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Lección 5:

A. LOS PADRES COMO PASTORES DE SUS HIJOS

En el Israel antiguo, los pastores tenían un trabajo difícil.


Trabajaban al aire libre, aunque hiciera mucho calor o mucho
frío. Además, tenían que proteger a las ovejas de animales salvajes y de ladrones. Debían
asegurarse de que no hubiera ninguna oveja enferma o herida, y tenían que cuidar sobre todo
a los corderitos. Los padres cristianos se parecen a aquellos pastores. Ellos también tienen un
trabajo difícil. Tienen que criar a sus hijos siguiendo las directrices de Dios para la vida:
Efesios 6:4 _________________________________________________________________________________________________
Y para eso necesitan cualidades parecidas a las de los pastores. Además, los hijos tienen cada
uno sus defectos y debilidades, y Satanás no deja de atacarlos con sus ideas depredadoras,
¿no es cierto? 2ª Timoteo 2:22 ______________________________________________________________________________
¿Cómo pueden ayudarlos los padres? Tienen que hacer por lo menos tres cosas básicas:
conocerlos, enseñarles y guiarlos:

1. Conozca bien a sus jóvenes ovejas

a. Un buen pastor se preocupa de que cada oveja esté sana. Por eso, la Biblia dice que los
pastores deben conocer bien a sus ovejas:
► Proverbios 27:23 _______________________________________________________
► Juan 10:14 ____________________________________________________________
Los padres cristianos también deben conocer bien a sus hijos. Para
conocerlos bien, usted tiene que saber lo que hacen, lo que piensan y lo que
sienten. ¿Y cómo puede saberlo? Hablando con ellos muy a menudo.
¿Qué creen ustedes que pueden hacer si a sus hijos les cuesta hablar?
¿Cómo han logrado ustedes que sus hijos les cuenten lo que piensan o
sienten? ¿Pueden compartir con la comunidad sus respuestas?

b. A veces es difícil hablar con los hijos cuando son adolescentes, ¿no es cierto? A esa edad
les cuesta contar lo que piensan o sienten. Si ese es el caso de su hijo, antes que nada,
recuerde esto: no trate de tener conversaciones largas y serias. Más bien, trate de hablar
con él o ella en un ambiente informal. Busque momentos para estar con su adolescente.
Pueden ir a pasear, jugar algún juego, hacer juntos un trabajo en la casa o platicar mientras
lo lleva a la escuela o a la casa de sus amigos. En esas situaciones es más posible que su
hijo se relaje y quiera hablar.

c. Si quieren que sus hijos hablen más con ustedes, tienen que demostrarles dos cosas.
■ Primero, tiene que demostrar que tiene tiempo para ellos. Así que no debe parecer que
siempre está muy ocupado.
■ Segundo, tiene que demostrar que es fácil hablar con usted. Así que no basta con que les
diga: “Pueden hablar conmigo cuando quieran”. Debe demostrar que los problemas de ellos
son importantes para usted, y no debe reaccionar de forma exagerada cuando se los
cuenten.
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d. A veces tendrán que hablar de temas difíciles con sus hijos. En estos casos sean siempre
equilibrados. En vez de hablarles solo de las cosas malas, explíqueles también las cosas
buenas. ■ Ejemplo: imaginen que van a un restaurante y el mesero les habla mal de todos
los platos del menú. Es casi seguro que ustedes se irían a otro restaurante, ¿no es cierto?
Lo mismo puede pasar con los hijos. Imaginen que ustedes quieren hablar con ellos del
tema de los novios. Si ustedes solo le hablan mal del tema, ellos se molestarán y dejarán de
escuchar sus consejos: Colosenses 3:21 ________________________________________________________

2. Enséñenles a amar y respetar a Dios

a. Un buen pastor sabe que las ovejas pueden separarse del rebaño. Quizás una oveja quiera
comer un poco de hierba aquí y otro poco allá, y sin darse cuenta acabe bien lejos de las
demás. Lo mismo puede pasar con los hijos. Ellos también pueden alejarse de la familia
buscando otros amigos y otras formas de divertirse. Y al final quizás acaben separados de
la comunidad cristiana.
► Proverbios 13:20 _______________________________________________________________________________
► 1ª Corintios 15:33 ______________________________________________________________________________

b. Para evitar que eso ocurra, podemos hacer dos cosas: cuando vean cosas que sus hijos
deben mejorar, ayúdenlos a corregirlas lo más pronto posible. Y cuando vean cosas que
hacen bien, felicítenlos y ayúdenlos a seguir así. El mejor momento para ayudarlos es
cuando leen y/o estudian la Biblia en familia. Estamos seguros que Dios el Señor quiere que
los cabezas de familia nos aseguremos de tener un buen estudio en familias todas las
semanas. Y usted, varón, ¿está usando la lectura y el estudio en su ágape familiar para
cuidar de sus hijos y su esposa como un buen pastor? Ellos seguro que agradecerán toda la
ayuda que usted les pueda dar. Filipenses 1:10 _________________________________________________

3. Guíenlos y protéjanlos

a. Un buen pastor también guía y protege a sus ovejas. Tiene que guiarlas para que lleguen a
“los mejores pastos” (Ezequiel 34:13-14). Los padres tienen que hacer algo parecido.
Tienen que guiar a sus hijos para que algún día lleguen a seguir y a servir a Jesucristo, el
Buen Pastor. Si ustedes han entregado a sus hijos a Dios, entonces ellos no solo ya no les
pertenecen a ustedes, sino que Dios puede tomar a los hijos para su servicio en el momento
en que él los necesite. ¿Cómo pueden guiarlos a esta actitud? Deben conseguir que los
hijos se sientan como el escritor del Salmo 40:8 _________________________________________________
David, el autor del salmo, dijo que deseaba obedecer las leyes de Dios y que las llevaba
dentro de su corazón. Si los hijos sienten ese mismo cariño por Dios el Creador y por su
Hijo Jesucristo, querrán bautizarse y dedicarle su vida. Claro, antes de tomar esta
importante decisión, deben entender lo que significa y deben querer hacerlo.

b. Si a los hijos se les dificulta hacerse amigos de Dios y siervos de Jesucristo, los padres
pueden animarlos a preguntarse: “¿Cómo sé yo que Dios existe realmente? ¿Cómo puedo
estar seguro de que le importo a Dios? ¿Estoy convencido de que me beneficia obedecerle
y servirle?”. Nuestros hijos no van a tomar la decisión de servir a Jesucristo solo porque sus
padres lo hicieron. Ellos deben decidir por sí mismos. Y para
que ellos decidan servir al Jesús como Señor y Dios, deben
aprender a ser amigos de él. Por eso, padres y madres,
debemos ser pacientes con nuestros hijos y guiarlos como
buenos pastores. Ayudémoslos a convencerse de que servir a
Dios y a su Hijo Jesucristo es lo mejor que pueden hacer con
sus vidas. Eso no solo pondrá las bases para un proyecto de
vida verdaderamente exitoso, sino que los preparará para ser
excelentes cónyuges cristianos y, eventualmente, padres de
familia ejemplares y productivos.

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B. CÓMO SER UN BUEN PADRE (Y ESPOSO)

Lo mejor para el buen desarrollo de nuestros hijos es ver que sus padres se aman y se
respetan. También necesitan saber que sus padres los quieren y que se sienten orgullosos de
ellos. La verdad es que no es fácil ser un buen padre, y Dios lo sabe; sin embargo, existen
principios básicos de gran utilidad. Muchos varones hemos hallado que los principios bíblicos
nos han beneficiado enormemente a nosotros y a nuestras familias. En esta sección
examinemos algunos de tales consejos.

1. Hay que buscar tiempo para estar con la familia

a. En tiempos bíblicos, los varones participaban activamente en la educación de sus hijos.


Dios los animaba a dedicarles tiempo con regularidad, como lo demuestra el pasaje de
Deuteronomio 6:6-7: ____________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________________________________________
Esto les permitía no solo estar cerca de sus hijos, sino también hacerles sentir que Dios
estaba cerca de ellos como Padre celestial interesado en su vida.

b. ¿Cómo les demuestra a los suyos que son importantes para usted? Seguramente
piensa que ya hace mucho por ellos a fin de que tengan comida, ropa, y techo. Usted no
haría esos sacrificios si sus hijos no le importaran. Aun así, si no les dedica suficiente
tiempo, ellos bien pueden pensar que usted se preocupa más por otras cosas —como el
trabajo, los amigos o sus aficiones— que por ellos.

c. ¿Cuándo debe comenzar un padre a pasar tiempo con sus hijos? El


vínculo de la madre con su bebé empieza antes de que este nazca. A las
dieciséis semanas de la concepción, la criatura ya empieza a oír. En esta
etapa, el padre también puede iniciar su propia relación con el bebé. ¿Se
imagina cómo? Escuchando los latidos de su corazón, sintiendo sus pataditas,
hablándole, acariciándolo, y hasta cantándole.

2. Comuníquese bien con sus hijos

a. Los sabios y prácticos consejos que la Biblia nos proporciona han demostrado ser útiles en
diversos campos de la vida diaria. Por ejemplo, Santiago 1:19 dice: __________________________
________________________________________________________________________________________________________
Cuando los padres aplican este principio, la comunicación con sus hijos mejora.

b. Saber comunicarse con los hijos implica saber escucharlos y aprender a no reaccionar de
manera exagerada ante lo que dicen. Dios, nuestro Padre celestial, nos escucha y siempre
toma en cuenta nuestros sentimientos. Los padres deberíamos imitarlo y prestar atención a
lo que nuestros hijos dicen. Es importante que respeten sus sentimientos y que no hagan un
drama si llegan a decir algo que no deben.

c. Si sus hijos temen que usted pierda los estribos y los critique y reprenda con severidad, no
se sentirán con la libertad de expresar lo que piensan y lo que sienten. Pero si los escucha
calmadamente, les demostrará que se interesa de corazón por ellos y será más probable
que se abran con usted.

3. Discipline a sus hijos con amor, pero también elógielos

a. Cuando discipline a sus hijos debe hacerlo porque los ama y por la convicción de que
quiere que les vaya bien en la vida, no porque se siente decepcionado o enojadísimo, y no
le queda más que explotar frente a ellos, haciendo realidad amenazas previas. Además, la
disciplina no implica necesariamente que usted sea violento, agresivo y golpeador.
Disciplinar abarca aconsejar, corregir, educar y castigar cuando sea necesario. Recuerde
lo que dice Colosenses 3:21 en el Nuevo Testamento: _________________________________________
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b. Ahora bien, la disciplina surte un mejor efecto cuando el padre tiene la costumbre de elogiar
a sus hijos. Un antiguo proverbio dice que “como naranjas de oro con incrustaciones de
plata son las palabras dichas a tiempo” (Proverbios 25:11). Los elogios enriquecen el
carácter del niño, pues hacen que se sienta reconocido y valorado. Si busca
oportunidades para elogiar a sus hijos, los ayudará a elevar su autoestima y les dará un
incentivo para que no dejen de hacer lo que es correcto.

c. Un grupo de científicos japoneses ha demostrado recientemente que “los elogios activan las
zonas del cerebro que responden a las recompensas”, lo que provoca una “sensación de
felicidad”. Esto parece confirmar la teoría de que los elogios motivan a las personas.

4. Quiera, ame y respete a su esposa e hijos

a. La forma de tratar un hombre a su esposa tendrá un gran impacto en sus hijos. En un libro
sobre desarrollo infantil, varios expertos comentan: En su libro de 2006 The Importance of
Fathers in the Healthy Development of Children [La importancia de los padres en el
desarrollo saludable de los hijos], el autor Jeffrey Rosenberg afirma que “una de las mejores
cosas que un padre puede hacer por sus hijos es respetar a su esposa. [...] Los padres que
se respetan y lo demuestran ante sus hijos les brindan un buen ambiente donde crecer.”

b. Hay una diferencia notable entre querer a alguien, amarlo y respetarlo. El querer es una
función del afecto, y consiste en dar muestras de cariño (abrazos, besos, apapachos,
etc.). Está demostrado que las muestras de cariño en la forma de caricias y abrazos es
beneficioso no solo para generar la sensación de pertenecerle a alguien, sino también
para fortalecer el sistema inmune, que nos protege o libra de las infecciones. Por su parte
el amar, es una función de la voluntad, y consiste en realizar actos de sacrificio que
beneficien a otras personas. El que ama, siempre da algo o renuncia a algo para que
alguien salga beneficiado. Dios amó, y por eso dio, ¿lo recuerdan?
Juan 3:16: ___________________________________________________________________________________________
En ese sentido es incorrecto el sentido común que afirma que el amor es “el sentimiento
más bonito que existe”, pues el amor no es un sentimiento, sino un acto de renuncia
que puede ser dolorosa. En ese sentido también se afirma correctamente que “el amor
duele”. Lean 1 Corintios 13: 4-7 ____________________________________________________

c. Lean el pasaje de Mateo 21: 28-31 que narra la parábola de los dos hijos… ¿Cuál de los
dos hijos hizo la voluntad de su padre? ¿Contestó amablemente y cariñosamente el
primer hijo a la indicación que su padre le había dado? ¿Qué crees que habrá sentido el
padre ante esta respuesta desagradecida? ¿Por qué accedió el hijo rezongón a hacer lo que
se le había indicado? Aun arrepentido, ¿crees que haya ido de buena gana y con gusto? No
necesariamente. Contra todo lo que nos dicta el sentido común, ese hijo fue quien amó a su
padre, aunque no lo haya querido mucho. Podemos imaginarnos que el otro haya sido más
cariñoso cuando le dijo a su padre que lo obedecería, ¡pero simplemente no lo hizo! No
debemos confundirnos: casi no sirve de nada que un hijo “quiera mucho” a su padre si
no está dispuesto a obedecerle; igualmente, es casi inútil que un padre le diga a sus
hijos y esposa que los “quiere mucho” si no está dispuesto a renunciar a algo que
para él es importante, a fin de favorecer a su familia. Como supuestos hijos del Padre
celestial, es casi ridículo cantarle a Dios canciones bonitas con grandes muestras de cariño,
cuando en la vida cotidiana no estamos dispuestos a obedecer sus indicaciones para
nuestra vida. Amar y/o querer a Dios no puede significar otra cosa que obedecerle.
Transcriban Juan 14:15 ____________________________________________________________________________

d. ¿Cómo son las muestras de afecto que usted tiene hacia sus hijos? ¿Cómo muestra su
afecto a su esposa? ¿Cree que son suficientes para ellos? ¿Se lo preguntaría? Hágalo…
¿Cómo demuestra usted su amor a sus hijos? ¿Cómo lo demuestra a su esposa? En esas
muestras de amor, ¿renunció usted a algo? ¿Se negó algo a sí mismo? ¿Dio algo? ¿Dio lo
que le sobraba, o tuvo que renunciar a algo con lo que todavía contaba? ¿Le dolió
desprenderse de ello? ¿Por qué lo hizo, es decir, cuál era el beneficio futuro o potencial
para el sujeto de su acto de amor? ¿Lo volvería a hacer, aunque volviera a doler? ¿Es
verdad que amar duele?
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C. CÓMO SER UNA BUENA MADRE (Y ESPOSA)

1. Nadie duda que las madres son esenciales para la continuidad de la


vida humana; pero su función implica mucho más que dar a luz.
Alguien escribió lo siguiente sobre la misión de la madre en casi todo
lugar del mundo: “Es la principal protectora de la salud, la educación, el
intelecto, la personalidad, el carácter y la estabilidad emocional de cada
niño”. Incluso, T. Roosevelt, quien fuera presidente de los Estados Unidos, llegó a
declarar que: “El trabajo del hogar es fundamental para la humanidad. […] Si la madre no
cumple con su deber, no habrá una próxima generación, o si la hay, desearemos que no
la hubiera habido.”

2. Una de las muchas labores de una madre es la de educar a sus hijos. Puesto que
normalmente es de ella que el pequeño aprende sus primeras palabras y la forma de
ordenarlas, solemos referirnos al primer idioma de alguien como la “lengua materna”. Por
lo general, la madre pasa más tiempo con sus hijos que su esposo, de modo que viene
siendo la principal maestra y fuente de la disciplina. Este papel tan importante lo
reconoce el dicho mexicano “La educación se mama”.

3. Dios nuestro Creador también reconoce el valor de las madres. De hecho, uno de los diez
Mandamientos dados a los judíos ꟷescritos por “el dedo de Dios” en tablas de piedraꟷ
exhorta a los hijos: “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12; 31:18; Deuteronomio
9:10). Además, un proverbio bíblico habla de “las enseñanzas de tu madre” (Proverbios
1:8). Hoy en día se reconoce ampliamente la importancia de enseñar a los hijos durante
los primeros tres años de vida, mientras suelen estar al cuidado de su progenitora.

4. “Educar significa ‘alimentar’. Gramaticalmente en latín implica un sujeto Sicilia, J. (2016).


femenino. Es la acción de la madre que alimenta y enseña a su cría, “Gabriel Zaid, el
trátese de una perra, de una ardilla o de una mujer. Entre los humanos antieducador”, Voz de la
solo las mujeres son capaces de educar, y solo educan a sus hijos Tribu, revista de la
UAEMor, N° 8 (mayo-
mientras son infantes, es decir, mientras no hablan. Educar, contra lo que julio).
los pedagogos y algunos latinistas nos han enseñado, no tiene ninguna
relación con ‘sacar de’, cuya etimología es educere, y no educare. Hay
que volver a leer a Cicerón para saberlo: educit obstetrix, educat nutrix (‘la
partera saca, la nodriza cría’)” (Sicilia, 2016).

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5. La presencia de la madre en la vida temprana de sus hijos es determinante
hasta para el buen desarrollo intelectual de sus lactantes.

a. La revista Psychology Today publicó un artículo en el que se preguntaba:


“¿Quiere aumentar el cociente intelectual de su bebé?”, y luego agregaba:
“La solución puede ser tan sencilla como darle el pecho en lugar del
biberón”. Según parece, los ácidos docosahexanoico y araquidónico,
presentes de forma natural en la leche materna, desempeñan un papel decisivo en el
desarrollo del sistema nervioso. La revista señala que “los niños que ingirieron ambos
ácidos salieron mejor en [las pruebas de] memorización, solución de problemas y desarrollo
del lenguaje que los demás grupos”, lo que demuestra que la leche materna es la mejor. Por
su parte, la revista Science afirma: “Las investigaciones también aclaran por qué nos
sentimos tan apegados a la comida de nuestra cultura. Las mujeres que tomaron jugo de
zanahoria durante el embarazo o la lactancia transmitieron a sus hijos el gusto por esta
hortaliza. […] Los estudios indican que es mejor amamantar al bebé que darle leche en
biberón, pues se hace más receptivo a los alimentos nuevos [y aprende] cuáles son sanos,
hecho que subraya la importancia de que las embarazadas y las madres lactantes lleven
una dieta saludable.”

b. El periódico australiano The Daily Telegraph, señaló en un artículo lo siguiente: “Un equipo
de investigadores de Queensland que estudió a casi cuatro mil niños de Brisbane descubrió
que, en líneas generales, el cociente intelectual de los que fueron amamantados era más
alto”. El profesor Jake Nijman, de la Universidad de Queensland, llegó a afirmar: “Cuanto
más tiempo se dé el pecho al bebé, más inteligente será. Y la ventaja no será pequeña, sino
sustancial: un incremento de ocho puntos en dicho cociente, lo que supone la diferencia
entre un chico normal y otro bastante brillante”.

c. En otro artículo del periódico australiano The Sunday Telegraph, la


especialista en desarrollo infantil Joy Heads, declara que es posible
que la leche materna también reduzca en casi un treinta por ciento los
riesgos de obesidad: “Apenas contiene sustancias inútiles, por lo que
resulta ideal. Un nene puede que sea grande y regordete, pero eso no
implica ningún problema si se le está dando el pecho. En cambio, si se
le está alimentando con biberón, tendrá una mayor propensión a la
obesidad”.

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D. ENSÉÑENLE A SUS HIJOS A CREER Y CONFIAR EN DIOS

1. Antecedentes

a. En un mundo secular y secularizante como el nuestro, hay ideas muy difundidas con
respecto a las supuesto implicaciones negativas que resultan de educar a los niños en
cualquier fe religiosa. Hay quienes dicen que los padres no deberían tener derecho a hablar
de Dios a sus hijos. Sostienen que los niños que se crían en familias con convicciones
religiosas están en desventaja con los demás. Lo que dice la gente, de hecho, puede ir de
un extremo a otro:
■ No se debe permitir que los padres hablen de Dios a sus hijos.
■ Los padres deben de esperar a que sus hijos crezcan para hablarles de religión.
■ Mientras los hijos son pequeños, los padres pueden transmitirles sus creencias
religiosas. Pero cuando crecen, tienen que animarlos a investigar críticamente por su
cuenta para que formen convicciones propias.
■ Los hijos han de heredar las creencias de sus padres sin cuestionamiento.

b. Los hechos parecen no apoyar a quienes se oponen a que los padres eduquen a sus hijos
en la fe. Se han llevado a cabo investigaciones acerca del modo en las creencias religiosas
de los padres moldean a los hijos. Los investigadores han descubierto que la cultura
familiar de la espiritualidad, lejos de ser una mala influencia, suele tener un efecto
positivo en el desarrollo del niño. Según un estudio publicado en 2008 en la revista Social
Science Research, “se ha comprobado que la religión refuerza los lazos entre los hijos y sus
progenitores, tanto el padre como la madre”. En el estudio se recopilaron datos de más de
21 mil niños de Estados Unidos, así como de sus padres y profesores. Los autores
agregaron: “La religión y la espiritualidad parecen ser muy importantes en la vida de muchos
niños, y son esenciales para las relaciones familiares”.

c. Comparen lo anterior con la forma en que Timoteo fue influenciado por la tradicional cultura
espiritual de su familia: 2 Timoteo 1:5 ____________________________________________________________

2. Por qué hay que enseñarles

a. Los partidarios de la idea de que hay que esperar a que los hijos
crezcan para hablarles de Dios y de los aspectos espirituales de la vida,
pasan por alto el hecho de que la mente de un niño o un joven es
como una página en blanco. Así pues, los padres tienen dos
opciones: o “escriben” en esa página principios morales y creencias que consideran
apropiados, o dejan que una avalancha de ideas ajenas inunde la mente y el corazón de sus
hijos.

b. Se supone que nosotros creemos y confiamos en Dios, pero eso no significa


necesariamente que nuestros hijos vayan a hacer lo mismo cuando crezcan, ¿no es cierto?
Recuerden: La fe no se hereda; la salvación menos. Los hijos desarrollan la fe poco a
poco. Ayudar a los hijos a que la confianza y, sobre todo, la obediencia a Dios se
arraiguen en su corazón, es probablemente la tarea más difícil y seria a la que jamás nos
enfrentaremos. Por eso, si queremos que en el futuro nuestros hijos tengan solvencia
espiritual, tenemos que utilizar todos los recursos a nuestro alcance.

c. Como padres, ¿sienten a veces que no están a la altura de su


responsabilidad de educar a sus hijos y hacer de ellos
hombres y mujeres de fe? La verdad es que nadie tiene la
capacidad de cumplir con esa tarea sin ayuda. Pero podemos
lograrlo si buscamos la guía del Espíritu de Dios y esos
recursos que él nos ha proporcionado.

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3. Con qué hay que enseñarles

a. Los hijos tienen que saber la verdad en cuanto a Dios. Pero, ¿dónde
está esa verdad? En el libro sagrado más respetado del mundo, la
Biblia. La Biblia es como una carta que Dios nos ha escrito, en la que
revela su personalidad y proporciona pautas morales a todos sus hijos,
tanto jóvenes como adultos.

b. ¿Cómo dice el apóstol Pablo en la segunda carta que le escribió al joven Timoteo (2
Timoteo 3:16) ?, transcriban: ______________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________.

4. Quién debe enseñarles

a. Los papás (varones) deben enseñar a sus hijos:

■ Algunos padres no se sienten capacitados para hablar de Dios a sus hijos. Tal vez les
parezca que les falta preparación académica o que no saben lo suficiente de religión. Como
resultado, tienden a dejar esta tarea tan importante en manos de algún pariente o de un
ministro religioso. Pero ¿quién está en mejor situación para enseñar verdades espirituales y
principios morales a los hijos?
■ ¿Qué dice la Biblia? Efesios 6:4 _____________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________
■ ¿Cuáles son las conclusiones de los expertos en cuanto al tema? ¿Cómo beneficia al
padre tener profundas convicciones religiosas? Un estudio publicado en 2009 afirmó: “La
pertenencia a una comunidad religiosa puede hacer que un hombre sea mejor padre. La
religión le proporciona apoyo y normas sociales, así como un conjunto de enseñanzas y
pautas para dirigir su vida” (Petts, 2009).
__________________
Petts, R.J.(2009). Fathers’Religious Involvement and Early
Childhood Behavior. USA: Ball State University.
■ La Biblia concede mucha importancia al papel del padre en la crianza y educación del
Niño:

Efesios 6:4 __________________________________________________________________________________________


Proverbios 4:1 _______________________________________________________________________________________
Colosenses 3:21 ____________________________________________________________________________________
Hebreos 12:9 ________________________________________________________________________________________
■ Pero ¿es válida esta postura hoy en día? En 2009, la Universidad
de Florida publicó un artículo sobre la influencia del padre en sus
hijos. Los especialistas descubrieron que cuando el padre se
implicaba en la educación de sus pequeños, estos manifestaban
mayor autoestima e interés en los demás. Los chicos se comportaban mejor, y las
chicas tenían mejor salud mental. Sin duda, la orientación que ofrece la Biblia sigue
siendo válida.

b. Las mamás deben enseñar a sus hijos:


■ ¿Cuáles son las conclusiones de los expertos en cuanto al
tema? La publicación especializada en psicología infantil Handbook
of Child Psychology declaró en 2006: “Como promedio, las madres pasan entre un 65 y un
80% más de tiempo que los padres con cada uno de sus hijos, y esa proporción es parecida
en muchos países”.
■ Con esa interacción tan estrecha, las palabras, las acciones y las actitudes de la madre
tienen un profundo efecto en el desarrollo del niño. Cuando el padre y la madre colaboran

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en enseñar a sus hijos la verdad sobre Dios, les hacen al menos dos valiosos regalos. El
primero es la oportunidad de ganarse la amistad de su Padre celestial, la cual los
beneficiará toda la vida. Y el segundo es ver el ejemplo de un esposo y una esposa que
cooperan para alcanzar objetivos importantes (Cfr. Colosenses 3: 18-20). Comparen este
último hecho con lo dicho por Petts (2009) en su estudio antes citado: “La religiosidad de la
madre solo es beneficiosa para los hijos cuando los padres también sienten que la religión
es importante. Ser criados por dos padres religiosos puede aumentar el apoyo social para
los hijos haciéndoles sentirse seguros y reduciendo la probabilidad de que experimenten la
interiorización de conductas problemáticas.”
■ Finalmente, aunque otras personas tal vez puedan ayudar a los padres en el asunto de
cultivar la espiritualidad familiar, son ellos quienes tienen la responsabilidad de hablar a
sus hijos de Dios y de sus consejos para disfrutar de una vida de familia feliz.

5. Cómo enseñarles

Como padres quizás nos sintamos abrumados por la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos.
Y cuando buscamos orientación, la enorme cantidad de consejos sobre el tema puede
confundirnos todavía más. Parientes y amigos no dudan en dar sus recomendaciones, y libros,
revistas y sitios de Internet ofrecen un continuo torrente de consejos, a veces contradictorios. En
contraste, la Biblia no solo da buenos consejos sobre qué enseñar a los hijos, sino que también
dice cómo hacerlo. Veamos cuatro sugerencias fundadas en la Biblia que han ayudado a muchos
padres.

a. Hay que utilizar la creación de Dios

■ ¿Qué escribió el apóstol Pablo sobre esto? (Romanos 1:20) _______________________________


________________________________________________________________________________________________________
Los padres pueden ayudar a sus hijos a ver a Dios como un ser real observando con ellos
las cosas creadas y animándolos a pensar en las cualidades divinas que estas revelan.
■ El Señor Jesús empleó esta técnica para enseñar a sus discípulos. Por ejemplo, les dijo
(Mateo 6:26): ________________________________________________________________________________________
De esta manera, Jesús les resaltó a sus discípulos el amor y la compasión de Dios, y
además los hizo pensar en la forma en que Dios manifiesta estas cualidades con sus hijos.
■ El rey Salomón enseñó una valiosa lección refiriéndose a la sabiduría instintiva que Dios
dio a las hormigas (Proverbios 6:6-8): ___________________________________________________________
De este modo tan sencillo, aquel sabio monarca subrayó la importancia de fijarse metas que
valgan la pena y esforzarnos por alcanzarlas.
■ ¿Cómo podemos nosotros, los padres, imitar a Jesús y a Salomón a la hora de enseñar
a nuestros hijos? Primero, hay que preguntarles qué plantas y animales les llaman la
atención. Segundo, hay que buscar información sobre tales creaciones. Y tercero, hay que
conversar con ellos sobre lo que estas les enseñan de Dios.

b. Hay que imitar la actitud que Jesús tenía hacia sus oyentes

■ De toda la gente que ha vivido, nadie ha tenido cosas más importantes que decir que
Jesús. Sin embargo, él dedicó gran parte de su tiempo a hacer preguntas, pues le
interesaba profundamente lo que pensaban y sentían sus oyentes (vean Mateo 17:24, 25;
Marcos 8:27-29). De igual modo, los padres tienen muchas lecciones valiosas que enseñar
a sus hijos, pero para lograr buenos resultados deben imitar a Jesús y animarlos a
expresarse con toda libertad.

■ Ahora bien, ¿y si los hijos se ponen un tanto rebeldes o les cuesta aprender alguna de
esas lecciones? Fíjense en cómo trató Jesús a los apóstoles. A veces discutían entre sí y
no entendían por qué debían ser humildes. Pero Jesús no perdió la paciencia, y una y otra
vez los animó a conducirse con humildad (Marcos 9:33, 34; Lucas 9:46-48; 22: 24, 25).
Los padres que imitan a Jesús corrigen con paciencia a sus hijos y, si es preciso, les repiten
la misma lección hasta que ellos captan toda su importancia.

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c. Hay que enseñar con el ejemplo

■ Los padres hacen bien en notar lo que el apóstol Pablo escribió a los cristianos que
vivían en Roma (Romanos 2:21): __________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________

■ Esta reflexión es muy oportuna, pues los hijos se fijan más en lo que hacen los padres
que en lo que dicen. De hecho, quienes predican con el ejemplo tienen más probabilidades
de que sus hijos les hagan caso.

d. Hay que comenzar mientras todavía son muy jóvenes

■ Timoteo, quien fue compañero misionero del apóstol Pablo, tenía muy buena reputación
entre quienes lo conocían (Hechos 16:1, 2). Una razón es que “desde su niñez” se le
habían enseñado “las Sagradas Escrituras”. Su madre y su abuela no solo le leían las
Escrituras, sino que lo ayudaban a entender las verdades bíblicas (2 Timoteo 1:5; 3:14,
15).

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