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BIOSENSORES

Un biosensor se puede definir como un dispositivo compuesto por dos elementos


fundamentales: un receptor biológico (por ejemplo proteínas, ADN, células, preparado
para detectar específicamente una sustancia aprovechando la exquisita especificidad
de las interacciones biomoleculares y un transductor o sensor, capaz de interpretar la
reacción de reconocimiento biológico que produce el receptor y "traducirla" en una señal
cuantificable. Los dos constituyentes del biosensor están integrados conjuntamente y
es precisamente esta íntima unión de dos mundos opuestos (el "vivo" y el "inerte") la
que les confiere a los dispositivos biosensores sus especiales características de
sensibilidad y selectividad. Es frecuente confundir el término "biosensor" con un
dispositivo que mide moléculas biológicas, cuando en realidad el nombre "biosensor"
hace referencia a la parte receptora biológica que lleva incorporada en su interior. Por
ejemplo, es poco conocido que el famoso medidor de glucosa, es un biosensor, ya que
en su interior combina un electrodo (transductor) con una capa de enzimas
glucosaoxidasas (receptor), encargadas de catalizar la reacción de descomposición de
la glucosa. Cuando la reacción enzimática tiene lugar, el electrodo detecta un cambio
redox, que es directamente proporcional a la concentración de glucosa en la sangre del
paciente.
Se compone de tres partes:

 El sensor biológico:
Puede ser un tejido, un cultivo de microorganismos, enzimas, anticuerpos, cadenas
de ácidos nucleicos, etc.

 El transductor: Acopla los otros dos elementos y traduce la señal emitida por el
sensor.

 El detector: Puede ser óptico, piezoeléctrico, térmico, magnético, etc.

CARACTERISTICAS DE LOS BIOSENSORES:

Son la sensibilidad y selectividad, una de las características fundamentales que hace


tan atractivos a la mayoría de los biosensores es la posibilidad de realizar el análisis de
la sustancia a determinar en tiempo real y de forma directa (sin necesidad de marcador)
a diferencia de cualquier análisis biológico o clínico que requiere siempre un marcador
(ya sea colorimétrico, fluorescente o radioactivo). Estas dos características le confieren
a los biosensores la posibilidad de realizar no sólo un análisis cualitativo (si/no) y
cuantitativo, sino también la posibilidad de evaluar lacinética de la interacción (constante
de afinidad, asociación, disociación,y, por tanto, elucidar los mecanismos
fundamentales de dicha interacción. Pocas técnicas biotecnológicas permiten la
evaluación en tiempo real de las cinéticas de interacción, por lo que la tecnología
biosensora se está imponiendo en todas aquellas áreas donde es fundamental conocer
los detalles cinéticos de la interacción biomolecular, como por ejemplo, en laevaluación
de fármacos potenciales.
BIOSENSORES SIRVEN
Las técnicas de análisis de laboratorio más habituales, ya sea de sustancias químicas
o biológicas, suelen ser laboriosas, consumen mucho tiempo y en la mayoría de las
ocasiones requieren personal especializado para su manejo. Frente a ellas los
biosensores ofrecen la posibilidad de obtener medidas directas, continuas, de forma
rápida y con alta sensibilidad. Muchos biosensores ofrecen también las ventajas del
pequeño tamaño y la portabilidad, por lo que se podrían utilizar en cualquier lugar, como
el hogar o la consulta del médico. Esto además significa que la cantidad de muestra
para hacer el análisis es relativamente baja (de micro a nanolitros), lo que es muy
importante si se trata de análisis de sangre o de ADN o si la muestra es cara o difícil de
conseguir.

Principio de funcionamiento de los biosensores.

Esquema del funcionamiento de un biosensor. La muestra a analizar se pone en


contacto con el dispositivo, siendo posible detectar sólo al analito (+) para el que está
diseñado el receptor biológico. Cuando tiene lugar la reacción de reconocimiento
biológico se producen una serie de cambios físico-químicos detectados por el
transductor, que produce una señal cuantificable, directamente proporcional a la
concentración del analito.

Receptores y transductores
Son muchos los dispositivos biosensores que se han desarrollados y muy variados los
mecanismos físico-químicos de transducción que se han empleado para traducir la
interacción biológica en una señal cuantificable y útil para el usuario. La clasificación de
los biosensores viene impuesta tanto por la naturaleza de la biocapa receptora elegida
como por el tipo del transductor empleado. Como elementos biológicos receptores se
pueden emplear enzimas, anticuerpos, receptores proteícos, secuencias de
oligonucleótidos, fragmentos subcelulares como mitocondrias, secciones de tejidos
animales y vegetales, células completas, etc. y como transductor dispositivos ópticos,
electroquímicos, y mecano-acústicos, principalmente. La combinación de la diversas
capas receptoras con los diferentes transductores puede dar lugar a una gran variedad
de dispositivos biosensores.
RECEPTORES Y TRANDUCTORES

Son muchos los dispositivos biosensores que se han desarrollado y muy variados los
mecanismos físico-químicos de transducción que se han empleado para traducir la
interacción biológica en una señal cuantificable y útil para el usuario. La clasificación de
los biosensores viene impuesta tanto por la naturaleza de la bicapa receptora elegida
como por el tipo del transductor empleado. Como elementos biológicos receptores se
pueden emplear enzimas, anticuerpos, receptores proteicos, secuencias de
oligonucleótidos, fragmentos subcelulares como mitocondrias, secciones de tejidos
animales y vegetales, células completas, etc. y como transductor dispositivos ópticos,
electroquímicos, y mecano-acústicos, principalmente. La combinación de las diversas
capas receptoras con los diferentes transductores puede dar lugar a una gran variedad
de dispositivos biosensores.

CLASIFICACIÓN DE LOS BIOSENSORES:

Los biosensores, generalmente, se suelen clasificar dependiendo de la


naturaleza del material biológico y en función del sistema de transducción utilizado.

 Naturaleza del material biológico


Biosensores catalíticos, cuyos receptores pueden ser enzimas, tejidos o células. Son
los biosensores mejor conocidos y los más aplicados.
Biosensores de afinidad, donde los receptores son anticuerpos, ácidos nucleicos,
receptores, etc.

 Sistema de transducción

Electroquímicos

Ópticos

Piezoeléctricos

Termométricos

Nanomecánicos
HISTORIA
Los biosensores, al igual que cualquier otro tipo de instrumento, han evolucionado a lo
largo de la historia. Anecdóticamente, podríamos decir que los primeros biosensores
fueron los canarios; ya que estas aves se utilizaban antiguamente en las minas de
carbón para detectar gases tóxicos. Los canarios se mueren antes que las personas en
presencia de monóxido de carbono o metano y como suelen estar cantando la mayoría
del tiempo el hecho de que no lo hicieran se convertía en una alarma sonora.
Pero, al margen de este hecho anecdótico, se puede decir que el padre de estos
dispositivos es Leland C. Clark Jr., que en 1956 finalizó sus trabajos con el electrodo de
O2, pero no se conformó y con la idea de ampliar su uso al de medir más analitos en el
cuerpo humano, en 1962 propuso hacer sensores “más inteligentes”. Lo que él quería
decir con esto era que sería una buena idea combinar las enzimas y otros materiales
biológicos con los sensores electroquímicos que había hasta esa época. Con esta idea,
y con la ayuda de Lyon, construyó el primer biosensor!!! Este consistía en un electro de
O2 con la enzima glucosa oxidasa inmovilizada. Este biosensor permitía relacionar
directamente la concentración de glucosa con la disminución de la concentración de
oxígeno. Posteriormente, Guilbault y Montalvo detallaron el primer electrodo enzimático
potenciométrico basado en la inmovilización de la enzima ureasa sobre un electrodo
selectivo de amonio.
En 1975 esto se convirtió en una realidad comercial, poniéndose a la venta el primer
analizador de glucosa basado en la detección amperométrica de peróxido de hidrógeno
(agua oxigenada) en Ohio. Este fue el primer biosensor a la venta de los muchos que
se comercializarían más adelante. También en este mismo año Divis se preguntó: ¿por
qué no usamos las bacterias como elemento biológico en los biosensores para medir la
cantidad de alcohol en una muestra? Esta pregunta causó un gran revuelo en muchas
grandes empresas de medio ambiente de Japón y otros lugares que se pusieron en
marcha en su investigación y no tardaron mucho tiempo en desarrollar los electrodos
microbianos. Un año antes se comenzó a usar transductores térmicos (termal enzyme
probes) y los termistores enzimáticos (enzyme thermistors). Posteriormente se comenzó
a usar los biosensores basados en fibra óptica, que originaron la aparición de los
denominados “optados”. Éstos se usaron en un primer momento para la determinación
de CO2 y O2.
Más o menos 15 años después de la construcción del primer biosensor, Clemens
incorporó un biosensor de glucosa en un páncreas artificial que se comercializó como el
Biostator. Actualmente este biosensor ya no está en venta. En este mismo año una
empresa Suiza construyó un biosensor que utilizaba la lactato deshidrogenasa; éste fue
muy útil para mejorar los análisis en clínica y en deportes. En 1982, basándose en la
utilización de mediadores electroquímicos para favorecer la transferencia de electrones
desde el centro redox de una enzima a la superficie del electrodo se construyeron la
nueva generación de biosensores electroquímicos. Basándose en esto se describió la
implantación de un biosensor subcutáneo para la determinación de glucosa.
Volviendo a la década de los 70; en ella también se intentaron construir inmunosensores
inmovilizando anticuerpos y utilizando transductores piezoeléctricos o potenciométricos,
aunque fue en la década de los 80 cuando Liedberg los comercializó con éxito. En 1987
mediante la utilización de mediadores electroquímicos inmovilizados en electrodos
enzimáticos serigrafiados se consiguió construir el “bolígrafo” para el seguimiento
personal de glucosa en la sangre!!! comercializado por MediSense. Actualmente las
compañías Abbott Boehringer Mannheim y Bayer dominan las ventas de éste bolígrafo
lo que da lugar a unas ventas del orden de varios cientos de millones de dólares; y está
desbancando casi totalmente a los métodos convencionales de medir la glucosa.
Actualmente existen multitud de biosensores en los cuales se combinan la amplia
diversidad de componentes biológicos (enzimas, ácidos nucléicos, receptores celulares,
anticuerpos y células intactas) con los diferentes tipos de transductores
(electroquímicos, ópticos, piezoeléctricos, termométrica). Éstos se pueden utilizar en
numerosos problemas de la actualidad como el análisis clínico, de alimentos, bebidas,
vigilancia del medio ambiente, defensa, seguridad y muchas más áreas.

APLICACIONES

Inmunosensor impedométrico

Biosensor de glucosa, colesterol, CO2…

Control de drogas y alcohol

Industriales

Alimentarios

Biosensores miniaturizados basados en PCR


En los últimos diez años, se han llevado a cabo esfuerzos importantes para llevar a cabo
la PCR fuera del laboratorio y en el campo. Esto se debe en parte a una mayor demanda
de métodos rápidos y precisos para detectar bacterias patógenas, virus y otros agentes
causantes de enfermedades. Debido a su relativa precisión y sensibilidad, la reacción
en cadena de la polimerasa (PCR) se adapta bien a estas necesidades. Los biosensores
miniaturizados basados en PCR se han desarrollado utilizando una variedad de
tecnologías de fabricación. Al menos cuatro entidades comerciales han desarrollado
sistemas de detección miniaturizados basados en PCR con los correspondientes
ensayos de detección dirigidos al ADN de muestras de tejido, sangre, ambientales o de
alimentos (Herold y Rasooly, 2009. Tecnología Lab-on-a-Chip.) ISBN: 978-1 -904455-
47-9). Estos sistemas basados en PCR son sensibles y robustos, pero una variedad de
contaminantes puede inhibir la amplificación exitosa y disminuir su sensibilidad.
Con el fin de eludir este problema, el ADN se extrae y se purifica típicamente a partir de
una muestra a través de una variedad de protocolos de lisis y técnicas de purificación.
Uno de los métodos más comunes es la lisis química seguida de la purificación del ADN
utilizando resinas basadas en sílice. El ADN en tampones que contienen sal caotrópica,
como los que contienen guanidinio o sales de yoduro de sodio, se une preferentemente
a las superficies de sílice, mientras que otras macromoléculas, como proteínas y lípidos,
permanecen libres en solución. Estos componentes no deseados se pueden eliminar
por varios métodos, incluida la centrifugación y los posteriores pasos de lavado basados
en alcohol. El ADN relativamente puro se eluye a continuación en tampón de baja
concentración iónica o agua. Los kits simples están disponibles comercialmente en base
a matrices de partículas con tasas de flujo problemáticas y sin integración directa en
dispositivos basados en chips. Al menos un grupo ha informado sobre la incorporación
de resinas basadas en sílice en un dispositivo de micro flujo mientras que otros han
utilizado estructuras de columnas de sílice microfabricadas para el mismo propósito.
La integración de la purificación del ADN y las reacciones posteriores en el mismo chip
reduce el tamaño de la muestra, conserva el volumen de la muestra y elimina los pasos
complicados para el técnico. Una vez que se ha extraído y purificado el ADN de una
muestra dada, se puede emplear la PCR para amplificar las secuencias de ADN diana.
Para la detección de patógenos, pueden diseñarse cebadores de PCR específicos para
amplificar genes de patogénesis conocidos u otras secuencias de identificación dentro
del cromosoma o ADN asociado. Se han utilizado varias estrategias para calentar y
enfriar cíclicamente el chip a las temperaturas requeridas utilizando luz infrarroja,
enfriadores termoeléctricos y electrodos resistivos (Herold and Rasooly, 2009.
Tecnología Lab-on-a-Chip. ISBN: 978-1-904455- 47-9). Además de cambiar la
temperatura de toda la cámara de reacción, otros métodos han utilizado la denominada
PCR de "flujo continuo" en la que la muestra pasa a través de diferentes regiones
térmicas en el chip. Otro enfoque emplea un enfriador termoeléctrico (TEC) que puede
alternativamente calentar y enfriar, dependiendo de la dirección de la corriente eléctrica.
Estas bombas de calor en miniatura se controlan fácilmente con controladores de
retroalimentación electrónicos y tienen requisitos de potencia relativamente bajos (5 a
10 vatios)
Se ha descrito un método para realizar una PCR basada en microchip con una fuente
de calor externa, como un TEC o un calentador resistivo. Aunque se han descrito la PCR
de flujo continuo y otros métodos novedosos de termociclado a base de microchip, el
calentamiento externo del microchip sigue siendo uno de los métodos más simples y
confiables para realizar la PCR en sistemas lab-on-a-chip. Además, el calentamiento
externo del microchip permite una integración perfecta del componente de amplificación
de PCR con los diseños de microchips existentes. Los pasos de fabricación y los
métodos de amplificación se han utilizado con éxito para la amplificación por PCR
basada en chips (Herold y Rasooly, 2009. Lab-on-a-Chip Technology. ISBN: 978-1-
904455-47-9).