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Si no aceptamos el especismo y toda vida animal es equiparable a otra, es decir, si la vida del

animal no humano y el animal humano valen lo mismo, entonces no deberíamos sentirnos tan
perplejos o abrumados ante el holocausto nazi o algún otro acontecimiento similar de
exterminación humana. Hitler y toda la masa que le apoyaba asesinaron a seis millones de
judíos pero sólo en Estados Unidos asesinan a seis mil millones de animales al año sólo para
su consumo. Han pasado más de sesenta años de aquel trágico episodio de la historia
alemana conocido como la ​Solución Final ​- y no se debe olvidar jamás- sin embargo el
asesinato masivo que se oculta tras las paredes de los mataderos está todos los días
reposando en nuestros platos. La indignación y la pena deben valer para la negación de toda
vida por igual.