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1.- De un ejemplo de cómo recomendar a un padre el acompañamiento a sus hijos

Cuando ocurra una pataleta a un niño, el padre debe de entender con toda honestidad que eso
que el hijo le hace sentir no es porque el niño tenga la capacidad de hacer enojar a sus
padres. Sino es que el padre tiene la capacidad de enojarse. Y es ahí donde el padre debe de
dirigir su enojo para solucionar la situación en lugar de generar mayor dolor. Él podría enojarse
porque tiene la capacidad de enojarse pero no es por su hijo, por lo que hizo, y sino lograr hacer
una corrección para que el hijo no lo vuelva a hacer.

2.- ¿Qué causa el enojo?

Los motivos son numerosísimos, desde los más leves hasta los más intensos y amenazadores, pero
siempre existe un factor común: la frustración. Cuando la energía del deseo que se encamina
hacia su realización encuentra un obstáculo, la obstrucción que éste produce genera una
sobrecarga energética en ese deseo. Esta sobrecarga es lo que llamamos enojo. Es importante
destacar que la función original de esa sobrecarga de energía es asegurar la realización del deseo o
necesidad amenazada. Lo que ocurre es que al no saber cómo implementar adecuadamente tal
sobrecarga de energía, en lugar de contribuir a la resolución del problema a menudo aquélla se
convierte en un problema más.

3.- ¿Cuál sería la forma adecuada de expresar el enojo?

El enojo puede expresarse de manera constructiva o destructiva. Aprende a hacerlo


adecuadamente y obtén sus beneficios.

La expresión del enojo de manera constructiva.

 · Esta forma de expresión, busca establecer límites claros, defender nuestra posición,
expresar nuestro disgusto y resolver los conflictos, sin amenazar la integridad y
autoestima de las otras personas involucradas.

 · Es expresarnos dentro de un marco de total respeto, hacia nosotros mismos y hacia


los demás.

 · Cuando expresamos nuestro enojo de manera constructiva, separamos a la persona


de su conducta.

 · Si la persona hizo algo que no me gustó y me quejo de lo que hizo, no la califico, ni le


pongo etiquetas.

 · Le digo "Me molesta cuando dices…, o no me gusta cuando haces…", pero no le digo
"eres un irresponsable o un egoísta".
 · Implica expresar nuestros sentimientos y deseos y estar dispuestos a escuchar a la
otra persona, para buscar juntos una solución o la manera de evitar que se repita la
situación que nos molestó.

4.- ¿Cómo guiar a los padres en la resolución del enojo?

Empezaré afirmando que todos los niños experimentarán enojo, es decir, no tenemos que
enseñarles a enojarse. Nuestra tarea consiste en enseñarles a manejar su enojo. Debido a la
naturaleza de la relación entre padres e hijos, los padres son las personas más influyentes en el
desarrollo del patrón de manejo del enojo en un niño.

Con frecuencia los adultos no piensan conscientemente en su propio manejo del enojo hasta que
observan la respuesta de sus hijos al enojo. Muchas veces los hijos reflejan como en un espejo lo
que han aprendido de sus padres. Los hijos responden al enojo de manera muy similar a como lo
haría el padre cuya personalidad se parece más a la de ellos.

Un niño tiene únicamente dos formas básicas para expresar el enojo: verbalmente y por medio de
su conducta. Cada una de estas formas puede ser positiva o negativa.

Afortunadamente, los adultos pueden aprender a cambiar patrones destructivos y establecer


modelos nuevos y más saludables para procesar su enojo.

4.- Reflexión

A su padre le daba mucha vergüenza y corte decir es un niño .. AVERGONZADO y ENFADADO le


cortó el pelo, así sin más. No le importó lo que pensaba o sentía ese niño, simplemente actuó por
el que dirán. Ni siquiera se molestó en hablar con él. Eso me lleva a pensar en:

¿Cómo puede sentirse un niño cuando su propio padre se avergüenza de él?

¿Cuántas veces actuamos pensando en el que dirán?

¿Cuántas veces no aceptamos a los demás tal y como son?

Son preguntas que hacen a uno pensar, que por un acto podemos afectar catastróficamente a
nuestro entorno. Muchas veces influenciados por nuestra manera de pensar, nuestros prejuicios
actuamos, sin medir las consecuencias.

De esa manera inhibimos a nuestros niños a hacer cosas que según nosotros es lo mejor para ellos
y de esa manera ellos no pueden expresar libremente.

Y si algo nos molesta ya de manera conciente queremos que cambien a nuestra conveniencia y
beneficio. Y luego nos andamos quedando por el comportamiento de los demás.

A nadie se le permite ser simplemente él mismo. Antes de empezar con ayudar a los demás o
pedir algo. Debemos empezar desde nosotros mismos. Aprender a ser nosotros mismos y si existe
la posibilidad enseñárselo a los demás.