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DERECHO A LA IMAGEN Y VOZ

Nuestro sistema jurídico establece el derecho a la imagen y voz, como derechos autónomos, diferenciándolos del
derecho a la intimidad, aun cuando un mismo acto pudiera violentar simultáneamente estos tres derechos, como
sería la captación a través de un video con voz, de un acto íntimo. Hay necesidad de brindar protección a la imagen de
una persona, porque la misma puede ser captada con mucha facilidad en lugares públicos o privados, incluyendo
recintos íntimos, sin consentimiento de la persona. También puede captarse la imagen de la persona en cualquier lugar
en actitudes, gestos o posiciones indecorosas, cuya captación afecta la sensibilidad de la persona, con mayor razón si
éstas son divulgadas.

Nuestra legislación, a través del artículo 15 del Código Civil de 1984, reconoce el derecho a la imagen y a la voz,
requiriéndose el consentimiento de la persona para el aprovechamiento de la imagen y voz, estableciéndose, así
mismo, que no se requiere de consentimiento para la divulgación, cuando se trata de la imagen de un personaje público
captada en una actuación pública, salvo que esta utilización atente contra el honor, el decoro o la reputación de la
persona.

Haremos mención a dos casos resueltos, uno por el Tribunal Supremo norteamericano y el otro por la Corte Suprema
del Perú. El precedente norteamericano es el caso Daily Times Democrat v. Graham. Una señorita paseaba por un
parque público, cuando un fuerte ventarrón levantó su vestido, en el preciso instante en que un fotógrafo de un diario
de la localidad pasaba y observó la escena y, de inmediato, tomó una fotografía de la señorita con el vestido levantado.
Al dia siguiente, dando cuenta del inusitado ventarrón, el diario colocó en primera plana la indicada foto. La afectada
señorita, interpuso una demanda de daños y per-juicios contra el diario y, finalmente, la Corte Suprema amparó
su demanda, con el argumento central de que “aún en lugares públicos hay ciertas cosas que aunque estén a la
vista siguen siendo privadas”. Es importante señalar que, para el derecho norteamericano, el right to privacy,
comprende —entre otros aspectos- el derecho a que no se utilice la imagen de las personas sin su consentimiento,
máxime cuando se les coloca en situaciones embarazosas.

En nuestro medio, como hemos señalado líneas arriba, el derecho a la imagen es autónomo. El caso peruano trata
sobre la demanda interpuesta por la conocida artista de televisión, doña Gisella Amparo Valcárcel Barreto, quien
reclamó indemnización por haberse utilizado su imagen en una propaganda comercial, sin su autorización. La Corte
Suprema amparó la demanda y fijó una indemnización a favor de la demandante, con los siguiente fundamentos: “
Que, por su naturaleza, los atributos de la personalidad son inalienables, figurando entre ellos, el derecho sobre la
propia imagen, en virtud del cual se tutela la intimidad y el decoro; que, consecuentemente, es derecho indiscutible
de la persona el de decidir la oportunidad y condiciones de representación de su forma corporal, así como el de
prohibir su desnaturalización; que este derecho, tendiente a la protección de la imagen, se traduce en dos valores: uno
moral y otro patrimonial; por el primero, nadie tiene por qué invadir la esfera de la privacidad , exhibiendo a los demás,
sin consentimiento del titular del derecho, a la efigie o imagen y, por el segundo, sólo aquél le corresponde
determinar las exigencias que previamente deben satisfacerse para autorizar su difusión, coligiéndose —
asimismo— que tampoco está permitido procurarse un provecho económico a expensas de la imagen de una persona
sin su consentimiento y, cuando así hubiere ocurrido, la obligación de asumir el resarcimiento del daño arrogado
es su consencuencia (...)”.La jurisprudencia peruana transcrita, resulta meritoria, ante una tendencia generalizada
de no proteger los derechos extrapatrimoniales con la severidad requerida. Sin embargo, es notoria la confusión de
derechos, especialmente con el derecho a la intimidad. Como hemos señalado anteriormente, si bien un solo acto
puede comprender la violación de varios derechos, Derecho al honor, buena reputación, intimidad personal...ello
no significa que se trata de derechos autónomos, con sus propios contenidos. Hacemos una especial referencia
al uso de la imagen de determinadas vedettes del medio peruano, vía internet, con el agravante de colocarlas
en situaciones o posiciones sugerentes, algunas de ellas totalmente desnudas, en que aparentemente se utiliza la
imagen de la cara de la artista, pero se le colocan cuerpos que no les corresponde, sin su autorización, ni
consentimiento de ellas. Aquí, es evidente que existe un agravio al derecho a la imagen y, en algunos casos a la
intimidad de las indicadas figuras de la farándula limeña.

OTROS:

La regulación de los derechos personalísimos es el eco, en el Derecho Civil, del gran desarrollo que en el Derecho
Constitucional y el Derecho Internacional Público han tenido a partir de la segunda mitad del siglo XX los llamados
“derechos humanos”. Se trata en ambos casos, de una exigencia del reconocimiento de la dignidad connatural e innata
de toda persona humana, que es el fundamento de tales derechos.
Otro:

Los derechos de la personalidad tienen todavía escaso desenvolvimiento en las leqislaciones. No falta. Desde luego,
la protección al ser individual, pero es ejercida fundamentalmente por los medios que proporcionan el Derecho Penal
y el Administrativo. Por eso, Louis Josserand, en su ponderada obra "Derecho Civil", dice: "Los derechos de la
personalidad son tan numerosos como sagrados... que necesitan de amplios desenvolvimientos... por ejemplo el
derecho de oponerse a la reproducción o la exposición de su retrato o de su fotografía"

La imagen, siendo el signo característico de nuestra individualidad, no ha merecido todavía una acertada protección
jurídica. Esto se debe a que el problema sólo aparece después del primer tercio del siglo pasado con la fácil captación
y reproducción de las imágenes por medio de la fotografía instantánea.

En la actualidad, el perfeccionamiento de los medios fotográficos, por un lado, y el desmesurado desarrollo de la


publicidad. de la información y el sensacionalismo, por otro, tienen a la imagen abandonada a la arbitraria, y a veces
malsana, curiosidad pública.

Se hace, pues, de impostergable necesidad rodear a la imagen de todas las garantías suficientes. La realidad, como
dice el doctor Ernesto Perla Veloachaga, ha avanzado más rápidamente que la previsión del legislador y hay un derecho
que busca su consagración por la legislación positiva.

OTRO :

Planiol y· Ripert han definido la persona en los siguientes términos:

"Se llaman personas en el lenguaje jurídico, los seres capaces de tener derechos y obligaciones" {1). La persona es
capaz de tener derechos porque posee una serie de bienes que deben ser debidamente resguardados por la ley.

Estos bienes de la persona pueden ser de diversa naturaleza. Hay bienes personales como la vida, el nombre, el honor
etc.; bienes patrimoniales, que se desenvuelven en la esfera de carácter económico que rodea a la persona; y bienes
familiares y sociales, que representan el poder de la persona dentro de las organizaciones en que el sujeto se
desenvuelve.- Estos bienes dan nombre a los derechos que los protegen, así tenemos Derechos de la Persona,
Derechos reales, Derechos de Familia, etc.

Ahora bien, la protección de la primera y más fundamental de estas categorías de bienes de la persona individual (vida,
nombre, honor) se traduce en los llamados derechos de la personalidad. Se llaman derechos de la personalidad porque
garantizan el goce de nosotros mismos y de lo que con nosotros hállase indisolublemente ligado.

OTRO IMAGEN:

Ante todo, se debe entender jurídicamente por imagen, la representación sensible de la persona humana. Imagen
viene del latín imago, imaginis, que significa figura, representación, apariencia de una cosa.

Llámase derecho a la imagen el que una persona tiene a su propia manifestación exterior. Más concretamente, el
derecho sobre la imagen consiste: "en la facultad de la persona de gozar, usar y disponer de las representaciones
sensibles de su propia imagen con exclusión de los demás" (1).

El Profesor Messineo, dice: "El derecho a la propia imagen (retrato) (aún en reproducción cinematográfica) pertenece
a la persona en el sentido de que ella sola puede exponerla, publicarla o ponerla en el comercio; pueden hacerlo
también los terceros, s!empre que cuenten con el asentimiento expreso o tácito), de ella o, después de su muerte. con
el asentimiento del cónyuge, del descendiente o del progenitor, salvo siempre el derecho de revocación de tal
asentimiento".

DERECHO A LA VOZ