Vous êtes sur la page 1sur 13

DESVÍOS

Santiago de Salterain

Aclaración

Creíamos haber descubierto el concepto de “Desvió”. Pero esto ya se encuentra en las concepciones
del filósofo Salteño Hernán Ulm que define al arte como “practica de pensamiento que interrumpe
los flujos cotidianos de la sensibilidad”. Entre los sinónimos que plantea a “interrupción” está el de
desvío. Tomaremos todo lo que sigue a partir de ese concepto sin dejar de aclarar que fue
primeramente acuñado por Hernán Ulm.

Desviar

¿Hay una sola forma de resistir? Evidentemente no. Ya no se trata solo de revolución. Se trata de
resistencias y las resistencias son múltiples. Como bien diría Vilem Flusser, nos hemos convertido en
funcionarios de los aparatos (aparato técnico, aparato Estatal, etc…) La tarea está en convertirse en
programadores. Para esto hay que desviar los flujos en la forma en la que estos son codificados.
Desviar flujos, programar los propios flujos. Deleuze diría que una sociedad se caracteriza por la
forma en la que son codificados y axiomatizados los flujos. Hume diría que somos un flujo de
percepciones. Resistir se tratará de esto. Pero desviar los flujos es algo que puede hacerse de
múltiples maneras. Los hacktivistas desvían los flujos de información, los artistas desvían los flujos
de la percepción. El cine experimental es un ejemplo de esto último. Resistir es desviar, y las
maneras de desviar son múltiples. A su vez pueden ser moleculares, íntimas. En la época en la que
vivimos no se trata de una sola revolución, eso ya no parece posible. Se trata de resistir de las más
diversas maneras. ¿Resistir a qué? Al programa de los aparatos, que hace de nosotros meros
funcionarios. A la opresión, que hace de nosotros meros esclavos. Pero existen múltiples
desviaciones, múltiples maneras de programar. Sólo hay que encontrar la que mejor nos quede, la
que aumente nuestra potencia de vida (como diría –o podría haber dicho- Spinoza)

¿Por qué hacer algo y no más bien nada?

Una mañana torpe se desliza en el aire liviano del alba. No hay ganas de despertarse. No hay ganas
de levantarse. La pregunta metafísica por excelencia es (más o menos) ¿Cómo puede haber algo
cuando pudo no haber nada? La pregunta práctica es la siguiente: ¿Para qué hacer algo cuándo
puede no cambiar nada? Por más esfuerzo que haga contra la injusticia, los llantos y los lamentos,
parece que nada cambiará. Tal vez la cuestión está en su enfoque mundial. Cambiar el mundo no es
cosa de todos los días. Las desviaciones, las resistencias, las deformaciones del aparato social, se
pueden hacer día a día. Íntimamente, secretamente. Esto no cambiará el mundo obviamente, pero
cambiará mundos. El operador terapéutico que asiste a adictos. El docente que comparte
conocimiento. Los flujos de resistencia pueden ser más leves, livianos, pero no menos eficientes.
Cambiar el mundo es cosa de súper héroes. El existente humano puede cambiar realidades, aunque

estas no sean más que aisladas y anónimas. Una pequeña brisa, un suspiro, una mano. Tan solo una
mano.

Solo eso nos interesa. ¿Qué nos duele? El cuchillo, la manzana envenenada, la traición.

Quizás Epicuro tenía razón y no existe otro tipo de ética. Solo falló al buscar la ataraxia. Como diría
Nietzsche en su crítica a los estoicos, eliminar el dolor por completo elimina también lo mejor de la
vida. Amar es sufrir en parte y nada malo parece haber en eso. El mordisco en los labios, la angustia
del insomnio, la verdad de una vida sin sentido. Todo eso duele. ¿Y qué?

Entonces viene la droga. Porque no hemos realizado una pedagogía de los dolores. Todo dolor se
nos presenta malo, sea el que sea. Pero la pluma del artista sabe que existen otros dolores, las
manos del músico que tiemblan también lo saben, y lo saben el llanto de dos novios torpes que
apenas saben lo que hacen. Hace falta eso. Una pedagogía de los dolores.

Para empezar se pueden dividir los dolores en creativos y tristes. Los creativos, aunque duelan,
potencian nuestra capacidad de vida (el amor de una madre consternada por su cría), pero los
dolores tristes no potencian la vida (¿Acaso es la vida lo único que defendemos acá?) Los dolores
tristes son panza vacía, cicatrices prematuras, dientes caídos en batalla.

No se trata de la sonrisa eterna, del rocío cayendo, de las manos agitadas. Se trata de afirmar la
vida. Con todo lo que tiene de bueno y de malo. Y hacer de lo malo dolores creativos, es decir, ser
artistas.

Una golondrina no hace verano, diría Aristóteles. Pero no necesitamos al verano. Necesitamos a la
golondrina, su vuelo, su canto, su música.

Amateur

El amante cortará las flores del jardín y las entregará cual preciado tesoro. El amante besará con
torpeza pero lo intentará de nuevo hasta sentir el dulce más dulce que la miel. El amante hará de su
habitación un jardín. El amante es un amateur. ¿Qué es un amateur? El término ha sido asociado a
la torpeza, a la inexperiencia y últimamente a un género del porno. Pero cineastas experimentales
como Stan Brakhage y Maya Deren han redefinido el término. Un amateur se contrapone a un
profesional. Un profesional, en el sentido que lo utiliza el cineasta, es aquel que mide su vida por la
cantidad de sus éxitos, cuantitativamente y se mueve por deber (lo que el aparato le ha enseñado).
En cambio un amateur –del latín “amante”- es aquel que vive su vida por pasión, que experimenta
y mide sus potencias cualitativamente. El profesional (lo que Deleuze llamaría una “mayoría”) es el
representante de todo aquello que se quiere imponer, que pretende fijar (el macho, el blanco, el
urbano, etc…) mientras que un amateur es puro devenir (lo que Deleuze llamaría una minoría). Otro
cineasta, Jean Epstein, hablaría del “principio de variancia”, principio ontológico del cual da cuenta
el cine al hacer aparecer el movimiento en el arte. Pero el “principio de variancia” (todo está en
constante flujo y movimiento, Heráclito básico) es también un principio ético. Es el principio del
amateur. Ser un amateur es ser un experimentador, una minoría, una resistencia a lo que pretender
fijar, un puro devenir, un amante. La mudanza del gorrión y la lógica del nómade son su sentido.

Pequeña filosofía de las adicciones

Nos drogamos porque queremos desplegar nuestra fuerza. Durar más. Ver hasta dónde puede el
cuerpo. Pero en un momento el cuerpo se gasta y no puede más. Las alas de la mariposa se rasgan.
El vuelo es cada vez más torpe. La droga se ha convertido en tóxico. Pero las alas ajadas se han
acostumbrado al toxico. Entonces llega la picazón más fuerte de todas nuestras vidas. Y con eso una
prohibición: Si quieres curarte está prohibido rascarse. La adicción es la lógica de la redundancia.
Ante lo diferente se espanta. Y solo lo diferente nos sacará. No está de más pedir una mano. Una
mano fuerte y a la vez tierna que no resquebraje las adoloridas alas de la mariposa. La vida siempre
quiere desarrollar su fuerza, pero ya no debe elegir el tóxico, por más apetitoso que sea. Debe elegir
la brisa, el néctar, el vuelo de otras mariposas. Lo que potencia su capacidad de actuar.

La pregunta está en ¿Cómo buscamos desplegar nuestra fuerza sin recurrir al tóxico?

Los escépticos tienen razón que no hay razones para conocer. Pero si hay razones para creer.

Creer es la guía con la que creamos el mundo (creemos en lo que nos afecta)

Pequeña antropología filosófica.

Una semilla cae a la tierra. La tierra la recibe, hambrienta. La tierra la humedece, la nutre, la cobija.
Entonces llega el momento y brota; y del brote el árbol. Hasta aquí llegaría su proceso si no fuera
por un existente, que sabe deformar. Entonces lo deforma. El árbol ahora es mesa, tabla, es aserrín
que vuela en el aire. Es la base sobre la que está pintada la Gioconda. ¿Por qué sucede esto? Porque
el ser humano es aquel capaz de deformar. No niega el mundo (como dirían pensadores tan
distantes como Hegel o Flusser), lo que hace es deformarlo -la negación es solo una palabra, el acto
de deformar es una acción concreta-. El cavernícola deformó la piedra, la hizo flecha. El ser humano
deforma, no es el único existente que deforma, pero lo hace. ¿Y cómo lo hace? Uniendo reinos.
Simondon, pensador francés, hizo (o al menos esto entendí yo, porque me cuesta trabajo entender
a Simondon) una comparación entre la alquimia y la técnica. Ambas se encargan de unir reinos. La
alquimia creía en la transformación espiritual unida a la transformación material, lo técnico une los
reinos (mineral, vegetal, etc...) al producir los objetos técnicos. Eso es lo que hace el ser humano.
Deforma el mundo manipulando reinos. La Gioconda es una mezcla del árbol hecho tabla y los
vegetales hechos pintura. El resto de animales también deforman el mundo, pero no pueden dejar
de hacerlo y esto es una forma de orden. El hornero siempre fabricará su nido. El humano puede
elegir la intemperie aún en el frío más profundo y en esto ha deformado el orden del mundo.

Pero el existente humano deforma también en otra manera. Inventó la ética y deformo de nuevo al
mundo, que solo poseía leyes físicas. Ahora las relaciones humanas debían tener otra forma. La
forma original no lo satisfacía, le afectaba (porque de eso se trata, ¿qué nos afecta?) Pero la ética
nunca pudo dirigir el mundo. El invento que solo buscaba menos dolor para la especie (porque de
eso se trata, ¿qué nos duele?) perdió ante el hambre, ante los ojos humedecidos por la injusticia,
ante los gritos de dolor de una muchedumbre molesta, ante los estallidos de los disparos. El ser
humano deformó el mundo, pero no solo para inventar la técnica o el arte, sino también porque
sabe de codicia, de incoherencia. La pregunta entonces es política. ¿Cómo deformaremos el mundo?
(Por deformar entiéndase “dar una nueva forma”) ¿Lo deformaremos a nuestra imagen y
semejanza? ¿Lo deformaremos mediante una resistencia? ¿Lo deformaremos con ese invento
fracasado que es la ética? Esa ética de lo único que sabe es que hay dolores creativos y dolores
tristes. Los dolores creativos inspiran al poeta, al vuelo de nuestras esperanzas, corrigen nuestro
andar. Pero los dolores tristes no sirven para nada. Solo quitan las ganas de vivir (el principio
tautológico del valor de la vida por la misma vida) El humano ha deformado el mundo con dolores
tristes. ¿Qué hacer entonces para dar una nueva forma? ¿Una forma con dolores creativos? Se trata
de cambiar la percepción. Para Deleuze ser de izquierda es una cuestión de percepción. Primero se
percibe lo más lejano. Al último uno mismo. El ser humano también tiene la capacidad de deformar
ese orden del mundo. El león mirará desde sus ojos hambrientos a la cebra. En cambio el
desfalleciente puede elegir compartir su comida. ¿Es esto posible? Sólo de la misma manera en la
que se hace objetos técnicos y arte: uniendo reinos. Uniendo el reino de la política con la ética, de
las lágrimas con las risas, de los vientos con las mareas.

Fusión

Una vida que vale la pena es aquella que sabe fundir. Los elementos están ahí dispersos, sin más fin
que ser ellos mismos. La tecnología nació (no de la ciencia) sino de la capacidad de fundir. Una piedra
contra otra para producir fuego. La lana de una oveja con la tintura para producir abrigo. Los más
difíciles de fundir son los seres humanos. Ellos están sin más para ellos mismos. Solo recurren a
otros por necesidad, no para fundir. Fundir mentes, fundir, cuerpo, fundir besos y abrazos. Será que
no podemos encontrar aquello que nos compone (como diría Spinoza). ¿Será que nuestro inmortal
ego solo nos empuja a producir algo por nosotros mismos? Lo grupal, el modo de fundir por
excelencia (el aula por ejemplo) se vuelve un espacio de mera práctica, simple virtualidad para la
realidad. La resistencia está en cómo se desvían los flujos y estos se desvían uniéndose con otros,
son las dendritas de las neuronas. No está de más que algún día podamos fundir lo estético con lo
político, lo político con lo ético, lo ético con lo antropológico. La humanidad se ha dedicado a separar
y organizar, cuándo de lo que se trataba era de fundir.

Amar es crear una excepción

10
Cuerpos Informatizados

Entre otras muchas cosas Deleuze rescata dos concepciones de Spinoza. Una tiene que ver
la capacidad de agrupar a los vivientes no de manera formal, sino por sus potencias. La otra
es la pregunta ¿Qué puede un cuerpo?
Estos serán nuestros supuestos para pensar la informática. Algunos proponen a estas
tecnologías como poco humanas o deshumanizantes (suponiendo que haya algo como “lo
humano”). Pero si definimos la humano por sus potencias, por lo que su cuerpo puede la
cosa cambia. Lo humano no se deshumaniza con la informática, se re-define, ya que puede
otras cosas.
La informática ha posibilitado que un cuerpo esté “presente” a pesar de las distancias.
Gracias a Internet y los dispositivos celulares un beso que antes nunca se podría haber dado
ahora puede transformarse en una imagen o un texto y aunque sea “rimar” con el calor de
los besos del amante. El tiempo informático le permite lograr al cuerpo humano cosas que
el tiempo terrenal no le permitía. La sonrisa del amor de tu vida en Skype, los parlantes
susurrando te amo, han hecho posible que la distancia y el erotismo se amiguen.
En efecto, gracias a la computadora en la que escribo, gracias al celular con el que me
comunico, el cuerpo puede otras cosas. Se extiende y en ese extenderse cambia de forma.
Extensión y metamorfosis: Las lógicas del cuerpo que se zambulle en un aparto informático.
Pero ¿Qué es específicamente lo que puede un cuerpo con la informática? Lo que pueden
los cuerpos es traducirse en información. Entenderemos por información todo aquello que
pueda ser absorbido por los medios informáticos, todo lo que pueda ser traducido en 0 y 1.
Por el momento (solo por el momento) se trata principalmente de textos, sonidos e
imágenes.
Constantemente en el gesto de escribir en nuestro celular, nuestro cuerpo deviene texto
informático. ¿Cuántas veces hemos escrito “jajajajaja” en wpp sin hacer una sola mueca de
sonrisa en el rostro? Nuestros gestos faciales se traducen en textos informáticos, es decir,
información. Cuantas veces ante la expresión de alegría elegimos un emoticón. Los
retorcijones expresivos de nuestros rostros son donados a una entidad informática. El audio
que grabamos por wpp parece mantener aún un el aura de la garganta humana que emitió
esas palabras. Pero no olvidemos que lo que escuchamos es su voz procesada como
información. Esto no aleja los cuerpos, como algunos sostendrían. Solo propone que los
cuerpos deben devenir otros para encontrarse. Dos cuerpos físicos alejados deben devenir
algo que no son, cuerpos informáticos, para poder encontrarse.
La comunicación informática es la lógica de la transformación y el encuentro. Un nuevo tipo
de encuentro.
No olvidamos el calor de un beso, la humedad de un pliegue femenino, el sabor del café.
Eso sigue estando ahí porque se trata de la comunicación de dos cuerpos diferentes. Los
cuerpos físicos elegirán el contacto físico y los cuerpos informáticos entrarán en su propio
flujo de información. Cargamos con dos cuerpos diferentes pertenecientes a diferentes
esferas. Si realmente algo puede preocuparnos, es cuándo una esfera se confunde con la
otra o cuando una esfera se impone sobre otra.
Pero este problema no está en informática, está en el sujeto que no sabe manejarse
artísticamente entre las dos esperas.
Otra pregunta a desarrollar sería ¿Cómo aparecen estos cuerpos en el espacio social?
En los pueblos primitivos la imagen ocupaba el lugar por excelencia para comunicarse con
el mundo. En la edad media será el texto. Creemos que en la actualidad se trata de la
interacción imagen-texto.
Nuestro perfil de Facebook aparece con una foto y un texto descriptivo abajo. De forma
parecida en Instagran, Twitter y demás. Nuestra subjetividad estética aparece en la relación
imagen-texto. No es poco común encontrarse en las redes con las fotos de modelos
semidesnudas con una frase pseudo-metafísica en su margen inferior.
Una de las formas estéticas de hacernos aparecer como sujetos en la era informatiza será
la interacción de imagen-texto. Evidente es esto en wpp, donde a cada foto de perfil
prácticamente se le obliga a ser subrayada por un texto (el “estado”). La pregunta política
aquí (siempre hay una pregunta política) ¿Qué tipos de textos y que tipos de imágenes
pondremos en interacción para hacernos aparecer?
El diseño gráfico entiende completamente este modo de aparecer. Ellos trabajan con
bloques de imagen-texto.
Pero el arte, siempre expresión de la forma de aparecer de las cosas, nunca se queda atrás.
El video arte se encuentra en una etapa en la que explora las posibilidades de filmar en más
alta calidad con videastas como Bill Biola o Doug Aitken. Sin embargo el carácter
fragmentado de nuestra actualidad desprovista de grandes relatos, posibilita una nueva
estética. Una estética del low-fi (baja calidad) y, de hecho, una interacción de la imagen y
texto como forma de aparecer de los sujetos. Por supuesto, dicha interacción-imagen texto
no se presentará, para decirlo en términos de Flusser, de manera redundante (es decir, el
texto que repite lo que se ve en la imagen) si no de manera “informativa”, planteando una
nueva posibilidad (Siempre hablando en términos de Flusser). Ese carácter informativo
puede encontrarse en la diferencia entre ambos, en la distancia entre imagen y texto y de
allí nacer su afecto o su percepto (Por decirlo con Deleuze) Porque el pensamiento está en
la diferencia, en la distancia, en el “entre”. Ejemplo local de la interacción artística entre
imagen y texto son los proyectos de Hernán Ulm y Santiago Álvarez: “Interrupciones de lo
visible”. A su vez en ese mismo sentido se han hecho ciertas incursiones por el que escribe.
Lo importante aquí no es que los cuerpos se deshumanicen con la informática, los cuerpos
se extienden y buscan nuevas maneras de aparecer. Lo tomaremos como bueno o malo
(volviendo a Spinoza) según estos cuerpos aumenten o disminuyan la potencia de actuar.

11

Desvíos estéticos de la información

El Dr Ulm ha propuesto la noción de arte como “práctica de pensamiento que interrumpe los flujos
cotidianos de la sensibilidad” Entre uno de los sinónimos que presenta el filósofo salteño al concepto
de interrupción encontramos el de “desvío”, que es el que más nos interesará. Habíamos creído
descubrir dicho concepto para desarrollar nuestras ideas, pero nobleza obliga, dejamos en claro que
dicho concepto estaba ya presente en las consideraciones de Ulm.

Este será nuestro primer supuesto: Es posible desviar flujos. Desviar flujos constituye ya una
resistencia debido al modo impuesto en que son codificados los flujos. Los artistas (interrumpen)
desvían los flujos de la sensibilidad cotidiana, así como –creemos- los hacktivistas desvían flujos de
la información. Ahora bien, los artistas y hacktivistas no están tan separados. Así como el hacker
desvía flujos de información, propondremos muy brevemente que ciertos artistas desvían también,
no solo estrictamente los flujos de la sensibilidad, sino también los de la información. O en todo
caso podría hablarse del desvío estético de la información por parte de algunos artistas.

Esto nos lleva a nuestro segundo supuesto: la sociedad actual neoliberal se configura como una
sociedad de la información. Este tipo de sociedad, para Castells nos ha llevado a un nuevo paradigma
técnico, el “informacioalismo” en donde la información es su materia prima. A nuestro entender
ciertas concepciones artísticas se presentarán como expresión de dicha máquina social.

Entendemos a la información como todo aquello que puede ser absorbido y traducido por los
medios informáticas. Internet se presenta como el mayor campo de flujos de información en nuestra
sociedad. Ahora bien estos flujos son codificados de manera específica. Fluyen de un lado específico
a otro por un canal específico y tienen un “sentido”.

Lo que harán ciertos artistas será desviar dichos flujos de información hasta darles un sentido
estético.

El primer ejemplo a mencionar es el de la Escritura-No creativa propuesta por Kenneth Goldsmith.


El profesor propone:

“Confrontados con una cantidad sin precedente de textos disponibles, el problema es que ya no es
necesario escribir más; en cambio tenemos que aprender a manejar la vasta cantidad ya existente.
Cómo atravieso el matorral de información, como lo distribuyo, como lo analizo, como lo organizo y
como lo distribuyo, es lo que distingue mi escritura de la tuya” (Goldsmith; 2015: 21)

Marjorie Perloff propone que a causa de los cambios generados por la tecnología y por Internet,
nuestro concepto de genio –la figura romática aislada- se ha vuelto obsoleto. Una noción
contemporánea de genio tendría que enfocarse en nuestro manejo de la información y nuestra
capacidad de diseminarla (Goldsmith; 2015: 22)

Según esto, para Goldsmith se plantea así que el escritor hoy, más que un genio torturado, se
asemeja a un programador que conceptualiza, construye, ejecuta y mantiene de modo brillante una
máquina de escritura. Durante los últimos años ha habido una explosión de escritores que emplean
estrategias de copiado y apropiación, alentados por la idea de imitar el funcionamiento de la
computadora (Goldsmith; 2015:26).

El escritor no-creativo, se presentará como un organizador de los textos o en nuestros términos,


alguien que desvía información para darle un fin estético: “Si se trata simplemente de cortar y pegar
la totalidad de internet en un documento Word, entonces lo importante es lo que tú, autor, elijas”(
Goldsmith; 2015: 35)

Un ejemplo de escritura no-creativa es el caso del escritor no-creativo Ara Shirinyan que recopiló
comentarios turísticos en la web acerca de ciudades y los reestructuró en forma de poesía. Veamos
el caso de “Armenia”

Armenia es increíble

¡Famoso por su cristianismo!

Armenia es increíble, y Yerevan es una ciudad

Donde la gente vive sus vidas al máximo

Te amo Yerevan

Amo tus calles, tus aceras


Armenia es increíble, todos

Deberían regresar al menos una vez

La nueva información sobre armenia es increíble

-mucha información muy buena-

¡Voy a tener que recordar nunca dar dos flores a nadie!

Los flujos de la información turística han sido desviados estéticamente.

Ahora bien, Goldsmith, nos lleva al campo del video arte (que es nuestro segundo ejemplo)

Haciendo un ejercicio de escritura no creativa, transcribiremos su párrafo entero:

“Si recordamos la historia del videoarte-la última vez que la tecnología mainstream colisionó con las
prácticas artísticas- encontramos varios precedentes de este tipo de gestos. Una pieza que
sobresalte es Magnet tv (1965) de Nam Jun Paik, en la que el artista colocó una inmensa herradura
magnética encima de una televisión en blanco y negro, convirtiendo el espacio previamente
reservado por las shows de Jack Benny y Ed Sullivan en orgánicas abstracciones distorsionadas. El
gesto puso en cuestión el flujo unidireccional de la información: en la tv de Paik, puedes controlar
lo que ves, gira el imán y la imagen cambiará.”

Posteriormente nació en el videoarte el found footage, apropiacionismo, o metraje encontrado.


Aquí los artistas se apropian de la información encontrada en los medios y las desvían hacia su
pliegue estético. A riesgo de ser autorreferenciales, ésta es la manera en la que se trabajó en la
instalación “Rituales de la percepción” llevada cabo en el Museo Histórico de la UNSa (2018) en
donde se trabajó con material íntegramente descargado de la web de los lugares más heterogéneos,
cuyo montaje abrió nuevas puertas de sentido que no poseían los videos individualmente. Dándose
así una práctica de pensamiento estético-informática. Otro caso es el del video “Mercado Negro”
editado por Demian Flores 1

Con esto pretendemos plantear que ciertos agenciamientos artísticos se comportan como expresión
del “informacionalismo” y encuentran su tarea en la desviación estética de la información. (Aunque
tenga pretensiones de novedad todo lo planteado recientemente ya está implícito en las
definiciones de Hernán Ulm)

1
https://www.youtube.com/watch?v=fJo_r-MlTik
12

Real y Aparente

Dividir el mundo en mundo real y mundo aparente es una manera de asumir la existencia
que en un momento post-metafísico aún no ha desaparecido. Seguimos encontrando dicha
división en la cotidianeidad a la hora de hablar de Internet o sus afines informáticos. Es mas,
aún “juzgamos” la bondad o maldad de Internet en base a su supuesta irrealidad. Hablando
rápidamente, el mundo de Internet no es real y he ahí su falta. “No nos comunicamos
realmente con el otro por Internet”. No es necesario una cita para ilustrar esta concepción,
ya que se trata de un lugar común. De lo que se tratará aquí es de plantear la inutilidad para
una ética y estética informática de asumir el problema en términos de real y aparente.
Relacionaremos esto también con un acercamiento al papel que puede jugar el cuerpo en
relación a la informática.

La crítica a la división mundo real/mundo aparente ya fue desarrollada de manera conocida


por Nietzsche. Lo encontramos sintetizado en “La historia de un error”, donde desde Platón
hasta Kant se encuentra dicha división. Cómo bien lo explica Deleuze en su lectura de
Nietzsche, esto ha sido en detrimento de la vida, que se ha visto “juzgada” por valores
externos a ella, llevando a la vida a grados cercanos a cero. Esto es el nihilismo. Valor de
nada. Manera reactiva de asumir la vida que solo la soporta cuándo se le quita todo lo que
hay de vida en ella. Platón desdeñando el cuerpo. Se trata a fin de cuentas de una “moral”.
Así lo explica Germán Cano en su introducción a Nietzsche:

“Moral, en una palabra, es toda problematización que, insatisfecha con la ambivalencia


esencial de la vida, pretende infructuosamente escapar de ella al abrigo de un mundo ideal.
Por medio de este desdoblamiento ficticio entre lo real y lo ideal, la imperfección de la
existencia resulta sublimada hacia otro nivel de ser, con una grave consecuencia: la culpa de
la vida” (XLLII)

La culpa, factor principal del nihilismo. Pero no es la crítica a la metafísica el principal objeto
de este escrito. Se trata de preguntarnos lo siguiente: ¿No se mantiene acaso una moral a
la hora de pensar Internet en términos de real y aparente?. En efecto los valores del
nihilismo denunciado por Nietzsche se han invertido. En el paradigma anterior este mundo
sensible carecía de realidad. El cuerpo era un impedimento para acceder a una supuesta
verdad. Ahora es a la inversa y aquí el cuerpo juega un papel fundamental. Ante una
comunicación vía Skype o por redes sociales, no faltará alguien que juzgue que aquella no
es una comunicación real o completa. ¿Por qué? Porque falta la presencia física del cuerpo.
Antes la presencia del cuerpo imposibilitaba el acceso a lo real. Ahora la ausencia del cuerpo
imposibilita el acceso a lo real. He ahí la culpa de Internet, de la informática, de las redes
sociales. Los valores se han invertido, pero la estructura es la misma: Real y Aparente. Platón
y cierto cristianismo juzgaban al mundo sensible en base a un mundo inteligible que le da
sentido. Nosotros juzgamos la irrealidad de internet, de los cuerpos que hay en él en base a
un mundo real que le da su sentido, o denota su sin-sentido. Aristóteles le dará en su
Metafísica primacía a la vista, la Idea Platónica (el eidos) hace referencia a “lo visto”.
Sentidos como el tacto quedan dejados de lado en un mundo de irrealidad. Ahora el tacto,
el gran olvidado, es reivindicado como aquel cuya ausencia hace que la comunicación y los
cuerpos de Internet sean “menos reales”. Pero la estructura de los dos mundos se mantiene.

Si bien no se habla de un mundo trascendente para criticar a cierta forma de la informática,


¿seguir usando las categorías real-aparente para juzgar no será acaso otra forma de
nihilismo?

Vilem Flusser, filósofo checo, propone algo extremadamente sencillo pero no por eso menos
interesante, ya que logra salirse de la dicotomía aquí planteada. Para Flusser se trata de una
cuestión de densidad. La imagen de una mesa en un ordenador tiene menos “densidad”
que la mesa en la cual escribo. Pero ambas se componen de partículas. Todo se compone
de partículas y en este sentido todo es apariencia digital. Además la computación es el
resultado de lo que llama la “razón calculatoria” aquella razón que en principio busca
codificar el mundo en números para después crear mundos alternativos. Es una salida.
Mundos alternativos con diferente densidad en lugar de mundos “irreales”. Esto estaría
siendo planteado desde un punto de vista ontológico. Pero la discusión ontológica acerca
de lo real es enorme e imposible de abordar aquí. Por lo tanto nos inclinamos a la siguiente
pregunta de carácter práctico: ¿Es útil la división entre un mundo real y aparente para
pensar a Internet o la computación en general? ¿Tiene sentido, por ejemplo, “juzgar”
(preferimos “evaluar”) los crímenes llevados a cabo en la Dark Web por tratarse de un
mundo supuestamente aparente? Obvio que se trata de una perogrullada. Alguien podría
decirnos que lo que sucede en la Dark Web tiene consecuencias en la vida real y debe ser
pensado a partir de eso. Pero seguiría manteniendo la dicotomía al hablar de una supuesta
“vida real”.

De hecho esto es planteado en estos términos por Wecker y Adeney en un libro llamado
“Ética informática y de las Tecnologías de la información”. En el contexto del análisis del
tema de la censura- cuestión que no abordaremos específicamente aquí- toman el ejemplo
de una “violación” llevada a cabo en un entorno virtual. Lamentablemente no especifican
nada con respecto a dicha violación -más allá de decir que se llevó por medio del lenguaje-
pero son notorios los términos en los que exponen el problema:

“No fue una violación real porque no pasó nada físicamente, todo ocurrió a través del
lenguaje. Sin embargo a causa del contexto, se causó un sufrimiento real, esto es, real en el
sentido de afectar a gente en el mundo real y no en el mundo virtual” (Wecker y Adeney,
200:78)

Por empezar podemos decirles a estos señores que puede haber abuso a través del lenguaje
y ser este considerado un abuso o violación con todas las letras, pero ese no es el tema. Lo
que nos concierne aquí es el hecho de que los autores siguen hablando en términos de lo
real asociándolo al mundo físico (como si Internet fuera una materia metafísica espiritual
fuera del mundo sensible). Además se habla de un sufrimiento real en tanto afecta a gente
del mundo real y no en el mundo virtual. Ahora bien, ¿no afecta Internet en cierta medida
a todos sus usuarios? ¿Acaso hay algo del “mundo virtual” que solo afecte al “mundo
virtual”?. Podemos fácilmente invertir la relación entonces y decir: si el daño es real, el
mundo virtual es real. O mejor aún, pensar en términos de real y virtual es completamente
inútil para una ética informática.
La violación es real. Solo que se efectuó en un cuerpo informático.

Siguiendo a Spinoza, Internet podría presentarse simplemente como un nuevo atributo de


la sustancia al que el hombre es capaz de acceder. Ya no se trata solo del cuerpo y del
pensamiento.

De todos modos esto sería retornar a una cuestión ontológica que no necesariamente
queremos abordar. Lo importante en el caso a analizar es el daño causado. Poca utilidad
tiene hablar de dos mundos cuando de lo que se trata es de – palabra que ellos mismos
utilizan- lo que nos afecta.
Si de lo que se trata es de los afectos, que nos afecta (En un sentido que podría haber utilizado
Spinoza) de nada sirve la división real-aparente ante el daño causado. Como dijimos anteriormente
tenemos dos cuerpos: Un físico y uno informático. La violación se efectuó sobre el cuerpo
informático (no menos real que el cuerpo físico) y de ahí evaluar el problema

Apéndice
Santiago de Salterain. Salta. 2018