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PARCIAL N°2

TEMA: PLAZA SAN MARTÍN

Cátedra de Geografía Argentina: 2018


Alumnos: Bezier, Leonel; Cunietti, Gianni; Marchiori,
Julián; Hudson, Jeremías
INTRODUCCIÓN
En este escrito se presenta un análisis de la Plaza San Martin, de la Ciudad
de Mendoza. Desde el punto de vista geográfico, se examinarán sus
características generales, su historia, funciones principales y secundarias, y
su importancia para la provincia y sus habitantes.
DESARROLLO
SITIO Y POSICIÓN
La plaza principal, llamada Independencia, está rodeada por las cuatro
plazas secundarias. Al noroeste la plaza Chile, al noreste la plaza San
Martin, al suroeste la plaza Italia y al sureste la plaza España. Estas, por lo
tanto, se encuentran en el denominado micro-centro.
La Plaza San Martín se encuentra entre las calles Necochea, Gutiérrez, 9
de Julio y la Avenida España. Esta se ubica a dos cuadras de la Plaza
Independencia y a la misma distancia de la Avenida principal de la Ciudad
de Mendoza, la Avenida San Martín.
EL PLANO
La Antigua Ciudad de Mendoza, con su trazado fundacional, 1.561, era el
típico damero hispanoamericano con plaza central.
Plano de la ciudad vieja (1561)
En 1861 se produjo una catástrofe sísmica que destruyó completamente
la ciudad. Este lamentable suceso resultó, sin embargo, coyuntural para su
desarrollo, porque luego de su resurgimiento Mendoza ya no sería la
misma. Destacamos al gobernador Carlos Gonzales Pinto (1863-1866) a
quien se lo reconoce como el artífice de la puesta en marcha de la
reconstrucción inmediata y efectiva de la ciudad. Con la destrucción de la
ciudad vieja quedo atrás la Mendoza conformada por su centro y sus
arrabales (San José y La Chimba)
El agrimensor francés, Julio Ballofet, se encargó el trazado de la Nueva
Ciudad, la cual, liberada de la antigua traza, fue situada en los terrenos
libres de una hacienda cercana. Para ello se adoptó, en 1863, un modelo
geométrico de uso del suelo, que reformuló el trazado hispánico en
damero, pero imbuido ahora de los principios del flamante urbanismo
decimonónico europeo: orden, regularidad, higiene y eficacia funcional..
La construcción de la Nueva Ciudad, planificada, se realizó
simultáneamente a la reconstrucción de la destruida, que muchos vecinos
no abandonaron; conformándose de hecho un único organismo, en el cual
lo nuevo imponía sus rasgos como modelo.

Plano del centro de la Ciudad Nueva (1861)


Orden, regularidad, higiene y eficiencia fueron las banderas de una nueva
ciencia urbana, cuya suma componía una belleza distinta, asociada a la
idea de progreso. La renovación de París inspiró ideas y proveyó modelos:
avenidas amplias y rectas con hileras de árboles de especies homogéneas,
plazas verdes, imitadas de las tradicionales squares inglesas;
ordenamiento y claridad del parcelamiento y del tejido urbano; amplias
perspectivas, y sistemas funcionales eficaces (circulación, drenajes). Sin
embargo, Mendoza no se limitó a imitar superficialmente estas soluciones
foráneas, sino que logró reestructurarse a partir de los nuevos conceptos,
afirmando su particular identidad. El orden se evidenció en la
geometrización rigurosa del suelo urbano con los nuevos parcelamientos
en la exacta coordinación de todos sus elementos, en la organización
volumétrico-espacial unitaria. La higiene se hizo presente en la
incorporación intencionada del verde, el agua, el sol y las brisas en todo el
tejido urbano. La eficacia funcional impulsó la definición de sistemas aptos
para enfrentar problemas locales, como el sismo y los aluviones, pero
principalmente para reducir los rigores del desierto. Fue el desierto,
interpretado por una mentalidad progresista, funcionalista y paisajista, el
que llevó a concebir a la nueva Mendoza totalmente sombreada por
árboles, a construirla como una ciudad-oasis, a la medida del árbol, para
beneficio del hombre.

Evolución de la ciudad de Mendoza (1851)


HISTORIA
La plaza San Martin es una de las cinco plazas del damero planificado por
Balloffet para la ciudad nueva, cuyo proyecto arquitectónico, dispuso
crear espacios públicos que pudieran albergar a los vecinos en caso de
catástrofes. Por las devastadoras consecuencias del terremoto ocurrido el
20 de marzo de 1861 en la provincia de Mendoza, se le encargo al
ingeniero Julio Balloffet la reconstrucción de la ciudad. Para esto, Balloffet
introdujo en su diseño la introducción de espacios amplios que sirvieran
como resguardo y punto de encuentro para la población en caso de sismos
u otras catástrofes. En función de esto dispuso en el terreno cinco nuevas
plazas (una central y las otras equidistantes), ubicadas estratégicamente
en el centro de la ciudad. Además, utilizó códigos y reglamentos de
edificación para controlar alturas, calidad y sismorresistencia, entre otros
puntos.
En su creación en el año 1870, y hasta 1904, se la denominaba como plaza
“Cobo” en honor a Juan Francisco Cobo Azcona, a la actual Plaza San
Martín. Cobo fue un extranjero progresista, uno de los primeros en
obtener carta de ciudadanía y su nombre se le asignó a esta plaza como
un homenaje por haber sido introductor y el hombre que plantó el primer
álamo en Mendoza. A fines del siglo XVIII Cobo estableció su residencia en
Mendoza y ejerció durante más de veinte años el cargo de notario
eclesiástico de la Vicaría Foránea de Cuyo.
En el año 1879, las autoridades municipales de la Capital adquirieron un
reloj con el objetivo de embellecer y darle prestigio a la plaza, además de
prestar un servicio a los habitantes de la ciudad. Se hizo necesario
construir un basamento en forma de torre para que en planta baja
funcionara parte del mecanismo y en lo alto las cuatro esferas combinadas
para marcar la hora. No fue fácil la tarea de levantar la torre porque
faltaban técnicos, obreros y dinero, pero durante el primer gobierno de
don Elías Villanueva (1878-1881), el ministerio ejercido por don Julián
Barraquero superó todas las dificultades y en un acto solemne, ante el
reconocimiento y aplauso de los pobladores, se puso en marcha el reloj,
en el año 1883. Ahí quedó en funcionamiento el aparato con el que el
pueblo llegó a encariñarse al extremo que, sin decisión oficial, a la plaza
Cobo se empezó a designar “Plaza del Reloj” y así quedó registrado en la
tradición mendocina.
El 25 de abril de 1903 la comisión pro-monumento al general San Martín
decidió instalar la estatua al prócer en el sitio que ocupaba la torre del
reloj en el centro de la plaza Cobo. La torre debía ser demolida y el reloj
donado para instalarse en la torre mayor del templo de San Francisco. Así,
al cumplirse la segunda década de la puesta en marcha del carillón, se
empezaron los trabajos de remodelación de la Plaza del Reloj y la piqueta
demolió el basamento luego de descender de la torre al complicado
mecanismo. Para la construcción de la base de roca se utilizaron dos
grandes bloques de piedra de granito traídas de la precordillera. El
traslado de las piedras estuvo a cargo de la empresa Ferrocarril
Trasandino por pedido expreso de las autoridades gubernamentales,
quienes además asignaron al ingeniero Jacinto Anzorena a cargo de los
trabajos.
La estatua de bronce del General San Martín es obra del escultor José
García es réplica de la original, de José Luis Daumas que se encuentra en la
plaza homónima de la Capital Federal. La misma muestra la figura de San
Martín, montando en un caballo, con su dedo índice señalando hacia el
oeste, el lugar por donde se hizo el cruce. Además, consta de un sector
ceremonial con mástiles dispuesto para los actos que se realizan
periódicamente en honor al Libertador. Luego en el año 1925, para
agregarle importancia al homenaje de San Martin, se implantó en la plaza
un hijuelo del pino de San Lorenzo, histórico árbol debajo del cual se cree,
San Martín redactó el parte de la victoria del combate de San Lorenzo.
A modo de acotación, el 4 de febrero de 1905 la plaza San Martín fue
escenario de una revolución que se produjo en Mendoza y en varias
ciudades del país, la cual se denominó “Revolución Radical”. Este
alzamiento armado cívico-militar fue dirigido a nivel nacional por Hipólito
Yrigoyen contra el presidente Manuel Quintana En nuestra provincia fue
encabezada por José Néstor Lencinas y contó con la participación del
pueblo. Esta revolución, sólo triunfó por horas en Mendoza, donde
derrocó al gobernador Carlos Galigniana Segura y puso, por decreto
revolucionario, a José Néstor Lencinas momentáneamente en el cargo de
gobernador. Los revolucionarios exigían el sufragio universal y la plena
vigencia del federalismo, pero las tropas nacionales finalmente sofocaron
este movimiento. En la plaza tuvo lugar un feroz combate entre las tropas
del ejército y los revolucionarios. Ni la estatua de San Martin se salvó de
las balas que impactaron en diferentes lugares del monumento. Como
resultado, Lencinas y sus seguidores debieron huir y exiliarse en Chile.
En el año 1970 se contrató a la arquitecta Graciela de Pagés y al
arquitecto, Carlos Caporalini, los cuales llevaron a cabo la remodelación de
la plaza. La obra realizada por estos profesionales, doto a la plaza de un
estilo único, con desniveles pronunciados, escalones y jardines
asimétricos. Esta configuración se mantuvo hasta el año 2017. En esta
época la plaza volvió a tomar una importante connotación social durante
la dictadura militar. El movimiento nacional de protesta ante el terrorismo
de Estado, las madres cuyos hijas e hijos eran asesinados y/o
desaparecidos, se reunían y protestaban en la Plaza. Hasta el día de hoy,
las madres y abuelas se reúnen todos los jueves en tono de
conmemoración y para pedir justicia por los hechos ocurridos. Por esto, en
el año 2011 se ergio un monolito en homenaje a las Madres de Plaza de
Mayo y que fue realizado por internos del penal San Felipe.
La última remodelación de la plaza fue en el año 2017, en la cual se realizó
una intervención completa en el predio (insumió unos 55 millones de
pesos). Ahora, la plaza presenta las siguientes características: la fuente se
encuentra a nivel del piso (suelo húmedo) y funcionará como un espacio
de humectación del ambiente; como así también, de cisterna para riego,
con el fin de optimizar el consumo hídrico. Asimismo, se mejoró la
accesibilidad en toda la plaza: renovando, nivelando y unificando el predio
con las veredas para que tenga uniformidad con las calles que la
rodean. Se generó un espacio amigable, funcional y accesible para todas
los transeúntes en general, pero haciendo hincapié en las personas
mayores y/o con discapacidades. También, la renovada plaza, contempla
las nuevas exigencias de la vida moderna, incorporando espacios de
trabajo con conexiones USB y WI-FI, terminales de micros inteligentes,
paradas de micros con paneles solares y pantallas interactivas con puertos
de USB. En ese sentido, se suman nuevos asientos, paradores de
bicicletas, bebederos, apeadero de micros, entre otros; como parte de un
planteo urbano que optimiza recorridos y usos. Todo esto pensando en
una convivencia armónica entre las diversas personas que se reúnen en
los espacios públicos. Otro de los aspectos centrales que se tuvo en
cuenta al momento de la remodelación, fue la conservación del histórico
espacio, en la parte central de la plaza, donde comúnmente se realizan
actividades protocolares. Allí, se mantendrá el monumento al General San
Martín, el vástago de San Lorenzo y la Placa que indica la altura oficial de
nuestra ciudad. En ese sentido, se puso en valor el monumento del
general San Martín, refuncionalizando el espacio circundante del
monumento con la nueva fuente, conectando así la plaza de este a oeste.
De esta manera, la nueva parte central, cuenta con un espacio de usos
polivalentes para ceremonias y actos conmemorativos. Con la novedad
de que tendrá las Máximas de Merceditas en la esquina (noroeste) en
conexión con el monumento de San Martín.
FUNCIONES DEL USO DEL SUELO
Entre las funciones, podemos destacar tres. En primer lugar, la función
financiera del sector de la plaza. alrededor de la Plaza San Martin se
ubican los bancos más importantes de la provincia. Estos son: Supervielle,
Banco de la Nación Argentina, BBVA Francés, Credicroop, Galicia, HSBC,
ICBS, Itau, Macro, Patagonia y San Juan. Esto convierte a la plaza en el
sector financiero por antonomasia de la provincia. Aquí es donde se
mueven el dinero y los bienes de la mayoría de la población mendocina, lo
que convierte a la plaza en un lugar clave.
En segundo lugar, su influencia cultural es importante, ya por su
simbolismo, enmarcado en sus monumentos, sino también porque en sus
cuadras se encuentra el ECA (Espacio Contemporáneo Abierto) y el ex
banco Hipotecario, uno de los edificios más bellos y mejor realizados
estéticamente de Mendoza, que ahora es un museo. Además, en una de
sus esquinas, se encuentra la Iglesia de San Francisco, donde descansan
los restos de Merceditas, la hija del General San Martin. Le confiere todo
esto, un gran valor que se refleja en la consideración por parte de todos
los habitantes autóctonos y en la gran cantidad de turistas que recibe esta
plaza todos los años.
Por último, y no por ello menos importante, su función como espacios
verde en la ciudad. Las zonas verdes de las ciudades son los auténticos
pulmones que limpian el aire contaminado producido por la gran cantidad
de vehículos que transitan. Los parques, jardines y arboledas forman
pequeños oasis en medio del hormigón y el asfalto que además regulan la
temperatura y la humedad del ambiente. Como seres vivos, producen
oxígeno, filtran la radiación e incluso reducen la contaminación acústica
amortiguando los ruidos ocasionados por el tráfico. También ofrecen un
ecosistema urbano que ayuda a la conservación de la biodiversidad.

CONCLUSIÓN
La plaza San Martin es uno de los lugares icónicos para la población
mendocina. Por conmemorar al mayor prócer de la historia argentina, por
las luchas sociales que allí tuvieron lugar le da un gran valor en la
sociedad. Su importancia también deriva por el sector financiero que
representa sus alrededores, su belleza que es aprovechada para las
actividades turísticas y por sus usos modernos de recreo y esparcimiento
entre el caos de la ciudad. Además de lo cultural, este espacio verde es
fundamental para el cuidado del aire y el medioambiente.

Por todas estas razones y más, como sociedad hay que conferirle el valor
que realmente tiene este icono mendocino y cuidarlo para que todos en el
presente y en el futuro puedan disfrutar de esta plaza tan importante para
la provincia.

BIBLIOGRAFÍA
- BOCHACA, F. (2005). El verde en la estructura urbana de
Mendoza. ARQ, (60), 68-71.
- BORMIDA E.; DABUL N. (2002). Mendoza y el urbanismo de Oasis.
Congreso Internacional de los Americanistas, Quito, Ecuador.
- HUDSON H; BRAGONI, B.; PELAGATTI, O.; (2008). Recuerdos
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Bragoni. Fragmentos biográficos de Oriana Pelagatti. Mendoza,
Ediunc.
- SCHILLAN DE BECETTE, R. (1981): El Gran Mendoza: Veinticinco años
de acelerado crecimiento espacial, en Boletín de Estudios
Geográficos, Vol., N° 79, Mendoza, Instituto de Geografía, pp. 173-
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- PONTE; Jorge Ricardo (1987). Mendoza Aquella Ciudad de Barro,
Historia de una ciudad andina desde el siglo XVI hasta nuestros días.

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