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El devenir histórico de la filosofía moderna en

manos del tiempo


Cómo el devenir del tiempo puede atravesar esferas del conocimiento propias
de una época determinada, fortaleciéndolas de sentido o refutándolas para la
creación de nuevos paradigmas.

El avance de los años demostró que este fenómeno puede y ha ocurrido, y es


que la maleabilidad del pensamiento nos permite constantemente generarnos
nuevas reflexiones, y a la vez contraponer en sentido el intercambio de ideas.
Elemento que se puede revisar y constatar en los tres puntos de estudio que nos
compete en este momento, ya sea en las meditaciones metafísicas, el empirismo
de D. Hume y, por último (en orden de aparición), Immanuel Kant -puesto que en
el recorrido de sus estudios podemos notar con frecuencia la confrontación de
ideas que se van viendo contrapuestas, enlazando así una red general del
pensamiento moderno, y que con el paso del tiempo no hacen más que moldear
nuestra intelectualidad actual.

Se puede comenzar revisando la obra de R. Descartes, en la cual las


meditaciones metafísicas juegan un rol fundamental en la formación del
conocimiento moderno, desde la empresa cartesiana por (podemos) resumir la
realidad a formas geométricas puras, hasta la aseveración de que el
conocimiento proviene fundamentalmente del pensamiento. Y es así por la
trascendencia de las ideas, y lo que estas implicaban, al aseverar esto se
comienza la estructuración del sujeto moderno y con él, las dimensiones de cómo
se relaciona este con el entorno, el mundo, la realidad, con el objeto. Elementos
que en el contexto de la época resultan indispensables para la creación de un
nuevo eje de estudio, que vendrían a poner al Yo pensante y la duda del sujeto
como el principal punto de enfoque en el plano de los estudios, lo cual hasta aquí
resultaría totalmente novedoso.

De tal manera resultan los puntos en este atravesar del tiempo, que palabras
como asombro y novedoso, se hacen necesario para resaltar la importancia que
pueden tener las distintas reflexiones filosóficas a través del tiempo. Adjetivos
que resultan de la capacidad que tiene el tiempo para desarticular y/o componer
distintas reflexiones en determinado momento, la arista del tiempo pasan a ser
el medidor central de las reflexiones modernas, debido a que nos representa la
capacidad que puede tener una idea o reflexión en cierto momento determinado,
que en otro momento opuesto, simplemente puede haber pasado desapercibido.
De igual manera se puede decir que el contexto cultural de la época influye en
este sentido, pero la capacidad de transformar que nos muestra el pasar del
tiempo y por todo el misticismo que trae por detrás este concepto, resulta más
atractivo a la hora de los estudios y reflexiones.

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Siguiendo este trazado y a medida que se avanza con el estudio, aparecen más
filósofos para contradecir (cumpliendo la idea central de este escrito) lo que en
algún momento pudo haber dicho Descartes sobre el conocimiento, negando
toda posibilidad de que este provenga del pensamiento, y a su vez asegurando
que proviene de la experiencia, de la vida, este sería el caso de el empirista
David Hume, quien a la sombra de sus reflexiones dejaría en claro su oposición
en temas ideológicos con R. Descartes.

Para ahondar en profundidad en esta dinámica de contraposición se hace


necesario, detallar los puntos de convergencia. En primera instancia la
disparidad de puntos al señalar desde donde proviene el conocimiento. Luego
la tremenda importancia que le entrega a los sentidos como herramienta de
conocimiento en el sujeto, puesto que sin este no hace posible la relación
correcta entre el sujeto y el entendimiento. La creación de conceptos aquí es
clave, la impresión y las ideas, las cuales representan los datos sensibles (la
vida, la sensibilidad) y las representaciones e imaginaciones, respectivamente.
Juntas permitirían al sujeto la interacción correcta con la vida y su autonomía
propia que permiten corroborar el conocimiento.

Al realizarse este tipo de contraposiciones en el conocimiento se abre paso a


una amplia gama de aristas de posibilidades, y es que un tipo de intelectualidad
que se mantiene estática en el tiempo solo llenan de esferas repetitivas el fluir
constante que debiera seguir este tipo de conocimiento. Es un elemento positivo
este fenómeno de contradicciones en entre autores, que además de la evolución
continua propia del saber, se abre a un espacio de dialogo que va enriqueciendo
este tipo de disputas. Y es que se plantea así por la importancia que tienen, ya
que en su ausencia no sería posible el contexto del tiempo que se le entrega
este escrito y la evolución sostenida de las reflexiones. Luego de puestas las
bases de un razonamiento se es capaz de refutar aun pasado el tiempo,
elemento esencial, y que gracias a él es posible todo este tipo de convergencias.

El plan común de ambos autores revisados anteriormente se unen en un común


denominador que ambos comparten, a pesar de la oposición que en temas
generales ambos poseen, que sería la posibilidad de generar sentido a una
realidad que hasta ese momento gastaba sus esfuerzos por llevarse a cabo y
encontrar sentido a miras del conocimiento moderno. Por un lado Descartes y su
idea de materializar y llevar a cabo la realidad a formas matemáticas puras,
mientras que D.Hume y su intento por darle sentido a la realidad; experiencia
como la existencia. Ambas afirmaciones que se ven realizadas con objetivos
opuesto, servirían de una u otra manera para un próximo filósofo, que vería en
esto una oportunidad para zanjar definitivamente el problema del conocimiento
moderno. No sería hasta la aparición de Immanuel Kant donde esta divergencia
llegaría a acuerdo y entendimiento común, con la ayuda y base de los autores
revisados anteriormente, y que sin ellos quizá la aparición de Kant no hubiera

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visto la luz, a tal grado como fue visto en su momento y en lo que significa
actualmente para la Filosofía moderna.

Immanuel Kant y su irrupción en este asunto viene a determinar de manera


definitiva lo que por años se mantuvo en constante reflexión. Tomando ambas
partes de las reflexiones de R. Descartes y D. Hume hizo un completo entretejido
de lo que serian las bases del conocimiento moderno, hasta la actualidad, de
manera tal que debido a él y su propósito en particular se habla del querer
formalizar las ciencias.

Al sumergirse en el estudio de este autor aparecen variados elementos para el


correcto entendimiento del mismo. Es aquí donde comenzamos a hablar de El
uso de la razón y sus distintas posibilidades, ya sea público o privada. En primera
instancia se habla de un uso de la razón público que está definido por un libre
despliegue del conocimiento, mientras que, en el uso privado de la razón aparece
un ejercicio reflexivo que va en servicio y apoyo de la razón misma, donde
constantemente se aspira a una emancipación intelectual.

Todo lo anterior se ve enmarcado en el texto Critica de la razón pura de I. Kant,


quien se encargaría a través de este, refutar los fundamentos de R. Descartes y
D. Hume; ¿De dónde proviene el pensamiento?, pregunta que sería resuelta a
posterior. Entregándole completa razón a ambos, Kant comienza lo que sería el
entramado moderno de la filosofía, entregando una pregunta que serviría de
apoyo a todo este estudio; ¿Qué se puede conocer y qué no?

Nos señala que la clave se encuentra en diferenciar y separar al objeto de


estudio, en el fenómeno y la cosa en sí, el cual representaría las proyecciones e
imaginaciones que tenemos de un objeto y por otro lado la esencia que nos deja
este, respectivamente. Se comienza el estudio particular del fenómeno, puesto
que de él se desprendería enteramente los ejes de reflexión, mientras que la
cosa en sí se aleja completamente de lo que nuestra razón puede llegar y
comprender, simplemente está.

Esta diferenciación y luego entendimiento del proceso de conocimiento, marcaria


la pauta de estudios para los años venideros, y seria a tal grado puesto que
acabaría con los fundamentos establecidos anteriormente a este autor. Se
terminaría con lo que por años se mantuvo en disputa, entregándole al correr del
tiempo un valor invaluable en su intercepción de ideas generales a lo largo de la
humanidad.

Mucho se puede hablar de lo que el tiempo nos puede entregar o quitar, a través
del desarrollo del mismo y es que es una de sus cualidades predilectas. Quizás
este modo de ver las cosas solo nos encierre en una posibilidad en particular
que se cierra completamente a la inmensa red de oportunidades que nos puede
entregar incluso como humanidad. A través de él el desarrollo de la humanidad
tuvo lugar y nos situó donde actualmente estamos, con traspiés y caídas se

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forman los cimientos de un conocimiento que al parecer no tiene límites, y es
que sin afán de caer en lo natural, es una herramienta que transita desapercibido
y sin ningún tipo de consciencia por uno mismo. Valores e ideas que se forjan, y
enlazan los fundamentos actuales de nuestro conocimiento.

Se puede estar seguro, con completa fe en el tiempo y el conocimiento que


mantienen su andar a veces en conjunto, que en algún momento será otro/a
quien esté a cargo de tomar las riendas de todo el curso que deba tomar el
conocimiento a futuro. Y es que es indudable la capacidad que tiene para irse
refutando y superando, marcando así la esencia del miso.

Leandro Morales Carvajal.

El ensayo, a pesar de presentar algunas deficiencias en la redacción y la


ortografía, de igual modo expone un alto grado de dimensión reflexiva. Así
mismo, el texto vierte una gran cantidad de afirmaciones que se ven
acompañadas de pasajes reflexivos que la solventan.

Cabe sugerir, de todas maneras, el perfeccionamiento escritural de la redacción,


esto como el elemento central de toda reflexión estético, política y filosófica.

CALIFICACIÓN FINAL: 5,0.

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