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25 años de

LUCHAS SOCIALES
EN COLOMBIA
1975-2000

Mauricio Archlla N.
Alvaro Delgado G.
Marlha Cecilia Garcla V.
Esmeralda Prada M.

cinep
o~-
cra.sa. No. 33A-o8
Bogotá, D.C.
Marzo de 2002

Coordinación Editorial: Helena Gardeazábal Garzón


Conac:clón de estilo: Alvaro Delgado G.
Canitula: Marcela Otero M.
Composición, dlagramaclón y artes: Clnep, Carlos Ramlrez Nossa
Impresión: Ediciones Antropos Ltde.

ISBN: 958-644-083-4

Impreso en Co/ombis
Prlnted in C - s
CONTENIDO
PRESENTACIÓN ................................................................................ 5

COLOMBIA 1975-2000: DE CRISIS EN CRISIS.


CONTEXT0 ........................................................................................ 11
Por Maurcio Archila N.
Auge de las luchas sociales y creciente represión (1974-1981) ............. 14
Negociación y desborde de las violencias (1982-1990) ......................... 20
Relegitimación poHtica, apertura y guerra (1991-2000) ....................... .28

LAS LUCHAS LABORALES ............................................................ 45


Por Alvaro Delgado G.
Modalidades de las luchas laborales ................................................... 47
Dinámica de las luchas laborales.......... .......... ....... .. ........ .. .... .......... .48
Regiones y sectores económicos ........................................................ 52
Motivos de los conflictos y convocantes .............................................. 63
¿se sostendrá la dinámica de conflicto de los últimos años? ............... 67

LUCHAS URBANO REGIONALES .............................................. 71


Por Martha Cecilia Garcfa 11.
Dinámica de las luchas urbano-regionales ........................................... 74
Modalidades de lucha ........................................................................... 76
Otras formas de protesta ................................................................... 79
Demandas de los pobladores ...............................................................79
Convocan tes de las luchas urbano-regionales ..................................... 102
Adversarios de las luchas urbano-regionales ....................................... 108
Cobertura de las luchas urbano-regionales .................................... 111
Geografía de las luchas urbano-regionales .......................................... 113

LUCHAS CAMPESINAS E INDÍGENAS ........... _ ...................... 121


Por Esmeralda Prada M.
La dinámica del conflicto social en el campo ...................................... 125
Modalidades de protesta campesina e indígena .................................. 137
Los motivos de la protesta.................. ............................................. 143
Adversarios de la protesta .................................................................. 157
Convocantes a las protestas ............................................................. 159
Geografía de la protesta campesina e indigena. ........ .. .. ........ ...... ..... 160
Algunas consideraciones finales................................... ................... 166
LUCHAS ESTUDIANTILES ........................................................... 167
Por Martha Cecilia García.
Modalidades de lucha ....................................................................... 169
Dinámica de las luchas estudiantiles.... . .. . ............................... 171
Motivos de las luchas estudiantiles................................................... 190
Convocantes de las luchas estudiantiles .... .... .. .... . ........... 197
Adversalios de las luchas estudiantiles.... . ............................. 198
Ubicación espacial de las luchas estudiantiles .................................201
Reflexiones finales ........ ...... ................... .. ............. . ...................... .202

LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZADAS


POR ACTORES MENOS VISIBLES ..............................................205
Por Mart.ha Cecilia García V.
Luchas de los trabajadores independientes........................................209
Las luchas de los gremios....... .................................................214
Luchas protagonizadas por mujeres ....................................................220
Las protestas de los reclusos .............................................................. .230
Menos visibles pero no menos importantes ....................................... .236

BALANCE DE 25 AÑOS DE LUCHAS SOCIALES


EN COLOMBIA.CONCLUSIÓN.. .. ..... . ... .. . . ............ 239
Por Mauricio Archi/a Neira

APÉNDICE METODOLÓGICO....................... ................255

BIBLIOGRAFÍA. ..............................................................................269
Presentación
El siguiente texto recoge los principales hallazgos de la investigación
"25 años de luchas sociales en Colombia", realizada por el equipo de
Movimientos Sociales del Cinep con apoyo financiero de Colciencias. la
cual permitió completar y homologar las bases de datos sobre protestas
sociales con que contaba la institución y realizar un análisis de las ca-
racterísticas y comportamiento de las luchas protagonizadas por asala-
riados, campesinos, indígenas, pobladores urbanos, estudiantes, muje-
res, trabajadores por cuenta propia, gremios empresariales y presos' .

Hasta el año 2000, Cinep tenia tres bases de datos, con periodos de
cubrimiento y categorías de análisis distintos: una de conflictos labora-
les con información a partir de 19592 , otra de conflictos campesinos que

' En el Apéndice Melodológico se define cada una de las calegorlas uliliza<las en esra invesligación y se explica el
procedimienlo que se utilizó para llegar a las definiciones de aciOJes. modalidades de lucha. mot•vos. convocantes.
adversarios y ubicati6n esl)atial de las luchas.
2 El Cinep posee el mas complelo regislro huelgufslico del pals, ya que cuenta también con una reconslrucci(ln de la
prolesta obfera ocuuida entre 1920 y 1958, realizada POI Mauricio Archila apoyandose en luenres escrilas y orares.
Que se encueolra en Cullura e idenlidad obrera. Colombia 1910·1945. Bogora: C•nep, 1991; y en Mauric•o Archila y
Alvaro Delgado, LOónde esra la clase obrera? Huelgas en Colombia 1946·1990. Oocumenlos Ocasionales. No. 72.
Bogoll: Cinep, 1995.
8............................................................................ PRESENTACIÓN

iniciaba su cubrimiento en 198()3 y una última de luchas cívicas urbano-


regionales que partla de 19824 .

Gracias a esta investigación hoy existe en Cinep una base de datos de


luchas sociales acaecidas en el pals entre 1975 y 2000, que ha incorpo-
rado y sistematizado las protestas de otros actores, como estudiantes,
trabajadores independientes, gremios empresariales, indlgenas. mujeres
y reclusos Se ha diferenciado cada actor colectivo porque los datos dis-
ponibles muestran que sus demandas, sus repertorios de acción colecti-
va, los ritmos de sus protestas, las respuestas y los logros obtenidos son
distintos -aunque en algunos momentos de la historia reciente del pals
hayan actuado de manera mancomunada- y el Estado ha atendido de
manera diferenciada a cada uno de ellos, dependiendo de muy variados
factores que se explicarán a lo largo del texto.
Esta investigación contribuye a la comprensión del sentido que han
tenido las luchas sociales en el contexto específico en que se han desa-
rrollado. En términos politicos, la investigación aporta nuevos conoci-
mientos sobre el devenir de las demandas y logros de los sectores so-
ciales estudiados para que, a la hora de intervenir activamente en pro-
cesos en los cuales deban decidir sobre su vida como colectividad, cuen-
ten con un acervo que les permita cualificar sus demandas sociales y
pollticas, y sus formas de negociación, a fin de que obtengan logros y,
de esta manera, fortalezcan sus organizaciones y su capacidad de in-
terlocución con el Estado.
La información que aqul se expone también arroja luces acerca de algu-
nas de las razones que contribuyen a la conflictividad de un determinado

' Esmeralda Prada y tallos Salgado. Campesinado y /lfOies/a sociJI en Colombia. 19811-1995. Bogolá: Cinep, 2000. Un
antecedente importante lue la invesligación sobre luchaS campesinas de tos al1os setenta adelantada en Cinep por el
eQuipo <001dinado I)Oileón Zarnosc (los IJSIJI!Iios CMnptSinos y la Alcha por lalierTa en ios 1/!os 70. Bogolá: Cinep. 1982).
Veáse Javier Giraldo, "La reivindicación"""""· en COiliiiWO/Sia. Nos. 138-139. Bogolá: Cinep. 1987: Maf11>a Cetilia
Gafe~. "Las ciiJas de las IUCIIaS civicas. Cuauienio Baleo". en Documenlos Oca~onales. No. 62. Bogolá: Cinep, 1990:
'Las IUCIIaS civicas de191', en Equipo Cinep.- al Muro. Bogolá: Cinep, 1992: y 'LUCIIaS y movimiemos clvicos en
Colombia duranle los oct>en~ y los noven1a. rrans1om1aciooes y pennanencias'. en Mallicio Alchi~ y Mallicio Pardo
(edi1ores). Movimientos ¡oda/es, Es/acto y democlacia en Colombia. CES. Universidad Nacional/lcaoh, 2001. También
cuenla con inlom>ación sobre paros civicos acaecidos en•e 1970 y 1981· vtase Pedro Sanlana, Elralo Aldana y Hernan
Suarez. 'El paro clvico del 81", "'COiliiiWOISia, No 101. Bogolá: Cirlep, 1982: Pedro Sanlana. "Oesanollo '"llional y
paros civicos en Colombia", c.n~..-. Nos. 107-108 Bogolá: Cioep, 1983: C.mil<i Gonzatez. EJ-imienro popu/at
en ColomiJia. Bogolá: Cinep, 1985. Para el caso de Bogolá en el ullimo decenio. vtase Manila Cecilia Garcia. "Descen-
traliZación y moviliZación popula< en Bogota'. en Manila Cecilia Garcla y Vicenle Zamudio (compiladOres). Descemra-
llZaciOn en Bogo/~. 8a¡tJ la lupa (7992-1996). Bogolá: Cinep, 1997.
PRESENTACIÓN ................................................................................. 9

territorio. de los conflictos no resueltos. de las pmmesas incumplidas.


por lo que resulta importante para entidades gubernamentales naciona-
les. departamentales y municipales. cuya responsabilidad es tomar de-
cisiones sobre la vida de colectividades locales y la gestión pública. Por
último. se espera que a partir de esta investigación se difunda el acumu-
lado de datos estadlsticos que tiene el Cinep sobre las luchas sociales
mencionadas. insumo fáctico indispensable para analizar el devenir de
los movimientos sociales en Colombia•.

El libro que hoy presentamos al público consta de seis capítulos y una


conclusión. En el primero se hace un recuento histórico del contexto so-
cio-económico y polltico de los 26 años estudiados. Los cinco capítulos
siguientes desarmllan las luchas libradas por los asalariados (el segun-
do). los campesinos e indlgenas (el tercero). los pobladores urbanos. an-
tes designados con la polisémica categoría de "cívicos" (el cuarto). los
estudiantes (el quinto). y los restantes actores aquí considerados (el sex-
to). En las conclusiones se retoman las cifras agregadas de las luchas
sociales en Colombia entre 1975 y 2000. con la intención de esbozar
algunas hipótesis explicativas de ellas.

Este trabajo no hubiera sido posible sin el apoyo decidido de las directi-
vas del Cinep y de las agencias de cooperación y el auspicio de Colcien-
cias. En particular. fue clave el soporte de las coordinadoras y de los
miembros de los Ejes de Movimientos Sociales y Desarmllo. Luz Angela
Herrera. Rosario Saavedra. César Romero y Clemencia Rodríguez. Sin la
dedicación y la terquedad de Emperatriz Becerra, nuestros datos no ten-
drían la confiabilidad estadlstica necesaria para el análisis Alejandro
Cadena fue un apoyo importante para la georreferenciación de la infor-
mación. Edgar Cetina. nuestro bibliotecólogo, fue un colaborador pacien-
te y solidario con este estudio. Ruber Hernán Garda. jesuita en forma-
ción. dedicó parte de su tiempo libre a la lectura juiciosa de revistas, que
contribuyó a la captura de información. Otro tanto hizo Daniel García.
estudiante de Ciencia Polltica de la Universidad Nacional. La Biblioteca
Nacional. en especial el equipo de la Hemeroteca. nos brindó sus servi-
cios con tal dedicación que nuestra lectura de prensa se convirtió en

~ En el conversalorio con académicos realirado el 30 de mayo de 2002 1)3fa l)fesen&ar los avances de esre proyeclo. el
hisronador MedOiilo t.tedina sel\al6 que ·a l)atlir de esla •nvesligación no sera posible especular sobre las luchas
soc•ales desconociendo su base lactuar.
10 ............................................................................ PRESEHTAOÓN

parte de su agenda cotidiana La labm de Helena Gardeazábal, Carlos


Ramlrez Nossa y Ediciones Antropos ha sido definitiva para que este
texto salga a la luz pública.

Los asistentes al convesatario del 30 de mayo de 2002 y al taller del 14


de septiembre del mismo año no solo escucharon pacientemente nues-
tras presentaciones sino que hicieron comentarios decisivos para perfilar
el proyecto y señalaron nuevas rutas para investigaciones futuras". En
particular Fernán González. Alberto Orgulloso. Carlos Salgado y Medófi-
lo Medina leyeron los borradores del trabajo y aportaron sus críticas y
sugerencias para enriquecer este libro. La cuidadosa lectura de borrado-
res por parte de Jesús Aníbal Suárez también nos aportó a su mejora-
miento. Fue muy fructífero adelantar en conjunto con Alfonso Tm res y su
equipo de la Universidad Pedagógica de Colombia el taller de socializa-
ción de los proyectos respectivos. cumplido el dla 14 de septiembre. Ade-
más de la complementación de las investigaciones. hicimos a nuestro
modo una rememoración de los eventos ocurridos en el pals hace 25 años
-una forma modesta de recordar a los protagonistas de estas páginas-.

A todos ellos. nuestros agradecimientos.

Los autores

Bogotá. diciembre de 2002.

• Esle lexlo lieoe un seno emplrico por el pJopóSilo de la invesligación. Mauricio Alchila ha realizado rellexiones teóncas
que ouiaron esta pesquisa y es1an conlertidas en su libro Idas y venidas, vuellas y tevueltas. PrO/estas sociales en
Colombia. 1958·1990, de próxima apaJiCiOn.
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MAURICIO ARCHILA NEIRA


Colombia 1975 -2000: de crisis en crisis
Contexto
MAURICIO ARCHlLA NEIRA1

Las notas que siguen intentan oúecer un contexto socio-económico y po-


lítico que permita leer el texto central de esta investigación: los conflic-
tos sociales entre 1975 y 2000 que se describirán en los siguientes capi-
tulos. La historia colombiana de este último cuarto de siglo -26 años en
realidad- muestra la reiteración de situaciones críticas. aunque nunca.
se retorna al mismo punto. Son diversas crisis que si bien tienen compo-
nentes permanentes. como la debilidad en la construcción del Estado y
su fortaleza desigual. el agotamiento de la mediación politice de los par-
.tidos tradicionales y de oposición, la precariedad de la sociedad civil. o
un crecimiento económico aj~no a lo social. en cada uno de los tres mo-
mentos habrá' situaciones coyunturales.que marcarán la particularidad
de la crisis y una eventual salida que incuba el siguiente ciclo>. Veamos
con detenimiento los tres grar1des subperiodos marcados desde una lec-
tura politice (1974-1981. 1982-1990 y 1991-2000), para luego dar paso
a la descripción de las luchas sociales registradas en las bases de datos
que el equipo de Movimientos Sociales del Cinep ha perfeccionado y ho-
mologado en esta investigación.

Prolesor Asociado del Departamenlo de Historia, Unrversidad Nacional, e inves1roador del Cinep. El autOf agradece lOS
comen1arios hechos en la l)resemaci6n del documenlo el dia 30 de mayo de 2002. especialmente los de Fernan Gon-
Zález quien. a pesar de sus dolo~es del cuetpo y del alma. se lomó el lraba;o de leet con detalle el lexto. Por supuesto.
la responsabilidad de los acierlos y errores es en1eramen1e mla.
1 Aunque aün estamos elaborando el concepto de crisis. nos inclinamos por mirarla como UAa opof1unidad de reconSiruc-
crOn y cambio mas que como decadencia de un orden petdido. Alrespeclo Me(J(IIilo Medina hace la siguienle reflexión
"Las diversas acepciones de La palabra crisis relienen dos elemenlos: uno que corresponde al ongen etimoiOgico, el
ve~bO grieoo klino, separar. En es1e senlido. crisis se asocia al cambio. al paso de un eslado a ouo: el seooodo elemento
básico remile a una durac~ breve. oo momerno (... )En el presen1e comexto aCUdO al toneeplo de crisis para expresar
la idea de oo funcionamiento antJmalo de la sociedal:l y del Eslado dwanle un l•ef11IO relalivamenle ptolongado" ·0os
decadas de cr~is polllica". en luz Gabrie~ Aranoo (compilarlora). La crisis socio-po/RiCa colombiana. BogOf¡j CES/
fundación Social, 1997. pags. 27-28.
14 ..................................................................................................... Mooricio Archifo Neinl

Auge de las luchas sociales y creciente


represión (1974-1981)
El Frente Nacional fue un intento de superar la polarización partidista
expresada en una violencia que amenazaba con destruir toda institu-
cionalidad. En ese sentido. el pacto bipartidista logró apagar el odio
político. puso a los militares bajo el control civil y propició una estabili-
dad macroeconómica de la que hizo gala el país hasta hace poco. Pero
la receta para solucionar una crisis creó nuevos malestares. por la ex-
clusión de toda forma de oposición, la clientelización de los partidos
tradicionales, la autonomía de los militares en el mane¡o del orden pú-
blico y el relativo abandono de lo social. El Estado. lejos de modernizar-
se. se privatizó todavía más. La precaria sociedad civil fue dejada sin
la mediación politica observada en gran parte del siglo XIX y en la
piimera mitad del XX. con lo que se prestaba a una fácil radicaliza-
ción. En ese contexto irrumpió la violencia guerrillera. que pretendió
legitimarse en esa enemistad social. Al final del Frente Nacional. aun-
que la guerrilla estaba en reflujo, había signos claros de desgaste del
pacto bipartidista: una nueva crisis política se insinuaba cuando la
que le dio origen no habla sido superada del todo.

Las elecciones de 1974 resultaron cruciales. no tanto por el riesgo de una


oposición ya disminuida. sino porque por primera vez desde 1946los dos
partidos tradicionales se disputaban en forma abierta la presidencia. El
espíritu del Frente Nacional, sin embargo. persistía. Aún había temor de
que la confrontación bipartidista reviviera. Por ello. aunque la paridad
desapareció en la rama legislativa. continuaba en la ejecutiva por medio
del artículo 120 de la Constitución. que exigía un equilibrio en el gabine-
te y en los cargos públicos.

Alfonso López Michelsen subió al poder con la mayor votación lograda


hasta el momento. el 56% del total contra el 31% que obtuvo su inmedia-
to rival, Alvaro Gómez. La Anapo escasamente se acercó al 10% y la
coalición de izquierda Unión Nacional de Oposición (UNO) logró un pre-
cario 2.6%3 . En la abrumadora votación por el candidato liberal influye-

) las cilras eleclo•ales que cil;uemos en las dos pnmetas secciones son lomadas de Jonalhan Haftlyn_ La po/llicd del
r~ d e - · Bogola. Tercer MundO/Uniandes, 1993. pag. 198. y David Bushnell. Co/rNIIbia: una nacidn a PfW
de si misma. Bog,.;, P1anel8. 1996. pag. 401.
COLOMBIA 197S •21JOO, DE CRISIS EN CRlSIS.CONTEXTO .............................................................. lS

ron tanto el temor a su rival como el aura del antiguo dirigente del Movi-
miento Revolucionario Liberal (MRL). Los primeros pasos que dio López
parecieron confirmar esa imagen: gobernó casi un año sin estado de si-
tio, que había sido levantado al final del mandato de Pastrana; otorgó
personeria jurídica a la Cstc y luego a la CGT; y puso al úente de las
universidades públicas a rectores progresistas. En el plano internacio-
nal. en enero de 1975 restableció las relaciones diplomáticas y comercia-
les con Cuba'. El plan de desarrollo "Para cerrar la brecha" intentaba
úenar el desbordante gasto público por medio de la austeridad fiscal y
proponla interesantes reformas tributaria, educativa y política. en las
que poco se avanzó. Pero rápidamente salió a la luz la verdadera inten·
ción del Mandato Claro -expresión con que López designó a su gobier-
no-. que no fue otra que continuar las tendencias aperturistas en mate·
ria de exportaciones esbozadas por el anterior gobierno y mantener en el
terreno político el equilibrio bipartidista. En 1975 se manüestaron los
primeros signos de recesión. frenada parcialmente por una bonanza ca·
tetera que, como lo señala Daniel Pécaut. benefició más a los grandes
productores que al mismo Estado•.

Punto central del proyecto lopista lo constituía la apertura a nuevas


exportaciones bajo el emblema de convertir a Colombia en el "Japón de
Suramérica". Era una expresión de la tendencia neo liberal de desmon·
tar la estrategia de sustitución de importaciones que se imponía lenta·
mente en el subcontinente. En el plano agrario López también se mani·
festó más desarrollista que proclive al supuesto reformismo de sus años
rebeldes". La reforma agraria, congelada en el periodo anterior, no su·
frió ningún aliento durante su mandato. Lo único que hizo en favor de
los sectores rwales menos favorecidos fueron los programas de Desa·

Allemativa No. 28. mano de 1975. 1110. 15


' CtOOica lit ~s <N<adas lit pol/liCa colombiana, 1908·1988. Bog01á: s;glo XXl. 1989, pjQs. 258·284.
• la vocación relormisla de López M1thelsen. aun deSde los anos del MRL. es bien distulible a la lur de sus esailos de
esa época en tos cuales se moSiraba crtlico de la prolet:ciófl industrial y poco indinado a la 1eloona agrnna El mismo
conlesatia. anos después, Que siempq se OPUSO a QJienes considet~an Que la misión del MRL ~ercl colabofar con el
Parlido Comunisla en la implanlación de la Revolución Cubana en Colombia"' (Epllooo elaborado por él al libro de
MaOOdo Bolefo Monloya, El MRI.. Bogo~: ~NeiSKiad Cenloal. 1990. pjQ. 255). Su rebela;a eoolra el Freole NacKinal
parecia ser resulladO del aprovechamienlo de una oportunidad polilica afile la allemación. que no estaba en el pac1o
orig•nal. en 1.1'1 momen10 de auge revolueionariO inlefnaCional. paso que pUdo ser alimenlado por la exclusión que s!AriO
ae los clrculos ol;c;ales del l;berallsmo eo las elecc;ones de 1958 (/IJidem. pág. 250). Jorge c~;la olrece"" opinión
s;m;~r SObre et supuesto relorm~mo del"compallero jete" ("El MRl", eo Gustavo Gallón (comp;laaor). Entre-
y Caurli/los. Bogolá: C;nep¡Cerec, 1989, pjQS. 68·90).
16 ..................................................................................................... MIJIJiichJAtchilolleim

rrollo Rural Integrado (DRI) y de alimentación (PAN)'. El desbOide de la


inflación, que llegó a 35% en 1977, disminuyó todavía más los ingresos
reales de la población asalariada•.

Su ascenso al poder creó ilusiones reformistas entie los sectores sindica-


les como ya se dijo. La ere adhirió desde temprano a su candidatura. a
lo cual López respondió ofreciendo apoyo a un sindicalismo fuerte•. Las
relaciones con la UTC. en cambio, fueron más tensas desde el principio.
Para balancear las cargas. otorgó personerla jurldica a la Cstc y la CGT
En 1976 anunció una reforma laboral que buscaba unificar la legislación .
para el campo y las ciudades. reactualizar las disposiciones sobre sala-
rio mínimo e impulsar, otra vez. el sindicalismo de industria. Al mismo
tiempo propuso el ~!ario integral, promover aurrientos según producrivi-
dad. extender la categorla de servicio público para arrebatar el derecho
de huelga a más sectores y hacer mayor uso de los tribunales de arbitra-
mento10 En el mismo año aprobó las leyes 26 y 27. que daban vigencia a
los convenios 87 y 98 de O!Tu

Que las esperanzas de un cambio SOCial dirigido por López se fueron disi-
pando lo muestra el auge de los movimientos laborales y cívicos a partir de
1975, ante los cuales el presidente reimplantó el estado de sitio, inicial-
mente en forma parcial y luego total". La medida de excepción se prolongó
hasta junio de 1976, pero su cesación no duró mucho. El estado de excep-
ción durarla por seis años más. La creciente ola agitacional fue respondida
con desdén y arrogancia oficial, lo que radicalizará a los sectores subalter-
: nos hasta derivar en el Paro Cívico Nacional de septiembre del 77.

' Aspeclos desanollados por CoASuelo Coneclor. Los lfrfllles de la modemilaciOII. Bogooa: Cinep. 199l cap. 111.
• Sal0m6n KalniMOwi~. Economla y nación. Bogooa: Cinep. Siglo XXI. 1985, pág. 479. la inl~ciOII hab~ sido de 25.6'11en
1976, mienlras en el arlo illllerior lue de 17.9\ (f/ Tiempo, 2 de enero de 1977, pag. 1 A)
' El Tltmf)O. 16 de enero de 1974, pág. 9-A. y 4 de lebfero de 1974. pág. 7 A.
'' Vlclor Manuel Moncayo y Fernando Rojas. Luthas ooreras y poHtiea lili!Otal en ColOmbia. Booolá· La Canela. 1978.
págs 258-261.
11
~ al'to siguienle el gobierno anunctó su retiro de la OIT. siguiendO e1 etemplo de los Estados l.klidos; crilicó '1a bl.loaa·
lilaciOn- y~ acusó de "OCUParse de asuRios polilicos que no le compelen" (f/ T""'fif. 2 de jUlio de 1977. pág. 12 A).
•1 En intervenciónlelevisada. el presidenle dirci que se canso de conciliar con los médicos. p01que éslos prel•riefon las vías
<18 hecho. El gobietno. aCOIO a continuaciOn. no se dejafa presionar, pues en es1e caso. como en el setues1ro de José
Raquel Mercado, sera au10nomo en sus decisiones. El gremio médico ·Quedará en deuda con entidades. a veces
.-sivas. que no dejallfl de pasarle la cuen~ eoliempo oponuno- (E/ Tl6m{JO. 14 sel)liembfe de 1975, pau. 6 A).
ES13 hueiQa le cOS!Ma el cargo a ~ mini~ra de Trabajo. Mal~ Helena de trovo l)bldem. 6 de odullfe. pág. 1 A).
COLOMBIA 197S • 20QO, DE CRISIS EN CRISIS. CONTEXTO .•.••••••.••.....••••.....••••.•••..............•••••.•.••.... 17

Ante el desbordamiento de las luchas sociales y la inoperancia de la


justicia, López diseñó un estrecho mecanismo de reforma que se ha cono-
cido como la Pequeña Constituyente, aprobada no sin oposición en el
Congreso y desmontada luego por la Corte Suprema de Justicia. Pero sin
tanta formalidad constitucional se venía incubando otro tipo de réplica a
la protesta social. Desde las movilizaciones de principios de los setenta.
los militares manejaban con gran autonomía el orden público. hubiese
estado de excepción o no. El abundante nombramiento de alcaldes mili-
tares en .las zonas conflictivas fue una de sus expresiones. También en
este gobierno. a la utilización de los consejos verbales de guerra para
juzgar a los civiles involucrados en las protestas le siguieron los allana-
mientos y otras limitaciones de las libertades individuales. Luego del
Paro Cívico ·Nacional de 1977 el alto mando militar solicitó mayor liber-
tad para castigar con mano dula los que, a su juicio. eran delitos contra
el Estado. petición que se les concederá recién inaugurado el siguiente
:gobierno. A López le cabe el poco honroso mé!ito de que en su mandato
se iniciaran las desapa!iciones de activistas políticos. Tal fue el caso de
Omaira Montoya, militante del ELN, desaparecida a p!incipios de sep-
tiembre de 1977.

Otro rasgo del gobierno de López Michelsen fue la manifestación de lo


que Pécaut llama la "c!isis moral" 13 . Se trata de la aparición simultánea
de dos fenómenos: la economía clandestina en torno de los cultivos ilíci-
tos, especialmente la ma!ihuana. con gran permisividad del Estado y la
sociedad, y la corrupción e inmoralidad políticas que alcanzaron a salpi-
car a la familia presidencial y revivieron las denuncias hechas contra el
viejo López en los años 40. De esta forma, un gobierno que se irguió
acompañado de promesas de restituir la concordia entre los colombianos
y de cerrar la brecha social, terminó ensanchándola, ahondando una cri-
sis política. con manifestaciones morales, que era ya inocultable.

: Julio César 1\Jrbay, al contra!io de su predecesor. logró la presidencia


'eon el escaso margen del3% de los votos sobre su contrincante. Belisa!io
Betancur Pero rápidamente remontó esta diferencia construyendo un sólido
respaldo en el Congreso por medio de la repartición milimét!ica de los
cargos públicos. El temple de su gobierno se evidenció con la promulga-
ción del Estatuto de Segu!idad al ab!igo del estado de sitio, una semana

'' Cronica ...• p!Qs. 292·296.


18 ..................................................................................................... Mllrlficj¡¡ Alchilo Neim

antes del primer aniversario del Paro Cívico Nacional. El absmdo asesi·
nato del ex ministro Rafael Pardo Buelvas por un comando de la Autode-
fensa Obrera (ADO) fue la mejor disculpa que el régimen encontró para
legitimar las medidas represivas. El Estatuto creó nuevas infracciones
punibles. aumentó las penas. otorgó más atribuciones judiciales a las
FUerzas Armadas y a las autoridades locales. permitió la retención de
ciudadanos con aprobación del consejo de ministros y anunció control del
tráfico de estupefacientes". Con este respaldo. las fuerzas armadas se
dedicaron a perseguir a la guerrilla, a activistas de izquierda legal y a
dirigentes populares. como si todos fueran un mismo enemigo. El uso
generalizado de la tortura y otras violaciones de derechos humanos de-
gradaron esa ofensiva y elevaron clamores de protesta. inclusive en miem-
bros del alto clero y de la elite

Hacia el año 80 se manifestó de nuevo un ciclo recesivo. acompañado


ahora del descenso en los precios del café. de proporciones devastadoras
para la industria. Thrbay, en el empeño de ganarse el apoyo de la clase
politica. rompió con la austeridad fiscal. La propuesta de desarrollo "Plan
de Integración Nacional" se quedó, como suele ocmrir, en buenos propó-
sitos. Ante la ausencia de fondos propios recurrió al crédito externo para
financiar megaproyectos. Todo ello redundó en una espiral inflacionaria
que entre 1979 y 1981 osciló alrededor del 30%, a pesar de las medidas
de contracción monetaria adoptadas por el gobierno. Mientras las activi-
dades productivas entraban en recesión. el mundo financiero respiraba
abundancia pero con manejos no del todo claros Al abrigo de la activi-
dad especulativa se fortaleció la economía clandestina. a pesar de la
retórica en su contra y del tratado de extradición con Estados Unidos En
síntesis. en su mandato continuó la dinámica neoliberal iniciada con el
gobierno de Misael Pastrana. en desmedro del crecimiento productivo y
de las pollticas sociales.

A Julio César Thrbay no se le conoce precisamente como reformador so·


cial y más bien su fama deriva de las politicas represivas que continua-
ron de alguna forma las iniciadas por López. Sin embargo, dio algunos
pasos legislativos. como el Estatuto Indígena de 1979, rechazado por las
minor!as étnicas por autoritario y por desconocer sus reales condiciones

" Guslav<l Gallón. Ouintt anos t1e estad<J t1e silio en Cclcmbia: 1958·1918 Bogoll: Améf;ca lalila. 1979. pags. 133-140
COLOMBIA 1975 •2000: DE CRISIS EN CRISIS. CONTEXTO.............................................................. 19

socio-culturales15 . Mejor sue~ le cupo en el plano educativo con la expe-


dición, en el mismo año. del Estatuto Docente. negociado con la Fecode,
y con la Reforma de la Educación Superior (Ley 80 de 1980). Las propues-
tas, sin embargo, no resolvieron los acuciantes problemas del sistema
educativo en términos de calidad y de financiación, especialmente en el
ámbito público.

Hábil para la maniobra política, '1\ubay logró inmoVilizar al Consejo Na-


cional Sindical y atraer a las centrales tradicionales mediante la reacti-
vación de los mecanismos de concertación 16 . Curiosamente este paso.
lejos de fortalecer a las confederaciones tradicionales. las debilitó más
porque permitió que se agudizaran sus crisis internas. De esta forma, el
sindicalismo ya no representarla un gran desafío social, como se consta-
tó en el Segundo Paro Cívico Nacional de 1981. Si por un lado '1\ubay
jugaba a la división de las centrales, en cuanto a la organización campe-
sina le apostaba a la unificación de los ejecutivos de las dos líneas 17 , lo
que consiguió en febrero de 1981. Durante su mandato, la aplicación de
mano dura a los movimientos sociales ofrecía una aparente calma que
distaba en realidad de una paz social. Los grupos alzados en armas se
encargarlan de demostrar cuán lejos se estaba de ese ideal.

En el manejo del orden público no le resultaron las cosas como quería el


presidente '1\ubay. Muy a su pesar la guerrilla creció y nuevos protago-
nismos afloraron, especialmente por parte del M-19, que en enero de
1979 realizó un espectacular robo de armas en las narices del ejército
en el Cantón Norte de la capital y luego, en febrero de 1980, hizo una
dramática toma de la embajada de la República Dominicana para pre-
sionar la negociación de una amnistfa política con el gobierno colom·_
biano. Este último evento implicó que por primera vez se sentaran a la··
mesa de negociaciones el gobierno y una fuerza insurgente. Sin embar-
go, la paz estaba todavía lejos. Para fines de los años setenta aquellas
organizaciones que estaban en reflujo a principios del decenio aumen-
taron en efectivos y frentes de actividad. La respuesta, ya lo hemos

'' ChriS1iaB Gros. Coloml>ia indig<oa. Bogol3: Coree. 1991, pag. 277.
•• El primero <le mayo del 79. en una ·celebration· con ólleclivos de UTC y CTC, pedía a tos obreros ·luchar dentro de la
ley' (f/ rrempo, 1 da mayo, pag 1 Al.
u El TtemPO. 18 de diciembre de 1980, pag 4 F. Eslo no quiere det:ir que se ~!agrupara el movimienlo campesino, de hecbO
escindido en m(rlliples grupos en ese momenlo.
28 ..................................................................................................... Maulicio Archi/o Neilo

dicho. fue de mano dura, pero se mostró igualmente incapaz de conte-


ner la subversión. Como si fuera poco. en 1981 se creó Muerte a Se-
cuestradores (MAS). con lo que se iniciaba la nueva trayectoria de los
grupos paramilitares en el pals. ahora financiados por el narcotráfico y
por algunos terratenientes y ganaderos tradicionales.

En cuanto a la política internacional, el gobierno de 1\.u:bay abandonó


las banderas tercermundistas de la anterior administración. se alineó en
forma decidida con los Estados Unidos e Inglaterra en la guerra de las
Malvinas y rompió de nuevo relaciones con Cuba. quedando aislado en el
concierto latinoamericano. Esto favoreció cierta radicalización de la iz-
quierda armada, alentada también por el triunfo de la revolución sandi-
nista en julio de 1979.

El creciente protagonismo guerrillero. las denuncias.de violaciones de


derechos humanos y el aislamiento internacional, entre otras razones.
obligaron al gobierno de 1\irbay a iniciar diálogos de paz. La estrecha
amnistía propuesta a finales de su mandato no obtuvo ninguna acepta-
ción. Como último rasgo conciliador en una presidencia que había hecho
poca gala de ello. el 12 de junio de 1982 se levantó el estado de sitio.

El ciclo reformista que anunciaba el desmonte del Frente Nacional de-


rivó en un cierre político que favoreció la radicalización guerrillera. La
enemistad entre los bandos enfrentados no disminuyó. e incluso nuevos
actores violentos. como los paramilitares. entraron en escena, pero al
menos quedaba flotando la idea de una soluCión polltica del conflicto
armado.

Negociación y desborde de
las violencias (1982-1990)
La paz fue la consigna con que se movió la campaña presidencial de
1982. que ganó Belisario Betancur. Este obtuvo el47% de los votos, con-
tra los candidatos liberales Alfonso López. quien recibió el41% del total,
y Luis Carlos Galán. que apenas sumó el 11%. La estrategia belisarista
de lanzar un movimiento nacional en medio de la división liberal le per-
mitió acceder al poder pero no le garantizó una mayoría parlamentaria.
Estas caracterlsticas. sumadas a la falta de maquinaria y de ligazón a
COLOMBIA 1975 • 2001), OE CRISIS EN CRISIS. CONTEXTO.............................................................. 21

una familia política, permiten especular. como dice Marco Palacios, "si
los activos como candidato no fueron los pasivos del presidente"".

En el terreno económico Betancur buscaba el "crecimiento con equidad",


como lo plasmó en su plan <!e gobierno. Al principio aplicó un dmido
proteccionismo, debido más a !a cnsis industrial que a una ruptura defi-
nitiva con el modelo neoliberal, pues de todas formas le siguió apostando
a la promoción de exportaciones y aplicó una gradual devaluación 19. En
realidad, para 1982 la industria mostraba signos indudables de recesión
y por ende el desempleo aumentaba de manera preocupante. Contrasta-
ba la crisis industrial con el crecimiento de sectores como el financiero y
la construcción. La economía clandestina parecía encontrar allí salidas,
que no eran evidentes en ese momento La actividad financiera, aunque
boyante, soportó la crisis de algunas instituciones bancarias por mane-
jos dolosos El gobierno nacionalizó las entidades cuestionadas. con lo
que socializó sus pérdidas. La breve primavera nacionalista, destinada a
recuperar la industria, duró poco. En 1984 el Ejecutivo se vio obligado a
realizar una reestructuración de corte neoliberal que siguió los paráme-
tros trazados por las entidades financieras internacionales.
A fines del gobierno de Betancur se superó la recesión pero quedó vigen-
te el problema del desempleo. Otro punto crítico fue la creciente deuda
externa. El gasto público entró de nuevo en austeridad. por la recesión y
la imposibilidad de adelantar una reforma tributaria que fue negada en
el Congreso. La poca inversión que se realizó se concentró en la rehabili-
tación de zonas conflictivas, pero enfatizando más en inúaestructura que
en gasto social como tal. Todo ello atentó contra la aplicación de una
política resueltamente reformista y redistribuitiva, lo que a su vez limitó
la posibilidad de crear una amplia base de apoyo popular.
Interesa destacar que el gobierno de Belisario Betancur marca una in·
fleXión en materia social, al menos en contraste con sus antecesores. En
asuntos laborales Betancur inició una nueva dinámica con el ministro de
Trabajo, Jaime Pinzón López, quien no se sintió obligado a convocar tri·
bunales de arbitramento a los 40 dias de huelga, como estipulaba la ley;

'' fl1(¡ela /egilimiclall y la violencia. Cclombia 1875·1994. ~;.Norma. 199$. pag 277.
" En cualQuier caso. con Belallcw et modelo mildo de deSarrollo económico QUe cataC1eriZa al pais se inclinó en lonna leve
ha<ia el polo de ~ SUSiilucióll de impoltaciooes, para luego relorna< a ~ ortOIIOxia aperturista (José Anlonio Ocampo.
"Relorma del EstadO y desamlllo e<onómico y soc~l en Colomb~·. en AnaJWs PotWco. No. 17, se¡n-re-<licien'llre de
1992, plg. 18).
22 ..................................................................................................... Mauncio Auhilo Neilo

así se restituyó el poder de presión de los sindicatos'". La Ley 39 de


1985, promovida por Ernesto Samper y la bancada liberal, provocó la
reducción de los términos legales dé negociación y la restitución de las
decisiones a los trabajadores implicados en el conflicto, lo cual se prestó
a críticas de lado y lado: de los sindicalistas, porque temían que se ilega-
lizara una huelga de no contar con la mayoría para su aprobación; de los
patronos. porque se dejaba la decisión a los directamente comprometi-
dos en el conflicto21 • Además, dicha disposición creó una nueva fase. la
mediación, que exigía la intervención del Ministerio de Trabajo en los
conflictos laborales. Cuando oficiaba como ministro del ramo, el dirigen-
te sindical Jorge Carrillo dio a esa ley una interpretación favorable en la
práctica laboral".

En otro aspecto social, según Christian Gros. Betancur inauguró una ver-
dadera política indigenista. pues otorgó tierras de resguardos y reforzó el
poder de los cabildos indigenas23 • Ello provocó un nuevo acercamiento
de las etnias al Estado, que los conducirá a participar electoralmente en
años posteriores". Con todo, lo más destacado en materia social del man-
dato belisarista fue su interpretación de la acción cívica, a la cual le
otorgó cierta legitimidad al señalar que respondía a desequilibrios es-
tructurales. Se apartaba así de la tradicional concepción elitista de los
conflictos sociales como meras expresiones de la guerra fría.

\En el plano poi!tico el giro también fue notorio. Ante el modelo represivo de
su antecesor. Betancur decidió repolitizar la guerra por medio del diálogo,
con lo que buscaba legitimar el régimen. Gobernó sin estado de sitio hasta
el14 de marzo de 1984, cuando lo Implantó parcialmente para luego gene-
ralizarlo el 1° de abril de ese año a raíz del asesinato del ministro de Jus-
ticia, Rodrigo Lara Bonilla. A partir de ese momento y hasta la firma de la

10 Ma<cel s;lva, F!Jjos y refhJiOs. Bogota: Unr.e<sklad Nac;onal, 1998. pags 159-160.
'' BtelhMn Helrera. Amétic;J Lalina. 00/ante de una aisis. Booo~: fescol. 1990. págs. 72-76
n Malee! Silva. F1u¡os y le/lujos ... , pags 165-168. Al culminar el mandato de Betancur. carrillo saltaría al pfimer plano como
01ganizador de la Central Unitaria de Trabajadores (CUO. de la Que seria su primer presidenle.
21 Colombia dK/igtna ... , págs. 272 y SS.
1' SegUn Maria Teresa Finclji, hubo una nueva dinamica con tos illdigenas. de trato mas reciproco, de "autoridad a au10·
ridad'" rMoviniento social y cuiiW potiUca: el caso del movimienro de auroriclades indlgenas en Colombia-. en Amado
GUOITero (comp;lildor). Culhlra {IOIIUca, nuwimienlos social<s y WolenciiJ en la hisloria de Colombia. lomo 11. Memorias
del VIII COfiiii8SO de H;~or;a, Bucaramanga. 1992. págS. 343 y SS.
COlOMBIA 1975 •2000, OHRlSIS EN CRISIS. CONTEXTO ...........•..........•..................•.................... 23

nueva Constitución enjulio de 1991. el pals estaría regido por un estado de ·


excepción que a todas luces había dejado de ser excepcional.

Con el fin legitimar el régimen polltico, Betancur propuso una triple es·
trategia: negociar la paz; realizar una reforma polltica. llamada apertura
democrática; y retornar al concierto latinoamericano y mundial con un
discurso tercermundista25 . En forma satisfactoria solo se logró el tercer
propósito. El segundo fue frenado por la animadversión de los gremios
económicos y las elites pollticas. aunque se salvaron de la ruina la elec·
ción popular de alcaldes y algunas medidas descentralizadoras. Con todo.
el resultado más dramático fue en torno al proceso de paz.

Belisario Betancur integró una comisión de paz plural que incorporó aun ·
. a fuerzas de izquierda, y sobre todo salió adelante a las demandas gue-
rrilleras, al ofrecer una amnistía amplia e incondicional. Por decirlo con
una metáfora deportiva, puso el balón en el terreno contrario. Beneficia-
dos por la amnistía, los guerrilleros, especialmente el M-19, no podían
ignorar esos gestos de apertura democrática. Luego de un relativo em-
pantanamiento, en 1984 firmaron acuerdos de paz primero las Farc y
luego el M-19, el EPL y el ADO. Por su parte. el ELN se mantuvo al
margen de estos diálogos. Pero ahí comenzaron los problemas. puesto
que la tregua fue bastante inestable. por tres factores: la falta de institu-
cionalidad del proceso mismo y el rumbo incierto de la tregua pactada; la
oposición cada vez más abierta de los gremios. la clase polltica y en
especial los militares; y, por último. la falta de voluntad política de la
guerrilla hacia la paz, aunque en menor grado de las Farc, que sostuvie-
ron por unos años la endeble tregua y se proyectaron pollticamente en
torno de la Unión Patriótica (UP)26 La toma del Palacio de Justicia por
parte del M-19 y la contratoma por el ejército en noviembre de 1985, no
solo simbolizaron el fracaso del proceso de paz de Betancur sino que
pusieron al descubierto las reales dinámicas de violencia que seguían
funcionando en la sociedad. Los guerrilleros no habían abandonado su
discurso de guerra; los militares tampoco, e hicieron evidente que eran
autónomos en el manejo del orden público. incluso por encima del presi-

:~ Ritaldo Santamaria y Gabriel Silva, Ploceso f)Oiílico en Cdombia.· del Ftente NadDnal a la ape¡tura c/emocrMica. Bogotá:
Cerec. 1984. pags. 67-70.
t• Mauricio Garcia. "Veinte aftos buscandO una salida negociada: aproximac•ón a ta diRamica del conllicto aunado y los
procesos de paz en Coromll~. 1980-2000", en C<>n/roversia. No. 179. di<iembre de 2001. plgs. 25-27.
24 ..................................................................................................... Maulici<l Archifa Neiro

dente. Los gremios y los políticos se regocijaron porque terminaba el "em-


beleco" de la paz. Los narcotraficantes y los paramilitares se ensañaron
. contra los pocos logros del proceso de paz: la elección de alcaldes y en
particular la existencia de la UP Se inició así una política de exterminio
conocida como la "guerra sucia", mientras el presidente terminaba su
mandato aislado, pues el apoyo popular con que pudo contar no fue ca-
nalizado y menos movilizado.

Su sucesor, Virgilio Barco, se propuso de nuevo la repolitización de la


sociedad mediante la invocación de las diferencias partidistas y el esta-
blecimiento de un gobierno de partido diferenciado de la oposición27 . Se
llegaba así al desmonte definitivo de la política de coalición bipanidista.
El resultado electoral pareció avalar esta postura, toda vez que Barco
obtuvo la mayor votación alcanzada hasta el momento el 58% del total,
frente al 36% de su rival, el infatigable Álvaro Gómez. Sin embargo, el
esquema gobierno-oposición no funcionó en la práctica porque el libera-
lismo no estaba unificado en torno del ejecutivo: el conservatismo no se
constituyó como real oposición: y la que se vislumbraba desde la UP fue
diezmada por la "guerra sucia". Barco, por su parte, terminó gobernando
más con tecnócratas que con su propio partido.

En materia social, lo más destacado del gobierno de Virgilio Barco fue la


implementación de la reforma política en términos de descentralización
y de elección popular de alcaldes. Sin embargo, ella implicó la supresión
o reducción de algunos institutos descentralizados en aras de la eficien-
cia, lo que dejó por puenas a muchos trabajadores estatales28 . En mate-
ria social aumentó el gasto público en el desarrollo rural integrado (DRI)
y en la rehabilitación (PNR), manteniendo el énfasis en obras de infraes-
tructura. El primero se orientó a las zonas de economía campesina, mien-
tras el segundo se dirigió a las áreas de conflicto, sin que necesariamen-
te coincidieran. A ello le acompañó el programa de lucha contra la pobre-
za absoluta. De esta manera hizo real su propuesta de aumentar el gasto
social manteniendo metas macroeconómicas, como rezaba su plan de

1' Maria Teresa Uribe sel\ala con mas precisi(ln Que el inlenlo de Barco lue la repolihzación del rég•men, aunque a con.
linuación SeAala que él inlenl6 sirnulláneamenle ·despolilizar la SOCiedad• rCriSIS polilica y gobernabilidad en Colom.
b~: 1980-1995-, en var;os a~01es. Mle>os -mos pclil<:o• enlr..l ser y el desencanto. Medellln: IPC. 1997. pág.
71).
" Decrelo n de 1987 (Mar<el s;lva, Ftu;os y Te/luiOS .... págs. 181-184). Segun cam;lo Borrero, era una pollhca oe pr;va-
I;Z><ión s;nlalluiOS (•los pasos de un g;ganle•. Cien Oías vistos por Cinep, No. 7. sepl~mllle de 1989. págs. 18-19).
COLOMBIA 1975 • zooo, OECRISIS EN CRISIS. CONTEXTO.............................................................. 2S

desarrollo "de economia social". El problema fue que Barco centró la ac-
ción social en los municipios más conflictivos en té1minos de violencia,
descuidando otros también necesitados pelo sin esas dinámicas de gue-
na, con lo cual el mensaje podia se! leído en f01ma pe!Ve!sa: como alien-
to a los acto¡es violentos. En asuntos agrartos el gobiemo dio un paso
claro con la Ley 30 de 1988, que p1etendia dinamizar la pospuesta Iefol-
ma ag1aria. El g1an efecto positivo de esta legislación consistió en Ieco-
noce! po1 prtme1a vez los de1echos de la mujel campesina sob1e la tie-
na29. En lo negativo fue la penalización de las invasiones de tiena.

Po1 su parte. el secta! cafetero se velÍa afectado al final del mandato de


Barco. El 3 de julio de 1989 se rompió el sistema de cuotas del Convenio
Intemacional del Café, a lo que seguiría acompañado de una calda de
las cotizaciones del grano. Asi se iniciaba el cambio de un sistema de
p!otección estatal y de cuotas intemacionales a una 1egulación p01 el
me1cado. cuyos efec1os se sentilían en el siguiente gobiemo. A esta si-
tuación clÍtica se le agregaron el desb01de de la inflación. que en 1990
llegó al 32%, y el C!ecimiento de la deuda extema. Se amenazaba así la
p1eciada estabilidad macmeconómica de la que hacia gala el país, a
pesa! de sus avata1es politicos. El modelo económico se inclinaba de
nuevo del lado apelturtsta, tendencia que pmfundiza!Ía en fo1ma más
1adioal su sucesO!, César Gavina, quien fue1a su ministro de gobiemo.

El intento de institucionalizar los p¡ocesos de paz aplicando la fó1mula


de mano tendida y pulso fume tampoco tuvo logros inmediatos. Lo único
destacable fue la negociación con el M-19. que en gran parte se debió a
la voluntad politica de este g!Upo. Baleo 1eemplazó las dispe1sas comi-
siones de paz pol un alto comisionado que dependía dilectamente del
P!esidente, pem alejó a los sect01es de la sociedad civil que su anteceso1
había incluido aleg1emente en las negociaciones30 .

Lo más g1ave de su gobiemo fue el aumento de la violencia y sob1e todo


su fragmentación. La guena 1etomó a Ieemplaza¡ala politica31 . Aunque

n Magdalena l80n y carmen Oeere. Género. propiedad y empoderamienlo: tierra, Estado y ITIBicado en Ameliu laJina.
Bogola: Tl!ftef M111do. 2000, pags. 112-113.
Je Mauricio Garda, "Veinle atlos ... ~. pags. 27-29.
'
1
En esta pat1e sigo eJ desrote1o de Gonzalo 5anchez. ·Guerra y polilica en la sociedad colombiéWla... en Anl/lsls Polllico.
No. 11. sephernllle-d•ciemble de 1990, pags. 7-27.
26 .......................................•.....................•....................................... MolnkW kchilo Neito

el presidente concretó la precaria reforma lograda por Betancur, en espe-


cial la elección popular de alcaldes, no pudo contener el aniquilamiento
de los dirigentes de organizaciones sociales y de las"fuerzas de izquier-
da, en especial de la UP En efecto, en 1986 el candidato presidencial de
esa agrupación, Jaime Pardo Leal, había obtenido 328.752 votos (casi el
5%), cifra récord en la historia de la izquierda en el país hasta el momen-
to lo cual, seguramente, atemorizó a los sectores más retardatarios, que
a
se lanzaron una nueva orgía de violencia contra todo lo que pareciera
oposición. Ello significó la práctica desaparición de la izquierda no ar-
mada y de uno de los pocos logros tangibles de los acuerdos de paz32 .
Así. para junio de 1987 se hizo explícito el fin de la tregua con las Farc,
que de tiempo atrás no funcionaba en la práctica.

Ante el recrudecimiento de la ·•guerra sucia", Barco había abierto la po-


sibilidad de un plebiscito reformador en las elecciones del 88. Pero rápi-
damente cerró esa puerta con el acuerdo bipartidista plasmado en el
Estatuto Antiterrorista de ese año, impulsado por el ministro José Ma-
nuel Arias Carrizosa, conocido de autos por sus inclinaciones derechis-
tas33. Ante la incapacidad de contener la violencia, se retornaba a la
salida represiva.

El intento de desmontar los grupos paramilitares con la derogación de


la Ley 48 de 1968 fue una reacción tardía, pues ellos estaban implanta-
dos en muchas regiones, dadas sus estrechas relaciones con las Fuer-
zas Armadas, especialmente entre sus mandos medios, los narcotrafi-
cantes y algunos terratenientes. Esa fluidez de los actores violentos, y
su relación con organismos del Estado, hicieron también difícil la lucha
contra el narcotráfico, ante la cual no hubo una clara postura sino has-
ta el asesinato de Luis Carlos Galán en agosto de 1989. En esa oportu-

u No disponemos de t:ifras eY.aelaS sObre los activislaS de la UP asesinados enlre 1987 y 1990. salvo referencias generales
tomo la de Medólilo Medina, de 3.500 eliminados en esos al1os (·oos détadas de cr•s•s polilica· ... , pag. 58). La poliló-
loga nOOearn8ficana Leah tafoll presenro al IV Congreso de Anrropotogia un anilisis de los 18 municipios en donde
la UP conquisló la alcaldla en 1988 e introduto la paradoja de que ·un proceso de reforma que comenm como un inlenro
de insliluc:ionalizar lOS conllielos Violenlos ( ... )ha lenido resollados( ... ) ambiguos· rLogros y limiles de la elección
popular de alcaldes en Colombia: la experiencia de los munitipios con admin•Siraciones de la UP,1988·t99o·. en Jaime
taycedo y carmenza Manlilla (compiladores).- -ica y podetes popr¡/ate$. BoQola: Ceis. 1993. 1)!0. 61).
No hay que olvidar que lamlliérl OllaS lueaas pollücas de izQuierda. tomo el Fren~ Popular y ALudiar. 1UYier011 vlclimas
de ~ llamada •guerra suc:~· en esos allos. Una de ellas lue Ostar William calvo. vottro del EPL en las neoo<iationes
de paz. asesinadO el 20 de noviembre de 1984.
" Colombia Hoy. NO. 54. lebrero de 1988 y No. ss. marzo de 1988.
COLOMBIA 1975 • 200Q, [1( CRISIS EN CRISIS. CONTEXTO•....•........•.•..•.•.•.•..••••••••••.•.......••••...••.•.••• 27

nidad el presidente Barco declaró en forma apresurada una guerra frontal


que costó muchas vidas y esfuerzos económicos. aunque a juicio de
Francisco Leal frenó el deterioro estatal y la descomposición de las fuerzas
armadas e impidió la cristalización de un proyecto político reacciona-
rio". En consecuencia. el panorama para las elecciones de 1990 era
muy oscwo. Al asesinato de Galán siguió una oleada de terrorismo y
de crímenes que segaron la vida de otros dos candidatos de oposición:
Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro.

Le profunda crisis política que se cernía sobre el país con el desborda- ·


miento y fragmentación de las violencias produjo un amplio debate, al
que se sumaron las organizaciones sociales al final del mandato de Bar-
cO y que concluyó en la convocatoria de una Asamblea Constituyente con
la intención de establecer un nuevo pacto político y social.

No obstante, el proceso que desembocó. en dicha Asamblea estuvo pla-


gado de los obstáculos propios de la polltica colombiana. Les elecciones
de cuerpos colegiados del11 de marzo de 1990. que incluían también las
de alcaldes y la consulta liberal para candidato presidencial, fueron las
más nutridas de las tres realizadas en ese año, con más de siete millones
y medio de votos. Le llamada "séptima papeleta". impulsada por secto-
res estudiantiles. en realidad no fue contabilizada aunque éstos se de-
clararon triunfadores"'. El 27 de mayo se llevaron a cabo las elecciones
presidenciales y se lanzó la convocatoria a la Asamblea Constituyente.
La votación para presidente tuvo más de seis millones de sufragios, mien-
tras el plebisCito para la Asamblea Constituyente solo alcanzó a superar
los tres millones, de los cuales el88% fue favorable. El presidente electo.
el liberal César Gaviria, obtuvo el46% de los votos, contra 23% por Alva-
ro Gómez ahora vocero del Movimiento de Salvación Nacional, 12% por
Antonio Navarro Wolf. recién reinsertado del M-19 y en rápido relevo del
asesinado Carlos Pizarro. y 11% por el conservador Rodrigo Uoreda.

Jt ~Estabilidad macroecon6mica e inSiitucional y violefttia crOnica-. en el libro compiladO por él En busca de la eSlabidad
petdida. 8ogotá: Terter Mundo. 1995. pag. 49. Vtase 1anblétl su arUtulo 'Estrua~~a y <Oylflhla de~ aisis polmoa·. eo
FrantiS<O Leal y Leóll anos. (<Oqliladores). lll tilo del <aos. 8ogotá: Terc:er Muodo. 1990. En es1e irl1imo desarrolla. miS
el papel del nan:otr;lfir:o r:omo <a1alizador de 1a tnsis. No QUe<la muy <1ara su relereo<~ al proye<1o reata-lo. -
uno podrla inlerpretarla ola de aimenes en lomo a las ele<<iones del 90 tomo una de sus expresiones. Maria Teresa
Uribe, a su vez. considera que esla declaraloria de ouerra otorgó a los naccotralicantes una especie de estatuto de
beligerantia (Na<iOn. <ivdarlano y sob<fano. MedeiHn: Corpora<ión Reglón. 2001. pag. 77).
" Vtase la monogralla de 0s<ar Ouinlero para 0111ar por ellllulo de So<lólogo en 1a UnNersidad Na<ional. sede Bogo~.
abril de 2002.
28 ..........................................................•.......................................... MDutido Alchilo /leiJo

Con una Asamblea Constituyente precariamente ratificada en las urnas


en mayo de 1990. se procedió a la elección de los delegados el 9 de di-
ciembre del mismo año. Si bien los partidos tradicionales mantuvieron la
mayoría. aunque en listes dispersas. dos fuerzas alcanzaron alto grado
de acogida: la alianza en torno al M-19. con el 27% de los votos. y el
Movimiento de Salvación Nacional orientado por Alvaro Gómez. con el
16%. Este acto trascendental para el futuro del pals se vio empañado por
dos hechos: primero. fue tal vez la votación colombiana comparativa-
mente más baja de todo el siglo XX. en la que menos de una tercera parte
de la población en edad de votar acudió a las urnas; y segundo -peor
aún-: el mismo dia en que se producia la votación el ejército invadla el
santuario de las Farc -"Casa Verde" en la serranla de la Macarena-.
donde se alojaba su comandancia. Si la abstención dejaba inteHogan-
tes sobre la legitimidad de la nueva carta de navegación nacional. el
ataque a "Casa Verde" sembraba dudas sobre el futuro de la Constitu-
ción como un pacto de paz.

Relegitimación política, apertura


y guerra (1991·2000)
El gobierno de Gaviria vivió desde el primer momento la tensión entre
la relegitimación del sistema polltico que se consagró en la fórmula
constituyente de Estado Social de Derecho y la aplicación ortodoxa de
la apertura neoliberal. Esa misma tensión se reprodujo en otro plano
con el choque entre la propuesta de negociación política del conflicto
armado y la "guerra integral". Decir que a la postre ganaron los segun-
dos polos de la contradicción -apertura y guel!a- es cierto pero no su-
ficiente. Veamos por qué.
El plan de desarrollo "La Revolución Pacífica" condensaba las tensiones
que vivió este gobierno popularmente conocido como del "revolcón". Si
bien se fijaban unos criterios de polltica social, se le apostaba a las fuer-
zas del mercado como las reguladoras máximas, aun en el terreno del
bienestar. Esto significó que el gasto social no solo disminuyera en com·
paración con el anterior gobierno, sino que se orientara a fortalecer el
presupuesto de la justicia y la defensa38 . Además, el gasto social se diri-

." Si en 1989 el peso del gaslo socoal eoa de 41\, enue 1990 y 1994 1ue en l)fomedio de 38.6\. COtl aftos como 1991 y
1992. en que11e<¡6 al 34\. El de jusl•cia y se<¡uridad, en cambio, pas6 de seo 01 15.9\ en 1991 al 23,5\ en 1993 y al
20,6\ en 1994 (Oepe~amenlo Nacional de Planeaci6n. fsl-icas históricas de Colombia, lomo l. Bogoll: Teoceo
Mundo, 1998. pags. 201-204).
COLOMBIA 197S • 200(), OE CRISIS EN CRISIS. CONTEXTO.............................................................. 29

gió hacia el polo de la demanda y no de la oferta. en concordancia con el


dogma neoliberal. Las Leyes 50 de 1990 y 100 de 1993 -reformas laboral
y al sistema de seguridad social, respectivamente- condensaron esa op-
ción, sin desconocer algunos aspectos positivos en términos de moderni·
zación laboral y de cobertura de la salud37 . En la práctica. el subsidio a
la demanda terminó siendo un apoyo a la oferta de los entes privados.
con lo que se desdibujaron aun más las metas sociales del gobierno Ga-
viria38. Además el objetivo de conseguir la "austeridad fiscal", en la prác·
tica no se realizó. pues hubo un crecimiento medio del 25% del presu-
puesto general de la nación y los recortes se dieron principalmente en
educación y vivienda39 .

La preocupación cortoplacista por mantener la estabilidad macroeco·


nómica implicó un descuido del sector productivo real para no insistir
en el abandono de lo social. La apertura favoreció las importaciones.
pero desatendió la infraestructura. sobre todo la rural. que atravesó la
peor recesión en muchos años. Mientras el PIB general creció en pro-
medio 4,26% entre 1990 y 1994. el agropecuario lo hizo en 2,52% con
cambios dramáticos como pasar de 5.9% en 1990 a -2.0% en 1992"". El
crecimiento del PIB general fue resultado más del aumento del consu-
mo suntuario, como los automóviles importados, de la construcción y
del sector financiero. que de un crecimiento industrial o agrario. El ideal
de abrir la economía para generar más competitividad y así incursionar
con éxito en los mercados externos fue una falacia. Derivó en una aper-

u La ley 50. si bien inlrodujo la llexitHiizaciOn de la mano de obra. con loda la inestabilidad que genera para ellrabajador.
conliene elemen1os posilivos para los lrabajadores. como la ampliación de los derechos de maternidad. vacac•ones y
primas, asl como una modemizac•6n (Jel derecho laboral (véanse los analisis de Marcel Silva. Flujos y reliJjos .. .. pags.
123·204. y de Gerardo Arenas. "'La relorma laboral: Wn nuevo marco normalivo para las relaciones de 1raba¡o en
Cololrllia'~". enl'rJ/leia. No. 8, 1991, p;gs. 95-102) los resunados de~ ley 100 son mas complejos, dada la a~is pr,;a
del siSlenlil de salud. El propósilo de ampl~r la cobeflt~a de esuaros bajos no ha sido salislechO y los pocos 1ooros
lienden a estancarse con elliempo {Libar<Jo Sannienlo, "Refomm y desarrollo sotial en los novenla~. en el ya cilado
1ex10 compilado por Francisco leal. En brisca ..• pág. 316) los invesligado<es de Pl..,.ciOn Nacional ~~n que 'de
una ali~ción aproximada del 2011. en 1993 se pasó al 47% en 1996 y al60,4\ en 1998. Sin embafgo. a pallir de 1999
se observa una disminu<iOn: 57 ,3'1. para 1999 y 56.6\ paf3 2000' (Edgar 8akli0n y Esleban Nina. "Coyunlura econo-
mi<a e indicadores soc~les-. Boletln SJSD.ONP, No. 30. 2001. p;g. 39).
" camilo Gon~lez. ~Lo anlisocial de 10 sociar. en Eduardo saenz (compilador). ModerniZación ecO/Wmiea vs modemi·
zacirln socia/. 80Qolá: Universidad Nacior1al. 1994. pág. 214.
" Osear Arcos. •Et gasto social en Colombia: diez anos de deteriofo"'. en Co/Jiroversia. No. 169. noviembfe de 1996,
págs 39·52.
•• tallos Salgado y Esm01alda Prada, campesinado y proles/a social en ColOmbia. 1980·1995. 80Qota: Cinep. 2000.
pag 85.
30 ..................................................................................................... MmnicifJ Alchilo Neiro

tura "hacia adentro" que atenuó la dinámica exponadora y desindus-


trializó al país".

Si a los empresarios -industriales y agrlcolas- no les fue bien con el


"revolcón" .los asalariados corrieron peor suerte. La inflación. que rayó en
24.3% entre 1991 y 1994. afectó los ingresos de los trabajadores. El dete-
rioro en los salarios reales en esos años fue cercano al 3% 42 . En materia
de empleo tampoco hubo aumentos sustantivos. En la industria manu-
facturera. la generación de nuevos puestos de traba¡o ocurrió a un ritmo
del 1% anual entre 1990 y 1993, e incluso en 1994 descendió en casi dos
puntos porcentuales43 . El propósito de privatizar empresas públicas y los
intentos de ajuste fiscal dejaron por puenas a muchos trabajadores ofi-
ciales. El tratamiento de "terroristas" que se dio a protestas como la de
los sindicalistas de Thlecom en 1992. perjudicó más las relaciones entre
el Estado y los trabajadores44 .

En el plano político, Gavíria consiguió ciena relegitímación por la Cons-


titución del 91 y los iniciales éxitos en los procesos de reinserción del
EPL. el PRT y el Quintín Lame. primero, y luego de un sector del ELN.la
Corriente de Renovación Socialista (CRS). Ante estos grupos aplicó la
misma receta de su antecesor. Con los restantes, congregados en la Coor-
dinadora Guerrillera Simón Bolívar (Cgsb), se intentó otro modelo más
flexible. que consistia en negociar en medio del conflicto sin exigir el cese
al fuego y con colaboración internacional. aunque sin clara presencia de
sectores de la sociedad civil. Sín embargo, a mediados de 1992 se inte-
rrumpieron los diálogos y para fines de ese año el gobierno hablaba de
una guerra íntegra! que "acabarla con la guerrilla en año y medio"••. La
estrategia desató una ofensiva contra las cúpulas de los alzados en ar-
mas que fue respondida con actos de saboteo a lo largo y ancho del pais .

.. las exporlaciones además manluvieron un rasgo de ·reprimarizaciOR. porque •ncorporabao poco valor agregado
(EmperatriZ Becerra, Osear Ateos y Jorge 1van González, ·ciclos de precios. prOducc•ón, empleo y salariosa. en COI'ilo·
versia. No. 167. octubre·noviembfe. 1995. p¡g. 72).
'' OI>F. Estatlslas his/iJiicas . .• 101110 1, p;gs 51 ·52 y 225-226
'' wem. lomo 11. p¡g. 103.
u Tanto que 1.1'13 au10f3 llega a detif que la juSitcia ~egional se desvió de su objetivo. el narcotJaftCO. !)ara enlocarse con1ra
los •abajadores (Consuelo Ahumada. El modelo noo/ibelal y su impacto en la sociedad colombiana. BOQOia: El Anc01a.
1996. capiiiJIO 6).
•$ Ilusa expresión del minislro de Oefeflsa. Rafael Pardo (véase Malficio Garcia. "Veinte al'los .. .... pag. 30).
COLOMBIA 1975 •2000, DE CRISIS EN CRISIS. CONTEXTO•...•....•.....•.•...•., •........•.....•...................... 31

De poco sirvió haber nombrado a un civil en el Ministerio de Defensa:


igual los aires de guerra se apoderaron del gobierno.

En el terreno de la justicia se hizo un esfuerzo por modernizarla y para


ello se destinó buena parte del presupuesto. La Fiscalla, nuevo ente crea-
do por la Constitución, recibió un impulso decisivo. La Justicia Regional
o "sin rostro", como se la conoció popularmente, junto con la politice de
sometimiento de los capos del narcotráfico, pronto hicieron agua, espe-
cialmente con el escape de Pablo Escobar del palacio-cárcel, "La Cate-
dral", en julio de 1992. Su muerte un año y medio después no resarciría la
deteriorada imagen de los aparatos judiciales.

El panorama económico y político del gobierno era, a todas luces, com-


plicado. Al descuido social se le sumaron la desatención del sector pro-
ductivo real y el fracaso de las negociaciones de paz con la Cgsb y de la
política de sometimiento del narcotráfico. Y como si fuera poco, en contra
de los cálculos optimistas sobre nuestras reservas hldricas y el mito de
la eficiencia del sector eléctrico, la presencia del fenómeno climático de
"El Niño" llevó al gobierno Gaviria a un forzoso apagón en 1992 que tuvo
ribetes tragicómicos como el cambio de hora que se aplicó por pocos
meses••. Entonces, ¿por qué el presidente terminó con altos índices de
popularidad? Tenia en su haber una Constitución que flamantemente
proclamaba el Estado Social de Derecho -así en la práctica se distancia-
ra de él-, altos índices de crecimiento del PIB -a costa de la productivi-
dad- y logros de paz con algunos grupos armados. Pero lo definitivo, a
juicio de Alejo Vargas, fue el estilo de Gaviria47 • El hizo de la polltica un
espectáculo. Acudió a una permanente publicidad y negoció con la clase
polltica en el mejor estilo frentenacionalista. El resultado fue que no dejó
crecer a la oposición dentro del bipartidismo ni menos fuera de él. La
bancarrota de las terceras fuerzas, en especial de la AD-M19 y la UP.
terminó siendo funcional a esa estrategia. Se salvaron las representacio-
nes de minorlas étnicas y religiosas y algunas individualidades antipar-

~• En ~ealidad. lo que hilo ·e1 Nino· lue revelar '"la I)O(Iredumbfe de un seclor (el elétlrico) que siempre habla sido
considera<lo como modelo de eliciencia" (Luis llauritio Cuervo. De la"" al apagdtl. BoQola: Cinep, 1992. pag. 219).
Por su pane. Samuel Jafamillo serta1a que en esos anos ·comienZa a consolidafse l.fla ola Kleot6Qica que revive la idea
de la privalizacfón como solución a las principales l•mila&iooes detectadas en la organiZación anlerior· (Cienlo reinle
.oos de- Pfib/i<OS.en c-. Bogoia: Cinep. 1995. pag. 125).
" "El mensaje polllico: mas e~culo que conlenido". en Cien Dias wSios f101 Cinep. No. 26. mayo-julio de 1994.
pags. 4-6.
32 ........................•....•......•....•..............................•............................ MIWli<io Alchilo Neilo

tido que distaban de conformar una real alternativa de oposición en el


plano nacional'8 .

Ernesto Samper subió al poder por estrecho margen sobre su contrincante,


Andrés Pastrana. Entre la primera y la segunda vueltas Samper logró au-
mentar su precaria ventaja de 20.000 votos a algo más de 130.00049. Lite-
ralmente fue un "voto finish" para el que no le fueron suficientes las alian-
zas que con desespero buscó con los más diversos sectores, hasta tocar a
las puertas del narcotráfico. Esta actitud insinuó algo que se haría eviden-
te a lo largo de su mandato: su prioridad fue llegar al poder y mantenerse
en él, a costa de lo que fuere menester. Por lo tanto. los loables propósitos
de enmendar los excesos neoliberales del anterior gobierno, de ofrecerle un
rostro humano a la apertura y de imprimir un nuevo rumbo a los procesos
de paz y visibilizar los derechos humanos, se fueron diluyendo hasta que-
dar convertidos en un discurso hueco cuyo real contenido lo llenaron la
corrupción, el clientelismo y el desborde de las violencias guerrillera y pa-
ramilitar. Samper terminó su mandato, pero con costos altlsimos No solo
malgastó una oportunidad para superar la crisis política en que se sunúa
Colombia sino que, por el contrario, la agudizó. Si bien no todo es imputa-
ble a la persona del presidente y su equipo de gobierno -de hecho, la crisis
del pals mostraba rasgos estructurales en el marco de la globalización-.
no es menos cierto que sus alianzas pragmáticas con el narcotráfico fueron
el catalizador de un proceso que llevó al pals a un aislamiento internacio-
nal y un estado de guerra insoportables"'.

El plan de desarrollo, denominado por sus autores "El Salto Social", fue el
primero ampliamente debatido y concertado con el Congreso en el marco
de la legislación sobre planeación 5'. Ofrecía además un novedoso enfoque
que, apoyado en la consigna de "formar un nuevo ciudadano", intentaba
balancear en forma integral las metas macroeconómicas y la poHtica so- .

·• En et94 ta UP Obluvo el 0,9\ de la votación. s;milar a tres allos antes. mientras la AO-Mt9 bató del8,3t. en 1991 a 2.6~
en et 94 sin obtener ninguna curul (Eduaulo Pizaffo. ·¿Hacia un sistema mult•partldista? las terce~as tuerzas en Colom-
bia ho(, e n - Polilico, No 31, mayo-aoos1o de 1997}
"' Equipo de coyunlll'a polilica. ~Elecciones presidenciales 94: enbe imagen. opiniOn y maquinarias~. en Cien Oias vistos
fJOf Cin<l>. No. 26. mayo-julio de 1994,plg. 7.
$0 Analistas mas lM)Ilderados llauon la a1ención sobre tos lactores es1ructurales de la crisis. Véanse. por e;emplo, Fran-
cisco Leal. "la crisis polltica, lila historia de vie¡a dala". en Cien Olas rislos por Cinep. No. 32, enero-marzo de 1996 y
el ya alado ensayo de Medóliio Medina. "Dos décadas da cr~~ polilica ... -
'' Filllio Vel3sQuez. '1.a 1)81ea<i1Jfl en Colombia: <Es d ·~de~ Qeflle"-. en lleWsla ffYO. No. 26. f11i110 de 199~.plg. 14.
COLOMBIA 197S •2000, DE CRISIS Ell CRISIS. CONTEXTO.•........•.•..........................•........•..•.......... 33

cial. Aunque no se apartaba del todo del modelo neoliberal, e incluso hacía
profesión de los logros de la apenura, intentaba darle un rostro humano.:.
Así, mientras se proponían aumentos del gasto social y la consolidación
de la red de solidaridad, se insistía en medidas de recuperación del campo
y de fomento de la pequeña y mediana emprese, los sectores productivos
reales que a su vez generarían más empleo03 .

Sobre los ejes de productividad con equidad propuso al pals una experien-
cia exitosa en otros contornos nacionales: el Pacto Social para concertar
precios y salarios. Si Gaviria invitó a ing¡esar al futuro, Samper hablaba
del "tiempo de la gente". El Pacto Social pretendía legitimar popularmente
S1.l plan de desarrollo y romper con una vieja actitud de confrontación en
las relaciones laborales. Pero no funcionó sino el primer año, puesto que
unos eran los compromisos del gobierno, muy frágil por la crisis política, y
otros los del Banco de la República, ente casi autónomo en el manejo mo-
netario. En esas condiciones, como expresa un analista, los trabajadores
pactaron a pérdida04 • Por ese desfase entre metas y realidades, a lo que se
sumaba la baja representación de trabajadores y de empresarios, fracasó
el Pacto Social con lo que se retrocedió en el camino de la concertación y
por ende de la relegitimación política... La designación del presidente de
la CUT, Orlando Obregón, como nuevo ministro de Trabajo y algunas jugo-
sas concesiones hechas a poderosos sindicatos como los de la Caja Ag¡a-
ria y Telecom, no contuvieron el descontento obrero.

Para ese momento (1996) Samper estaba más preocupado por asuntos
que tocaban con su propia supervivencia como presidente. La denuncia
del candidato perdedor sobre nexos de la campaña liberal con el nar-
cotráfico, que al principio se vio como mero revanchismo, cobró fuerza
desde 1995 con el proceso 8000, que implicó no solo a funcionarios del
gobierno sino a sectores políticos tradicionales y a no pocos empresa-

u Consuelo Ahumada insisle en que Samper poc:o hizo en la pra&lica por enmendar los erro1es de la apertura y, por el
conlrario. estuvo mas preslo a cumplir los compromisos con el Ft.tl que con los sec1ores sociales que lo apoyaron '11
111011e1o neo/4Jefat.. ., lnnOducción).
u Consuelo CorredOI. ~Polltica social: hatia una visiOn integrar. en Cien Olas vis/os {JO( Cinep, No. 27, agoslo·noviem·
bre de 1994.
'' Allle110 Ofllulloso. "Pado de inotenles", en A/ttrnatira, No. 6. enero de 1997, ~- 35.
" Ric.VdO Bond~. "El paC1o soci~ descertilicO ~ gobierno", en Lu~ Albef1o Resnepo (compi~Of). Slnlesis' 91 BogOiá
lepli/lertef MundO, 1997. PIQ. 107. ono analiS1a llama la ~ión sobre el sesgo en la representación patronal que
recog~ a los see101es beneficiados POI la aperton (Pienre-hes Sefine1. "El PaciO Social: un blanco dllicil', en Cien Oias
>islos por Cinlp. No. 29, mayo-julio de 1995, ~ 19).
34 ." .. " " " " " " " ..•...................... " " ........ " " " " ............ " " .. " " ............... AloutiOO Alchilo lleilo

rtos·. El juicio al presidente. cuyos resultados se sabían de antemano,


arrastró con la poca credibilidad que le quedaba. ya de por sí debilita-
da por la beligerante actitud de los Estados Unidos al negarle la visa
de entrada en su territorio y descertificar unilateralmente al país en la
lucha contra el narcotráfico'".

Con un gobierno a la defensiva. las metas sociales se trastocaron con el


único objetivo de permitir que Samper terminara su mandato. La Red de
Solidaridad. que pomposamente se proclamó como el camino de supera-
ción de la pobreza, terminó ctientelizada a favor de los políticos que ro-
deaban al presidente. Para agravar más las cosas, a partir de 1996 co-
menzaron a presentarse signos de recesión. fruto de procesos globales.
pero acrecentada por la coyuntura política. El PIB había bajado de 5,68%
en 1995 a 2,04% al año siguiente, para recuperarse levemente en 1997 a
3,16%57 . Las metas de generar 1'500.000 empleos se quedaron cortas. Si
en 1994 el desempleo marcaba el 7,6%. en septiembre de 1998 rayaba
en 15,1 %'". El presupuesto social aumentó pero sin reflejarse en gastos
de inversión y, como si fuera poco, para salvar el déficit fiscal se acudió al
creciente endeudamiento externo. En términos del gasto total, sin duda
hubo aportes a salud y seguridad social -en el marco de la implementa-
ción de la ley 100-. no así a educación y vivienda. Pero lo más serio fue el
creciente énfasis en defensa y seguridad. así como en el pago de la deu-
da pública...

Lo poco logrado en materia social era abandonado y hasta se empren-


dió soterradamente el desmonte del proceso de descentralización. Con
el argumento de que los municipios no estaban empleando bien las
transferencias y eran "perezosos" para generar recursos. se intentó re-
troceder hacia modelos centralizadores ya superados. Pero las eviden-
cias mostraban que esas criticas no eran válidas para la mayoría de
los municipios y que, de no ser por la elección popular de alcaldes y

" En esta parte nos a~mos en las ya ci~das S/nlesis de 1996 a 1998 compi~as por Luis Albeflo Resllepo.
" ONP. Esladlslicas histdticas. , tomo 1, pag. 4.
$• Nalalia Paredes. REI delerioro de los defechos econOmicos y sociales a linales de los noven1a en Colombia~. en Con·
/roversia. No. 176. abril de 2000. pag. 110. El empleo inlonnal, a su vez. aumentO del 52'!> de la lueaalabOfal en 1996
at54.7t. en 1998 ~bid, pag. 112).
$• Osear Arcos. "Oélicilliscal. deuda y 03510 pltllico: manileslaciones de la crisiS", en Conboversia. No 171, diciembre de
1997. P30S 57-70.
COlOMBIA 197S •2000, OE CRISIS EH CRISIS. CONTEXTO.............................................................. 3S

gobernadores, la encrucijada del gobierno de Samper habría arrasado


con la democracia en su conjunto60 .

La crisis política ante todo polarizó a las elites dirigentes, pues la verdad
no conmovió a los colombianos de estratos bajos. Asl se conformó un
serio problema de "gobernabilidad". A las denuncias de narcotráfico se
agregaron las de clientelización y corrupción. Ni los medios de comuni·
cación escaparon de esta dinámica. como lo mostró patéticamente el
caso del "miti-miti" entre los ministros de Comunicaciones y Desarrollo,
Arboleda y Villamizar y la concesión de los dos canales privados de tele-
visión a grupos económicos afectos al presidente61 • Esto llevó a una ma-
yor desinstitucionalización, una de las más graves en la historia del pais.
La renuncia del vicepresidente Humberto de la Calle a los pocos meses
de ser absuelto Samper por la Cámara, fue el remate de lo que antes
había ocurrido con ministros y funcionarios estatales. aunque, la verdad,
a algunos los "renunciaron" por asuntos penales. Las instituciones. por
intereses corporativos o personales. perdieron la imparcialidad y entra-
ron de lleno en él cruce de acusaciones y epítetos. Asl, la Fiscalla chocó
con la Corte Suprema de Justicia, ésta con el Congreso y aquella con la
Procuraduria y la Contraloria, amén de los roces entre las autoridades
monetarias y el ejecutivo62 . Samper mismo fue mordaz con sus detracto-
res y complaciente con sus amigos. Al mismo tiempo que repanió con
generosidad recursos a quienes lo apoyaron, invadió al país de propues-
tas desde la reforma a la justicia hasta un nuevo canal interoceánico,
todo con la mira puesta en quitarse de encima el proceso 800()63.

En ese ambiente de inestabilidad no fueron extrañas las voces elitistas


que llamaron al retiro del Presidente por medios democráticos. sin que
faltaran quiénes clamaran por el uso de mecanismos de tacto. Aunque
las "conspiraciones" fueron más mediáticas que reales, que las hubo las

" Pedlo Sanlana. "L~itomidad potlti<a y destentralilaCiótl", en Re>isla Foto. No. 29. mayo de 1996. .lolge tvan Gonzatez.
po1 su pane. insiSie en que si bien en los noventa alMTI8nt6 el niveJ de endeudamienlo de los en1es del)3ftarnentales y
municipales. los an!li~s olvidan el seno ptoblema del endeudamiento unttal. El asunto. a "' juicio. es "'"'~'"' y tiens
QUe vet con la ..,....., del metcado de capiJales que somete a la polftica 1iscal ("la deuda lalTilién es tesponsab41idad
del novel nacional", lbid. pag. 63).
" Luis Albeno Resltepo, ·cotolTilia 1997·1998: balante y perspectivas·. en Slntesis' 98 .... pag. 12.
" Luis Albeno Resllepo. "Colomllia: ..., 18Ción en pelig•o·. S.iJiesis' 97 .... p¡tos. 9·19. La unidad de aiterios en el seno del
gobierr" estuvo ausente desde sus inicios, como lo most""""' en el caso de las coopetalivas de SOQUiidad. Convivir.
" Renata Segura. "Equiltblio en la CUOida 1to¡a·, en Cíen ()fas Oslos fKJf Cinep, No. 33. ablil-junio de 1996.
36 ................................•.................................................................... Abnicio Archilo Neim

hubo64 . El asesinato de Alvaro Gómez el2 de noviembre de 1995. atri-


buido a sectores de derecha. mostró hasta dónde estos querían llegar en
su deseo de tumbar al Presidente. En ese clima de polarización por arri-
ba. con cada uno de los sectores de los partidos tradicionales alineados.
hasta la precaria oposic;ión se vio envuelta y por tanto no ejerció su fun-
ción de control. Un balance somero de las elecciones parlamentarias de
marzo de 1998 mostró dos ganadores: el abstencionismo, a pesar de los
señuelos oficiales para estimular el voto. y el bipartidismo. que obtuvo
casi el 75% en el Senado y el 83% en la Cámara. La izquierda se quedó
nuevamente sin parlamentarios...

La injerencia de los intereses norteamericanos estrechó aún más el preca-


rio margen de maniobra del gobierno Samper. El choque entre dos agendas
contrapuestas desde principios de los noventa, la de las elites colombia-
nas contra la guerrilla y la de Estados Unidos contra el ~cotráfico, se
rompió a favor de la segunda. Contrariando el discurso oficial: se acudió a
la fumigación de cultivos ilícitos sin respetar la cantidad de área cultiva-
da. La reacción de los cultivadores y recolectores de coca no se hizo espe-
rar: entre 1994 y 1996 adelantaron impresionantes marchas en el sur y
centro del pals. En sentido estricto. no fueron movilizaciones contra el
mandatario, ni menos a favor suyo, sino contra el manejo de los cultivos
ilícitos y por el reconocimiento de su calidad de ciudadanos66. Algo similar
mostraron los motines que proliferaron en las prisiones colombianas al
final del mandato de Samper. Aunque propiciadas por actores disimiles
como el narcotráfico y la guerrilla en pos de confusas "negociaciones poli-
ticas". pusieron sobre el tapete la crisis carcelaria que aquejaba al país"'.

El tema de ciudadanía no habla estado ausente del discurso samperista,


aunque se habla ocultado bastante. como ya vimos. Lo mismo ocurrió

u Luis Alber1o Reslrepo dice que en o"ubre de 1997 el ex minislro Juan Manuel Sanlos adelanló t:onversaciones set:relas
con grupos armados, dirigentes polilicos y paises amigos. quienes exiglan la renuncia de Samper como paso previo para
cualqui!f solución polilica ("Colomb~ 1997-1998 .. .", pag. 16).
" t.t~uel Eduardo C!rdenas anolaba, srn embargo, que hubO 360.000 volos en blanoo. 210 000 nulos y 500.000 larjelas
oo marcadas. lo que le sugetia la existencia de una franja nada despreciable. La izquierda obluvo en conjunlo 400.000
volos (•Etetciones. iovierno de golondrinas·. en .A/tematNa. No. 18. abfil de 1998. ~- 18).
" Para el caso del Pulumayo vtase el libro de Mar~ Clemencra Ramlrez. Emre el EstadD y la gue"illa. Bogo!!: lcanll/
Colcieocias, 2001.
'' Este lema hace parte de la lesis que adelanla Pablo taceres en el OoctOfaCio de Hisloria de la Universidad Nac•onal.
sede lloiloll.
COLOMBIA 1975 • 2000: OE CRISIS EH CRISIS. CONTEXTO.............................................................. 37

respecto a los derechos humanos. Los primeros pasos mostraban una


renovada sensibilidad sobre el tema: firma del Protocolo 11 de Ginebra
sobre Derecho Internacional Humanitario; investigaCión y posterior acep-
tación de la responsabilidad del Estado en los hechos ocurridos en Truji-
llo. Valle. a comienzos del 90; y creación de unidades especializadas
dentro de las fuerzas armadas y formación en derechos humanos para
ellas68 . Pero lo que se escribía con una mano se borraba con la otra. Aún
antes de que estallara el proceso 8000. funcionarios del gobierno se en-
frentaron públicamente en torno a las cooperativas de seguridad Convi-
vir. creadas a fines del gobierno Gaviria e impulsadas con ahínco por el
ministro de Defensa. Fernando Botero. y el gobernador de Antioquia. Al-
varo Uribe Vélez69 . Pronto se vio que la función de estas asociaciones
"Civiles" no era propiamente de acompañamiento a las fuerzas armadas
en tareas de vigilanCia. sino que ellas se convirtieron en estructuras pa-
ramilitares al servicio de ganaderos y narcotraficantes, en un verdadero
proyecto de contrarreforma agraria70 . La tardía prohibición de las Convi-
vir no puso freno al despliegue del paramilitarismo. aunque técnicamen-
te fueran estructuras diferentes. En 1997 se produjo la unión de las auto-
defensas de Córdoba y Urabá con las que venían proliferando en el Mag-
dalena Medio y los Llanos. bajo el mote de Autodefensas Unidas de Co-
lombia (AUC). En forma casi simultánea, lanzaban una ofensiva contra
las ONG de derechos humanos con secuestros como los de funcionarios
del IPC de Medellin y brutales asesinatos que en menos de un año sega-
ron la vida de los investigadores del Cinep. Mario Calderón y Elsa Alva-
rado. junto con el padre de ella. y de defensores de derechos humanos
como Jesús Maria Valle y Eduardo Umaña Mendoza71 .

La fragilidad del gobierno Samper envalentonaba a todos los actores ar-


mados, incluida la fuerza pública. La guerrilla. por boca del miembro del
secretariado de las Farc. Alfonso Cano. pronto excluyó la posibilidad de

u En este punlo lampoco había consenso enue los luncionarios del gobierno El comandanle del Ejéfcilo. oeneral Harold
Bedoya. se opuso a esla polilica, que a la poslre lue denoeada (Omar Hernandez. ·la siluación de derechos humanos:
Colombia en ~ mira". en Cien Oias >islos 1J01 Cin<rJ. No. 28. el1efo-abl! eJe 1995).
" Segim el Balito de Dalos de Derechos Humanos del Cinep, para 1997 habla 414 toosliluidaS· 106 en Sanlander. 83
en Cundinamarca. 65 en Anlioqu~ y 64 en Boyaca ('las Convivir: 111 IKoye<IO soc~l". en Cien Días vis/OS {JOl Cin<p.
No. 40, enero-mano eJe 1998, pag. 23).
" Al respec10'"""' los inlormes espec~les en Allemalwa. No. 5. dic~rnllfe de 1996 y No. 8. marzo-allfil eJe 1997
11
Fue 1a1 la siluaciOn, que aun IIM'ltionarios de las consetenas de Paz y Oefechos H~tnanos tuvieron que salir del pats en
esos allos.
38 ..................................................................................................... MouticiiJ kchilo Neilo

dialogar con Samper porque era "muy difícil llegar a acuerdos con un
gobierno débil"72 . En lo atinente a la polltica de paz. las prioridades se
trastocaron debido a la consabida crisis polltica. La novedosa propuesta
de negociar en medio del conflicto con mayor participación de la socie-
dad civil e incluso despejando un municipio (Uribe) para adelantar los
diálogos, se pospuso para el siguiente mandato. con lo que se dilapidó
un valioso cuatrienio. En ese clima de guerra la insurgencia tomó la ini-
ciativa. proporciqnando golpes contundentes a las fuerzas armadas en
emboscadas y posterior retención de militares.

Agarrada entre varios fuegos. la población civil de las zonas en conflicto


debió acudir al único recurso que tenia a mano: huir hacia las zonas. urba-
nas más próximas. De esta forma comenzó a percibirse el éxodo masivo
como una expresión politica distinta de la tradicional migración campo-
ciudad. Para 1997 se hablaba de más de un millón de desplazados desde
mediados de los ochenta73 . Pero los actores sociales no se limitaron a los
éxodos; por diversos medios buscaron reactivar los diálogos de paz, como
lo describiremos en los siguientes capítulos. Uno de ellos fue el "Mandato
ciudadano por la paz, la vida y la libertad". votado abrurnadoramenre en
las elecciones del26 de octubre de 1997'' . El hecho, que tenia como ante-
cedente remoto la "séptima papeleta" por la Constituyente y como más
cercano la votación de los niños por la paz en 1996, se convirtió en un
aliciente para la colaboración entre las distintas fuerzas que denunciaban
el conflicto armado y buscaban su solución polltica'•.

Este clamor llegó a oídos de la elite, y ante la propuesta del ministro de


Defensa, Gilberto Echeverry Mejía. de crear un Consejo Nacional de Paz.
los "cacaos" del país respondieron afirmativamente. Incluso el presiden-
re de la Fedegan -agremiación poco afecta a reformas agrarias- habló

" Enlrevisla en Alernativa. No. 2. sepHemllre de 1996. pags. 27-28.


" Mariela Guerrero y Marullo Riccardi. "La tierra pa'l que la <Odi<ia". enAiternaiNa. No. 10. mayo-¡..,io de 1997. y Jorge
Rojas, "Violenc~ y desplazamiento: el drama continía". en R..isla fOtO. No. 34. junio de 1998.

" El periodis1a Javier Darlo Restrepo tornelllllba que dicho Mandalo habla puesto. por lin. de acuerdO al general (r) Harold
8edoya y al comandante de las Farc. Manuel Marulanda: ambos lo recllazaron ("~ guerra entre halcones y palomas·.
en Altemaliva. No. 15. oelubre·noviembre de 1997. pag. 15).
1
~ SegUn Mauricio Romero. el Mandato de 1997 sirvió para acercar a dos lendencias en la lucha por la paz la lraclición de
lrquterda encarnada en Ret:Jepaz y la provenienle de ff3ftCisco Santos y su lundación Pals libfe ('"Movihzactones por
la paz"' Colomb~·. "' Mauricio Archila y Mauricio PardO (ediiOfeS). Movimientos so<iale~ Estado y lletrroc1a<ia. Bogota
CES/Icanh. 2001. pags. 422-427). Esla alianza 1ue enmera y hoy tenemos a Francisco Santos como llamante vicepresi-
dente en la !«mula tri..,ladOra de Alvaro Uribe Vetez.
(OlOMBIA 1975 •200(), DE (RISIS EN (RISIS. (ONTEXTO.....................•........................................ 39

de donar el 10% de las tierras para la paz. Pero estos esfuerzos no fueron
suficientes para modificar el rumbo de los acontecimientos. Para el final
del gobierno Samper lo único que se esperaba era que terminara pronto.
Las esperanzas se cifraban en un régimen más legitimo que pudiera ne-
gociar la paz76 . Esas fuewn las cartas que Andrés Pastrana se jugó con-
tra Horacio Serpa. Los resultados de la segunda vuelta, cumplida en ju-
nio de 1998, recompensaron a Pastrana, quien remontó la diferencia de
la primera wnda y obtuvo el50,43% de los votos, mientras el fiel escude-
ro de Samper logró el 46,48%n

Como suele ocurrir en la historta del país. cuando se supera un mal salta
ot10 donde menos se piensa. Si la crisis política cedía terreno y al nuevo
presidente los norteamertcanos le concedían algo más que la visa, una
recesión económica sin antecedentes acechaba los pasos del flamante
gobierno. Claro que en verdad desde el 97 había signos de desactivación
económica que no se supieron leer con claridad porque los bandos se-
guían inmersos en la polartzación en torno a la continuidad de Samper.

El plan de desauollo de Pastrana, titulado "Cambio pata construir la


paz". que por problemas de procedimiento fue declarado in exequible por
la Corte Constitucional, intentaba la cuadratura del círculo: conciliar la .
superación del conflicto armado con la lógica de mercado78 • Así lo de-
nunciaron los trabajadores estatales en paro a comienzos del 99 y luego ·
las amplias movilizaciones que por primera vez en el país se daban con-
tra un Plan de Desarwllo~De otro tenor. pero con consecuencias igual-
mente graves, fue la inadecuada comprensión de la depresión económica
por parte de la administración Pastrana. A juicio del Consejo Nacional de
Planeación, el gobierno "subestimaba la gravedad de la recesión y se
basaba en supuestos excesivamente optimistas" 79 . En efecto la inflación

" El analisra dellepr•, Luis Alberlo Reslrepo, percibu) ellriunlo de Pasuana como auna bocanada de aire lresto·. pero en
forma apoc;alipCica advertia que ésla seria nueslra última oportunidad de paz rColombia en la encrucijada decisiva·. en
Sintesis' 99.,_, pags, 9-11} En estas maletias. n• el oplimismo ni el pesimismo ex1remos ~eSultan acertados.
" El Espec,_. 23 de junio de 1998. pág. 1 A
'• .El mismo Conse1o Nacional de Planeación. en un balance de los (SOS primefos anos del gobierno Paslrana. señala: • ...
las acciones han eslado orieRiadas a fortalecer las relaciones de metcado en la sociedad, paniem:to ele la base que el
mercadO y el sec1or privado son los me<lios validos pata oblener mayo~es niveles de eliciencia. compelilividid. empleo.
e<lucación. salud y justicia soc~l- (cambio y paz: i.llusión o ftusJfaci001 Bogo~ Te<eer Mundo. 2001, p;g. 16).
19 lbklem. pag. 43. La caida mas noloria en las expeclalivaslue en la inversión ptivada QUe se calculaba en solo -0,1, y
bajó en -47\ en 1999
40 ..................................................................................................... Moulicio AIChilo Neilo

se controló, pero tal vez más por la recesión misma que por las políticas
monetarias aplicadas. El PIB, en cambio, cayó a -4,5% en 1999, el más
bajo de la historia nacional, pues en 1930 habla llegado a -1 ,6%.

En materia social el resultado no pudo ser más dramático. El desempleo


llegó a 19,8% en junio de 1999, siendo peor en las grandes ciudades, que
en septiembre de ese año marcaban 20,1% 80• Los indicadores de pobreza y
de distribución de ingresos tendieron a agravarse en los dos primeros años
del mandato Pastrana, tanto que dos prudentes funcionarios de Planea-
ción confiesan que se acentuó la inequidad, aunque atribuyen la culpa a la
crisis económica. Según ellos, la línea de pobreza pasó de 56,3% en 1999 a
cerca de 60% en 2000 -lo que abarcaba a casi 25 millones de colombia-
nos-, mientras la de indigencia varió de 19,7% a 23,4% en los mismos
años. El coeficiente de concentración de ingresos subió de 0,544 en el96 a
0,566 en 200081 . En esas condiciones no extraña el balance que el Consejo
Nacional de Planeación hace de los dos primeros años de Pastrana: "en lo
que va corrido del gobierno( ... ) han estado ausentes las reformas demo-
cráticas de la estructura polftica, de la redistribución de ingresos, de la
riqueza, de los bienes y servicios; muy por el contrario( ... ) las colombianas
y los colombianos han perdido poder adquisitivo( ... ) se ha concentrado el
ingreso y la riqueza, se ha pauperizado a la clase media, y los sectores
pobres se han empobrecido dramáticamente" 82 . Los bajos indicadores so-
ciales son más notorios, como ocurre desde hace tiempo, en las costas
Pacífica y Atlántica, entre las mujeres y los jóvenes83 .

.. Nalalia Patet:les. ·e1 d~erioJO. ~. PiQ. 110. El Consejo Nacional de Planeac•ón reconoce que la retesi6n iba a •mpaclar
el empleo pero hubo un electo estructural y otro coyuntural que el Plan de Oesanollo de Pastrana no dislingu•ó tuen y
por tanto no adelantó polllicas antieíclitas para encarar el desempleo coyunlufal {Cambio y paz ..-.. págs. 45 y ss).
ramtl;én e11;,rnpo da bú!Que<Ja oe emploo aumenló oe 6.3 ...,.. en 1997 a 10.6 en 2000 (EOgar Bato;ón y E~eban
N.,., "C.yunlula económ;ca ... •. plg. 27).
•• Edgar Baldión y Esteban Nina.lbkJem. pags. 9-16. Si se miden los lndites de pobreza por condic•ones de vida. tal como_
"""'" con las Neces;oaoes Bas;cas '"'";~echas (N31), el ina;co da GaiKiao oe v.oa (ICV) yel ;na;co oe Pobre" Humana
de Naciones Unidas (IPH). los resultados no son 1an negativos como con la rnedic•On de acuerdO con la variable inQiesoS
-Que tonesponds a los Galos llfesen~oos arr;lla- (/IJiclem, plgs. 3-9).
n CNP. Cambio y w ... , pag. 12. Por su parte. Magda Rivera enumera tos lactares Que restan ingresos ata población
asalanada. algunos de ellos heredados de los gobiernos anteriores. llexib•lizaciOn laboral. relofma pensiona!. diSIOf·
siOn del Upac. disciplinamtento inllacionario por la via salatiat. internacionalización de los precios de los oombust•bles.
actualización tarilaria de tos sefVicios JM,iblicos. exlensión de los impuestos indirectos y creciente privatuación de los
sernckls soc~les dal Eslado ("A los o~z atoos oe la apefltrra "'lla~nce o;~;n~o·. en Cien Días vis/os {)(JI Cine/J. No.
46, enero....ril. 2000, p;g. 31).
u Natalia Paredes sugiere Que ·se 1\a conlormado una especie de ·senda rawls•ana· inversa: en lugar de darles mas a
Quienes menos tienen (maximin). ta sociedad termina dándoles menos a quienes mas lo necesitan (minimaxr {"El
Oeler;oro .. :, pago. 111·112).
COLOMBIA 1975 •2000, DE CRISIS EN CRISIS. CONTEXTO.............................................................. 41

La descentralización, que según una especialista ha sido más descon-


centración de recursos y descentración de funciones y competencias"'.
fue nuevamente puesta en la mira del gobierno a pesar de las promesas
iniciales de Pastrana de no desmontarla. El mandatario revivió la idea de
disminuir las transferencias con el fin de equilibrar las finanzas centra·
les, propiciando incluso una reforma a la Constitución en un punto sen-
sible para el gasto en salud y educación que realizan los municipiosss
En este punto, como en materia de flexibilización laboral y de reforma
al sistema pensiona!, el gobierno de Andrés Pastrana siguió los dicta-
dos de los organismos internacionales de crédito. Una manifestación
más del escaso margen de maniobra que la globalización asigna a los
Estados nacionales86 .

En el plano político, el ascenso de Pastrana estuvo sin duda revestido


de más legitimidad. Por cumplir compromisos electorales propuso una
temprana reforma al Congreso, pero fracasó porque, como es lógico,
esta institución se mostró reacia a cambiar. En el plano internacional
rompió con el aislamiento del anterior gobierno y en aparente continui-
dad con su plan de desarrollo propuso el Plan Colombia, que varió se-
gún los escenarios en donde fue presentado87 . La primera versión fue
lanzada en Puerto Wilches en 1998 con la intención de crear condicio-
nes socioeconómicas y anibientales para una política integral de paz.
En octubre de 1999 Pastrana mostró la segunda versión en Estados
Unidos, con un énfasis militar en la lucha contra el narcotráfico. La
tercera fue presentada entre mayo y julio de 2000 ante los países euro-
peos y Japón, destacando ahora el desarrollo alternativo, la participa·
ción comunitaria y la defensa de los derechos humanos. ¿cuál es el
verdadero Plan Colonibia? Aunque en principio todas las versiones re-
cogen una parte, parecería predominar la norteamericana. que corres-
ponde a la nación que además ofrece el mayor aporte financiero Así lo
entienden los integrantes del Consejo Nacional de Planeación: el Plan

•~ Maria Eugenia Alvarez, ~wescenlral•raciOn o destenlrac•ón't. en Luis Alberlo Reslrepo (compilador), Síntesis' 99 ..
pag. 105.
" CNP, CambiO y paz .... pag. 60
" Jorge 1v3n Gonzllez. -A la deriva eeooómica-. en Cien Olas vis/os por Cinep. No. 49, rnayo.seoliembre de 2001. 030 20
., lnterprelación de Fernan Gonzalel en Pata
4
'"'el Plan Colombia'". en Cien Olas Wstos {XJf Cinep, No 47. sepl•embre·
noviembfe de 2000.
42 ..................................................................................................... Mlllnicio Alchilo Neiro

Colombia "no es ni ha sido recibido como una llamada a la paz que


convoque para la convivencia y la búsqueda común y cree confianza
entre los ciudadanos" 88 .

Con un plan de guerra en mente, el gobierno Pastrana emprendió un


proceso de negociación polltica con las Farc. no así con el ELN, que fue
"castigado" por haber privilegiado como interlocutor a la sociedad civil
y no al establecimiento politico. El diálogo en medio del conflicto y la
gran concesión de cinco municipios como zona de despeje abriewn la
esperanza de muchos colombianos en una rápida paz con las Farc. La
audaz intervención directa del Presidente para salvar los momentos
críticos de la negociación no estuvo acompañada de una novedosa es-
trategia para dar fin al conflicto armado. Pronto se comenzó a percibir
·. que ambas partes tenían una doble agenda: dialogar para fortalecerse
. militarmente. Ya vimos el Plan Colombia y la solicitud de apoyo militar
a los Estados Unidos por parte del gobierno. Las Farc, por su parte. a
los asaltos a cuarteles y poblaciones. usando armas no convenciona-
.. les, y los atentados contra la infraestructura, sumó la retención ya no
1 tanto de militares cuanto de políticos 89 . Así las cosas. a pesar de avan-

ces en las audiencias públicas y de las propuestas de alto al fuego. el


camino del diálogo estaba sembrado de minas y terminó explotando.
Lo poco que daba prestigio al presidente terminó obrando en su contra.
En realidad la intensidad del conflicto nunca disminuyó. Entre 1998 y
2000 hubo 37.089 vlctimas de la violencia política. a razón de 34 dia-
rias. Las principales contribuyentes de este deterioro fueron las viola-
ciones de derechos humanos y del DIH90 . Para 2001 se contaban más
de 2'200.000 desplazados por el conflicto armado. especialmente por
consecuencia de las masacres••. Por ello se habla de la irrupción de
una verdadera crisis humanitaria en el país.

" eNe Omito y paz .... plg. 7. C.mi\0 Borre<o l~ma ~ alenci<ln SObre ~ 101ma como ha aumenlado ~ ayuoa IIOfleame·
ricana a Colomb~: de 40 millooes de dOlares en 1996 se sullió a 110 millones en 1998 y a 294 al ano siguierl\e. "En ese
m010en1o. el pals ...:ill~ solo mas ayuoa mililar que loda Aménca lalina y el Carille junios. y se <OOV<f1\a en et 1ercer
Eslado en el mOlido en IOCibir apoyo, llaSisrael y Egiplo· ("A proi)Os•lo del Plan Colombia: el imperio conmaca·. en
Cien Olas •stos pct Cinetl. No. 46. enero.,bril de 2000. p!g. 16).
" Feman Gonzalez. ·Polillca pa.a Aliempos de conlliclo". en Cien Olas tistos fJOf Cinep. No. 49. mayo-sepliellll>re de 2001.
" Banco de Dalos de Oe...:hos Humarros del Cinep. "La exacerbatiÓfl de la Guem.-. en Cien ()las vistos /JOf Cinop. No.
48. diciembre 2000.,1Jril 2001.
•• Diego Pérez. -El desplazamienlo lortado en Colomb•a duranle el gobierno PaSirana". mimeo. Bogol3· Cmep. 2001.
plg. 16.
COLOMBIA 1975 • 2000, Of CRISIS EN CRISIS. CONTEXTO ......................•.................•..................... 43

Aunque a finales de 2000 -momento de corte de esta investigación- to-


davía le quedaba año y medio de mandato a Andrés Pastrana, ya se
intuía el fracaso de su intento de crecer económicamente y lograr la paz.
Ni siquiera consiguió la prometida reforma politica. Es temprano para
extraer conclusiones de un gobierno que acaba de culminar, pero sin duda
la frustración que dejó va a tener hondas consecuencias en el futuro de la
democracia y de la paz. La elección de Alvaro Uribe Vélez con su pro-
puesta autoritaria es una de las secuelas de este fracaso. Por primera
vez en veinte años los votantes colombianos se inclinaron más por la
guerra que por la paz. En favor de Pastrana se puede aducir la mala
fortuna de una recesión mayúscula en medio de una crisis que no era
coyuntural sino estructural92 . Pero, además, habrá que reconocer que su
gobierno hizo más o menos los mismos malabarismos que los anteriores
habían practicado para balancear el crecimiento económico apoyado en
la lógica del mercado. con el Estado Social de Derecho93 . Por el medio se
filtró una guerra que lejos de disminuir, se increment694 .

La desesperanza que despierta este aparente retorno a una nueva crisis


general, en algo se disipa cuando comprendemos que se trata de la quie-
bra del Estado decimonónico y del advenimiento de nuevas formas de acu-
mulación, con sus consecuentes relaciones sociales95, procesos en los que
la acción de muchos colombianos y colombianas, que no se han quedado
quietos en esas dificiles circunstancias, es semilla de una Colombia que
no se resigna a vivir un presente como si fuera una mera reiteración del
pasado. A sus luchas le dedicaremos lo restante de este texto.

u Jorge lván Gontatez insiSie en este punto y llama la atención sobre el deterioro en et capilal productivo, humano y sot:iat
rRecesión y polilica económica-. en Cien Olas vistos oor Cinep. No. 45, juliO-II(Wiembre de 1999. pags. 38-41). AIJ'KIUe
compartimos su aRahsis vemos complicado usat las categorlas de capital llumano y social. como lo muestran Mario
Heman<Sez. Oons OchOa y Edgar N0>10a. -Del capital social a ta consuuccuXI de lo público·. en Rerisla Trans. No. 1,
d;ciembre de 2001. pags. 12-41
n la misma lórmula constitucional ence~raba conlradicciones at trarar de integrar tradiciones pollitas dilicites de empatar,
como la hbel31 o la soc;aldemóCia~ (ROd1;go Up•;mny. "Consh1uc;ón de 1991. E~ado soc;al y de•ecllos humanos:
promesas ;ncumpl;das. dQI¡nó~;co y pefSiledwas·. e11 Vanos ........ El del>ale a la Constitución. Booo~· ILSM.Inive•-
s;dad Nac;ona1. 2002).
"~ Para Maria Tetesa Uribe. el discwso participalivo de ta Consliluctón pa11t6 de un enado diagnóslico que no logrO siluarse
en la guerra y desconoció la capacidad adaptativa del clientelismo nas promesas incumplidas de la democracia
par1icipativaM. en Varios aulores. El debate a la Conslilución .. .)_
» Coincidimos con la misma Malla Teresa Uribe cuandO dtce: mas que frente a una crisis potllica de ribetes apocallplicos
M •••

y finaliS1as, nos enconlramos treme a una crisis de interprelación y aprehensión de tos cambios y translormactones del
Es~o y del,;,...,. po1mco"l/laeión. dudallano y soberano ...• p;g. 141).
ÁLvAP.o DELGADO GuzMÁN
LAS LUCHAS LABORALES
ÁLvMo DELGADO GuZMÁN'

Modalidades de las luchas laborales


El seguimiento de las acciones laborales públicas entre 1975 y 2000
permitió eRcontrar cuatro formas principales de lucha de los asalariados
en el país: movilizaciones imítines. manifestaciones, marchas. desfiles).
bloqueos de vías públicaS', tomas de instalaciones y cesaciones del tra-
bajo. Las cifras respectivas relacionan 3.600 acciones. de las cuales las
huelgas son el componente abrumadoramente mayoritario: el 94.6% de
las acciones. Las movilizaciones representaron el 3%, las tomas de ins-
talaciones el 1.7% y los bloqueos de vías el 0,2%; del 0,5% restante no se
dispone de datos confiables.

La relación, sin embargo, no refleja una couespondencia real de las ac-


ciones. porque en lo que respecta a movilizaciones es impracticable la
tarea de registrar las que se efectúan en el marco de las huelgas. que son
la inmensa mayoría. Prácticamente no hay una huelga que no realice
acciones públicas. y no se concibe una suspensión de labores que no se
haga evidente a su entorno geográfico; por lo menos. incluye una aglo-
meración de personas ante las instalaciones de la empresa o entidad. Si
se tiene en cuenta que en los 26 años del periodo aquí estudiado las
cesaciones de trabajo por motivos laborales duraron en total 44.138 jor-
nadas hábiles de ocho horas (1.700 anuales en promedio). fácil es dedu-
cir que el número de movilizaciones sobrepasó de lejos el de las huelgas.
Suponiendo que las huelgas se presentaron al público solo en la mitad de

' Periodista e investigador de Cinel). e.:oe•lo en temas laborales


48 ..................................................................................................... Álwlm 0./godo Guzm6n

los días hábiles que duraron los conflictos, estarlamos hablando de 22.000
movilizaciones. más de seis y media veces el número de huelgas que
estallaron en el periodo. Por lo demás, no es posible abarcar la totalidad
de las movilizaciones de orden laboral con base en las publicaciones de
prensa. como ocurre con nuestro seguimiento de ese tipo de lucha. Otras
acciones. como la toma de instalaciones y el bloqueo de vlas públicas,
alcanzan mayor publicidad y pueden ser más fácilmente registradas. En
el caso de las huelgas la información se perfecciona todavía más. porque
adicionalmente disponemos del acceso presencial a sus actores.

De todas maneras, lo que aparece bien claro es que en nuestro país las
acciones públicas de los trabaJadores giran en torno a la forma más
radical de lucha de los asalariados: la cesación de labores. Quizás po-
dría afirmarse que si no hubiera huelgas, poco se conocería acerca de
acciones laborales.

Dinámica de las luchas laborales


Aunque la movilización social, y en particular la huelguística. responde
muy desigualmente ante sus probables acicates (alza del costo de vida.
desempleo, represión. bruscos cambios políticos). de todas maneras pre-
senta altibajos que conviene tener en cuenta para la evaluación de su
marcha en las cambiantes condiciones del país. Por eso nos atrevemos a
traducir en palabras lo que nos presentan las cifras del seguimiento.
Según ellas. durante el periodo observado se presentaron en Colombia
3 377 huelgas. cuyo comportamiento anual se observa en la gráfica que
acompaña estas notas.

El número de cesaciones laborales de 1975 aparece sorprendentemente


como el más elevado de todo el periodo y el de los dos años inmediata-
mente siguientes conserva el nivel promedio de toda la serie. ¿nene esto
alguna relación con el brusco viraje de la economía colombiana en 1973-
1974, cuando se inicia el declive de la participación del sector industrial
en el producto bruto interno? Sea como fuere. se trata de una coyuntura
decisiva en la evolución del suceso huelguístico nacional, en el sentido
de que allí comenzó a debilitarse la presencia decisoria del asalariado
industrial en nuestro movimiento sindical y en la protesta laboral, y el
consiguiente fortalecimiento de las posiciones del sector público en esas
áreas. hasta nuestros días.
LAS LUCHAS LABORALES .................................................................................... 49

COMPORTAMIENTO ANUAL DE LAS HUELGAS


1975-2000

~ r------------------------------------------.
200

; 150


e
.~. 100
z

50

Hay un descenso huelguístico en el lapso 1978-1980. momento de esplen-


dor del Estatuto de Seguridad, y un auge moderado entre 1981 y 1991, a
pesar del recrudecimiento de la "guerra sucia" en la segunda mitad de los
años 80. En la primera etapa de operación de la "apertura económica" y de
las reformas laborales de 1990-1993 vuelve a presentarse una nueva incli-
nación del suceso huelguístico, que finalmente toma una curva ascenden-
te entre 1997 y 2000, cuando los efectos de la economía de mercado dispa-
ran los lndices de desempleo nacional a niveles no conocidos desde la
crisis mundial de los años 30 del siglo pasado. El número de huelguistas,
por su parte, sigue casi enteramente la ruta trazada por las huelgas. No
sucede lo mismo con la duración de los conflictos, que desciende entre
1978 y 1980, se eleva un tanto en 1981-1984 y toma finalmente una ten-
dencia general declinante a partir de 1985, hasta el presente. En el mapa
general del periodo es dable observar, pues, la tendencia al descenso de la
duración de las huelgas y al mismo tiempo la tendencia a la elevación del
número de participantes en ellas, con mayor énfasis en los últimos años. El
ritmo de incremento paulatino del volumen de huelguistas ha sido compa-
rativamente mayor que el de la rebaja en la duración de los conflictos, y el
SO .......................................•............................................................. ÁIVIJIO /klgodo Guzmbn

resultado es el aumento en la cifra de jornadas/hombre2. Eso es lo que


puede apreciarse en las tres gráficas que acompañan esta sección.

NÚMERO DE JORNADAS NO LASORAOAS


1975-2000
3500 ---·· ·---· ·---··

3000

j 2500
¡
2 2<100

!3
1500

.z1 1000

__j
500

o ·--- .--- . ··---··


~~n~~~~~~~MM~NNW~~~~~M-~0000

NÚMERO DE HUELGUISTAS
1975-2000
3500 .... ---· ----··
3000

1
!
2500

1
2000

"00
S

J 1000

500

Las ¡ornadaSihOntlre resullan de roolliplicar la cllra de jomadas no labOia:las por la cilla (le huefglJs&as COf11)romelidos
en cada huelga_ Es un valor Que pier«<e elllujo económico por la paratisis de ta mano de obra durante determinado
tiempo. Si 80 babajadores pem.anecen en huelga durante cinco días habites, las jornadaS/hombre petdidas para la
econorn~ equivalen a 80 XS • 400.
LAS LUCHAS LABORALES ....................... ............................................................. S1

El número total de las huelgas fue de 3.377 y envolvió a 23.244.054 traba-


jadores. y las jornadas/hombre perdidas por motivo de las huelgas suma-
ron 95.964.850. En los 26 años del periodo contemplado puede hablarse.
pues, de un promedio anual de 130 huelgas y 894 000 huelguistas, y de un
promedio de 6.883 trabajadores comprometidos en cada huelga.

NúMERODEJORNAOASMOMBREPER~DAS
1975-2000
16 r--------------------------------------------,

1 14

12

tj 10

t
~
6

z-~ 2

La intensidad del conflicto colectivo de trabajo, repetimos. no funciona


necesariamente en concordancia con los cambios que se operan en el
proceso económico y político nacional. y solo en el transcurso de ciclos
relativamente largos es permisible observar el desenvolvimiento de las
tendencias principales.

El presente estudio cubre precisamente el periodo de mayores altera-


ciones del mundo laboral a partir de la caída de las dictaduras y del fin
de la Violencia: el conflicto colectivo de los años 70 duplica la intensi-
dad del ocurrido en los 60 y el que aparece en la década siguiente
muestra ya todas las peculiaridades del que vivimos en el presente:
desaparición paulatina de formas tradicionales de agremiación sindi-
cal, cercanas de los sectores populares y barriales. para dar paso a
poderosas organizaciones limitadas al mundo cada vez más reducido
S2 ..................................................................................................... Álvmo De/godo Guzmán

de la economía formal; descenso persistente del índice de sindicaliza-


ción como expresión del auge incesante de la economía informal a cos-
ta del sector tradicional; desaparición progresiva de los antiguos lide-
razgos obreros, personificados en operarios de fábricas. oficiales de la
construcción, mineros del oro. petroleros. portuarios y ferroviarios, y
emergencia de líderes de estratos sociales medios (bancarios, maes-
tros de escuela. empleados de la salud pública y la justicia. servidores
de ministerios e institutos descentralizados y hasta medianos propie-
tarios del transporte); viraje de la protesta laboral desde la manufactu-
ra hacia el área de los servicios, y desde la empresa privada hacia la
esfera pública; no tanto incremento del número de conflictos como del
número de participantes en ellos; descenso persistente de la duración
de las huelgas y alza notable de sus impactos sobre la economía nacio-
nal üornadas/hombre perdidas). Y el cambio quizás más importante:
en un movimiento sindical profundamente comprometido con la lucha
reivindicatoria. economicista, sometido al dominio del sindicalismo de
empresa y cercado por la prohibición legal de ventilar temas que exce-
dieran el de las condiciones del trabajo, la Constitución de 1991 abre la
oportunidad para que desde mediados de los años 90 los trabajadores
declaren finalmente, en forma abierta, algo que Thlio Cuevas, presi-
dente de la UTC, había proclamado veinte años atrás: el carácter polí-
tico de las acciones sindicales, el derecho de los asalariados de sobre-
ponerse al legalismo institucionalizado por sus adversarios.

Regiones y sectores económicos


Visto en su conjunto. el movimiento huelguístico del último cuarto de
siglo es de talante nacional y no regional. Efectivamente, las huelgas de
cubrimiento nacional, si bien constituyeron apenas el 18,2% del total,
afectaron al 79% de los huelguistas del periodo. Los huelguistas diferen-
tes de los de cubrimiento nacional fueron, pues. comparativamente po-
cos: apenas suman algo más de la quinta parte del total. El principal
aportante fue Antioquia (7,3%), seguido de lejos por Valle del Cauca (2, 1%),
Bogotá (1,8%) y Santander (1,6%), como se muestra en el Mapa "Luchas
laborales 1975 - 2000" y en la gráfica acompañante.

Ahora bien. al observar el fenómeno por regiones se encuentra que la


masa huelguística más voluminosa se concentró en siete departamen-
tos, en orden de importancia: Antioquia, Valle del Cauca, Santander,
LAS LUCHAS LABORALES .................................................................................... 53

Bogotá. Atlántico, Bolívar y Magdalena. Haciendo abstracción de su par-


ticipación en los conflictos de escala nacional. esos entes territoriales
alojaron más de la mitad de las huelgas del periodo (el52.3%). Un segun-
do grupo, conformado por La Guajira. CUndinamarca. Cauca. Córdoba.
Nariño. Caldas y Cesar. fue escenario del24% de los conflictos. y el resto
del pais puso el 5%.

HUELGAS POR DEPARTAMENTO


1975·2000
700

. 600

500
0

f
~
400

300
.z1
200

100

La conflictividad laboral regional aparece claramente encabezada por


Antioquia que. a diferencia de otras regiones, como Bogotá D C .. cuenta
con cuatro focos de conflicto: Urabá. Magdalena Medio, nordeste antio-
queño y Valle de Aburrá. Bastante lejos de ella comienza a aparecer el
resto de divisiones administrativas. encabezadas sorpresivamente por el
Valle del Cauca y no. digamos. por Bogotá D.C Sorprende el relativa-
mente bajo protagonismo de la capital. primera concentración asalaria-
da del pals. que apenas supera a Barranquilla dentro de las cinco prin-
cipales ciudades. De cualquier manera. el conflicto laboral aparece for-
zosamente afectado por la confrontación armada que soporta la na-
ción. Efectivamente. detrás de los conflictos laborales de Antioquia.
Valle del Cauca y Santander aparecen los del Magdalena. Cauca~ Cór-
doba. Nariño y Cesar.
54 ..................................................................................................... Á/voJo Oe/gDdo Guzmón

La figuración huelguística de La Guajira a la cabeza de las regiones de


menor desarrollo relativo tiene tal vez otra connotación. Obedece ante
todo a los conflictos suscitados alrededor de la nueva industria del car-
bón y la tradicional explotación de la sal marina Fenómenos similares de
industrialización explicarlan la importancia laboral alcanzada por regio-
nes como el Cauca, Cesar y, en menor escala, Arauca y Casanare. De
todas maneras, la experiencia histórica universal sigue siendo válida para
Colombia: allí donde se concentra o empieza concentrarse población asa-
lariada, brotan inevitablemente los conflictos de trabajo.

La desagregación de las luchas laborales por ramas de la actividad


económica permite observar la composición sectorial que tuvo el movi-
miento huelguístico entre 1975 y 2000, sus debilidades y fortalezas
relativas y los principales focos ocupacionales de la protesta laboral.
Nuestro seguimiento se ajusta a la clasificación internacional de rama
de actividad utilizada por el Dane, pero mdividualiza a sectores labora-
les que tienen una significación huelguística panicular en nuestro me-
dio: magisterio oficial, salud pública y empleados de la rama judicial.
Para el resto de la administración pública (ministerios, municipios. de-
partamentos, entidades descentralizadas, etc.) y para otros servicios
públicos y privados de baja incidencia huelguística comparativa (co-
mercio, hotelerla y turismo, electricidad, gas. acueductos, alcantarilla-
dos, etc.) crea un rubro denominado cuesto de servicios». Finalmente,
como manera de visibilizar huelgas laborales regionales en que inter-
vienen diversas ramas de la actividad económica, hemos creado una
última casilla: "paros regionales". Es obvio que los paros cívicos de
cualquier cubrimiento, en los cuales participan fuerzas sindicales, no
figuran en el seguimiento de las luchas laborales. La clasificación sec-
torial queda conformada entonces asl: 1. Industria manufacturera; 2.
Construcción; 3. Agricultura (incluye agroindustria), industria forestal.
pesca, ganadería, afines; 4. Minas y canteras; 5. Transportes y comu-
nicaciones; 6. Magisterio; 7. Salud pública; 8. Sector financiero; 9. Rama
judicial; 10. Resto de servicios; 11. Huelgas de cubrimiento regional
(que comprenden varios sectores económicos).

Como puede apreciarse en la siguiente gráfica, prácticamente la cuana


parte del total de huelgas del periodo (24.4%) estuvo a cargo del magiste-
rio oficial, que puso además el 45,7% de todos los huelguistas. El magis-
terio público constituye la aglomeración asalariada más voluminosa del
LAS LUCHAS LABORALES .................................................................................... SS

país aniba de 300.000 empleados, según Fecode3 . A la vez, cuenta con


la más vasta organización sindical que haya conocido la historia nacio-
nal, la Federación Colombiana de Educadores, que legalmente es sindi-
cato de segundo grado (federación) pero que en la realidad funciona como
de pnmer grado (sindicato). Ella sola constituye la mitad de los efectivos
con que cuenta la CUT, confederación (tercer grado) a la cual está afilia-
da. Es. sin embargo. una afiliación nominal, formal, porque Fecode tiene
normas orgánicas y orientación política propias, no necesariamente con-
sultadas con el cuerpo superior. Maneja un presupuesto anual mayor que
el de la confederación.

PARTICIPACIÓN DE LOS SECTORES ECONÓMICOS EN LAS HUELGAS


1975-2000

- · .. · · Magiaterlo 2<4 4~

Sedof flnancitto 3.W. - - · ..

Romljuckb130'%····
··· Mn.s 2.1'-'
Constr~ 2.3~

·--Agrkullun ... 9%

TIWISpOrte 8.5%

Lo esencial, sin embargo, es el hecho de que desde su aparición en 1959


Fecode ha sido un polo del debate político e ideológico dentro del movi-
miento sindical, una escuela de adiestramiento de lideres y activistas
sindicales. En ningún otro sindicato colombiano es dable percibir con
mayor nitidez la intervención de las más diversas concepciones ideológi-
cas, los compartimentos de la izquierda y la gama completa del cliente-
lismo político. Es una ventaja y a la vez un desafío que hasta ahora la
federación ha sabido manejar sin perder su independencia política ni su

' El uempo. 15 de agos10 de 2000, pags 1 y 4.


56 ..................................................................................................... Álvrl1o De/godo Guzmhn

identificación con las causas populares. Víctimas toda la vida de los


bajos salarios. la mora de los pagos y la indigencia del equipo de trabajo,
los maestros de escuelas y colegios han sido indiferentes a los planes
oficiales dirigidos a elevar la calidad de la enseñanza y se han atrinche-
rado por años tras sus demandas gremiales. pero a la vez han sido porta-
dores de banderas de lucha que cuentan con el apoyo de estudiantes y
padres de familia: defensa de la educación pública. elevación constante
del presupuesto educativo. estatuto del trabajador docente. plenos dere-
chos laborales. defensa de la cultura. la independencia y la soberanía
nacionales. La notable figuración del magisterio en la protesta social no
puede. pues. sorprender a nadie.

El segundo lugar en la escala huelguística del período (20% de las huel-


gas y 4,5% de los huelguistas) lo ocupan los trabajadores de la salud
pública y eso también tiene su explicación. La expansión demográfica
del país (incluida la elevación de la expectativa de vida de los colom-
bianos). el crecimiento desordenado de las ciudades. el desarrollo del
orden capitalista a costa del ahondamiento de las desigualdades so-
ciales. el desangre presupuesta! y moral que arrastra una confronta-
ción armada interna que va a cumplir cuatro décadas. y últimamente
las políticas neoliberales de extinción de las obligaciones sociales del
Estado y de conversión de la educación y la salud en parte del gran
negocio privado. todo ello no solo convirtió la educación y la salud en
campos de interacción de muchedumbres sino que a la vez trastornó
por completo el proyecto de vida de los asalariados adscritos a esas
áreas de actividad. Los tenaces esfuerzos del capital por convertir los
servicios públicos en empresa comercial. a los rectores de colegios en
gerentes y a los pacientes de los hospitales en clientes de la iniciativa
privada pusieron en vilo los ingresos y los derechos humanos de cente-
nares de miles de hogares. Educadores y trabajadores de la salud fue- .
ron lanzados al vórtice de la competencia de los mercados. Los segun-
dos han llevado la peor parte. porque a la quiebra o desaparición de
importantes centros de atención hospitalaria se ha unido la prolifera-
ción de negocios privados de dudosa calidad al lado de boyantes em-
presas de pensiones y riesgos profesionales. Frente a semejante espec-
táculo. ¿puede alguien alarmarse porque enfermeras. médicos y edu-
cadores aparezcan bloqueando vías públicas para hacer explícito el
tamaño del drama humano que viven por efecto de una "moderniza-
ción" perversa de sus áreas de trabajo?
LAS LUCHAS LABORALES ........•..........•.................................•.............................• 57

Los uabajadores de la salud protagonizaron la quinta parte del total de


huelgas del periodo estudiado. aunque, debido a que su volumen total es
la tercera parte del magisterial (arriba de 110.000 empleados). aporta-
ron apenas el4.5% de los huelguistas. El drama que bulle detrás de sus
formas de protesta es tal vez único en su género: al despido colectivo y la
simultánea precarización del contrato de tlabajo se añade el espectáculo
atroz de la desuucción de plantas flsicas. equipos cienlificos y acervos
de investigación adquiridos con los impuestos que paga la población. Si
las cosas no han ido más lejos ha sido por obra de las organizaciones
sindicales de la salud. como lo dice claramente su lucha para impedir la
desaparición del más importante sistema de seguridad social con que
cuenta la población tlabajadora. el !SS. que. como el Sena y las cajas de
previsión y subsidio familiar, fue erigido por iniciativa del sindicalismo

La organización moderna de los asalariados de la salud pública arranca


en 1964, cuando un pequeño grupo de mujeres. con apoyo de la fenecida
Cstc, creó una Asociación Nacional de Enfermeras Auxiliares (Analfe-
raux) que prontamente se tlansformó en la Asociación Nacional de Tra-
bajadores de Hospitales y Clínicas (Anthoc). convertida desde entonces
en la más importante y combativa agremiación nacional de enfermeras y
paramédicos. núcleo organizador y activista del movimiento huelguístico
del sector. Con la paulatina desaparición del médico particular y la masi·
ficación del servicio, los médicos terminaron por acercarse a las organi-
zaciones de las enfermeras. como pudo establecerse en la huelga del
Instituto Colombiano del Seguro Social (Ices) de septiembre de 1976 y
como ocurrió simultáneamente con los jueces respecto de los empleados
subalternos del poder judicial y con los pilotos y mecánicos de aviación
respecto de las auxiliares de vuelo y los operarios de mantenimiento de
las empresas de transporte aéreo. La naturaleza de la protesta social.
encaminada a preservar derechos que pertenecen al conjunto de la ciu-
dadanía. los identificó.

El "resto de servicios", compuesto casi enteramente por empleados esta-


tales del orden nacional. participó en el 13,5% de las huelgas. En no
pocas oportunidades sus cesaciones estuvieron acompañadas de servi-
dores de la educación y la salud pública. lo cual explica que su participa-
ción en la suma de huelguistas del periodo fuera la segunda en importan-
cia sectorial: el 30%. Los empleados del sector público constituyen el
núcleo de la protesta política de los trabajadores colombianos, impulsa-
58 ..................................................................................................... IJwro Dflgmlo Guzm6n

da principalmente por dos factores: la retención de salarios y prestacio-


nes sociales (incluido equipo de trabajo) y la formulación de políticas
oficiales que los asalariados consideran lesivas de sus condiciones gre-
miales y los intereses nacionales. No -pensamos nosotros- por un capri-
cho de los servidores públicos, sino porque de alguna manera todo lo que
incide en las condiciones de trabajo en la educación, la salud, la justicia,
la administración pública. el resto de servicios sociales, afecta intereses
que son patrimonio del conjunto de los habitantes del pais. Educadores o
enfermeras mal remunerados, carentes de equipo didáctico y médico
adecuado. como es la norma en nuestro medio, y a la vez núcleos de
servidores públicos que detentan condiciones salariales y prestacionales
de privilegio, como también ocurre. no pueden por menos de frenar el
desarrollo del país y hacer nugatorios los mejores esfuerzos enderezados
a disminuir las inequidades en un pais que es el segundo más desigual
de América Latina en términos de distribución de la riqueza social•.

Si se suman los actores de la protesta laboral de la esfera pública apare-


ce con claridad su predominio aplastante frente al área privada: el60.8%
del total de las huelgas y el 83% de los huelguistas de los 26 años aquí
reseñados. Llama la atención, por ejemplo, que los empleados de la rama
jurisdiccional. Vlrtualmente invisibles en la liza laboral antes de los años
60, hubiesen efectuado cien huelgas. El resto quedó a cargo de los asala-
riados del sector privado de la economía, pero allí tarribién se produjeron
diferenciaciones significativas. que expresan cambios en la protesta sec-
torial de la segunda mitad del siglo pasado. Los trabajadores industria-
les, que fueron, a la par con los del transporte. el eje principal de las
acciones laborales a partir del segundo decenio del siglo, empezaron a
perder hegemonía desde mediados de los años 70, simultáneamente con
la disminución paulatina de la importancia del sector secundario de la
economia, y fueron duramente reducidos por la implantación de la econo-
mia de mercado a partir de los años 90.

De todas maneras. en los cinco lustros siguientes a 1975 los trabajado-


res industriales protagonizaron un total de 582 huelgas de todo tamaño,
que representaron más del 17% del total de cesaciones del trabajo del
periodo; tuvieron. pues, la tercera figuración huelguistica sectorial, aun-

• Edgar Baldión y Esleban Nina, ·coyunlura econOmica._:. pág. 16.


LAS LUCHAS LABORALES .................................................................................... 59

que el caudal de sus efectivos en paro hubiese resultado apenas equipa·


rabie con el de los empleados bancarios y menor incluso que el de los
trabajadores agrícolas. Resulta sugestivo. en todo caso. que la manufac-
tura haya seguido expresando lo que se convirtió en tendencia prevale-
ciente del movimiento laboral desde los años 50 del siglo anterior: la
mayor dureza y persistencia de la protesta laboral En ningún otro sector
las huelgas alcanzan la duración que exhiben en la industria: el 44.4%
del total de jornadas hábiles no laboradas se originó en ella. y la segunda
posición en este aspecto estuvo bien lejos de la primera: 14,7% . para el
caso de la salud pública. El total de jornadas/hombre perdidas para la
economía en la industria fue superado apenas por el que tuvo lugar en el
magisterio y el resto de servicios En su conjunto. la economía real del pals.
pues. fue seriamente afectada por las huelgas. Aunque -como han adver-
tido no pocos empresarios colombianos-las huelgas logran trastornar solo
tangencialmente los presupuestos operacionales del capital afectado

En el sector de transportes y comunicaciones se localizó el 8.5% del total


de conflictos y el 4,6% de los huelguistas. Los mayores aportes provinie-
ron de la parte pública (puertos marítimos y fluviales y ferrocarriles. en
ambos casos en el tramo final de su existencia). seguida del transpone
de carga por carretera y el transporte urbano de pasajeros. ambos en
manos privadas. En el curso del periodo estudiado puede observarse la
paulatina pérdida de representatividad del transporte colectivo urbano,
que tuviera una importante figuración en los años 60. cuando el capital
privado entró a hacerse cargo, en forma masiva. del servicio. Los trans-
portadores privados establecieron la desregulación de los contratos de
trabajo y pauperizaron los ingresos de los choferes. Los salarios básicos
dejaron de existir en la práctica. La implantación generalizada del traba-
jo a destajo. simbolizado en la llamada "guerra del centavo". provocó una
mayor degradación y caos del servicio. Desde entonces los conductores
de buses no sienten otro deber que el de cumplir con la cuota mínima
diaria exigida por los dueños de los vehículos. Sus organizaciones sindi-
cales fueron destruidas, y los patronos idearon maneras de desacreditar
y enfrentar entre sí a las pocas agremiaciones sobrevivientes. Los sindi-
catos de choferes asalariados. que tantas acciones reivindicatorias li-
braron en las cuatro mayores ciudades del país, dejaron de existir. El
resultado final. en el caso de Bogotá. por ejemplo, ha sido el de colocar a
los trabajadores del volante en contravla de los planes que tienden a
racionalizar y modernizar el servicio y extinguir las penurias que los usua-
60 ..................................................................................................... ÁlwJto Dt/gadD GuziOOtl

rios vienen soportando. Peor todavia: en la confrontación de factores que


envuelven a la crisis del transporte público urbano han desaparecido los
intereses específicos de los asalariados y pequeños propietarios. Nadie
volvió a hablar de aumentos de salarios, salarios básicos, jornada de
ocho horas, calificación de la fuerza de trabajo, programas de descanso y
recreación, mientras los choferes son movilizados a la protesta por em-
presas y empresarios enriquecidos por la guerra del centavo para impe-
dir a toda costa la modernización y mejor eficiencia del sistema. Un cam-
bio que desgraciadamente no ha logrado ajustarse a los intereses de los
pequeños pwpietarios del transporte urbano, que son mayoría en las ciu-
dades y que solo recientemente han iniciado la organización indepen-
diente de sus filas.

Por su parte, las comunicaciones, constituidas por empresas públicas de


correos y teléfonos de carácter nacional y local, tuvieron una baja presen-
cia en el movimiento huelguístico del periodo, rasgo que constituyó una
constante a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Es posible que los
salarios y prestaciones sociales comparativamente más altos que, por
efecto de la alta rentabilidad del servicio, se han devengado siempre en
estos sectores hayan incidido en la escasa representatividad huelguísti-
ca de los mismos, en contraste con el "ruido" que siempre acarrea su
protesta. Las huelgas de las telecomunicaciones han sido más creación
de los medios de prensa que manifestación real. Raramente una cesa-
ción laboral afectó al conjunto de actividades de la Empresa Nacional de
Thlecomunicaciones. La misma prensa escrita y las empresas de artes
gráficas han sido componentes marginales de esa pwtesta. Lo que pasa
es que se trata de puestos de trabajo extremadamente sensibles a la
suspensión de la actividad laboral. como ocurre con los bancos. Lo peor
que puede ocurrirle al gran capital es permanecer inmóvil.

Los huelguistas de la agricultura. conformados casi exclusivamente por


trabajadores de empresas agroindustriales, constituyeron el 3.4% del to-
tal nacional del periodo y participaron en el 4,8% de las huelgas. Bana-
neros, azucareros, cultivadores y procesadores de palmas oleaginosas, y
en menor medida algodoneros, arroceros y tabacaleros, intervienen en el
conflicto en condiciones distintas, aunque todas confluyen finalmente en
la crisis del sector agricola provocada por la "apertura económica hacia
adentro" de que habla Abdón Espinosa Valderrama. Los azucareros ve-
nían de una ardiente confrontación obrero-patronal que alcanzó los ma-
LAS LUCHAS LABORALES ............•••••...•..•.............................•..................•.......•... 61

yores registros en la segunda mitad de los años 50 y fue aplacándose


desde mediados de la siguiente década, con resultados no satisfactorios
para los intereses de los trabajadores. La experiencia fue tan elocuente
que el departamento azucarero del país, Valle del Cauca. centro de la
conflictividad lab01al en los años 50. cedió su lugar a los de Cundina-
marca y Antioquia. en un reacomodo regional de los factores económicos
y sociales que perVive hasta nuestros días. En ningún otro departamen-
to. como el del Valle, la política de desarticulación de las ventajas con-
vencionales por parte de los gremios del capital y la práctica de confron-
tación e intolerancia entre las düerentes tendencias pol!ticas del sindi-
calismo produjeron mayores estragos. Ahora bien. si las huelgas de los
procesadores de la caña de azúcar estuvieron encaminadas a enfrentar
la degradación de las ventajas laborales ganadas en los años dorados
del negocio azucarero. las de bananeros y aceiteros buscaron ante todo
alcanzar las condiciones contractuales medias que reglan en el conjunto
de la industria nacional y que segulan siéndoles negadas por los empre-
sarios. agrupados en poderosas entidades gremiales. Los asalariados
buscaban eliminar las condiciones precapitalistas de explotación de la
fuerza de trabajo y en gran parte lo consiguieron en los años 80. Solo que
entonces se irguió amenazadora la "guerra sucia" contra los sectores de
izquierda y a su lado la pugna de guerrilleros y paramilitares por el domi-
nio territorial de Urabá y el Magdalena Medio. y ambos factores eSCogie-
ron como blanco de sus acciones a los asalariados del banaño. el cemen-
to y la palma africana. además de maestros. jueces y empleados de la
salud rurales. Las huelgas en defensa de pliegos de peticiones se trans-
formaron fundamentalmente en protestas contra la eliminación de líde-
res y el exterminio de las organizaciones sindicales. Paramilitares y gue-
rrilleros hicieron ferozmente lo que los gremios del capital no habrían
podido por medios legales. y a la postre los sindicatos agrarios desapare-
cieron o quedaron sometidos al control y arbitrio de enemigos armados.
La paz laboral que desde mediados de los años 90 reina en Urabá y el
Magdalena Medio está edüicada sobre centenares de actiVistas y diri-
gentes sindicales enterrados o desaparecidos. en tanto que muchos más
debieron exiliarse para escapar de la muerte.

En la escala de participación sectorial aparecen en seguida los emplea-


dos del sector financiero. que realizaron el 3,9% de las huelgas y aporta-
ron el2.3% de los huelguistas totales. Su mayor Visibilidad laboral arranca
de los primeros años 60 y está relacionada con los cambios producidos
62 ..................................................................................................... Ñvoto 1/e/godo Guzm6rl

en el seno de las extensas capas medias colombianas a partir de la se-


gunda posguerra. Los empleados de bancos y aseguradoras se contagia-
ron rápidamente de la "rebelión" de los maestros de escuela operada en
la segunda mitad de los años 50. cuando cambiaron su tradicional inves-
tidura de "apóstoles" mal pagados por la de asalariados que reclaman
derechos. Los bancarios resolvieron presentazse al servicio sin corbata y
con barba de varios días. en lo que se llamó "la rebelión de las corbatas".
De entonces para acá los trabajadores de las empresas financieras han
tenido blillante participación en las luchas laborales. con exhibición de
audaces recl.jlsos propagandlsticos, aunque impregnados de un radicalis-
mo a veces excesivo. que por lo mismo fue fácilmente abatido por la rees-
tructuración empresarial del capital financiero a partir de los años 90.

Transformación similar a la de educadores y bancarios se operó en otro


escenario de las capas medias: el de los empleados del poder jurisdiccio-
nal Allí perViVió por décadas un tajante divorcio de jueces y magistrados
frente a sus empleados subalternos. Los primeros consideraban inconce-
bible que quienes hablan sido elevados a la majestad de la justicia pu-
dieran ultrajarla parando el trabajo y saliendo a las calles a vociferar sus
demandas. Pero el paulatino desmedro de los sueldos en juzgados y tri-
bunales venció finalmente la repugnancia de los jefes. taznbién en la dé-
cada de los 60, y a partir de entonces la protesta en la justicia se demo-
cratizó y alcanzó un elevado rango de libertad de movimientos y de iden-
tificación con las angustias y anhelos de las amplias capas de la pobla-
ción. Eso puede explicar el hecho de que los trabajadores de la rama
judicial hayan protagonizado el3% de las huelgas del periodo y moviliza-
do en ellas el 2.8% de los huelguistas totales.

El moVimiento laboral de los trabajadores de la construcción es. aliado


del ferroViario y portuario. uno de los más antiguos y respetables de Co-
lombia. Muchos obreros aprendieron sindicalismo y política clasista mien-
tras levantaban edificaciones y obras de ingeniería que hoy son patrimo-
nio cultural de ·la nación. Sus organizaciones aparecen estrechamente
ligadas con las que se crearon en el seno de la industria de materiales de
construCción y han contado con el liderazgo de los asalariados del ce-
mento. foco principal del cambio tecnológico en el sector y área de la
mayor concentración de capital. Las caracterlsticas propias del oficio de
· la construcción. sin embargo, han sido obstáculos permanentes para la
expresión de la protesta social en el sector. La construcción es una labor
LAS LUCHAS LABORALES .................................................................................... 63

eventual. Cada gran obra es un acontecimiento independiente, un pro-


ducto irreductible para el mercado. La mano de obra utilizada, con domi-
nio avasallador de la no calificada, está mal remunerada y carece de
continuidad contractual, y todo eso ha interpuesto siempre serios obstá-
culos a su agremiación. Adicionalmente, tanto la mayor precarización
del contrato de trabajo en las obras como el debilitamiento polltico y or-
ganizativo de los sindicatos cementeros a partir de los años 80 -para no
mencionar la profunda crisis del negocio de la construcción nacional desde
1996- pueden explicar la pérdida de figuración de la rama en el mapa
del conflicto laboral colombiano de 1975-2000. Nuestro seguimiento re-
gistra en ese lapso solamente 79 huelgas, el 2,3% del total, con partici-
pación de 89.933 huelguistas, el 0,4 del total. Los constructores, como
no pocos de los obreros industriales, desaparecieron de las nóminas eje-
cutivas confederales en los últimos quince o veinte años, incluso antes
de que se precipitara la crisis económica del sector.

Finalmente, los asalariados del sector minero aparecen participando en


el 2,1% de las huelgas y aportando el 0,2% de los huelguistas del perio-
do. Nos referimos fundamentalmente a los trabajadores del oro, el carbón
y la explotación petrolera diferente de la que realiza Ecopetrol, que por
sus características es más que todo una empresa fabril. Se trata de un
movimiento laboral sostenido por dos componentes: el descenso de la
producción aurífera nacional y el crecimiento notable de la extracción y
exportación del carbón, por lo demás con áreas de actividad bien defini-
das: Antioquia y Chocó, de una parte, y La Guajira, Magdalena y Cesar,
de otra. Con una paradoja que se entrecruza: mientras la explotación del
oro fue abandonada por las empresas transnacionales y entregada al
capital criollo desde los años setenta. la explotación carbonlfera de gran-
de escala. propia para la exportación, fue tomada por el capital foráneo.
Esto puede explicar parcialmente el descenso de la conflictividad laboral
en el oro y su aumento notorio en el carbón, pero en uno y otro casos es
dable observar la interferencia cada vez más fuerte de los factores de
violencia del país, y en particular del conflicto armado.

Motivos de los conflictos y convocantes


Las motivaciones que impulsaron a los conflictos colectivos de trabajo en
el lapso que nos ocupa no ofrecen ninguna sorpresa al observado~ una vez
conocidas las tendencias prevalecientes en la marcha de los mismos.
64 ..................................................................................................... llvuro OtJgaOO Guzm611

Las violaciones de compromisos contractuales por parte de los emplea-


dores se llevan la tajada mayor: 42,1% del total de huelgas, que a la
vez involucraron a la cuarta parte de los huelguistas. Hay que resaltar
que la gran mayoría de estas huelgas fue provocada por retención de
factores salariales (salarios, horas extra, recargos nocturnos y festivos,
prestaciones legales y extralegales, cuotas a los fondos de seguridad
social o ViVienda, intereses de cesantías, etc.). La violación del pago
oportuno de salarios es generalizada y aberrante en nuestro medio, y el
Estado resulta ser el empleador más comprometido. Es talla persisten-
cia de esa práctica, que el magisterio llegó a ordenar huelgas automá-
ticas de sus afiliados cada vez que el pago de sueldos se rettasara, y se
sentó jurisprudencia que Virtualmente legalizó los paros intempestivos
provocados por retención salarial. No resulta exagerado afirmar que en
Colombia la mayoría de las huelgas laborales estalla por falta de pago
de los salarios.

MOnVOS DE LAS LUCHAS LABORALES


1975-2000

------,,-La- 390%

SeMcio6 sociales 1.5% ..

·-AIAoridade& 2.8%

Violación pedos 42.1% · ... ·"'


. ·Oete<:I'IOS 10.3'.4

Los motivos de orden esttictamente laboral dieron cuenta del 39% de las
huelgas y el 29,3% de los huelguistas, mientras la defensa de derechos
humanos ocupó al 10,3% de las huelgas y al 14,9% de los huelguistas.
Llama la atención el hecho de que las acciones por motivos de orden
contractual y por Violación de convenios fueran las de mayor duración.
LAS LUCHAS LABORALES .................................................................................... 65

Consumieron el90% de las jornadas hábiles dejadas de laborar y el68% de


las jornadas/hombre perdidas para la economía a causa de las huelgas.

El resto de motivaciones tuvo menor importancia relativa, pero hay que


decir que las cesaciones por motivos pollticos, enderezadas contra medi-
das del poder ejecutivo o de los cuerpos legislativos o judiciales, si bien
representaron apenas el2,7% de las huelgas, comprometieron al28% de
los huelguistas totales. FUeron paros voluminosos y estridentes, en los
cuales estuvieron comprometidos, en primer lugar, los educadores y los
trabajadores de la salud, y en una segunda instancia los empleados del
resto de servicios del Estado. La politización de las acciones sindicales
representa el más destacado factor de cambio en el carácter de la protes-
ta' laboral colombiana de la segunda mitad del siglo pasado.
En relación a las fuerzas organizadas que convocan a las huelgas, más
que los porcentajes de participación de cada una llaman la atención las
circunstancias pollticas en que se desenvuelve la tarea directiva del mun-
do sindical.

Para entender el juego directivo hay que tener en cuenta los cambios
operados en la distribución de las organizaciones nacionales. En 1981
aparece la Confederación General del Trabajo (CGT), que años más tarde
se fusiona con la Confederación de Trabajadores Democráticos de Co-
lombia (Ctdc) para constituir la actual Confederación General de Traba-
jadores Democráticos (Cgtd). De las tres centrales sindicales existentes
en 1975, la UTC y la Cstc desaparecen en 1986 para constituir, junto con
la mayor parte de los no confederados (NC), la nueva Central Unitaria de
Trabajadores. A partir de entonces funcionan en el país la CUT, la CTC,
la Cgtd y remanentes de los no confederados.

En esas condiciones, el balance de los 26 años arroja los resultados que


sobre dirección de los conflictos por cada fuerza muestra el cuadro adjunto.
Lo que enseña la relación es, en primer lugar, que la dirigencia de las
huelgas estuvo en manos de los sectores sindicales independientes, com-
prometidos con orientaciones políticas de izquierda (CUT, NC, Cstc). Ellos
acumularon el 80% de las huelgas y el 66,4% de los huelguistas del pe-
riodo. Como los conflictos de dirección conjunta reunieron fundamental-
mente a efectivos de estas tres fuerzas. puede afirmarse que los indepen-
dientes manejaron la casi totalidad de los efectivos en conflicto~ Es dedu-
cible igualmente la baja figuración relativa de la Cgtd en la dirección
66 ..................................................................................................... Álvoro Oelgodo Guzm6n

huelguística, que contrasta con el discurso radical que esa central acos-
tumbra a emplear. Uno y otro rasgo no quieren decir nada en materia de
lealtad a los intereses de los asalariados. Pueden. en cambio, estar ha-
ciendo visible una mejor táctica de concertación de los conflictos colecti-
vos por parte de la Cgtd.

DIRECCIÓN DE LAS HUELGAS


(porcentajes)

nrn•n'"•"'l"n HuA)li&S Huelaul••••


CUT 44.0 46.0
No confederados 26.5 19.4
Cstc 95 1.0
Dirección coniunta 3.9 29.9
UTC 34 0.3
CTC 2.9 0.8
Cgtd (incluye a CGT) 2.2 0.3

En segundo lugar, se pone de relieve la importancia decisiva que para el


manejo de los conflictos ha tenido la aparición de la Central Unitaria, que
nació simultáneamente con el inicio de la peor crisis que haya soportado
el aparato sindical colombiano. La CUT ha avanzado penosamente en-
vuelta en el descenso general del mundo del trabajo, y eso acrecienta sus
méritos pero al mismo tiempo impide que la confederación haga mayores
esfuerzos para deshacerse de prácticas de debate y comando reñidas
con los desafios del mundo globalizado. Pero no hay duda de que si el
proyecto unificador de 1986 no hubiese culminado con éxito, la crisis de
los comandos sindicales ante el embate del neoliberalismo habría toma-
do el cariz de desastre.

Tanto o más importante que ese fenómeno ha sido la extinción de cua-


renta años de antagonismos y estériles confrontaciones ideológicas, ma-
nipuladas por los focos intemacionales de la "guerra fría". El ejercicio
unitario de septiembre de 1977, que se sostuvo apenas tres años, re-
surgió con la aparición de la CUT y se mantiene hasta hoy. El proyecto
independiente de centro-izquierda encarnado en el Frente Social y Polí-
tico nació, como se sabe, en el seno de la CUT, y es posible que bajo su
enseña haya comenzado a desmoronarse el imperio electoral que desde
LAS lUCHAS LABORALES .................................................................................... 67

hace decenas de años impusieron los partidos tradicionales en el seno


de las organizaciones obreras.

¿se sostendrá la dinámica de conflicto


de los últimos años?
Los efectos directos de la violencia pol!tica en el conflicto colectivo de
trabajo merecen una consideración especial. No hay la menor duda de
que el incremento de ese fenómeno desde mediados de los años 60, y en
particular de la confrontación armada. cambió el rumbo de la protesta
laboral en Colombia. La historia contemporánea del país muestra que los
trabajadores -sus organizaciones gremiales- no han pretendido nunca
abatir la institucionalidad reinante. sino abrir el paso a formas democrá-
ticas de vida. a la morigeración de las desigualdades sociales. a los de-
rechos de asociación y de negociación de las condiciones de trabajo. Ni
trabajadores ni sindicatos son amigos del conflicto y en ello coinciden
con sus empleadores. Eso puede observarse en los primeros tramos que
ha recorrido la protesta laboral a partir del del!ocamiento de las dictadu-
ras a fines del decenio de 1950. cuando la huelga como producto de peti-
ciones de ley no dirimidas en la negociación prevalecía sobre el conflicto
intempestivo que surge principalmente por la violación de compromisos
adquiridos. La práctica de las violaciones contractuales. paradójicamen-
te, ha sido siempre -encabezada por los organismos del Estado, que es la
encarnación de las leyes. Los empleadores privados no han hecho otra
cosa que acogerse al modelo de relaciones habituales de la esfera pública.

El auge de la violencia politice recalentó todavía más el ambiente y


facilitó a los empleadores la tarea de frenar el fortalecimiento de las
organizaciones obreras operado a partir de la caída de la dictadura
rojaspinillista. La contienda laboral se duplicó entre los años 60 y 70 y
se cuadruplicó en los 80. pero el camino de las relaciones laborales no
condujo a una mayor tolerancia de las partes sino a la desinstituciona-
lización del conflicto. La propensión al uso de la fuerza por empleado-
res y empleados, que hasta los años 50 se había reducido a las plantas
de trabajo, se lanzó a la conquista de espacios ciudadanos aparente-
mente ajenos a la confrontación. mediante bloqueos de vías públicas y
tomas de sedes gubernamentales. Que se pretendiera tornar visible el
conflicto de trabajo al conjunto de la población no puede ser motivo de
censura. sin embargo. Lo grave fue que las expresiones de la confronta-
68 •.....•........•........•....•......•.•....•...................................•..................... Ñvoto Oelgodo Guzlfllln

ción armada se metieron entre los intersticios del conflicto laboral y


contribuyeron a desinstitucionalizarlo. Desde mediados de los años 80
toda la red de organizaciones sindicales colombianas. tanto rurales
como wbanas, ha sido sometida al furor de las armas: asesinatos, des-
apariciones, amenazas de muerte. exilios forzosos. asaltos a sedes gre-
miales y viviendas de trabajadores. aparecen como las formas más
habituales. Hoy puede hablarse de que prácticamente ninguna directi-
va sindical de relativa importancia ha escapado a las amenazas de los
actores de la violencia. Las negociaciones de numerosos pliegos de pe-
ticiones, entabladas con sometimiento a las normas de ley, han sido
brutalmente interferidas por los violentos en todo el territorio nacional.
Los sindicatos rurales desaparecieron, decenas de negociadores de
petitorios fueron asesinados mientras cumplían su labor, por manos
siempre invisibles. y en algunas grandes empresas la tramitación de
demandas se inicia con la presentación del pliego y simultáneamente
el recibo de la amenaza de muerte por los negociadores.

Las reformas de la ley laboral impuestas al calor de la "modernización"


empresarial y estatal afinaron la tarea de la violencia, pero. como se
sabe, los principios del libre mercado exigen todavia más. La concerta-
ción del conflicto laboral sigue siendo una utopía para el conjunto de las
empresas, y eso deprime todavía más las relaciones de trabajo. La elimi-
nación paulatina de las mediaciones sindicales y el culto de la supera-
ción individual de los trabajadores como único camino al éxito personal
han logrado ya romper en buena parte los lazos de solidaridad de los
asalariados. En medio de la peor desocupación de la historia colombia-
na. los jóvenes -ya suficientemente aleccionados por la idea reinante del
descrédito del sindicalismo- firman contratos de trabajo temporales y
precarios bajo la condición expresa o tácita de no hacer militancia sindi-
cal. Y viejas rencillas ideológicas -en la salud, la metal mecánica, la ban-
ca. por ejemplo- impiden que avance la tarea de organizar grandes sin-
dicatos de rama industrial como forma indispensable para enfrentar los
retos de la globalización.

El sindicalismo avanza muy lentamente en sus propósitos de cambiar


sus formas de organización tradicionales; su extensión a los espacios del
trabajo informal y temporal no es tomada en serio sino por unos pocos;
sigue pesando el grave descenso de la tasa de sindicalización; el autori-
tarismo y el burocratismo de las directivas frena a los sectores que bus-
LAS LUCHAS LABORALES .................................................................................... 69

can la modernización del aparato y los sindicatos no cuentan todavía


con propuestas de cambio convincentes para mujeres y jóvenes.

Pero aunque sus dirigentes admiten que el sindicalismo, tal como lo he-
mos conocido hasta hoy, tiene amenazado su futuro, parece conveniente
desecharla idea de su inminente desaparición. En primer término, en el
ámbito latinoamericano el movimiento sindical de Colombia no figura
entre los más debilitados por la crisis, si se considera la honda división y
opacidad de las organizaciones sindicales en paises como Perú, Vene-
zuela o México. Pese al ascenso de la violencia, el sindicalismo camina
hoy sobre un piso de derechos sociales y políticos que no existía hace una
década. El ejercicio de políticas públicas por los sindicatos se ha genera-
lizado en todas las tendencias ideológicas y ya nadie teme hablar de
conductas proponentes y no simplemente reivindicatorias. Pese a que la
intolerancia de minorlas radicales ha impedido hasta ahora la afiliación
de la CUT a una entidad de cobertura mundial, los reclamos de los sindi-
catos colombianos son materia obligada de congresos y foros internacio-
nales. Y cualquiera que se acerque hoy a los sindicatos puede comprobar
fácilmente de qué manera se ha transformado la calidad política del di-
rigente sindical, el tipo de referencias politicas que maneja, su conocimien-
to de la realidad social que lo rodea y su disposición de escuchar al adver-
sario. Dígase lo que se quiera, la mayor capacidad movilizadora de los
sectores populares del pals sigue estando en manos de los sindicatos.
MAim!A CECIWA 0ARCIA V.
LUCHAS URBANO-REGIONALES
MARTHA CECILIA GARCÍA V. 1

Este capítulo se referirá a las luchas urbanas y regionales. entendidas


como acciones sociales colectivas protagonizadas por pobladores urba·
nos con la intención de expresar en e!" escenario públicc)sus demandas
sobre bienes y servicios urbanos. respeto a los derechos fundamentales.
ampliaciones democráticas y participación en el manejo de sus destinos
como colectividad, y de presionar respuestas eficaces de las autoridades
municipales. departamentales y nacionales.

En muchas ocasiones. en estas acciones colectivas han participado otros


sectores sociales y ésta es una de las razones por las cuales se les deno-
minó cívicas, apelando a la condición de ciudadanos que tienen estos
múltiples actores. Sin embargo, como parte del trabajo que se realizó en
esta investigación consistió en depurar la base de datos, se encontró que
bajo la categoría de luchas cívicas se escondían protestas en las cuales
los líderes, protagonistas y motivaciones correspondían claramente a
sectores específicos como mujeres, trabajadores independientes, estu-
diantes, gremios, motivo por el cual se diferenciaron los actores'.

Otro aspecto problemático del apelativo cívico es su pertenencia a una


zona gris del conocimiento. porque califica por la vía negativa: no parti-
dista, no político, no subversivo, no clasista. De tal manera. no precisa el
contenido mismo de la lucha o movimiento que adjetiva, a diferencia de
otras luchas o movimientos que son calificados por los sujetos que los

SoGióloga y Mag•sler en Urbanismo lnvesligadora del Cinep.


¡ Las luchas de es1os ac1ores se describiran en capilulos sigu•enles
74 .................................................................•................................... Morillo Cecilio Gorckl V.

dinamizan (obrero. campesino. estudiantil. juvenil. de mujeres) o por la


dimensión básica que les otorga identidad (cultural. de género. étnica).

La definición acuñada por uno de los estudiosos colombianos del tema.


Javier Giralda -durante mucho tiempo aceptada por la autora de este
ensayo-. tampoco satisface la necesidad explicativa que debe tener el
término. Gira Ido dice que "lo dvico quiere subrayar que el sujeto reivindi-
cador es el ciudadano como tal. no en cuanto miembro de entidades gre-
miales. corporativas o políticas sino ciudadano. poblador o usuario de los
servicios del Estado. Las acciones cívicas reivindicativas son expresión
de la sociedad civil y reivindican los derechos del ciudadano frente al Esta-
do"3. Como se observa. el adjetivo puede usarse perfectamente para hacer
referencia a luchas de diversos actores. Los miembros de la sociedad en su
conjunto son usuarios, en mayor o menor medida. de los servicios del Esta-
do. y las acciones de otros sectores sociales reivindican sus derechos de
ciudadano frente al Estado. Así que volvemos a tener una definición de lo
cívico que no caracteriza las luchas ni los movimientos que adjetiva.
El seguimiento de las luchas que se reseñan en este capitulo permite
afirmar que sus protagonistas centrales son pobladores urbanos. que
ellas surgen de la comprensión de la existencia de diferencias regionales
o intraurbanas. que reivindican el derecho a usufructuar un territorio (en-
tendido, más que como un sitio geográfico. como un espacio lleno de
significado por las prácticas históricas. sociales. políticas. culturales de
los distintos grupos que se apropian de él)' y, por último. que apelan a un
sentimiento de pertenencia territorial. De tal manera que su base es te-
rritorial. urbana o regional. según sea su alcance. y por ello se ha prefe-
rido denominarlas luchas de pobladores urbanos o urbanas y regionales.

Dinámica de las luchas urbano-regionales


Entre enero de 1975 y diciembre de 2000 los pobladores urbanos prota-
gonizaron 3.004 luchas. cuyo comportamiento anual muestra fuertes os-
cilaciones. con una tendencia de leve ascenso y con un promedio de 100
luchas por año.

' Javier Giraldo. ·la reiviRdicaciOn urbana·. en CQn/Jovetsia, Nos. 138-139. Bogola: Cinep, 1987, pag 6.
• El lenilorio es prOduCID de procesos sociales de cooslfucci6A de lal espacio, por lo cual expresa hislorias y memoria
cullural coleclivas. Conclusiones de la Mesa La ciudad y etlertilOtio. Foro Nacional de Globalización y Oilusion del
Programa Forhum. Primer Citlo. MedeHin: Cehap, Universidad Nacional, 1992, ~g. 1.
LUCHAS URBANO-REGIONALES.............................................................. 7S

COMPORTAMIENTO ANUAL DE LAS LUCHAS URBANO-REGIONALES


1975-2000

200 ................ .

El primer año es de intensa actividad reivindicativa•, solo superada en el


penúltimo del periodo. La situación del pa!s es ese momento ha sido ana-
lizada en el capítulo de contexto. Hasta el general Fernando Landazábal
Reyes, en 1976, cuando era comandante de la BIM, señaló como causas
de la inconformidad nacional "el constante aumento del costo de la vida,
el permanente desequilibrio entre precios y salarios, el desempleo. las
ambiciones de lucro y el indebido enriquecimiento, incentivado por el
permanente desequilibrio entre los presupuestos disponibles y los reque-
ridos para la satisfacción de las crecientes necesidades, la subsistencia
de grandes monopolios, el contrabando, la deshonestidad administrativa
y la ausencia de moralidad económica en el campo individuar•.

Después del Paro Cívico Nacional de 1977 se presentó una fuerte convul-
sión social y el 82% de las acciones del siguiente año se realizó antes de la

~ Ourame el al\o arnerior el número de luchas sociales también habla sido allo. lo que lleVO al minisuo de Gob•emo.
Comelio Reyes, a afirmar que exisUa un plan subversivo porQue las pr01es1as acaecidas. dadas su asuluKiad, caracte·
rlslicas y toordinación. pusieron al descubierto que fueron organizadas por supues1os exuemislas subversivos (El
lietrVJO. 2 de ditiemiKe de 1974.plg. 1 A). Y~ mrni~ra de Trallajo. Maria Elena de Crovo. so~uvo que de5de el e~efior
se promoviNI huelgas ilegales. para producir un estado (le anarquia que conduCirla tatilmenle a la dictadura (El ftemPO.
5 (le enero de 1975). EslaS declafacioneS rroeslran la comprensión Qubernanenlal -Que compan•eron lOS dOS primetos
gobiemos del periodo obServado- de Que la subversión y el comunismo inlemational enconlfaban leueno abonado
en los males propios de un pals subdesarrollado. para crear locos de v•olenc•a y a11erar el orden públiGo.
• Feman<lo La-1 Reyes. -o~gnó~ito de la inoon1orm~ad-. Ci~ en El Pueblo. 2 de julio de 1976. plgs. 1 y 2.
76 ..................................................................................................... MotlhaCetilíoGotda V.

expedición del Estatuto de Segurtdad. A partir de 1981 las acciones reivin-


dicativas muestran un tendencia ascendente sostenida hasta 1987, cuan-
do inician una caída. Este lapso de agitación urbana regional se corres-
ponde con el periodo durante el cual la gestión social estatal se vio fuerte-
mente afectada por los ajustes macroeconómicos y por la recesión econó-
mica, y todos los componentes del gasto social perdieron participación
dentro de la distribución del gasto público. a excepción de la vivienda.

El menor número de acciones reivindicativas se produjo en 1989, cuando


ocurrieron dos fenómenos de distinta índole que pueden haber incidido:
las expectativas creadas por el comienzo de la gestión de los alcaldes
elegidos por voto popular y la intensificación de la guerra sucia, que se
ensañó contra dirigentes sindicales. políticos y cívicos. Desde ese año se
inicia otro ascenso. que tiene su punto más alto en 1994. cuando el70,5%
de las luchas se registró en el ocaso de la administración Gaviria. A
partir de 1995 los pobladores urbanos encontraron demasiados motivos
para salir al espacio público a protestar y en 1999 dos razones adiciona-
les confluyen para eUo: la invitación a decir "No más" a la guerra y la
discusión del Plan Nacional de DesarroUo de Pastrana.

Modalidades de lucha
Durante el periodo observado los pobladores urbanos privilegiaron las
marchas y los mítines, que correspondieron al45% del total de sus accio-
nes; los paros cívicos cubrieron el 20% de sus luchas; la invasión de
suelos urbanos ocupa el tercer lugar y es una modalidad propia de los
destechados (12%), seguida por el bloqueo de vías (11 %). Por último,
están las tomas de entidades públicas (6,4%) y las confrontaciones (5,6%).

Las movilizaciones muestran una tendencia ascendente, junto con los


bloqueos de vías que, al finalizar el periodo, pasaron de ser cierres de
vías por unas horas a constituirse en una modalidad de protesta que
interrumpe la circulación de personas y de mercancías durante varios
dias, y este corte de la circulación es la clave del éxito para la generaliza-
ción de la información sobre estas acciones' .

1
la afirmac•On. que comparlo, es de Adrian Scribano en ~Argenlina ·cortada': eones de rula y v-isibilidad social en el
conlexto del ajuste·. en Margarila lópez (edilora). Lucha po(JIIIar, democracia, neoli/Jefalismo: ptolesla /)0/JIJ/at en
Am<fica l.alina en los 8llos del aivsfe. cata<as: Nueva Sociedad. 1999. pag. 62.
LUCHAS URBANO-REGIONALES .............................................................. 77

MODALIDADES DE PROTESTA DE LOS POBLADORES


1975-2000

~nnn~M~~~~~M~M~~~~~~~~w~~oo

!B~Paroe DMovilizaeioneaiSJBioqueo de viaa Clnvesionea •Oisturbtoa!

Dmante el segundo semestre de 1999 se realizaron dos bloqueos de vías


prolongados: veinticuatro días permanecieron campesinos e indígenas
de 29 municipios de Cauca y Nariño. liderados por el Comité de Integra·
ción del Macizo Colombiano. sobre la Vía Panamericana. y diez dias es-
tuvieron bloqueadas las carreteras del sm de Bolívar y Cesar por pobla·
dores de ocho municipios de la región•, acciones que se repitieron en
lebrero y abril de 2000, protagonizadas respectivamente por habitantes
de 4 y 16 municipios del sm de Bolívar y del Magdalena Medio,la última
de las cuales tuvo una duración de 36 días. Más allá de las demandas,
actores y tratamiento dado a cada una de estas protestas, el prolongado
cierre de vías arterias del pais despertó solidaridades y antagonismos
que se expresaron a través de movilizaciones de otros sectores: en el
primer caso, las gentes de Popayán marcharon en apoyo al bloqueo lide·
rado por el Cima; en el segundo, habitantes de municipios cercanos a la
zona se manifestaron a favor de la acción y sus demandas; a la vez. en
Bogotá los transportadores intermunicipales protestaron contra la obs·

t Mayor •nlormación en Equipo «<e Movimientos Sociales. ·Movilización sin concertación·. en Cien dias vis/os por CilleP.
No. 46. ener<Hb<ll de 2000. pág. 41.
78 ...........................................•......................................................... MmtooCriaGotcio v.

taculización del tránsito. alegando que se les estaba violando su derecho


al trabajo. En todo caso, la opinión pública se enteró de lo que ocurría en
el Macizo Colombiano y en el Magdalena Medio.

Para el periodo se obtuvo información de 358 invasiones de suelos urba-


nos, lo que no significa que hayan dado origen a igual número de asenta-
mientos, pues el desalojo fue una respuesta oficial común, con mayores o
menores dosis de violencia y, casi siempre, con hombres detenidos hecho
que, en algunos casos, despertó la solidaridad de otros sectores sociales,
que se movilizaron para pedir su liberación. Se presentaban en cualquier
mes del año pero tenían mayor auge durante Semana Santa• (hasta en-
trados los 90) y antes de las elecciones de mitaca.

Durante muchos años las invasiones fueron vistas como planes de la


izquierda para alterar la tranquilidad pública. Aunque organizaciones
de esta tendencia participaron en estas acciones (Provivienda y organi-
zaciones de viviendistas asociadas a ella lideraron muchas invasiones y,
después del SO, el M-19 intervino en algunas, especialmente en Cundina-
marca y Valle), se tiene evidencia de que desempeñaron un papel impor-
tante para establecer canales de negociación sobre los lotes invadidos .

. Esta modalidad de acción perdió peso al finalizar el periodo, pero el au-


mento de asentamientos subnormales en ciudades receptoras de despla- ..
_zados indica que la toma de suelos urbanos continúa realizándose.

En las tomas se ocuparon tanto entidades relacionadas con las deman-


das planteadas, como iglesias, donde los pobladores encontraban pro-
tección, eco a sus pliegos petitorios y sacerdotes dispuestos a ofrecer sus
buenos oficios para la negociación del conflicto.

Las confrontaciones, más que tener la expresa intención de derivar en


acciones violentas, son expresión de un profundo descontento, malestar
o ira, ante los cuales basta una voz que llame al tropel para que él se
produzca. Las confrontaciones por vivienda se realizaron contra operati-
vos de desalojo o contra intentos de invasión y, por razones ambientales,
ante la falta de atención a damnificados Más de la mitad de las motiva-
das por servicios públicos tuvieron que ver con el alza en las tarifas del

' ·Descubierto giganlesco plan de invasiones para Jueves Sanlo·. lilulal de(/ TJempO, 18 de leblefO de 1975. úllima C
LUCHAS URBANO-REGIONALES.............................................................. 79

transporte y la ausencia de este servicio, y el resto por carencia de agua,


energía o alza en sus tarifas, y las motivadas por derechos humanos se
llevaron a cabo por asesinatos o para pedir la libertad de detenidos en
movilizaciones anteriores.

Otras formas de protesta


A los tradicionales repertorios de protesta se sumaron otras modalida·
des, cuyo objetivo ha sido lograr mayor impacto sobre sectores ajenos a
la lucha, llamar su atención y hacer visibles sus demandas. Algunas de
esas formas apelan a referencias simbólicas religiosas, como la autofla·
gelación -es el caso de los desempleados que, en los últimos años del
periodo, marcharon con la cruz a cuestas y luego se «crucificaron»-, en
un intento de despertar la conmiseración de funcionarios gubernamenta·
les y de espectadores. Otras formas de protesta se vincularon a las fies-
tas populares de la región donde se llevaron a cabo, como las «aguacher-
nas» de Barranqmlla 10 , una parodia de las guachernas -celebración fol·
dórica nocturna-. durante las cuales, en barrios y plazas, se realizaban
desfiles festivos y de protesta que se convertían en acciones reivindicato·
rias "carnavalescas" alrededor del problema del suministro de agua po-
table. Javier Giraldo había señalado el carácter festivo y a veces ritual de
las acciones reivindicativas. Según el autor, el día del paro hay una ex-
plosión utópica, se juega a vivir en una sociedad diferente, donde la soli·
daridad se erige como valor fundamental"-

Demandas de los pobladores


Más de la mitad de las acciones realizadas por los pobladores urbanos
(53,7%) tuvo su origen en demandas relacionadas con el suelo, la vivien-
da, los servicios públicos domiciliarios, los equipamientos urbanos, el
espacio público, las vías y el transporte, todos ellos componentes funda·
mentales del espacio urbano construido o construible que conforman los

•o Coordinadas por el Frente Clvico Popular con ta participación de lideres de 20 barrios marginales -que se habla
coBSolidado en 1982-. buscaban acceder a mejores servicios püblicos. cuyo mayor huto lue la movilizac•ón de habitan-
tes de barrios (Jet sur de Barraoquilla alrededor de problemas comunitanos langibtes. Véase Garlos Bell Lemus y Joroe
Villalón. ·Los movimienlos sociales y su incidencia en la eslfuclura urbana de Barranquilla (1960-1990r. en BeethOveft
Zulela. Nora Elena Uesa y Rafael Rueda (compiladores). Gestkln, p/aneación y pallicipación en COlOmbia: reflexiones
ctflicas. Medellln: Forhum. 199Z. ~- 86.
11
Javier Giraldo. ·u reivindicación urbana .. .-. pág. 189.
80 ..................................................................................................... Motlho C«iiio OOtrlo V.

atributos de la casa y su entorno 12 , a los cuales pueden sumarse las


demandas releridas a aspectos ambientales. Entonces, puede afirmarse
que durante el periodo observado los pobladores han exigido, sobre todo,
su derecho a un entorno habitable.

La situación de los derechos ciudadanos y la múlople Violencia política


presentó un agravamiento a lo largo de los años estudiados, al punto de
crear una aguda crisis humanitaria al finalizar el periodo. La precariedad
-y su Violación por parte de diversos agentes- de los derechos civiles, políti-
cos, económicos, sociales, culturales y colectivos alectó de manera severa
a los pobladores urbanos. como lo manifestaron en el 17% de sus luchas

Los desacuerdos con políticas públicas o la petición de su reformulación


motivaron el 10% de las acciones reivindicativas de los pobladores urba-
nos. El restante 14.5% de las luchas urbanas y regionales lue motivado
por los servicios sociales, la actuación de autoridades, las expresiones
de solidaridad, la Violación de pactos y las acciones de solidaridad con
otros actores en conflicto.

MOTIVOS DE LAS LUCHAS URBANO-REGIONALES


1975-2000

$ei'Vicio$pUbicos 35.1'1.

. --Otros 0.4%

DtNdto$ 17.0% ........ ..


.... __,_,..,...........
~~~~--'"""'""''" 4.7..

-VIotacton ~*tos 2.~

' .... Solldar1dad 3.0%

····-···AUIOfidadn 3.8'i

Poii!Qs 10.1~

18.~

11 Planteamielllos defivados t:lel eslud•o realiZado por el Cenac {con el auspicio de Naciones Unidas e IIQI'be} sobre las
necesidades habilacionales de la población res•denle en los prmcipales mooic•pios del pals y expueslos por Fabio
Giraldo 1saza en "Hacia n nueva concepción de la vivienda y el desarrollo Ufbano·. en Revista CdmacOI, No. 57.
diciemtKe 1993. ~os. 12-14 Véase lambién. Minislerio de Desarrollo, Ciudades y ciudadanía. La polt1ica U/baila del
Sallo Soda/. Bogo~. 1995, p¡!gs 63·65.
LUCHAS URBANO-REGIONALES.............................................................. 81

Durante el periodo, más de una tercera parte de las luchas de pobladores


urbanos presentó demandas relacionadas con la ampliación de la cober-
tura, el mejoramiento de la calidad o las tarifas de los servicios públicos
domiciliarios y del transporte, y con la construcción o reparación de ma-
llas viales interregionales o urbanas y equipamientos colectivos. Este
fue un motivo constante pero el número de demandas descendió al finali-
zar el lapso estudiado.

La dinámica del suministro de servicios públicos durante los años 70 y los


dos primeros años del decenio de los 80 estuvo marcada por una cantidad
considerable de préstamos internacionales que lograron atraer a las enti-
dades del ramo De tal manera, en las grandes ciudades se alcanzaron
coberturas muy elevadas en los servicios fundamentales y algo similar
ocurrió en el territorio nacional, a pesar del incremento demográfico. Has-
ta mediados de los 90 estuvo vigente un esquema tarifarto que permitió los
subsidios cruzados" y, durante mucho tiempo, las empresas prestatarias
de los servicios fueron tolerantes ante las prácticas de conexión ilegal de
una buena parte de los grupos populares -muy extendidas en el caso de la
energía eléctrica y no desconocidas en el del agua potable.

Pero, al finalizar el primer quinquenio de los 80 se produjo una mutación


drástica en las condiciones de financiamiento que perturbó el suministro
y extensión de los servicios públicos en el país y empezaron a manifestar
síntomas de una profunda crisis; las empresas mostraban una débil si-
tuación financiera e ineficiencias operacionales; el sector eléctrico esta-
ba altamente endeudado, el de agua potable y saneamiento básico mos-
traba tendencias al lento crecimiento (que apenas logró alcanzar el in-
cremento vegetativo de la población), deterioro en su cobertura y un acen-
tuado desequilibrio espacial de las inversiones en infraestructura física
Thdo ello dejó al descubierto la ineficacia de las políticas gubernamenta-
les para promover la calidad de la prestación de los servicios y el eficien-
te desempeño de las empresas responsables, en un contexto de impetuo·
sa dinámica de urbanización'•.

13 los usuarios comerciales e •ftduSinates y tos residenciales coa mayores inoresos pagaban tarilas por encima de ta media
y asi contnbuyeron a subsidiar a los grupos de ingresos mas limitados.
u Gabriel Turbay, ~La gestión estatal en los servic•os públicos: reoroanilacu)n institucional y políticas de ajuste en et sector
de agua IKIIable y saneamiento basico, 1985·199r. en Luis Bernardo Ftórez (Director de investigacion), Colombia.
Gtsti()n ecOIIOmica estatal liuanlelos 8()'s. Del ajuste al cambio inslmJcional. lomo 11. Bogolt CIO·Callad>/tiD·UniYer·
si<la<l Na<ionill. 1995. pags. 185 y 193.
82 ..................................................................................................... Mollho Cedlio GOirJo V.

Además. errores de planificación. la burocratización y la couupción fueron


haciendo mella en las empresas prestatarias de los servicios. exacerbaron
las dificultades financieras y acentuaron la insatisfacción 'de los usuarios.
Aunque la Constitución del 91 definió que el acceso a los servicios públi-
cos es un derecho esencial por el cual debe velar el Estado. señaló que
estos servicios deben prestarse de manera eficiente y a todos los habitan-
res del territorio nacional y precisó que las tarifas deben contemplar los
crtrerios de equidad y de redistribución del ingreso. durante los años 90 se
reestructuró el modo de prestación de estos servicios: el nuevo esquema
adoptado separa las funciones básicas (planeamiento. regulación. control
y prestación -subdividida, a su vez. en facturación y cobro-) y las entrega
a enres distintos y especializados. en su mayor!a de carácter privado.

Si a lo anterior se suma que "la aproximación hacia una situación de


universalización de los servicios hizo más intolerables las carencias y el
discurso de asimilación de este acceso a un derecho primario, que era un
instrumento importante para la política de avance en la provisión. se
convirtió en una realidad ideológica efectiva" 15 , podrá entenderse por qué
las demandas de servicios públicos domiciliarios tienen tanto peso den-
tro de las luchas de los pobladores urbanos.

El 65% de las, protestas por transpone tuvo su origen en el incremento de


las tartfas. A partir del gobierno de López se desmontaron paulatina-
mente los subsidios al transporte urbano e inrermunicipal y a los com-
bustibles. lo que dertvó en sucesivas alzas de las tartfas. a las que res-
pondían los propietarios de buses con paros del servicio para presionar
mayores aumentos (argumentando que los incrementos decretados por el
gobierno no cubr!an los déficit derivados de las alzas de combustibles e
insumos). y los usuartos del servicio con movilizaciones. porque afecta-
ban su presupuesto. El simple anuncio de las alzas y la puja entre el
gobierno y los empresartos desembocaban en mítines. cuyos protagonis-
tas principales fueron los estudiantes -quienes al comienzo del periodo
asumieron como otra de sus banderas de lucha la protesta contra las
alzas- y habitantes de sectores populares de ciudades y poblados. Las
respuestas a las protestas fueron distintas. según los partícipes: "mano
dura con paros populares y complicidad con paros patronales"'"· Estas

•s Samuel Jaramillo. Cien/o reinle altos de serviCios püblicos en Colombia ... , pags. 106·110.
•• \ob1 Prolelalia. 6 de juliO de 1978.
LUCHAS URBANO-REGIONALES .............................................................. 83

protestas tuVieron relevancia hasta 1984. cuando se generalizó el trans-


porte sin subsidio en el pals. De alll en adelante son esporádicas.

El 35% restante de las protestas por transporte pidió ampliación de la


cobertura del servicio. Las zonas periféricas y alejadas de los cascos
urbanos, de dificil acceso por condiciones topográficas y viales. en pocos
casos contaban con transporte.

Parte de la deficiencia del servicio de transporte público se relacionó con


la inexistencia o mal estado de las vías. y aunque la mayoría de las
acciones reiVindicativas de los pobladores en las que se incluyó el tema
Vial derivó de sus condiciones ftsicas, se incluyeron otros aspectos. como
la oposición a sus especificaciones de construcción. a los cobros devalo-
rización y a su privatización.

El segundo lugar entre los motivos de las luchas urbanas lo ocupan las
demandas de Vivienda. principalmente relacionadas con el acceso al suelo
urbano y a programas estatales de ViVienda. que pusieron al descubierto
las demoras en la entrega de planes. la mala calidad de la construcción
o los problemas de su financiación.

Las invasiones de suelo urbano" se realizaron tanto para obtener un lote


como para presionar a las autoridades municipales o departamentales a
solucionar el déficit habitacional. La mitad de las registradas tuvo lugar
en seis ciudades. en su orden: Barrancabermeja. Bogotá. Barranquilla.
Bucaramanga, Cali y Medel!ín. Las restantes se llevaron a cabo en 93
municipios de 22 departamentos.

Las invasiones que se dieron durante el segundo quinquenio de los 70 en


Barrancabermeja fueron impulsadas por el aumento poblacional deriva-
do de la oleada migratoria de trabajadores provenientes de otras partes
del país. que Vieron en la idea de transformar la refinarla en una planta
de petroqulmicos. una oferta de trabajo y, durante los 80. por la recepción
continua de desplazados del Magdalena Medio. por efectos de la Violen-
cia política. En 1976 esta ciudad ocupaba el cuarto lugar entre las que

11
Sobre esle 1erna ver Gilma Mosqueta, ·Luchas populares por el suelo urbano·. et1 Estuclios Mmislas, No 22. 1982. Y
·Et movimiento de los deslechados co1omb1anos en la década de los al\os 10·, en Revista MexiCana de SociOkJ(Jia,
oclubre-diciembre. 1984.
84 ..•........................•.•...............•.............•....•..•..........................•..•... Monho Cecilia 6móa V.

presentaban mayores zonas de asentamientos marginales en el país 18 .


Allí, hasta 1977 y en varias oportunidades. se entregaton lotes a los
invasores, después que las alcaldías (por aquel entonces en manos de
militares) compraban los terrenos a sus propietarios. En otros casos los
invasores negociaron directamente con los dueños. Pero hubo lugares
absolutamente vedados, como los terrenos de Ecopetrol. En las invasio-
nes ocurridas al iniciarse el periodo fue importante la presencia de sacer-
dotes, porque cumplieron el papel de mediadores en las negociaciones y
de protectores a la hora de los desalojos. Sin embargo, su condición no
los libró de algunos encarcelamientos.

En Cali, durante 1978 se presentaron invasiones masivas (la prensa re-


gistraba entre mil y mil quinientas familias cada vez) en la zona de Te-
rrón Colorado, y a mediados del siguiente año Invicali expidió una reso-
lución que determinaba que no se adjudicarla vivienda a ningún invasor
ni terrenos que hubiesen sido invadidos. que dio origen al Plan Desalojo
de Barrios de Invasión.

En el caso de Barranquilla, la carencia de techo y suelo urbano fue capita-


lizada políticamente por los concejales. Hay varios ejemplos de ello. A fi-
nales de 1974, el Concejo aprobó un acuerdo mediante el cual se regalaron
100 hectáreas de terrenos municipales a colonos como único medio para
combatir las invasiones ocurridas en las semanas anteriores". Pocos me-
ses después, otros destechados pidieron a los concejales declarar de utili-
dad pública los lotes que hablan invadido, ante el precedente que se había
sentado con el barrio La Victoria. Otros funcionarios incurrieron en las
mismas prácticas: en enero del 81, 300 familias invadieron terrenos del
ICT que habían sido "donados" por la personería municipal. FUeron des-
alojadas y hubo 37 detenidos a quienes se les aplicaron sanciones conteni-
das en el Estatuto de Seguridad (multas y arresto de un mes, pena que se
duplicaba para los promotores). Y, en noviembre del 82, varias familias,
ante el incumplimiento de la entrega de los predios, invadieron terrenos
que habían sido prometidos por políticos en visperas de las elecciones20 .

'' Callos flórez y Luosa Caslafteda, As/ se pOOió la civdad. Crecimiento utbano en Batta~~Cabertne¡a, 1970-1990 Alcald~
Municipal (le Barrancabermeja, 1997.
'' El Tiempo, 15 de diciernllfe de 1974, p;g. 9 f..
" El Herakki, 23 de no~ernbre de 1982.
LUCHAS URBANO-REGIONALES.............................................................. 85

As( se produjo una relación directa entre clientelismo y configwación del


espacio wbano21 • que no es un fenómeno particular de la capital del At-
lántico. sino una práctica extendida por todo el pals, de la cual se pueden
dar algunos ejemplos. En octubre de 1979. en !bagué y con el apoyo de
Provivienda, 23 familias invadieron terrenos del barrio Clarita Botero de
Santofimio, ante el incumplimiento en la entrega de lotes, después de
cuatro años de estar pagándolos a un urbanizador de filiación liberal,
quien les exigió votos a cambio de la posibilidad de compra de los lotes22 •
En febrero de· 1997. 60 familias invadieron lotes en inmediaciones de
viaducto La Flora, de Bucaramanga, con el apoyo de un candidato al
concejo. Fueron desalojados por la polida 23

Las invasiones no solo fueron realizadas por destechados en busca de un


lugar para levantar su vivienda propia, después de haber sido desaloja-
dos de los inquilinatos que ocupaban por imposibilidad de pagar los cá-
nones de arrendamiento y de adquirir casa a través del mercado legal.
Los afectados por inundaciones o deslizamientos, durante las periódicas
oleadas invernales en distintas zonas del pais. también invadian terre-
nos año tras año, en espera de una intervención gubernamental que so-
lucionara definitivamente sus problemas de vivienda. En casos como el
del barrio Villatina, de Medellín, los damnificados volvían a invadir los
mismos terrenos de los cuales habían sido desalojados tras los desliza-
mientos, porque después de años sin hogar no encontraban otra solu-
ción. Luego de tragedias de gran magnitud, los damnificados esperaban
ayuda inmediata y, ante las demoras, se iniciaban las tomas de tierras.
A cuatro días de ocurrido el maremoto de diciembre del79 que afectó a
1\lmaco. más de 15 mil damnificados empezaron a invadir terrenos bal-
díos y a construir rápidamente sus viviendas en varios sectores del mu-
nicipio. A pocos días del terremoto de Popayán en el 83, familias damni-
ficadas ocuparon terrenos particulares y del ICT, ante la lentitud del co-
mité de emergencia. Cuatro meses después de permanecer en albergues
de Lérida y Guayabal, damnificados del Volcán del Ruiz se apropiaron de
terrenos de la meseta de Lérida con el objeto de presionar prontas y defi-
nitivas soluciones de vivienda, y en noviembre de. 1986, 70 familias dam-

:• tarlos Belllemus y Jorge Villalon. ·Los movimienlos sociales y su incidencia ~.~O 84


" El Pue/Jio, 4 de octubre de 1979
n Vangua«tid Liberal. 13 de ma1zo de 1997.
86 ..................................................................................................... Morillo Cecilio Gordo V.

nificadas de Armero se tomaron varias casas del ICI' en Bogotá y exigie-


ron a Resurgir agilizar los programas de vivienda.

A partir de 1990 se registran invasiones de organizaciOnes de desplaza-


dos en capitales departamentales o nodos regionales: en Bogotá. recep-
tora de desplazados de todo el país; en Ocaña. que ha dado refugio a
gentes del Catatumbo; en Medellín. a donde llegan familias desplazadas
de Urabá; en Barrancabermeja, lugar de llegada de desplazados del
Magdalena Medio; en Valledupar y Montería, que han acogido a los des-
plazados de sus departamentos.

No solo se invadieron lotes. también se ocuparon de hecho viviendas de


planes oficiales ya adjudicadas. para presionar su entrega. Los comités
de adjudicatarios argumentaban estar haciendo uso del legítimo derecho
a tomar posesión de su propiedad, por lo que pedían a las autoridades
que no los tratara como delincuentes ni invasores. porque eran propieta-
rios. En otras ocasiones. grupos de destechados invadieron viviendas
ajenas -en su mayoría correspondientes al plan de vivienda sin cuota
inicial de Betancur- pero no ocupadas por sus propietarios. quienes ale-
gaban que las casas eran pequeñas. de mala calidad o estaban ubica-
das en sectores muy alejados de su lugar de trabajo.

En la década de los 90 las invasiones descendieron notablemente (o la


prensa dejó de registrarlas) y los desalojos se llevaron a cabo en presencia
de funcionarios civiles, y cuando la fuerza pública ha abusado de su auto-
ridad y violado los derechos de los invasores, éstos han hecho las denun-
cias respectivas ante organismos de derechos humanos y la Procuradurla.

Los planes estatales de vivienda presentaron varios problemas. La prác-


tica recurrente del Instituto de Crédito Territorial de construir planes de
vivienda sin haber obtenido licencia de las oficinas de planeación muni-
cipal llevó a las empresas de servicios públicos a rehusarse a hacer co-
nexiones en las urbanizaciones construidas después de la emisión de la
Ley 66 de 1968. Mientras el Instituto las legalizaba y se las dotaba de
servicios, transcurrió un largo periodo y las protestas por la demora en la
entrega no se hicieron esperar.

A finales de 1982, el ICI' se convirtió en el principal agente del plan de


vivienda sin cuota inicial del presidente Betancur. en cuya realización de-
LUCHAS URBANO-REGIONALES.............................................................. 87

bió enfrentar severos obstáculos, entre ellos, la ~~e~~.!=!~ r~qursos finan-


«i~ros para adelantar los programas y el encarecimiento de la tierra urba-
na disponible -los precios del suelo en áreas urbanas se incrementaron
vertiginosamente y no se regularon los procedimientos de adquisición y
expropiación rápida de predios para evitar la especulación-. Para dar cum-
plimiento a la meta cuantitativa, las entidades estatales buscaron tierras
de menores precios y llevaron a cabo sus proyectos por fuera de los perlme-
tros urbanos, causando estragos urbanísticos y dificultades para la dota·
ción de servicios e infraestructura urbana; la calidad constructiva y am-
biental fue precaria y, de todas maneras, la financiación representó costos
excesivos para las familias de bajos ingresos. que prontamente no pudieron
seguir amortizando la deuda y entraron a formar parte de la cartera morosa
de las instituciones constructoras y financieras o perdieron sus casas':'.

La oferta de vivienda para población de bajos estratos alcanzó la cúspide


entre finales de 1982 y 1986 En ese mismo lapso, las acciones reivindica-
tivas por vivienda presentaron un ascenso -y las invasiones fueron a la par
con otras modalidades de protesta". como se muestra en la siguiente grá-
fica- y se extendieron más allá de la administración Betancur. porque el
plan de vivienda sin cuota inicial despertó grandes expectativas entre los
destechados, pero no satisfizo la inmensa demanda efectiva.

A finales del decenio de los 80, el 33% de los hogares colombianos habita·
ba en condiciones insatisfactorias en términos de espacio, dotación de
servicios y calidad de la estructura, y otro tanto carecía de vivienda. Los
programas del !Gr solo lograron que el 15% de los subsidios entregados
llegara a familias con ingresos inferiores a dos salarios minimos26 . A pesar

14
Durante el gobierno de Betancur se hicieron grandes operaciones de ~tvam~~lo para el settor financiero e industrial

geslión soc~l en los ochen~·. en Luis Bemardo FlófOl. CIJiomOia GesriOn e<-
pero muy poco para estudrar y relinanciar la deuda de los usuarios del tCT y del Upac. ~La cartera morosa de algunas
coipo¡aciones (.. ) pasó del 2\ a mas del 8\: el 70\ de los deudores del ICT se ~rasaron· (Juan C.rlos Ramlrer, 'la
esJarill .... lomo 1, pag. 338).
n Porque et délicit habitacional siguiO creciendo y los tondos püblicos lueron insulicientes. a pesar de Que las ins1ilu·
ciones estatales dedicadas a la construcción y financiaci6n de vivienda cubrieron el rango social de la demanda
haSta 1991: ellnslilulo de Crédilo Tenilorial (lirigi6 sus acciones prelerencialmenle hacia sec101es de menores ingre-
sos. mienlras el Banco Cenua1 Hipoletario dil'lgi6 la suya hacia seclores de ingresos medios (lnurbe y otros. EsladO.
ciudad y virienda. Urbanismo y 8/quileclura de/a vivienda esJatill en Colombia. 1918·1990. BogolaNilla de Leyvat
Medeiiiii/Cali. 1996, pag. 118).
"' Sus pt'incipales beneticiarios ltJ8fon QUIPOS de ingresos me<:lios (con buena vocerla y representaci6n). conSlructores y
IIIIICionalios que absorbieron parle de los rec~~Sos !~cales (Juan C3rlos Ramirel. 'la QOS1ión social en los ochenla' ...
pags 337-340).
83 ..................................................................................................... MIJ1ho CedliiJ lio«fo V.

de esto, durante los años 90 las luchas por la vivienda descendieron aun-
que en 1999 alcanzaron un número al cual no habían llegado antes, salvo
las invasiones. Estas movilizaciones fueron impulsadas por el alza de las
tasas de interés. que tomaron impagables las deudas contraldas por los
usuarios del sistema Upac con los organismos financieros.

COMPORTAMIENTO ANUAL DE LAS INVASIONES


Y DE OTRAS MODAUDADES DE LUCHA POR VIVIENDA
1975-2000

~~nn~~~~~~M·~--~~n~~~HWMH®

)ONlvel nadonal •Nivel regional •Nivel municipal 1

El tercer lugar en las demandas lo ocupó el reclamo por el respeto y la


protección de los derechos fundamentales. motivo que fue ascendiendo
en los últimos años del periodo, tanto en razón del escalamiento del con-
flicto armado interno como de una generalización del discurso sobre los
derechos económicos, sociales, culturales y colectivos que ha permeado
a los pobladores y vuelto conscientes de que sus reivindicaciones pueden
expresarse en términos de derechos.

En los primeros años del periodo las acciones colectivas cobijadas bajo
este rubro exigían la liberación de detenidos en manifestaciones anterio-
res o en operaciones de desalojo de invasores y protestaban por asesina-
tos selectivos de dirigentes campesinos. Se registraron disturbios moti-
vados por la muerte de hombres del común ocasionada por policías, du-
rante requisas, riñas o hechos poco claros" . También se protestó contra

11
Diez de estas conlrontaciones se produjeron duranle los anos correspondienles al gobierno de lópel. nueve dl11an1e
el de T11bay, una dUf8flle Betancur. una dlfante Barco y IJes duranre Gaviria.
LUCHAS URBANO-REGIONALES .....•..........................................•..........•.. 89

los recortes a las garantías ciudadanas en gracia de las legislaciones


excepcionales emitidas bajo estado de sitio. A finales de los 70 y a me-
diados de los 80 se pidió el cese de la represión militar y del régimen de
terror impuesto en el Magdalena Medio.

Desde 1980 se produjeron marchas de apoyo a foros de derechos huma-


nos y en solidaridad con los presos políticos y. a partir de 1982, moviliza-
ciones regionales y nacionales contra las desapariciones y los secuestros
y para pedir al gobierno nacional acabar con los grupos paramilitares,
autores de masacres y asesinatos de dirigentes políticos y sociales28 .

Durante el cuatrienio de Betancur apareció en la escena pública el movi-


miento cívico Sons of the Soil, de San Andrés, reclamando al gobierno
nacional el reconocimiento de los derechos de los nativos del archipiéla-
go y exigiendo la expedición de un Estatuto Raizal que los protegiera
ante el avance de la inmigración procedente de la parte continental del
país, la pérdida de sus tierras y oficios ancestrales y la contaminación y
destrucción del entorno natural.

Tras la toma del Palacio de Justicia por el M-19, realizada en noviembre


de 1985, barrios de invasión que habían contado con su apoyo fueron
objeto de acciones represivas y por parte de la policía y algunos de sus
habitantes fueron detenidos de manera arbitraria por organismos de se-
guridad del Estado"'.

Durante el segundo quinquenio de los 80 aumentaron las movilizaciones.


los paros regionales y las tomas de entidades públicas para protestar
contra los estragos de la gueua sucia; el asedio de distintos grupos ar-
mados, atentados, persecuciones, amenazas, torturas y asesinatos se-

u En oclubre de 1982 se realizó en Puerto Beulo una marcha de prolesta por el asesinato de 46 tampesinos y dos
concejales por el grupo P3familitar Muerle a Secueslfadores (MAS) y amenazas conua dos l)a11ocos. En oclubre del 83.
habitanles de San tados. Guame y Medellin marcharon en repudio al asesinalo del dirigenle de Comité Pro Defensa
de Usuarios de Energla, que había liderado dos paros contra la Eleclrilicadora de AnliOQuia y habla Sido amenazado
por la Mano Negra. En julio del83. en PopayaR, mas de 2.000 personas. principalmente habilanles de los asenlamienlos
de damnificados. marcharon en rechazo al asesinato de dos dirigentes de las invasiones que se h•cierOfl despues del
terremoto. En agosto de 1984. once miembros de la Coordinadora Nacional de Movimientos Civicos se tomaron la
embajada de Francia para denunciar el asesinalo de diez dirigenles populares de Arauca. la Cosla Allinlita. ARiioquia.
Pulumayo y Popayan.
u los pobladores de los banios Corinto, Ouirulio y Malvinas, de Booolá. se lomaron dos veces el Nohciero de las 7 en el
86 para denunciar auopellos por palie de la policía y delenciones por agentes del f-2.
90 .........................................•........................................................... Mottho C«iiío Gmcio V.

lectivos de lideres sociales. pollticos30 y miembros de organismos de dere-


chos humanos. masacres31 • secuesuos y desapariciones32. Los poblado-
res de zonas azotadas por esa guena. como el Magdalena medio y su nodo
regional, Barrancabermeja, Urabá33 • bajo Cauca y nordeste antioqueños.
Arauca. Meta y San Calixto (Norte de Santander). se manifestaron para
exigir al gobierno nacional y a las fuerzas armadas cumplir con sus deber
de brindar protección a la vida. atención a las amenazas que anunciaban
una nueva masacre y asistencia a familiares de las víctimas de las ante-
riores. y pedir la extinción de los grupos paramilitares y la desmilitariza-
ción de sus regiones34 por los excesos cometidos por las jefaturas militares
y la violencia provocada por acciones contraguerrilleras o para contener
manifestaciones de inconformidad de la población" y éxodos campesinos.
En capitales departamentales también se escucharon las peticiones de
los pobladores por el cese de la violencia y el paramilitarismo. el respeto

Jo Enlre los Que se tuenlan alcaldes y miembfos de corporaciones plibl•cas. en calidad de candidalos, elegidos y posesio-
nados perlenecienles a partidos lradicionales o a organizaciones de izqu•erda. lideres clvicos y sindicales vinculados
a la producción oeuolera o bananera. cuyas organizaciones lueron (Juramenle aracadas. por lo que la CUT convocó a
varias movilizaciones para exigir el respe1o al derecho de organización y garanllas para los lideres sindicales. El repudio
a los asesinalos de los candidalos presidenc•ales de la UP. Jaime Pardo Leal en 1987. y Bernardo Jaramillo en 1990.
genero dos jornadas nacionales de prolesla.
,. En visperas de las elecciones de mallo del88. los municipios del Uraba antiOQuefio realizaron un paro cívico en l)fotesta
por el asesinato de veinte trabajadofes de dos lineas bananeras. La Neora y Honduras. de Cunulao {Turbo). la masacre
fue reivindicada por un presunto comamlo anticomunista •Movimiento Obtero Estudiantil Nacional Sociahsta·. t.toens.
Era ta duodécima masacre en tos 64 p~imeros dias del aAO 88. que dejaron 105 víctimas, de las cuales 95 eran traba·
jadores del campo. las peores matanzas colectivas se realizaron en zonas previamente militarizadas (Eduardo Malyas,
"GenoCidio: no sólo en Uraba". en Cien dlas •islos /IOf Cinep. No. 1. -o·mafZO. 1988. pags. 14·15). En noviembre del
mismo ano. 4 municipios del nordeSte atltioQuel\o permanecieron 9 dias en pato civico en protesta por ta masaae de 45
pe~sonas en Segovia. perpetrac:ta por el grupo paramilitar Muene a Revolucionarios del Nordeste.

n Ouranle el gob~tmo de Turbay hubo lfl promedio de cuatro desaparecidOs al mes. en la administración Betanc11 la cilra
se duplicó y has~ et segundo ano del gobietno de Barco hallia llegadO a 25 por mes (EduardO Malyas. "i.llónde esllrlr.
en Cien lilas mios fNJf Cinep, No. 4. diciembfe de 1988. pag. 6).
" SegUn CJr.~ Inés Gafe~. la gran mayorla de las moviliuciones por la vida y los derechos ltumatoos Ctlllplidas en Uraba
se produjo en delensa de ellos y en l)fotesta contra los operativos milñafes en zonas de economía campesina. por el
asesinato de campesinos involucradOs en invasiones y por masacres. Se dispararon en 1987 y 1988. cuando el campo
de la disputa por et poder pasO a ser directamenle polltico, tanto en el plano militar como en el eteC1oral ("Caracterlsticas
y dinamica de la movilización social en Urabá". en Varios autores. La investigación regiOnal y urbana en Colombia.
DewiOikJ y letriiCYiO, 1993-1997, 101110 2. l!ogola: DNI'A'ifldeler/Aciur/Caflos Valenc~ Edilores. 1998, págs. 297·298).
J• Esta petición derivó de la violaci6n de tos derechos humanos de la población civil (tOI1llas. ejecuciones extra~iciales.
allanam•entos sin orden judicial, detenciones arbitrarias. montaje de pruebas. desplazamientos sileflciosos. éxodos
masivos y masacres) a causa del incremen4o de los operativos contrainsurgentes durante los ochenta y los noventa
(Coleclivo de AboQadOs José Alvear ResllepO/Cierllos. HOy. ccmo ayer, petSislien<lo fl"' la >ida. i!ogol.l. 1999) Olras
medidas mililates represiVas defulciadas por tos habitantes lueron la carnetiZación y el control tanto a la circulación de
personas como al ap~ovisiooam•ento de alimentos.
n la detención de manilestantes de las denominadas ~marchas del ftOforiente• llevadaS a cabo en 1987 y1988. susci-
taron. en varias ciudades del pals. movilizaciones para exigir su liberación.
LUCHAS URBANO-REGIONALES.............................................................. 91

al derecho a la vida, el impulso a los diálogos regionales de paz y las


protestas contra la impunidad.

Entre1989 y 1990, el "cartel de Medellín" se lanzó a una guerra total


contra el Estado para obligarlo a derogar un tratado de extradición fir-
mado con Estados Unidos, el terror se enfocó en la población civil, con
atentados ciegos que provocaron centenares de víctimas y la violencia se
concentró en las grandes ciudades, principalmente en Bogotá y Mede-
llin36. Fue entonces cuando los citadinos empezaron a movilizarse para
protestar por la presencia y actuación de los narcotraficantes. que ya
había sido rechazada por los habitantes de pequeños poblados a través
de acciones colectivas"'. Dos marchas denominadas "Medellín sin mie-
do" rechazaron la guerra entre narcos y bandas. de un lado. y el Estado,
del otro, que "durante los primeros siete meses del año 90 dejó 220 poli-
das asesinados, más de 30 masacres contra jóvenes en barrios y dece-
nas de víctimas de los carros bombas. La ciudad vivió un ambiente de
terror, la noche perdió a sus habitantes y 36 mil personas sus empleos" 36 ,
por lo que en esas movilizaciones también se reclamaron los espacios
perdidos y el retorno a la actividad nocturna.

Durante los 90, ante el torbellino de violencias que dia a día involucraba
a más poblaciones y dejaba más victimas. se volvió a reclamar a través
de movilizaciones, diálogos regionales de paz, nuevamente se pidió al
gobierno nacional eliminar a los grupos paramilitares y brindar protec-
ción a los defensores de derechos humanos, se demandó la desmilitari-
zación de zonas donde se impusieron jefaturas militares. se protestó con-
tra los atropellos a la población civil cometidos durante operativos anti-
narcóticos o contraguerrilleros que, en ocasiones, incluyeron bombardeos
indiscriminados39 en los que murieron civiles, y contra las acusaciones

31 Oliver Pissoal y Vint:enl Goutsel. ·RepresenlacrOn C311ográlica de la violencia~. en Analisis Politico. No-45, eneto·abfil
de 2002, pag. 17.
,, En sepliembre de 1988, se llevó a cabO un milin en Puer1o Asls, en el que paniciparon 01ganizaciones populares y
campesinas, el gobierno municipal. el parroco y la jelatura militar de la zona por el derecho a la vida y conlra presencia
de fl8ftos eo la zona. y en julio del 89 se realiZó un pato clvrco en Oulpama (8oyata}. con1ra las amenazas del capo
Gonzalo Rodriguez Gacha de lomarse a la lue12a las minas de esmeraldas y l)a(3 pedir prolecciOn a Las tuerzas annadas
y al gobierno nacional.
u Maria Te~tsa Utrbe. ·uedellin o la hisloria de dos ciudades~, en Cien dlas vistos por Cinep, No. 11, julio-sepliemtue
de 1990, ~>Ao. 13.
lt Proced•m•enlo de guerra que v•ola los convenios de Ginebra relalivos a la prolección debida a los civiles en los conlhclos
armados. POf(lue pone en peligro la vida de cenlenares de personas ajenas al objelivo mililar.
92 ..................................................................................................... Maflho Cecifio Giltch! V.

hechas por el ejército a campesinos y pobladores urbanos de ser miem-


bros de algún grupo guerrillero. lo que en algunos casos desembocó en el
asesinato de los acusados.

Los secuestros realizados por distintos grupos guerrilleros. las desapari-


ciones atribuidas a grupos paramilitares. los atentados dinamiteros y
las amenazas contra jefes de gobiernos municipales generaron moviliza-
ciones locales y regionales de envergadura 40 . Tras la emboscada de las
Farc a un convoy militar que dejó un alto número de soldados muertos y
otros tantos retenidos, se hicieron marchas para protestar por el hecho y
se iniciaron las movilizaciones de familiares de soldados. infantes de
marina y policías secuestrados en ese y otros asaltos guerrilleros.

Otras acciones de protesta fueron motivadas por las detenciones de


amnistiados en 1991 y de ex milicianos. por las acusaciones de terro-
rismo que se hicieron a reinsertados y para exigir definiciones jurídicas
sobre detenidos políticos a quienes se les vencían los términos pero
continuaban recluidos.

En las principales ciudades la llamada "limpieza social"" tuvo en los


indigentes y en los jóvenes de los barrios populares sus víctimas preferi-
das -pero no únicas- y cobró una modalidad distinta, pero ya extendida
por el país: las masacres. Varias acciones se realizaron para protestar
contra este tipo de violencia, entre ellas las llevadas a cabo en marzo de
1992 en BarranquiUa y Bogotá, encabezadas por recicladores y habitan-
tes de la calle, tras el descubrimiento de diez cadáveres y una buena
cantidad de restos humanos de indigentes42 en el anfiteatro de la Uiliver-
sidad Libre, y en el 93 los de Armenia marcharon para denunciar que
eran objeto de atropellos y desapariciones. En agosto del 92, habitantes

•o Como la llevada a cabo en seis capitales deparlamenlales bajo el lema ~La Cosla unida conlfa elleuorismo~. en julio
de 1991.
•• Tipo de violencia orienlada conlra personas que no solo lienen unas delerminadas conduelas consideradas como
desviadas, sino que adetms pertenecen a sec1ores socioeconómicos maroinados. fenOmeno lundamenlalmenle urbano
que se iniciO en 1979 como heChos aislados conua PIOSiilulas y homosexuales y hacia 1990 cobraba la vida de mas de
400 p01sonas por ano (CoriOs Rojas. ú •iol<ncia llamada "Pmpie¡a social". Bogolá: Cinep, 1994)
., Los principales escenarios de esla modalidad violenla. que Jueoo se eldendi6 por lodo el pals, fueron el Oistrilo de
Aguablanca y Siloé, en Cali. las comunas de Medellin. Ciudad Norle en Bucaramanga y las localidades de Sanlalé.
Ciudad Bollvar y Los Márlires en Bogolá (Sandra Maletrs. ·ump;era social". La guerta con/ta la indigencia. Bogolá:
Colombia Hoy. 1995)
LUCHAS URBANO-REGIONALES.............................................................. 93

de Ciudad Bolívar, de Bogotá. lloraron a 17 jóvenes que fueron asesina-


dos la misma noche en el mismo barrio, completando la cifra de 117 en lo
que iba corrido del año. Su entierro se convirtió en una movilización para
pedir protección y desactivación de los escuadrones de la muerte que
rondaban por la zona. En noviembre del mismo año, los habitantes del
barrio Villatina. de MedeUín se movilizaron contra la masacre de nueve
de sus jóvenes'3. Estas manifestaciones contra la limpieza social se exten-
dieron hasta finales del periodo observado, aunque con menor recurrencia.
Al culminar el año 97 se hicieron movilizaciones que acompañaron la
declaración de algunos municipios como territorios de paz y se registra-
ron las primeras contra el desplazamiento forzado. Continuaron las mar-
chas contra la guerra sucia. la presencia paramilitar. la violencia urba-
na". el terrorismo. las desapariciones y por la paz. Ellas se extendieron
hasta el final del periodo cuando se destacaron las marchas multitudina-
rias contra el secuestro, dentro de la campaña del No Más...
El cuarto lugar. entre los motivos. fue ocupado por las p_r_o_testas contra
políticas públicas. El 30% de las acciones realizadas por los pobladores
urbanos que están bajo este rótulo estuvo relacionado con las medidas
de política fiscal (el más alto porcentaje logrado por política alguna). La
imposición de valorización por obras de infraestructura. el reajuste de
avalúos catastrales. el alza de impuestos, la creación de nuevos. las re-
formas tributarias llevadas a cabo o fracasadas dieron origen a moviliza-
ciones a lo largo del país. Durante los 90 las regiones, ante el futuro gris
de sus finanzas por el cierre de créditos bancarios46 y por la anunciada

u El Esrado. a lravés del presidenle Emeslo Samper, reconoció la pM~icipactón de inleoranres de la fuerza pública en el
asesinalo de meno10s de edad {f/ Mum/o. 1 de agoslo de 1998, pág. 3).
.. Ouranre ros anos linales del P8fiodo olra modalidad de violencia fue la desaparición y violación de niflos en bamos
populares de las ciudades, que también Qener6 movililaciones para pedir SU r!1JI8SO Y el castigO de lOS CUlpables.
·~ campana impulsada por los medios de comunicación y redes y organizaciones aglulinadas alret1edor del denominado
"movimienlo por la paz". uno de cuyos miembros mas activos seAaló Que enrre sus problemas eslaba el de que Rhabla
muthO y hace poco ( .) isabe MI es el defecto de 10 Que usled llama el movimietllo 1101 ~ paz1 Que ha si<lo excluyenle
con el resro de ~ sociedad (.. ) el lema del mOVimietllo por ~ paz no ha logrado salirse de ese d~logo er>~e ellos mismos
y 1\acia una lran;a muchO mas ampfaa de la sociedad'" (Francisco Santos. ·La conversación·. en U Revisla de El Espec-
~- No. 95. 12 de mayo de 2002. pág. 7).

·• Los compromisos de alcaldeS y gobernadoiOs con ~ POblación de su junsdicc~n los llevó a endetJdarse con el sislema
linaociero que, has~ mediados de los 90. es111vo dlspueslo a prestarles con el COSIO del dinero ioual al del mercadO. Pero
la St(leJintendencia Bancaria calilitó como de allo riesgo los créd•los a los nt1.JliC~IIOS. 10 que !rajo como consewencia Que
los bancos hicieran proviSiones elevadas para esas operaciones. y an1e la poca renlabilidad los tmcos suspendieron los
aédilos a las enlidades lerriloriales ("los i~os de Macondo", en El Especfarlof, 18 de lellrero de 1996. pág. 1 8)
94 ..................................................................................................... Mortho CeOiia lilllrJa V.

reforma tributaria. que buscaba reducir las transferencias del gobierno


central hacia las entidades territoriales. optaron por crear impuestos in-
verosímiles e ilegales. El control al contrabando y la exigencia de legali-
zación de mercancías provocó violentas protestas no solo entre comer-
ciantes sino entre pobladores. en especial en aquellos municipios que
alegan tener su medio de vida en el comercio. como Maicao.

El 17% de las movilizaciones ocasionadas por politicas públicas lo ocupó


la política social, predominando en ella las medidas relacionadas con la
vivienda: el control de arrendamientos". la legalización de barrios. la
reestructuración del !Cf. que dejaba a la deriva a los posesionarios que
cursaban procesos de escrituración, y, finalizando el periodo. la petición
de los deudores del sistema Upac de desmontarlo porque estaban per-
diendo sus viviendas ante la imposibilidad de cubrir sus obligaciones
con el sistema financiero.

El 12% de las luchas por este motivo corrió a cargo de las pollticas rela-
cionadas con el desarrollo urbano. dentro de las cuales se inscriben las
normas sobre espacio público rechazadas por habitantes de conjuntos
cerrados, que alegaban que su seguridad estaba por encima de las ac-
ciones municipales encaminadas a recuperar el espacio público (medi-
das igualmente criticadas por comerciantes formales e informales). Las
normas sobre usos del suelo y zonificación. recibieron un cúmulo de pro-
testas de quienes se sintieron afectados porlas restricciones impuestas
a destinar sus predios a lo que a bien tuvieran o por quienes no aceptaron
la generalización de usos múltiples en zonas tradicionalmente residen-
ciales. Los proyectos de renovación urbana en las grandes ciudades tam-
bién fueron duramente criticados por los habitantes afectados por la relo-
calización. De igual manera fueron blanco de protestas las normas de
tránsito que tendían a ordenar el uso de las vías en las ciudades. en las
cuales tomaron parte usuarios del servicio y transportadores.

La falta de políticas claras de desarrollo regional suscitó el 10% de las


protestas en este rubro: tanto las ofertas gubernamentales incumplidas de
instalar complejos industriales. hidroeléctricas, plantas para la explota-

., Oenlro de la polilica de vivienda de Betancur se inslaur6 un sistema de regulaciOn de arrendamientos que provoCO de
inmedialo una oleada de moviliraciones liderado por pequeilos y medianos prop•etanos. y por inqu•linos. que llegO a
su lio con la sanción presideacial de la ley 56 de 1985 (Estalulo de Anendamienlos de Vivienda Urbana). la imporlancia
de eslas moviliZaciones radicó en su lrayet:loria y en su amplia base teuitorial.
LUCHAS URBANO-REGIONALES ....................................................•......... 95

ción de recwsos naturales -<¡ue anunciaban generación de empleo y desa-


rrollo para ciertas zonas del pals-, como el proyecto de ley de regalías
petroleras en aquellos departamentos de explotación reciente de crudos
como Arauca. Casanare y Huila, -porque al redistribuirse las ganancias
sus habitantes perderían sumas significativas de recursos presupuesta-
les-, desencadenaron luchas importantes de carácter regional.

El 6% de las protestas contra políticas públicas tuvo su origen en el alza


del costo de vida y se concentró en los cuatro primems años del periodo,
cuando los pobladores sintieron los efectos del desmonte de los subsidios
a los productos de la canasta familiar. al transporte y los combustibles. y
volvieron a presentarse entre 1985 y 1986 por el alza en las tarifas de los
servicios públicos.

Un 4% de estas movilizaciones se refirió a las políticas de mantenimiento


de orden público y de paz: aquí se inscriben las protestas contra los esta-
tutos de seguridad y antiterrorista y contra la creación de zonas de orden
público, por la restricción a las libertades que se impusieron en ellas y la
violación de derechos humanos. Thrribién se cuentan las exigencias de
diálogos regionales de paz con participación de los pobladores de la zona.
el respaldo a los procesos de paz con las milicias urbanas y las moviliza-
ciones que exigieron respeto a los pmgrarnas de reinserción.

Otro 4% de las protestas se refirió a las relaciones entre municipios, depar-


tamentos y la Nación Los pobladores se quejaban del abandono guberna-
mental. de la falta de inversión social de parte de la nación y de la desaten-
ción a las emergencias económico-sociales que vivían los municipios, da-
dos sus exiguos presupuestos"', pero como se anotó anteriormente, tam-
bién se oponían al incremento de rentas propias por la vía impositiva.

El comercio entre fronteras también fue blanco de protestas: munici-


pios como Maicao, Cúcuta e lpiales y algunos de sus vecinos protesta-
IOn varias veces contra las medidas adoptadas en el propio país o en el
vecino con relación al intercambio comercial y exigieron una ley de fron-
teras que los beneficiara.

•• A linares de 1974, un eSiudio de Anil sel'lalaba Que ras cuatro grandes ciudades eoncenlraban el 85.2\ del crédilo
tlisponible para desarrollo urbano y 36 ciudades intermed•as se eslancaban y presenlaban uo desolador cuadro de
r...,..
dificil rosca1es r¡¡ 2 de óociemllfe de 1974. pag. 13 0).
96 ..................................................................................................... Alatlho CeciliJ Gordo V.

Dentro del rubro de políticas públicas también se incluyeron las deman-


das de los pobladores sobre reordenamiento territorial: elEwación de co-
rregimientos a la categorla de municipios, impulsada por la idea he lo-
grar transferencias de la nación para obtener presupuestos de inversión
social. o protestas contra proyectos de las asambleas departamenta!es
de cercenar alguna porción del territorio local para crear un nuevo muni-
cipio, generalmente aduciendo que se dejaría al antiguo sin fuentes de
financiación propias.

El quinto lugar, dentro de los motivos de las luchas urbano-regionales


lo tuvieron los problemas ambientales, donde se incluyen protestas por
contaminación denuncias de riesgos y reclamos de atención a damni-
ficados por desastres. La mayorla de las acciones ambientales de los
pobladores fueron motivadas por la cercanía de fuentes de contamina-
ción a sus viviendas: industrias extractivas. fábricas de productos quí-
micos de alta volatilidad o con alto poder de contaminación aérea y
acuífera, termoeléctricas. vias sin pavimentar y basureros a cielo abierto.
En todas ellas se argumentó que afectaban la salud. Otras protestas se
realizaron porque acciones de entes privados alectaban el modo de sub-
sistencia de los habitantes, como en los casos de los trabajos de draga-
do realizados por empresas mineras en El Bagre (Antloquia) y en Ataco
(Tolima). que causaron inundaciones, taponaron canales de riego y con-
taminaron aguas.

El pals ha vivido catástrofes por terremotos. maremotos, erupciones vol-


cánicas y desastres de menor magnitud ocasionac:los por inundaciones y
deslizamientos, que han dejado miles de darnnificados49 , quienes han
protestado por la falta de atención de las autoridades, por la demora en
la entrega de las donaciones, por las irregularidades en la distribución
de auxilios. por el incumplimiento de planes de reconstrucción, en una.
historia que se repite tragedia tras tragedia. En ocasiones la desespera-
ción de los damnificados ante su situación de abandono ha llegado a
extremos, como en el caso de los afectados por el terremoto del eje cafe-
tero a comienzos del año 99: Pereira y Armenia vivieron "revueltas del

" Genera1men1e habitan1es pobres que corren las marores amenatas porque viven en las areas ecológicamenle mas
vulnerables y en lianas caratleJizadas por su a11a suscel)libilidad a la degradación ambienlal. en lugurios, en areas de
invasión urbana de aliaS pendrenles y en zonas inundables (fabio Giraldo lsaza. La polilita y la ciudad. Bo9oll: Escue~
Superior de AdminislraciM Pliblica, 1997, plg. 33).
LUCHAS URBANO-REGIONALES .............................................................. 97

pan'' 50 protagonizadas por damnificados que saquearon supermercados


y sedes de la Cruz Roja. en busca de agua y víveres. Estos hechos temli-
naron en disturbios con más de un centenar de detenidos y, en Armerlia.
Medicina Legal reportó dos muertos en el centro de ciudad.

Tan solo un 8,5% de las acciones realizadas por causas ambientales


demandó la prevención de riesgos y se centró en pedir obras de infraes·
tructura para evitar inundaciones y controlar la erosión.

Algunas acciones estuvieron encarrlinadas a la preservación del medio


ambient<3i marchas en el "Ola de la Tierra". manifestaciones contra la
tala de árboles en la capital y por la desatención de la Alcaldía Mayor a
la contaminación de río Bogotá. mítines contra las pruebas nucleares
que realizó Francia en el Pacifico Sur. a mediados de 1995. oposiciones
públicas al uso de agentes químicos para la erradicación de cultivos
ilícitos. En 1998 el entonces ministro del Medio Ambiente. Eduardo Ve-
rano de la Rosa. encabezó algunas marchas bajo el lema "Saquemos a la
naturaleza del conflicto". a ralz de los atentados a la infraestructura pe-
trolera. para dar a conocer a los actores violentos que la naturaleza es
una victirna más del conflicto armado.

Otras manifestaciones ecológicas han cuestionado severamente pro-


yectos que para unos son de "desarrollo" y para otros son un atentado
contra !a sostenibilidad ambiental: en agosto del 79 se realizó en Bogo-
tá una manifestación contra el proyecto de ley que autorizaba construir
un parque industrial en la Isla de Salamanca y a favor de la conserva-
ción de la reserva natural. "La eco logia no se opone al desarrollo". de-
cían varias pancartas, y simultáneamente en Barranquilla se llevaba a
cabo otra demostración. a favor del proyecto, bajo la bandera del pro-
greso. la defensa del desarrollo económico de la Costa Atlántica y el
rechazo del centralismo. En octubre de 1993 y un año más tarde. los
habitantes de la isla de Providencia marcharon para protestar contra
la propuesta hecha por sujetos privados, asociados con la Corporación
Nacional de Turismo. de construir un centro internacional de buceo.

$O Se ha lomado preslada la expresiOn acunada por ThOmpson para referirse a los motines de suiJSisltnCia. a las re/Je·
/iones dd eSIOmago "' ~ lnglatena del siglo X'IIU, provocadOS et~lre ouas razones. por hambre. La inlonnación dispo·
n•ble sObre los even1os OCt.ffidos en la zona cafetera no l)enllile alirmat que estas acciones dilectas 1\ayan sido ocasio·
nadas por .., auopelro a la ·economia ·moral' de los pobres". Ver E. P Thompson. ~-. rewe«a y conciencia de
clase. ESIIIdios sobre/a CJiSis de la sociedad {Jfeindusltial. llaltelona: Ctllica, 1979. págs. 65-66.
98 ..................................................................................................... MIJIIhoCedioGorclo V.

proyecto que consideraron un atentado contra los manglares del su-


roeste de la isla.

A pesar del escaso número de luchas cubiertas bajo el rótulo ambiental,


se observa un lento posicionamiento de algunos temas ambientales en la
agenda de los pobladores.

El sexto lugar lo ocuparon las demandas por servicios sociales, en su


orden. educación, seguridad ciudadana, salud, recreación y atención a la
infancia y la tercera edad.

Durante el decenio de los 80 las orientaciones de la política educativa se


concentraron en la organización administrativa y financiera y en la ad-
ministración del personal docente de primaria y secundaria, así como en
la ampliación de la cobertura. especialmente en regiones y grupos de
población marginales, pero sus logros fueron inferiores a los obtenidos en
las dos décadas anteriores y hubo aún menores desarrollos en lo que se
refiere a la calidad de la educación51 .

Las protestas de los pobladores en materia de educación muestran más


los fracasos que los logros de las determinaciones gubernamentales,
porque se refirieron a la crisis presupuesta! que atravesaban los estable-
cimientos de educación pública -que amenazaba permanentemente con
el cierre y se intentó paliar con el alza de matriculas-. a la falta de maes-
tros y de rectores nombrados en propiedad, a la vetustez y pésimas con-
diciones físicas de las construcciones escolares, a la falta de cupos en
colegios públicos, y a las reestructuraciones del sistema educativo.

Algunas poblaciones se movilizaron en favor de la creación de universida-


des para atender la demanda de los egresados de sus escuelas secunda-
rias. abogaron por la descentralización de entidades universitarias o por el
traslado de sedes. Finalizando el periodo, las movilizaciones contra la pri-
vatización de la educación pública ascendieron en número, siendo sus pro-
tagonistas los estudiantes, que fueron apoyados por padres de familia

El aumento, real o presumido, de los delitos contra la propiedad y la vida,


contribuyó como factor detonante de protestas de los pobladores por la

~· Juan tarlos Ramlrel, ·la oeslión SOCial_,_ págs. 318·336.


a,
LUCHAS URBANO-REGIONALES ...........................................................•.. 99

falta de seguridad en su localidad y para pedir aumento del pie de fuerza


de la policía y castigo para los delincuentes.

La presencia y la acción de bandas vinculadas con el narcotráfico crea-


ron inseguridad en varias zonas del pals y sus habitantes salieron a las
calles a pedir protección En 1979. en Riohacha y Maicao se realizaron
marchas en las que los manifestantes vistieron de luto para protestar
contra la ola de inseguridad en La Guajira desde que se había iniciado el
auge "marirnbero", y llamaron la atención del gobierno para que garanti-
zara la paz en ese territorio.

Er retiro de la fuerza pública de municipios que habían sido objeto de


tomas guerrilleras también alentó paros y marchas a partir de 1985.
para pedir el retorno de la policía al lugar y al gobierno nacional el
cumplimiento de su deber de proteger las vidas y propiedades de los
habitantes.

Las demandas de salud fueron bajas, comparadas con las que se hicie·
ron por educación. A ello contribuyen las valoraciones culturales sobre
las prácticas 'curativas' y factores institucionales. como el énfasis pues·
to por los sistemas nacional y seccionales en aspectos curativos. por lo
que la población apela a aquellos cuando se siente enferma. percepción
que también depende del conocimiento de la salud.

No obstante. se registraron algunas movilizaciones que exigían o propo·


nian acciones preventivas: en abril de 1991 tuvo lugar una marcha de
400 enfermos de leishmaniasis desde Ovejas hasta Sincelejo (Sucre) para
pedir una adecuada atención médica y acusaron al servicio secciona! de
salud de prestar solamente servicios curativos y no preventivos, lo que
aumentaba el número de enfermos anuales; y otra en diciembre del 96.
en Bogotá, en el "Día Mundial contra el Sida", para dar información so-
bre esta enfermedad y lanzar una campaña para erradicarla.

Hubo acciones importantes en defensa de hospitales públicos, como la


llevada a cabo en Bogotá en febrero del 77 para apoyar la lucha de estu·
cliantes. médicos y trabajadores del Hospital de la Hortúa contra su cierre,
que además afectaba a los usuarios. En el año 2000 hubo varias protestas
por el posible cierre de clínicas del Seguro Social ante el déficit que afron·
taba (Clínica San Pedro Claver en Bogotá y Clínica León XIII en Medellin).
100 ..................................................................................................... Mmtho Cecilio Gmóa V.

Pero la mayoría de las peticiones de salud pública que se registraron en


el periodo fueron secundarias. estuvieron acompañadas por otras de-
mandas que los pobladores consideraron prioritarias. por ejemplo, las
relacionadas con el saneamiento ambiental y la mitigación de factores
de riesgo, y se centraron en exigir infraestructura. dotación de instru-
mental y equipos. aumento de la cobertura y del personal médico de los
centros asistenciales.

A finales del periodo se observa un cambio en el tipo de demandas de


salud y educación. en las cuales estos servicios ya no se entienden como
formas de asistencia pública sino que se reivindican como derechos. y se
reclaman airadamente ante las limitaciones financieras. tecnológicas y
humanas de las instituciones públicas prestatarias de estos servicios"'.

La recreación y la atención a la infancia"" y a la tercera edad motivaron


muy pocas protestas y se relacionaron con peticiones de infraestructura
para parques. con el posible ciene de centros de atención al preescolar
del Jcbf o con la disminución de partidas para atender a ancianos. entre-
gadas por la Red de Solidaridad Social.

Luego vinieron las luchas motivadas por autoridades, ya sea en su fa-


vor o en contra. La ineptitud de algunos funcionarios públicos para dar
respuesta a las demandas de la población y los excesos cometidos por
la fuerza pública en las acciones de desalojo de suelos invadidos o de
espacios públicos en las ciudades. en operaciones de "control del or-
den público" durante manifestaciones de diversos sectores sociales.
fueron blanco de la mayoría de las protestas que están bajo este ru-
bro. Fueron cuestionados. a través de acciones colectivas. los abusos
cometidos por autoridades civiles o militares. en razón de su cargo y
su investidura.

Aquí también se inscriben las movilizaciones contra las figuras presi-


denciales: las silbatinas y cacerolazos contra el apagón y la "hora Gavi-

u Por ejemplo, se llevaron a cabo ptoteslas conlra la reeslructuraciOn de tos servicios de salud y contra las inegularidades
p~esenladas en seccionales del lnslilulo de Seguros Sociales relacionadas con los conua1os <le l)feslac•<m de servicios
con bospilales locales o •eo•onales.
~ 3
Aunque duranle el periodo el cuidatlo de inlantes aumentó la cobertura, sus metanismos de linanciaciOn lueron
•nsulicientes.
LUCHAS URBANO-REGIONALES ........................................•...........•...•..•.• 101

ria". considerados descalabros de esa administración. así como las pro-


testas desatadas por las declaraciones del ministro de Defensa. Fernan-
do Botero. acerca de la existencia de dineros calientes en la campaña
presidencial de Samper: doce movilizaciones de enero a marzo de 1996.
en su mayoría llevadas a cabo en Bogotá. que fueron respondidas por
once a favor de los programas sociales del presidente. En otras oportuni-
dades se habían presentado marchas en abierto apoyo a las autoridades
locales. dado que los pobladores consideraban positiva su gestión.

El octavo lugar lo ocuparon las manifestaciones que expresaron solida-


pdad con otros sect()res en con(licto. Se realizaron acciones colectivas
para apoyar huelgas generales convocadas por sindicalistas para pre·
sionar la reanudación de negociaciones laborales. para pedir al gobier-
no nacional su mediación en los conflictos de trabajadores vinculados a
empresas privadas. para exigir la reapertura de fábricas o intentar evi·
tar su cierre. pedir el cese de la persecución a lideres y garantías para
las organizaciones sociales. Así mismo se llevaron a cabo movilizacio-
nes en solidaridad con pobladores de regiones afectadas por conflictos
armados. con pueblos destruidos por la acción de la guerrilla o los pa-
ramilitares, para pedir la desmilitarización de zonas y el cese de las
confrontaciones bélicas. así como en solidaridad con paros cívicos re-
gionales. que de paso presionaban la solución a los problemas que
planteaban esas protestas. También hubo marchas de apoyo a alcal-
des, gobernadores. militares separados de sus cargos por posible comi·
sión de delitos o faltas disciplinarias o acusados de tener nexos con
grupos armados irregulares, lo que también ocurrió con sacerdotes y
obispos.

El penúltimo lugar lo ocuparon las movilizaciones que denunciaron el


incumplimiento de pactos firmados entre representantes de los poblado-
res y agentes estatales, que habían puesto fin a una lucha previa. Su
escaso número no es señal del cumplimiento gubernamental de lo acor-
dado. Buena parte de las luchas urbano-regionales que aquí se registran
corresponden al incumplimiento o a la dilación en el cumplimiento de los
pactos. pero no fueron expresadas así. El seguimiento y evaluación del
grado de cumplimiento por parte del Estado de las actas de compromiso
fue una tarea que desempeñaron. básicamente. las organizaciones que.
además de plantear reivindicaciones. se constituyeron y mantuvieron como
movimientos urbano-regionales.
102 .......................•............................................................................. MadhoCecilioGotcioV.

Por último, están las manifestaciones de conmemoración, dwante las


cuales se rememoran eventos con la pretensión de cohesionar a los gru-
pos que participan en ellas y fijar en la memoria colectiva la coyuntwa
histórica en la que se llevó a cabo el acontecimiento que se recuerda.
Durante los primeros años del periodo. el Paro Cívico Nacional de 1977
fue objeto de conmemoración.. y con él. de las reivindicaciones que plan-
teó. En Santander se llevaron a cabo movilizaciones para conmemorar un
año más del levantamiento comunero. y los 50 años de la masacre de las
bananeras fueron recordados con marchas en distintos lugares del país...
Los dirigentes políticos asesinados, los desaparecidos o las masacres
también han sido recordados con actos de protesta contra la impunidad
El quinto centenario del Descubrimiento de América fue cuestionado por
diversos sectores sociales del país y, además de las celebraciones oficia-
les, se realizaron jornadas nacionales en su contra.

Las tendencias en el comportamiento anual de cada uno de los motivos


muestran un descenso de las demandas por servicios públicos, una dra-
mática calda de las que tienen que ver con la vivienda y el ascenso de
aquellas relacionadas con derechos, aspectos ambientales y en contra
de políticas públicas.

Convocantes de las luchas urbano-regionales


En el62% de las luchas no se encontró inlormación que permitiera saber
quiénes convocaban la protesta de los pobladores urbanos. Y en el 38%
restante sobresale el liderazgo de las organizaciones llamadas clvicas.
seguidas por las comunales, las sindicales. agrupaciones de otros secto-
res sociales (estudiantes. gremios, mujeres. campesinos e indigenas) y
de grupos que se reclaman como viviendistas, jóvenes. ambientalistas,
damnificados. desplazados. Llama la atención que organismos estatales
-entre los cuales se cuentan alcaldes y concejales (los más activos en
calidad de convocantes), gobernadores. diputados y ediles- hayan lide-

~· Y se aprovecharon otros actos pUblicos para hacerlo -asi no couespondieran exaclamenle con la lecha recordada-,
corno lue el caso de los habilanles de Florencia (Caquela). Quienes en 1978 iuumpieron en el Parque Sanlander
mientras cuerpos mililares realizaban el desfile del 20 de julio. y deposilaron una ofrenda floral en la pileta, en homena;e
a tos caidos en el paro cívico del afio anrerior.
~$ En Santo Tomas (AIIatllico) se hizo un mitin noclumo en la calle Erasmo Coronel. uno de ios drrigenles de la huelga. que
nació en ese municipio
LUCHAS URBANO-REGIONALES .............................................................. 103

rado moVilizaciones. Bajo la denominación ONG se incluyeron organis·


mos de derechos humanos, comisiones, mesas y asambleas por la paz.
Entre las organizaciones políticas se encontraron tanto de izquierda como
de los partidos tradicionales.

CONVOCANTES DE LAS LUCHAS URBANOS-REGIONALES


1975-2000

.. ONG 56%
S.ndlealel 11 5%---- -·-'

·-·- · Pdltieoa 7 1%

Cl•os wctoru soelale 11. Wo


e . "''~"'"""•""- 9.$%

Las luchas lideradas por las juntas de acción comunal, casi en su totali·
dad, se relacionaron con servicios públicos, mientras las organizaciones
sindicales convocaron más protestas por violación de derechos humanos
y en contra de políticas gubernamentales.

La mayoría de luchas encabezadas por alcaldes tuvieron que ver con


derechos humanos, seguidas por protestas contra medidas de política
nacional que afectaban seriamente sus presupuestos municipales e iban
en detrimento del desarrollo de sus municipios; mientras tanto, losfcon-
cejales lideraron luchas por serVicios públicos y por ViVienda.

Entre las organizaciones denominadas cívicas existen diversos tipos que


se diferencian, por ejemplo, por las apelaciones que hacen sus nombres,
por sus reiVindicaciones, por su liderazgo, por la cobertura de sus accio·
nes, por su permanencia en el tiempo, por su capacidad negociadora y
propositiva y por su intencionalidad política
104 ..................................................................................................... M6flho CeOiio Gorclo V.

La mayoría de órganos civicos creados para satisfacer una necesidad es-


pecifica. como los comités pro electrificación. pro acueducto. pro servicios
públicos. pro refinería. pro universidad. entraron a hacer parte de organi-
zaciones cívicas regionales, al comprender que sus reivindicaciones eran
compartidas por pobladores de municipios vecinos. Otras organizaciones
clvicas desaparecieron al haber obtenido la satisfacción a sus demandas.

Las luchas que dirigieron los llamados comités por la defensa de -los
derechos de los habitantes de .... de los intereses del pueblo de . del
barno .. de pequeños propietarios. de usuarios de servicios públicos. de
los niños. del patrimonio de .... de' universidades públicas (por ejemplo. la
de Nariño y la Uptc). y hasta se encontró un comité de autodefensa en
Santander de Ouilichao. a comienzos del periodo- protestaron contra al-
zas en productos de la canasta familiar. en tarifas e impuestos. contra la
imposición de valorización por obras o contra la politiquería y el cliente-
lismo de autoridades municipales. intendenciales o departamentales que
impedian el desarrollo de algunos municipios o regiones y pedían la mora-
lización de la administración pública. Demandaban dotación de servi-
cios públicos e infraestructura física. o aumento de las partidas presu-
puestales para universidades públicas.
Los nombres que adoptaron estas organizaciones son muy dicientes de
la relación que establecieron con las autoridades. ¿Defenderse de qué?
Los pobladores se sentían lesionados por políticas y acciones guberna-
mentales, sentían conculcados sus derechos. desconocidos sus intere-
ses colectivos. y sus luchas obedecían más a reacciones defensivas
que a acciones propositivas. Estas nominaciones hacen pensar en la
enemistad alimentada durante el Frente y el Post Frente Nacional entre
el Estado y la sociedad, señalada por Mauricio Archila56 y que. en el
caso de estas luchas. se expresaba tanto en el tratamiento dado a las
protestas con base en legislaciones de excepción57 que pretendían de-· ·

$l Véase, por ejemplo. -,Uiopia armada?: Oposrti6n polllica y movimientos sociales duranle el Fren1e Nacionar. en Con-
troversia, No. 168. mayo de 1996; ·Protesla social y Estado en el Frente Nacional en Coolroversia. No 170. mayo de
4
,

1997. e/dils y venidas, vutllas y rewe«as. PrOleS/aS SCdales en Cofom/)ia, 1~8·1990. 2001 (en prensa).
~· lvan Orozco senata Que 1an1o con el ESialulo de Segurujad de 1978 (crislalizaci6n de un largo proceso de alinamienlo
de medr(Jas de excepción conlfa las expresiones de protesta popular no armada, amalgamadas a aquellas otras sur-
gidaS del miedo a la escalada ouenillera y alletrorismo polilico nacienle), como con el Eslalulo AnmerroriSia de 1987,
los oobiernos de los 80 y el primero de los 90 manejaron las deliniciooes legales de la rebeliOn y delleflorismo con miras
a reprimir la prolesla social y polilica no armada (Combalienles, rebeldes y terroriSias. Guerra y delecho en Colombia
Bogoll: Jem;s, 1992. Plgs. 112·181).
LUCHAS URBANO-REGIONALES ............................................................. lOS

fender las instituciones68 y el orden, como en esos "comités de defensa


ciudadana".

Otros grupos cfvicos evocaron gestas históricas. como ocurrió con "Co·
muneros 81". de la provincia de Vélez (Santander). que surgió de las
luchas contra las altas tarifas de agua y energía cobradas por empresas
de servicios públicos de Santander59 y fue derivando en un movimiento
que luchó por el desarrollo regional. Thmbién se evocaron personajes his·
tólicos como el "Movimiento Policarpa Salavarrieta". que aglutinó a 16
municipios de la misma región, o fechas significativas para quienes ha·
bitan un terlitolio, como el "Movimiento 27 de Febrero" de Zaragoza.

Los hubo también mesiánicos: Salvemos a Barranquilla, Movimiento


pro rescate de la vieja Providencia, Comité por la Salvación de El Ban·
co, Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó. Algunos
dejaron ver sus intenciones electorales, como la "Fuerza Cívica Multi·
partidista", de Nariño, que aglutinó varios comités cívicos regionales y
locales.

Otro tipo de organización convocante resulta de su denominación territo·


rial. que apela en sus inicios al municipio donde nació y luego a una
región que se va constituyendo como tal porque los habitantes de los
municipios que la conforman comparten no solo un conHicto sino accio-
nes para ponerlo al descubierto y resolverlo, y reconocen y respaldan a un
grupo de representantes y dirigentes regionales que logran unidad de
mando. Entre ellas se cuentan el Movimiento Cívico del Oriente Antio-
queño -del cual hay registro hasta 1992-, constituido por comités y jun-
tas cívicas municipales"' e interbarrriales de 36 municipios de la región
y el Frente Cívico del Sarare, que aparece registrado en la prensa a partir

u ·Aqui el Estado se prolege a si mismo y no prolege al ciudadano·. alirmo Vera Grabe ·La conversaci6n·. en La Revisla
de El Espectadot. No. 95. 12 de mayo de 2002. pag. 8
~· El 9 de mayo de 1978. deSpuéS de una manileslación llevada a cabo en Vélez para proleslar comra Emposan por el
péSimo servicio de acueduclo y las alZas en sus larilas, se consliluyó el grupo Comuneros 81, para que lide~ara laS luchas
conlra la empresa dePM'amenlal. en especial la de no pagar los seNicios que prestaba (Vangv.W#a l.ibefal. 13 de mayo
de 1978).
40 SegUn Orlando saenz. el movimienlo tivico de los pobladofes de El Pehol y Gualapé remon1a su hiSIOJia a 1960. cuando
se inic•O el conlliCIO por el proyecto hidfoelét:lrico de la Cenlral del Nare rMovimienlo de pobladores y glandes proyet;IOS
hidroeléclricos_ El caso de El P~ol y Guatapi. Anlioquia·. en No1a Elena Mesa y PalfiC•a Vilez (comp•ladoras). Los
pobladores: ptotagonistas utbanos en Amlticl Latina. Medellin: Cehap/Univefsidad Nacional de Colombia, 1988).
106..................................................................................................... Morlho Cecilío lia«la V.

de 198261 y durante las marchas de 1987 se unió a la Coordinadora


Popular del Nororiente. El Movimiento Cívico Popular por Nariño se cons-
tituyó en 1983, promovido por el movimiento pol!tico regional "Los lncon-
formes". y a él se adscriben juntas de acción comunal, sindicatos. aso-
ciaciones estudiantiles y de padres de familia y viviendistas. Por otro
lado, en 1988 surge el Comité Cívico Popular de Arauca.

Un caso especial es el del Movimiento "Sons of the Soil". de San Andrés,


creado en 1984 como un movimiento de base territorial y étnica a la vez,
que planteó, entre sus objetivos "defender el derecho de cada nativo de
vivir con dignidad en nuestra tierra natal isleña" y "obtener el reconoci-
miento de nuestro derecho a la autodeterminación como pueblo con len-
gua. cultura. identidad e historia propias" 62 .

De las organizaciones convocantes registradas. fueron nítidamente de-


claradas como territoriales las que tuvieron mayor visibilidad a lo largo
del periodo, por la envergadura de sus acciones. Muchas de ellas des-
aparecieron -por extinción física de sus líderes- o mantienen hoy en día
un bajo perfil.

Algunas de las organizaciones clvicas llamaban a la unidad: Thmaco


Unido, Comité Intergremial Unidos por Casanare. Corporación de Desa-
rrollo Comercial y Cívico de Maicao. Movimiento Uno para Todos. confor-
mado en 1976 por un grupo de líderes vinculados a las altas esferas
económicas de Barranquilla y que desarrolló un protagonismo político al
denunciar una serie de irregularidades y a funcionarios corruptos detec-
tados en las Empresas Públicas Municipales83 Estas agrupaciones cívi-
cas aglutinaron. de manera coyuntural, a diversos sectores sociales y,
precisamente por ello. tuvieron una vida corta.

Después de la promulgación de la Constitución del 91 empezaron a apa-


recer comités de impulso a la participación ciudadana. comités cívicos
de convivencia ciudadana. movimientos ciudadanos. juntas de veeduría

61
SegUn Javier Gilaldo su orioen se remOftla a la Guatdia Clvica que en 1972 coordinó el primer paro ctvrco regional de
Arauca. ocasionado por el desttordamienlo de rlos que hizo inlransilables la caneleras y agudizó los problemas de
comunicaci6n, lranspor1e y aba~ecimienlo de la región na
reivindicación urbana· ... , ~o. 101).
61 Javier Giraldo. ~La reivmdicaciOn urbana· ... , ~gs. 131-132.
•) Garlos Belllemus y Jorge VrllaiOn. ·Los movimienlos soctales y su initideftCia ... ·, pag. 89.
LUCHAS URBANO-REGIONALES .................................•............................ 107

ciudadana. comités de control social de servicios públicos y, más coyun-


turales pero siempre con un pie en la Constitución. frentes ciudadanos
por la revocatoria del mandato de algún alcalde.

Hubo organizaciones cívicas aún más coyunturales: "Mujeres al borde


de un ataque de nervios" que surgió para protestar contra el apagón y la
«hora Gavirian, o el movimiento "Colombianos por el Referendo". aparecido
durante la administración de Samper. Al final del pertodo algunas organi-
zaciones llamaron explícitamente a la desobediencia civil y utilizaron nom-
bres como "Comité Antipeaje" o "No a la actualización catastral".

Aunque se puede presumir un subregistro de las organizaciones convo-


cantes. debido a la manera como la prensa consignó algunas luchas. la
gráfica adjunta muestra el comportamiento de las organizaciones deno-
minadas cívicas durante el periodo estudiado. En los primeros años hay
un florecimiento de comités y juntas municipales; entre 1979 y 1981. se
percibe una baja actuación pública; entre 1982 y 1987 su participación
es más visible. aunque oscilante. para decaer en 1989. Durante el man-
do de Gaviria surgen los comités dirigidos a fomentar la participación
ciudadana en distintos aspectos de la vida municipal y en la administra-
ción Samper llegan al punto rtíás bajo de visibilidad a lo largo de todo el
lapso observado. para ascender durante el mandato Pastrana con el lla-
mado a la desobediencia civi 1

COMPORTAMIENTO ANUAL DE LASORGANIZACIONEScivJcAS


1975-2000
~ r-----------------------------------------------,

••
108 ..................................................................................................... Mllllwc.almlio«fo V.

Dentro de las organizaciones de "Otros sectores sociales". las de vivien-


distas tienen gran peso. Según Gilma Mosquera. durante los años 50 se
creó un sinnúmero de organizaciones y en los 70 surgieron asociaciones
de "upaqueros" y grupos de autoconstrucción o autogestión. Estas orga-
nizaciones no solo lideraron invasiones y movilizaciones por vivienda.
también lanzaron propuestas para solucionar los problemas referidos a
las tierras urbanas, la infraestructura. la dotación de servicios públicos.
así como aspectos administrativos, financieros y político-instituciona-
les••. Durante el periodo de Betancur se crearon asociaciones de inquili-
nos, de pequeños propietarios (en contra o a favor del control de arrenda-
mientos). comités de adjudicatarios de planes de vivienda estatal. de
desalojados de estos mismos planes. y al final del periodo las asociacio-
nes de usuarios del sistema Upac lograron protagonismo por la creativi-
dad de sus manifestaciones públicas, al victimizarse ante la posible pér-
dida de sus viviendas por imposibilidad de pago.

Adversarios de las luchas urbano-regionales


Las luchas urbano-regionales plantearon adversarios diversos. según
fuesen sus demandas. En la siguiente gráfica se muestra la panicipa-
ción de cada uno en el total de las protestas.

ADVERSARIOS DE LAS LUCHAS URBANO-REGIONALES


1975-2000

· --Cllgano&I'IOI'madvo6 10%

· - · S.. actvers<Yio 3 8%

-Sif'l nounaciOn <4 5%


-- ·-· O'ganoa Jutk!IIH 1.1%
'· · - .. -Otros ac:lorH SOdale. 2.0%

l.J..lJL1JJUJIC)el1P" .. ··AAnodolllfeQUierM 7.~


Fl*tas Armadl!la 2.9%

•• Gilma MosqiEfa. ' E l - por ~ .tvleroda en C~omllia-. en Nola Elefo Mesa y Palicla Vélel, Los /NIIiadllles: .... p;g. 123.
LUCHAS URBANO-REGIONALES .............................................................. 109

Según los datos allegados, las entidades gubernamentales del nivel muni-
cipal y distrttal (rubro en el cual se incluyen alcaldías, secretarías. institu·
tos municipales sectoriales y empresas de servicios públicos municipales
y distritales) recibieron el mayor número de demandas, seguidas por las
entidades ejecuroras del nivel nacional (que incluyen presidencia, ministe·
rios, institutos descentralizados y empresas comerciales del Estado) y por
las entidades del nivel regional (incluidas gobernaciones y sus secreta·
rias, intendencias y comisarías, áreas metropolitanas, empresas prestata·
rias de servicios públicos regionales -Acuas y Empos-, corporaciones au-
tónomas y electrificadoras regionales). El cuarto lugar entre los adversa·
ri9s lo ocuparon entidades privadas o personas naturales; el quinto, los
grupos armados irregulares. Un 3% de las luchas se dirigió contra las
fuerzas armadas y de policía y 2% contra otros actores sociales (por ejem-
plo. juntas de acción comunal, invasores o transportadores). Ante los órga·
nos judíciales (fiscalías, tribunales administrativos y jueces) y con potestad
normativa (Congreso, asambleas departamentales y concejos) se interpuso
un bajo número de demandas. 3,8% de las luchas no planteó adversario
específico y en el4,5% de las protestas no se registró información sobre él.

Como se observa en la siguiente gráfica, a lo largo del periodo el nivel


municipal ha sido un adversario importante en las luchas de los poblado·
res. siendo superado por el nivel nacional solo en dos años del periodo
Betancur y en uno del cuatrienio de Samper. Y durante los años 78, 86 y
87 las demandas que se presentaron ante los entes regionales superan a
las dírigidas contra los municipales.

Los agentes privados siempre estuvieron presentes como oponentes, mien·


tras que los grupos armados irregulares, aunque aparecen en el escenario
identificados como adversarios en el año 82, solo a partir de 1991 se incre·
mentan las protestas urbano-regionales que los señalan como tales.

Al desglosar los adversarios específicos de las luchas se encuentra que


el 18,5% de ellas planteó sus demandas relacionadas con cobertura, ca-
lidad y tarifas de servicios públicos a las empresas prestatarias, asL
1,5% contra las de orden nacional, 10% contra las de nivel regional. 7%
contra las de nivel municipal.

Las demandas de agua y alcantariUado constituyeron más de la mitad del


total de las incluidas en servicios públicos domiciliarios; el 24,5% de ellas
110 ..................................................................................................... Mll1ha Cedlío GoltiJ V.

se dirigió contra empresas públicas municipales y un 39% contra Acuas y


Empos, empresas que hasta 1986, fueron filiales municipales o regionales
del Instituto de Fomento Municipal"' encargadas de la prestación de los
servicios urbanos de acueducto y alcantarillado, aseo público, mataderos
y plazas de mercado. A panir de entonces iniciaron su conversión en insti-
tutos descentralizados del orden depanamental y municipal, proceso que
demoró hasta 1989 porque la mayoría de entes territoriales se negaron a
recibirlas debido a que su situación financiera era insostenible, con enor-
mes deudas con la Nación, con cargas prestacionales muy onerosas y plan-
tas de personal excesivas"'. Mientras tanto la recolección de basuras. los
acueductos y alcantarillados de muchas regiones del país "hadan agua".

DISTRIBUCióN ANUAL DE LOS PRINCIPALES ADVERSARIOS


DE LAS LUCHAS URBANO-REGIONALES
1975-2000
"" r---------------- ---------------- ·--··
'

1
3
.z1

............................ -·-· · · -·-· · ·--·· · · . . -······ . . . -· . · -· -· · .... ·- ·--.. -· .. "l


:..::emes nacionales IIIIEnlea reg•onales ~Enlea municipales _.,JPrivados

'~~-~~!!!. ·-------..·--------·-·--·------·-- ----------------' ------- j

t$ A comienros del periodo, lnslopal recibla buena parle de las demandas de agua y, en ci\lllades tomo Toota. donde se
impuso racionamienlo al 90\ de tos suscriptores de la ciudad, la gente expresaba su malestar porque el Instituto
reca00:1ba dineros por tos servicios e inveftia lfl mlnimo en mantenimiento de redeS y tanques, preslaba pésima atención
y el agua no era tratada adecuadamente. los habilantes lnsisUan en la creaciOO de empresas de servicios públicos
mooiclpales que 1e<rnplalmll allnslopal (E/ rltlfiPO, 6 eJe ene•o eJe 1975, p¡tg. 7 A). Olas m1s ~•eJe lnslopallespoOOió
a estos reclamOS aduciendo que el racionamieniO de agua en T111ja, Villavicencio. Bucaf3fllélnga. Balrancabermeja y 33
moolcipios mis del pal$,. debla al illlellSO......, (El 1ifmPO. 9 eJe '""o eJe 1975, pág. 11 A).
" lui$ MauliCiO CueiVO. la flis/olla del sec/Of IR acuelluclos y alcanlatil/#o$ en C-.. De la Ley 65 IR 1936 al Plan
IR A¡usle S.CIOiial. Se10e lnlolmes eJe investigacloo. No. 4. Bogo~. Cinep. 1991, Pllll'- 50-52. y Samuel Ja13millo. Cienlo
•elnle /dio$ IR ,.,.,lcios públicos... , p¡lg$. 116-118.
LUCHAS URBANO-REGIONALES... . . .. .. .. . .. .. .. .. .. .. . .. .. . . .. .. . . .. .. .. .. .. . . .. .. .. .. .. .. . 111

El servicio de energía eléctrica está a cargo de entidades regionales:


corporaciones eléctricas regionales (como Corelca. que abastece a ocho
departamentos de la Costa Atlántica), corporaciones autónomas regio·
nales o empresas de servicios públicos de las grandes ciudades (Empre·
sa de Energía Eléctrica de Bogotá, Empresas Públicas de Medellín), que
se han convertido en empresas regionales porque su radio de acción su·
pera la escala local y sus plantas de generación están implantadas en
un radio regional, lo mismo que su mercado"'.

Esta cobertura en la prestación de servicios públicos explica. en parte, la


importancia que tuvo hasta 1994 el nivel regional como receptor de de-
mandas de los pobladores. Pero el nivel departamental también fue blan-
co de las protestas urbano-regionales. en la medida en que durante bue-
na parte del periodo tuvo en sus manos la tutela de los municipios más
pequeños y débiles financieramente de su territorio. Precisamente de
aquellas localidades salian los manifestantes hasta la capital departa-
mental para pedir al gobernador solucionar problemas de educación y
salud, fundamentalmente.

A panir de 1989 el nivel regional empezó a perder importancia como


adversario, mientras ascendieron las acciones dirigidas contra el nivel
municipal. ¿Resultado de la descentralización? En parte sí: tanto la foca-
lización de las demandas en el nivel local como el desdibujamiento del
papel de los departamentos. Sin embargo, el nivel nacional no ha estado
libre de demandas porque muchas de ellas no tienen posibilidad alguna
de resolverse en el municipio.

Cobertura de las luchas urbano-regionales


En términos de cobertura, el63,5% de las acciones colectivas de los po-
bladores urbanos fue submunicipal; 27% afectó las actividades del mu-
nicipio en su conjunto; el 7% fue regional, es decir, participaron poblado-
res de dos o más municipios del mismo departamento o de distintos -Y
en 26 departamentos se llevaron a cabo acciones regionales-; 0.5% de
las protestas tuvo participación departamental y 2% de ellas tuvo una
convocatoria nacional y se desarrolló, simultáneamente, en varias ciu-
dades y poblados del país.

•' Lu•s Maunc•o Cuervo. De la vela al apagón... . pag. 136.


112 ..................................................................................................... Mor1ho Cedlio Gamo V.

La distribución de las acciones reivindicativas urbano-regionales según


el tamaño de las poblaciones pone en evidencia que el 68% de los paros
se realizó en municipios con menos de 60 mil habitantes. mientras el
69% de los bloqueos de vías y el 75% de movilizaciones se llevaron a
cabo precisamente en los municipios que exceden ese rango poblacional.
Las invasiones y las tomas de entidades públicas tuvieron como escena-
rio preferido las ciudades intermedias y grandes, y las confrontaciones
fueron más comunes en poblados de 60 mil a 150 mil habitantes. tal
como se muestra en la tabla adjunta":
DISTRIBUCIÓN DE LAS ACCIONES REMNDICATIVAS URBANO REGIONALES
SEGÚN EL TAMAiilo DE LAS POBLACIONES DE LOS MUNICIPIOS
(en porcentajes)
1 Paro ¡¡¡;;;;¡,,. 1MovHizadón lavasióa Coalronlad4n y,...
a.O.OrraA 18 6.5 5.5 35 4.5 4,5
Categorfa B 30 18.5 10 6 9 13.5
c..~.r.c 2C 6 9~ 7 11 7
C~riaD 16.5 13.5 14 13 18 14.5
Ca~~el!'oríu E 6.5 10,5 12 25,5 13 13.5
C.•e•orfa F ).5 10 9 15 10.5 11.5
C<de¡orb.G 1 11.5 15 19 9 14.5
Cale•orfa H 3.5 23.5 24 11 24 21
Calegorfa 1 1 1 1

Los escenarios de los paros mantienen la tendencia que ya había sido


observada por estudiosos del tema69 . Sin embargo, al hacer un segui-

" Se eslabletieron nueve calegorias de munit•PiOS, con base en los datos suminislrados por la División Polihca y Adminis·
lraliva de Colombia del Departamento Admin•slrativo Nacional de Estadistica. actualizados a lebrero de 1997. asl:
Categoría A· de 1 a 20.000 habllantes
Cale<¡or;a B: de 20.001 a 30.000 haManles
caregor;a e de 30.001 a 60.000 habllanles
caregor;a 0: de 60 001 a 150.000 hab;~nles

Caregorra E: do 150.001 a 300.000 habllanres


Care<¡or;a F: de 300.001 a 1"000.000 haManles
Care<¡or~ G: de 1"000.001 a 2 ·ooo.ooo haManles
Categorla H: ~s de 2 millones tle habilanles
Cale{loria 1: incluye las acciones denominadas Nacionales
"Pedro Santana. ·oesanollo regional y paros cívicos en Colombia~. en ContiCwersia, Nos_ 107·108_ Bogola: C•nep, 1983.
p.ags. 131·133; Javier Giraldo y Sanliago camargo, ·Paros y movimienlos civicos en Colombia •. en Controversia. No. 128
Bogola: Cinep, 1985, págs. 9-tO. y Javier Giraldo. ·la reivindicación urbana.--. pág 43.
LUCHAS URBANO-REGIONALES ...•................•...........•.......•..................... 113

miento temp01al a modalidades de protesta distintas de los paros y de


las invasiones se encuentra que ellas se han ido·concentrando en capita-
les departamentales, lo que podría explicarse por varios factores: el au-
l!lento demográfico vegetativo y por inmigración, en especial por el arribo
de miles de desplazados, y algunos efectos de la apertura económica,
han ejercido en el último decenio una fuerte presión sobre la provisión de
bienés y servicios urbanos y sobre la gestión y el ordenamiento urbanos
Además, el conflicto armado se ha enquistado en zonas rurales y peque-
ños poblados. aunque en los últimos años del periodo fue cercando a las
ciudades intermedias y grandes, lo que cercena la posibilidad de mani-
festar en el escenario público demandas sociales como las que expresan
estas luchas.

Geografía de las luchas urbano-regionales


Estas luchas tuvieron lugar en 675 municipios del país y se presentaron
con distinta intensidad. La participación de los municipios en las luchas
urbano regionales se clasificó en cinco rangos (dispersa, baja, significa-
tiva, alta y concentrada) que cobijan desde aquellas localidades donde
sólo se presentó una lucha en todo el período hasta los municipios donde
ocurrieron 20 luchas en promedio anual 10.

Como se aprecia en el Mapa "Luchas urbano-regionales en Colombia,


1975-2000", en algunas zonas del pais se presenta continuidad espacial
en la concentración de las protestas, así como una actividad reivindica-
tiva alta y signific.ativa, lo que, sumado a las motivaciones que tuvieron
los pobladores para movilizarse de manera conjunta y reiterada con los
de otros municipios, y a la persistencia de las 01ganizaciones convocan-
tes71, presenta señales de la configuración de regiones a partir de los
conflictos sociales de base territorial que expresan estas protestas. Tal
es el caso de Urabá, bajo Cauca, oriente, suroeste y nordeste antioqueños,
Arauca, Magdalena Medio desde Caldas hasta el sur de Bolívar y Cesar,
pasando por Antioquia y Santander; Alta, Media y Baja Guajira, Atlántico,

10 Palticipación dispersa tuv•eron 246 municipios, baja parlitil)atión se Ptesentó en 294, una intensidad sign•licativa se dio
en 88 mooicipios. alta en 29 mun•cip•os. y concentrada en 18 {14 capitales deparlamenlales: Bogotá, Gali. Medellin.
Bucaramanga, lJnja, Pereira. Pasto. Barranquilla, Garlagtna. Santa Mar1a. Riohacha, Montarla. Sincelejo. Valledupar.
dos mun•t•P•OS de categorta poblacional O: Apartadó y Matambo y dos de categoría E: Barrancabermeja y Soa<:ha).
11
Entre ellas. movimientos cívicos regionales. sind•calos, organizaciones polihcas o coordinaciones de diversos lipos de
oroanizaciones.
114 ..................................................................................................... Madho (ecilill Gorcill V.

Valle del Sibundoy, suroriente del Valle, norte del Cauca y Macizo Colom-
biano, provincia de Gutiérrez en Boyacá, provincia de Vélez en Santander,
provincia del Tequendama y Sabana de Bogotá, en Cundinamarca. donde
se presenta una actividad reivindicativa alta y significativa.

Antioquia abrigó el mayor número de acciones regionales, 43 en total, y


en su mayoría se concentraron en cinco regiones de este departamento:
en Urabá se registraron 18, todas motivadas por violaciones de derechos
humanosn. a excepción de la última, llevada a cabo en octubre de 1999,
que exigió arreglo de vias en la zona. Los sindicatos bananeros, acompa-
ñados por organizaciones politicas, lideraron la mayoría de las acciones;
las dos últimas fueron convocadas por Augura, la Cámara de Comercio de
Urabá, Fadegán, Sintrainagro y la Asociación de Comerciantes de Necocli.

En el oriente y el suroeste antioqueños se registraron siete y dos acciones


regionales, respectivamente, y una más en conjunto de municipios de
una y otra región. De estas diez acciones -dirigidas por el Movimiento
Cívico del Oriente-, nueve exigieron a las Empresas Públicas Municipa-
les de Medellín cumplir con los pactos firmados años atrás sobre indem-
nización de la población que fue desalojada para dar paso a la hidroeléc-
trica de El Peñón-Guatapé73 y acabar con la intermediación del Circuito
Eléctrico de Oriente, que encarecía sustancialmente las tarifas de ener-
gía cuando los recursos hídricos y la infraestructura del servicio eléctrico
estaban en su región. La última acción registrada en el oriente antioque-
ño fue realizada en abril de 2000 y fue convocada por 26 alcaldes de
municipios de esa región en protesta por la falta de garantías para cum-
plir su labor, por asesinatos, secuestros y amenazas sobre ellos y la po-
blación, y para pedir al gobierno nacional permitirles realizar diálogos
con el ELN. Pocos días después se unieron 40 alcaldes más de Antio-
quia, para hacer las mismas peticiones al gobierno central.

Seis acciones llevaron a cabo pobladores urbanos y campesinos en el


nordeste antioqueño, cinco de ellas por el derecho a la vida, en protesta

't Dos se regisl!aron durante el mandato de Betancur, ocho en el de Bau:o. cuatro en el (Je Gavitia. dos durante el de
Sampet y dos en el de Paslrana.
'l Et ~contrato Maestro· que soscribieron las Empresas PUblicas de Medellin y los habilantes de la región -que definía las
noml3S que regulaban las relaciones enlfe ambos y del cual se derivaba et Plan Oecenat de Oesanollo- decia que la
consllucción del Nuevo Pello! concluirla en 1974, peto las obras del embalse comenz¡11on ese año y se I)OSpusieron tas
ol»as soc•ates y et traslado de los habllantes a sus nuevas viviendas nos pueblos sumergidos-. en \W Prolela~ia, 28
de abnl de 1977. pag. 6).
LUCHAS URBANO-REGIONALES .............................................................. liS

por amenazas y masacres (a manos del grupo paramilitar Mame) y ase-


sinatos de líderes políticos y sindicales. y un paro cívico por incumpli·
miento de pactos sobre vias, servicios públicos y rebajas de impuestos

En el Bajo Cauca antioqueño, se presentaron dos acciones regionales, la


última con municipios del Magdalena Medio de otros departamentos y la
primera, en febrero de 1985 en la que participaron El Bagre y Zaragoza,
para protestar por el incumplimiento de compromisos firmados por el
gobierno nacional seis meses atrás, cuando pidieron atención a las inun·
daciones del río Nechí, causadas por trabajos de dragado de Mineros de
Colombia y mejores servicios públicos y sociales para la región, primera
Productora de oro en el país.

Cundinamarca ocupa el segundo lugar entre los departamentos que rea-


lizaron acciones regionales, con un total de 32. Entre 1981 y 1990, tres
municipios del occidente de la Sabana de Bogotá (Madrid, Mosquera y
Funza) lucharon conjuntamente. en cinco oportunidades, conducidos por
el Comité Cívico Pro Agua y alcaldes y concejales, para pedir acueductos
e interconexión a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá
Entre 1993 y 1999 estos mismos municipios, junto con siete más de la
zona noroccidental de la Sabana. protagonizaron seis acciones contra
peajes instalados por la administración distrital en dos entradas a la
capital, y para exigir cobros diferenciales a los vehículos provenientes de
los municipios vecinos.

En 1997. siete municipios del norte de la Sabana de Bogotá se unieron


para protestar contra los cobros de valorización por el plan de desarrollo
vial del norte de Bogotá, a cargo de Invías. Lo curioso es que diez años
atrás, ocho municipios del nororiente del departamento habían protesta·
do por el mal estado de la Carretera Central del Norte, y en 1991 tres de
estos municipios exigieron a la Empresa de Energía de Bogotá pagar las
deudas que tenía con ellos por concepto de impuestos predial y de indus·
tria y comercio y por el mal estado en que tenía las vías a causa de las
obras de contención de la represa de Tominé.

Cinco acciones, entre 1982 y 1999, desarrollaron siete municipios de la


Provincia del Tequendama para protestar contra los pésimos y costosos
servicios de agua y luz prestados por Empocundi y Electrificadora de
Cundinamarca y para exigir la pavimentación de la via que interconecta
116 ..................................................................................................... MOIIhoCeO/ioGorclo V.

a estos municipios y a éstos con la capital. La última acción registrada.


en la que tomaron parte alcaldes y concejales. fue una protesta contra
Codensa por la actualización del cobro de tarifas de energía a miles de
usuarios que nunca habían pagado el servicio, debido a la negligencia
de Empresa de Energía de Bogotá, y contra el anuncio de acabar con el
privilegio de exenciones tarifarias que tenían aquellos municipios por alojar
hidroeléctricas en su territorio.

Del total de acciones regionales de Cundinamarca. seis se hicieron en


conjunto con municipios de Boyacá (departamento donde se llevaron a
cabo 27 acciones regionales) y en ellas participaron aquellos municipios
pertenecientes al área de influencia de la represa de Chivor y la hidro-
eléctrica del Guavio, que desde 1980 y hasta 1992 protestaron contra el
incumplimiento de pactos firmados con ISA y la Empresa de Energía
Eléctrica de Bogotá. relacionados con el pago del valor real de los predios
comprados a campesinos para construir las presas. con la reubicación
de familias desalojadas. el arreglo de vías destruidas por el paso de ca-
miones con materiales para la construcción de las obras de infraestruc-
tura y en protesta por la aguda escasez de agua causada por la absor-
ción del líquido de la zona por los trabajos adelantados por la EEEB.

En Boyacá otros dos asuntos convocaron acciones regionales: la repara-


ción de vías interdepartamentales. que llevó en cuatro ocasiones a habi-
tantes y transportadores de seis municipios de las provinicia de Lengu-
pá y Márquez a protestar contra la inexistencia en el Ministerio de Trans-
porte de un adecuado programa de mantenimiento vial. y la amenaza de
cierre de Acerías Paz del Río. que se cernía desde 1994 y se agudizó en
1997. que desembocó en ocho manifestaciones realizadas por poblado-
res de varios municipios del área de influencia de Acerías Paz del Río74 ,
encabezadas por alcaldes y concejales, contra el IFI. el Grupo Empresa- ,
rial Antioqueño y el gobierno nacional y en defensa de la principal indus-
tria departamental. alegando el derecho al trabajo de su población.

Municipios dé. Santander participaron en 16 acciones regionales, dentro


de las cuales se destacan seis llevadas a cabo en las provincias de Vé-
Jez. Guanentina y Comunera ba¡o la coordinación del Movimiento Cívico

1
~ Paz del Rio, Sogamoso. Belén. Nobsa. Sanla Rosa de VilerbO, Samaca. Socha, Couales. Paipa, Ouilama. Tibasosa y hasla
Tunja.
LUCHAS URBANO-REGIONALES ................................•............................. 117

Comuneros 81. Aunque solo a partir de 1981, se empiezan a registrar


luchas "regionales" en estas provincias, varios de los municipios que las
constituyen habían venido presentando acciones individuales en respuesta
al mismo problema: la pésima prestación de servicios de acueducto y al-
cantarillado a cargo de la Empresa de Acueductos y Alcantarillados de
Santander (Emposan); pero el movimiento fue derivando en otras deman-
das y encabezó una cadena de acciones en las cuales participaron varios
municipios al tiempo, para exigir vias, por las implicaciones que tiene su
ausencia o mal estado sobre el transporte de personas y mercancías.

Si bien en Atlántico se presentó un número alto de acciones regionales


(15) no se observa, a partir de los datos disponibles, que haya logrado
configurarse una región conflictiva. Ocho de ellas fueron provocadas por
los pésimos servicios de acueducto y energía a cargo de las empresas del
nivel departamental Acuatlansa. Empotlán y Corelca. La figuración de
los distintos municipios en las luchas fue discontinua y dispersa en todo
el territorio departamental y los municipios que tuvieron mayor partici-
pación fueron Malambo, Sabanalarga. Galapa, Soledad, Candelaria,
Puerto Colombia y Baranoa.

Municipios de BoHvar participaron en catorce acciones regionales. En


dos de ellas participó Achí junto con tres municipios de Sucre (Sucre,
Guaranda y Majagual) y uno de Antioquia (Nechi), cuyos pobladores
urbanos y campesinos conformaron el Comité Cívico Pro Defensa de La
Mojana (con participación de la Anuc), región conflictiva que se consti-
tuyó y desfiguró durante el mandato de Barco. Su motor de lucha fue la
petición de interconexión eléctrica, vías, canalización de ríos y caños
para la navegación y servicios sociales, así como por la inclusión de la
región en el PNR

En siete acciones tomaron parte municipios del sur de Bolívar, dos lleva-
das a cabo en 1990 para protestar por el incumplimiento gubernamental
de pactos firmados en las marchas del nororiente y para pedir al gobier-
no nacional y a las fuerzas armadas la desmilitarización de la zona y, a
partir de 1999, participaron en cuatro acciones regionales de amplia
magnitud contra la zona de despeje para el ELN.

En el Cauca se desarrollaron catorce acciones regionales. En dos de ellas


participaron municipios del Macizo Colombiano, liderados por el Comité
118 ..................................................................................................... Monho Cedlío Gordo V.

de Integración. La primera. realizada en 1991. estuvo encaminada a


pedir atención gubernamental porque el verano había acabado con las
cosechas y el hambre rondaba en la región. Demandaba también servi-
cios públicos y sociales. vlas, control al manejo de recursos naturales y
protección a los derechos fundamentales. La segunda ocurrió en 1999 y
fue protagonizada por campesinos e indígenas de 29 municipios del
Cauca y Nariño, ante el incumplimiento gubernamental de los pactos
firmados en el bloqueo a la Carretera Panamericana a comienzos del
decenio. A pesar de haberse presentado apenas dos acciones colecti-
vas en el Macizo. hoy constituye una región con propuestas de desarro-
llo y claros liderazgos.

Siete acciones regionales se llevaron a cabo en el norte del departamento


del Cauce y cuatro de ellas vincularon a municipios del sur del Valle. El
mal estado de las vías. el cobro de peajes y el deficiente transporte inter-
municipal fueron los motivos de estas protestas interdepartamentales.
en las cuales participaron Santander de Ouilichao. Miranda. Puerto Te-
jada. Caloto. Jamundí. La Candelaria. La Florida y La Pradera. Los mu-
nicipios del norte caucano protestaron en una oportunidad contra el cie-
rre de la Caja Agraria y en otra en solidaridad con los trabajadores de la
fábrica Papelcol. que fue cerrada.

En Nariño se llevaron a cabo once acciones regionales. Dos paros cívicos


se realizaron para exigir desarrollo regional: el primero. en 1975. convo-
cado por la Junta Pro Refinería de Nariño. y el segundo. en 1987. orienta-
do por el Comité Cívico Popular por Nartño.

Municipios pertenecientes a las provincia de Túquerres se unieron en


dos oportunidades para protestar contra las altas tartfas de energía co-
bradas por Cedenar, y en otra. en 1996, promovida por la Asociación de .
Concejos y los alcaldes de la provincia para exigir la expedición de una
ley de comercio que permitiera a los municipios fronterizos mantener es-
tabilidad ante la situación económica que vivla Ecuador

Municipios del oliente del departamento de Na riño y del Valle del Sibun-
doy (Putumayo) se unieron en 1987 con sus pares del sur del Cauca para
desauollar un paro cívico que fue convocado por el Comité Cívico Popular
por Nariño y líderes gremiales y comunales para exigir al gobierno nacio-
nal el impulso al desarrollo regional.
LUCHAS URBANO-REGIONALES .............................................................. 119

Municipios del departamento de Arauca llevaron a cabo nueve acciones


regionales. lideradas por el Comité Cívico de Saravena y Arauca. Cuatro
de ellas estuvieron motivadas por el incumplimiento gubernamental de
pactos firmados (en los paros cívicos del Sarare de 1972 y 1982. en las
marchas del nororiente del 88 y en un paro del 98) sobre vías que conec-
ten la región con el resto del país. desmilitarización de la zona. protec-
ción de los derechos de la población. solución a la presencia paramilitar.
pago de regalías petroleras y nacionalización de recursos naturales. Hubo
un paro de 18 días para exigir al gobierno la nacionalización del petróleo.
la derogatoria del Estatuto de Defensa de la Democracia e indemniza·
ción por la construcción del oleoducto Caño Limón-Coveñas. En 1998.
otra acción regional fue motivada por el asesinato de 17 campesinos en
la inspección de Santo Domingo (Tame). después que la Fuerza Aérea
bombardeó una zona donde supuestamente había presencia guerrillera.
y en 1999 se desarrolló otra contra la violación de derechos humanos por
parte de guerrilla. paramilitares y ejército.

La región del Magdalena Medio requiere una mención especial. A co-


mienzos del periodo se presentaron protestas de cobertura municipal y
submunicipal en localidades de los departamentos de Cundinamarca,
Boyacá. Caldas. Santander y Antioquia. que lindan con el río Magdale-
na. motivadas por déficit de vivienda. carencia y altas tarifas de servi-
cios públicos. pero a partir de 1982 los motivos fueron otros: las ma-
sacres de campesinos y concejales. en Puerto Berrío. a manos del gru-
po paramilitar MAS. los asesinatos de líderes sindicales y comunales
en Bar¡ancabermeja y el auto de detención contra el alcalde de Puerto
Boyacá acusado en 1988 de tener vínculos con Pablo Escobar y Acde-
gan en una masacre ocurrida en Córdoba. Desde 1990, varios munici-
pios del Magdalena Medio santandereano y antioqueño, junto con mu·
nicipios del sur de Bolívar, comenzaron a tomar parte en acciones re-
gionales contra la militarización de la zona. el asesinato de campesi-
nos y la presencia paramilitar. y en una acción de gran envergadura
regional protestaron contra el incumplimiento gubernamental de los
pactos suscritos para levantar el paro cívico regional del 88. En 1992.
tres municipios de Santander y uno de Bolívar se solidarizaron con la
huelga de los palmicultores y durante los dos últimos años del periodo
se presentaron cuatro acciones en las que participaron hasta 37 muni-
cipios de la región contra el otorgamiento de una zona de despeje para
el ELN en el sur de Bolívar.
120..................................................................................................... Mor1tJO Cecilío G«clo V.

Esta somera referencia a la conflictividad que se expresa en distintas


zonas del país muestra una transformación en los motivos que lanzan a
sus pobladores a realizar acciones colectivas regionales; en el debilita-
miento de ciertas organizaciones mientras otras adquieren relevancia;
en el liderazgo de las protestas y en la configuración y desconfiguración
de regiones a partir de conflictos sociales. Algunas de ellas tuvieron
una existencia fugaz. otras permanecieron como tales durante periodos
más largos. pero se tiene la hipótesis" de que hay una relación directa
entre su disolución y la presencia y actividad de actores armados que
desmembraron el tejido social creado por los movimientos regionales
que allí surgieron.

a Que podra ser confirmada o negada con un esludio poslerioc que compare la dii\Mnica social con la diMmica del conllicto
annado. invesligaci6n para la cual ya exisl8 malerial suficiente.
EsMERAWA PRADA M.
LUCHAS CAMPESINAS EINDÍGENAS
EsMERALDA PRADA M. 1

La visión tradicional de las ciencias sociales consideró al campesino como


aquel sujeto social caracterizado por un modo de producción específico,
indiferencia a la tasa de ganancia. trabajo familiar. orientación al autocon-
sumo, poca capacidad de acumulación, disfuncional al desarrollo y de na-
turaleza uniclasista2 . Por varias décadas, la discusión en torno a este en-
foque fue intensa y el análisis crítico sobre el campesinado de América
Latina produjo nuevas teorías que definieron a los campesinos como suje-
tos históricos en relación con los cambios en lós procesos de acumulación
de capital y en las relaciones sociales y pollticas. como "productos históii-
cos específicos con múltiples génesis y trayectorias varíables" 3 . ·

Esta perspectiva posibilitó entender la cuestión campesina de manera


diferenciada de acuerdo con las diversas culturas, los orlgenes étnicos,
los papeles económicos, el control sobre los medios de producción y sobre
el proceso productivo y la relación con el margen de apwpiación del exce-
dente económico o físico que genera su trabajo'. Así, :tos c~:~mpesinos de
Colombia tienen relaciones monetarias y vínculos laborales más amplios

Economisla. lnvestigadOJa del Cinep.


1 David lehmann. ·Ni Chayanov ni lenin: apuntes sobre la teorla de la economia campesina·. en Estudios Rurales
Latinoamericanos. No 1. enero-abril, 1980.
, Luis Uambr. ~Prousos de translormación del campesinado latinoamericano·. en FernaRdo Bernal (compilador), El
c.mpe,;no CtllltempOtaneo. S.gotl: Ceret/TertOI Mundo. 1990. pag. 47.
Aqui no se agota la discusión en lorno a la delinición del campes•nado. Un rápido teconido sobfe posluras, modelos y
enloques se encuenlra en Carlos Satoado y Esmeralda Prada, catnpesinado y /HoteSia.... p3gs. 29·65.
124 ..................................................................................................... fsmerafdoPradoM.

y se mueven en extensos circuitos productivos, políticos, sociales y cultu-


rales•. Sin embargo, existe un rasgo que conserva su identidad: la rela-
ción con la tierra.

Por lo anterior, la base de datos de luchas campesinas registra las pro-


testas de los sin tierra. arrendatarios y aparceros, colonos, pequeños y
medianos productores. caficultores y campesinos desplazados por la vio-
lencia que conservan elementos básicos de su identidad y definen sus
luchas como actores rurales, así habiten temporalmente espacios urba-
nos. Los trabajadores rurales que forman sus ingresos exclusivamente
del salario no han sido considerados como campesinos para electos de
este trabajo, pues las demandas las plantean en relación con sus víncu-
los con regímenes laborales normatizados.

Esta base también incluye las luchas protagonizadas por indígenas.


quienes mantienen patrones culturales, sociales y políticos e institu-
ciones comunitarias que les otorgan una identidad étnica, diferente a
la identidad campesina. Estas luchas fueron visibilizadas por la pren-
sa en menor proporción, quizá por la apreciación que tienen los perio-
distas de las demandas indígenas y su fuerte relación con las protestas
campesinas. De acuerdo con Mauricio Archila, los indígenas aparecen
como actores sociales distintos de los campesinos solo a partir de los
años setenta, cuando surge el Consejo Regional Indígena del Cauca
(Cric), hito definitivo para la afirmación de sus demandas étnicas y
culturales. "Seguramente muchas de sus luchas fueron recogidas por
la prensa como campesinas o cívicas. Contrasta esta escasa visibili-
dad pública con el sólido proceso que adelantaron en la consecución de
logros materiales y políticos"•. Esta apreciación es válida para los años
posteriores.

El presente trabajo es una radiografía de la protesta social protagoniza-


da por campesinos e indigenas. Es el resultado de la sistematización de
las luchas consignadas en la prensa nacional y regional en el periodo
1975-2000; por lo tanto, es una ínterpretación de estas cifras.

~ Sobre el lema de idenlidaf:l campesina. cambios y 4:1ilerem::iatión. véase tarlos Salgado, ~ y loffnulación de pro-
yecros pro<luciivos asociarlos con campesinos. C.lección Educación y Cullula. No. 3. Bogo~: Cinep, 1995, y el ya Cilado
de Callos salgado y Esm01alda Prada, Gampesinado y pro/eS/a .. , pags 29·11a
' Maurieio Afchila, IdaS y venidas, vuellas y revueltas. Protestas sociales en Colombia. 1958·1990, En prensa. 2001.
LUCHAS CAMPESINAS E INDÍGENAS...................................................................... 125

La dinámica del conflicto social en el campo


Entre el1° de enero de 1975 y el31 de diciembre de 2000 los campesinos
e indígenas protagonizaron 1.832 acciones y participaron en 104 luchas
convocadas por organizaciones cívicas y en alianza con sectores urba-
nos'- Es decii. .1.936
. acciones de protesta campesina e indígena dan
' \

cuenta. en este ensayo, del desarrollo de la lucha social en el campo


colombiano. El promedio anual de luchas en el campo fue de 75 acciones,
alrededor de seis protestas por mes: La protesta protagonizada por co-
munidades indígenas fue visible en la prensa nacional tan solo en un 9%
de las acciones colectivas registradas en el campo, y en un 3% en alian-
Z1! con campesinos y sectores urbanos.

COMPORTAMIENTO ANUAL DE LAS LUCHAS


CAMPESINAS E INDIGENAS 1975-2000

000,-----------------------------------~

160

1
3

El pertodo presentó un descenso de la protesta en 1975-1978, un incre-


mento en 1979-1980, un ascenso continuo hasta 1985 y una leve caída
en 1986. 1987 marcó el pico más alto, con 190 protestas. En 1988 las
luchas campesinas e indígenas cayeron en 100 acciones respecto del
año antertor y se recuperaron en 1990 para caer de nuevo en 1991. en

' La acción campesina combina rasoos con la acción urbana. Como lo suo•ere Clara 1nes Garcia: a ... las masas princil)ales
son campesinas y lo urbano cumple un doble papel: como punlo de concenlración. es decir como espacio social 8ft el
que se hace visible un grupo social, y lambién como espacio que presta apoyo logishco de diversa índole· (Clara In~
Garcla. El Bajo c..ca Anlioquello. &gol~: Cinep/lner. 1993, pág. 117).
126..................................................................................................... EsrneroldoProdoM.

descenso permanente hasta 1995. Leves ascensos se dieron en 1996 y


1998 y el menor registro de luchas se presentó en 1997. cuando la prensa
publicó tan solo quince protestas. El año 2000 cierra el periodo con una
tendencia decreciente de la acción colectiva. Este panorama, se explica
en parte por la agudización del conflicto armado. que solo en el año 2000
ocasionó 73 éxodos colectivos•. cifra que contrasta con 33 acciones de
protesta en el mismo año.

La dinámica de las luchas campesinas e indígenas mostró un ciclo


largo9 entre 1981 y 1990. con una significativa acumulación de luchas y
demandas. Aunque 1986 y 1988 presentaron descensos. estos años al-
canzaron un número mayor de protestas en relación con el promedio anual
del periodo estudiado.

Exponemos la radiografía de la protesta social en el campo por quinque-


nios. subperiodos que presentan una dinámica panicular: 1975-1980.
descenso de la acción colectiva; 1981-1985. incremento de las luchas
sociales; 1986-1990. auge de la protesta y del conflicto; 1991-1996, pér-
dida de dinamismo respecto a la década anterior: y 1996-2000. crisis y
contracción de la protesta. De acuerdo con estos subperiodos exponemos
algunas protestas que visualizan la situación del conflicto agrario en el
cuarto de siglo observado.

1975-1980
Este subperiodo presentó una disminución de la protesta en relación con
los primeros años setenta, en razón de la contrarreforma agraria (leyes
48 y 58 de 1973) que formalizó los acuerdos pactados en Chicoral sobre
afectación de predios. indemnizaciones e incentivos a la producción para
la explotación de grandes extensiones y la ley 68 de 1975, que reglamen-
tó los contratos de aparcería. Las actividades redistributivas del lncora
se paralizaron, en sintonía con la propuestas del programa Desarrollo

• Por éxodo toleclivo se enliende aquellos desplazamientos internos !orzados y simullaneos de m~s de <liez familias
provenienles t:le un espacio común, en esle caso rehuido al umpo -veredas. caseríos y coneoimientos-. El éKOdo no
es considerado como una acción de prOiesla pero refleja el conlliclo social y polilico del pals.
• Tarrow deline el ciclo como una tase de intensilicación (Je los conlliclos y la confronlacr{m en el sislema social. que incluye
una r3pida difusión de la acción colectiva de los sectores mas movilizados a los menos movilizados y uR ritmo de ii'IOO·
vación acelerado eo las formas de conlronlacion (Sidney Ta11ow. El poder en movimiento: lOs movimienlos SDdales, la
acaoo colecliva y la po/ilita. Madnd: Ahanza. 1977. pag. 263).
LUCHAS CAMPESINAS E INDIGENAS ...................................................................... 127

Rural Integrado (DRI). "que les ofrecía a los minifundistas todo menos
tierra"''· A la vez, que se reglamentó el estado de sitio, se militarizaron
las zonas rurales y se fragmentó la Anuc. tanto por la represión y la
violencia como por los protagonismos de organizaciones de izquierda.

El conjunto de medidas agrarias y de orden público presionó la caída de


la protesta entre 1975 y 1980 y el promedio de las invasiones de tierra
fue de 55 acciones frente al quinquenio anterior, cuando alcanzó 218 en
promedio anual". Por otra parte,' los campesinos lideraron paros y movi-
lizaciones en demanda de servicios públicos. para exigir reforma agra-
ria, para protestar contra el desalojo de predios, como en el caso de la
hacienda La Libertad, en Casanare12 , y denunciar violaciones a los dere-
chos humanos, en la época del establecimiento de alcaldías militares en
zonas consideradas de orden público durante el gobierno de López Mi-
chelsen13. En los dos últimos años cobijados por la administración 1\.u-
bay Ayala y el Estatuto de Seguridad la protesta campesina aumentó
levemente con el incremento de invasiones, en resistencia a desalojos
promovidos por terratenientes y autoridades locales. La protesta social
fue silenciada por la ley, aumentó el número de alcaldías militares y la
censura de prensa no se hizo esperar 14 • El ministro de Comunicaciones.

•• Pie11e Gllh<Kies, Lts luChas agtaJias en Colombia. Bogola: Presencia. 1988, pag. 86.
11
SeoUn Zamosc.las iovasiones de lieua luvieron un 1ope en 1971. cuando se regislraron 645. y entre 1972-1974 negaron
a 54, SI y 123, "'P'""-n" ~a cutsliOn aqtafia y eJ nwwmitnlo campesino en Cok!mbia. Bogota: UmiSd/CineP.
1987, pag. 124).
'' En 1977 el presidenle Ló¡)ez deClaró: "EIIilulo de ~ propiedad en los llanos lo da el rrabajo (E/ ES{I«<ador, 16 de
lebfelo de 1977, pag. 7·A) Ese mismo ano. en el marco dellll Congreso de la Anuc. se denunciaron al10pellos conlfa
campesinos desalojados <le la hacienda la Liber1ad, uno de cuyos PIOPielar•os era hijo del p~esidenle L6pez. En el
Senado se cre6 una comisión de acusaciones para •nvestip el caso: circunslancias en las que se compró la hacienda
en 1974, los préslamos olorgados por la banca oficial para mejoras y siembra de anoz. la oportuna apertura de la via
al llano que valorizaba al predio en 500\ y la expedición del detrelo 0236 de 1977. que exoneraba de impueSio a
las ·nuevas explolaciones" de la Orinoquia (AIIemativa. No 112. mayo de 1977, pag 6).
1
, En Barrancabermeja, por ejemplo. después de diez anos de no leoer alcaldla mil11ar. lue nomblado el toronel Osear
Burbano por el gobernador de Sanlander, quien lomó esla decisión después de presenlarse alteraciones de orden
púbhco e invasiones de pred•os. (El Espetlador. 1° de abril de 1975, paQs. 1 y 5-A). El semanario Voz Prolelaria
denunció:"Terrorismo ofitial se ha desalado con1ra la comarca( ... ) AUn arues de que fueran designados alcaldes
mililares para Apartadó. Turbo, Chigorodó y Mulalá, se venia cumpliendo un plan de rel)fesión conlta campesmos Y
genias lrabajadoras por parle del ejércilo. acanlonado en la base mil•lar de ·u Maporila-. Enérgica declaración de los
concejales de la tegión. que considetan que los problemas de orden público. que argumenla el gobernador, no cones-
ponden con la realidad" (lblPtolelaria, 22 de jubo de 1976. pag. 4).
" ·e1 Eslalulo de Seguridad eslablece diez anos de prisión para inlegranles de bandas. un ano para quienes ocupen
1qares públicos y se prohibe la lr3ftSmisión de nolic•as sable paros" 1¡1 T~empo, 6 de sepliemble de 1978, ~- 1}.
128..................................................................................................... f-.JIOO hodo M.

José Manuel Arias Carrizosa, anunciaba que la información sobre orden


público estaría a cargo de la Secretaría de Información y Prensa del Pa-
lacio de Naliño, de acuerdo con los reportes de los gobernadores e inten-
dentes. "Lo que queremos es restablecer un poco la paz de las concien-
cias en el país. Está fuera de la esfera de la comunicación todo lo concer-
niente al orden público" 16 .

En materia organizativa, en 1976 se creó la Asociación de Pequeños y


Medianos Caficultores, que, a pesar de la bonanza cafetera, reclamaba
un mejor precio al productor, y la Federación Nacional Sindical Agrope-
cuaria (Fensa), como alternativa de la Ariuc. Ésta, en 1978, constituyó el
Comité NacionalAgrarto (Cona).1l:es grandes divisiones en el movimiento
campesino mostraban la crisis de sus organizaciones: Ariuc Línea Ar-
menia, Ariuc Línea Sincelejo y Fensa-Cona16.

1981·1985
El auge de la protesta se inicia en este periodo y se mantiene en la déca-
da del ochenta. De acuerdo con Zamosc 17 , este resurgimiento de las lu-
chas campesinas se presentó por el deterioro de la situación económica
en la segunda mitad del gobierno de Thrbay y el relajamiento de la repre-
sión en las administraciones de Belisario Betancur (1982-1986) y Virgilio
Barco (1986-1990), que crearon condiciones favorables para que se ex-
presara el descontento acumulado durante los dos gobiernos anteriores,
los cuales "habían empleado la coerción para reafirmar que la autono-
mía campesina y las reformas radicales no estaban en los cálculos" 18 .
En esta década los campesinos mantuvieron las luchas por la tierra,
protestaron en defensa de sus economias, contra la violencia y por el
desarrollo de sus regiones. Es decir, se modificó el sentido de la protesta
campesina, dado que "la intensidad de la represión y la exclusión lograron
medrar el sentido antagonista que en algún momento pudo tener el movi-

'' El fspeclddot. 8 de septiernble de 1978. pag. 9 A.


14 Carlos Salgado. ~Movimienlo campesino: siembras y coset:has·. en Revisla Solidaridad. No. 100, noviembre de 1988,
pag 63
11
león Zamosc, ·El campesinado y las perspeclivas para la democracia rurar. en Francisto leal y león Zamosc (compi~
ladores). Allilo del caos.... p!gs. 311·336.
,, ltJklem.pag.m.
LUCHAS CAMPESINAS EINDÍGENAS ....................................................................... 129

miento campesino y las demandas pasaron en buena medida a tlatar de


hacer cumplir el tipo de institucionalidad ofrecida o demandar de ella
meras negociables dentro de parámetlos de política del momento sin pedir
cambios radicales en el modo de producción, si bien hay quienes además
luchan por un nuevo orden social para un nuevo modelo de desarrollo"' 19 .

En 1982 el presidente Belisarto Betancur declaró en su discurso de pose-


sión: "Levanto una blanca bandera de paz para ofrecerla a todos mis
compatriotas( ... ) no quiero que se dename una sola gota más de sangre
colombiana" (... )Los militares se adhirieron a la propuesta de paz y cam-
biaron su actitud represiva por las acciones cívico-militares, esuategia
que buscaba destluirla "base social y política de la subversión". lo cual
exigía adaptarse a la guena de baja intensidad creando una fuerza no
convencional con su cuerpo logístico de inteligencia,lo que comúnmente
se conocía como organismos paramilitares20 . Estos grupos fueron res-
ponsables de las violaciones a los derechos humanos cometidas en los
años posteriores. que derivaron en protestas significativas en demanda
del respeto a la vida y la desmilitarización de zonas agrarias, en medio
de una permanente denuncia sobre la violación a los derechos humanos.

En 1982, en razón de los asesinatos y las violaciones a los derechos


humanos. se realizaron las primeras marchas por la paz en el Magdale-
na Medio y en Arauca. regiones donde se asentaban el conflicto armado
y la presencia militar y paramilitar. En 1983 Barrancabermeja presenció
la primera protesta de los desplazados con la toma de la iglesia del Sa-
grado Corazón, donde se denunció que el río Magdalena se habla conver-
tido en cementerio por los asesinatos cometidos por los paramilitares.

En estos años la prensa registló las primeras tomas de iglesias católicas


por parte de campesinos. sobre todo en casos de denuncias sobre violacio-
nes a los derechos humanos, y también se tomaron oficinas públicas para
denunciar el desalojo de sus predios, masacres, desapariciones y asesina-
tos en Urabá. Magdalena Medio, el Sarare y Sucre. enue otlas regiones.

En este subperiodo se concretaron las alianzas con sectores urbanos y


sindicales en los paros y marchas regionales, como las del Sarare. orien-

" Ca~los Salgado y Esmeralda Prado. {;ampesiflaqo y PfO/esta...• pag. 158.


" "lnlonnes Espec;ales". eoll<vista Opción. BogOI.!: mayo de 1991. pjg. 14.
13G..........•.•....•...••..........•....•...•.•.........•...•......•...•..•.....•...............•...•.. Esmtroldo Prodo M.

te antioqueño, Putumayo, Valle y Casanare, en demanda de servicios


públicos. La construcción de las hidroeléctricas y represas de Chivor y el
Guavio en Boyacá y Cundinamarca, Salvajina en el Cauca y.Urrá en Cór-
doba ocasionó protestas por la inundación de predios y los daños am-
bientales. En el sur del Atlántico los campesinos demandaban indemni-
zaciones por las pérdidas de sus cosechas y viviendas por culpa de la
negligencia gubernamental para tomar medida preventivas en caso de
inundaciones por el invierno. Entre tanto. indígenas y campesinos fique-
ros reclamaban soluciones políticas por la crisis de sus economías. Y
campesinos en zonas de colonización demandaban un mejor desempeño
del Plan Nacional de Rehabilitación (PNR), creado en 1983 con el fin de
crear condiciones para la paz en zonas de violencia y como instrumento
de desarrollo regional.

Estos años finalizan con un encuentro campesino que en agosto de 1985


reunió a 32 organizaciones para reafirmar sus demandas sobre refor-
ma agraria, programas para el fortalecimiento de sus economías. servi-
cios públicos y sociales y acciones para levantar el estado de sitio y
exigir la renuncia del ministro de Defensa, general Miguel Vega Uribe,
considerando el fallo del Consejo de Estado sobre torturas 21 • Las orga-
nizaciones lograron establecer una Comisión Nacional Unitaria que
centralizó el trabajo por las reivindicaciones del agro y organizó el con-
greso de unidad campesina.

1986-1990
En este lapso se fortalecieron los programas DRI y PNR y se aprobó una
nueva ley de reforma agraria, la ley 30 de 1988. Este subperiodo corres-
ponde al gobierno de Virgilio Barco y registró el mayor número de protes-
tas. con mucho dinamismo de las invasiones de tierra, las tomas de en- •

1• E127 de junio de 1985, un fallo del Consejo de Eslado toodeoó a la Nacilln a indemnizar a una mujer por lorturas lis•cas
y psiqu•cas sufridaS. en enero de 1979, durante su delención por la Brigada de IRslilutos Milirares. Pero no limitó el lema
a eSie caso indiv•dual sino Que lo extendió a las lorturas padecida$ por tOdos aquellos que lllbian caído en las redes
de la inteligencia mililar de esa éi)Oca, y lrasladó el caso a la Cor1e Suprema. a la Procuradurla y a la Comisilln tle
Acusaciones de la tamara de RepresentaRles, para que se establecieran las responsabilidades de anos funcionarios
del gobierno del presideme Turbay: su miniSiro de Defensa. general tarlos Gamacho leyva; su procurador general,
Guillermo Gonzilez Chany. y el comandanle de la BIM de aquel enlonces, general Miguel Vega Uribe, minislro de
Oelensa de Betancur, .~por violar la Conslilución y la ley penal. por acción u omisilln· porque, ~enlerados de los alrope-
llos, los 1oleraron y pudieodo ovilafios no los impidiefon" ("Vega Unbe en el banquillo", en Semana, No. 166. ~a 15 de
julio de 19115. plgs. 22-24).
LUCHAS CAMPESINAS EINOIGENAS ......................................•............................•... 131

tidades y las movilizaciones en jornadas por el respeto a la vida y en


demanda de la elección popular de alcaldes. a favor del diálogo nacional.
en cumplimiento del PNR. contra la militarización de zonas rurales y
para denunciar violaciones a los derechos humanos y masacres perpe·
tradas en Córdoba y Antioquia.

En 1986. en un encuentro campesino realizado en Campoalegre (Huila).


las denuncias por desalojos y juicios de lanzamiento. encarcelamientos.
torturas y asesinatos explicaban la caída en las invasiones de tierra22 •
que decrecieron en 39 acciones respecto de 1985. al pasar de 102 a 63, lo
que afectó al conjunto de protestas de este año.

Sin embargo, las organizaciones avanzaban en procesos de unidad: en


1986. durante sucesivas reuniones llevadas a cabo en Bucaramanga.
Campoalegre y Bogotá. se constituyó el Comité Unitario Agrario Nacio-
• nal (Cuan) que, con una amplia participación. planteó la reconstrucción
de la Anuc y le dejó espacio incluso para vincularse con las organizacio-
nes indlgenas. Desde el Cuan se impulsó el Congreso de Unidad y Re-
construcción de la Anuc, celebrado en agosto de 198723. A las deman-
das por reforma agraria. derecho de asociación y movilización. créditos
baratos. polltica cafetera. titulación de tierras y marchas por la paz. se
sumaron las protestas de los damnificados de la catástrofe de Armero.

El año de 1987 presentó el mayor número de acciones colectivas de todo


el periodo. cuando los pobladores del campo realizaron 190 luchas agra-
rias con gran dinamismo de las invasiones de tierra. que ocuparon el
59% de las acciones. Este auge en la protesta coincide con los procesos
de unidad de la Anuc y el fortalecimiento de las organizaciones agrarias
y sindicales a través de la Coordinadora Agraria y la Federación Nacio-
nal Sindical Unitaria Agropecuaria (Fensuagro). filial de la CUT La lucha
por la tierra y las movilizaciones por el respeto a la vida constituyeron el
grueso de las demandas. En agosto de 1987 se incrementaron las mar-
chas y tomas de entidades en Córdoba. nordeste antioqueño, Urabá, San-
tander. el Zulia y Meta, para exigir la desmilitarización de zonas agra-
rias y denunciar la violación a los derechos humanos contra miembros de

n Encuenuo por la ReunilicaciOn. C3mpoalegre (Huila). en Alchivo catnpesino. Cinep. 1986.


" Callos Salgado. MoWmienlo campesino: siembras y. ... pag. 64.
132..................................................................................................... fSIIIeloldo Ptado M.

la Unión Patriótica. En octubre se realizó un paro nacional agrario en


protesta por el asesinato del presidente de la UP. Jaime Pardo Leal.

En este año. los medios masivos de comunicación anunciaron la presen-


cia de 18 grupos de autodefensa en una vereda de Campoalegre (Huila).
Esos grupos declaraban: "Nos organizamos contra la Unión Patriótica.
contra las Farc y contra otros grupos políticos" (... ) Ante estas declara-
ciones. el ministro de Defensa. Rafael Samudio. aseguraba que las pa-
trullas de autodefensa respondían a un derecho individual respaldado
por una norma consagrada en los principios constitucionales del país.
ley 48 de 1967; el consejero para la reconciliación nacional. Carlos Ossa.
afirmaba que dichas juntas de autodefensa tenían un carácter legal pero
que no eran convenientes porque se podía generar una guerra sucia (... )
El ministro de Agricultura. Guillermo Parra. creía oportuna la conforma-
ción de grupos que colaborasen con la defensa de los campesinos( .. ) y el
presidente Virgilio Barco, por su parte. explicaba: "las opiniones de los
ministros sobre el tema se deben a una confusión semántica" 24 . A la vez,
la Comisión de Estudios sobre la Violencia. reportaba los crlmenes come-
tidos entre 1980-1986 por 40 grupos de autodefensa. Entre las autode-
fensas mencionadas estaban: Muerte a Revolucionarios (MAR); Muerte
a Revolucionarios del Nordeste (Mame). Muerte a Invasores y Patrocina-
dores en el Magdalena (Maicopa) y Muerte a Secuestradores (MAS)25 .

· En 1988. cuando se promulgó la Ley 30 de reforma agraria la protesta en


el campo disminuyó de manera significativa. Las ocupaciones de tierra
descendieron. mientras las movilizaciones se mantuvieron en demandas
de titulación de predios, derechos humanos y políticas agrarias.

En Arauca. las organizaciones agrarias desarrollaron una protesta de


tres días contra la militarización de la región y el abandono estatal; por .
otro lado. se realizaban movilizaciones regionales en el nororiente del '
país. dentro de la "Jornada Nacional de Protesta contra la Guerra Su-
cia". y marchas regionales en el Alto Sinú. Córdoba y Huila. La Mojana y
Sucre. por tierra. derechos humanos y servicios públicos, y para denun-
ciar las compras de tierra por narcotraficantes y masacres como las re-
gistradas en 1988 en El Tomate (Córdoba) y en Segovia (Antioquia).

'' "SII>tSe el que pue<la". en Revista Solidaridad. No 87. agosto de 1987. pag. 3.
" ll!idem. pag. 4.
LUCHAS CAMPESINAS E INDÍGENAS....................................................................... 133

Entre 1989 y 1990, campesinos de la hacienda Bellacruz, en Pelaya y La


Gloria (Cesar), ocuparon en dos ocasiones las sedes del Incora y la Caja
Agraria para denunciar su desalojo por parte del propietario, Carlos Ar-
turo Marulanda. Esta sería la primera acción del periodo en contra de los
desalojos violentos en esta hacienda, que en 1996 registró uno de los
éxodos más grandes en el país, cuando Marulanda era embajador ante
la Unión Europea.

En 1990 se registraron 135 luchas, mostrando signos de recuperación,


en particular invasiones, marchas y tomas de entidades. Este año se
inicia con la toma de campesinos a la alcaldía de 'furbo, para presionar
medidas que aseguraran el retorno de 38 habitantes secuestrados por el
g·rupo paramilitar "Los Thngueros", a órdenes de Fidel Castaño. En Su-
ere, campesinos presionaban por la titulación de predios. a la vez que
reclamaban medidas para damnificados por la guerra sucia. Producto-
res de maíz y cacao pedían acciones de política en relación con crédito y
compra de cosechas, mientras se registraba una ola de invasiones para
presionar por un nuevo proyecto de ley de reforma agraria.

Para ese momento, nuevos vientos soplaban con la propuesta de reforma


de la Carta constitucionaL Entonces el subperiodo finaliza con mítines
de campesinos e indígenas en Cauca, en favor de su participación en la
Asamblea Nacional Constituyente.

1991-1995
En la última década se produjo un viraje en el modelo económico que
contempló cambios en la polltica agraria y social y profundizó las des-
igualdades en el campo. A la par, se propuso un nuevo pacto social, a
través de la Constitución de 1991, que se fundamentó en la promoción de
los derechos humanos. Pero, contrariamente a la propuesta constitucio-
nal, "los derechos y garantías ciudadanos han sido permanentemente
conculcados y la violencia política se exacerbó" 26 .

En este subpertodo los campesinos e indígenas fueron muy sensibles a la


crisis de la economía agraria de los primeros años e incrementaron sus

u Martha Cecilia Garcia, ·luchas y movimientos clvicos en Colombia duranle los ochenla y tos novenla_ Transformaciones
y permanencias~. en Mauricio Archila y t.tauricio Pardo (ediiOfes). Movimitnlos sociales, fSiado y democtacia en QJkJm.
bla...• pag. 74.
134 ..................................................................................................... E!llleroldoftodoM.

protestas aliededor del ajuste a la política económica y agraria. La crisis


produjo una reducción del área cultivada que decreció en cultivos transi-
torios y café con una pérdida de 605.800 hectáreas27 . La violación de
acuerdos suscritos por efecto de marchas anteriores, en particular en el
Macizo Colombiano. y la crisis cafetera estuvieron presentes en las lu-
chas, así como las marchas de los colonos del Putumayo y Caquetá para
exigir el cese de fumigaciones con glifosato a cultivos de uso illcito y una
política clara de desarrollo regional. Las marchas contra la violencia y
por la paz. en contra de las violaciones a los derechos humanos. conti-
nuaron siendo los principales motivos de las protestas. Las demandas de
tierra se realizaron a través de las tomas de entidades públicas. porque
las ocupaciones o invasiones de predios rurales prácticamente desapa-
recieron, forzadas por la guerra.

El Consejo Nacional Indígena y Campesino de Colombia (Conaic), orga-


nización que agrupaba a indigenas. campesinos. afrocolombianos y mu-
jeres. proponía al gobierno nacional la creación de una comisión nacional
de reforma agraria integral y el desarrollo de la economia social. A la
vez, solicitaba condonación de créditos e indemnización a víctimas de la
violencia En 1994 ese organismo ocupó las instalaciones dellncora para
protestar contra el proyecto de ley de reforma agraria que cursaba en ese
momento en el Congreso, que darla vida a la Ley 160. de mercado de tierras,
al considerar que lesionaba los intereses campesinos. El Conaic exigía par·
ticipación en la elaboración de la ley con una propuesta alterna a la reforma.

En este quinquenio las protestas indígenas tuvieron mayor visibilidad,


no solo contra la celebración del quinto centenario del Descubrimiento de
América en 1992, sino también en defensa de sus derechos étnicos y del
medio ambiente. Hubo protestas de comunidades negras e indígenas, en
Chocó, para reclamar reconocimiento étnico, titulación de la reserva fo-
restal y cese del daño ambiental en la zona Los indigenas del Cauca
participaban en los recurrentes bloqueos a la Carretera Panamericana y,
una y otra vez, reclamaban el cumplimiento de pactos sobre desarrollo
regional y derechos humanos. En La Guajira los wayuú demandaban
agua potable y el trazo de limites a su territorio. y denunciaban nocivos
impactos ambientales provocados por Carbocol; en Santander, indigenas

" Jos! Anlonio Ocampo y SanliaiJ<l Peny, El g;¡o de la po/ilica agropecuaria. Bogol3: !ercer Mundo/Fona<loiONP. 1995.
pag. zo.
LUCHAS CAMPESINAS E INDIGEHAS....................................................................... 13S

de Concepción reclamaban la presencia de registradores para el trámite


de cédulas de ciudadania; indlgenas de Nariño reclamaban tierra; en el
Alto Atrato. los emberá y comunidades negras protestaban por el daño
ambiental y cultural ocasionado por la construcción de proyectos viales.
y en 1993 se tomaron el Incora para presionar ayuda a los damnificados
del sismo de Murindó; en Vaupés las comunidades inctigenas bloquea-
ban el aeropuerto para reclamar derechos étnicos; inctigenas y negros del
Atrato Medio reclamaban atención a las zonas afectadas por los sismos
e inundaciones de la época e indlgenas de Cristiana (Antioquia) bloquea-
ban vias para reclamar la solución a la afectación de sus viviendas por la
cónstrucción de la noncal del Café.

1996-2000
En la administración Samper (1994-1998) se pretendió imprimir un viraje
a la política agraria a través de una Cumbre Social Rural como estrate-
gia para reactivar el sector. considerando que éste requería una "política
de modernización". La estrategia no dio resultados. pero la cumbre puso
de presente las crisis institucional y política y la violencia en el campo.
Esta última ocasionó en el quinquenio 245 éxodos colectivos de caseríos
y veredas y entre 1996-2000 sus victimas protestaron en 32 ocasiones.

En 1997 la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas e Inctigenas de


Colombia (Anmucic) convocó a doce organizaciones campesinas. indlge-
nas y sindicales para analizar aspectos económicos. sociales. políticos y
de derechos humanos en el campo. Las conclusiones de este encuentro
recomendaron la creación de un organismo coordinador de la acción uni-
talia que fuera referencia obligada ante el gobierno y sus instituciones
Se creó as( el Consejo Nacional Campesino e Indígena para la Acción
Rural (CNC), el cual integró a quince organizaciones nacionales. Esta
organización unitaria desarrolló una propuesta de reforma agraria inte-
gral que rescató la noción de derechos fundamentales y deberes ciuda-
danos consagrados en la Constitución Nacional28 .

Las luchas sociales en el campo pusieron su acento en la defensa de la vida


y contra la violencia; en la exigencia sobre el cumplimiento de pactos suscri-

1• ·u reforma agrar•a debe ser lundamenlalmenle humana. imegral, orieftlada al rescale de la persoaa humana. reco·
not:iéndole sus derechos fundamenlales y facili!andole el cumplimienlo de sus deberes. respelandole su dionida,r
(Eotrevisla a Garlos Ancizar Rico, coordinador CNC. sin publicar. Archivo del periildiCO Campo Adenlro. Cinep, 1998).
136..................................................................................................... E!lllllllldo Ptodo M.

tos años atrás; en la resistencia al deterioro de sus economías por las deu-
das bancarias y la crisis agraria y cafetera; y en la defensa de derechos
étnicos y culturales. Los reclamos por desarrollo regional. sustitución de cul-
tivos de uso ilícito, titulación de tierra y reforma agraria se mantuvieron.

En este subperiodo fueron significativas las protestas de comunidades


indígenas del Cauca, La Guajira, Córdoba, Putumayo y Chocó. Desde
1996 el pueblo u'wa realizó varias manifestaciones para evitar la explo-
ración petrolera de la Oxy en el proyecto "Bloque Samoré", que violaba
sus derechos étnicos y atentaba contra su cultura. En el año 2000 la
comunidad indígena denunció que por lo menos 5.000 miembros del ejér-
cito invadían su territorio para proteger los intereses petroleros. En febre-
ro estalló un paro cívico en la región del Sarare, como protesta por la
violación de los derechos humanos y el asesinato de cuatro niños u'wa
por parte del ejército. en operativos de desalojo.

En 1998 la comunidad emberá-katío, así como pescadores y campesi-


nos, iniciaban una nueva oleada de protestas que se prolongó por dos
años, hasta el final del periodo estudiado. El año 2000 concluyó con la
ocupación, por varios meses, de los linderos del Ministerio del Medio
Ambiente en Bogotá. Esta toma, realizada en condiciones, infrahuma-
nas, reclamaba medidas urgentes del gobierno nacional ante el desastre
ambiental y social que originó la represa Urrá, en el Alto Sinú (Córdoba).

Los campesinos recobraron el dinamismo de sus protestas en 1996, cuando


en el Putumayo exigieron el cumplimiento de pactos suscritos el año an-
terior en torno al estudio del impacto ambiental de la via Orito-Mono-
pamba y del desarrollo regional. En el mismo año, campesinos de El
Carmen de Chucurl (Santander) protestaron por la detención de dos ex
alcaldes acusados de colaborar con grupos de autodefensa, mientras que
los campesinos desplazados de Urabá se tomaban la Universidad de An-
tioquia y los de la hacienda Bellacruz, del Cesar, las oficinas dellncora.
Nuevas movilizaciones en contra del decreto de zonas especiales de or-
den público se presentaron en este año y marchas en el sur de Bolívar,
Valle de Cimitarra y el Sarare exigían el cese de la violencia paramilitar.

1997 fue el año de menos protestas de los 26 estudiados. La prensa tan


solo registró quince acciones colectivas, cifra que contrasta con los des-
plazamientos colectivos forzados por la violencia, que sumaban 63. En
LUCHAS CAMPESINAS E INDÍGENAS ....................................................................... 137

este año el incumplimiento de pactos fue el motivo principal de las luchas:


los campesinos desplazados de la hacienda BeUacruz exigían que se cum-
plieran los acuerdos de reubicación; las comunidades de El Tambo (Cauca)
pedían construcción del acueducto y del distrito de riego, demanda que
hablan negociado años atrás, y en el Chocó, los campesinos desplazados
se manifestaban contra el incumplimiento y a favor de ayuda humanitaria.

Las organizaciones agrupadas en el Consejo Nacional Campesino (CNC)


ocuparon en 1998 las oficinas del Incora, luego de una jornada de protesta
nacional para exigir el cumplimiento del contrato social rural sobre adición
presupuesta! para el programa de reforma agraria, en defensa del proyecto
de ley agraria elaborado por los campesinos y a favor del fortalecimiento de
los institutos rurales. En los dos últimos años del periodo la petición por la
defensa de la vida se manifestó en la marcha "Por el derecho a la vida, la
soberanla y el medio ambiente", del Sara re, y en las que realizaron los
desplazados del Magdalena Medio, Sur de Bolívar y Bajo Putumayo en
Bogotá y varias ciudades intermedias.

Modalidades de protesta campesina e indígena


Campesinos e indlgenas desarrollaron en el periodo 1.099 invasiones de
tierra, 361 movilizaciones, 226 tomas de entidades, 127 paros. 117 blo-
queos de vlas y seis disturbios.

Las invasiones de predios son ocupaciones de hecho de fincas de propie·


dad privada y de tierras baldlas del Estado, y recuperaciones de aque-

n la prensa nac•onal y local adopló elléfmino invasiones para denominar a las ocupaciones de hecho por paite de campe.
sinos de predios ru~ales de propiedad privada o del Estado. En el conversatorio sobre 25 aAos de Luchas Sociales.
tonvocado por el Cinep en julio de 2002 causO polémica el uso del término invasión. Para algunos conocedores de las
luchas sociales, el empleo de este concepto esconde inleteses y reptesenlationes de tos gobiernos y los grandes propie.
1anos; recomiendan un lenguaje acorde con los inlereses campesinos, tomo es el uso del término ·recuperaciones de
t•erra·. Resallamos el comenrarto (Je carros Salgado al respecto: •este coocepto es usado de manera relaliva y de acuerdo
con la lógica de consuucción de idealidades. Los campesinos hablan de ret:uperaciooes cuando hacen dispulaS pUblicas;
en ese senlido, 10 discursivo se vuelve un elemenlo de consuucción de idealidad. En las conversaciones privadas de los
ca~sinos. en cambio, se habla lrescamenle de invasiones. Asi de sencilla es en la lógica de los campesinos la idenlidad
discursiva refuerza un discurso olicial, miefllras que la idenlidad cutlural esla muy ligada a los llfOcesGS conllicluates. (sic)
y de reconocimienlo de la propiedad que se da en los casos especllicos. que &ambién es una lonna de conslrucciOO de
movimienlo·. En ese senlido recordamos e1 aporle de James Scoll: ·El discurso ocuho. por delinición. rep~esenla un lenguaje
'9'SIOS. hab~. a~os·. que 1101ma1men1e 81 ejercic~ del podO! excluyo del distur>oiJÚblico de los subofdinadOS la l)flclica
de la dominación, enlooces, crea el discurso ocullo. Si la dominación es parlicularmenle severa. lo mas PIObable es Que
produzca un discl.fSo ocullo de una riqueza eqllivalenle. El disetrso ocuiiO de los grupos subOrdinados. a su vez. reacciona
frenle al discurso público aeaAdo una subcullura y oponiendo su propia versión de la dominación social a la de la elite
domi11011e. AmbOS ""' espacios de poder y de inlereses" (James. Scon, tos dcmi1atiOS y el attt de ta tesislen<ia.•.• plg. 53).
138 ..................................................................................................... Esmerohlo Pmdo .tt.

Has que se consideran como tierras ancestrales de indígenas 29 • Las lu-


chas por la tierra, mediante invasiones cobraton significado político en
la medida en que reclamaban un catnbio en la estructura agraria me-
diante la reforma, a la vez que tenían sentido simbólico y cultural.
COMPORTAMIENTO ANUAL DE LAS LUCHAS CAMPESINAS E lNDIGENAS
{lnvaalones y otras modalidades de protesta)
1975-2000

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COMPORTAMIENTO ANUAL DE LAS LUCHAS CAMPESINAS E INDIGENAS


{sin Invasiones)
1975-2000
~ r---------------------------------------,
30 (---···--.. ···-···-···-·· .. ---- ..... ·-. ·-· ·- ·-· ·---·-- ·111" .

10

o
~~nnN~M~~~~~VMMOOM~~~MMWM600

I111Paros •Bloqueos CJMovüizaciones •Tomas 1


LUCHAS CAMPESINAS E INDÍGENAS ....................................................................... 139

Esta forma de lucha afectó intereses y poderes locales y regionales. por


lo que fue reprimida y silenciada. La prensa les resró importancia, de tal
manera que en los años ochenta solo se registró alrededor del 30% de
ellas. Por ello recurrimos a cifras suministradas por el Incora para com-
pletar, en parte, la información'".

Las invasiones significaron el 56,8% de las acciones colectivas de los


campesinos. El promedio anual de invasiones cumplidas entre 1975 y
1991 fue de 68. es decir, el doble del total de protestas del año 2000 y
cuatro veces más que el conjunto de protestas de 1997.

La lucha por la tierra bajo esta modalidad presenró un ciclo de ascenso


hasta 1987. cuando se registraron 113 ocupaciones de predios. Las inva-
siones descendieron en 1988, se recuperaron en 1989 y finalizaron en
1991. En 1992 y 1998. se registró una cada año. la última como resisten-
cia al desalojo que amenazó el Banco Cafetero por el pago de la deuda.

La pérdida de dinamismo de las invasiones a partir de 1988 se explica


por la violencia de los años ochenta. la presencia del paramilitarismo y la
contrarreforma agraria. Un argumento para desactivar las invasiones lo
impuso la ley 30 de 1988. al prohibir al Incora afectar predios invadidos.
"Esta ley sustituyó el concepto de necesidad de tierra para los campesi-
nos por el de oferta de tierras de los propietarios y delimitó zonas de
reforma agraria e impidió realizar acciones de adjudicación por fuera de
ellas. Se prohibió la adquisición de predios ocupados de hecho y se forta-
leció la compra de tierras de menor calidad. en tanto que narcotrafican-
tes y esmeralderos adquirían las mejores" 31 •

Las movilizaciones marcaron el ritmo de la protesta durante las últimas


dos décadas. mientras en los años setenta él fue signado por las invasio-
nes de tierra. Las marchas campesinas e ind!genas constituyeron una

10 Ade~s. para la détada del ochenta, se consullaton dos periOdicos adic•oaales: El Pueblo y El Peri6dico. Se luvo como
CfileJio fundamental conlabilizar !Oda acci!)n de prestón P<N la lierra sobre un mismo predio como una nueva invasión.
salvo los casos de invasiones repet•das al menos duranle los tliez dlas siguieRies. Esta iniOfmación ajusla los dalos de
la base inicial de invasiones. La l)fensa sel'lal6 en 1984. 1936. 1987 y 1992 una oleada de invasiones en Anlioquia,
COrdoba. Sucre, Magdalena. cauca y Cesar, pero no registró dalos precisos sobre municipioS y predios, por 10 Que DO
se lomó en cuenla es1a información.
u Héclor Mondrao6n. ·Reforma agraria·. en el documenlo VIII Foro Nacional Paz, Democracia. JuSiieia y Desalfollo.
Bogol!: juliO de 1996, 1)!0. 9.
140..................................................................................................... Esmtroldol'mdoM.

modalidad de protesta recurrente y lograron. junto con la ocupación de


espacios rurales y urbanos. hacer visibles sus demandas.

_Esta modalidad representó el 18,6% de las acciones del periodo. El año


1987 fue el de mayor número de marchas y los años 1992, 1996 y 1998
fueron significativos. Todo tipo de demandas aparece en esta forma de
protesta, pero fueron las denuncias por violación de los derechos huma-
nos y los motivos por políticas. medio ambiente, servicios públicos y so-
ciales. los que se canalizaron en varias ocasiones con más fuerza .

. Las movilizaciones permitieron a campesinos e indígenas establecer la-


zos con sectores urbanos y sindicales, que derivaron en importantes mo-
vimientos cívicos regionales y local~ El 44% de ellas tuvo cobertura
municipal; 29%, regional; 19%. submunicipal; 6%. departamental; y so-
lamente el 2% se realizó con cobertura nacional.

Las tomas de entidades. constituyen, según Mauricio Archila, un "recur-


so desesperado de un conflicto limitado por prácticas represivas del Es-
tado y por la violencia desbordada de los actores armados" 32• Las esta-
disticas muestran que los campesinos recurrieron a ellas cuando la lu-
cha por la tierra mediante invasiones no era posible. y en estos casos la
privilegiaron sobre las movilizaciones, los bloqueos y los paros.

El41% de las motivos principales de esta protesta corresponde a deman-


das de tierra, derechos humanos y políticas agrarias. Esta modalidad. al
igual que las movilizaciones. albergó al conjunto de motivos.

Este tipo de lucha. que ocupa el tercer lugar de las acciones, representó el
11,6% del total. Muestra un pico en 1987 y ascensos en los años 1985.
1989, 1996 y 1998. Tuvo cobertura municipal en el 32% de las acciones,
submunicipal en el 30% de ellas. regional en el 27%, el 6% fue departa-
mental y el 3% nacional.· Esta última sobresale en el conjunto de luchas
sociales y fue significativa por el tipo de demandas referidas a problemas
estructurales. a la violencia y a políticas y propuestas para el agro. Por
ejemplo. en 1983 alrededor de setecientos campesinos. miembros de la
Anuc de Cesar, Magdalena. Norte de Santander, Huila, Caquetá, 'Iblima y

11 Maucicio Archila,Jdas y venidas ...


LUCHAS CAMPESINAS E INDÍGENAS....................................................................... 141

Litoral Pacífico se tomaron las instalaciones de la Comisión Primera de la


Cámara de Representantes para exigir al gobierno nacional una adecuada
política de reforma agraria. crédito. asistencia técnica y mercadeo. En 1989.
campesinos de varios departamentos. agrupados en Fensuagro, ocuparon
la sede de la Procuraduria General para protestar por la ola de asesinatos
y desapariciones de trabajadores y campesinos afiliados a la CUT y a la
UP En 1994, campesinos e indígenas de diez departamentos, agrupados
en el Consejo Nacional de Organización Agrarias e Indígenas de Colombia
(Conaic). se instalaron durante tres días en el recinto de la comisión V del
Senado y en la sede dellncora en Bogotá. en rechazo al proyecto de ley 176
de :reforma agraria. que lesionaba los intereses campesinos. y demanda-
ron participación en su elaboración. a la vez que exigían el desmonte de los
grupos paramilitares y atención a los desplazados por la violencia. En
1996. indígenas de diferentes lugares del país, agrupados en la Onic, se
tomaron la sede del Episcopado colombiano en Bogotá. para exigir la con-
vocatoria del Comité de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. a fin
de que atendiera el problema de la violencia y actuara en defensa de sus
territorios. asl como para pedir suspensión de bases militares y de mega-
proyectos económicos>'. En 1998, una jornada nacional de protesta cam-
pesina. convocada por el Consejo Nacional Campesino y la Anuc-UR, cul-
minó con la toma dellncora en Bogotá Esta jornada fue motivada por la
violación de pactos suscritos en anteriores movilizaciones de pequeños
cultivadores de hoja de coca que pactaron programas de desarrollo regio-
nal y sustitución de cultivos; protestas en todo el territorio nacional que
pactaron alivio a las deudas contraídas con la Caja Agraria y el Banco
Cafetero; manifestaciones por el incumplimiento del Plan Cuatrienal de
Reforma Agraria y del acuerdo social rural que incluía adición de recursos
para este plan. En 1999, dentro de una jornada nacional de protesta con-
vocada por el CNC. la Anuc-UR y el sindicato de lncora, un grupo de cam-
pesinos ocupó de nuevo las sedes de lncora en Bogotá y Santander en

n ~ lo ilusUa esta declaración: ·nuestros abuelos·estrellas Waili y PukZ:i, nuestro padre Sol. nuesua madre Tiefra, Gitoma
y el creador Sira, esl3n presentes en este momento en1re nosotros. han eslado presentes en las jornadaS de los Ullimos
meses que hemos realizado tos pueblos indígenas de todo etpais y en las luc:has de resislenc•a de los Ullimos siglos (...}
La nueva gran ley del hOmbre blanco, la Constitución Polllica de 1991, nos reconoció derechos a la vida, a la a"'onornla.
la cullura y eltemtorio (._.)Pero aliado del reconocimiento jwklico de la diversidad se dio paso al reconocimiento práclit:o
de la Oxi, lexas. Shell. ú:xon. AmOco, Mobil y Brilish Pe1101eum. Esramos a liempo de volver a ver que el riowa rico nos
engafla; que nos habla de cultura mientras abre el t:orazón de la Madre. que no entiende la armonia que necesita la
naturaleza para poder respirar· (•Etlenilor•o y la vida nos perlenet:en·. Ponencia presentada por la Onic en la Asamblea
por ~ Paz. Bogola. agosto de 1996).
142..................................................................................................... fslllftalda Ptado M.

razón de la política agraria, y en el año 2000, organizaciones de desplaza-


dos de todo el pais reclamaban ame la Defensoría del Pueblo por sus dere·
chos y por la ayuda humanitaria prometida por la Red de Solidaridad.

Los paros, al igual que las movilizaciones, aparecen en todos los años
del periodo, pero no por ello son la modalidad de lucha más destacada.

El conjunto de paros (tanto cívicos con participación campesina como es-


tiictamente agrarios) representó el6,6% de las acciones y éstos se presen-
taron en un número significativo en 1978, 1987, 1993, 1994, 1996 y 1998.
Los paros agrarios representaron el 20% del total de paros en los que toma-
ron parte campesinos e indígenas y son un recurso menor en la protesta,
quizá porque pierden visibilidad en los espacios rurales y no producen
mayor impacto, salvo si van acompañados del bloqueo de vías. El motivo
principal de los paros agrarios fue la política agraria, en particular el crédíto.

Los paros cívicos se realizaron en alianzas con otros sectores, en particu-


lar con los pobladores urbanos. El 47% de ellos fue convocado por secto·
res cívicos y el 53% restante por campesinos e indígenas. Estos fueron
motivados por la violación a los derechos humanos, la precariedad en los
servicios públicos y la crisis agraria. "Las alianzas de los campesinos
con otras organizaciones forman parte de la compleja red que las organi-
zaciones populares han tejido para resolver los conflictos con las entida-
des públicas, las instituciones sociales y los otros actores que cruzan
sus comunidades, red en la que la integración con los agentes del territo-
rio es vital pues pone en contacto a pobladores de la misma comunidad y
de otros lugares, crea una conciencia sobre problemáticas comunes, en
torno a soluciones o demandas propias, sobre la necesidad de fortalecer
el dominio en el territorio en el que pueden reclamar el derecho a la exis-
tencia, el espacio para la subsistencia y para la acción social; y también,
foguea la capacidad de liderazgo tanto de las organizaciones como de
los individuos, abriendo paso para opciones y alternativas" 34 .

Las alianzas de campesinos e indígenas con sectores urbanos coinciden


con los ritmos de protesta de los paros civicos y presentan un incremento
a partir del segundo quinquenio de los años ochenta. Estas alianzas se
presentaron con mayor fuerza en los depanamentos de Antioquia, San-

'' Carlos Salgado y Esme•akla Prada, CampfSinado y protesta. • pao. 179.


LUCHAS CAMPESINAS E INDIGENAS ....................................................................... 143

tander. Cauca. Valle, Arauca:. Magdalena. Boyacá y Cundinarna!ca. Th-


viewn cobertUia municipal en el 43% de los casos. regional en el 41%,
departamental en el 7% y submunicipal igualmente en el 7%; solo el 2%
fue de ca¡ácter nacional.

Los bloqueos de vías. acompañados de ma!chas y concentraciones. bus-


can presionar soluciones al conflicto cuando se agotan las posibilidades
de las movilizaciones. en situaciones similares a las que afrontan las
tomas de entidades en épocas de represión y violencia.

Esta modalidad de lucha representó el 6.0% de las acciones colectivas y


fue importante entre 1995 y 2000, cuando se realizó el 53% de los blo-
queos. pew apa¡ece con fuerza en 1987, año de la mayor protesta cam-
pesina e indigena .

.En los bloqueos fuewn significativas las demandas de servicios públicos,


por politices públicas y por la violación de pactos. Y entre 1996 y 1999 fue
una forma de denuncia sobre violaciones a los derechos humanos

Según el cubrimiento. el 39% fue regional. el 36% municipal. el 23% sub-


municipal y el 2% departamental.

Confrontaciones: Dentro de las luchas apenas representaion el 0.3% de


las pwtestas y se produjeron en el segundo quinquenio de los años seten-
ta. debido a desalojos de predios ocupados por campesinos con anteriori-
dad. "Las acciones violentas de las masas son siempre reacciones. Pues
en sus acciones, si de algo se cuidan es de "no provocar ni dejarse pwvo-
ca¡". Si alguien es consciente de su pwpia debilidad ante las armas. son
las masas desa¡madas. El número jamás ha compensado la potencia
destructora de unas cuantas balas "35•

Motivos de la protesta
El problema agrario colombiano expresa el desacierto ideológico sobre el
papel del sector agra¡io. "Desde los años setenta se han combinado tres
razones no siempre correspondientes pa¡a la definición de politices sec-
toriales 1) razón ideológica. centrada en lo esperado del desa¡rollo nor-

" Cla10 lnts Galc~. El Ba¡o Cauca..., pág. 132.


144 ..................................................................................................... Esmero/da Pmdo M.

mal del capital, explícita en el modelo de la revolución verde y a partir de


la cual se expresó la modernización rwal con la consecuente desocupa-
ción poblacional; 2) razón económica, relativa al crecimiento de la econo-
mía (. ) con un sentido muy contradictorio, pues al tiempo que se discri-
mina al sector agropecuario dentto del conjunto de la economía, inttodu-
ce en éste un sesgo en favor de la agricultura comercial; 3) una razón
política, relativa a la permanencia del conflicto social en el campo, y
fundamentada en la represión Y. el desconocimiento de las reivindicacio-
nes y potencialidades campesinas (... ) Esta razón se expresa en proble-
mas de disttibución de los recwsos y de falta de reconocimiento del cam-
pesinado. La cuestión política siempre se ha tratado aparte de la produc-
tiva, por lo que ha derivado en una mayor fuerza del conflicto" 36 •

Ante este escenario, los campesinos e indígenas tuvieron razones para


protestar por el tipo de desanollo que se les impuso, los cambios en la
estructura agraria, las crisis de la política nacional, la inequidad en la
tenencia de la tiena, el deterioro de sus economías y la agudización del
conflicto armado

MOTIVOS DE LAS LUCHAS CAMPESINAS E INDIGENAS


1975-2000

Soidlridad1.2%
· Polltieas 11.4%

Autottdadts 1.5'.4

-· Derechos 10.8'.4

··-·-·S<>Mc:l~$ &oc:lal~• 5.4%

·--s.-,. p<r.bl.,.. 9.0%

" tarlos Salgado y ESIIlir.llda Prada, G'ampesinado y i"«esla.... p;g. 138.


LUCHAS CAMPESINAS E INDiGENAS............•..•.•......•..................•......•.•.•.•....•.•..•.... 14S

Entre 1975 y 2000 las demandas de tierra fueron el motivo más convo-
cante de la protesta campesina e indígena: el 53%. Fue seguido. a bas-
tante dístancia, por las demandas que reclamaron la expedición de polí-
ticas (11.4% )y el cese a la violación de derechos humanos (10,8%). Los
servicios públicos ocuparon el cuarto lugar en las demandas, con el 9%
del total. Los servicios sociales fueron el 5.4% y la violación de pactos el
4,7%. Los motivos en torno a problemas derivados del medío ambiente
ocuparon el3%; por el desempeño de alcaldes y autoridades se produjo el
1,5% y la solidaridad con las luchas de otros sectores sociales representó
el 1% del total de demandas.

La tierra
Esta demanda se refiere a problemas de tenencia de campesinos sin tie-
. rra, de posesión de aquellos campesinos que ocuparon predíos pero es-
. tán expuestos al desalojo, de titulación para los campesinos que poseen
tierra pero el trámite sobre los titulos no está resuelto por el lncora. y de
conflictos por la tierra de zonas de resguardo, reservas o territorios tradí-
cionales indígenas.

El proceso de concentración de la propiedad de la tierra se ha acentuado.


En 1984 los propietarios de menos de díez hectáreas eran el 77.0% y
poseían el9,02% de la superficie, mientras que los de más de 500 hectá-
reas eran el 0,46% y controlaban el 32.72% de la tierra. Para 1996. los
dueños de menos de díez hectáreas constituian el 77,9% y tenían el7 ,82%
de la superficie, en tanto que los de más de 500 hectáreas eran el 0.35%
y hablan pasado a controlar el 44.63% de la superficie ocupada37 • Esto
muestra que se fragmentó la pequeña propiedad y que los pequeños y
medíanos campesinos perdíeron control sobre la tierra. mientras los gran-
des propietarios lo aumentaron.

Por otra parte, las leyes de reforma agraria han tenido escasos resulta-
dos: han favorecido la titulación de baldíos. han afectado marginal-
mente las tierras dentro de la frontera agrlcola. han promovido la colo-
nización y han mantenido el modelo duallatifundío-minffundio. La ley

" Absalón Machado. La roesliOn aQIW en Coloml1ia a fines del milenio. Bogol3: El Ancora. 1988. pag. 72.
146......................................•.............................................................. (SIIllfa/do Protlo M.

vigente de reforma agraria -Ley 160 de 1994-, en un contexto político


de apertura a los mercados, propone la redistribución de la propiedad
por la vía del mercado de tierras con una menor intervención estatal.
Esta ley ha mostrado pocos resultados como se evidencia en:1) la gran
capacidad de negociación que tienen los propietarios frente a los cam-
pesinos compradores, pues el precio de compras se ha inclinado hacia
los primeros; 2) la escasa disposición de recursos crediticios y asigna-
ción de fondos para adquisición de tierras por parte del banco agrario;
y 3) el costo del crédito y la imposibilidad de responder con las deudas
contraídas a la banca. "El carácter marginal de las reformas se expre-
sa en la proporción de tierra intervenida y en la modalidad de interven-
ción: hasta 1997, el lncora había adquirido el 4,94% de las tierras ap-
tas para labores agropecuarias. que equivalen al 3% del área actual-
mente explotada. De éstas fue expropiado apenas el 4,9%; el resto fue
comprado en negociaciones directas con los propietarios'"".

La concentración de la propiedad de la tierra se ha operado a la par de


la expansión de la ganadería. "El país está subutilizando la tierra agrí-
cola en sus 3/4 partes, mientras se sobreutiliza en ganadería el 132%
del suelo" 39 . Estas modificaciones en la estructura de la propiedad y en
el uso del suelo han agravado el conflicto por la tierra y nuevos sujetos
entran a disputar el control sobre ella: mafiosos, grupos armados ile-
gales y empresas multinacionales. a través de megaproyectos en terri-
torios en conflicto. han dejado a su paso violencia y desplazamiento.
"Las fuerzas económicas y políticas dispuestas a preservar el statu
quo han conseguido desde entonces preservar la gran propiedad agra-
ria. A ella se suman hoy núcleos de narcotraficantes y sus testaferros,
convertidos en uno de los grandes poderes terratenientes. También se
añaden las empresas multinacionales. que dirigen sus intereses hacia
algunas agroindustrias (palma africana. plantaciones forestales) o ha,
cia grandes proyectos viales y energéticos afincados en el control de
tierras y territorios40 .

" Malio Yalderrama y Hé~or MondragOn. Oesanolk! y equirlarJ con campesinos. MisiOn R,..l, vol. 2 Booola: HCA/Ie~er
Mundo. 1~8. pjg. 51
" AbsaiOn Ma<hado. La <ueSiidn agra¡ia en... , plg. 98.
" Darlo Fa~rdo Monlalla. Tietta, poder {KIIIIiro y reJorma agwia y rural. Cuadernos Tierra y Jusi•<~. No. 1. 8ogo1l: ll5A.
209Z p¡g. 21.
LUCHAS CAMPESINAS E IHDIGENAS....................................................................... 147

El conflicto político, el recrudecimiento de la guerra y la crisis de las


econonúas campesinas. en la década del noventa, fueron razones sufi-
cientes para que los campesinos e indígenas modíficaran su repertorio
de protesta. La lucha por la tierra pasó a ocupar, en el último quinquenio.
el tercer lugar de las demandas, precedida por aquellas que protestaron
por violaciones a los derechos humanos y por el tipo de propuestas de
política agraria.

Las políticas
Esta categoría está constituida por demandas en tomo a pollticas agra-
rias (70%), cafeteras (13%), económicas (12%) e institucionales (5%). El
43% de las veces que los pobladores demandaron política agraria se refe-
rian al conjunto de medídas, sin especificar alguna en particular. El 38%
lo hizo por crédito; el 7% por comercialización de productos; el 5% por
sustitución de cultivos de uso ilicito y el 7% agrupó otros motivos de
politica como riego, insumos y acciones del PNR y el DRL

Las politicas agrarias han sido el resultado de múltiples orientaciones


que le han apostado al crecimiento económico sin desarrollo. bajo es-
quemas de modernización41 . Asi lo ilustran varios estudios, entre ellos
un trabajo reciente de la Contraloria General de la República42 . En él se
confirma la indefinición del papel asignado a la agricultura en el proce-
so de desarrollo. El primer enfoque, de sustitución de importaciones. se
caracterizó por concebir al sector agropecuario como subsidíario del
proceso de desarrollo nacional que sería liderado por la industria, a la
vez que favorecía a la agricultura comercial, entendida como el subsec-
tor moderno del agro. "La aplicación de esta estrategia de desarrollo en
el contexto colombiano contó con dos particularidades. La primera, no
se dio un cambio en la estructura latifundista, sino que, por el contra-

u •El eslilo de desMrollo esU enmarcado a una noción de progreso vinculada a la emergencia y aplicación de un lipo de
racionalidad inSirumenlal (...) En relación a esta noción de progreso y a los logros de la indUSirialización se lijan los
caminos para alcanzado. y se gen8fa una noción de sociedad que l•eode a universalizarse. y a dejar de lado las o1ras
racionalidades ecooCimiQS y sociales (... ) Este estilo encierra una forma de cons1ruir la realidad social y de man8fa
simunanea de conslruir socialmenle la realidad. En él los campesinos y las sociecJades rurales RO lienen silio, ni son
viSibles. Pero ~ realiOad es mas lerta que las ideas, aunque las ideas sean carceles de larga dura<iOo" (Orlando Plaza,
·Economía campesina: limiles y polencialidades en el conlexto de apeftura y modernización.. en Absal6n Machado
(edilor). OeSJITO//o tural y ¡pertuta eccnómica. IICA/fondo ORI, 1991).
'' Conualor;a General de la Republica, Modelo, p•Wca e inSiiluciOnaMad agropecuaria y Mal. Bogo1a. 2002.
148....................................•................................................................ Esmetoldo Ptado M.

rto, ésta simplemente mutó para fortalecerse con la adaptación de tec-


nologías de producción más modernas; y por otra parte, no se dio un
proceso de maduración de nuestra institucionalidad polltica (... )De al\1
que sigan predominando la tierra como símbolo de poder político y las
prebendas, antes que la racionalidad capitalista; la marginalidad del
campesino; el dominio sobre los recursos financieros y la hegemonía
sobre los canales de comercialización (.. ) Las relaciones Estado-agen-
tes privados se caracterizaron por la predominancia del corporativismo
regional. De esta manera. la labor fundamental de los gremios se reali-
zó en el escenario polltico, aprovechando un Estado disperso y fractura-
do, para satisfacer los intereses particulares en detrimento del interés
colectivo rural, con una claro abandono de la noción de lo público. lo
cual llevó a profundizar la brecha de desarrollo entre sectores en el
campo" 43 .

Para dar respuesta a la crtsis del modelo de sustitución de importaciones


y bajo las recomendaciones de la banca internacional. se dio paso al
modelo de libre mercado. Este derivó en una crtsis del agro que disminu-
yó en un millón de hectáreas el área sembrada de cultivos transitortos y
una tendencia hacia la consolidación de los cultivos permanentes y de la
actividad ganadera. "Este nuevo enfoque no ha modificado, porque no
era su propósito, la mala distribución de la tierra, ni ha eliminado. sino
que ha agudizado la presencia de los 'buscadores de renta', ni tampoco
ha erradicado las relaciones clientelistas entre el Estado y los particula-
res. Peor aún, so pretexto de que la asignación de recursos debe estar
orientada por las fuerzas del mercado, ha reducido la participación del
sector agropecuario y rural en los gastos del Estado" 44 .

De esta manera, la política para el sector continuó con la tradición de


ignorar los problemas políticos rurales y las estrategias de crecimiento
no fueron afectadas por la violencia y el narcotráfico. suponiendo de paso
que "el sector tenía un papel definido en el marco de la economia y la
sociedad, que los campesinos tenían un papel especifico y una capaci-
dad de respuesta homogénea a las políticas planteadas. que la crtsis del
sector fue esencialmente económica, que la agricultura comercial jalona-

.. lb/dfm,p!g.17.
u lbldem. pag. 11.
LUCHAS CAMPESINAS EINO(GENAS ....................................................................... 149

ba el desarrollo rural y resolvía la cuestión campesina y que la localización


y el arreglo institucional eran suficientes para resolver la pobreza"45 .

El crédito es uno de los instrumentos de política agraria que mayor deman-


da tiene para el conjunto de productores rurales. Las protestas de los cam-
pesinos por este motivo hacen referencia al precario acceso a recursos para
la producción y al monto de las deudas contraídas Los pequeños produc-
tores han sido considerados como sujetos de gran riesgo y no se les acepta
como deudores, por lo cual se ven forzados a acudir al crédito informal, con
tasas de interés altas. "El problema de fondo son las bases sobre las cua-
les se sustenta el Sistema Nacional de Crédito Agropecuario, ya que los
préstamos se otorgan de acuerdo con los requisitos de las entidades finan-
cieras y, en esta medida, son los grandes productores los que han absorbi-
do la mayor parte de los recursos del mercado formal de crédito en el sec-
tor. El problema radica en que no se logra abolir la exigencia de garantias
ftsicas para el otorgamiento de crédito, lo que genera que los recursos no
estén llegando en la cuantla que se desearla al pequeño productor"46 . En
la década del novelllél, el subsidio al crédito agropecuario fue desmontado
y los productores se vieron expuestos a las condiciones del mercado cuan-
do solicitaron recursos. El otorgamiento de crédito por parte de Finagro
muestra entre 1991-2000 un crecimiento promedio anual negativo de -
2.6%. Ello evidencia una calda pronunciada de la inversión en el sector.
Las colocaciones de crédito descendieron en los años noventa y siguieron
concentradas en los medianos y grandes propietarios.

El Incentivo a la Capitalización Rural (ICR) que consiste en un subsidio


que se otorga a los productores que solicitan créditos para realizar inver-
siones en el mejoramiento tecnológico y la modernización de las activi-
dades productivas -Y es considerado como un instrumento fundamental
de la actual política agropecuaria-, no alcanza a ser mayor del2% para los
años 1999-2000. Además, son los departamentos más desarrollados los
que reciben la mayor parte del ICR. concentrado en el sector de la agroin-
dustria empresarial. La reducida participación de los pequeños producto-
res y su baja cobenura no alcanzan al 1% de la población campesina41 .

·~ Caflos Salgado."Compelilividad con pobreza, telliempo de la genle campes• na?. en Revisla Cuademos de Econonia,
vol. 'IN. No. 22 BogOI.I· Facullad de Ciencias E<OfiÓIIlitaS, l)liveBidad Nacional. Primer semes110. 1995. pag. 161.
" Con113101~ Genel31 de 1a República, Modelo, po/Jiica... , pag. 91.
" lbldem, pag. 94.
150..................................................................................................... Esmero/do Prado M.

Pm otra parte, la crisis cafetera. asociada principalmente a la caída de


los precios internacionales, al rezago tecnológico de las explotaciones
económicas, a los altos costos de producción y al surgimiento de nuevos
países productores como Vietnam y Costa de Marfil, con ventajas com-
parativas en sus sistemas de producción. motivó en la década de los
noventa importantes marchas campesinas de medianos y pequeños cul-
tivadores A la par que Colombia perdió participación en el mercado in-
ternacional. al pasar de segundo productor mundial de café a tercero,
después de Brasil y Vietnam, la economía de los caficultores se vio dete-
riorada, afectando a 600 municipios cafeteros y a cerca de 550.000 fami-
lias. Los caficultores han demandado, en varias ocasiones. la suspen-
sión de las políticas orientadas. por parte de Estados Unidos y las trans-
nacionales a deprimir los precios en el mercado internacional. En los
últimos años grandes compañías. como Nestlé y Starbucks, han mejora-
do notablemente sus ganancias gracias al abaratamiento de su princi-
pal materia prima. Mientras las transnacionales se benefician de los pre-
cios del mercado, los países productores, como Colombia, que tienen en
el café un fuerte componente de sus exportaciones. proyectan en el hori-
zonte la detención del crecimiento, problemas agudos de la balanza de
pagos y crisis social48 .

Como respuesta a los efectos perversos de la aplicación del modelo de libre


mercado, se ha suscitado, a nivel mundial, una ola de protestas. Los acon-
tecimientos de Seattle, Davos, Ouebec, Praga, Génova han moderado el
fundamentalismo de los aperturistas y los han llevado a reconocer la nece-
sidad de intervenciones del sector público sobre la realidad social, mani-
fiesta en la pobreza. la indigencia y el desempleo49 • Los pequeños y media-
nos campesinos colombianos. convocados por las principales organizacio-
nes nacionales, se han sumado en el último quinquenio a estas protes-
tas'". que en territorio nacional han representado el 12% de las acciones
por motivos politicos. La Unidad Cafetera y la Asociación Nacional de Sal-

•• ViciOf Péfezorovas Garza y Fernando Celis tallejas, u aisis del caM: CdUSaS, conS«UMCias y esltalegias de respues-
ta. Oocumenlo elabor.ido paq la Conl01encia EleclrOoica del Grupo Cllorlavf. 15 de abrü al 3 de mayo, 2002.
·• ConlraiOfla General de la Re(Miblica de Colombia. Modelo, polilk;a... , pag. 23.
" Como respues~ a los 1-los de la OrganilaciOo MUfldial del C011101cio(OMC) de las lransnaciooales y de la polilica
neoliberal. surQió una organización caml)esina inlemacional: Vta Campesina. En ella participan oroanizaciones de
América Lalina. Asia y Allica, asl como de Eslados Unidos. Ganadá y Ellopa. Fensua"o y Anuc-UR eslln afiliadas a Vla
campesina (Hé<IOI MondlagOo, La IJIP'IIizati(/n campeSina en un am&ienle dt letfOf. Cua<lemos ,,,.,. y JuSiicia, No.
7. BogOI.!: ILSA. 2002. pag. 34).
LUCHAS CAMPESINAS E INDIGENAS ....................................................................... lSI

vación Agropecuaria. organización que agrupa a medianos productores de


papa, panela, café y cereales. reclamaron en el último año medidas de
politice que les permitan afrontar la crisis evidenciada desde 1991 con el
programa de apertura. que en los último años del periodo estudiado permi-
tió una masiva importación de alimentos. En diez años. Colombia pasó de
importar 700.000 toneladas de alimentos a siete millones de toneladas
anuales, procedentes de Estados Unidos y de paises en desarrollo".

Por último, un conjunto de protestas. que representa el5% de las motiva-


das por la política agraria, se refiere a los conflictos derivados de la siem-
bra de cultivos de uso ilícito. Las luchas de los pequeños cultivadores de
hoja de coca fueron importantes a mediados de los años ochenta y significa-
tivas en la década del noventa por su cobertura y su importancia regional.

El cultivo intensivo de la coca en Colombia proviene de áreas de coloni-


zación reciente Se inició a finales de la década del setenta, como una
oportunidad que encontraron los campesinos para retener la posesión de
la tierra y estabilizar sus ingresos.

Desde 1978 Colombia hace parte de los países latinoamericanos que


han aplicado la polltica de erradicación forzosa de cultivos por medio del
uso de herbicidas. El país ha experimentado una serie de "acciones ile-
gales de erradicación. propiciadas por el Estado. junto con decisiones
formales de uso de herbicidas, mediante aspersión aérea" 62 . Thles accio-
nes reflejan la débil capacidad de control estatal sobre estas áreas de
poblamiento espontáneo. La generación de excedentes importantes de la
economía de las drogas contribuyó a crear dinámicas económicas regio-
nales propias. que proveyeron ingresos de acuerdo a las leyes del merca-
do y sin la mediación estatal.

Los cultivos de uso ilícito han ganado espacio en el territorio nacional,


contrariamente a lo esperado con las pollticas de erradicación: en 1995
ocupaban 51.000 hectáreas y tenlan presencia en diez departamentos;
en el año 2000 llegaron a 103.500 hectáreas cultivadas y se extendieron

" "Cnsis del agro es inocu!able", 8 CIJiorniJiMwJ. 1' rle ag0S10 rle 2001. 1)!0. 3 8.
" RicaiOO varoas M. "Cullivos lllciiOS. poll1ica anlidrogaS y proceso ae paz en Colombia". en Memorias Sfminalio lnlema·
cional: desp/a¡amienlo, CtJnfliclo, paz r r!ewtollo. ~: Coahes. juniO de 2000. pao. 2.
152..................................................................................................... EsmtroldoPtodoM.

a diecinueve territolios53 . Las politicas olientadas a combatir la droga se


diligieron hacia los pequeños cultivadores, mediante fumigaciones a las
siembras. lo cual los ha expuesto al detelioro del medio ambiente, a los
desplazamientos forzados, a la militalización y a la pérdida de su econo-
mia doméstica.

En los noventa el ciclo de las protestas concuerda con tres momentos en el


diseño de programas de sustitución de cultivos. enmarcados en una políti-
ca de lucha contra la droga: 1) 1992-1994: se adoptó la fumigación aérea
como estrategia para la erradicación de cultivos, con el argumento de que
la siembra era un delito similar al narcotráfico. Entonces, se regiStraron
pronunciamientos de las organizaciones nacionales de campesinos e indi-
genas y protestas en el sur de Bolívar, Guaviare y Putumayo; 2) 1994-
1999: la creación del Programa Nacional de Desarrollo Alternativo (Plan-
te), concebido más para la erradicación forzosa de cultivos y menos para el
desal!ollo local y regional, condujo a significativas protestas contra las
fumigaciones con glifosato y por el cumplimiento de pactos en torno a pro-
gramas sociales de desarrollo alternativo; 3) en el año 2000 el Plan Colom-
bia propuso la reducción en seiS años del 50% del cultivo, procesamiento y
tráfico de drogas ilicitas y enfatizó en la diSminución de cultivos mediante
la fumigación quúnica64 • Entonces, en el Putumayo ocunieron protestas sig-
nificativas de manera paralela a los éxodos que se estaban presentando56.

Los derechos humanos


Esta categoría agrupó los motivos relacionados con la violación de dere-
chos humanos, civiles y politicos; violación al derecho internacional hu-
manitalio; la paz; la ayuda humanitalia a desplazados por la violencia y
las acciones de los grupos ilegales en el área rural.

Las violaciones a los derechos humanos estaban referidas a aquellas en


las cuales se señalaba como responsable a las FUerzas Armadas y a la

" El Pals. 7 de noWernbre de 2000, pag. A7.


$• La Oelensoria ha solicilado la suspensiOn de las lumioaciones POI cuanlo no exisle un adecuado plan de manejo
ambiental y los programas de desalrollo allemalivo son tenlos lrenle a la celeridad en las fumigaciones. En 6 meses se
ha l,..igado el 40\ de las he<~reas de coca. La mela era fumigar el 50\ de los cullivos 8ft se~ anos (f/ Cclombiano.
14 de julio de 2001.1100. 8 A).
" E-ralda Prada, "El caAliiO en la mira·. 8ft Cien Olas VrSios p01 Cilep, No 49, mayo-sepliembre 2001, (Mg. 27.
LUCHAS CAMPESINAS E INOfGENAS .....•..•....•..•......•.•.•...••..•..•..•.........•.••.......•..•••.•• 153

Policla. Agruparon las acciones de control del orden público en zonas de


presencia guerrillera, los abusos cometidos en medio de la confrontación
armada y la violencia y represión contra las comunidades campesinas e
indígenas. En el 65% de las ocasiones se protestó por este motivo y en el
10% se reclamó la desmilitarización de zonas agrarias. Es decir, el 75%
de las demandas de derechos humanos involucraron a las violaciones
cometidas por organismos del Estado.

Demandas menos recwrentes fueron las de ayuda hwnanitaria para des-


plazados (el 9%); contra la violencia y por la paz (el 7%); en rechazo a la
presión, el hostigamiento y la violencia ejercida por grupos armados ile-
gales (paramilitares: 4% y guerrilla: 2%). Otros motivos los constituyen
las demandas de respeto a los derechos étnicos (3%).

Las violaciones de los derechos humanos son un motivo recurrente en


: la protesta campesina. En el periodo de los 26 años estudíados ocupan
el tercer lugar en las protestas, después de las demandas de tierra y de
políticas públicas. En el s.egundo quinquenio de la década de los no-
venta las acciones de los grupos armados en disputa por el control
territorial y el auge de los grupos paramilitares agudizaron las viola-
ciones a la vida y a la integridad personal de campesinos e indígenas,
lo cual ocasionó que este motivo pasara a ocupar el primer lugar en las
luchas del campo.

Tres componentes que incidieron en el desarrollo del agro a partir de la


propuesta de modernización explican de alguna manera el conflicto co-
lombiano:l) la incapacidad del régimen para incorporar a los sectores
populares al poder político; 2) el auge de la insurgencia, derivado de la
exclusión que el Frente Nacional hizo de sectores de oposición; 3) el
ascenso del narcotráfico, que, como poder alterno, desafió la soberanía
del Estado56 . Por otra parte. los análisis sobre la violencia en el campo
han estado asociados, por lo general. a las formas históricas de apro-
piación de la tierra y a las formas de subordinación y resistencia de los
campesinos a estos procesos. en particular en regiones de coloniza-
ción. Sin embargo, al interior de la frontera agrícola también se ha ex-

" Carlos SalgaGo y Esmeralda Prada. l:ampesinado y ptlllesla... , pag. 170.


154 ..................................................................................................... &mero/do l1rrdo M.

presado la violencia. entre otras razones por la disputa y el control de la


tierra entre diversos agentes. los poderes de gamonales regionales. la
propuesta de desarrollo rural y el asentamiento del narcotráfico.

De acuerdo con Darío Fajardo57 , la ampliación y profundización de las


confwntaciones bélicas y la extensión de los escenarios de conflicto
han reducido espacialmente la gobernabilidad. debilitado las institu-
ciones y puesto en riesgo la soberanía. Las competencias bélicas en
torno a los territorios han provocado masivos desplazamientos forza-
dos de población con la expulsión de 2.600.000 personas en los últimos
17 años.

La agudización de la guerra en las áreas rurales también se expresa en


el número de víctimas. y solo la información sobre masacres expone la
situación: entre 1980 y 1992 se registraron 379 matanzas de pobladores
del campo, que dejaron 2.166 víctimas58 • mientras que tan solo en el año
2000 hubo 529, en las que perecieron 2.701 personas'". De ahí que en la
última década aparezca lógico el incremento de las protestas motivadas
por la violación de derechos humanos.

Servicios públicos y transporte


Dentro de esta categoría. la carencia o mal estado de las vías originó el
52% de las demandas, mientras las relacionadas con agua potable ocu-
paron el 30% y la electrificación rural el 18%. Los pobladores rurales
centraron sus exigencias de servicios en la infraestructura física, en
particular las vias públicas. por cuanto este servicio fundamental per-
mite "el contacto con la sociedad global. representada al menos en la
cabecera municipal de la jurisdicción a la que pertenecen o a la que
quedan más cercanos" 60 . En estos espacios los campesinos tejen reta~
ciones, hacen acuerdos. establecen redes económicas. sociales, políti-

" Oario FajaRlo. T~t~~a. poder pq/ilico y. •.• pag. 29.


u Maria Vicloria lkibe y Te<llilo Vasquez.lnlorme sobre masacres ejeculadas en Colombia. 1980·1993. Cuadro 4. Mimeo,
1993. Cilras baSe de la publicación de los mismos au1ores: Elfleltal y caHal. Bogola: Comilé Permanenle POlla Delensa
de los Derechos Humanos. 1995.
" Omer Galder6n. SiiiJaciOn de los derechos hvmaoos en Colombia 2001. BogoUc Comilé Permanen1e por ~ Defensa de
los Derechos Humaoos. mayo de 2002.
" Clara Inés Garcia. 8 8aio cave..... pag 101.
LUCHAS CAMPESINAS E INOIGENAS....................................................................... lSS

cas y culturales. Además. ei tránsito de las rutas entre los espacios


territoriales les permite un mejor manejo de los costos de transacción
mercantil.

Servicios sociales
Este rubro agrupa las peticiones de educación que en un 57% se centra-
ron en plantas físicas escolares y dotación y nombramiento de maestros;
en un 38%, en el tema de la salud. que giró en torno a peticiones de
construcción de hospitales y centros de salud. El5% de las demandas de
servicios sociales exigió puestos de policía para aumentar la seguridad
ciudadana.

La situación social en el sector rural muestra que para 1993 el campo


soportaba un retraso de 26 años, en términos de satisfacción de necesi-
dades. con respecto al sector urbano. "Este retraso se evidenció en la
discriminación contra las áreas rurales en las políticas de gasto social.
La tasa de analfabetismo continuaba en 1993 siendo del 22.8% frente a
un 6,6% de la urbana y el promedio de educación de los adultos era de
3.2 años. El 79,5% de la población rural no tenía a la última fecha segu-
ridad social, el 24.1% de las viviendas no tenían servicios sanitarios, el
55.6% no tenían acueducto. el31.9% no contaban con energía( ... ) el25%
de los niños estaban vinculados al trabajo en 1992 y los hogares con
jefatura femenina pasaron del 7% en 1978 al20% en 1993"61 .

Autoridades
Hace referencia a la gestión del gobierno local. Las demandas en contra
del desempeño administrativo de alcaldes se expresaron en el 70% de las
veces y a favor de alcaldes o en contra de su destitución en el30% de ellas.

Ambientales
Esta categorla se refiere a las protestas de campesinos e indlgenas con-
tra los impactos negativos que tiene la construcción de obras de infraes-
tructura física. en particular hidroeléctricas y vías. sobre sus parcelas.

'' Carlos Salgado y Esmeralda Prada. Campesinadll y protesta...• plg. 117.


156..................................................................................................... Esmemldo l'lado M.

viviendas y entorno. lo que motivó el 42% de las luchas que caen bajo
este rubro. El 39% se refilió al manejo de rtesgos. atención a catásttofes
y a damnificados y prevención de desastres naturales.

Los motivos ambientales también contienen las demandas que hiciemn


los productores de cultivos de uso illcito cuando consideramn que las
fumigaciones afectaban la salud de las personas y los sembrados de
pancoger. Estos motivos se expresamn en un 17% de las ocasiones. El
2% de las pmtestas por contaminación se presentamn cuando los pobla-
dores pedían la recolección de basUias.

Trayectoria de las demandas en el periodo


Los campesinos inco¡poraron en sus pmtestas 2.479 combinaciones de
motivos"'· En los años setenta el númem de demandas fue casi igual al
núme10 de protestas. Desde 1983 los campesinos empiezan a inco¡po-
rar en sus protestas más demandas. salvo en 1989. cuando estas últi-
mas se concentran nuevamente en la tiena. como expresión de resis-
tencia a la ley de refmma agrarta de 1988. Cuando las luchas fuemn
más dinámicas (1987. 1990. 1992. 1996 y 1998) el abanico de deman-
das se amplió. En 1987 los campesinos e indígenas no solo incremen-
tamn sus pmtestas sino que también agregamn un mayor númem de
motivos en cada una de ellas. Esto significa que en ese año el conflicto
rural debió ser bastante complejo.

La gráfica acompañante muestla la relación entle númem de protestas y


númem de demandas o motivos por año.

Cabe resaltar que en el periodo estudiado se encontró que las razones pala
protesta! se alteramn: entle 1975 y 1990 los motivos que mayor peso tu-
viemn en las protestas fuewn. en su orden, los refertdos a la tenencia y
titulación de tiena. la violación de los derechos humanos. la prestación de
servicios públicos y las pollticas gubemamentales. mienuas que entre 1991
y 2000 las demandas de tiena empeza¡on a perder peso en el conjunto de
las protestas y se ubica~on en el tercer lugai. Así, la mayor participación
fue para las violaciones a los derechos humanos y las pollticas. que fuewn

u Gada acción coleeliva conliene !Ns de una demanda o molivo, salvo las •nvasiones de li&Jra. Que. como su nombre lo
indica esta cenlrada en el acceso a la lenencia y a la propiedad_
lUCHAS CAMPESINAS E INDÍGENAS ....................................................................... 157

significativas en el primer quinquenio de los noventa. en razón de la


crisis agraria. Por otra parte, la violación de pactos por parte del go-
bierno nacional adquirió importancia creciente.

REI ~ ENTRENÚMERODEACCIONESY
NÚMERO DE DEMANDAS 1975-2000

~ r--------------------------------------,
250 . • • • • • . . . . . . . • • • • . ............••.••.

L-------------------------------------~
o ~~n~N~~~M~~MVMfi~~~~~NMVNNOO
E@\81 -oemaudQ!

Adversarios de la protesta
Los adversarios son aquellas entidades públicas y privadas a quienes
los pobladores rurales ven como las responsables de su situación. A
ellos se dirigen en la protesta para exigir algún tipo de solución o
respuesta.

El 80% de las demandas expresadas en las protestas se dirigió a los


entes nacionales. es decir, a los órganos ejecutores del nivel nacional y a
las empresas comerciales del Estado (a las cuales solo se encaminó el
1.4% de las acciones). El segundo lugar entre los adversarios (con el 9%)
lo ocuparon los entes regionales (órganos ejecutores departamentales.
intendenciales. comisariales. y corporaciones autónomas regionales y
empresas prestatarias de servicios públicos del nivel departamental -
Acuas y Empos-). De éstos, los gobiernos departamentales coparon el
153 .......................•.............................•.......................•......•................ Esmero/do Prodo M.

8% de las demandas, es decir, ante ellos se protestó con más fuerza. Los
entes municipales (gobierno local y empresas municipales de servicios
públicos) ocuparon el 6%; las fuerzas armadas y de policía recibieron el
2,8% de las demandas y las entidades privadas el 1,4%. Los grupos ar-
mados irregulares fueron considerados como el adversario de las protes-
tas en el 0,7% de las acciones.

PRINCIPALES ADVERSARIOS DE LAS LUCHAS


CAMPESINAS E INDIGENAS 1975-2000

0.7%
2.8%

-...... ·Enles regionales 9.0%

De las demandas de tierra en el periodo, al gobierno nacional se le exi-


gieron soluciones en el 97% de las veces; el 3% restante se dirigió contra
el gobierno municipal, sobre todo, en los casos de desalojos autorizados
por los alcaldes. Los derechos humanos fueron reclamados al gobierno
nacional en el 50% de las ocasiones63 , en el24% a las Fuerzas Armadas
y en el 11% a los gobiernos departamentales. El 8% estuvo dirigido a los
gobiernos municipales, el 5% a los grupos armados y el 2% a la Procwa-
duría Al gobierno nacional se le reclamó por políticas en el 77% de las
protestas y a los gobiernos departamentales y municipales en el8%; las
entidades privadas y las empresas públicas del orden nacional fueron

" De aCUOidO too C~oa Inés Garcla, "alllllerior del ESiadO. ~ lueaa p(jllica (ejérciiO y pollcla) st eoosliluye en ~rlud de ~
gueroa illerro, en 111 b~nco espedlico y suigen<Jis de las movili23cioneS sociales ( .. )lo sulgen<Jis radica en que lorrnan<IO
pane del ESiadO. es al Es~do al rrisrno liernpo al que st irlvolucra como meclladOr y oonlroladOr de su brazo armadO Asi los
comisionadOs de paz, tos consejeros <le la presidenc•a o la procuradwla se inletponen por la población que sulre los
esuagos ~· ~guerra. anle"" de las parles de esa gueroa: el e¡erciiO" (C~ra Inés Garc~. El Bajo cauta ... p;g 119).
LUCHAS CAMPESINAS EINDÍGENAS ....................................................................... 159

objeto del 7% restante. Por servicios públicos, en particular vías. se res-


ponsabilizó al gobierno nacional en el23% de los casos, mientras que el
41% de las demandas se dirigió al gobierno departamental. el 19% a los
gobiernos locales. el 4% a empresas privadas y el 13% empresas indus-
triales y comerciales del Estado. En servicios sociales el 39% fue contra
los gobiernos municipales, el 32% contra el gobierno nacional y el 28%
contra el gobierno departamental.

Las protestas por violación de pactos se dirigieron contra el gobierno na-


cional en el62% de las veces y contra los gobiernos departamentales en el
22%, mientras que el4% responsabilizó a los gobiernos municipales, el3%
a entidades privadas y el 9% a empresas públicas. Las demandas hechas
en ·torno a problemas ambientales se dingieron contra el gobierno nacional
en el 50% de los casos, a los gobiernos departamentales en el 14%, a las
corporaciones regionales en el9%. a los gobiernos municipales en el 7%, a
· empresas públicas en el 14% y a entidades privadas en el6%.

Convocantes de las protestas


La prensa visibiliza con dificultad a las organizaciones o sectores que
convocan a la protesta. Ellos solamente se mencionaron en el 12% del
total de acciones colectivas.

Los sectores más visibles fueron, en su orden, la Anuc. asociaciones civi-


cas. asociaciones agropecuarias de productores, sindicatos. asociacio-
nes de desplazados, gremios y políticos locales. A partir de la década del
ochenta las organizaciones indígenas estuvieron visibilizadas por la
Onic"', el Consejo Regional lndigena del Cauca, el Consejo Regional In-
dígena del Tolirna y la Organización Indígena de Antioquia, entre las
agrupaciones más destacadas. Comunidades como los emberá y wayúu
y el pueblo U' wa realizaron importantes y significativas acciones, tanto
a escala nacional como internacional.

Encontramos que la Anuc aparece en todos los años observados como la


organización que promovió luchas por la tierra en extensas zonas y en
periodos determinados. La prensa no distingue entre las dos tendencias

,. ~e¡ movimienlo indlgena reiniciO con el Consejo Regiooal lndlgena del Cauta, la conslrucción de sus organilaciooes
propias y duranle la crisis de la Anuc planle<llormalmente la necesidad de su propia 01ganización nacional. A partir de
este recooocimienlo surgió la OrganizaciOn Nacionallndlgena de Colombia Onic, que se fundO en 1980. (H6ctor Mon·
dragón. La OtganlzaciiJn camposina en un ambiente... , pág. 22).
160..................................................................................................... Esme1ofdoPtodoM.

de la Anuc; por tanto. con base en la lectura de prensa, es dificil determi-


nar cuál fue la organización más dinámica. aunque es de suponer que
primó la vertiente influida por sectores de izquierda y campesinos sin
tierra.

El auge de las luchas en 1987 supone una concordancia con los inten-
tos de reunificación de la Anuc y la coordinación de acciones con orga-
nizaciones indlgenas. Las organizaciones regionales. como el Comité
de Integración del Macizo Colombiano (Cima). El Común en Santander.
las asoci~ciones de cafeteros (como la de pequeños y medianos caficul-
tores, Apemecafé). la Asociación Campesina del Valle del Rlo Cimita-
rra y entidades locales como las juntas de acción comunal fueron signi-
ficativas en la protesta. al igual que los movimientos regionales. impul-
sados por comités clvicos.

En el último quinquenio afloraron iniciativas de medianos agricultores


que convocaban a la protesta por la crisis agraria y la importación ma-
siva de alimentos. Tal fue el caso de Salvación Agropecuaria. organiza-
ción que agrupa a paneleros, paperos. cafeteros y cerealeros. En razón
del conflicto armado surgió. la organización Asocipaz. que. conducida
por alcaldes y políticos regionales, ha liderado bloqueos de vías en va-
rios municipios del Magdalena Medio. A finales del periodo nacieron
asociaciones de desplazados65 que han convocado a significativas pro-
testas regionales para exigir ayuda humanitaria y cumplimiento de de-
rechos fundamentales. Al finalizar el periodo, en 1999. se creó el Con-
sejo Nacional Campesino (CNC). que realizó foros departamentales y
regionales en torno al tema de la reforma agraria. El CNC agrupa a
nueve organizaciones campesinas y dos sindicatos agrarios. en un nuevo
esfuerzo de unidad campesina. Este consejo lidera. en la actual déca-
da. movilizaciones e iniciativas en torno a la defensa de derechos fun-
damentales y en particular sobre el derecho a la tierra a través de mie-
vas propuestas de ley agraria.

Geografía de la protesta campesina e indígena


El gráfico adjunto muestra la cobertura de la protesta y la participación
de cada departamento en las luchas realizadas por campesinos e indíge-

u En junio de 2000. alrededor de 50 organizaciones de desplazados participaron en el loro ·oesplazam•enlo. conlliclo,


P31 y desarrollo" (f/ Tiempo, 6 de junio de 2000. págs 1 y 11).
lUCHAS CAMPESINAS E INOIGENAS ...................................................................... 161

COBERTURA DE LAS LUCHAS CAMPESINAS E INoiGENAS


1975-2000

Nldonll o.w

nas. La protesta nacional ocupó el 1% de las acciones; la departamental,


el 2% de protestas; la regional (por los menos dos municipios), el 14%; la
municipal. el 17% y las submunicipales el66%, entre las cuales sobresa-
len las invasiones de tierra.

La protesta campesina e indígena se realizó en 30 departamentos y 749


municipios del país, es decir ocupó el 73% del territorio nacional, como
se muestra en el Mapa "Luchas campesinas e indigenas 1975-2000".

Los departamentos
Antioquia registró la mayor participación en las protestas: el 14,6%; en
este departamento la protesta se considera concentrada. Los otros de-
partamentos con participación alta fueron Santander (8,6%), Bolivar
(6.2%). Cauca (5.9%), Cesar (5,8%) y 1blima, (5,4%).

Meta, Córdoba, Atlántico, Magdalena, Huila y Valle del Cauca fueron


significativos en el conjunto de las protestas. El resto de departamentos
aparecen con una participación baja, lo cual no significa que las protes-
tas que los representaron no hayan sido significativas para sus habitan-
tes y de importancia crucial para las luchas sociales.
162..................................................................................................... Esmero/do Prado M.

PARTICIPACIÓN DEPARTAMENTAL EN LAS LUCHAS CAMPESINAS EttoiGENAS


1975-2000

~ r-------------------------------------
...
...
1 ...
' ,..
J ...
..
o
////.1/////o////~~/c/;?/.//..~:"r//
Los municipios /
De acuerdo con la trayectoria regional y municipal podemos destacar un
grupo de territorios. En Antioquia fueron significativas las prorestas de
las regiones de Urabá. Bajo Cauca. Nordeste y Magdalena Medio. El
municipio de Turbo fue el lugar que registró el mayor número protestas
en el departamento y en la nación.

En Santander sobresalió la región del Magdalena Medio y Barrancaber-


meja y Cimitarra ocuparon los primeros lugares en el conjunto de munici-
pios del país. En Bollvar. fueron los municipios del sur. colindanres con el río
Magdalena. los que presentaron una alta participación. San Pablo registró el
segundo lugar en las prorestas. En Cesar, los municipios de Valledupar y El
Copey, y en el Tolima el sur. en particular Chaparral. presentaron una parti-
cipación alta y concentrada. En Cauca. además de los municipios del Maci-
zo. sobresale la participación significativa de El Thmbo, Totoró y Caldono. ,

En el Valle sobresalieron los municipios de Buenaventura, Dagua. Jarnun-


dí. Tulúa y 'Itujillo. En el Huila, se destacaron los municipios del norre así
como Campoalegre. Neiva y Baraya. El Meta presentó significativas lu-
chas en Puerto López y sobresalió la región del piedemonre llanero.

En Córdoba. Monrería se catalogó como de alta protesta y Lorica y Tie-


rralta sobresalieron. El sur del Atlántico tuvo alta participación y Ciéna-
ga se destacó en el Magdalena.
LUCHAS CAMPESINAS E INDÍGENAS....................................................................... 163

Las regiones
La región es considerada como "una entidad socieconómica con dinámi-
cas especificas e identidades culturales propias, a partir de las cuales
pueden ser pensadas como contextos sociales globales, con marcos so-
ciales relativamente autónomos en los que se definen conflictos. proyec-
'"
tos politices e identidades sociales. Es el conflicto entre distintos actores
sociales por el control de un teuitorio y sus recursos el eje a partir del
cual se delinean los contornos socioespaciales de una región y són los
factores políticos, sociales. económicos y culturales los que histórica-
mente les dan contenido (... ) las regiones son construcciones politicas.
socioeconómicas y culturales de relaciones sociales sobre un· espacio
determinado y son los actores sociales los ejes sobre los cuales se cons-
truye!} las regiones( ... ) Una región es siempre dinámica, pues sus fronte-
ras no son estáticas y la historia de identidades y de conflictos a su
interior la hacen continuamente variar" 66 .
Las protestas campesinas e indígenas configuraron regiones. las transfor-
maron y las desconfiguraron. En ellas influyeron los contextos pollticos.
sociales y económicos del país y de los territorios en conflicto. Las regiones
de alta protesta, como Magdalena Medio, Urabá y Bajo Cauca tienen en
común que son territorios donde "se combinó el conflicto por la reconstitu-
ción social y polltica entre las comunidades de antigua conformación y las
nuevas. conflicto que ha replanteado la disputa por la tieua, los recursos y
las relaciones de poder"ffl El Macizo y el oriente del Cauca. como el sur del
Thlima se destacan por su alta presencia indígena y porque, junto con La
Mojana. lograron configurar regiones que con el tiempo se difuminaron.
Quizá nos queda por explicar el porqué de estos cambios. Nuestra hipóte-
sis gira alrededor de las transformaciones de los actores sociales y del
despoblamiento y repoblamiento en razón del conflicto armado Más allá
de creer que sus demandas fueron resueltas y sus derechos satisfechos.

Magdalena Medio: esta región está constituida por municipios de anti-


gua y nueva constitución66 , con una estructura económica que combina

" Clara ln!s Garc;a, El Ba¡o Cauta... , p;gs. 2$-26.


" Ca11os Salgado y Esmetalda Prada. Gampesinallo y ()(0/esla .... pag 201.
" Los municipios de mas ooligua conlormación son: Simill (1536), Bollvar y Simacola (1846), Betulia (1874). Puer1o Berrio
(1881), Sao v;cenlt (189$), Pue~o WíiChes (1908) y Barrantaberme~ (1922). Los mun;c;p;os de .....,,;ón mas rec;en1e
son: San Albetlo, San Marl;n, Pue~lo Pana yEl Carmen (1981). Rlo Voejo (1982), Sanla Rosa del Sur (1984), El Pellón (1993),
Reg;dor y Ar""l (1996) (O;ego POlla, "Atir~ndo cam;nos en medMI de la pobrm·. en l1eWsia Gampo Adenlro. No. 14. allo
4. c;nep, 1996.
164..................................................................................................... Esmero/do Prorlo M.

la industria petrolera. la ganadería. la agroindustria. la agricultura co-


mercial y las economías campesinas. Este territorio es escenario de múl-
tiples conflictos. en razón de su configuración regional y como espacio de
antigua colonización e intenso poblamiento urbano. "Ante la ausencia de
normas reguladoras estatales se han disputado las reglas instituidas
por los campesinos y colonos con las de empresas agroindustriales y
Ecopetrol en torno a la posesión de la tierra y los recursos. La actividad
permanente de organizaciones cívicas. campesinas. sindicales y de de-
rechos humanos expresa el rico tejido social de la zona y la alianzas que
crean. Las reivindicaciones populares y políticas han generado una con-
frontación abierta. mediada por intervencíón extrema de militares. para-
militares. narcotraficantes y guerrilla. El acumulado histórico de estos
conflictos es la parcialidad de las organizaciones estatales en contra de
los sectores populares y la degradación del conflicto social'"".

En el Magdalena Medio el conOicto se desplaza de Puerto Boyacá. Puerto


Berrío y Cimitarra. donde se concentró en el periodo 1975-1980. hacia el
norte del departamento de Santander. el sur de Bolívar y el sur del Cesar.
durante 1980-1990. Es necesario señalar que a pesar de este desplazamien-
to el número de protestas en esta región del Magdalena Medio desciende en
el lapso de 1996-2000. quedando solamente los municipios de Simití y San-
ta Rosa como aquellos donde se concentra la protesta. por los bloqueos de
vías en rechazo a la zona de despeje para los diálogos con el ELN.

Urabá: la zona antioqueña se caracteriza por la ruptura de los viejos


valores campesinos, que no ha permitido construir una comunidad de
acuerdo a su memoria. por la disputa con otros agentes y actores en
torno de su configuración territorial70 . La extensa zona del Urabá es una
región en construcción que inició las actividades productivas y económi-
cas en torno al cultivo del banano. en los setenta. La acción proselitista
del Panido Comunista fue significativa en la zona. Empresarios. trabaja-
dores rurales y colonizadores se disputaron la tenencia de la tierra en
todo el territorio. El monopolio y el acaparamiento de las mejores tierras.
por pane de los empresarios. estuvieron en la base del conflicto. La vio·
lencia generalizada en manos de múltiples agentes impactó la produc-

" Carlos Salgado y Esmeralda Prada, Campesinado y ptOieSia .. , pag. 202.


" lbldem, pjg. 207.
LUCHAS CAMPESINAS EINDIGENAS ....................................................................... 165

ción, el precio del suelo, las relaciones sociales y laborales71 . En este


marco los campesinos han desarrollado sus acciones colectivas.

En esta región el conflicto fue alto y concentrado y entre 1986 y 1995


entran a tomar parte de las acciones Acandí, Unguía y Riosucio (munici-
pios del Urabá chocoano). Entre 1996 y 2000 se registró solo una protes-
ta en el municipio de Apartadó, desconfigurándose una región donde se
había presentado una alta conflictividad.

Bajo Cauca: es un territorio en construcción y de reciente colonización,


aunque es una de las zonas coloniales de Antioquia. Conforma un terri-
torio que conserva vínculos con espacios vecinos, por compartir una con-
figuración polltica y económica similar. La mineria, la expulsión del cam-
pesinado de las sabanas de la costa y el enguerrillerarniento de la zona
delimitan los perfiles de los actores sociales que construyeron y definie-
: ron las fronteras a partir de la década del setenta. La colonización dirigi-
da, los asentamientos urbanos. las invasiones de tierra, la violencia y las
inundaciones caracterizan a este territorio como zona de conflicto72 . Esta
región con una alta participación en el conjunto de las protestas, desapa-
rece entre 1996 y 2000.

La Mojana: los municipios de Sucre, Guaranda, Majagual (Sucre), Achf


(Bolívar) y Nechí (Antioquia) constituyeron la región de La Mojana. Alli
surgió un movimiento cívico con amplia participación campesina en el
tercer quinquenio del periodo 1986-1990. Durante el mismo lapso fue
significativa la presión sobre la tierra. como lo había sido a finales de los
años setenta. En estos municipios se encontraron altos desplazamientos
forzados. razón por la cual, al finalizar el periodo la región desaparece,
como escenario de protestas campesinas y cívicas.

Macizo Colombiano y el oriente del Cauca: las luchas del Cauca son
ancestrales y la presencia indígena es significativa. En el Cauca, nació
la primera organización indígena: el Cric. El departamento combina pre-
sencia de economias campesinas, resguardos y economías indígenas y
agricultura comercial. Un movimiento campesino se constituye con fuerza
en la región: el Cima, que ha reclamado año tras año políticas claras de

" Cla•a Inés Ga•c;a, Ura/};j_ Rtgión, actores y confliclo, 1961i-1990. Bogo~: COlee. 1996, págs. 164-110.
" Clara Inés GaiCia, El Ba¡o C.UC.... , pjgs. 27-34.
166..................................................................................................... Esmero/do Ptodo M.

desarrollo regional. derechos humanos y cumplimiento de los acuerdos que


el gobierno les ha violado. En la década del noventa la protesta se despla-
za desde los municipios de oriente hacia los del Macizo Colombiano

Sur del Thlima: esta región combina agricultura comercial. economias


campesinas y resguardos indígenas. La disputa enue indígenas y colo-
nos por la recuperación de resguardos estuvo presente en las luchas re-
gionales. que entre 1975 y 1985 estuvieron concenuadas en Natagaima,
Coyaima y Chaparral. En 1986-2000 se mantuvo la protesta. aunque
con una baja participación.

Algunas consideraciones finales


Los subperiodos señalados mostraron cambios en las protestas. En los
años setenta, el problema de tenencia de la tierra fue la manifestación
más clara del conflicto agrario y develó la relación entre su posesión y los
poderes económicos y políticos regionales, que influían -aún lo hacen-
en la formulación y el diseño de políticas sectoriales. La mayoría de las
demandas de derechos humanos se realizó en respuesta a los abusos de
las fuerzas militares, en particular en aquellos municipios en donde la
autoridad local estaba a cargo de alcaldes militares.

Los años ochenta fueron muy intensos por el número de protestas y de-
mandas. Estos años de apertura política y procesos de paz resultaron
oportunos para la acción social de campesinos e indígenas que creyeron
en la posibilidad de poner en juego sus propuestas de política. Sin em-
bargo. la represión y la violencia marcaron estas épocas. En el último
quinquenio la violencia privada azotó campos y regiones. A esta situación
se sumaron propuestas de política agraria que ahondaban las crisis social
y económica de los agricultores y se evidenciaban cambios profundos en la
estructura agraria de las regiones. por las políticas, la guerra. la concen-
tración de la riqueza y los grandes proyectos de desarrollo económico

Los años noventa transcurrieron de nuevo bajo la influencia relevante de


las políticas agrarias y la violencia. Se profundizó el cambio. por la pre-
sión de los actores armados y la polarización de la guerra. que ha vacia-
do el territorio La protesta menguó y cuando las crisis golpearon la exis-
tencia vital revivieron las luchas. convocadas por nuevos actores: los
campesinos medios y los desplazados
MARr!!A CECILIA ÜARCÍA
LUCHAS ESTUDIANTILES
MARTHA CECILIA GARCIA V.

Durante el periodo comprendido entre 1975 y 2000 los estudiantes pmta-


gonizaron 1.700 luchas, de las cuales el 58% corrió a cargo de universi-
tarios y estudiantes de carreras intermedias pmfesionales y tecnológi-
cas. el 41.5% fue realizado por estudiantes de educación media y el por-
centaje restante correspondió a protestas de escolares de primaria.

Modalidades de lucha
La manifestación fue la forma de acción que privilegiaron estos actores
sociales (32% del total de sus luchas) para que el resto de la población se
enterara de la existencia de algunos de sus problemas, seguida por los
ceses 1'\Cadémicos (26,7%), bajo la modalidad de paro estudiantil, asam-
bleas permanentes o interrupciones intermitentes y sistemáticas de cla-
ses . Luego estuviemn las confrontaciones o los "tropeles" estudiantiles
(21,4%), que, durante un buen tramo del periodo observado, corresponden
a una especie de "movilizaciones de la ira", expresiones de dolor o rabia
ante las muertes de compañeros durante anteriores jornadas de protesta o
contra el enjuiciamiento de estudiantes y profesores en consejos verbales
de guerra. Las tomas de entidades y de sus propios establecimientos edu-
cativos (que, en su mayolia, se hicieron para manifestar su inconformidad

1
Con las que se pretende e.:ioir a los profesores Que disculan sobre problemas concreros y tuya eficacia reside en ra
desrrucción de la disciplina V{llunraria, sin la cual es inimaginable que una universidad funcione. El empleo <le esre
inSirumemo hace muy agudo el problema de los eSiudianles que no Quieren parlicipar en la pef1urbaci(ln y a los que de
hecho se imp•de que conlinlien sus esludios. Pero resulla una manera de no permilir la existencia delree 1it/tls mienlras
orros pagan en su petsooa el esluello que h•cieron. no en beneficio p¡opio. s•no de lodOs (Alejandro Nielo. La ideolo{Jia
,..,olucionalia de los estudiantes eutopeos. BOittfona: Ariel, 1971. págs. 200·201).
170..................................................................................................... Mllltho Cedlio li<Hcio V.

con asuntos internos de planteles y universidades) ocuparon el 13,3% del


total de sus acciones. Por su parte, los bloqueos de vías (el 6.4% de los
casos) utilizaron variadas tácticas. como la "sentada" o "tendida" en las
vías públicas, que implicaba la voluntad de ocupar la calle resistiendo con
contraviolencia a la previsible presencia policial que pretendía hacer efec-
tiva la orden de desocupación La forma más extrema, la barricada. termi-
naba indefectiblemente en choques con la fuerza pública Se realizó tam-
bién una invasión de terrenos por parte de estudiantes de primaria. que junto
a sus padres pretendian obtener un espacio donde levantar su escuela.

Los estudiantes mostraron su ingenio para expresar demandas. descon-


tento o solidaridad cuando aprovecharon los desfiles en los que se les
obligaba a participar' y fueron los actores que más recurrieron a las
acciones carnavalescas' para expresar su protesta a través de formas
ritualizadas: realizaron retenes en vías nacionales para pedir dinero para
ayudar a mantener algunas huelgas o para evidenciar las penurias pre-
supuestales de las universidades públicas. prepararon ollas comunita-
rias en medio de las calles para dar a conocer los pésimos servicios de
las cafeterlas universitarias. adelantaron jornadas de donación de san-
gre para llamar la atención sobre la crítica situación del Sena y de los
hospitales universitarios. hicieron puestas en escena y happenings, du-
rante los cuales se desnudaron para protestar contra el Plan de Desarro-
llo de Pastrana Arango. Thrnbién expresaron diversos significados a tra-
vés de imágenes, como los muñecones satíricos contra Samper y su ab-
solución por el Congreso. o los chalecos que representaban un tablero de

1 En abril de 1977 las autoridades de Puerto 8oyaca organizaron un desfile escolar para rectbir al preSidenle lópez y los
esludtanles sacaron pancarlas en las que reclamaron al mandatario por el abandono de la educación. En el mrsmo afto,
durante el tradicional tlesfile escolar del 20 de julio. alumnos de secundaria y primaria de Maicao marcharon con
pancartas alusivas al costo de vida, la militarizaci<m de universidades y tolegios, el estado de silio y el paro civico
nacional en pteparación. la fuerza pUblica impidió su rngreso a la plaza principal y hubo decenas de detenidos. Eñ
1979. durante la conmemoracrOn de la misma liesla nacional, esludianles de Neiva desplegaron una bandera ro¡a y
neora para manileslar su solidaridad con ellriunlo sandinisla en Nicatagua, y unos dlas.mas larde. esludianles de
coleoios dislrilales. convocados a un desfile para celebrar el cumpleaños 441 de Bogo1a. portaron una pancada en la
que proleslaban por el pésimo eSiado de los locales educa1ivos.
, Conocedores de que el carnaval es un momenlo en el cual la genle cree que se puede expresar con relaliva impunrdad.
se loman las calles como escenario de una larsa 1ea1ra1 que liene limites difusos enlle la obra formal y los juegos
inlorma"s. eolre la representaciórl 5efia y el puro en1re&eoimienlo (Pe1er Burte, La cullula popu/af en la EU/opa modef·
na. Madrid: Aliaoza. 1991. pags. 259-289). los rebeldes acluales mimetizan ac1os de carnaval: usan mascaras cuando
planleao sus demandas polilicas; sus amenazan emplean las liguras y los símbolos del carnaval; exigen dinero a la
manera de las mulliludes que esperan regalos durame el carnaval; usan la reunión rilual de laS lerias para cubrir sus
rn1encrones. i.Es18n jugando o lo hacen en serio? Nada les conviene mas que aprovechar al miximo esa oportuna
amb;gúedad (James Scoll, Los domina<los y el""
de la teSislencia. Dis= ocuHos. Mex;co: E13. 2000. IIOQ. 215).
lUCHAS ESTUDIANTILES •..•.••••..•...•.•..••.......•...•..•.....••........•...........•.•...•........... 171

tiro al blanco, usados por estudiantes, profesores y trabajadores de la


Universidad de Antioquia para denunciar los asesinatos de compañeros.
En otras ocasiones intentaron despertar la conmiseración poniendo en
riesgo su integridad fislca. como ocurrió en las innumerables huelgas de
hambre o en las "tendidas" sobre las vlas públicas.

Estas acciones expresivas no fueron solaroente rituales simbólicos. Thvie-


ron también la intención de atraer la mirada de gentes ajenas al conflicto
estudiantil hacia sus problemas y sus argumentos. en procura de inducir a
una reflexión sobre los mismos que de otra manera no tendr!a lugar.

Dinámica de las luchas estudiantiles


Durante el lapso de estudio pueden observarse dos subperiodos en las
luchas estudiantiles: de 1975 a 1986 y de 1987 a 2000. El primero se
caracteriza por una caída vertiginosa en el número de luchas, con un
breve repunte en 1984, y el segundo por una permanente oscilación que
tuvo su pico más alto en 1999.

Durante el primer año del periodo el número de luchas estudiantiles sola-


mente es superado por el de los asalariados. y en el segundo rebasa con
creces el de cualquier otro actor social, pero desde ese momento comien-
za un descenso, y no volvió a ubicarse jamás a la altura de los años
iniciales. Estos dos años de alta actividad estudiantil corresponden a los
estertores del conflicto catalizado por las propuestas de privatización de
las universidades estatales que se venían planteando desde el Informe
Atcon• y el Plan Básico para la Educación Superior". Los estudiantes

t fue publit:ado en legucigatpa en 1961 y racogiO las formulaciones soble cuesliones universiaarias .de Rudolph Alcon,
entre las cuales se destacan: translonnar la universidad eslalal en una fundación privada lolalmenle autónoma y finan-
ciada por grandes IOflunas individuales o corporativas; obligar a los alumnos a babajar mucho con el fin de que no les
quedara tiempo libre para retozos pomicos ni para preocuparse por cuestiones no universilarias -porque con su rebel·
dia y sus temas revolucionarios se hablan convertido en una fuerza negativa dentro del orden social latinoamericano-
; establecer matriculas atlas. para conjurar las huelgas univefsilarias; evitar la participaciCin esludianlil en la conductiOII
de la un•versidad para que los allos cuerpos dueclivos luviesen libertad para I)IOponer medidas impopulares pero
necesarias (Gerardo Molina, ·universidad eslalal y universidad privada·. en Varios aulotes. lUniversidad oficial o
universidad J)livada? Bogola: '"'" Munoo. 1978. pags. 38·40).
~ Elabo•ado enlre 1966 y 1967 por la Misión de la Universidad de C3hlornia, linanciada po~la AIO e •nvilada por 1a
Asociación Colomb•ana de Universidades (Ascun) y el FOAdo Universila•io Nacional (FUN) para que los asesorara en
la elaborat•ón oe plaoes para ellomenlo oe la "''"ación superiO< (GeraniO Molina. "UnivtlsidaG eslalal y.. .". pag. 42).
los esludianles lo rechazaron de plano ·por ser exlranjefizanle. po• su vinculación a enlidades económicas inlerna·
cionales, por sus caraelerislicas profesionahzanles y de despOiilización, por la concepción de desarrollo que 1epresen·
laba y por la norteamericanización de las universidades adopladas como cenlros piiOios para su aplicacion· (Jaime
Rodrlguez. •ta universidad en conUiclo·. en Varios aulores. lUnivetsidad oficial o .... pags. 73-74).
m..................................................................................................... Mmlho eeOlio Garcio v.

defendían la universidad pública en oposición al crecimiento de la uni-


versidad privada y los valores que representaba. y luchaban por el cogo-
bierno en las universidades. "La polémica sobre la defensa de la univer-
sidad oficial, no solamente se basaba en concepciones divergentes sobre
asuntos como la autononúa, el papel del Estado en la educación, la dife-
renciación curricular, la actividad politica dentro de la universidad, sino
que estaba orientada también por el sentido de pertenencia a determina-
da clase social, implicito en la división entre universidad oficial y univer-
sidad privada"•.

COMPORTAMIENTO TEMPORAL DE LAS LUCHAS ESTUDIANTILES


1975-2000
~ r-------------------------------------------~

200 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

1 150 . . • . • . • • . • • . • . . • • .••.•..•.•..•.•..•.

i
1 100 ............................ .

50

Este conflicto tuvo su cúspide entre 19707 y 1972. cuando al movimiento


universitario se incorporaron estudiantes de secundaria, la protesta se

• Rod11go Paua Sandoval, La calidad de la educación. Universidad y cultura popular. Bogoli: Fundación FES/Tercer
Mundo, 1992, pag. 22.
1
Un es1udio realizado por ellcles determinó Que, en11e 1966 y1971, las causas de las conlinuas manileslaciOnes de
prolesla universilaria lenlan sus raíces en La srluatidn poli1ica y social del pais y solo secundariamenle en problemas
académicos· disposiciones gubernamenlales. allanamienlos a universidades. abandono presupueslal; solidaridad rn·
lrauniversilafla; inlervencic)n eKiranjera en Colombia (Cuerpos de Paz y programas académicos auspiciados por enli·
dades inlemacionales); PfOtllemas inlelnos de la universidad (salarios de prolesores, represenlación esludlanlil en
consejos un•versilarios. direclivas); solidari4ad con eslamenlos exlrauniversilarios y, linalmenle. el Plan ~sico (titulo
por Jaime Rodriguez, ·La universidad en conflicto... ·, pag. 75).
LUCHAS ESTUDIANTILES .................................................................................. 173

radicalizó y aumentó la violencia•. Alumnos de universidades públicas y


privadas del país elaboraron conjuntamente el Programa Mínimo•, en
contraposición al Plan Básico, y aumentaron sus denuncias y activida-
des de agitación.

En 1970 surgió el Movimiento Cataluña en la Universidad Javeriana, para


exigir mejoras académicas y contra el verticalismo del rector y el alza de
matriculas. que terminó con el cierre y desaparición de los departamentos
de Sociología y Trabajo Social en aquella universidad.. En noviembre. los
estudiantes de la Universidad Industrial de Santander obligaron al retiro
del obispo del Consejo Superior (otras universidades también exigían el
retiro de la Iglesia de los entes directivos). En febrero del71, tras una toma
de la Universidad del Valle en protesta por la manipulación del rector en el
nombramiento del decano de Ciencias, el ejército allanó el claustro. con un
saldo de 20 muertos 10; la Universidad fue cerrada y se decretó el estado de
sitio. Una a una se fueron cerrando las universidades del país, así como
muchos colegios de secundaria del sector oficial, hasta llegar a una pará-
lisis casi total del sector educativo. con excepción de algunas universida-
des privadas. Los choques entre estudiantes y fuerza pública siguieron
aumentando el número de muertos. Se multiplicaron los allanamientos
militares a establecimientos universitarios y de secundaria, lo mismo que
los consejos de guerra contra profesores y estudiantes.

A principios de 1972 estalló un paro nacional de maestros de primaria


del sector oficial, al que se fueron sumando los de secundaria y el sec-

• Anle la gravedad de la siluatión. en junio de 1970 se reunió en SuescUn el primer seminario lalinoamericano dedicado
al estudio de la ehologia de los conllictos esludianliles. Recrores. prolesores. eSiudianles. allos mandos mililares llama-
ron la alención al ESiado por lener gran !)afie de la culpa de la crisis. p8fo éste ignoró las conclusiones del evenlo (Jaime
ROfJriguez. ·la unrversidad en confliclo ... -. pag. 76).
• Aprobado por representantes <le veinlisiele universidades en el Encuenlro de Palmira. de 1971. Planleó abolir los
tonsejos superiores universitarios. establecer 6tganos (Je gob1erno prov1S10nal con igual paf11CII)Kión (Je profesores
y es1ud1antes. crear una comis1ón (Je esiiJ(Jio de la ley org31'1ica de universidades, elegir democr3hcamente las autori·
dades universitarias en establecimientos públicos y privados, exigir el cumplimientO (Je la asignación del 15\ de pre·
supuesto total (Je educación para la Universi(Jacl Nacional, sotuciwr tos (J&ficit de todas las un1versidades (Jel país y
congelar las matriculas y pensiones en centros de educación me(Jia y super1or. públicos y priva(Jos. La nación (Jebia
financiar la investigaciOn cientilica y se debían revisar los contratos celebrados por universidades con enhdades ex1ran·
jeras (fe<Jeración de ESiudianles de la Unive,.•dad del Valle, Desatrollo po/ilico del fTIO>Iimienlo eSIUdianti. Feuv 1971,
1912 C.li: FEUV. 1973). '
'' Relalos sotNe estehe<ho en Voz Prole/IJiia. Suplemenlo JuveniiJd No. 1. febrero de 1977: Clisis uni>ersiiiJiia colomiJia-
na. 1971. RinttaJio y docvmenlos. Medellln: Tigre de papel, ~n fecha: /levisla F!Wo. Vol. 7. mano de 1971, pags. 14 y
ss. y fedefación de E~udianfes de ~ UniYOfsidad del Yalle. Desano/lo po/llieo..., pag. 258.
174 ..................................................................................................... Mottho Cecilio Galcfo V.

tor privado. El gobierno tildó el paro de político y subversivo y desató


una fuerte represión. En octubre del mismo año los estudiantes de la
Universidad de Los Andes realizaron la primera huelga en sus 24 años
de existencia. motivada por el nombramiento del director del Departa-
mento de Antropología. contra la meritocracia intelectual y económica
exigida y por la falta de participación estudiantil en el gobierno univer-
sitario. Se produjeron expulsiones de estudiantes y despidos de ·profe-
sores. Aunque los uniandinos expresaron que su movimiento no se ad-
hería a los problemas generales del estudiantado colombiano, sus rei-
vindicaciones tenían mucho que ver con las mismas dificultades y me-
tas de las universidades oficiales"-

Ante el recrudecimiento del conflicto universitario, la administración de


Pastrana Barrero otorgó facultades a los gobernadores para intervenir
directamente en la constitución de las autoridades universitarias y en la
disciplina de las instituciones de educación superior, salvo en el caso de
la Universidad Nacional. ~onde intervino directamente el gobierno na-
cional. que además suprimió el cogobierno. que permitía la participación
estudiantil en los consejos de dirección de este centro. De tal manera que
en muchos lugares destituyeron a directivas y profesores y se nombraron
los denominados "rectores policías". El gobierno de las universidades
quedó inscrito en una perspectiva verticalista y autoritaria y la autono-
mía universitaria -reclamo tanto de estudiantes como de profesores-
desapareció. El conflicto universitario fue reprimido a través de la fuerza
armada y reducido a problema de orden público. El movimiento estu-
diantil y profesora! quedó controlado y atomizado. No volvió a haber huel-
gas de tipo general en el sistema educativo ni manifestaciones de solida-
ridad. mientras profesores y estudiantes fueron objeto de una abierta cam-
paña de descrédito por parte de la prensa"- De otra parte, se dieron ma-
yores garantías a las universidades privadas" que aumentaron el núme-

11
Jaime Rodrlguez. ·la universidad en conflicto ... ·, 1)3gs. 76-85.
'' IIHdem. pags. 88-91 .
•, Anle la conhomación abiena enlre la oowersidad pUblica y el Estado, los er111resari0s y las elites 1egionales. Que durante
los al\os 50 y 60 habían hetho esluerzos para anicularse con los prousos de educaci<ln SUI)efior, se alejaron de la
primera y propugnaron la eteaciOn de univefsidades Pfivadas, sopof1atlas en las demandas especificas de tos Qremios
!EdQ31 V3fela, Modffninción <lel Estado y po/ilicas pUblicas univetsilatias en Colombia VtiS;ón eleCirón;ca en pag;na
web oe un;,e,.;oao Oel valle. pag. 5).
LUCHAS ESTUDIANTILES ....•..•...........•...........•.........•...................•......•............. 175

ro de alumnos gracias a su imagen pacifica y a la demanda creciente de


educación superior".

Al finalizar el Frente Nacional se había producido un distanciamiento


entre el movimiento estudiantil y el Estado. explicado. según Mauricio
Archila, por el crecimiento del sistema educativo, que no se correspondió
con mayores oportunidades de ascenso económico y político de las cla-
ses medias; por el uso de mecanismos de represión al abrigo de los "esta-
dos de excepción" 15 ; por la radicalización ideológica y la difusión del
marxismo entre los universitarios; por la desinstitucionalización provo-
cada desde arriba con la supresión de consejos estudiantiles y organiza-
ciones representativas como la Federación Universitaria Nacional (FUN).
en 1966. que dejó en manos de organizaciones clandestinas de izquierda
la conducción del movimiento estudiantil' 6.

En el plan de desarrollo para el sector educativo el gobierno de López


Michelsen fue explícito en cuanto a la autofinanciación de la educación
pública: pretendió que los presupuestos de las universidades oficiales
se independizaran del presupuesto nacional. para lo cual recomendó
mecanismos como la creación de rentas propias. mediante la adjudica-
ción de tierras baldlas para que las explotaran. y la actualización pro-
gresiva de las matriculas. Thmbién fue política de ese gobierno asignar
a la primaria el 60% del total del presupuesto destinado a educación.
Así, la situación critica de las universidades oficiales se agudizó: los
recortes presupuestales incidieron en la disminución anual de cupos y

u la pr•valización avanZó enlre 1970 y 1975, cuando se l)aS(I de 24 a 35 untversidades privadas. mienlfas soio se crearon
<los eslablecimienlos universilarios oliciales: la Un•veJSidad Tetnológica de los llanos. en 1974 (cenada en 1977 por
falla de presupueslo) y el lnshlulo Tecnol(lgico Universilario Surcolombiano, en el Huila. En el mismo periodo. la capa-
Cidad de absorción de alumnos de la universidad pública bajó del 54.4\ al 48' dellolal de malriculados en la educa-
ción supe~iO< (Diana Solo. La priril/il:N;ión de la unNe<siflad p¡jblita Mimeo. Monlella: Univ«sidad Naciooal de Gmdo·
Da. 1978. pag 6).
l$ Desde mediadoS de los al'los 60 se declararon varios estados de silio para cornbalir movimienlos dirigidos por obreros
y esludianles (GuSiavo Gallón, Ouinct años de EstallO de Sdio en C -... pag. 25).
16 El autor señala que entre 1920 y 1974 dejaron de ser considerados los niftos consentidos de la ehte bipa11Kitsla y
pasaron a ser los "chicos malos· (Mauricio Archila, ~Entre la academia y la polltica: el movimiento estu<Jianlil en
Colombia, 1920·1974·. en Renate Marslske (coordinadtua). Movimientos eSiudiantiles en la historia de Amerita
Lalina. México: Universidad Nacional Autónoma de MéXico, 1999,·tomo l. pags. 171·172). O. corno dice Touraine:
·Hemos pasado de la juventud como porvenir del mundO a la juventud como amenaza y como categorla al ma~gen de
la sociedad" (Aiain ToUJaine. "'Juventud y democracia en Chile", Remta Iberoamericana de Juvenlud. No. 1. Madrid.
1996. e<Jici6n electrónica).
176..................................................................................................... Motlho ca Go«Jo v.

en la paralización y realización de un semestre por año. con la conse-


cuente pérdida de dinero y tiempo de los estudiantes y el aumento de la
deserción 17 .

Con tales antecedentes la movilización estudiantil en el primer semes-


tre del periodo de estudio no podía tener otros motivos: los universita-
rios pedian al gobierno nacional atender los crecientes déficit presu-
puestales de las universidades oficiales. defendían los hospitales uni-
versitarios". protestaban contra la dependencia extranjera de la inves-
tigación científica'•. exigían el derecho a participar en el nombramien-
to y remoción de directivas y profesores. También luchaban contra au-
toridades reaccionarias. exigían respeto a la libertad de expresión, re-
unión y organización de estudiantes. profesores y trabajadores y el res-
tablecimiento de la cátedra libre, pedian congelación de matrículas y
ampliación de los precarios servicios de bienestar universitario. expresa-
ban su solidaridad con universidades cerradas y protestaban contra la
intervención armada en los claustros y la amenaza del estado de sitio

Por su parte. los de secundaria clamaban ante las administraciones de-


partamentales y municipales por la entrega de presupuesto o la asigna-
ción de auxilios a escuelas y colegios para reparaciones de plantas físi-
cas y dotación de equipos; pedian nombramientos en propiedad de profe-
sores y rectores; denunciaban inmoralidad y corrupción de directivas y
profesores, protestaban contra las alzas en útiles escolares. pensiones y
transporte; exiglan el reintegro de compañeros expulsados por promover

., Diana Soto, ·La privaliZaciOn de la ... ~. pags. 5 y 8.


•• La lucha ton mayOI' resonancia. pero no la única, tue la loma del Hospital San Juan de Dios el16 de mayo t1e 1975 por
estudiaRles y pmteSOJes de las Facultades de Medicina. Odontologia. lerapia, Enfermería y Dietética de la Universidad
Nacional. lrece dlas mas lafde. por orden del gobernador de Cundinamarca y tos ministros de Gobiemo y de Educaci6n.:
la policía mililat allanO el cenlro asistencial y desalojO a tos manilestantes. El decano de Medicina, Guillermo Fergusson,
lue detenido en el DAS y la Benelicencia de Cundinamarta reasumió la administraci(ln del hospital_ El Secretario de Salud
depanamental culpó a tos estudiantes de dat\oS en inSirumenlal quirúrgico y deSiroros en la planla llsica. y eSiudianles
y prolesotes seAalaron como aulores de los mismos a la luefla pUblica. En respuesla. !Odas las lacullades de la Univer-
sidad NaciOAal enlraron en asamblea pennanen1e y los decanos exigieron la libellad de los detenidos, lo que se logró
el 30 de mayo. El 28 de noviembre de 1975 la Asamblea de Cundinamarca lirmó una ordenanza Que dio en t:omodato
por 99 ar\os el Hospital a la UniveiSidad Nacional y ellO de mayo del al\o siguienle la Beoelicencia aprobó el con1ra1o .
•, los estudiantes de la Universidad del Valle protestaron contra la presencia en sus predios del lnlernalional Cantar
lor Medica! Research and Training, aduciendo que era financiado por el ejért:ilo norleamericano para la guerra
bioiOgita y acusándolo de hat:er experimenlos médicos con seres humanos El decano de la Orvisión de Salud explicó
que desde 1961 se lenlan relaciones t:on ese inslilulo porque donaba (lineros para investigaciones biomédicas (E/
PIJOIJ/o. 29 de mayo de 1975).
LUCHAS ESTUDIANTILES ..•..•..........•....•.•..•.•.....•.....•......•.••....•..•...........•........... 177

movilizaciones y pertenecer a consejos estudiantiles, así como la libera-


ción de estudiantes detenidos en manifestaciones anteriores y expresa-
ban su solidaridad con otros actores sociales en conflicto, en tanto que
grupos estudiantiles medios de sectores urbanos de menores recursos
pedían universidad nocturna.

El temor estudiantil ante la amenaza de declaratoria del estado de ex-


cepción no era gratuito. Después de año y medio sin estado de sitio, el 12
de junio de 1975 se impuso en tres departamentos: Antioquia, Valle y
Atlántico, por conflictos laborales y estudiantiles. El25 de junio se exten-
dió a todo el país, justificado por el presidente porque "el deterioro del
orden público era estimulado por mafias que era necesario combatir".
Declaró que los delitos contra el orden y la paz pública se juzgarían en
consejos de guena y que aquellos cometidos por los alzados en armas
eran casos de ley marcial20 . Pero al gobierno le pareció poco el sistema
'normal de los consejos verbales de guel!a y decidió poner en vigencia
uno más breve que en 48 horas debía investigar y sancionar'"· Poco a
poco se endurecieron las normas que tendían a restablecer el orden
público 22 ; gobernadores y políticos actuaron para destituir a rectores
que criticaban la represión gubernamental o se mostraban solidarios

" El Tiempo. 26 de junio de 1975, pag. 1 A


" El 5 de agoslo de 1975 fue emili<IO el Oecrelo 1~3. que ampliO la r;gKiez del eslado de silio al ordenar arreslo incoo-
mulable enlre 1S y 60 dlas para quienes realizaran actividades lates como reuniones tlll'lultuosas que perlurbaran el
paciltco desarrollo de actividades sociales o reuniones pUblicas sin el COO'Iplimiento de tos Í'eQuisitos legales. lo mismo
que por obS1aculizar el transito de PelSOIIaS o vehlculos en vías publicas o por colocar o escribir, en lugar público.
leyer.daS o dibtljos ulwajanles o que inCi~oan a quelllanlal la ley o a desooedecer la a.-.ridad. El doble de las sancio-
nes previslas se aplicalla a los pr011101ores de lales acllvi<lades ~ateta LA1etal, 7 de agoMo de 1975, p!gs. 1 y 5).
El magiMoado del Consejo de Eslado Miguel ueras Pizano crüiCO severamen1e el decrelo porque no eoa preventivo sino
represivo y censlfO a la justicia mrlilal porque los juzgados no lellóan casi derecho a la delensa y porque los consejos
de guerra. como su nombre lo indica, lueron disellados para juzgar delilos en caso de guena. corno la loaiciOn de los
soldados (Vanguatdia libetal. 20 de agoslo de 1975, pag 8)
n E110 de noviembfe se em~ieron medidas para llevar a bibunales mililares de guerra a quienes oroanizaran o 1o11'13lan
pane en maniles~Ciones p(rblicas y para duplicar ~ pena carcelaria a los empleados públicos que parlicipalan en ellas.
El 17 <le mano de 1976 se fi'MKiiliCO el <leaeto 1533: se eliminaron algUROS ptotedimiefdos en los juicios colectivos a
personas sorptend•<Jas participando en dishlrbios. con ellin de agiliZarlos, y se aumenlaron los días de carcel. en lJI
esluerzo por ttelener la agilación esludianlil y laboral Que. seuún el ministro de Gobierno. Comelio Reyes, eslaba
dirigida a penurbaf el proceso elecloral del18 de abnll/f/ Tiempo. 19 de marzo de 1976, p!gs. 1 y 6 A). E12 de abril del
m~mo ano López dijo que exist~ un plan deliberado paoa allerar el orden público en el pab y que porlaniO se suspend~
lodo lipo de manileslaciOn púl>li<a en Bogola. Adornas. se impJaniO ~ censuoa de prensa paoa inlormaciones relerKias
a secues1ros vse auloriZó a los alcaldes de capilales departamenlales inlermedias para delegar la aplicación de las
medidas diela<Jas en marzo a inspeclores de policla de capilales depanamenlales de mas de 100 mil habilanles (8
rtempo. 3 de abril oe 1976, pags. 1 A y ulüma A).
178................................................................. :................................... Mollho CedlioGmóo V.

con universidades cerradas23 ; fueron a paro tres universidades oficiales y


cinco privadas" y en algunas se hizo inminente el cierre por falta de
presupuesto. Otras se cerraron "preventivamente" para evitar desórde-
nes con ocasión de las elecciones de mitaca. La agitación estudiantil
contra el estado de sitio creció, las fuerzas militares anunciaron "mano
de hierro" contra los estudiantes que promovieran desórdenes y los dete-
nidos fueron torturados y llevados a consejos verbales de guerra 26 . Algu-
nos magistrados sentaron su voz de protesta contra el recorte de las li-
bertades públicas y la militarización de la justicia26 .

n El gobemador del Allanlico dijo que el reclor de la univetsitlad de su departamento. de leodencia mamsla. debería
abandonar el cargo, ~ya Que combale el si~ema de gobierno pero devenga bien y usa taliO olicial~. la declaración se
hizo después de que el rector Caballero VIlla llamara a la adminisuación depanamental ·régimen oscuranllsla y tel)(e·
sivo·. alrelefirse a la inlervenciOn de la politla con gases la«im09en0$ en una manilestaciOn esludianlil que lerminO con
un vehfculo incendiado. De olra parte. el Oireclorio Conservador de Anlioquia pidió la deslilucrón del reclor de la
Universidad de Anlioquia, Eduaulo Mesa Velasquez, por haberse solidarizado con el reclor de Universidad NactOnal (El
rrempo. 13 de jooio de 1975. pao¡. 11 A).
l• Nacional. UIS, Tecnol(lgica del Cesar. AutónOma latinoamericana. de Medellin, lndeSco. AuiOnoma de Bucaramanga y
S..l~go de Cali.
n Esludianles de las univerSidadeS Nacional. de Anlioquia y de Medellín denunciaron en rueda de prensa las 10f1uras que
sulriOfon duranle su delenciOn (El Pueblo. 6 de leillero de 1976. pags 1 y 3). Siere esludiarlles de la UniveiSidad
Nationallueron juzgadOs tfllre el s3bado 13 y ell- 15 de marzo de 1976 por los rlesdrdenes que se iniciaron por
la visila de Henry Kissirloer. alirlales de lebrero. y tulminaron el 12 de marzo. El generall.arlrlalabal Reyes. rlir0<101 de
la 'BIM. ordeno empezar el consejo de guena a la medianothe det mismo dia de su delención. las sesiones se realizaron
de maneta telampaoo. a puerla cerrada. no se permitió que los estudiaRles luvie(i)A sus propios detens01es y se les
nombró aboQados mililares de oliCIO. Tres lueron tondenarlos y wa~o absueiiOS (E/ Tiempo. 16 de mano de 1976. plgs.
1 y 6 A). El 12 de agosto dei7S se inició el P<imer juicio cole~iw. aplitat~riO el Oe<lelo Le<¡islalrvo 1533 (a s~lt dlas de
su emisión) conlm once esludianles de secundaria det Coleolo Sanlander. de Bucaramanga. acusados de delilos de
violencia. per1urbaci(ln del orden y daflo en bienes del Estado. El abogadO delenSOf dijo que los actos en los que
incurrieron los esiUdiantes no se enmarcaban dentro del aniculado del decreto y sel\aiO exlralimitación en la inlerpre-
latión de los hethos (vangwroia Libtral. 13 de agos1o de 1975, y Voz Proleli!lia. 4 de s0111iemllre de 1975).
" Tres magislladOs de la C011e SuP<ema de JUSiicia (fedefitO Es~ada Vilez. Jost Mal~ VelaStO Guenero y JesiJs Bemal),
despUés de revisar la conslilucionalidad del Oe<lelo 1142. consideraron que el gobierno habla vio~riO la ConslilutiOn
al enlregar a la jUSiicia penal mililar el conocimiento de numerosos deli50S sUSirayéndolos a la jUS1icia ordinaria. repre.
sión que no solucionarla los bloqueos de víaS plibltcas. los incendios. tos molines, sobre los cuales debia ejercerse una
attión Pfevenliva que tor~espondia lmmenlalmetlle ala luetla politi~ y no a 1a jUiiSdittiOn mililar (El rltffliJO. 24 de
julio dei97S, pao¡. 3 A).
11
El director de la Escuela Nacional de cadetes observaba. a comienZos de los anos 70. una tendencia deSbOCdanle de
las prolestas eSiud~liles. con eJq)resiOnes agresivas contra sknbolos de la autoridad eslalal. nacionaleS o exlranjeros.
y epiSOdiOS que ~- "'"'" la imegridad l~ita de ciUdadanOs ajenos al Problema y rleslruial1 ~ Pfopiedad privada
y, en la lase de dloqoe ton la luerza Pirblita. geoeralrnellle la agresión se iniciaba del ladO esiurlianlil. Uls eslurl..,les
eran tacilmente explotables por lendencias polilizadaS y liderazgos ~remiSias. en raz(Jn de su inmadurez. y por su
rechazo virulento al Estado decadente y a la sociedad en disolucilln, era tacil que cayeran en eslados subversivos
(Alvaro Valencia Tovar. ~El universitario anle el ESiado", ponencia presenlada al seminario Etobgfa de tos conlliclos
univetsilarios. en Universidad IOdUSirial de Saniander, La sociedad y el unNeiSitatiO: un aM/isis del con/5clo eS/udii!triU
y de la edu<acidn SUPetior en C- Bucaramanga: UIS, 1971. pags. 45-49). El r0<101 de~ Universidad de Arlioquia.
Bernardo lrujillo Calle. en su carta de renuncia presen1311a en julio de t976 recordaba que al comenzar su ;e1a1ura eJ
gobernador de AnlioQUia. Osear Montoya Monloya. tildO a la Universidad de "amro de delincuenles", dando mueslras
de su enemislad hacia el dausuo (81/enlpO. 8 de julio de 1976. págs. 1 y 1 A).
LUCHAS ESTUDIANTILES.. .. .. ... •. ... . .. .. . .. ... .. . .. .. •.. .. ... . •..... .. .. . ... .. .. . .. ... •... . .. . .. •.. •.. . 179

La ya existente enemistad entre el Estado y los estudiantes27 se continuó


alimentando con hechos, discursos e imaginarios: el ministro de Defen-
sa, Camacho Leyva, aseguró que los estudiantes le habían declarado
guerra abierta al poder público y el de Gobierno se refirió a los paros y
manifestaciones estudiantiles como parte de un complot extremista para
hacer fracasar las elecciones de abril. Para círculos oficiales. la universi-
dad estatal se habla convertido en un foco comunista. pero en opinión de
algunos analistas aquellas protestas eran expresión de una crisis que se
relacionaba con el déficit crónico de las universidades oficiales. la inje-
rencia extranjera en ellas28 • la frecuente ocupación de predios universita-
rios por tropas y los altos costos de la enseñanza29 .

Por su parte. los estudiantes invitaban a "quebrar en la práctica. con la


movilización, con la toma combativa de las calles, por todas las formas
de agitación y denuncia". el estado de sitio -que se acompañaba de ase-
. sinatos en el campo y la ciudad y de encarcelamientos políticos-, porque
· a través de él "el imperialismo y la oligarquía no hacen otra cosa que
formalizarla pérdida paulatina de los derechos politicos del pueblo. limi-
tando en forma más absoluta las ya limitadas libertades de expresión,
denuncia y reunión ... " También llamaban a combatir la "violencia simbó-
lica en el proceso educativo", que se expresaba en la politecnificación de
la educación, el alza de matrículas, la disminución de cupos en las uni-
versidades públicas. la inestabilidad durante sus estudios (por lo que
habla que luchar contra todos los reglamentos que la fomentaran) y las
precarias condiciones de subsistencia en la universidad 30 .

Si bien el estado de sitio se levantó el 22 de junio de 1976 porque, según


las autoridades gubernamentales. se habían superado satisfactoriamente
los motivos que determinaron su declaratoria, durante el año que perma-
neció el país bajo normas de excepción también se promulgó la ley 43 de

u Dalcy Ribeiro, exrec1or de la Universidad de Brasilia. llamó la alem::tón sobre el aumenlo de programas de invesligatitln
y aseSOfia de unrversidades noneamericanas en el Tercer Mundo y la generosidad aparenle de lundaciooes extranje-
ras. banqueros y gobiernos que olrecian regatos a manos llenas y lin¡nciaban inveSiigaciones. pero que realmenle
podrian estar at:luando en un esluerzo conjunlo tendienle a la colonizacilln cullural de América lalina ~ universklad
necesaria, Buenos Aires: Galerna, 1970. cilado POI Manuel Neira, Rla universidad en América latina: dependencia y
despolilización". en La sociecla<1 y eJunNersilafio.... pags. 24-25)
" El rtemPO. 3 de abril de 1976. pág. 1.
,. ·AclivislaS revolucklnarios antiimperialistas, aRiioligarqicos, ataUeledOferos·. Ponencia presentada al Encuenlro NaciO-
nal Univtfsi~rio. Bogo~. jiJlio de 1975, págs 7-14.
180..................................................................................................... Mm1ho Cecilia 6otda V.

1975, que nacionalizó el personal docente de primaria y secundaria Los


maestros aglutinados alrededor de Fecode se declararon en paro nacio-
nal y 289 de ellos fueron suspendidos por el Ministerio, lo que generó
nuevas huelgas; los secretarios de educación departamental se negaron
a atender las demandas de los escolares mientras permanecieran en cese
de actividades y se declaró la emergencia educativa en Bogotá. por falte
de dinero para reparar daños de escuelas y colegios de propiedad del
gobierno distrital. mientras el ministro Durán Dussán sostenía que el
fruto de la reforma tributaria se había gastado en educación".

El simple anuncio del alza en el transporte en julio del 76 desató una


cascada de protestas estudiantiles que provocaron arrestos y heridos a
bala y cobraron la vida de dos estudiantes de bachillerato (uno en Buca-
ramanga32 y otro en Mede!Hn). Se produjeron otras protestas por los ase-
sinatos de escolares y por los allanamientos militares a universidades en
conflicto, y arreció aún más el tratamiento represivo a estas manifesta-
ciones33. Las universidades de Nariño. Córdoba. AUántico. Antioquia y
Distrttal34 protestaron por la grave crisis presupuesta! que afrontaban. A
algunas se les atendió el déficit. pero en otras se clausuraron las activi-
dades académicas correspondientes al segundo semestre. afectando, de
paso. a los institutos de educación secundaria anexos a ellas.

El 7 de octubre. mediante el Decreto 2195. se volvió a implantar el estado


de sitio. por el paro médico en ellcss, y se aumentaron los días de arresto
por participar y liderar movilizaciones, paros y similares. Al dia siguien-
te, durante la conmemoración del dia del guerrillero heroico, estudiantes
de la Universidad Nacional realizaron un acto desafiante: decapitaron

" Vat>gva~dia /.ib<fal, 20 de leb,.ro de 1976, pag. 1.


n En medio de los enfre~los. dos carabinefOS lueron derribados 4le sus caballOS y relenidos. aunQue lueoo esca-
paron, Un esludianle de 14 allos de lnstrluiO Tecnológico de Sanlander. José Vicenle Rueda Monlarlez. recibió un balalO
en la lrenle y minutos después murió, y un agen1e de policfa sulrió conmoci6n cerebral. El gobierno depat1amental
suspendió temporalmente laS clases en los cenlros educalivos que PillliCiparon en los eventos (fl TlfiiiiJO, 9 y 31 de julio
de 1976). El rector de~ UJS 1ue desliluido por el gobernad<>' deSI)U!s de deClarar que consideraba injusli1icad0 el Ciene
de la IJlivtrsidad (fl Trt!IVJO. 3 de agoslo de 1976, pigs. 1 y 9 A).
" "Orden de disparar Sin conlenlp~iones- dio el comand!l11e de ~ V Bogada. con sede en Bucaramanga. a su tropa en
caso de ser a~cada. despu!s de dos dios de dislllbios eslud,..liles conlra el alla dellraiiS1lQIIe (El Pueblo, 29 de junio
de 1976. pags. 1 y 3).
" Equipos de oficirla y ouos enseres de es1a irllima universidad lueron embargados por deudos (El frellfJO, 10 de 1ulio de
1976, pag. 19 0)
LUCHAS ESTUDIANTILES....... .. .. .... .. .. . .. .. .. .. ... .... .. •.. . .... ... .. ... .... .. .. ..... .. ... .. .... ... .. 111

simbólicamente al general Francisco de Paula Santander y lo que queda-


ba de su estatua lo colgaron de uno de los barandaJes del puente peato-
nal de la calle 26 y pusieron una placa que renombraba la plazoleta
central como "la plaza Che". Más de mil hombres de la fuerza disponible
entraron a los predios de la universidad30 y el 16 del mismo mes fueron
allanadas y clausuradas las residencias universitarias. En protesta por
el acto militar renunciaron el rector, el vicerrector y el secretario general.
Cuatro días más tarde el ministro de Educación anunció que se había
perdido el segundo semestre del 76 por los disturbios. La represión ejerci-
da por la fuerza pública en los allanamientos a las universidades enfren-
tó a los ministros del gabinete36 .

Mientras tanto, la Universidad de Caldas seguía protestando por la des-


titución del rector, por el pésimo servicio de cafetería y por el asesinato
de un estudiante de bachillerato por la policía durante una manifesta-
' ción. Fue cerrada durante el penúltimo mes del año 76 por orden del
Ministerio del ramo para prevenir nuevos desórdenes e introducir refor-
mas administrativas para garantizar su normal funcionamiento. La UIS
continuaba clausurada y militarizada y la Tecnológica del Chocó fue alla-
nada cuando se presentaron desórdenes en una protesta por el despido
de diez profesores, y en diciembre se canceló el semestre académico. Las
universidades públicas que permanecían abiertas a finales del 76 eran
escenario de paros, asambleas y manifestaciones en solidaridad con los
huelguistas del lcss y las universidades cerradas. y en contra de la pre-
sencia militar en sus predios.

Los estudiantes de secundaria no fueron ajenos al conflicto Ciénaga,


Neiva, Pasto, Popayán. Cali, Barrancabermeja. Betulia fueron escenario
de manifestaciones por la situación presupuesta! deficitaria de vieja data
de los colegios y la desatención de las autolidades de educación. Los
excesos de la fuerza pública en la contención de las protestas estudian-

" El TltmiJO. 9 de oalllre de 1976.


" El mini~ro de Educación, OIJ!n Ousoln, dijo en el programa de RCN "Frerue a lreme• que los dis11Jbios de la Naciooal
habían sido mal manejados, que el allanamienlo del campo no habla sido consultado ni aulortzado y que la ac1uaci6n
de la polic~ agravaba 1a ~luaeión denlro del claus-o (f/ Tiempo, 20 de ocruble de 1976, p!gs. 1 Ay 58). El min~~o de
Oetensa. Varón Yalencia. anle la alinnaciOn de que se le había ido la mano a la policia en la represión esludianlil. repliCO
que la policla hallia actuado en delensa de ~ PIOIIiedad privada que e~ amenazada por los incendios de velllculos
paniculares (Vilnguattlia U/Jtral, 21 de sepliemble de 1976).
182..................................................................................................... MonhoC«iiioGmcloV.

tiles y los cierres de universidades y colegios motivaron vanas acciones


colectivas de estos actores. asl como la expresión de solidaridad con com-
pañeros y otros actores en conflicto.

El año 76 terminó con saldo en rojo para la educación y marcó el punto de


inflexión de la protesta estudiantil en el país que, hasta finales del perio-
do de estudio. no volvería a tener la magnitud de estos años iniciales. A
la disminución de las luchas contribuyó en gran medida la represión que
se ejerció sobre ellas, tanta confrontación directa entre estudiantes y fuerza
pública, tanta actitud airada contra la universidad de parte de autorida-
des civiles. militares y eclesiásticas y de medios de comunicación La
represión violenta al estudiantado, además de haber lanzado a la clan-
destinidad a buena parte de las organizaciones estudiantiles, alejó la
posibilidad de discutir y reflexionar sobre las distintas expresiones de la
crisis educativa en el pals. La violencia dejó como resultado muchos es-
tudiantes marcados por las torturas. el encarcelamiento, el juzgamiento
por militares, cuando no muchos muertos y un apreciable descenso del
entusiasmo por la movilización y la protesta. Otra cuota de responsabili-
dad les cabe a los enfrentamientos ideológicos entre las diversas corrien-
tes de izquierda que se movian en las filas del estudiantado activo. "La
universidad-militante se replegó ante la universidad-mordaza (militari-
zada) que tiene su otra cara en la universidad-enseñadero37 . Pero no se
descarta que en los años siguientes del periodo se fuera constituyendo
una juventud con un alto grado de resignación y de aceptación de las
instituciones. cosa que, según Touraine. a la vez "manifiesta una espe-
cie de resentimiento generalizado hacia la sociedad, el sentimiento de
estar situado fuera de la vida pública. y produce _un hiperconformismo
reivindicativo" 38 .

El resto del periodo presidencial de López continuó con algunas luchas


provocadas por los lánguidos presupuestos y auxilios entregados a es~
cuelas y colegios y en solidaridad con los maestros de primaria y secun-
daria en huelga ante el consuetudinalio retraso en el pago de sus sala-
rios -a lo que se sumó un nuevo factor de protesta: la expedición. a co-
mienzos del77, del Estatuto Docente, que fue derogado en noviembre del

,, Hugo Biaoini, "la universidad hoy desde la perspecliva reformista·. Ponencia l)fesenlada al coloquio inlernac•onal La
crisis del saber en la educatidn. Monievideo; Ullive,.illaCJ de la liet>llblica, 1999. pág 6
» Alain Touraine. "Juventud y democracia en Chile .. :. edición eleclrónica.
LUCHAS ESTUDIANTILES ..............•................................................................... 183

mismo año-. Se realizaron algunos actos de conmemoración y acciones


desesperadas ante las penurias económicas de las universidades oficia-
les, que fueron respondidos con militarización y cierres, prolongados unos,
intermitentes otros39 , y con una campaña de desprestigio orquestada por
autoridades departamentales y por el propio ministro. de Educación. Ra-
fael Rivas Posada40 •

Antes de llegar a la presidencia, 1\.llbay Ayala había dicho que se de-


bía devolver a los estudiantes el derecho de escoger, a través de con-
senso democrático, sus propias directivas". "No queremos tener una
universidad silenciada, mientras hay un país angustiado y convulsio-
mido por los problemas sociales". Y prometió que bajo su gobierno no
habría posibilidades para que los estudiantes pensaran en cosas dis-
tintas de la investigación42 .

Pero otra fue su actitud cuando asumió el primer cargo de la Nación: a


menos de un mes de haber tomado posesión expidió el Estatuto de Segu-
ridad, con el cual se "llenaban los vados de la legislación penal" y se
aumentaban las penas para delitos que, según los ministros de Gobierno
y Defensa, se habían incrementado en los últimos años, como los de se-
cuestro. extorsión y rebelión. Tras el asesinato de Pardo Buelvas, en vís-
peras del primer aniversario del Paro Cívico Nacional del 77, se cerraron
los principales centros docentes del país, "para contrauestar fuerzas

" A mediados del ai'IO 77 pemtanecian clausuradas las universidades Nacional. de taldas, NafiAo. Valle, Anlioquia, tauca
y Santiago de tali. A finales de al'lo las facullades de Economla yAdministración de Empresas de la UPTC lueron cenadas
indelinidamente y durante un mes la UIS estuvo en esa misma situación. Fueron militariZadas por disiUrbios tas univef·
sidades Nacional. seccionat t.tedellin y del cauca. y a fin de alto fue cerrada la dellotima por preseAiar grave crisis
institucional. administrativa, académica y linanciera.
•o En mtHJio de un paro en la UIS motivado por la crisis presupueslal, encapuchados cuesliof13fon las gestiones del rector
y lo sacaron de los pJedios del planlel. Tras los hedlos, el gobernador de Sanlander afirmó Que la UIS, 1a1 como estaba.
no era una universidad sino un antro de enmascarados y no se reabrirla basta que las direchvas estuviesen seguras de
qve volvef~ a la norm~i<lad académica y no se repelir~n a<los de barbarie (f/ Trempo. 23 de mano de 19n. pags 1
y 9 A). El Q<lbemador de Narino dijo que ~ universidad de su deparlllmenlo se 811C0111raba 8fl manos de exlremisms. en
rele~encia a hechos OCI.J'ridos el 22 de mano, cuando un grupo de esludianles agredió al rector. al gobernador y al
delegado del Mini~erio de Educaciórl qve se enc011~aban reunidos c011 el Consejo Direclivo (El Tiempo. 25 de mano
de 1977. plos. 1 y 10 A). El minisuo de Etlucaciórl calilicO a~ Universidad Nacional como 81 barrio más peligroso de~
capital, por lo que directivas y policla debian acordar Sistemas preventivos para garantizar la tranquilidad ciudadana (E/
Trempo. 23 de abril de 1977. plos. 1 y 2 A) Una de las lónnulas fue encenar los predios de~ universidad con una malla
metalica. res1ringir el lrinsilO de vehic!Aos y peiSOnaS e impedir delinilivamen1e ellransito de buSes de seNicio I)(JblrCO-
" Oi31ogo c011 eslud~nles de universidades privadas de Bogola (ft Trempo. 20 de marzo de 1977. plos. 1 y 11 A).
'' Marlilesla<iórl en~ Plarofela del Concejo Municipal de Cali (f/ Pa/s. 15 de 0Ciub18 de 1977. pag. 3)
184 ..................................................................................................... Mottho Cecilia Gatclo V.

extrañas empeñadas en comprometer a instituciones universitarias en


actos de perturbación" 43 .

Así que las manifestaciones de protesta de los estudiantes tuvieron como


blanco el Estatuto de Segurtdad44 • los juicios verbales de guerra, las deten-
ciones de estudiantes y profesores acusados de ser enlaces guerrilleros,
las torturas y dese¡:>ariciones, el cierre de universidades"' y colegios oficia-
les, las expulsiones estudiantiles y los despidos de profesores. Otro factor
de agitación estudiantil se relacionó con la expedición de la reforma edu-
cativa, el Decreto 80 de 1980, con la cual 'furbay intentaba cumplir su
promesa de fomentar la investigación, pero que los estudiantes encontra-
ron como una estrategia para acabar con la autonomía de la enseñanza
superior'6 . Un motivo de movilización que aparece por primera vez, en es-
tos años, fue el servicio militar obligatorio.

A lo anterior se sumaron las ya clásicas protestas: contra el alza en el


transporte, por tarifas diferenciales para estudiantes, contra las eleccio-
nes, por el nombramiento de maestros, profesores y rectores, por mejor
bienestar estudiantil y en rechazo a las crisis presupuestales de universi-
dades departamentales" y nacionales'6 .

" El Tiempo. 13 de sepliembre de 1978. pags. 1 y úiHma A.


u ·Nos cocrespon!M un periodo (Je inlensa agitación eSiud13111il anle la polllica represiva del gobietno de Turbay (. ) Dicha
agilac•ón y movitización a-uirió sus momen1os más duros con ocasión de lOs debales SOllce el nuevo estaluto geneml de
la Univelsidad (Nac•onal) y condujo a varios cierres. ocasionando desfases en los talendaftos académicos (... ) la Univer-
sidad. ademas, se vio Obligada a suspender sus aclividades a ralZ: de la loma de la embajada de la Repüblica Dominicana
POI el comando Jorge Mafcos Zamblano del M-19 el27 de lebrero de 1980 y que solo tue resuena exaclamenle dos meses
después· (Luis Bernardo Flórez, ·una vivencia personal 1979-1980'", en Anlonio Hernandez y Beelhoven Herrera (edi·
lores). BrisquerlaS y k!glos desde la acddemia. Bogola. Fawllad de Cieru;~s fconc)micas. universidad Nacional. 2002.
pags 461·462).
·~ Siele universidades estaban cerradas en mallo del 80: Oislfital, National, de Anlioquia. TecnoiOQica de los Llanos. del
Quin<Uo. de CaldaS y le<nOiógica de l'ereira (Voz Proletana. 20 de marzo de 1900. pag. 6).
•• La Asociación Sindical de Ptotesores Universitarios (Aspu) alirmO que la relorma univefsitaria lue aprobada a espaldaS
de lodos los eSianrenlos (Vangwldia Libefal. 30 de enero de 1900. pag 11). ·
u El ministo de EducaciOn. Guillermo AIQulo. dijo QU8 las unive~Sic:lades depa113menlales iban rumbo a la quiebfa porque,
auOQUe lueron creactas por Ofdenaruas de las asambleas con muy buena volunlad. lueron <lescuidadas por tos gob•er·
nos departamenlales. que le dejaron proQtesivamenle al gobiemo nacional la carga inmensa que lo eslaba agobiando
(Vanguarcfia Libefal. 3 de sepliernore de 1900. pl<¡. 1).
•• El9 de mayo del82 se inició"" de las acciones que urvo mayor dilusiiln· ~ marclla roolliltrdinar~ de esludialles de la UPTC
desde Too~ hacia Bogola. que fue ddenida en elllrrile depar1arnenlal porque el gobernadOr de Culldinam~rca y el alcalde
de BogOia -on el permiso para el despl-1>. Los caminao~s se instilaron en VelllaQuemada y denominaron ese
canwnen~o ·eomooero 10 de Mayo" o "Las Malvirlas". Alli se praoojeron hechOs 1an insólilos como el pa~ido de lúlllOI
entre eslucliantes y Policias que les impedlan el paso, y maniles1aciones de solidaridad como la de los lrnnsportadores
inlennunicCiales que llevaron de manera gratuila las remesas de alimenlos que leS envia~ deSde Junta. Ante el atiUI'ICio
del gobierno nacional de 0111""" "" par¡<la especial para ~ un-. el 26 de ese mes abandonaron el ~menlo.
LUCHAS ESTUDIANTILES •.....••.•.••.•••.....••.••..•..•...•..•..•••..•••.•..•.•.•••..•••.•.•.•.•..•...•. 185

Thnto la apertura democrática que se produjo con la Uegada de Belisario


Betancur a la presidencia, como los recortes al gasto social que debieron
hacerse en aras del ajuste macroeconómico. contribuyeron a cambiar los
motivos de la protesta estudiantil. Así, disminuyeron los conflictos relacio-
nados con la represión abierta de la fuerza pública a las manifestaciones
estudiantiles pero se adelantaron algunas movilizaciones contra la implan-
tación del estado de sitio en zonas afectadas por la violencia, que además
exigían el retiro de militares del Magdalena Medio. y otras contra el secues-
tro. Se incrementaron las protestas por los déficit presupuestales"' y por la
precariedad o inexistencia de servicios de bienestar estudiantil60• Dwante al
año 84 las protestas contra la implantación del transporte sin subsidio fue- :
ron muy numerosas y se extendieron por las principales ciudades del país.

Pero también se dieron otros hechos que pusieron de manifiesto que el


estudiantado estaba cambiando y que "ya no se trataba de un movimiento
estudiantil similar al de los años 72 o 76; el personal de la universidad se
había renovado. no sólo desde el punto de vista hwnano sino desde las
perspectivas socio-pollticas"M El asesinato del profesor Alberto Alava el
20 de agosto de 1982 en inmediaciones de la Ciudad Universitaria "evi-
denció ante los ojos estudiantiles la necesidad de eXigir el respeto a la vida
y el derecho a hablar( ... ) después de algo más de cinco años. los estudian-
tes se tomaron de nU\lVO las caUes de la ciudad". A la semana siguiente, el
estudiantado tomó como bandera la denuncia de la desaparición de uni-
versitarios52 -y no la abandonaría hasta finales de la década- y participó

•• E119 de sep1itmbre de 19112. e~udiao1es, 1rabajad0res y profesores de la Universidad del Alijnli<o iniciaron una mareha
hacia Bogota para reclamar al gobierno naciooal la sotuci6n definitiva de la crisis ec:onOmica que afronlaba el centro
académico. Al lleQar a la capital, 6<t caminantes iniciaron una huelga de hambre. Retornaron a Barranquilla el 25 del
mismo mes. después de que el ministro de Hacienda y el tefes se comprometieron a girar·una partida adic•onal.
~• El 23 de septiembre de 1982. más de mil estudiantes de la Nacional se tomaron las resid8flciaS universilafias, clausu·
radas desde 1976. y el 16 mayo de 19114 se produjo una ~otenta pfOiesu con110 su desalojo. que seria el delinüovo. En
esa ocasión la universidad fue cerrada POf once meses, duranle los cuales se reeslructuró el luncionamienlo del Bien·
eslar Universitario. En novlembll del 83. estudianles de la Universidad del Valle realizamn un mitin en prolesta por el
prolongado ciene de residencias, y en septiembre del 84 los de la Universidad del Tolima ocupatOnlas inslalaciooes
adminislralivas en rechaZo a las medidas que reslfingieron el uso de cafeleria a SOlo 300 esiUdianles.
'' ~lo Boo!fo. "E~udiallles de la U.N: lluscwlo 008WlS «111linos". en Patraama. No. 7. j~io-septienOe de 19112. pig 24.
" El 14 de septierniWe de 1982. doce ~udiaoles de la Uni>er~dad NaciOnal se tomaron la NunciaMa AposiOii<a para
denunciar la desapari<i011 de siele universitarios (problema latente desde mano. cuando desapareCieron tos hermanos
Saljuan) y IOSj)OOS3bililar al MAS del asesilalo de Alava (El 11enJ>o. 15 de septieorbe de 19112). ~- de ~ I)IMr-
sidad de Antioquia ocuparon. el 22 de septiembre dd mismo ""'· ~ AlquidiO<esls de Medellln para deru1<iarla d -
YdeSapari<iOII de varios cornpa11eros (El r-. 23 de seplielrllre de 1982). Escotares de Medelln se 10ma1on ~ gobel·
nación y se encadenaron a sus (IU8I1aS en leblefo del 84. por lal~ de 10 mil cupos en staJ1dariil y por ~ desapari<iOn de
mas de 16 estudiantes en Antioquia (ltllPlolellria. 23 de leblero de 1984).
186 ..................................................................................................... MfHiho (eOlio Gmdo V.

masivamente en la conmemoración del paro cívico del 14 de septiembre,


convocada por las centrales obreras. que se aprovechó para agitar consig-
nas por el respeto a la vida y a la integrtdad personal y el derecho a estu-
diar deliberativamente. Estas banderas de lucha permitieron al estudian-
tado un nuevo acercamiento a otros actores sociales. y plantearon "una
pretensión diferente a la dicotomía universidad abierta pero reprimida. frente
a universidad cerrada" 53 .

A partir del gobierno de Virgilo Barco se inicia el segundo subperiodo de


luchas estudiantiles, que no sobresalen precisamente por su número sino
por la intermitencia"' y, sobre todo. por la actitud propositiva de sus prota-
gonistas, que se esforzaban en lograr una convergencia de distintos gru-
pos estudiantiles de universidades públicas y privadas comprometidos con
la búsqueda de alternativas a la situación nacional. marcada por la agudi-
zación de la "guerra sucia" y la acción contundente del narcotráfico. El
detonante de ese proceso fue el asesinato del Luis Carlos Galán, que moti-
vó a aproximadamente 25 mil universitarios a participar en la "Marcha del
silencio". el 25 de agosto de 1989, para rechazar a todos aquellos que
utilizaban la violencia para imponer sus intereses; para reivindicar la par-
ticipación ciudadana tanto en la toma de decisiones como en la aceptación
de responsabilidades; para comprometer a la universidad con la realidad
del país. Así nació el movimiento "Todavía podemos salvar a Colombia".
que impulsó, a partir de octubre del mismo año, la campaña "Plebiscito
para el plebiscito" con el fin de que se decidiera la reforma a la Constitu-
ción de 1886 y la propuesta de la Séptima Papeleta para las elecciones de
marzo de 1990. En ese mes el grupo se escindió y surgió el "Movimiento
Estudiantil por la Constituyente". Los dos grupos se diferenciaron en su
composición, el tipo de actividades que desarrollaron y, sobre todo.~espec­
to a participación en la Asamblea Nacional Constituyente. "El naciente
movimiento estudiantil se desvaneció en el aire tras una lánguida votación
por las listas estudiantiles a la Asamblea Nacional Constituyente. que
sólo representó el 2.5% del total de la votación"".

" camilo Borrero, "EsluclianleS de la U.N.. ·, l)!gs. 20-24.


$l Ouranle tos at'\os 80 los estudianles se desdibujan en América lalina y solo se presen1an ~movimienros desarliculados
y despojados de sus grandes melas, una moneda corrienle duranle la dKada pasada a lo latgo y anCho del planela·
(Hugo Biagini. "10 universidad hoy... ·, p.!g. 8).
~$ Osear Ouinlero. ·e1 papel de la movilizaciOn esrudianlil universitaria en la reforma conslilucional de 1991·. Ponencia
PI8SOII1ada a la Tercera mutSJta esludiantH de imesligaclonts hislóticas. Booo~. abfil 8 a1 12 de 2002. l)!gs. 5 a 20.
LUCHAS ESTUDIANTILES ..•..........•..........•....•..•.....•..••••....•........•.•...............••.•.. 187

Esta participación polltica proactiva del estudiantado no impidió su mo-


vilización defensiva en torno a los seculares problemas que vivia. Duran-
te el último periodo presidencial de los años 80 y en los que coparon el
decenio de los 90, los estudiantes continuaron exigiendo presupuesto
adecuado que permitiera el funcionamiento académico y administrativo
de universidades56 y planteles oficiales. luchando por un adecuado bien-
estar estudiantil57 , contra el cierre de hospitales universitarios, el haci-
namiento en colegios públicos, el alza de matriculas. la corrupción de
directivas de colegios y universidades56 , las expulsiones, la aprobación
de reglamentos y planes de estudios sin participación estudlantil59 y el
nombramiento en propiedad de maestros.

Nuevamente protestaron por la violencia empleada para controlar algu-


nas protestas estudiantiles00 , contra los allanamientos, la militarización

$• El 4 de" octubre de 1996 se inició w marcha trieslamental de 19 universidades pUblicas, destle Tunja haSta BogoU,
oroanizada por Aspu. Aneu y Sintraunicol para exigir al gobietno nacional cubrir sus déficit y para redlalar las propues·
tas de autotinanciaci(ln anunciadaS pOf la Comisi6n Nacional de Desarrollo de la Educación Superior. NingOn luncio·
nario gubernamenlal alendió a los caminantes. El 15 de noviembre del 97, representantes de 21 universidades pübhcas
initiaron otra marcha nacional, desde ta Un•versidad del Altantico hasta la del Magdalena. con la que se buscaba
impulsar una nueva tey mau:o para la etlucación superior que te brindara l)f'8supuesto glObal y autooomta universilafia
y p8fmiliera mejorar la calidad académica.
v En septiembre de 1986 se produjo una loma en la Universidad del Yalle para presionar la reapertura de residencias
cerradas desde el 81. En noviembre del 86, estudiantes de la Nacional se tomaron tres edilicaciones donde hablan
luncionado tres anos atras las residencias, para presionar su reapertura. En marzo del 90 hubO un paro triestamenlal
en la UIS conlra el anuncio del recorte a la preSiaci6n del servicio de comedores. La semana anterior, tos estudiantes
habían organizado una olla comunitaria, haciendo visilas por plazas de mercado y cocinando ellos mismos como
lorma de dar a cooocer el problema de bienestar universitario. En lebrero del 93. estudiantes de provincia se tomaron
las antiguas residencias Antonio Nari~o. de la Un•versidad NaciOAal. para reclamar su reapertura y protestar por el
allo coSio de las matriculas.
~· En octubre del 90 aparecen registradas las primeras movilizaciones de estudiantes de la Universidad del Auantico para
pedir investigaciones sobre tos manejos adminiSiralivos del cenlro y en agosro de 2000. a través de una toma. continoa·
ban haciendo denuncias similares. Después de esa acción tos participantes recibieron amenazas de muerte. Aparecie·
ron gralitis de las AUC que declaraban objetivo militar a quienes participaran en cualquier protesta dentro de la Univer·
sidad- Durante la década. cuatro profesores y siete estudiantes fueron asesinados y muchos tuvieron que acogerse al
programa de protección de t.tmisterio del Interior y desplazarse a otros lugares.
~· Estudiantes de Ciencias Políticas y Administración de la ESAP se declararon en paro contra la adopciOn de nuevo plaa
de estudios. quelue aprobado sin artalisis público ni riguroso. El director calilitóla acciOn como inlillraciOn de grupos
de izquie~a que atentaban contra el orden pUblico y la seguridad de la Escuela, y la cerr6 (Voz Proletaria. 19 de mano
de 1987).
" E118 de mano de 1987 cayó asesinado romas Henera C3nlillo, estudOnle de UPTC. en medio de PfOieslaS conua el
alza del transpor1e en Tunja. Oias mas tarde hubo una marcha unNersitaria que te presentO al Procurador General.
C.VIos Maulo Hoyos. una serie de peticiones, enlre ellas. destiluir al Oli<ial y a los SOJboliC~Ies que estuvieron Pfesenle$
cuando nuió Her181a y Plohibk que ~ polieia llevara armas cuando se Pfeselllasen oonllictos esludianliles (El """""·
26 de mano de 1987).
188..................................................................................................... MosrOOCecilioGolóa V.

y los cierres de universidades y colegios oficiales. Se manifestaron contra


la guerra sucia, las amenazas. desapariciones•• y asesinatos de estu-
diantes. maestros. profesores y líderes políticos. las masacres ejecuta-
das por paramilitares, contra la impunidad y por el derecho a la vida.

Exigieron la derogatoria del Estatuto Antiterrorista, que estaba siendo


aplicado a manifestantes 62 . Continuaron las acciones colectivas de esco-
lares que pedían más educación y menos servicio militar obligatorio y las
manifestaciones de solidaridad con maestros en huelga e indígenas en
conflicto por las acciones de las multinacionales en sus territorios tradi-
cionales. con marchas campesinas y paros cívicos.

Después de la promulgación de la nueva Constitución tuvieron lugar pro-


testas estudiantiles para rechazar el plan de apertura:éducativa del go-
bierno de Gaviria. que autorizaba la libertad de matrículas en universi-
dades privadas63 y el aumento automático del 23% en las públicas. Du-
rante la discusión del proyecto de la ley general de educación. en 1992.
se presentaron varias movilizaciones que apelaron a sus contenidos: las
altas jerarquías eclesiásticas convocaron a los colegios y feligreses cató-
licos a marchar contra la abolición de la "educación religiosa y moral" en
los centros escolares y los alumnos de las Normales se movilizaron para
pedir al Congreso que tuviera en cuenta el sistema especial de formación
de docentes en la ley.

Durante el gobierno de Samper los estudiantes se hicieron visibles como


portadores de "una causa justa y limpia" que los ubicaba al margen del
sistema criticado, a través de las movilizaciones"' que exigían la renun-

•• Durante la conmemoración del Ola del Estudiante talt:to, en 1988. estudiantes de la Universidad Nac•onal se tomaro~
el Celam para protesta• por las desapariciones.
u Esludiantes de la Nacional. UPN y OiSirital se declararon en paro para pedir ta liberación de los detenidOs en la tomada
de protesta convocada por la CUT el 5 de octubre de 1988, a quieAts se les recluyO en laS cárceles del Buen Pastor y
Modelo y se les aplicO el Estatuto Anlilerrorisla.
n AltOs deS(lUéS. en noviembre del 97. estudiantes de la Universidad de los Andes ocuparon l)atffitamente la rectoria para
p~oleslar por el atza de matriculas. que solo aceplaban 18%o. Después de negoctaciones con el rector se delerminO Que
las alzas se harlan de acuerdo con el indice de inUaciOn.
14
En agoslo del 95. esludianles de universidades privadas. en medio de maa-chas carnavalescas. reunieron ocho mil lirmas
para apoyar las irwesligaciones del proceso 8.000. En enero del ano siguienle, el t.tovimienlo Sélllima PapeJela lidero
!res dlas de movilizaciones para exigir al Presidenle convocar a on pleb•scilo nacional para que los colomb•anos deci.
dieran si debían realizarse nuevas elecciones presidenciales y legislalivas.
LUCHAS ESTUDIANTILES .................................................................................. 189

cia al Presidente y apoyaban las investigaciones sobre la existencia de


"dineros calientes" en la campaña electoral. Las consignas. las mogo-
nas. los micos de felpa, los elefantes de espuma. las corbatas, las hicie-
ron muy vistosas durante algunos días pero no pasaron la prueba de la
coyuntura.

A lo largo de los 90 se fueron haciendo más frecuentes las marchas estu-


diantiles por la paz y contra la violencia que azotaba a ciertas regiones.
por la liberación de secuestrados. contra asesinato de defensores de dere-
chos humanos, para exigir a los actores violentos sacar el conflicto armado
de las universidades. Manifestaron su solidaridad con los soldados y poli-
cías retenidos por las Farc y con sus familiares, y exigieron a los distintos
gobiernos de tumo entregar ayuda humanitaria a los desplazados.

Al finalizar el periodo se reiteraron las luchas contra el recorte presu-


puesta! en educación ordenado por el gobierno como medida de ajuste y
austeridad en el gasto. lo que derivó en caos en la contratación y pago de
profesores y en la amenaza de cierre de las jornadas nocturnas. Las ac-
ciones se intensificaron contra el Plan de Desarrollo de Pastrana Arango
porque, según los estudiantes, pretendía desaparecer el carácter público
de la educación al modificar los aportes del Estado a los establecimien-
tos educativos oficiales y aumentar las matrículas y, además, atentaba
contra la autonomía universitaria al crear nuevos programas bajo visto
bueno del Ministerio de Hacienda.

Una singularidad de los años finales de análisis es la reaparición de los


consejos estudiantiles integrados por alumnos de secundaria. que, ade-
más de luchar por sus propios intereses. expresaron su intención de ser
tenidos en cuenta

"a la hora de negociar el tipo de pafs que queremos Jos colom-


bianos (.. .)para tener un Jugar garantizado por el Estado, don-
de podamos acceder al conocimiento, con calidad, condicio-
nes dignas de existencia, posibilidades de desarrollo indivi-
dual y social: con perspectivas de futuro. Esta es una deuda
que tiene este gobierno y Jos anteriores con Jos estudiantes.
padres de familia y profesores colombianos (. ..) Hoy nos queda
una tarea necesaria: avanzar en la construcción de una escue-
la radicalmente democrática, fundamentalmente justa y esen-
190..................................................................................................... Morlho Cecilia 6mda V.

cia/mente humanista, donde tengamos el derecho y el deber


de opinar frente a los problemas que aquejan a la institución,
la sociedad, el país... La paz no se construye con buenas inten-
ciones solamente; es necesario demostrarlas en el plano de la
acción cotidiana y la voluntad individual y colectiva de cons-
truir un país mejor, ese país donde Jos estudiantes tengamos
mucho que decir. mucho que proponer. mucho que pelar',.;.

Así manifestaban el despertar de una "conciencia de ciudadanía" y avan-


zaban hacia su constitución como actores sociales. Como dice 'Iburaine.
"la conciencia de ciudadanía se robustece cuando los jóvenes sienten
que se les escucha, que no se les rechaza ni se les abandona en la oscu-
ridad y el silencio" 66 .

Motivos de las luchas estudiantiles


Universitarios, estudiantes de secundaria, de educación técnica y de pri-
maria tuvieron diversos motivos para protestar. Casi un tercio de sus
luchas tuvo origen en aspectos relacionados con los servicios sociales y
entre ellos ganan preeminencia los que tienen que ver con la actividad
educativa: falta de maestros y de directivos nombrados en propiedad,
pobre dotación de planteles, pésimo estado de las plantas físicas, baja
calidad académica y restricciones impuestas al bienestar estudiantil:
servicios de cafeterías, salud y residencias, aumento en sus costos, re-
cortes o suspensión de la prestación de tales servicios.

El 17.6% de sus acciones tuvo que ver principalmente con las autorida-
des educativas y no fue motivado simplemente por el hecho de oponerse
a ellas sino porque el abuso del ejercicio de la autoridad era patente:
expulsiones que realizaban las autoridades educativas acicateadas por
el miedo a las formas de organización y expresión estudiantiles. En oca-
siones, la intención de organizar consejos estudiantiles o la participación
activa en ellos, así como la publicación de periódicos murales o volantes.

n AsociaciOn Nacional de ESiud•anles de Secundaria (Andes). ¿paz Sin educatión? iOvé patado¡a! Atuil de 1999, ~g. 3.
u Según esle au101, Ires ing1edien1es son indiS()ensables para prOducir un aclor social: la conciencia de ciudadanla,
los objelivos personales y la capacidad de comunicar (Aia•n louraine. ·.klven1ud y democ•acia en Chile_..·. edic•ón
eleclfOnica).
LUCHAS ESTUDIANTILES ......•....••......•....•.•....••........••••..•...••..••.•............•.....•.... 191

fueron argumentos suficientes para suspender temporal o definitivamen-


te a sus promotores. tanto como a los negociadores de esos conflictos.
Hubo casos peores. como el ocurrido en la Facultad de Economía de la
Universidad Santo Tomás, de Bucaramanga. cuyos alumnos realizaron
un paro en agosto de 1975 para pedir la destitución de un profesor califi-
cado como mediocre. Las directivas consideraron la petición como sub-
versiva y procedieron a expulsar a catorce estudiantes. de quienes no se
supo su suerte. según dijo la propia prensa67 .

En algunos casos. tras denuncias públicas y ante autoridades compe-


tentes. se constataron abusos sexuales de maestros hacia alumnas. En
otros se comprobaron denuncias estudiantiles sobre corrupción de las
directivas. usufructo personal de herramientas y plantas físicas de es-
cuelas y colegios, mala administración de los lánguidos presupuestos
destinados a la educación y nombramiento clientelista de maestros. Pero
. también se presentaron, aunque en número reducido. manifestaciones a
favor de autoridades escolares, como cuando algunos rectores que. a los
ojos de estudiantes y padres de familia, hablan adelantado una buena
gestión. eran trasladados a otros planteles u otros municipios.

Los universitarios protestaban ante la ineptitud de profesores y decanos o


ante actitudes represivas hacia el estudiantado de parte de las directivas
universitarias. Tal fue el caso del nombramiento en 1985 como rector de la
Universidad del Atlántico, de una persona que habla dirigido el DAS"'.

J:;n algunas ocasiones los estudiantes protestaron enérgicamente contra


autoridades municipales o departamentales por su incapacidad para re-
solver los problemas presupuestales o académicos que tenlan lugar en
sus centros de estudio.

El 13.8% de las luchas estudiantiles corresponde a protestas contra


pollticas gubernamentales y buena parte de ellas expresó las crisis
presupuestales de establecimientos de educación primaria, secundaria y
universitaria. Elue se traían desde la década previa al inicio del periodo de

" 8 77empo y Vanguanlia libefal, 22 y Z3 de agosto y 7 de septiernllre de 1975.


" Et 1/efak/o. 7 de mayo de 1985.
192..................................................................................................... Monho Cealio Ga«fo V.

estudio y se hicieron recurrentes a lo largo de él69 • interferían permanente-


mente las actividades académicas y tuvieron efectos perversos en la con-
gelación de nóminas profesorales -<¡Ue tenían su correlato en las nóminas
paralelas y el nombramiento clientelista de maestros- y de construcciones
y reparaciones de centros educativos. así como en su dotación adecuada.

Otro grupo de motivos incluidos en este rubro se relaciona con el manejo


dado a los conflictos sociales: emisión de rígidas normas tras la declaración
del estado de sitio. esratutos de excepción. el recurso permanente al cierre
de las instituciones docentes para evitar las manifestaciones de descontento
estudiantil y el abuso del empleo de la fuerza en el control de las protestas.
así como la aplicación de una juridicidad especial para tiempos de guerra.

Algunas protestas estudiantiles fueron abiertamente politicas: expresa-


ban su oposición al régimen bipartidista. denunciaban la farsa electoral
y manifestaban su repudio al imperialismo norteamericano y a su intro-
misión en la política y, especialmente. en la educación nacional. así como
sus intervenciones directas en paises centroamericanos y del Caribe. Por
eso no es de extrañar que las visitas de personalidades políticas estado-
unidenses originaron casi siempre disturbios estudiantiles.

El 13, 1% de las luchas de estos actores demandó proteCCión y respeto a los


derechos fundamentales. Al iniciarse el periodo de estudio, el motivo más

" En1re 1966 y 1976 se produjo un tlelerioro real del presupuesto de la eOOcación pública de nivel superior. que formó
parle del escenario del conlliclo social que se desanolló en las universidades oficiales del pais. Los parMos lradi·
cioRales perdieron el conlrol de los eSiamenlos de la universidad pUblica y buscaron dominarla a través del manejo
presupueslal, del conlfol burocralico Y. en casos de crisis, del uso de la lueua pUblica. El progresivo (lesenlendimien-
lo, por pane del Estado. de la lrnanciación de la educación superior, creó condiciones para imponer la politica
impulsada por organismos de linanciacrón inlernacionales llevada a la pr3clica por el gobierno colombiano. En
primer lugar. la privalización y la ·upaquización. de las malrlculas que se propusieron en el plan de desanollo de
l6pez alimernaron la ac:eplaci6n progresiva por palie de la unrversidad de la disminución cada vez mas aguda de!
presupueslo universrlario. En segundo lugar, el desmejoramienlo de la calidad de la enset'tanza y su orienlaciOñ
hacia la lormacióa de ·mandos medios· redujeron los gaslos unilarios de la educación y dieron un respno a la presrón
presupueslal. En 1ercer lugar, la escasez presupues1a1 ablandó la resislencia de los es1amen1os unrversilarios a las
condiciones impueslas por las luentes de linanciacr(ln eKiernas (Clemente Fotero, Eduardo Manlilla y Sanliago Ftuy
·las linanzas universrtatias en Colomb.a· en varios aulores. Universidad olicial o...• pags. 182 y 183). A mediados de
tos anos 80 Hernando GOmez Buendla seitalaba que si la universidad no encontraba recursos adicionales. los
cen1ros privados no universilados se expandirian con velocidad baslanle mayor que duranle los 70. El sec1or olicial
rebajaría mas aceleradamenle su cobellura relaliva y !\abría un desplazamiento ullerior de las mauiculas hacia
eslabtecimienlos. caneras y tornadas con menor cos1o unilafio y menos garantía sóhda de calidad académica. Mien-
lras a las universidades eslatales les esperaba el mas severo esuangulamiento linanciero y las translerencias guber-
namemales eran. de lejos. insuticiemes para linanciar la universidad pUblica. el tu1uro financiero de la universidad
privada era baslante desahogado (Hernando Gómez Buendia. Finanzas Universitarias: pasado. presenle y Jvluro.
8ogo!a: Fedesauollo. 1984. pags 150-1$1).
LUCHAS ESTUDIANTILES .........•..............•.•.•.•......•..•...•......•...••......................... 193

frecuente de protesta de los estudiantes respectO a los derechos tuvo que


ver con un círculo Vicioso de manifestaciones y enfrentamientos entre edu-
candos y fuerza pública provocados por la Visible enemistad entre estos
dos sectores La policía y el ejército, en su tarea de "mantener el orden
público" y de aplicar las medidas de estado de sitio. arremetieron contra
las movilizaciones estudiantiles, hicieron detenciones, en ocasiones arbi-
trarias. dispararon contra manifestantes, allanaron colegios, universida-
des. iglesias y cuanto lugar buscaban los jóvenes como refugio, reprimien-
do las manifestaciones pero, de paso, creando un nuevo motivo de protes-
ta: el exceso de Violencia que dejaba detenidos. y en ocasiones muertos,
aunque, a veces, los autores de los disparos fueron sujetos privados o agentes
de:segurtdad del Estado vestidos de civil. Así aparecieron dwante los años
que conforman el primer subperiodo unas "manifestaciones de la ira": pro-
testas y desórdenes estudiantiles, pedreas y destrucción de Vitrinas y ven-
tanales, uso de ácido y petardos, quemas de vehículos. actos ellos que
· expresaban la rabia que despertaba la muerte de un compañero o la pre-
. sencia militar en los establecimientos docentes70 .

Durante la Vigencia del Estatuto de Seguridad los estudiantes realiza-


ron acciones de protesta por detenciones de compañeros y profesores,
tras allanamientos realizados por el ejército por presunta Vinculación
con movimientos subversivos". A finales del periodo de Thrbay y du-

" Un hecbo que l)tfmile percibir ese drculo vicioso se inrci6 el3 de septiembre de 1976, con w manifestación de estudianles
de ~ Univtrsidad de C.klas. que rechazaban ~ deslihlticlo del reclor. En ~ Plaza de BoiNa~ de t.tan;zales elejércüo disparó
sobre la mullilud, y el hecho dejó un saldo de medio cenlenar de civiles y milllares heridos. Carlos Fematldo Henao.
es1udaan1e de sexto de bachillefalo del lnslilulo Universilafio. murió nueve dlaS desputs a conset:uencia de una herida de
bala. Dos dlas mas larde hubo otra movilizaCión y la policla voM6 a abrir fuego coftlra los manileSiafltes y seis universilarios
y escolares resu11aron heridos. El gobierno departamental y las direclivas universitar•as censuraron la maoo dura con que
la policía re~imia a los educandos y pidieton el retiro de la luerza p(i)rtta de la ooivefsidad. Al día siguiente. nuevamen1e
los alumnos de la Universidad de caldas. de la Nacional y de establecimientos de seclfMJafia se lanzaron a laS calles ~
lechalar ~ bru~lidad polocial. Los de ~ UnivtrSidad Na<iorlal de Bog~; oepud;aron ~ mue"e del esludWIIe en Manuales.
la fuerza pUblica enlró en motocicletas a Jos predios, denibó a varios i6venes y pasó sobre los cuerpos caldos, y tres de ellos
debieron ser hospitarllados. Dos dfas de5PU&S se reafiZó Gira manilestación contra los abopellos de ta fuerza p(Jblica en
~ Nac:ional. Apesar de~ represión de que era objelo. &119 y 20 de o~ubre el alumnado de~ UMersidad de C.ldas volvió
a manilestarse parn pedir al gobierno nacional solución a la interinidad en la rectoria y a la crisis presupuesta! que atla·
vesaba el plantel, que de nuevo lue militarizado por el Batallón Ayacucho.
11 En julio de 1979, paro en la Universidad de Antioquia y la Nacional de Medellin. por detención del médico y representante
al consejo directivo de la primera. leonaftlo Betancur. En octubre del mismo ano. estudiantes de la Universidad del Valle
ocuparon la Ermita pala exigir ta publicación de una lista de detenidos polilicos en cárceles del Valle y cauca y la
presentación de los desaparecidos En mayo y novierrtue del 81 se elettuaron marchas de la Universidad Tecnológica
de Pereira y un paro en la Escuela de Bellas Mes de la Universidad del Allanlico. motivados PQI deleneiones arbitrarias
de profesores después de haber s;do allanados sos domi<;l;os. En mayo del 81 es~lló un paro en la Te<nol69i<a del
Chocó. en repudio a la detención de tres estudiantes por el ejército acantonado en la ciudad.
194 ..................................................................................................... Mmrho Cedlio Garcla V.

rante el de Betancur se presentaron protestas contra la desaparición de


estudiantes y desde entonces aumentaron las movilizaciones para pe-
dir la liberación de secuestrados. A finales de la década de los 80 y
durante la siguiente. la agudización de la "guerra sucia" y sus secue-
las de amenazas. persecuciones y asesinatos selectivos de estudian-
tes. educadores. trabajadores. líderes sociales y pollticos y defensores
de derechos humanos. a más de las masacres de campesinos e indíge-
nas y los desplazamientos forzados de población. acercaron a los estu-
diantes a otros sectores sociales que reivindicaban el derecho a la vida.
y se tornaron muy activos dentro del movimiento No Más y en las Se-
manas por la Paz.

Además de luchar en favor de los derechos civiles y pollticos. los estu-


diantes introdujeron al lenguaje de las protestas el "derecho a la educa-
ción y a la salud del pueblo". protestaron contra la discriminación racial
y participaron en marchas que proclamaban los derechos reproductivos.
así como en pro y en contra del derecho al aborto.

La solidaridad constituyó el quinto motivo de lucha de los estudiantes


(10.3% de sus acciones colectivas). quienes. como ningún otro de los ac-
tores observados. la enarbolaron como bandera de lucha. Acompañaron
a universidades y colegios en conflicto, hicieron manifestaciones de soli-
daridad con trabajadores en huelga o despedidos. con desalojados de
invasiones, con poblaciones que adelantaban paros clvicos y con las de
regiones donde se llevaban a cabo operativos militares. en asedio a gru-
pos subversivos. y asl mismo exigieron el retiro de la fuerza pública de
reservas indígenas. Los estudiantes de secundaria mantuvieron hasta
1985 expresiones de solidaridad con sus maestros en huelga por falta de
pago o destituidos por participar en paros; a partir de ese año el tema de
la solidaridad empezó a desdibujarse como motor de las acciones colee-,
tivas del estudiantadon

Bajo el rubro de servicios públicos (8.4% de las acciones) se incluyen las


movilizaciones ocasionadas por la carencia o mala prestación de servi-

11
También se presentaron entrenlamientos entre prolesores y estud•antes. sobre lodo cuando los Ullimos senlian que el
conUicto de lOs primeros ate~aba sus inte~eses. Por ejemplo. en Puerto Teiada. en junio del 7$. tos alumnos del Coleoio
José Hilario LOpez hicieron una manilestación porque sus maesuos. para Presionar la cancelación de sueldos atrasa·
dos y orimas. se Aegaron a enlregar las libletas de catilitacioAes. En algunas oponunidades los universitarios pto1es·
taban cuando estaban a punlo de perder el semestre a causa de prolongadas huelgas de sus protesores
LUCHAS ESTUDIANTILES .................................................................................. 195

cios domiciliarios en escuelas y colegios. así como las reacciones del


estudiantado ante el alza en las tarifas del transporte público urbano e
intermunicipal -por ser usuario permanente del servicio. al tener que
trasladarse hacia los lugares donde se ubican los centros educativos-.
Eran acciones periódicas73 que se venían presentando desde los inicios
del Frente Nacional, y se llevaban a cabo desde que se anunciaba el
alza; en ocasiones se presentaron severos enfrentamientos con el gremio
de transportadores y choferes". A comienzos de 1980 los estudiantes
empezaron a exigir tarifas diferenciales y a finales del gobierno de Be-
tancur tales protestas fueron recurrentes. a medida que se introdujo el
transporte sin subsidio. También se protestaba porque, además de caro.
el serVicio era deficiente. aun en las grandes ciudades. Después de esa
época cesó este tipo de protestas.

DEMANDAS DE LAS LUCHAS ESTUDIANTILES


1975-2000

Servicio• socMs 30.5% . ...

~.- . ;o.-.. .
y-·--<:..,m....,,..;bn 3.3..

PollitO 14.0%-

Otro• 0.3%

'---s...............

AtAorictad.. 17.8% ·

ArnbMinlale& 0.8% · ·

Las conmemoraciones coparon el 3.3% de las acciones colectivas estu-


diantiles Los eventos dirigidos a fortalecer la memoria colectiva se apro-
vecharon para expresar muchas reiVindicaciones estudiantiles. La con-

" 1976 lue el ano que proOigO et mayor nOOiero de proteslas. porque el pre<io delllanspone pirblico se elevo res veces.
,. En julio del 81. IKia protesta de estudianleS de la UniVersidad del Artanlico conua el alza del hnsporte lemin6 con lll
saldo de 1res buses Incendiados. Al dla Siguienle, mas de cien cholefes asallaron e incendiaron la sede administrativa
de ~ ...,._d en represa!~ por los aclos del ~ anlerlor (E/ Cofomb/all{) y 8 Heralrlo, 26 y 29 de julio de 1981).
196..................................................................................................... Mm1ho Cecilia Gl!rdo V.

memmación del Día del Estudiante (8 y 9 de junio) no falló durante el


periodo y enmarcó protestas contra la situación que experimentaban tanto
los centros educativos como la educación misma. Otras conmemoracio-
nes casi permanentes fueron las de la muerte del Che Guevara (el 8 de
octubre) y de Camilo Torres (el 15 de lebrero).

Hasta 1976 se registraron actos conmemorativos de la denominada "re-


volución de febrero". por los hechos acaecidos en Cali en 1971. y hasta el
78 se encuentran registros de actos que conmemmaban el asesinato de
José Darlo Palma a manos de un policía que el 18 de abril de 1974 -la
víspera de las elecciones presidenciales- le disparó pm la espalda en la
Avenida 19 de Bogotá. Quizás el recuerdo de este estudiante se mantuvo
durante un tiempo por la forma como se juzgó al policía autor del disparo:
en octubre del 74 fue llevado a consejo verbal de guerra y absuelto des-
pués de diez minutos de deliberación. En 1978 se reavivó la memoria de
la víctima cuando el Consejo de Estado condenó al Ministerio de Defensa
Nacional. como responsable del F-2 de la Policía Nacional. a pagar los
perjuicios materiales causados por el crimen".

En la Costa Atlántica también se conmemoraban dos masacres estu-


diantiles. una acaecida en Cereté en 1964 y otra en Lorica en el 69. Los
estudiantes asesinados durante manifestaciones fueron recordados uno
o dos años después. pero dada la dinámica violenta de la relación estu-
diantes-fuerza pública, año tras año se engrosó la lista de mártires estu-
diantiles y la memoria colectiva flaqueaba. El Paro Cívico Nacional del
14 de septiembre de 1977 fue objeto de conmemoraciones impulsadas
por las centrales obreras. que se realizaron hasta entrados los años 80, y
los estudiantes participaron activamente en ellas Hay que hacer esfuer-
zos por recordar quién cayó en cuál fecha para saber a qué obedecen
muchas de las protestas que realizan los estudiantes La prensa registra
algunas de ellas como carentes de motivos. pero haciendo un esfuerzo se
puede saber que se intenta mantener viva la memmia de algún evento -
casi siempre trágico- o de un líder estudiantil o político de izquierda.

En cuanto al peso de los motivos a lo largo de los años estudiados. las


demandas relacionadas con la educación tuvieron la maym relevancia a

~~ VNf9Uatdia Libela/. 22 de abril de 1978. PaQ. t. Antonio taballero, en el capitulo 11 de su novela Sin remedio, se reliere
al ep•sodio del ases.nato.
lUCHAS ESTUDIANTILES .................................................................................. 197

comienzos del periodo pero decayeron notablemente en su transcurso.


Algo similar ocurrió con las protestas motivadas por autoridades o aque-
llas acciones colectivas encaminadas a expresar solidaridad con otros
sectores en conflicto. La reivindicación de derechos y las movilizaciones
en conmemoración muestran una leve caída y las luchas contra políticas
gubernamentales manifiestan una tendencia a permanecer estables.

Convocantes de las luchas estudiantiles


La inlor mación registrada sobre los convocan tes de las luchas estudian-
tiles es muy escasa: solo se obtuvieron datos para el 6% de sus acciones
colectivas durante el periodo.

Entre las organizaciones que aparecen liderando las luchas de educan-


dos priman. obviamente. las estudiantiles. seguidas por las sindicales y
·las cívicas. y en número muy bajo aparecen las ONG. organizaciones
·políticas de izquierda. autoridades municipales y departamentales y la
iglesia. En una oportunidad acataron la convocatoria de entidades gre-
miales.

Las organizaciones estudiantiles nacionales. corno la Unión NaciOnal de


Estudiantes Universitarios (Uneu). la Unión Nacional de Estudiantes Co-
lombianos (Unec)'6 • la Unión Nacional de Estudiantes de Secundaria
(Unes). y las regionales y locales" desaparecen paulatinamente del es-
cenario público'' y a finales de los años 80 ya no vuelven a registrarse
luchas realizadas bajo su liderazgo. Aún está por estudiarse a fondo cuán-
to peso tuvieron en la desaparición de estas organizaciones -o en su

1
' Acomienzos del Frente Naciooal aglulinO a una palte impOftante del movimiefllo estudiantil, pero al iniciarse el decento de
los""""" ya no contaba con apoyo real denlro de las univ<rs;dades ¡camilo Borrero. "Eslud~les de la UN.:, piQ. 21).
11
Como la Asoc•ación de Universilarios de Santandef (Audesa) y la Federación Oistrilal de EstudiaRles de Secundana
(fedes). que luvie~on algün protagonismo en el primer quinquenio del periodo estudiado.
" Mauricio Archila sostiene que en los al'los 70 la capacidad Ofganizativa desplegada por los estudiantes aAos antes se
fue al traste tomo consecuentia de una combinación de represión olicial y radicalizacu1n del movimiento esludianlil. Así,
la conducciOA de eSie Ullimo cayO delinilivamenle en manos de los l)arlidos y oroan•zac•ones mililares de irquierda
rEnlre la academia y la polílica: el movimienlo estudianhl en Colombia .. :, pág. 171). A comienzos del mandalo de
Be1ancur se apret:iaba una clara división en la organización estudianlil enlre dos grupos: los ·c1e base~. que reunlan
a div8fsas lendencias eKirem•Sias y semiclandeshnas que pugnaban por combinar actos sorpresivos -como las lomas-
con la acc•ón organizaliva, y o1ro lrenle que aglulinaba a los movimientos polllicos orginicos y proponia procesos
organizalivos amplios. Pero ninguno de los dos logró reunir a una signilicaliva parle del esludiantado (Camilo Borrero,
·e~udianles de la U.N .. .", pag. 23).
198..................................................................................................... Madho (eOlia Gordo V.

radicalización y clandestinización, y en la disminución del númew de las


movilizaciones- el ttatamiento dado a los rebeldes estudiantiles como
bandidos, la utilización "de la expulsión d.e ..sus planteles como castigo
ejemplarizante, las campañas denigrantes emprendidas por medios de
comunicación contra las universidades públicas y el desconocimiento de
los cambios de actitud del estudiantado. Además, si durante un tiempo
la represión produjo solidaridad, terminó creando resignación y, en medio
de crisis económicas, muchos estudiantes se vieron en la necesidad de
vincularse al mundo del trabajo y abandonar las aulas de clase
No obstante, durante el decenio de los 80 se presentaron acciones nacio-
nales de envergadura, lo que permite inferir que fueron coordinadas por
redes informales79 y agrupaciones que mantenían un bajo perfil. Otro
tipo de organización estudiantil surgió entre 1989 y 1990, cuando su
actitud frente a la retor ma constitucional fue validada por la sociedad,
como en los casos de "Todavía podemos salvar a Colombia" que impulsó
la campaña "Plebiscito para el plebiscito", y el "Movimiento Estudiantil
por la Constituyente", que propuso la Séptima Papeleta para las eleccio-
nes de marzo de 199080 y mantuvo algún liderazgo en las protestas que
pidieron la renuncia del presidente Samper y se manifestaron a favor del
referéndum. Al finalizar el periodo se presentó un resurgir de los consejos
estudiantiles de secundaria que tuvieron una destacada actuación en
las movilizaciones en defensa del derecho a la educación y contra diver-
sas medidas tendientes a privatizar la educación pública.
Adversarios de las luchas estudiantiles
Durante el periodo se observa una falta de atención oportuna a las de-
mandas de los estudiantes, un descuido a las primeras manifestaciones
de inconformidad y malestar, que desencadenaron oleadas de protesta y
contribuyeron a acrecentar las confrontaciones entre estos actores y las
autoridades gubernamentales.

Como se observa en la siguiente gráfica, los entes regionales (que en este


caso aglutinan tanto a los órganos ejecutores departamentales como a las

" Scoll sel'lala Que cuando la actividad polllita esta casi prohibida. la resislencia se reduce a las redes informales o a las
clandestinas. pueslo que las formas de oroamzación son lanlo un produclo de la necesidad pOiilica como una elección
pol;lica (Los clominadOS y et atle...• págs 235-236).

·~ Para una cronologla resumida del Movimienlo Esludianlil S&phma Papelela. consuuar página web lideresenlau com/
Séplima.
LUCHAS ESTUDIANTILES ..................................•...............................•....•......•... 199

empresas regionales de servicios públicos) y los entes nacionales fueron


señalados como adversarios en el57,7% del total de las luchas estudianti-
les. A las entidades regionales se les exigió atender sus obligaciones pre-
supuesrales con las universidades departamentales y responder a las
múltiples necesidades de los planteles de educación secundaria, cuyos
estudiantes, en varias oportunidades, hicieron largas marchas a pie desde
su lugar de origen hasta su nodo regional para exponer directamente sus
pmblemas ante autoridades con capacidad decisoria, debido a la inefi-
ciencia de los intermediarios Así las demandas planteadas en el munici-
pio se volvían a presentar a los entes departamentales.
ADVERSARIOS DE LAS LUCHAS ESTUDIAHTILES
1975-2000

Enlfl!IQ'Ikfpaln 11. tljf¡. ·

Privacloa ,,,,,.

El gobierno nacional fue blanco de las protesras derivadas de la ejecu-


ción de politicas y planes que, según los estudiantes, favorecían la "colo-
nización cultwal", atentaban contra la autonomía política, docente y
administrativa de las universidades, el cogobierno, la libertad de cáte-
dra y la calidad de la enseñanza o iban en contra de la gratuidad y uni-
versalización de la enseñanza". Ante entidades gubernamentales na-

•• DemandaS todas pefleneclenleS a la ltadición relorm•Sia lalinoamericana, cuyo Ofigen se rernonla al Primer Congreso
de Estud•anles Americanos, ~ectuado en Montevideo en 1908, movimiento que planleó diversas demandas en cuanro
al pet1il que te correspoi'Kie asumir a la universidad para insertarse mejor en una sociedad democrática y cumplir
cabalmente con tos propios requisilos <le la excelencia académica. Las propuestas relonnistas iban acoml)aliadas de
1a solidaridad social de los universilarlos. es10 es. de la unión obrero-carnpesino·esludiandl (Hugo Biagini. ·La ooiver-
Sidad 110y desde ~ pe~speeliva relormis~ .. .-. p;gs 2-10).
200 ..................................................................................................... Mmlho Cecilio Gatita V.

cionales también se expusieron demandas relacionadas con los secula-


res problemas financieros de las universidades públicas y con las alzas
del servicio de transporte público. Los excesos de las normas especiales
de estado de sitio, los cierres de los claustros y la intervención de tropas
en ellos -argumentando motivos de orden público- fueron entendidos y
rechazados por los estudiantes como actos de agresión por parte del Es-
tado central

El tercer lugar entre los adversarios lo ocupan los denominados "priva-


dos", entre los que se cuenta a las entidades privadas, cuyos estudiantes
se movilizaron contra las modificaciones inconsultas de los programas
académicos, contra la precariedad de la dotación y de los servicios de
bienestar estudiantil, el alza de matriculas. los recortes de libertades de
expresión y organización; contra las decisiones tomadas por las directi-
vas sobre nombramientos y destituciones de rectores. decanos. profeso-
res y trabajadores. y la aplicación presurosa de sanciones y expulsiones
a estudiantes. aunque estuviesen estipuladas reglamentariamente; y
contra los cierres de los establecimientos para controlar las protestas de
alguno de los estamentos vinculados a la institución.

También se presentaron algunas movilizaciones universitarias para pe-


dir a los gremios su contribución financiera para el mantenimiento de
universidades regionales.

Otro tipo de adversarios "privados" fueron las autoridades educativas.


civiles o religiosas. cuando los estudiantes se sintieron afectados por
excesos en el ejercicio de su cargo.

Los entes del nivel muniCipal ocuparon el cuarto lugar entre los adversa-
rios contra los cuales se dingieron las protestas estudiantiles, referidas
fundamentalmente a la precariedad de los auxilios asignados para aten-
der escuelas y colegios dependientes de los presupuestos locales. a las
medidas de control del orden público tomadas por los alcaldes tras mani-
festaciones estudiantiles, y a las deficiencias en la prestación de servi-
cios públicos a cargo de estas entidades territoriales.

Las fuerzas militares y de policía fueron consideradas como adversarios


en la medida en que encarnaban el aparato represivo estatal Las con-
frontaciones de estudiantes con la fuerza pública pusieron en evidencia
LUCHAS ESTUDIANTILES ..............................................•...•...•...•.••............•......• 201

la enemistad social que existla entre ambos: los primeros veían a la segun-
da como instrumento de la autoridad estatal con licencia para emprender
acciones represivas contra las manifestaciones de disidencia y protesta
social. En tales acciones represivas la agresión verbal y la violencia ftsica
se empleaban con vigor hasta desconocer, en muchas ocasiones. los dere-
chos fundamentales de los receptores de su acción. La fuerza pública. a su
vez, encontraba en el estudiantado a un rebelde político siempre proclive a
la acción violenta"'· que debía ser controlado a través del uso de la fuerza.

Los grupos armados irregulares fueron señalados como adversarios de


buena parte de las luchas estudiantiles que exigieron el respeto a los
derechos fundamentales de la población en general. Al final del periodo
asciende el número de protestas que los señalan como tales.

En la categoría de "Otros" adversarios se ubican, por ejemplo. transpor-


tadores y choferes -contra quienes se dirigieron algunas luchas estu-
diantiles motivadas por alzas de tarifas o escasez del transporte públi-
co-; y otros grupos estudiantiles -con los cuales se producían enfrenta-
mientos aliededor de posturas ideológicas o de los repertorios de lucha
más expeditos para expresar una demanda-.

Los estudiantes emprendieron acciones colectivas en las que no se expresó


un adversario específico. cuyo propósito era convocar a los espectadores a
unirse a una causa global más que protestar ante un problema de carácter
netamente estudiantil. Tal es el caso de las movilizaciones por la paz, en
favor o en contra del aborto y algunas manifestaciones ambientales.

Un bajo porcentaje de luchas estudiantiles carece de información acerca


del adversario porque la prensa no lo registró, así como tampoco sus
motivaciones.

Ubicación espacial de las luchas estudiantiles


Las protestas de universitarios se concentran en las capitales departa-
mentales: Bogotá, Medellín. Cali. Barranquilla. '1\mja. Popayán, Pasto.
Armenia. Pereira, Bucaramanga, Cúcuta, Santa Marta, Montería. Since-
lejo, Jbagué. Manizales. Neiva. Cartagena, Riohacha. Quibdó, Villavi-

u ~r. por ejemplo, el ya cilado lexto de Alvaro Yalencia Tovar, ·El Universilari& anle el Estado ... ~
202..................................................................................................... Mo<lho Cm Gordo V.

cencio; en segundo luga~ en algunas ciudades intermedias donde exis-


ten filiales de las universidades nacionales o regionales, o institutos uni-
versitarios, como Palmira, Ocaña, Pamplona, Barrancabermeja, Tuma-
co, Duitama, Sogamoso y Chiquinquirá. Las protestas de estudiantes de
secundaria están esparcidas por casi toda la geografía nacional aunque
se concentran en los departamentos de Santander, Valle, Cauca, Antio-
quia, Cundinamarca y Atlántico.

Reflexiones finales
Las luchas estudiantiles que se han registrado durante el periodo de es-
tudio se han situado en dos niveles: uno interno, en relación con la insti-
tución educativa y, principalmente, con la defensa de la autonomía, en-
tendida como la independencia relativa en cuanto a la intervención de
diversos poderes en asuntos universitarios; implica proteger a la comuni-
dad académica frente a las intromisiones del Estado y ante las presiones
ejercidas por grupos de poder y por la sociedad en general. Autonomía
administrativa, técnica -que supone selección de personal docente, in-
vestigador y de estudiantes, y formulación de planes de estudio y de
investigación-, y la más neurálgica y difícil de obtener: la autonomía
financiera. que rechazaba abiertamente la financiación extranjera de pro-
gramas académicos y de investigación, exigía un presupuesto estatal
adecuado para el funcionamiento del sistema educativo y propugnaba la
gratuidad de la enseñanza, en oposición a las tendencias que señalaban
que ésta debía someterse a la lógica del mercado y tendía a convertir a
los centros educativos en emporios autosuficientes. Las luchas que se
sitúan en este nivel también muestran que los estudiantes han pretendi-
do desempeñar un papel activo, crítico y protagónico en los aspectos
internos, administrativos y de conducción de las instituciones, en parti-
cular de las universidades, es decir, han defendido el cogobierno.

El otro nivel es externo. referido al conjunto de la sociedad, y las luchas


que se dan en él ponen en evidencia la preocupación estudiantil por los
problemas políticos, económicos y sociales del país y hasta del mundo, y
han cumplido la función de transmitir al estudiantado la imagen del pa-
pel político y social que debe cumplir fuera de su propia institución.

Las acciones colectivas estudiantiles muestran que tanto las universida-


des como los centros escolares de secundaria son lugares privilegiados
LUCHAS ESTUDIANTILES .................................................................................. 203

de la socialización polltica. Durante los dos primeros años del periodo los
estudiantes constituyeron el sector más visible de la contestación social
y de la oposición política, a pesar de que su efecto no se sintió en el
marco de las transformaciones estructurales, ni dentro de la institucio-
nes educativas ni en el conjunto de la sociedad83 . Si bien con el paso del
tiempo la lucha anti-imperialista perdió fuerza como agente movilizador
del estudiantado, las manifestaciones en su contra y en solidaridad de
pueblos que vivieron su intervención directa estuvieron presentes a lo
largo del periodo. Universidades y colegios fueron escenario de intensos
debates ideológicos entre diversas corrientes del marxismo y entre dife-
rentes posturas acerca de la lucha armada. Así mismo, los estudiantes
han sido activos en la denuncia de la violación de los derechos humanos
y propositivos cuando hicieron escuchar su voz en la discusión pública
de temas de preocupación nacional -como el uso generalizado de la vio-
lencia por parte de narcotraficantes, la necesidad de adelantar una refor-
ma constitucional y de ampliar las formas de participación ciudadana en
la toma de decisiones y en la aceptación de responsabilidades-, e hicie-
ron propuestas que la sociedad encontró válidas.

Pero, según los datos allegados, en pocas oportunidades el Estado y la


sociedad han tenido en cuenta las protestas o las propuestas de estos
actores. En cambio, trente a la hiperpolitización de los centros educati-
vos se trató a los estudiantes como si fuesen enemigos -Q como si los
centros educativos fuesen el nido de una subversión alimentada desde el
exterior-84 , lo que radicalizó la confrontación. que se fue agudizando hasta
llevar a parte de sus lideres a la clandestinidad y a parte del estudianta-
do a la deserción académica. Con esos medios, algunos de los gobiernos
que ocuparon el periodo de estudio lograron disminuir la actividad pollti-
ca estudiantil.

Los estudiantes de secundaria han participado de manera muy activa en


los procesos de agitación y contestación estudiantiles en el país y, en va-

u Mercedes Ynras soshene que este lue el papel que desempet.aron 1os universilarios en Venezuela enlre 1958 y 1972.
y esos m;smos lueron sus restrlla<IOS (tOuitnes son los eslrrrlianJes? caracas: IIRI, 1982. m.
14).
•• lo Que se expresó. PGf ejemplo, en laS expulsiones de mililanles estudianliles. a qu•enes. en muchaS oporlunidacles.
se les negó el derecho al esludio al impetllrles el ingreso en otros centros educalivos; la represión poliCial d•reela. Ja
suspensión y despido de pro1es01es y maeslros. los allanamienlos y cienes "prevenlivos~ o ttes1inadOS a Rrestablecer
la I'IOfmalidad académica" en univerSidades pUblicas y en sus colegios anexos. y el rigor con el Que fueron aplicadaS
las nonnas de excepción
rias de las luchas registradas, han sido más combativos, persistentes y
numerosos que los universitarios. En la provincia, cuando no hay univer-
sidad, los colegios públicos de secundaria son centros vitales de activi-
dad social. política, deportiva y cultural85 y, al comienzo y al final del
periodo, sus procesos organizativos alrededor de los consejos estudianti-
les se constituyeron en instrumentos de aprendizaje político y derivaron
en una alta movilización respecto a asuntos internos y externos -aun-
que, como se reseñó en el acápite anterior, ella tuvo lugar a todo lo largo
y ancho del país-. Al igual que los universitarios, fueron radicalizándose
ante el incumplimiento gubernamental de las promesas de solución a
sus reivindicaciones, tales como la remoción de directores y profesores o
el nombramiento en propiedad de ellos, asi como la dotación y reparación
locativas de los planteles.

Las respuestas dadas a la mayoría de las luchas estudiantiles observa-


das en el último cuarto de siglo no dan cuenta de que el Estado y la
sociedad hayan tenido entre sus preocupaciones centrales la construc-
ción y el fortalecimiento de la ciudadania de los jóvenes en el espacio de
la escuela y de la universidad 86

"' la autoca debe es1a anoración a Mercedes Vivas (tQuiflnes son tos esAICianles7... , pag. 142).
•• Jonh Durs1on ~umilanles de ciudac:lania emre la juventud latinoamericana". en Revista Iberoamericana de Juvenlud.
N"1. Madrid. 1996: edición eledr6nica.
MARn!A CECILIA GARciA V
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZADAS
POR AITORES MENOS VISIBLES
MARTHA CECILIA GARCIA V

Los actores que tuvieron menor visibilidad aportaron el 5% del total de


luchas registradas durante el periodo observado Entre ellos. los traba-
jadores independientes fueron los más activos. y su participación pre-
senta un auge a partir de los años noventa'. En este incremento de su
actividad reivindicativa incidió el creciente nivel de desempleo2 , que
obligó a la población afectada a crear sus propias formas de ocupación
e ingresos. El segundo nivel de participación en las luchas corresponde
a los gremios empresariales, que durante el último quinquenio también
aumentaron sus protestas. en especial contra políticas públicas. Den-
tro del conjunto de las luchas sociales llevadas a cabo durante el perio-
do de observación, las que registraron las fuentes de este estudio como
protagonizadas por mujeres son escasas. lo que de ninguna manera
niega su presencia y activa participación en acciones reivindicativas
junto a otros sectores sociales. Su visibilidad aumenta a lo largo del
periodo y, a partir de 1985, año de mayor actividad, se fueron mostran-
do como actoras de paz y centraron sus demandas alrededor de los
derechos.

• Sin emttargo. el nUmero de acciones colectivas que desarrolló esle sec1or <1uran1e los anos que corresponden a la
adm•nisbación de López Michelsen iguala al de los al\os <lel gobierno de Paslrana Arango.
' Generado p01 los electos de ~ apel11Ja económica, el dese~lnMJIO a las aelivtdades agropeeuallas. el naroollalleo. ~
violencia rural, el desplazamiento. las estralegiaS de ajuste econ6mico. la modernización de las empresas.
208 ..................................................................................................... Matdw Cecilia Golcia V.

COMPORTAMIENTO ANUAL DE LAS LUCHAS


DE LOS ACTORES MENOS VISIBLES 1975-2000

50 .•.

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~~n~~~~~~~~~~M~~M~~~~~v~~oo

~:...;~emi?s -~M-~~~~- =~ec:luso~ _•Trab~fa~~~-~~"e~~¡~-~-!_85 __

Mientras las acciones colectivas de estos tres actores muestran una ten-
dencia ascendente, hay un descenso en las luchas de los reclusos. tal
como se han definido en el apéndice metodológico de este conjunto de
ensayos. aunque hacia el final del periodo hubo un aumento de VIOlentos
amotinamientos carcelarios. los cuales no son objeto de este análisis.

Entre las seis modalidades de lucha registradas. los trabajadores inde-


pendientes y las mujeres prefirieron las movilizaciones. los gremios privi-
legiaron los paros y los reclusos recurrieron con mayor frecuencia a las
confrontaciones. Para llamar la atención y despertar la solidaridad de
sectores ajenos a la lucha. y hacer visibles sus demandas, algunos de
estos actores apelaron a referencias simbólicas religiosas. como la auto-
flagelación o la crucifixión -recuérdese el caso de los carniceros de Usme.
quienes. en protesta contra cierres de mataderos, se clavaron coronas de
espinas. se cosieron los labios e hicieron huelgas de hambre, en un inten-
to de despertar la conmiseración, al poner en nesgo su integridad física-.
Las mujeres hicieron vigilias nocturnas por la paz y se vistieron de luto
para protestar por la violencia y para exigir que se develara la verdad en
torno al Proceso 8.000. Los propietarios de establecimientos comerciales
realizaron entierros simbólicos del comercio para rechazar los bolardos
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZAOAS POR AOORES MENOS VISIBLES .....•......................•........... 209

colocados frente a sus establecimientos y se desnudaron en público para


condenar politicas fiscales.

A continuación se expondrán algunos de los rasgos más sobresalientes


de las luchas desarrolladas. durante el periodo de estudio. por los traba-
jadores independientes. los gremios. las mujeres y los reclusos

Luchas de los trabajadores independientes


Entre los trabajadores independientes se incluye un amplio espectro de
personas que desempeñan oficios y profesiones por cuenta p10pia. de-
penden de sus pequeños medios de producción o distribución para su
sustento o carecen de una relación salarial formal.

Durante el periodo observado. estos actores en 392 oportunidades actua-


IOn de manera pública y colectiva para poner de manifiesto su descon-
tento. La mitad de sus luchas tuvo como blanco las medidas de política
que pretendían regular o formalizar sus actividades Una quinta parte de
sus acciones demandó servicios sociales y entre ellas sobresalió la exi-
gencia de seguridad ciudadana para el cumplimiento de sus labores. La
reivindicación de derechos. en particular al trabajo, ocupó el 13.8% de
sus protestas, la denuncia de abusos de las autoridades sobre trabajado-
res independientes copó el 5.6% de sus acciones, los servicios públicos
(el corte de energía en casetas de vendedores informales. la carencia de
agua en ellas y el transporte) ocuparon el 3,8% de sus luchas. en tanto
que la violación de pactos. los p10blemas ambientales y las demandas
laborales (pago de salarios) llena10n. cada uno. el 1,8% de sus deman-
das. El 1,5% de sus acciones colectivas estuvo dirigido a expresar su
solidaridad con otros sectores en conflicto y el 1,3% a otras demandas.
entre las que se incluye10n peticiones de programas de vivienda y algu-
nos actos de conmemoración. Salvo las protestas contra autoridades, los
demás motivos expresados por los trabajadores independientes mostra-
IOn una tendencia al ascenso con el paso del tiempo.

El 43% de las luchas de los trabajadores independientes fue piOtagoniza-


do por dueños de vehículos -que los trabajan directamente- de transpor-
te de pasajeros y pequeña carga. y sus principales demandas estuvieron
relacionadas con las tarifas del servicio que prestan. las medidas de
210 ..................................................................................................... .lb1ha (eolio Gollil V.

tránsito, los abusos de las autoridades del sector y, sobre todo, la insegu-
ridad que atenta conua el desempeño de su oficio3 .

MOTIVOS DE LAS LUCHAS DE LOS TRABAJADORES


INDEPENDIENTES 1975-2000

Otro& 1.~ ·-
~~-=·=···
~
_ _ 3_...
l.aborallt 1.8%
1.5~ .
El30% de las acciones colectivas de los independientes conió por cuenta
de quienes están vinculados al comercio informal (artesanos y vendedo-
res estacionarios y ambulantes), cuyas protestas fueron provocadas por
acciones de desalojo del espacio público -que incluían confiscación de
mercancías realizada por la policía, que en muchas ocasiones abusaba
de su autoridad y originaba otro factor de protesta-, contra las reglamen-
taciones que han intentado regular o restringir su actividad' y por el
desconocimiento de pactos firmados con entes gubernamentales'.

Los desalojos del espacio público dejan enuever conflictos entre diversos
intereses sociales y, en la mayoría de casos, opuestos. por la tenencia, el

l O que sirvió como excusa para que los c:ontluctOfes se armaran. En varias ciudades del pals se lomaron medidas 4le
desarme que lambtétl provocaron prOies1aS de e:s~e sector. ·
Enbe ellaS. la claSilicaCión de sus negocios por lipo de actividad. venia de hutas. revis1aS. llOres. dulces y periOdlcos:
determinación de los espacios que podlan ocupar, concenlración en lugares cenados. expedición de licencias de
IUACionamlenlo.

~ Eliminación de licenclas concedidas con anteciOrklad. elevación de cánones de anendamieniO o de cuolas de amof1i·
z:aciOn de tos locales de reublcaclórt
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZADAS POR ACTORES MENOS VISIBLES ........••.............................. 211

uso y la organización del espacio urbano. Administraciones municipa-


les. juntas de acción comunal y comerciantes formales• esgrimieron ar-
gumentos en favor de operativos de restitución del espacio público (remo-
delación urbana'. ampliación de vías y estética urbana•. higiene. seguri-
dad. descongestión del tráfico peatonal y vehicular, cumplimiento de nor-
mas constitucionales y legales y de fallos de tribunales administrativos).

Pocos defendieron la utilización del espacio público por los comerciantes •


informales. como sitio natural para desarrollar sus actividades de subsis-
tencia. pero muchos políticos lo hicieron para aumentar su cauda electoral
e intermediarios" y agentes de policía se beneficiaron con el pago de coi-
mas que les exigían para permitirles permanecer en las vías públicas10 .

Antes de la promulgación de la Constitución del 91 los vendedores am-


bulantes pedían no ser perseguidos como delincuentes y que se les deja-
ra trabajar. Después de la emisión de la Carta el debate entre éstos y las
:administraciones municipales ha girado en torno a dos artículos antagó-
nicos que se han convenido en el eje central de la problemática jurídico-
legal de los informales: el artículo 25. que define el trabajo como un dere-
cho fundamental de todo ciudadano. y el articulo 82, que establece que
es deber del Estado proteger el espacio púbÜco. con primada de los dere-
chos colectivos sobre los particulares. Este problema parece no tener
posibilidades de solución efectiva a corto plazo; las pocas negociaciones

• El 28 de abfil de 1995 Fenalco declaró que tos comerciantes estaban tomptaculos y lelicitabatl a la Secretaria de
Gob~mo ae Bogo~ I)Or la erradicación de 250 -edOfes ambulal11es de ~ zona del 7 de Agoslo. acción que g8118f6
una contronlaciOn dll3nte et ooerativo y un mitin ante el concejo de la capital. El QfemiO habta amenazado con realiZar
un paro ante la proliferación de vende<Jores e indigenles en el centro de la tiudad. que '"ahuyenlaban a porenciales
compradores del comercio 101mal"'.
1 Por e;empto. en 1977 la adminiSlfaciOn cap•lalina quiso desalojar a los vencledofes estacionarios <te San VictOfillo para
convertirlo nuevamen1e en Parque Nariflo, olreciéndotes un Unicentro Popular (f/ rrempo, 26 de agosto de 1977. pag
6 8). Finalmenle. bajo la adminislración de Peñalosa. en 2000, el cl3sico mercado popular del centro de la ciudad d•o
paso al Parque Tercer Milenio.
• Como lo mues1ra la siguienle nolicia: ~el alcalde de Pereira. con el prelexto de la ampliación de vías. ha sacado a
ambulamos y estacionarios (... ) A cularazos desalojaron a ambularles en Tolú pOlQue los duenos de hOieles drcen que
alean las playas, pero las aguas negras de los holeles salen por carrales abiMos que producen ol01es """eabundos"
(Voz Prolelatia. 31 ae rnaao de 1977, pag. 7).

• El alcalde Gai!an Mahetha explic:;O que el eslalulo dielado por su administración y que reQulaba la aclivuiad de vende-
dOres ambulanles y estacionarios lenia enrre sus obje&ivos ~evilar el abuso de personas que prevalit1as de la lolerancia
han monladO una cadena de negociOs para evadir •mpuestos y explolar a genles pobres a quienes ponen allrenle de
esas,..,,..("Catra del alcalde a los bogoranos·. El rtemPO. 22 <le marzo de 1977. pag. 11 C).
11 Carlos Maldonado y Monsenat Hurtado (edilores). El sectot inlatmal en Sogot~: una oetSoecliva intetdisciplina~ia.
Bogoli: Organización lnlernacional del Trabajo/Minislerio de Trabajo y SeQllidad Social/Sena. 1997, pág 141.
212 ..................................................................................................... Mll1lho Cecilia Gmlio V.

exitosas resultan nimias frente al desmedido crecimiento de las ventas


informales y la apropiación de calles por agentes privados.

El 13% restante del total de luchas de trabajadores independientes fue


protagonizado por carniceros y panaderos. que se manifestaron contra
las talifas impuestas por las administraciones municipales a su activi-
dad o a sus productos; por matarifes. que protestaron por el cierre de
mataderos ordenado por autoridades de la salud en consideración de las
pésimas condiciones sanitarias en las que se realizaba el degüello de
reses. poniendo a los consumidores en un alto nesgo epidemiológico y
contaminando el medio ambiente con los residuos que producían. o por
estar los mataderos ubicados de manera ilegal dentro del perímetro ur-
bano; por profesionales independientes, que se movilizaron para defen-
der su estatuto profesional y en protesta contra asesinatos de compañe-
ros de oficio; por deponistas y anistas, que pidieron mejores condiciones
laborales y pago de salarios atrasados, y que se movilizaron para expre-
sar su solidalidad con otros actores"; por basuliegos. que exigieron se
les dejara reciclar en basureros a cielo abieno. elevaron su voz tras el
asesinato sistemático de sus pares en Barranquilla, en 1992. exigieron
que les reconociera su labor como legal. garantlas para sus vidas. pro-
tección social. trabajo y dignidad, y denunciaron operativos de "limpieza
social" llevados a cabo en distintas ciudades del país; por trabajadores
sexuales, que reivindicaron sus derechos reproductivos' 2 y se enfrenta-
ron a la policía en medio de las persecuciones de las cuales eran objeto;
por fabricantes informales de pólvora. que se opusieron a la prohibición
de la venta callejera de sus productos y a la "reconversión laboral" ofreci-
da por el gobierno capitalino para tener acceso una actividad económi- a
ca alternativa; por empleadas domésticas. que marcharon para exigir a
sus patronos seguridad social, y por madres comunitalias 13 • quienes con

11
En abril tlel 1975 los arlislas marcharon en solidaridad con el grupo de teauo t.a Mama poco tiempo después de haber
sido desalojado del local que ocupaba porque no pudo pagar la deuda del alquiler. RealirMoo un mitin ante la emba·
jada de Espana 1)313 pro1es1ar conlra la delenciOn del grupo teatral Els Joglars. de talalutla. en mauo del 78. y en marzo
de 1999 ade1an1aron en Bananquilla una demoslraeión para exigir al gobiemo solucionar el problema de la millonaria
deuda que el Teauo Municipal Amira de la Rosa tenia con Elecuocaribe.
u Prostitutas y ONG marcharon para proteslar contra las declaraciones del Oelensor del Pueblo José Fernando Gaslro.
quien sugirillligaf las lrompas a las lrabajadoras seKUales. Ellas rtclamafon su derecho a la malern•dad (El EspedadOI.
28 <le agosto de 1996)
l) Mujeres de sec101es I)Ot)Uiares que, en su calidad de ma<res y, pot exlensilln. educadoras. alienden a pOblaciOn inlanlil.
siguiendo el modelo cu11ura1 que asigna a la rooter la crianZa. el cuidado y la sociattzacilln inlantiles, QU8 babajan pata
aponar al man1enimien10 malerial del gtupo lamiliar y. a su vez. blindan un servicio comuoilario que ha conlribuido a dar
cohesilln social y a organizar a sus comunidades.
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZAOAS PORACTORES MENOS VISIBLES ........................................ 213

el corre! del tiempo han ido haciéndose más visibles. Al comenzat el


petiodo, sus luchas fuemn escasas y se telacionaton con la disminución
o las demmas en la enttega de las taciones de alimentos para los niños
que atendían. con las amenazas de cieue de los hogares comunitarios".
y paulatinamente fueron oponiéndose a la política fiscal que teducia el
presupuesto destinado a la atención de tales establecimientos, exigiemn
aumento de bonificaciones para ellas pOI el servicio que prestaban y ca-
pacitación para mejorar el desempeño de su oficio, convetsión de la boni-
ficación en salatio -volverse empleadas del Estado- y obtener seguridad
social y, cuando ya la tuvieron, debiemn luchar pata que no les fuera
arrebatada.

Lcis ttabajadmes independientes no fuemn ajenos al conflicto atmado in-


terno, como lo expresan algunas de sus acciones en las cuales pmtesta-
mn contra la violencia, la impunidad y el secuestm, y exigiemn el dere-
cho a la vida y a la paz.

Sobte los convocantes de las luchas de los ttabajadmes independientes


se obtuvo poca infmmación. Tan sólo se tiene pata el 17% de sus accio-
nes colectivas, y se distlíbuye asl: 411uchas fueron convocadas por orga-
nizaciones sindicales y 17 por asociaciones propias de estos actores;
tres fuemn lideradas poi trabajadores no sindicalizados, una por un or-
ganismo no gubemamental, una por una otganización cívica, una poi
pol!ticos. una poi un alcalde y dos por otms actmes sociales. A pesar de
estos datos, durante el petiodo surgiemn múltiples organizaciones de
ttabajadores independientes destinadas a reivindicar derechos, preser-
var la estabilidad de los ya adquiridos, reforza¡ la capacidad de negocia-
ción de sus demandas y contar con tespaldo para sus acciones.

En cuanto a los adversarios, los tlabajadores independientes presentamn


sus demandas en mayor medida (61,5% de sus luchas) ante las autorida-
des municipales, en cuya manos ha estado buena parte de las decisiones
que han afectado a estos actores. El16,5% de sus luchas tuvo como advet- ·

u En 1978 se anunció que doce albergues infantiles deperuhentes del Oabs serian tenados en 8ogo1a por urgencias
presupueslales para hnancr3J la preslación de los servrcios (E/ TltmPO. 18 de abril de 1978, pags. 1 y 8 A}. En 1979,
declarado por la ONU como el Al\o Internacional del Niño. ellcbl anunció un plan para aumen1ar la cobertura y al finalizar
el año advrrtró que enlregaria, por e1apas, la administración de los hogares comunitarios a los padres de familia (f!
Ttempo, 10 <le noviembre de 1979). En 1985 nuevamente se cernió la amenaza de ciene de los jafdines infantiles por
la ley de relo101a liscal C)Je enlregó al lcbl nuevas funciones sin incremenlo PtesupueSial.
214 ..................................................................................................... .lta1foa (eOlio liMia V.

sarto al gobierno nacional; le siguen las protestas contra la policía (26 de


ellas), por ser el cuerpo encargado de ejecutar las decisiones sobre espacio
público y controlar el orden público. Luego, 24 protestas se encaminaron
contra agentes privados, nueve se dirigieron contra el nivel regional, siete
contra grupos armados irregulares, tres contra órganos con potestad judi-
cial y cuatro contra otros actores sociales; once manifestaciones no tuvie-
ron adversario especifico y dos carecieron de información

Las luchas de los gremios


Es sabido que la acción de los gremios se centra en un intento racional
de maximización de sus intereses personales y grupales, mediatizado
por cálculos de la relación costo-beneficio". por lo que cualquier medida
que afecte sus objetivos fundamentales es rechazada, y cuando no lo
logran mediante canales institucionales, amenazan con una suspensión
de sus actividades -lo cual resulta efectivo en la mayoría de casos, pues
el gobierno conjura la coacción con rapidez- y, cuando no surte efecto la
intimidación, se expresan en el escenario público a través de acciones
sociales colectivas Esta es la razón por la cual estos grupos de interés
han sido incorporados a la base de datos de luchas sociales.

MOTIVOS DE LUCHA DE LOS GREMlOS


1975-2000

Otros 10.4%

.-Derechos 3.6%
---..··AutoriciMIH 2.3"

· VlolactOn l)adOS 5.8"'

Pollticu 54.9%· ·

··---·S.Mciot- 14.0%

" Manar OIS011, La IOgica de/a acci&JCOie<liva Bienes públicos y la teoría de (}fiJIJIIS. tapilulo l. México: limusa. 1992.
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZADAS POR ACTORES MENOS VISIBLES ..•....................•..••.....•....•. 21S

Durante el lapso observado algunos gremios empresariales adelantaron


acciones colectivas de protesta en escenarios públicos, en torno a áreas
definidas de politices públicas (55% de sus acciones estuvieron dirigidas
a ellas). En contra de "posibles ataques" de otros grupos sociales, argu-
mentando la defensa de su actividad' 6 , han exigido al gobierno condicio-
nes adecuadas para la prestación de sus servicios (vías, servicios públi-
cos domiciliarios, seguridad ciudadana); así mismo, protestaron por la
violación gubernamental de pactos y contra la acción de algunas autori-
dades y también se han expresado contra la guerra.

Entre los grupos de interés registrados sobresalen los transportadores de


carga y pasajeros, quienes llevaron a cabo el 70% de las acciones colec-
tivas y públicas de los gremios; el 30% restante corrió por cuenta de los
comerciantes.

El transporte público en Colombia se dejó en manos de empresarios priva-


dos pero, a su vez, estuvo gobernado por un complejo sistema de regulacio-
nes y auxilios: el Instituto Nacional de 1l:ansporte y las oficinas municipa-
les de tránsito -donde existían- establecían rutas y tarifas y controlaban
las licencias de operación; la Corporación Financiera de 1l:anspone entre-
gaba subsidios a las compañías de buses 17 , y el crédito para la compra del
parque automotor y la gasolina también contaron con subsidio que se fue
desmontando paulatinamente, a partir del gobierno de López.

De allí que los motores de las protestas de los transportadores fueran


precisamente las regulaciones de su actividad, el incumplimiento guber-
namental del traspaso de auxilios y el desmonte de los subsidios. En
muchas oportunidades, los empresarios del transpone suspendieron el
servicio que prestaban, motivados por el descontento que les producía el
monto del alza decretado por los gobiernos de turno, tanto de los subsi-
dios como de las tarifas del servicio, aduciendo que no cubría los déficit

•e Es el caso de los l)afOS de transpone llevados a cabo bajo el supuesto de que la población les dal\afla los vehículos en
represalia por el alza decretacta en las tarifas.
7
• El subSidio al transporte público fue creac:Jo en 1971 (fue modilicado en 1978 y en 1984 se eslableciO el Sistema de
TranspOOe sin SubSidio). Se pagaba a los vehiculos que. regular y exclusivamenle. prestaban el seJVitio de 1ranspo11e
pUblico l.fbano y se intremenlaba cuando se presentaban reajustes de combustibles. Su linalidad era compensar a los
prol)ielarios POI la dilerencia entre los costos totales y la rarifa pagada por el usuario, pero era igual para rutas largas
y cOftas vpaca lugares con distiRia accesibilidad. 10 que prohito que los transi)OftadOres mO<Iilicarnn las rulaS a su guslo.
convirlienclo este he<:ho en un laclot de protesta de los usuarios-
716 ..................................................................................................... Motlho(edíoliotcio V.

derivados del aumento en el precio de combustibles e insumas. y la impo-


sición de la sobretasa a la gasolina. cuya aceptación fue condicionada
por el gremio de los transportadores urbanos a un alza de las tarifas.

Las normas de tránsito .. como el establecimiento de rutas y paraderos, la


exigencia a las empresas de construir terminales de transporte urbano o
intermunicipal' 8, el otorgamiento o cancelación de licencias de presta-
ción del servicio y la autorización de nuevos cupos de vehículos destina-
dos al transporte público; la racionalización del uso de vías. la regula-
ción del monto de carga permitida y la imposición de fletes. ocasionaron
movilizaciones de transportadores de carga y pasajeros. Las medidas
gubernamentales tendientes a sacar del servicio público vehículos con
más de veinte años de uso lanzaron a sus propietarios a protestar, ale-
gando su derecho al trabajo, y a exigir la creación inmediata de un fondo
de reposición y el acceso a crédito con plazos amplios e intereses bajos
que les permitieran cambiar sus vehículos.

En muchas ocasiones los transportadores urbanos se movílizaron para pedir


mayor protección policial a su actividad ante las oleadas de atracos, ase-
sinatos y amenazas de bandas delincuenciales y, a partir de los 90. los
transportadores de carga protestaron contra la quema de camiones y bu-
ses en carreteras nacionales y contra las acciones de grupos armados que
los involucraban directamente en un conflicto del cual querian ser ajenos.

Las alzas en las tarifas del transporte público urbano e intermunicipal y


los paros patronales del servicio suscitaron. a su vez. protestas de diver-
sos sectores sociales. Cualquier alza en las tarifas del transpone -que
durante buena parte del periodo observado se hacía simultáneamente
con la de los combustibles- afectaba seriamente los ingresos de los sec-
tores populares. no obstante que ellas. al estar subsidiadas, resultasen
realmente bajas 19. El blanco de manifestaciones y disturbios protagoni-

u Diversos eslud•os de bansi)Orte en el pals plantearon que los lerminales de lransi)Orte tonSiilulan un elemen1o ordena·
dor del desanollo urbano de las ciudades y de sus siSiemas de 1ransporte. una luente de generaciOn de empleo y un
latiOf de remodelaciOn UJbana. al uliliz.at de manera mas racional el 1eueno ocupado por los •lerminales• y lacililar la
erradicaciOn de una serie de eslablecimienlos •indeseables~ (Corporación Financiera de Transporte, Terminales de
T10nspot1e. 1972).
~• Oluesen simplemente ~alzas sitoiOgicas·. como asevero el miniSiro de Minas del gobierno de T!Jbay, Albetlo vasquez
Resuepo. porque ·~ incidencia del a11a de lOs combuslibles (y delllilllSpo~e) sobre el COSIO de vida es muy pequel\a"
(Vangva¡dia Liberal. 6 Ge mayo de 1980. pag. 3).
LUCHAS SOCIAlES PROTAGONIZAOAS POR ACTORES MENOS VISIBLES ••..•..........••••.••••......••.....•.. 217

zados por pobladores y estudiantes eran. por lo general. los vehículos


que prestaban el servicio público. excusa que servía a los transportado·
res para ir al paro o seguir en él. lo que entorpecia la movilidad urbana e
intermunicipal y operaba como mecanismo para presionar aún más al
gobierno para satisfacer las demandas del gremio.

Los comerciantes. como los transportadores. protestaron contra medidas


que reglamentaban o limitaban su quehacer, contra políticas hscales.
contra normas ambientales y de ordenamiento urbano o por problemas
relacionados con la prestación o las tarifas de los servicios públicos do·
miciliarios que incidian en sus actividades.

Al comienzo y al hnal del periodo la instauración de normas que restrin·


gían el expendio y consumo de licor y obligaban al cierre de estableci·
miemos nocturnos a una determinada hora suscitó acciones legales y
manifestaciones de protesta de dueños de bares y lugares de diversión
de varias ciudades. donde los gobiernos municipales. siguiendo el ejem·
plo de algunos alcaldes de Bogotá20 , argumentaron razones de seguridad
y disminución de la accidentalidad para tomar esas medidas. mientras
los propietarios de los establecimientos. junto con taxistas. alegaban que
ellas tes ocasionaban enormes pérdidas21 • disminuían el turismo. au·
mentaban el desempleo y violaban el derecho al trabajo".

t• PO<:o antes de la temporada decembrina de 1976 et alcalde <le Bogota. Bernardo Gaitan Mahecha. impuso ley seca
parcial (expel'l(lio de licores hasla las 12 de la noche todos los días. y viemes y ~bado hasla la 1 a.m.) para implantar
d•sciplina social y combatir la inseg~Jidad. La noml3 se mantuvo dufanle la adminiStración de este alcalde y durapte tos
cuatro atios que permaneció et siguiente. tiemandO Duran Oussan. La ley semiseca ya 1\abia sido decretada tres vem
en Medellln. Bogola y Cali durante la huelga de Ices. llevada a cabO en seotiembre del 76. para ev•lal riltas y accidenteS
que pudieran aumenlal la <Semand3 de atención en clínicas y hOSpilates en paro. Las alcaldías de Afmenia. Barranquilla
y Cali s•guieron el eternplo y juS1ilicaron la acción en la obligaciOn de tas autoridades de vetar por el orden pUblico, la
segl.fidad ciudadana y la moralizac•ón de sus ciudades. Argumentaron que ~no estaban contra la v•da nocturna sino
<OOtra las 1rage<1ias ah;ohOiicas· (El Pueblo. 4 de eneto de 1977. p;g 15. El Trempo, 5 de abl¡ de 1977. p;g. 2 A y 8
PueiJ/Q. 18 de enero de 1979. pag. 16). En noviembre de 1995 An~nas Mockus. alcalde de BogOIO. emili6 el Oecrelo 756,
mediante el cual estableció. nuevamente, la ley semiseca (mas conocu:Ja como "ley zanahoria"). que limitó indelinida·
mente el horario de funcionamiento de establecimientos de eKpendio y consumo de licores.
11 La Asociación Colombiana de Hoteles. Restai.Jantes. Griles y Oiscoeecas (Acolti.Jismo} dijo que durante los primeros
~ince días de ley seca en Bogota tuvieron que despe:hr a 2.860 empleados. Mre mUsicos. mesetos y servidores ex1ra
(El TiemPO. 26 de dic~mbre de 1976. ullima 8).
n los "empresarios de la roche" interpus•eron una tutela contra el decreto que estableció la "hora zanahoria" en Bogota
por considerar que violaba su deretho al lfaba;o. pero fue negada por el Jribi.Jlal AdministrativO de Cundinamarca por
estimarla improte<lente. al S8J una med•da de caratler general. impersonal y abstraclo y no estar dirigida a un solo
comerciante en panicular. "Asorrumba", entidad gremial, también intetpuso una demanda de nulidad contra el mismo
decreiO (El Trtmpo. 20 de diciembre de 1995).
218 ..................................................................................................... Mmlho CecilioGot!io V.

Estas "leyes semisecas" generaron amplios debates en los que participa-


ron autolidades hospitalalias y de policia, que las apoyaron por conside-
rarlas medidas sanas; altos tribunales y cortes discutieron la legalidad de
los decretos basada en la competencia de alcaldes y concejos para limitar
la libertad de los ciudadanos23 , y la opinión pública entró a debatir si esas
medidas tendían a la preservación del orden público y al aumento de la
seguridad, si eran campañas de moralización y adquisición de disciplina
social24 o si contlibuían a la construcción de una cultura ciudadana"'.

Otro blanco de las protestas de los comerciantes fue la política fiscal


(aumento de impuestos de industlia y comercio, creación del Impuesto al
Valor Agregado, sanciones a evasores, imposición de la boleta fiscal,
reclasificación de establecimientos comerciales, controles de precios de
productos o servicios que blindaban, legalización de mercancías de con-
trabando). Cualquier modificación en ella era rechazada alegando que
creaba un ambiente de inseguridad para la inversión Todos a una. los
comerciantes y sus agremiaciones rechazaron persistentemente las me-
didas impositivas. en particular las que gravaban las utilidades, bajo el
argumento de que resultaban peligrosas porque podrlan llevarlos a la
quiebra, disparar las tasas de interés y obligar a vanos sectores a engro-
sar la informalidad.

Mientras las limitaciones a las libertades individuales provocaron deba-


tes amplios. la ilegalización de ciertas actividades económicas. como el
contrabando, no ha suscitado mucha controversia. En cambio, las accio-
nes colectivas desarrolladas por comerciantes vinculados con él han te-
nido ribetes agresivos. cuando no han sido deliberadamente violentas. Y

n La Corte Suprema de Juslicia senlenció que ni alcaldes ni gobernadores leoian facultades conslilucionales para res-
lringir las liberlades individuales (prohibir luma. en buses. embriagarse hasla la madrugada o eslablecer venias ambu·
!antes). Solo los cuerpos legislativos (ConfJfeSO y Asambleas) lentan esa facullad. Esla senlencia, promulgada en mano
de 1971. denumbó una doCinna que esluvo "~~"'''desde 1928 (El rttmpo, 18 de marzo de 1977, plvs 1 Ay 13 C).
7• El alcalde Gailan Mahecha se posesionó anunciando una campal'\a lolal con1ra raponeros. re(Jucidores. hami)Ofles y
bebed01es nocwmos (fl rrempo. Revis~ de 1976, 31 de diciembre de 1976, pag. 48). E~re los logros sellalados por
el propH> alcalde allinal de su geslión anoló haber ciJllll(ido con su promesa de emprender una lucha anlialcohól•ca ¡¡¡
rtempo, 22 de agoslo de 1978, plv. 15 8).
u Un ed•IOrial (le un petiódico capitalino sobre las normas de la '"navidad zanahOria~ de 1995 en BoQOii (hora zanahoria
y proh•bición de venia de pólvora) afirmaba Que Mockus había loorado impanir órdenes racionales q11e no habían
requeri<lo de la represión para ser acaladas POI la ciudadanla. "El 1>ren QObemanle debe saber dónde e~án los llmiles
de los derechos y deberes de sus gobernados y prolegerlos para que no coolomllan" (fl Nuevo Siglo, 5 de enero de
1996. pagina edilorial).
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZAOAS PORACTORES MENOS VISIBLES ........•.........•..•...........•...... 219

las autoridades encargadas. cuando no han sido abiertamente permisi-


vas con el contrabando26 , han vociferado sanciones pero sus acciones
concretas no han tenido efecto en el control de dicha actividad. En este
punto vale la pena reflexionar sobre lo que Luis Jorge Garay ha denomi-
nado la "cultura de la ilegalidad mafiosa" que ha perrneado las activida-
des pollticas. económicas y culturales de la sociedad colombiana y tiene
sus ralees. precisamente. en el contrabando, cuya perdurabilidad en la
historia nacional ha sido posible por la magnitud de las utilidades que
genera. que le han permitido consolidar un enorme poder corruptor y, a su
vez. entronizar un alto grado de permisividad (aprobación abierta o pasi-
va) por parte de la sociedad colombiana. A pesar del evidente daño causa-
do a los productores locales y a los comerciantes legales. el cabildeo a su
favor ha sido tan poderoso en las diferentes instancias del Estado. que
nunca se ha podido cumplir la legislación promulgada para combatirlo. y
ni siquiera la apertura económica pareció afectarlo significativarnente27 •

Otros factores de protesta para los comerciantes han sido las normas
ambientales y de ordenamiento urbano26 • y las deficiencias en la presta-
ción de los servicios públicos domiciliarios que afectaban negativamente
sus actividades o las alzas en sus tarifas. Tan solo se registró una lucha
de este sector en Santander, convocada por la Cámara de Comercio de
Bucararnanga, en solidaridad con los familiares de los secuestrados de
un avión de Avianca. que tuvo una curiosa manifestación: decretar un
"toque de queda civil". que consistió en cerrar sus establecimientos du-
rante dos horas al día.

El 66,5% de las luchas protagonizadas por los gremios carece de infor-


mación acerca de quiénes las lideraron. En 99 acciones aparecen corno
convocantes organizaciones gremiales. dos fueron convocadas por orga-
nizaciones sindicales. una por una organización cívica. una por comuna-
les y una por autoridades departamentales.

u Una juez dio vla libre al conlfabando en Maicao con el argumenlo de que estos hechos eran (Je libre y aceplada
tolerancia en aquella regiOn. Olas anles (JevolviO un malule, se liberO a los tontrabandrslaS y se leslacifiiO un camiOn para
llevarselo (E/ Tiempo, 19 de ma~zo de 1976, pag. 11 A).
11
Lurs JOI{Ie Garay, colabOfaciCin de Allledo Angulo. Conslfl.ICCión de una ooeva sociedad. Bogota: Tercer Mundotcambro,
1999. págs 6·19.
1' la instalación de bolafdos en Booota y de parqulmetros en Medellin. asl como Olras reslricciones a las zonas de parqueo.
fueron alegadas por los come~cianles como medidas que le daban muerte a su actividad.
220 ..................................................................................................... Mor1flo Cecilio Gordo V.

Los gremios plantearon sus demandas ante las instancias gubernamen-


tales del nivel nacional en 135 oportunidades; protestaron contra el nivel
municipal en 112 luchas. 22 de ellas estuvieron dirigidas contra otros
sectores de la población, quince contra el nivel regional, ocho contra en-
tidades privadas. cinco contra grupos armados irregulares. cuatro con-
tra órganos judiciales. dos contra las fuerzas armadas y de policía. una
contra órganos de control. una contra órganos con potestad normativa.
tres luchas no tuvieron adversario específico y dos carecen de información.

Luchas protagonizadas por mujeres


Las mujeres, como ningún otro actor aquí reseñado, ganaron visibilidad
dwante los últimos 25 años del siglo XX. Ellas han "invadido" el dominio
público -han "feminizado el mundo"- a través de interacciones colecti-
vas. ya sea a través de manifestaciones públicas o mediante acciones
organizativas. en las cuales los feminismos de todos los tipos. con inter-
mitente continUidad, han denunciado las injusticias. las deficiencias po-
liticas y las contradicciones de la democracia29 .

Esa "feminización del mundo" de la que habla Lebrun, construida y


reconstruida históricamente. puede observarse en la manera como la
prensa atiende en la actualidad las manifestaciones colectivas de las
mujeres. Durante el periodo de estudio las fuentes consultadas regis-
tran un escaso número de luchas lideradas y protagonizadas por muje-
res como tales y, en los primeros años. los diarios las tildaron como
"revueltas femeninas" y "protestas agresivas". poniendo de manifiesto
el mismo temor que Michelle Perrot encuentra en los organizadores de
la ciudad que ven en las multitudes donde las mujeres están presentes
"el peligro supremo( ... ) las arpías y las furias de todas las insurreccio-
nes. (... Estas) representaciones y temores atraviesan el tiempo y arrai-
gan en un pensamiento simbólico de la diferencia de los sexos( ... ) pero
adoptan diversas formas según las épocas y conforme. también, a las
maneras de manejarlas"30 • Tal vez el papel que han desempeñado las
mujeres en la construcción del hábitat urbano, en el mantenimiento
familiar. en las constantes luchas por la defensa de los derechos funda-

" M;chelle Penol. Mujeres en la ciudad Coowtsaciones ccn .lean Ubtun. Saftl;aoo de Chile: Andr!s Bello. 1997, pags.
94-95.
" lbldem, pag. 6.
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZAOAS POR ACTORES MENOS VISIBLES ........................................ 221

mentales y en el cuestionamiento de políticas gubernamentales. asi


como la fuerza social y cultural de sus demandas, han contribuido a
transformar. en parte, esas representaciones y las han visibilizado cada
dia más

El comportamiento anual de las luchas de las mujeres presenta fuertes


picos pero existe una tendencia de leve ascenso durante el periodo.
Entre 1975 y 1980 las movilizaciones femeninas se concentran alrede-
dor de la demanda de servicios públicos domiciliarios y sociales y re-
cursos para vivienda (motivos que a partir de 1992 dejan de presentar-
se) y, en menor medida. en protestas contra políticas estatales. parti-
cularmente contra el alto costo de vida y la escasez de productos bási-
cos. Del 80 al 82 cae el número de sus luchas para iniciar un ascenso
hasta llegar al mayor pico de todo el periodo en 1985. cuando se regis-
tran las primeras acciones por el derecho a la vida y por la paz. mien-
tras los servicios públicos ocupan más de la mitad de sus demandas. A
partir de ese año se produce un nuevo descenso vertiginoso, con un leve
repunte en 1987. motivado por la deficiencia en la prestación de servi-
cios básicos. Desde 1990 se inicia el ascenso más sostenido de las
luchas de las mujeres contra politicas gubernamentales y figuras pre-
sidenciales como Gaviria y Samper. Desde 1996. la demanda de dere-
chos fundamentales impulsa sus movilizaciones. aunque este motivo
estuvo presente en todo el periodo y a partir de 1978 se registraron
demandas específicas de género.

La dinámica que muestran las luchas femeninas en Colombia permite ase-


verar. como lo hizo Anna María Fernández para el caso nicaragüense. que
en épocas de guerra y crisis económica. social y política las mujeres se han
involucrado con alguna intensidad en los procesos relacionados con estas
situaciones limite. "Muchas lo han hecho guiadas por su conciencia. otras
por la necesidad de sobrevivir, por su defensa y la de sus familias. por
necesidad de producción, otras por un sentimiento de injusticia flagrante o
por acciones encaminadas a defender y conservar sus hijos y sus estilos de
vida. En momentos de extrema conflictividad social o caos organizativo o
de valores. las mujeres entran en la lucha"". Pero con la intensificación de

ll Anoa Maria Fernandez, Mujeres, tevolución y cambio cunural. Barcelona: Anlhropos. México_ Universidad Aulónoma
Metropoli~na.2000. págs. Z9·30.
222 ..................................................................................................... Ma1ha Cecilia Go«io V.

la guerra. la liberación de las mujeres y los problemas específicos y prácti-


cos de las mujeres han pasado a un segundo plano.

Durante los años observados, las demandas en favor del reconocimiento


y protección de derechos y la obtención de servicios públicos, añadidas a
las protestas contra poHticas gubernamentales, motivarop el 82% de sus
manifestaciones públicas. La actuación de autoridades las impulsó a
realizar el 5,3% de sus acciones colectivas, la expresión de solidaridad el
4,3%, y las demandas de vivienda el 3.2%. Las conmemoraciones y las
peticiones de servicios sociales ocupan el 2.1% del total y los problemas
ambientales el 1,1%.

MOTIVOS DE LUCHA DE LAS MWERES


1975-2000

···Derechos 39.4%

--4.3'11>

~-Autoridad<$ 5.3"A>
. ···S.rvie~soeiale$ 2.1'A.

Entre las movilizaciones de las mujeres ~~"!..torno a_ los derechos pueden


distinguirse tres tipos de reivindicaciones: la. liberación de detenidos, caso
en el cual asumieron el papel de madres para pedir que se liberara a los
detenidos en protestas estudiantiles, o de esposas para solicitar a las
autoridades de policía la puesta en libertad de hombres retenidos duran-
te acciones de desalojo de invasiones. Algunos estudios realizados en el
pals sobre movimientos feministas y de mujeres señalan la resistencia
.. decidida de las mujeres cuando la represión enfrenta las invasiones de
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZADAS POR ACTORES MENOS VISIBLES ...••••.....•...................•...••.. 223

tierras. así como su protagonismo cuando se trata de ejercer presión so-


bre las autoridades para obtener la libenad de detenidos32 .

Un segundo grupo de derechos reivindicados por las mujeres a través de


sus movilizaciones se relaciona con temas propios del género. Según los
datos allegados durante el periodo observado, en el país el derecho al abor-
to primero fue objetado y luego reivindicado En mayo de 1978 se realizó en
Bogotá una marcha de colegialas contra el aborto y la pornografía. Sólo
siete meses después. diversos grupos feministas participaron en una cam-
paña internacional por el derecho al aborto y contra las esterilizaciones
forzadas y acordaron sumarse a la celebración del 31 de marzo como día
internacional para exigir este derecho, como parte de la defensa de la libre
decisión de las mujeres sobre su cuerpo y como garantia de su salud repro-
ductiva. El 23 de noviembre de 1979. mediante convocatoria de la Unión
de Mujeres Demócratas de Colombia. Fenaltrase y el Comité de Mujeres
Firmes. se realizó una marcha por la legalización del aborto y mejores con-
diciones de vida y trabajo para las mujeres. En 1990 las feministas deci-
dieron participar en el debate electoral sobre el aborto, apoyando un pro-
yecto que había sido presentado al Congreso sin éxito. Pero la propuesta
"produjo la reacción de los grupos más conservadores y de la iglesia, que
desarrollaron una agresiva campaña contra las mujeres con volantes y
proclamas y a través de los medios de comunicación. El día de la votación
fueron destruidas casetas que habían sido instaladas para dar informa-
ción a los votantes. Grupos del movimiento consideraron inoportuna la
propuesta. pues se presentaba en un momento en que se hacían esfuerzos
para movilizar por la vida. El tema no parece comprometer públicamente a
las mujeres" 33 y. además. plantea transformaciones en los valores morales
cuya posibilidad de cambio es remota.

n ~Mienlras se llevan a tos homb•es a la carcet. las mujeres se Quedan en el sitio con sus hijos para ocupar el terreno.
aguantando el ·cerco de hambre'_ En los enlrentamientos. ellas se hacen en la primera lila con sus ninos. con la
esperanza de que se les respete ~s De su valentia y su capacidad de organizac•ón de la vida cotidiana en el
campamento depende muchas veces que se gane o se pierda la balalla~ (Marie Dominique de Suremain, Lucy
cardona y Marisol Oalmazzo. Las mujeres y la ctiSis urbana o la geslión invisible de la vivienda y los servicios. Bogota:
Enda Amerita Latina/Cehap/AVP. 1994. pag. 39). Otra autora seflala que el protagonismo <le las mujeres no es
solamente un asunto lactico sino que tiene un motivo mas auténtico la necesidad de las mujeles de tener un espacio
propio (Oonny Meerlens. ""Mujer y vivien<la en un bafTiO de invasión-. en Revista F01o. ~o. 4. noviembre <le 1987, pag.
41). En 1974 se const•tuyeron en la Anuc comités femeninos que cumplieron un papel PJimordial <le apoyo y defensa
de las invasiones <le tiefTa (Mag<lalena león. Patricia Prieto. Malla Cnstina Salazar. ·Acceso de la mujer a la lierra en
América latina. Panorama general y estudios de caso de Honduras y Colombia·. en FAO. Mujeres campesinas en
América Lalina Sanhago de Chile. 1987. pag. 5).
13 lota luna y Norma Villarreat. HiStoria. género y polilica. Morimienlos de mujetes y panieipación polilicd en Co/ombid,
1930·1991. Barcelona: Universilal de BarcelonatCom•sión lnterministerial de Ciencia y Tecnoloota. 1994. pag. 181.
224 ..................................................................................................... MmrhoCecilloGarcioV.

Las jomadas nacionales contra la violencia sexual e intrafamiliar y la


discriminación de género, comenzaron a conocerse en 1980, cuando se
llevaron a cabo dos marchas, durante las cuales se denunció que el re-
cién expedido Código Penal legalizaba la violencia sexual. Un año más
tarde se institucionalizaron en el país, cuando se realizó en Bogotá el
Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe y se decidió
establecer el 25 de noviembre como dla de lucha contra esas formas de
violencia34 • Dos acciones se registraron en Cali, en las cuales las mujeres
protestaron contra la discriminación: en mayo del 97 desfilaron disfraza-
das de fantasmas para llamar la atención y en octubre del mismo año
protestaron por los insultos recibidos de un periodista36

El tercer grupo de derechos por los que han luchado las mujeres denoda-
damente tiene que ver con la paz, con la resolución política del conflicto
armado y con el cese de toda violación de los derechos humanos36 . El
papel de las organizaciones feministas y del movimiento de mujeres como
forjadores de paz tomó forma en 1984, cuando se comprometieron con el
proceso de paz que convocó el gobiemo belisarista. Poco tiempo después
de la toma del Palacio de Justicia por el M-19, las mujeres marcharon en
el "Día de la no violencia contra la mujer", para exigir el respeto a la vida
y rechazar el predominio de las acciones de fuerza y el control militar de
las decisiones del poder civi1 37 . Desde entonces, año tras año, las muje-
res se han venido manifestando contra las masacres, las desapariciones,
los secuestros y la impunidad38.

Jt lbidem, pag 179.


~~ 200 mujeres veslidas de blanco y Wl pancartaS hicieron una manileslación lrenle al peri0d1to El Pais para exigif respelo
a sus derechos. El perio<:lista Malio Femando Prado habla esailo algi.NS tolUfiVI3S en las QUe discriminaba y malblaba
a laS muje<es. (fl roempo, 16 de oaUilre de 1997).
" Un rewen1o y analisis de las acciones por la paz de las mujetes e11 lola luna y Nofma Villaneal. HiSioria. Qéneto y
polilita... ; en N01ma Villaneal. "\luje<es y mao-es en ~ 1u1a po1 la paz·. coa tomenlalios de Maulitio Alchila, "liSISIIllla
o muje<es colomll~nas en llUSQuella de la paz·. en LIIZ Gabriela Ar.lngo (compilador.!), La crisis sociOpolillta tolom·
IJiana· un iiiWisis no coyunlutal ele la COfi/IIIINa. B0901A: ObseMIOiio SOCiO·polilico y cutl...l. CES. Unive<Sidad Nacio-
nal de ColombiaifunllaciOn Social, 1997: y en Pallic~ Tova<. 1.as polica<pas de in de s~lo: mujeles. 10beli0~ concien·
cia y deiOCIIOS humanos en Colomllia", en Ma11icio Alcllila y Maulicio Pa<do (edilO<es). Movimiel!los SOcia/eS, Estado y
democtacid en Cdombia ...
n Norma Villaueal. ~M~eres y madfes en la rllla por la paZ'' ... ~- 379
n El 18 de mayo de 1998, dentro de b Jornada Nacional conlra la Impunidad. muteres de varias organizaciones dibujaron
en ~ Plaza de Bollvill de 8090~ un mapa de Colomb~ con velas. en un a~o s•mbólico paza deSIOIIOI el n11edo. Pasa<on
la noche alll en vigilia pOr la paz. vestKias de negro y can1aron todo et ttemPG para condenar la imlkJilidad y la violenCia
del país.
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZADAS POR ACTORES MENOS VISIBLES ........................................ 22S

Las acciones colectivas de las madres de soldados y policías retenidos


por las Farcl", iniciadas en octubre de 1993, tuvieron gran impacto sobre
la vida social y polftica del país. Comenzaron siendo marchas silencio-
sas en las que pedían a la guerrilla muestras de superviviencia de sus
hijos; luego exigieron su liberación y un cese de la violencia armada me-
diante un salida polftica; pasaron a las tomas de entidades guberna-
mentales (Ministerio del Interior, Congreso, Defensoría del Pueblo) para
presionar audiencias con el presidente o el Alto Comisionado de Paz; se
encadenaron a las rejas del Palacio de Nariño en procura de ser escucha-
das para que se agilizaran negociaciones de liberación de sus familiares;
sugirieron la figura del canje, negada por el gobierno, y terminaron plan-
teando el intercambio humanitario y cuestionando el papel del Estado en
la negociación con la guerrilla de un asunto como el secuestro.

En su ir y venir por el país tras las huellas de sus hijos, en medio de sus
manifestaciones públicas. de sus gestiones, de esos encuentros en el
dolor, estas mujeres campesinas. amas de casa, fueron "socializando su
maternidad", como lo habían hecho y pregonado las madres de la Plaza
de Mayo en Argentina. Fueron pasando de sus reivindicaciones como
madres, esposas. hermanas, amigas, a exigencias políticas como los
mecanismos para liberar a los secuestrados del país. No se quiere olvi-
dar que tras las mujeres venían los hombres y los niños también. Recibie-
ron la solidaridad de familiares de otros secuestrados, de los desapareci-
dos, de redes de mujeres, de organismos de derechos humanos, pero fue-
ron las madres. identificadas en su calidad de tales, quienes pusieron en
juego el significado social. el respeto y valoración cultural de la materni-
dad, y así lograron visibilidad. Algunas de ellas todavía hoy marchan y
realizan mítines para clamar por el regreso, sanos y salvos, de quienes
aún permanecen retenidos'0 .

Las demandas femeninas referidas a los servicios sociales pidieron pri-


mordialmente atención a la infancia, en tanto que las de servicios públi-

*? Fueron precedit1as por una marcha de madres de soldados taidos en lomas Quefrilleras. eletluada en junto de 1987.
y una loma del diario Vanguatdia liberal, en abril del 88 por viudas y huérlanos de dirigenles sociales y polilicos
· asesinados en Barrancabermeja.
to Ojala un dla no 1engan que <lecir como Marlha Ocampo 4le VasQuez. ooa de las madres de Plaza de Mayo· ·Hoy no ñay
nada. Los policias nos mitan como adorno en la p/8/a· (Enlrevista conce<:lida a Fernanda sancllez Jaram•llo. ·locas
de dolor", en ReWsla Código, El Espe<~ador, 17 de julio de 2001. pag. 11).
226 ............ " ........ " ........ " ." ............. " " .. " ..... ". " ." ...... " " .................. " MlHiho (eOlia GlllckJ V.

cos domicilialios tuvieron que ver con crisis recurrentes en la provisión


y administración de los servicios públicos: la escasez de combustible
en zonas de producción de gas, la carencia de agua y de energía, a lo
largo y ancho del país, aduciendo siempre intensos veranos. mientras
la población se quejaba de pésima administración de las empresas pres-
tatarias de los servicios y de las continuas alzas en sus tarifas. Las
demandas de vivienda se concentraron en exigir inmediata entrega de
recursos y materiales para proyectos de autoconstrucción, en protestar
contra la mala calidad de las edificaciones y las condiciones ambienta-
les deplorables de los planes gubernamentales, y en pedir la regulari-
zación de asentamientos piratas que, por su condición de ilegalidad,
carecían de servicios domiciliarios e infraestructura. Las protestas ori-
ginadas en problemas ambientales han tenido que ver con fuentes de
contaminación cercana a sus viviendas, por el riesgo que desaten epi-
demias entre la población infantil. Estas luchas fueron asumidas por
las mujeres como la extensión "natural" de su papel doméstico y de sus
responsabilidades sobre las áreas de residencia familiar. La insuficien-
te infraestructura urbana en materia de acueductos. electricidad, sa-
neamiento y servicios básicos hace que las familias dependan para su
abastecimiento, en gran medida. del trabajo de la mujer, que se con-
vierte así en agente indispensable de la gestión cotidiana de la auste-
ridad en que se encuentran los habitantes de las ciudades para acce-
der a la compleja red de servicios urbanos41 •

El alto costo de vida y la escasez de productos de la canasta familiar, así


como las medidas tributarias y el racionamiento energético, hicieron par-
te de las políticas públicas que se constituyeron en blanco de las protes-
tas femeninas. Durante el primer quinquenio del periodo fueron frecuen-
tes las protestas de diversos sectores sociales contra la continua alza de la
canasta familiat'2, contra el desmantelamiento de la Superintendencia de
Precios y el desmonte paulatino del sistema de control de precios", contra

~· Jordi Borta y Manuel taslells. Local y gtJbaJ. La geslión de las ciudades en la era de la inlotmación. Madrid: Uniled
Nalions 101 H....., SelllerneniS (Habi~l)/(aurus, 1997. pags 82-83.
•l Que recibiefon respuestas como la del ministro de Justicia del gobiefoo de LOpez. Albello ~olim•o Bolero, Quien dijo:
-Nunca nos cornf)lornelirnos a rebajar el coslo de villa- (E/ SiQ/0. 14 de enero de 197~. p;g 1~).
" Seoirn drjo el gobierno delópez. -para llegar a una e<onomia reali$13 y de abunlfantia- 111 TiefllfJ(). 1• de junio de 1976.
pags. 1y 6 A).
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZAOAS PORACTORES MENOS VISIBLES ...........•.......•.................... 227

la "upaquización" de los servicios públicos44 y. en general. contra los


efectos del proceso inflacionario'". Las centrales obreras, la Confedera-
ción Colombiana de Consumidores y la Unión de Mujeres Demócratas
hacían continuos llamados a las amas de casa a movilizarse en el marco
de las campañas contra la carestla y el estado de sitio y para pedir cas-
tigo a los especuladores y acaparadores. Las "marchas de las ollas y los
canastos vacíos" fueron frecuentes en varias ciudades del país antes del
Paro Cívico del 77; fueron prohibidas y, sin embargo. se realizaron. De
manera espontánea también las mujeres protestaron cuando encontra-
ron que los precios de productos de primera necesidad habían subido sin
previo aviso~. y así mismo contra el alza de impuestos". Durante el go-
bierno de Gaviria las centrales obreras volvieron a convocar a las muje-
res y éstas a participar en jornadas contra las medidas económicas gu-
bernamentales y el alto costo de vida. Las mujeres de estratos altos de
Bogotá también participaron durante este gobierno en varias marchas.
pitazos y cacerolazos. lideradas por un grupo llamado "Colombia al bor-
de del ataque de nervios". en contra de la reforma tributaria y del racio-
namiento energético.

Las protestas más sonadas de las mujeres contra las autoridades se cen-
traron en figuras presidenciales. A Gaviria le criticaron el "kinderato" (su
joven equipo tecnocrático) y sus medidas económicas. y a Samper las
"Mujeres por la Verdad". vestidas de luto "por el dolor de patria". le exi-
gieron repetidamente la renuncia y realizaron mítines ante la Fiscalía
para pedir agilidad en el Proceso 8.000. Pero también hubo protestas
femeninas contra alcaldes. gerentes de empresas y políticos locales, acu-
sándolos de ser los causantes de la pésima administración de los servi-
cios públicos. Es el caso de "Mujeres en Acción". grupo barranquillero

u Se aplicara sistema Upac a tar•fas del acueduclo (E/ Tiempo. 10 de agoslo de 1976. pág. 5 8).
•$ El minislro de Gobiemo de la adminiSiratión de LópeZ. en una de lanlaS declataCIOReS conba el afltflCio del Paro Civico
NaciOnal del n. dijo que era injUSiifocado porque ~ gollien., eslaba haciendo IO<Ia clase de esluenos para evilar los dallos
del proceso inllatiOnaroo sobre las gemes de menores re<ooos ecooOmicos (El Pais. 16 de agoslo de 1977. pag. 1).
•, Un diario capilalino regisuó: "AQfesivas pro1es1as de mujeres co111ra alla de leche por prOductores sin avisar al ·
gobierno. Se lanzaron contra canos reparhdores. sacaron las bolsas y las tiraton al suelo. Exigieron control de -
l)fecios y mejorat su calidad. Autoridades dijeron Que tuvie10n que lleva. a varios mujeres a comisarias de sus barrios
<leb•<lo a la leroci<Sad <le su a1aque. Que pareeia planeado. pues sucedtó en dislinlas partes <le la citKiad~ (fl Espec·
raf!Or, 18 de abril de 1980). •
., E18 de marzo de 1975 se produjo en Bogota lJl3 marcha de 100jeres para pedir la exoneración del imi)Ue:Sio predial del
ed•iciO (Je la Unibn SitVJic:al.
228 ..................................................................................................... /Mdho CedlitJ Gatcio V.

que convocó varias movilizaciones, primero para solicitar mejoras en los


servicios públicos de la ciudad y luego para exigir la renuncia de esos
funcionarios y denunciar el clientelismo y la corrupción que se habían
enquistado en las Empresas Públicas Municipales.

La expresiones de solidaridad con sus maridos en huelga fue común en-


tre las mujeres••. así como con los lideres y participantes detenidos en
paros cívicos y con los habitantes de regiones azotadas por la acción de
grupos armados.

Las mujeres suelen conmemorar el Día Internacional de la Mujer'9 y el


Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, y aprovechan esas
fechas para lanzar campañas contra toda forma de violencia, rechazar la
generalización de la guerra y el asesinato de líderes sociales y polít.icos.
Uamar a la reconciliación. sensibilizar a los actores armados para que
dejen de hacer la guerra50 , exorcizar la muerte, reclamar el derecho a
morir de viejos, protestar contra el hambre y expresar su solidaridad51 .
Todas estas manifestaciones han estado acompañadas de flores, antor-
chas. panes, poesía, mimos, lemas, banderas blancas y vestidos negros.
Acciones simbólico-expresivas que pretenden sobrepasar los discursos y
las narrativas tradicionales y tocar a más sectores sociales que parecen
refractar los asuntos de la guerra.

En 1997, en el Día Internacional de la Mujer. la marcha silenciosa por la


paz, además de contar con la presencia de las madres de soldados reteni-
dos en Las Delicias. estuvo acompañada por lesbianas y homosexuales.

~• En octuble de 1976. en el Ola lftlernational del Niño. madres acompañadas de sus hijos marcharon hasla la Plaza de
BoliV31 de Bogo!a en SOlidaridad coa lfabajadores de la salud y para pedir al gobiemo nacronal el arreglo del conlliclo
dell~ en mayo del77, amas de casa y esposas de huelguislas marcharon en solrdaridad con la huelga (le lrabajadores
• Püblicos de .Bucarama.ngt y en oclubre de 1992 las mujeres de San Alberto (Cesar) destilaron en solidaridad con
lrabajadores en conlliclo .
•, Establecido en 1975 como el 8 de marzo en todos tos paises miemt.os de las Naciones Unidas. día en que se rinde
homenaje a 129 obreras lextiles norteamericanas que en 1908 murieron carbonizadas cuando los pallones incendia·
ron la labnca de Chicago que ellas habian ocupado en demanlla de una jornada de diez horas de lrabajo y del derecho
al voto.
~• Con ese fin. en 1996 muje~es de lodo el país se concen1raron en Mulata (Anlioquia), en el Oía de la no Violencia conua
la Mujer. bajo el lema •No pamemos un hijo mas para la guerra~.
$• En 2000. para conmem01ar el Oía de la no Violencia conlra la Mujer, organizaciones de muje~es hac•eron una marcha
desde "Bogota y Bucarnmanoa hasta Barrantab8fmeja y alli una v•gilia para pedir el cese a toda forma de violenc•a y a
la violación de sus deJeChOs, para reiterar el lema •No f)afir un hijo mas para la guerra· y en solidandad con las vlchmas
del conflicto armado en esa ciudad. especialmente con las mujeres
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZADAS POR ACTORES MENOS VISIBLES •••••.•.......••••........•••...•••..••. 229

Este sector social poco ha salido a la luz y cuando lo ha hecho ha aprove-


chado actos de conmemoración, que se convierten en el único espacio de
visibilización social. Durante el periodo de estudio la prensa solo registró
dos manifestaciones públicas realizadas por organizaciones de homosexua-
les para exigir el derecho a la no discriminación52 . Aunque en Colombia no
se penaliza la opción sexual, existen situaciones discriminatorias hacia
los homosexuales; la experiencia homosexual es objeto de censura moral y
sociocultural y además se margina a la persona. "El movimiento gay pre-
tende cuestionar los códigos morales dominantes al introducir nuevas
maneras del representar/decir sexual, al buscar que la experiencia homo-
sexual sea aceptada moral, legal y socioculturalmente, es decir, que pueda
ser vivenciada también en la esfera de lo público. La intención de los gru-
pos homosexuales en sus acciones ha sido el expresar la necesidad de que
la sociedad interiorice el concepto de la homosexualidad para evitar la
discriminación y la marginalidad a la que han estado sometidos" 53 .

Los procesos de visibilización de este sector aparecen como respuesta a


la discriminación, para pedir respeto e igualdad de oportunidades y bus-
car el fortalecimiento de identidades de género y orientaciones sexuales
que han estado siempre marginadas. El único día en que este sector se
hace visible masivamente a través de una marcha y de actividades cul-
turales es el 28 de junio, "Día del Orgullo Gay". Sin embargo, "por lo
menos la mitad de los participantes caminan con el rostro enmascarado,
por miedo a ser reconocidos- 54 •

Del total de luchas de mujeres, 64 carecen de información sobre convocan-


tes. doce fueron lideradas por organizaciones y colectivos de mujeres, cin-
co fueron convocadas por lideres cívicos, cinco por organismos de derechos
humanos y ONO. cuatro por organizaciones políticas, dos por organizacio-
nes sindicales. una por comunales y una por concejales.

H El 28 de junio de -1999 y 2000. en .el Oía lnle.nacional Gay, lecha Que recuerda las manifeslationes por los derechos
homosexuales a raiz de los hechos ocurridos en junio de 1969 en Slonewall (New York)_ Aunque la prensa no las
meACíonó, carlos Eduardo Roman seftala que en Colombia la pnmera marcha se llevó a cabo eo Bogo4a en 1981 y, luego.
en 1988, se reahzaron en Medellin y Bauanquilla ("Movimienlo de mujeres y movimienlo gay: en lo pUblico por la
•nl•midad·. en Omar Uran (coord•nador de invesligaciOn),la ciudad en movimiento. MOvimientos sociales, democracia
y cultura en MedeHin y el iltea meiJOI)Oiilana del v..ne de Aburra. Medemn: lnsliiUIO l'opuiOI de C.pacilacioo, 2000, p;g.
234).

" /Oidem, pag 215.


~t Sector de ltS!>l~s. gays. transg,enerislas y biseKuales (LQib) Que part•cioa en ta comisión tematica ~p,~clicas sociales·.
c_onvocada por Planeta Paz (Oocumenlo multicopiado presenlado en reun•<m de lebrero de 2002, Bogota).
230 .•.............•......•.............................................................................. Ml!ltho (ecifi¡¡ Gof!io V.

Enue los adversarios. de. las protestas de las mujeres sobresalen las au-
toridades gubernamentales del orden nacional (35 luchas se dirigieron
conua ellas). seguidas por las entidades municipales (23 acciones). Sie-
te luchas se dirigieron contra grupos armados irregulares. cinco conua
agentes privados. dos contra entidades del nivel regional, y en 22 accio-
nes colectivas femeninas no se determinó un adversario específico.
Las protestas de los reclusos
Las personas recluidas en un establecimiento carcelario, a pesar de es-
tar bajo una particular situación de sometimiento. no pierden su calidad
de su¡etos activos de derechos••. gozan plenamente del derecho a la vida,
a la integridad física, a la salud, a la libertad de conciencia y de culto, a
la libre asociación, al derecho de petición56 . Solo los aUibutos de los dere-
chos a la libertad y la igualdad pueden ser severamente restringidos por
la determinación de un juez en castigo a sus faltas civiles, penales o de
otro orden. de conformidad con la estipulación previa de la ley
Sin embargo. durante el periodo de estudio, la vida carcelaria estuvo re-
gida por dos códigos, ninguno de los cuales contempla una carta de dere-
chos de los reclusos57 ni les otorga la posibilidad de actuar o protestar en

$$ En 1996. la Corte Consl•lucionat sel'lal6 Que la cáfcel no es un sitio ajeno al derecho. Dos ateos mas larde, la Oelensorla
del Pueblo. Public6 una canilla para difundir los de•ethos de los reclusos {De las personas privadas de la libetlad.
PrejuiCios y realidades. 1998). y una década a1ras. Naciones Unidas babia eslabtecido las Reglas mínimas para el
ltatamienlo de Jos reclusos y IJIOCtdimienlos para la aplicación electiva de las Reglas_ (Nueva York: Naciones Unidas.
Oeparlamenlo de lntormac•6n Pública. 1984).
u Los derechos de plena vigencia -IK!r ejemplo. a la salud- no pueden ser objelo de n•noún hpo de timilacitm; los
derechOs inlangibles permanecen incólumes a pesar de la eSJ)et:ial siluación tle su 111u1ar y enlre ellos es1a el derecho
de pelitión El tJerechO al tlebitlo proceso manl•ene su vigencia plena tlentro tle la cárcel. Los tJerechos limitables nacen
parle de aquellos que, al guardar relación eslrecha con la consecvación tlel ortlen inlemo, la tl•sc•plina· y el lunciona-
mienlo tlel cenuo penilenciario, es~n expuestos a sufrir limilaciones. como el derecho a la •nlimidad (y la visila conyugal)
y el derecho a la libre expresión. Enlre los derecbos suspendidos es1an el de liberlad de locomoc•ón y los derechos
polilicos. aqui la dishnción enue sindicados y condenados es relevan le: ios primeros pueden ejercer el derecho al
sutrag•o -liberlad de elegir y ser elegido-. mienlras los segundos no (Oiga Lucia Gail3n (direclora de inveslioación).
An~isis de la situaciiJII carcelaJia en COlOmbia: un enfoque cualitativo. Siele esJudios de caso. Bogo1a: Colciencias/
Ediciones Uniandes. Facullad de Derecho, 2000, pag_ 18)_
~~ El CódiOO carcelario de 1964 esluvo VJgenle basla 1993 y se cenlraba en la delinición tle las inslancia$ y lunc•ones del
aparato esl~ y en el conlrol del COITipOitamienlo de los inlemos. quienes debian obedecer reo1as de conduela y si no las
acalaban eran objeiO de sanci611 Así, b relación en_.e el EsladO y el prisionero era básicamenle disciplinaria y eslaba
acompal'lada de la condic•ón de los inlernos de no hlula~es de derechos. Los reclusos solo accedlan al disfrule de los
derechos como una recompensa de la adminislfación cMcelaria a su bueRa conduela. En ese conleK1o. puede afirmarse
que la eXISiencia de derechos de loS reclusos es apenas ooa excepción. En el códiOO penilent'-•o y carcelario expedido en
1993larnf)Oco exiSie Wli1 cana de derechos de los reclusos De nuevo. el•égimen penilencia•io es proclive al abuSO. Cuando
se fe9Uia ellfabajo. la educac•ón o la salud, se hace como ~e del régimen pen•lenc&ario que deben acaur los presos. Tanlo
el cód;go del 64 tomo ~ ley del93 eslln catatletoados por un deseQ~Iibl~ enlte los delechOS de los teclusos por llllado.
y el conlrol y poderes de la admioislración. por ot10 La balanza se inclina a favor de los Ullimos (~. ~- 10·11).
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZADAS PORACTORES MENOS VISIBLES ......••.•....••••....•••....••.....•... 231

defensa de sus intereses (el régimen disciplinario prohíbe de manera ab-


soluta las peticiones y los reclamos colectivos. así como dar gritos. lan-
zar imprecaciones subversivas. abandonar el lecho durante la noche. no
ir al trabajo y tener una actitud insolente ante la guardia) ..

A pesar de las prohibiciones contenidas en el régimen disciplinario, los


presos las violaron como forma de protesta para denunciar precisamente
que. dentro en los sitios de reclusión. se les conculcaban derechos distin-
tos a la libenad y a la igualdad, y que eran objeto de la arbitrariedades
de guardias y autoridades carcelarias.

Los reclusos protestaron en 43 oportunidades en los años estudiados:


doce acciones se llevaron a cabo durante el gobierno de López. once en el
de Thrbay, cinco en el de Betancur. cinco en el de Barco (todas durante el
primer semestre del año 90). cinco durante el de Oaviria. cinco durante el
de Samper y una durante Pastrana. A estas luchas de reclusos se han
adicionado seis acciones protagonizadas por sus familiares durante los
últimos cuatro años del periodo.

Estos actores recurrieron a todas las modalidades de lucha observadas


en otros actores sociales. Los disturbios y las huelgas de hambre fueron
las formas de protesta predominantes (84% de las manifestaciones de
inconformidad). llevaron a cabo tres mítines. dos paros pacüicos. una
toma de caspetes y hasta una marcha en los extramuros de la cárcel
realizada en julio de 1977. en Buenos Aires, Cauca. por 56 reclusos de la
Cárcel Municipal que se evadieron. después de doblegar a los cuatro
guardianes. realizaron un mitin pacífico de protesta por la pésima cali-
dad de la comida que les daban y regresaron a sus celdas58 •

Los motivos de protesta de los presos tuvieron mucho que ver con las
condiciones de su reclusión en establecimientos carcelarios que. durante
todo el periodo, estuvieron signadas por la superpoblación carcelaria. la
lentitud en la definición de situaciones jurídicas. la carencia de recursos
y de personal de custodia calificado (caracterizado por un exiguo nivel
educativo. baja formación técnica para ejercer sus tareas y una retribu-
ción económica modesta) y la existencia de unas relaciones dentro de la

u El alcalde dijo que el presupuesto munitil)al no le permilia mejorar o aumentar las raciones de los presos (El Tiempo, 19
de julio de 1977).
232 ..................................................................................................... Mo1lho (eOlio Gotcio V.

cárcel en las cuales "las garantias del orden jurídico se quiebran ante las
facultades interpretativas del carcelero sobre los reglamentos en caso de
transgresiones y la aceptación generalizada de usos violentos sobre la
población carcelaria para castigar las faltas"'".

A ello se sumó la escasa coordinación entre las entidades del sector, la


existencia de una actitud intolerante de la comunidad frente a las perso-
nas que pasan por la cárcel y la permanencia de

"la idea de que el sector penitenciario pertenece a esa zona de la proble-


mática nacional que exige mucho y retribuye poco, no afecta ostensible-
mente determinados intereses y puede dar espera. Mientras se escati-
man inversiones. se dilata la modernización de los establecimientos y se
avanza lentamente en la preparación y moralización de quienes los diri-
gen y de quienes custodian a los reclusos. el delito tiene una velocidad de
crecimiento superior a la de la población y la política preventiva y repre-
siva no encuentra derroteros aseguradores de éxito (... ) Subsiste un evi-
dente divorcio entre los hechos comprobados en nuestro mundo carcela-
rio, las leyes y las estructuras encargadas de aplicarlas" 60.

Dada esa situación carcelaria, no podrían ser otras las demandas de los
reclusos: 42% de sus protestas tuvo como motivo el reclamo contra la
corrupción y el abuso de autoridad de guardianes o directivos de cárce-
les (maltratos y extorsiones: cobrar por servicios de obligatoria presta-

u Pablo (aceres. La hisloria de la criminalidad. La epoca de la globalización: CdomiJia_ Tesis para opl3f ellilulo tle Doc1or
en HiSioria. Oepartamenlo de Hisloria. Facullad de Ciencras Humanas. Universidad Nacional de Colombia. 2002. pag_ 13.
u Jaime Castro, La justicia en Colombia. (Memoria presenlada al Congreso en 1974, siel\do minislro de Juslicia del
gobierno de Paslrana Bouero). Bogoltl: Colcullura. 1975. pags_ 56·80. Veinlis6is al'los despuéS. la alirmaciOn de Caslro
seguía teniendo vigencia, dada la talla de atención preslada por algunos de los gobiernos o la escasa electividad de
las polilicas carcela~ias formuladas: la adminislfación de Twbay Ayala no alendiO el lema de la juslicia y, en consecuen·
cia. 1amooco a las ca-celes. El gobiemo tle Belancur anunció la revisiOn tle los tralamientos de readaplac•ón. la reestruc-
luracu)n de la Oiret:c•ón Nacional de Prisiones y la evaluación de laS normas carcelarias y del sistema carcelario. El de
Barco formulO un programa de bienestar para los reclusos. mejorando la cobertura y la calidad de los programas de
nmabilitaci6n. Durante el mandato de Gaviria se ete6 el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (lr'Pet:), que reem-
plaz6 a la Dirección Nacional tle Prisiones como entitlad encargada del manejo del s•stema penitenciario, y se eq¡idió
un nuevo eódigo oenitenciario y carcelariO (ley 65 de 1993). la admin•stración de Samoer definió que el objeto de su
oolilica oenitenciaria ma la orevención del delilo a través de la rehabililac•ón y la resocialización, de un sislema de
tratamienlo progresivo que se implemeotll escasamente en algooas de las tarceles mas importantes dell)als, pero el plan
de renovación y conslrucción de cen1ros carcelanos. que buscaba enlrenlar el hacinamiento, no se llevó a cabo. El
gobierno de Pastrana Arango planleó un programa tle atención inteoral al recluso. tendiente a la humanizac•On del
inlernamiento carcelario; un plan tle consuucción y refacción carcelaria y la reforma del 1noec. (Oiga lucia Gaitán.
Analisis de la situación carcelaria..., pags. 13-IS).
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZAOAS POR ACTORES MENOS VISIBLES ........................................ 233

. ción a los internos o exigir favores sexuales a las esposas, hijas o herma·
nas de los detenidos a cambio de mejores condiciones en el penal) o la
exigencia de la permanencia de ciertas autoridades rectoras de los pena-
les (por ejemplo, mujeres recluidas en Bogotá se declararon en "rebeldía"
en dos ocasiones durante 1975: contra de la destitución de la directora y
el remo de la administración de las cárceles femeninas en Colombia de
las monjas de la comunidad del Buen Pastor).

MOTIVOS DE LUCHA DE LOS RECLUSOS


1975-2000

·Autoridades 41.9%

·Otros 4.7%

. ·-- -Solidarklad 2.3...


Servicios sociales 2.3%

Oere<:hos 39.5%
-·- Pollticas 9.3%

En el 39,5% de sus acciones colectivas. los internos pidieron mejoras


carcelarias y respeto a sus derechos: protestaron contra el hacinamiento,
la pésima situación de los servicios públicos en las cárceles, los castigos
excesivos cuando se cometían infracciones dentro del penal y sentían
que se contrariaba el principio de proporcionalidad entre la falta y la
sanción; la suspensión de visitas familiares, inexistencia de planes de
resocialización, para reclamar mejor alimentación. condiciones higiéni-
cas más aceptables, traslados a sedes carcelarias mejor adecuadas. Aquí
también se incluyeron protestas contra la ausencia de redención de pe-
nas. por garantías procesales y definición de situación jurídica de los
sindicados que tienen detención preventiva, mítines por la paz y protes-
tas contra el asesinato de líderes políticos.
234 ..................................................................................................... Madho (eOlia Gmcio V.

9,3% protestó contra pollticas gubernamentales (contra el traslado de


reclusos para descongestionar centros carcelarios y por carencia de re-
cursos para atenderlos: contra los consejos verbales de guerra, contra
decretos de conmoción interior y para exigir el reconocimiento como pre-
sos pollticos).

2,3% exigió adecuada prestación de servicios de salud y en el mismo


porcentaje manifestaron solidaridad con otros sectores sociales (en mar-
zo del 80, las reclusas pollticas se declararon en huelga de hambre en
solidaridad con guerrilleros del M-19 que se tomaron la sede diplomática
de República Dominicana por "su valerosa acción para conquistar la li-
bertad de ellas y otros compañeros detenidos""').

Un 4,7% de sus acciones tuvo otros motivos, entre ellos, la especulación


de precios en almacenes centrales y caspetes, donde los productos que
se expendían llegaban a costar el doble que afuera.

En pocas ocasiones se interpelaron las prácticas procesales, en menor


escala aún se exigió el reconocimiento de la condición de preso político y
nunca se cuestionó la institución penalizadora -la cárcel-, a pesar de
denunciar, a través de sus protestas, muchos de sus problemas.

Las mujeres detenidas realizaron siete acciones en total, treinta y seis


acciones se desarrollaron en cárceles masculinas. Los presos políticos
llevaron a cabo nueve protestas62 y agentes de policía detenidos en una

'
1
El Pueblo. 4 de abril <le 1980. Vera Grabe cuenla en sus memorias: ~ .. Decidimos hacer una huelga de hambre en
solidafidad con la loma(... ) Avisamos a laS direclivas de la cá'cel que esto eta un aclo polllico en apoyo a oo heCho que
sucediendo aluera. que nada lenla que ver con la cárcel (.. ) pero las presas comunes enlendieron que la hueloa de
OOtnbre signilicaba proteslar comm la PéSima y escasa comida (le la cartel. y se StJRaron al movimienlo~ (Razones de
vida 8ogol3· Planeta. 2000. plgs. 119-120).
u En oclubre de 1979, miembros del M-19 recluidos en la Picola realizaron una huelga de hambre para l)fesiOilaf el
rein•cio del conseto verbal de guena en su oon1ra oero. en ablil del siguienle afio. decidieron no asisbr a las sesiones
del juicio haSia que se libelara al aboQafJo Alfelio Jiménez Callejas. ddenit1o IMH 01den del preSidenle de ese tonsejo
de guena. por la <lenoocia que hizo en tomo a la muene de Jorge Mafcos lambrano. oc::unida dentto de •nslalaciones
de IU BAgada en tali: mas mas tatde. estos mismos presos se amo~naron pata ptoteslaf por la suspensión de las visi1as
de sus lamilia-es. En nwzo del90. presuntos enlaces del M-19. las Fa-e y et ELN detenidos en la Penilenciarta Naciooal
de San ISidro. en PQPaVaf\ tealizarOfl una huelga de 1\ambfe para exigir la deliniciOn de su SihaciOn jurídica. en el mismo
mes. en la tárcel de Bucaramanga se adelan10 una acciOn similar para protestar po1 el asesinalo <le Becnardo Jafamillo
y 1.1"1 mes mas tarde hubo una joma<la nacional <le protesta de ptesos pOIIIicos pa~a exigit tetonocimiento corno tales.
En ¡unio del 91, intemos <le cátcel <le Bellavista de Medellin. llevaron a cabo IJ\ paro pacllico pata ptesionat tebata de
penas oor parte de la Asamblea Nati0fl31 Constiluyente: y en mayo del 94 rec:;lusos de la tarc:;el de Bucaramanga
procesados por otden pUblico. protestaron en contra del decreto de conmociOn inlerior.
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZAOAS POR ACTORES MENOS VISIBLES ..•••••••••.•.••••.........•••••........ 235

cárcel bogotana. protestaron porque se les mezclaba con delincuentes


cornunes63 . Los familiares de detenidos realizaron seis acciones (cuatro
marchas y dos tomas) para exigir el desmonte de la justicia regional"'
celeridad procesal, cumplimiento de los términos judiciales. pena máxi-
ma de 20 años -en medio de jornadas nacionales de desobediencia civil
de presos- y apoyar a sus familiares recluidos en sus demandas de me-
joras carcelarias.

Las protestas de los presos y de sus familiares. as( corno el aumento de


acciones de tutela interpuestas por éstos develan "la nula política carce-
laria que no permite ejecutar lo ordenado por los jueces que han protegi-
do los derechos fundamentales de los detenidos (... ) La lista de pronun-
ciamientos de la Corte demuestra que el problema carcelario es de viola-
ción flagrante de los derechos fundamentales y de las convenciones y
pactos que consagran y protegen los derechos humanos·..•.

Sobre los convocantes de las protestas de los reclusos es poco lo que se


puede decir. No solo porque la prensa no los registre sino porque dentro
de la cárcel. donde se dan formas extremas de subordinación. se hace
necesario intentar. al menos. hacer imposible la identificación de los in-
dividuos responsables de esas acciones. para evitar castigos. salvo en el
caso de las acciones lideradas de manera explícita por presos políticos
interesados en obtener un reconocimiento como tales.

Más de la mitad de las protestas de los reclusos (27 acciones) estableció


como adversarios a los entes ejecutores del orden nacional. ocho fueron
dirigidas hacia las autoridades municipales y una a las del nivel depar-
tamental. dos contra autoridades judiciales para pedir pronta solución a

u De conformidad con la ley, los reclusos deben eslar separados por géne10. edad. reincidenc•a. cahdad de miembro de
la fuerza pública o de servidor pUblico. Eslo no ha ocunido y solo se ha cuml)lido la orden de la separación por genero
y de los delincuenres de alla peligrosidad que peuenecen al crimen organizado y de cierla criminalidad de ~cuello
b~nco· (Pablo ClcOfes. La his/010 de la criminalida<l ..• págs. 54-r.5).

•• Otrante la adminislración de Gaviria se expidió una 001mahidild penal espectal que surgió del estado de silio durante
su gobierno. porque se relacionó con uno de los elemenlos del conflicto carcelario. Se lralaba de inlroducir en la
estruc11.J3 de la jUSiicia un tipo de juez que aCiuara sin los 1emores de los alenlados ptomovii:Jos PQf el aimen organizado
que aparecía delinilivamenle en el panorama de la Cfiminalidad colombiana agenciando el narcolralico. Algunos poli.
licos y comenlarislas de tos medios de comunicación calihcaron la nueva es1rue1ura jurisdiccional como Rjuslicia sin
rosuo·. que hubo de man1enerse aun después de 1991 Obid. p;g 6~).
" lbidem. págs. 2~·26.
236 ........... :...............................................•...............•......................... Mottha Cedlio GmliJ V.

su situación jurídica. dos contra fuerzas armadas y de policía, una con-


tra grupos armados irregulares. una contra privados y se presentó un
mitin por la paz sin adversario específico.

La elevada proporción de luchas de los reclusos en las cuales sus de-


mandas se dirigieron a autoridades estatales deriva del hecho de que el
Estado asume el deber de velar por la satisfacción de los intereses perso-
nales de los individuos privados de su libertad. dada la relación de suje-
ción de los reclusos con el Estado por la pérdida de libertad que implica
la pérdida paralela de las posibilidades autónomas de satisfacción de
ciertas necesidades'".

Menos visibles pero no menos importantes


En esta breve desmipción de las luchas de los actores que tuvieron me-
nor visibilidad durante los años que cobija este estudio se aprecia una
diversidad de demandas. de mecanismos para expresadas y de formas
organizativas que las lideraron. Así mismo. a través de ellas puede verse
la capacidad que tienen estos sectores sociales (algunos mayor, otros.
ínfima y poco audible) para llevar al escenario público asuntos que ata-
ñen a la sociedad en su conjunto.

Thnto las acciones colectivas de los trabajadores independientes como


de los gremios tuvieron como motivación principal la defensa de las acti-
vidades que realizan. Sin embargo, los primeros se expresaron contra los
embates en su contra provenientes tanto de esferas estatales como de
distintos sectores de la sociedad. que no ven en su actividad importancia
alguna para el funcionamiento del conjunto social pero son indispensa-
bles para la sobrevivencia de la población que las desempeña. mientras
los gremios recurrieron a acciones meramente defensivas de su activi-
dad y de sus prebendas como grupos de interés solo cuando las institu-
ciones gubernamentales no negociaron sus demandas respecto a la esfe-
ra de recursos que los aglutina y sobre la cual ejercen un control colectivo
efectivo una actividad económica importante que les otorga capacidad
de ganar legitimación sobre sus propuestas67 . De allí que los niveles de

" Oiga Lucia Gaitan. Analisis de la siluadón carcelaria en Colombia.. -. pag. 18 .


., Jorge Benedicto y Uaria luz Moran (edilates). Sociedad y politica. Temas de sociologla po/itica Madnd: Alianza, 1995,
pags. 289-290.
LUCHAS SOCIALES PROTAGONIZADAS PORACTORES MENOS VISIBLES ..............................•......... 237

efectividad de las demandas de los gremios no sean comparables con las


de otros grupos.

Las luchas de las mujeres. aunque pocas. fueron diversas: muchas de


ellas se encaminaron a satisfacer sus "necesidades prácticas de géne-
ro". para poder seguir siendo buenas madres y buenas esposas, confor-
me al papel que la sociedad les asigna68 . Otras expresaron abiertamente
reivindicaciones de género que. al menos a corto plazo. seguirán siendo
un motivo de lucha de las mujeres. porque las normas y los valores socia-
les no se transforman al mismo ritmo que los avances poUticos y norma-
tivos de la legislación civil colombiana Otras son muestra de su crecien-
te trabajo en la búsqueda de la paz en Colombia69 pero. como señala
Mauricio Archila. "solas no pueden con esa orgía de violencia. hay que
buscar formas nuevas que reemplacen con imaginación las desgastadas
acciones que. salvo excepciones. pocos frutos rinden-'0 .

En el caso de los reclusos. dado el contexto en el que se presentan sus


protestas. las razones del descontento resultan bastante claras. Como
señala Scott, " ... incluso en una institución totalizadora. como la cárcel.
donde hay pocas posibilidades de crear un espacio de discurso marginal
y seguro. se puede lograr la formación de una voz dominada ... "71 • la de
los reclusos que. a través de las luchas que se registraron aquí. denun-
ciaron de una parte la negación de casi todos sus derechos. las condicio-
nes carcelarias que padecen los internos en Colombia. la lentitud de los
procesos judiciales y, de otra parte. la impunidad.

Las luchas de los cuatro actores aquí reseñados cuestionan ideas. valo-
res. normas. expectativas que tanto el Estado como la sociedad tienen
sobre diversos actores sociales. así como las funciones que se les asig-
nan y el valor social que se les concede.

u Mane Oominique de Suremain y ollas. Las mujeres y la Ctisis urbana .... pág. 186.
•• Resulta paradOjico que mientras se roolliplican las oroan•zaciones femeninas (lue se IJ'IOlñlizan abiertamenre en favor (le
ra paz y con1ra ra guerra. aumenla el númeto de mujeres vinculadas a ras tuenas armadas. ya RO solo desempet\andO
labores administrativas o de apoyo, sino en el campo de baralla. enlrenlandO con las MmaS a enemigos. dentro de cuyas _
lilas también hay un creciente llllnero de mujeres al mando de columnas guerreriSias.
'0 M31Jficio Archila. plislstrala. o mujeres colombianas en bUsQueda de la pat' .. pag. 403.
" James Sroii.Los dominados y el ane de . .. pag 183.
MAURICIO ARCI·IILA NEIRA
BALANCE DE 25 AÑOS DE LUCHAS EN COLOMBIA
CONCLUSION1
MAURICIO ARCHILA NE!RA

Después de la cuidadosa observación que los integrantes del equipo de


movimientos sociales del Cinep hemos realizado sobre las luchas de los
distintos actores sociales de Colombia entre 1975 y 2000 conviene echar
una mirada a las tendencias del conjunto de la acción social colectiva en
los años considerados en esta investigación. así como levantar algunas
reflexiones sobre el significado de esas protestas. Estas son las dos par-
tes constitutivas de este ensayo conclusivo.

Tendencias de las protestas sociales


La base de datos sobre protestas sociales construida en esta investiga-
ción registró un total de 1O975 luchas de obreros. campesinos. poblado-
res urbanos. estudiantes. indígenas, mujeres, trabajadores independíen-
tes, gremios empresariales y presos entre el 1 de enero de 1975 y el31 de
diciembre de 2000.

En cuanto a actores, los trabajadores asalariados libraron el 34% de las


protestas en los 26 años estudíados; los pobladores urbanos, el 28%; los
campesinos e indígenas, el 17%; los estudíantes, el 16% y el resto de acto-
res estudíados, el5%. En términos de comportamiento anual descrito en el
gráfico adjunto. se nota Wla tendencia en forma de U con intensidad de
protestas al inicio del periodo y al final, con la excepción del año 2000.

Una versu)n preliminar de estas conclus•ones fueron pubt•tadas en Nueva Sociedad, No. 182. noviembre-dic•embre. 2002.
242 ..................................................................................................... Mouti<io Alchilo Neiro

COMPORTAMIENTO ANUAL DE LAS LUCHAS SOCIALES EN COLOMBIA


1975-2000

1000 ------............. - ....... ,,__________ ......... - .... ----- - 1

800

600

400

1
200

o ___, ____ ,_ - - - - - -
~nnnn~~~u~~M~M~OOMW~~~~WM~
.J
La uayectoria de las luchas de los cuatro actores más visibles es disí·
mil. por lo que es difícil sostener la hipótesis de un campo popular uni·
ficado o siquiera de la existencia de "ciclos de protesta". como se ha
encontrado para otros países del área'. En particular es notoria la dife-
rencia en el comportamiento de los campesinos e indígenas. que trazan
una curva inversa a la común. Si bien hay factores del contexto social y
politico que explican algunas respuestas similares -por ejemplo, el im·
pacto negativo que en las luchas sociales tuvieron las políticas represi·
vas de fines de los setenta o la "guerra sucia" contra la izquierda en los
ochenta-, predomina una dinámica propia en cada actor. En este senti·
do cabe anotar que tampoco hay evidencias para hablar de la existen-
cia de "vanguardias" en las luchas sociales colombianas. Hay, sí, acto·
res que lideran por momentos la protesta -como pudo ocurrir con el
sector asalariado en el segundo lusuo de los setenta y finales de los
noventa. o con los pobladores urbanos en gran parte de los ochenta-.
pero esos liderazgos son temporales y se derivan de condiciones coyun-
turales más que de una supuesta esencia vanguardista.

Tal parece ser la siluaciOn ~na aparlir del"c;aracazo~, a juiCio de Mtrgarila lópez rt.a PIOieslil pop¡jar venezolana e.- 1989
y 1993'. en ellill<O ya <iOdo y eooOdo pofeiO, Lucha {)OpUQI; ilemOCfacia, -bera/iS/110 .. ).
BALANCE DE 25 AÑOS DE LUCHAS EN COLOMBIA ....................•..•...........•.....•...................... 243

MOTIVOS DE LAS LUCHAS SOCIALES EN COLOMBIA


1975-2000

1.1b0ta1 12.K

· Tlfilfl 1&.f%

. - -· AutoridadM 5.ft

S.WC:Ios sodiiH 7.5'.l


._,,... ,~o.~

.......,.....2.(1'16."•

Para la cuantificación de las protestas, en esta investigación se estable-


cieron once motivos principales que guardan una lógica desde lo más
material a lo más político y simbólico. En el gráfico respectivo se destaca
en primer lugar el peso del motivo tierra y vivienda. demandadas por
campesinos e indígenas así como por pobladores urbanos Esto sin duda
tiene que ver con los procesos de concentración de la propiedad de la
tierra y con el creciente déficit de vivienda, como ya se destacó en los
capítulos 3 y 4. El segundo lugar lo ocupan las violaciones de pactos o
normas legales. que afectan especialmente a los asalariados pero tam-
bién al conjunto de actores sociales Los motivos estrictamente laborales
-costo de vida. salarios y empleo-. que ocurren en el marco de la nego-
ciación institucional, ocuparon el tercer lugar en el conjunto de actores.
destacándose el peso de los asalariados.

El reclamo por reconocimiento y protección de derechos humanos y del


Derecho Internacional Humanitario constituye el cuarto motivo para to-
dos los sectores estudiados. Esta es una demanda que asciende a lo
largo del periodo investigado. por razones que tienen que ver con la cre-
ciente percepción de su violación por el Estado, primero, y luego por los
diversos actores armados.

Los servicios públicos domiciliarios ocuparon el quinto lugar en deman-


das para el conjunto de actores. y el primero para los pobladores urba·
244 ..................................................................................................... Allluti® Aldtifo Neira

nos. Allí se resalta la incapacidad del Estado para satisfacer en cober-


tura y calidad los servicios de agua y energía, así como infraestructura
vial y transporte. También pesan las luchas contra el aumento de tari-
fas de esos servicios, fruto de las políticas de reajuste presionadas por
el FMI y la banca multilateral. A esto se suman las deficiencias denun-
ciadas en cuanto a servicios sociales, especialmente en educación y
salud, que ocuparon el séptimo lugar en los motivos de protesta duran-
te los años estudiados.

El sexto lugar en las demandas del conjunto de actores sociales lo ocupa-


ron las pollticas agenciadas por el Estado en sus distintos niveles. Medi·
das oficiales de corte laboraL agrario, fiscal o educativo, fueron caballos
de batalla para los distintos actores. Resalta el peso creciente que tienen
hacia el final del periodo estudiado, cuando incluso hubo movilizaciones
contra el Plan de DesarroUo propuesto por el presidente Andrés Pastra·
na. Si se les suman las protestas en contra o a favor de autoridades
locales o regionales, que ocuparon el octavo lugar, tenemos un cuadro en
donde las demandas estrictamente politicas arrojan el 16% del total, ci·
fra nada despreciable3.

Los restantes motivos no son muy destacados en términos cuantitati·


vos pero son significativos por la carga simbólica que arrastran. Si bien
las protestas de apoyo a otros conflictos sociales pesan solo el 3,3% del
total, ellas muestran un valor ético de la solidaridad, especialmente
entre los estudiantes' que son quienes más las adelantan. Lo mismo
ocurre con las conmemoraciones de eventos cruciales para los actores
sociales -una forma de solidaridad en el tiempo-. En cuanto a las de-
mandas ambientales, cuentan poco (2%) pero tienden a aumentar con
el paso del tiempo y muestran nuevas preocupaciones en la sociedad
colombiana, en concordancia con los nuevos vientos que soplan en el
planeta.

Cabe destacar en este punto que la inversión ocurrida en las demandas


desde fines de los años ochenta, de aqueUas con más sabor material a
las explícitamente políticas y culturales, es lo más cercano a un cambio

J Las pocas proleslas en 1orno a un presidenle ocurrieron dv~anle CHal Gaviria (1990-1994} cOttra el raciooamienlo
energético y Ernesto Sa- (1994-1998) por ~ supuesla alluencia de dineros del nareolratico a su campafta (llesidencral.
BALANCE DE 25 AÑOS DE lUCHAS EH COLOMBIA ................................................................ 245

en el repertorio de la protesta social en Colombia. Sugiere además una


creciente politización de los actores sociales, tema que se abordará en la
segunda sección de esta conclusión

MOOAUDADESDELUCHAPORACTOR
1975·2000

IS:!Movilización IDIBioqueo vlas •roma enlidades a Invasión •con•ontación


O Paro

En cuanto a las seis modalidades de lucha escogidas -huelgas o paros,


moVilizaciones, invasiones, tomas de entidades, bloqueos de Vias y con·
frontaciones-, sobresalen las tres primeras. Por actores, es diverso el
predominio de estas modalidades. Para los asalariados la huelga o paro
laboral representó el 94,6% del total de sus acciones. Es evidente que
hay más visibilidad de esta forma de lucha, que además engloba otras,
como las moVilizaciones. Para los campesinos e indígenas las invasiones
de tierra son la modalidad de lucha más destacada (el 56,8% de sus
acciones), aunque tiende a declinar con el paso del tiempo. A su vez, los
pobladores urbanos tienden a adelantar más movilizaciones (el 45% de
sus acciones) que cualquier otro tipo de protesta. Las restantes modali·
dades son registradas en pequeño número, segwamente por ser recwsos
radicales y costosos, para la sociedad y los actores, que se usan en si·
tuaciones límites con el fin de captar la atención pública sobre determi·
nadas demandas.
246 .............................................................................•....................... Mmlri<ioA«hi/oNeinJ

ADVERSARIOS DE LAS LUCHAS SOCIALES


1975-2000

·~ r---------------------------------------------
~ ................ .

~~n~~~~~~~~H~HH~~n~~~MVNHOO

loNivel nacional •Nivel regional •Ntvel municipal

En relación con los adversarios de las luchas sociales, los más destaca·
dos en los 26 años estudiados fueron los órganos ejecutores del nivel
nacional y las empre'sas comerciales del Estado. Llama la atención el
paso que dan los asalariados, de confrontar el sector privado en los pri-
meros años a enfrentar los entes públicos a medida que avanza el tiem-
po. Los campesinos adelantan el 80% de sus luchas contra entidades
públicas del orden nacional. Los pobladores urbanos protestan más con·
tra órganos ejecutores del orden municipal que nacional, por la lógica de
sus demandas en torno a servicios públicos domiciliarios y transporte.
La confrontación con actores armados muestra un cambio de mayor de-
nuncia inicial de las fuerzas armadas institucionales a una creciente
inculpación de los grupos irregulares guerrilleros y paramilitares, sin
que la anterior denuncia desaparezca.

En términos de convocantes, la información disponible fue desigual: si


para los asalariados se contó con un alto porcentaje (casi el 100% de sus
conflictos), para el resto de actores la proporción fue muy baja (12% de
las luchas campesinas y 38% de las de pobladores urbanos. por ejemplo).
Por ello en los totales acuñados por la base de datos sobre luchas socia-
les sobresalen las centrales sindicales influidas por la izquierda (Cstc,
CUT e independientes). Las organizaciones formales también cuentan
BALANCE DE 25 AÑOS DE LUCHAS EN COLOMBIA ................................................................ 247

para los campesinos, especialmente la Anuc y sus derivadas. En los po-


bladores urbanos sobresalen los comités civicos creados ad hoc para
orientarlas protestas y las juntas de acción comunal, sin que sea despre-
ciable el peso de los sindicatos.

La participación de los municipios en las luchas sociales se muestra en


el Mapa "Luchas sociales en Colombia". en el cual se observa que, du-
rante el periodo, se conformaron regiones de alta conflictividad social -
explicadas en los capítulos referidos a las luchas urbano-regionales y
campesinas e indígenas-.

FRECUENCIA DE LAS LUCHAS SOCIALES POR DEPARTAMENTO


1975-2000

0000

oeoo
0. . .

1
§
0200

0000
a
i
...
:i ...
...
200

Por último, en cuanto a distribución de la protesta por departamentos,


los datos consignados en el gráfico res¡,éctivo muestran que Antioquia
ocupa el primer lugar. seguida del Distrito Capital de Bogotá, Santander
y Valle. Los conflictos de orden nacional tienen un peso promedio. pero
tienden a aumentar con el paso del tiempo, lo cual refuerza la hipótesis
de una creciente po!itización de las luchas sociales. A pesar de los pro-
blemas que genera esta agrupación territorial de la protesta, pues hay
diferencias socio-económicas entre los municipios que conforman estos
departamentos. se pueden constatar dos aseveraciones: los territorios
con mayor número de conflictos sociales coinciden con las áreas que más
concentran recursos económicos y sociales o donde se están abriendo
248 ..................................................................................................... MoulicHI Alchilo Neiro

nuevos frentes de riqueza, especialmente extractiva; y son también zo-


nas de gran violencia, con excepción de Bogotá. sede del poder político•.

Significado de las protestas sociales


Luego de resumirlas principales tendencias de las protestas sociales en
Colombia entre 1975 y 2000, conviene hacer un análisis sobre su signifi-
cado en tomo a cinco reflexiones.

En primer lugar. a la pregunta básica de por qué pwtestan públicamente


algunos colombianos y colombianas se puede responder que más que el
hambre flsica o la pobreza como tales. lo que pwduce indignación es la
pe!Cepción de una inequitativa distribución de bienes y servicios o de
una autoridad injusta. Teóricamente ello significa que en general las lu-
chas sociales son acciones racionales y no instintivas'. En realidad, toda
pwtesta está cultUialmente mediada porque pone en juego las nociones
construidas colectivamente de justicia e injusticia. OtJ:a consecuencia, de
orden más empirtco. es que la pwtesta social en Colombia se pwduce siem-
pre en un contexto relacional por comparación con otras localidades. regio-
nes y, dada la globalización Cleciente. con otJ:os palses, as! como con otros
grupos sociales. o con el pasado. generalmente idealizado.

Ya se veía que l~.s luchas sociales se producían en las zonas que más
concentlaban recwsos en témlinos socio-econónlicos, o en aquellas que
'
abrlan nuevas fuentes de riqueza, especialmente extractiva. Esta cons-
tatación refuerza la hipótesis esbozada: no parece que la carencia de
condiciones materiales sea el motor de la lucha social sino las desigual-
dades que la prec8lia y emergente riqueza crea en la sociedad colombia-
na. Si a lo anterior se adiciona que estas zonas son las que sufren más
acciones bélicas. salvo en el caso de la capital del país, se concluye que
hay coincidencia espacial entre violencia y acción social colectiva, pero
ellas no están cl8lamente asociadas con la pobreza.

Una segunda reflexión gira en tomo a la modificación que sufren las de-
mandas sociales con el paso del tiempo, de lo más material a un crecien-

• Sobre estas relaciones hay un analisis esladlstico mas amplio en el libro en prensa del a11101 de esras noras. Idas y
venidas. VIII/las r rewe~tas .. ., capnulo 4
$ Punlo que se desélflolla extensa:nenre en el mismo lexto. especialmenle en la lnlroductión y el capiruro 8.
BALANCE DE 25 AÑOS DE lUCHAS EN COlOMBIA ............................................................... 249

te peso de lo político y cultural. Desde el gobierno de Belisario Betancur


se observa una tendencia a la ampliación del espectro de los motivos de
las protestas, con la incorporación creciente de dimensiones que tras-
cienden lo material. aunque no lo excluyen. Así, aliado de las seculares
reivindicaciones salariales, de estabilidad laboral, de acceso a la tierra y
a mejores servicios públicos domiciliarios y sociales, se presentan otras,
como la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de la paz. el
debate sobre los modelos económicos. las políticas de recursos naturales
y de privatizaciones, y algunas peticiones que reclaman especificidades
étnicas, generacionales y de género. Lo anterior significa que Colombia
sigue siendo un país en donde la gente resiente las carencias materiales
y sobre todo la pésima distribución del ingreso, pero incorpora en forma
creciente en la agenda de sus luchas demandas políticas o claramente
culturales, algunas de las cuales se explican por la guerra interna, pero
otras responden a fenómenos locales y globales en la percepción de las
necesidades y derechos.

Lo anterior tiene un impacto también sobre la construcción de las identi-


dades a partir de la heterogeneidad de los actores sociales. Cada vez se
apela menos a identidades cuasinaturales o esenciales como las clases
sociales, la raza o el sexo, que suponlan una homogeneidad inexistente
con una consiguiente adscripción mecánica. Los actores sociales tien-
den a agruparse en nuevas comunidades imaginadas -los movimientos
sociales-, fruto de la asociación voluntaria. Esta forma "moderna" de
agrupación les permite enfrentar con mayor cohesión y eficacia los retos
que su acción les exige. Las nuevas dimensiones étnicas, generacionales
y de género posibilitan también asociaciones en aspectos humanos que
hasta hace poco eran invisibles para nuestra sociedad.

La tercera reflexión tiene que ver precisamente con las consecuencias


nefastas que tiene la guerra interna para la acción social colectiva en
Colombia. Aunque el escalamiento de la violencia es bien conocido en
el mundo entero por los medios de comunicación, los alcances de ese
proceso para los actores sociales no han tenido la misma difusión. La
tasa de homicidios pasó de 31 por 100.000 habitantes en 1964 a 78 en
1992, para descender levemente en los años posteriores•. La cifra de

• OPN. ESJa<lislicas l>iSIOiicas <le Cclombia. 1orno L. 1100. 267


2SG ........•.....•..........•.•........•..•..............•.•.......................•.................... Mtwrkio Atchilo lkim

1992 era similar solo a la de El Salvador y tres veces superior a la de


Brasil y México'-

Si a finales de los años setenta y comienzos de los ochenta predominaban


las detenciones arbitrarias y las torturas, a partir de mediados de los ochenta
fueron los asesinatos individuales. las desapariciones y especialmente las
masacres las que figuraron como las mayores violaciones de derechos hu-
manos. Desde mediados de los ochenta también comenzó a cobrar visibili-
dad política el éxodo o desplazamiento interno forzoso. tanto que hoy se
habla de casi 2'200 000 colombianos en esa situación (más del 5% de la
población total). Para 1998 se calculaba que por cada asesinatO político o
masacre se desplazaban 78 personas. especialmente de apartadas zonas
rurales. originando nuevos problemas sociales en los centros urbanos".

Las estadisticas recientes sobre violación de derechos humanos y el DIH


muestran que las principales víctimas. por sectores sociales. son en su
orden: campesinos -que de lejos son los más afectados-, obreros y em-
pleados. e indígenas•. Entre 1991 y 1999, por ejemplo, fueron asesinados
1 336 sindicalistas. 266 dé ellos dirigentes'" En términos de éxodos, las
cifras para los años noventa muestran la disminución de aquellos Vincu-
lados a organizaciones sociales. El argumento que plantean los analis-
tas del tema es que dicha disminución refleja que "ftsicamente estas
organizaciones han sido exterminadas o se ha restringido su accionar a
partir de los múltiples asesinatos y desapariciones""- Este es el punto
neurálgico del impacto de la guerra interna en los actores sociaies: el
asesinato selectivo de dirigentes y miembros de las bases debilita o des-
truye las organizaciones y cercena severamente su autonomía.

La cuarta reflexión intenta balancear el sabor amargo de la anterior. En


contraste con la asfixia que provoca la guerra interna. en los últimos

' Armando Mon1eneoro. "'Juslicia y <lesarrollo econCimico·. en Revisla de Planeaci()n y Desar1o/ID, vol. m. julio de
1994. plg. 33.
··· .' • Varios AuiOios. Un paJs que huye: desp/alamienlo y fio/ei1C/a en una naoon /tagmenl3da. Bogo13: ~lles/Uft;,e( 1999.
plg. 466.

' 8'""" de dalos de derechos """'nos del Cinep. allos 1997·2001. en Cien Dias mtos ,0, Cin<p. No. 47. sepliembre-
IIOYiembre. 2000. plg. 26. y No. 50. lebrero-mayO. 2002. pag. 33.
" Escuela Nacional Sindical. Cuadernos de Derechos /lufllarWS. No. 8. 2000. pag. 48
~·· Varios Aulores. Un paJs qve huye .. . pag. 417.
BALANCE DE 25 AÑOS DE LUCHAS EN COLOMBIA ................................................................ 251

quince años hay signos de repolitización. de lo social. Muchas de las


demandas arriba enumeradas apuntan a la ampliación de la ciudadarúa
desde abajo. en parte ratificada por la Constitución expedida en 1991.
Esta tendencia se refuerza con una mayor presencia pública de los acto-
res sociales. quienes. por diversos medios. incluso a empujones. buscan
participar en debates nacionales sobre la solución del conflicto armado o
las políticas macroeconómicas y sectoriales A ello se suma la tendencia
ya observada a incorporar en las demandas dimensiones explícitamente
políticas o simbólicas. con un pequeño cambio en el ámbito espacial de
las acciones que comienzan a trascender lo local y regional para incur-
sionar en la arena nacional.

En forma paralela a la presión por extender la ciudadanía por parte de


los actores sociales, también hay una creciente propensión a formular
sus demandas en términos de derechos. Si bien la oportunidad política la
'abrió la consagración constitucional del Estado Social de Derecho y el
garantismo que de ella se derivó. no es menos cierto que desde los años
ochenta las protestas sociales se inscribían crecientemente en ese terre-
no. Por esta vía se puede trascender lo particular de una carencia para
formular peticiones en términos de derechos más universales. Se supera
así la estrechez a la que se quería someter la lucha social por.parte de la
derecha y -aunque suene extraño- la izquierda. para incursionar en los
espacios públicos amplios en donde se dirimen los diversos intereses.

Por últiino. en el teneno político algunos actores sociales han participa-


do con desigual éxito en las gestas electorales. Además de algunos diri-
gentes sindicales que fueron elegidos por partidos de izquierda y derecha
en los años sesenta y setenta. se presentó el fenómeno de los movimien-
tos cívico-regionales en los ochenta. Aunque nunca lograron quebrar el
dominio bipartidista. llegaron a tener un cierto peso especialmente en
las primeras elecciones de alcaldes a fines de los ochenta y comienzos de
los noventa. Sin embargo, por diversas razones. que van desde las conse-
cuencias de la "guerra sucia" hasta la falta de preparación para los pues-
tos públicos o incluso la adopción de viejas formas clientelistas. los al-
caldes populares han perdido sus caudales electorales. Más sólidos han
sido los logros de los indígenas a partir de la Asamblea Constituyente de
1991. Aunque no eligen más del 2% de los congresistas12 • y además

u Como ca1egoria censal, los indlgenas no pasan del 2'l de la población.


252 ..................................................................................................... Mouti<io A!chilo Neilll

están divididos. han logrado hacer visible la situación de las comunida-


des indígenas en un pais imaginado desde sus orlgenes como mestizo y
que ahora explora su flamante definición como "pluriétnico y multicultural".

La simultaneidad de pmcesos de aumento tendencial de los motivos po-


líticos. incursión en escenarios más amplios y universalización de las
demandas en términos de derechos. as! como la desigual participación
electoral. sugieren la hipótesis de la repolitización de lo social y una pre-
sión desde abajo por hacer que la democracia representativa sea tam-
bién participativa. Esto mostraría además que la crisis colombiana, de
la que hablamos en el capítulo de contexto. puede pmducir signos positi-
vos y no solamente la sensación de descomposición.

La quinta y última reflexión gira en tomo a la aparente debilidad de los


actores sociales en Colombia, al menos en términos comparativos con
los paises vecinos. La debilidad de los actores sociales se trasluce en
su precario papel histórico. sin demeritar valientes luchas, heroicos sa-
crificios. la tenacidad por conquistar la autonomía y la reciente tenden-
cia a la repolitización de lo social. Aunque en el país se han presentado
muchas luchas. en condiciones políticas adversas. no hay movimientos
sociales fuertes. Las 10.975 protestas de los últimos 26 años -en pro-
medio 422 por año o casi una y media por dia- son dispersas y cuando
más arrojan convergencias temporales· producidas por factores econó-
micos o pol!ticos coyunturales más que por una dinámica propia hacia
una supuesta unidad popular. Ya decíamos que había liderazgos tem-
porales pero no vanguardias definitivas. Incluso hay desencuentros entre
diversos actores sociales excluidos: roces entre colonos e indígenas o
entre éstos y los afrodescendientes. o entre pobres de las ciudades y
sectores medios. Aunque dichos casos pueden ser exagerados por los
medios de comunicación. muestran el predominio de una lógica priva-
da por encima de lo público aun en los actores sociales. Del mismo
tenor habrá que reconocer que. a pesar de lo dicho lineas arriba. toda-
vía las demandas particulares pesan más que las generales a la hora
de la protesta. Por último, pero no menos importante. las organizacio-
nes que existen tienen poca representatividad y difícilmente cuentan
con mecanismos de coordinación que les permitan una eficaz presen-
cia nacional. Así ocwre con los movimientos de más tradición históri-
ca. como los campesinos y los estudiantes. En el mundo sindical se
cuenta con tres confederaciones nacionales y una de ellas dice agrupar
BAlANCE DE 2S AÑOS DE LUCHAS EN COLOMBIA ................................................................ 253

más de la mitad de los organizados. Pero su representatividad es dis-


cutible, por la sensible disminución en la tasa de sindicalización -del
15% en los años 70 a casi el7% en los 90-13 . Para el resto de actores las
formas organizativas que existen son poco centralizadas y bastante
informales Ello es práctico para el tipo de acción que adelantan. pero
impide una presencia nacional más contundente.

La debilidad de los actores sociales en Colombia no es fruto de la falta de


voluntad o resultado de patologias culturales. Por el contrario, responde
a la relación entre los factores estructurales y las acciones puntuales
que han desplegado los distintos actores en coyunturas históricas preci-
sas. Los primeros se pueden resumir en un modelo económico mixto -
entre proteccionista y aperturista-. que en cualquier caso ha sido exclu-
yente". el relativo descuido de lo social por pane del Estado, la ausencia
de mediación política de los partidos tradicionales y de oposición, la cada
vez más evidente falta de control de la fuerza por parte de los aparatos
estatales, con el consiguiente desborde de la violencia, y la creciente
tendencia a la desregulación estatal del conflicto social, acompañada de
la "penalización" de la protesta. Sobre las segundas ya se ha abundado
en este texto y no es del caso repetirlas acá. Baste con decir que los
colombianos y las colombianas no han sido pasivos ante esas criticas
condiciones estructurales.

Por eso mismo no todo es oscuro en el panorama colombiano contempo-


ráneo. A pesar de la debilidad organizativa de los actores sociales, ellos
no se conforman con el presente. Las luchas sociales constituyen un buen
indicador de los problemas de nuestra sociedad. Penalizar o, peor aún.
anular la protesta, ahoga la democracia y termina debilitando más al
Estado al restarle legitimidad. Aunqu<;lla protesta no sea siempre justi-
ficada, oportuna y exitosa, sin duda es semilla de un futuro distinto para
un pais que tanto lo necesita .

., Minislerio de Trza¡o,lll Censo Sindical, 1990. Es necesatio malizar esta cifra cuaDdo hay un desempleo cercano al m
y una infOfmalidad de casi el 50'. Por lantO. tos sindicaros recogen al secror formal de la economia y especialmenle el
secror públiCO. que consliluye el m del sindicalismo. Como dalo signilicalivo. las muj818S se es1an afiliando más que
los hombres· de 293.m Que eran"' 1990 pasaron a 320000 Iros anos despues (Dalos lomados de un a~iculo del
semanario Potfa/olk), 14 de lebrero de 1994. p;g. 11).
14 Al respecto remilimos a la elabOraciOO recienle de Gabrtel Misas 1J.a tuplura de tos 90: del gradualismo al coldpSO.
Bogora. Universidad Nacional, 2002). que muestra las lim•laciones tanto del modelo de suslilucilln de importaciones
como de apertUta econllmica.
APÉNDICE METODOLÓGICO
HOMOLOGACIÓN DE LAS BASES DE DATOS

Para la construcción de las bases de datos sobre luchas sociales hemos


partido del concepto de visibilidad. Por ella entendemos cualquier huella
que han dejado los actmes sociales en las fuentes consultadas' . En con-
secuencia, implica tanto la voluntad de los actores de hacer pública su
protesta como la forma en que los otros, incluidos los medios de prensa
consultados, percibiewn ese acto. Ello ofrece algunos sesgos, de los que
somos conscientes. La gran prensa, por ejemplo, sistemáticamente invi-
sibiliza actores como las mujeres o asigna el epíteto de subversiva a la
protesta social. Muchas veces, más por temor que por simpatía, registra
formas de lucha impactantes, como un paro o un bloqueo de vías, mien-
tras descuida otras de menos resonancia como una marcha pacífica. Por
ello buscamos balancear esta información con los limitados registros de
los actores y con el recurso a la fuente oral.

Ello nos conduce a otras dos definiciones cruciales para la homologación


de nuestras bases de datos. En primera instancia se trata del concepto
de movimientos sociales: todas aquellas acciones sociales colectivas más
o menos permanentes orientadas a enfrentar injusticias, desigualdades
o exclusiones, que no se limitan a la resistencia sino que hacen propues-
tas, en contextos históricos determinados Como se señaló en el diseño

La luente principal es la prensa. pero también se cuenla con entrevistas a aclores y documentos producidos por ellos.
como bolelines. comunicados o periódicos particulares. En cuanto a periódicos se consultaron sistetnaticamente El
T<empo, El EspeC/ador, El (Nuevo) Siglo, La Repilblica. El ColOmbiano. El Pals, El Heraldo, vanguatdia Liberal y el
semanano Mlz (Prolelalia). Para cieuos aflos se consuuaron lambién fl Pueblo, El Unifersal. El DilliO de la CosJa. El
Pe1iódico. y las reviSias Semana. Allemalwa. Opción, SolidaJidad. Colombia Hoy. Cien Olas vis/os /JOf Cinep, CamPo
Adent1o y Panorama.
258 .................................................................................................•...APÉNDlCEMETOOOLÓ61CO

del Proyecto "25 años de luchas sociales en Colombia", esta definición es


dificil de aplicar a toda la actividad social en el país. por lo cual nos
inclinamos por el concepto de protesta o lucha social, que expresa mejor
nuestro criterio de visibilidad. Por ella entendemos el conjunto de accio-
nes sociales de más de diez personas que alteran temporalmente el or-
den para expresar intencionalmente demandas o que presionar solucio-
nes ante el Estado en sus diversos niveles, entidades privadas o indivi-
duos. El carácter puntual y público de estas acciones las diferencia del
concepto de movimiento social y las convierte en la unidad de análisis de
nuestras bases de datos.

Desde esta entrada conceptual hemos elaborado las siguientes catego-


rías con el fin de homologar las bases de datos sobre luchas sociales
construidas hasta el momento por el equipo investigador del Cinep2 , a
saber: los actores, las modalidades de lucha, los motivos, los convocan-
tes, los adversarios y la ubicación geográfica.

Actores sociales
Definimos los actores participantes en las luchas sociales a partir de tres
criterios que se complementan entre sl: la existencia de un conflicto so-
cial específico, la identidad que se produce en torno a él y la intenciona-
lidad de la acción emprendida. Se podrían resumir en el qué, quién y para
qué de la acción social colectiva. El primer elemento, el qué, remite a la
existencia más allá de la voluntad de actores y antagonistas de un con-
flicto social originado en injusticias, desigualdades o exclusiones. El se-
gundo. el quién, por el contrario incorpora la dimensión subjetiva en la
forma como se identifican públicamente los actores. Esta identidad o
modo de cohesión social no necesariamente se traduce en una expresión
organizativa formal. Por último, aunque el para qué, o la intencionalidad
de la acción, está muy ligado a las anteriores, introduce un elemento
crucial a la hora de contabilizarlas, pues determina la modalidad de
actor específico, al escoger entre los diferentes campos de conflicto y las
diversas identidades. Un ejemplo puede ilustrar. Una mujer obrera tiene
al menos dos campos de conDicto (explotación laboral y discriminación

1 Una diltcultad con la que se encuenlra el investigador de tos movimientos sociales es que cada autor ha construido sus
calegorias. en esoecial en cuanto a tos motivos o las defutdaS, y. pot !aRIO, es precaria la formatizac•ón de ellas. Se espera
que con la socialiZación de tos resutladOs se coniJibuya a creM un l~je mas COI1'lUn entre tos analiSiaS <lel tema.
APÉNDICE METODOLÓGICO .......................................•.......................................... 259

de género) y dos identidades en construcción (obrera y de género). Según


la intención de la acción concreta, sea por salario o por derechos repro-
ductivos. la incluiremos en la categoria laboral o mujeres. Es obvio que
hay mucha fluidez en estas identificaciones puntuales y corresponde al
investigador definirlas. En consecuencia, proponemos los siguientes ti-
pos de actores sociales precisando qué entendemos por cada uno:

Asalariados: incluye a todos los trabajadores directa o indirecta-


mente productivos. de áreas urbanas o rurales. que dependen del salario
para su reproducción. Abarca lo que comúnmente se entiende por obrero
y empleado. Aunque el mundo laboral tiende a expresarse en el sindica-
lismo, no son iguales, pues esta expresión organizativa no lo cubre sino
en un escaso porcentaje. Los pensionados, al ser trabajadores que han
cumplido su ciclo como parte de la población económicamente activa,
también han sido incluidos bajo este rótulo.

Campesinos: remite a los trabajadores productivos del campo que


laboran directamente la tierra de la que derivan fundamentalmente su
sustento.Incorpora distintos sectores. desde arrendatarios y colonos hasta
propietarios de tierra que siguen trabajándola directamente.

Pobladoras urbanos: entendidos como habitantes de ciudades y po-


blados que reclaman bienes o servicios en su calidad de tales. Sus deman-
das tienen una dimensión básica territorial, sea urbana o regional.

Estudiantes: lo que los une no es una posición de clase o una alian-


za de ellas sino su relación temporal con el sistema educativo. Es por
tanto una categoría que remite a una etapa de la vida humana y a cohor-
tes generacionales. La literatura sobre ellos se refiere más a los estu-
diantes universitarios que a los de secundaria, pero en la base de datos
se han incluido unos y otros, así como normalistas y alumnos de carreras
tecnológicas.

Mlnorias étnicas: constituidas por quienes. desde particularidades


culturales y en ámbitos espaciales, reclaman una identidad étnica pro-
pia. Hasta aqui designamos a las minorías étnicas en general. En reali-
dad han sido más visibles los indígenas, quienes legitiman su identidad
en el reclamo de ser descendientes de los primeros pobladores de lo que
hoy es Colombia. Cabe anotar que no hemos encontrado muchas accio-
260 .....................................................................................................APÉNDICE METODOLÓGICO

nes en donde expllcitamente se postule una identidad o demandas afro-


colombianas o de otras minorias étnicas. por lo que en la base de datos
nos referimos casi exclusivamente a los ind!genas.

Mujeres: son quienes adelantan acciones con el claro propósito de


elevar la condición de la mujer o de eliminar la opresión de género. Aun-
que las mujeres hacen parte de los rostros de las multitudes, solo en
pocos eventos hacen explícita su identidad o demandas de género. Los
grupos homosexuales en sus escasas acciones tocan la dimensión de
género. aunque muestran una particularidad. pues reclaman respeto a
su preferencia sexual. Por eso se han incluido aqu!.

Trabajadores independientes: incluimos aquí a quienes. en los ám-


bitos urbanos. no tienen una relación salarial formal y para su sustento
dependen de sus pequeños medios de producción o distribución. Se consi-
deran profesiones como artesanos. artistas. deportistas. vendedores am-
bulantes y taxistas (dueños de vehículos que los trabajan directamente).

Empresarios: corresponde a grupos que poseen bienes de capital y


por lo general no los trabajan directamente. En ese sentido explotan mano
de obra. pero entran en contradicción con el Estado por políticas secto-
riales. En ocasiones se suman a los pobladores urbanos en sus deman-
das. El bajo número de sus acciones se explica por la capacidad de pre-
sión que tienen al contar con muchos vasos comunicantes con los pode-
res vigentes. No son un movimiento social sino un grupo de presión. pero
los incluimos en esta investigación porque son actores de protestas
sociales.

Reclusos: son ciudadanos privados de su libertad y como tales plan-


tean demandas propias de su situación. Sus luchas son pocas en térmi-
nos absolutos. no as! en cuanto a la porción de la población en esta con-
dición. Se destacan los llamados presos políticos. pero también figuran
delincuentes sociales y en los últimos tiempos personas vinculadas al
narcotráfico.

Seguramente hay muchos otros actores sociales. pero no han sido visi-
bles, al menos en términos de eventos públicos. Nos referimos. por ejem-
plo a los homosexuales, los afro-colombianos o sectores más específicos.
APÉNDICE METODOLÓGICO .................................................................................. 261

como los objetores de conciencia. Hay otros, como quienes luchan por lo
ambiental, que aún no construyen identidad específica sino que alimen-
tan desde esta crucial dimensión el conjunto de las luchas sociales'. Con
el tiempo, y a medida que hagan presencia diferenciada en escenarios
públicos, se deberá ampliar esta clasificación para incluirlos como nue-
vos actores.

Modalidades de lucha
Apoyados en los estudios sobre movimientos sociales en el país y en los
datos obtenidos, establecimos cinco modalidades de ejercicio de la ac-
ción social colectiva durante el periodo estudiado:

Paros: son las cesaciones explícitas de toda actividad. no solamen-


te productiva, con unidad de propósito, mando y simultaneidad en el ini-
cio y en el fin. En el caso obrero no hacemos la distinción entre las huel-
gas (que se producen en el marco legal vigente) y paros (por fuera de él).
En ciertas condiciones estudiantiles y de trabajadores estatales, las asam-
bleas permanentes son una modalidad de paro.

Movillzaclonas: son las formas de acción social colectiva que ha-


cen presencia temporal en espacios públicos. Incluyen lo que común-
mente se designa como marchas, concentraciones, mítines, plantones y
manifestaciones en general, así como algunos conmemoraciones rituales
(los primeros de mayo, por ejemplo).

Invasiones: son todas las ocupaciones de predios rurales o urbanos


dirigidas a llamar la atención sobre necesidades relacionadas con la tie-
rra o la vivienda, por cuanto no siempre persiguen apoderarse del predio.

Tomas de entldedea: se refieren a la ocupación transitoria de enti-


dades e instituciones públicas, no necesariamente estatales.

Bloqueos de viaa: son ocupaciones de calles y carreteras para obs-


taculizar el tránsito de personas y mercancías. En ocasiones, acuden
al uso de barricadas temporales.
1 Tanto invesligadOtes como aCIMslas del tema ambienlal en Colombia no consideran que exisla un ~movimiento ¡wnbien·
rar dilerenciado en el país. al menos hasla bien entradOS los a"'os novenra (véase. por ejemplo, el libro compilado por
Germln Palac•o. Se hace camino al andar. Bogo~: Etolondo. 1997).
262 .....................................................................................................APÉNOICEMETOOOLÓ61CO

Confrontaciones: son acciones directas que. independientemente


de si se lo proponen o no los actores sociales. terminan en choques con la
fuerza pública. Estas han sido denominadas por la gran prensa como
levantamientos. asonadas. pedreas, motines o disturbios y a veces han
sido judicializadas como asonadas• .

Aunque los actores a veces acuden a varias formas de lucha en un con·


flicto, priVilegiamos aquellas que por su duración y cobertura son más
incluyentes. y así de paso evitamos duplicación de registros. Por ejemplo.
un paro suele albergar movilizaciones, tomas o bloqueos. En este caso
incluiremos solo un registro. bajo la modalidad de paro. Mas si esta ac-
ción finaliza y se inicia otra. así persiga el mismo fin y tenga similar
cobertura. es contabilizada como otra lucha distinta Otra es la situación
de una forma de protesta que se lanza en distintas regiones o en el marco
nacional. Si tiene unidad de propósito, de rnaqdo y simultaneidad en el
inicio y el fin, se cuenta como un solo conflicto. Tal es el caso de los
abundantes paros del magisterio o de los sindicatos nacionales• . Esto
implica pensar hacia el futuro criterios para medir la densidad y calidad
de los conflictos. La primera remite a la duración y sobre todo al número
de participantes, datos difíciles de encontrar. salvo para los asalaria-
dos• . La segunda es aún más dilícil de cuantificar porque se refiere a
factores más subjetivos. como el tipo de desafío público de los actores
sociales y la respuesta de los antagonistas. En principio, una marcha de
diez mil campesinos o una huelga general del magisterio no deberían ser
iguales a un bloqueo de once pobladores urbanos o a un paro en una
pequeña zapatería. Por ahora no disponemos de los instrumentos para
afinar las bases de datos con estos componentes tan definitivos a la hora
de analizar los resultados de las acciones sociales colectivas.

4
Nueslra delinici6n de movimienlos sociales los inscribe en la dinantica de conslrucción de consenso y no (le imposición
por las armas. Sin embargo, la violencia puede aparecer no como propósM Wttctal sino como resulladO de la protesla
No incluimos. en consecuencia. las acciones de los gntpos armados. como tampoco eventos ~violentos· sin ninguna
relación con demandas sociales. es decir. lo que coloquialmenle se conoce como los ~aerObicos revolucionarios- Que
hacen minorias de encapuchados. Deberemos preslar a1enciOn a los desenlaces violenlos de las proleslas que vienen
ocuniendo en los últimos al'ios.
s La lorma como con1amos las invasiones puede disonar de este criterio. pues sepa~amos cada una como una acción
indeoendienle. como en realidad lo lue. a pesar de la aparenle coordinación del comilé ejeculivo de la Anuc en los
l)fimeros al1os, y IIJeOO de olras organiZaciones camoesinas e indfgenas o de viviendislas.
' El banco de dalos de huelgas labOrales elaborado desde hace al1os por Alvaro Delgado y hoy incorpmado a los de
Cinep. liene un cálculo cuidadoso de jomadas·hombre ·perdidas· en diellOs conlliclos. lo que consliluye uno de los
mejores acetcamienlos a la densidad del conlliclo.
APÉNDICE METODOLÓGICO .................................................................................. 263

Al contrario de otros analistas de los movimientos sociales. por el criterio


de visibilidad pública, no incluimos eventos que tienen lugar en recintos
cerrados. Las amenazas de paro o los petitorios los consideramos como
pasos previos, mas no como acciones sociales colectivas. Por último, tam-
poco contamos los éxodos (o desplazamientos forzados de población en
zonas de violencia) como una modalidad de lucha, pues no constituyen
un claro acto de protesta aunque reflejan, sin duda. el conflicto que vive
el país. Todas estas expresiones de descontento, y muchas más que se
producen en ámbitos privados o individuales. se consideraron en la na-
rrativa de este texto, pero no constituyen categorías para los registros de
las bases de datos.

Motivos
Ante todo ésta es una variable que intenta medir la percepción que los
actores tienen en tomo a las causas del conflicto social. Como normal-
mente aparece más de un motivo en las acciones sociales colectivas, con
el fin de evitar la duplicación de los registros escogemos el primero que
se for muió en forma explícita o que fue reproducido por la fuente consul-
tada. Hemos tratado de construir categorías que engloben a más de un
actor para evitar el sesgo de tener motivos exclusivos por sector social.
Es necesario advertir que las bases de datos de cada actor cuentan con
campos memo en los que yacen todos los motivos de cada acción regis-
trados por la fuentes.

Condlciones de trabajo y remuneración: remiten a una relación salarial


formal, pero también a formas de trabajo independiente. Por lo común,
incluyen reivindicaciones en torno a pliegos. como salarios, prestaciones
sociales y pagos en general, empleo a nivel micro de empresa o local.

Tierra: entendida tanto en sentido productivo como de espacio para habi-


tación. Incluye demandas por predios rurales. resguardos, suelos urba-
nos y vivienda en general. Se adicionan los desalojos cuando son por esos
motivos.

Servicios públicos domlcillarios e Infraestructura: corresponde a peticiones


por calidad, cobertwa y tarifas de servicios como energía y alwnbrado, acue-
ducto y alcantarillado, aseo y recolección de basuras, teleforúa y telecomuni-
caciones, y transporte. Asimismo lo correspondiente a obras de infraestruc-
264 ........................•.......................................•............................. ;... ...APÉNOICEMETODOLOOICO

tura. equipamiento urbano y vías públicas en general. Thmbién se cuentan


los perjuicios por obras públicas que afectan la infraestructura.

Servicios sociales: cubre las áreas de educación, salud. recreación,


atención a población vulnerable y segundad ciudadana. Remite tanto a
cobertura como a calidad y costo de estos servicios.

Violación de pactos: se refiere a las acciones sociales colectivas


que invocan incumplimientos de normas legales vigentes o de acuerdos
fruto de previos procesos de negociación.

Derechos Humanos Fundamenlales y DIH: son aquellas demandas


que se expresan en términos de J?ercepción de los actores como violación
de .derechos humanos en sentido amplio, o la exigencia de su cumpli-
miento. Se incluyen también los derechos culturales y de las minor!as,
así como las peticiones contra la guerra o por la paz.

Autoridades espec:fficas: se refiere a demandas en torno al ejercicio


de la autoridad (tanto en favor como en contra). Hablamo.s de autonda-
des civiles. eclesiásticas, militares y educativas (incluidos los profesores
cuando ejercen autoridad). Thmbién se cuentan las demandas sobre la
gestión administrativa o contra la corrupción en concreto.

Politlcaa generales o de Estado: es la categoría más amplia, pues


intenta recoger las luchas que se oponen a decisiones estatales en sus
distintos niveles. de orden económico. social, cultural. o las de corte es-
tlictamente político y jurídico. También incluye protestas por motivos como
visitas de personajes públicos nacionales o extranjeros. repercusiones de
eventos internacionales. anexión o división de departamentos o munici-
pios. y aun la oposición a las elecciones.

Solidaridad: son todos las acciones en apoyo explicito a luchas de


otros sectores sociales.

Ambienlales: incluye las peticiones en torno al medio ambiente, la


prevención de catástrofes y la atención a damnificados.

Conmemoraciones: se refiere a acciones colectivas que pretenden


reavivar la mamona de hechos y personajes de la vida nacional o que
tienen sentido para comunidades específicas.
APÉNDICE METDDDLÓGICD ........................ .......................................................... 265

Por último, incluimos la categoria residual de Otros, para caracterizar los


choques entre sectores sociales, y algunos, pocos, dificiles de clasificar.

Sin Información: se usa para los eventos sobre los que no dispusi-
mos de ella.

Convocantes
La prensa reseña con dificultad a los convocantes, pero en nuestra pes-
quisa hemos podido definir los siguientes tipos de organizaciones que
lideraron luchas sociales:

Organizaciones clvicas: entre ellas se cuentan comités y juntas, los deno-


minados "movimientos cívicos urbano-regionales", asociaciones de pa-
dres de familia, organizaciones de viviendistas, juntas de acción comu- .
nal, asociaciones de damnificados y, dada su escasa aparición en cali-
dad de lideres de protestas como las que aquí se reseñan. las organiza-
ciones ambientalistas se han incluido en este campo. Es posible que
hacia el futuro sea indispensable separar estos grupos, debido al incre-
mento. en los últimos años, de acciones por motivos ambientales.

Organizaciones campesinas. dentro de las cuales se incluyen las de


campesinos desplazados, de reciente aparición.

Organizaciones étnicas (de indígenas y afrodescendientes)

Organizaciones sindicales o de trabajadores asalariados.

Organizaciones estudiantiles (se incluyen las juveniles).

ONG y organismos de derechos humanos.

Organizaciones gremiales o empresariales.

Organizaciones femeninas o de mujeres.

Organizaciones politicas (partidos y movimientos).

Autoridades nacionales, departamentales, municipales, o submuni-


cipales (se incluyen también las personas elegidas en las distintas
instancias representativas).
:M6 ...........................••..........................•..........................................•..WDICE METODOLÓGICO

FUerzas armadas y de policía' .

Iglesias

Otros

Adversarios
Se han clasificado así:

Órganos gubernamentales ejecutores de niveles nacional, departa-


mental, municipal. distrital, coirusartal e intendencia!, las áreas me-
tropolitanas y las corporaciones regionales (como entidades admi-
nistrativas y ejecutoras de nivel regional).

Organos con potestad normativa. es decir. con capacidad de expe-


dir leyes. ordenanzas. acuerdos. decretos y normas que regulan as-
pectos de la vida social. entre los cuales se incluyeron: Congreso,
Asambleas departamentales y concejos municipales.

Organos judiciales: fiscalias, tribunales administrativos. jueces. Corte


Suprema de Justicia y Consejo de Estado.

Ministerio Público: Procuraduria, Personeria y Defensoria.

Organos de Control: Contralorias.

Privados, sean entidades o personas naturales.

Empresas mixtas o estatales. de los niveles nacional, departamen-


tal. regional. municipal y distrital.

FUerzas armadas y de policla.

Grupos armados irregulares.

Otros.

1
AunQue parezca ex1rano. han liderado algunas marchas contra el ·terrorismo·.
APÉNDICE METODOLÓGICO .................................................................................. 267

Sin adversario específico.

Sin información.

Ubicación geográfica
Según criterios espaciales y culturales más o menos convencionales y
enmarcados en la actual división administrativa del país, se propone la
siguiente agrupación regional

· -Costa Atlántica o región Caribe: incluye a los departamentos pro-


piamente costeños (Atlántico, Córdoba, Sucre, Bollvar, Magdalena,
Cesar y La Guajira) más San Andrés.

-Costa Pacífica: abarca a los departamentos que tienen salida al Océa-


no Pacífico (Chocó, Valle, Cauca y Nariño).

-Zona Cafetera: incluye a Antioquia, Caldas, Risaralda y Guindío.

-Centro-oriente: Boyacá y Cundinamarca (comprendida Bogotá).

-Nororiente: los Santanderes (Santander y Norte de Santander).

-Suroriente: el Tohma Grande, que abarca al Huila.

-AmazonJa-Orinoquia: cubre los antiguos territorios nacionales hoy


departamentos de Arauca, Casanare, Meta, Vichada, Caquetá,
Guaviare, Vaupés, Putumayo y Amazonas.
Se debe tener en cuenta que en la contabilidad de las luchas socia-
les también afloran algunas en las que participan varias regiones y
otras de cobertura nacional que ubicamos aparte.

Esta clasificación coincide con algunas que se han elaborado reciente-


mente. Por ejemplo. salvo en la ubicación de Chocó estamos de acuerdo
con la propuesta elaborada para la obra colectiva "Colombia un pals de
regiones"•. También con la de "Regiones administrativas y de planífica-

• Colección de lasdculos coortlinada por Fabio Zambrano y edi1ada en Metlellin I)Of El Colombiano/Cinep en el arto de
1993.
268 .....................................................................................................APáiOICE METOOOLóGKo

ción". de Orlando Fals Borda (1996), con la excepción adicional de que él


separa la Orinoquia de la Amazonia Libardo Sarmiento. a su vez. propo-
ne agrupar nuestras tres primeras regiones en una grande que él llama
Oriental. El resto es igual salvo la no ubicación de San Andrés en la
región Caribe, cosa común en muchas de las agrupaciones•.

Como estas regiones resultaron como categorlas muy agregadas. en la


investigación se prefirió utilizar la actual división administrativa por de-
partamentos. A medida que avanzó la investigación se vislumbró que la
acción social colectiva conforma identidades regionales y subregionales
que desbordan dicha división administrativa. A partir de la variable co-
bertura 10 y de la intensidad de la participación municipal en los conflic-
tos sociales. se realizaron ejercicios de georreferenciación por periodos
que. si bien todavía no arrojan resultados satisfactorios, dejan entrever
que las dinámicas de las luchas sociales contribuyen a configurar o des-
configurar regiones y subregiones"-

• Las úllimas aparecen en el libio de libarllo Sarmienlo y Muia Euoenia Alvarez. Municipios y tegiones de Coklmbia. una
mirada de5<Je la soei«<ad civfl. ~li· FUN!ación Social, 1998. pjgs 58 y 31 •especlivamenle.
1
• la coberhwa de las acciones se ha clasilicado así: Submunicipal, Municapal. Regional (donde se incluyen acciones
desarrolladas en dos munic¡pios pel'lenecienles al mismo o a (liSiinlos departamemos). Oepanamental y Nacional (cuan-
do las acciones se ptOducen bajo una unidad de mandO y Obje1ivos y se desa11o11an en varios muntcipiOS de manera
simultanea. con prop(lsilo explicito de cubrir elletrilorio nacional).
" Se espera que una posterior lase de la invesi~QattOn. que alienda esoetilicamenle a la variable reQional. permila hacet
una ptopuestl de regionalizaciOn mas clara.
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EITiemDO Allernativa
El Especlador Solidaridad
La República Colombia Hoy
El (Nuevo) Siglo Opción
El País Cien Oías vislos por Cinep
El Pueblo Semana
El Colombiano Campo Adenlro
El Mundo Panorama
Vanguardia Liberal
El Heraldo
Voz (Prolelaria)
El Periódico

lodos tos pe~iódic:os lueron consullados desde el 7 de agosro <Se 1974 hasta el 31 de diciemble de 2000, a excepciOn
de El Pueblo y El Mundo, que aparecieron deSpués de iniciado el pertodo de observacton (ell)fimet"O desapareció ~res
de linalizarlo) El Periódico fue consuraado para oDrener in10fmaci6n de invasiones a predios nrales duranre los anos 80.
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La impresión de esta obra se terminó
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