Vous êtes sur la page 1sur 4

“Cuentos desde Gotiasan” – Vol.

II
Todos los Derechos Reservados
Oiga la narración del cuento en: http://www.cuentosdesdegotiasan.blogspot.com

“Diana, la Cazadora”
Iris Herrera de Milano
Santiago, 19 de Julio, 2010

Tanto va el cántaro al agua, que al fin se rompe.


Persiste y vencerás. El que persevera, triunfa.
Son distintas caras de una sola realidad.
Sin embargo, generalmente, cuando estamos ante una situación que amerite mencionar
estos dichos, preferiríamos estar en la piel de otro....

Diana era una estudiante de Enfermería. Novia de Melvin, un estudiante de ingeniería.


Terminaron sus estudios, Se casaron. Cada quien trabajaba en su área. Acumularon 3
hijos, varones, y ella tuvo que dejar de trabajar para atender a la prole.
Se dió cuenta, algo tardíamente, de que tanto ella como Melvin, estaban enamorados de
Melvin.
Él se dedicó a su carrera y cosechó muchos triunfos y renombre. Montó su propia empresa
y el éxito financiero le sonrió largamente.

Ella, de brillante enfermera instrumentista con gran futuro profesional, pasó a cambiar
pañales y criar hijos.
Su formación familiar le impelía a constituirse y mantenerse como una abnegada esposa y
madre.
Saboreaba el machismo en casa. Las risitas de Melvin y sus amigos acerca de lo innecesario
que eran los estudios para las mujeres, los comentarios de que eran más inútiles que un
vestido de novia después de terminada la boda; todo ello estimulaba la misma actitud en
los hijos.

Ella pacientemente escuchaba. Después le ofrecían disculpas.. .. Sólo estaban


bromeando...
Esto se repetía cada vez que Melvin se reunía en casa con los amigos, a preparar parrillas y
tomarse unos tragos.

Un día, después de una parrillada, él se sintió mal. Apenas tenía 35 años. Ella, desoyendo
las protestas de Melvin, le midió la presión arterial con un tensiómetro digital casero. La
lectura era muy alta. Le sugirió ir al médico.
El, una vez más, descalifica la recomendación de la esposa. Le dice que él toma cápsulas de
Omega 3 y que eso es suficiente, que hoy simplemente cometió un exceso.
Ella, en broma también pero prudentemente, le dice que ya que tienen 3 hijos y que él es el
soporte económico del hogar, por lo que sería bueno que tomara un Seguro de Vida... por si
acaso, para que la familia no quede desamparada. Él la tilda de ridícula y le pide cambiar
de tema.

1
“Cuentos desde Gotiasan” – Vol. II
Todos los Derechos Reservados
Oiga la narración del cuento en: http://www.cuentosdesdegotiasan.blogspot.com

Melvin, a pesar de sus palabras hacia Diana, hace el papeleo y la Póliza ingresa a las
cuentas por pagar mensuales.

Pasan los años, los muchachos se gradúan. Se van del hogar.


Diana ya es toda una clásica ama de casa, y manda en ella con la sarcástica aquiescencia de
su esposo.
Melvin es un hombre maduro, un tanto obeso, que no le presta mayor atención a Diana,
aunque no le es infiel.
Ella se mantiene en buena forma, se ha resignado a su rol de esposa y madre de tres hijos
ya adultos, que tampoco le prestan atención.

Un día él la invita para irse juntos en viaje de descanso. Ella le pide que la deje pensar
hasta el día siguiente. Entra a Internet, navega, investiga, analiza, planifica, y decide.

Tal como le había prometido, al día siguiente, Diana accede a irse de viaje. Su única
petición es ir a algún lugar bien exótico: Singapur, por ejemplo.

Él, como es lo usual, le pide a ella que se ocupe de los trámites del viaje: verificar los
pasaportes y tarjetas de crédito, comprar los boletos, preparar el equipaje, etc.
Melvin se molesta un poco porque Diana ha comprado asientos en clase turista pero ella le
explica que es mejor dejar más dinero para los gastos en Singapur que estar pagando
pasajes más caros. Él reconoce una vez más las dotes de buena administradora de su
esposa.

Salen de Maiquetía. Disfrutan del viaje, aunque el vuelo -aun haciendo escala en Frankfurt
para pernoctar- resulta muy largo y agotador.

Visitan Singapur y sitios cercanos durante casi un mes, hasta que llegó el día de volver al
hogar.

En el viaje de regreso, Diana insiste para que Melvin se siente junto a la ventanilla, así no
tendrá que molestarlo cada vez que ella necesite ir al baño. Él le dice que parece una
chicharra, porque orina con mucha frecuencia. Ella ríe de la ocurrencia de su esposo, tan
bromista como siempre.

Melvin lee los periódicos durante un rato, ve una película, come y empieza a cabecear.
Diana, solícita, lo mira, le cede su almohada y lo ayuda a acomodarse mejor en el asiento,
para que descanse. Él se queda dormido durante casi todo el vuelo.
Ella, ve la película, lee revistas y visita varias veces el baño.
Al llegar al aeropuerto de Frankfurt, pernoctan de nuevo en el mismo hotel del aeropuerto
y parten hacia Caracas al día siguiente. El vuelo sigue la misma rutina del anterior. Melvin
lee, come, ve películas, y duerme. Diana ve una película, lee, y va varias veces al baño.
2
“Cuentos desde Gotiasan” – Vol. II
Todos los Derechos Reservados
Oiga la narración del cuento en: http://www.cuentosdesdegotiasan.blogspot.com

Llegan a Maiquetía más de 10 horas después. Melvin le comenta a Diana que le cuesta
levantarse, que está entumecido. Al fin, logra salir del asiento y se incorpora a la fila de
gente que sale del avión.
Llegan a las taquillas de Inmigración y allí Melvin se desmaya.
Diana busca reanimarlo pero es inútil. Los guardias llaman una ambulancia y lo trasladan
a una Clínica cercana al aeropuerto.
Lo llevan a la sala de emergencias. Diana espera afuera. Pasa una media hora y sale un
médico a conversar con ella. Le informa que Melvin no ha respondido y que ha muerto.

Ella está atónita. Cuando al fin reacciona y puede hablar, pregunta:


---- ¿Pero, qué le pasó?

No saben explicarle. Habrá que esperar la autopsia.


Dos días más tarde le avisan que puede pasar a retirar el cadáver y el Certificado de
Defunción.
La causa de la muerte: Trombo-embolia pulmonar.

El léxico no le es extraño. Ella estudió Enfermería. Es más lo había consultado en Internet


antes del viaje. Lo recordó.

Las pocas posibilidades de movernos en los vuelos largos, las condiciones de la cabina y
las condiciones particulares de cada pasajero, aumentan el riesgo de sufrir una
trombosis venosa. También se le conoce como “síndrome de la clase turista”.
Se explica por la formación de trombos en las venas profundas de las piernas y su
desplazamiento hasta los pulmones.
Durante los viajes, la poca movilidad y el hecho de permanecer sentados durante horas,
dificulta el retorno venoso. Si la sangre no fluye con normalidad trae como resultado
piernas entumecidas, tobillos hinchados y riesgo de formación de coágulos.
Eventualmente, los coágulos pueden desprenderse y viajar hacia los pulmones,
taponando alguna de sus venas y provocando lo que se conoce como trombo-embolismo
pulmonar.

Diana regresa a la casa. Se ocupa de los trámites administrativos, del entierro de Melvin y
al salir de ese ajetreo, se toma un descanso en casa.

Lee nuevamente el Certificado de Defunción y lo guarda junto con los demás papeles
importantes.
Curiosamente, Diana no se siente sola. Más bien se siente tranquila, en paz, sin aquellos
sarcasmos y risas que fueron su compañía por tantos años y que le recordaban su
condición de segundona.

3
“Cuentos desde Gotiasan” – Vol. II
Todos los Derechos Reservados
Oiga la narración del cuento en: http://www.cuentosdesdegotiasan.blogspot.com

Hace el balance de su vida y, de pronto, se da cuenta de que, está en una feliz encrucijada:
sin imposiciones de ningún tipo, sin gente que la fastidie ni presione, y con gran
tranquilidad económica, ya que ha heredado la mitad de la empresa formada por Melvin y
una importante suma en efectivo, de la casi olvidada póliza que ella le sugirió contratar
hace muchos años....

Va hacia el mueble de la cocina, saca la botella de 18 años, se sirve un scotch con soda y
brinda por lo que ahora será su propio futuro.

En ese instante, Diana recuerda una escena de cuando sus hijos estaban pequeños y veían
un conocido programa de televisión de la época. El héroe, “El Chavo del 8”, un personaje
bastante ingenuo, cada vez que enfrentaba por motivo de sus travesuras la crítica de Don
Ramón, repetía una frase que se hizo famosa:
--- “Eso fue sin querer queriendo”.....

Ahora, Diana dice en voz alta:


--- “Diana, eso fue sin querer queriendo..... Te sacaste la lotería. Al igual que Melvin, tú
también estas viendo la luz al final del túnel”

El que ríe último, ríe mejor, sostiene un refrán muy conocido.


La supervivencia es una lucha permanente, y como tal, debemos estar conscientes de que
siempre hay otro dispuesto a ganar la partida.

Centres d'intérêt liés