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EXPEDIENTE : 00108-2012-1201-JR-PE-01

ESCRITO N° :

ESPECIALISTA :

SUMILLA : Interpongo Recurso de Apelación.

SEÑOR JUEZ DEL PRIMER JUZGADO UNIPERSONAL DE LA CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE


HUANUCO

RAMIRO SURICHAQUI CAMPOS, abogado defensor de


JESÚS GILES ALIPAZAGA, en el proceso penal seguido
en su contra, por el presunto delito Contra la
Administración Pública, en la modalidad de Colusión,
ante usted me presento y digo:

I.- PRETENSION IMPUGNATORIA:

En el ejercicio de nuestro derecho a la pluralidad de


instancias, previsto en el artículo 139°, inciso 6 de la Constitución Política del Perú, estando
dentro del plazo previsto por ley, recurro a su despacho con la finalidad de interponer y
fundamentar como PRETENCIÓN PRINCIPAL RECURSO IMPUGNATORIO DE APELACIÓN
CONTRA LA SENTENCIA N°76-2018, recaída en la Resolución N°22, de fecha 06 de junio del
2018, en el extremo mediante el cual se RESOLVIÓ: “CONDENANDO a (…) JESÚS GILES
ALIPAZAGA (…) como coautor (…) de la comisión del delito Contra la Administración Pública, en
la modalidad de Colusión, en agravio del Estado – Municipalidad Provincial de Huánuco,
representado por la Procuraduría Pública especializada en delitos de Corrupción de
Funcionarios (…) se le IMPONE CUATRO AÑOS DE PENA PRIVATIVA DE LIBERTAD (…)
INHABILITACIÓN POR EL TÉRMINO DE TRES AÑOS para el ejercicio del cargo que tenía, así como
para obtener mandato, cargo o empleo de carácter público (…) ORDENO el pago de CINCUENTA
MIL SOLES que por concepto de REPARACIÓN CIVIL se deberán pagar en forma solidaria a favor
del ESTADO – MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE HUÁNUCO (…)…”; a efectos de que REVOQUE la
misma y absuelva a mi patrocinado de la acusación formulada por el representante del
Ministerio Público; sin perjuicio de ello, también solicito como PRETENSION ACCESORIA, se
declare la NULIDAD de la sentencia objeto de apelación, por vulneración del contenido
esencial de derechos fundamentales, esto es, la motivación de las resoluciones judiciales, en
atención a los siguientes fundamentos de hecho:

FUNDAMENTOS:

Primero: AGRAVIO: La sentencia condenatoria me


causa agravio, toda vez que el Juez que emitió la sentencia objeto de impugnación, lo hizo

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vulnerando el principio de presunción de inocencia y motivación de resoluciones judiciales,
toda vez que durante el juzgamiento no se acreditó mi responsabilidad penal, pero, sobre todo
no fundamentó su decisión en base a la prueba actuada en el proceso y las razones de su
decisión, vulnerando así el principio constitucional de motivación de resoluciones judiciales, lo
que causa agravio a mi patrocinado.

Segundo: RESPECTO A LA RESPONSABILIDAD


PENAL:

2.1. En la aludida imputación penal a mi patrocinado no se ha logrado probar su participación


directa ni indirecta, en los hechos expuestos en el presente caso, tal como a continuación
pasamos a precisar:

2.1.1. El A-quo en el fundamento 4.2, afirma que mi patrocinado “JESÚS GILES ALIPAZAGA
(…) durante los años 2007 al 2011, inclusive hasta el 2014, se ha desempeñado de
manera consecutiva en los cargos de Alcalde, (…) periodo en la cual, la
Municipalidad Provincial de Huánuco contrató de manera sistemática con la
empresa Servicios & Ventas Meg@diesel NET EIRL (…)”.

2.1.1.1. En este sentido señor Presidente, el A-quo cita procesos ajenos al proceso
de contratación materia de imputación que se hayan contratado
sistemáticamente y que tenían una especial y única preferencia, calificando
de esta manera a dichos contratos como indicios de una secuencia de
delitos, fundamento que no tiene sustento probatorio, toda vez que los
procesos de Adjudicación Directa Selectiva se realizaron siguiendo los
procedimientos establecidos en la Ley de Contrataciones con el Estado y su
Reglamento.

2.1.2. Así también, el A-quo en su fundamento 4.4, afirma que: “El acusado JESÚS GILES
ALIPAZAGA contrató los servicios del mecánico ahora acusado ARNALDO
MARREROS GARCIA, para realizar labores técnicas en el área de mantenimiento y
mecánica, sin que tenga ninguna credencial como mecánico de maquinaria
pesada”; asimismo, concluye que: “los acusados Huber Ramos Serrano, Julio
Montero Tolmos y Arnaldo Marreros García, guardan estrecha cercanía con los
acusados Benjamín Vladimir Cruz Picón, Emilio Ruiz Moncada y JESÚS GILES
ALIPAZAGA”; de igual manera, el A-quo, indica que: “los acusados en su condición
de funcionarios y servidores públicos, en el ejercicio de su rol tienen el deber de
observar diversas normas generales y especiales (…), siendo así, su inobservancia
por acción u omisión genera responsabilidad penal”.

2.1.2.1. Señor Presidente, cabe señalar que, a la hora de contratar un personal para
que labore en dicha institución, específicamente en el área de
mantenimiento como es el caso del también acusado ARNALDO MARREROS
GARCIA, se hace siguiendo un determinado procedimiento, esto es: El área
usuaria (área de mantenimiento), hace un requerimiento al área de
administración, y ésta a su vez al área de logística, y una vez verificada que
hay viabilidad presupuestaria, es el área requirente la que da conformidad a
dicho requerimiento y finalmente es el alcalde quien firma por ser el
representante de la municipalidad, todo ello previa visación de las áreas

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pertinentes que son: asesoría legal, logística y administración, quienes a su
vez verifican el contrato; es así que mi patrocinado no contrato por
contratar a dicho personal, sino que lo hizo en atención a la formalidad con
la que se llevó a cabo dicho procedimiento de contratación y bajo los
alcances del principio de confianza que según:

El maestro GUNTER JAKOBS, el principio de confianza “otorga libertad de


acción a pesar del peligro de un desenlace negativo, pues de este peligro ha
de responder otra persona. El principio de confianza posibilita la división del
trabajo mediante un reparto de responsabilidades”. (1)

ENRIQUE BACIGALUPO, maestro argentino, señala que, de acuerdo con el


principio de confianza, no se imputarán objetivamente los resultados
producidos a quien ha obrado confiando en que los otros actuarán también
dentro del ámbito del riesgo jurídicamente permitido. (2)

De igual manera, YESID REYES ALVARADO, señala como fundamento de la


imputación objetiva, y por ende del principio de confianza, al principio de la
autorresponsabilidad, “de acuerdo con el cual cada individuo debe
responder por sus propias actuaciones y no por la de los demás”. (3)

Asimismo, el autor español ENRIQUE ANARTE BORRALLO, señala como


fundamento del principio de confianza la vigencia del principio de
responsabilidad por los propios riesgos; igualmente, reconoce que su
aplicación afecta la tipicidad, pues “quien actúe amparado por el principio
de confianza verá excluida su responsabilidad penal”. (4)

Finalmente, el autor nacional PERCY GARCÍA CAVERO destaca la importancia


de trabajar con el principio de confianza en el ámbito de las organizaciones;
para que éstas funcionen es necesario la “confianza frente a la licitud de la
conducta de terceros”. El principio de confianza “implica la permisión de
confiar en que los demás actuarán en forma correcta”. Tal justificación
reside en la imposibilidad de la vida social sin esta regla. Una ampliación
excesiva de la responsabilidad penal en la administración pública pondría en
peligro su correcto funcionamiento, de allí que es indispensable la
aplicación de herramientas, como el principio de confianza, en los
procedimientos administrativos que se realizan para prestar
adecuadamente servicios públicos a las personas. (5)

Ahora, el solo hecho de tener la titularidad del pliego, no le impone


vinculación con un hecho delictivo, así lo ha establecido la Corte Suprema

1 () GÜNTHER JAKOBS, Derecho Penal Parte General. Fundamentos y Teoría de la Imputación, 2º


edición, Marcial Pons Ediciones Jurídicas S.A., Madrid, España, 1997, pag. 219.
2 () ENRIQUE BACIGALUPO, Derecho Penal. Parte General, 2da Edición, Hammurabi, Buenos Aires –
Argentina, 1999, pag. 276.
3() REYES ALVARADO, Yesid, Imputación Objetiva, Editorial Tamis, Bogotá – Colombia, 1996, pag. 211.
4 () ANARTE BORRALLO, Enrique, Causalidad e Imputación Objetiva en Derecho Penal, Universidad de
Huelva Publicaciones, España, 2002, pag. 298.
5() GARCÍA CAVERO, Percy, Derecho Penal Económico, ARA Editores, Perú, 2003, pag. 427, 367 – 368.

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en la CASACION 23-2016-ICA, de fecha 16 de mayo de 2017 en su
fundamento 4.48 indicando lo siguiente:

“La exigencia del deber de supervisión al titular de una institución, sin más
fundamento que por ser el titular de la misma , podría menoscabar el
desempeño de las funciones de la institución, pues dedicaría más tiempo a
controlar al resto de funcionarios que a desempeñar sus propias funciones.
Esta postura haría ineficaz la división del trabajo, sobre todo en órganos
donde existen personas especializadas en dicha función. Y, si la atribución
de responsabilidad penal solo se basa, sin más fundamento, en que por ser
la máxima autoridad de la institución, debe responder por los actos de
cualquiera de sus subordinados entonces estaríamos ante una flagrante
vulneración del principio de culpabilidad (…) precisamente contra esta
posibilidad de imputación de responsabilidad basada en el puro resultado,
además del principio de culpabilidad, opera el principio de confianza, que
brinda legítimamente al funcionario de alto nivel la posibilidad de confiar en
quien se encuentra en un nivel jerárquico inferior, máxime cuando este
último posee una especialización funcional”.

Es así que, mi patrocinado si bien contrató a dicho personal, lo hizo


teniendo en cuenta el principio de confianza, y suponiendo que por más
deficiente que pudiera ser dicha contratación, ello, no vincula a mi
patrocinado con el hecho materia de imputación, asimismo, el A-quo afirma
que mi patrocinado guarda estrecha cercanía con los acusados, pues esta
cercanía es eminentemente de carácter laboral.

2.1.3. De la misma manera, el A-quo en su fundamento 4.5, señala que: “Los acusados
NAVAL ASPIROS PAREDES Y ROXANA ZEVALLOS AVILA propietarios de la empresa
Servicios & Ventas Meg@diesel NET EIRL – a la fecha de los y en el periodo
comprendido entre los años 2007 al 2011 – continua y permanentemente
contrataron con la Municipalidad Provincial de Huánuco, brindando servicios de
reparación y compra de repuestos de maquinaria pesada”; asimismo, el A-quo
afirma que: “es evidente que entre los años 2007 y 2011 la empresa Meg@diesel y
Grupo Sagitario tenían una especial y única preferencia como proveedores de la
Municipalidad Provincial de Huánuco”.

2.1.3.1. Señor Presidente, si bien el representante del Ministerio Público sostiene


que las empresas Meg@adiesel NET EIRL y Grupo Sagitario tenían una
especial y única preferencia en cuanto a la reparación y mantenimiento de
las maquinarias pesadas, no se probó que fueran los únicos, porque no
existe documento alguno que acredite que todas las maquinarias eran
reparadas únicamente por las empresas Meg@adiesel NET EIRL y Grupo
Sagitario.

2.1.4. Así también, el A-quo en su fundamento 4.9 señala que: “la MPH, representado por
su alcalde el acusado JESÚS GILES ALIPAZAGA, y la empresa Servicios & Ventas
Meg@diesel NET EIRL, representado por la acusada Roxana Zevallos Avila, como
consecuencia del proceso ADS N° 09-2010-MPHCO-A, firmaron el Contrato del
Proceso N° 019-2010-MPHCO-A, de fecha 23 de diciembre”; asimismo, indica que:

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la empresa Meg@diesel ha sido proveedora permanente de la Municipalidad
Provincial de Huánuco y que fueron los acusados Roxana Zevallos Ávila y Naval
Aspiros Paredes “Grupo Sagitario Constructores”, quienes han tenido intervención
directa en el establecimiento de las características técnicas del servicio de
reparación de motor de la motoniveladora 120-G y en el establecimiento del valor
referencial, proceso en el cual, más adelante, la acusada Zevallos Ávila, a través
de su otra empresa Meg@diesel, ganó la buena pro del proceso de selección y
suscribió con el acusado JESÚS GILES ALIPAZAGA el contrato para la prestación del
servicio.

2.1.4.1. Aquí, señor Presidente, solo restaría señalar una vez más que mi
patrocinado luego del proceso de selección que fue llevado por las áreas
responsables y por la comisión especial y en atención al principio de
confianza desarrollado líneas precedentes, solo atinó a firmar la buena pro
del proceso, que posteriormente de oficio fue declarado nulo, ello, señores
miembros del colegiado, no acredita la responsabilidad de mi patrocinado
en el delito de Colusión, más aún, que no se probó la concertación ilegal
entre mi patrocinado y los terceros interesados.

2.1.5. Señor Presidente, el A-quo también indica que: “el acusado Julio Montero Tolmos,
responsable del Área de Mantenimiento de la MPHCO y Huber Jacinto Romero
Serrano, Sub Gerente de Bienes Patrimoniales, solicitaron a través del Gerente de
Administración Benjamín Vladimir Cruz Picón, al Sub Gerente de Abastecimiento
Jorge Loreña Esteban, la contratación del Servicio de Evaluación Técnica de la
Retroexcavadora GURIA, modelo 513, para proceder a su reparación y
mantenimiento”

2.1.5.1. De esta manera señor Presidente, como podemos ver, la A-quo indica que
se siguió todo un procedimiento solicitando para la contratación de
reparación y mantenimiento de las maquinarias, con ello, queda
demostrado que cada área es responsable de seguir un determinado
procedimiento para que finalmente mi patrocinado firme el expediente de
contratación y ello en atención al principio de confianza plasmada en la
CASACION 23-2016-ICA, que en su fundamento 4.48 como ya se indicó
precedentemente, y que volviéndolo a recalcar señala que ““La exigencia
del deber de supervisión al titular de una institución, sin más fundamento
que por ser el titular de la misma , podría menoscabar el desempeño de las
funciones de la institución, pues dedicaría más tiempo a controlar al resto
de funcionarios que a desempeñar sus propias funciones”, en consecuencia,
mi patrocinado no podía dejar de desempeñar sus propias funciones para
dedicarse a controlar las labores del resto de los funcionarios responsables
de sus áreas correspondientes, ya que ello podría menoscabar el
desempeño de las funciones de la institución.

2.1.6. Finalmente, señor Presidente, el A-quo, en su fundamento 4.16, para poder


justificar su sentencia arbitraria precisa que: “…el acusado JESÚS GILES ALIPAZAGA,
aprobó el expediente de contratación del servicio de “Reparación y
Mantenimiento a todo costo de la retroexcavadora Guria modelo 513 por la suma
de S/. 107,862.00 soles, no obstante, las múltiples irregularidades en su

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formulación, sin realizar ningún tipo de control, al cual se encontraba obligado
por razón de su cargo”.

2.1.2.1. Señor Presidente, en principio cabe precisar que si bien mi patrocinado


aprobó dicho expediente que fue elaborado por la Sub Gerencia de
Abastecimiento, fue en atención al principio de confianza plasmada en la
CASACION 23-2016-ICA, en su fundamento 4.50, en la que indica que:

“La actuación del presidente regional (…) se enmarca dentro del principio de
confianza, pues la normatividad que regula sus ámbitos de competencia no
les impone el deber de garante de poseer conocimientos técnicos y
especializados que les obligue a la verificación de cada una de las acciones
de sus subordinados. Exigirles que desconfiaran de los informes técnicos que
les presentaron sus subordinados no es un deber que se encuentre dentro
de sus funciones. Por el contrario, el presidente regional solo cuenta con la
obligación de verificar la existencia de informes especializados que
sustenten el pedido razonablemente, mas no determinar si el contenido
exacto de los mismo es correcto o no. Lo contrario implicaría exigir a dicho
funcionario el deber de cumplir con la función de especialistas técnicos y
legales, haciendo obsoleto e impracticable el proceso de división de
trabajo”.

Además, cabe precisar que una vez que dicho expediente que fue elaborado
por la Sub Gerencia de Abastecimiento, es el Comité Especial designado
quien asume competencia, tal como lo señala el artículo 27 del Reglamento
de la Ley de Contrataciones con el Estado, no existiendo por tanto ningún
acto irregular que pudiera constituir un ilícito penal, ya que de ser así el
Organismo Supervisor de Contrataciones del Estado (OSCE) pudiera haber
advertido y solicitado el inicio de las acciones legales correspondientes; en
tal razón, no se acreditó que mi patrocinado haya favorecido a los
propietarios de la empresa Servicios & Ventas Meg@diesel NET EIRL.

En cuanto al fundamento señalado sobre mi patrocinado que no hizo


ningún tipo de control no obstante las múltiples irregularidades que
presentaba dicho expediente, se tiene que mi patrocinado sí realizo un
control, es por ello que declara la nulidad de los procesos mediante
Resolución N° 258-2011-MPHCO y Resolución N° 259-2011-MPHCO, ello en
atención al artículo 9 de la Ley N° 27444 “Ley del Procedimiento
Administrativo General” que señala que: “Todo acto administrativo se
considera válido en tanto su pretendida nulidad no sea declarada por
autoridad administrativa o jurisdiccional, según corresponda”; por lo que
podemos señalar que si ambos procesos fueron declarados nulos, y
teniendo en cuenta que según la vigencia de la Ley de Colusión en ese
entonces, que era eminentemente resultativa, se requiere necesariamente
que se ocasione un perjuicio al Estado y en el presente caso al haberse
declarado nulo los procesos de adjudicación, no se evidencia perjuicio
alguno; en conclusión, el tipo penal de Colusión nunca se llegó a configurar.

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Asimismo, un aspecto cuestionable en la práctica jurisdiccional del A-quo es
la consideración de que la sola acreditación de vicios o irregularidades en
los procesos de contratación pública es suficiente para demostrar la
concertación en el delito de Colusión: resultando esto incorrecto y
contraviene las garantías del debido proceso, concretamente, el principio
constitucional de presunción de inocencia, derecho a la prueba y el
principio de imputación necesaria o suficiente.

Así, de esta manera tenemos el Recurso de Nulidad N° 1105-2011-Ica, de


fecha 22 de agosto del 2012 que en su fundamento decimoprimero señala
que: “No se acreditó fehacientemente la responsabilidad penal de los
procesados (…), aunado a la coherente y uniforme negativa de los
procesados en los hechos juzgados, que, en ese sentido, más allá de las
infracciones a las normas extrapenales que regulan la administración de
bienes públicos (…), en autos no se acreditó una conducta de concertación y
el perjuicio efectivo que debe existir para una vinculación objetiva del delito
de Colusión, hecho sobre el que no es posible sustentar los elementos
objetivos y subjetivos del tipo penal imputado”.

De esta manera, se tiene que el representante del Ministerio Público, no


logró acreditar fehacientemente la responsabilidad penal de mi patrocinado
en cuanto a la concertación con los terceros interesados, tampoco se
ocasionó perjuicio alguno al Estado, dado que dichos procesos de
contratación de los servicios de reparación y mantenimiento de las
maquinarias fueron declarados nulos, de tal manera que el ilícito penal de
Colusión, nunca llegó a configurarse; no comprendiendo de esta manera,
porqué el A-quo decidió sentenciar a mi patrocinado, pese a ello.

2.1.3. Ahora bien, el A-quo también afirma que, la responsabilidad de mi patrocinado se


encuentra acreditado porque:

2.1.3.1. En su fundamento 4.37 señala que: “…la prueba indiciaria cumple una
función especial en el proceso penal ya que evita la impunidad en
innumerables delitos. En el caso de autos, no se verifica elemento de
prueba cuyo contenido incrimine directamente a los imputados respecto
de haber concertado dolosamente para beneficiar indebidamente a los
acusados (…) con el otorgamiento de una buena pro que no le
correspondía, empero, ello no implica que no existan elementos cuya
valoración mediata o indirecta puedan acreditar suficientemente la
existencia de este acuerdo colusorio”. Cabe señalar también, que el A-quo
ampara su decisión (…) en la Ejecutoria Suprema evacuada en el Recurso
de Nulidad N° 1912 – 2005, del 06 de setiembre del 2005, en la misma que
precisa que: “que, respecto al indicio, (a) éste – hecho base – ha de estar
plenamente probado – por los diversos medios de prueba que autoriza la
ley -, pues de lo contrario sería una mera sospecha sin sustento alguno, (b)
deben ser plurales, o excepcionalmente únicos pero de una singular fuerza
acreditativa, (c) también concomitantes al hecho que se trata de probar –
los indicios deben ser periféricos respecto al dato fáctico a probar, y desde
luego no todos lo son, y (d) y deben estar interrelacionados, cuando sean

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varios, de modo que se refuercen entre sí y que no excluyan el hecho
consecuencia – no sólo se trata de suministrar indicios, sino que están
imbricados entre sí-”.

Este argumento sesgado del juez, lleva a realizar apreciaciones que


rebasan toda forma de interpretación de la ley, pero sobre todo de la
garantía y protección de derechos fundamentales y principios
constitucionales del debido proceso, toda vez que en su deseo de
encontrar justificación a su condena que está imponiendo a mi
patrocinado, ahora encuentra culpabilidad en el señor JESÚS GILES
ALIPAZAGA, sin tener en cuenta que: (a) el hecho base del delito de
colusión nunca fue probado por parte del representante del Ministerio
Público como lo indica el Recurso de Nulidad antes mencionado, teniendo
de esta manera que en el presente caso, no se ha desvirtuado
fehacientemente la presunción de inocencia y por ende no está acreditada
la responsabilidad penal de mi patrocinado por el delito de Colusión, ya
que del análisis de las pruebas aportadas en el proceso sólo se tiene la
mera sospecha de que el acusado pudo haber concertado de manera
ilegal con los terceros interesados; y que a partir de esas referencias,
débiles, en sí mismas, estimar que atentó contra los intereses
contractuales del Estado; (b) si bien el representante de Ministerio Público
hace referencia a un cúmulo de contratos que no son materia de
imputación, así como a una serie de irregularidades cometidos en el
proceso de adjudicación, éstas no tienen una singular fuerza crediticia
porque no demuestran que mi patrocinado evidentemente concertó de
manera ilegal con los terceros beneficiarios; (c) los procesos al que hace
referencia el representante del Ministerio Publico y en las que afirma que
las empresas Grupo Sagitario y Meg@diesel fueron contratados de
manera continua y permanente, y que tenían una especial y única
preferencia, no son concomitantes al hecho que se trata de probar y a la
vez no demuestran que mi patrocinado concertó de manera ilegal con los
terceros interesados; y (d) los contratos de adjudicación celebrados
anterior a los hechos objeto de imputación, así como ciertas
irregularidades cometidos en el proceso de adjudicación, que el
representante del Ministerio Publico hace ver como prueba indiciaria, no
son concurrentes ni concordantes entre sí y no prueban que
verdaderamente existió una acto de concertación ilegal entre mi
patrocinado y los terceros interesados.

2.1.3.2. Finalmente, el A-quo concluye que: “…el proceso de concurso fue irregular,
y ello permite acreditar el delito de Colusión tal y como lo señala la
Ejecutoria Suprema recaída en el Recurso de Nulidad N° 1722-2016-Santa,
emitida por la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de donde el
Colegiado Supremo estableció a nivel Jurisprudencial: “…la concertación,
ante la ausencia de prueba directa –testigos presenciales o documentos
que consignen la existencia de reuniones, contactos, y acuerdos
indebidos-, se puede establecer mediante prueba indirecta o indiciaria.
Por ejemplo, (i) si el procedimiento de contratación pública fue irregular

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en sus aspectos fundamentales o más relevantes -verbigracia celeridad
inusitada, inexistencia de bases, interferencia de terceros, falta de cuadros
comparativos de precios de mercado, elaboración del mismo
patentemente deficiente, ausencia de reuniones formales del comité, o
subsanaciones o regularizaciones ulteriores en la elaboración de las
documentaciones, etcétera-; (ii) si la convocatoria a los participantes fue
discriminatoria y con falta de rigor y objetividad –marcado favoritismo
lesivo al Estado, hacia determinados proveedores-; y, (iii) si los precios
ofertados –y aceptados- fueron sobrevalorados o los bienes y servicios
ofrecidos y/o aceptados no se corresponden con las exigencias del servicio
público o fundamento de la adquisición , es razonable inferir que la buena
pro se explica por una actuación delictiva de favorecimiento a terceros con
perjuicio del Estado”

Si bien es cierto, el A-quo emite su sentencia teniendo como uno de sus


bases de fundamento al Recurso de Nulidad N° 1722-2016-Santa, es
preciso indicar que, si bien en la doctrina y en la jurisprudencia nacional se
ha dicho que las irregularidades administrativas son “indicios” para probar
la Colusión, lo cierto es que en el presente caso, no son suficientes para
probar la culpabilidad de mi patrocinado, es así que teniendo en cuenta
dicho Recurso de Nulidad, podemos indicar que: (i) los procesos de
adjudicación materia de imputación fue llevada de manera regular y
siguiendo lo establecido en la Ley de Contrataciones con el Estado, no
observándose una celeridad inusitada en dicho proceso, existiendo las
respectivas bases, no habiendo interferencia de terceros, asimismo, la
comisión especial realizó las reuniones formales respectivas, no hubo
subsanaciones ni regularizaciones ulteriores a la elaboración de la
documentación, etcétera; (ii) cabe precisar también que la convocatoria a
los participantes no fue discriminatoria, es así que la cotización fue
presentada por el señor Hugo Mario Cruz Romero y por el Grupo Sagitario,
y en base a ello se estableció el valor referencial del servicio de reparación
del tractor sobre oruga D7G, asimismo, no existió favoritismo alguno hacia
determinados proveedores, ya que el proceso se llevó a cabo conforme lo
establece la Ley de Contrataciones con el Estado; y, (iii) finalmente, los
precios ofertados no fueron sobrevalorados porque existió un informe de
cotización presentada por el señor Hugo Mario Cruz Romero y por el
Grupo Sagitario previo a establecer el valor referencial.

Con todo ello, podemos concluir que, no basta la mera acumulación de


irregularidades para tener por acreditado el acuerdo colusorio. La prueba
del delito de colusión no tiene por objeto acreditar que existen
irregularidades administrativas, sino demostrar la concertación
propiamente dicha, La concertación no se prueba solo con el
descubrimiento de irregularidades, sino con la acreditación de que los
funcionarios y los interesados –de manera clandestina o no- se reunieron,
pactaron, acordaron, negociaron o transaron ilegalmente para defraudar

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al Estado(6); acto que no pudo ser acreditado por el representante del
Ministerio Público.

A manera de conclusión, y siguiendo la opinión de GARCIA CAVERO, cabe


señalar que: “no debe caerse en la lógica simplista de que mientras más
irregularidades administrativas se detecten en la operación cuestionada,
más probado está el acuerdo colusorio”(7)

2.2. Todo lo expuesto, señores magistrados, no hace más que evidenciar que en el presente
proceso no se ha acreditado la responsabilidad penal de mi patrocinado, y, muy por el
contrario, se evidencia un deseo irracional del A-quo, de buscar sendos argumentos, sin
sentido, para encontrar algún tipo de culpa en mi patrocinado por los hechos que se le
viene juzgando, asimismo, en ninguna parte de la sentencia se puede apreciar que el A-
quo tomó en cuenta los alegatos de clausura de los abogados defensores ni mucho menos
la autodefensa del acusado, debiendo vuestra Sala revocar la sentencia objeto de
impugnación, absolviendo a mi patrocinado de la Acusación Fiscal.

TERCERO: RESPECTO A LA NULIDAD

3.1. Señor presidente, la nulidad deducida se sustenta en: “…la inobservancia del contenido
esencial de los derechos y garantías previstas por la Constitución”, específicamente, la
vulneración del derecho a la motivación de resoluciones judiciales, así pues, connotada
doctrina y jurisprudencia nacional señala que “…la nulidad procesal requiere como
elemento consustancial que el defecto de motivación genere un indefensión efectiva –
no ha de tratarse de una mera infracción de las normas y garantías procesales - .Ésta
únicamente tendrá virtualidad cuando la vulneración cuestionada lleve aparejada
consecuencias prácticas, consistentes en la privación de la garantía de defensa procesal y
en un perjuicio real y efectivo de los intereses afectados por ella, lo que ha de apreciarse
en función de las circunstancias de cada caso (…) Por otro lado, los errores – básicamente
jurídicos – en la motivación, son irrelevantes desde la garantía a la tutela jurisdiccional;
sólo tendrán trascendencia cuando sean determinantes de la decisión, es decir, cuando
constituyan el soporte único o básico de la resolución, de modo que, constatada su
existencia, la fundamentación pierda el sentido y alcance que la justificaba y no puede
conocerse cuál hubiese sido el sentido de la resolución de no haber incurrido en el
mismo”(8).

3.2. Señor Presidente, en la Resolución objeto de nulidad no señala cual es el objeto de la


imputación, ni sustenta los medios de prueba que vinculan a mi patrocinado con el hecho
objeto de imputación y si su vinculación fue de manera directa o indirecta, citando
pruebas que sencillamente no vinculan al mismo con los hechos materia de imputación,
asimismo, no se aprecia en ninguna parte de la Resolución, que el A-quo haya tomado en
cuenta los alegatos de clausura de los abogados defensores ni mucho menos la
autodefensa del acusado, siendo que, al haberse pronunciado de tal forma, vicia con
nulidad insalvable su sentencia.

6() PARIONA ARANA, Raúl. El Delito de Colusión, 1era Edición, Pacifico Editores, Lima, 2017, pag. 96.
7() GARCIA CAVERO, Derecho penal Económico, ob. cit., p. 1108.
8() ACUERDO PLENARIO N° 6-2011/CJ-116. Fundamento 11.

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3.3. Lo expuesto, señores magistrados, causa agravio a mi patrocinado, debiendo vuestra Sala
declarar nula la resolución objeto de impugnación, por no contar, con la debida
motivación respecto a las razones que sustentaron dicha decisión, toda vez, que el error
jurídico de la motivación de la resolución, que condena a mi patrocinado, resulta
relevante, sin recordar lo que tanto la Corte Suprema de Justicia en distintos acuerdos
plenarios y sentencias casatorias, ha establecido que “…la motivación, desde la
perspectiva del deber de exhaustividad (…), tendrá lugar cuando la resolución judicial: 1.
Carece llanamente de motivación, es decir, omite pronunciarse sobre las pretensiones y
resistencias relevantes formuladas por las partes e impide conocer el desarrollo del juicio
mental realizado por el juez y cuya conclusión es el fallo que pronuncia. 2. Es
notoriamente insuficiente, vale decir, no se apoya en razones que permitan conocer cuáles
han sido los criterios jurídicos esenciales que la fundamentan, cuya apreciación está en
función al caso concreto. 3. Es arbitraria por ilógica, incoherente, incomprensible o
contradictoria (supuestos de motivación aparente) …” (9); y, que: “…el derecho a la debida
motivación de las resoluciones importa que los jueces, al resolver las causas, expresen las
razones o justificaciones objetivas que los llevan a tomar una determinadas decisión. En
esas razones, (…) deben provenir no sólo del ordenamiento jurídico vigente y aplicable al
caso, sino de los propios hechos debidamente acreditados en el trámite del
proceso…”(10); y no como en el presente caso en el cual de manera injusta y carente de
toda motivación y razonabilidad se dictó una sentencia condenatoria con argumentos
irreales e inconsistentes, por lo que solicito que los actuados sean elevados a la Sala de
Apelaciones, en donde espero alcanzar la nulidad de la resolución que agravia el derecho
constitucional a la motivación de resoluciones judiciales así como también a la libertad
ambulatoria de mi patrocinado, por cuanto señores magistrados, es evidente que la A-quo
no valoró adecuadamente la prueba actuada en juicio para establecer con certeza la
responsabilidad o irresponsabilidad de mi patrocinado en el presente caso, lo que debe
ser evaluado.

POR TANTO:

Solicito a usted, resolver conforme a lo solicitado.

Huánuco, 21 de junio de 2018.

OTROSÍ DIGO: Señor Presidente, con el objeto de ser notificado con las resoluciones emanadas
por vuestro despacho, me APERSONO AL PRESENTE PROCESO SEÑALANDO MI CASILLA
ELECTRÓNICA N° 30670 Y RATIFICO MI DOMICILIO PROCESAL EN EL JR. HUÁNUCO 760.

9() ACUERDO PLENARIO N° 6-2011/CJ-116. Fundamento 12.


10() Exp. N° 1480-2006-AA/TC. FJ 2.

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