Vous êtes sur la page 1sur 31

LA PEREGRINACION DE LA VIRGEN DE URKUPIÑA:

ANALISIS DE PRÁCTICAS, RITUALES, COSTUMBRES Y PARTICIPANTES

Monografía:
Presentada como requisito parcial
De aprobación de la materia
Antropología
INTRODUCCIÓN

En la provincia de Quillacollo, municipio ubicado a solo 13 Km. de Cochabamba, el corazón


de Bolivia, se lleva a cabo la fiesta de la Virgen de Urkupiña, la conjunción de las tradiciones
indígenas con la solemnidad de los ritos católicos y una gran muestra de variedad folklórica,
hacen de esta fiesta uno de los más grandes atractivos de Bolivia en esta época.

Fiesta que viene generando Fe desde mediados del siglo XVIII. La historia cuenta que la Virgen
se apareció ante una pequeña pastora de la zona, y fue presenciado por los padres y vecinos.

Denominada "Fiesta de la Integración Nacional", Urkupiña es una mezcla de interacción


pagano – religiosa, que dura tres días rebosantes de alegría, fe y esperanza, acompañados por
las tradiciones Bolivianas.
CAPÍTULO I

HISTORIA

Leyenda:
A fines de 1700 Siglo XVII, a principios de la colonia, en la comarca de Cota (hacia el sudoeste
de Quillacollo), vivía una humilde familia de campesinos quienes subsistían gracias a la utilidad
de su pequeño rebaño de ovejas que se encontraban al cuidado de la hija menor. La muchacha
se dirigía diariamente hacia las bajas colinas del frente de Cota, pasando el río de Sapinku,
donde había agua y pasto en abundancia para su rebaño. Un día esplendoroso de agosto, cuando
el sol jugueteaba con los agrestes arbustos de la colina y el pasto esmeralda deslumbraba, se le
apareció una Señora quien tenía un hermosísimo niño en sus brazos, sostenía con ella largas
conversaciones en el idioma propio y nativo del lugar, el quechua. Frecuentemente la pastorcita
jugaba con aquel niño en las aguas de una vertiente que brotaba de las rocas.

Desde entonces, casi siempre la muchacha demoraba al retornar a la choza de sus padres, por
lo que éstos le preguntaron el motivo de sus tardanzas, la niña relató sus encuentros con la
señora a quien llamaba “Mamita y el niño”. Decía que la mamita y su niñito descendían a jugar
con ella en la chimpa juturis (o chimpa pilas), que así se llamaban y continúan llamándose las
dos vertientes de agua clara y dulce situadas al pie de la colina. Al oírla, sus padres se alarmaron
y se dirigieron repetidas veces a la verde colina para convencerse de los increíbles relatos de la
niña campesina.

Al reiterarse la visita de la "Mamita", la niña fue en busca de sus padres y estos al Doctrinero
(las parroquias eran denominadas doctrinas y por extensión al sacerdote Doctrinero), y vecinos
del rancherío, que anoticiados del acontecimiento decidieron cerciorarse de su veracidad,
acudiendo al lugar donde la niña los guiaba. La Virgen al ver que la pastorcita no aparecía se
levantó del lugar donde estaba y subió cuesta arriba el cerro, mientras la niña gritaba indicando
con el dedo, en quechua "Jaqaypiña urqupiña, urqupiña", que en quechua significa "ya está en
el cerro"",(urqu=cerro, piña=ya está), de ahí el nombre castellanizado de Urkupiña. La señora
al llegar a la cima, desapareció, pero lograron alcanzar ver una imagen celestial que se esfumaba
en la maraña de los algarrobales, cactus y ululas. Convencidos que la visión era extraña,
corrieron al pueblo. El párroco quien convocó a los pobladores, y junto a otras autoridades
acudieron al lugar del prodigio frente a la ranchería de Cota… La multitud bulliciosa trasladó
esta imagen a la capilla de Quillacollo y desde entonces es conocida como la Virgen de
Urkupiña, quien es muy venerada por el pueblo boliviano y los relatos de los milagros que se
prodigan a sus devotos son extraordinarios. En ese lugar, se construyó una capilla de la Virgen,
actualmente se ha trasladado la imagen al templo Matriz de Quillacollo hasta donde llegan
peregrinos de toda Bolivia y Sud América para venerar a la Virgen María de Urkupiña, patrona
de la integración Nacional. (Por Mons. Francisco Cano Galvarro y Mercedes Anaya de Urquidi)
Historia y Documentación:

Aunque no existe claridad respecto a la fecha exacta del reconocimiento oficial de la Virgen de
Urkupiña como imagen auténtica mariana, según algunas fuentes está establecido que el culto
a dicha imagen se remonta a la época de la colonia, siglo XVI,1 sin embargo, no existe un solo
documento que apoye fehacientemente esta afirmación, es más posible que el culto se haya
iniciado hacia mediados del siglo XVIII. La llegada de los colonizadores españoles en el siglo
XVI a los valles Cochabambinos, trajo consigo nuevas costumbres y formas de ser y vivir.
Junto a ellos llegaron misioneros para propagar la fe cristiana, para lograr este objetivo tuvieron
que utilizar muchos métodos misioneros, como también aprender la lengua para poder
comunicarse, entre otros. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, poco a poco la población
indígena fue aceptando y asimilando la fe cristiana.
La historia de la Virgen de Urcupiña se remonta a la época colonial, como se señala en la
"Leyenda de la Virgen", donde una pastorcita comunica sus encuentros con una gran Señora,
que al perderse por la montaña señala a la señora diciendo en su idioma nativo "Orqopiña", que
quiere decir: "ya está en el cerro".
Así comienza esta historia de fe junto a "Nuestra Señora la Virgen María de Urcupiña", aunque
carecemos de documentación precisa sobre los inicios de esta fiesta, por ser una fiesta de los
"indios" que se realiza en la doctrina del "Valle Grande de San Ildefonso de Quillacollo". Su
fiesta se celebra cada 15 de agosto en honor a la Asunción de la Virgen María.
La documentación explícita a cerca de la festividad de la Virgen de Urcupiña se encuentra:
"Una de las cargas más costosas por el fasto y solemnidad que reviste su celebración es la fiesta
de la Virgen, que el 15 de agosto, realiza el Curato de Vallegrade de San Ildefonso de
Quillacollo, excediendo los gastos de esta a los dos mil pesos y más" (1760)
Una pintura de la imagen de la Madre en el arte Virreinal que data del año de 1761, con el
nombre de "Virgen de Urkupiña".
"Mando por el auto que se halla en dicho libro original que su merced bajo de precepto de Santa
obediencia, solícitese las perlas pertenecientes a Ntra. Señora de Orqopiña y demás bienes
extraídos pertenecientes a esta Iglesia" (Libro de Fábrica de la Iglesia de San Ildefonso de
Quillacollo, 1770).
"El alumbrado de la Iglesia de Quillacollo en la mayor parte del año se ayuda con las ceras que
los devotos llevan a la festividad de Nuestra Señora conocida con el nombre de Urcupiña."
(Libro de Fábrica de la Iglesia de Quillacollo 1848 - 1855)
Entre las muchas historias que se cuenta a cerca de la Virgen, señalan los habitantes de
Quillacollo, que los soldados quillacolleños alistados en el batallón Aroma, que perteneció al
Regimiento Colorados al despedirse de Quillacollo, pidieron la protección de la patrona y
llevándose consigo una imagen bordada en tela y más de un veterano del pacífico narró que la
"Virgen de Urcupiña" acudió en ayuda de ellos..." (1880)
También fue importante su intercesión para el tiempo de la Guerra del Chaco (1932 - 1934),
los soldados nombraban madrinas de guerra a importantes damas de la época, que con todo
amor y buena fe en los milagros de la "Virgen de Urqupiña" se prendían en el pecho un
Escapulario con la imagen y la bendición de la "Virgen de Urcupiña" para que les acompañe en
los campos de batalla.
En la década de los '70', Santa Cruz creció a grandes pasos y de pronto la fiesta de Urcupiña se
llenó de cruceñas y cruceños que añadían un toque exótico y no poca belleza al festejo. La
mayoría de ellos comerciantes que llegaban a postrarse plata de la Mamita y retornaban para
devolverle el préstamo. Así el culto a la Virgen abrió tres ministerios: de finanzas, vivienda y
transporte, porque la gente llegaba a pedir platita, casita o camioncito.
En la década de los '80' de gran impacto fue la publicación de artículos en un libro bajo la
dirección del periodista Rafael Peredo Antezana con el título "El Milagro de Urqupiña" (1979),
donde se recoge información valiosa de muchos años de historia, como aquel donde se
anunciaba que más de 10 mil peregrinos de Santa Cruz Viajaron a Urcupiña.

CAPÍTULO II

DESCRIPCION

Costumbre:
El 14 de agosto, día de la entrada Folklórica e inicio de la fiesta, miles de bailarines dedican
su danza como ofrenda y tributo a la Virgen de Urkupiña, prometiendo los devotos danzarines
participar en la Entrada Folklórica durante tres años continuos, bailando los aproximadamente
6 Km, de recorrido.

Las fraternidades o Grupos de danzarines de Caporales, Morenos, Tinkus, Diabladas y otras


danzas, acompañados por bandas de música y con todo el color de los trajes y las máscaras,
comienzan su recorrido a media mañana y en ocasiones los últimos grupos terminan de hacer
su presentación ya en las primeras horas de la madrugada.

El segundo día, 15 de agosto, los feligreses y devotos asisten a las misas en la principal iglesia
de Quillacollo: Iglesia de San Ildefonso, para luego partir en procesión hacia el Calvario o
cerro de Cota (donde ocurrió la aparición), seguido por las fraternidades que día antes
ofrecieron su baile.

16 de agosto, último día de la fiesta. Este día tiene como característica principal la caminata
de los feligreses, que parten a tempranas horas de la madrugada desde la ciudad de
Cochabamba en gran romería hacia el municipio de Quillacollo; donde después de escuchar la
misa vespertina, se dirigen hacia el Calvario, con un total de 16 Km. Recorridos a pie.
Es parte de la tradición que en el cerro del Calvario, los feligreses pidan favores o
"Prestamos" a la milagrosa Virgen de Urkupiña, donde se procede (simbolizando el trabajo) a
extraer piedras a punta de golpe de combo o martillo y donde las piedras que se extraen con
los golpes, simbolizan el préstamo otorgado por la Virgen; piedras que luego deberán ser
bendecidas en el templo, haciendo la promesa de devolver el "préstamo" el siguiente año.

Rituales:
Mesas Rituales: Las mesas rituales o, simplemente, mesas, son (como hemos señalado
anteriormente), las ofrendas generalmente preparadas sobre el suelo o en los braseros
empleados por los kallawayas, yatiris u otros especialistas rituales, para cualquier tipo de
curación ritual (Rösing 1990:28). En el cerro de Cota contemplamos la omnipresencia de ritos
de agradecimiento a la Pachamama durante la jornada de peregrinación, inundando el aire del
humo de las mesas, teñido por una gama de grises infinita. Estos tonos están provocados por la
combustión de los adornos multicolores (denominados misterios21), que dotan al ambiente de
unas cualidades visuales inconfundibles. La música de las bandas tapa los rezos que el
sahumador entona, mientras pasa por el humo de la mesa las piedras y otros artículos rituales.
Para las peticiones terapéuticas, el especialista ritual emplea signos que pueden curar y elige,
con suma cautela, los ingredientes especiales de una ofrenda culinaria con la que satisfacer el
apetito de los seres tutelares22. El reconocimiento social de los yatiris y kallawayas como
mediadores con los comensales rituales de la mesa es parte intrínseca de la cosmología andina.
Los yatiris […] tienen la misión de presentar las ofrendas a la Pachamama por la vida recibida.
Y, también son portadores y comunicadores de nuestros agradecimientos y peticiones a la
Pachamama […] ellos se preocupan por el bienestar de todas las familias […] y cuentan con la
suficiente sabiduría para curar las enfermedades […] incluso cuentan con la sabiduría para
cambiar la muerte […] (Bascopé, 2008:187-188).
Nos desenvolvemos en el campo de la curación simbólica. La acción del sahumador, a través
de la mesa, nos conduce a la eficacia del tratamiento por la vía de los símbolos. Es lo que Lévi
Strauss (1987 [1958]:216) denomina la eficacia simbólica.
Para el autor, es una forma de penetración en el inconsciente del paciente para conseguir la
cura, ya sea mediante un efecto biológico orgánico, por un efecto psicológico o por cualquier
otro mecanismo que desencadene o contribuya a la cura. Consiste en un tratamiento de la
enfermedad en el que el campo de lo simbólico se sitúa en primer plano.

Arrancarle piedras a la piedra: Lagos observó que “la extracción de pedazos de roca de las
canteras del cerro es lo que distingue a la fiesta de la Virgen de Urkupiña de los demás cultos”.
Sin embargo esta costumbre hoy asociada a los anhelos de riqueza y prosperidad de los
feligreses, y que le dio fama milagrosa a la fiesta de Urkupiña desde mediados del siglo XX,
comenzó a practicarse ritualmente recién a partir de 1944, año que fue precisado por Francisco
Cano Galvarro en el siguiente testimonio sobre su experiencia parroquial con un grupo de
damas quillacolleñas devotas de la Virgen:
“Una de ellas, profesora jubilada, la señorita Lindaura Alvéstegui, quien en una peregrinación
efectuada a Copacabana vio cómo peregrinos recogían piedras del lago Titicaca y se llevaban
de recuerdo; cuando los devotos de la Virgen de Urkupiña iban a dejar sus limosnas o a hacer
bendecir sus billetes de calvario, les obsequiaba una flor y les decía: ‘ve a recogerte una piedrita
y llévatela de recuerdo, con la bendición de la Virgen’. Este hecho se generalizó año tras año,
ya sin consejo alguno, y quizá no sin razón alguna, hasta tomar las proporciones que
conocemos”.
Por su parte, Lagos explica el sentido “práctico” de aquel ritual:
“Extraídos del cerro donde la Virgen apareció y desapareció por primera vez, estos pedazos de
roca representan el ‘dinero’ o ‘capital’ que la Virgen presta y deben ser devueltos un año
después, con ‘intereses’ en forma de ofrendas: velas, flores, misas, joyas o dinero. Por unos
pesos, ahora la gente también compra miniaturas de vehículos, tierras, parcelas, billetes de
dólar, pasajes de avión o cualquier objeto que desee poseer”.
Aparentemente el “nuevo” ritual de arrancarle piedras al cerro celebratorio es una casual
imitación de una costumbre practicada, ancestralmente sin duda, en el Lago Titicaca, donde el
culto a deidades petrificadas es común al resto del antiguo territorio del Collasuyo, incluyendo
Quillacollo. No hay que olvidar que, en la estructura ritual, este acto se produce fuera del ámbito
de la iglesia edificada junto a la “huaca” (el cerro celebratorio pre-colombino), se produce más
bien, precisamente, en la “huaca” misma.
Sin ánimo de poner en duda el testimonio del padre Cano Galvarro que fija el año de 1944 como
el inicio de esta práctica en Urkupiña, el rito de arrancarle fragmentos de sí misma a la roca
sagrada (“huaca”) fue mencionado y descrito por Francisco de Ávila en su manuscrito de 1604
al narrar la leyenda de un combate entre el dios Pariacaca y el malvado Wallalu Karwinchu,
un dios antropófago que le envió una gigante boa de dos cabezas y a la que Pariacaca derrotó
lanzándole un cayado de oro en el lomo, paralizando al ofidio que quedó convertido en piedra.
Entonces, narró de Ávila:
“Se dice que esa boa paralizada hasta ahora aparece claramente en el camino a Janaj Pariacaca.
Se dice que la gente cuzqueña y de otros lugares, los que saben, se llevan como medicina
pedazos de la indicada boa petrificada que caen al golpearla con una piedra, con la creencia de
que les protegerá contra las enfermedades”.
Así entonces, el acto de arrancarle piedras a la piedra santa protegía de enfermedades a los
antiguos devotos ávidos de buena salud; del mismo modo que hoy protege de la pobreza a los
modernos feligreses ávidos de riqueza.
ANEXO Nº 1
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Giorgis, Martha, La virgen prestamista: la fiesta de la Virgen de Urkupiña en el boliviano Gran


Córdoba, Buenos Aires 2004.
González, Walter y García, Mérida Wilson, Historia del milagro. Antología de Urqupiña,
Cochabamba 2001.
Glatre, Gwénaël, Orqopiña, Fête et Archéologie de l'Imaginaire en Bolivie, Tesina de Posgrado
en Historia, Universidad Rennes II Haute-Bretagne, Rennes, Francia, 2007.
Lagos, María L., “We Have to Learn to Ask”: Hegemony, Diverse Experiences, and
Antagonistic Meanings in Bolivia, American Ethnologist 20(1):52–71, 1993.
Peredo, Rafael, El milagro de Urkupiña, Cochabamba 1979.
Ramos Félix Alfredo, Urqupiña: una luz de esperanza, Cochabamba 2009.
Taboada Terán, Néstor, ed., Urqupiña por siempre, Cochabamba 1999.
Villarroel Triveño Arturo, Urqupiña: Folklore y cultura, Cochabamba 1985
Choque Medrano Juan, Manual de Estilo y Formato para la presentación de trabajos
Académicos, Cochabamba 2011
Bascopé Caero, V., Espiritualidad Originaria en el Pacha Andino, Editorial Verbo Divino,
Cochabamba 2009.
http://www.boliviacontact.com/es/sugerencia/urkupina2.php