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Conclusion El legado de Tupac Amaru ' tunto con los levantamientos katarista, la rebelién de Tupac Amaru se cextendié desde el Cuzco hasta Potost, con réplicas en distintas partés de siados. Lucgo de los primeros sible permanecer neutral al conflicto. Las poblaciones del sur andi aque escoger un bando o huir, y decenas de miles, inchuyendo agi simpatizaban ni con los rebeldes ni istas, perdieron la vida, “Tupac Amaru pidi6 que sus seguidoreslimitaran sus ataques a ls espaiio- les explotadores, ls corregidores, ya quienes los defendtan. Los ralistas, ast ‘vez, persiguieron a quienes consideraban potenciles rebeldes y combatientes, indigenas. Ambos lados, no obstante, dejaron de lado dichas consideraciones, alo largo del conflicto, ampliando la definicién de enemigo y, por ende, el 1ados. Los rebeldes atacaron a cualquie- ial espafiol —incluyendo a quienes solo apuntaron hacia to 6, sino que la brut 338 derrotada a rebelin, ls autoridades impusieron severas medi ponfan castigary buscar las rrar el pasado ineaico. Estas sobre lel culturaes y el 1780-1783 freron cexitosos, Los impulsores de las reformas destruyeron el sistema colonial tal ‘como venia operando desde la década de 1570, creyendo que eso permitira restaurar el control en los Andes. También buscaron prevenir discusiones y la conmemoracién del levantamiento. Este éxito, sin embargo, demostré ser fugaz. Las reformas admi ras de corte radical sucurnbieron bajo su propio peso, y su objetivo central el rol de la poblacién indigena en el Perti—ha permanecido como tun objeto de disputa hasta el dia de hoy. Dichas Feformas no solucionaron este «problema» ni en el corto, ni ene ‘Tampoco fieron mis exitosas en tr ‘de impedir la creacién ido y ala memoria de la rebelign —Ia fase iltima de toda guerra, las por la memoria—continéian hoy en dia, Rescolddos de pasadlos fuegos Los realistas que quedaron a cargo del Cuzco Inego de la rebeli6n decidieron rno procesar a los rebeldes, peo sf iniciaron una intensa campafia contra la cultura andina la memoria colectiva de los incas. Comprendieron que de levar a cabo podrian ser dificiles de ejecutar, costosos y, muy posi= iducentes. También consideraban que los indigenas eran sméquinas, en palabras de Mata Linares, simples seguidores i propia. Por ello, en vez de echar a andar una maquinaria judi ridades optaron por extirpar el recuerdo de los incas y forzar& la poblacién indigena a abandonar el quechua, elemento fundamental de su cultura a campafia se basé en los nuevos vientos reformistas de Espafa, legaban des- trados de manera especi por controlar a fa -y homogeneizar las pri [Representaciones de Tupac Amaru en anverso de billets, fos 1974 y 1985, y moneda, 1972 (Banco Central de Reserva del Pert, TUPAC AMARU LO PROMETIO VELASCO LO CUMPLIO (Conlin: El ged de Tas Amar 36 uso el obispo Moscoso y Peralta culparon a -opeos (o por ser demasiado in- los ya los sacerdotes, mia, ‘Aun cuando el visitador y el juez, por un lado, y el obispo, por el otro, smiento, y Moscoso y Peralta aft ayo a los rebelde, el despotricé sin cesar contra el Cuzco y sus habitan tes, Consideraba a los Andes vesta Sierra aspera y desagradables, y sefialaba {que quienes vivfan en el Cuzco eran «traydores y cobardes sobre lee 3 pasado y su payor aleance. La ca ee’ ibis tera eet durante la guerra, sino que también molde6 los programas y las p brindaba a ser considerados vas dos con la obligacién de un tributo y trabajo ol zema toledano, a los indfgenas se les pert incas, mantener a los kurakas como je el al 1. AGI, Lima, eg 108, carta de Moscoso y Pe 2. RAH 1991: 1571, Cara de Mata Linares a Galvez, sometera Tapac Amira, Huamanga, 18 de enero de 1781