos “términos de una misma ecuación”,
es decir, la clásica y vulgar afirmación de que la dialéctica es la idea de que la burguesía no
existe sin el proletariado y viceversa. Dicha afirmación no es más que un ejercicio
deshistorizante y una mera abstracción aritmética, pues los componentes que definen a la
burguesía no se hayan en la demostración de un no proletariado, sino que simplemente nos
hayamos frente a posiciones diferenciadas dentro del régimen de propiedad dentro de un
modo de producción (podríamos pensar que el proceso de desarrollo del modo de
producción capitalista se haya dentro de una dialéctica en la medida en que se genera una
contradicción entre el modo de apropiación de carácter social del excedente y un régimen
jurídico de propiedad privada, en ese sentido, podemos pensar que la dialéctica se haya en
que la totalidad genera sus propias condiciones de negación – no de total aniquilación - y
correspondiente superación).

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Pensar en términos dialécticos es pensar que todo lo que existe no existe sino en la
medida en que ha sido certeza en lo que no existe, es decir, yo existo en la medida en que
me hago consciente de lo que no soy, es decir, en la medida que ya he podido reconocerme
en la alteridad. Asimismo como “dialegomai” es la demostración de la verdad en la falsedad
del “adversario”, la constitución de lo que es deviene desde el reconocimiento en lo que no
se es.

¿Qué es lo que tiene de hegeliana la dialéctica hegeliana?

Por lado hay una cuestión de forma, pues la afirmación de que el ser existe en la
medida en que se reconoce desde lo que no es sólo da cuenta de cómo algo se autocerciora
desde un no-algo, y Hegel plantea que básicamente toda contradicción entre el algo (yo no
consciente o preconsciente) y el no algo (lo otro) contiene en su seno las condiciones de su
superación (el yo como sujeto).

Ahora, qué es lo que permite que existan dichas condiciones de superación. Es ahí
donde entramos a la diferencia de contenido, pues hasta ahora sólo hemos dado cuenta del
carácter de la relación y no del elemento que permite sostenerla. Para Hegel, dicho
“elemento”, es el desenvolvimiento de la racionalidad, en cuanto saber Absoluto, como forma
de reconciliación de todo desgarramiento de las formas de conocer. De hecho, Hegel parte
de la idea de identidad entre sujeto y objeto como proceso resultante de esta dialéctica, que
en un primer momento se denomina “dialéctica de la certeza sensible”, pues es el momento
en el cual el sujeto se cerciora de su diferencia ontológica respecto del objeto al entenderlo
como un no-yo, cuestión que después se haya superada en el proceso de reapropiación del
mundo (esa es la diferencia entre “el en si” que básicamente es el resultado de esta primera
diferencia sujeto-objeto que deviene en una objetivación del objeto, y “el para sí”como el
momento en que dicha objetivación se hace autoconsciente de manera reflexiva y que por
ende puede ser reapropiada), cuestión que al final deviene en la unidad producto del
despliegue del Saber Absoluto (de ahí viene la idea del juego entre tesis y antítesis que
deviene en la síntesis, pero entendiendo que la síntesis es ese otro distinto de la tesis y de la
antítesis).

Esto mismo es desarrollado por Hegel en el nivel de la relacion entre sujetos, donde
cada uno ve en el otro su negación (no su aniquilación necesariamente, sino simplemente lo
que no es). En ese sentido La autoconciencia es en sí y para sí en cuanto que es en sí y
para sí para otra autoconciencia; es decir, sólo es en cuanto que se la reconoce. 1 De ahí que
se desprende la idea e la dialéctica entre el amo y el esclavo, dialéctica que encuentra su
síntesis en la subjetividad como momento de partida, es decir, en el descubrir de la libertad
de pensar.

Ahora, para Hegel esta idea de reconciliación entre el sujeto y el objeto en cuanto
proceso (no como dato) no se desarrolla en las nubes, sino que es el producto de un devenir
histórico, es decir, está inmerso en el tiempo (no puede existir sin el tiempo). En ese sentido,
será necesario hacer un pequeño hincapié en algunos elementos de la idea de Historia en
Hegel.

III- HEGEL Y LA IDEA DE LA HISTORIA.


1
Hegel, G.F.W: “Fenomenología del espíritu”, pág 113, citado de Palmier, J.M: “Hegel”, Editorial Fondo de Cultura
económica, colección Breviarios, México D. F, 1993, pág. 44.

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En la base de que todo saber verdadero es un saber Absoluto y de que el proceso en
que el sujeto se realiza en el espíritu Absoluto obedece a un despliegue histórico, pero para
Hegel la Historia que de verdad da cuenta del desenvolvimiento de este Saber Absoluto (que
es lo importante al fin y al cabo en términos de la realización plena de la libertad universal) es
a fin de cuentas, la Historia de la filosofía, ya que la filosofía al ser el espíritu de un pueblo
hecho concepto, y al ser el concepto la formulación autoconsciente de todas las
potencialidades de una cosa, al final nos queda, que la Historia de la filosofía es el
despliegue en el tiempo de las máximas potencialidades del desenvolvimiento
universal del espíritu de los pueblos.

Entonces, el proceso de conocimiento podemos colocarlo en un perspectiva más


amplia (Hegel dirá que Universal), en la medida en que la Idea, en cuanto Idea de la libertad
se desenvuelve como una en toda la Historia, es decir, el examen de Hegel es sobre cómo la
Libertad se despliega a lo largo del espíritu de los puebles encarnado en la filosofía, cuestión
que al final decanta en la idea del fin de la Historia, en la medida en que las contradicciones
fundantes de las épocas anteriores, es decir, las contradicciones propias del
desenvolvimiento del Espíritu se disuelven cuando se llega a un momento en que los pueblos
ya se han hecho autoconscientes del despliegue del Saber Absoluto – cuestión que para
Hegel se encarnaría en la religión, el arte y la filosofía como formas absolutas de
conocimiento de la moral, la estética y la verdad fenoménica - , es decir, no significa que no
sigan sucediendo cosas, pero todo proyecto o metarrelato ya no encuentra razón de ser (de
hecho Hegel planteaba que en algún momento asistiríamos al fin del arte, porque la belleza
desde el espíritu se hallaría sobrecargada de sí misma).
El espíritu posee tres momentos de realización: el Espíritu Subjetivo, el Espíritu
Objetivo y el Espíritu Absoluto, pero básicamente se y trata, si se quiere decir, del proceso de
despliegue del último.

El Espíritu Subjetivo, básicamente representa el devenir histórico de la dialéctica del


amo y del esclavo, es decir, el surgimiento autoconsciente de la idea de conciencia individual,
cuestión que termina de realizarse con la Reforma Luterana, en la medida en que al afirmar
la superioridad de la propia conciencia en el acto de fe sobre los dogmas de la Iglesia, es
decir, el momento en que la individualidad es la forjadora de la fe y no la imposición
dogmática. Por ejemplo, en la cultura Griega podemos observar que si bien existe una
armonía y unidad envidiable dentro de la vida pública, la polis existe negando al individuo,
cuestión que se traduce en la ejecución de Sócrates, cuya máxima “conócete a ti mismo”, no
encuentra un lugar de realización, o no es reconocida como principio universal, dentro de su
cultura, por lo que no quedó más que eliminarlo.

El Espíritu Objetivo, que básicamente se realiza en la medida en que aquella “odisea


de la conciencia natural” como Palmier denomina a la dialéctica del Espíritu Subjetivo se
haya superada por otra odisea: la de la autoconciencia de la conciencia universal, entendida
como conciencia colectiva. Es aquí donde podemos entender la idea de una “teoría social” en
Hegel, en la medida en que quiere entender bajo qué principios se desarrolla la vida colectiva
bajo un concepto que englobe y supere al mero agregado de partes o individuos, sin perder
la idea de subjetividad como realidad histórica que comienza a realizarse con la
secularización de la visión teológica (Lutero) de la libertad individual, proceso que permite el
surgimiento de la filosofía ilustrada, máximo referente del espíritu del pueblo occidental como
6
portavoz universal de la Idea (de hecho para Hegel, los pueblos como el nuestro
simplemente no tienen historia pues no son capaces de generar su propia filosofía en
términos de una idea universal de la libertad), en cuanto idea de libertad. 2.

Es justamente la “Introducción a la filosofía del derecho” la obra de Hegel que se


detiene en este momento de de realización del Espíritu.
Recapitulando y sintetizando.

2
No podemos desconocer en esta apreciación el influjo de las idea político morales de Kant, en la medida en que se
entiende que todo acto éticamente orientado es el busca orientar su voluntad reclamándola como principio general – una de
las patas del imperativo categórico - (es decir, que lo que yo hago puede ser exigido a otro individuo de la misma manera
en que puede serme exigido a mi, por ejemplo, un acto como hacer perro muerto es poco ético, pues la voluntad que ahí está
operando sólo está orientada en su particularidad, no en su reciprocidad, o en términos coloquiales, a nadie le gustaría pagar
la cuenta de la gente que se va sin pagar, argumento que constituye el status ético de una voluntad recíprocamente
orientada). Donde se supone que dicho principio ético debe ser capaz de cristalizarse en el derecho, siendo el derecho
positivo la primera expresión institucional de esta orientación ética fundamental. La diferencia fundamental con Kant, la
establecerá Hegel en términos de que Kant no reconocería el carácter del objeto de derecho, es decir, sólo ve la obligación, y
no el reconocimiento social mínimo de los objetos de dicha obligación.

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ESPIRITU SUBJETIVO DIALECTICA AMO-ESCLAVO

Idea de la Libertad individual

ESPÍRITU OBJETIVO FILOSOFIA DEL DERECHO


Como forma de entender la libertad individual como
principio y regulación social

PROPIEDAD
Posee tres momentos LEGALIDAD
“hago o dejo de hacer CONTRATO
algo por sólo miedo a la
sanción” PERJURIO

MORALIDAD
“hago o dejo de hacer algo
porque sé que es correcto o
incorrecto hacerlo o dejarlo
de hacer

ETICIDAD (vida ética) FAMILIA


“sé que al hacer o dejar de hacer
algo puedo contribuir o no al SOCIEDAD CIVIL
bien común, y por lo tanto
también al mío” ESTADO

RELIGION
ESPÍRITU ABSOLUTO
FILOSOFIA

ARTE

III-LA FILOSOFIA DEL DERECHO COMO FUNDAMENTO DE


LA IDEA DE ESTADO Y SOCIEDAD EN HEGEL.

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Sin ánimos de repetir lo anteriormente introduzco sobre el lugar que ocupa la filosofía del
derecho dentro de la reflexión general de Hegel, es necesario detenernos en las reflexiones
generales que guían a la idea de Sociedad Civil y Estado, ya que este es el punto donde
engarzamos el pensamiento hegeliano dentro de la teoría sociológica (en especial con la
crítica de Marx a la idea de Estado).

La idea de Hegel es análisis de los tres momentos que componen a la vida ética, es decir,
qué instituciones hacen posible ese principio de la Idea de la vida ética, o lo que es lo mismo,
analizar el proceso de cómo la Idea de libertad dentro del orden – un orden de naturaleza
secular - (ya que Hegel vio cómo los ideales de la Revolución francesa decantaron en el
caos social, cuestión que al final contravenía la orientación primigenia, es decir, liberar a la
sociedad. Es por eso, que Hegel intenta ver una salida de cómo el individuo debe percibir al
Estado en cuanto garante de la libertad en la medida en que el individuo también se hace
partícipe de esta y de sus condiciones de generación, es decir, se hace responsable
conscientemente de su lugar en la sociedad) se hace autoconsciente de manera reflexiva en
el individuo y en el principio de universalidad (aquel “otro principio”, es decir, la idea de una
conciencia colectiva – si lo queremos leer en una clave más sociológica).

- La sociedad civil.

La idea general de lo que Hegel entiende por sociedad civil está muy influenciada por el
influjo de la Economía Política clásica, ya que entiende que si bien existe un principio de
universalidad – como conciencia colectiva ya dijimos más arriba - , esta universalidad no se
haya encarnada o realizada como principio generador de este momento de la vida ética.

Lo que prima es una visión más bien utilitarista de la sociedad civil en su primer momento, en
la medida en que los individuos buscan maximizar sus beneficios (la idea de que existe un
estado de dependencia multilateral entre fines egoístas), siendo los otros un parámetro y un
medio para la satisfacción de esas necesidades. En ese sentido, cuando Hegel nos habla de
este primer momento en cuanto “sistema de necesidades”, nos está hablando del nivel más
“primitivo” dentro de la sociedad civil (primitivo en términos de la idea hegeliana de que la
superioridad del espíritu se haya en función de la creciente diferencia y correspondiente
apropiación del mundo natural a diferencia de los otros animales).

Es por eso también que dentro del sistema de necesidades, vemos un primer momento
denominado “modo de la necesidad” es decir el cómo las necesidades materiales se hayan
diferenciadas al interior de la sociedad, asimismo como los medios para satisfacerlas. Luego
nos plantea un segundo momento llamado “el modo de trabajo” que básicamente es una
extensión del modo de las necesidades, en la medida, en que el trabajo es la actividad capaz
de satisfacer en, términos de la producción, las necesidades diferenciadas dentro de la
sociedad. En ese sentido, el producto del trabajo conforma un “patrimonio”, o capital total
acumulado, de carácter social en términos de su producción, perno lo que no significa que se
halle socializado de manera horizontal en términos de la participación de los integrantes de la
sociedad.

Es esta diferenciación de la participación dentro de la sociedad en el patrimonio lo que da


origen al modelo hegeliano de estratificación, o en clave del mismo Hegel, los estamentos.
Existen Tres estamentos, donde el “estamento sustancial o inmediato” es el que participa en
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las actividades referentes a la tierra (viven de la renta), el “formal o reflexivo” que podría
traducirse como la clase dedicada al manejo de la industria y, por último, el “universal” que es
el dedicado a los intereses de la sociedad en su conjunto.

¿Cuál es el criterio de estratificación en Hegel?

Básicamente, y en correspondencia a la idea de que el ser humano se convierte en


autoconciencia en la medida en que es capaz de desenvolver la libertad – es decir, en la
medida e que no es dependiente de los azares de la naturaleza, donde prima la voluntad de
ser libre y no la circunstancia – es coherente pensar que las labores que menos usan esa
voluntad para desenvolverse (para vivir) se hallen en la base (pues las actividades agrícolas
dependen mucho menos de la habilidad humana, y mucho más de factores donde la reflexión
no juega papel alguno – el clima - ) dentro de la idea de Hegel. De la misma manera, que el
estamento denominado “reflexivo” es llamado así e virtud de que para las labores industriales
se necesita de una mayor gestión de los recursos, es decir, media mucho más la capacidad
humana de hacer uso de la voluntad. Asimismo como en el estamento universal, llegamos a
la idea de que no sólo ya no se depende de ningún azar natural, sino que también llegamos a
la idea de que las labores “universales” no se hallan en un función de intereses particulares,
sino los de la sociedad en general, por lo cual Hegel argumenta que los componentes de
dicho estamento deben ser liberados del trabajo directo e indemnizados por el Estado.

Un segundo momento de la sociedad civil es la administración de la justicia cuya función


se halla situada básicamente en la regulación de todos los posibles conflictos entre
particulares. Para Hegel la actualidad objetiva del derecho tiene tres momentos: el ser
sabido, el ser válido y el ser sabido como algo universalmente valido, frente a lo cual me
remitiré someramente y en función de la guía del profesor Raúl Atria relación a cómo “el
derecho como ley” encarna el primer momento, la “existencia de la ley” al segundo y el
“tribunal” al tercero”. De lo que se trata es de observar como la norma se hace universal y
cómo así puede operar en la interpretación suprema de los casos particulares (tarea del
“tribunal”)

El tercer momento de la sociedad civil es el denominado poder de la policía y la


corporación, donde le primero representa al cuerpo que se encarga de velar por el orden
público y el segundo es un cuerpo que se encarga de representar los intereses del
estamento reflexivo (“asociación de empresa” como señala el profesor Atria).

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Sintetizando y recapitulando.

SOCIEDAD CIVIL
Modo de la necesidad

SISTEMA DE NECESIDADES Modo de trabajo

patrimonio

ADMINISTRACION DE LA JUSTICIA
ESTAMENTOS

Derecho como ley


universal

Existencia de la ley

reflexivo
tribunal

sustancial

LA POLICIA Y LA COROPORACION

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- El Estado.3

El Estado es la encarnación o realización última del espíritu objetivo y de la vida ética, es


decir, donde el Espíritu en cuanto idea de libertad se haya cristalizado como principio
universal para cada uno de los individuos de la sociedad. En ese sentido, la sociedad civil
representa el espacio de posibles conflictos, ante los cuales no sólo basta con el control
jurídico, sino que también es necesario aquél otro principio – como planeta Hegel – que
permita una mediación desde la conciencia y no desde la represión. Es en ese sentido
mediante el cual Hegel piensa al Estado, como lugar de realización plena de la libertad de la
sociedad civil.

Es realización de la vida ética por cuanto (y de acá podemos extraer un claro republicanismo
en el pensamiento hegeliano) es capaz de situarse como espacio genuino de lo público, es
decir, aquél espacio donde la interacción está siendo reflexivamente impulsada en la
autoconciencia en vistas al bien común, y no sólo por la pulsión, el instinto o las necesidades
materiales individuales. En definitiva es el la vida ética encarnada en el Estado el que nos da
un status superior al de las demás especies, ya que ahí prima un estadio de naturaleza,
donde la conducta se haya impulsada de manera inmediata por la satisfacción de pulsiones,
no por la voluntad que desea hacerse libre en la medida en que asume reflexivamente en la
autoconciencia que no existe libertad individual sino se asegura una libertad social
(universal). El Estado hegeliano es la última instancia de la existencia de una voluntad social
en cuanto vida ética.

IV- ELEMENTOS DE LA CRITICA DE MARX A LA FILOSOFIA DEL DERECHO DE HEGEL


Y LA VISIÓN DEL ESTADO EN PARTICULAR.

Para Marx, la idea del Estado en Hegel da cuenta de la ilusión prusiana de hacer creer a la
totalidad social que efectivamente, materialmente, existe un órgano que está siendo producto
de la voluntad colectiva. En este sentido, la filosofía, más que ser el examen del espíritu de
los pueblos en función de una Idea (crítica que también esboza Marx en “La Ideología
alemana” en cuanto se piensa que el hombre es un ser determinado por el desenvolvimiento
de una universalidad racional cuando es la existencia del ser humano concreto dotado de
conciencia práctica la que va construyendo las condiciones para pensar cualquier cosa),
debe ser la averiguación “del más acá”, entonces, en vez de ser la crítica de la religión,
pasamos a la crítica del derecho (la crítica del cielo diría Marx en “En torno a la crítica de la
filosofía del derecho de Hegel”).

Se trata, como plantea Marx, de ver lo no santo dentro de lo que se considera como santidad
(la filosofía de la sospecha según el artículo de Foucault). Se trata de evitar reduccionismos
vulgares (decir que todo es superestructura e ideología) a la hora de ver cuál es la crítica de
Marx a la idea del Estado (sin que necesariamente proponga una aparato teórico-conceptual
nuevo que muestre específicamente los mecanismos de integración política – cuestión que sí
analiza Max Weber -). En ese sentido, el ran aporte de Marx es pensar cómo el Estado al
final no existe en tanto que tal, sino que podría afirmarse en calidad de hipótesis que es un
espacio deseable (de hecho, la idea de la toma del Estado debería representar la realización
3
No es necesario para nuestros fines, detallar todas las funciones y cuerpos constitutivos del Estado, pues lo que más
importa es en qué medida el Estado viene a ser el momento de consumación de la dialéctica del Espíritu Objetivo.

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de esta idea de lo público, pero con una eficacia material y no sólo formal), en la medida en
que el espacio de la producción no permite que los intereses sociales sean los que
verdaderamente alimenten al Estado, sino solamente las ideas dominantes de una clase que
se haya materialmente integrada por sobre otra que sólo se haya formalmente integrada.

V-BIBLIOGRAFIA:

 Atria, R: “Unidad temática II. Comentarios sobre los Sociólogos de la Ilustración”,


Inédito.
 Buber, M: “Qué es el hombre” Editorial Fondo de Cultura Económica, Méxic D.F, 1995.
 Hegel, G.F.W: “Fundamentos de la filosofía del derecho,” Ediciones Siglo Veinte,
Buenos Aires, 1987
 Marx, K: “En torno a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, Editorial Grijalbo,
México D.F, 1967.
 Palmier, J. M: “Hegel”, Editorial Fondo de Cultura Económica”, México D.F, 1993

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