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Los contratos atípicos no poseen una especialidad jurídica propia y como criterio negativo

de los típicos, son esos cuyo argumento no posee reglamentación o especialidad en la


legislación. No obstante, algunos de estos contratos, sin desentenderse de ser atípicos, tienen
la posibilidad de tener una designación brindada por la ley (nominados) o por la doctrina. Por
este fundamento pienso que una perfeccionada y más que nada servibles ordenaciones de
contratos atípicos son aquellos que parten de dos puntos, en tales términos tenemos la
posibilidad de catalogar los contratos atípicos en dos categorías, por una sección, está la
de esos que no poseen tipicidad legal, pero si poseen tipicidad popular, y por
otra esos contratos que no tienen tipicidad legal ni popular.

Por lo cual entre las teorías que se superponen a estos contratos, tenemos: La teoría de la
absorción, la teoría de la conjunción y la analogía que vienen a ser dispositivos que la
doctrina propuso ya hace ya algún tiempo para saber el régimen jurídico acoplable a los
contratos atípicos, fundamentalmente esos que forman parte a la posición de los contratos
mixtos. La teoría de la absorción, es aquella en la cual hay que utilizar al contrato mixto las
normas que corresponden al contrato habitual del cual provenga el fundamento o prestación
prevalente en ese contrato atípico, en otras expresiones, acorde a esta teoría el
juzgador tendrá que detallar cuál es el fundamento que en ese contrato mixto prevalece
sobre los otros y según esa información, utilizar las normas del contrato al cual forma
parte aquel. El dispositivo de la conjunción radica en detectar, por una sección,
los diferentes fundamentos que conforman la figura contractual atípica y por otra, las normas
que regulan todos esos fundamentos en el contrato habitual del cual surgen, de forma tal que
el régimen jurídico del respectivo contrato mixto se acorde por las normas que
regulan todos esos fundamentos. Éste es sin dudas el dispositivo al
que frecuentemente requiere nuestra jurisprudencia para saber el régimen jurídico acoplable
al contrato atípico de la jerarquía de los mixtos, ejemplo de esto es el decreto arbitral.

Y de concordancia con la teoría de la analogía, se regulará el contrato atípico por las normas
del contrato habitual con el cual tenga más grande afinidad, ósea se enfocan
en detallar cuando hay un nivel de igualdad bastante entre ambos aspectos contractuales para
que, a una de ellas, en esta situación a la atípica, se le apliquen las normas que rigen el
contrato habitual. En respuesta a dicha interrogante de la Corte Suprema de Justicia alega en
una providencia: “Entiéndase por analogía el trámite en virtud del cual se impone un caso no
normalizado por el ordenamiento, al régimen que gobierna
un acontecimiento igualitario; ósea cuando no hay ley precisamente adaptable al caso
debatido, se van a aplicar las leyes que normalicen casos o materias igualitarias.