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Mejorar el cálculo en ajedrez:

4 reglas.

Mejorar el cálculo en ajedrez evita tener que pronunciar una frase que, seguramente,
alguna vez habrás escuchado en cualquier torneo: “tenía la partida ganada pero he perdido
por un error de cálculo”. A veces escuchamos algo peor que es: “tenía la partida ganada y
perdí por tiempo”, que muchas veces viene a ser una forma encubierta de no calcular
correctamente.

A día de hoy se escriben muchos libros para hablar de aperturas o de conocimiento general
en ajedrez. El cálculo es algo así como el hermano pobre de la táctica, mientras que realizar
problemas de táctica y buscar combinaciones de jaque mate puede ser algo requerido e
incluso un desafío de nuestra preparación, tratar de mejorar nuestro cálculo en posiciones
en las que no sabemos muy bien qué es lo que está sucediendo, puede convertirse en una
tarea un poco tediosa. El cálculo no es fácil, tiene algo de tedioso, pero mejorarlo
proporciona resultados increíbles en tu fuerza de juego.
El cálculo es una parte de la técnica ajedrecística, a veces pensamos que los Grandes
Maestros están dotados de una capacidad excepcional para poder calcular y,
probablemente, en parte sea así. Pero no es menos cierto que cualquier jugador profesional
dedica una gran cantidad de tiempo a prepararse ejercitando su capacidad de visualizar, su
visión espacial, y la capacidad de comprender profundamente lo que está sucediendo en el
tablero.

Anand, en un momento en el que no se debe calcular.

¿cuáles son las reglas que debes


tener en cuenta a la hora de
prepararte para mejorar el
cálculo en ajedrez?
Regla número 1: Persistencia
Existen muchos ejemplos históricos de persistencia. Lo que diferencia el éxito del fracaso
es la persistencia. Debes tener claro que es lo que esperas de tu nivel de juego para saber
cómo proceder. Una vez hecho esto debes procurar que tu preparación se adapte a estas
ideas. Si no lo tienes claro, entonces las ideas divagantes gobernarán tu acción, y será difícil
que puedas dirigirla hacia el objetivo que te has marcado.

Regla número 2: aprendizaje activo


El cálculo de variantes es probablemente la parte del entrenamiento en ajedrez que exija
todavía más que el aprendizaje se realice de forma activa. ¿A que me refiero con forma
activa? Distingo tres formas básicas de aprendizaje en ajedrez:

A. Aprendizaje pasivo
Consiste en reproducir partidas, repetir variantes de aperturas, ver vídeos donde nos
explican cómo juegan los Grandes Maestros. En definitiva, nosotros abrimos los ojos y la
información fluye delante de ellos. Es útil para la adquisición de criterios, métodos y reglas
fijas, para hacer frente a situaciones conocidas y recurrentes. Este tipo de aprendizaje, en
menor medida, también tiene un componente memorístico, porque memorizamos
contenidos sin comprenderlos o relacionarlos con nuestros conocimientos previos, podemos
no encontrar significado a los contenidos.

B. Aprendizaje pseudopasivo:
Es el que se produce, por ejemplo, cuando analizamos nuestras propias partidas. Es un tipo
de aprendizaje por descubrimiento, en el que somos capaces de descubrir los conceptos y
sus relaciones y los reordenamos para adaptarlos a nuestros esquemas cognitivos, de
pensamiento. Es extremadamente útil para corregir hábitos adquiridos y para tomar
conciencia de nuestros déficits. Para algunos autores como Dvoretsky o Yusupov, ésta es la
clave para mejorar en ajedrez. Es el área donde más puede ayudarnos un buen preparador.
C. Aprendizaje activo:
El más tedioso de los tres pero muy productivo a medio plazo. En este caso, la persona que
quiere mejorar tiene que ejercitarse. Igual que nos ejercitamos cuando vamos a correr y
debemos esforzarnos para superar una marca, esto mismo sucede con nuestra capacidad de
cálculo. Podemos ver vídeos que nos enseñen como realizar una mejor pisada, como
respirar y llevar el ritmo de una carrera, y podemos convertirnos en auténticos teóricos del
atletismo. Pero para correr más y mejor es necesario correr, esforzarse y ejercitarse. De este
modo no adquirimos un mayor conocimiento del juego, pero sí que incorporamos
importantes competencias que nos permiten jugar mejor, como por ejemplo: agilidad
mental, seguridad en uno mismo, menor miedo al riesgo, creatividad, mejor manejo de los
apuros de tiempo.