Vous êtes sur la page 1sur 27

I.

Presentación y justificación del problema

El proceso de renovación de redes de agua potable obedece a una respuesta de la falla en el sistema,
que ocurre cuando sus elementos han envejecido, se ven afectados significativamente por sus
condiciones de operación, tienen defectos de fabricación o material, o no satisfacen las necesidades
actuales.La combinación de algunos de estos motivos genera anomalías estructurales o hidráulicas
que evidencian la necesidad de renovación, reparación, sustitución o refuerzo de una o varias
tuberías del sistema.

Otros aspectos de gestión, como la mejora en los niveles de servicio, la actualización de las políticas
ambientales o sociales, la actualización de los niveles admisibles de riesgo y los costos asociados a
operación y mantenimiento, también constituyen razones para intervenir el sistema.

Así pues, determinar la prioridad de intervención actual de las tuberías constituye un objetivo
empresarial imprescindible y complejo, que conlleva esfuerzos de diferentes tipos: reunir la
información relevante para su estimación, elegir los criterios más representativos para incluir en el
estudio, acondicionar un sistema de decisión adecuado al nivel de desarrollo de la organización y a
la información disponible, y por supuesto, ejecutarlo.

La determinación del tipo de intervención que debe tener una tubería constituye el paso siguiente
a la asignación de la prioridad de intervención del elemento. Cada conducción, en función de la
naturaleza de las anomalías que la llevaron a obtener tal prioridad, deberá ser objeto,
posteriormente, una intervención para:

Mejorar su aprovechamiento funcional sin aumento de su capacidad de utilización original


(renovación).

Rectificar una anomalía puntualmente localizada (reparación).

Desactivarla y construir o instalar un nuevo componente con capacidades

similares o distintas al existente (sustitución).

Construir un componente adicional que complementa las capacidades de la conducción existente


(refuerzo).

Las anteriores definiciones son utilizadas en el ámbito de la Gestión Patrimonial de Infraestructura


(Alegre, 2010) para conformar el término rehabilitación. Algunas de las más conocidas normas y
manuales técnicos (WRc, 2001; AENOR, 2010; Alegre, 2010) abordan la rehabilitación desde un
punto de vista mucho más amplio que el tradicional, con la intención de incluir todos los aspectos
relativos a la mejora del desempeño. Lo anterior reviste importancia, en la medida que permite
considerar como intervenciones de rehabilitación a aquellas que se derivan de situaciones surgidas
desde la gestión técnica, desde la gestión administrativa, y desde la integración de ambas.
La aplicación cada vez más imperativa del concepto de sostenibilidad, entendida esta como la
satisfacción de las necesidades de la actual generación (específicamente, en el caso del
abastecimiento de agua en el entorno urbano, la demanda del recurso para todos los usos
posibles) sin poner en riesgo su disponibilidad para que las futuras generaciones satisfagan sus
requerimientos básicos (Brundtland, 1987), también puede requerir implementar acciones en el
sistema que constituyen intervenciones de rehabilitación.

Claramente, el concepto tradicional de intervenciones de rehabilitación, enfocado exclusivamente


a la atención de anomalías estructurales, debe dar paso a éste nuevo, que abarcando un espectro
mucho más abierto, refleja la realidad de los sistemas de transporte de agua urbanos de hoy, que
permanentemente se encuentran bajo estrés, no solo por el cumplimiento de mínimos admisibles,
sino más allá, en la búsqueda de niveles de servicio sostenibles, y que realmente satisfacen la
necesidad de los abonados, y simultáneamente, las directrices sobre las cuales se fundamenta la
visión y la misión de la entidad prestadora de servicios.

Como se explica con más detalle a continuación, la presente tesis pretende enmarcarse (en la
medida de sus posibilidades) en este cambio de paradigma, cambio que intenta abordar la gestión
del patrimonio en infraestructura de las empresas involucradas desde una visión más amplia, más
estratégica, más sostenible, más lógica y coherente con las bases que fundamentan el existir de la
entidad, con más equilibrio entre sus niveles de desempeño, riesgo y costo; y planeada no solo en
el nivel operacional, sino también trascendiendo al táctico, e integrada incluso con la toma de
decisiones a nivel estratégico

Las redes de distribución al día de hoy funcionan, en mejor o peor grado, en todo el mundo y lo
hacen para satisfacer la demanda de abastecimiento de una población urbana cada vez más
grande, y cuya necesidad de agua se ve magnificada por estándares de calidad de vida que van a
mejor en ciertos lugares, y que involucran mayores requerimientos.

Sin embargo, ambos sistemas (abastecimiento y saneamiento) se enfrentan hoy, y lo harán con
mayor intensidad en el futuro, a un desafío formidable: mejorar, en continuo, pero al máximo, su
eficiencia.

En el sentido amplio, la mejora de la eficiencia de un sistema de abastecimiento requiere, no solo


trabajar en pos de la reducción en la insuficiencia hidráulica (y para ello realizar estudios de
actualización de diámetros, de cambios de trazado y de niveles de presión), sino además abordar
la problemática asociada a los rendimientos de las redes mediante la programación de auditorías,
y en el fondo, asegurando que se mide todo tipo de caudal entregado, y en consecuencia se puede
ejecutar un control activo de fugas, entre otras misiones importantes

Pero esta exigencia de mejora viene marcada, no solo por los intereses de la entidad prestadora
del servicio, sino también, y en algunos casos mucho más, por:

 La normativa que cobija al accionar de la empresa. Dicha normativa puede ser de origen nacional
(normas de aplicación en todo el país, o en la región, e impuestas por el estado a través de sus
entes reguladores), o de origen internacional (aquellas promulgadas por organismos
representantes de comunidades de países, como la Unión Europea, la Organización de Estados
Americanos, la Comunidad Andina de Naciones, entre un amplio abanico). Las normas de la
Organización Internacional de Normalización (normas ISO), o las normas del Comité Europeo de
Normalización (normas EN) constituyen buenos ejemplos de ello.

 La escasez de recursos. Bien sea por la cada vez más notoria ausencia de fuentes económicas
para hacer frente a la operación y mantenimiento del sistema, o también, y no menos importante,
por la evidente disminución del recurso hídrico disponible para su uso en algunas zonas (por
ejemplo, en las ciudades de la costa mediterránea europea). En este último punto, no solo el
deterioro de las fuentes naturales, sino además el cambio climático (con evidencias más
pronunciadas en algunos territorios que en otros), pronostican la potencial carencia del recurso
hídrico a futuro.

 Aumento de las necesidades. No solo deben funcionar cuando menos, aceptablemente,


para dar abastecimiento a los usos personales, sino además, para permitir una variedad de
otros tipos: riego de cultivos para alimentar poblaciones cada vez mayores, riego de
jardines ornamentales, lavado de calles, lavado de autos, llenado de piscinas, tan solo por
citar algunos.
 Por supuesto, la exigencia de mejora debe darse en todos los ámbitos de la gestión de un
sistema, pero resulta innegable que uno de los principales es el referido a la intervención
de las tuberías de la red, porque:
 Las inversiones en renovación, reparación, sustitución y refuerzo de elementos lineales de
la red representan un alto (en muchos casos, el mayor) porcentaje del presupuesto total
destinado al mantenimiento de todo el sistema.
 Las tuberías que desde el principio han hecho parte de sistemas de mediana y avanzada
edad (con funcionamiento mayor a 40 años), a día de hoy, por muchos expertos, son
consideradas viejas, o inexorablemente lo serán en un corto plazo

Además de lo anterior, actualmente la mejora de la eficiencia se ve supeditada a decidir las


intervenciones más prioritarias en la red con base en los resultados entregados por modelos
(algunos de ellos basados en la simple consideración individual de algunos criterios) que no son
buenos o prácticos, porque:

 Necesitan datos en tal cantidad y grado de especificidad, que raramente una entidad
operadora de redes de abastecimiento o saneamiento los tiene.
 Son modelos de tinte calculista-determinista, principalmente orientados a cuestiones
estructurales de la tubería, ignorando en consecuencia, los efectos de otros criterios
relevantes para asignar prioridades de intervención, y que no pertenecen al campo
estructural. (CORRECTIVO)
 En el fondo conciben la sustitución (o renovación, si se quiere) como un proceso en el cual
la tubería se deteriora hasta que se considera que alcanza cierto nivel inaceptable, y
entonces se sustituye por otra igual. Su estructura no permite incluir criterios que valoren
consideraciones sobre el objetivo de la tubería (es decir, sobre la forma en que presta el
servicio), o sobre su entorno (los problemas asociados a su intervención), o sobre las
consecuencias de su fallo (por ejemplo, inundar una escuela, dejar a un hospital sin agua,
inhabilitar el uso de locales comerciales, entre muchos). Estos modelos se centran sólo en
elemento como tal (el tubo con la grieta más grande es aquel que debe ser intervenido
primero).

Expuestos los anteriores motivos, esta tesis se ha propuesto desarrollar un modelo nuevo de
decisión para la intervención de tuberías que mejore los actuales en los siguientes aspectos:

 Sea consecuente con la realidad acerca de la cantidad de datos existentes. En un entorno


de información escasa, como lo es el conformado por las bases de datos de sistemas de
abastecimiento y saneamiento (y muy en especial, en aquellas redes nuevas, de países
emergentes, donde la medición es incipiente, y en consecuencia la disponibilidad de datos
corresponde con series temporales cortas y de baja calidad), contar con una estructura de
decisión de este corte resulta ser una característica deseable. Tal estructura debe generar
resultados sobre prioridad actual a la intervención que permitan tomar decisiones sobre
inversión en la red, y debe trabajar con base en los registros con los que realmente se
cuenta.
 Sea capaz de incluir información nueva: esa misma flexibilidad que le permite trabajar con
información escasa, es la que le permite incorporar a futuro, dentro de la estructura de
decisión local, nuevos campos (criterios) provenientes de las bases de datos que
continuamente van creciendo.
 Sea fiable. Sus resultados deben corresponder, efectivamente, con las contribuciones de los
criterios considerados (como fallos, edades, presiones, etc.) Esta es una característica de
todos los modelos existentes, aunque ellos requieren niveles de información irreales.
 Considere la opinión experta. La información con origen en aquellos conocimientos sólo
contenidos en la cabeza del gestor y basados en su experiencia, que resultan ser tan
importantes como la información de las bases de datos. Esta característica, en combinación
con la flexibilidad para trabajar con información escaza, hace de la presente, una propuesta
única en su tipo.
 Sea flexible para incluir criterios adicionales a los relacionados exclusivamente con la
tubería. Esta característica le imprime a la metodología un carácter amplio, que
corresponde con la filosofía sobre la cual la empresa debe tomar las decisiones de este
tipo.
 Sea capaz de gestionar la incertidumbre asociada a la combinación de criterios
heterogéneos, y también a la incertidumbre que el experto posee sobre el
comportamiento local de cada criterio. Al lograr incorporar la incertidumbre desde la
etapa inicial del proceso, y trasladarla hasta los resultados finales, se espera que éstos
sean mucho más realistas.
 Se apoye en un procedimiento específicamente desarrollado para la misma, y además,
matemáticamente sólido. Esto se logra mediante la incorporación de la lógica difusa como
núcleo fundamental. Su robustez justifica además la fiabilidad de los resultados obtenidos.
(RIESGO)

Finalmente, proporcione unos resultados concretos respecto a la decisión sobre necesidad de


intervención actual de las tuberías de la red. La condición actual de los elementos de la red,
teniendo en consideración su objetivo dentro del contexto de la empresa, es tan importante, que
ella no solo permite decidir la inversión del presupuesto a fecha de hoy, sino que fundamenta la
predicción futura sobre el comportamiento del sistema, mediante modelos que incorporan este
resultado como dato de entrada, en conjunto con la tasa de deterioro característica del elemento.
Un aspecto muy importante a resaltar, radica en que ante el cambio de paradigma que suponen
aportes como los consignados en esta tesis, la estructura de decisión propuesta queda alineada en
la misma dirección que marcan las nuevas tendencias de Gestión Patrimonial de la Infraestructura,
si bien se reconoce que mucho ha de hacerse todavía para que el trabajo mostrado en este
documento logre una integración total a tal gestión. Aunque el camino es largo, resulta que al
haber escogido esta senda, el modelo de decisión desarrollado (y que ha terminado siendo
aplicado a la sustitución/renovación de tuberías) es, no solo lo suficientemente flexible para
adaptarse a distintas condiciones y experiencias de diversos abastecimientos, sino que es tan
flexible, que podría ampliarse y subir uno o más escalones en la gestión de un sistema, de modo
que su utilización pasase del nivel de tuberías hasta el nivel de estrategias de gestión.
II. Estado del Arte

Proceso de renovaciones y criterios ESVAL

En el marco de la relación existente entre la empresa sanitaria y la SISS, existen compromisos


adoptados por ambas partes, y uno de ellos corresponde a la renovación de redes. La SISS exige a
las empresas sanitarias la renovación de cierta cantidad de metros de la red de agua potable, en
función del crecimiento y de los eventos de discontinuidad ocurridos.

ESVAL hoy en día ejecuta renovaciones de redes tanto de agua potable como aguas servidas según
diversas circunstancias, como lo son: compromisos con la SISS, modificación de trazados para
nuevas servidumbres, y eventos de emergencias.

Si bien el tema de las Renovaciones de Redes de AP y AS es tratado año a año por la compañía, en
los últimos años se le ha dado mucho mayor énfasis, ya que un porcentaje importante del
presupuesto destinado anualmente es dirigido a este ítem, y como es de común conocimiento, la
importancia de optimizar los recursos es de vital importancia en cualquier compañía.

Como un antecedente lejano, basado en la experiencia, funcionarios del Departamento de Redes


(quien en ese entonces era el ente encargado de ejecutar las renovaciones) indican que
antiguamente (a comienzos de la década del 2010) las renovaciones de redes de AP se aplicaban en
un cuartel completo, sin importar la extensión de éste, ni el número de eventos ocurridos
(parámetro fundamental a la hora de renovar), lo cual derivaba, si bien no en una pérdida de
recursos, en un mal aprovechamiento del capital destinado a corregir la mayor cantidad de matrices,
a lo largo de la Localidad, Sub-Gerencia respectiva, y a nivel de compañía.

Basado en lo previamente expuesto, y luego de la multa aplicada el año 2013 a ESVAL por parte de
la SISS (la que será expuesta en los antecedentes) ese mismo año se inició la identificación de tramos
a renovar para AS y AP según los siguientes criterios y parámetros:

1.1 Metodología 2013

 Compromisos SISS.
 N° de eventos: roturas por cuartel años 2010, 2011, 2012 y parte del 2013 y obstrucciones
años 2012 y 2013.
 Pavimentación en el Tramo
 Regularización de Trazados (Daños a Terceros) y servidumbres.
 Capacidad y término de Vida útil (Daño estructural)
 Pérdida de Agua Potable
1.2 Metodología 2014

Posterior a esta etapa de definición de criterios, el año 2014, se mejoró el ajuste de los parámetros,
y se establecieron los siguientes criterios de renovación:

 Compromiso SISS
 4 o más roturas por semestre
 3 roturas por semestre
 Más de 1000 clientes afectados
 3 o más roturas totales
 Daños a terceros
 Asbesto cemento en mal estado con roturas
 Diámetro fuera de norma
 Capacidad//crecimiento población
 Capacidad//q incendio
 Problemas de presión
 Grifo fuera de norma
 "caso puntual"

En este caso, el listado corresponde sólo a criterios de renovación en tuberías de agua potable.

A contar del año 2015, el Departamento de Gestión de Redes estandarizó los criterios de renovación
de Agua Potable, los que se detallan a continuación:

1.3 Metodología 2015

CRITERIOS DE RENOVACION DE REDES AP

Al momento de realizar renovaciones de matrices se deben considerar los siguientes criterios, con
el fin de mejorar tanto la operatividad como la gestión de la red de distribución.

Criterios:

- Se debe analizar el cumplimiento normativo de Grifos en la red, análisis que puede llevar a
la renovación, instalación o reubicación de un grifo, ya sea por no cumplimiento del
distanciamiento mínimo, que el grifo se encuentre en mal estado o se encuentre fuera de
estándar.

- Se deben considerar la renovación de todos los arranques que no sean de HDPE, a menos
que estos se encuentren en mal estado o no tengan un correcto trazado.
- De ser posible, se deben considerar la eliminación de los paralelismos en la red.

- Se debe evaluar la incorporación de válvulas de corte que permitan mejorar el


acuartelamiento del sector intervenido.

- Se deben incorporar válvulas de cortes, cuando al momento de renovar queda como


producto un cambio de material o sean caminos de vialidad o de un mayor impacto.

- Todas las renovaciones se deben realizar por acera, exceptuando casos extraordinarios
donde sea imposible su emplazamiento por estas.

- Se deben eliminar los trazados que se encuentren en terrenos particulares sin


servidumbres.

- Se deben considerar realizar la renovación de atraviesos, con la inclusión de válvula de


corte.

- Se deben privilegiar renovaciones al comienzo de los trazados con el fin de minimizar


clientes afectados.

Además de realizar el ajuste de las prioridades al momento de renovar:

PRIORIDADES DE RENOVACIÓN AP

- Pérdidas
- Compromisos SISS
- 4 o más roturas por semestre
- 3 roturas por semestre
- Más de 1.000 clientes afectados
- 3 o más roturas totales
- Daños a terceros
- Asbesto Cemento en mal estado con roturas
- Diámetro fuera de Norma
- Capacidad // Crecimiento poblacional
- Capacidad // Q Incendio
- Problemas de presión
- Compromiso SISS Grifo fuera de norma
- Caso puntual

De este listado es importante destacar al primer criterio, que corresponde a Pérdidas. En ESVAL, el
Departamento de Pérdidas posee sus propios criterios de renovación, y su ejecución corresponde al
Departamento de Ingeniería.
Un importante supuesto de trabajo, indica que las pérdidas (fugas, y bajas de caudal) no se
considerarán como un factor relevante de una rotura. Esto debido a que dicho factor es tratado de
manera independiente por otro ente tal como se mencionó.

2 Metodología basada en el Riesgo

ESVAL actualmente se encuentra bajo el estándar de la norma ISO 9001, una norma internacional
que se aplica a los sistemas de gestión de calidad (SGC) y que se centra en todos los elementos de
administración de calidad con los que una empresa debe contar para tener un sistema efectivo que
le permita administrar y mejorar la calidad de sus productos o servicios.

En particular la norma indica que su prioridad es dar cumplimiento a los requisitos del cliente.
Además, su implementación debe obedecer a una estrategia y que la norma es complementaria a
los requisitos del servicio, su objetivo es evaluar la capacidad de la empresa para cumplir los
requisitos del cliente, los legales y reglamentarios aplicables al producto y propios de la
organización.

Hoy en día, dentro de las constantes modificaciones a las cuales se ven sometidas este tipo de
normativas, la ISO 9001, a contar de su versión 2015, exigirá al usuario una Gestión de Riesgos, para
la cual, su base será la norma ISO 31000.

Las amenazas, incertidumbres y riesgos a los que se encuentran sometidas las actividades que
realizan las empresas, sin importar su diligencia o tamaño, son conocidas en la actualidad como
“Gestión del Riesgo”. Este es un término utilizado para referirse de forma específicamente a
accidentes operacionales, enfermedades, incendios o catástrofes naturales, entre otros, que
pueden afectar a la consecución de los objetivos de cualquier organización. Una de las estrategias
de reacción es la norma ISO 31000.

La norma ISO 31000 tiene el objetivo de ayudar a generar un enfoque para mejorar la gestión de
riesgos, de manera sistemática y brindar diversidad de posibilidades para que de forma integral
exista una gestión que permita conseguir los objetivos que persigue la organización. El documento
normativo establece todos los procesos y principios que se deben seguir para realizar gestión del
riesgo, en la que recomienda a las empresas el desarrollo, la implantación y el mejoramiento
continuo como un importante componente de los sistemas de gestión.

Aunque como en cualquier campo de conocimiento existen diferentes definiciones, la gestión del
riesgo se puede definir como un proceso estructurado y secuencial, de identificación, análisis y
cuantificación de las probabilidades de ocurrencia de una determinada amenaza, cuya
materialización provoca pérdidas o deterioros, además de efectos secundarios.

La gestión del riesgo comprende las acciones preventivas, correctivas y mitigadoras


correspondientes, que se deben utilizar para eliminar o controlar la amenaza, o para disminuir los
efectos negativos que se encuentran materializados.

Por otra parte, la norma ISO 31000 de Gestión de Riesgos, define el proceso de gestión de riesgos
como: la aplicación sistemática de las políticas de gestión, los procedimientos y las prácticas para
las actividades que se llevan a cabo de comunicación, consultoría, etc. ya que se define un contexto
y se realiza un análisis, una evaluación, un tratamiento y seguimiento para revisar el riesgo.

Todas las empresas, ya sean públicas o privadas, tienen como razón de ser el cumplimiento de una
serie de objetivos que se establecen en su propia constitución y que se articulan de forma detallada
y periódica mediante su planificación estratégica.

En muchas ocasiones, el cumplimiento de los objetivos se ven condicionados por la presencia de


todo un catálogo de riesgos diversos, de origen interno o externo, que hacen que sea imprescindible
que la empresa deba contar con planes y programas de acción para hacer frente y que se puedan
gestionar de una forma eficiente.

La gestión eficaz de los riesgos no sólo contribuye de forma notable durante el cumplimiento de los
objetivos que han sido establecidos, sino que además favorece a toda la empresa de una manera
generalizada.

El proceso técnico de la gestión del riesgo se encuentra estructurado mediante una secuencia, cuyas
fases se ordenan de la siguiente forma:

 Establecer el contexto estratégico: consiste en la definición de parámetros básicos para la


gestión del riesgo, así como el alcance y los criterios para el resto de procesos, algo que se
debe hacer de manera ineludible desde el conocimiento de todos los aspectos que se
engloban en la actividad llevada a cabo por la empresa.

 Identificar los riesgos: la empresa tiene que identificar de forma sistémica los riesgos a los
que se encuentra sometida, las causas de los mismos y los posibles efectos que tendría su
materialización. Se encuentran recogidas las acciones que se relacionan con la clasificación
del riesgo, dependiendo de su tipología.

 Analizar el riesgo: en esta fase se establece la probabilidad de que suceda un riesgo y el


impacto que generan sus consecuencias, mediante su calificación y su evaluación, con el fin
de que se establezca, de la manera más eficiente posible, el nivel de riesgo y por lo tanto las
acciones correctoras que se deben llevar a cabo. El éxito de este proceso depende en gran
medida de la calidad de la información que se haya obtenido en la fase de identificación y
el tipo de método que se haya escogido para realizar el análisis.

 Valoración de los riesgos: se deberán confrontar los resultados obtenidos a raíz del análisis
del riesgo, con las medidas de control que han sido identificadas, para establecer
prioridades en el tratamiento de los riesgos y poder fijar las políticas de gestión que sean
más adecuadas.

 Políticas de administración de riesgos: constituye la fase final. Una vez identificados,


clasificados y valorados los riesgos, es el momento de establecer las políticas de gestión de
riesgo, que se encuentran articuladas en cuatro ejes diferentes: transferencia del riesgo,
retención del riesgo, reducción del riesgo o evitar dicho riesgo.

 Monitorización y revisión: teniendo en cuanta de que es muy difícil que los riesgos
detectados dejen de suponer una amenaza para la empresa, es imprescindible establecer
los indicadores de seguimiento sobre las medidas que se establecen para la gestión de
riesgos.

Finalmente, como documento anexo a esta norma, la Norma Chilena NCh-ISO 31.010 Técnicas de
Evaluación del Riesgo, tal como su nombre lo indica, entrega una serie de técnicas a analizar, para
determinar el riesgo en la empresa.

La selección de las técnicas para evaluar los riesgos dependerán de:

 •la naturaleza de los procesos de la organización


 •la cantidad y veracidad de datos que se tengan
 •el nivel de control que se requiera
 •los recursos con los que se cuentan.

2.1 Análisis del riesgo

El análisis del riesgo consiste en desarrollar una comprensión del riesgo. Proporciona un elemento
de entrada para la evaluación del riesgo y para tomar decisiones acerca de si es necesario tratar los
riesgos, y de las estrategias y los métodos de tratamiento del riesgo más apropiados. El análisis del
riesgo consiste en determinar las consecuencias y sus probabilidades para eventos de riesgo
identificados, teniendo en cuenta la presencia (o no) y la eficacia de todos los controles existentes.
Las consecuencias y sus probabilidades se combinan después para determinar un nivel de riesgo. El
análisis del riesgo involucra la consideración de las causas y las fuentes del riesgo, sus consecuencias,
y la probabilidad de que estas consecuencias puedan ocurrir. Se deben identificar los factores que
afectan a las consecuencias y a la probabilidad. Un evento puede tener múltiples consecuencias y
puede afectar a múltiples objetivos.

El análisis del riesgo incluye normalmente una estimación de la gama de posibles consecuencias que
pueden derivar de un evento, situación, o circunstancia, y de sus probabilidades asociadas, a fin de
medir el nivel de riesgo. No obstante, en algunas circunstancias, tales como cuando es probable que
las consecuencias sean insignificantes o se espera que la probabilidad sea extremadamente baja, se
estima que un solo parámetro puede ser suficiente para tomar una decisión. En algunas
circunstancias se puede producir una consecuencia como resultado de una gama de eventos o
condiciones diferentes, o cuando el evento específico no está identificado. En este caso, el centro
de atención de la evaluación del riesgo está en analizar la importancia y vulnerabilidad de los
componentes del sistema, con la intención de definir los tratamientos con respecto a los niveles de
protección o a las estrategias de recuperación.

Los métodos que se utilizan en el análisis de riesgos pueden ser cualitativos, semicuantitativos, o
cuantitativos. El grado de detalle requerido dependerá de la aplicación particular, de la
disponibilidad de datos fiables y de las necesidades de toma de decisiones de la organización.
Algunos métodos y el grado de detalle del análisis pueden estar establecidos por la legislación. La
evaluación cualitativa define las consecuencias, la probabilidad y el nivel de riesgo, indicando niveles
tales como alto, medio y bajo, y puede combinar las consecuencias y la probabilidad y evaluar el
nivel de riesgo resultante en función de criterios cualitativos. Los métodos semicuantitativos utilizan
escalas de evaluación numéricas para las consecuencias y la probabilidad, y las combinan para
determinar un nivel de riesgo aplicando una fórmula. Las escalas pueden ser lineales o logarítmicas,
o tener alguna otra relación; las fórmulas utilizadas también pueden variar. El análisis cuantitativo
estima valores realistas para las consecuencias y sus probabilidades, y obtiene valores del nivel de
riesgo en unidades específicas definidas cuando se desarrolla el contexto. El análisis cuantitativo
completo no siempre puede ser posible o deseable debido a información insuficiente acerca del
sistema o actividad que se está analizando, a la falta de datos, a la influencia de factores humanos,
etc., o porque no se requiere o no está garantizado el resultado del análisis cuantitativo. En estas
circunstancias, aún puede ser efectiva una clasificación semicuantitativa o cualitativa de los riesgos
realizada por especialistas conocedores de sus respectivos campos de actuación.

En los casos en que el análisis sea cualitativo, se debe explicar con claridad todos los términos
empleados, y se deben registrar las bases establecidas para todos los criterios. Incluso cuando se
haya realizado la cuantificación total, es necesario reconocer que todos los niveles de riesgo
calculados son estimativos. Se debe tener cuidado en confirmar que a estos niveles de riesgo no se
atribuye un nivel de exactitud y precisión que sea contradictorio con la precisión de los datos y
métodos empleados. Los niveles de riesgo se deben expresar en los términos más adecuados para
el tipo de riesgo en cuestión, y de una manera que ayude a la evaluación del riesgo. En algunos
casos, la magnitud de un riesgo se puede expresar como una distribución de probabilidad sobre una
gama de consecuencias.

III. Antedecentes

A continuación se presentarán los antecedentes recopilados que servirán de base para la


generación de la metodología propuesta:

1 Sobre la empresa

Antecedentes Generales ESVAL S.A.

ESVAL es la empresa de Servicios Sanitarios de la V región de Valparaíso.

Como antecedente geográfico general, la V Región de Valparaíso cuenta con una superficie
aproximada de 16.396 km². Limita al norte con la Región de Coquimbo, al sureste con la Región
Metropolitana de Santiago, al sur con la Región del Libertador Bernardo O'Higgins, al este con la
República Argentina y al oeste con el Océano Pacífico. Además, posee una población 1.808.300
habitantes al año 2014.La región está compuesta por las provincias de Isla de Pascua, Los Andes,
Petorca, Quillota, San Antonio, San Felipe de Aconcagua y Valparaíso. Su capital regional es la ciudad
de Valparaíso.
La empresa entrega servicios de producción y distribución de agua potable, y recolección,
descontaminación y disposición de aguas servidas.

La actividad de la empresa es regulada por la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), lo que


permite asegurar que los servicios que prestamos sean eficientes, de calidad y tengan un precio
justo. Además, se garantiza que el agua, una vez utilizada, será descontaminada y devuelta a los ríos
y mares de manera sustentable.

ESVAL entrega sus servicios a todas las comunas de la Región de Valparaíso, con excepción de
Panquehue, Olmué, Juan Fernández, Santo Domingo e Isla de Pascua.

Figura 1; Área de concesión ESVAL, V Región

Fuente: www.esval.cl

Ahora bien, ESVAL tiene una forma particular de hacer la división geográfica, esto es por
Subgerencias Zonales (SGZ).

En el caso de ESVAL, existen 4 subgerencias:

SGZ Valparaíso, que abarca las comunas de Valparaíso, Viña del Mar, Reñaca, Concón, Quilpué, Villa
Alemana, Placilla de Peñuelas y Curauma.

SGZ Quillota, que abarca las comunas de Quillota, San Isidro, La Cruz, San Pedro, La Calera, Artificio,
Nogales, Hijuelas, Limache, Quintero, Puchuncaví, La Ligua, Placilla de Ligua, Cabildo, Petorca,
Chincolco, Papudo, Punta Puyai, Zapallar, Cachagua y La Laguna.

SGZ Litoral Sur, que abarca las comunas de Casablanca, San Antonio, Cartagena, San Sebastián, Las
Cruces, El Tabo, Isla Negra, Punta de Tralca, El Quisco, Algarrobo y Quintay

SGZ San Felpe-Los Andes, que abarca las comunas de San Felipe, Santa María, Almendral, Chepical,
Putaendo, Llay, Catemu, Los Andes, Real Curimón, Calle Larga, Rinconada y San Esteban
2 Renovaciones de Redes

Las renovaciones de redes se aplican según los criterios expuestos previamente. Por lo que resulta
de interés cuantificarlas para conocer con exactitud la “disponibilidad” de este recurso a la hora de
tomar medidas de acción.

2.1 Cuantificación de las renovaciones ejecutadas y proyectadas

Se muestra a continuación el dato de los metros renovados desde el año 2011 hasta el 2016, y la
proyección hasta el 2020.

Metros Renovados/Por Renovar ESVAL 2011-2020


44,000

42,000
Metros a Renovar

40,000

38,000

36,000

34,000

32,000
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017* 2018* 2019* 2020*
Año Renovación/ *Año Proyectado

Gráfico 1; Renovaciones ESVAL 2011-2020

Fuente: Elaboración propia

Sobre la información entregada, se aprecia claramente la variabilidad en las renovaciones pasadas,


y la determinación de un valor constante (39 km.) en las renovaciones a futuro, esto en el marco del
Plan de Desarrollo (PD) que ESVAL comprometió para el quinquenio 2016-2020.

Las renovaciones son un aspecto clave a la hora de gestionar de manera óptima la red y según los
datos expuestos, es una herramienta que es limitada, por lo cual, si se busca mejorar el indicador
[Roturas/km] es necesario darle un adecuado tratamiento y una optimización a este recurso.

2.2 Renovaciones de Redes de Agua Potable:


Durante el período 2013-2015 se renovaron un total de 112.821 metros de tuberías de agua potable.
El año 2013, se renovaron algo más de 38 [km], durante el año 2014 este número bajó a 35 [km],
aumentando a 38,8 [km] el 2015 Actualmente la empresa se ajusta al PD 2016-2020 donde se fijó el
número en 39 [km/año]

2.3 Resultados Generales por SGZ:

Renovaciones [mts]
SGZ 2013 2014 2015 Total x SGZ
SGZ Litoral Sur 810 2.446 1.841 5.097
SGZ Quillota 5.767 7.949 15.039 28.755
SGZ San Felipe 10.582 7.471 8.997 27.050
SGZ Valparaíso 21.327 17.656 12.916 51.899
Total Anual 38.486 35.522 38.793 112.801
Tabla 1 Renovaciones de redes AP, por SGZ 2013-2015

Fuente: Elaboración propia.

El número de metros a renovar anualmente es fijo, por lo que, anualmente varía la distribución de
los metros en las diferentes Sub-Gerencias Zonales. Esto nace por la necesidad de renovación de
cada subgerencia zonal, pero principalmente, por los procesos de sanción por roturas en
localidades. Además de esto, en el 2015 se incluyó el factor de pérdidas como prioridad a renovar,
por esta razón fue que en la SGZ Quillota se renovaron más metros en el año 2015, rompiendo un
poco la tendencia de que, en todas las variables desarrolladas, la SGZ Valparaíso lideraba las
estadísticas.

2.4 Resultados de Localidades críticas

Como resultado de lo mencionado en el párrafo anterior, aparecen Localidades como La Calera,


Putaendo, y Quillota en el listado. Las dos primeras (Calera y Putaendo) al no tener renovaciones el
año 2014, su número de metros a renovar aumenta drásticamente, en general las 3 localidades
poseen alto índice de pérdidas de agua potable en el periodo en cuestión, razón por la cual aparecen
en el listado, que, como todas las demás variables, se encuentra liderado por Valparaíso y Viña del
Mar.

Renovaciones [mts]
SGZ Localidad 2013 2014 2015 Total Período
SGZ Valparaíso Valparaíso 9.805 5.653 3.226 18.684
SGZ Valparaíso Viña Del Mar 4.510 5.668 3.677 13.855
SGZ Litoral Sur Los Andes 4.148 2.849 1.942 8.939
SGZ Valparaíso Villa Alemana 4.083 2.079 1.524 7.686
SGZ San Felipe La Calera 165 0 5.885 6.050
SGZ Quillota Putaendo 3.000 0 1.818 4.818
SGZ Valparaíso Quilpué 1.791 2.106 316 4.213
SGZ Quillota Quillota 1.591 535 1.829 3.955
SGZ Quillota Limache 510 2.307 854 3.671
SGZ San Felipe San Antonio 770 1.956 734 3.460
Tabla 2 Renovaciones de Redes AP, por Localidad, 2013-2015

Fuente: Elaboración propia.

3 Roturas en el sistema de distribución de Agua Potable

3.1 Definición Rotura ESVAL

En ESVAL, existe un protocolo de registro, llamado PR13* (anexo), el cual, de manera periódica
entrega información sobre los eventos de discontinuidad de agua potable ocurridos en la empresa.
Dicho protocolo posee una serie de datos. En particular, para generar una definición de rotura,
deben conocerse los datos entregados por este protocolo, dentro de los cuales, se encuentran:

 Clasificación_Motivo: Motivo primario que generó el corte.

Corresponde a una lista de motivos en los que se define la razón principal de la rotura.

 Sub_Clasificación_Motivo: Motivo secundario que generó el corte.

La categorización para este ítem es el siguiente:

01: Ocurrido en el mismo cuartel

02: Ocurrido en otro cuartel

03: Fuera del sistema de cuarteles

 Tipo_Falla: Clasificación por tipo de falla

1.- Corte Programado:

Se refiere a que el origen de la suspensión fue ocasionado por necesidades de mantención


preventiva, conexiones de nuevas instalaciones, etc. El usuario debe ser avisado previamente.
2.- Corte no programado:

Se refiere a suspensiones del servicio ocasionadas por fallas en la infraestructura, tales como
roturas, obstrucciones, interrupciones de carga eléctrica, etc.

3.- Corte por fuerza mayor:

Se refiere a suspensiones del servicio ocasionadas por causas de fuerza mayor certificadas en cada
caso por la superintendencia, pudiendo ser por ejemplo fenómenos de la naturaleza imposibles de
prever (terremotos, crecidas de ríos, etc.)

4.- Corte no programado por acciones de terceros:

Se refiere a suspensiones del servicio ocasionadas por fallas en la infraestructura cuya causa es la
acción de un tercero, tales como daños producidos por trabajos de otra empresa (Teléfonos, gas,
etc), choques de vehículos contra instalaciones, paso de vehículos pesados (sólo en caso que las
cañerías estén enterradas a la profundidad que indica la norma)

Conocidos estos antecedentes, y según el procedimiento de trabajo utilizado por el Departamento


de Gestión de Redes en el análisis de eventos de discontinuidades de servicio, se reafirma y se
concluye que todas las suspensiones que correspondan a la subclasificación 1 (ocurrida en el mismo
cuartel), y sean del tipo de falla 2 o 4 (corte no programado, o producido por terceros), serán
consideradas como evento de Rotura de matriz y serán analizados a lo largo del presente trabajo.

Durante el período 2013-2015 se registraron 4.311 eventos de cortes de suministro de Agua Potable
asociados a roturas de matriz. De los cuales 1.501 eventos ocurrieron al año 2013, 1.305 registros
hubo en 2014 y el 2015 se registraron 1.505 roturas de matrices.

Los resultados en detalle se indican a continuación:

3.2 Resultados Generales por SGZ:

ROTURAS
SGZ 2013 2014 2015 Total x SGZ
SGZ Litoral Sur 90 108 122 320
SGZ Quillota 318 257 284 859
SGZ San Felipe 305 262 322 889
SGZ Valparaíso 788 678 777 2.243
Total Anual 1501 1305 1505 4.311
Tabla 3 Roturas de matrices por SGZ 2013-2015
Fuente: Elaboración propia.

La distribución de las roturas por SGZ es proporcional a la población de cada zona. Siendo Valparaíso,
la SGZ que presenta mayor cantidad de Roturas. El panorama general muestra una baja en las
roturas entre los años 2013 y el año 2014. Llamativo resulta el caso de la SGZ Litoral Sur, cuya
distribución de roturas, no refleja lo mencionado, ya que presenta un aumento año a año en el
número de eventos El resto de las localidades mantienen la distribución a nivel empresa.

3.3 Resultados de Localidades críticas

Según la tabla a continuación, las localidades de la SGZ Valparaíso las que presentan la mayor
cantidad de roturas, entre ellas destacan Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana, las que
ocupan las primeras posiciones, seguidas por Los Andes, Quillota y San Antonio. Básicamente se
aprecia en la tabla que la cantidad de roturas tiene una relación directa tanto con la superficie como
con la población de las localidades, a excepción de Los Andes que es menor en cuanto a territorio y
habitantes que Quillota, San Antonio y San Felipe, localidades con menor cantidad de roturas.

ROTURAS
SGZ Localidad 2013 2014 2015 Total Período
SGZ Valparaíso Valparaíso 227 204 209 640
SGZ Valparaíso Viña Del Mar 237 177 200 614
SGZ Valparaíso Quilpué 144 106 170 420
SGZ Valparaíso Villa Alemana 82 100 125 307
SGZ San Felipe Los Andes 86 92 108 286
SGZ Quillota Quillota 82 73 57 212
SGZ Litoral Sur San Antonio 36 65 56 157
SGZ Valparaíso Concón 48 58 50 156
SGZ San Felipe Calle Larga 40 37 48 125
SGZ San Felipe Real Curimón 42 28 41 111
Tabla 4 Roturas de matrices por Localidad 2013-2015

Fuente: Elaboración propia.

4 Elementos de la red de Agua Potable en ESVAL


Con el objetivo de conocer los elementos que son factores a la hora de analizar el indicador de
roturas, se entregarán importantes antecedentes sobre la longitud y la materialidad de la red de
distribución de agua potable.

Sobre el numerador de este indicador (número de roturas) se hablará en el capítulo siguiente.

4.1 Materialidad

La materialidad de las tuberías de la red de agua potable resulta de importancia al ser analizado, ya
que entrega información relevante en cuanto a la tendencia de los materiales más utilizados hoy en
día. Junto con esto, entrega una aproximación de la antigüedad de la red, debido a que existe
relación directa entre el material y su fecha de fabricación y uso. Esto último se verificará a
continuación.

4.1.1 Evolución de la materialidad respecto al tiempo


La primera información relevante acerca de la materialidad de la red es su variación temporal, con
el fin de estimar una tendencia sobre los materiales utilizados en la actualidad.

El gráfico a continuación muestra la variación de los distintos materiales que componen la red AP
de ESVAL, en los últimos 5 años.

Evolución de la Red AP ESVAL


2000
1800
1600
1400
Km de Red

1200
1000
800
600
400
200
0
ACERO ASBESTO CEMENTO FIERRO FUNDIDO HDPE PVC
Materialidad de la Red AP

2011 2012 2013 2014 2015

Gráfico 2; Evolución de la red AP ESVAL

Fuente: Elaboración propia


Según la información entregada por el gráfico, el asbesto cemento presenta una disminución de
longitud. Esto principalmente a que más del 60% de las roturas se presentan en este material, junto
con esto, el HDPE presenta un aumento en su longitud, debido a que las renovaciones de redes se
realizan con este material desde hace más de 10 años.

Además, se verifica la relación directa entre materialidad y la antigüedad de la red, ya que las
tuberías de asbesto cemento son las que llevan mayor tiempo instaladas en la red. Luego, a
comienzos de la década de los 90’ el PVC es el material utilizado en tuberías, y durante la última
década el HDPE es el material utilizado a la hora de renovar una tubería.

Para sustentar lo mencionado previamente, se presenta un gráfico extraído de la base de datos de


ESVAL, donde se indican fechas aproximadas de instalación de los principales materiales utilizados
en las tuberías de AP.

Material Año Fabricación/Instalación


Asbesto Cemento 1920
Acero-Hormigón 1950-1970
PVC 1980-1990
HDPE 2000 - actualidad
Tabla 5; Antigüedad de la Red AP ESVAL

Fuente: Elaboración propia, extracto BD ESVAL

Finalmente, esta información termina siendo consecuente con lo planteado en el gráfico 2, en


cuanto a la disminución del Asbesto Cemento, y el incremento del HDPE, en cuanto a la longitud de
red respecta.

4.1.2 Materialidad de la red ESVAL


Otro aspecto importante a analizar de la red de agua potable son los diversos materiales que la
componen. Para esto, se mostrarán gráficos con la información actual (2016) de la empresa, en
cuanto a materialidad de la red, primero en ESVAL, y luego a nivel de SGZ.
Materialidad red AP ESVAL
1%

28%
37%
ACERO
ASBESTO CEMENTO
FIERRO FUNDIDO
26%
8% HDPE
PVC

Gráfico 3; Materialidad red AP ESVAL

Fuente: Elaboración propia (NBI ESVAL)

Según la gráfica, el material predominante en la red AP de ESVAL es el Asbesto Cemento (el material
más antiguo) ocupando un 37% de la red. Luego El PVC y el HDPE poseen un porcentaje similar,
siendo este último el que viene con la tendencia al crecimiento. El Fierro fundido y el acero aparecen
con porcentajes menores al 10%. Cabe mencionar que se encuentran, además, con porcentajes
menores al 1%, materiales como el Hormigón, el Cemento Comprimido, el Cobre y el Hierro Dúctil,
materiales que no se incluyen en el gráfico.

4.1.3 Materialidad red AP por Sub Gerencia Zonal


Se muestra además, la materialidad de cada SGZ
Materialidad SGZ Materialidad SGZ
Litoral Sur Quillota
0% 1%

34% 26% 33%


50%

14% 29%
2% 11%

Materialidad SGZ SF-LA Materialidad SGZ Valpo.


2% 2%
18%
39%
41% 42%

28%
15%
10%
3%

Gráfico 4; Materialidad red AP SGZ Litoral Sur

Fuente: Elaboración propia (NBI ESVAL)

En la SGZ Litoral Sur, el material predominante es el PVC, con el 50%, el Asbesto Cemento ocupa el
34% de la red, y el HDPE sólo ocupa un 14% del total de las tuberías.

En la SGZ Quillota, también predomina el Asbesto Cemento con un 33%, el HDPE llega casi al 30%.
Además, es la única subgerencia en la que el Fierro Fundido ocupa más del 10% del total de las
tuberías de AP.

En la SGZ San Felipe-Los Andes el Asbesto Cemento posee leve diferencia (41% vs 39%) por sobre el
PVC como el material predominante. El HDPE apenas ocupa un 15% del total de la red, fierro fundido
y acero completan con un 5% combinado entre ambos materiales.

La SGZ Valparaíso presenta una distribución similar a la empresa en cuanto a la materialidad (esto
por ser la SGZ con mayor longitud de red y número de clientes). Con el asbesto cemento como el
material con mayor longitud, 42%, y el HDPE en segundo lugar. Aquí el acero y el Fierro Fundido se
presentan con porcentajes significativos (aunque menores) debido a la antigüedad de la red.

A modo de resumen, se aprecia que la SGZ Litoral Sur es la única que no sigue la tendencia general
en cuanto al asbesto cemento como material predominante, además, la SGZ Valparaíso marca la
tendencia por lo tanto sus resultados son similares a los de la empresa. Esto principalmente a que
es donde se encuentra la gran mayoría de los clientes de ESVAL, por ende, existen la mayor cantidad
de tuberías de redes AP.

4.2 Longitud red AP ESVAL

La red de agua potable de ESVAL crece año a año –principalmente debido a nuevas urbanizaciones-
y la variación en su longitud a lo largo del tiempo se muestra a continuación en la gráfica

Gráfico 5; Longitud de la red AP de ESVAL

Fuente: NBI, ESVAL

Se aprecia que la red AP de ESVAL presenta una tasa de crecimiento constante de aproximadamente
40 [km/año], tendencia que se mantiene a lo largo de los últimos 5 años.

En el objetivo de disminuir la tasa de roturas, el crecimiento en la red AP resulta siendo beneficioso


desde el punto de vista numérico. Esto porque en el indicador de roturas por kilómetro de red
[Roturas/km] el aumento en la longitud hace que el indicador disminuya Esto por ser cantidades
inversamente proporcionales tal como muestra la ecuación c)
𝑅𝑜𝑡𝑢𝑟𝑎𝑠 𝑁° 𝑅𝑜𝑡𝑢𝑟𝑎𝑠 𝑥 𝑎ñ𝑜 [ ]
𝑇𝑎𝑠𝑎[ ]=
𝑘𝑚 𝐿𝑜𝑛𝑔𝑖𝑡𝑢𝑑 𝑅𝑒𝑑 𝐴𝑃 [𝑘𝑚]
Ecuación a; Indicador Roturas/Km

1 Benchmarking

Uno de los principales indicadores a analizar, es del de Roturas/km, que entrega la tasa anual de
roturas que tiene cada empresa sanitaria. A continuación, se presentan las tasas de falla a nivel
nacional, regional (Latinoamérica) a nivel mundial (USA, Europa), para comparar el valor del
indicador de ESVAL con países que también están adoptando medidas para mejorar este indicador,
y establecer cómo está posicionada la empresa.

1.1 Comparación a nivel Local

La SISS, a través del informe anual del sector sanitario, entrega información sobre los principales
aspectos del servicio de Agua Potable y Alcantarillado. Dentro de dicho informe, se incluye
información sobre el indicador de roturas/km, de la cual se muestra un extracto en la siguiente
gráfica:

Benchmarking Sanitarias Medianas*


Tasa de roturas [Roturas/km/año]

0.400 0.346
0.350 0.291 0.282 0.297
0.300 0.241
0.250 0.213
0.200 0.208
0.150 0.085
0.100
0.050
0.000
Aguas Aguas del Nuevo Sur ESSAL ESSBIO ESVAL SMAPA
Araucanía Valle
Empresas sanitarias a analizar

Gráfico 6; Benchmarking Sanitarias Medianas [Roturas/Km]

Fuente: Informe SISS año 2015.


En el gráfico se ve que ESVAL es de las empresas con más alta tasa de roturas por kilómetro de red
a nivel nacional, sólo superado por ESSAL.

Sanitaria Mediana*: Es aquella que comprende entre el 5% y el 15% de los clientes a Nivel Nacional.
A contar del año 2016 ESBBIO para a ser sanitaria grande* (más del 15% de clientes a nivel nacional).
También existen las sanitarias pequeñas (menos del 5% de clientes a nivel nacional).

El indicador de ESVAL, además, supera al de Aguas Andinas, y a más del 80% de las sanitarias
pequeñas.

1.2 Comparación a nivel regional (Latinoamérica)

Mediante el través del informe de ADERASA (Asociación de entes reguladores de agua potable y
saneamiento de las américas) se puede comparar la tasa de roturas a nivel regional. En particular,
la tabla a continuación muestra el valor de la tasa de roturas de algunos países pertenecientes a la
mencionada asociación, además del valor promedio del iniciador de roturas por kilómetro de las
sanitarias chilenas.

Código
País Nombre Empresa Sanitaria Roturas/km
Grupo*
MG Brasil COPASA (companhia de Saneamiento de Minas Gerais) 9,14
P Honduras SERMUNAST 8,93
M Perú EMAPA San Martín S.A. 4,26
G1 México Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León 2,93
G1 Costa Rica Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados AYA 2,51
G2 Brasil Águas de Juturnaiba 0,09
M Argentina AySAM SAPEM 0,04
Promedio ADERASA 1,6
Promedio Chile 0,195
Tabla 6; Comparación indicador Roturas/Km Latinoamérica

Fuente: Informe ADERASA, año 2016

Si bien, a nivel nacional, ESVAL se encuentra sobre el promedio nacional, su valor en el indicador de
roturas es bastante inferior al promedio regional, que es de 1,6 [roturas/km]. Por lo que se puede
inferir que en general, las sanitarias chilenas –incluyendo ESVAL- ofrecen un servicio de un buen
estándar, en cuanto a la tasa de fallas se refiere.

*El criterio de ADERASA para diferenciar los distintos grupos de empresas sanitarias que los
componen, basado en el número de clientes que poseen, se muestra en la siguiente tabla:
Código Grupo N° Clientes AP
MG Muy Grande > 1.000.000
G1 Grande 1 [100.000 - 1.000.000[
G2 Grande 2 [40.000 - 100.000[
M Mediana [15.000 - 40.000[
P Pequeña [0 - 15.000[
Tabla 7; Clasificación de Empresas sanitarias según ADERASA

Fuente: Informe ADERASA, año 2016

1.3 Comparación a nivel mundial

El informe de la SISS, en su última versión (2016) entregó –a modo comparativo- el valor del índice
de roturas por kilómetro de red de Estados Unidos, Asia Pacífico y Europa, por mencionar algunos.
A continuación, se muestra una tabla resumen con los resultados.

País (año) Roturas/km


Asia Pacífico (2011) 3,90
América del Sur (2011) 2,28
Chile (2013) 0,23
USA (2011) 0,19
Europa (2011) 0,13
Berlín, Alemania (2011) 0,15
Tabla 8 Comparación Indicador Roturas/Km a nivel mundial

Fuente, Informe SISS 2016

Si bien la data difiere (años distintos en la tabla), el valor del indicador se acerca bastante al de
Estados Unidos y al de Europa. Se aprecia que en general, las sanitarias chilenas, están en vías de
emular a los países desarrollados, al menos, en la disminución de la tasa de roturas, esto en cuanto
a los valores estudiados del indicador de [roturas/km].

2 Cumplimiento Normativa Vigente

Además de las renovaciones mencionadas previamente, para una adecuada gestión de redes, es
necesario abarcar los aspectos que se mencionan en la norma chilena NCh691, la que trata sobre
los requisitos de diseño en las etapas de producción, conducción, almacenamiento y recolección.
Por lo que es necesario aclarar que toda la información del presente trabajo considera las redes de
distribución.

Citando el documento en cuestión, se deben cumplir los siguientes aspectos:

2.1.1 NCh691- 8.2) Sectorización y acuartelamiento


8.2.1 El área servida por una red de distribución debe estar dividida en sectores de distribución, los
que se subdividen en cuarteles.

8.2.2 Los cuarteles deben disponer para su operación de válvulas que permitan aislarlos, limitando
la suspensión del suministro a no más de 4 cuarteles.

8.2.3 Los cuarteles se deben proyectar de modo que la longitud total de las tuberías sea menor que
1 000 m.

Se pueden proyectar cuarteles con una longitud hasta 2 000 m, sólo en áreas de tipo rural.

2.1.2 NCh691-8.5) Presiones de diseño


Las presiones de diseño en la red de distribución se deben verificar para los caudales de diseño.

8.5.1 Presión mínima

8.5.1.1 Para el caudal máximo horario, la presión mínima de diseño a nivel de terreno sobre la
tubería, excluyendo el arranque domiciliario, debe ser 0,147 MPa (1,5 bar = 1,5 kgf/cm2 = 15 mca).

8.5.2 Presión máxima

8.5.2.1 La presión máxima de diseño, a nivel de terreno sobre la tubería, que corresponde a la
presión estática, debe ser menor o igual que 0,686 MPa (7 bar = 7 kgf/cm2 = 70 mca)